Relatos Eróticos de Confesiones


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Comida y cava

2019-09-14


Estuve visitando la Ciudad de México en una vacaciones con dos amigos más y recuerdo que habíamos quedado que un dia saldríamos solos cada uno por su cuenta. Me apetecía entrar a comer al Restaurante De Costa a Costa en la calle Fray Pedro de Gante, ya que el hotel estaba cerca. Una vez dentro en la mesa que me indicaron, pedí marisco con una botella de cava, quería disfrutar. En la mesa de enfrente mía, había una señorita que tendría unos 30 años, guapísima, pelo largo, ojos marrones unos dientes blanco y perfectos parecían perlas, labios pintados y preciosos, aunque estaba comiendo tenia clase, forma y estilo para comer pues prácticamente no se despintaba, llevaba una especie de sueter negro con un escote muy discreto pero que dejaba ver sus tetitas, ni grandes ni pequeñas, perfectas y una minifalda blanca ajustada que sentada le llegaba por la mitad del muslo,sus piernas eran de ensueño y unos zapatitos de tacón. Durante la comida cruzamos alguna mirada muy fugaz, pero a medida que íbamos terminando las miradas eran mas frecuentes y mas persistentes. Ante esa belleza de mujer, me levante y me acerqué para ofrecerle una copa de cava, previa petición de la copa al camarero. La aceptó pues me dijo que le gustaba. Como ya habíamos terminado de comer me dijo que si me apetecía hacerle compañía en su mesa, tenia ganas de hablar con ella y le dije que si enseguida. Nos presentamos, me dijo, me llaman Karla y tú como te llaman, le dije que Nicolás. Al estar sentado delante de ella, no le veía sus piernas pero como estaba apoyada en la mesa mientras hablábamos, si podía verle mejor esas dos tetas con su canalillo. Brindamos con el cava, me estaba notando unos calores y un nerviosismo que me estaba excitando. Cuando terminamos la botella que realmente quedaba poco, le pregunté si tenia prisa o tenia que ir a trabajar y me dijo que no, entonces le dije si le apetecía tomar mas cava en el bar del hotel que estaba muy cerca, le pareció bien. Llamé al camarero y le pedí la cuenta mía y también la de la señorita, aunque ella en principio no quería pero al final aceptó. Al llegar al hotel en las mesas del bar, había una que estaba más discreta en un rincón y le pregunté a Karla si le gustaba aquella, me dijo que bien. Las mesas eran bajitas por lo que al sentarse las rodillas llegaban justo a la altura de la mesa, yo me senté delante de ella. Pedí al camarero una botella de cava brut nature reserva, no recuerdo la marca, la trajo con una cubitera muy llena de cubitos y dos copas, la abrió y nos sirvió las primeras copas. Brindamos por el encuentro. Ahora si le podía ver sus piernas pues las tenia al aire, la mesa no le tapaba nada. De vez en cuando se apoyaba sus codos en sus piernas y con el escote del sueter al estar inclinada hacia delante le veía claramente sus dos tetas, eran preciosas, redonditas y blancas, no podía eludir el no mirárselas, ella se dio cuenta que se las miraba, la verdad que no retrocedía enseguida me dejaba recrearme y a mi me estaba poniendo un poco cachondito, tanto fue así que mi pene empezaba a despertarse un poco y se apreciaba un pequeño bulto que me dí cuenta que Karla se dio cuenta y lo miro muy discretamente. Creo que los dos nos íbamos poniendo un poco calentitos. La conversación seguía, viajes, trabajo,empresa, etc. la botella iba bajando de nivel pues el cava estaba muy fresquito y muy bueno. En uno de sus movimientos de piernas las tuvo separadas un instante y como la falda al ser tan corta la tenia tan subida que pude verle claramente las braguitas muy finitas y blanca, ¿fue normal ese movimiento? ¿fue intencionado? No lo se, pero valía la pena admirar esas dos piernas abiertas con sus braguitas al fondo. Mi pene cada vez estaba más contento, se me notaba más. Le dije, ¿te parece que terminemos el cava en la habitación y estaremos mas resguardados de las miradas de los clientes del bar? Le pareció bien, le dije al camarero que me la subiera a la habitación y que me lo cargara en mi cuenta. Subiendo en el ascensor le puse mis dos manos en la cintura sin apretarla y le deposite un beso en sus labios que reglón seguido me puso sus dos manos en mi cara y me dio un beso mas intenso, entonces si acerqué su cuerpo al mio. Nos separamos al llegar al piso. Dentro de la habitación como no había llegado el camarero, Karla entró en el cuarto de baño, dejó la puerta abierta pues se estaba cepillando los dientes, cerró después la puerta y al rato salió. En ese instante vino el camarero y nos trajo una botella entera del mismo cava y me dijo, esta era regalo del hotel. Le di una buena propina. Entré también a cuarto de baño a limpiarme los dientes. Me quité la chaqueta y me desabroché la camisa, nos acercamos y con un abrazo intenso y prolongado estuvimos un ratito besándonos, disfrutaba y que gozo cuando nuestras lenguas jugaban una con la otra, dentro y fuera, de vez en cuando varios besos suaves, dulces en sus labios. Me quitó la camisa y yo el sueter y el sujetador ¡¡¡ que dos tetas mas preciosas tenia !!! le di otro abrazo y juntamos nuestros pechos desnudos, le cogí con mis manos su culito y me lo acerqué fuertemente a mi pene pues ella lo estaba notando y meneaba su barriguita sobre el. Mientras ponía las dos copas de cava, Karla se quitó su faldita corta, sus braguitas y sus medias, quedó desnuda completamente delante de mi. Fue a coger la copa y en ese pequeño tiempo me desnudé del todo yo también. Uno delante del otro totalmente desnudos y con una copa de cava en la mano, cruzamos nuestros brazos y nos bebimos el cava. La temperatura de la habitación era perfecta. Nos dejamos caer encima de la cama, me puse encima de ella, no dejábamos de besarnos, me bajé y empecé a darle besos y mojar con mi lengua sus tetas, ¡¡¡qué placer me daba!!! chupaba sus pezones, mis labios jugaban con una teta y mi mano acariciaba la otra, ella no cesaba de pasarme la mano por la espalda. Abrió sus dos piernas y me encontraba mi boca y mi lengua saboreando su coñito que lo tenia muy mojado. El clítoris lo tenia constantemente en mi boca y con mi lengua lo masajeaba, le gustaba, me cogía mi cabeza para que no me separara, sigue Nico, sigue no pares que me estás poniendo muy cachonda y estoy apunto de tener un orgasmo. Le mojaba todo su coñito de arriba abajo sin cesar, le ponía la lengua dentro de su vagina, como notaba el sabor de sus flujos hasta que dio un grito suave de placer, sigue, sigue, sigue, que bueno, no dejé en ningún momento de darle placer, el orgasmo se le prolongaba, hasta que me dijo, basta por favor en este orgasmo no puedo mas, para Nico, así lo hice. Nos dimos la vuelta, yo me puse bajo y ella se fue a cogerme mi pene se lo puso en la boca, poco a poco lo iba mojando todo con la lengua, que bien la chupaba, suavemente, me pasaba toda su lengua por la parte de abajo de mi pene, cuando estaba ya bien mojada se la ponía dentro, la dejaba que hiciera lo que quisiera y se lo pusiera todo lo dentro que pudiera. Intentó meterla una vez tan adentro que le dio una arcada que tiro unas pequeñas babas. Me decía, Nico la quiero toda, igual que tu me has hecho disfrutar quiero que puedas notarla como pasa mi campanilla, te lo voy a hacer yo sin que me obligues. Lo intentó varias veces me estaba dando tanto gusto que iba notando que me iba a correr pero debía aguantar hasta que me satisfaciera como quería. Al final se la puso toda dentro sus labios estaban apoyados en mi barriga, habia pasado su campanilla, estuvo unos segundos, la sacó y se la volvió a meter hasta dentro, hasta cuando la sacó le dije que me iba a correr, me dijo que quería notar toda mi leche en su boca, asi lo hice, a medida que salia se la guardaba toda en la boca, cuando terminé me enseño todo lo que tenia en la boca como si lo fuera saboreando y se tragó todo mi semen, después me lo chupó y me limpio todo lo que tenía. Tomamos más cava, estuvimos abrazados su pecho lo tenia junto al mio, al rato volvimos a acariciarnos, besos, tetas, coñito y ella como estaba boca arriba me subí para que me fuera chupando mi pene, cuando ya me lo había puesto otra vez gordo, me bajé, le levante las dos piernas que se las cogió con sus manos casi se las puso en los en los hombros y de esta forma me dejaba todo su coñito al aire y bien abierto, al instante le acerqué mi pene y fue entrando muy rapido pues lo tenia muy mojado, primero lo puse suave poco a poco hacia dentro pero en el segundo intento le entró hasta el final, tropecé, dio un gemido, ¿dolor? ¿placer? Estuve un rato metiéndosela meneando la cintura par que mi pene recorriera toda su vagina por dentro, la estaba viendo excitada, sigue con esos movimiento, sigue, no pares, en ese rato no es que se iba a correr ella, sino que yo también estaba apunto de correrme. Correte dentro quiero notar el latir de tu pene gordo dentro de mi vagina y como sale la leche por todos los rincones de mi coñito. Le empujaba bien a dentro varias veces hasta que soltó las piernas, me dejé caer encima, nos dimos un beso intenso durante todo el rato que nos estábamos corriendo,juntó las piernas de tal manera que como lo tenia todo dentro lo notaba latir mas y mas. Tenía toda su vagina llena, de semen y de mi pene. Lo tuve tanto tiempo que pude tenerlo erguido. Nos pusimos uno al lado del otro, antes bebimos otra copita de cava. Vimos la hora y me dijo que se tenia que ir, se dío una ducha sin mojarse el pelo. Se vistió, nos despedimos no sin antes darnos nuestros números de teléfono. Le dije que yo iba a estar 3 días más en México y si quería que nos viéramos, me dijo que me llamaría mañana pues trabajaba y no sabía como lo tenía. Me llamó, pues me dijo que había pedido un día de vacaciones y me lo iba a dedicar a mi completo. Así fue y volvimos a hacer el amor, era una niña, tan linda, tan linda, que: Tanto el cielo y la tierra se reúnen para contemplar su belleza, el mar se abre para ser merecedor de tocar tu maravillosa piel, el sol huye al irradiar menos luz que tus ojos. Creí saber qué es la belleza, ahora sé que estuve errado, pues belleza eres tú que en tan poco tiempo me has cautivado.

Autor: Anónimo Categoría: Confesiones

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Una noche conmigo

2019-09-14


Recibí un correo con éstas palabras escritas: “Una noche contigo”. Aquello me llevó por rumbos que no anticipé… ¿Una noche conmigo? Pensé para mí mientras escribía mis pensamientos ...¿Para azotarme y sodomizarme?... ¿Quizás? ¿Una noche conmigo? ¿Para besarme de la cabeza a los pies? ¿Una noche conmigo? ¿Para que disfrutes del mejor Sexo Oral de tu vida? ¿Acaso me conoces? ¿Quizás sería yo quien tuviera el mejor sexo Oral de mi vida? ¿Podremos descubrirlo? Una noche conmigo te garantiza pasión, morbo y deseo, donde ¡Probarás, disfrutarás y querrás repetir! Una noche conmigo es una noche donde te brindaré el placer que deseas y el que no deseas también, pues dependiendo de la noche que elijas y como me hayas tratado, puedo ser dama, sumisa, puta, esclava, brat o todas las anteriores o simplemente puedo ser quien te tome de la mano para caminar junto a ti y tus peores Demonios como escolta.. Una noche conmigo es mucho desear, es mucho aspirar ¿Podrás complacerme? ¿Podré hacerlo yo? Una noche conmigo ¡Tan sobrado éste tipo! ¿Acaso crees merecerme? ¿Acaso lo merezco yo? Una noche conmigo, te garantiza deshidratación y quemaduras por exceso de fricción ¿Estas dispuesto? Una noche conmigo requiere preparación, cena y postre incluido… ¿Te preparás igual? Una noche conmigo ¿Dices? ¿Acaso crees que te consideraré digno? Porque después de todo no me entregaré a cualquiera ¿Sabes? Una noche conmigo, ¡Eres muy avaricioso querido amigo! una noche conmigo… Ja! Una noche conmigo ¿Acaso cuentas con el grado justo de locura para poder contenerme? ¿Quien te dijo que yo quería ser contenida? Una noche conmigo.. quizás después de todo solo quieras platicar y yo… ¡Yo ya he follado contigo dentro de mi mente sin límites de diez maneras distintas en solo tres segundos! Una noche conmigo… Una noche conmigo… Una noche conmigo… ¡Hazle caso a mis Dioses cuando te piden alejarte! Pero cree aún más en mis Demonios cuando te piden desesperadamente ¡HUIR! Una noche conmigo te llevará de bajada y en picada directo a la locura …¿Aun quieres una noche conmigo?. *Daisy* Escritora por afición, perversa por diversión, rebelde de corazón. ([email protected])

Autor: Daisy Categoría: Confesiones

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No fue tan mala decisión (inmigrantes) Cap.1

