Relatos Eróticos de Dominación


¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!


LA DOMINÉ HASTA SACARLE LO ÚLTIMO

2022-05-24


Un dia de fin de semana sali de trabajar y llegue a casa, pera no se miraba, y dije bueno me voy a poner cómodo me metí a darme un baño, sali y fui directamente al refri saque una chela y prendí la televisión para ver que pasaba, cuando de repente oigo ruido y me levanto voy al patio y veo a pera totalmente desnuda y acostada en la hamaca, le hable y me dice te vi cuando llegaste pero nunca saliste al patio, y le dije te voy a castigar por ser una niña mala, la amarre de las manos y la voltee en la hamaca y comencé a darle golpes con el cinturón, ella gemía diciendo ya amor no me castigues, paso y la desamarre la levante y la lleve a la cama, volví amarrarla manos y pies, le comí el panucho y metía mi lengua y mis dedos hasta al fondo miraba como gemía de caliente y le chupaba las tetas se las agarraba fuerte y seguía jadeando de caliente le ponía el pene en la boca u lo chupaba se la ponía en su pepa mojada y se movía, la penetre y soltó un gran gemido, soltando su leche que rico, la puse boca abajo y le metí mi pene en el ano disfrutaba de todo le daba de nalgadas, y mordidas hasta que otra vez llegaba su lechita blanca hermosa se miraba, me metí un consolador y vibrador y parecía que no tenia fin se venia sin parar hasta que solita me dijo para ya no aguanto ya porfavor, asi fue me vine en su cara la llene de leche, se baño y salio toda cansada y me pidio una cerveza.

Autor: libreta54 Categoría: Dominación

Leer relato »

Captoras

2022-05-18


Cuando me desperté atado a una silla, miré alrededor y reconocí el lugar. Era el cuarto de Clara, a donde había acudido para hacer un trabajo de clase en grupo con ella y con Yéssica.. Abrí perezosamente los ojos, me encontraba aturdido, y con un intenso dolor en la cabeza. Emití un leve chasquido con la lengua en el cielo de la boca, tenía un cierto sabor entre a sangre y a hierro. Las muñecas y tobillos me dolían fuerte, como si estuvieran siendo aprisionados, y pronto me di cuenta de que esa sensación correspondía a la realidad: me encontraba atado de pies y manos a una silla, traté de soltarme, forcejeando para librarme de mis ataduras, pero era imposible, estaba asido fuertemente. Miré alrededor, reconocía el sitio, estaba en el cuarto de Clara, a donde había acudido esa misma tarde. ¿Qué había pasado? Traté de hacer memoria. En el instituto nos habían mandado a hacer un trabajo en grupo para la clase de filosofía. Cuando el profesor, Andrés, planteó organizar así la tarea, mi expresión fue de fastidio, ya estaba demasiado acostumbrado a esos trabajos en grupo donde una o dos personas aportan y el resto no hace absolutamente nada, llevándose luego, a la hora de evaluar, el mérito de quienes hicieron todo el trabajo. Al menos nos dejarán organizar a nosotros mismos los grupos, digo yo, pensé para mis adentros ese día. Pues no, enseguida al profe, Andrés El Tapir (así lo llamábamos los alumnos por su nariz) no se le ocurre otra cosa que repartirnos en grupos a su propio antojo y sabrá Kant con qué criterio. La cosa es que en determinado momento dice: – Clara, Yéssica y Bartolomé, a vosotros os toca hacer juntos el trabajo, os pasaré una guía con las pautas. Me quedo petrificado. ¿Con Clara y Yéssica? Lo peor que podía pasar, tocarme con dos poligoneras repetidoras que aún no se sabía que hacían estudiando Bachillerato si pasaban tres kilos y medio de las clases, y la mitad del tiempo se lo pasaban en el patio fumando porros. Ya era bastante casualidad que estuvieran ese día en clase, para que me tocase a mí con ellas. Clara, pese a su nombre, era más o menos morenita de piel, y tendría el pelo negro si no fuera porque se lo había teñido de rubio. Solía mascar chicle en clase y traer las pestañas pintadas de grotesco azul. Sus pechos eran bastante voluminosos, y muchas veces acudía a clase con un notorio escote que hacía que, de vez en cuando, se fueran hacia él las miradas de profesores y alumnos, entre estos últimos yo incluido, para qué negarlo, que me cayera profundamente mal no quería decir que mis pupilas tomasen su propio rumbo. Yéssica si era rubia natural, pero se teñía las uñas de negro porque pensaba que eso era darle un toque «gótico» a su estilo. Ni de coña era gótica. Era más flaquita, con los pechos más pequeños que su íntima amiga Clara, pero en cambio se gastaba un voluminoso culo. En cuanto a su carácter, solía tratar con desprecio a los demás, sobre todo si no formaban parte de su selecto club de amigos, que solía coincidir con lo peor de cada bloque de viviendas. Yo no fui el único que sintió fastidio por esa manera tan particular de distribuir los grupos y por tener que compartir trabajo con compañeras tan peculiares, enseguida escuché a Clara decir: – ¿Con el rarito? ¡Joder! Se nos pondrá a darnos la brasa con sus rollos. – Ya te digo, tía. Pues yo no pienso hacer nada. Si tan listo se cree, que haga él el trabajo – añade Yéssica con voz estridente. – Maravilloso – suspiro para mis adentros. – ¡De eso nada! Tendréis que quedar alguna tarde y organizar vuestra tarea, la semana que viene tendréis todos los grupos que entregarme un esquema diciendo qué persona se encarga de cada parte, así nadie se podrá escabullir – suelta enseguida el Tapir. Prosiguió la clase, yo continué con ese malestar en el estómago por la tarea que tengo que asumir, más que por el trabajo, por tener que lidiar con esa gente. Al salir de la clase, noté un fuerte empujón. – ¡Eh, matao! ¡Que nos han metido la faena de vernos contigo, mosquita muerta! No tengo ni putas ganas de hacer el trabajo con un friki de mierda como tú, pero algo habrá que disimular – era Yéssica, con su sutil modo de expresar cariño. Su amiga Clara no se quedaba atrás: – ¿Con el gilipollas este? ¡Ni de coña! Pero algo habrá que hacer. Traté de decir algo, pero vi como empiezaron a cuchichear entre ellas y a decirse cosas al oído. Se dibujó una sonrisa maliciosa en la cara de Yéssica. Yo me quedé parado, esperando a ver qué me iban a decir. Es Clara quien se acercó decidida. – Mira, te digo, mañana a la tarde te vienes a mi casa, y allí veremos cómo salir al paso. Pero nada de rollos raros te advierto – y se marcharon por el pasillo. Me extrañó bastante que fuésemos a hacer el trabajo a su casa, cuando lo normal hubiese sido quedar en la biblioteca, pero la verdad, tampoco es que la biblioteca fuese un lugar donde parase mucho esa gente. Al día siguiente me dió con cierta desgana una nota con la dirección, sabía más o menos la zona donde vivía, pero nunca había estado en su casa. A la tarde del día siguiente me acerqué a la dirección convenida, y toqué el timbre del portero automático; por primera vez sentí alegría al escuchar la voz de Clara, pues sabiendo cómo era ya me estaba temiendo que me hubiese dado una dirección falsa. – Soy yo, Bartolo – me anuncié. – ¡El que toca la flauta con un agujero solo! – me suelta y escucho la voz de Clara y de Yéssica riéndose grotescamente. Después de tantos años ya estaba casi acostumbrado a la bromita con mi nombre, pero hay gente que durante toda su vida seguirá riéndose con este tipo de chascarrillos tan manidos, como «¡Dijo cinco! ¡Por el culo te la jinco!». Humor inteligente, lo llaman. Me abrieron la puerta desde el portero y subí las estrechas escaleras. Toqué el timbre, y Clara me abrió enseguida. – ¡Pasa, pringao! – me dice. Llevaba esta vez no sólo un escote, sino que asomaba el ombligo por debajo de su camisa, mostrando su piercing. Igualmente, lucía un piercing en el ombligo Yéssica. – ¿Ya llegó el niñatillo? – suelta Yéssica y me enseña la lengua. Avancé hacia el salón de la casa con paso tímido, miro alrededor, un tanto temeroso. – ¿No están tus padres, Clara? – pregunté inquieto. – ¡Será mi madre y su ligue! No, no están, se habrán ido a follar a alguna parte en la otra punta de la ciudad. – me suelta. Ya estaba acostumbrado a ese modo de hablar. – ¿Dónde… dónde vemos lo del trabajo? – pregunté. – Ven, iremos a mi cuarto, allí estaremos más cómodos. Nos dirigimos por un estrecho pasillo y Clara abrió la puerta de su habitación, invitándome a entrar. Eché una vista alrededor, nada fuera de lo normal, un dormitorio normal y corriente, aunque me llamó la atención su sobriedad. Un póster de un futbolista que no logré reconocer enseñando tableta de chocolate era el único ornamento, y sobre la cama reposaba un oso de peluche de evidentemente muchos años atrás. Un escritorio con productos de cosmética encima, el armario, una mesa de noche y un par de sillas. Descolgué ligeramente de mis hombros la mochila y me disponía ya a abrirla. – Puedes dejarla en el suelo, no la vas a necesitar – escuché la voz de Clara. – ¿Eh? ¿Qué…? – levanté ligeramente la cabeza y, de repente, sentí un fuerte golpe en la misma. Debí perder el conocimiento inmediatamente, pues la siguiente imagen que recuerdo era de estar ya maniatado a la silla. ……………………………………………………………………………….. Traté de zafarme de mi aprisionamiento, pero era inútil, no lo lograba. – ¡Clara! ¡Yéssica! – un temor invadió mi mente – ¿Estáis bien? Vi abrirse la puerta ante mí, y entraron Clara y Yéssica con toda la tranquilidad del mundo. – ¡Pues claro que estamos bien, gilipollas! ¡Si fuimos nosotras quienes te atamos! – me soltó Yéssica, riendo ambas. – Pero… pero – traté de decir algo, y se me acercó Clara, que empezó a acariciarme suavemente la cara con los nudillos. – Tu solo disfruta – me dice y, acto seguido, me dio un tortazo que me dejó la cara enrojecida. Me quedé pasmado y observé como Clara y Yéssica se situaban delante de mí, frente a frente, echándome una leve mirada, volviendo a mirarse mutuamente a la cara, acercando sus rostros y, de repente empiezaron a morrearse apasionadamente. Abrí la boca asombrado mientras veía como mis dos captoras se besaban, yendo las manos de Clara al voluminoso culo de Yéssica, apretándolo con las manos bien extendidas, mientras Yéssica acariciaba la espalda de Clara. De vez en cuando separaban sus bocas, dejándome ver sus lenguas entre las que escurría un hilo de saliva. Volvieron a mirarme, y prosigueron con su beso apasionado, hasta que echan otra miradita. – ¡Uy! ¡El niñato se está poniendo cachondo! – dijo Yéssica modulando la voz como si hablase a un niño pequeño. Pero tenía toda la razón, verlas a ellas dos besándose de ese modo hizo que la sangre fluyera hacia mi pene, provocándome una erección que ya abultaba en mi pantalón. – Pues más se pondrá con lo que viene ahora – dijó Clara, que empezó a desvestirse, poco a poco a Yéssica, correspondiéndole su compañera de igual modo. Se abrazan las dos, en sujetador, y me miran. – Creo que el matao este no ha visto nunca una tetas de verdad – dijo Yéssica. – Pero se matará a pajas con el porno – contestó Clara. Se desabrocharon mutuamente los sujetadores, cayendo al suelo a la vez y mostrándome, era cierto, por primera vez, unos pechos desnudos. Pese a ser de quienes eran, deseé realmente esos pechos, tocarlos, estrujarlos, babearlos, pero enseguida me advirtieron: – Ni lo sueñes, jamás los tocarás. Yéssica empiezó a besar el cuello de Clara y descender hacia sus voluminosos pechos, besando su busto lentamente, y ascendiendo el espiral por uno de los pechos hasta llegar a su aureola y sus pezones. Emití un leve bufido de la excitación por el espectáculo al que estaba asistiendo. Yéssica se giró y se acercó a mí. – ¿Qué miras, gilipollas? – y me lanzó un tortazo aún más fuerte que el que me había propinado Clara poco antes. Ahora era Clara quien lamía y besaba los pechos de Yéssica, a lo que esta respondía acariciándole el pelo mientras emitía breves suspiros de placer. – A nuestro niñato le gusta ¿eh? – dijo Yéssica mientras sus pechos recibían las lamidas de su compañera. Los llena de tanta saliva que quedaron brillando. – ¿Por qué no le correspondemos un poco? – añadió Clara mientras acercaba a mí – A ver, abre la boca. Hice caso, sin disimular mi alegría, mientras Clara se situaba con la cabeza arriba de la mía… y, mientras yo esperaba un beso, lo que hizo ella fue escupirme en la boca. Se echaron las dos a reír a carcajadas. – ¡Quiero que Yéssica me haga lo mismo! – grité inconscientemente. – Vaya, al niñatillo le gusta – sonrió Yéssica y se acercó también, situándose de pie al lado mío, y dejando escurrir saliva de su boca hacia la mía. La probé, saboreé y atiné a decir: – La de Yéssica sabe más rica. – Vaya, jaja, el niñito es un «vemólogo», pero de saliva – se rió enseñando los dientes. – ¡Se dice enólogo! – corregí. – ¡Cállate sabelotodo! – me dió un tortazo aún más fuerte. – A ver qué tenemos por aquí – Clara se agachó y me desabrochó los pantalones. Con dificultad, empezó a bajármelos, junto con mis calzoncillos, pues seguía sentado y bien asido a la silla – ¡Levanta el culo para quitarte los calzoncillos! – me dijo, hasta que me logró llevarme los pantalones hasta los tobillos. – Vaya ¿qué te parece? – dijo Clara mirando mi polla erecta. – No es muy grande, pero tampoco era la pollita minúscula que me esperaba – le contestó Yéssica. – ¡Esto merece ser inmortalizado! – Clara sacó el móvil no recuerdo de dónde, y me hizo una foto en ese estado, pese a que mi reacción fuese gritar «¡No!». Empiezaron ellas también a quitarse los pantalones, quedando completamente desnudas frente a mí. Yéssica estaba completamente depilada en el pubis, pero Clara se había dejado una pequeña tira de pelos que le daba un toque más que curioso. Yo respiraba ansioso al verlas. Yéssica se agachó y empezó a pasar su lengua por encima de la rajita de Clara, que permanecía de pie, suspirando al sentirla. – Espera, espera… – dijp Clara, y se acercó de nuevo a mí. Se situó enfrente mío y se colocó sobre mí, pero sin entrar en contacto, con los pies en el suelo y el culo levantado, con su coño a pocos centímetros de mi polla, con sus manos sobre mis hombros. Yo me sentía ansioso ¡Me va a follar! pensé. Mi gozo en un pozo, después de unos largos segundos así sin hacer nada, se reincorporó y volvió a alejarse. Atrás la esperaba Yéssica echada en la cama, Clara se colocó encima de ella, con el coño a la altura de su cabeza y su cabeza a la altura de su coño, y empezaron a lamerse en un tremendo 69, primero suavemente, luego con más ansias y acompañándose de sus dedos, con los que se penetraban mutuamente. Yo trataba de zafarme de mis amarras, quería unirme a su fiesta, pero no lo lograba. Me movía inquieto en la silla, mientras ellas seguían a lo suyo, cada vez gimiendo más fuerte y más cachondas. Desde mi perspectiva podía ver bien cómo los dedos entraban y salían de sus coños mojados, mezcla de sus propios flujos y de sus salivas. A mi nariz llegaba el olor a sexo, cada vez estaban más mojadas, y yo con deseo de follar con ellas. – ¡Espera! ¡Vamos a desatarlo! – dijo Yéssica, y yo hubiese saltado de la alegría si no fuese porque estaba atado. Se levantan de la cama y me desatan los tobillos de la silla, lo que aprovecharon para sacar del todo mis pantalones y calzoncillos. Mientras yo esperaba a que siguieran desatándome, ellas cogieron en sus manos mi ropa y la lanzaron por la ventana hacia la calle. Yo completamente asustado les grité «¿Qué hacen? ¡Están locas!», y ellas riéndose a carcajadas. Traté de levantarme atado a la silla, pero ya con los tobillos liberados, llevando la silla conmigo a rastras, pero al tratar de hacerlo me di de bruces contra el suelo, causándome gran dolor el golpe. Ellas volvieron a reírse de un modo más cruel si cabe. Hasta que tras largo tiempo allí en suelo, dolorido, atendieron a mis súplicas de que me desataran, haciéndolo más lentamente de lo que hubiera deseado. Al quedar completamente liberado, ellas comenzaron a empujarme fuertemente, abriendo la puerta del cuarto y echándome fuera, de nada sirvieron mis intentos de resistir a algo que no lograba siquiera entender. Una vez me echaron completamente al pasillo, ellas se metieron de nuevo en el cuarto y cerraron con un fuerte portazo, y enseguida oí como corrían la llave, cerrándolo completamente. Golpeé la puerta. – ¡Clara! ¡Yéssica! ¡Abrid! – ¿Qué te crees tú que vamos a hacer eso? ¡Ya sabes donde tienes la puerta. ¡Vete! – me gritó Clara. Yo seguía desnudo de cintura para abajo, pero mi ropa no estaba siquiera en su cuarto. Toqué de nuevo su puerta, traté de abrir con la manecilla, pero estaba cerrado con llave, y dentro escuchaba. – ¡Oh, sí! ¡Por fin podremos comernos el coño nosotras solas, cuando ese niñato de mierda se vaya! – era Yéssica. – ¡Sí! ¡El muy imbécil se creía que tenía posibilidad de follarnos. ¡A mí sólo me folla Carlos! … – era Clara, quien al rato añadió – ¡Y Felipe! ¡Y Toni! … ¡Y papá! – se ríe a carcajas. – ¡Jo! ¡Tía, no hagas chistes con eso! – le recriminó Yéssica. – ¿Por qué no? ¡Seguro que a Bartolo el de la flauta con un agujero solo le pone cachondo el pensar eso! Jajajaja ¡Sí, Bartolo! ¡Mi papá me folla y tú no! – grita con un tono realmente molesto. – ¡Tía, no hagas esas bromas! – el tono de Yéssica era de sentir realmente molestia por eso. Curioso partiendo de quien había participado en tirarme la ropa por la ventana. – ¡Mira, Bartolomé! – se dirigió a mí desde dentro del cuarto – Tu ropa sigue ahí en la calle, ya nada haces aquí dentro, lo mejor es que te marches y la recojas antes de que alguien se la lleve. Al principio dudé, pero ya me decidí a salir de aquella casa donde estaba recibiendo tanta humillación. Abrí la puerta de la casa y tras comprobar que no había nadie en las escaleras, salí, las bajé rápidamente (hay que recordar que estaba desnudo de cintura para abajo) y, con las manos en mi entrepierna, tras ver que aparentemente no había nadie pasando por la calle, salí rápidamente hasta la calle, sin fijarme si había o no gente mirando, no quería ni darme cuenta de ello. Vi la ropa bajo la ventana, sólo estaban mis pantalones. Sin pensar mucho me puse directamente los pantalones, lo importante era no estar desnudo, escuché la bocina de un coche que pasaba por ahí, pero ni miré hacia él, y arriba escuché las voces de Yéssica y Clara, que me miraban desde la ventana riéndose. Una vez con los pantalones puestos miré hacia arriba. – ¡Te olvidas de esto! ¿Quieres venir a buscarlos? Yéssica mostraba en sus manos mis calzoncillos, y luego se los llevaba a la nariz oliéndolos. ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: ¿Cómo quereis que prosiga la historia?

