ADRIANA, MI PEQUEÑA DIABLITA

2021-04-17


Cuando regresamos a casa, la relación entre mi nena y yo se volvió más fuerte, éramos más unidos. Adriana en cierta forma era más posesiva conmigo y eso le molestó a Alicia. La ya de por si fría relación entre nosotros se terminó por congelar. A la noche siguiente que regresamos, cuando regrese de trabajar, mi nena me esperaba en su cuarto, ya en la cama y arropada, entro para darle beso, ella me abraza y me besa en los labios, me aprisiona el cuello con sus brazos y me atrae a ella. Un beso lleno de pasión y perversa lujuria. Luego de unos minutos, le digo que tengo que bañarme, había sido un día pesado. Me dice que me apure, que me tenía una sorpresa. Eran cerca de media noche y Alicia ya estaba dormida, así que me fui a bañar y cuando termine, regresé al cuarto de Adriana, quien me esperaba tapada. Cierro la puerta y con la tenue luz de su lamparita del buro me acerco a la cama, me siento y levanto la sabana para descubrir que estaba completamente desnuda. Nada más de verla seme puso duro el miembro debajo del bóxer que traía. -Que hermosa te vez así mi nena.- le digo, mientras ella me sonríe y estira los brazos. -Ven papi, abrázame ¿te gusto la sorpresa?- me pregunta mientras me besa las mejillas y luego los labios –Porque así te voy a esperar todas las noches- me contesta. -Claro que si me gustó.- le contesto mientras me fundo con el calor de su cuerpo en ese deseado abrazo. Nos besamos con tremenda lujuria mientras mis manos acariciaban su espalda, bajando hasta sus nalguitas, metiendo mis dedos entre ellas y picando su pequeño culito y su vaginita. Adriana me sonríe -¿Te gusta papi? Porque a mí me gusta mucho que lo hagas.- me dice mientras suspira lento y prolongado. Bajo besando su cuello, su pecho, hasta sus lindas tetas que cada día van creciendo y poniendo más ricas. Las chupo a cada una, muerdo despacio sus pequeños pezones, deleitándome con ellos. Bajo por su abdomen hasta llegar a su vaginita, que de inmediato ella me ofrece al ponerse boca arriba y con las piernas separadas. -Méteme la lengua papi.- me dice entre jadeos mientras me acomodo y pasó mi lengua a lo largo de su rajadita. –Me gusta mucho cuando lo haces, aunque más me gusto cuando me metiste tu ese y me metiste tu lechita.- suspira mientras acaricia mi cabeza. No pierdo tiempo y le meto mi lengua en su vaginita, se al saco y vuelvo a meter hasta donde alcanzo con ella. Apoya sus pies sobre la cama y separa al máximo sus piernas, empujando sus caderas contra mi cara cada que meto mi lengua hasta el fondo de su vaginita y la hincho durante un buen rato, hasta que la saco un poco y con la punta presiono su botoncito, juego con él para arrancarle en pocos segundos un suave y prolongado suspiro que le hace apretar las piernas contra mi cabeza y sacudir con fuerza sus caderas. Luego, separa sus piernas y sus manos me jalan de los brazos hacia arriba. -Ven papi, méteme de nuevo tú ese papi.- me implora mi nena. Y antes de subir mi cuerpo sobre el de ella, me despojo de mi bóxer y mi miembro golpea con fuerza su cama, esta duro y bien erecto dispuesto a complacer los caprichos de mi nena. Me subo por completo sobre ella, mi miembro golpea la entrada de su vaginita y la presionan. Mete una mano Adriana, agarra mi miembro y lo talla varias veces en su caliente y húmeda vaginita, luego lo acomoda la punta en la entrada de su vaginita y despacio comienzo a metérselo, hasta que toco el fondo de ella. Suspira de gozo mi nena, jadea y levanta sus caderas contra las mías. Se lo saco y vuelvo a meter despacio, arreciando un poco mis movimientos. -Que rico se siente papi, me gusta, sigue.- entre suaves jadeos me lo pide mi pequeña diablilla. –Me das tu lechita aquí papi y otro poquito para que me la tome, que casi ya no he tomado.- me dice. -Si mi nena, ahorita te doy tu lechita.- le contesto mientras le saco mi miembro y me tumbo sobre la cama, la jalo hacia arriba de mí. Adriana se sube y agarra mi miembro y lo centra en su vaginita, sentándose despacio sobre él. Su vaginita no alcanza a comérselo todo, pero toca el fondo. La agarro de sus nalguitas y la empujo hacia arriba y hacia abajo, entonces Adriana comienza hacerlo sola, comienza a cabalgarme, subiendo y bajando sobre mi miembro. Pone sus manos sobre mi pecho y lo hace con más fuerza, aprendiendo rápidamente. Lleva un feroz ritmo, jadea cada vez más fuerte, suspira y respira aceleradamente, aumentando el peligro de despertar a Alicia o que se oiga hasta la casa de mi suegra y mis cuñadas, las cuales viven muy pegada a nuestra casa. -Ven mi nena, chúpamela.- le digo después de montarme por un buen rato. -Si papi.- se levanta y comienza a chupármela muy deliciosamente, despacio, saboreándola, pero a la vez con ganas d exprimírmela. Baja y lame mis huevos como le había enseñado, lo hace rico, me los chupa uno a uno. Luego regresa a mi miembro y me lo chupa con fuerza. Si la dejo me hará venir. -Ven mi nena, ven a la orilla de la cama.- le digo, Adriana se levanta y me pongo de pie. Le indicó que se ponga en cuatro, ella obedece, para su colita y separa las piernas, me coloco detrás de ella, la sujeto de sus caderas y despacio se la vuelvo a meter, cogiéndola, poco a poco haciéndolo más y más fuerte. Su empapada vaginita hace que nuestros chasquidos suenen cada vez más fuertes y es excitante por el riesgo de ser descubiertos. La sigo cogiendo hasta que no puedo más y me vengo dentro de su vaginita, descargándole un par de chorros y antes de soltar un tercero se la saco y Adriana se voltea para chupármela y terminar de tragarse varias venidas más. Me la chupa con desesperación y fuerza, dejándomela limpia en cuestión de segundos. Luego se levanta y se pone una playerota larga, que le queda debajo de sus ricas nalgas. Se acomodó en la cama, abriéndome espacio para dormir con ella. De mañana, de tarde, de noche, en la casa, en el carro, en algún motel, siempre buscaba el lugar a petición de mi nena, era una pequeña diablilla hambrienta de sexo, lujuriosa y pervertida. A los diez años Alicia la metió a estudiar catecismo para que hiciera su primera comunión. Era un sábado en la tarde cuando estando solos, quiso que la alimentara y que le diera leche. Me estaba montando, cabalgándome despacio cuando –Papi, hoy dijo la maestra del catecismo que un papá y una hija no pueden casarse ni tener sexo porque es pecado ¿es cierto?- me preguntó. Me quede callado por unos segundos –Si mi nena, es cierto.- le contesto mientras me cabalga con más fuerza. -¿Y te gusta?- me pregunta y antes de que le conteste me dice ella –Porque a mí me gusta, no me importa que sea pecado- -Me gustas mucho mi nena y te amo. Me encanta hacer el amor contigo.- le contesto. -Sera nuestro secreto entonces papi.- me dice –Pero siempre serás mío.- me añadió entre jadeos. -Y tú mía.- le conteste. -Si papi, siempre seré tuya ¿no quieres que tengamos un hijo?- me pregunta. -Más adelante mi nena, primero estudia y disfrutemos de hacer el amor.- le contesté. Esa tarde me cabalgo con furia y la cogí con fuerza como ella me lo pedía, al saber que lo que hacíamos era pecado y que sería nuestro secreto por siempre. Que prácticamente había firmado un pacto de pecado, perversión y lujuria con el diablo. Mientras mi relación con Alicia iba de mal en peor. A los diez años de Adriana la comencé a llevar a mi trabajo, ya tenía una oficina para mí solo y por el horario me era fácil llevarla, donde muchas veces pudimos disfrutar de nuestro pecado. Ahí mismo, en mi trabajo le presente a Lorena, quien era mi amante desde hacía cinco años y con quien tenía una hija de cuatro años. De inmediato hicieron buenas migas, aunque Adriana rápido se las masco que Lorena era mi amante, no hizo drama, ni se enojó, simplemente guardó silencio. Como Lorena la consentía y platicaban mucho, un día la llevé a casa de Lorena, ahí le confirme lo que ya pensaba, presentándole a su hija Brenda de seis años y a Zaida de cuatro años, la hija que tenía con Lorena y que era su media hermana. Lorena se dio cuenta del fuerte lazo que había entre Adriana y yo, de cómo era unida conmigo, de cómo nos mimábamos uno al otro, ella solo sonreía y decía que le gustaba nuestra unión. Igual que con Lorena, hubo buena química entre Adriana, Brenda y Zaida, platicaron, la invitaron a jugar y todo marcho bien. Un año después compre una casa de interés social, con tres recamaras donde se fue a vivir Lorena con las niñas, fue a los dos años, cuando Adriana tenia doce que me separe de Alicia. La situación fue insostenible, por lo que decidimos separarnos, un acuerdo forzado. Adriana se quedaría con Alicia de lunes a jueves, pero desde el viernes por la tarde, sábados y domingos se iría conmigo. Lorena desde que se había instalado en la casa, había dispuesto que la tercera recamara seria de Adriana, pensando en que algún día pasaría un fin de semana ahí. Incluso, la lleve cuando nos entregaron la casa, Lorena le pregunto qué recamara quería y ella eligió la suya. Cuando me separe de Alicia, me mude a vivir con Lorena, Adriana lo acepto sin problemas, sabiendo que el fin de semana estaría conmigo. Lorena era dócil, cariñosa, atenta y prácticamente a mi disposición cuando yo quería, algo lujuriosa y pervertida. Desde el primer viernes que llegó Adriana con nosotros, durante la cena, mi nena me dijo –Papi ¿te duermes conmigo?-. Y antes de que yo le contestara, lo hizo Lorena –Si preciosa, tu papi se dormirá contigo el fin de semana, nada más no me lo desgastes mucho.- y sonrió, mientras mi nena la miraba con una sonrisa pero algo sorprendida. Lorena para tranquilizarla –Si, nada más no lo desveles mucho platicando, acarícialo y aprovecha que están juntos llenándolo de besos.- con una sonrisa maliciosa le añadió. Adriana se alegró y cuando fui a su recamara para acostarme con ella, ya me esperaba desnuda bajo las sabanas. Apenas entre a su recamara, cerré la puerta y saltó para darme un exquisito beso en la boca, luego se agacho y me bajo el bóxer para chuparme el miembro con ansias, casi hasta hacerme venir, luego la acosté sobre la cama y chupe su vaginita, metiendo mi lengua y recorriendo cada centímetro donde ya había explorado y penetrado desde hacía tiempo mi lengua y mi miembro. La hice tener un par de orgasmos, le encantaba el sexo oral, le gustaba que lamiera y chupara su vaginita, para que después la penetrara con mi miembro despacio y terminara cogiéndola con fuerza. Abrir sus piernas al máximo y sentir mi peso sobre ella en cada penetrada. No importaba la posición en la que la pusiera, solo deseaba sentir dentro mi trozo de carne golpear el fondo de su vaginita, sentir mi leche dentro de ella y tomarse el resto. Esa noche no sería diferente, la penetre a mi antojo y a su gusto, suspiraba largo en mis oídos y me decía lo mucho que le gustaba sentirme dentro y que esa noche deseaba tomarse toda mi leche, que tenía bastante hambre. Yo sabía lo que eso significaba, aunque nunca se había tomado toda, sin derramar algo, pero esa noche sería diferente. Después de cogerla con fuerza agarrándola de sus caderas por detrás, antes de venirme dentro de su vaginita, se la saque y rápido se giró ella, agarro mi miembro y se lo llevo a la boca, chupándolo con ganas para hacerme venir enseguida con un par de fuertes descargas. Contuve una tercera para darle tiempo a tragar, así lo hizo, solté un para más y las tragó. Haciéndolo así se tomó finalmente toda mi leche. Ya no nos aseamos, así nos quedamos, solo nos arropados y abrazados dormidos, con toda la recamara apestando a sexo. Al amanecer del sábado, Lorena nos fue a despertar, encontrándonos abrazados y arropados, no sé si se notaba que estábamos desnudos o no, pero solo nos sonrió y dijo que el almuerzo estaba listo, salió y unos minutos después ya estábamos en el comedor almorzando todos juntos como familia. Ese día sábado llevamos a las niñas a la plaza, a comer, ir de compras y tomar helado. Al regresar a casa, Brenda y Zaida apenas si cenaron, se pusieron sus pijamas y se acostaron a dormir de lo cansadas que estaban. Adriana todo lo contrario, estaba contenta, ella se bañó y se puso una pijama floreada, que era de una blusita de tirantes, que hacían lucir sus ya hermosos senos, grandes como una naranja. Un bóxer bastante pequeño que sus deliciosas nalgas lo devoraban haciéndolo lucir casi como tanga, por delante su vaginita de miraba ajustada y exquisita. Esa noche que “dormí” con mi nena, quiso toda mi leche en su vaginita, esa noche si, se derramo un poco sobre las sabanas. Lorena previamente le había comprado ropa para que tuviera ahí con nosotros, desde interior, para andar en casa y salir, por lo que dejaría ropa ahí y ella se la lavaría. Lorena lavó ropa al día siguiente, levantándola el martes al regresar de trabajar. Ese día ella salió más temprano que yo, yo regrese a casa ya en la noche, cuando Brenda y Zaida se encontraban dormidas. Lorena me esperaba muy sensual para cenar, ya que vestía un conjunto en azul cielo de puro encaje de blusita y un minúsculo bóxer, con lo que sus pechos amenazaban con salirse y sus nalgas comían buena parte de su bóxer. Y es que Lorena era y sigue siendo una mujer muy bella y sensual, aunque cuando la conocí era callada y algo tímida, poco a poco la fui haciendo a mi gusto, a pesar de ya tener una hija. Es de estatura mediana, blanca de piel, cabello lacio y corto a los hombros, de color castaño oscuro. Ojos pequeños y cafés claro, boca chica y labios delgados, nariz pequeña. De pechos grandes, redondos y firmes, cintura estrecha, caderas anchas, piernas delgadas pero bien formadas, con unas nalgas paraditas y redondas que cualquiera voltea a mirar. Al entrar en la casa, me recibe con un apasionado beso. La abrazo y pego contra la puerta para manosear sus ricas nalgas, luego de un par de minutos me manda a bañar en lo que calienta la cena, le obedezco aunque mejor deseaba cenarme a ella. Ya más tarde, cuando estábamos en la recamara, no perdemos tiempo, nos besamos con lujuria mientras volvía a manosear sus nalgas, metiendo mis manos debajo de su minúsculo bóxer, llegando mis dedos hasta su ano, metiendo mi dedo medio en él, sacándolo y metiéndolo despacio. Mi mujer estaba caliente, jadeaba como perra en brama, acariciaba mi cabeza y mi espalda con desesperación. Caminamos así abrazados hacia la cama, la tire de espaldas en ella sin importar que había ropa de las niñas y nuestra recién lavada. Le separe las piernas y hundí mi cara entre ellas, chupando su depilada vagina que apenas si se cubría por su pequeña prenda. Con la lengua se la hice aun lado, para metérsela en su vagina, se la saque y volví a meter, para luego lamer y presionar su clítoris. Chupeteaba toda su vagina mientras con la punta de la lengua le hacía presión, Lorena solo se retorcía de placer, sacudía sus caderas contra mi cara al tiempo que separaba más sus piernas. -Quítame la ropa.- me pidió, pero le dije que no, que así deseaba cogerla, solo le subí su blusita para descubrir sus pechos y chuparlos. Que ricos, los chupe y mordí, lamí cada milímetro de ellos. Me incorpore y me baje el bóxer, dejando salir mi miembro ya duro y goteando líquido seminal que salpico el pecho de Lorena. -Voltéate y ponte en cuatro.- le ordene, se levantó y se puso a la orilla de la cama con las piernas separadas y apoyadas sobre rodillas y codos. Era un hermoso panorama ver su rico y gran culo de frente a mí, ver como se metía entre sus nalgas y vagina lo más delgado de su minúsculo bóxer. Metí un dedo por cada una de las nalgas de su bóxer y se lo jalé hacia arriba, metiéndoselo aún más, haciéndola mover sus nalgas y jadear como lo que era conmigo, una perra en brama. Lorena desde que nos conocimos y desde la primera vez que la lleve a la cama, fue así, sumisa, obediente a lo que yo deseara. Gozaba con la dominación que ejercía sobre ella. Después de jalar su minúsculo bóxer entre sus nalgas y vagina, se lo hice a un lado con una mano y con la otra dirigí la punta de mi miembro a la entrada de su vagina, se la tallé y luego de un solo empujón se la metí casi toda, Lorena jadeo fuerte, se quedó quieta por unos segundos, la sujete de las caderas y se la termine de meter hasta el fondo de su vagina ya húmeda y caliente. No dándole descanso y cogiéndola enseguida, fuerte y hasta el fondo. Se la metía y sacaba, sus jadeos eran fuertes que podrían haber despertado a las niñas. Luego la tome de los pechos y la hice enderezarse, parando sus nalgas, pero sin dejar de cogerla hasta que sus caderas se detenían, contrayendo los músculos de su vagina, en señal de la llegada de su primer orgasmo. -Papi, déjame…- me quiso decir pero la callé. -Sssshhh calla, no puedes hablar, solo jadea. Disfruta el trozo de carne de tu papi.- le dije y ella obedeció. Luego se la saque y la hice recostarse boca arriba, ahí mismo a la orilla de la cama, separo al máximo sus piernas, mostrando su vagina depilada y chorreante de lo caliente que estaba. Se la volví a meter sin piedad, sosteniéndola de sus piernas, cogiéndola con fuerza. Me tenía loco el ver como entraba mi trozo de carne en su vagina con su prenda íntima aun lado, era excitante. -Ven mi perrita, chúpamela.- le dije mientras se la sacaba, se sentó a la orilla de la cama y me la chupo enseguida. –Me quiero venir en tu cara.- le dije. -Si papi, donde tú quieras.- me contesto, chupándomela con más ansias. Se la saque de la boca y la empuje hacia atrás, tomándola de las piernas y volviéndosela a meter en su vagina, cogiéndola con fuerza por otro buen rato, fuerte, como eran los jadeos de Lorena. Mi miembro estaba duro, pero sentía que estaba a punto de una venida, así que se la saque y le dije que me la volviera a chupar, así lo hizo hasta que antes de venirme se la saque de la boca y me la jale una, dos veces hasta que lo hice en su cara como deseaba. Una abundante venida salpico su bello rostro, su cabello, su nariz, su boca, sus ojos. Abrió su boca y se tragó lo que le escurría en ella, luego estiro su mano derecha hacia atrás y agarro una prenda de la ropa limpia que había sobre la cama, se limpió los ojos, me miro y me sonrió. -¿Mira que agarré?- me dice enseñándome la prenda y estirándola. –Es una pantaleta de tú hija.- me dice sonriendo. Se termina de limpiar la leche que hay en sus ojos con la pantaleta, la cual es color melón. La estira de nuevo y la observa, la toma de la parte interior más íntima y con ella lo empuña y pasa a lo largo de mi miembro aun duro y erecto, despacio, repitiéndolo varias veces hasta limpiarlo y mirándome a los ojos con una sonrisa. Sin dejar de empuñarlo con la prenda, pasa su lengua por la punta de mi miembro apenas dos veces, cuando se abre la puerta de nuestra recamara. -No dejas dormir mami.- dice Zaida quien entra y se sube a nuestra cama, acostándose en medio de ella, sin darnos tiempo a reaccionar. Lorena se ríe nerviosa y deja la prenda enredada en mi miembro para jalar la sabana y tapar a Zaida. Detrás de ella entra Brenda quien se acuesta también en nuestra cama. Nos miramos uno al otro y nos reímos, se acuesta Lorena a la derecha de Zaida, acomodo a Brenda aun lado de su hermana, apago la luz y me acuesto en la orilla, aun con la pantaleta húmeda de mi nena enredada en mi miembro. Aún estaba excitado y con mi trozo de carne dura, Brenda al sentirme me abraza y coloca su pierna derecha sobre mi cadera. Esa noche me costó trabajo conciliar el sueño por lo excitado que aún estaba y por tener a Brenda ahí, abrazándome.