2019-09-12


Quiero experimentar contandoles mis experiencias que he tenido con muy corta edad. Nunca he realizado esto, por lo que pido disculpas a la hora de mi redacción y espero, lindos y motivadores comentarios para seguir contándoles más. P.D. Besos donde más gusten!!! :* Primeramente me presento. Mi nombre es Vanessa estoy a poco de salir de los 17 soy Méxicana originaria de Jalisco, vivo en una familia algo amplia de hermanas y Hermanastras sinedo un total de cinco y un hermano. En casa viven Mi padre, madrastra y abuelo por parte de mi padre, a Pocos metros de nostros viven Algunos otros familiares y a lo largo del tiempo estare contando experiencias que hemos tenido y que en algunas ocasiones hemos sido complices de vista de algunas. Quiero acalarar que no hablare de una de mis hermanas (por el momento) por ser la mas chica de nosotras, pero de las demas con el tiempo lo sabaran... Por el moemnto en este relato quiero hacer mi "DEBUT" comenzar a narrar la historia conmigo, porque es una experiencia que no logro quitarme de la mente y que tiene muy poco timpo de haberme sucedido, la divire en varios capitulos, por lo que les pido paciencia. - Para que me conozcan un poco y se den una imaginación de como soy aunque realmente mi estatura no aparenta mi edad ya que mido 169cm un poco alta y la verdad es que no hay mucho que destacar de mi medidas no soy muy exuberante la malloria de mi ropa es en tamaño S B:76cm,C:59cm,C:84cm como veran no soy la tan exuberante enfin, soy de tez blanca, cabello castaño rojizo un poco largo. Todo transcurria en dia comun para mi, sali de la preparatoria en mi horario normal de las 3pm me dirijia a casa y en tiempo estaban muy con la noticia de los Migrantes Hondureños, para mi todo ese tema pasaba desapercivido era el tiempo en el que en ningun momento habiamos visto alguno. se llegaban las vacaciones, yo las esperaba con muchas ancias, puesto que eso significava salir de paseo con mis hermanas o amigas, quiza en familia salir a disfrutar a una playa y estrenar un poco de conjuntos nuevo, en mi mente todo estaba planeado, hasta que más tarde mi padre nos comunicaria que saldriamos de visita al rancho y eso incluia visitar a el abuelo paterno... Ufff con lo mal que cae, lo unico que queria era no salir de la ciudad... Mi padre heredó una tierra de mi abuelo un aproximado de una Hectarea, construyo una casa y cultivo varios arboles tanto normales como frutales, mi abuelo aun cuenta con una gran parte del terreno en el cual tiene ganado y por igual algunas cosechas, su casa y demás. Basicamente es un terreno muy amplío con muchos lugares para perderse y aburrise si no se busca algo interesnate... Llegaron las vacasiones nos dirijiamos al rancho de paso un poco antes de llegar bajamos por unas bebidas a una tienda de cadena comercial, desde ese momento mi situacion y la de algunas integrantes de la familia cambiarian por completo. Vestia con un Vestido halter color blanco y unicamente de ropa interior portaba unas bragas de encaje tipo ribete en abanico de mismo color negro... Al entrar a la tienda me logre percatar que en el areá de la caja se encontraban dos hombres a decir verdad un poco altos yo le calculo que de unos 178cm tenian el acento Hondureño aunque la verdad por las noticias que llegue a ver de ellos, estos se encontraban de una vestimenta mucho mejor y mas cuidad, a decir verdad como si fueran recidentes del lugar. Uno al entrar volteo a verme, no le tome importancia e inmediatamente me dirigi a un pequeño refrigerador de bebidas que usualmente suele estar frente a la caja, hablaban y carcajeaban un poco alto con el que atendia y mientras mis otras dos hermanas realizaban el recorrido por el lugar, pude escuchar sus pocos susrros que a decir verdad no eran muy catrachos, sus palabras eran como de mirala, ufffff, cheque esa nena, lo que daria por unirme en ella, pillin, etc! y algunas otras que pasaron desapercividas... por el reflejo de la puerta de refrigerador logre notar que dos de ellos me tomaban fotografias mientras yo estaba un poco agachada buscando mi bebida, de inmediato me levante y me diriji rapido a los refrigeradores de atras y al escuchar que un sujeto menciono "olvide algo", no tardo" pude ver que se dirijia al area donde me encontraba yo, el abrio la puerta de alado y con un ligero susurro escuche que menciono "te queda bien el color negro y buena foto tengo de ti" me quede petrificada puesto que el me tomo la foto un poco más abajo, me quede helada y sin saber que decir, depronto senti en mi gluteo derecho, por debajo del vestido una mano grande, rasposa como si trabajara en algun trabajo rudo o sin protección y fria, no sabia que hacer, eso me paralizo por completo, hasta que escuche a mi hermana hablandome desde la caja ¡Vanessa, no tenemos todo tu tiempo! mi hermana no podia ver en la situcion que me encontraba debido a que la gondola donde estan ubicados los productos tapaba todo. Rapido reaccione, tome la primer bebida que pude alcanzar me di la buelta a la caja y salimos de ahí, al subir a la camioneta los tres sujetos ya se encontrban una vez juntos y por las risas que se escuchaban pude imaginar que les estaba contando de su travecia que habia logrado... Realmente estaba muerta de verguenza y mi cara lo decia todo, puesto que estaba muy roja y debo aceptar que lo que habia sucedido me habia acelerado a mil mis pulsaciones y de eso se perfectamente se percataron mis hermanas (algo no anba bien ella), debo aceptar que unicamente de recordar la sensacion de que casi todo mi gluteo derecho entraba a la pérfección en su mano hacia que perdiera la nocion de lo que pasaba a mi alrrededor. Les pido mil disculpas si la redacción no es de lo mejor, intentare mejorar mucho más y espero sus lindos comentarios, pronto escribire la seguna parte si alguien quiere escribirme o saber alg más, estare contestando tambien por medio de mi correo: [email protected] besooosss! :*

Autor: Vanessa Categoría: Confesiones

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Pervertida desde el Colegio

2019-09-12


Hola, corazones. Lamento la ausencia todo este tiempo. Tuve que... organizar mi vida. Les cuento. Flor, mi "novia", era demasiado hermosa e inmadura. Eventualmente consiguió un sugar daddy y ahora vive como una reina. Raro final para una pinche feminista; cada vez le creo menos a esas pendejas. ¿Yo? Yo no. Supongo que el destino me ha castigado por tener sentimientos grises hacia ella, y me ha restregado en la cara su modo de vida respecto al mío. Pero bueno; creo que, a diferencia de ella, yo todavía soy una buena persona, y no pordebajeo a nadie. Había estado viviendo de mis ahorros durante el tiempo que estuve con ella; se fue a vivir conmigo. Ella salía a putear con cierta regularidad, y luego volvía a casa con el bolso lleno de billetes y ganas de comerme a mí; fue rico por un tiempo. Pero eventualmente todas las flores se marchitan. Eventualmente, poco después de la última historia sobre ella y yo ("Soy la peor influencia... pero ha salido bien."), empezó a decir que ella era la única que aportaba, y a reprocharme que yo no fuera como ella. Que yo no saliera casi a diario a prostituírme. El clima se volvió cada vez más tóxico, y supe que si seguía así mi alma se rompería. Así que le dije que se fuera; y, berrinche o no, se fue. Y no ha vuelto. La extraño, pero sólo por lo bueno; lo malo era mucho, y más: no quiero que vuelva; fui feliz con ella, pero dejé de serlo y por eso la eché. Conseguí un trabajo normal de mesera. Gano el sueldo mínimo. Pude ganar mucho más con mi cuerpo, pero no quise... no quiero. No sé por qué no quiero. Quizás algo en mí trata de "salvar mi alma", a pesar de que no estoy en contra de ese trabajo; pero he estado observándome, y recordando, y creo que la verdadera explicación es otra. Y he venido a hablarles de ésta, ya que... bueno, para eso estamos, ¿no? Tal vez recuerden mi historia sobre la "Colegiala fuera de Control". Es ficticia, en efecto, pero el sentimiento que la guiaba no. Recuerdo que cuando estaba en el colegio había unas escaleras para ir al segundo piso, que era donde quedaba mi salón. Recuerdo que, como las demás chicas, solía cuidarme de que los chicos pudieran verme bajo la falda, llevándome las manos a la cola y ciñendo la tela a las piernas para que no se viera nada desde abajo. Pero llegó el momento en el que, ya bien acabando la adolescencia y a punto de graduarme, habiendo cumplido los 18 años (por mala estudiante) y con aquella nota de televisión en la cabeza ("Éste programa es para mayores de 18 años... puede contener escenas de sexo."), pues yo pensaba en eso todo el tiempo. Publicidad involuntaria, llamémosle. Y una de las priemras cosas calenturientas que empecé a hacer fue ser menos eficiente tapándome al subir; pretendía que lo hacía, pues si no levantaría sospechas, pero ahora me tapaba menos. Y claro, ahora me preocupaba más la ropa interior que usaría cada día, pues, a fuerza de repetición, ya sabía quiénes madrugaban para acomodarse disimuladamente en la parte inferior y mirar hacia arriba cuando yo subiera. Así que, sin que mis padres se dieran cuenta, yo no sólo me aseguraba de verme bien por encima, sino también de tener unos bonitos pantys que mostrar. Ya me excitaba que me dijeran que iba bien arreglada... en especial cuando era uno de los que yo sabía que venían a mirarme. Naturalmente, no pasó mucho tiempo antes de que empezara a masturbarme pensando en eso... en ellos... en estar frente a ellos mostrándoles la vagina bien abierta como en el porno... y a "disfrutar" la fama de calentadora que empezaba a ganarme a fuerza de chismes "injustificados" que nadie se atrevía a comentar abiertamente. Entonces un día, de compras sola en cierta área de la ciudad, vi un negocio de cosas para adultos. Me quedé mirando desde afuera un rato más bien largo. Y me imaginaba, con sólo mirar, a mí misma vestida con esa ropa insignificante y caminando por los pasillos del colegio. Me los imaginaba a ellos, compañeros y profesores, mirándome, chiflándome, y a algunos diciéndome "puta"; pensar en eso me calentaba y me aceleraba la respiración; cuando me di cuenta eso, me sobresalté por si alguien podía estarme mirado, y me moví lejos en el centro comercial. Pero la tentación persistió. Y acabé en una tienda de ropa normal... comprando una tanga de encaje con la excusa de necesitar algo que no se notara a través del vestido ceñido que usaría en la graduación. pero qué va, la usaría en agún momento cuando tocaba uniforma normal. Blanca, por su puesto, para combinar con las medias, que según el manual de convivencia del colegio debía ser hasta arriba de la rodilla... caramba, por querer taparnos más nos hacían vestirnos de forma más sugerente para ciertos ángulos... Volví a casa, y al otro día no aguanté las ganas. Me las puse. Al comprarla pensé que la usaría en algún momento especial, pero... algo me hizo pensar que lo especial sería precisamente usarla. Al llegar al cole me quedé en la parte baja hasta que hubo sificientes de los chicos que venían a verme subir... entonces saqué un cuaderno, lo sostuve con ambas manos, y empecé a subir las escaleras hasta el punto en el sabía que ellos ya podían verme. Entonces, en lugar de continuar, dejé caer el cuaderno frente a mí "por accidente", separando las piernas aprovechando que fingía sorpresa. Luego me agaché a recogerlo y a los papeles que había olvidado que estaban guardados ahí, cosa que me hizo sentir más comprometida de lo planeado. Resultado, yo agachada, con las piernas separadas, pero prácticamente sin doblar, moviéndome de un lado a otro recogiendo las cosas mientras el calor de la emoción y la vergüenza me invadía por estar, literalmente, mostrándole las nalgas y la vulva bien marcada por la tela, a más de veinte o teeinta personas que eran sin duda muchas más de lo que yo había planeado. Seguro estaba roja, pero fingí no darme cuenta; ya me llegaría el "chisme". Me levanté finalmente, después de semejantes segundos de tensión y calentura, y entre los sonidos de sorpresa de los otros que me empeñé en "ignorar", corrí para terminar de subir... porque me imaginaba a todos esos hombres saltándome a a la espalda para penetrarme como perros. Delicioso, a pesar del exceso. O tal vez más gracias a éste. No pude evitar morderme el labio. Las horas venideras fueron la vida estudiantil de siempre matizada por murmullos que, francamente, me excitaban... excepto cuando en clase de física, con las piernas cruzadas o separadas a intervalos que pudiera notar y seguir el profesor, e inspirada por la situación, hice dos o tres preguntas relacionadas con "levantar", "poner duro", y "tirar"; el tipo apenas podía responderme, y, por su puesto, cuando empecé a excitarlo dejó de levantarse para escribir y se puso a dictar. XD Al final del día, una profesora en tono muy femenino y maternal me sugirió que usara ropa más recatada para evitar el "accidente" que tuve en la mañana. Yo asentí, pero le dije que no me alcanzaba para comprarme más ropa interior, así que usaría eso a veces. Ella mostró una expresión de frustracion, pero aceptó. yo le dije que tendría mucho más cuidado. Por su puesto, ya no podía repetir el evento de las escaleras, pero... había tantos otros eventos que hacer... Una vez en clase de educación física había que llevar pantaloneta y yo llevé un bicicletero súper ajustado... y muy disimuladamente, el principio de la clase, me lo halé un poco hacia arriba, así que me marcaba... y todos podían verme mientras tratábamos de tocarnos las puntas de los pies con las de los dedos... y eestoy segura de que muchos me miraron echando la baba. Yo me los imaginaba echando eso y otra cosa por mí... En otra ocasión simplemente me senté con las piernas separadas frente a un grupo de chicos tímidos mientras fingía estar usando el celular (esa cosa de aquel tiempo con botones y pantalla pixelada... XD). Era así de simple, les estraba mostrando bajo la falda sin escándalo ni disimulo... Otro día fui sin brasier a educación física... y como era tamprano, se me notaban los pezones y todos me miraban... Otro día me incliné de tal forma hablando con un profesor en su escritorio, que él seguro podía verme los senos bajo la blusa... y desde atrás cualquiera podía ver la forma de mi trasero... Y entonces, pocos días antes de graduarme, tuve un altercado con otra muchacha; de esos en los que uno le grita todo al otro frente a un auditorio más bien inmaduro... yo le dije lo que pensaba sobre ella... y ella me dijo lo que pensaba sobre mí: que era una puta mostrona a la que le encantaba que se la morbosearan. No sé si fue la falta de práctica en ese tipo de peleas, o mi lado pervertido tomando el control de nuevo, pero le respondí algo así como: "Al menos ellos pagarían por tirar conmigo, en cambio a usted no la miran ni gratis, horrenda...". Y claro; por lado y lado la respuesta fue lo suficientemente emocionante como para que la atmósfera se tornara irrespirable para ella. Se ahogó en presión social, y se fue; más tarde la vi llorando, acompañada por sus amigas. Pero yo... yo había "reconocido" ser una "puta" frente a todos los presentes... y ese sentimiento de ser una calentadora a la que le encanta ser vista como una zorra caliente no me ha dejado desde entonces... Me gradué normalmente, salvo por el retraso, sospechando que alguien movió influencias para que yo pudiera graduarme y no quedarme en el colegio calentando compañeros y profesores. Y tiempo después... bueno, aparte de mis juegos con mi novio y otras cosillas, llegué incluso a dejarme nalguear por algunos de mis compañeros en el trabajo, historia que ya he contado, hasta ganarme un despido no por calenturienta, sino por no querer acostarme con el jefe de mierda que tenía. Luego tuve una noche de locura con Flor, en la que me pagaron por sexo por segunda vez, una temporada lésbica con ella probando sus fluídos y a veces los de los hombres con los que se había acostado en la noche, y ahora... bueno... soy la mesera más popular del restaurante.... ...y... ...ahí está el detalle... ...Tengo ganas de hacer cosas calientes otra vez... No quiero ser una prosti a secas... quiero ser... hmmm... ¿me creerán si les digo que tengo la mano en la vulva mientras escribo esto?... quiero ser... no una verdadera puta, sino una chica normal muy puta... que la gente hable de mí, me morbosee, y me proponga cosas... no me emociona dedicarme a un negocio así... quizás porque la rutina puede romper el gusto... pero hacer algo bien rico de vez en cuando... es lo que realmente me calienta. Ese es el tipo de "puta" que soy, corazones... la chica "fácil" a la que le encanta que le miren las tetas, el culo y la vulva cuando camina por la calle... la que se masturba pensando en que los hombres harán eso mismo pensando e ella... y por eso estoy aquí, escondida, porque para mí el placer de ser una zorrita proviene no de serlo todo el tiempo, sino sólo en cientos casos; por lo demás, soy una chica normal, una chica cualquiera... una... ¡cualquiera! XD Nos vemos pronto, corazones, y les cuento algo más movidito; hoy estoy cansada. ;)