Autor: BARTOLOME Categoría: Dominación

Leer relato »

Esclavo de una menor

2022-05-12


A sus cortos 12 años ya era bastante manipuladora, era dominante y sabía perfectamente cómo obtener lo que quería. Yo no pasaba desapercibido ante ella, y su mirada para mí siempre fue intimidante, no podía sostenerle la mirada por mucho tiempo.. La historia de cómo la conocí es lo de menos, a decir verdad, pero desde que la vi yo supe que iba a estar a sus pies por el resto de mi vida. A sus cortos 12 años ya era bastante manipuladora, era dominante y sabía perfectamente cómo obtener lo que quería. Yo no pasaba desapercibido ante ella, y su mirada para mí siempre fue intimidante, no podía sostenerle la mirada por mucho tiempo. Un día, cruzamos en la tienda del barrio: ella había llegado hace apenas unos segundos pero ya había pedido algunas cosas; ahí conocí su nombre por primera vez de boca del tendero. Inmediatamente entré y saludé, ella me miró con la misma intimidación de siempre y yo tuve que agachar la cabeza, había pedido unas papas de paquete, yogurt y algunos caramelos yo le dije al tendero que pagaba eso, ella sonrió y se fue. Al otro día encontré una nota debajo de mi puerta (deschabetada, con letra de niño, en papel sucio, se notaba que estaba hecha a la carrera) «salgo de estudiar a las 12, espereme afuera, en el árbol de mangos enfrente de la puerta» no se por qué, pero a eso de las 11 yo ya estaba en el lugar de encuentro. Tuve que esperar cerca de 1 hora y media. Cuando salió estaba en actitud dominante, con fuerza, parecía que sabía lo que hacía. Ella: Mucho gusto, Salomé- y me extendió la mano Yo: Un gusto, Camilo- y le apreté la mano, como cerrando un trato. Ella: Un muy mal inicio, debes besarme la mano siempre, a partir de ahora- Yo no podía creer que una niña supiera tantas cosas, que pareciera tan experta en el tema BDSM, era increíble la magnitud de la experticia Le besé la mano, asegurándome que nadie me viera, no quería tener problemas. S:Tenemos varias cosas que hacer, antes de conocer mi casa- ¿Había dicho «mi casa»? Yo estaba impactado- ¿Tiene dinero en efectivo? Yo: si,por supuesto S: bien, pásame las llaves de tu casa, vamos a sacar las copias de las mías. Detrás de mí. Seguía como en shock, pero la verdad me gustaba muchísimo lo que estaba pasando. Caminamos, ella delante para guiar el camino. Llegamos a una ferretería cerca, sacó la copia y tomó un taxi. Se subió, me subí y con la mirada hizo un gesto para que diera mi dirección. Luego llegamos intentó abrir la puerta y tuvo éxito lo que ocasionó una sonrisa. S: regla número uno, siempre vas a referirte a mí como Diosa, Reina o Señorita. Las órdenes que doy se deben cumplir completamente ¿entendido? Yo: si, Señorita S: Fuera de esta, mi nueva casa, tu saludo hacia mí, será un beso en la mano. Dentro de esta, tu saludo debe ser en mis pies, estando completamente de rodillas. Yo: sí Señorita S: debe hacerme de comer, y procurar en todo momento mi descanso. Yo: de acuerdo Diosa. Yo estaba embelesado, no podía creer que estuviera siguiendo servilmente las indicaciones de una ama muchísimo menor que yo, de una niña dominante que además sabía perfectamente del tema. No podía concentrarme bien, estaba perdido. Me desnudé inmediatamente, mientras ella examinaba el apartamento que ahora era de su entera propiedad. Estuvo caminando despacio por todo el lugar, deteniéndose con cada cosa que veía, observando concentrada cada lugar y a veces hacía gestos de desaprobación o aprobación sin decir una sola palabra. Yo estaba de rodilla, con las manos atrás y mirada al suelo instintivamente como estaba acostumbrado a estar desde hacía mucho tiempo . Cuando creyó ya había hacho un mapa mental del apartamento decidió sentarse en la cama, me miró con desprecio y dijo: S: y qué espera? se va a quedar ahí postrado o es que planea que su ama haga el esfuerzo de quitarse también los zapatos? Me iba a levantar para caminar rápido hacia donde estaba, pero me frenó en seco frunciendo mucho el ceño S: ¿y es que quién le dijo que los perros andaban en 2 patas? ¿cuándo ha visto un perro andando como un humano? Achicopalado y rojo de la verguenza volví a mis rodillas, y me posicioné para caminar como lo haría cualquier mascota, mientras le quitaba cuidadosamente los zapatos para dejarlos ordenadamente al lado de la cama me dijo S: Y ya que hablamos del tema, los perros tampoco comparten los muebles con sus amos, ni los platos, ni comen al mismo tiempo que su amo, sobretodo cuando sin callejeros. Pierde tu identidad de humano, ahora me perteneces y si quieres ser un ratón pues lo serás y punto, ¿está claro? Yo: Si, Ama, está muy claro. Ella se acostó en la cama, tomó el control del televisor, yo no sabía que hacer, aún no me acostumbraba a esta niña, no era tan fácil el primer día. S: Luego pensaré tu nombre de mascota, uno me haga reír mucho, que te humille pero que refleje tu personalidad.

Autor: POCHI24 Categoría: Dominación

Leer relato »

Una sexy y ladrona empleada doméstica.

2022-04-29


La descubrí en un robo. O se metía en mi cama o la delataba.. Visité a unos tíos muy queridos en una ciudad de provincia. Después de no vernos por 3 años, me recibieron en su casa y nos reencontramos felices. Ellos son un matrimonio cuarentón. Tienen un par de hijos en plena infancia. Aterricé alrededor de las 9 pm. Me recogieron en el aeropuerto, cenamos, charlamos y finalmente me fui a dormir en su habitación para invitados, una alcoba mediana muy acogedora. Eran cerca de las 2 de la madrugada. Me dormí ni bien puse la cabeza en la almohada. Al día siguiente, quizá rebasando las 8 de la mañana, yo seguía dormido. Y me despertó el sonido de la puerta que se abrió bruscamente. Somnoliento miré a la puerta, y en la puerta me miraban unos ojos tan o mas sorprendidos que los míos. Era una chica. Vestida como quien viste para hacer las tareas de la casa. Su mirada había sido para mi rostro quizá por un segundo, pero después su mirada estaba fija en mi verga que estaba dura como un leño. De esas erecciones involuntarias propias de cualquier hombre sano por la mañana. Esos segundos parecieron eternos. Finalmente cerró la puerta sin decir nada. Era la empleada doméstica, lo supe minutos después. Me excitó sobremanera que me viera con la verga dura. Su rostro era de una chica muy joven. Supe ese día que tenía dieciocho años y se llamaba Laura. Pues nos presentaron en el desayuno. Aunque ella no podía mirarme porque la invadía una gran vergüenza, yo la veía que profundo morbo. Era una morenita de cabello negro y lacio, que caía hasta media espalda. De carita muy fina. Un cuerpo delgadito, apenas se notaban unos pequeños pechos, una cinturita que parecía un sueño, y unas nalguitas bien bien paraditas. De piernas delgadas y alargadas. Unos 160 cm tenía de estatura. Su actitud avergonzada y tímida. Vestía cómoda pero encantadora: unos tenis tipo converse, unos leggins negros bien ajustados que dejaban admirar sus lindas piernas y ese culito exquisito, arriba una camiseta blanca muy ligera que dejaba desnudos sus finos brazos y que al menor movimiento regalaba una vista discreta de su espalda baja, si se agachaba, o de su ombligo si se estiraba. Una delicia. Tenía que cogerla y sabía cómo hacerlo. La mañana siguiente me desperté muy temprano. Puse en la alcoba un rollo de billetes, eran como 500 dólares. Y mi celular semi escondido, grabando. Me salí. Era un volado. Laura podría ignorarlos, o bien, si tenía yo suerte, tomarlos. Era su decisión. Volví cuando escuché que salió de la habitación para ir a limpiar otra. El rollo de billetes allí estaba y eso me desilusionó. Fui por el teléfono y aun decepcionado vi el video. Oh sorpresa. Había tomado solo unos billetes de en medio, quizá esperanzada de que no lo notaría pronto y jamás pensaría que lo habían robado. Tenía que armarme de valor. Mis tíos se fueron de compras, los niños jugaban en su habitación. Me hice de valor y me acerqué a ella mientras guardaba trastos limpios. Fui directo y claro: «Necesitas ver este video». Se puso pálida y antes de que pudiera decir cualquier cosa, le dije: «Tienes dos opciones: al salir de trabajar esta tarde, yo te esperaré afuera, iremos a un motel y te voy a coger como quiera y cuanto quiera; o bien, le muestro este video a mis tíos y le llamo a la policía». Ella estaba muy asustada. Y después de varios segundos, logró decir con voz temblorosa «vamos al motel». Cerca de la hora en que ella salía le dije a mis tíos que iría a un bar para encontrarme con unos viejos conocidos, que si no era un problema, me prestaran su auto. Y así fue. Esperé a Laura a unas cuadras de la casa. Cuando la vi ella reconoció el auto. Se subió y me fui directo a un motel de ubicación discreta. Ella se veía más tranquila. En el camino hablamos de la mañana en que me despertó. Aceptó que le había causado un gran morbo ver mi verga dura. Le dije que aunque la estaba obligando a hacer eso, le aseguraba que le iba a encantar pues la cogería con tantas ganas. Y así fue. La besé metiendo mi lengua en su boca. Mordí sus labios. Chupé y mordí su cuello. Metí mi lengua en sus orejas. La desnudé de arriba de la cintura. y chupé como un loco sus pequeños cenos. Acaricié con locura sus piernas, sobé con tres dedos su vulva humedecida, olí, mordí y toqué sus nalgas con gran lujuria, todo encima de ese leggins tan provocativo. No se lo quité. Le hice un hoyo con las llaves para poder meter mi verga sin quitarle la ropa. La cogí tan rico que de los quejidos, pasó a los gemidos. Su ojos, de la angustia pasaron al placer. Finalmente le arranqué toda la ropa. La cogí con cuantas posiciones se me ocurrieron. La acaricié y la lamí por todos lados, incluido su apretado ano que inundé de saliva. Me vine sobre su cuerpo y la obligué a que huntara mi semen en su cuerpo. Después de unos minutos le ordené que me acompañara a la regadera. La bañé. Frotarla me volvió a excitar y la cogí ahí mismo, llena de jabón. Allí no me pude contener. Me vine dentro de ella. Su rostro de angustia me excitó todavía más. Mi verga seguía como un leño. La enjuagué y la saqué para llevarla a la cama una vez más. Cuando finalmente todo terminó. Nos vestimos. Ella estaba en shock. Su ropa estaba rota. La llevé hasta su casa. Antes de bajarse le mostré como borraba el video de mi teléfono. Y le di un poco de dinero. Se veía más serena. Al día siguiente fue a trabajar y actuó con naturalidad. Yo la veía satisfecho de haber probado cada rincón de ese exquisita morenita. (ficción).