Autor: Ivan El Terrible Categoría: Incesto

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Para Cachorritas II

2021-04-14


MISCELANEAS Y DETALLES: Normalmente llegamos a conocer la zoofilia por videos y relatos que nos muestran los prodigios de los perros y los humanizan como amantes con caracterizaciones humanas, pero tengo que decirles que los perros no son como los hombres, hay muchísimas diferencias, pero también similitudes. Tener sexo con un perro requiere un cierto aprendizaje para poder disfrutarlo a cabalidad, nada es complicado excepto cuando nosotros complicamos las cosas, por eso disfruten esta lectura y si han decidido hacerlo, pues háganlo con seguridad y sin temores, sin vacilaciones, ya vimos en el primer capítulo que el animal debe estar cuidado por un veterinario, sus vacunas al día, desparasitado, etc. Ahora veremos cosas con más detalles, los perros al tener sexo aprenden sus técnicas y es difícil enseñarles nuevas (no imposible), pero para nuestro caso, queriendo buscar un compañero y amante permanente, lo ideal es criar un perro de cachorro, el cual, entre los doce a dieciocho meses, puede ser iniciado a tener relaciones sexuales con su perrita humana, esto es lo ideal, pero si no es posible deberán arreglárselas con lo que tienen. Cualquier perro sirve, inclusive los pequeños Yorkshire, tengo una amiga que extendida en su cama y apoyada en su almohada, se deja penetrar por su pequeña mascota logrando satisfactorios orgasmos, así que querer es poder, y vuestras vaginas pueden alojar cualquier pene de perro, una vez superada la estrechez de la entrada, la bola de una Gran danés o un Mastín Napolitano, les podrá provocar un poco de malestar, pero les aseguro que el número de orgasmos que obtendrán, le hará querer repetirlo una y otra vez, porque hacer el amor con un perro causa una adicción. Para las que tienen un perro con algunos años y al que nunca han mirado sexualmente y ahora están interesadas, les aseguro que en un par de semanas compartiendo sexualmente con él, lo tendrán listo para gozarlo como se debe, hacer el amor con un perro es muy gratificante y el punto culminante es que tanto tú como él se amen, si eres la afortunada dueña de un perro, prepárate para disfrutar momentos que muy pocas mujeres pueden. Cuando se trata de perros, quizás el tamaño del pene no sea lo más relevante, lo que hace fantástico el sexo con este animal, es la forma de su pene y el bulbo o bola, esta produce una fricción y estimulación dentro de tu vagina, estimulación que se concentrará en tu clítoris y te hará correrte como nunca lo has hecho, un Gran Danés o Mastín, tienen penes gigantescos que te llenaran toda tu vagina, causándote un goce demencial. El perro se interesa y se excita, lo que hace crecer su pene, pero la erección real la tiene después de la penetración, al excitarse el pene sale de su forro peludo y como tiene este hueso en su interior, pareciera que el perro tiene una erección, pero la erección real se logrará con una masturbación intensa o al momento de penetrar la vagina la erección será espontanea, cuando el pene comienza a asomar de su forro, tres a cinco centímetros, él tratará de montar. Lo hará buscando tu vagina desde atrás, tú debes estar en cuatro, con los hombros más bajos que tus caderas, las rodillas bien separadas y la ingle hacía atrás, presentándole tu sexo para que él te lama prior a la penetración. Él se subirá en ti y te agarrará por tu cintura con sus patas delanteras y buscará con su pene el contacto con tu sexo, a este punto, tú con una mano entre tus piernas, guiarás su miembro hacía la embocadura de tu vagina. Puedes dejarlo que lo haga solito, pero si el perro no tiene suficiente experiencia, será un poco frustrante sentirlo una y otra vez que se sube y baja de ti, cuando el sienta en su pene la humedad y tibieza de tu vagina, te la clavará de un solo empujón. Una vez que está todo dentro de ti, lo sentirás como crece en longitud y grosor, sentirás como el nudo comenzará a formarse, el perro eyacula durante todo el proceso de copulación, en un principio este líquido es más acuoso y poco en cantidad, sirve mucho para la lubricación de la hembra. Teniendo todo su pene dentro de ti, sus embates serán muy veloces y fuertes, te estremecerás toda, sentirás la fuerza del macho que te posee, luego cuando él sentirá que su bola está firmemente soldada dentro de tu vagina, cesará en sus embates, sentirás chorros calientes de esperma dentro de tu vagina, sentirás las palpitaciones del bulbo expeliendo mucho semen caliente en tu interior, normalmente la mayor cantidad de orgasmos de la perrita humana se producirán en esta etapa. Dependiendo del tamaño del nudo y de la opresión relativa de la vagina, puede o no puede quedar atrapado en ti. Si tienes una vagina flexible y su nudo no es grande, probablemente te lo sacará, los movimientos de follar duran de uno a tres minutos, en perros entrenados hasta cinco minutos, después de qué se detendrá con su pene atorado en tu vagina, si eres muy estrecha quedaras abotonada, si tienes una vagina más elástica es probable que él se desenganche en ese momento. Si le tomas sus patitas traseras, tú lo puedes tener dentro de ti todo el tiempo que tú quieras, como también impedirle que lo saque bruscamente y te duela. El abotonamiento puede durar de cinco a quince minutos, tiempo en que él continuará a eyacular dentro de ti, si es un perro más grande o si eres muy estrecha, podrías estar abotonada de diez a cuarenta minutos. El tiempo puede variar dependiendo del tamaño y la raza del perro, también de cuánto tiempo ha pasado desde que tuvo sexo y otros factores aleatorios. Además, durante el abotonamiento él puede pasar una pata sobre tu espalda y quedar pegados culo con culo, es una pose natural defensiva del animal, el cual se apronta a defenderse de posibles depredadores. Si no puedes mantenerlo en tu espalda, cuando él se gire, mantenlo sujeto por sus patas traseras para mantenerlo dentro de ti, si estás con tu pareja, él o ella pueden sostenerlo por ti. Durante ese tiempo, no trates de despegarte, pues podría ser doloroso para ti y para el perro, tienes que quedarte tranquila y dejar que la naturaleza se encargue. Es recomendable programar tus sesiones cuando sepas que no serás molestada, tomate al menos un par de horas. Siempre colocarle calcetines en las patas delanteras, o usar una polera gruesa para evitar los rasguños. También necesitarás una toalla grande y gruesa debajo de ti para recoger la abundante eyaculación de él, un perro puede eyacular una cantidad de semen seis a ocho veces más que el hombre. Una toalla más pequeña también es aconsejable para que limpies tus muslos que chorrearán esperma canino. Las mujeres solteras o que vivan solas, no deben tener miedo, el perro nunca las dañará deliberadamente, pero sí pueden tener reacciones por causas foráneas, ajenas a la copulación en sí misma, también te darás cuenta qué a él le va a encantar tener esas relaciones sexuales contigo, te buscará insistentemente para ello. SEXO VAGINAL: La penetración vaginal es lo que la mayor parte de nosotras queremos y buscamos, yo estoy con ustedes, la sensación es abrumadoramente satisfactoria y adictiva, si ya lo has hecho te felicito porque no todas pueden disfrutar con estas relaciones, aún cuando todas estamos sexualmente en condiciones de practicarlo, lo necesario es contar con un perro o tener alguien que se los facilite. Hay que decir que nuestro amante canino se asemeja bastante a los hombres en algunos aspectos, las primeras veces puede ser bastante frustrante, los videos que se ven por ahí, sugieren que todo es muy simple y fácil, pero esas chicas son experimentadas actrices y sus amantes esta habituados a copular con sus perritas humanas y lo hacen tupido y parejo, pero no e preocupen porque ustedes también pueden lograrlo siguiendo algunas indicaciones básicas, así, en poco tiempo podrán gozar de la copulación y el nudo de vuestro amante a cuatro zampas. Es recomendable, pero no imprescindible, hacerlo con un perrito de pelaje corto como un Bóxer, un Galgo, un Pit Bull, etc. un perro de pelo largo puede tener complicaciones anexas lo que se traducirá en frustraciones, pero como evidenciamos anteriormente, cualquier perro sirve. Quizás les cueste familiarizarse con el peludo amante, el perro puede estar demasiado excitado y buscará montarlas insistentemente, lo que puede inducir temor en la damisela candidata al apareamiento, deben de considerar que hacer el amor con un perro es como hacerlo con un adolescente humano muy caliente, se tirará sobre ti y buscará el encuentro, la copulación, la penetración, alguna de ustedes podrían sentirse violadas o violentadas, pues si, hay algo de eso, el perro una vez que esté dentro de ustedes, las follara con fuerza e ímpetu, es lo natural para él, nosotras debemos habituarnos a ese modo, tendremos que aprender que hacerlo con él es estar a merced de él, sobre todo en la posición a lo perrito, por lo mismo tienen que probar todas las experiencias y hacerlo en la posición que más les acomode, el entrenamiento y la practica hará que luego ambos disfrutarán del acto sexual y tu alcanzarás esos fantásticos orgasmos. El tiempo de recuperación de un perro es bastante rápida y ustedes pueden disfrutar de esta particularidad copulando varias veces seguidas con él, yo tengo mi marido y me encanta su pene y tener relaciones con él, pero el colabora conmigo no se opone, no es un obstáculo, no se asusta ni se pone celoso, y yo lo amo justo por eso, porque me ayuda y se une a mi y a mi amante, lo disfrutamos juntos, porque también es para el hombre una fuente de excitación ver a su mujer gozando intensamente abotonada a su perro. En la posición a lo perrito, lo ideal es hacerlo en el suelo apoyando tu torso a la cama o a un sillón, también si lo hacen sobre el lecho, puede colocar uno o varios cojines y colocarse en una posición cómoda donde más lo disfruten, sus rodillas bien abiertas para que el afortunado galán pueda hacer centro lo más rápidamente posible e iniciar sus frenéticos embates. En el caso no se logre una erección, pueden masajearlo y/o masturbarlo en modo similar como al hombre, moviendo hacia atrás y adelante su forro, en modo que su pene salga de su funda, en un principio podría tomar un poco de tiempo, pero ustedes irán aprendiendo y descubriendo junto a él, que cosas los excitan más, por ejemplo bailar y empujarlo en forma de juego, agacharse y cuando las va a montar levantarse y girar en torno a él, lo irán excitando cada vez más, lo pondrá caliente y ustedes también sentirán cositas danzando para su macho. Cuando el acto será vaginal, no se preocupen por la lubricación, porque él está constantemente emitiendo fluidos que junto a los de ustedes, serán más que suficiente para lubricar vuestra vagina. Es importante no masajearlo por demasiado tiempo, pues puede que él acabe antes de tiempo y la idea es que él lo haga dentro de vuestra vagina, a menos que no estén practicando sexo oral y quieran beberse su zumo canino. El perro desde que se excita comienza a verter líquido pre seminal, al principio poco y cuando está dentro de ustedes, comenzará a emitir chorros de semen caliente que ustedes sentirán dentro de vuestros coños, ahora que están listas para la penetración no deben tener miedo, el perro podrá ser bastante desordenado las primeras veces y cuando eyaculará, disfruten ese intenso momento y reciban todo el semen posible, se sentirán llenitas y calentitas por dentro y por supuesto no habrá ninguna posibilidad que el perro las preñe. Reitero que la cantidad de semen es abundante, así que deben tener una toalla gruesa para impedir que se manchen muebles, alfombras, sabanas, cubiertas, etc. También reitero que es imposible que un perro las deje embarazadas, créanme, he tenido sexo con perros desde adolescente y mis únicos bebes, son los que he tenido con mi sensual marido, al cual amo intensamente, la naturaleza no permite el cruce entre especies, si alguien te dice lo contrario es porque es un ignorante o porque te quiere meter miedo, no le des esa satisfacción. Hay muchas formas de copular con un perro, pero las más comunes son “a lo perrito”, o la del “misionario”, también la cual donde tu lo montas a él, no son muchas más dado que tu amante peludo tiene cuatro patas, analizaremos alguna de ellas, sus pros y sus contras. Todo depende de lo que tú quieras, si quieres abotonada, si quieres mayor estimulo en tu clítoris, si quieres una penetración más profunda, lo importante que tú misma junto a tu amante canino experimenten y vayan descubriendo lo que más las hace gozar, ahora veremos alguna de ellas., La posición del “misionero” es en la que la mujer está recostada de espalda y vuestro amante encima de ustedes, esta posición le da a la mujer amplio margen para poder ella controlar la penetración supervisando todo el acto coital, puede realizarse tanto en la cama como en el suelo. Si el perro es grande van a necesitar uno o más cojines bajo sus glúteos, para levantar vuestra vagina a la altura del pene de él, para una fácil penetración, una vez sientan el pene de él dentro, con una mano podrán controlar la inserción de su bola, recuerden que él las penetrará con vigorosos embates, él no es un amante humano, él necesita follarte rápidamente para depositar sus semen en ti y asegurar su descendencia, te llenara la vagina con su esperma, él no sabe que no te puede preñar, para él eres su perra y está copulando contigo con la intención de que seas la madre de sus cachorros y lo hará con mucha fuerza y dedicación, a este punto él te meterá su bola para asegurar que su semen quede dentro de ti. Lo que hace diferente hacer el amor con tu mascota es justamente sentirlo plenamente dentro de ti, con su bola y con su todo y el goce mayor de la perrita humana, es cuando siente ese objeto enorme que se adueña de todo su sexo y le roza sus paredes vaginales y la fuerza y la hincha y comprime su interior causándole espasmos y sensaciones múltiples que con ningún otro macho podrá sentir, si no quieres sentir eso, has el amor con tu esposo, no será muy diferente que hacerlo con un galán de cuatro zampas. Las primeras veces él eyaculará muy rápido, en algunos casos en un minuto, pero en perros más experimentados podrán bombearte por cuatro a cinco minutos, mientras más lo hagas con él, más él se acostumbrará a tus tiempos y modos. Cuando tu amante comenzará a eyacular de verdad, su pene crecerá aún más, como así también su bola se hinchará ulteriormente y ya no podrás zafarte de su pene, sentir toda esa maravilla de la naturaleza te pondrá a mil y comenzaras a disfrutar de verdad su verga enterrada en lo profundo de tu vagina, relájate y disfruta todos los orgasmos que te entregará la verga de tu perro y ya no podrás prescindir de él, cada vez que él te busque tu accederás porque tu cuerpo entero te lo pedirá, te lo dije, es una adicción. Los chorros de semen que él irá depositando dentro de ti aumentaran de volumen, pasaran de ser un liquido acuoso y transparente a uno blanquecino, mas parecido al semen humano, su pene alcanzara un tamaño a tres veces más grande de lo normal, ustedes podrían pensar que va a ser doloroso, pero no, no es cierto, la vagina humana en su interior tiene la capacidad de adaptarse a la cabeza y cuerpecito de un niño, un perro jamás llegara a ese tamaño así que no teman y gocen, no puedo dejar de enfatizar que les encantará justamente esto, cuando vuestras vaginas estarán extra colmas de pene canino y líquido seminal de vuestro amado Fido El pene se ha hinchado dentro de ti, y la razón por la que no duele, es porque está al interno de tu vagina, no en el boquete de entrada forzándolo, el nudo se afianzara al interior de tu vagina donde esta es muy flexible, en lugar de dolor sentirás lo placentero de ser colmada así tanto, y sentirás la temperatura de tu macho dándote calorcito en esas partes, sentirás su esperma que se vacía en ti caliente y chorreando por todos tus rincones, debido al nudo nada saldrá de tu vagina y estarás llena de sensaciones nuevas, el continuara a crecer dentro de ti, pero no temas, no olvides que nuestra vagina puede acomodar a un bebe, así que lentamente tu vagina se irá expandiendo para acomodar el órgano sexual de tu amante. En la posición de misionario tu perro te podrá lamer tu rostro, lo hará por afecto, mostrándote su aprecio porque has accedido a ser la madre de sus cachorros, te tendrá abotonada de cinco a quince minutos, pero hay machos más dotados que podrían tenerte atada por más de treinta a cuarenta minutos, especialmente las razas más grandes. Como ejemplo te puedo decir que he estado abotonada a mi amante por cuatro o cinco minutos, pero con el mismo perro, en otras ocasiones me ha tenido pegada por cerca de una hora, así que vayan programando y tomándose el tiempo que sea necesario para que lo disfruten de verdad, esta es una de las diferencias entre hacer el amor con un humano y hacerlo con un perro, este último no te dejará después de eyacular, sino que se mantendrá duro dentro de ti y bombeándote semen todo el rato. Cuando estés abotonada a tu amante, por ninguna razón trates de sacarte su pene de dentro tu vagina, será muy doloroso para ti y puedes dañar al perro de por vida, así que cuando folles con tu perro dedícate nada más que a eso, no puedes dejar cocinando algo en el horno mientras lo haces con tu mascota, de otro modo se te quemará la merienda u podrías dañar a tu bebe. No quiero asustarles, pero les contare algo que sucedió a una amiga mía, ella estaba follando con su Gran Danés, lo estaba prendiendo por el culo porque a ella le encanta por ahí, ella es una zoófila experimentada, mientras estaba abotonada a su amante, su hijo llegó a casa con su novia y llamaron al perro, este se desesperó y se la llevo a ella prácticamente arrastrando y se encontró con su hijo y su noviecita, con una pija de perro enorme ensartada en su culo, los muchachos tuvieron que traer toallas mojadas con agua fría, para permitir que el perro se zafara del culo de su madre, fue muy doloroso para ella y luego las explicaciones fueron frívolas e intrascendentes. Personalmente a mí me sucedió algo similar, pero yo lo tenía en mi coño, pero igual me dolió cuando el retiro abruptamente su pene de mi vagina. Así que por favor elijan bien el momento para hacerlo, si esperan visitas no lo hagan, postérguenlo, él no les discutirá ni les pondrá mala cara. La posición del misionario les dará un máximo de estimulación a vuestro clítoris, también sentirán su pelaje en vuestro cuerpo, senos, pezones y toda la piel desnuda, personalmente me corro más rápido en esta posición, debido al nudo que presiona mi pelvis y hace que mi clítoris emerja de su capa, sobresaliendo de los labios vaginales y esté expuesto a una mayor estimulación, esta es una excelente oportunidad para masturbarte, yo apenas alcanzo a rozar mi clítoris y me corro, siento las pulsaciones de él dentro de mí, es posible que a este punto comiencen a experimentar múltiples orgasmos, solo nosotras las mujeres podemos recibir esta sensación, los hombres no pueden. Durante estos orgasmos, vuestro cuerpo será inundado por olas de orgasmos consecutivos y apretarán con vuestros músculos vaginales el pene de vuestro amante por varios minutos, se sentirán en un estado de frenesí y euforia. Esta es la sensación que les quedará grabada y la querrán sentir muchas veces más, al hacer el amor con un hombre, menos del cinco por ciento de las mujeres sienten multi-orgasmos, esta posibilidad se incrementa a más del cincuenta por ciento de mujeres que dicen haber sentido muchos orgasmos sucesivos al copular con su perro, esto es debido a la forma del pene y principalmente al nudo que es capaz de estimular la entera vagina. Una vez que él ha eyaculado, su pene y su bola se empequeñecerán hasta salir de tu vagina, dejando un rio de semen chorreando de tu sexo, un perro bien entrenado, se ocupará de limpiarte la vagina con su lengua, este estimulo anterior será como un calmante y alivio para tu vagina, esta regresará a su dimensión habitual y probablemente haga que te corras una vez más. SEXO A LO PERRITO: En esta posición tú estas en cuatro, si el perro es pequeñito, recostándote sobre la cama, puedes colocar una almohada no muy gruesa bajo tu vientre, luego doblas una pierna hacía el costado y hacía arriba, pera exponer tu sexo al pene de él, ahora lo ayudas para que se acople contigo. Si el perro es de mediana talla basta que te arrodilles, con las rodillas bien abiertas, tu torso hacía adelante, tus hombros más bajo que tus caderas y echas la colita hacía atrás, presentando tu sexo a tu amante, en esta posición que es más natural para el perro, es muy difícil evitar el abotonamiento porque él es más fuerte que tú y no lo podrás impedir, pero para el perro resultará más natural coger con su perra en esta pose. Para evitar que te coja por el ano, si no lo deseas, puedes usar un plug anal o simplemente cubrir tu ano con tu mano. MONTANDOLO TÚ: Cabalgar a tu perrito es bueno cuando el perro no es tan grande y es dócil, hay razas que nunca podrás montar porque la posición no les acomoda o están muy ansiosos, normalmente a un perro no le gusta estar de espaldas, se sienten vulnerables, por lo tanto, es más fácil si ustedes lo ha criado de cachorrito y lo han acostumbrado a esta posición, de todas maneras vamos a suponer que tienen un perro que se queda de espaldas, en esta posición ustedes están totalmente al mando de la situación, el perro se quedará acostado y sus movimientos serán mínimos, si desean ser abotonadas, ustedes deberán meterse el bulbo dentro la vagina y forzar su pene hasta el fondo, en esta posición siento cuando él inunda mi vientre y mi coño con su semen y ¡me encanta! además, que lo puedo tener dentro de mi todo el tiempo que yo quiera. Espero chicas les sea de utilidad y que disfruten muchas abotonadas con múltiples orgasmos y recuerden … es adictivo. Contribuciones a lo explicado, comentarios y críticas, son bienvenidas, escribir a: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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En la cama de mi madre.

