Relatos Eróticos de Dominación


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Lección a picha corta

2022-09-23


El joven despertó de manera lenta, se encontraba amarrado a un pilar y amordazado sin poder mediar palabra. Delante suya, su preciosa prima con otra mujer. No sabía quien era. Trató de zafarse de manera inútil puesta la cuerda estaba bien sujeta. Estaban delante de la piscina de su chalet. -Hola Roberto-saludó ella con una sonrisa pícara. Tenía un hermoso cuerpo, unas tetas bien firmes y el modelito apenas dejaba algo a la imaginación. El pelo le llegaba hasta las caderas, y su rostro era el de una mujer bella, preciosa, de esas que enamoran a primera vista. -Esta joven me ha dicho que te metes mucho con ella-señalo a su prima que estaba llorando. -Mmmmph-no podía decir nada. -Mi nombre es Rosa y voy a enseñarte una preciosa lección-se acercó y acarició su virilidad por encima del bañador-oh, ya esta dura...un momento-dijo mirando abajo. El chico meneó sus caderas de un lado a otro, no quería que lo viera. Le bajo de un tirón el bañador y con ello cayó algo, un relleno, como el que utilizaban las mujeres en sus sujetadores. En su entrepierna había una rídicula polla de apenas unos pocos centímetros, en cambio, sus huevos tenían un tamaño mayor. Su prima se echo a reír al ver aquella cosa, se acerco e incluso le hizo fotos ante Roberto que estaba completamente rojo. -Vaya mierda de pene, ¿ves querída Raquel?, muy hombre hasta que le dejas con la polla, perdón, cosita al aire. Roberto ahora lloraba de verguenza, aquello era una pesadilla, lo peor es que notó como su hombría comenzó a ponerse algo dura, aún así, seguía siendo pequeña. Ellas le daban pequeños toquecitos, mientras sus risas penetraban en los oídos de este. -¡Chicas!-saludo ella. Había invitado a dos amigas, al ver aquello no dudaron en unirse mientras se burlaban de manera constante de él, una de ellas, Vero, le hizo una paja con dos dedos. ¡Se corrió a los pocos segundos!. Ellas asqueadas se limpiaron las gotas de semen, había disparado varios chorros, Rosa al verlo se molestó mucho. -¡Maldito cerdo!-le agarro de los huevos y empezó a estirar provocando que el cuerpo de este se sacudiera con violencia. Mientras sufría, veía a su prima darse algún beso con Vero y meterse los dedos en su vagina. Cuando ceso, sintió que sus piernas no daban mucho de si, de hecho, sino llega a estar sujeto por la cuerda, estaría en el suelo. La entrepierna le dolía a horrores. Fue desatado y no opuso resistencia, no tenía fuerzas para resistirse. Ellas lo colocaron a cuatro patas. -Veamos este culo-Vero se ajusto el dildo con la ayuda de las chicas mientras Rosa lo tomaba de los huevos para evitar que se escapase. El dolor anal fue terrible al principio, dio un alarido que fue tapado por la mordaza. Así comenzó el vaivén, la joven se sentía poderosa, estaba enculando a un picha corta. Ellas le recordaban lo pequeña que la tenía, él solo quería que acabase todo. Luego fue el turno de la otra amiga que estaba ya chorreando y finalmente su prima, quien uso un dildo el doble de grande mientras daba nalgadas. Cuando terminaron de darle por culo, sacaron el dildo y se lo desabrocharon. -Bueno, vamos a acabar con el castigo. Dadle una patada muy fuerte en los huevos-Roberto abrió los ojos de par en par, si lo hacian, iba a tener una tortilla. -Voy yo-era la voz de su prima. Tomó carrerilla lista para reventar sus huevos, Rosa los soltó para que su mano no recibiera el impacto, momento que Roberto quiso cerrar las piernas, lo logró. Pero al hacerlo paso algo, sus huevos estaban tan grandes que al cerrar las piernas quedaron fuera de ellas. El puntapíe fue tan contundente que el cuerpo del joven se arqueó mientras algo de espuma se escaba de su mordaza. Cayó inconsciente al acto. -Creo que han sobrevivido-Rosa examinó el morado escroto. -Mirad que pellejo tan asqueroso-comentó Vero. -Tengo una idea, traedme mi bolso-dijo Rosa. Cuando Roberto despertó sintió una punzada en su entrepierna, recordaba todo, pero ya no tenía la mordaza. Las mujeres jugaban en la piscina alegres. Él se fue arrastrando y tras unos minutos logró ponerse en pie. -Lo primero sera mirar como están-se dijo a sí mismo. Notó que estaban allí, ambos huevos. Soltó un suspiro de alivio, tenía ganas de mear así que ya que estaba aprovecharía. Entonces vio como había algo raro, se examinó mejor y su cara fue de terror. -No...-se dijo. Las chicas habían echado pegamento super glue al interior de su polla y pegado el pellejo a la punta. De hecho, le comenzó a arder, el dolor de huevos había ocupado el ardor. Se fue hasta la piscina y les comenzó a insultar, no contó con que Rosa estaba detrás suya. Le dio un abrazo, le tapo con una mano la boca y él sintió algo en su pequeña pilila. Era algo frío. -Shhh, no grites, esto va a doler. Se escuchó como un corte a la vez que las chicas dejaban escapar un sonido de horror al verlo, parecía que se le hubieran hecho a ellas. -Agradece que aún conserves las pelotas-dijo sensualmente. El joven se desmayo. Al recuperar la consciencia estaba en cama, con un vendaje en su entrepierna y rodeado de las chicas salvo Rosa. -Hola primo, ¿qué tal esta nuestro chiquitín?-pregunto riéndose. El joven apenas podía articular palabra. -Ah, dice Rosa que si te portas mal...bueno...no quieras saberlo. Nosotras nos vamos con Tamara y Marta, dicen que tienen una sorpresa con su primo Carlos. -¿Ese es el que la tiene enorme?-pregunto Vero. -Si, es ese, seguro que follamos. Él es un hombre y tu primo...en fin-comento la otra amiga. -Adiós Roberto, portate bien-le dio un beso en la frente y se marcharon. El joven ese quedo llorando al recordar lo sucedido con su hombría, todo por meterse con su prima.

Autor: Anónimo Categoría: Dominación

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La llamada

2022-09-21


Suena el teléfono y al contestar eres tú mi perra. -Amo, perdone que le hable pero es que… - - Es que…necesito que me use, AMO… - -Por favor mi AMO, le imploro, le suplique me use… -Y para eso me molestas, perra -Señor le pido perdón por mi llamada, no quiero que se moleste, pero es que siento la necesidad de ser usada por usted, MI SEÑOR. - Sabes perra ahora estoy ocupado, estoy leyendo y lo que menos necesito es que me interrumpas, pero bueno en diez minutos vendrán unas visitas, me vas a volver a marcar y quiero que te masturbes y te pidas permiso para correrte, yo conectare al altavoz y seguro es que te van escuchar jadear como la sucia perra que eres, pero no solo te mastubaras, azotaras tus muslos con la regla de madera y dejaras caer cera en tu cuerpo y todo pero todo quiero oírlo, después en una hora vienes a casa desnuda solo te pones un abrigo para cubrir tu cuerpo, te quiero tal y como termines de hacer lo que te estoy ordenando. Apenas cuelgo el teléfono y llegan las personas que esperaba son unos aprendices de dominantes que vienen a que les de unos consejos, pasados los diez minutos suena el teléfono y conecto el altavoz y escucho tu voz- -Mi AMO, su perra se postra a sus pies y cumpliré con lo ordenado por usted mi SEÑOR, tengo en mis manos la regla de madera que compro para azotarme y ahora la usare para azotar mis muslos, enseguida se oye como azotas tus muslos una y otra vez suena la regla sobre tus muslos y de repente se escucha tu voz quebrada por el llanto, Mi AMO, mis muslos están ardiendo, la regla me ha marcado, SEÑOR le suplico me indique en que momento debo determe. -Acaso te he dicho detente?,por esa falta de atención ve por unas pinzas y ponlas en tu lengua para que no se te ocurra a mover la lengua sin sentido. -Si Mi AMO. -Mi señor pondré dos pinzas en mi lengua y no escuchara más mi insolente voz. Se escucha el sonido de la regla y tus gemidos, los que están conmigo muestran interés y están sin hablar, solo escuchan lo que tu estas haciendo, después de 10 minutos más te ordeno detenerte. -Ahora perra ve por la vela y adorna tu cuerpo con la cera, para que describas lo que haces quitate las pinzas de la lengua y describe lo que estas haciendo, aquí seguimos escuchándote. -Si, MI AMO. -Ahora mismo he encendido la vela, es roja tal y como le gusta a usted adornarme MI SEÑOR, ya que ha empezado a escurrir la pongo a que adorne mi cuerpo,SEÑOR, la cera cubre mis tetas, la siento ardiente, hhuuuummm me quema pero me excita, ahora cubro mi vientre, tengo miedo de ponerla sobre mis muslos, están adoloridos, tan rojos, hhuummmm la cera me pone más ardientes los muslos, me duele mi AMO, tu voz señala como estas sintiendo el proceso de la cera, te ordeno. -Pon sobre los muslos la marca de tu AMO -Si,SEÑOR, tú gimes más fuerte y gimes pero me dices- -SEÑOR he puesto sobre mis muslos la AS de mi AMO, la marca de mi DUEÑO. -Bien perra, si ya estas adornada ahora mastúrbate, mastúrbate como la perra que eres, una sucia perra siempre caliente. -Si MI AMO, Humílleme, digame lo que soy para usted. -Para mi solo eres mi animal, mi perra caliente siempre dispuesta a ser usada, una zorra con la cola siempre parada deseando ser montada y escurriendo siempre esa raja de puta que tienes, dime como esta esa raja. -Mi AMO, Mi raja esa mojada, escurriendo sus jugos de puta, la abro con mis manos y esta roja encendida, apesta a puta mi raja, MI AMO, mis dedos se meten y salen todos blancos de mis flujos, estoy muy mojada, MI SEÑOR. -Bien puta ya que estas tan mojada ve por un pepino grande y una calabaza de las que compre para dilatarte la raja y quiero que las uses pero ya. -Si, MI AMO, ire de inmediato por ellas. - MI AMO, ya tengo el pepino y la calabaza, cuál uso primero? -Antes de usarlo puta, pellizca tu clítoris, ponlo bien erguido, vamos puta, pon ese clítoris bien erguido, pellízcalo y levantalo Tus gemidos se escuchan con claridad, jadeas y estas respirando muy agitada, jadeas y jadeas y las personas que están conmigo ya sin recato se tocan su verga, los ha excitado escucharte jadear asi como una perra. -Mi AMO, mi clítoris ya esta erguido, le suplico me indique que debo usar en mi raja. - Dime que esta más grueso - La calabaza, MI AMO -Bien toma la calabaza y métela, métela de un solo empuje, fuerte que te abra -Arrrrrrrrgghhhhhhhh, oooohhhhhhhh, aaaahhhhhhhhhhhh -Mi SEÑOR esta muy gruesa, me abre mucho, pero la he metido toda, me siento muy abierta, mis jugos siguen escurriendo, MI AMO, úseme. - Mueve esas manos puta, mete y saca esa calabaza con fuerza, vamos sucia perra quiero oírte jadear quiero que gimas como la sucia perra que eres, vamos puta Tus jadeos son cada vez más y más fuertes, te has excitado mucho, gimes y gimes cada vez más fuerte -Vamos puta quiero oírte como suena esa raja toda mojada, esa raja de perra hambrienta que tienes, vamos puta, vamos mueve esas manos sucia perra barata. Los dos visitante se toca y cada vez se notan más que excitados, no han pronunciado palabra alguna, están felices escuchándote. -Mi AMO, le suplico me permita correrme, MI SEÑOR, estoy a punto… -No, puta no te corres aun. -Mi SEÑOR, de verdad estoy muy excitada no puedo esperar más… -Zorra, tu esperaras hasta que yo decida y si te corres te aseguro que tu correctivo te enseñara a ser más obediente. -hhuummmmmmmm, aaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, MI AMO, por favor, le ruego, le suplico se apiade de esta perra, por favor….. - Bien puta, correte Tu grito es fuerte y tu jadeo es más y más acelerado, gimes y jadeas -MI AMO, su perra se ha corrido como nunca, he mojado el piso y la calabaza esta escurriendo -Bien puta, limpia el piso con la lengua y la calabaza también, después vendrás aca.