Autor: ARMANDO N Categoría: Dominación

Leer relato »

Terminé siendo su esclavo perrito al ir a casa de mi compañera de 12

2022-04-22


Terminé a los pies de mi compañera al ir a su casa a ayudarle con las tareas. Y ahora me usará como su puta para ganar dinero.. Era un sábado como cualquier otro, en mi casa pasando el tiempo jugando algún videojuego como cualquier niño de 13 años haría. En ese momento no tenía muchos amigos, solamente chateaba con una chica llamada Sofía. Ella era muy bonita, piel muy pálida, pequeñita, delgada y un cabello hasta los hombros. Me envió un mensaje ese día, pidiéndome que le ayudara con una tarea, aunque no me dijo de qué se trataba exactamente. Cabe destacar que yo era muy aplicado y entendía muy bien de las clases, así que acepté ir a su casa y ayudarla. Fui hasta allá, era casi el mediodía. Así que dijo que me invitaría a almorzar por ayudarla. Cuando llegué me recibió con un abrazo y un beso en la mejilla. Me sorprendió mucho porque nunca me saludaba de esa manera. Estaba vestida con una falda, descalza y con una camisa que no tapaba su ombligo. Me hizo pasar y sentarme en un sofá en la sala, me hizo ver la TV mientras me traía un jugo. Cuando me dio el vaso con jugo, le noté con una sonrisa, no entendía por qué. Simplemente empecé a beberme el jugo, tenía un sabor extraño. Y ella se reía de mí, hasta que abrió la boca para confesarme de qué era el jugo. S: jsjsjs, ¿Quieres saber de qué es el jugo? Y: Pues, sí. Sabe algo extraño. S: Bueno… la verdad es juguito de naranja… pero le agregué un ingrediente extra. Y: ¿Y qué será eso? S: pues, mis jugos vaginales, jejeje. Y: ¡¿Qué?! S: como oyes, estuve masturbándome y chorreando juguitos sobre ese vaso desde hace días. Llenándolo así y luego solo le eché un poco de jugo de naranja. ¿Apoco no está delicioso? Y: estás loca, no. S: bébelo o no te irás de aquí, ya cerré todas las puertas y ventanas con llave y no te diré dónde escondí la llave. Hasta que seas mi puto perro esclavo totalmente. En ese momento agarró el vaso que aún tenía algo de jugo, me agarró mis testículos por encima del pantalón y los apretó tan fuertes que tuve que abrir la boca. Así aprovechó de hacerme tragarlo todo, y aparte, tirar un gran sorbo de saliva dentro de mi boca. Enseguida me ahogué y me lancé al suelo sobre mis rodillas, prácticamente quedando a cuatro patas mientras intentaba escupirlo todo. Cuando de repente siento que se sienta sobre mi espalda, pero mirando hacia mis nalgas, donde siento cómo me nalguea fuertemente. Y: ¡aaaahh! ¿Qué te pasa…? S: Dije que serás mi puto perro. Así que te voy a entrenar, esclavo. Empecemos quitándote la ropa. Y así pasó, me agarró del cuello, me lanzó hacia el sofá y me cacheteó, hasta que reaccioné y me quité toda la ropa, excepto mi ropa interior. S: ¿Entonces no piensas obedecer? Ponte sobre tu espalda. Y: ¿Para qué? Me fui poniendo boca arriba sobre mi espalda, mientras que ella no respondía nada, y cuando pensé en volverle a preguntar simplemente sentí una patada en mis huevos. Y: ¡Ayyy! Duele. S: así me gusta, que duela. Te lo mereces por no quitarte tu ropa interior. Pero tranquila, putita. Yo misma te la voy a quitar. Y sin darme cuenta, ya me había quitado mi ropa interior. Estaba totalmente desnudo ante ella. S: ¿Ahora vas a obedecerme en todo? Y: S-sí… S: ¿Sí qué, puta? *Me da otra patada en los huevos* Y: ¡Ay! Sí, sí la voy a obedecer en todo, ama. S: Así me gusta, esclavo. Ahora que eres mío, te voy a alimentar muy bien. Abre la boca y mete tu lengua en mi coño. Si lo haces bien, te daré algo para que comas. Se quitó la ropa y se puso de cuclillas sobre mi boca y empecé a lamer su vagina. Estaba algo con sabor a orina. Y fue tarde cuando me di cuenta que se iba a orinar en mi boca. Cosa que me vi forzado a tragar. S: Qué rico, putita. ¿Te gustó? Te voy a traer algo para que comas. Pero antes, quiero verte en cuatro como el buen perrito que eres y sígueme. Hice lo que me ordenó y me dirigí con ella hacia la cocina. Me amarró las manos y los pies con unas cadenas para mantenerlos a una distancia fija. S: Ok, perrito. Ahora ven y chupa. Era una banana, me la quiso meter a la boca con la cáscara todavía puesta. Y: ¡Espera! Esa banana aún tiene la cáscara. S: ¿Y qué? Esto no te lo vas a tragar por la boca. Así que chupa. Empecé a chupar esa banana forzadamente. Era algo larga, debía medir como 15cm. Mi pene apenas medía unos 7cm. Después de diez minutos chupándolo, lo sacó de mi boca llena de salivas y dijo: S: Bien, perrito. Ahora sí te voy a dejar que te lo comas. Me dio la vuelta, de modo que quedaba yo ofreciéndole mi trasero. De repente sentí algo caliente en mi ano. Era un escupitajo de parte de Sofía. Y de repente, empezó a meter la banana en mi culo. Y: ¡Agh, noooo! Duele mucho. S: Calla, puta. No seas malagradecida y come. Y de repente metió dos calcetines en mi boca para que me callara. Y siguió metiéndome esa fruta dentro de mi ano. Cuando ya iba por la mitad, lo empujó de golpe con su pie. Me dolió muchísimo, pero no podía gritar. Lo tenía todo adentro y su pie en la entrada de mi ano. S: ¿Ves que no está tan mal? Ahora expúlsalo y te lo comes. Es lo único que tendrás hasta la cena. Si te portas bien, dejaré que me chupes los pies para luego metértelos también por detrás. Te voy a usar como mi puta, ganaré mucho dinero usando tu culo con chicos que pagarán por cogerte y meterte cosas muy grandes por tu agujero de puta. Por eso te prepararé bien, tendrás un agujero siempre abierto para follarte rico. Y no podrás negarte, lo grabé todo. Así que si te niegas, todo el mundo verá cómo aceptaste ser mi puta y cómo tragas por el culo. No podía asimilar lo que pasaba. Me quitó las cadenas, se fue a bañar y yo me quedé en la cocina, logré expulsar el plátano de mi ano, todo enrojecido y doloroso. Tenía mucha hambre así que me tuve que comer la banana. La puerta estaba abierta, pero mis ropas no estaban, en cambio, estaba una falda y una camisa muy corta. Tuve que irme así, descalzo y vestido como niña hasta mi casa, que por suerte, solo era una cuadra. Aunque estoy seguro que alguien me vio en ese momento así. Cuando llegué recibí un mensaje: S: Te espero en mi casa para cenar a las 7:00p.m. No faltes, voy a seguir usando tu culo. Ven con la ropa que te entregué. Y así fue, a las 7:00p.m llegué su casa, en la misma ropa con la que me fui de su casa. Descalzo, con una falda corta y una camisa corta. Abrió la puerta y para mi sorpresa, estaba una chica con ella, cuando me di cuenta… era una de las chicas más bonitas de la clase, que por cierto, me gustaba. Lo que pasó lo contaré en otro relato. Espero les haya gustado.

Autor: FJLOVER02 Categoría: Dominación

Leer relato »

Me hicieron la puta de la cuadra

2022-03-26


Tenia rato metido en el celular pensando en que rico seria ser la puta de muchos cabrones. Soy un hombre de 42 años y aunque solo había estafo con mi novio, hacía un par de meses que habíamos terminado y tenía ganas de hacer lo que el me hacía. La primera vez que mi novio me llego con un modelito de negliye, tanga y medias incluido y me dijo vístete hoy vas a ser mi puta. Me calenté muchísimo su verga super gorda me encantaba que viera como me cabía completa y que me dijera lo puta que soy cada ves que le preguntaba que si me la comía como debía ser... Mi fantasía siempre era que del otro lado de la ventana había un rancho y que los rancheros que aveces me veían enseñarles el culo vinieran y tocaran y dijeran a mi novio esta putita nos la vamos a llevar para darle leche día y noche. Esa noche sentado en mi cama me imaginaba como hacerle para vivir algo así. Hasta que vi un anuncio en la web que decía chacales solicitan puta para sexo oral. Yo rápido que hable y me dijo sin vasilar. A ver puta solo hay dos reglas si qurires ser mía. 1. Eres mi puta y 2. Te voy a prostituir con todos mis amigos y el dinero que gane será para mi. Estas de acuerdo? Si amo. conteste sin vacilar. Ese día organizo un juego de cartas en su casa. Me dijo que me vistiera de tanga y media y que fuera lo más zorra posible. No acababa de pasar por la mesa cuando uno de ellos dijo, quiero mear, abre la boca puta. Yo me agache y con toda la devoción del mundo abrí la boca y empecé a beber los ríos dorados de necatr masculino que solo las putas como yo saben apreciar. Toda la noche les mame la verga 6 me usaron como inodoro. Fui la vacinica de mecos y meados que siempre quise ser y mi amo ganó mucho dinero.

Autor: Daniel Categoría: Dominación

Leer relato »

La vida de una perra

2022-01-08


Fue hace mucho que me entregué q mi amo, al principio solo eran encuentros casuales entre semana, me hacía de todo, abusaba de mi cuerpo y me follaba cruelmente por horas solo para volver a irse. Fue cuando porfin decidí mudarme con el que mí vida como su perra empezó, era conciente de eso, cuando me fuera con el, renunciaria a mi vida por completo, mi trabajo, mi familia, todo, era conciente de eso y lo aceptaba. Lo primero que me hizo hacer fue darle todo lo que tenía, todo mi dinero se lo dí, todas mis pertenencias materiales se hicieron suyas, mi nombre, el me lo quitó, mis derechos humanos ahora son suyos. Cuando llegué a su casa en el campo, me quitó toda mi ropa y la quemó, después me dió un collar para perro, pues eso era lo que era ahora, su perra, y las perras deben ir desnudas siempre. Tenía prohibido salir de la casa sin permiso, debía estar desnuda todo el día y estár siempre a su servicio, dejé de trabajar para dedicarme únicamente a servirle, tenía que limpiar la casa, planchar su ropa, cocinar para el y hacer todo lo que el quisiera, si me negaba a cualquier cosa, me ponía una cadena en el collar y me dejaba afuera de la casa, estaba en el campo, talvez no había nadie viviendo cerca, pero podían pasar autos y me podían ver. Desde el inicio me dejó en claro que solo era una animal para el, una perra esclava que debía obedecerle, no tenía ningún derecho, solo los que el me permitía, como una animal, no me permitía dormir en una cama, debía hacerlo en el suelo, en una alfombra, a veces por diversión, me hacía dormir en una jaula en la sala o incluso afuera en una casa para perros. Hoy fue lo mismo, estaba dormida en mi jaula y el me despertó, me dejó salir de la jaula y me dijo que iba a salir, hoy era fin de semana así que no se adónde iba, pero no tenía derecho a preguntar, cuando se fue, me puse a trabajar, tenía que barrer y trapear toda la casa, limpiar y tender su ropa afuera, acomodar todo, agradecía que hoy no viniera un paquete, a veces mi amo compraba paquetes de cosas que no necesita, solo para hacerme recibirlos así desnuda o incluso venían amigos suyos y me obligaba a quedarme con ellos de rodillas esperando a ser usada. Estuve así todo el día, lo último que hice fue preparar su comida, como siempre, su comida ya debía estar preparada para cuando llegara. Escuché su auto llegar y lo recibí de rodillas frente a la puerta: - buenas noches amo, me alegra que volviera -dije inclinandome a el- + ya volví perra, dónde está mi comida - está en el comedor, está perra espera que sea de su gusto -dije dirigiendome al comedor donde un filete estaba recién preparado- + Si, más te vale que esté buena perra (y comenzó a comer) Mientras el comía, yo me quedaba de rodillas a su lado, esperando que le gustara la comida, si no, me podría castigar. + Hmm, está bueno, al parecer una perra como tu puede hacer cosas buenas - Muchas gracias amo, está perra está muy feliz de poder complacerlo + Aun no me has complacido perra, ven aquí Antes de poder darme cuenta, el había sacado una cadena y la enganchó en mi collar, jalandome, lo seguí arrastrandome a cuatro patas hasta la sala, ahí, sin ningún cuidado me penetro y empezó a follar, gritaba fuertemente de dolor y placer mientras el me cogía y nalgueaba, yo solo me sometía a el y a sus deseos, estuvo así por casi una hora hasta que dió una última envestida y se corrió en mi coño, soy infértil, esa fue una de las razones por las que me tomó como su esclava, para poder follarme sin cuidado, cuando terminó, agarró un tazón de perro, dejo unas croquetas y termino de correrse en el y me hizo comerlo, éso era lo único que podía comer junto con otro tazon de agua, las croquetas era de secas pero ya estaba acostumbrada a eso, cuando terminé, muchos fluidos se habían salido de mi coño para caer en el suelo, mi amo se enojó por eso y aunque le rogué que perdonara a su perra, me hizo limpiarlas con la lengua para humillarme más, cuando terminó, me arrastró afuera de la casa y me llevo a la jaula que estaba ahí, ya era de noche y me dijo que ésa toda la semana estaría durmiendo allí, me metió a la fuerza, lo cerró y se fue a la casa. Ahí me quedé, humillada, adolorida pero muy feliz, por qué eso era lo que yo quería, está es lo que amo, siempre quise ser una perra, ser reducida a una animal y tratada como tal, soy muy feliz de haber encontrado a un amo que supiera ver a la puta que soy, soy muy feliz así.