2021-04-12


Mi padre 44 años, se fue una tarde con una chica de 29 años y perdimos contacto con él, mamá nunca me demostró su sufrimiento, pero muchas noches la sentí llorar desconsoladamente, por casi un año y medio mamá perdió peso y sus curvas de una vez, volvieron a notarse, un culo redondo y firme gracias a que ella no ceja de desplazarse a todas partes en su bicicleta, sus vestidos los tuvo que cambiar y volver a usar vestidos que ella había conservado y que mostraban su esbelta ságoma, mi madre tiene cuarenta años, pero me tuvo a mi come madre soltera a los dieciséis, papá tenía cinco años más que ella y se casaron cuando ella cumplió los dieciocho. Mi madre se llama Dafne, yo soy Braulio y tengo 24 años, soy ingeniero civil y trabajo para una empresa de casinos bien importante, por mi trabajo tengo contacto con un sin número de bellas mujeres, porque en nuestro rubro el aspecto físico cuenta, no es lo más importante, pero en una selección de personal, ayuda mucho a las concurrentes. Volvamos a nuestra historia, mamá había vuelto a ser esa mujer madura y que hacía voltear la cabeza a los hombres y yo soy hombre, además, tengo la fortuna de tenerla cerca todos los días y todas las noches, así que resultaba imposible no fijarme cuando ella se levantaba de su habitación para ir a la cocina en busca de algo de beber o comer, generalmente en su pijama y pocas veces en un pequeñísimo neglige, que dejaba ver esas largas piernas muy bien torneadas y su maravilloso culo con amplias caderas, sus senos no eran enormes, sino normales pero no invisibles, se notaba el contorno de los mismos y muchas veces abultaban alguna de sus remeras estrechas. De cuando papá se fue, jamás la vi en compañía masculina, como si hubiese perdido la confianza en el género de los varones, tampoco tocamos ese tema entre ella y yo, de todas maneras, yo notaba su tristeza a veces en las noches cuando compartíamos delante a la tele o durante la cena, la soledad la afectaba. Muchos hombres sueñan de hacer el amor con su pareja, otros con su vecina o compañera de trabajo, hay algunos que sueñan con alguna actriz o cantante de moda, otros con alguna desconocida, en fin, cada uno fantasea con sus propias preferencias, yo sueño con hacer el amor con mamá, estoy yendo a buscar su ropa interior en medio de la ropa sucia solo para tener el placer de oler como huele ella, hasta sus sujetadores los huelo y acaricio porque sus suaves mamas han estado contenidas en esas copas de géneros mullido, como me gustaría lamer sus tetas y morder sus pezones. Creo que me estoy convirtiendo en un pervertido, así fue como comencé a interesarme del tema del incesto, dos años atrás ni siquiera sabía que existía un tema al respecto, que, además, había sitios en la internet que dedicaban espacio al tema, me enteré de que es una cosa vieja que se remonta a los principios de la humanidad, la entera raza humana no habría podido desarrollarse si en un principio no hubiesen practicado el incesto. En esos tiempos remotos en que todavía éramos como animales, no había una relación de parentesco entre los componentes de una misma familia, hasta hace un par de siglos atrás los nobles se casaban con otros nobles, fuesen estos hermanas o hermanos, tíos o tías, sobrinos y sobrinas, nietos o nietas, primos o primas, los matrimonios se fijaban incluso al momento de nacer, si eran parientes a nadie importaba ni siquiera a la iglesia que bendecía estos matrimonios incestuosos. Lo mismo sucedían en los grandes imperios, donde las madres copulaban con sus hijos pequeños para engendrar uno que podría llegar a ser un emperador, asesinando a todos los que se interpusieran en su camino, eran tiempos bestiales porque éramos pocos más que bestias, incluso en civilizaciones que consideramos avanzadas, como griegos, egipcios, romanos y muchas otras, ahora que yo sueñe con una folladita con mamá no me parece para nada algo tan terrible, el problema es el cómo … ¿Cómo lo hago para follarme a mi mamita querida?. Siguiendo la internet encontré varias ideas de como aproximarme a mi objetivo, el chocho de mi madre que cada día me tenía más caliente, comencé a acercarme a ella haciéndole sentir mi cuerpo, no digo mi erección porque me parecía apresurado, pero al saludarla le daba un beso en la mejilla, pero la atraía hacía mí sin forzarla, pero mientras más tiempo pasaba más me obsesionaba el querer yacer con mi progenitora. Lo bueno es que de siempre fuimos bastante liberales en nuestros comportamientos hogareños y sociales, yo me había traído a casa algunas de mis compañeras de la universidad para coger con ellas en mi habitación y jamás me llamaron la atención por ello, mamá lo consideraba normal, además ella me compraba preservativos y los dejaba en mi habitación, ella siempre me hacía sentir su preocupación de madre por mí, cosa que me causaba un gran sentimiento, pero de hijo, en cambio ahora la estaba acosando con mi perversión por tenerla como mujer. Casi siempre era yo el que se levantaba temprano para ocupar el baño en común de la casa, pero esa mañana la puerta estaba entreabierta y se sentía el agua de la ducha, era una fresca mañana de inicio de primavera, había una nube de condensación por la temperatura del agua de la ducha y la temperatura ambiente, una nube de vapor llenaba la atmosfera del baño, en medio a esa bruma sugestiva, la figura espigada y conturbadora de mamá, sus senos casi adolescentes, su vientre plano, sus muslos firmes que conformaban su contorneadas piernas, sus cabellos bañados que se desplazaban como látigos sobre sus pechos, hombros, espalda, era una diosa. Estuve admirando su belleza por todo el tiempo que pude, hasta que ella se dio cuenta que yo la espiaba ‒ Braulio … ¿eres tú? ‒ sentí que me llamaba ‒ sí mamá … soy yo que pensaba ducharme como todos los días ‒ le conteste rápidamente ‒ excusa hijo pero tengo que salir temprano esta mañana y me levante un poco antes … ya terminé y estoy saliendo … dos minutos … ten un poco de paciencia ‒ me dijo ‒ ¡oh! no te preocupes mamá vuelvo en un par de minutos ‒ y me volví a mi cuarto, observando que ella secaba sus cabellos con ambos brazos alzados y sus tetas se expandían gloriosas en todo su pecho. Regresé a mi cuarto con una erección descabellada, en dos minutos me masturbe pensando a esas tetas y chocho peludo de mamá, descargando una profusa cantidad de semen manchando la remera del día anterior, sentí cuando ella me llamó de que el baño estaba libre y me fui al baño con la remera ensuciada hecha un rollo para dejarla en la ropa para lavar, encima de toda esa ropa estaban las bragas y el sujetador de mamá, los tomé delicadamente cual si fuesen objetos preciosos y exquisitos, me los lleve a mi nariz y sus calzones tenían una ligera humedad, quizás orines o fluidos de mujer, su sostén guardaba todavía el perfume de su cuerpo, mi pene se volvió a poner duro y me masturbe una segunda vez, embadurnando sus bragas y sujetador, luego me duché. Saliendo de la ducha, mamá me llamó a su cuarto, fui para ver qué cosa necesitaba, yo estaba vestido solo con mi albornoz recién salido del baño, mi sorpresa fue mayor cuando la vi vestida en ropa interior sexy, una enagua blanca a medio muslo cubría su corpiño, tanga y liguero, pero se notaban de color negro, sus medias era de color piel, sus curvas sinuosas eran magnificas, me quedé sin palabras contemplando a esa voluptuosa mujer que estaba frente a mí, que es mi madre. ‒ Hijo … necesito tú opinión … ¿cuál de los dos trajes crees que es más serio y clásico? ‒ me pregunto con una coqueta mano en su cadera ‒ pero mamá … con cualquiera de los dos lucirás estupenda ‒ le respondí recorriendo su esbelto cuerpo con mi mirada casi obscena ‒ no es ese el punto … necesito que me digas cuál de los dos es menos frívolo, necesito lucir seria ‒ me dijo agobiada ‒ mamá el gris … absolutamente … es clásico y sofisticado ‒ le dije mientras mi incipiente erección comenzaba a notarse ‒ ya … te agradezco tu ayuda … déjame sola que debo terminar de vestirme ‒ me fui a vestir también yo, no sin antes mirar por última vez esas curvas magnificas de mamá. Mamá se había vestido y estaba en cocina bebiendo un café con leche, se estaba comiendo sus cereales y tenía un platillo con tostadas con mantequilla, vestía un traje dos piezas bastante elegante, unas medias color piel y unos tacones altos, yo sé que mamá odia los tacones ‒ ¿quién es el afortunado que disfrutará esta bellísima mujer? ‒ le dije dándole un beso en la mejilla ‒ gracias hijo por el cumplido … pero vienen del Ministerio y debo estar presentable para recibir al jefe ‒ respondió ella ‒ estas muy linda mamá … de seguro lo impresionaras con tu prestancia y belleza ‒ agregué ‒ ¡oh! cuanto te agradezco que me adules , reafirma mi autoestima … a veces tú no sabes cuánto necesito que alguien me vea como mujer … pero tú eres mi hijo … no te sobrepases ‒ dijo ‒ por supuesto que no mamá … estoy expresando lo que ven mis ojos … eres una mujer muy linda y eso no tiene nada que ver con que yo sea tú primogénito ‒ le dije sonriendo, ella me dio una mirada de curiosidad y vacilación, como no queriendo entender que hasta un hijo pudiese ver la hermosa mujer que hay en ella, charlamos un poco de trivialidades y ella fue a buscar su maletín y cartera, después de despedirse se alejó contorneando sus caderas con esos tacos maravillosos, dejándome con una erección a mil. Mis sentimientos eran encontrados, por una parte, mí perversión y por la otra que se trataba de mi madre, una mujer a la cual le debía el debido respeto, pero mi fantasía me la ganaba y la curiosidad de la situación me excitaba mucho, pensaba al vinculo de consanguinidad, a los tabúes y prohibiciones que nos impone la sociedad. En la tarde, mi madre regresó del trabajo, llevaba la chaqueta en el brazo y se veía esplendida en su ajustada falda y blusa celeste en la que resaltaban sus esplendorosos senos, ya había decidido que esta tarde la provocaría ‒ ¡Hola! mamá … ¿cómo te fue con tú presentación? ‒ le pregunté ‒ bueno … debo decir que me fue muy bien … pero me siento muy estresada … agotada ‒ respondió ‒ ¿qué te parece un masajito? ‒ aproveche de proponerle ‒ creo que sería justo lo que necesito, pero después de la ducha ‒ respondió con una lucecita en sus ojos. Me parecía que mi madre no terminaba nunca de ducharse, me había ido a cambiar, me puse una sudadera y unos pantalones estrechos de lycra donde se me marcaba el pene notoriamente, la sudadera era bastante larga como para cubrir mi bulto, esperaba que ella no se diera cuenta de nada. ‒ Braulio … estoy lista ‒ mi madre me estaba llamando ‒ está bien mamá, ahorita voy ‒ respondí de prisa, mamá me miro y sentí cuando su mirada se fijo en mi entrepierna, se me erizaron los pelos de la nuca y también mi pene empezó a tomar consistencia, mamá estaba sobre su cama boca abajo envuelta en una bata de baño blanca que contrastaba con su bronceada piel, sus muslos torneados estaban cubiertos a mitad, mi imaginación volaba pensando a ese culo duro de mamá. ‒ Mami si quieres que te de masaje en tu espalda, te debo bajar la bata ‒ le dije en tono serio ‒ sí, es verdad ‒ me dijo y sin mucho esfuerzo tiro de su bata, saco un brazo primero y después el otro, tuve una vista fugaz de su seno derecho enhiesto que se cimbraba, mientras ella luchaba con la bata, habíamos iniciado un extraño juego de ver y no ver y todo eso era peligroso y lo estaba disfrutando, el respiro de mi madre se hacía poco a poco más afanoso, aunque si se veía tranquila y calmada, el continuo movimiento de sus piernas me hacía pensar que se estaba excitando también ella. ‒ Mamá tienes unas piernas preciosas, son muy bonitas ‒ le dije tratando de sonar calmo y serio, no quería que se pusiera nerviosa, ‒ lo sé, ya me lo han dicho antes ‒ me respondió, luego continuamos con temas relativos a la familia y al diario vivir, pero a un cierto momento pensé en volverla a la temática sexual ‒ mamá, desde que te casaste con papá, ¿has tenido sexo con otros hombres? ‒ le pregunté así improvisamente, ella guardo silencio por un largo rato ‒ sí hijo, hubo un tiempo que yo y tú padre no nos llevábamos muy bien y yo sucumbí a los avances de un compañero de trabajo … no decírselo a nadie porque era un secreto mío que ahora tu compartes ‒ me dijo lanzando un suspiro como si se hubiese sacado un peso de encima. La respuesta sincera de mi madre me dejo perplejo, jamás se me hubiese pasado por la mente que mi madre se pudiera revolcar con otro hombre diferente a mi padre ‒ ¿acabó dentro de ti, mamá ‒ le pregunté casi sin pensarlo ‒ sí hijo, y si lo quieres saber gocé mucho con él … pero recuerda que yo y tu padre estábamos en crisis y yo me sentía sola y abandonada ‒ la respuesta de ella me provocó una erección instantánea, me incliné y la bese en su cuello ‒ mamá perdóname si hago tantas preguntas, pero imaginarte a ti mientras otro hombre te desnuda y te posee, me causa una excitación morbosa, sobre todo si ese hombre te ha llenado con su semen, me enloqueces ‒ le dije apretando mi pelvis contra sus glúteos haciéndole sentir la solidez de mi pene ‒ hijo eres un sucio cerdo ‒ fue su respuesta un tanto enojada, se giro y sus tetas me apuntaban amenazante, yo puse mis manos en sus senos y me incliné a besarla ‒ hijo, que estás haciendo … detente ‒ me dijo forcejeando débilmente, puse mis labios sobre los suyos y metí mi lengua en su boca, ella luchaba cada vez con menos fuerza, movió su cabeza a un lado ‒ hijo … que intenciones tienes ‒ me dijo sin luchar y casi en un susurro, entonces apoyé mi pene en su vientre, solo la bata me impedía el acceso a su vagina, ella intento una débil resistencia pero mi deseo era tanto que ella se sintió excitada, la volví a besar en sus labios y ella respondió a mi beso intenso y con lengua, baje mi cabeza y mordí sus pezones, mamá estaba gimiendo, seguí bajando y puse mi rostro entre sus muslos, podía sentir el vaho de su sexo ‒ hijo estoy sucia hice pipi y no me he lavado ‒ me dijo abriendo sus muslos para mí ‒ mamá me gusta el olor de tu coño y el sabor de tu pipi me excita ‒ le dije mientras mi lengua acariciaba el surco que formaban sus gruesos labios vaginales. Mi boca abarcaba toda su conchita, comencé a lamer y morder sus carnosos labios, empecé a meter mis dedos en su vulva ‒ mamá estas toda mojada … te gusta … eres una puta ‒ le dije, pero ella solo gemía y acariciaba mis cabellos, mi libido estaba a mil y había arrastrado a mi madre conmigo, ella ahora estaba tan caliente como yo, sus manos me tiraban más hacia dentro de su chocho, sus gemidos eran de lujuria y goce. Me enderecé y apoyé mi pene en su hendedura forzando los pliegues de su chocho, como una espada mi verga se hundió en su bajo vientre, se quejó con un poco de dolor, pero levantó sus piernas y amarró mis glúteos con ellas, mi polla toco el fondo de su concha, ella hacía sonidos cortos y guturales, se quejaba y gemía, sus uñas arañaban mi espalda y me mordía el hombro, mi pene dentro de la chuchita de mamá se sentía una maravilla, la sentía estrecha muy bañada y caliente como una fogata. Mamá estaba gozando con mi pene enterrado en lo profundo de su vagina, la sentía mía, mi madre era mi amante, estaba poseyendo a mi amante con fuerza y mi amante respondía a mis embates, ella me acariciaba, me besaba y me daba placer a través de su sexo, me pedía que la follara más fuerte, me dejaba la marca de sus dientes y chupones en mi cuello y hombros, luego la sentí que se plegaba y empujaba su pelvis contra la mía y acababa en un orgasmo que la hacía contorsionar en mis brazos, sus contracciones vaginales tuvieron el efecto de hacer que me corriera con una ráfaga de chorros, mamá cuando sintió mi semen me apretó contra sus senos prominentes. Como verdaderos amantes habíamos hecho gozar a nuestros cuerpos contemporáneamente, mi respiración entrecortada, mi boca cerca del lóbulo de su oreja, diciéndole que la amaba y sintiendo como ella refregaba sus pezones contra mi pecho y me respondía que ella también me amaba, la sensación era indescriptible, desnudo sobre los pechos de mamá y mi pene que todavía palpitaba envuelto en la calidez y humedad de su trepidante chocho, busque una vez más sus carnosos y ardientes labios y la bese apasionadamente, mi lengua se enredó con la suya en forma lasciva y nos enredamos en un torbellino delirante de lujuria, acaricie sus túrgidos pechos con mi lengua y torturé sus rosados pezones entre mis dientes. Hice girar a mamá y se puso a lo perrito, inserté mi pene endurecido por la fogosidad del momento hasta el fondo de su conchita que todavía se contraía abrazando a mi verga, dándole un apriete de bienvenida y dejando caer gotas de sus fluidos y los míos a lo largo de sus hermosos muslos, continuamos una joda demencial, mamá se aferraba con ambas manos a la cubierta de su cama y gritaba, gemía y se quejaba pidiéndome que no me detuviera, que se lo diera todo, que la jodiera como a una ramera, sollozaba y emitía agudos chillidos, sus nalgas vibraban y sus piernas también, mamá se estaba corriendo una segunda vez, la intensidad de su orgasmo me arrastró a follarla con más fuerza descargando una segunda dosis de mi esperma caliente dentro de su maternal útero, mamá susurraba cosas que yo no entendía, estaba como ida, perdida en un mundo de ella misma, contorsionaba sus caderas y reculaba con su culo sobre mi miembro, exhausto me derrumbe en su cama. Los días siguientes, mamá se mostró muy fría en su tratamiento conmigo, como arrepentida de haber hecho el amor conmigo, giraba con la cabeza gacha y rehuía mis miradas, hasta que al tercer día no aguanté más y la arrinconé en la sala de estar ‒ ¿qué te sucede mamá? … ¿vamos a continuar a negar lo que es obvio? ... yo te amo … porque me rehúyes … no te das cuenta qué nos hacemos daño ‒ le dije abrazándola y empujándola sobre el diván donde caímos abrazados. Mamá intentó levantarse pero el peso de mi cuerpo se lo impidió, su boca estaba a centímetros de la mía y la selle con mi boca, anulando su facultad de emitir cualquier respuesta, mi lengua se entrometió y lucho con sus dientes que finalmente cedieron y sentí su lengua que buscaba a la mía y ya no nos pudimos controlar, pase mi mano por su espalda y baje el cierre de su vestido, ella movió sus brazos para sacarlos y permitirme bajarlo por sus hombros, su blanco sujetador aprisionaba sus tetas regordetas y voluptuosas, tenía una cerradura en la parte frontal que rápidamente abrí y sus dos redondeces cálidas y contundentes se soltaron libres de amarres a navegar en el océano de mi saliva que las empapaba con caricias y lamidas, llegando a embestir sus pezones enhiestos y rosaditos, mamá ya no se resistía a nada, ella acompañaba mi ritmo con un concierto de gemidos, quejidos y susurrando una melodía de pasión y lujuria, estábamos otra vez ensimismados en procurarnos amor y goce. Sus bragas fueron casi arrancadas de sus caderas y ella levanto sus piernas en el aire para evitar que se las rasgara en mil pedazos, luego abrió sus muslos y su almejita brillaba rosada y húmeda, me zambullí entre sus extremidades y saboree una vez más el tesoro de los zumos abundantes de su coño, miré su rostro y ella tenía una sonrisa maliciosa de niña maldadosa cometiendo una guarrería, me desvestí en dos segundos y me perdí en la lujuria de su sexo mordiendo sus labios, explorando sus pliegues y tragándome ese néctar del paraíso que era la concha de mi madre. Su cuerpo escultural y sensual se sacudía en forma ondulante, y refregaba su chocho en mi boca, posé mi labios en sus muslos y le hice un chupón gigantesco, después otro sobre su chorito y después uno más cerca de su ombligo, mamá era mía y yo estaba marcándola con mis marcas, yo la poseía, mía y de nadie más, ella se sometía plácidamente a mis deseos acariciándome y con sus deditos revolviendo mis cabellos, mamá se entregaba a mi y a mi concupiscencia, cerré mi boca entera sobre su clítoris y mi lengua comenzó a torturarla con golpes veloces, ella forcejeó un poco, apretó sus muslos a mi rostro y comenzó a vibrar y gritar, aferré sus caderas y la inmovilicé metiendo dos deditos en su concha y follándola hasta que ella acabo en un paroxismo total. Totalmente rendida me miraba con sus ojos claros ardorosos, sus muslos tensos todavía exultaban con temblorcillos de placer y ella con sus cabellos en la mitad de su rostro tocaba sus dientes con su dedos pulgar succionándolo lascivamente, mi verga dura como el acero se presentó sin mucha ceremonia a la entrada de su chuchita, cuando mi glande hizo contacto con sus inflamados labios, mamá abrió su boca a forma de “O” y emitió un suspiro y un largo gemido mientras la ensartaba centímetro a centímetro, luego echó su cuerpo hacía atrás y aferró sus tetas, tironeando de sus pezones, estábamos una vez más conectados por nuestros sexos y la sintonía era total, ella recibía mis embates con gemidos y quejidos de gusto y goce. Ella y yo nos estábamos dando un festín de sexo, el deseo de poseernos era tan grande que el mundo hubiese podido explotar y no nos habríamos dado cuenta, la fuerza de nuestros deseos era como un volcán en erupción, amar a mi madre era una emoción especial y ella sintiéndome en lo profundo de su ser, reforzaba mis sentimientos, ella me acariciaba y besaba, me empujaba y tironeaba, me mordía y rasguñaba, yo era también su propiedad y me dejaba marcas en mi cuerpo, que dejaban señas de su amor en lo profundo de mi corazón. La copulación era intensa y vigorosa, las secreciones vaginales de mamá eran exorbitantes, hacía que mi pene perforase sus carnes fácilmente deslizándose en un mete y saca muy rápido, nuestras ingles se estrellaban con sonidos secos y sordos aumentado el goce de ambos, yo miraba a mamá que se contorsionaba y movía su cabeza de lado a lado, presentí que su orgasmo se acercaba y comencé a darle con más fuerza y velocidad, las contracciones de su chocho y un grito desgarrador de liberación iniciaron el orgasmo de mamá, agarré sus caderas y martillé con mi pene su concha, mamá tenía su cara deformada en una agónica mueca, su ceño fruncido como concentrada en todos las sensaciones que estaba sintiendo. Una fuerza bestial golpeo mi espina dorsal haciéndome tensar mis muslos y gruñendo y bufando, me corrí dentro del chocho de mi madre, ella recibió mi descarga inerme, como en un sueño como gozando con cada chorro que mi pene inyectaba en su canal vaginal, ella mordía sus labios y con sus ojos fijos en los míos, movía sus caderas succionando mi miembro y absorbiendo mi esperma dentro de su vagina, mi cabeza hervía en un revuelo de sentimientos, esa mujer que estaba empalada en mi miembro y gozaba conmigo, su hijo. Mañana sería otro día, otras sensaciones traerían a nuestros encuentros nuevas aventuras libidinosas, ya no podíamos detenernos, nos habíamos transformados en amantes, gozábamos de esta relación incestuosas, ya no nos importaba que lo fuera, ya no me sentía vil y violador, ella no se sentía ni sucia ni usada, éramos simplemente un hombre y una mujer que se encontraban intensamente en la cama de mi madre. Cualquier comentario, critica, aportes a nuevos relatos, son bien recibidos en: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Incesto