Autor: Yuri Laverovich Categoría: Confesiones

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Profesor loco por mi culo

2019-09-11


Profesor loco por mis atributos físicos bueno primeramente mi nombre es KARINA voy a contarles algo que me paso ya hace un rato lo hago por este medio por que la verdad necesito contarle a alguien las experiencias quen me sucedieron y me suceden .. Todo comienza en el instituto donde yo estudiaba, soy una chica de piel mestiza mido 1,65 de altura , delgada simpatica, tengo unos pechos un poco grandes pero lo que mas me resalta mi figura es mis enormes nalgas o como otros llaman culo, lo tengo bien formado redondo grande como un corazon .. bueno en ese entonces yo pasaba la materia de matematicas, andaba un poco liada con los estudios por descuidos personales ustedes ya saben lo que a toda joven siempre le llega a suseder, era muy sosiable con los compañeros y con los maestros , siempre me daba cuenta como miraban mi culo y eso me gustaba, un dia de esos el maestro de matematicas decidio que salieramos al pisarron a realisar unos ejercisios de matematicas tube que afrontar el nos aber casi nada de la materia, ese dia yo vestia un pantalon jeans muy ajustado como ami me gustan y una blusa de colegio, no me fue nada bien en la realisacion del ejercicio y el maestro se dio cuenta de ello, al finalizar la clase hable con el maestro solo nos quedamos el y yo, comense ha hablarle de mi situcion actual de que estoy un poco distraida con la materia entre coqueteos el acepto en ayudarme y colavorarme con clases individuales pero que tendria que pagarle dinero extra para ello. al dia siguiente era sabado, tendria que ir a su casa de mi maestro para que me ayude con los ejercisios de matematicas me vesti provocativa unos jean demasido a justados que se me notara todo, llevava un calzon delgado de esos con encaje , fui a sucasa el me abri la puerta - hola Karina como estas -bien profesee - pasa llegas un poco tarde - si mil disculpas me llevo a una habitacion donde habia un pizarron grande donde yo tenia que realizar los ejercisios, toda la tarde el me fue explicando paso a paso como se resolvian asta que yo entienda algo... pasado de 2 a 3 horas de enseñansa me puso a prueba en el pizarron , al frente" mientras yo realizava los ejercisios empese a empinar mi culo tener movimientos extrabagantes, el maestro estaba tras de mi a unos 3 metros sentado en una silla mientras yo resolvia el ejercicio en el pizaron. habia un silencio rotundo yo me agachava poco a poco mas por que el ejercicio era larco y ocuparia la totalidad del pizaron, mientras yo bajava mas, mas se empinaba mi culo sin doblar las rodillas paresia que mis jeans ivan a reventar , tengo el culo grande y muy bien formado, el maestro no decia nada cuando me doy cuenta y veo que el tenia su celular en las manos y me gravaba, solo lo vi de reojo y pues a mi me exito eso y me empine mas y mas - maestro ya termine le dije,el como algo atontado tardo en responder y me dijo que lo revisaria, cuando se paro vi entre sus piernas un vulto muy notorio y grande , yo ya me di cuenta que se le paro la verga solamente al ver mi culo, me dio otro ejercisio mas, nuevamente se puso tras de mi en la silla y yo nuevamente a enloqueser a ese pobre hombre, lo tenia todo loco vaveando por mi culo. yo no podia hacer ese ejercisio ya que re mas complicado que el anterior..le pedi ayuda y el me las nego tenia que hacer algo o perderia la materia, no me quedava otra cosa volverlo loco le pedi ayuda al mestro reiteradas vecesy al final sedio, se aserco a mi y me explicava paso a paso el estaba de tras de mi a escasos centimetros, empine mi culo y ahi uvo el primer rose de su paquete y mi culo , el se dio cuenta pero tampoco se movia de ahi... mientras el corregia mis errores matematicos yo me hacercava mas donde el de espalda y el tras de mi, mi culo ya rosava su verga ya estabamos en contacto se sentia su paquete muy hinchado me tomo de un lado de los hombros y yo me aserva mas a el , ya estabamos completamente serca, dejo de explicarme y me tomo de la cintura yo no decia nada solo esperaba que sucediera lo unico que nos separava era el pantalon que llevaba su verga ya estaba clavando mis nalgas es ahi donde me dijo al oido - que culo te cargas grande rico, bien formado,es hermoso me encanta - yo solo jadeava y respirava fuerte - empeso a acariciar mi culo , lo amasava como una masa ,se agacho y tenia mi culo serca de su cara el empeso a oler mi culo, lanbia los jeans que estaba yo puesta.. yo estab exitada empuje mi culo a su cara el ya los estaba comiento, me bajo los jeans lentamente, se encontro con mi calzon y unas nalgas grandes Estas rica Karina que culo mas rico!!!me vuelves loco me bajo el calzon me y vio completamente mi culo desnudo frente a su cara, para darle mas plaser le empine al 100% mi culo se mostraba en su maximo esplendor ante el, me metio la lengua sin esperar - que rico sabe!!!! delisioso!! manjar!!! mmmmmm!!!! yo gemia -haaaaa... haaaa... no mares papi, te gusta - me encanta Karina es el culo mas rico que vi en mi vida y ahora lo tengo solo para mi!!! - cometelo papi haaaa... haaaa... el se paro y saco su verga de su pantalo la tenia grande de unos 18 cm o mas gruesa y todo mojada sin decir nada empese a mamar su verga savia rico, se lo agitava , tenia unos huevos grandes se los chupava tambien... estaba asi un rato y luego sin decir nada me cargo hasta su habitacion, me voto a la cama me abrio mas piernas y comio mi vagina las chupava como loco y eso me exitava a mi, yo estaba a su merced piernas habiertas dispuesta a la entrada de esa verga gorda y larga... me la metio a mi vagina de un solo golpe - HAAAAA haaaa que rico papi .. asme tuya - Te voy a coger como nadie te lo ha hecho perra!! se movia muy rapido tocaba mis pechos los besaba, me abri las piernas mas para que su penetracion fuera mas fuerte - profe hhaaaa haaaa.... - dime Karina.. que pasa mi amor!!! - voy a aprovar la materia? ha... -ya casi la tienes aprovada - casi? haaa.. haaa... - si casi solo falta algo que mas quiero y es ese culaso que cagas ahi atras el me cogia tan duro, camiamos de posicion, me tendio a la cama yo voca a bajo enpeso a comer mi culo de nuevo lambia mi orificio anal , lo escupia asia cosas muy sucias ahi atras me empeso a penetrar analmente - haaaaaa haaaa... despacio maestro - tranquila Karina esto te va a gustar y no vas a querer que lo saque mas me penetraba poco a poco que su verga desaparecia adentro de mi culo .. me la metio toda esos 18 cm se perdieron , comenso a moverse mas rapido era tan salvaje que me cojia fuerte , asia que nuestros cuerpos sonaran como aplausos entre mi culo y su pelvis... de pronto solo mi telefono era mi madre , yo queria parar pero el no me dejava , tuve que contestar el telefono mientras el me follava - holaaaassmm.... - donde stas pasa algo? - no, estoy bien ya vengo a casa happp - te siento agitada hija que pasa? - es que estoy trotando mama ya vengo para alla, adios. el me estaba destrosando el culo, no tenia piedad , me daba bien duro yo gemia de plaser el gemia por tener ese culo que tanto deseva todo este tiempo me empine mas para darcelo todo, -ha... ha... papi dame mas .. mas... -karina que rico!!!!! a partir de ahora vas a ser mi puta entendido - si maestro haa!! ha!!! ha!!! -me vengo Karina te voy a llenar este culo de leche... voy a inundar ese orificio de leche - aslo papi vente!!! HAAA!!! HA!!!! HA!!! que rico me follas papi, dame de pronto descargo todo en mi culo sentia algo caliente dentro de mi, era su semen, nos recostamos y nos besamos , lo le chupava la verga su culo ya era de el , mi culo ya fue domado por esa verga , el era dueño de mi cuerpo , podia hacer lo que quiera con migo, ya era dueña de el. mi maestro me dijo: - estas aprovada Karina! pero recuerda que sere tu maestro estos dos bimestres que aun faltan.. - lo tendre en cuenta mi querido profesor... usted solo digame cuando tengo que volver para hacer esos inolvidables ejercicios con usted nos reimos y nos besamos. pero luego ya es otra historia que les ire contando con el tiempo

Autor: KARINA Categoría: Confesiones

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Me invitaron con otras intenciones