Autor: Ella Categoría: Dominación

Leer relato »

La conocí casualmente

2021-11-15


Nuestra sumisa dijo que estaria dispuesta a todo que ponia su vida en sus manos si hiciera falta. Visto su reaccion y sabiendo que vivia sola y su familia no estaba en Madrid. La propusimos que viviera con nosotros en calidad de chacha de servicio domestico y sumisa siendo esclava de los dos. No tomaria ninguna decision importante y tendria poco voz y voto en todo nos perteneceria tanto emocional sensual y socialmente incluido sus bienes que no usariamos pero si custodiariamos. Hariamos con ella todo lo que quisieramos y cuando quisieramos sin rechistar. Estaria siempre desnuda con el collar y la cadena incluso si se puede cuando salgamos a la calle.Vestiria sexy y segun los mandados de su ama, podria ser entregada a otros amos amas mujeres u hombres sin poner ninguna pega. Logicamente saldras sin ropa intima y con la ropa imprescindible para que estes hermosa y no enseñes demasiado salvo que nosotros quedamos. Dormiras encadenada o atada y te soltaremos unica y exclusivamente para ir a trabajar. Tendras siempre la casa y la comida nuestra a punto incluido plancha lavadoras limpieza general. etc. Si hay visitas estaras desnuda asi como si viene el cartero el pizzero etc. todo esto lo tendras que firmar por escrito en prueba de conformidad en un contrato de pertenencia y ademas seras marcada a fuego en las nalgas con nuestras iniciales las de tu amo en una nalga y las de tu ama en la otra nalga. Siempre nos recibiras de rodillas y te desnudaras en el descansillo para entrar desnuda a casa. Si estas conforme o no ahora es el momento de decirlo. Si aceptas hay tienes el contrato y lo firmas. si no aceptas te levantas te vistes y no te queremos ver nunca mas. y si intentas chantajearnos pasaremos tus videos y fotos por internet a quien corresponda. Se hizo el silencio la sumisa bajo la cabeza en señal de estar meditandolo. Al cabo de unos cinco minutos cojio el contrato y lo firmo. Ya era nuestra para siempre o hasta que nos cansasemos de ella. o la vendieramos a otro amo o ama. Tuvimos un largo fin de semana para celebrarlo nuestra sumisa termino agotada ultrajada follada por todos lados golpeada azotada atada esposada encadenada fustigada pero feliz. Se los aseguro. Mi pareja tambien era feliz nos iba muy en nuestra relacion y yo tambien era feliz nos queriamos y teniamos nuestro juguete sexual dominado y emputecido para nuestra diversion.

Autor: francisco Categoría: Dominación

Leer relato »