Autor: Anónimo Categoría: Dominación

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Los comienzos de Alejandra

2022-09-21


Apenas pasaba de los venti pocos años cuando conocí a Alejandra en uno de los foros que visitaba con frecuencia y en los que además de compartir información también me escribía con varias personas. Tenia mucha curiosidad acerca del mundo de la sumisión (eran tiempos de respeto y seriedad, todavía no se habia banalizado y ninguneado); no era difícil descubrir que en aquella "adolescente" de literarios fetichismos y curiosas preguntas le acabara germinando una fuerte atracción por quién tomaba interés en resolver todas sus cuestiones; conversaciones que pasaron de ser esporádicas a diarias, forjando durante meses de una completa confidencialidad, tan profunda como íntima. Con la llegada del año nuevo era momento de dar un paso más allá; cada verano coincidía que pasaba unos días veraneando en la ciudad, y todo estaba dispuesto para comprobar cuanto sería su grado de compromiso. Tengo por costumbre todos los sábados, poco más tarde de la sobremesa, dedicarlos a probar las diferentes infusiones que la biblio-bar de Margarita me ofrece, y no podía faltar. Me senté en el mismo "reservado" de costumbre siempre frente la puerta, aún a sabiendas que la evidencia de edad me delataría, pero era la primera pruebade fuego que debería afrontar. Llegó con puntualidad, mire de reojo el reloj cuando puerta chocó contra el inconfundible ruido de cascabeles. Un discreto café con leche acompañaba su oscuro pantalon y camiseta que pese a ser floja no dejaba esconder el tamaño del busto. Dando un sorbo terminado de repasar todo su rostro. Sobre la mesa una de las últimas novelas que a la que además le había recomendado leer. Su coqueto manoseo sobre la melena era sinónimo de cuanto distendida y amena estaba resultando la conversación, lejos quedaba ya los de nervios de cuando se presentó en la mesa. Los rayos de sol deslumbrando a través del cristal dibujando sobre su escote una siluetas llamaron mi atención, después de un largo y detenido exámen ya tenía planes para lo que restaba de día. Abrí el libro en una de las pocas páginas que tenía marcada con una doblez y señalando con un dedo le pedí que leyera "... Sentados en un banco del parque ... (sus mejillas pálidas tornaban de color a medida que leía) ... el Maestro ordenó qquuuitar tttooda ... (alzo la vista mirandome, mientras continuaba) ... laaa rrropa... interior", podía percibir el latir agitado de su corazón. Cerré el libro y con voz severa añadí: "Si gustas puedes hacerlo aquí mismo". Nada más erótico que algo pervertido. Sus ojos abiertos como platos, con el evidente hormigueo recorriendo entre sus piernas, ofreciendo el servicio de caballeros en casa de descartar hacerlo en público. Pensando en el poco ruido de la puerta se levantó entrando en los lavabos, pero su suerte cambió cuando alguien entró por la puerta, sus brazos cruzados tapando sus pechos y su pantalón a media altura era la estampa que estaba contemplando. "Desnúdate. Podrás esconder tu cuerpo de cualquiera pero nunca del Tú Maestro". A juzgar tenue luz y la mata de vello en su pubis tenía todavía un virginal cuerpo con un pecho bien erguido pese a lo voluminoso de su tamaño. Se volvió a colocar la ropa, metiendo en mi bolsillo sus prendas. Ya en la calle podía notar la inseguridad que tenía en su cuerpo al andar. Entramos en uno de los centros comerciales que más personas transitan; directos a una tienda de ropa femenina para dar vistazo general. Tomé un par de faldas para que las probara, su enfado no puedo hacerse más que evidente en su rostro antes de entrar con ellas al probador por los tamaño que habia seleccionado, el menos corto apenas serian unos centímetros por debajo de su ingle y el otro poco mas pero casi trasparente. Agarré otra y con tono pausado le ofreci la única alternativa a despedirnos, sus estupor no podía ser más grande y sin turno a réplicas fue y la vistió. Nada más salir su cara de espanto era latente y no en vano sabría que sería más que observada. Levanté los hombros. "Las insolencias se pagan muy caro". No conforme con el nuevo atuendo seguimos caminando como quien lleva de paseo a su mascota aun todavía por esculpir. A su paso adolescentes y maduros la miraban con objeto de deseo hasta el punto que alguno buscaba en el brillo del suelo el inexistente reflejo, subimos un par de pisos y pude comprobar la cara libidinosa con que algun pervertido se deleitaba con su caminar. Con su pantalón metido en la bolsa de compra entramos en otra tienda en busca de una camiseta que realzara su desnudo y enormes tetas. Tras un par de prendas la agarre de la mano y la meti en los probadores. A su falda morada una camiseta amarilla sería el perfecto complemento. "Ponte esto" Ni ella era a estas alturas una cria ni yo era un samaritano. Ante mi y bajo una luz mas intensa unos pecho de gran tamaño se mostraban de color palido que se difuminaba con el color rosaceo de la areola y unos tímidos pezones que querian crecer. Con descaro meti una mano en el bolsillo acomodando el mastil que aprisionaba sobre el pantalón (con descaro no perdió detalle en mirar lo que hacia) todo a la vez que con la otra le dí un tiron en un pezón. Ombligo al descubierto y de bajo escote mostrando lo que la prieta tela terminaba de dibujar salimos a concluir nuestro dia de compras. En el boulevard contiguo hay una heladeria artesanal regentada por don Camilo, amigo y confidente. Nos sentamos en la terraza consciente de que seria nuevamente foco de miradas y comentarios. "Sin tiempo a que se acomodará le susurré con voz melosa y sutil: "Quiero que te masturbes". Giro el rostro de izquierda a derecha, moviendo el cuello hacia todos los ángulos para visualizar la cantidad de personas que en ese momento habría a su alrededor y cuando se perfilaba a réplicar pose la cámara de fotos instantánea que compré poco antes de salir del centro comercial "Shhh... Ya sabes". Sus mejillas nuevamente parecian acompañar a su batido de fresa, pero esta vez no había baños cercanos y con la amenaza de abandono levantó la piernas posando su pies al borde de la silla y comenzó acariciando el clitoris muy suave evitando que sus movimientos pudieran delatarla, lo cierto es que un viejo sentado en un banco a lo lejos ya hacia tiempo que la estaba siguiendo desde que llegáramos. Sus pezones comenzaron a crecer con fuerza, abultandose sobre la camiseta, ojos casi cerrados y tras una fuerte convulsión abrió sus ojos como quien regresa de un estado hipnótico. No tardó en correrse, lo mismo que el viejo que para evitar ser visto se cubrió con una chaqueta. Era perceptible el fuerte e intenso olor a flujo. Acerque la cámara "Estrenala" haciendose una foto con ella; a lo lejos una pandilla de adolescentes no habían dejaban de mirar y contemplar el final del acto, sus rostros se sucedían entre atónitos y afortunados del espectáculo en directo sin dejar de voltear mirando con descaro, posando la ropa interior sobre la mesa le ordené que se regalara a nuestros administradores, a fin de cuentas pocas veces las podría usar. De regreso a la mesa nos hicimos una foto. "Guardala" era un buen recuerdo como su primer dia.

Autor: Anónimo Categoría: Dominación

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MIS PRIMERAS EXPERIENCIAS… Parte V

2022-09-13


Siguiendo con mis experiencias, y ya un poco o un mucho de lo que ya había vivido era como una droga que deseaba más de lo mismo.. Quería seguir probando, sentirme deseado. Nunca fui el chico guapo, el de buen cuerpo pero algo había en mi que provocaba a los chicos más grandes a quererme coger, claro nunca contra mi voluntad. Aunque eran mayores tampoco es que fueran adultos, eran adolescentes en plena pubertad también experimentando deseos, conocer sus cuerpos, las cosas que les excitaba y el masturbarse o sentir que una mano extraña te está sacando la leche pues les excitaba. Cierto día, un fin de semana caluroso y sin muchas cosas por hacer decidimos ir un amigo y yo a rentar películas, iríamos a su casa la cual estaba sola ya que sus padres no estarían todo el fin de semana, la idea era comprar refrescos, golosinas y disfrutar. Por lo regular era rentar 3 películas, la de estreno, una de ficheras según nosotros para divertirnos pero en realidad era el preámbulo para ver la última y pues no podía faltar una película porno. Teníamos el plan perfecto, desde la mañana anduve muy inquieto pensando en la película que íbamos a ver, me empecé a excitar y a ponerme demasiado caliente no podía aguantarme hasta en la noche para poder ver la película, hice un gran esfuerzo ocupé mi mente para no pensar en eso, bueno a medias ya que empecé a imaginar como me iba a dar placer después de ver la película. Nuestra casa era grande y se dividía en 2 partes, una parte se la alquilábamos a una pareja de esposos recién casados. Por lo regular ellos se salían a pasear por las tardes lo cual aproveché para ir a revisar su sexto de ropa sucia en la cual siempre me encontraba calzoncitos muy sexys y algunos sostenes, tomé uno rápidamente y me regresé a casa, ya parte de mi plan estaba hecho. Empezó a caer la noche, me metí a bañar y al salir me puse ese calzoncito el cual me ajustaba demasiado, me quedaba como tanga jajaja pero no me importó, me puse un short y me fui a casa de mi amigo para ver las películas, vimos la de estreno la cual me hizo relajarme un poco e inmediatamente después pusimos la de ficheras, mi amigo era fan de ese tipo de películas de poco presupuesto pero en ese tiempo eran lo máximo, yo empezaba a ponerme al mil.. yo creo que ni terminamos de verla cuando decidimos poner la película porno, cual ya para ese entonces traía yo todo el calzón mojado de líquido preseminal. No se si decir que estaba ansioso, nervioso o que pero lo que sí es que estaba demasiado caliente, no tenía la confianza suficiente para decirle a mi amigo bájate el pantalón para darte una mamada pero lo deseaba con todas mis fuerzas. La película transcurría de manera normal y aunque por dentro me quemaba actué de manera natural, quizás mi amigo estaba en la misma situación ya que se notaba de lo más tranquilo… en algún momento de la película no se como pasó o cuando ocurrió que empezamos a jugarnos bromas de querer masturbarnos por lo calientes que estábamos al grado que me dice ven tócala para que veas como está de dura, un juego de manos entre los 2 y de pronto se la empiezo agarrar. La tenía tan dura que realmente los dos nos pusimos demasiado calientes viendo esa película, se la empecé a sobar por encima del pantalón hasta que no aguantamos más y se la sacó para empezársela a masturbar, sin pensármelo mucho me la metí a la boca y se la empecé a mamar que aquello se transformó, olvidamos la película y empezamos actuar nuestra propia película. Después de unas buenas mamadas, de pasarle la lengua por todo ese trozo de carne me dice, quieres que te la meta?? Vaya de eso estaba pidiendo mi limosna jaja.. Me dice bájate el short y por un momento me dio vergüenza porque recordé que traía aquel calzoncito que me había robado. Sin darle mucha importancia me bajé el short y en lugar de sentir una burla por parte de él, le excitó más verlo metido entre mis nalgas. Me dice que rico culo se te ve con ese calzón, deja te lo quito yo.. ya me lo empieza a bajar lentamente hasta quedar totalmente desnudo, ahora sí ponte empinado para metértela. De pronto empiezo a sentir el vaivén de esa verga, entrar y salir en mí y al fin estaba viviendo una gran noche de fantasía. Se nos fueron las horas entre terminando de ver la película y el podernos aventar un segundo round, una vez que se recuperó, volvimos hacerlo pero vez me senté en su verga y así terminamos de ver la película, yo sentado disfrutando de esa maravillosa cogida. Una vez que ya acabó todo, hicimos del pacto del secreto y de volver a repetir esa noche. Lo cual claro que lo volvimos hacer varias veces más.. No me puedo quejar tuve una buena infancia y adolescencia.