2019-09-07


Mi amiga Marta me invitó a pasar las vacaciones en su apartamento de la playa, pero no me imaginaba que su intención era que ella y su hijo se aprovecharían de mí. Este verano no pudimos rechazar la invitación de nuestros amigos Jorge y Marta, de pasar las vacaciones en su apartamento de la playa, ya que nuestros hijos estarían de campamento y aunque estuviese Miguel su hijo, este aparecería la última semana y con 18 años ya no sería estorbo. Marta es mi mejor amiga en el sentido, que tenemos mucha complicidad, nos gusta hablar de todo y sobre todo del sexo que mantenemos con nuestros maridos o solas sin que ellos lo sepan. Aunque siempre hubo un tema que nunca hablábamos, era todo lo relativo al sexo de nuestros hijos, nunca hablamos de ello y la verdad no sé porque era así. La rutina después de levantarnos se iban los tres a pasear por la playa una buena caminata, yo aún convaleciente de una fascitis plantar me quedaba en casa y aprovechaba para secar los cacharros de la cena y dejarles preparado el desayuno para cuando volvieran y desayunáramos juntos. El resto del día transcurría entre playa piscina y salir por ahí Las primeras semanas pasaron con normalidad bueno con las clásicas bromas de decirnos que buenas tetas y piernas y culos teníamos, las dos hacíamos topless cosa que les encantaba a nuestros maridos pero no pasaron de ahí aunque algún roce, palmaditas o sobe y cosas así, sobre todo cuando ya habíamos bebido éramos mas desinhibidos. Marta necesitaba de su marido más pasión y para eso tenía mi complicidad y me gustaba obedecerla, cuando me pedía que fuese un poco descuidada cuando estuviese su marido conmigo dejándole ver algo, o insinuándole lo que ella me pidiese, cosa que me gustaba y que ella luego me contaba como su marido la follaba hablando sobre la guarra de su amiga vamos de mi. Estar sin bragas y dejarle ver que estaba sin bragas y estar pendiente de verme el coño era un juego que también me excitaba y como la confesé a Marta alguna vez tuve que masturbarme de lo excitada que me ponía haciendo de guarra para que me viese. Una vez en mientras bailábamos en un chiringuito de la playa deje me pasara la mano por detrás y notando que estaba sin bragas no pudo disimular su erección y le dije si tanto le ponía, no me contesto nada y le insistí umm como se entere Marta que me tocas y estoy sin bragas veras y animándose metió la mano por la abertura de la falda tocándome el coño y diciéndome eres muy zorra lo sabes? Y no te gusta como estoy o te gusta más mojada? Quito la mano diciéndome no seas tan atrevida que nos pueden ver y no quiero líos con Marta. Uff me quede pensando si supieras cabronazo que todo lo hago porque ella me lo ha mandado pues tú te lo pierdes. Cuando se lo conté a Marta me pregunto si le hubiese dejado que me masturbara y tener sexo con él, la dije bueno el no quiso y tampoco me lo ordenaste jaja, me dio un beso en la mejilla susurrándome, cada día me gusta más como eres. Continúe preguntándola, de obediente o de zorra? De las dos cosas me contesto, porque está tu marido sino te ordenaría que te lo follases, la dije ummmm eso sería en convertirme en una zorra de verdad no te pases, finalizo diciéndome, cielo ya lo eres y seguro te gustaría follartelo pero esta noche tendré un polvo de los bestiales gracias a ti, la respondí, pues yo te lo excito y tu lo disfrutas eso no está nada bien jaja. Estábamos llegando a una complicidad morbosa increíble y que nos gustaba alas dos Cuando llego Miguel a pasar esa semana en el apartamento, enseguida se dio cuenta de la rutina diaria, se suponía que él se quedaría en la cama durmiendo y ya se levantaría a la hora que le diese la gana. Las insinuaciones y demás con su marido pasaron a un segundo plano. Pero al siguiente día estando ya secando los platos y demás de la cena, apareció Miguel y poniéndose detrás mía me dijo buenos días, mientras se pegaba a mi por detrás y sus manos me cogían las tetas subiéndome la camiseta, le dije que haces no seas tan atrevido quítame las manos de ahí, el me decía que estaba muy buena y le dejase no se enteraría nadie, no me hizo caso conseguí retirarme y despegarme de él. Volví a decirle que no me hiciera eso nunca mas no está nada bien y no me gusta me metas la mano al escote. Llegue a amenazarle diciéndole que se lo diría a su madre si volvía hacerlo. Me contesto que a su madre se lo hace y bien que la gusta, ya estas inventándote las cosas pero te insisto no lo vuelvas hacer, vale me respondió pero pregúntaselo a mi madre a ver si te miento y que te diga que mas la gusta. Se fue a su dormitorio, supongo hacerse el dormido y yo termine de secar los platos y demás. Después de desayunar los maridos se fueron a comprar el pan y demás cosas de la lista que habíamos preparado. Miguel seguía aun en su dormitorio no había aparecido y en eso que me fije que Marta en vez de ir al cuarto de baño como me dijo, se metió en el dormitorio de Miguel. Ya me dio que pensar cuando al rato la volví a ver, parecía más contenta supuse que algo habrían hecho y tenía que averiguarlo. Durante la tarde que es cuando Marta y yo nos quedamos solas en la playa me atreví a preguntarla sobre su hijo. Empecé diciéndola, que espero no te moleste lo que te voy a preguntar pero he notado que después de desayunar estas con Miguel en su dormitorio un rato haces algo con él? Si quieres me respondes y me dijo prefiero no comentarlo, pero insistí, dime una cosa es por morbo o porque te gusta su polla ya he notado que tiene un buen instrumento, solamente contéstame a eso y te contare un secreto mío, para animarla a que me lo contara la hable de lo que me paso con Miguel esa mañana y como me dijo que a ella la gustaba más cosas de las que me hizo a mí. Cuéntamelo todo quedara entre nosotras soy muy zorra y te obedezco con lo que quieres que haga con tu marido creo me debes que te sinceres conmigo. Me contesto que si que la vuelve loca su polla y hacen sexo pero no quiere hablar más de eso y ahora cuéntame tu secreto. La conté como cuando mi hijo tuvo el accidente con los dos brazos tuve que hacerle de todo desde vestirlo hasta ducharlo y demás. Hasta el punto de viendo su polla no pude aguantarme y le pajee y chupe vamos que tuvimos sexo mucho tiempo hasta que después de recuperarse se echo novia y vi el momento de dejar de tener sexo con el aunque lo deseaba continuamente y me masturbo mucho recordando todo lo que paso ene se tiempo con él. Mi marido llego a sospechar algo porque estaba empeñado en que si le duchaba y le lavaba todo el cuerpo algo pasara con su polla, pero le quite de su cabeza esos pensamientos diciéndole que como podía pensar eso de nuestro hijo. Viendo que me estaba sincerando se atrevió a preguntarme si también hice algo con mi hija solo la respondí bueno la enseñe a masturbarse y duchándose conmigo alguna vez me pase, nos gusta enjabonarnos ya entiendes. Esas confesiones nos hicieron más confidentes sinceras entre nosotros. Confieso que me quede toda la tarde y noche excitada pensando todo lo que habíamos hablado. Al día siguiente sucedió casi igual al día anterior apareció Miguel y se pego a mi por detrás, pero esta vez me metió una mano por el escote de la camiseta y me sujeto bien las tetas y pegándose a mi me reclino y empezó a frotarse su bóxer por mi culo iba a correrse así, le dije que se apartara y solo me dijo espera quiero correrme así contigo, con la otra mano me subió la camiseta para después ponerla en mi braga por encima de mi coño moviéndola según iba haciéndolo yo recordaba lo que me dijo su madre y me excitaba y lo que es peor le dejaba que lo hiciera Se corrió dentro de su bóxer llego a tocarme el coño dentro de las bragas diciéndome te gusta también te he dejado muy mojada. No le conteste pero intentando ponerme en mi sitio, le dije como lo vuelvas hacer se lo cuento a tus padres, el me respondió si vale cuéntaselo pero también diles que te gusta, que me dejas que te toque y que te excitas mojándote bien. Ya te dije a mi madre no creo la moleste porque a ella la gusta, seguro que la gusta? No seas mentiroso es que la haces lo mismo también, contesto. bueno ya te dije que a mi madre la gusta mi polla y la desea como quiero que te pase a ti, le dije, pueslo tienes claro conmigo y Miguel bajándose el bóxer me dijo no te gusta lo que ves, ufff estaba pringosa de su semen pero grande no me extraña que la gustase, me gusto mucho lo que veía pero tenía que cortar la conversación antes de que se me fuera de las manos y añadí, mira a mi me da igual si a tu madre la gusta eso pero no quiero que vuelvas a repetir el numerito este de las mañanas, y me contesto dejare de hacerlo cuando me hagas lo mismo que me hace mi madre y yéndome hacia al baño le dije conmigo lo tienes claro. Estaba deseando que llegase la tarde para estar con Marta a solas en la playa y comentar lo que paso Estando ya tranquilas solas sin maridos la dije si podía contarla una cosa de Miguel, claro sin problema cuéntamelo y la conté lo que había pasado al finalizar de contárselo me pregunto si me excite con lo que me hizo y la dije que sí que me tuvo en una postura que me excita mucho, me corto preguntándome, te gusto su polla? Uff mucho la conteste, por eso mismo lo hago con él me encanta su polla. La pregunte que no entendía porque Miguel quiere hacerlo conmigo, entonces me dijo te voy a decir un secreto, se lo dije yo que se hiciera contigo, sabia que te gustaría te conozco bien y sé que el sexo no lo rechazarías aunque intentes ponerte dura con él pero estas deseándolo, quería compartirlo contigo ser tu amiga intima. Me dejo de una pieza sin saber que decir pero cuando sus labios se juntaron con los míos y me beso lo entendí quería que fuese suya. Te deseo desde hace mucho tiempo y quiero que seamos más que amiga, sé que te gustaría serlo, porque te crees que he estado intentando invitarte al apartamento para aprovecharme de ti y conseguir ser tu ama eres muy sumisa lo supe desde queme contabas tus intimidades y seras mia, no sé, la dije me pillas así déjame que lo piense todo también me gustas mucho y me he masturbado pensando en ti por nuestra complicidad. Volvi con el tema y la dije dime que es lo que le haces a Miguel que él quiere que yo le haga, me confesó mañana tienes que pajearle y chupársela hazlo te gustara y si quieres follartelo te dejare algún preservativo la dije no hace falta tomo pastillas pero follarmelo no pensaba pero esa polla si quería hacerme con ella. Estuve excitadísima todo el tiempo y desenado ver a Miguel por la mañana, en cuanto apareció y me cogió por detrás me dijo bájate las bragas quiero que notes mi polla por tu culo udffff le obedecí estaba desnudo, y me dijo quieres pajearme y chupármela o follarme me dijo mama que lo que tu quisieras Me di la vuelta le cogí su polla y empecé a pajearle me gustaba mucho verla así enorme y tan tiesa que me agache a chupársela el me quito la camiseta y antes de metérmela en la boca le pregunte si también follaba a su madre y dijo si muchas veces Me excito esa respuesta y empecé a masturbarle con mi boca y mi mano me sujeto la cabeza y me dedique a pajearle así esperando su chorro en mi boca. Se corrió y me lleno toda él estuvo tocándome las tetas y los pezones. Estaba tan excitada que separándome de él empecé a tocarme a masturbarme delante suya, me daba igual que me viera no podía aguantar. Con lo que veía no tardo en empalmarse otra vez y le dije métemela follame, sentirla toda dentro junto con la excitación que ya tenía mis gemidos y gritos me volvieron loca mientras le decía le dije que me gustaba su polla, como se movía, me besaba en la boca no le rechazaba deseaba correrme sentir su chorro en mi coño, cuando exploto dentro de mi llegue a decirle que era suya toda suya y él me dijo que era otra madre muy viciosa. Si, le dije, muy viciosa y me gusta me folles lástima que nos vayamos ya. Esta vez casi nos pillan los del paseo menos mal que nos dio tiempo y que Marta los entretuvo un rato Cuando pudo estar cerca de mi me pregunto qué tal fue? La dije ufff maravilloso me gusta su polla y me dijo y te gusto yo? Sii mucho te deseo quiero estar contigo a solas podemos apañarnos? Si esta tarde lo haremos. Ufff como lo deseo, la dije, me gusto pasar estas semanas contigo y que te aprovecharas de mi soy tuya para todo lo que quieras no tengas dudas. ([email protected])

Autor: marylogistic Categoría: Confesiones

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Inocencia de casada perdida (I)

2019-09-04


Mi nombre es Juliana, estoy separada en la actualidad y comenzando una relación con alguien especial. Quiero contar como fue mi primera relación de casada y porque termino habiéndome casado muy joven, a mis 22 con Carlos que tenía 30 en ese momento. Soy una mujer muy linda, blanca, de cabello castaño hasta los hombros, delgada, senos no grandes copa 28, cintura delgada y una cola que me agrada mucho. Hago ejercicio y me mantengo guapa como me gusta decir. Lo que más me gusta son mis labios y mis ojos, considero que son muy sensuales. Dicho lo anterior contare algunas cosas de mí para que entiendan parte de mi historia. Entrar a leer relatos, lo descubrí por un amigo que será importante en mi historia a pesar que hoy en día ya no nos hablamos. A medida que me fui desarrollando ella fue inculcando en mí que mi cuerpo era el templo de Dios y debía hacerlo respetar, ahondado a que mi mamá y toda mi familia eran testigo de jehová, y eso de alguna manera me hizo crecer con una doble vida por llamarlo de alguna manera. La primera la que tenía en casa delante de mi familia y todos, y la segunda en mi mente que curioseaba con saber más de sexo, así descubrí la pornografía y aprendí a tocarme, al principio eran solo caricias pero con el tiempo me frotaba y me encantaba darme placer hasta sentir que llegaba, jamás llegue a penetrarme o quitarme yo misma mi virginidad, digamos que irónicamente hubo un límite y sin embargo me sentía mal por la religión que llevábamos. Tuve mis primeros pretendientes obviamente muchachos de la religión con quienes solo podíamos ser amigos delante de los demás, salíamos a predicar o a las reuniones pero no pasaba mucho la verdad, además como éramos tres hermanas nos cuidábamos entre si y como yo era la mayor debía proteger siempre a mis hermanas. En una ocasión cuando tenía cerca de 19 años fuimos a una especie de fiesta de las que hacían en la congregación para que los hermanos fraternizaran (así les decíamos a los demás miembros de la religión), nosotras aprovechábamos para compartir con los chicos y bailar con algunos roces o miradas indiscretas sin que los mayores se dieran cuenta; Nuestros padres se divertían pero a las doce decidieron que ya querían irse a descansar a la casa pero nosotras no queríamos irnos en especial mi hermana Natalia, había un chico que le gustaba, hijo de uno de los ancianos de la congregación (así se llaman los pastores en la religión), Natalia me rogo que nos quedáramos y le dijera a mis papás que me dejaran a cargo de ellas y así podríamos estar hasta las tres. Increíblemente mi mamá no solo nos dio permiso cosa que nunca pasaba sino que dijo que si se hacía muy tarde mejor nos quedáramos en la casa de la hermanita Dolores donde se hacia la fiesta, mis hermanas se alegraron en especial Natalia, seguimos en la fiesta alegres incluso Alejandra mi otra hermana que es más seria, baile hasta cerca las dos de la mañana con un chico que la verdad no recuerdo su nombre pero si de la forma en que me manoseaba, cuando me percate que Natalia no estaba en la sala por lo que le dije a este chico que me dejara ir al baño a refrescarme. Empecé a buscar a Natalia por la casa sin encontrarla ya solo quedaban en pie los jóvenes los mayores todos o se habían ido o se habían dormido en algún rincón, ya estaba preocupada de no verla y Alejandra se había quedado dormida en una silla, iba a llamar a mis padres cuando la señora Dolores medio dormida me dijo haberla visto subir a la azotea con los hijos del pastor, recobre el aliento de saber que estaba en la casa, me dirigí a las escaleras pero la puerta estaba cerrada y no veía como abrirla, iba a pedirle las llaves a la señora Dolores cuando vi que había una ventana por la que podía asomarme a llamar a Natalia, intente asomarme con algo de dificultad pues la ventana apenas me dejaba asomar la cabeza sujetándome del marco, no se veía muy bien al principio por la hora y la oscuridad pero en unos momentos me acostumbre a la luz tenue y vi a mi hermana Natalia abrazada a uno de los chicos riéndose y éste descaradamente le manoseaba como pulpo delante de su hermano que miraba y se reía también, me recorrió un escalofrío y me congele sin reaccionar solo mirando que estaba pasando. Natalia no se separaba, por el contrario ella también acariciaba al chico y vi cuando lo beso algo más que inocente casi restregándosele encima, seguían besándose mientras el chico le levantaba el vestido a mi hermana y metía sus mano agarrándole la cola y estrujándosela fuertemente sin que Natalia lo separara, por el contrario ella también le soltó el pantalón al chico y metió sus manos entre su ropa agarrándole su miembro con firmeza, se separaron pero porque Natalia quería mirárselo a lo que el chico se bajó los pantalones hasta las rodillas para darle una mejor visión, por primera vez veía el miembro de un chico mi mente estaba nublada mis piernas me temblaban y sentía un escalofrió que invadía no solo mi sexo sino todo mi ser, no podía entender que estaba pasando pero tampoco era capaz de frenarlo solo estaba allí mirando y sintiendo como mi cuerpo me daba emociones que ni en mis mejores masturbaciones las había logrado. Natalia se aferraba a ese miembro mordiéndose los labios sin importarle que al lado el otro chico los miraba y se empezaba a tocar también, el chico al que acariciaba se acercó a su oído diciéndole algo que no era audible para mí, pero mi hermana lo miro riéndose y mordiéndose los labios e inmediatamente hizo algo que jamás hasta ese día había imaginado que una mujer podía hacer, Natalia se arrodilló y se metió el miembro en su boca sin dejar de frotárselo con las manos, yo me quede helada sin pronunciar palabras solo mirando, pero mi hermana parecía poseída pues como loca comenzó a metérselo una y otra vez en la boca y solo lo sacaba para lamerle el tronco y chuparle los testículos mientras lo miraba a la cara y le sonreía con placer. Llevaba un buen tiempo mamándosela cuando el chico le hizo señas a su hermano para que se acercara quien no lo dudo haciéndose al lado de su hermano y bajándose los pantalones para mostrar otro miembro a mi hermana quien se sonrió y comenzó a frotárselo con una mano para luego mamársela también como lo hacía con su hermano. Yo no daba crédito a lo que estaba viendo, mi hermana Natalia estaba de rodillas mamándosela a dos chicos al mismo tiempo, alternaba su mamada entre los chicos quienes chocaban sus puños en señal de victoria, Natalia se relamía mientras se las mamaba y al otro le frotaba con ahínco su miembro, en un momento el chico al que se la estaba chupando le cogió la cabeza con rudeza para hacerla meterse hasta el fondo su miembro y le escuche un gemido fuerte mientras Natalia se sacó el miembro tosiendo y diciéndole algo como que se había venido en su boca, en ese momento no entendí a que se refería mi hermana, pero ella tampoco estaba molesta por el contrario le dijo al otro chico que si quería hacer lo mismo debía avisarle y se metió su miembro dándole una mamada increíble hasta que el chico le aviso y pude presenciar esta vez como se tragó lo que el chico expulso de su miembro hasta que no le cupo más en la boca y éste se siguió viniendo en su cara, parecía como si la estuviera orinando, yo sentí un escalofrío en mi cuerpo en especial en mi vagina lo que me impulso a tocarme percatándome que estaba completamente mojada. Jamás me imagine que vería a mi hermana portarse como zorra pero lejos está de terminar esa noche, Natalia se levantó y se limpió con el saco que tenía a la mano haciéndose al borde del muro levantando una pierna y diciéndole al chico que le lleno la cara que ahora debían devolverle el favor a ella haciendo que se arrodillara delante de ella y comenzando a lamerle su vagina y a frotarle el clítoris mientras empezaba a gemir y moverse pélvicamente en la cara del chico, el otro chico se acercó y le desabotono la blusa sacándole sus senos y chupándoselos al tiempo luego se empezaron a turnar entre los dos para lamerle la vagina a mi hermana, yo no aguante las ganas de frotar mi vagina y hacerme venir mientras escuchaba a Natalia venirse también en la boca de uno de los chicos entre espasmos. En ese momento me di cuenta de lo que acababa de ocurrir y corrí al salón a despertar a Alejandra para irnos sin contarle lo que presencie hacer a Natalia. En ese mismo momento bajo Natalia a lo que la mire con rabia al ver que tenía la cara aun untada de lo que le echaron esos chicos y le dije con rabia que nos íbamos de inmediato a la casa, ella no musito palabra se quedó callada pues se percató que yo sabía algo, llame un taxi y discutiendo con la Hermana Dolores que nos pedía que nos quedáramos como había dicho mi mamá sin hacerle caso abordamos rumbo a casa sin decir ninguna nada. Al llegar abrí la puerta que no tenía seguro raro en mi mamá y mis hermanas se quedaron dormidas en el sofá de la sala, yo me encontraba contrariada con Natalia y conmigo misma por no haber parado lo que vi, sentía que debía decirles a mis padres pero como explicaba que me quede viendo sin hacer nada, subí las escaleras para ir a mi habitación cuando iba a pasar por el frente de la de mis padres me quede mustia al darme cuenta que mis papás estaban viendo una película porno por los gemidos que se escuchaban y las cosas que decía la mujer. Ella estaba diciéndole al tipo que quería que se la metiera en el culo, que la llenara de semen una vez más, el tipo le decía que quería venirse esta vez en su boca que lo dejara y que le chupara su verga hasta dejársela limpia, yo me quede mustia parada al borde de la puerta sin saber si seguir adelante a mi habitación o que hacer. Aproveche la complicidad de la oscuridad y me arrodille para intentar cruzar pero mi sorpresa fue mayor cuando me di cuenta que el televisor estaba apagado y la que gemía de esa manera era mi mamá mientras mi papá se la estaba metiendo en cuatro intuyendo que era por el culo de mi mamá, comencé a temblar allí de rodillas sin poder quitar la mirada de la escena de mis papá teniendo sexo anal: mi papá se la metía muy fuerte mientras le azotaba las nalgas una y otra vez diciéndole que le encantaba lo zorra que se estaba portando, mi mamá gemía como poseída y sí estaba poseída pero por el culo por mi papá quien no dejaba de azotárselo mientras la penetraba, así durante un largo rato hasta que mi papá le aviso que llegaba, por lo que mi mamá se sacó su miembro volteándose a mamársela ahí supe que su corrida se llamaba semen pues mi madre no dejaba de gritar que le llenara su boca de semen hasta que mi papá se vino y ella se lo trago todo, se recostaron en la cama mientras mi madre decía que hace mucho no se le venía tanto en la boca como en ese momento y que le había dejado adolorido el culo mientras mi papá le replicaba que le había llenado la boca el culo y la vagina de semen soltando la risa ambos. Como pude llegue a mi habitación gateando y temblorosa, en una misma noche había visto a mi hermana portarse como una zorra con dos chicos y a mis padres tener sexo anal y ver como mi mamá se tragó todo el semen de mi papá, donde habían quedado todas las reglas y el templo de Dios que me predicaba, acababa de ver que ese templo lo llenaron de semen según lo que dijeron al final ambos. Me sentí muy perturbada pero no podía sacar de mi mente las escenas de esa noche tuve que meter mis manos entre mi ropa interior y frotarme la vagina hasta hacerme llegar mojando mi ropa, la cama y el piso como nunca me había venido para luego mientras limpiaba me sentía sucia, que hacer después de todo ¿los increpaba? ¿Increpaba a Natalia? O me quedaba callada, de tanto pensar me quede dormida. A la mañana siguiente baje y mis papás ya había cerrado la puerta de la habitación Alejandra y Natalia dormían en la sala siendo la primera en despertar Natalia quien me miro como retándome a decirle algo, yo me quede mirándola y pensando en todo lo que había pasado con algo de rabia con algo de excitación y dándome cuenta que había descubierto que me excitaba muchísimo ver a otros teniendo sexo, y solo atine a decirle: –será mejor que te laves la cara antes de que bajen mis papás o verán el pegote de semen que tienes en la frente. A lo que ella se sorprendió y corrió al baño a lavarse, no se dijo nada más durante varios días.