La colegiala culona 2

2021-10-16


Cuando llegaron a la casa la chica muy nerviosa abrió la puerta y encendió la luz escucho la voz del vejete, ¿dónde se la pongo?, preguntó con voz sugerente mientras hacía alusión a las aguas con sus manos. La joven pudo percibir el doble sentido de sus palabras, por un lado consideraba que era un descarado, un viejo verde que no se cortaba lo más mínimo en mirarle los senos y la cola sobre todo, un sin respeto, sin embargo, aquello mismo, el hecho que no disimulara esa manera tan lujuriosa, sin importarle nada, comenzaba a despertar sus más bajos instintos, esos confusos gustos que estaba sintiendo al sentirse admirada por hombres mayores. En la cocina por favor… respondió de manera suave, mientras cerraba la puerta y se acercaba a la entrada de la cocina, para ver como el caballero le instalaba un bidón nuevo. ¿Le puedo ofrecer algo para beber? - Preguntó con su dulce voz. Encantado, lo que usted quiera… - dijo mientras salía de la cocina con los bidones vacíos, los cuales dejó en el pasillo. La agradecida y bien educada chiquilla entró en la cocina y sacó un vaso del estante superior, inclinando así levemente las pompis para alcanzarlo, luego abrió el refrigerador para sacar el hielo, el cual se encontraba en la parte inferior, como si todo ocurriese en cámara lenta se inclinó sin flectar las rodillas para alcanzar la cubeta, que estaba al fondo del aparato, sintiendo así como se le abrían mucho las pompis por la sugerente posición que empleaba. Ofreciéndole al vejete un plano inmejorable y totalmente inédito para los hombres de su enorme trasero empinado, exponiendo así las partes más íntimas de su cuerpo para regocijo del viejo conserje, imaginando las cosas que podría estar deseando hacer con ella, estaba disfrutando de provocar y de excitar a conciencia, algo dentro de sí y fuera de su razón la impulsaba a sentirse deseada, ya que tanto su mente como su corazón rechazaban totalmente su comportamiento, pero su cuerpo decía otra. Sintiendo las mejillas ruborizadas fue a llenar el vaso con el agua recién instalada para seguir mostrándole el trasero a solo un par de metros, completamente solos, así permaneció en silencio sintiendo cosas que nunca antes con los chicos de su edad, así le entregó el vaso de agua muy nerviosa y avergonzada por cómo se agacho, por su parte don Felino agradeció el gesto y se fue tomando el agua lentamente mientras miraba hacía el techo. ¡Ahh! fue el sonido de placer del vejete después de tomarse toda el agua producto de la emoción y la calentura que estaba sintiendo, se le había secado la garganta, una vez repuesto le devolvió el vaso mientras le decía: Le agradezco el agua, pero más le agradezco el placer de presenciar lo hermosa que es, con todo el respeto que merece usted señorita... pero permítame decirle que hoy luce increíble... esas calzas le quedan espectaculares… Angie se puso más colorada y sintió ese intenso calor que provoca la excitación, su cuerpo pedía más, por alguna extraña razón deseaba que siguiera refiriéndose a su cuerpo, quería jugar con don Felino. Ay gracias don Felino, pero no diga esas cosas que me hará sonrojar…- Es que... cómo no hacerlo Angisita, además no debería avergonzarse, a los ojos de este humilde servidor, su cuerpo es digno de admiración, una verdadera oda a la perfección. Ay no sé, ¿usted cree don Felino? – preguntó coqueta y vanidosa mientras ponía las manos en la cintura y movía las caderas sutilmente de un lado a otro, como niña juguetona, por qué el hecho que ese viejo se estaba refiriendo explícitamente a su cuerpo, que era digno de ser admirado, esa idea le encantó a la nena ya que lo hacía con respeto e iba en la mísma línea de estar orgullosa de su cuerpo, por ende se dejó llevar y tomó su comentario como halago, sin saber que se enredaba en una red de morbosidad y perversión. Pues claro mi niña, si mírese nada más, usted está tremenda por donde se le mire, tiene todo grande… Las palabras del vejete le hicieron sentir cositas en todo su cuerpecito, antiguamente se hubiese indignado, pero le encantaba lo sincero y directo que estaba siendo, opinando con respeto, admiración y morbo, aquella melodía la llevó a seguir ese peligroso camino hacia su propia perversión, que antes había iniciado junto a los señores obreros. Ay don Felino ya le dije que no me dijera esas cosas…girándose hacía el mueble de cocina producto de todas las emociones y sensaciones que le estaba haciendo sentir ese hombre, tampoco entendía cómo había permitido que la conversación llegará tan lejos, a pesar de todos sus cuestionamientos y la tremenda vergüenza que sentía, paró sutilmente las nalgas. Es la pura verdad, un cuerpo tan perfecto como el suyo no puede esconderse, al contrario, la belleza está para mostrarse, como lo hizo hoy, es cosa de costumbre, porque es imposible que la miren y le hagan comentarios, seguro le dijeron muchas cosas con esas calzas… La verdad sí… dijo muy apenada la excitada jovencita del solo hecho de recordar todos los momentos que había vivido, sintiendo una calentura que la estaba haciendo perder la razón, la conchita le palpitaba como si tuviese vida propia cuando sintió al vejete acercarse por detrás. . Uhm cómo no hacerlo.. si pareciera que vas a reventar las calzas de lo culona que estas… ¡Don Felino!!, ¡qué cosas dice por favor, contrólese un poco! - increpó con una voz cargada de inocencia, mirándose ella misma la retaguardia, paró aún más el culo con la intención de poder verse, no sabía qué le pasaba, era como si estuviera embriagada por el morbo de sentirse deseada por hombres como don Felino y los mismos obreros, que la incitaban a comportarse de otra manera, haciendo cosas que nunca había hecho, como estar parando las nalgas de esa manera, sabiendo que las tenía enormes. La respiración del maduro se comenzó a entrecortar, era irreal estar viviendo algo así, estaba tan nervioso que sentía que no podía controlarse, menos aún teniendo a tan voluptuosa muchacha que le estaba parando esas tremendas nalgotas a escasos centímetros para su total admiración, no aguanto más tanta provocación y dio un paso al frente, poniendo sus viejas manos sobre la estrecha cinturita de la nena. ¡Aaaaah! ¡uhm don Felino!, ¿qué hace?..., se le escapó un tierno y sensual suspiro, casi desfalleciendo de placer al sentir el tacto de esas grandes manos apoderándose con propiedad de su estrecha cintura, aquel contacto fue una descarga de de placer hacía todo su cuerpo, para luego cuestionar sorprendida los avances del vejete, pero realmente estaba excitadisima de sentir esas viejas manotas disfrutando de su delicada y suave piel, haciéndole sentir ese raspadito que le daba escalofríos y le causó sensaciones inexplicablemente maravillosas. Tranquila mi niña, solo quiero sentir su piel uhmm qué suavecita, pareces una bebe…le dijo cerca del oído con una voz cargada de lujuria y perversión, haciendo que la colegiala se estremeciera de las ricas sensaciones que le hacía sentir el conserje. ¡Ay! don Felino, no haga eso que me hace cosquillas...reconoció la dulce jovencita, ignorando que su inocencia enardecía aún más al exaltado viejo, pero Angie estaba demasiado vulnerable, era la primera vez en su vida que sentía calentura, nunca había sentido algo así de intenso con los chicos de su edad, por eso no paso realmente de los besos. ¡Uff qué cinturita tienes!, moviendo una de sus manos hacia el liso vientre de la jovencita, el cual comenzó acariciar suavemente, casi rozandola con las yemas de sus dedos, disfrutando de la desquiciante suavidad y tersura de la piel, logrando que la chiquilla experimentará unos ricos escalofríos producto de las rasposas manos. ¡Uhmmm don Felino por favor suélteme, me está poniendo nerviosa, reclamó sumisa y sin mucha convicción, mientras intentaba detener los lujuriosos avances del viejo conserje, que la apretó nuevamente de la cintura de manera dominante, apresando su cuerpo con fuerza entre sus viejas manos, obligándola a apoyar sus manos sobre el mueble de cocina para equilibrarse del brusco movimiento. El maduro dominado por la calentura acercó su panza a la espalda de la muchachita haciendo que se arqueara y que por consiguiente sus nalgotas se alzarán dentro de las calza, momento que el viejo aprovechó para apoyar su dura erección sobre los descomunales cachetes de Angie, haciéndole sentir toda su calentura a través de su miembro viril. ¡Uhmmm siente como me pusiste pendeja puta... ¡Aaaaah nooo!!, ¡uhmm don Felino ya basta, déjeme por favor!!, pidió la desesperada jovencita, que seguía resistiéndose a pesar de las poderosas emociones que se estaban desatando dentro de ella, estremeciéndose internamente por la manera que la estaba llamando “puta”, esa palabra que tanto la había alterado, despertando intensas y potentes sensaciones debido a que nunca antes habían sido exploradas, experimentando una excitación que la asustaba. No podía creer que un viejo como don Felino le estuviera apoyando el trasero con tal descaro y perversión, restregando su enorme bulto sobre sus deseadas pompis, el cual se empezaba a mover descaradamente por encima de sus nalgas, en ese momento sintió culpa de haberlo provocado, en ese mismo instante sintió un calor infernal que se transformó de pronto en vergüenza absoluta, de manera instintiva apretó aquellas enormes montañas de carne para cerrarlas y protegerse de la evidente amenaza que significaba sentir la dura erección del viejo sobre sus posaderas. Tenía que evitarlo a toda costa, como era posible que un viejo feo fuese el primero en disfrutar de su cuerpo, entre la cordura y la racionalidad cuestionaba lo que estaba ocurriendo, sobre todo después de haberse negado a las caricias de los chicos más populares y atractivos del colegio, recién ahí fue consciente que la situación se le estaba yendo de las manos, ya que realmente estaba excitándose. ¿Está segura que desea eso?, preguntó el morboso maduro moviendo sus rasposas manos por encima de las costillas de la nena con una sola intención, apoderarse de los tremendos pechos de la colegiala, los cuales comenzó a estrujar con lujuriosos apretones al palpar y dimensionar las tremendas tetas que se gastaba la muchachita. ¡Mmmmmmm don Felino uhmm!!, la nena solo pudo gemir retorciéndose entre las manos del vejete, al sentir por vez primera las manos de un hombre sobre sus pechos, experimento un placer descomunal, sin embargo algo de cordura guardaba e intentó apartar las enormes manos del viejo por acto reflejo, pero sus manos no tenían las fuerzas, ni la voluntad para detener esa lujuria que estaba desbordando el perverso conserje sobre su cuerpo, sintió su concha acalambrarse de tanto placer por estar siendo manoseada de tal manera. ¡Oooh que par de melones más grandes te cargas pendeja, aparte de estar culona estas bien tetona, eres una diosa!!, dijo el sulfurado vejete mientras sus manos no dejaban de manosear con desesperación esas tremendas chichotas entre sí, acercando su hedionda boca al sensible cuello de la nena para comenzar a chuparlo y