Autor: SHYBOY Categoría: Dominación

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La voluntad de Oriana 1

2022-09-13


Un depravado oculto tras el velo de un hombre normal se topa con una droga que le permite realizar sus actos más sucios. Mí nombre es Augusto. Yo trabajaba como bibliotecario de un colegio muy caro de Belgrano. A mis 40 años llevaba casi dos años sin estar con una mujer. Mis niveles de desesperación por sentir el calor de un cuerpo femenino eran altos. Pero siempre mantuve mí compostura. A pesar de tantas polleras cortas dejando ver tanta pierna joven. Mí cabeza superior seguía dominando a la inferior. Sabía los problemas en los que me podía metér si alguien me agarraba tan solo mirando a una de estas niñas. Obviamente no había noche que no me masturbara imaginando cosas que ni el más asqueroso de los degenerados pensaría hacer con estás chicas. Apenas acababa y sentía mí semen caliente sobre mí abdomen, solía preguntarme si yo no era un monstruo más de tantos que andan sueltos. – Es solo una fantasía. Todo está en mí cabeza. – me respondía al instante. Y al otro día ahí estaban ellas de vuelta. Con sus pieles blancas y suaves, su pelo bien cuidado y sus olores a hembras listas para ser inseminadas. Mí pene me lo pedía. Latía cada vez que las veía. Una más hermosa que la otra. Siempre sonriendo e intentando sacar un baile nuevo para tik tok. Solía preguntarme que gusto tendrían sus flujos. Serían más suaves que los de una mujer que superó los 30 años? ¿Como serian los labios de sus vaginas? ¿Tendrán bellos, o ya se depilarán?. ¿Y si se depilan lo hacen por qué esperan que pronto alguien las vea desnudas? Muchas de ellas seguro ven pornografía cuando nadie las ve. Con qué se masturbarán?. Acaso verán una penetración y acariciaran sus jóvenes clítoris ansiando un trozo de carne que se abra camino en sus pequeños cuerpos? Solia pensar que las jovencitas no tenían deseo sexual más que algo muy romántico con el muchacho del que ellas estuvieran enamoradas. Pero con el pasar de la edad supe que el deseo de sexo está, y va de la mano de los instintos más bajos. Una hembra que busca ser dominada e inseminada por un macho. Y esto una vez que se despierta es irrefrenable. Solo pensar todo lo que pasaría en esas pelvis con la situación y las palabras correctas. Uhhh! Me la pone dura. Lista para hacer de ellas las jóvenes portadoras de mis crías. Y así pasaba mí vida tan cerca y tan lejos de la belleza femenina en su esplendor. Preguntándome; ¿Por qué las leyes del hombre prohíben lo que la naturaleza nos regala?. En otro aspecto de mí vida estaba Edgardo, mí viejo amigo de la infancia incondicional y siempre presente. Con el, habiamos vivido muchas cosas, por lo que nos entendíamos con solo vernos. No sé si la palabra “hermano” le haría honor a tal afecto y cariño que sentía por el. El único gran problema que tenía Edgardo es que era muy dependiente de las drogas, sumado a esto le gustaba probar cualquier alucinógeno nuevo que caía en sus manos. Conocía mucha gente de muchos lugares, por lo que tenía acceso a sustancias muy fuertes y poco conocidas para los improvisados. Yo por otra parte lo único que compartía con el, en este vicio, era fumar un cigarrillo de marihuana de vez en cuándo. Además de haber tomado alguna que otra línea de cocaína hace ya muchos años. Aun así, parecía ser un hombre que tenía estos vicios bajo control dado que no era un drogadicto sin remedio que uno se puede encontrar en un callejón o debajo de un puente. El era un vicioso que tenía un buen trabajo y ganaba lo suficiente para poder vivir bien, alimentar a sus hijos y financiar sus pasatiempos. Cierta noche estábamos compartiendo un whisky , como solíamos hacer cada vez que nos juntabamos. Aunque él, tenía mucha más cultura alcohólica que yo . Nuestras charlas iban y venían por toda clase de temas y así pasábamos las horas hasta que yo caía del cansancio y me despedía hasta la próxima. – Ya te vas a ír ?. Flojito de mierda!-. – Siii boludo, no doy más-. Respondí. – Pero aguantá un toque más . Si mañana es sábado, no laburás!- – Pero no doy más boludo-. – Y si yo te digo que te puedo hacer cambiar de opinión?- – Yo te digo que me fui Edgardito querido.- – Uhhh que flojo que sos! – concluyó abriendo los brazos para darme el abrazo de despedida. Siempre era reconfortante sentir el abrazo de un amigo. En ese momento pensé – por qué no quedarme a disfrutar un poco más? Total para descansar ya voy a tener tiempo cuando me muera.- – Sabés que?-. Dije. – Me quedo a seguir tomando ese whisky y cuando se acabe tomamos vino.- – Ahora sí escucho a un hombre!- respondió con una sonrisa. La conversación siguió por largas horas entre filosofia y risas de chistes baratos. Pronto los primeros rayos de sol salieron. Mí cansancio seguía estando, pero yo no quería irme, solo quería que siga el gran momento que estaba viviendo con mí gran amigo. – Te diste cuenta que ya salió el sol?- me dijo. – Si, no puedo creer como todavía sigo acá. Estoy que me desmayo pero hacía mucho tiempo no me reía ni la pasaba tan bien como ahora-. – Suerte que te quedáste, entonces-. Dijo Edgardo con una cara un poco más seria, y continuó. – Pensás que fue una decisión tuya el desistir de irte y quedarte toda la noche?- Yo no entendí lo que quería decir. – Este tipo está borracho- pensé. – Y si boludo. De quien va a ser?- pregunté. – La decisión la tomaste vos. Gracias a este líquido-. Dijo Edgardo sacando un frasquito del bolsillo. El líquido era de color verde y transparente , como poca témpera diluida en mucha agua. – Que es eso?-. Pregunté. – Esto es lo que te va a llevar a que nunca te digan que no a nada. Es un ácido que me hicieron llegar de Países Bajos , le dicen Voluntad. Un poco de esto sobre la piel y la persona hace lo que vos le digas. Pero no de manera consciente, si no que su cerebro transforma lo que escucha en deseo, y si lo que escucha es lo que otra persona le esté sugiriendo, entonces eso va a ser lo que desee en ese momento y por un par de horas. Y aunque el efecto pase. Nunca se va a arrepentir de lo que haya hecho-. Yo no podía creer que algo así se haya inventado. Por qué yo mismo ni me di cuenta de que durante horas había estado bajo el efecto de una droga y aún así no estaba enojado , si no agradecido, y tenía muchas ganas de volver a repetir la velada con él , esa misma noche. -Edgardo. Eso es oro!- Exclamé. -Esto es mejor que el oro. Con esto te podés llenar de oro.- -Necesito conseguir un poco de eso-. – No te preocupes amigo-. Me dijo. – Voy a compartirlo solo con vos. Te voy a dar la primera muestra. Y con ella vos te vas a tener que encargar de conseguir todas las que quieras. Pero te lo advierto, es muy caro comprarlo, y el contacto solo habla conmigo, por lo que, cada vez que quieras me pedís. – Ok. Cuánto está ese frasquito que vos tenés?.- pregunté. – Un millón y medio de dólares.- respondió. – Y como mierda hiciste para conseguir esa plata?!- – Sencillo. Me dieron dos gotas a manera de prueba. Para testearlo usé la primera gota con la maestra de mí hijo, que es una perra infernal, y desde que la conozco me para la pija con esos jeans ajustados. Me aseguré de tocarle la mano con mí dedo mojado por esa gota, y le dije -Creo que vos tendrías que dejar que yo te rompa bien, pero bien el orto hoy a la noche en tu casa-. Ella me miró un instante, y me dijo -Si… sería genial-. Y me pasó su dirección. Esa noche la garché, como la puta que es. Le di bomba toda la noche y le llené todos sus agujeros de leche, hasta que mis huevos quedaron vacíos. Al ver qué funcionaba, me aseguré de investigar cual era la rutina de Julia Razzaro, la mujer del hombre más rico del país. Al enterarme que el único momento en que está sin custodia eran sus visitas al teatro, compré un boleto cercano al palco dónde ella se sienta. En un momento durante la obra, me acerqué sigilosamente y tocando su mano le dije: -Creo que sería muy bueno si transfirieras a mí cuenta 2 millones de dólares-. A lo que ella respondió: -Si, obvio!. Dame tu cbu-. No podía creer lo que me contaba. Mí cabeza solo pensaba en todo lo que podía hacer con ese ácido. Edgardo se levantó, tomó de su alacena otro frasquito similar al que contenía la “Voluntad”, y lo llenó, hasta alcanzar un cuarto aproximadamente. – Ahí tenés para entretenerte un buen rato. Recordá, que con una gota sobre la piel es suficiente. Si la sabés usar, tu vida a partir de hoy no va a ser la misma-. Esa mañana me fui a mí casa con el frasquito y me dormí sin poder procesar todo lo que había pasado. Varias ideas rondaban en mí cabeza pero todas eran sobre dinero y mujeres. Al siguiente Lunes volví a mí rutina en la biblioteca. Volví a ver sus piernas, sus pequeños pechos, sus hermosas caritas. Sus gestos tan femeninos. Todas y cada una eran hermosas de diferentes maneras. Pero también además de alumnas había profesoras, una en particular, Oriana. Profesora de Ciencias Sociales era la más bonita de todas, además de la más joven con sus 28 años. Pero la más creída también . Sabía que era hermosa y que atraía las miradas de todos. Tuvo una hija a los 16 y la pareja la abandonó apenas se enteró que estaba embarazada. Los rumores dicen que después de todo lo que vivió , nunca más volvió a formar pareja, y que ahora se dedica a usar a los hombres. Se acuesta con ellos los enamora y después los deja. Ninguno entra a su casa como pareja ni como amigo. Más allá de que me calentaba mucho, también me causaba bronca que se piense tan lista y tan suficiente. -Que es?. Si no, otra cosa que un buen culo y un buen par de tetas?-. En el instante que la vi entrar a la biblioteca me convencí que ella sería mí primer sujeto de prueba de Voluntad. Una buena descarga de esperma en el útero la iba a dejar contenta y le iba a cambiar la cara de asco que siempre tiene al mirarme. – Necesito el libro Manual de Sociedad y Comunidad para 6 to-. Me dijo con tono seco y antipático sin dirigirme la mirada, como era usual. – Buen día no?.- respondí con una sonrisa. – Buen día. Podés darme el libro por favór?-. Las palabras salían cada vez más duras y antipáticas de su boca. Eso me llenó de ira, pero me controlé, por que mí dedo índice estaba húmedo por la poción mágica. Procedi a extenderle la mano para obligarla a tomarla para saludarme o dejarla como una mal educada delante de los asistentes de la biblioteca. Ella miró mí mano, y con esa mirada de asco me miró a mí por primera vez en el día. – Buen día.- Repetí, siempre sonriendo. Después de unos instantes de leer la situación y muy de mala gana extiende su mano y me permite agarrarla, aunque ella no apreta la mía. – Tenés el libro?, o no?-. Dice. – Si lo tengo-. Le respondo. – Sabés que tengo también?!- – Que?- responde ella, con los rasgos más relajados. – Tengo los huevos llenos de leche. Yo creo que hoy a la noche me tenés que invitar a tu casa, hacerme una buena cena , esperarme bien entangadita, y atenderme como una buena hembra atiende a su macho. Y si lo hacés todo bien, y me siento a gusto , después te premio llenándote la cajeta de leche. Te parece?- Me miró fijo. Cómo procesando lo que acababa de escuchar. Me miró durante algunos instantes que parecieron milenios. Me jugué a que iba a funcionar pero si no lo hacía iba a pasar el peor momento de mí vida. Hasta que se decide a hablar bajo. Solo para que escuche yo. – Si, absolutamente. Te espero hoy a las 20 hs en mí casa. Voy a hacer todo lo posible por complacer a mí macho-. Sonríe. Había sexo en su mirada y complicidad en su sonrisa. Yo no podía creerlo. Mí corazón latía a 2000 por hora. – Así me gusta-. Le digo. – Ahora cuando te vayas quiero mirarte menear ese culo como una buena puta. Que te lo desee todo el colegio que a la noche te lo rompo yo. Tomá tu libro.- – Si Augusto-. Responde siempre sonriendo. Pero ahora el serio era yo y hablé con vos clara y seria. – No. Augusto no. Soy tu papi. Llamáme papi.- – Cómo quieras papi-. Dijo. – Y vos sos mí puta. De hoy en adelante yo soy tu papi y vos mí puta. Escuchaste?!- – Si papi-. Respondió. – Que sos? – repregunte. – Tu puta papi-. – Muy bien. Ahora tomatelás y andáte meneando el ojete así me la pones gomosa para la noche-. – Si papi.- Tenía tal erección que la hubiera garchado en ese mismo escritorio si no fuera que me excitaba más hacerlo en su casa. Todavía me invadía el miedo de que saliera de la biblioteca y me denunciase con la primera autoridad que se cruzara en su camino. Cuando el tiempo pasó, y nadie vino a reclamarme nada. Me empecé a tranquilizar. El día fue pasando. Y la idea de usar voluntad con cuánta mujer se me cruzara nunca se me fue de la cabeza. Pero supe que con una era más que suficiente. Por ahora. Cerca del mediodía Oriana aparece de vuelta. Mirándome con ojos y sonrisa cómplice desde que cruza la puerta de la biblioteca. – Te devuelvo el libro papi. Te espero esta noche.- dijo y se fue meneando ese culo hermoso. Esa tarde llegué a mi casa apurado por bañarme y sacarme la transpiración del día. Sobretodo mí pene, que al ver tanta pendeja hermosa se humedece con mucho fluido preseminal generando olor. Pero pronto cai en la idea de que ella iba a ser mí hembra esa noche. Y una hembra tiene que atender a su macho sin condiciones. Entonces así como llegué, volví a salir esta vez hacia mí destino más importante. Toco el timbre de su departamento. Por el portero suena su voz. -Pasa papi-. La puerta se habilita y paso. Cuando bajo del ascensor. Su puerta está entreabierta. Yo iba a golpear, pero recuerdo que un macho no pide permiso para entrar a su casa. Y esta noche todo lo de ella era mío para disfrutarlo. Cuando entro, la veo con un baby doll rojo transparente. Con corpiño y tanga de encaje del mismo color. Se me puso al palo al instante. – Hola papi.- me dijo. Se acercó, me abrazó por los hombros y me dio un hermoso beso húmedo y cálido como hacía mucho tiempo no me daban. Casi acabo. Aguanté. – Ya está la cena?!-. Pregunté. – Si papi. Sentate que ya te sirvo.- – Muy bien-. Respondí. La mesa estaba servida con velas y dos platos. Había olor a pollo al horno. Y una botella de un Rutini 2015 en la mesa. Dos copas. Nunca ninguna mujer me había atendido así. Me siento a la mesa sin poder dejar de mirar ese cuerpo hermoso. – Que hermoso culo que tenés putita mía. Vení que te lo acaricio un poquito-. Ordené. Oriana sonrió, y sin mediar palabra se acercó a mí y se puso de espaldas dejándome esa cola a disposición. Comencé a acariciarla . Era un culo hecho para mí. Con algún pocito de celulitis muy pequeño que me calentaba aún más. Yo acariciaba sus nalgas y las apretaba de tal forma que por debajo de la tanga pude ver los pliegues de su orificio. – Servíme vino puta-. – Si papi-. Sin alejar su cola de mí mano se inclinó para agarrar la botella y servir en mí copa. Mis dedos se tentaron y se metieron por debajo de la tanga roja. Toqué su agujerito , y mí índice comenzó a abrirse camino y vencer la resistencia de su ano. – No te muevas. Quédate así-. Dije. Ella se quedó inclinada con las manos apoyadas en la mesa. Su pelo húmedo olia a flores. Su cuerpo a perfume de baño. Su piel era muy suave. La primera falange entró. Ella soltó un gemido pequeño. – Te duele puta?- pregunté. – No papi. Seguí si querés-. – Obvio que voy a seguir. Pero si te duele quiero saberlo. Por qué quiero que te duela-. Y metí de golpe todo mí dedo en seco. – Aaahhh!!-. Gritó. – Si, eso me dolió papi-. Dijo después de gritar con la voz temblorosa. – Ahora sí-. Dije sonriendo. Mí pene estaba a punto de explotar. – Mami que pasó?-. Una voz fina interrumpió la velada. Una pequeña figura se asomaba por la puerta de un cuarto. De pelo lacio y rostro angelical, de piel blanca con pecas. Vestía una remerita blanca con pequeñas flores rojas. Y un pantalóncito muy corto de color rosa claro. Oriana quiso sacarse mí dedo del culo. Pero yo no la dejé. Y dije. – Quedate dónde estas-. Sentí sus nervios , la contracción en los músculos de su ano apretaron mí dedo. – Quien es?- pregunté. – Es mí hija papi-. Respondió con vos temerosa. – Te pido perdón por la interrupción. Ya la mando a su cuarto. Mí cabeza perdió cualquier sentido de cordura. Ver a ese ángel hermoso y radiante me dio ideas muy oscuras. – No no. Dejala. Decile que venga a compartir una cena con nosotros -. Oriana me miró con una sonrisa. Mi dedo seguía en lo profundo de su cola. – Sol. Vení. Sentate a la mesa- le dijo sonriendo. Sin cambiar la posición en la que estaba. La princesa se acercaba con cara de miedo. No sabía de qué se trataba la escena que estaba viendo. – Mamá quien es el. Que te hace?-. Preguntó con voz temblorosa. – El es…- El macho de tu mamá-. Interrumpí. – Y tu mamá es mí puta -. – Si Solcito. El es mí macho-. Confirmó Oriana. De un solo movimiento saqué mí dedo de su culo. – AAHHHHH!-. Gritó. – Mamaaaaa! Dijo Sol cada vez más nerviosa. Con lágrimas en los ojos. No era lo que yo quería. No me excitaba ver sufrir a un ángel como Sol. Por lo que se me ocurrió una idea. – Oriana dame tu mano-. Dije. Ella extendió su mano sin mediar palabra. Yo saqué mí frasquito, lo abrí y mojé la llema de su dedo índice con una gotita. – Ahora anda y pone está gotita sobre su frente y decile que no tenga miedo. Que está noche vos le vas a enseñar a ser mujer-. – Si papi-. Contestó. Pronto caminó hasta Sol y puso el dedo sobre su frente. – No tengas miedo mí amor. Hoy mamá te va a enseñar a ser mujer-. Dijo. Los ojos de Sol se llenaron de alegría. Una sonrisa se dibujo en sus labios. La noche recién empezaba.