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¿MI ÁNGEL O MI DEMONIO? II

2021-04-09


Nos bañamos para subir al restaurante a cenar, al vestirnos, Adriana se vistió delante de mí, su blusa, sus leggins, así, sin nada debajo. Era excitante ver caminar a mi nena delante de mí, moviendo sus bellas nalgas con sus leggins azul y más sabiendo que no traía su tanga, ni ninguna otra prenda debajo, me excitaba tremendamente, a pesar de que ya me había deslechado minutos atrás ya tenía el miembro de nuevo duro. Con buena vista de noche hacia le ciudad, no había mucha gente, por lo que nos sentamos al lado de un gran ventanal donde había una luz tenue, muy romántico el lugar con platillos de muy buena calidad. Cenamos carne y pasta, acompañado de una botella de vino tinto, la cual fue la primera que me llevaron. Adriana quiso tomar también vino, por lo que no tuve inconveniente alguno, el mesero enseguida nos sirvió nuestras copas, mi nena tomo la suya y dio un trago, lo saboreo y dio otro sin hacer ningún gesto. Durante la cena acabamos la botella entre los dos, terminamos de cenar y pedí otra, ya que su entusiasmo por el lugar, por encontrarnos los dos solos y por lo que vivíamos entre ambos decidí pedir otra, no deseábamos irnos tan rápido del lugar. Charlando de diversas cosas nos tomamos la mitad de la botella, luego se me acerca mi nena y me dice muy quedito –Papi, me siento caliente y siento caliente mi cosita ¿nos regresamos al cuarto? Quiero que me des más lechita y que me chupes aquí.- veo que lleva su manita derecha hacía en medio de sus piernas. -¿Y no quieres que te chupe los pechitos? ¿Qué meta mi lengua en tu colita?- le digo muy cerca de su oído. -Si papi, también en mi cosita quiero que me la metas.- me dice con una sonrisita. Pedí la cuenta, pagué y nos fuimos nuestro cuarto llevándome la media botella que aún nos quedaba. Entramos y en lo que yo cerraba, Adriana se tumbaba sobre la cama, cuando llegué a su lado, se despojaba de su blusa, descubriendo sus lindos y tiernos pechitos. Me quite solo la camisa, mientras ella se quitaba sus leggins, tirando a donde cayeran ambas prendas, luego separo sus lindas y carnosas piernas, mostrándome su exquisita y hermosa cosita. Sus labios cerrados y lisitos se veían brillosos –Papi, estoy mojadita- me dice mi nena metiendo su mano y acariciando su cosita, enseñándome sus dedos –Mira.- mira sus dedos están mojaditos. Me acerco a ella y tomo su mano, llevándome sus dedos a la boca y los chupo, deliciosas sus mieles de mi nena. Sus ojos miran mi pantalón, me lo quito y mi miembro salta frente a ella, que me sonríe al verlo. Se gira y toma mi miembro llevándoselo a su boquita que lo besa en la punta, poco a poco comenzándolo a chupar mientras mi mano acaricia su cosita, lentamente recorriendo con mi dedo medio toda la rajita de su vagina. Lo meto entre su rajita, ahí donde mi lengua ya ha hurgado y explorado entrando en su vaginita y que la ha hecho explotar en más de un orgasmo. Encuentro su pequeño botón y lo masajeo, arrancándole un suave suspiro. -Hazlo con tu boca papi, méteme tu lengua, me gusta más.- me dice entre un suave gemido. Decidido a complacer a mi nena, me recuesto y la acomodo sobre mí en un 69, con mis pies hacia la cabecera. Levanto mis brazos entre sus muslos y los separo al máximo, provocando que su cadera se recueste sobre mi cara y su casita prácticamente caiga sobre mi boca. Hermosa vista de su casita y de su culito frente a mis ojos, ambos al alcance de mi boca y de mi lengua. Le lamo a todo lo largo, introduciendo mi lengua poco a poco por su rajita hasta meterla toda en su vaginita. Que deliciosa miel derrama, que caliente y exquisita. La meto y saco de su vaginita una y otra vez, presiono su botoncito, lo juego y presiono, meto mi lengua de nuevo en su vaginita y ella explota de placer. -Si papi, ahí, así.- me dice entre jadeos –Sigue metiendo tu lengua, me gusta, me gusta- me repite y la complazco. Mientras ella chupa con ansias mi miembro, lo masajea y acaricia mis huevos. Le meto la lengua a todo lo que da, la hincho y agito dentro de su vaginita, lo que la hace sacudir sus caderas más de una vez hasta que las presiona contra mi cara, derramando sus dulces mieles. Saco un poco mi lengua y masajeo su botoncito, haciéndola subir y bajar sus caderas contra mi cara. El panorama de sus nalguitas y piernas separadas sobre mí cara, con su vaginita y su rosada colita frente a mi es excitante, más lo es el sabor que emana de ella. No dejo de chuparle, de lamerle, de meter mi lengua en su rica vaginita, de hacerla explotar en más de un orgasmo. Mientras su boquita chupa y chupa, hasta que me hace venir dentro de su boquita. Se traga la primera venida cuando ya viene la segunda y apenas logra contenerla y tragársela, entonces saca mi miembro de su boquita para tragarse la segunda y las siguientes explotan en su cara. Chupa un poco y traga, sigue chupando hasta que mi miembro deja de expulsar, entonces levanta sus caderas y se gira, sentándolos en la cama y mirándome con parte de mi leche escurriendo en su cara. Me sonríe mientras su lengua recoge restos de mi leche. -Ahorita vengo- me dice y se va al baño, mientras me levanto y me giro, sentándome y recargando mi espalda en la cabecera, tapando mis piernas y mi miembro semì erecto con la sabana. Sale Adriana del baño y me sonríe, sin ningún pudor se muestra desnuda frente a mí. Es hermosa, sus caderas amplias para su edad, sus nalgas redonda y paradas, sus pequeños senos desafiantes, ¡guau! Sensualidad pura en un pequeño cuerpo. Trae la cara enjuagada, le extiendo los brazos y ella hace lo mismo, sentándose sobre mis piernas, acomodando sus caderas y cosita sobre mi miembro semì erecto con sus piernas a cada lado de mi cadera. Me abraza y besa en los labios, mientras mi miembro siente el calor de su vaginita y comienza a endurecerse de nuevo. Adriana me sonríe y mueve despacio sus caderas, tallando su vaginita en mi miembro una y otra vez. La tomo de sus nalgas y se las acaricio despacio, gozando de ellas. La sabana es delgada y por eso, siento a lo largo de mi miembro el calor y la humedad que emana de su vaginita en cada uno de sus movimientos. Como mueve sus caderas de atrás hacia adelante, una y otra y otra y otra vez, humedeciéndose cada vez más. Hace sus manos hacia atrás y trata de jalar la sabana –Tápame papi- me dice, aunque sé que no es precisamente lo que desea, quiere sentir mi carne entre el calor de su rajita tierna. Le ayudo y jalo la sabana, para luego colocarla sobre sus hombros, mientras acomoda sus caderas sobre las mías y su vaginita encima de mi miembro ya erecto de nuevo. Estiro mi mano derecha para apagar la luz, ya que la habitación cuenta con doble apagador. –No papi, no la apagues hasta que nos vayamos a dormir.- me dice. La dejo prendida y me concentro en ella, en disfrutar de sus labios, de su cuello, de su piel, de su entrega y fogosidad, es una pequeña demonio llena de lujuria. Nuestras bocas se funden en un apasionado y lujurioso beso, perverso e incestuoso. Beso su cuello, sus mejillas, sus hombros hasta llegar a sus pequeños pero duros pechitos, que beso y chupo uno y luego otro. Adriana gime y suspira, mueve sus caderas un rato despacio y otro con fuerza. Mete su mano entre nuestros cuerpos y agarra mi miembro, hace sus caderas un poco hacia atrás y se talla la cabeza de mi miembro en su vaginita, haciéndolo despacio y poco a poco arreciando, empujando inclusos sus caderas hacia adelante, abriendo la rajita de su vagina y metiéndose la cabeza en ella. Jadea y gime fuerte sin importar nada, se empuja cada vez con más fuerza hasta que la cabeza está dentro y sentimos el tope, el paso más allá de la perversión y de la lujuria. No hay marcha atrás, ambos lo deseamos, eso que años atrás inicio como algo infantil y como juego, hoy está a punto de llegar al clímax. Jalo la sabana que yace detrás de sus nalguitas y la hago aun lado. La tomo de sus nalgas y la giro hacia un lado, tirándola sobre la cama. Adriana me sonríe mirándome a los ojos, pero sus ojos reflejan lujuria y perversión, una perversión que nos acompañara por siempre y que estoy seguro los míos reflejan lo mismo y que a ella le gusta. Separa sus piernas, mostrándome su ardiente y deliciosa vaginita, esa vaginita que está ansiosa de recibir al miembro que la hará gozar y de la que se hará dueña. Me coloco encima de ella, mientras apoya sus pies sobre la cama y abre sus piernas sin dejar de mirarme y sonreírme. Agarro mi miembro con la mano derecha y le tallo la cabeza a lo largo de su vaginita, Adriana mete sus manos entre nuestros cuerpos y separa los labios de su vaginita. Se la centro en la entrada y comienzo a empujar, entrando la cabeza. Suelto mi miembro y la abrazo, metiendo mis brazos por debajo de su espalda, ella saca sus manos y me abraza también, Siento como hacen presión los labios de su vaginita en la punta y es delicioso. Las piernas de Adriana rodean mi cintura, jalándome hacia ella, lo desea así como yo. Empujo más fuerte sin piedad y ¡puf! Siento como se rompe su virgo, Adriana me abraza y sus uñas se entierran en mí espalda, entonces empujo con más fuerza y meto mi miembro hasta que la punta toca el fondo de su vaginita. Es un demonio, un demonio de lujuria, que a su corta edad contiene tanta pasión y perversión. No llora, ni suplica, solo aguanta, sostiene un fuerte y largo suspiro, para luego de unos segundos soltarlo. Me quedo quieto por unos instantes hasta que su boca busca la mía y en un apasionado beso se funden, mientras miro sus ojos y veo un par de lágrimas correr por sus mejillas. Comienza a mover sus caderas, mi miembro apretado por las paredes de su vaginita, entumido y duro, lo saco un poco, lo vuelvo a meter despacio. -Más papi, más. Ya no le hagas esto a Alicia papi, solo a mí házmelo.- me dice, refiriéndose a su mamá a quien le llama normalmente por su nombre. -¿Ya no quieres que tenga relaciones con tu mamá? ¿Ya no quieres que me la coja?- le pregunto mientras muevo más duro mis caderas, metiéndosela con más fuerza. -No papi, ya no te la cojas, solo cógeme a mí, solo a mí.- me dice entre jadeos y suspiros. -¿A la hora que yo quiera?- le pregunto. -Si papi, cuando quieras. Si tú quieres duermo sin calzones para que me cojas.- me contesta. Me excita aún más lo que me dice, el dolor le ha pasado y se la meto con más fuerza. -¿Me vas a dar más leche papi?- me pregunta mientras mueve sus caderas al mismo tiempo que las mías. -Si mi nena, te voy a dar más leche, solo que te la voy a dar aquí en tu cosita.- le digo mientras se la meto con fuerza pero pausado. -Si papi, donde tú quieras dármela.- me contesta. Se la saco y le digo que se ponga de rodillas a la orilla de la cama, me obedece y se acomoda separando bien las piernas y mostrándome la sonrisa más hermosa. Su mano izquierda jala su nalga, enseñándome su hermoso culito rosado y su cosita abierta, de donde brotan unos hilitos de sangre. La tomo de sus caderas y se la meto despacio, empujándosela hasta el fondo, arreciando mí mete y saca, suelta su nalga y se apoya sobre la cama poniéndose cómoda con el pecho sobre la cama. Era un verdadero demonio de lujuria y pasión, lo que Alicia hacia años ya no me daba, ahora me lo daba mi nena, nuestra hija. Se la meto y saco una y otra vez con fuerza, ya sin compasión y a ella le gusta, me lo dicen sus gemidos, sus jadeos y su respiración acelerada. Se la saco y le digo que se acueste boca arriba a la orilla de la cama, ella obedece rápido, separa sus piernas y me muestra su cosita rosada y con los hilitos de sangre, sellos de su virginidad rota. Mi miembro también tiene hilos de sangre, en la punta y en el tronco. Le levanto las piernas y se las sostengo sobre los brazos, vuelvo a meter mi trozo de carne y sigo cogiéndola con cierta fuerza, sintiendo como golpeo el fondo de su vaginita. Adriana no deja de jadear, sacude su cadera, me mira y me sonríe feliz. Levanta la cara y mira como la cojo, como entra y sale mi miembro de su cosita, me mira de nuevo y me sonríe. Siento como se hincha mi miembro, como desea descargar esa gran cantidad de leche que mi nena también desea. Alento un poco mis movimientos pero firmes, de afuera hasta dentro y me detengo cuando siento golpear el fondo de su vaginita, de nuevo se la saco y meto con fuerza, dejándola dentro de ella, Adriana suspira y me mira con sus ojos entreabiertos, muerde sus labios, luego saca su delgada lengua y se la pasa por los labios, la está gozando, está gozando de la cogida, tanto que ya ni se acuerda del dolor de su desvirgue. La penetro con más fuerza, ya no hago pausas –Papi te va dar tu lechita mi amor, te va llenar tu cosita de leche.- le digo. -Si papi, dámela, lléname mi cosita de leche.- me contesta entre jadeos. No paro de cogerla con fuerza, de golpear su vaginita lo que veo a ella le gusta. No tardó mucho en que por fin me vengo dentro de ella, en varias y abundantes venidas. -¡Ha! Que rico se siente en mi cosita tu leche papi. Que calientita esta.- me dice entre suspiros largos y jadeos. Sigo metiéndosela con fuerza hasta que ciento que ha salido la última gota. Me quedo quieto por un rato, así con sus piernas sobre mis brazos, dejando que poco a poco su respiración se normalice. Luego de un rato le saco mi miembro de su vaginita, aun semì erecto, bajo despacio sus piernas, no deja de mirarme y de sonreírme. Le ayudo a ponerse de pie, mira mi miembro con un poco de sangre y me pregunta el ¿Por qué? Le explico que he roto su himen y su virginidad, que ahora es mi pequeña mujercita, me pequeña amante. De camino al baño me dice que le duele un poco, pero me vuelve a repetir, que ya no quiere que coja con Alicia, que nada más quiere que la coja a ella. Nos bañamos y regresamos a la cama, con solo mirarla caminar delante de mí así desnuda, ver como se bamboleaban sus deliciosas nalgas, su cinturita y al girar ver sus exquisitos senos y su cosita rosadita por su primera cogida recibida, con su carita de ángel, me excito de nuevo y mi miembro se me volvió a poner duro, pero había que descansar, tenía al día siguiente un compromiso que cumplir. Adriana vio mi miembro erecto de nuevo y sonrió. Se acostó y apague la luz, nos abrazamos y cobijados con la misma sabana, busco mi miembro y la acaricio hasta quedarse dormida al igual que yo. Al día siguiente nos despertamos pasado de las nueve, mi compromiso era a las doce, así que había tiempo. Nos bañamos y arreglamos, vi a mi nena ponerse una tanguita lila debajo de un pantalón blanco de mezclilla, con una blusa rosa de tirantitos y un suéter blanco con rosa. Le gustaba modelarme, mostrarme la prenda que se pondría y más tarde preguntarme que color era, ya que así lo hizo ese día. Podría contar todo el sexo que tuvimos la noche del viernes cuando regresamos al hotel, así como el sábado en la mañana y la noche, la mañana del domingo y el rápidin que nos aventamos la tarde del domingo cuando fuimos por nuestro equipaje para regresarnos, pero sería largo. Lo que sí puedo decir, es que al regresar, Adriana fue más posesiva conmigo, aunque no me podía quejar, era toda una perrita en la cama, mi ángel era un demonio de lujuria.

Autor: Ivan El Terrible Categoría: Incesto

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Para Cachorritas.