lamerlo con toda la calentura que lo dominaba en ese momento, buscando acrecentar al máximo la excitación de la inocente colegiala. ¡Aaaah aah! ¡ay no, aay! um no, la nena cerró los ojos y se mordió el labio inferior producto del intenso placer que empezó a generar la babosa boca del viejo chupando su sensible cuello, mientras se agasajaba como un poseso con sus inflamados melones, como tanto anhelaba la chiquilla en sus más íntimos deseos, podía sentir su concha rebozando de placer por cómo la estaba tocando ese viejo. Junto a esa lengua deslizándose apasionadamente por la extensión de su cuello, haciendo que todo su cuerpo se estremeciera de placer, más aún al sentir la dura erección del vejete bien clavada entre medio de sus pompis, podía sentir la vergota del viejo deslizándose por el canal trasero de sus glúteos, nunca había experimentado una excitación así de poderosa. ¡Aaaah aah no haga eso! ¡uhmm um aah!!, con sus manos intentaba moverse y detener lo que estaba pasando, pero el viejo la tenía tan bien sujeta que la hacía sentir débil e impotente ante su lujuria, muy asustada por lo que realmente estaba sintiendo, que estaba derritiéndose con las caricias y tratamientos que ese hombre mayor le estaba proporcionando a su necesitado cuerpo.. No sabía si haberse aguantado tantos años al ser tan selectiva, eran los responsables de que su cuerpo la traicionará de tal manera, reclamando lo que realmente necesitaba, sentirse mujer, cómo nunca se había sentido, pero cómo podía ser con don Felino. ¡Ummmm no sabe cuánto deseaba tenerla así mi niña culona!...pasando su lengua por el cuello para saborearla con perversión, la deslizó como una brocha por la extensión de su cuello mientras punteaba con bravura el enorme trasero de la nena, así fue bajando con su boca hacia los hombros que se encontraban descubiertos para besarlos con auténtica pasión, utilizando mucha lengua, sin dejar de apretar los turgentes senos de la chica. ¡Aaaaaaah aah ah dooon umm noo haga eso, aaah que estoy sudada mmm!! gemía quedita por sentirse a merced del placer que desbordaba el sulfurado maduro, que la estaba tocando como tanto deseaba en sus más perversas fantasías, la calentura simplemente se estaba apoderando de ella y no podía hacer nada para oponerse, así levantó el rostro con los ojos cerrados y la boca entreabierta, recargándose sobre el pecho del vejete para disponerse a disfrutar del placer que le brindaba. Don Felino impulsado por la calentura y la entrega de la jovencita, le mordió la parte trasera del cuello, haciendo que la nena se quebrará abruptamente y bajará la guardia por unos segundos. ¡Aaaaaaaay!! fue el intenso grito que largo la escultural colegiala cuando sintió aquel mordisco de gato en celo, haciéndola sentir más débil y vulnerable, dominada ante el deseo y lujuria del arrebatado vejete, que no perdió el tiempo y haciendo honor a su nombre, llevó sus manos a los tirantes del top para dejarlos caer a través de los brazos y con actitud dominante le bajó el top, sin darle tiempo a reaccionar. La chiquilla sintió como su top cayó dejándola con su ropa interior al descubierto, instintivamente llevó sus manos hacía sus pechos para cubrirlos, momento que el conserje aprovechó para soltar el sostén con maestría desde la parte trasera, ante los infructuosos intentos de la nena por detenerlo, luego le tomo las manos y se las apartó con autoridad hacia los costados de su cuerpo, con esa manera dominante la mantuvo por unos segundos, demostrando quién mandaba. Uhmmm por favor don Felino no lo haga, yo soy una chica decente, déjeme por favor... dijo a penas y de manera muy sumisa, casi con sus últimas fuerzas, estaba demasiado caliente por cómo la estaba tratando don Felino, que se mostraba más pervertido y dominante que nunca, sin darle tiempo a reprocharle sus avances cuando ya la tenía disfrutando de ellos. ¿Decente?, no eres más que una pendeja calienta penes que le fascina mostrar el culo!!, le dijo con perversión al oído, enterrando su verga entre los gordos cachetes de la joven. ¡Uhmmm don Felino!!, eso no es verdad, yo no soy eso que dice… protestó débilmente, experimentando una sumisión que nunca antes había sentido, disfrutando de un morbo inexplicable de sentirse dominada por ese viejo lascivo, dispuesto a todo por gozar y saciar sus más bajos instintos con su voluptuoso cuerpo. Uhmmm apuesto que tienes la conchita mojadita por andar mostrando el culo enorme que tienes, ¿cierto? soltando las muñecas de la joven, con su mano derecha hizo el ademán de meterse por dentro de la calza para comprobar sus tesis . !Uhm noooo don Felino, no me toque ahí!! grito desesperada llevándose ambas manos hacía su pubis para detener la desvergonzada mano del vejete, no podía permitir que la tocará ahí abajo, se moría de vergüenza de lo empapada que estaba. El conserje rápidamente utilizó su otra mano para sacarle los sostenes, junto con bajarle el top a la cintura dejándolo arremangado como si fuese un cinturón, logrando desnudar el torso y los enormes melones de la colegiala, que se mostraban agitados por la evidente excitación que estaba viviendo, con varias gotitas de sudor que los hacían ver aún más apetitosos y deseables, con sus delicados y pequeños pezones duros como rocas. ¡Aaaaaah umm noo que hace uhmmm dooon!!. Fueron los sensuales gemidos que lanzó la jovencita cuando el maduro abalanzó sus grandes manos para apoderarse de sus desnudos y sensibles melones, experimentando las sensaciones más ricas de su vida al sentir esos agrietados dedos sobre la suavidad y turgencia de sus inflamados pechos, sobre todo cuando empezó a manosearla con más rudeza, era la primera vez que le tocaban los senos y no sabía lo sensible que eran. !Uhmmm que duras y suavecitas bebe, mmm ¡son enormes!, tan tetona y culona que me salió bebita, ¿sabe que?, me dan ganas de adoptarla pa’ hacerla adicta a mi pichula, ¿por qué eso andas buscando con estas calzas, cierto?, besándole el cuello apasionadamente con su lengua circulando lentamente. ¡Aaaaaah aaaah uhmmm aah ay uy mmmmmmm!!, la nena desfallecía de excitación por las cosas y palabras que utilizaba ese viejo lascivo, palabras sucias vulgares que siempre la avergonzaron e indignaron, pero que ahora la hacían calentarse más mientras solo se dedicaba a gemir de tanto placer que experimentaba con las manos del viejo sobre sus tetas, enloqueciendo de la perversión por imaginarse las cosas que le decía el vejete. Pero jamás se entregaría a reconocer algo tan íntimo y personal, una sensación reciente que no definía su presente, aunque en ese momento una parte suya deseaba responderle con todas sus fuerzas la verdad, pero por dignidad no lo haría, además que ella tenía el derecho de vestirse como quisiese. ¡Responde puta de mierda!!, presionó de manera autoritaria y dominante, enterrando sus viejos dedos sobre los turgentes e inflamados pechos para propinarle intensos y poderosos apretones llenos de lujuria y desbordante deseo, por la desquiciante sensación que le ofrecían los enormes y duros pechos de la colegiala, junto con esa suavidad que lo estaba volviendo loco. ¡Uhmmm don Felino!!, no me llame así, ¡aah aah mmm! yo no ando buscando eso que dice… recargándose nuevamente sobre el vejete con sus manos puestas sobre las del viejo, sintiendo ella misma como le manoseaba sus juveniles pechos , sin poder hacer nada para evitarlo. El vejete comenzó chupar el otro lado del cuello como si fuese un vampiro alimentándose, aprovechándose de la entrega de la chiquilla realizó un movimiento en fracción de segundos, bajó y metió una de sus manos como flecha dentro de la calza, incluso por dentro de la tanguita. Uhmmm vamos a ver sí es cierto… ¡Mmmm don Felino!!, ¡oooh noo!, mmm por favor, ¡aaah!, se lo suplico, uhmm no me toque ahí… pidió la desesperada nena estremeciéndose completa sintiendo como su corazón se aceleró abruptamente al sentir los agrietados dedos hacer contacto directo con su inexplorado monte de venus, uno de sus rincones más sagrados, donde nunca un hombre había estado. No podía dejar que bajará más a pesar del enorme placer que le generaba sentir los viejos y callosos dedos frotando la suavidad de su vulva, juntando los muslos empujó su trasero con todas las fuerzas contra la vergota que sentía clavada entre sus posaderas para cerrarle el paso a la mano del vejete. Don Felino sin despegar su mano del lugar que estaba se mantuvo recio y aprovechó el culazo que lanzó la chiquilla para mandarle un fuerte golpe de cadera, dejando ese enorme trasero para su completa admiración mientras la nena movía ese par de tremendos cachetes producto de las tocaciones que le aplicaba en la vagina, sin duda alguno lo que más le calentaba a don Felino de Angie eran sus descomunales nalgotas, impulsado por el deseo de años le estampo una sonora nalgada que resonó en todo la casa, haciendo vibrar esas inmensas montañas de carne en toda su magnitud. ¡¡Aaaaaaaah!! gritó por la intensidad y ferocidad de aquel golpe, le había dolido mucho, pero de la misma manera, había sentido un extraño y perverso placer que la llevó a menear sus 115 centímetros de trasero de manera circular. El viejo conserje creía que iba a morir de placer y calentura, experimentando un morbo desquiciante al sentir la suavidad que había en el pubis de la nena, percatándose que no habían pelitos y parecía una bebita, aquello lo terminó de enloquecer y lo impulsó a dar la estocada final para abrirse paso con determinación con sus viejos y toscos dedos hacia los viscosos y estrechos labios vaginales de la virginal colegiala, donde al fin pudo comprobar que efectivamente Angie no solo tenía la concha mojada, si no que la tenía completamente empapada. Uhmmm no lo puedo creer... estás completamente empapada culona de mierda, ¿ves como tenía razón pendeja puta?, te dije que tenías la concha mojada, ¿ahora sí vas a admitir que te gusta andar mostrando el culo? El maduro dentro de toda la emoción que estaba sintiendo, quedó consternado, no podía creer que la nena estuviese tan empapada, así la siguió masturbando con más ganas, mientras su otra mano bajaba hacía las enormes ancas para manosearlas como tanto deseaba, apretando y estrujando con fuerza los prominentes glúteos. . Angie al sentir los dedos del vejete en su conchita fue una descarga eléctrica de miles de ondas que se desplazaron por todo su cuerpo, no lo podía creer, ese viejo le estaba tocando las nalgas mientras la masturbaba, causándole un placer descomunal, estaba sucumbiendo al placer más grande su vida a manos del pervertido conserje de su villa que estaba manoseando su voluptuoso y virginal cuerpo cómo se le daba la gana, no daba más del enorme placer que le producían aquellos dedos, estaba a punto de experimentar el primer orgasmo de su vida. ¡Aaaah aaaaaah mmm sí uhm sí aaaaah! ¡aaaaaah!