Autor: Lucena Categoría: Confesiones

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Por acompañar a mi novio, me usan

2019-09-04


Trato de calmarme pero ciertos hombres sacan lo mas puta de mi Saludos a todos mis lectores he estado un poco ocupada por cosas del trabajo pero, espero poder relatar más cosas que me han pasado, sin más espero les guste esto que paso apenas unas semanas, besos a todos mis lectores. Han pasado algunos meses desde que alguno de mis amantes me pida coger, incluso mi jefe debido a que su esposa lo demando y tuvo que dejar la ciudad, por parte del pitufo no supe más, incluso al pasar por el lote no lo veía más, en fin paso tiempo desde que fui infiel a sí que el sexo con mi novio tomo un poco más de fuerza, le pedía que fuera violento y duro pero le costaba un poco, mas sin embargo lo disfrutaba bastante, al pasar tanto tiempo a si pues decidí portarme bien y dejar mi puteria de lado, pero no duraría mucho, hace unas semanas mi novio me pidió que lo acompañara a un evento de autos clásicos a Monterrey ya que tanto es aficionado como tiene un auto clásico, sin pensármelo mucho le dije que si, pedí permiso en mi trabajo ya que eran 5 días, 3 días del evento y 2 que queríamos conocer la ciudad. Sin más ice mis maletas, metí varios conjuntos que me encantan vestidos cortos, shorts que parecen casi calzones y mayas, llego el día y partimos en el auto, un trayecto largo pero no pesado, al llegar de inmediato llegamos al hotel, hicimos el check inn y nos dispusimos a descansar en cama para el día siguiente ir al evento, más sin embargo llegue deseosa de sexo duro pero por más que insistía a mi novio no tenía energías así que tuve que resignarme, en fin dormimos y muy en la mañana me despertó el ruido de la bañera, vi el reloj y eran las 5 de la mañana, yo aún cansada decidí volver a dormir, pero él tenía que estar listo y preparar el auto antes del evento, ya el listo para irse me dijo que si quería dormir mas no habría problema que en cuanto fuera le mandara un mensaje ya que el evento era en el mismo hotel, mi novio se va y pasadas de las 10 de la mañana me decido despertar, me meto a la ducha y decido que ponerme, escogí un vestido negro con escote en la espalda muy amplio y bastante corto, no estaba muy entallado pero dejaba ver mi figura muy bien, lo combine con tacones negros de piso y esta vez me hice una cola coqueta con caireles en el cabello, al verme al espejo parecía una piruja de clase y me encantaba ese día quería provocar a mi novio para que me diera una buena cogida. Baje el elevador y al pasar por el lobby todos me miraban, esposos con sus familias desnudándome con la mirada, y yo solo movía mas mis nalgas para que vieran muy bien, en fin llegue al evento y había mucha gente muchos autos muy bonitos, la verdad no se mucho de eso, por suerte no tarde en encontrar a mi novio, apenas lo salude y llegaba gente a preguntar del auto especificaciones y de mas, mas sin embargo recibía bastante atención, las miradas lujuriosas no faltaron así que me sentía un poco satisfecha, ya pasado el mediodía, deciden hacer una breve rodada de autos en conjunto, así que poco a poco comenzaron a salir, y justo cuando mi novio mueve el auto tira un poste de publicidad como de 2 metros cayendo justo en el auto de enfrente, vaya que fue aparatoso ya que todo el cofre quedo sumido y dañado, de inmediato se baja un señor rechoncho chaparro y un poco deforme de la cara a reclamarle a mi novio. Comienzan a hacerse de palabras y a lanzarse insultos y sin darme cuenta ya estaban peleando, no sé por qué lo ice pero me metí entre los 2 y me toco un golpe que me aventó al piso, caí de espaldas, mi vestido se levantó, pero no me importo que me vieran yo quería que dejaran a mi novio en paz, sin más llego la seguridad del hotel a separarlos, y vaya que mi novio resulto muy golpeado, el señor chaparro no tenía nada, ya con los ánimos más calmados movieron los autos y pasaron al lobby, pareciera que no había de otra mi novio tenía que pagar el daño del auto, mi novio aun molesto pero no le quedo de otra, acordaron una suma y antes de que todo terminara me dirijo a Jorge trate de calmarlo con un beso, pero no funciono, me quitaba y me pedía que no lo molestara, ya sin más le dije: Blanca: oye cálmate es solo material no paso a mas Jorge: ahorita no empieces, de por si te tiraron y con ese vestido pareces puta Blanca: oye cálmate lo traigo para ti Jorge: pues vete a cambiar o no me acompañas a la rodada Blanca: pues vete no pretendo cambiarme. Sin más se dio la vuelta y se fue dejándome sola en el lobby, muy molesta trate de no llorar del coraje, pero no pude se me salían las lágrimas, sin percatarme se me acerco el señor afectado y me pidió disculpas por el improperio, muy amable me dio un pañuelo para secarme las lágrimas, pro cortesía le agradecí, y comenzó una conversación extraña. Me presento, me llamo Armando. Blanca: mucho gusto me llamo Blanca Armando: una disculpa por el improperio no quise aventarte Blanca: No se preocupe fue mi culpa por meterme Armando: puedo invitarte una bebida? Solo para compensarte no pienses mal Blanca: si claro Como mi novio decido irse sin mí y me quede sola en el hotel, pensé porque no aceptar la invitación, aparte que pena ya que él fue el más afectado, nos dirigimos al bar del hotel y pedimos cervezas, entre bebidas y platica no pude evitar soltarme más, mientras el me platicaba que tenía un taller mecánico y que venía con sus hermanos al evento, note que no quitaba su mirada de mi escote ni de mis piernas, así que decidí un cada tanto subir mi vestido un poco más cada vez, a si paso una hora y entre mas bebía mas me soltaba, Armando no paraba de piropearme que si era modelo que que linda estaba y de mas, justo entre la conversación me dice: Armando: me gustaría compensarte por lo que paso de verdad estoy apenado con Tigo por tumbarte Blanca: así? Pero como quieres compensarme? Armando: pues que es lo opuesto a un golpe? Un beso no? Me permitirías darte un beso? Blanca: esos no se piden solo se dan Nos quedamos viendo fijamente y al acercarnos poco a poco nuestros labios hicieron contacto, no supe que fue si la bebida, mis ganas reprimidas de coger o que pero vaya que fue un beso largo y caliente, el no perdía tiempo y metió su lengua en mi boca, y yo a la suya, fue tanto mi morbo y deseo que comencé a chupar su lengua como si fuera un pene, al separarnos pude ver su cara de cerca y no me importo en lo más mínimo su calvicie ni su cara medio deforme y vaya que era algo feo, pero transpiraba mucha masculinidad, y eso me prendía más, eso me hizo tomar la iniciativa y me acerque a él en el sillón, del bar, me senté lo más pegada a el que podía, el me tomo de una mano y no dejaba de elogiarme, pose mi mano izquierda en su pantalón y pude sentir una erección muy grande, el poso su mano derecha en mi muslo izquierdo su dedo meñique estaba rosando mi vulva, no perdió tiempo y me dijo: Armando: podemos terminar esto en la habitación sabes? Blanca: claro si podemos no quiero que me cojas a aquí Sin más nos levantamos, pago la cuenta y me tomo de la mano, nos dijimos aun grupo de 3 muchachos 2 como de 25 y uno de más de 30 con síndrome de Down, y solo les dijo: cabrones voy a estar ocupado no suban a la habitación, todos riéndose ya sabían el por qué, me miro me dijo vamos princesa, apretando una de mis nalgas muy duro, yo como buena chica le dije si papi, al dirigirnos al elevador, comencé a notar que mi respiración se aceleraba y mi cuerpo se calentaba, justo entramos al elevador nos arrebatamos en besos y caricias salvajes como novios desenfrenados, mientras me besaba el cuello me sostenía de las nalgas y yo le rasguñaba su espalda por debajo de su playera, nos dirigimos al 4to piso y al entrar a la habitación, de inmediato me quite mi vestido, quedando en tacones nada más, nueva mente nos arrebatamos a besos dando pasos torpes y lentos entrazados Armando y yo nos metimos al baño, y entre besos me dijo: Armando: espérame princesa tengo que orinar, antes de cogerte tome mucha cerveza. Blanca: no te preocupes yo te ayudo. No sé por qué, lo ice si fue mi sed de verga o que pero como desesperada abrí su cinturón baje su pantalón y al sacar su pene me sorprendió, era muy grueso, sin circuncidar, mientras lo besaba apunte su erección a la tasa del baño, mientras soltaba el chorro de orina nos besábamos, y justo antes de terminar sus últimas gotas, me tomo del cabello y me puso su pene en la boca, mi deseo me llevo a abrir mis labios dejando entrar su pene, justo sentí que comenzaba a orinar en mi boca, trague un poco pero lo demás lo escupí, pero eso no me impido seguir mamándosela, me esforzaba por meterlo en mi boca ya que era un tronco bastan te grueso, hacia unas arcadas al mismo tiempo que lo miraba hacia arriba, poco a poco mi saliva comenzaba a colgar de mi mentón y se podía escuchar como caía al piso, encima en el baño se escuchaba con eco el chapoteo del choque de mi boca con su pene, mientras me despegaba de su pene para respirar el me cacheteaba con tal fuerza que mi cabeza y cabello giraban, mientras me insultaba, por dentro estaba tan excitada que solo quería ser penetrada ya por él. Sin avisarme me tomo de mi cola de caballo y me llevo arrastrando a la cama de la habitación, fue un movimiento muy brusco, tuve que gatear un poco, para no rasparme las rodillas, me levanto violenta mente y me tiro a la cama, como flor abrí mis piernas de par en par, lo mire y solo le dije métemela ya¡ mientras se posaba en mí y su panza me tapaba casi por completo, saco algo de su bolsa trasera, y era un condón, volví a decirle métemela ya Armando¡ me dio una cachetada fuerte y me dijo: espera perra en un momento sabrás que es bueno pendeja, hacía meses no me trataban así, solo consiguió que me mojara más, con trabajos logro ponerse el condón mientras me besaba, ya puesto no tuvo compasión de mí solo lo apunto y lo metió de golpe, grite muy fuerte de tanto placer, su pene era el más grueso que había experimentado hasta ahora, me sentía total mente dilatada pero mis jugos vaginales hacían fácil su salida y entrada, mientras estaba ciendo penetrada, jalaba mi cabello, me escupía en la cara, me daba cachetadas tan fuertes que parecían puñetazos mientras escuchaba insultos,( perra, wila, ramera, puta) al volverse más violento logro darme mi primer orgasmo, moje toda la cama al chorrearme, mientras él se desprendió de la penetración para colocar su cara en mi vagina y beberse mis jugos, ambos lo disfrutábamos al mil, yo temblaba del placer aun mientras él seguía succionando mi vagina mi clítoris y mis mieles, a mi aun me temblaban las piernas cuando nueva mente con lujo de violencia me para del cabello y me recarga en el filo de la silla de noche frente al espejo. Me puso de perrito y mientras metía sus dedos de su mano izquierda a mi boca estirándola con la otra mano colocaba su miembro en mi ano, no pude oponer resistencia estaba aún en pleno orgasmo, y de igual forma no fue nada sutil, mientras se abría paso en mi entrada a mi intestino, me dolía un poco pero la excitación mas el orgasmo mi cuerpo solo cedió, ya su cabeza adentro solo era cuestión de que me metiera tremendo tronco, para facilitar su entrada con mis dos manos abrí mis nalgas para hacer mi ano más grande, de inmediato entendió el mensaje y de un solo golpe me la metió toda, en ese momento note que tomo su celular y comenzó a grabar, mientras me decía, ( saluda a la cámara blanca, di hola) lo más sumisa que podía estar solo dije hola mientras me taladraba durísimo, podía sentir como su tronco jalaba mi intestino un poco hacia afuera, y de vuelta lo metía, en una de las embestidas lo saco por completo y lo metía hasta el fondo podía sentir mi ano tan dilatado que con cada metida ingresaba un poco de aire, pero no le tome importancia porque me acercaba a mi segundo orgasmo, solo le decía ante el espejo, ( no pares Armando, no pares sigue) y me vino un orgasmo más fuerte, chorree toda la silla y la alfombra, mientras el saco su pene de mi ano, y al sacarlo un sonido de gas salió de mí, nunca me había pasado pero el sonido del líquido caer a la alfombra y los pedos que me salieron por el aire que me metió era una sinfonía más que morbosa excitante sucia y depravada. No podía creerlo este tipo gordo, feo y como de unos 45 años me estaba dando el sexo de mi vida, y anal mente me hizo venir, al irme de rodillas solo pude sostenerme de su enorme barriga, peluda e inflada, quedando su pene en mi cara, de inmediato le quite el condón y comencé a mamársela como loca, era un desastre mi peinado estaba desecho mi rímel y maquillaje todo corrido, pero con mis tacones aun puestos, justo comenzó el a decirme me vengo, y me esforcé más en el oral, justo cuando siento tremendo chorro de esperma en mi boca, me sostuvo de la cabeza sin dejarme ir a sí que no tuve opción más que beberlo todo, ambos exhaustos él se dejó caer en la cama y yo aun de rodillas tratando de pasarme todo el esperma, como pude me pare y me acosté a su lado, como pareja recién casada, lo abrace y el me abrazo, como pareja intercambiamos un beso tierno y suave, sin percatarme nos quedamos dormidos abrazados, cuando desperté ya era de noche. La verdad me asuste un poco le levante vi el reloj y eran las 7:30, de inmediato tome mi vestido me lo coloque, como pude me peine y Salí corriendo a mi habitación, por suerte mía mi novio aun no llegaba a sí que de inmediato me metí a bañar, me lave muy bien quitándome todo aroma de pasión y sexo de mi ser, de inmediato me metí a la cama y no tarde en quedarme dormida, mi cuerpo estaba exhausto por tan deliciosa sesión de sexo, al despertar note que mi novio estaba a lado mío, y al despertar trato de disculparse por lo del día de ayer y de más, solo le dije no te preocupes la pase bien sola, no me aburrí jejejeje le dije que había ido al centro comercial a ver ropa, ya contentos nos dispusimos a ir al evento nuevamente, pero esta vez yo quiera hacer más que el día de ayer, así que saque me puse unos shorts muy cortos recortados, me los subí lo más que pude para que se vieran mis nalgas bien, una blusa muy escotada color dorada, y unos tacones azules de piso, esta vez me coloque aretes largos y me ice dos colitas, no me puso peros en mi forma de vestir al salir ya que le encanto y me dijo llegando lo vamos a hacer amor, claro que si respondí, en fin salimos y discreta mente al llegar al evento busque a Armando, pero no lo encontré, y nueva mente mi novio ocupado con la gente que preguntaba de su carro me dejo sola así que me dispuse a caminar, la verdad quería verlo a él, en fin justo pegado a la pared casi al final veo su auto, y lo vi platicando con otras personas, de inmediato los dejo para saludarme y como niña enamorada llegue con él y lo salude de beso, algo sonrojada pero contenta de verlo, de inmediato le dije: Blanca: te gusta mi outfit de hoy? Armando: si princesa bastante pareces una piruja total Blanca: awww gracias lo elegí para ti Armando: vaya que alagado me siento Justo apenas quería besarlo cuando se aparece mi novio, la verdad me asuste un poco pro que no sabía que tanto había visto, pero por sorpresa solo me dijo: Jorge: amor me voy a ausentar un rato unos chavos ofrecieron comprarme el auto y quieren sacarlo a manejar Blanca: hoo no te preocupes amor me quedo un poco y me subo a la habitación me siento un poco candada Sin más se fue y me dejo sola con Armando, en cuanto lo vi salir ambos nos besamos como locos nuevamente, mientras paraba mis nalgas y subía una de mis piernas como enamorada, esta vez él me dijo: Armando: ahora me vas a acompañar iremos de compras princesa pero de a aquí en adelante eres solo mía que dices? Blanca: si claro que si mi amor Salimos de la mano como enamorados y me subió a una camioneta de doble cabina una RAM, en fin me llevo a centros comerciales, me compro de todo tacones, blusas, y lencería, mientras el en pleno piso de venta nos tomábamos selfies como enamorados, ya de final me llevo a una sex shop y me pidió eligiera algo para usar hoy mismo, así que elegí un vestido muy corto color rosa tenía como agujeros en todos lados, muy coqueto, y ajustado, justo cuando alzo mi mirada y veo un enorme dildo de pene de caballo, el al ver mi reacción lo bajo, tenía cara de sorprendida nunca había visto eso, y me dijo ( te late?) solo le sonreí y le dije: pro que no? Mientras me di la vuelta moviendo mis nalgas, ya en caja vi que pago por ambos artículos, quede sorprendida pro que no pensé que fuera a comprarlo. De vuelta en la camioneta saco su pene y de inmediato comencé a mamárselo, parando mis nalgas al aire mientras el e sostenía del culo como trofeo mientras yo le hacía oral, en eso entro una llamada de mi novio a mi celular, no tuve de otra más que contesta, continuara….. ([email protected])