2021-04-08


COMO HACER EL AMOR CON SEGURIDAD CON UN PERRO MACHO: Como soy completamente nueva en esto, soy mujer y quiero saber como conseguir aparearse con seguridad con un perro macho ¿hay riesgo de infecciones como BV (vaginosis Bacteriana) cuando su PH de su piel viene a contacto allí abajo con nuestro sexo, ¿el riesgo de infecciones urinarias? (Infecciones del Tracto urinario) ¿bacterias infectando la uretra? … Soy bastante propensa a las infecciones urinarias de la vagina … ¿Hay que hacer algo para prepararse antes del sexo? Sí, lavarme por supuesto, pero ¿lo debes lavar al él ahí abajo también? Se que probablemente estas preguntas podrían resultar risibles para aquellas que tienen experiencia, pero yo no la tengo, solo tengo muchas ganas de copular con él. ¿Hay algún cuidado especial que tiene que tomar una con el pene de un perro?, ¿Qué cosas podrían causarle daño? Supongo que solo quiero saber todo lo que se necesita saber … Pienso que es totalmente diferente al sexo con un hombre y por lo tanto necesita ser aprendido y hecho correctamente para poder disfrutar tanto yo como él. RESPUESTAS: - SUGIERO TENER PRESENTE LO SIGUIENTE: • ¿Son compatibles humanos y perros? Pueden adivinar que soy nueva en esto y que tengo muchas ganas de hacerlo, pero estoy abrumada por mi ignorancia, lo que en realidad estoy queriendo saber es si sexualmente los humanos con los perros, especialmente las mujeres y los perros machos, pueden tener relaciones sexuales placenteras. Absolutamente si, las hembras pueden copular con un perro macho sin mayores problemas, hay que tomar algunas medidas sanitarias para que ambos gocen de buena salud al momento del encuentro. • Infecciones: ¿Qué tan comunes son las infecciones vaginales/anales después de tantas lamidas por parte del perro? Solo he tenido una copulación con mi perro, porque he leído que hay riesgo de transmisión de infecciones y esto me impide disfrutarlo regularmente como quisiera. Si es posible, pero lo importante es la higiene personal, la lengua del perro es bastante larga y en una lamida te puede lamer tu culo y tu vagina de una vez y si no te has preocupado de asearte como se debe, es probable que tengas infecciones urinarias, repito lo importante es una buena higiene personal y por supuesto también vuestro amante debe estar siempre limpio para que las pueda atender como se debe y sin riesgos sanitarios. Si tuvieran un encuentro con un humano y este les metiera un dedo en el culito, después ese mismo dedito acariciase vuestro clítoris, probablemente tendrías una infección urinaria, por lo tanto, no demos la culpa a nuestro perro, se trata solo de tener una buena higiene personal y ciertos cuidados mínimos. • ¿pueden los humanos transmitir enfermedades de transmisión sexual a un perro? No, pero si están practicando sexo en grupo con un perro, este puede ser portador por un tiempo, si un humano infectado tiene sexo con el perro, el segundo humano que tenga sexo con el mismo perro será contagiado, pero solo porque el perro se hizo portador por un breve periodo, no porque estaba contagiado o vaya a adquirir la enfermedad, generalmente la inmunidad de los perros es buena contra patógenos humanos. • Para todos los que realmente se preocupan por su salud, y la salud de sus criaturas: La bestialidad existe de cuando el mundo es mundo, nadie ha inventado nada, hay dibujos en las cavernas de las cavernícolas follando con animales, en india hay un templo entero con pequeñas esculturas que muestran el acto sexual entre una dama y una serie de animales diferentes, siempre se ha considerado una desviación sexual, se pensaba que con el advenimiento de la internet, se haría luz al respecto, sin embargo se ha transformado en una torre de babel donde cada uno dice lo suyo y diferente de lo que dice el otro. Los seres humanos somos mandados a hacer para buscar formas de distanciarnos de la verdad, muchas veces obstaculizamos la verdad y eso es nuestra idiosincrasia que no se puede arreglar. Uno no está en grado de aclarar o disipar todas las dudas y tonterías que se divulgan sobre la zoofilia y la bestialidad, siempre hay alguien con un título rimbombante que te contradice con argumentos aparentemente validos y te hace sumir en la duda y el miedo. • ¿Hay que lavarse la vagina inmediatamente después del coito? No necesariamente, hay algunas mujeres que les encanta sentir dentro de ellas el semen, otras son más sensitivas o desarrollan algún tipo de alergia (generalmente por sexo oral) y se lavan. Hay también otras que aducen tener impactos positivos, como la piel más suave, con más energías, en un estado mental mejor, se sienten más saludables. Es algo que varía de persona a persona, pero hay que decir que el semen está compuesto por muchos elementos nutrientes, enzimas, proteínas, etc. no debería causar ningún mal. • ¿Son los perros buenos amantes? En una entrevista con varias mujeres practicantes de zoofilia, la generalidad es que ellas opinan que los perros son mejores amantes que los hombres y que las mujeres, aparte de que es más fácil lidiar con ellos que con muchos seres humanos. Hoy en día somos el tres por cientos de las mujeres a nivel mundial que practicamos sexos con nuestras mascotas, (24 millones), si tienes un perro, lo más probable es que sea muy amigable contigo, más leal que cualquier hombre, él te amará solo a ti por completo, a diferencia de un hombre, además el no presumirá con sus amigotes lo que tú le hace o no le haces, no te pueden embarazar, entonces, ¿porque no dar el paso sucesivo y convertirlo en tu amante sexual? No tendrás discusiones inútiles con él, no tendrás que comprarle sus cervezas preferidas, no deberás tenerle un plasma para que vea el futbol, no tendrás que prepararte y producirte para él. Además, lo perros machos son naturalmente calientes todo el tiempo, así que, ayudándole a descargar su frustración sexual, será bueno para él y un montón de divertido para ti. No rechazo a los hombres también son divertidos, es más, es saludable tener alguno de reserva, aunque sea por apariencias o si prefieres puedes disfrutar de sexo con alguna mujer, pero hay muchas veces que me gana la calentura y no hay nada mejor que tener sexo desenfrenado con mi mascota, sin todas las complicaciones emocionales relacionadas con el sexo entre humanos, mi perrito me permite esta holgura en mis predilecciones, y es fantástico. Personalmente tengo relaciones con perros de cuando tenía doce años, el lugar donde nací y la situación en que vivía me lo permitía y esto continuó hasta que fui a la universidad. Debo confesar que siempre me sentí rara y a veces con culpabilidad por lo que hacía, otras avergonzada, pero después que me gradué y tuve mi lugar sola yo y mi macho, comencé otra vez a gozar como perrita. Un día después de una buenísima follada con mi Freddy, decidí que no tenía nada de que avergonzarme, yo gozaba y mi perro también, nos damos mutua satisfacción y no hacemos daño a nadie, ni menos a nosotros mismos, a él le gusta lamerme y a mí me encanta chupárselo. • Sexo Oral: El sexo oral es casi siempre el primer tipo de relaciones que se tienen, después de la masturbación, a los perros les atrae el olor de nuestro sexo, es normal que cuando una mujer se encuentra con un perro, el primer instinto de este será venir a olfatearla bajo la falda. Si lo enseñamos correctamente, vuestra mascota les proporcionará unas lamidas sensacionales, se revolcarán de placer con esa inmensa lengua, lo mejor es que cuando toman la habitud, pueden estar largo tiempo lamiendo tu concha y el largo de su lengua llegará a lugares donde jamás un hombre podrá hacerlo. La lengua del perro esta cubierta por miles de microscópicas protuberancias, que cuando lo sientas que te lame el clítoris, tendrás sensaciones que no sabías que existían, lo mismo el día que sientas que te hace un barrido desde el hoyo del culo hasta tu almejita, te dejara temblando todita. Una de las posiciones que prefiero para gozar de su lengua es sentada al borde de la cama o en un sillón, colocar los pies sobre la cama y abrir las rodillas al máximo, para exponer el clítoris, los labios vaginales y toda su sensible conchita a su lengua y te recuestas hacía atrás, puedes abrir tus labios tu misma para hacer que vaya profundo con su lengua, no duraras más que un par de minutos y te correrás, ojo que en esta posición podría montarte y penetrarte, si quieres evitar la monta con penetración, reclínate de lado y él te lamberá el culo y tu vagina, puedes hacerlo en el suelo sobre un par de cojines y alzando la pierna él tendrá amplio acceso a tu sexo y trasero. Recuerden que ustedes también tienen una lengua, la cual es un poderoso instrumento de estimulación sexual y vuestro peludo amante se los agradecerá con una lluvia de líquido acuoso calentito que ustedes podrán refregarlo en vuestra concha, tetas, cara y todo el cuerpo, lo que provocará una estimulación en ustedes mismas, algunos de mis mejores orgasmos los he tenido mientras se lo chupo y me masturbo con su semen. A la mayoría de los perros machos les encantará que ustedes le chupen el pene, para eso hay dos posiciones recomendables, para las novatas, la más fácil es acostarlos y tomar su polla con el debido cuidado, teniendo así todo controlado por ustedes mismas. Para las más experimentadas, teniendo a vuestro amado de pie, ustedes de espalda sobre la cama o el suelo, con una almohada para apoyar la cabeza, se meten bajo su pancita y se dejan penetrar la boca, él comenzará a follar vuestra boca y ustedes lo pueden estimularlo con vuestros labio y lengua, cuando él acabe y comience a rociar su esperma, ustedes lo pueden tragar, verterlo en vuestros rostros, tetas, torso y todo el resto del cuerpo (¡que rico!). En esta última posición, ustedes tendrán sus manos libres para estimular ulteriormente su pene, acariciar vuestras propias tetas o masturbar vuestras vaginas, intensificando el placer. No vayan a apretar los huevos del perro ya que pueden causarle dolor, todo debe ser cuidadosamente y con delicadez, son ustedes que tienen el control. El tamaño del pene de un perro varía según su raza, pero en líneas generales, podríamos decir que va desde los quince hasta los veinticinco centímetros, y el grosor también es relativo, mas o menos entre cinco a diez centímetros de circunferencia, siendo la parte más gruesa la del bulbo o bola. Otra característica de los perros, es que ellos al momento de ser estimulados comienza a fluir un líquido pre seminal que es nada más para la lubricación del pene, tiene un sabor un poco aspro, cuando comienza a eyacular semen su sabor es más salado, se puede mejorar el sabor del semen, acostumbrándolo a beber agua hervida con canela o agua normal mezclada con la infusión de canela, como todas las cosas el cambio de su bebida debe ser gradual, no atiborrarlo con agua de canela porque seguramente él no querrá beber esa agua, vayan agregando día a día un poco más de agua, hasta que lo acostumbren a beber el agua mezclada. • Sexo Vaginal: En primer lugar su perro jamás las podrá preñar, el espermatozoo canino puede llegar al ovulo humano femenino, pero para que se produzca el embarazo, hay células con un numero determinado de cromosomas, si las células del macho coinciden en el numero de cromosomas con las células de la hembra, se produce el embarazo y las células comienzan a multiplicarse y dan forma a nuevo ser, en el caso del perro, sus células no coinciden con el numero de cromosomas de la hembra humana, así que no hay embarazo, es imposible, todo lo que se diga por ahí que nació un perro con manos de niño o un niño con orejas de pastor alemán, son solo falsedades, hay veces que nacen niños con malformaciones, pero eso no tiene nada que ver con la copulación de una hembra humana y un perro. Aclarado este punto controversial, pasemos al acto en sí, vamos a suponer que tienen un amante de raza media, unos treinta y cinco a cuarenta kilos, vamos a tratar la posición del misionario primero, ya que esta presenta lagunas ventajas para las primerizas, la afortunada se sentará en una silla cubierta con una toalla para no mancharla con los fluidos que emanaran de ambos sexos, vuestras piernas bien separadas y el bribonzuelo cuando las vea abiertitas, vendrá cabeza gacha como buen macho a lamber esa fuente que emana esencias de hembra tan ricas, déjense lamer, si les procura un primer orgasmo mejor, es recomendable que le tengan unas calcetas a sus zampas para evitar rasguños indeseados, si se golpean un poco el pechito, vuestro amante se pondrá en dos patas y acercara su miembro a vuestra vagina, ustedes lo tomaran, masajeándolo un poco si es necesario, su polla saldrá de su forro y una vez fuera encáucenlo hacía la apertura vaginal, tan pronto como el sienta la calidez y humedad de vuestra vagina, comenzará a follar vuestra vagina frenéticamente, ustedes sentirán todo este roce impetuoso y la cálida temperatura de su líquido pre seminal y podrán tener un orgasmo. Si permiten que el bulbo entre, va a estar anudados por quince o veinte minutos, pero un abotonamiento puede durar hasta cuarenta y cinco minutos. Lo más conveniente de todo es que si no quieres ser abotonada, puedes controlar eso con tu mano, las sensaciones más excitantes y satisfactorias las produce la metida de la bola, personalmente yo siempre dejo que él me anude con su bola, obtengo los orgasmos más intensos de esa manera, pero tienen la posibilidad de elegir. Para las chicas que quieran sentirlo adentro ahorita, la posición es ponerse en cuatro, lo más cómodo es hacerlo con las rodillas en algún almohadón o cojín, con los pechos apoyados a la cama para ayudar a soportar el peso de su amante, sobre todo si ustedes son chiquitas, también podrán apoyar su torso en un sillón. Esta es la posición a lo perrito, él vendrá detrás de ustedes, olfateará vuestro sexo en busca del olor y sabor que a él tanto le gusta y procederá a lamer vuestra almejita con su larga lengua, muy probable que le lengüetee el ano también, las primerizas deberán acostumbrarse a gozar con las lamidas concienzudas a vuestro pequeño orificio anal (¡delirante!). esto también excitará a vuestro amante y lo podrán comprobar porque su pene comenzará a salir de su forro. Luego sentirán que él saltará sobre su espalda y dependiendo de vuestra corporatura, las aprisionará por vuestras caderas y comenzará a dar saltitos en busca de centrar vuestra almejita, ustedes deberán mantener el rostro lo más cerca del suelo, vuestras rodillas bien abiertas, el trasero paradito y hacía atrás, la idea es que él tenga a vuestra almejita en posición y disposición a recibir su pene, que goteando líquido pre seminal, golpeara vuestros glúteos y muslos hasta que lo sentirán entrar, apenas el entra en ustedes se desata una fornicación muy veloz, es un mete y saca frenético, sentirán que algo se presenta en el boquete de vuestra vagina, las primerizas sentirán algo grueso que fuerza la entrada de la conchita, muchas comenzaran a sentir un orgasmo espontaneo, porque la bola no se afianza de inmediato dentro de ustedes, sino que ejerce un roce exquisito en sus labios vaginales, a veces ligeramente lacerante, pero que no las lastimará. Luego la bola tendrá un tamaño suficiente para no salir y quedar atrapada dentro de la vagina, las primerizas deberían a este punto agarrar las patitas traseras de vuestro galán para evitar que se salga violentamente y pueda lastimarlas. Hay que hacer notar que todo esto es posible por la colaboración de ustedes, deberán relajarse y dejar que suceda lo que ustedes quieran que suceda, él las penetrará y follará hasta descargarse completamente dentro de ustedes, si por alguna razón ustedes no quieren ser abotonadas, recomiendo la otra posición, la del misionario, pero si ustedes están deseosas de sentirse perritas y quieren experimentar toda la sensación que ello implica, deben relajarse y si no quieren el nudo, interponer vuestra mano y tomarlo firmemente, teniendo cuidado de no dañar a vuestra mascota con un agarre demasiado violento y apretado, si por el contrario, tienen la bola afianzada dentro de ustedes, no es aconsejable que traten de sacárselas a la fuerza, pues podrían causarse lesiones a ustedes mismas y al peludo galán, deben ser conscientes de lo que están haciendo y no arrepentirse a última hora, o lo hacen o no lo hacen, no hay puntos intermedios. Finalmente estamos jadeando y moviendo nuestras caderas con la bola dentro de nuestra vagina, sentimos un calorcillo en nuestro interior ya que la temperatura de nuestro amante es superior a la nuestra, también su semen es mucho más cálido que el del hombre, así a medida que sientes los borbotones que se descargan dentro de ti, su bola estará expandida al máximo y su semen se mezclará con tus fluidos naturales, sentirán la presión contra sus paredes vaginales y también las palpitaciones de su bulbo que retumbaran en tu clítoris, a este punto ya las tiene totalmente loquitas y gozando como perritas, personalmente me he corrido hasta siete veces seguidas mientras sucede todo esto, solo al escribir estas líneas ya me siento mojada. • Sexo Anal: Antes de comenzar a desmenuzar lo que atañe a este tema, hay que decir que todas podemos, pero no todas lo conseguiremos, se necesita un poco de experiencia, deberían al menos haber tenido alguna penetración con un hombre o con juguetes o con vegetales, un culito virgen no es recomendable porque podrían lesionarse. También hay que pensar que el nudo, según la raza de vuestro galán, puede ser considerable, el tiempo que estarán abotonadas podría ser mayor y es recomendable tener alguna experiencia con este tipo de penetración, es probable que no siempre lo logren y si lo logran, podrían terminar muy abotonadas. A cada una lo suyo, si la calentura es lo suficiente y les gusta y lo quieren hacer, vamos a ver que hay posiciones que funcionan y otras que no. Personalmente me encuentro más cómoda en la siguiente posición, buscar un espacio amplio y privado, dentro o fuera de su casa, puede ser sobre la cama también, pero pensemos a hacerlo en el piso, colocaremos una almohadilla o colchoncito para nuestras rodillas y arrodillarse como en la posición de perrito, ahora agáchense hasta tocar su estómago con las rodillas, luego apoyas la parte delantera de tu cuerpo sobre tus codos, si tienes grandes tetas estas estarán en contacto con el suelo o la cubierta donde estés arrodillada, sin son más pequeñas tus pezones rozaran la superficie y esto es también estimulación, ahora que has aprendido la posición correcta, hablaremos de preparativos para la penetración anal. El ano no tiene ningún tipo de lubricación, por lo tanto debe ser lubricado concienzudamente, Jamás usar VASELINA, se pueden usar todos esos lubricantes que venden en sex shops, a base de agua o también aceites vegetales como el maíz, oliva o maravillas, lo importante es que sea vegetal, la higiene también cuenta, hacerse unos cuantos clisteres y vaciar el canal anal, hará el todo más placentero y no sentirán ningún olor desagradable, en cualquier farmacia pueden comprar una “pera” para hacer un clister, se utiliza agüita tibia en abundancia, el jabón podría causar irritaciones en el tracto anal, así que se recomienda el agua sin aditivos, después en una botellita con dispensador, se llena con aceite vegetal y se lubrica el interno del ano en abundancia (esto si lo quieren disfrutar de verdad y sin molestias), cuando el interior de vuestro culito estará limpio y resbaladizo, deben lubricar la entrada, el esfínter, estirarlo y lubricarlo a conciencia, espalmando un poco de aceite al externo a su alrededor, así cuando vuestro adonis las punteará en torno al pequeño orificio, su pene se deslice dentro con mayor facilidad. Ahora están en la posición correcta y con vuestro ano brillante de aceite lubricante, limpiecito bien enjuagado y llaman a vuestro adorado bebe para que venga a cumplir con su deber, él las montará y comenzará a buscar vuestra diminuta y rugosa hendedura, si es posible guíen su pene hacía vuestro culito, las recomendaciones son las mismas que para la penetración vaginal, si son primerizas no se recomienda la penetración del bulbo, ustedes lo pueden controlar con una de sus manos, una vez que la bola se expandió al externo, no podrá entrar, así que puede soltarlo y dejar que haga su mete y saca a toda velocidad y acabe dentro de sus vísceras, mientras eso sucede ustedes pueden auto estimular vuestro clítoris, para mi en lo personal, prefiero tener mi dildo predilecto e inserirlo en mi vagina y correrme como perra en celo, lo dejo a ustedes para que elijan lo que más les guste. • MISCELANEAS: Unas últimas palabras, el sexo con un peludo de cuatro zampas es tremendamente gratificante, lo pueden disfrutar con vuestra parejas, hombre o mujer, o alguien de vuestra completa confianza. Tienen que estar muy atentas al material de fotos y videos, si rompen con su pareja estos publicaran en las redes todo ese material y será demasiado tarde para arrepentirse, para que el todo sea perfecto, no dejen huellas que no puedan cancelar. La media de la envergadura de un perro depende de su raza: Raza longitud en centímetros circunferencia en centímetros Cocker Spaniel 5,1 a 6.1 2,0 a 3,0 Greyhound 6.1 a 7,0 2.5 a 3,0 Bulldog 6.1 a 12,0 2.5 a 5,0 Dalmata 8,0 a -12,0 3,0 a 4.5 Collie 10,0 a 13,0 4,0 a 5,2 Labrador 11,0 a 15,0 4,0 a 6,0 Setter Rojo 12,0 a 15,0 4,0 a 6,0 Pastor alemán 12,0 a 17,0 5,0 a 7,0 Rottweiller 12,5 a 19,0 5,0 a 7,5 Gran danés (Danois) 13,0 a 20,5 5,0 a 8,0 Pene humano masculino (media) 12,0 a 19,0 4.5 a 7 3 Dentro de todas estas categorías hay excepciones, en más o en menos, esto incluye también al hombre. Personalmente pienso que un pene de mayor tamaño causa mayor fricción en las paredes vaginales, por ende, mayor estimulación y mejores orgasmos, el pene de un Gran Danés es enorme y todas tenemos la capacidad para acomodarlo en nuestras vaginas, pero para una primeriza podría ser una tortura insoportable, por eso es aconsejable ir paso a paso, aprender a caminar antes de correr, del viaje más corto hasta el más largo, se comienza con un primer paso, haciendo camino se hacen experiencias, les deseo buenas abotonadas y disfruten lo que no muchas mujeres se atreven, pero tienen ganitas. • Reconocimientos: Amplia información puede ser recopilada en la red, muchas observaciones fueron extraídas de estos sitios y algunos de foros dedicados al tema, también muchas apreciaciones personales, espero haber sido de utilidad en el largo camino de la información. Comentarios, criticas, contribuciones, todo se agradece, escribir a: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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la primera vez que di y me dieron por el culo