Autor: DEGENERADO18 Categoría: Dominación

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Fue por mi madre

2022-09-11


Dicen que madre solo hay una… ¡Gracias Dios mío!. ========= –Mira hija, me importa una puta mierda que folles con condón o sin condón, si sigues virgen o te haces puta, si eres hetero, lesbiana, bisex, plurisexual, o si te haces monja. Tu cuerpo es tuyo, ya casi tienes 16 años y puedes hacer con él lo que te venga en gana… siempre que no me pidas nunca dinero y te lo pagues todo tú. Toda esa arenga con desprecio, mala leche e incluso con un poco de odio y asco, me lo soltó una tarde de principios de Marzo, mi santa y única madre. Sí [email protected], mi única madre, ya que si al nacer o en los últimos años hubiese podido tener otra, me hubiese ido con la otra para siempre… o si me encontraba con otra mujer que pudiese hacer de madre. Me llamo Lidia, tengo 15 años y aún soy vaginalmente virgen. Tengo miedo de quedarme preñada porque sé que no cuento con la ayuda de mi loca madre. Varias de mis compañeras del cole, de diversos cursos, se han ido quedando preñadas a lo largo de los años que he pasado allí. Sé masturbarme divinamente, mamo pollas con pasión y muchas ganas, incluso con algunos chicos más adultos he dejado que me la metiesen bastantes veces en el culo y me lo llenasen de semen, pero mi coño tiene aún el himen intacto ¿por qué mi madre me habló así… de esa manera tan despectiva? Yo solo quería que me diese algún consejo de madre a hija con las hormonas a punto de explotar, y que me llevase a su ginecólogo para que me realizase una buena revisión. Tengo un cuerpo precioso, posiblemente un poco delgada por mi situación personal que no me permite cuidarme debidamente, pero practico atletismo desde pequeña y nunca lo he dejado. Mido 177, mi contorno es de 92 cm, mi cintura de 63 cm y mis caderas de otros 92 cm. Grandes ojos castaños oscuros con largas pestañas, pelo casi negro con melena hasta los hombros, areolas y pezones un poco más grandes y marcados de lo «llamado» normal, amplia boca y labios carnosos. Si preguntáis por mi padre, nos mandó a tomar por el culo a mi madre y a mí hace más tres años, y desde entonces, mi madre se atiborra de ansiolíticos y de sedantes. Bueno, en realidad desde entonces toma más que antes, porque siempre la he conocido con las pastillas en la mano. También desde entonces, mis abuelos maternos llegaron a un acuerdo con mi padre, renunció a mi custodia y no he vuelto a saber nada de él. Las pastillas han costado a mi madre, temporalmente, la pérdida de su puesto de trabajo, ya que la han mandado a casa con una excedencia, por dormirse en el trabajo ¿Qué hace una hija con una madre así? Pues tomar el papel de padre y madre, en lugar de hija, y ocuparse de la casa con lo poco que cobra mi madre por su baja, y lo que mis abuelos me dan «bajo mano», para que no se entere mi madre y lo malgaste. Hago lo posible para sacar la casa a flote. Y encima los estudios, que gracias a Dios, me sirven de válvula de escape y tengo muy buenas notas. Aunque no lo creáis, amo las bibliotecas. Y aquí empieza mi historia. Varios días después de esta bronca de mi madre, me llamó la nueva psicóloga del cole. Una mujer, Andrea, de unos 50 años, casi tan alta como yo, fuerte, de voz potente y siempre muy bien arreglada. Solamente había hablado con ella a principios de curso para conocernos, como con las demás alumnas, y ahora me llama nuevamente, cerca ya de las vacaciones de Pascua. Fui a su despacho a la hora prevista y me recibió con una amplia sonrisa, me dijo que me sentase frente a ella. Miró unos instantes su portátil y sonriéndome me dijo: – Hola Lidia, voy a hablar muy claro contigo, ya que veo con sorpresa que tu madre no ha venido nunca a ninguna reunión programada como tutora tuya, y tampoco la pasada semana que la cité. Sé que tu padre vive lejos de aquí y pasa de ti y tu madre. Pero lo verdaderamente interesante y preocupante para mí, es que tus profesores me están diciendo que te pasa algo importante, que te ven muy deprimida, cada vez más encerrada en ti misma, y que tus notas, aunque están por encima de la media, están empezando a caer ¿puedes explicarme el por qué tu madre no viene nunca y a ti te pasa todo esto? Porque si tú no me das razones convincentes, yo tendré que exponer este problema a la dirección, comunicarlo a la inspección, y estos a los servicios sociales para que te controlen ellos, y entonces sí estarás sola. Dime Lidia ¿qué te pasa? ¿Sufres algún tipo de maltrato? Cruzó sus manos sobre la mesa sin dejar nunca de sonreírme… y exploté en un intenso y estremecedor lloro. Se levantó asustada, me dio varios pañuelos de papel para enjugarme lágrimas y mocos, me ayudó a levantarme y me acompañó hasta un pequeño sofá donde nos sentamos las dos. Me abrazó acariciándome la espalda y yo seguía llorando. Oí cómo se abría la puerta del despacho y una profesora preguntó si nos podía ayudar, por mi estado y porque era ya hora de terminar las clases. Mi psicóloga, Andrea, le dijo lo que me pasaba y que se quedaba conmigo un poco más, y que le dijese al conserje que cuando saliésemos le buscaría para cerrar el centro. Y así se hizo. Cuando un rato más tarde me calmé, me ayudó a lavarme la cara, arreglarme un poco la ropa (no usábamos uniforme) y me dijo que, como yo tenía tiempo de sobra para irme a mi casa porque mi madre nunca estaba, si la podía acompañar un rato a su casa, para hablar detenidamente de mis problemas que preveía importantes. Asentí, cogimos su coche y en pocos minutos llegamos a su casa y ella riéndose, me dijo: – Ya ves cómo es la vida. Siempre voy y vengo de mi casa andando y hoy había cogido el coche para irme de compras, a por unos trapitos, ya sabes ¡cosas de mujeres! Y nos ha venido bien porque así no tienes que ir andando por la calle con esa carita con mocos que tienes esta tarde. Como dirían los antiguos romanos «me debes una». – ¿Qué es eso de me debes una? -le contesté sorprendida- – Los romanos elegantes y educados, cuando hacían un favor le decían al favorecido «Do ut des» que significa «te doy para que me des», es decir, lo que ahora decimos eso de «me debes una». Yo te hago un favor trayéndote en coche y tú me debes otro ¿lo entiendes cielo? Lo entendí por supuesto. Pero lo entendí como que en lugar de escucharme en el cole, lo iba a hacer en su casa para atenderme mejor y sin interrupciones. Pero claro, ella era mi psicóloga y yo la alumna. Pensé que me dedicaba unas horas altruistamente y yo le debería ese favor ¿portándome bien? No pensé nada más ¡qué equivocada estaba! Vivía en un grupo de adosados haciendo esquina como en una «L» y justo el suyo estaba en la esquina de la calle. Era un poco más grande que los demás y con un precioso jardín, pero el sótano, que desde la calle aparentaba grande, extrañamente solo era para aparcar dos coches. Mientras subíamos a la planta baja, se quitó la chaquetita y se despasó varios botones de su ajustada blusa granate, con lo que esta se abrió y se quedaron a la vista gran parte de sus generosas tetas en un sujetador muy escotado. Nos acercamos al sofá, me ofreció un cigarrillo y aunque a mí no me gustaba demasiado el tabaco, se lo cogí y encendí. Fue a la cocina, sacó dos latas frías de cola, y de la vitrina del salón sacó dos vasos altos y me preguntó: – ¿Qué prefieres para juntar con la cola, Ron o Ginebra? – Ron -le dije un poco sorprendida- – Toma cielo, tu cubata. Y a ver si esto y el tabaco te quitan un poco la tristeza que te invade. Y ahora, cuéntame todo lo que te pasa desde el principio. Como supongo será largo, ahí tienes más tabaco, más ron y ginebra y en el frigo tienes más cola. Siéntate cómoda sobre el sofá y empieza a contar, incluyendo tu vida de mamona escolar. Levantó sus piernas como si pegase una patada a un balón inexistente y sus zapatos volaron por el aire. Se sentó con sus piernas cruzadas en el sofá levantándose la estrecha falda que se le subió hasta casi el coño. Yo hice lo mismo, pero procuré al sentarme que mi falda no se subiese tanto ¿por qué lo hice? No tengo ni la más remota idea, pero no fue por pudor. Andrea me cogió de los hombros y mi cuerpo descansó completamente sobre el suyo. Y empecé a contárselo todo, desde que tuve uso de razón y vi a mi madre tomándose ansiolíticos. Años más tarde mi padre ya no aguantó más, vino el divorcio, más pastillas aún, y para evitar un despido definitivo como funcionaria, le obligaron a coger una larga baja por enfermedad y así estaba ahora. Y yo haciendo de ama de casa, administradora de los poquísimos bienes, cocinera y estudiante. Sin vida social ni privada. Y así estuvimos casi una hora. No me interrumpió ni una sola vez. Por primera vez fumé varios cigarrillos seguidos y me bebí tres o cuatro cubatas. Me sentía adulta y tan a gusto, que me fui relajando y abandonando completamente. No me di cuenta que la mano izquierda de Andrea había bajado de mi hombro hasta mi pierna y mientras la acariciaba, había estado subiendo mi falda y ahora la tenía yo tan arriba como la suya o más, porque mis bragas sí estaban a la vista. Tampoco fui consciente que su boca me daba frecuentes besos en mi cabeza, apoyada sobre ella, ni que su mano, una vez subida mi falda, había ascendido y me acariciaba la parte externa de mi teta izquierda. Solo era consciente de que tal y como le iba hablando, yo me iba relajando y me dejaba hacer todo sin problemas. Y solo fui parcialmente consciente de lo que estaba pasando entre las dos, cuando al terminar mi exposición, exclamé algo así como «¡y eso es todo!» Su brazo me estrechó totalmente sobre ella, sus labios se aplastaron sobre los míos y su mano derecha agarraba y masajeaba con fuerza mi entrepierna por encima de mis bragas. Esos besos y caricias me hicieron, de repente, tomar conciencia de lo que sexualmente estaba pasando ¡y me dejé hacer! Estaba tan necesitada de cariño, que no me importaba el precio a pagar. En varios años nunca había tenido una hora tan plenamente relajada, tan bien acompañada, abrazada, invitada, en una casa sin gritos, con alguien que me escuchase con interés, fumando, bebiendo… ¡qué me importaba lo que quisiese hacer conmigo! Al fin y al cabo, Andrea nunca me dejaría preñada y yo necesitaba cariño. Me dejé hacer, pero me quedé pasiva. Me dejaba besar, tocar y acariciar, pero no participaba en ese juego. No sabía qué podría pasar y yo, a pesar de mi edad, era mucho más adulta de esos años oficiales de mi vida. La vida me quitó los años jóvenes y me hizo mayor. Pero ahora Andrea, parecía querer hacerme adulta, lesbiana ¿y por qué no? Ella se lo estaba tomando muy en serio. Sus pechos subían y bajaban cada vez a mayor ritmo. Su respiración era muy agitada, sus besos cada vez más intensos y su lengua penetraba ya en mi boca sin problemas. Su mano estaba jugando directamente con mi vagina y sus dedos intentaban coger mi clítoris poniéndome muy cerca del orgasmo. Y de repente, se levantó tan rápida que su codo me dio un fuerte golpe en mi cabeza y salió corriendo del salón. Yo, como estaba apoyada sobre ella caí sobre el sofá e intentaba pensar qué podía haber hecho yo. Qué podría haberle pasado. Y de repente se me encendió una lucecita ¡Andrea se había excitado tanto conmigo, que se había corrido brutalmente! Y yo ni me enteré. Me incorporé en el sofá y me miré a mí misma. La falda la tenía en mis caderas, mis bragas estaban lo suficientemente bajadas para verme todo mi coño peludo, la parte izquierda de mi sujetador estaba desplazada y mi teta casi salida y en esa parte, mi blusa estaba arrugada, señal que alguien la había estado «arrugando» con caricias. Y en mi cabeza había un torbellino de sensaciones. Mi cerebro notaba aún el placer de los besos de Andrea, tanto en los labios, como en la frente y la cabeza…. y su mano en mi coño. ¡Mi coño! El pobre estaba lleno de millones de hormigas, inequívoca señal de que, no solo había estado yo excitada, sino casi a punto de correrme. Y lo más importante de todo, en muchos años no había estado tan relajada, ni me había sentido tan feliz, como ese rato en los brazos de mi psicóloga escolar. Y tomé una decisión de la que nunca me he arrepentido, si de verdad me ayudaba ¡me entregaría a todos sus deseos! Pero antes y aprovechando la ausencia de Andrea, hice lo que toda mujer sensata hace: Calmar a los millones de hormigas hambrientas de mi coño. Es decir, me masturbé como una loca. Y de eso sí sabía yo. Me quité totalmente mis bragas, me volví a sentar en el sofá abriendo bien