Autor: blanca Categoría: Confesiones

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Me comí a mi vecino

2019-09-03


Comerme a mi vecino fue la experiencia más excitante que tuve. Nos conocimos por casualidad cuando salí a comprar de pronto vi a un hombre espectacular y guapo que llegaba a vivir al frente mío, no sabía si era casado o tenía novia pues nunca lo vi con alguien y eso me intrigaba mucho más, no me importaba tener esposo pues la idea de hacerlo mío no salía de mi cabeza. Un día el me ayudo a cargar unas bolsas que estaban pesadas y fue ahí donde comenzamos a hablar y a conocernos y me dijo que tenía esposa y sinceramente sentí que eso me excitó al pensar que me lo podía comer aun siendo casado. Otro día al ver por mi ventana vi como él se estaba cambiando y su cuerpo me hizo tener ganas de tocarme y decidí ver porno imaginándolo a él en mi cuarto, así que un día aproveche que mi esposo no estaba en casa para decirle que si podía ayudarme a revisar mi computador que tenía un virus y el accedió, así que le dije que viniera a mi casa por la noche, ese día me puse un vestido morado muy sensual y una ropa interior igualmente sexy, pues pretendía seducirlo ese mismo día no quería aguantar más. Cuando él llegó le hice pasar a mi cuarto para que revise mi computador, luego le ofrecí un poco de vino a lo que él no se negó y empezamos a conversar mientras revisaba mi máquina, en eso encontró en mi historial que ese mismo día había visto porno y solo me miro y no dijo nada, yo me acerque lentamente a su cuello y le dije “acaso tu nunca has visto uno” y se puso tan nervioso que comenzó a trabarse en sus palabras, bebimos tanto que empezamos a tener una conversación un poco erótica, fue ahí cuando le dije que me daban ganas de que me cogiera muy rico y le toque la entrepierna y pude sentir que su pene empezaba a pararse, él dijo que esto no estaría bien porque él y yo estamos casados fue ahí donde los tragos hicieron que le plantara un beso que él respondió con sensualidad tanto así que me hizo mojar, estábamos tan apegados que sentía como su pene se paraba aún más el tomo su mano y me comenzó a tocar por encima del vestido tocándome las tetas tan delicioso que toque su pene, él seguía bajando hasta llega a mis nalgas me masajeaba y me las estrujaba tan rico que sentía que no iba poder más quería cogérmelo en ese mismo instante y lo bese aún más intenso y apasionado que mi intención era que se diera cuenta que la ropa estaba de más, creo que entendió el mensaje porque comenzó a quitarme el vestido dejando ver la ropa interior sexy que llevaba y eso lo puso más cachondo y a mí igual. Ya totalmente desnudos no dudamos en tirarnos a la cama, yo quede encima de él y comenzó a tocarme con sus dedos en mi vagina yo sentía mucho placer que sentía que me corría y le dije que parara que yo quería correrme con su pene dentro mío, así que lo metió muy adentro y comenzó a darme no tarde mucho en terminar pues ya tenía mucho tiempo esperando, él me dijo que también estaba a punto de correrse y le dije que quería que su primera terminada fuera en mis tetas así que lo sacó y me lo puso en mis grandes tetas y haciendo algunos movimientos terminó de una manera muy rica, mientras él seguía terminando yo agarraba semen de mis tetas para chupármelo, me encantaba ver su cara de placer al yo hacer eso que se la puso otra vez tan dura que se lo empecé a chupar esa rica verga y me dijo “quieres que te dé como en las porno que ves yo le dije que hiciera lo que quisiera así que me puso en 4 me agarró de las nalgas me metió su pene súper duro y me dijo “toma putita” y me dio tan pero tan duro y rico que no pude evitar gritar de placer como loca. No pude evitar volver a correrme en su pene, lo mojé todo y eso lo excitó más que me dijo que se correría de nuevo, esta vez le dije que me echara todo su semen en mi vagina, no me importaba nada solo quería sentir su rica y caliente leche dentro de mí. Terminamos de hacerlo y tuvo que irse ya que su esposa le estaba llamando mucho, se vistió me agarró una teta y se fue. Espero les haya gustado mi erótico relato, y estaré pendiente a sus comentarios. ([email protected])