2021-04-08


yo no se a cuantos nos a pasado lo que a continuacion voy a relatarles. yo tenia unos trece años de edad cuando yo vivia en un pequeño pueblo en El Salvador, mi mejor amigo, mi primo y yo siempre nos juntabamos en mi casa para ir a bañarnos al rio, un dia que yo estaba en una parte alta del rio donde se podia ver si alguien se acercaba al rio mi primo me dijo: controla de ahi a que nadie venga que me voy a cojer a Luis, el era nuestro amigo y le bajo la calzoneta y empezó a hacer como si se la metiera en el culo,y Luis se dio vuelta y le dijo: ya pues pero metemela de verda y despues yo te voy a cojer a ti tambien, y empezo mi primo a cojerselo hasta que acabó adentro del culito. despues me dijo mi primo. ahora te toca a ti cojertelo tambien. y me baje de donde yo estaba controlando y Luis seguia listo con el culito levantado y las rodillas en el agua esperandome, y llegué yo y lo empece a cojer rico, despues llegó mi primo y me la metio a mi en el culo al mismo tiempo que yo tenia a Luis ensartadito. y asi nos turnabamos cada vez que acababamos el primero se pasaba de ultimo y asi rotabamos los tres. eso lo haciamos cada fin de semana y por quizas mas de un año, despues yo me fui a estudiar a la capital San Salvador y casi ni iba al pueblo a pasear, un dia domingome encontré a Luis mi amigo en la entrada de un cine con su novia que era bastante bonita, me la presentó y estuvimos platicando los tres y el me miraba de una forma un poco rara, en lo que su novia nos dejo solos un ratito para comprar unas cosas, me dijo: te acuerdas lo que haciamos en el rio cuando estabamos en el pueblo. clalro que me acuerdo le dije yo. y le digo. a que te gustaria que nos vieramos los dos solos y lo volvamos a hacer, claro que si me dijo. y me dijo este proximo domingo juntemonos los dos aqui mismo y vamos a una pension, asi se llaman los lugares donde uno llega y alquila un cuarto por un par de horas o las que sea necesario. y dicho y hecho ahi mismo nos juntamos los dos y nos fuimos a tomar un par de cervezas y nos quedamos por cuatro horas en el cuarto de una pension, yo siempre me habia acordado lo que haciamos cuando estabamos niños y ahi nos desquitamos, nos dimos duro los dos y lo mejor fue que nos encontrabamos un par de veces al mes y siempre ibamos a diferentes pensiones. eso duró mas de dos años solamente, ahora vivo en Suecia y tengo una mujer Sueca muy bonita con una hija que es de los dos y ella tiene un hijo de su ex marido, a veces cuando estamos cojiendo me acuerdo de ese mi amigo y siempre me digo. hojalá algundia nos volvamos a encontrár y repetir de nuevo, yo nunca mas lo he hecho con otro hombre, pero me gustaria hacerlo de nuevo, en el trabajo tengo un compañero que todo mundo sabe que el es gay, pero el es declarado. asi que lo que yo no quiero es escandalo. y ese es mi temor de hacerlo con el porque el trabaja ahi mismo y el habla bastante conmigo. hojala un dia me salga uno y que sea asi de lo que se dice " sin querer queriendo "

Autor: Jorge Categoría: Bisexual

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PAPITO II

2021-04-07


Cuando “desperté”, mi papi estaba sobre mí, meneándose con fuerza, metiendo todo el enorme pene en mi ano. Creo que no se dio cuenta que me había desmayado por el dolor que produjo su verga al romper el esfínter de mi culito y al sentirlo flojito se mandó con todo, metiendo hasta la base el miembro. Un poco tiempo después lo sentí agitarse y acelerar sus movimientos, hundirse hasta los pelos en mi upite para comenzar a eyacular. Sentí lo caliente del semen que dejaba en mis intestinos. -Que hermosura de culito que me entregaste Dani. Es el primer poto que me la come toda ¿Te gustó?... -Sí, papito. -Cuando me mamés la chota y los huevos, te va a gustar más todavía. Sobre todo cuando te tragués la lechita de papito… Aflojá el upite que te la voy a sacar así nos lavamos un poco. Cuando terminó de salir la enorme verga de mi potito, me sentí como que quedaba sin nada… -Huuuyyyy papito. ¡¡¡Ploooop!!! -Jajaja parece una sidra descorchada como te sonó el culito… Veni vamos a lavarnos en el arroyo… Entramos al agua llevándome él en brazos y me lavó el culito e hice como me indicó para dejar salir todo lo que me había metido. -Aprovecha, Dani y lávame la chota. Agarrala sin miedo que ahora también es tuya. Lavala despacito… Tomé en mis manos el miembro fláccido pero igual enorme y lo lavé… -Besale la cabecita, Dani. Lo besé. -Ahora metela en tu boquita y chupala. Le chupé tanto tiempo que mi boca estaba adormecida… -Ahora te doy lechita, Dani. Tragala toda… Hundió hasta mi garganta el grueso miembro y comenzó a eyacular y su semen paso directo a mi estómago. Cuando sacó su pedazo de mi boca lo tomó con una mano y como que lo exprimió y en la punta apareció una gota grande de leche espesa como el yogurt… -Mirá, Dani. Esto es mi leche. Chupala… Cuando caminaba hacia la casa junto a mi papi, el dolor que sentía en mi culito me hacia lagrimear en silencio. Él se dio cuenta y me dijo… -¿Qué te pasa que llorás?... -Es que me duele mucho mi potito, papi… -Será un ratito y se te pasará. Que tu madre no te vea llorar porque va a preguntar y entonces tendré que decirle que me chupaste la chota y te tomaste la lechita ¿Querés que le diga eso?... -No, papito. No lloro más ………… Pasó un largo tiempo, como dos años, en que no sucedió nada sexual pero ocurrió que hubo una epidemia de varicela o rubeola bastante seria y afectó a los hijos de papi y a mi mamá que entonces estaba embarazada con cinco meses de gestación. Los internaron a los 4 y quedaron aislados por tres semanas ya que la peste contagiaba otras enfermedades. Vinieron con máquinas y desinfectaron toda la casa. Un día, a la hora de la siesta buscando a mi hermana para jugar, llegué hasta el comedor de la casa, una sala enorme. Sentado en el borde de la mesa vistiendo solo una musculosa, sin pantalones, estaba el papi. En una silla frente a él, de rodillas en la misma, estaba mi hermanita. Con sus manos rodeaba el enorme miembro del papi y lo masajeaba mientras él sostenía y movía su cabecita para que le chupara la cabezota. Con miedo y en silencio me quedé mirando lo que hacían. Después de un rato él la levantó de la silla y la tendió sobre la mesa. Le abrió las piernas y se metió entre ellas con su boca para besarle y chupar su chochín. Mi hermana chillaba y le rodeaba como podía la cabeza al papi. Pensé que todo había terminado cuando la paró a mi hermanita sobre la mesa. Me llenó de preguntas cuando la hizo sentarse en cuclillas… -Abrí la piernas, mamita, así papito te acaricia tu tesorito con su muñequito… -Sí, papito… La altura de papi coincidía con la posición en que estaba mi hermana y el pedazo largo, grueso y cabezón de él quedaba a la altura del chochito de mi hermanita. El papi comenzó a rozar los labios del chochito con su miembro mojado de saliva y flujo, hasta que con un poco de presión metió la cabeza. Desde mi lugar vi cuando el chochito de mi hermanita se abrió y se tragó toda la gorda punta… -Ay, papito… -Ya está mi amor. Tenelo a papi un ratito dentro de tu coñito. Papi quiere darte mucho amor… ¿Lo querés a papito?... -Sí, papito. Lo quiero mucho… -Entonces teneme así, un ratito en tu conchita, mamita… Él comenzó un meneo suave que le permitía mover el glande del pene en apenas la entradita de la estrecha vagina. El dolor inicial parece que fue cediendo porque el mete y saca del papi fue aumentando hasta que… -¡¡¡Huy!!! Papi, me hago pis papito, me hago pis… -Hacelo mami. Hacete pis… De repente mi hermanita dio un grito chillón… -yyyiiiiiiiiiiyyyyyyyyyyiiiiipapitooooo… Se tiró hacia adelante y se abrazó a la peluda panza del papi. Desde mi lugar vi como, cuando mi hermanita chilló, el pene del papi se metió casi hasta la mitad en su chochito. Se lo veía al chumino estirado al extremo. Cuando se recuperó sintió el dolor en su chochito roto y lastimado… -Ay, papito. Me duele mucho… El papi la abrazó y la estuvo acariciando mientras se veía que la verga salía y entraba, escurriendo algún rastro de sangre. Siguieron un rato así hasta que volvieron las ganas de hacer pis y las cosquillas a mi hermanita. Esta vez el papi no se quedó quieto y acompañó el frenesí de ella hasta que los dos se estremecieron. Sin separarse del acople, pasaron a mi lado hacia el baño. Impactado me fui a mi cuarto y me quedé pensando en lo que vi. Al rato entró el papi trayendo en sus brazos a mi hermana y la dejó sobre la cama. Mi hermana se durmió. El papi salió del cuarto y...

Autor: alejandrogusta Categoría: Sexo Gay

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Aventuras de una pareja madura

2021-04-06


El inicio: Somos una pareja pareja madura yo de 55 años y mi esposa de 49 No tenemos cuerpos de gym pero nos conservamos yo de 1.60 de estatura y mi esposa de 1.50 lo que mas destaca de ella son sus pechos copa c, tiene los estragos que dejan los embarazos como astrias y abdomen yo de conflexion media y con algo de panza, ahora les cuento: Primera parte: Nos encanta realizar un motelazo cada mes por lo menos, hasta que en uno de ellos nos asignaron una habitación con tubo para pool y nos dió mucho morbo, a partir de entonces buscamos moteles temáticos para cojer con más morbo. En febrero, antes de las restricciones por la pandemia, le compré a mi esposa un conjunto de lencería negra plastificada emulando cuero, quedamos en ir al motel el siguiente viernes cambiando roles, ella se vestiría como una prostituta y yo la levantaría en una esquina. El viernes como a la 8 de la noche ella se bañó y perfumo y se puso la lencería que le había comprado, quedé de pasar por ella a las 10 en una esquina cercana al motel y tal, si fuera prostituta, se acercó al carro y abriendo su abrigo dejandome verla en la ropa de puta que se habia puesto, le dije que cuanto cobraba sin límites pues quería cojermela por todos lados, me dijo que 1000 y el hotel, se subió al carro y en cuanto se sentó le empecé a tocar sus piernas hasta llegar a su chochito rasurado y húmedo ella a su vez me agarró la verga encima del pantalón, me dijo chiquito si que tienes ganas, llegamos al motel y pague la habitación subimos las escaleras ella delante de mi para dejarme ver sus piernas y nalgas cubiertas por las medias negras y su calzón brilloso, me puso mas cachondo. Al entrar puse a funcionar la lámpara de colores y ella puso en su cel una cancion cachonda dando un ambiente de table dance, se paseo por el tubo y se quitó el abrigo, quedando en lencería de puta, mientras yo me senté en el banco serca del tubo me bailo en forma sensual y cada vez más cachonda hasta acercarse a mi agachándose y sacando mi verga del pantalon para darme un arrimón de culo delicioso, poco después se volvió y tomo mi verga para darme una mamada super que casi me hace venir, ya no aguanté y la cargué hacia la cama para ponerla en cuatro y hacer a un lado su calzón para meterle la verga, suspiró escandalosamente gritando metemela toda y muevete después de unos minutos se vino escandalosamente. Descansamos unos minutos y me pidió que le mamara las tetas y su chocho, asi lo hice por un rato hasta que se volvió a venir. Me dijo ahora si dame por el culo como te gusta, le puse la verga en la entrada de su ano y se la fuí metiendo poco a poco, disfrutando lo apretado de su hoyito hasta que entró toda, ella misma se empezó a mover cada vez con mas ritmo hasta que no venimos los dos al mismo tiempo. Descansamos un rato y platicamos de cual sería nuestra siguiente aventura. Me dijo ganas de un trío hmh en donde yo les baile en el tubo y los dos podamos hacerle un sándwich con doble penetración. Ella en pago me dice que después hariamos un trío mhm, para que yo me atasque de culo y vagina. Segunda parte el trio prometido. Una noche estábamos cachondeando cuando me acordé de la promesa que le hice de dejar que tuviera dos vergas para ella sola así que le propuse ver en internet chavos striper y que escojiera uno para darle gusto a a su fantasía y después de varias horas de checar paginas escogio uno que se veía serio, con 40 años y tamaño de verga más grande que la mia yo la tengo de 15 cms, el de 20 contactamos con él y le hicimos la propuesta, nos pidió una foto de mi esposa y le enviamos una en donde ella esta en lencería obviamente sin la cara para evitar situaciones molestas, al siguiente día nos escribió aceptando, solo quería los gastos del uber para desplazarse y el hotel, quedamos de vernos en un bar muy serca al hotel Horizon ubicado en la López Portillo por Tultitlán nos gusta por que es discreto y aceptan a más de dos personas en una habitación además de tener tubo para pole dance. Quedamos de vernos a las 8 de la noche e intercambiar puntos de vista, lo que esperabamos de este encuentro. Le hablé al striper para enviarle el uber tal como habíamos quedado. Mi esposa antes de salir de casa se puso lencería cachonda que había comprado para la ocasión consistiendo en un juego de bra liguero y tanga de encaje combinado negro con rojo muy atractivo medias color negro y una blusa blanca transparente que dejaba ver parte de sus pechos y una minifalda de licra que por lo apretada marcaba su ropa interior, no quería defraudar al galán que le metería la verga en un primer trío y así fue, en el camino me venía diciendo que venía bastante excitada que nada más de pensarlo ya se había mojado le toque su tanga y estaba calientisima y muy húmeda, cuándo llegamos al bar el ya se encontraba en una mesa, nos reconocimos por la vestimenta el llevaba un pantalón blanco y una playera polo pegada, como es lógico no tiene un cuerpo de gimnasio ni lo pretendíamos pues nosotros tambien somos gente normal y mi esposa tiene los daños que dejan los embarazos y yo tambien tengo algo de pansa. Después de de platicar durante un buen rato y decirle que la pretensión que teníamos era un trío y nada más, no pretendíamos una relación más allá de esto, puesto que era una fantasía y entonces le describimos que la fantasía que nosotros pretendíamos era que ella nos bailar a los dos en el tubo que nos exitara para que tuviéramos una buena relación sexual que le hiciéramos un buen sándwich que le metiéramos hasta donde ella quisiera la verga por todos sus agujeros y que lo disfrutará más que nada que ella lo disfrutara así es que una vez que estuvimos de acuerdo no salimos del bar y nos enfilamos hacia el hotel entramos al hotel pagué la habitación y entrando entrando él fue el que bajó a mi esposa la agarró de la cintura y en las escaleras fue agarrándole sus nalgas ella estaba bastante excitada, ya adentro de la habitación ella se preparó con música cachonda nosotros arrimamos los silloncitos que están ahí cerca del tubo para verla cuando bailará ella se fue quitando el abrigo al ritmo de la música poco a poco se fue quitando la blusa estuvo danzando alrededor del tubo y se quitó la falda quedando en lenceria provocando con sus movimientos que se nos para la verga, ella noto nuestra ereccion por lo que poco después nos deleito agarrandonos la verga por encima del pantalón a los dos y bajo el cierre de cada uno de nosotros sacándo la cabeza primero y después el tronco acada uno, cuando se la sacó a el quedó excitada y admirada del tamaño me la mostró y dijo te exitara tambien a ti cuando se la mame y me la meta en mi chocho, ella sacó un condón de su bolsa de mano y se lo colocó con la boca suspirando muy exitada, así estuvo mamándose un buen rato mientras el le agarraba sus pechos y sus nalgas, poco después ella se volteo y se empinó ofreciéndole las nalgas y el haciendo a un lado la tanga le empezó a manar el clítoris y de paso le daba un pasón a su ano que se fruncía con cada lengüetadas después el la sentó sobre su verga para que le diera un buen arrimón de nalgas que le exito mucho pues le hizo a un lado la tanga y le dejo ir todo su miembro, ella le pagó con movimientos rítmicos hasta que tuvo su primer orgasmo gritando como poseída y casi al mismo tiempo el se vino abundantemente, se quedaron quietos y el sacó su miembro con el condón lleno, ella le dio un beso para agradecerle, mientras el se fue al baño a limpiarse me preguntó, ¿Te gustó como me cogió?, Le respondí que me encantó verla como gozaba y su cara de gran puta que ponía, me dijo quiero sentirlos a los dos al mismo tiempo tu dame por el culo porque siento que el me va a lastimar, le dije que si. En cuanto regresó del baño mi esposa sacó otro condón pero antes me dijo me dejas mamarse lo tantito sin condón quiero probar a que sabe, le dije que era su noche y se la empezó a mamar nuevamente, ya parada le puso nuevamente el condón y lo puso en el potro del amor sentada de frente a el para el le mamara sus pechos al mismo tiempo que lo cabalgaba ella volvió a tener otro orgasmo gritando muy fuerte que rica verga me está encajando se quedó quieta un momento y me dijo ahora meteme la tu por atrás, me puse atrás de ella con la facilidad que da el potro para esas posiciones me pasó el tubo de lubricante y le unte suficiente para facilitar la entrada y así fue cómo por primera vez sintió una doble penetración, empezamos a movernos despacio para no salirnos de ella hasta que el volvió a venirse y poco después ella, terminando yo en una sinfonía de gritos de placer que estoy seguro muchos oyeron en el hotel. Nos fuimos a duchar ella para limpiarse el culo de mi leche y nosotros los mocos derramados. Después de descansar un rato me pidió permiso para volverse lo a mamar sin condón le dije que si pero antes le dio un buen faje besándolo y acariciándolo por todos lados bajo nuevamente hasta que se lo volvió a meter todo a la boca así hasta hacerlo venir tragándose toda la leche que le sacó. Después de volver a limpiarse se vistió y nos agradeció no sin antes decirnos que si queríamos podíamos repetirlo que a el le encantó. Pedí el uber para que lo llevara a su casa y nosotros nos quedamos otro rato recordando el momento, cosa que me volvió a exitar y ella me dijo perdoname pero estoy un poco rosada, pero te voy a masturbar y mamarte la hasta que te vengas y asi lo hizo, después nos vestimos y salimos del hotel rumbo a casa. Al llegar me dijo ahora me toca a mi, tu fantasía con dos mujeres ya tengo quién para que te llenes de vagina. Tercera parte el trio mhm Mi esposa llega en la tarde-noche de trabajar y me dice te tengo una sorpresa para este fin de semana para tu fantacia de estar con dos mujeres, prepárate, cómprate tu pastillita azul para que nos aguantes, le pregunté siempre con quién va a ser y me dijo pues es una sorpresa ya verás te va a gustar, toda la semana estuve caliente y ella no me quiso hacer ningún juego erótico para que estuviera yo preparado para ese fin de semana, llegando el sábado me dice mi esposa tenemos que pasar por mi amiga a la 1 de la tarde, le pregunte ¿por que tan temprano? y me dijo por que tiene que regresar a su casa a las 8 de la noche, antes de que llegue su esposo de trabajar, nos bañamos y vestimos y me dijo perfumate bien te va a gustar, me tomé la famosa patillita azul y fuimos por su amiga que nos estaba esperando en la estación del suburbano de Cuautitlán, sí que fue una sorpresa al llegar y ver a su amiga vamos a ... ... llamarle Angie, le pregunté ¿cómo la convenciste? me dice desde hace tiempo ella quería coger contigo y me lo dijo, pero no te dije nada porque no sabía si tú ibas a aceptar, después de haber cogido con el stripper me atreví a decirle que aceptaba compartirte para que pudieras coger con ella. Cuando se acercó Angie mi esposa se pasó al asiento trasero, Angie es delgada tiene 46 años pero unas nalgas bien paraditas pechos regulares y caracter muy alegre, cuando se subió al carro nos saludó muy efusiva a mi me dió un beso en la boca, de por si ya estaba exitado con esto más todavía, y luego al sentarse se le subió la mini que traía y se le alcanzó a ver el panty liguero y tanga riendo muy cachonda me dice es lo que te vas a comer en un ratito, nos reímos por la ocurrencia. He de confesar que cuando nos reunimos con sus amigas se me antojaba cojerme a alguna de ellas pero mi esposa y yo mantenemos un trato que ha servido en nuestra vida de pareja que es decirnos lo que deseamos sin mentir ya que la mayoría de las parejas truenan cuando se enteran de una infidelidad y más cuando es una persona cercana por eso me abstube de hacer algo a sus espaldas la vida te lo compensa y ahora se me hacia realidad sin poner en riesgo nuestro matrimonio. Esta vez nos enfilamos al motel Villa Izcalli en cuautitlan, cuenta con tubo para table dance, como mi esposa sabe que me gustan con esta amenidad lo escogió por internet, en el camino me pregunta Angie, ¿Quieres tocar? tienes permiso y dirigiéndose a mi esposa le dice ¿verdad que si amiga?, y mi esposa responde, claro para que vea como vienes de caliente y lo puta que eres, así que le acaricié sus pierna y su panocha depilada y comprobé lo húmeda que venia, ella por su parte puso su mano en mi verga encima del pantalón que ya reclamaba que la liberarán. Después de 20 minutos llegamos al motel y pedimos la junior suit, entramos al estacionamiento y bajamos mi esposa subio adelante y yo esperé por Angie, la abracé y le fuí agarrando sus nalguitas por fin serían mías por un rato y al mismo tiempo veía mi esposa subir con la minifalda arriba también viéndole sus nalguitas era una situación muy muy morboda por un lado agárrale las nalgas a su amiga y por el otro lado ver a mi esposa sus nalgas envueltas en un biquini de latex muy sexy, entramos a la habitación y mi esposame dijo siéntate aquí en el banquito junto al tubo te vamos a dar una bailada mi amiga y yo que te va a seguir excitando vas a ver, así lo hice y ellas se pusieron música cachonda y las luces de colores, como la habitación tiene cortinas que no dejan pasar la luz a la habitación, empezaron a bailar haciendo un striptease soñado dejando sus chamarras a un lado y dejándome ver sus pechos y sus nalgas envueltas en esa ropa sexy de látex que se ve esquisita para una situación así, mientras mi esposa bailaba su amiga vino hacia mí para desvestirme, se bajó y saco mi verga para darme una mamada de campeonato no me vine nomás porque la detuve, pero ... ... que delicioso sabe mamar Angy, muy muy rico, una vez que la detuve se volteó me puso sus nalgas encima para darme un restregon de verga con sus nalgas riquísima que a cualquier hombre dejaría satisfecho, entonces mi esposa le dijo a su amiga vamos a la cama para participar y si, me tumbaron en la cama y mientras mi esposa me empezó a hacer una buena mamada, su amiga me puso en la cara su panocha ay qué rico sentir que abajo te la están mamando y arriba tu estás lamiendo coño tan sabroso y luego salían sus jugos deliciosos y fue tanta la excitación que tenía ella que se vino de mi cara por primera vez en la tarde, descansó tantito y le hizo una señal a mi esposa y las 2 se empinaron para ofrecerme un espectáculo increíble se lo metí primeros a Angy y después a mi esposa, estuve así alternando con una y otra durante un rato, mi esposa sacó de su bolso el consolador rotativo que utilizamos cuando cojemos y se empezo a masturbar mientras yo atendía a Angy poniéndola en posición de misionero hasta que se volvió a venir, esperó un poco pero antes me pidió que me acostara boca arriba para cabalgar sobre mi verga mientras yo le masajeaba sus pechos, aún se sienten duros, así estuvo hasta volver a tener dos orgasmos seguidos, se acostó a un lado mío y me dió un beso y me dijo ahora si atiende a tu mujer, mi esposa se acercó aun con el consolador en su chocho y me dijo metemela por atrás como a ti te gusta, le puse lubricante y se la deje ir, es increíble la sensación que te da el consolador rotativo adelante y tu atrás, mi esposa es multiorgásmica y tuvo varios orgasmos antes de decirme que ella ya estaba llena acelere el ritmo y me vine. Caímos cansados los tres y nos dormimos como una hora. Al despertar me dijo Angy, te voy a dar algo que mi marido no quiere por que dice que eso es de putas de la calle, pero yo tengo curisidad por ver que se siente y ademas para que no se te olvide esta aventura, quiero estrenar mi culito contigo, solo hazlo con cuidado, le di las gracias y le pedí a mi esposa me pasara el lubricante, puse a Angy de patitas al hombro y le puse suficiente lubricante en su hoyo al igual que a mi verga que de tan solo imaginarlo se puso tiesa de nuevo además de la ayuda que da la pastilla azul, para facilitar la entrada primero dilate su ano con un dedo, Angy facilitó las cosas al ponerse flojita, después de jugar un rato le puse la punta y poco a poco se la fuí metiendo hubo momentos en que hacia gestos de dolor pero me insistía diciendo no pares, me duele pero me esta gustando, cuando ya estaba toda adentro le pedí que ella marcara el ritmo hasta que dejó de doler y empezó a jadear de placer hasta que tuvo su último orgasmo de la tarde, acelere el ritmo hasta venirme nuevamente, nos separamos y nos fuimos a duchar los 3 para vestirnos e irla a dejar a su casa, salimos del motel como a las 7, en el camino comentamos la experiencia y nos dió las gracias. la dejamos y nos fuimos a casa, mi esposa me preguntó si me había gustado a lo que le respondí que no, que me habia encantado. Le di las gracias por la experiencia y ahora estamos ideando alguna otra locura, ya les contaré. Si les gustó comenten p.f.