mis piernas, y mientras con la mano derecha me masturbaba con auténtico frenesí, con la izquierda me abrí totalmente mi blusa, despasé y bajé mi sujetador, liberé mis tetas y empecé a jugar con mis sensibles y preciosos pezones. Pero estaba tan loca por correrme, que creo que no tardé ni dos minutos. Apreté mis labios y mandíbulas para no gritar, cerré mis ojos y como si de una fuente se tratara, empezaron a salir mis fluidos en cantidad inimaginable y a presión, mientras mi mano y mis dedos, no dejaban de masajear mi amado clítoris. Poco a poco normalicé mi respiración, mi cuerpo dejó de estremecerse ¡y un olor a humo de cigarrillo me despertó… Andrea estaba frente a mí! Sonriéndome, mirándome sin perder detalle de mi cuerpo, puso su cigarrillo entre sus labios, terminó de despasarse los dos únicos botones que quedaban de su blusa, se la quitó y con ella su sujetador, abrió el corchete y la cremallera de su falda que dejó caer al suelo, quedándose solo con unos pantis totalmente abiertos en la entrepierna y glúteos, dejando libres sus agujeros, cogió y apagó el cigarrillo y me dijo: – ¡Eres preciosa Lidia! Cuando te traía del colegio a mi casa soñaba que pasara todo esto, no te puedes imaginar lo que te he deseado desde que te vi cuando llegué al colegio y cada día del curso, y hace un rato, mientras hablabas y hablabas de tu miserable vida, solo he tenido un pensamiento a pesar de nuestra diferencia de edad: hacerte mi amante muy privada y convertirte en una mujer hipersexual y viciosa. Yo soy soltera, pervertida hasta el infinito y profundamente bisexual, pero prefiero una mujer antes que 10 hombres. – Pues yo no soy bisexual. Solo he tenido relaciones con chicos y nunca he pensado en chicas. No soy virgen por el culo, pero si lo soy por el coño. Como sé que no puedo contar con mi madre, siempre he tenido miedo a los embarazos ya que se que nunca me ayudaría a abortar. Pero como ves, se masturbarme muy bien y lo podría hacer contigo. Sé que te necesito Andrea, deseo entregarme a ti y si me ayudas a tener una vida «juvenil normal», con amigas, seré sexualmente tuya, cumpliré todos tus deseos, sean los que sean y nunca te diré que no a nada. Absolutamente a nada ¡te lo juro! Mientras yo hablaba, se me acercaba la que iba a ser mi amante y maestra. Su coño estaba perfectamente afeitado, dos gruesos y pesados aros en sus labios externos y otro pequeño en el Monte de Venus. Sus tetas eran grandes, se veían duras y aunque ligeramente caídas, eran maravillosas con unas areolas ligeramente más oscuras de lo normal. Varios tatuajes, discretamente distribuidos para no ser vistos vestida (al menos no los indiscretos), decoraban su cuerpo. Se acercó a mí, sus dos manos cogieron mi rostro, sus ojos se clavaron en los míos y me dio un beso dulce, muy dulce. Y al separarnos unos centímetros, me dijo susurrando: – Voy a ayudarte a llevar la vida que quieres, te haré plenamente bisexual, te presentaré a una pandilla de chicas y chicos que te harán muy feliz, y si tus ánimos de sexo sin límites crecen, ten por segura que conmigo y a través de mí, todos tus apetitos sexuales serán complacidos sin límites y muchos más que no te imaginas. Y por supuesto, podrás quedarte preñada cuantas veces lo desees, conmigo a tu lado podrás abortar siempre. Me cogió la mano, bajé del sofá, y andando las dos lentamente me llevó al dormitorio. Y vi su enorme cama. – Lidia, tu vida es muy especial y problemática y por tanto, tienes unos sentimientos muy sensibles aunque te creas muy dura. Tienes un cuerpo escultural y aún te quedan unas semanas para los 16 años, mientras yo tengo 49. Tú aún eres casi virgen y yo soy una depravada mujer que se ha quedado preñada muchas veces y que te convertirá en poco tiempo en una depravada y pervertida puta y porno actriz ¿estás segura de que quieres seguir adelante con nuestras relaciones sexuales y entregarte plenamente a una vida de vicio? Porque en esta vida sexual, si te metes, nunca tendrás bastante sexo. Asentí con la cabeza al mismo tiempo que me terminaba de desnudar. Andrea se quitó los pantis, se abrazó a mí y empezó a besarme. Labios, pómulos, ojos, frente, orejas… mientras sus manos acariciaban mi cuerpo. Volví a cerrar los ojos. Sus besos, caricias, su muslo metiéndose entre mis piernas y jugando con mi conejito, aprisionándolo, rozándolo sin compasión… era demasiado para mí que nunca había tenido una madre que me abrazase, me besase y me quisiese ¡y exploté! De forma inesperada me vino una oleada de placer, mi manantial vaginal se abrió de nuevo y mientras expulsaba abundantes fluidos, mi cuerpo se estremeció brutalmente y ahora fui yo quien tomó la iniciativa. Abracé con furia a mi amante y la que daba los besos, acariciaba, chupaba y mordía sus pezones, masturbaba con rabia su vagina y volvía loco a su clítoris, era yo. Incluso penetré dentro de ella con dos de mis dedos para coger ese clítoris y con el pulgar por la parte de fuera, lo iba masajeando, estirando, aprisionándolo y jugando con él dándole un gran placer. Cierto que ninguna polla me había desvirgado, pero mi soledad, mi introversión y a veces hasta mis pequeñas depresiones, hacía que me masturbase varias veces al día convirtiéndome en una experta en darme y dar, ese clase de placer. Y Andrea era muy depravada, muy profesional, con muchos años de ventaja sobre mí… pero también era «solo una mujer». Y como mujer, se apretó a mí intensamente, dio un grito gutural larguísimo, me abrazó y me colmó de besos, mientras mi mano se llenaba del néctar de su gran orgasmo. Mi mano derramaba sus fluidos sobre sus piernas y antes de que me diese cuenta, me cogió con esfuerzo con sus brazos y me tiró sobre la cama. Me puso boca arriba, su coño chorreando sobre mi boca y solo dijo: – Chupa puta, chupa, hasta que me lo dejes totalmente seco. Y aunque parezca raro, fue oír la palabra puta y volver a transformarme en una mujer sedienta de sexo. No sabía cómo hacerlo, pero fui metiendo mi boca, mi lengua, abriendo y cerrando sus labios para penetrar más adentro… hice todo lo que Andrea me dijo. La complací en todo y tanto la complací, que se volvió a correr. Sus manos agarraron con fuerza mis tetas ya muy desarrolladas, tiraban de ellas, pellizcaba con fuerza mis pezones y cuando yo creía que estaba de nuevo su coño ya seco, noté como un enorme rio se derramaba en mi boca pero no era flujo vaginal, la muy puta de Andrea se estaba meando de verdad, mientras gritaba convulsivamente y aplastaba con sus manazas mis tetas hasta producirme un dolor inenarrable. No sé por qué, consideré que eso era parte de los placeres sexuales entre mujeres y que yo, tal y como le prometí, cumpliría todos sus deseos. Bebí todo el orín que pude, aguanté todos mis dolores… y me volví a correr. Al notarlo, mi amante me dejó totalmente y se puso invertida encima de mí. Ahora era yo quien notaba el inmenso placer de su boca en mi vagina, su gruesa lengua dentro de mi coño, cómo mis paredes vaginales destilaban placer húmedo y cómo se abrían a sus embates, hasta que poco después, mi cuerpo y mi cerebro decían basta. Me rendí. Estaba totalmente agotada y en parte, bastante desorientada. Yo solo había acudido a esa casa para hablar de mi situación académica y social, de cómo mi madre me desatendía y de repente, mi psicóloga me estaba reeducando ¡pero sexualmente y de qué manera! Andrea se tendió a mi lado y estuvimos durante bastante tiempo acariciándonos y besándonos sin parar. Estuvimos juntas casi dos horas y media. Fueron las mejores horas de toda mi vida, los mejores momentos vividos hasta entonces, pero también era tiempo para irme a casa si no quería recibir alguna dura reprimenda de mi madre o incluso algún guantazo. Al fin y al cabo, si yo no hacía la comida o la cena, nadie comía ni cenaba. Mi madre nunca era consciente de la hora en la que estaba, pero si era consciente de si tenía hambre o no. Andrea tomo conciencia de ese tiempo, nos vestimos rápidamente y con su coche fuimos a una casa de comidas para llevar en un centro comercial cercano, y así yo no tendría que cocinar en mi estado ni a esa hora. Luego me llevó a casa y en la misma puerta, sin salir del coche y sin importar si alguien nos vería, nos dimos un cálido y más que amistoso beso en la boca. Al día siguiente, viernes, no la vi. El fin de semana fue horrible. No se si me masturbé 50 veces o 500. La echaba de menos. Por primera vez en mi vida sentía la necesidad de sexo, de la mayor cantidad de sexo posible y sin importarme nada de qué tipo o con quién. No me importó beberme su meada ni otras en el futuro. Desde hacía alrededor de año y medio, me ofrecían desde diversos sitios y amigas, la posibilidad de hacerme prostituta. Alababan mi cuerpo, mis tetas, mi rostro… pero cuando me miraban y veían mi semblante serio, siempre me decían que tenía que ser más risueña para eso. Sabía de sobra que mi madre ni se enteraría, siempre que le preparase la comida tres veces al día. Sabía de sobra que ese dinero nos vendría muy bien, porque por mucho que odiase o despreciase a mi madre, mi madre era mi madre y aunque con disgusto, siempre la ayudaría. Pero nunca sentí esa llamada para ser puta, no iba conmigo. Pero el lunes, cuando terminaba la clase de las 11, el conserje entró en clase y le dijo algo al oído de la profe y se marchó. Al terminar la clase, la profe me llamó y me dijo que Dª Andrea quería hablar conmigo antes de las 13 horas, así que me fui directamente a su despacho, junto a la sala de profesores, llamé en la puerta y entré. Me sonrió y en voz baja me dijo: – ¿Puedes comer conmigo en mi casa sobre las 14 h.? Necesito hablar unos minutos contigo. Solo hablar -me dijo guiñando un ojo- Compraré algo para comer las dos. – No te preocupes, como yo saldré antes, puedo ir al mismo sitio de la otra noche y comprar para las dos. Si me dices qué te apetece comer y me das unos euros, porque yo solo llevo seis. – Para comer me apetece lo mismo que en el sexo, carne o pescado. Me es indiferente. Puedes comprar una cosa para ti y otra para mí y lo mezclamos. Y voy a hacer contigo algo que nunca he hecho con nadie, dejarte mis llaves y así podrás entrar en mi casa. Y efectivamente, me dio las llaves y 20€, pero antes besó las llaves y me las ofreció junto a mis labios. Las besé y se las recogí. Al finalizar las clases, cogí el bus y fui al centro comercial donde compré la comida, y al llegar a su casa, un temblor de piernas me invadió. No me atrevía a entrar. Tenía miedo, todo estaba resultando muy fácil. Ayer era su alumna, hoy era su amante, y mañana posiblemente su esclava, o la fuente de sus placeres, o el culmen de sus perversiones. Aparté mis dudas, me animé, entré en el jardín y al interior de la casa. Y dejé las llaves encima de la mesa. Cuando llegó Andrea, la mesa de la cocina estaba puesta y yo me estaba lavando las manos, porque en ese mismo momento había terminado una fuente de ensalada de productos de su frigo. Andrea miró la mesa, la botella de vino, la jarra del agua fresca, las copas para el vino y los vasos para el agua. Las dos fuentes de merluza y lomo con sus correspondientes guarniciones y la ensalada. Me miró a mí, se acercó, me dio un dulce y cálido beso y me preguntó sonriendo: – Eres un encanto para todo ¿Quieres casarte conmigo? No sabía el por qué, pero empezó a desnudarse y yo hice lo mismo -luego supe que le encantaba ir desnuda por casa-. Ya las dos desnudas, nos sentamos frente a frente y Andrea empezó a hablarme que el viernes de esa semana empezaban las vacaciones de Semana Santa-Pascua, mientras en dos platos depositaba la mitad de la comida de cada fuente. Me comentó, mientras comíamos, que ella se marchaba siempre a Vera, que tenía un precioso apartamento en esa conocida playa nudista y de sopetón, me pregunta: – Lidia ¿te gustaría venir conmigo? Serias mi pareja oficial, mi novia en la vida real. Y esos días follarás sin parar, estarás profusamente usada por amigas y amigos. Incluso me atrevería a decir que podrías volver preñada ya que no te dejaré usar anticonceptivos. Como ves, te ofrezco unas vacaciones nada santas. Las únicas procesiones serán las de las personas que constantemente te follarán cada día. Aprenderás a ser mi sumisa sexual. Si me vas a decir que necesitas el permiso de tu madre, ya lo tengo y por escrito. Y si lo deseas, al volver aquí, podrás vivir conmigo y no con tu madre. Tengo su permiso y el de los servicios sociales ¡seré tu supervisora! Yo no entendía nada de lo que me decía, pero en mi coñito sin usar aún, volvieron