… dijo entre suspiros y gemidos con mucha vergüenza por reconocer algo así de personal y reciente, sin embargo el morbo que sentía por decir la verdad era superior, retorciéndose entera comenzó a sentir la venida un placer inexplicable recorriendo su figura. Don Felino no podía creer que una de sus mano estaba tocando y masturbando la empanada y delicada conchita de la joven chiquilla, mientras que la otra manoseaba con depravación aquellas inmensas nalgas que tanto lo calentaban, apretando con todas sus fuerzas las exuberantes carnes de la voluptuosa jovencita. ¿¡Si que puta de nalgas grandes!!?. estrujando y amasando esos grandes trozos de carne, le faltaban manos para agarrar tanto culo, estaba enloqueciendo con el descomunal trasero de la chiquilla, aumentando a su vez la velocidad de sus dedos gatilladores, haciendo que la nena se arqueara de tan suculentas tocaciones y siguiese con sus endemoniados meneos. ¡Aaah aah aaay mm me gusta mostrar las nalgas mmm aaah sí, ummm dios mío que rico, que rico, mm siga don Felino siga aaaa sí sí mmm me voy a venir!! Aún no bebe, antes me vas a mostrar las nalgas como corresponde, ¡bájate las calzas puta de mierda!!, hazlo pensando en todas las vergas que paraste!! deteniendo los dedos que estimulaban la palpitante panochita de la nena, comenzó acariciarle la vulva para desesperarla aún más tras haberse detenido segundos antes de su orgasmo. En ese momento la inocente colegiala supo que ya no había vuelta atrás, el viejo conserje la había dominado a través del placer que ansiaba y necesitaba su cuerpo, dispuesta a complacer las pervertidas peticiones del conserje para alcanzar el orgasmo, llevó las manos hacía los bordes del calza para desnudar sus grandiosas pompis por vez primera para un hombre. Despertando el lado más calenturiento y lascivo de la colegiala, y que revela la inédita personalidad de la jovencita hasta ese entonces, la Angie puta, ese alter ego que hace meses pedía a gritos atención, ese que deseaba comenzar a vestirse más ajustada para mostrar los impresionantes dotes de su cuerpo. Ese que gozó sentirse deseada al provocar los más bajos instintos en el sexo opuesto, ese que se empezaba a fijar en hombres mayores por el fuerte morbo que le generaban cuando la admiraban y deseaban con tal ímpetu y sin disimulos. Ese lado que estaba disfrutando la sumisión que experimentaba al sentirse dominada por el vejete, tanto por sus formas recias, como sus tratos rudos para referirse a su persona, siempre había sido muy soberana, sin embargo era primera vez que un hombre la trataba de esa manera, haciéndola sentir débil ante sus pervertidos deseos. Angie con el corazón latiendo a mil nuevamente comenzó a bajarse las calzas con algo de trabajo debido a las dimensiones de sus voluptuosas ancas, sin embargo lo hacía lentamente, disfrutando cada segundo por estar desnudando su más preciado atributo, el cual se comenzaba a desbordar a medida que iba siendo descubierto, expandiendo las inmensas proporciones de sus robustos glúteos, así hasta dejar ese impresionante par de nalgotas totalmente expuestas… Don Felino quedó pasmado frente a tan espectacular obra de la naturaleza, el trasero de la nena era inmenso y se mostraba en toda su magnitud y majestuosidad, con nada más que ese diminuto hilo que yacía completamente perdido entre las descomunales ancas, ya no le quedó ninguna duda acerca de sus razonamientos cuando la vió salir, la nena efectivamente andaba buscando verga exhibiendo el culo como una calienta verga, complacido por la entrega de Angie se agachó para terminar de quitarle las calzas. Ummmmm que par de nalgotas tan descomunales tienes culona puta, no hay duda que saliste bien sexy en busca de verga, mírate nada más, mostrando todo el culo con esto que no te cubre nada… dijo lascivamente cerca de su oído mientras comenzaba a sobar las portentosas nalgas, experimentando la calentura más grandes de su vida al sentir la curvatura y suavidad de tan enormes nalgotas La colegiala por su parte no se aguantó las ganas de voltear su rostro para observar el pervertido rostro del vejete mirando su casi desnudo trasero con insano deseo, con esa calentura enfermiza que tanto la inquietaba, podía sentir la lujuria de ese hombre quemado la piel de sus desnudas pompis, experimentando un morbo muy intenso por estarle mostrando el culo a un viejo como don Felino. Mmmmmm ¿le gustan mis pompis don Felino?, preguntó de pronto con una inocencia cargada de sensualidad mientras paraba el culo como si estuviera ofreciendo las nalgas, sintiendo las viejas manos directamente sobre sus grandes glúteos, lo cual le producía un desesperante cosquilleo producto de los callosos y agrietados dedos, los cuales recorrían la suavidad de su redondo y lozano trasero. Mmmmmm me vuelven loco mi niña, no sabe todas las cosas que deseo hacer con sus pompis… sin poder aguantar más tanta calentura, así comenzó a propinarle fuertes y sonoras nalgadas que hacían vibrar los desnudos glúteos, le desquiciaba observar el tremendo trasero de la nena a su completa disposición, con nada más que ese hilo que lo separaba de la vagina y el nudo rectal de la chiquilla, estaba como loco desatando su calentura a través de las palmadas. ¡Ooooooh mmmm aaah aah ¿cosas como que don Felino? Mmmmmm ¡sigue meneando el culo y te vas a enterar pendeja puta!... nalgueando fuera de sí las poderosas asentaderas de la nena La nena solo se dedicaba a gozar entre fuertes y lastimeros gemidos, deleitándose de placer por los perversos azotes que castigaban sus gordas pompis, estaba gozando sus dominantes tratos, apretaba sus carnosos muslos entre sí de la desesperación, buscando aguantar el dolor por los intensos golpes que le propinaba el desalmado vejete, que extrañamente entre más fuerte le pegaba, más placer que le generaba al ir sintiendo como sus posaderas comenzaban a prenderse en fuego, así comenzó a moverlo sensualmente y con suma provocación. ¡Aaaaah aaaah! ¡mmm aaaah!, ¿así está bien don Felino? mmm!! no podía creer que su virginal cuerpo estuviera gozando de los sádicos golpes que recibían sus pompis, mordiéndose los labios gemía gustosa al recibir las placenteras palmadas que le daba, estaba realmente disfrutando ser nalgueada por el pervertido y viejo conserje de su villa. ¡Ummm para más el culo pendeja puta!! ¡PAF PAF PAF PAF!! pegándole fuertes nalgadas a cada glúteo con toda la calentura que le generaba el imponente culo de la colegiala. ¡Aaaaah aaaah mmmm sí! mmm don Felino yo las paroooo mmm pero aaaaah no me pegue tan fuerte mmm aaaaaah! respondió entre intensos gemidos para seguir chupando los viejos dedos, sabiendo que el lujurioso conserje no le haría caso y que sus ruegos excitaban aún más al exaltado conserje, enervando los deseos de la inocente colegiala que a esta altura, solo pedía un alto para no obtenerlo, para seguir sintiéndose más dominada por don Felino . Quebrando la cintura alzó pecaminosamente sus tremendas nalgas, las cuales se expandieron en toda su magnitud haciendo que se vieran aún más descomunales, más soberbias y esplendorosas para seguir disfrutando de ser nalgueada. Mmmmm que bebita más puta, ¿te gusta lo que te hago culoncita?, es tu castigo por andar disfrutando de parar vergas, preguntó el perverso vejete que buscaba descubrir los más íntimos secretos de la jovencita. ¡Ummmm sí me gusta! ¡aah aah mmm todo lo que me está haciendo me gusta, aaah mmm siga don Felino, siga por favor, mmm me quiero venir! reconoció totalmente entregada al placer de estar siendo tratada de esa manera, ya que ni se quejaba por el dolor de los tremendos golpes que azotaban sus enormes posaderas, que recibían heroicas los castigos del exaltado vejete mientras movía deseosa las nalgas de una manera que invitaban a sodomizarla. El maduro conserje no podía creer que estuviese disfrutando de sus más perversas fantasías con esa voluptuosa jovencita, esa nena sin duda alguna era una de las colegialas más deseadas y codiciadas no solo en la villa y el colegio, sino de todos los lugares que circulaba, ya que era imposible no contemplar semejante jovencita, era la obsesión inalcanzable para todos y ahora se encontraba entregada a sus deseos. Mmmmm si se quiere correr, entonces dígame... ¿que buscaba una chica decente como usted, mostrando y moviendo este inmenso trasero como una vil ramera? preguntó buscando desnudar los deseos de la excitada jovencita, volviéndose loco al contemplar cómo vibraban las suculentas y descomunales porciones de carne entre sí, descargando toda su lujuria sobre las inmensas ancas de la jovencita, junto al fuerte sonido que acompañaba cada palmazo, los cuales iban dejando el portentoso trasero cada vez más colorado. ¡Mmm mmmm aaaah uuu mmm peneee!!.. ¡aaah! ahh peneeeee don Felino, peneee! Don Felino sonrió complacido y se abrió el pantalón y bajó el cierre del mismo para revelar parte de los blancos calzoncillos, que no eran suficientes para cubrir los 18 centímetros de carne, ya que un poco más del glande se escapaba por la parte superior, agarrándola desde de la base la sacó hacía fuera para posicionarse detrás de la nena, procurando que su desnuda y palpitante erección quedará bien metida entre los soberbios cachetes de la nena. ¡Mmmm entonces pídeme verga!! exigió el dominante vejete que pudo sentir cómo las enormes nalgotas de la colegiala se abrazaron a su vergota, experimentando una calentura sin precedentes al sentir la endemoniada curvatura de semejantes posaderas apretando con intensidad su vergota, así volvió a masturbarla con todo mientras su otra mano se apoderaba de los increíbles melones, término abalanzándose a su cuello para chuparlo fuera de sí. Angie estremeciéndose completa de tantos estímulos simultáneos, sintió como la visión se le comenzó a nublar y comenzó a gemir y gritar cada vez más alto del inmenso placer que le estaba haciendo sentir don Felino, específicamente por ese enorme pedazo de carne gruesa y palpitante que se había metido irrespetuosamente entremedio de su pompis, a sintió tan grande que instintivamente apretó las nalgas con fuerza. El viejo conserje bufó como un toro y cerró los ojos de tanto placer que sentía por los ricos y placenteros apretones que le propinaba la jovencita con sus increíbles nalgas, que, haciendo que se escaparan muchas lágrimas por ese glande, que lloraba de la emoción de estar alcanzando la gloria. Aquello fue demasiado para la inexperta jovencita que sentía que algo enorme iba a explotar dentro de ella, un placer inmenso que estaba asaltando cada rincón de su juvenil y exuberante cuerpo, eliminando cualquier vestigio de resistencia o dignidad, solo había una idea, entregarse. Mmmmm ¡aaah aah sí sí que rico me ummm no aguanto más, me voy a venir, me voy a venir, ¡aaah aah sí sí quiero vergaaaa, deme verga don Felino, deme vergaa aaaah ooooh mmmm me vengo oh oh oh sí sí sí. Fue así como Angie explotó en el primer orgasmo de vida, experimentando un placer colosal que la hizo moverse lascivamente con sensuales movimientos de cadera, meneaba el culo de manera endemoniada sin cesar los apretones de sus descomunales nalgotas, mientras su inmaculada conchita se estremecía entre fuertes palpitaciones que expulsaban abundantes líquidos, por 15 segundos estuvo corriéndose en un prolongado orgasmo.