Autor: marcelapareja20 Categoría: Confesiones

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A veces… llueve

2019-09-02


Llego con la minga al aire, muy hinchada, y con un par de heridas con evidencia de haber sangrado. No sé exactamente de dónde proviene mi afición sexual preferida, pero lo supongo. Mi nombre es Miguel, he nacido en una gran ciudad y en ella he vivido muchos de los treinta y tres años que tengo, aunque como soy apasionado habitual practicante del senderismo, de los paseos por la naturaleza, he comprado una casa en un pueblo, y cada vez paso más tiempo en ella. De niño, en cuanto se acababa el colegio, marchaba a pasar el verano con mi tía Daniela, hermana menor de mi madre, con quien me llevo solo catorce años y persona por la que siempre he sentido verdadera adoración, al igual que ella por mí. Soy su sobrino preferido y me considera más un hijo que otra cosa —incluso nos parecemos bastante en los rasgos de la cara— dado que ella no tuvo descendencia en su matrimonio. Daniela —Nela es su apelativo familiar— y su marido, Samuel, viven en un pequeño pueblo de la sierra segoviana de Ayllón, en donde explotan una moderna granja de tamaño medio, fundamentalmente avícola, aunque también tienen ganado vacuno de carne, de raza avileña. Para mí es un paraíso, rodeado de exuberante naturaleza, de animales —desde siempre quiero más a los perros que a la mayoría de las personas— y del cariño de mis tíos. Con catorce años, una tarde muy calurosa, vuelvo en bici después de haber estado por el pueblo con tres o cuatro chicos de mi edad con los que mantengo buena amistad. Unos doscientos metros antes de llegar a la granja de mis tíos, junto a un pequeño regato del cercano río, está la casa de Dora, una vecina bastante mayor que tiene cerca del camino un rústico corral en donde dispone de un par de decenas de gallinas para su consumo personal. El calor mantiene a las gallinas agrupadas en un rincón en donde hay buena sombra de unos árboles cercanos, y a mí no se me ocurre otra cosa que, dado que tengo ganas desde hace bastantes minutos, meter mi chorra por entre la malla enrejada que cerca el gallinero y ponerme a mear intentando empapar a las aves con mi orina. Durante los primeros momentos la cosa va perfecta, yo me alivio, las gallinas cacarean cabreadas como locas y salen huyendo del fuerte y largo chorro de mi meada, pero el gallo, no. Sin darme cuenta —yo ni le veo— se acerca desde mi izquierda hasta mi pene y me pega tres tremendos rápidos picotazos que cortan de raíz la meada, me hacen gritar de dolor y logran que me asuste al ver sangrando mi querida y necesaria polla. Cuando poco después llego a casa, mi tía se asusta al verme con la minga al aire, muy hinchada, tumefacta y con un par de heridas con evidencia de haber sangrado. No le explico nada, simplemente que me ha picado un gallo cuando estaba orinando, e inmediatamente me pongo a lloriquear, nervioso y asustado, por miedo a las consecuencias. Mi tía no se pone nerviosa. En el cuarto de baño me desnuda, me hace ducharme, siendo ella quien con gran cuidado lava mi maltrecha e hinchada polla y, tras hablar por teléfono con el médico y quedar para el día siguiente en la consulta, masajea suavemente la zona inflamada —está al menos dos veces más grande de su tamaño habitual— para intentar hacerme orinar. Bueno, yo ya me hago pajas a menudo desde el pasado invierno —es la conversación principal que casi todos los días tenemos los chavales del pueblo— así que los dedos de Daniela en mi rabo lo único que consiguen es lograr una buena erección, una polla tiesa y dura como nunca, que parece hacer todavía más grandes las consecuencias de los picotazos del valiente gallo. La tía Nela no es tonta. Se da cuenta de que estoy excitado, empalmao y respirando con ansiedad, me mira fija y seriamente durante unos instantes, sonríe, nada dice, y sigue masajeando mi polla, ahora ya de manera más rápida, con ritmo constante del típico movimiento arriba-abajo que destapa y tapa mi glande, mi hinchadísimo rojo capullo, que de repente escupe más de media docena de chorreones de blanco semen, con fuerza, que van a impactar a la altura del pecho de mi tía, sobre la bata azul cielo que lleva puesta. Joder, qué gusto, qué placer siento, qué bueno es. Quedo durante unos momentos fuera de juego, medio adormilado, apoyo la cabeza sobre el hombro izquierdo de Nela, quien sigue sonriendo, me suelta la polla, todavía tiesa y dura, parece que va a hablar, pero antes de que pueda decir nada, noto que voy a explotar de nuevo, que de manera incontenible sube por el interior del tronco de mi pene una impresionante meada, larga, fuerte, a gran presión. De manera instintiva me la sujeto con la mano derecha para dirigir el chorro hacia la sorprendida tía Nela, que lo recibe en su pelo, en la cara, los hombros, el pecho… durante muchos, muchos segundos, lo que me proporciona un inmenso placer —superior a la eyaculación de hace unos momentos— un gusto maravilloso, como nunca he sentido en ninguna de las pajas que me he hecho hasta ahora. Qué bueno, ¡es increíble! Cuando acabo tengo que sentarme en la banqueta que tengo a mi lado, estoy como mareado, atontado por el placer. Mi tía no dice nada, solo me mira con cara de sorpresa dándose cuenta de lo ocurrido, del gusto tremendo que he sentido al orinar. Me hace salir del cuarto de baño y se mete en la ducha. La visita al médico la mañana siguiente confirma que no tengo nada preocupante, ordena a mi tía que cure las dos pequeñas heridas con mercromina hasta que cicatricen y debo seguir masajeando el pene para orinar a menudo. Además, me receta una caja de antibióticos. Eso sí, no puedo dejar de oír cómo le dice a mi tía que mi pene parece ser muy grande para la edad que tengo. Nela no me deja salir con los amigos porque sabe que les voy a tener que enseñar las heridas y teme que se infecten, así que paso varios días haciendo deberes y leyendo todo lo que tengo medianamente atrasado. Me aburro. A mi tío le entró un ataque de risa cuando se enteró del asunto. Tras echarle una atenta mirada a mi polla, le dice a su mujer que no deje de hacerme las curas y, en voz baja, le comenta lo grande y fea que la tengo. Sonríe discretamente y a mí me deja preocupado ¿Fea? ¿Mi polla es fea? ¿Qué quiere decir con eso? A la hora de la siesta estoy desnudo delante del espejo en el cuarto de baño más cercano a mi habitación. No me quito de la cabeza esa frase del tío Samuel de que mi polla es fea. Miro y remiro, me toco, y lo único que consigo es que se me ponga bien tiesa y dura, como me pasa a todas horas, la verdad sea dicha, así que empiezo el conocido movimiento de zumba-zumba, arriba y abajo, primero despacito para excitarme más aún y, enseguida, con un ritmo rápido y constante. —No paras, niño, no paras. Eso no puede ser bueno Me sobresalta la voz de Nela, a quien ni he oído entrar, paro unos instantes de meneármela, no sé qué hacer, y es ella quien, tras cerrar la puerta con pestillo, se pone detrás de mí, me coge la polla con su mano derecha y recupera el movimiento propio de una paja. Me parece que me gusta más cuando me masturba mi tía que cuando lo hago yo solo, no sé. No tardo apenas nada en eyacular, qué bueno, qué gusto me da lanzar sobre el lavabo y el suelo unos cuantos chorros a presión de mi leche. Cojonudo. Quedo adormilado —más bien atontado— mientras Nela sigue meneando muy suavemente mi pene morcillón. —¿Es verdad que la tengo fea? ¿Es por los picotazos del gallo? —No, hijo, no, la tienes grande, larga y gruesa, no es fea, es especial… No me tranquilizo, pero me olvido en cuanto noto llegar una nueva oleada de gusto según sube mi orina por la uretra. Allá va, qué maravilla, cómo me gusta orinar inmediatamente después de haberme corrido. Con los ojos entrecerrados me veo reflejado en el espejo meando, sujetándomela con la mano e intentando dirigir el chorro hacia mi tía, quien, con expresión seria en el rostro, como de resignación, no se aparta, se queda quieta aguantando el chaparrón, nunca mejor dicho. Qué gusto me da, orinar multiplica por mucho el placer de mi orgasmo anterior. Mi tía me echa del cuarto de baño diciéndome algo así como que soy un guarro, aunque se ríe, y según salgo observo que rápidamente se está desnudando. A lo largo del verano esta escena se repite a menudo, prácticamente todos los días, incluso tiempo después de que ya estén curadas las heridas de los picotazos. No sé cómo explicar el que Nela me masturbe y después me permita orinarle encima, ni el fabuloso placer que recibo por ello, pero me encanta. Lo que sí tengo claro es que mi polla no es como la de los demás chicos del pueblo, ya me he encargado yo de que nos las viésemos todos juntos y nos las midiéramos. Larga, es muy evidente que me ha crecido tras lo del gallo —en erección llega a veintitrés centímetros— y ancha, es recta, pero de forma un poco rara. En el comienzo, en el entronque con los huevos, digamos, y durante unos diez centímetros, es gruesa —cinco centímetros y medio— después engorda, y durante otros siete centímetros tiene como un escalón de medio centímetro más a cada lado, adelgaza otra vez durante casi cuatro centímetros, para engrosar llegando al glande, siendo mi capullo muy ancho, de forma acampanada, siempre rojo y brillante. Cuando la tengo tiesa y dura apunta hacia adelante y hacia arriba, aunque nunca se me ha llegado a pegar al estómago, como a alguno de mis amigos, uno en particular que la tiene muy curvada. Los picotazos del gallo me han dejado su huella. Como dos o tres centímetros antes del capullo, en donde estuvieron las heridas, hay dos pequeñas manchas oscuras, redondas, rodeadas por piel de un color más oscuro que el resto de la polla, que es de color marrón claro, ligeramente tostado. Bueno, como tiempo después me dijo una mujer después de mamármela y unos instantes antes de sorprenderse y cabrearse porque le soltara mi meada: es original, como si fueran dos pequeños ojos negros maquillados en color marrón. Una vecina de casa de mis padres, Chelo, que me la vio en la piscina e inmediatamente se propuso disfrutarla, siempre me decía: vista de cerca tu polla da miedo, pero no sería para tanto porque no se cortaba ni un pelo en mamarla como si se acabara el mundo. Joder, con qué ganas se bebía mi semen. Salía corriendo en cuanto intentada mojarla con mi orina, se reía y hasta la próxima vez. La verdad es que la primera reacción de la mayoría de las mujeres al verme la polla por primera vez ha sido ponerse a chuparla. Por mí, cojonudo. Le pregunté con mucha vergüenza al médico del pueblo la última vez que fui por lo de los picotazos, me miró sonriente, y tras ponerme la mano en el hombro me dijo: Tú tranquilo, Miguelón, muchas mujeres te van a buscar con eso que tienes ahí. Te va a ir muy bien. No se ha equivocado. Mi vida sexual ha sido desde mi primera juventud abundante, variada, placentera, excelente, excepto por un único motivo. Pocas mujeres me han permitido orinar sobre ellas después de correrme, así que he gozado, mucho, pero me ha faltado en demasiadas ocasiones el remate que más me gusta. Dos novias que tuve en los primeros cursos de la universidad las dos terminaron dejándome, porque a pesar de estar tan contentas con mi pene y el sexo que a menudo les daba, solo una me permitió alguna vez que otra mi disfrute total, meada incluida, eso sí, poniendo una cara de asco totalmente desanimadora. Al final me dejaron diciéndome lo mismo: eres un guarro, un enfermo. He pagado desde bien joven a algunas putas que se dejaban hacer lo que llaman lluvia dorada, aunque no todas quieren a pesar del sobreprecio y casi todas intentan engañarme apartándose en el último momento. Una brasileña, Beba, se masturbaba cuando la estaba enchufando el chorro de orina. Se corría, según ella porque le recordaba a su primer novio, a quien también le iba esta marcha. Se volvió a Brasil y a mí me cortó el rollo durante una temporada. No quiero dar una idea equivocada. Me corro a gusto con las mujeres —algunos tíos también se han interesado por mi polla en cuanto la han visto y he tenido tres o cuatro experiencias placenteras con hombres, siempre en tríos con una mujer presente, aunque no es lo mío— gozo cojonudamente y sin problemas cuando no puedo practicar la lluvia dorada, pero es que me da tanto gusto, que tiendo a intentarlo siempre, por supuesto. Como me aburría bastante dejé en segundo curso la Geología —además, una de mis ex también estudiaba en esa Facultad y empezó a largar de mí y de mis gustos sexuales más de la cuenta— y me trasladé a una Escuela de Ingeniería forestal en León. Uno de los mayores aciertos de mi vida, por la naturaleza de los estudios y porque conocí a Eva, hermana de un compañero, profesora contratada en la Facultad de Veterinaria, con quien enseguida hice amistad, salíamos los fines de semana, y en poco tiempo empezamos a follar. Eva no es especialmente guapa, bastante alta, delgada, muy morena de pelo, siempre muy corto, con raya a un lado y apenas flequillo, nariz recta un poco grande, boca también grande de labios finos grisáceos, y bajo las negras anchas cejas destacan sobremanera unos ojos azules oscuros verdaderamente bonitos. Su expresión es habitualmente seria, incluso cuando ríe o está alegre. Cuerpo excitante, está buena, aunque con piel demasiado blanca para mi gusto, con tetas pequeñas, de poco volumen, altas, triangulares, musculadas, duras, con pequeñas areolas circulares de un tono gris, en cuyo centro los pezones son finos y cortos, de un gris más oscuro, duros como el cristal cuando se le ponen duros. Ni gota de grasa en su flexible cuerpo, quizás demasiado delgada, con cintura alta, caderas anchas y nalgas alargadas, duras, separadas por una estrecha y apretada raja grisácea, formando en conjunto un culo llamativo, en el que su oscura apretada roseta gris es como una flor cerrada esperando abrirse por mi polla. Piernas largas, delgadas, muy bonitas, con muslos musculados que parecen proteger su sexo, casi oculto por una gran densa mata de vello púbico negro, rizado, enmarañado, que en ningún momento se arregla o rasura. No le gusta demasiado que le coma el coño, goza cuando le aspiro el clítoris, pero lo que de verdad le gusta es que la penetre por el chocho. Eva le puso a mi polla el nombre de sierpe, decía que las dos oscuras marcas que me quedaron en la piel tras los picotazos del gallo eran como dos ojos de serpiente, y que la extraña forma de la tranca era similar a la cabeza de una víbora. Bueno, a ella eso le da morbo sexual, por mí perfecto. Es una mujer caliente, le gusta el sexo, disfruta con él, y, desde luego, no se anda con remilgos. Las primeras veces que follamos no me he atrevido a intentar mojarla con mi meada. Creo que me va a importar mucho esta mujer, así que no quiero romper mi relación con ella porque sea otra que también me considere un guarro o un enfermo. Eva me obsequia con una inesperada sorpresa una mañana del final del verano en el frondoso jardín de la casa familiar, en un pequeño pueblín cercano a Fabero, de donde proviene su padre. Hemos ido los dos solos a pasar el fin de semana. Como hace un día caluroso de sol fuerte, estamos desnudos tumbados en unas hamacas, dándonos crema protectora, y poniéndonos cachondos mutuamente, así que poco a poco los besos son más duraderos, guarros y ensalivados, las caricias más atrevidas y Eva termina poniéndose encima de mí para introducirse la polla en el coño y cabalgarme de una de las maneras que más le gusta, al mismo tiempo que me pide que no pare de acariciar sus tetas mientras ella masajea su clítoris. Probablemente sea su postura favorita, su situación ideal para correrse. Me pega una follada tremenda, arriba y abajo, a derecha e izquierda, sin sacarla en ningún momento, con un ritmo alto, constante, apretando mi polla, todo ello aderezado de mutuos jadeos, grititos y respiraciones alteradas. No me sobresalta el grito largo, ronco, a media voz, que lanza Eva cuando le llega su orgasmo. Queda quieta, con la cabeza abatida sobre su jadeante pecho, intentando recuperar el resuello, mientras espera mi corrida —prefiere que no eyacule dentro de su vagina— que no llega a pesar de sus espasmos y las contracciones que noto en toda la polla. De repente, se levanta lo suficiente como para sacarse mi rabo, adelanta un poco su posición moviendo las rodillas y elevando el cuerpo, acercándose a mi pecho y, ante mi más absoluta sorpresa, empieza a orinar sobre mi torso. De manera copiosa, con un chorro grueso y constante, empapa mi pecho, mi cara y el cabello durante no menos de minuto y medio. La meada de Eva provoca que tenga sus ojos entrecerrados, da suaves gemidos de