millones o trillones de hormigas a comérselo en vivo, y totalmente agitada y nerviosa, asentí. Como vi que Andrea seguía comiendo como si nada, yo intenté calmarme pero no solo no pude, sino que antes de terminar mi plato, tuve que agarrarme fuertemente a la mesa y mientras mi cuerpo se convulsionaba fuertemente, tuve una corrida antológica y una vez más, un torrente de fluidos salió de mi interior y terminó en la silla de madera. Cuando paré de estremecerme totalmente avergonzada, vi cómo mi amante y declarada auto-novia, con una sonrisa de oreja a oreja, llenaba mi copa de vino y me lo ofrecía. Bebí casi media copa de un tirón y poco a poco me fui relajando. Terminamos de comer, Andrea preparó café para las dos y me preguntó si deseaba algún licor. Yo le pedí coñac, y con las tazas del café en las manos, fuimos al salón, cogió de la vitrina-bar una botella de Lepanto y dos copas, nos sentamos en el sofá, encendimos unos cigarrillos y entonces me explicó lo de Vera. Pensaba irse con una amiga al apartamento, pero yo le gusté muchísimo cuando follamos y se propuso coaccionar a mi madre para irse conmigo, con la excusa de la amenaza de los servicios sociales, mi madre aceptó y todo dependía de mí. Y yo había aceptado entrar en ese mundo sexual y ser, a mis 15 años, la novia «real y sexual», de una mujer de 49 años. Miró Andrea su reloj y me dijo que se iba de compras y yo a clase. Y de repente, se giró y me preguntó qué talla de ropa y calzado usaba, si en mi casa tenía zapatos de tacón y qué tipo de ropa tenía para salir. Yo, avergonzada, bajé mi cabeza y le dije que solo tenía zapatillas deportivas, tres faldas, tres pantalones vaqueros, un chándal, dos o tres blusas y ropa suelta. Por supuesto, ropa de baño nada, pero como íbamos a ir a una playa nudista… pues no me haría falta. Mientras yo me vestía, me dijo: – Mañana te espero aquí a las 17h.. Sé puntual porque estaremos un rato. Fui puntual. Traspasé animosamente la verja del jardín, llamé a la puerta de la casa, oí unos taconeos y me abrió la puerta Andrea, totalmente desnuda. Pero era «otra» Andrea. Estaba maquillada (en el colegio solo un poco de color en mejillas y labios), no tenía los aros en los labios vaginales, llevaba unas medias negras bastante transparentes con amplios ligueros hasta unos 5-7 cm de las ingles y se movía sobre unos imponentes y delgadísimos taconazos, que luego supe eran de 12 cm. Se apartó a un lado y apenas entré, me cogió del brazo, me aplastó contra ella y nos comimos a besos, apasionados y llenos de promesas porno. Luego, agarró mi mano y nos fuimos a su dormitorio. Pero no a follar ¡mi gozo en un pozo!, si no a ver una detallada exposición de ropa extendida sobre la cama. Medias negras largas con ligueros amplios, pequeños y ajustados shorts, microfaldas, leggins traslúcidos y de piel fina, camisetas de manga corta y otras de larguísimos tirantes, tops escandalosamente transparentes y escotados, blusas casi transparentes con pocos botones y para atar (sin botones) y en el suelo, varios pares de zapatos y sandalias, todas con delgadísimos tacones y taconazos. Todo un mundo de colores… pero ni un solo sujetador o bragas. – ¿Y esto? -pregunté extrañadísima- – Ya lo ves, ropa y calzado. No voy a permitir que la más joven y querida novia que he tenido no esté debidamente vestida, aunque sea en una playa nudista, porque eres mi novia y tengo que presumir de ti ¿o no quieres ya ser mi novia oficial con todo lo que ello significa? Lo repito con el deseo en mis manos ¿quieres ser mi novia sumisa? Noté cómo su voz se hacía un poco ronca, su respiración se agitaba de nuevo y sus ojos me miraban de una forma especial. Y comprendí de golpe, que realmente Andrea quería que yo fuese verdaderamente su novia, su amante, su sumisa sexual, Sentía algo importante por mí ¡me deseaba! Hasta que la conocí a ella, nunca yo le había importado a nadie. Me pegué totalmente a ella, acaricié con mis manos su rostro, le sonreí y le dije con voz suave y totalmente tranquila: – Sí Andrea, soy y seré tu novia para siempre o para el tiempo que tú me desees. Seré tu compañera y sumisa sexual, tu esclava personal, follaré con quien tú quieras, haré todas las perversiones que me enseñes, no me negaré nunca a nada que te guste hacerme, me quedaré preñada siempre que lo desees, abortaré, o tendré el hijo y lo regalaré o lo venderé, podrás tatuarme y ponerme los piercings que desees, tomaré todas las drogas que quieras. Soy tu novia inexperta y haré todo lo que tú desees o me ordenes ¡Me entrego totalmente a ti para complacer todos tus vicios! Decide tú qué quieres hacer conmigo. Y con sus ojos húmedos Andrea decidió. Decidió follarme. De un manotazo levantó la colcha de su enorme cama y con ella, toda la ropa se fue al suelo. Pero no nos fuimos a la cama aún. Allí mismo, de pié, metió su mano en mi entrepierna, dentro de mis bragas, y empezó a masturbarme con fuerza. Pero en eso, yo no era inexperta y también hice lo mismo, solo que como Andrea estaba desnuda, solo tuve que alargar la mano un poco y empezar a masturbarla. Noté como sus dedos entraban en mi coño y jugué con los míos en el suyo. Me encantaba deslizar mi mano sobre esos labios perfectamente rasurados. Me odié a mí misma por tener mi coño peludo. Pero dejé de pensar en ello cuando los labios bucales de mi novia se posaron en los míos, y luego chuparon cada uno de mis pezones. Andrea era una experta y me estaba volviendo loca. Notaba su mano con infinito placer, sus dedos dentro de mi vagina explorando mis paredes y jugando con mi clítoris a la vez que penetraban profundamente. Pronto estuvieron totalmente dentro de mí y yo me morí de placer, me entregué al placer y tuve un orgasmo, dos, tres… y mis piernas se negaban a sostenerme. Noté que Andrea estaba al borde de su segundo orgasmo y como pude me aguanté y le conseguí ese segundo orgasmo. Ella notó que mi cuerpo se desplomaba y me ayudó a tenderme en la cama. Y para mi sorpresa, me desnudo totalmente. Se dirigió entonces a su gran cómoda, y de un cajón sacó un arnés con una enorme polla fija negra muy brillante (luego supe que era de glicerina). Mientras se lo colocaba con extraordinaria facilidad, mis ojos apreciaron su tamaño y me quedé sorprendida. Delante, para follarme a mí, no tendría menos de 22-23 cm y 4-5 de diámetro, y detrás, para clavárselo en su coño, había una especie de bola ovalada tan gruesa o más que la polla. Tenía una cabezota muy gruesa pero en punta, y a lo largo de toda ella se veían protuberancias como si de venas reales fuesen. Era una maravilla de polla falsa… pero su tamaño me acojonaba. Una vez ella se introdujo toda su parte y comprobó que su arnés estaba perfectamente colocado, se acercó a mí y me dijo: – Toma puta, chupa esta polla que te va a destrozar tu virgen coño y te abrirá para siempre tu culo. Yo no puedo permitir que llegue virgen mi novia a Vera, así que todos estos días te follaré una y otra vez con esta polla y otra más gruesa para dilatarte a tope. Y yo empecé a chupar esa cabezota. Su sabor era agradable, mi lengua se deslizaba de forma muy suave y pensé que con esa textura sentirla dentro de mí sería una pasada. Poco a poco me la fui introduciendo en la boca y abriendo brutalmente mis mandíbulas para que ese grosor pudiese penetrar. Mi respiración se iba haciendo agitada, pero también la de Andrea. Ella quería follarme y yo quería ser follada. Ya nada me importaba excepto rendirme al placer sexual y entregarme totalmente. Y empecé a darme cuenta que obteniendo yo placer, se lo estaba proporcionando a mi novia. Mientras esa polla penetraba en mi boca, las manos de Andrea jugaban con mis pechos, mis pezones y mi coño, se deslizaban cálidas por mi piel… ¡ y me volvían loca! Me tragué con dificultades sobre la mitad de su tamaño. Aguantaba como podía mis arcadas, pero la mandíbula inferior me dolía mucho de abrirla tanto ¡nunca me había metido en la boca nada tan largo y grueso! Y cuando Andrea se dio cuenta que yo ya no me podría meter más polla, me la sacó y me dijo con voz enroquecida por el deseo: – Hora es ya que dejes de ser virgen. Tu saliva, en esta polla, se mezclará ahora con tus jugos vaginales y la sangre de tu himen. Te voy a destrozar el coño, te aseguro que realmente vas ahora a dejar de ser virgen, nunca tendrás dudas de ninguna clase. Y cogiendo una almohada, la puso bajo mi espalda levantando mis caderas y exhibiendo mi coño plenamente. Una vez yo colocada tal y como ella quería, cogió con su mano el glande de la polla, la metió en la entrada de mi coño levantado, acarició mi rostro, sonrió, y se dejó caer con todo su peso. Toda, absolutamente toda esa enorme polla negra, se introdujo en mi hasta entonces, virginal coño. El dolor fue terrible. Mis labios sangraron porque me clavé los dientes mordiéndomelos para apagar el grito salvaje que salía de mi interior. Jamás había sentido tanto dolor, ni cuando Fernando, hacía ya tres años, me penetró por primera vez en mi estrecho culo. Andrea se quedó quieta, muy consciente de mi dolor y de los pensamientos que se intentaban abrir paso en mi cerebro. No pensé en la brutal dilatación de mis paredes vaginales, de mis músculos que parecían romperse, de mis labios mordidos, de la bestial y gruesa polla que se acaba de alojar tan violentamente en mi coño. Solo pensaba que nunca en mi vida había tenido tanto dolor, ni me había imaginado tenerlo. Y me mareé. Poco a poco empecé a notar cómo las cálidas y suaves manos de mi amante, acariciaban mi cuerpo. Cómo sus cálidos, suaves y húmedos labios depositaban mil besos por mi rostro, mis pechos, mis pezones. Nuestras caderas estaban quietas. Yo no me movía en absoluto. Mi cuerpo pesaba mil toneladas y se hundía en el colchón. Mi cerebro era una nebulosa de sensaciones contrapuestas. Lentamente fui volviendo a la realidad, y la realidad es que estaba ensartada por una polla que penetraba hasta el fondo de mi coño hasta entonces inexplorado. Y fui dándome cuenta que mi coño “y alrededores” me dolía intensamente. Mis paredes vaginales estaban terriblemente distendidas, como si miles de caballos tirasen de cada uno de mis múltiples músculos sin parar en ningún instante para arrancármelos. Mi cérvix estaba a punto de penetrar en mi estómago y de repente, oí su ahora dulce voz: – Lidia, Lidia, ¿ves como ya nunca tendrás dudas de haber dejado de ser virgen en mis manos? En mis manos, en los brazos de tu novia. Sé que te duele, todas las mujeres sabemos que estas penetraciones duelen, esta polla es enormemente gruesa para ti, lo he hecho adrede, pero ahora compensaré ese dolor y te daré placer, mucho placer. Eso es la sumisión, la entrega a los deseos, al dolor, y a los placeres, a través de la obediencia. Y con extraordinario cariño, mientras sus cálidas y suaves manos no dejaban de acariciarme y sus cálidos y húmedos labios de besarme, la polla de glicerina empezó a moverse dentro de mí. Pero no solo se movía la polla, también me movía yo enganchada a ella. La polla de Andrea ocupaba todo mi coño, estaba como pegada a las paredes vaginales, y aunque yo era alta, era delgada, pesaba poco y era fácilmente movible, por lo que entre la fuerza de mi novia y tener esa polla totalmente alojada y clavada dentro de mí, eran ellas (mi novia y su polla) quienes me dominaban y manejaban. Yo intentaba ajustar mi cuerpo, especialmente las caderas, para poder no solo disfrutar un poco, sino salvarme del intenso dolor que sentía y que nublaba mi mente. No solo me había desvirgado, sino que me había penetrado con extraordinaria violencia y con una polla muy gruesa. Pero poco a poco, sus manos, sus labios y el cariño con el que me trataba y dirigía la follada, me fueron relajando. Sus ojos brillaban, su boca, cuando dejaba de besarme, sonreía feliz ¡verdaderamente era y se sentía feliz! Y mis manos empezaron a acariciar las suyas mientras intentaban mis brazos ¡que pesaban toneladas!, acariciar los suyos y llegar a su espalda para abrazarla. Poco después llegó el momento en que pude abrazarla, devolver sus besos, y concentrarme un poco más en obtener placer y olvidar el dolor. Y en esos momentos tan especiales para mí, recordé una frase que pocas semanas antes, leí en uno de mis libros preferidos: «La vida te exige compromisos. El tiempo mitiga el dolor. El amor prevalece sobre el cuerpo. Y la obediencia ciega te somete a los placeres. A todos los placeres». Y me prometí obedecer sus deseos… los que me pidiese ¡Sería su esclava para siempre! ========== Libre95***[email protected]