Autor: Carl Categoría: Intercambios

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Lucila II.

2021-04-05


Los días se subseguían sin muchas alteraciones, Lucila seguía tan caliente como siempre, aprovechábamos cada ausencia de nuestros padres para encerrarnos a follar como conejos, a ella le encantaba cuando le lamía su chochito por tiempo infinito, hasta que se corría en mi boca un par de veces, lo que más nos preocupaba era no dejarnos descubrir por nuestros padres, pero no habíamos pensado a nuestra hermana menor, Carolina, ella tiene solo trece años y no reparamos en que ella pudiese hacer algo contra de nosotros. Así una tarde en que nuestros padres habían decidido ir a divertirse invitados por otras parejas, Lucila me llamo a su habitación, yo estaba jugando con la Play y me quede a terminar la partida, cuando llegue al cuarto de mi hermana, ella estaba con una remera y calzoncitos, dormitaba apoyada en su lado derecho, su pierna izquierda estaba doblada y podía apreciar sus hermosos glúteos, y marcada por la estrecha tela de la prenda, la rajita de su chochito, empalme inmediatamente, así que me saqué los pantalones y monté a horcajadas su muslo derecho comenzando a rozar con mi pene sus nalgas y conchita, ella no abrió sus ojos, pero inició a gemir. Mis dedos se entremetieron bajo su calzón para sobajear sus hinchados labios vaginales, ella más gemía y yo más masajeaba su chocho, no aguante más y le bajé las bragas, se la comencé a chupar y a lamer desde atrás, sus gemidos aumentaron y su respiración se hizo afanosa, entonces me puse de costado y se lo enchufé fácilmente en su empapada vagina comenzando un mete y saca estable, me la culié por varios minutos mientras ella presionaba con sus nalguitas hacía atrás y abrazaba su almohada − ¡oh! ¡ssiii! Hermanito rico … házmelo más fuerte – empezó casi a gritar, había metido su mano sobre mi cadera y me empujaba para que se lo metiera más fuerte y rápido en su apretado chocho, así lo hice t cuando le vino la tembladera me hizo acabar, le mande unos cuantos hectolitros de lechita caliente dentro su sedienta chuchita, me quedé un ratito para recuperarme, le di unos besitos por sus hombros y acaricié sus téticas bajo la remera y ella me saco las manos y me dijo – buenas noches hermanito … ándate … tengo mucho sueño − la muy guarra me echo sin más ni más. Me regresé a mi cuarto con la pija colgando y goteando fluidos, volví a jugar con la Play, ya me había entusiasmado con el juego, cuando siento que entra a mi cuarto Carolina, ella también con una remera y unos shorts de lycra muy ajustados, me dice que, si me puede hacer un poco de compañía ya que le teme a la obscuridad y todavía no tiene sueño, yo sin parar de jugar le digo que sí y ella se acomoda al lado mío, en lo mejor del juego nada más me quedaba una vida, mi hermanita pone su mano sobre la convergencia de sus muslos y comienza a pajearse por sobre la lycra, nada más mirarla, pues que me sale el “Game Over” − pues mira lo que me has hecho … he perdido la única vida que me quedaba … me has hecho perder el juego −le dije un poco ofuscado y sin poder perder de vista su mano que sobajeaba su coño. − ¿Ustedes creen que yo no los he visto?... ¿piensan que porque soy chica no me doy cuenta de nada? – mi hermanita me estaba queriendo decir algo y yo no la quería entender – ¡pero de qué diablos me estás hablando Carolina! … te puedes explicar − le conteste haciendo ver que me sorprendía su suspicacia – pues tú y esa guarra de Lucila … los he visto y sentido follar cuando nuestros padre no están – me la soltó así de sopetón que no me dejaba espacio para alguna mentirilla – tu eres muy pequeña todavía y no sabes nada de nada – le dije con un tono de seguridad que no sentía, mi pene ya se había comenzado a endurecer mirando la entrepierna de mi hermana chica que ella no cejaba de sobajear – mira … o me haces lo mismo que haces con ella … o se lo diré a nuestros padres – me dijo mirándome con sus ojitos que le pestañeaban inocentemente. − Carolina … tu eres muy chica todavía … no sabes lo que sabe tu hermana – le dije tratando de desalentarla – yo sé lo que ella te hace porque la he visto – me respondió apresuradamente − ¡ah! si … tú crees saber lo que ella me hace … demuéstramelo … hazme ver si sabes – le dije desafiante y ella se quitó su remera dejándome ver dos tetas que eran más grandes que las de Lucila, luego me tironeo mis shorts hasta las rodillas y envolvió mi pene en sus sedosos y enhiestos senos, mi verga endurecida por la situación erótica, alcanzaba sus labios y ella comenzó a mamar mi enrojecida polla. Esta pequeña me la chupaba como una puta de profesión – ¿dónde has aprendido a hacer esto? … porque lo haces riquísimo – le dije acariciando sus cabellos y abriendo más mis muslos para dejarle más espacio – una amiga me enseño como encontrar sitios porno en mi celular … y ahí hay de todas las guarradas que tú quieras – me dijo entre lamida y lamida − ¿y que más has aprendido? … otra cosa que te haya gustado – le pregunté – quiero que te corras en mis tetas … también en mi cara – me dijo rapidito, sorprendiéndome un poco y comencé a mirarla como a una mujer. Justo como ella quería, cuando sintió que mis glúteos se endurecían y mis muslos se tensaban, Carolina me dijo que me pusiera a horcajadas sobre su pecho, continuó a chuparme ávidamente hasta que recibió un chorrito de semen en su boca y luego me agarró en sus manos y se roció ella misma sus tetas y su cara, para luego continuar a chuparme hasta la última gota, después me empujó para que me recostara y ella me monto con su chorito sobre mi boca, su chochito casi lampiño brillaba húmedo e invitante, aferré sus caderas y la hice descender sobre mi boca, sus esponjosos y suaves labios eran acariciados por mí lengua y ella comenzó a gemir y a magrear sus redondas y exuberantes tetas, atrapó sus pezones entre sus dedos y los estiraba hacía arriba, haciendo parecer sus pechos todavía más grandes. Carolina gemía y se quejaba más fuerte con grititos agudos − ¡ooohhh! si … que rico … chúpame más fuerte – me decía tensando sus muslos y agarrando mis cabellos, se corrió en mi boca refregando su chorito en toda mi cara, la acosté de espalda y continué a chupar su almejita que generaba fluidos en abundancia, luego subí a morder sus pezones y lamer sus tetas, ella subía su pecho enterrando sus tetas en mi boca, bese apasionadamente sus labios y ella respondió jadeando y respirando con la boca abierta. Me puse entre sus piernas con mi verga dura como palo − ¡no! … tengo miedo – me dijo con un tono de terror en su voz – no temas … lo pondré solo entre tus muslos … nada más que eso – le dije tratando de calmarla, luego junte sus piernas y acomodé mi polla entre ellas y a contacto con sus inflamados y excitados labios, el roce me estaba llevando al goce – mételo … mételo todo … lo quiero sentir dentro – me dijo ella abrazándome estrechamente, me hice espacio entre sus muslos y ella abrió ampliamente sus piernas, froté mi glande contra la abertura de su chuchita, ella arqueó su espalda – métemela … ahora métemela toda – me dijo, yo empujé y luego algo cedió − ¡aaarrrgghh! … mi dios – grito Carolina, haciendo que me detuviera mientras su conchita se acomodaba a la penetración, ella como que se hundió en la cama y alzando su zona pélvica comenzó a follarme con su coño estrecho, yo comencé a moverme − ¡no! … no te muevas todavía – me dijo mientras ella se movía acompasadamente y sin prisa, luego me amarró con sus piernas – ahora … muévete … muévete rápido – me dijo apretándome contra sus tetas, comencé a culear a mi hermanita gozando de su estrecho coño que se tiraba pequeños pedos con el mete y saca frenético que le estaba proporcionando. Sentí sus afiladas uñas desgarrar mis hombros y luego mi espalda − ¡aaarrrgghh! … ¡ooohhh! … ¡ooohhh! … que rriiiicooo … ¡aaarrrgghh – mi hermanita se estaba corriendo mientras me la culeaba furiosamente y lancé mis propios gritos, gruñidos y gemidos descargando mi semen dentro de ella, su estrecho chocho se contraía repetidamente alrededor de mi verga que latía dentro de su concha succionadora, Carolina me tenía inmovilizado con sus piernas y sus brazos, su pelvis no cesaba de moverse y tragarse mi polla que seguía expeliendo espermatozoos dentro de ella. Estaba tan concentrado y ensimismado en mis acciones y sensaciones eróticas, que ni ella ni yo sentimos que se había abierto la puerta de mi cuarto – ¡desgraciado! … ¿qué estás haciendo? … ella es una niña – Lucila había entrado hecha un torbellino, me agarró por los hombros y me tiro fuera del coño de Carolina, solo entonces vi que la pequeña sangraba de su chocho, la había desvirgado, Lucila también se dio cuenta y me lanzo una bofetada que atrapé al vuelo – espera un poco maldita … escúchala a ella … pregúntale cómo fue que paso … − Lucila pareció calmarse y se quedó mirando a su pequeña hermana, Carolina se encogió de hombros – tenía que pasar … es lo mismo que haces tú con él … lo amenacé con decirlo a nuestros padres si no lo hacía conmigo … − dijo algo desafiante y sin pestañear siquiera, Lucila la quedo mirando y se le endulzaron sus ojos − ¡uy! hermanita … has crecido más a prisa que yo … también tienes tantos deseos como yo … ahora entiendo – dijo sentándose en la cama y volviéndose hacía mi dijo – perdóname … me ofusqué demasiado rápido … no sabía lo que había pasado – luego se volvió hacía su hermana − ¿eras virgen? … ¿estás sangrando porque eras virgen? le pregunto mientras acariciaba los cabellos de la pequeña, Carolina asintió con la cabeza, Lucila se giró otra vez hacía mí – que suertudo que eres … primero yo y después ella … has roto dos hímenes en menos de un año – no dije nada, solo sonreí con complacencia. Carolina se fue a lavar y Lucila dijo que ella también necesitaba una ducha, ya que yo me la había follado poco antes que, a su hermana, así que yo me uní a ellas y nos fuimos los tres a la ducha, Lucila abrió el agua y dejamos a nuestra pequeña hermana en medio a nosotros dos, su culo bajito era rozado por mis cojones, Lucila comenzó a jabonar sus tetas hermosas y duras con la esponja y yo comencé a sobar mi glande en esos glúteos duritos de ella, muy luego Lucila estaba en cuclillas encargándose de su panochita y yo detrás con el pene duro, haciéndolo subir y bajar en medio a sus nalgas. La mano de Lucila apareció entre las piernas de Carolina y agarro mis cojones, sentí que me acariciaba con la esponja y que guiaba mi miembro hacía el culito de la pequeña, se las ingenió a meter sus dedos en el rosado y rugoso orificio de su ano, la chiquitica gemía y se contorsionaba, subía una pierna y después se alternaba con la otra, se notaba que Carolina estaba muy caliente, Lucila tomó mi pene y lo coloco justo a la entrada del culito de nuestra pequeña hermanita, cuando estaba pensando en empujar suavemente para no hacerle daño, Carolina plegó su cinturita y se sentó en mi falo enhiesto tragándose la mitad de mi verga con su apretadísimo culo, mi pene estaba lleno de jabón y se deslizó dulcemente en ese trasero exquisito de mi hermanita menor. Agarré sus téticas menudas y comencé un mete y saca con mis cojones todavía en manos de Lucila que acompañaba mis embates al culo de Carolina, luego ella siguió estimulando la vaginita de la pequeña que estaba en punta de pies y con las piernas ligeramente separadas gozando la penetración de su virgen esfínter, Lucila se levantó a mitad para comerse las téticas que se cimbraban verticalmente y yo la tomé de las caderas para darle verga con más fuerza, la pequeña movía su trasero hacía atrás con pasión, gimiendo y moviendo sus manitas en el aire como si quisiese atrapar alguna cosa invisible, Lucila refregó sus propias tetas con las de la pequeña mientras la besaba ardorosamente y ese fue mi limite, me vine con un caudal de semen en el recto de Carolina que jadeaba y gritaba pidiéndome más verga, los deditos de Lucila en su pequeño coño la hicieron correrse con espasmódicas convulsiones, sentí las contracciones de su ano que expulsaba mi verga chorreando esperma, no quedamos en silencio los tres, solo el rumor monótono del agua que escurría por nuestros cuerpos desnudos era audible. ‒ ¡Uuff! que rica cogida chicos ‒ dijo Carolina rompiendo el silencio ‒ ahorita entiendo porque les gusta tanto follar ‒ agregó mientras su mano se movía a aferrar mi verga flácida, le pidió la esponja a Lucila y comenzó a lavar mi miembro concienzudamente ‒ despacito pequeña … que después de ese culo estrecho tuyo me ha quedado delicado ‒ le dije y ella siguió lavándome suavemente, Lucila dijo que nos fuéramos a su cuarto, así que nos secamos y ellas como buenas hermanas se fueron de la mano mientras yo las escoltaba detrás. Lucila se recostó y le dijo a Carolina de colocarse sobre su cabeza, la chica se dio vuelta y luego se trenzaron en un 69 de miedo, fluían torrentes de jugosos néctares de ambos chochitos, yo me senté en mis talones a deleitarme con tan excitantes espectáculo, mi verga volvió a ponerse dura y comencé a hacerme una chaquetica, la angelical e inocente carita de Carolina estaba deformada con el ceño fruncido en angustiosas y agónicas oleadas de placer y lujuria, se estaba corriendo en la boca de su hermana, Lucila se contorsionaba con cuatro dedos de su hermana menor que entraban y salían de su chocho y luego también se corrió a mares, la pequeñita después de haberse respuesta de su orgasmo miró mi pene duro y a punto de explotar, rápidamente se recostó cerca diciéndome ‒ báñame las tetas hermanito … dame toda tu lechita … vamos … deslechate sobre mi ‒ así que apunte a sus téticas regordetas y se las empapé en lefa caliente, Lucila vino a chupar las últimas gotas que restaban. Desde ese día nos dábamos satisfacción sexual los tres, aun cuando jamás habíamos visto un video porno, con toda naturalidad podríamos haber sido protagonistas de cualquiera de esas grabaciones, había una especie de adicción, cada vez que nuestros padres nos dejaban solos, nos reuníamos en el cuarto de Lucila y nos desnudábamos para procurarnos placer, las chicas eran las más calientes, ya que ellas dos a veces lo hacían hasta con nuestros padres en casa y yo me masturbaba pensando en sus lenguas y chochos que se estaban devorando un cuarto más allá. Carolina había desarrollado una preferencia al sexo anal, siempre me pedía de acabarle dentro de su angosto canal vaginal, esto para delicia mía que me afeccioné a su hermoso culo, Lucila también me instaba a culearme el trasero de la pequeña porque ella se metía bajo nosotros para comerle la almejita, pienso que ella se había puesto un poco lésbica porque no cesaba de hacerle el amor a Carolina, pero debo señalar que nunca me impidió de perforarle su culo o su coño mientras lamía la pequeña vaginita de su hermana. Creo que hemos abierto la caja de Pandora al incluir a Carolina en nuestros juegos incestuosos, porque ahora es ella la que nos esclaviza con su libido hiper desarrollada, me busca en todas las ocasiones y si no estoy yo parte a lamer el chocho de Lucila, la muchachita es insaciable y no me sorprende para nada porque desde muy pequeños que escuchamos a nuestros padres que se solazan de lo lindo prácticamente todas las noches, somos hijos de tigres y los tres fantaseamos en seducir a nuestros genitores y nos reímos de la idea, imagínense a quien se le ocurrió tal perversión … justo a ella, mi hermana chica. Criticas, comentarios, sugerencias y aportes, escribir a: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Incesto

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Reencuentro Salvaje II.