placer, de gusto, que reconozco como si fueran míos, al igual que la expresión de su rostro, representación de un momento de clímax, de cénit sexual, de placer sumo. Al terminar, se levanta, no dice nada, se queda mirándome azorada, quizás avergonzada. Me levanto de la hamaca, fijo mis ojos en los suyos y le pido, más bien le ordeno por el tono exigente que utilizo, que me dé gusto. Se pone en cuclillas, acaricia varias veces mi pene tieso y duro, y ante un gesto mío, se lo mete en la boca, empezando de inmediato una buena mamada. Está buscando mi corrida con verdadera dedicación, con ganas, utilizando una mano para menearme la tranca, otra para apretar suavemente los huevos, y dándome un recital de bien hacer con lengua, labios, dientes… qué bueno, qué corrida sentida y profunda. Descargo unos cuantos chorros de semen blanco y denso dentro de su boca, no los traga, los escupe, y cuando va a levantarse, pongo mi mano sobre su cabeza para impedírselo, sujeto la minga ya algo morcillona con la otra mano, y empiezo a orinar sobre su cabeza, con muchas ganas, durante un buen rato, con un chorro potente que intento dirigir hacia su cara y la boca en particular. ¡Qué maravilla, qué gozada! Cuando termino le doy la mano para que se levante, nos sentamos ambos en la hamaca empapada por su meada, nos miramos, reímos con ganas, sin hablarnos y nos besamos suavemente en los labios antes de salir corriendo camino de una ducha. Durante cerca de dos años mi vida sexual ha sido maravillosa. Yo soy bastante más adicto que Eva a la lluvia dorada, y tras todas mis corridas obtengo un plus de placer gracias a su aceptación de mi orina. Igualmente, siempre que ella lo quiere puede descargar sus meadas sobre mí, aunque no lo hace tan a menudo como yo. ¿Lo bueno se tiene que acabar? Eso parece. Eva obtiene una beca bien dotada económicamente en una universidad estadounidense para realizar un doctorado, así que nos separamos pocos días después de que yo haya terminado mis estudios. Durante unos meses mantenemos contacto vía internet, pero cuando me confiesa que cree que se ha enamorado y que la ofrecen un contrato de larga duración… Suerte Eva, la mereces. Ángela es la mejor amiga de Eva en León. Nos conocemos, alguna vez hemos salido a tomar copas o al cine en grupo, simpatizamos mutuamente, y, tras la marcha de nuestra amiga común, parece que nos unimos más, hablamos a menudo, quedamos de vez en cuando, hasta que el sexo hace su aparición algún tiempo después. Es ella quien toma la iniciativa una desapacible noche invernal que no anima a salir a la calle: me comentó Eva varias veces que tienes una polla grande y un poco rara. Me gustaría verla y, bueno... Claro, por supuesto. Si da paso a follar, cojonudo, me está haciendo mucha falta, llevo una racha en secano total. Vamos andando a su cercano piso. Tras aburrirse de estudiar Económicas en su Vigo natal, Ángela —Angie para los amigos— se cansó de trabajar en la cafetería de sus padres, se hizo enfermera y aprobó una oposición sacando plaza en el Hospital general de León, en donde trabaja en Urgencias, con turnos y horarios que le permiten, cada poco tiempo, estar varios días seguidos sin trabajar, como sucede este largo fin de semana en el que hay puente porque el martes es fiesta. Una copa, charla insustancial, risas, en el ambiente flotando el sexo y poco más. Un beso suave, otro más serio y otro más excitante, largo, ensalivado, guarro, es el preámbulo para desnudarnos con prisas, cada uno por separado, sin dejar de mirarnos, sonriendo y ambos expectantes. Angie me parece guapa. Muy alta, delgada, pero ancha y fuerte, su cabello rubio natural lo lleva casi siempre corto, apenas hasta el final del cuello, peinado hacia atrás o con raya en el medio. En ocasiones se tiñe de rojo caoba más bien claro, le va muy bien a su cutis siempre levemente tostado —su color natural de piel— a sus grandes ojos de color indefinido —son azules, pero también grises y verdosos, según le dé la luz— y a los labios gruesos levemente rojizos. Tiene muy marcados los pómulos y mandíbulas y quizás algo ancha la nariz, no es un bellezón, pero resulta guapa, no sé si de manera extraña, pero muy atractiva. Aposta no me quito el slip que llevo —siempre rojos o negros, pequeños, tipo braga— para ver qué hace. No me decepciona. Sonriendo se acerca, completamente desnuda, mirando fijamente mi paquete y la polla, ya con una erección presentable, que transparenta la suave tela del slip. Se arrodilla ante mí y con las dos manos casi me arranca la prenda, se ríe, me mira a la cara, de nuevo a la polla, y dice: qué cabrón, lo que tienes ahí. Joder, tío, sí que es rara. Lleva ya como tres minutos lamiendo y chupando todo el largo de mi rabo, haciendo como que mordisquea la parte más ancha de la tranca, deteniéndose un poco más en el glande, acariciando mis huevos, tocándome el culo, lanzando alguna que otra suave exclamación de contento y excitación, sonriendo todo el rato. Le obligo a levantarse porque quiero mirarla en detalle. Sus fuertes redondos hombros dan lugar enseguida a un par de tetas grandes, altas, separadas, elásticas, picudas, puntiagudas, apuntando cada una a un lado, con pezones cortos y gruesos, rojizos, sin apenas areolas, que están difuminadas, sin forma definida. Joder, ¡qué tetas! Me había fijado más de una vez en ellas e incluso Eva bromeaba conmigo acerca del mostrador de su amiga, pero en vivo y en directo… son magníficas, fabulosas. El estómago levemente musculado de Angie luce un gran ombligo achinado, e inmediatamente se hace patente el pubis, con poco vello, rubio como su cabello, largo y no demasiado rizado, que en ningún caso oculta el sexo de labios rojizos grandes y abultados, brillantes porque ya parece estar muy excitada. La zona del clítoris me parece grande —después podré comprobar que en erección es muy ancho y de más de dos centímetros de largo fuera del capuchón— muy llamativa. Los fuertes muslos se sujetan en piernas largas, finas, perfectamente dibujadas. Otra sorpresa agradable es la espalda recta, musculada, con forma de triángulo invertido, que acaba en un pequeño metido en la cintura, en donde las redondas caderas cobijan unas anchas y alargadas nalgas que conforman un culo alto, grande, como si fuera una perfecta manzana, verdaderamente excitante, con una raja apretada que se adivina rojiza, al igual que la gran arrugada roseta del ano. Es una mujer de una vez, que, desde luego, desnuda gana mucho, evidenciando lo buena que está. Sentados en un sofá no paramos de besarnos, de meternos mano. Yo me estoy poniendo ciego con esas tetas cojonudas que me ponen a mil por hora. Angie no suelta mi polla ni un momento, acaricia los huevos y toma la iniciativa de levantarse y conducirme a la cama, en donde de manera sexy se pone a cuatro patas, luciendo el culo y dejando ver su chocho desde atrás. —Métela en el coño un rato, y luego, lo que quieras Me pongo detrás de ella, poso la mano izquierda sobre la cintura y la nalga, guío con la mano derecha la polla hacia la entrada de ese coño que se me ofrece brillante, muy mojado. Ahí va, de un único empujón, con un golpe de riñones lento pero constante, hasta que la tengo dentro entera. Cómo me gusta, qué bueno es meterla en caliente, que sensación más excitante es notar la polla dentro de este chocho suave y acogedor. Poco a poco he empezado a moverme adelante y atrás, acompañado por el movimiento de Angie y notando el roce de las paredes vaginales en toda mi tranca, aumentando el ritmo de la follada animado por las expresiones de excitación de la mujer y la respiración agitada, quizás ansiosa, que ya tenemos los dos. Llevamos bastantes minutos follando de manera rápida, constante, exigente. Agarrado con las dos manos a sus caderas no paro de empujar intentando llegar cada vez más dentro, aunque mi excitación hace que cada vez le dé menos recorrido a la polla. Estamos echando un polvo de puta madre, de manera que el entrechocar de los muslos, los golpes secos de ambos sexos y los ruidos acuosos provocados por la gran cantidad de líquidos sexuales de Angie son el fondo sonoro que acompaña a los gemidos constantes que emite en voz baja. —Sigue, sigue, no pares. Me corro, sí, sí, sí… Su orgasmo dura muchos, muchos segundos, en los que mantiene los ojos cerrados, el cuerpo tenso, tieso como una tabla de planchar, y un grito continuo, en voz baja, con los mismos altibajos de nivel que tienen los achuchones incontrolados que su vagina le da a mi polla. Cuando me pide que se la saque lo hago dudando de si no me voy a correr, aunque logro aguantar, enfriarme lo suficiente como para retardar mi corrida. Durante unos instantes me alegro ya que creo que ha orinado, aunque en realidad es que Ángela parece una fuente de líquidos vaginales que emite sin control según tiene su orgasmo. Lo más parecido a una meada que he conocido nunca. Los cuatro o cinco minutos durante los que Angie se recupera tras su corrida son una tortura para mí, porque estoy deseando correrme, pero con ella, que me dé gusto. No quiere hacerme una paja ni por asomo. —La leche, Miguel, hacía mucho tiempo que no me corría solo con la polla, sin tocarme el clítoris Un suave beso en mis labios, una de sus manos en el culo y la otra en el pene, acariciando con suavidad, sonriéndome, punteando con la lengua el lóbulo de una de mis orejas, soplando suavemente al mismo tiempo… Tengo una erección cojonuda y me siento deseoso de obtener mi orgasmo, pero al mismo tiempo me noto fuerte, capaz de aguantar, de hacer cualquier cosa que me pida. —¿Qué te apetece ahora?, tú mandas, quiero darte gusto No digo nada, simplemente llevo mi mano a su culo, dos, tres caricias, y una leve insinuación de uno de mis dedos empujando en la entrada del ano. Mensaje comprendido. Ha habido bastantes mujeres que se han asustado cuando he intentado darles por el culo. Ven mi polla e instintivamente piensan que les va a doler, que es demasiado gruesa como para que se la meta en el culo, así que dicen no, por ahí, no. Angélica se vuelve a poner a cuatro patas sobre la cama, con las rodillas muy cerca del borde del colchón, agacha el torso y termina apoyando la cabeza en la sábana —y también sus espléndidas tetas— levantando el culo. Antes, ha sacado de uno de los cajones de la mesilla un conocido líquido lubricante, así que me embadurno la polla con él y, bien pringado, meto el dedo medio varias veces en su culo, adelante y atrás, a derecha e izquierda, en círculos. Ningún problema, ninguna queja, ninguna duda. En un primer momento resbala mi capullo al intentar penetrar la rojiza roseta, pero al segundo o tercer intento se abren sin problemas los esfínteres, y empujando sin prisas, pero sin parar, de manera constante, la polla entra con bastante facilidad, como un cuchillo en la mantequilla. Qué bueno es. Llevo unos minutos follando de manera suave, tranquila, con un buen recorrido adelante y atrás de la polla, que la noto muy tiesa y dura, arropada, envuelta, apretada, perfectamente cómoda dentro de este culo cojonudo. Me gusta, vaya si me gusta. Y también a Angie, que ha comenzado de nuevo a gemir suavemente, a mostrar síntomas de excitación, a tocarse su gran clítoris y a hablar en voz queda, como si fuera solo para ella: cómo me gusta, cómo me pones, cabrón. No puedo aguantar más, bien agarrado a las caderas le estoy dando ya un metisaca rápido, profundo, quedando totalmente obnubilado por los sonidos del golpeteo del pubis contra las nalgas de Angie, por los mutuos jadeos, la respiración alterada, por el martilleo de la sangre en mis oídos... Ahí voy, joder, qué bueno, qué gusto, qué corrida más profunda y sentida. Según le estoy sacando la polla del culo, Ángela se corre, de nuevo queda muy tensa durante muchos segundos, soltando toda una lluvia de jugos sexuales, que no será una meada, pero lo parece. Desde luego la mía sí que lo es. Qué gusto me da, que sensación de pleno placer. El cabello, la espalda, el culo… la riego a modo. Desde este primer día se la meto en el culo habitualmente, a los dos nos gusta el sexo anal, y Angie se excita especialmente, llegando a correrse sin demasiado esfuerzo. ¿La lluvia dorada? Bueno, ahí está el asunto, no lo hemos hablado salvo en clave de humor, pero sigo gozando fabulosamente con el plus que me proporciona orinar sobre Ángela tras mi eyaculación. Eso sí, hemos comprado varias sábanas impermeables para su cama y para la mía. ¿Por qué sigo en León una vez terminados mis estudios ya hace más de un año? Ángela es una buena razón, por supuesto, pero es que como proyecto final de carrera he diseñado —y patentado— un sistema de aireación del terreno, de los sustratos de bosques de árboles para explotación maderera, que permite un mayor rendimiento, gran ahorro de agua y recuperación mucho más rápida, además del correspondiente algoritmo principal del programa de control. Tras presentarlo en una convención celebrada en Oporto y otra en Toulouse, me lo han comprado una empresa canadiense, otra china, una sueca, una congoleña y una rusa. Me he hecho millonario, joder, y todavía no he cumplido treinta años. He tenido que ir a Madrid de manera rápida, urgente. El tío Samuel sufrió un infarto trabajando en la granja, le trasladaron al hospital provincial, después a Madrid, pero ha fallecido. Daniela no se lo piensa demasiado, dos meses después acepta una de las ofertas recibidas por la granja —mi padre es abogado y es quien cierra el trato— compra un bonito chalet con una gran parcela de terreno y arbolado en un pueblo muy cercano a Segovia, y allí se muda con sus dos perros y un jaulón con media docena de canarios cantores. Le ayudo en todo lo que puedo durante las tres semanas que dura su mudanza, y ya instalada, una noche ante el fuego de chimenea, tomando una copa, me pregunta por mi vida sexual, por mi gusto por la orina. Le cuento lo que ya sabe, porque siempre hemos estado en contacto, fundamentalmente por correo electrónico los últimos años, le hablo de Ángela, de quién no sabe nada aún, y no puedo dejar de preguntarle, de intentar saber por qué me masturbaba y me permitía orinarle encima. Sí, de acuerdo, sé que siempre me ha querido como a un hijo y ha estado dispuesta a darme cualquier cosa, y es lo que me dice, pero ya en la segunda copa, y después de reírnos a carcajadas recordando el incidente de los picotazos del gallo, me confiesa que… además, me gustaba, mucho, me excitaba sentir sobre mí tu semen y el chorro de la meada. Cuando te echaba de mi lado era porque me iba a masturbar bajo la ducha. Me he puesto cachondo, llevo como un mes sin tener sexo con Angie. Daniela se da cuenta, sonríe como siempre, se acerca, queda arrodillada delante del sillón en el que estoy sentado y echa mano a mi paquete por fuera del pantalón. Intento acercar mi mano hacia su sexo o sus tetas, pero no me deja de ninguna manera, me desabrocha el cinturón, y libera mi polla tiesa y dura —la verdad es que a mí nunca me ha parecido fea— y al igual que hace años masajea suavemente mi tranca durante un par de minutos, pasando inmediatamente a masturbarme con el movimiento habitual de arriba y abajo. Duro poco, eyaculo una gran cantidad de chorros de semen muy denso y blanco que impactan sobre la cara y el pecho de Nela, quien con los ojos cerrados queda expectante, hasta que poco después sale el chorro de mi orina y es ella misma quien con su mano sujeta mi rabo para dirigirlo hacia su rostro. Joder, qué gozada. Cuando termino, se levanta rápidamente en dirección a uno de los cuartos de baño. Tardo un rato en oír correr el agua de la ducha. Vuelvo a León y a Ángela, la echo de menos —esas tetas y ese culo me ponen a mil— y quiere que estemos juntos para celebrar mi trigésimo cumpleaños. Prepara en su piso una fiesta especial para dos personas, en la que ella es el regalo principal. Perfecto. Hace año y medio compré la finca colindante a la de la tía Nela, modernicé y arreglé por completo la gran casa que en ella hay y es mi intención mudarme a vivir en allí de manera permanente. Ángela ha solicitado el traslado a un hospital segoviano y es cuestión de semanas que se vaya a trabajar y vivir allí. Le he propuesto matrimonio, me ha dicho que sí, pero sin prisas, que así estamos bien. Ya se conocen Nela y Angie, han conectado bastante bien y se puede decir que están camino de hacerse amigas. No le he engañado en ningún momento a Ángela, sabe las historietas del asunto de las gallinas y que no me importaría volver a tener algún episodio sexual con Daniela. Ahí queda el asunto, tampoco hay que solucionarlo todo en el momento. Lo que llegue, llegará.

Autor: pedrocascabel Categoría: Confesiones

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