Autor: LIBRE95 Categoría: Dominación

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El violín que me dio el albañil

2022-08-31


Mi primer relato de como un albañil abusa de mi de camino a casa.. Hola mi nombre es Alma, es mi primer relato, lo que me paso es real. Como la mayoría de los relatos empiezan voy a describirme. Soy de piel morena tirando a blanquita, tengo 20 años y mido 1.71. Soy de cuerpo delgado, nada que resalte, no soy plana, pero tampoco tengo curvas exuberantes. Esto me paso unos cuantos meses después de cumplir los 18, por noviembre. Para el momento en que esto sucedió yo ya no era virgen, no soy una ninfómana ni tampoco diré que esto cambió mi vida. Entraba a primer semestre de mi carrera, mis materias las iban a dar en la tarde, por lo que casi diario salía a las 9 de la noche. Al salir esperaba mi transporte unos 10 o 15 minutos, 20 minutos de recorrido y luego bajaba frente a un mercado, y tenia que caminar 15 minutos por un parque y luego un tramo un poco desolado, donde casi no había luz. Hasta llegar a mi casa. Casi siempre terminaba llegando sobre las 10 pm. Un día uno de nuestros profesores no nos dejaba salir hasta que termináramos de ver un tema, y salimos tarde, 9:30 aproximadamente, y para empeorar la situación mi celular se quedó sin carga. Salí corriendo a ver si alcanzaba el último camión, pero no, solo lo vi arrancar desde lejos. Así que me fui corriendo hasta un lugar donde pasaba otra ruta que me dejaría casi cerca del mercado. Alcance a llegar justo, en el camión iban varias personas, sin más, no las recuerdo bien, pero si recuerdo haber visto a un hombre mayor, no sabría decir que edad, entre 40 y 50, por su vestimenta y lo sucia que estaba parecía un albañil, no parecía muy alto, era más bien bajito y gordito. Poco a poco se fueron bajando las personas. Hasta que llego mi turno, tras de mi también bajo el albañil, tampoco le di importancia, más bien me preocupaba llegar rápido a casa, ni si quiera note que el hombre me fue siguiendo. Llegué al mercado, atravesé el parque, solo me quedaba el tramo más peligroso. Iba pensando en como le iba a explicar a mis papás, cuando sentí que alguien me cargo y me metió a una especie de casa abandonada, de estas que están medio destruidas. Yo empecé a forcejear, pero el tipo me dio una cachetada que me volteo la cara, me tapo la boca y me dijo: Hazte a la idea de lo que va a pasar putita, voy a violarte, tú decides cuanto voy a lastimarte. Comencé a llorar y con mugidos pedir que no lo hiciera que le daría dinero, mi celular, lo que fuera, pero ¡bah! Ni, aunque me hubiera entendido, dudo que me hubiera dejado ir. Me masajeaba los pechos por encima de la ropa, me aplastaba con todo su cuerpo, frotaba su pene con mi vagina sobre el pantalón. Luego, comenzó a hacerlo por debajo de mi ropa, sentía como magullaba mis tetas, como pellizcaba mis pezones, como desabrochaba mis pantalones y como el se bajaba los suyos. Creo que yo no era su primera víctima. No tarde tanto en notar como el sujeto frotaba su verga directo a mi vagina, solo le escuchaba decir: ¡Qué rica esta perrita! Parece que te esta gustando, estas bastante húmeda. Y si, no lo voy a negar, una parte de mi estaba disfrutando como me lo hacia el albañil, sin ningún cuidado, sin ningún respeto. Pero otra parte de mi decía: “No lo debes disfrutar, te están violando no lo hagas”. No tardo mucho más en ir metiendo su verga dentro de mí y comenzar a bombearme, lo hacia duro, rápido y desesperado, como si le urgiera terminar conmigo, me tomaba por el cuello, apretaba mis pechos, yo ya no quería gritar, simplemente me esforzaba por no disfrutarlo. Me puso de perrito, contra la pared, me cargo, hasta que finalmente, se vino, y el muy hijo de puta ni si quiera lo hizo afuera, se vino dentro de mí. Yo también lo hice, sentí como mi cuerpo me traicionaba y terminé viniéndome. Me dejo ahí tirada en el suelo de esa sucia casa, me vestí y me arreglé lo mejor que pude y fui corriendo hasta mi casa. Aguanté la regañada de mis papas por no avisar que llegaba tarde, pero por dentro solo pensaba en esa cogida. Me metí a bañar, a quitarme los restos de semen que hubieran dentro de mí. Al otro día compre una pastilla del día siguiente. Esto nunca se lo conté a nadie, como dije, no es algo que me haya cambiado la vida, ya llevaba una vida sexual, leía relatos en internet, miraba porno, esto solo fue como si se hubiera abierto otra ventana en el espectro. Al final, puedo decir que sí me gusto. Espero que les haya gustado, si es así por fi háganmelo saber.