2021-04-04


El lobo sin que yo me diera cuenta me acompaño hasta las cercanías de mí casa y cuando se escabullía en medio a los árboles del bosque, divise su pelaje brillante y gallardo, sentí un apretoncito en mi corazón y unos temblorcillos en las partes que habían gozado de ese ardiente amante, mi conchita todavía exhumaba semen de sus profundidades, entré en mi casa y me fui a masturbar en mi bañera, necesitaba sentir aún esas calenturas que me había provocado Valiente con su fogosa pasión y adoración de mi estrecha chuchita. Pase toda la semana muy encendida, me resistía a vestirme, quería sentirme animalescamente desnuda, no pasaban dos horas y tenía que ir a mi cama a masturbarme o encerrarme en el baño con mi consolador y quedar patiabierta por tierra penetrándome salvajemente, gimiendo y gruñendo como una bestia, sintiéndome indómita y animal, gozando de las pulsaciones bestiales que me provocaban mis orgasmos, soñando con las dimensiones colosales de mi macho, añorando volver a sentirlo una y otra vez, al cabo de unos diez días logre apaciguar mis actos y me vestí para volver a ser la hembra humana, mi vecina me visitó y quiso saber si me encontraba bien de salud, ya que no me había visto a girar por los senderos, le dije que estaba perfectamente pero me había mantenido ocupada con añoranzas y recuerdos, cosa que no era muy lejano de la verdad. Dos semanas más y se acercaba mi ovulación, la ansiaba, me humedecía solo al pensar que significaba eso, tenía esperanza de repetir mi encuentro, esta vez me prepararía un poco mejor para disfrutar este regalo caído del cielo, el buen señor tiene vías infinitas para sus obsequios, para mí esto venía del cielo y lo debía agradecer con alma y espíritu. Debía aprender de mi amante y ser a la altura de él de su prodigiosa fuerza, de su porte majestuoso como líder de la manada, debía hacerlo sentir lo que se incubaba en mi interior, una hembra pronta a recibir la ofrenda de su semen caliente, mi sexo era para él, para su deleite, para su ilusión de fecundarme con sus cachorritos, ilusión que yo compartía plenamente, aun cuando lo sé fehacientemente que es imposible, pero el sentir toda esa cantidad de semen en mi canal vaginal llenando poco a poco mi útero, me hace sentir por un momento que he sido fertilizada para la descendencia de un líder, un lobo bueno. Hay una historia india que dice que todos nosotros tenemos en nuestro interior dos lobos, uno es malo y está lleno de odio, envidia, avaricia, ira, arrogancia, soberbia, mentiras, egolatría y muchos malos sentimientos, en cambio el otro es el lobo bueno, el que trae paz, amor, compañía, alegría, esperanza, nobleza, lealtad, felicidad y muchas intenciones positivas y buenas, estos dos lobos están siempre en una batalla salvaje y vencerá el que tú corazón más alimente. Estaba al inicio de la cuarta semana y ya mi ovulación se anunciaba, tenía una ligera picazón en mis pezones y mis tetas se hinchaban un poco más del normal, también la comezón en mi chocho se hacía cada hora más insoportable, me estaba volviendo una hembra caliente y receptiva a la copulación, faltaba solo mi macho. Temprano esa mañana me preparé una mochila con refrigerios, muda de ropa, unas botas térmicas de recambio y la cubierta térmica que me protegió tanto la última vez, me rasuré mi chocho para sentir el estímulo de los pelos de su forro cuando me meta su pene erecto y su bola dentro de mí, sentía escalofríos de placer solo a pensar la lujuriosa escena, apenas se hizo claridad salí hacía el bosque en busca de mi destino. Caminé por cerca de una hora y media, observé ciertas sombras que se movían a mi alrededor como fantasmas, cuando pensaba que mi imaginación me estaba jugando una fea burla, lo vi frente a mí, estaba atento con sus orejas tiesas oteando los alrededores y olfateando los aromas en suspensión en el aire, uno de esos aromas era mi chocho que hervía de ganas de tener su pene dentro, se dio media vuelta y desapareció entre los matorrales, rápidamente lo seguí abandonando la seguridad del sendero y poniéndome a merced y protección de mi macho. Lo divisaba justo como para mantenerme detrás de él, no caminaba muy de prisa, pero el terreno estaba con mucha nieve fresca y con una vegetación heterogénea que me impedía de avanzar con mayor rapidez, al final había un claro y él me esperaba ahí, me vino cerca y me lanzo un rugido amigable, de cariño diría yo, me olfateo por todas partes y se detuvo un momento en mi chocho, me hizo juntar los muslos al sentir una onda de placer que recorrió mi espalda hasta mi culito, se cercioraba con su sensible nariz que mi ovulación estaba en curso. Nos adentramos en otra caverna, diferente de la última vez, había un nutrido número de pieles, como si mi macho se hubiese preocupado de tener un alojo acogedor para su hembra humana, me hizo sentir halagada, querida, amada y deseada, Valiente vino una vez y tironeó de mis pantalones, así que puse la manta térmica sobre las pieles y me desnudé completamente, sentía sus ojos sobre mí, recorría mí figura y yo me sentía más sensual y ardientemente deseosa de su sexo, mis tetas regordetas se cimbraban firmes y potentes con mis pezones rosados apuntando ligeramente hacía arriba, mi vientre plano y levemente hundido con mi minúsculo ombliguito, mis piernas largas, torneadas y atléticas, él me dominaba con su mirada, me subyugaban sus ojos claros y profundos, me hipnotizaban y aumentaban mis ansias de sentirlo cerca, de sentir su pelaje, sus zampas y finalmente su sexo. Me hacía sentir importante, poderosa y con unas ansias de ser penetrada, receptora de su semen, sentirme como una madre, como Luperca, la loba que alimento y crio a los gemelos fundadores del imperio romano, un imperioso sentido maternal y de hembra, recibir su lefa con millones de espermatozoos, mi ovulo esperando, hembra y madre, necesitaba su pene para dar inicio a ese ciclo reproductivo, necesitaba ese goce bestial, él se acercó a mí y olfateo mis muslos, estando yo de pie, me abrí mi chochito y él saco su larga lengua recorriendo la forma de “Y” formada por mis muslos e ingle, barrió toda mi zona pélvica y yo me eché hacía adelante sintiendo la euforia de mi cuerpo, comenzando por mi coño que hervía a fuego lento. Más me calenté al ver que su miembro rojo fuego que asomaba de su funda y comenzaba a crecer, sus cojones rebosantes de esperma que se balanceaban entre sus cuartos traseros, Valiente me empujó y me recosté de espalda, inmediatamente abrí mis piernas porque él se abalanzo a comerse mi aromática concha, hozaba en mis fluidos arrancándome chillidos de placer, todo su hocico se desplazaba en largo y en ancho sobre mi vagina, su lengua punteando hacía mi interior, me corrí como una loca, pero no trate de juntar mis muslos como en otras ocasiones, sino que abrí mis piernas de par en par y me estremecí en convulsiones mientras Valiente forzaba mi boquete vaginal para extraer todos mi jugos, su lengua estaba tan profunda en mí que me volví a correr gritando y gimiendo con espasmos sin parar. Valiente me empujó los muslos y yo deseosa de recibir su miembro canino, me coloque en cuatro, su vergota se balanceaba bajo su vientre como una asta de carne rosada pronta a ser enterrada en mi concha, él se vino detrás de mí y se sumergió con su nariz en mi inflamada chuchita, después de un par de lamidas, se subió a mis caderas y me aprisionó en un agarre potente de dominio, me punteo su pene unas cuantas veces y luego con maestría acertó a meter la puntita, con un saltito en adelante me penetro con su pene y su martilleo continuo y frenético hizo avanzar su verga dentro de mí, su bola me hizo gritar una vez más y estaba completamente ensanchando mis paredes vaginales. Su aguzado miembro se movía por mi interior friccionando mis sensibles pliegues y haciéndome acabar en un orgasmo exquisito − ¡uy! papito dame más … amor mío métemela toda … dame tú semillita caliente … dámela mi amor … dámela – la depravada perversión me parecía dulce y normal, gozaba con mí macho y me debía a él, sumisa a mí amo y señor, la batuta de carne que se movía dentro de mí dirigía el concierto de sensaciones y emociones que me sobrepasaban en delirios dementes y que me golpeaban sin cesar. Mi pequeño coño estaba sufriendo la presión que ejercía su bola en mi interior, suave y resbaladizo, mi conchita acomodaba toda su longitud y el grosor de su inflamado bulbo, mi concha estaba literalmente henchida de verga canina, me estaba acostumbrando a la quietud o pausa que Valiente hacía mientras su pene palpitaba dentro de mí, cuando un violento chorro de líquido caliente me hizo saltar y gemir, su semen vaciándose en mi coño me hizo temblar y correrme una vez más con sinuosos movimientos de mis caderas que aceptan ese baño interior de su lefa acuosa inundándome por todas partes. Mi rostro desfigurado por el orgasmo con mis ojos apretados y mi boca abierta para respirar bocanadas de aire y llenar mis pulmones que parecían explotar al igual que todo mi cuerpo, mis caderas saltaban y se sacudían en espasmos de lujuria y placer, me aferraba a la cresta de esa ola de placer que me llevaba por sinuosas curvas que iban y venían estremeciendo todo mi ser, me hacían gritar en éxtasi y termine derrumbándome con mis tetas sobre las pieles que cosquilleaban mis pezones duros como roca – te gusta follarme tesoro mío … ¿no es verdad? … te da placer enterrarme tu dura pija en mi chochito estrecho … ¿no? … quieres seguir culeándome todo el día … ¿verdad? – estaba tan caliente pendiendo de su enorme verga que intentaba conectarme intelectualmente con este macho salvaje que me dominaba con su tosca fuerza animal, pero las respuestas eran obvias, porque era lo que yo también quería. Su semen caliente seguía saliendo de su hinchada pija, aun cuando Valiente se había girado y estábamos culo a culo, me hacía sentir como una ninfa traviesa del bosque con su peludo amante compartiendo la perversión humana de follar con un animal y más cachonda me sentía ante esta primitiva sensación de ser follada y sentir tanto placer desenfrenado, la rajita de mi chocho se desbordaba a medida que la verga de Valiente se empequeñecía para desabotonarme y dejarme libre, en tanto mis tetas se balanceaban ante las contorsiones obscenas de mi torso por atrapar esa verga por algunos minutos más, mis muslos tiritaban y mi clítoris explotaba cada vez que Valiente tironeaba su verga peluda tratando de forzar mi boquete vaginal que lo aprisionaba y lo soldaba a mi carne. Valiente estaba gruñendo y temblando al igual que yo, él tratando de zafarse del apriete de mi coño y yo trabajando con mis músculos para no dejar escapar ese tesoro de pene que palpitaba en mi provocándome tanto placer, las detonaciones de placer de mí clítoris se sucedían una tras otra y me vaciaba la cabeza de todo raciocinio, estaba enloquecida de placer y quería que esta tortura de lascivia continuase por siempre, me pellizqué mis tetas una y otra vez haciendo enrojecer mis pezones, mis caderas seguían retorciéndose sintiendo esa dulce verga que se hacía cada vez más pequeña hasta que con un sonoro ruido se escapó de mi conchita trepidante, me deslicé sobre la cubierta con mis piernas lo más abiertas posible y mi chuchita abierta hacia arriba, Valiente vino a lamer los restos de su semen y fluidos que rebosaban de mi vagina inflamada, el toqueteo de mi clítoris me provoco unos mini orgasmos que se llevaron mis últimas fuerzas. Me extendí de espalda y mire la roja verga de Valiente, era gigantesca, lustrosa, caliente y estaba cubierta de nuestros jugos, me arrastre hacía él y lo ayudé a limpiar su polla con limpios lengüetazos de mi lengua pequeñita, él me agradeció con su lengua sobre mis cabellos, poco a poco su polla se fue contrayendo dentro de su funda peluda, me acurruqué junto a él y me adormecí con mi desnudo cuerpo junto a mi amante después de habernos amado hasta quedar exhaustos. Me desperté con Valiente hurgando con su lengua mi pegajoso chocho, abrí bien mis piernas para que me hiciera gozar como solo él sabe hacerlo, levanté en alto mi pierna izquierda y le di amplio acceso a mi chuchita y culo que él comenzó a lamer ansiosamente, me apreté mis tetas intensificando esa sensación concupiscente que me insuflaba mi amante con su pasión desbordada, m giré un poco y agarré su funda pelosa y su pene emergió como por encanto de su guarida y comenzó a crecer, había dentro de la cueva unas rocas con forma de mesita, me alcé y Valiente un poco desconcertado me vino detrás fruñendo y refunfuñando, como todo macho cuando no obtiene de inmediato los favores de su hembra. Apoyé un par de pieles en la roca y luego acomodé la cubierta térmica, después me senté y Valiente rápidamente ataco mi bajo vientre, me eché hacía atrás acariciando mis senos hinchados y refregué un poco mis pezones hasta que se pusieron duros como proyectiles, Valiente se enfrentaba a una posición desconocida para él , pero su astucia de lobo lo llevo a experimentar y subió sus zampas a la roca y su polla se comenzó a acercar a la fisura de mi coño en ebullición, siguiendo el sinuoso contorno de mi cuerpo y mis tetas, vi que la punta de su verga estaba a centímetros de mi concha. Valiente dio un par de saltitos un poco cómicos, yo veía su hocico con su lengua que colgaba de un lado y una expresión mixta de curiosidad y lujuria, él estaba caliente como yo y quería ensartarme en su enorme pija puntuda, bajé un poco mi centro y el sintió la humedad de mi sexo en su polla y empujo una buena porción de ella en mí, luego avanzo con sus patitas unos centímetros y enterró su asta incluyendo su bola, todo de un golpe, casi me ahogué del grito que se me escapó, lo sentía mucho más adentro que en la posición a lo perrito, además tenía su pelaje que se refregaba en mis tetas y pezones como una estimulación extra, me hacía temblar toda porque abrazándolo me estremecía como una muñeca, éramos como una máquina de follar bien engrasada y mecanismos de precisión que interactuaban armoniosamente. Ahora yo lo podía amarrar con mis piernas y tirarlo más adentro de mí y eso era lo que estaba haciendo mientras gritaba desesperada y con la razón fuera de sintonía con el género humano, me había transformado en una bestia y quería ser follada como tal, con esa fuerza descomunal de este macho salvaje que me poseía como un déspota, dominante y abusivo, era su esclava y podía hacer lo que él quisiera de mí, me importaba solo el imperioso deseo de gozar de esta esclavitud sexual, de ser sometida y ser fuente de dar y recibir placer inaudito, esa era mi fuerza y potencia a la vez, no mi debilidad, porque mi voluntad era esa y mi voluntad no era sometida, sino que mi voluntad era satisfecha. Valiente me estaba dando con todo, mis piernas al aire se plegaban y distendían una y otra vez, haciendo saltar mi pelvis contra el forro de mi peludo a amante, mi clítoris era pinchado por cientos de sus pelos y tronaba en espasmos a través de todo mi cuerpo haciendo gritar mi locura y mi lujuria desencadenadas, me corría una y otra vez con esa daga ensartada hasta mi útero, pensaba que podía aflorarme por la boca y así lamer su semen explotando dentro de mí, una mueca de sonrisa se dibujó en mis labios ante esta descabellada idea. −Dámelo más fuerte Valiente … hazme tuya, amorcito mío … cógeme … cógeme, más fuerte tesoro mío … dame tus cachorritos … dame tus bichitos nadadores− gritaba como poseída por una fuerza sobrenatural y mi lobo mantenía su ritmo frenético y su bola se hinchaba y su pene crecía, todo al mismo tiempo, a un cierto punto todo pareció desvanecerse en el aire, solo una nube celeste con tonos blanquecinos y rosáceos inundo mis sentidos, los sonidos se habían alejado de mí, me envolvía una burbuja con un pene colosal que se esparcía dentro de mi cuerpo abriéndose paso entre mis vísceras, mi estómago, mis pulmones, llegaba hasta mi corazón y palpitaba a su mismo ritmo, esa carne intrusiva que se fundía con mi carne, ahora mi cuerpo tenía la forma de un pene del cual salían pececillos de colores que nadaban en una sola dirección, al final de la ruta había un gran ovulo con una coraza azul y rayas multicolores, todos nadaban hacía esa meta añorada, pero el ovulo flotaba y se alejaba en ese mar azulino, luego todo se tornaba de rojo, un rojo ardiente como de un volcán que escupía metal candente, todo se diluía en mis entrañas, ese calor colmaba mis ovarios, llenaba mi matriz, desde allí era devuelta en un potente chorro que escapaba de mi vagina como agua con una cierta turbiedad, bajaba por mis muslos, era el semen de Valiente que me había provocado un fenomenal orgasmo, volvían mis jadeos y mis chillidos, tenía a Valiente atenazado entre mis piernas convulsionándose a la par de mi cuerpo, bombeaba oleadas y oleadas de su semen tórrido y abrasador. Su denso pelaje acariciaba mis tetas suavemente, el calor de su pecho lo tenía sobre mis pechos, salía tanta lefa caliente de mi conchita que me parecía que me estuviese derritiendo alrededor de su polla incandescente, nos quedamos abotonados, pero al parecer en esta posición su pene se resbala más fácil fuera de mi chocho, me quedé tranquila mientras Valiente me lamía mi chocho limpiando nuestros fluidos, luego él salió de la cueva y aulló varias veces, no me explicaba el porqué de su actuar, pero envolviéndome en la manta fui a mirar el exterior de la cueva y había unos catorce animales, ninguno se manifestó contra de mí, como si hubiesen sabido de mi presencia, un exuberante macho intento acercarse a mí, pero Valiente lo interceptó, le gruño y el otro bajó su cola y se retiró hacía los matorrales, había tres crías crecidas y cuatro lobas, las lobas se acercaron y me olfatearon, se acercaron a mi entrepierna y sintieron la esencia de hembra humana mezclada con el semen de su capo de manada, ninguno me miró como una extraña, fui aceptada por ser la hembra del jefe, Fuera había un día hermoso, de mi chocho la esencia sutil y seductora emanaba en todas las direcciones, Valiente se volvió a mirarme y vi que la punta aguzada de su pene asomaba de su peludo forro, vino hacía mí y yo entendí, me adentré en la caverna y él comenzó a lamer mi chocho desde atrás, estimulaba mi culito, me detuve y abrí mis nalgas, su hocico se enterró a lamer mi ano, me agaché un poco y abrí más mis glúteos su lengua se enfiló en mi grieta anal causándome fuertes vibraciones, si él deseaba mi orificio anal, yo estaba dispuesta para él, miré su verga inmensa pulsando bajo su vientre y mi mano la aferró con firmeza, estaba dura, resbalosa, caliente, me incliné un poco a saborear las gotitas que caían de su falo carnoso, él estaba muy excitado y daba como saltitos sintiendo la lujuria de mi boca en su pene lustroso, me puse en cuatro y Valiente me montó. Él rápidamente encontró el ángulo correcto y me penetró con destreza, otro par de embates y su bola enterita atiborró mi estrecha chuchita, luego afianzo su agarre de mis caderas y dio inicio a su pistoneo salvaje y rápido a mi conchita, haciéndome gritar de goce al sentir ese pene gigantesco llenando todos los espacios de mi vagina, sus movimientos veloces e inarrestables me transportaron rápidamente a ese estado de éxtasi y beatitud casi religiosa, un acto de amor tan salvaje que sobrepasa mis niveles de entendimiento y me saca de lo natural, esa especie de limbo dorado donde navego en la punta de su pene contrayendo mi ano y mi vagina que envuelve su pene maravilloso, quisiera voltearme y llenarlo de besos y caricias en reconocimiento a las sensaciones estupendas que hace que crezcan en mí, los temblorcillos, los escalofríos, las vibraciones, todo mi cuerpo reacciona y viene tocado de esas ondas que van y vienen, es imposible describir lo que se siente porque estás en un estado de gracia especial disfrutando la verga de tú amante peludo. Valiente poco a poco disminuyo la velocidad de bombeo, pero comenzó a vaciar sus cojones hartos de semen en el interior de mi sexo, la caliente lefa escurría libre en todas las direcciones dentro de mí, me sentí inflada por su bola y después por la cantidad acuosa de su esperma, todo contribuía a que mis orgasmos continuasen prolongadamente, sobrecargando de estímulos mi cerebro que explotaba en tantos modos diferentes, mis ojos no podían enfocar, todos lo veía a través de una estrato sutil de miles de colores que confundían las sombras y las imágenes que mi hipotálamo procesaba, exhausta y rendida de tanta euforia, apoye mi rostro y mis senos en el piso, la frescura del terreno me hizo retornar en mí y pude ver que las lobas estaban mirándonos, él me tenía firmemente abotonada y me fecundaba, quizás las otras hembras lo resentían o quizás me contemplaban como a una hermana. Cuando Valiente se despegó de mí vino a lamer nuestros fluidos, yo me recosté de espalda y lo dejé hacer, cerré los ojos y disfruté de otro par de mini orgasmos, luego le devolví el favor chupándosela toda entera, pasando por sus cojones y el peludo forro de su polla, él me agradeció lamiendo mis cabellos y mejillas, me envolví en mi manta gris y salí de la cueva, al exterior jugué con las crías bajo la atenta mirada de sus madres, pude acercarme y acariciar a la loba que amantaba dos de sus crías y sentí un poco celos de ver a las crías engendradas por mi amante, toda la manada me trataba como una más y podía moverme entre ellos sin causar sobresaltos, los lobos son muy sociables y amigables entre ellos, y me sentía una de ellos. Valiente me empujó dentro de la cueva y nos apareamos, las lobas me limpiaron mi concha y Valiente me montó muchas veces más, las lobas se echaron a la entrada de la caverna y no dejaron pasar a nadie, ni siquiera a sus crías, cuando Valiente me desabotonaba, dos lobas venían y me lamian el chocho con avidez, me procuraron múltiples orgasmos, me hicieron sentir como parte de la manada, esa noche mi macho durmió a mi lado, yo me cobijé desnuda detrás de él y jugué con su pene obligándolo a montarme con su verga erecta, dura y caliente, las lobas estaban en lo suyo, algunas amantando a sus crías y no tenían celo, la única en celo era yo y el macho alfa cumplía con su deber apareándose conmigo en cada ocasión posible. Después de tres días Valiente perdió interés en mí y desapareció con la manada, recogí mis cosas y saliendo de la gruta, lo encontré a él que me miraba en un modo casi humano, como diciéndome ‒ te extrañaré ‒ luego se giró y se dirigió a los matorrales, lo seguí y él me encamino hasta las cercanías de casa mía, pase a su lado y me agache abrazándolo y besando sus orejas y hocico, él me lengüeteó mi rostro. Cuando me volví antes de entrar a casa, él ya no estaba, en la lejanía pude ver a mi vecina que me miraba y no sabría decir si me vio abrazando al lobo o quizás no, levante mi mano para saludarla y ella respondió mi gesto, no le di mayor importancia y entre en casa a ducharme, se que debo tener paciencia por algunas semanas e ir a un nuevo reencuentro salvaje. Comentarios, sugerencias, criticas y contribuciones, escribir a: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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