Autor: Darkghostwrriter Categoría: Dominación

Leer relato »

El Castigo de Coco

2021-10-10


Mmmm,ese olor yo... Yo lo conozco.Huele a vainilla y a rosas, a demás esto que siento bajo mi cuerpo esta más duro y frio que la cama...Umm,¡Ya se!, seguramente sea Giovani y alguna de sus travesuras. Hago un ademan de estirar los brazos para palpar lo que tengo a mi alrededor, pero...¡Uí! tengo los brazos y las manos inmoviles por lo que parece ser al roce con la piel una cuerda. Abro poco a poco los ojos hasta conseguir ver algo en aquella oscura habitación, iluminada unicamente por la timida luz de unas pocas velas. Me revuelvo un poco y busco a Giovani en la penumbra, no logro encontrarlo, hasta que una mano roza mi cuerpo y una suave voz me susurra: -Tranquila princesa, el juego está apunto de comenzar- Me acariciò la cara y se marcho nuevamente. Al rato aparecio y se sento a mi lado ocultanto lo que traía en las manos. -Cierra los ojos y siente-Exclamo severamente. Cerré los ojos y acto seguido algo suave acariciaba todo mi cuerpo. Desde los parpados, pasando por mis pechos y hasta llegar a mi sexo. -¿ Sabes qué es, Coco?-Pregunto traviesamente, mientras me hacia extremecer acariciando mi sexo con la rosa. -Si,Amo, es una rosa-Consegui prinunciar mientras me dejaba provocar por el sensual roce de aquella hermosura. -Y, ¿Sabes qué más utilidades tiene aparte de darte placer, Coco?-Preguntaba mientras sonreia de medio lado y poniendo cara de interesante. -Sí, Amo... darme màs placer aún-Dije sabiendo muy bien que aquello tendría sus consecuencias. -¿A, si? ¿Y como es eso, Coco?. ¿Estas segura de que te dara aun mas placer? ¿ O a los 20 azotes cuando notes las espinas clavarse en tu piel y agrietarla, mientras comienza a sangrar poco a poco, romperas a llorar como un bebe?-Pregunto inquisitivamente, clavando sus oscuros y tenebrosos ojos en los mios y haciendome sentir arrepentia de aquel comentario. Se acerco a mi cara, me acarició,cogió mis brazos y los desató suavemente, seguidamente los masajeo para aliviar las marcas producidas por las cuerdas, e hizo lo mismo con las muñecas. Acerco su boca a mi oido y me dijo muy bajito: -Coco,ponte a 4 patas, que vamos a probar el placer que causan las espinas sobre tu piel...- y dejo caer el peso de aquella frase sobre el poco orgullo que me quedaba intacto. Sin pensarlo dos veces, me di la vuelta y me posicione a cuatro patas ofreciendole mi cuerpo a mi Amo. Sabia de sobra lo que vendría ahora y aunque con bastante respeto, deseaba si ninguna duda aquel momento. Muy lentamente recorrio mi espalda, hasta llegar a mi pelo, enredo sus dedos en él y tiro bien fuerte hasta dejar el cuello en tensión. Con la mano que tenía libre acaricio mi culo, para acto seguido coger la rosa y comenzar a azotarme con ella. Al principio apenas notaba el contacto de los pinchos con mi piel, pero segun aumentaba la intensidad y el ritmo de los mismos, mis nalgas comenzaban a resentirsey mis ojos comenzaban a inundarse de lágrimas. Un movimienyo repentino de todo mi cuerpo en respuesta a uno de los azotes, saco a mi Amo de su gran estado de concentración. -Vaya...¿Qué le sucede a mi hermosa perrita?¿Te duele, Coco?-Preguntò en un tono tan dulce que derritio todo mi cuerpo-Pues aún quedan cinco más, y no quiero que te muevas...podrías hacerte daño...-Acto seguido sentí como los pinchos que habia en aquella hermosa flor rompian mi piel, dejando caer al suelo unas diminutas gotas de sangre. Las lagrimas desbordaban mis ojos y mi cuerpo se extremecio. Solto mi pelo y extendio su mano hasta mi cara para secar mis lagrimas y susurrarme muy despacio: - Ya solo quedan 4 debes aguantar, aún no he terminado contigo, Coco. Fueron los cuatro azotes más largo en mucho tiempo, se entretuvo, se tomo su tiempo. Acaricio y beso mis nalgas entre azote y azote, la fuerza que ponia era mayor que otras veces. Era obvio que pretendia darme una lección, pero a pesar de todo aquella sensación resultaba casi placentera. Al terminar dejo la rosa apoyada a mi lado y dijo: -Ahora quiero que vayas a la cama y te tumbes boca abajo, quiero limpiar y aliv iar tu heridas. Debes saber que la sesión a terminado. Era un castigo que tu misma te ganastea pulso, a si que, la proxima vez piensalo bien Coco

Autor: Anónimo Categoría: Dominación

Leer relato »

¡PRUEBA LA NUEVA WEB: EROTISMOSINTABÚ!




Todo relacionado con: Relatos Dominacion, Relatos Dominación, Relatos Dominacion Femenina, Relatos Dominacion Gay, Relatos Dominacion Hombres, Todo Relatos Dominacion, Real, Gratis