Autor: ALMALEON Categoría: Dominación

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Mi jefe, un chico guapo del taller

2022-08-29


Al salir de bachillerato a los l7 años me fui a trabajar en un taller de lavado de autos, el dueño resulto un chico de solo20 años que parecía un modelo, me recibió, porque le cai bien, no sabia porque, lo que Giovanny me recalco desde el primer dia fu e que tenia que ser obediente, sumiso y hacer todo lo que el ordenara, porque no solo era lavar los carros sino cumplir todas sus ordenes, el necesitaba un chicuelo asi me dijo. par todo terreno, y para mis asuntos muy personales, me pareció algo raro lo que me decia, pero le dije si si yo hago lo que me ponga a hacer y cumplo todas sus ordenes sin problemas, me miro arriba y ab ajo, m e pregunto si tenia novia, le dije que no, el muchacho me dijo eso es mejor yo tampoco porque nos hacen es perder tiempo, vas a trabajar de 8 de la mañana a las 4 de la tarde pero si necesito que estés hasta la media noche te estas, si asi lo dispongo yo, bueno a los tres dias de trabajar normalmente, note que el muchacho me miraba a todas horas y esta pendiente de todo lo que hace ia, a veces me regañaba, me daba ordenes algo como humillantes, pero me aguante , note que a veces cuando lavaba los carros con la manguera el se me acercaba por atrás y me tocaba el culol o las piernas dándome alguna orden , sebe la mangera menos presión ponle mas presión, vamos marica póngame atención a lo que le ordene , al terce rdia ya me cogía descaradamente el culo cuando estábamos solos y me ordeno hoy no te vas a las 4 te quedas hasta las 8 de la noche, te necesito para cosas muy personales, y el aseo de pisos. no solo me cogió el culo sino me cogió la bragueta descaradamente cuando estábamos solos y riendose burlonamente me dijo, esta tarde voyh aprobar t u sumisión, para ganarte el sueldo que te pago, YO QUEDE ASOMBRADO DEL DESCARO DEL TIPO y comprobé que era bien marica, a los cuatro cuando todo los otros empleados se fueron Geovany me ordeno que me le presentara en la oficina del segundo piso donde atiende, lo encontré tomando aguardiente, con las piernas abiertas encima del escritorio , las botas grandotas de cuero y chaqueta negra de cuero , me ordeno cierre bien la puerta póngale seguro maricon, rapido lo hice y cuando me acerque al muchacho este mirándome fijamente me dijo, yha sabes que soy gay, soy su patrón, pero no solo gay me gusta el lether, el bondage, el fetichismo y las relaciones morbosas de amo - esclavo , yho soy el amo y vos jovencito vas a estaer desde hoy bajo el yugo del amo. y sino me gustaba esa situación me despedirá inmediatamente, escoja maricon , se va ya para la calle o se somete a mim yugo de amo, como esclavo obediente té yo asustado de la cabronada de Giovanny me le humille diciéndole y suplicandole que no me despidiera que yo haria lo que me mandara, guivanny tomándose un largo trago de aguardiente y habiendo abriendo las spiernaslas piernas me grito MARICON HABLE CLARO ACEPTA SER MI ESCLAVO O NO, le dije ya bien asustado y humillado si soyn su esclavo guiivanny, edl cabron MIENTRAS SE COGIA LA BRAGETA su bulto se crecía me grito marica arrodíllese entre mis piernas lol esclavos deben estar postrados de rodillas frente a sus amito Geovanny, ME GIRE DONDE ESTABA EL CABRON AL LADO DEL ESCRITORIO Y ME ARRODILLE Frente A SUS PIERNAS ABIERTAS del m muchacho, EL CABRON YA ESTABA MEDIO BORRACHO, SE QUITO EL CinCNTURON DE DUERO, MIENTRAS YHO HUMILLADO LE DIJE QUE SERIA SU ESCLAVO, ME ORDENO BESAR EL CINTURON DE CUERO , bese el fuetem del amo, esclavo con el que te voy a domar por que mis putos esclavos se someten mediante castigo maricion la obediencia a min es total absoluta, pronto senti el primer duro correazo y el grito bien hu8millado esclavo te voy a enseñar como se adora al amo con el segundo fuetazo me grito cogiéndose con las dos manos su entrepierna,, su amo Giovanny tgiene una parala la hijueputa y v os como esclavo debes estar listo para calmar la arrechera de mi verga, el cabron dandodme oros azotes estiro las piernas y me ordeno, lámeme las botas las tengo sucias esclavo ese es su trabajo, ya empecé a gemir del dolor de los cuerazos que me daba pero me humille mas yh me agache me puse a lamerle las boras como perro mi nuevo amo Giovanny me dejo lamérmelas largo rato, me castigaba con la correa me puso las suelas gritarme las suelas bien lamidas estas baajo el yugo de su amo, se me obedece soy su dueño y señor mientras lamí las zuelas ede sus dos botas guivanny me dio tremenda zurra,yo ya le suplicaba que no me castigara tan durio que seria su esclavo que no le desobedecería nada,, pronto me cogio duro dekl pelo y me puso de rodillas frente a el mje b eso la boca metiéndome la lengua en mi boca y diciéndome asi eds como quiero someter a m is esclavos , e voyb a someter a miks aberraciones y perversiones se limitom a amanociar mu culom peropm luego me bajo los pantalones y los calzoncillos y volvio a darme azotes en mi culo destapado meintras me davba a zotes se fue vbajando el tambien sus pantalones, me dejo descan sar un rato mientas siguio tomando aguardiete, vi que se afgacho cogiendo sus botas, quito los larfgos cordones yh me puso las manos atras y ame las amarro con ellos

Autor: ricky Categoría: Dominación

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Fui un juguete sexual de una vecina

2022-08-29


Esto sucedió cuando yo era un adolescente de 17 años resinen salido de la preparatoria era un chico delgado espigado y cacariso eso me daba mucha inseguridad tenia pocos amigos y ninguna chica me paraba bola solo era ver porno y masturbarme. viviamos en un edificio de departamentos mis papas y yo pero ellos trabajaban todo el dia. un domingo vi que una señora como de 40 años se mudaba al departamento de enfrente vi que vestía muy sensual con un escote monumental claro a esa edad fue motivo de una gran paja se me obsesiona espiarla me di cuenta que ella se daba cuenta y sonreía eso me obecciono mas. un día me cacho que miraba y a propósito se toca su concha muy despistada. y me giñe un ojo yo ya solo pensaba en ella. empezó a pedirme favores como subir las bolsas de mandado pues vivíamos en el 5 piso, ir por los refrescos y tortillas. después ya eran ordenes y me premiaba con dejarla ver sus bubis o me daba un calzón usado de ella. yo era un creado prácticamente con premios como fotos o brasieres o me bajada ver bañando ce. ya me tenia a su disposición. fue cuando empezó a jugar con migo ella se dedicaba a escort dominatriz yo comodaba toda las cosas cuado iba a resibir clientes yo era parte de su performance me bestiia con una mascara negra de piel me ataba en una esquina me ponia un tipo de liga en mi pene para que me doliera en cuanto me exitara. me llego a poner pinsas en los pezones pero todo valia la pena por verla trabajar. me uso como baño se orino en mi boca y la limpiaba con mi lengua. ubo una vez que hiso una fiesta me hablo a las 2am y fui ahi me humillo delante de todos sus amigos me puso una cadena en el cuello como si fuera su perro sus invitados me usaban acabe lleno de todo tipo de fluidos corporales con mi culo desfloriado mis nalgas coloradas, mis pezones sangrando y con mucho dolor de huevos pero el dia suiguiente me premio con su miel de orgasmo directo de su vagina me dejo agarrar y eyacular en su culo no ates resivir isultos y cachetadas fue lo mejor que me sucedio en mi vida e buscado dominatrix pero no e encontrado de ese calibre

Autor: topo76 Categoría: Dominación

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Nunca se acuerdan

2022-08-29


Después de varios años tuve un encuentro sexual con un primo.. Quiero contarles un episodio que me sucedió hacen pocos meses. Después de varios años tuve un encuentro sexual con un primo. Lo relevante es que nunca se acuerdan que ellos también fueron penetrados. Cuando tenía unos doce años, a nuestra casa siempre venía de vacaciones nuestro primo Ángel, vivía en la misma ciudad pero en una zona de ricos, ya que ellos eran pudientes, él mayor que yo unos tres años, ya fumaba y tomaba. Nuestra relación comenzó porque siempre que estaba de visitas le tocaba dormir conmigo mientras yo era pequeño, por las noches desde sus primeros años de visitas él al acostarnos esperaba que todos se durmieran y yo incluso y comenzaba a tocar mis nalguitas que siempre fueron duras y redondas, los primeros días solo tocaba y manoseaba mis nalgas, después fue entrando en confianza y comenzó a pasar sus dedos por mi rajita, yo sabía lo que él hacía, pero aquello me hacía latir el corazón muy acelerado. Una noche fue mas audaz y bajó mi interior y como estaba de espaldas a él, sentí como después de pasar su dedo mojado por mi ojete, sentí otro dedo que puso en el centro de mi agujero, al sentir aquello allí no pude disimular el temblor que invadió todo mi cuerpo, entonces él me habló al oido muy bajo y me dijo, ya se que te gustó, ahora aguanta un poco que lo voy a meter y antes de terminar de decirlo sentí como se hizo paso entre mi ano, aquello me dolió mucho, él tapo mi boca y siguió metiendo su extraño dedo dentro de mi culo. Cuando ya lo tenía todo adentro se quedó quieto por un rato, mientras pasaba sus manos por todo mi cuerpo y tocaba mi pepinito pequeño pero parado por a millón, cuando tocó mi penecito y lo notó parado, me dijo, ya estas listo, ahora aguanta mi verga. Comenzó un mete y saca de apoco, yo sentía ardor y dolor, pero aquello poco a poco fue pasando, mientras pasaban esas desagradables sensaciones y me fue gustando yo paraba mi culo mas hacia él, mi primo al notar aquello, comenzó a embestirme con mas fuerza, no se que tiempo estuvo dentro de mi, pero fue una eternidad, cuando estaba por llegar apuro sus embestidas y con la velocidad aumentó la fuerza hasta que sentí que me llenaba de algo caliente las entrañas. Al terminar él respiraba como bestia y me abrazó y así se quedó dormido abrazado a mi. No se en que momento se desenculó y al amanecer yo desperté con ganas de ir al baño, me levanté y fui a sentarme en la poceta, lo que salió fue un líquido cristalino pero denso y unas líneas de sangre, aun me ardía el culo, me limpié y quedó rastros de sangre en el papel. Ese día transcurrió sin ninguna novedad, él me trataba normal y no comentamos de lo sucedido nada por ese día. Pasaron casi cuatro días y esa noche hablamos de lo sucedido. En el próximo relato les cuento el porqué de mi título.

Autor: MORENITO66 Categoría: Dominación

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