Relato Erótico de Confesiones: TODO POR LA SALUD DE MI NENA

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Fecha: 2021-10-11


TODO POR LA SALUD DE MI NENA


Autor: Alejandrogusta

Categoría: Confesiones

ACLARACIÓN NECESARIA Este relato lo leí en una página y lo copié. Cuando lo busqué otra vez ya no encontré la página. Creo que vale compartirlo aquí. yo lo titulé así TODO POR LA SALUD DE MI NENA Hola a todos mi nombre es Eduardo, Tengo 25 años y soy padre soltero. Mi pequeña Milena tiene 5 añitos. Es muy alegre y cariñosa. Es pequeñita, blanquita y de cabello rubio. Su cuerpo no es flaco pero no es gordita, está en el medio. Su madre nos dejó cuando tenía 1 añito, desde entonces he tenido que criar a mi hija yo sólo. Nuestra relación fue normal hasta que un día Milena me despertó llorando. Mire la hora y eran las 12 de la noche. Le pregunté que le pasaba y me dijo que se despertó hacer pis pero le salía algo rojo de sus partes de princesa. Me asusté y la subí a la cama. Quite su ropita de dormir, su calzoncito de dibujos de princesa y abrí sus piernas. Tal y como Mile me había dicho, estaba sangrando. Me asusté aún más, eso no era normal. Me cambié y le puse otra ropita limpia a mi bebé. Llame un taxi, no quería conducir, estaba muy asustado por lo que estaba pasando. Llegamos y al ser tan pequeña me atendieron rápido. Nos atendió un doctor de avanzada edad. Estaría entre los 60 a 70 años. -¿Qué pasó con esta muñequita? - Pregunto el doctor mirando a mi hija. – Ella se despertó a orinar y vio que sangraba - Digo asustado y el doctor comienza a escribir en su computador. -¿Algo más, fiebre, dolor? - Pregunta y niego. El sigue escribiendo hasta que se levanta de su silla y me señala la camilla. – Quite toda su ropita y acuéstela en la camilla. Hago lo que dice y la acuesto. Me alejo un poco para que el haga su trabajo. – Princesita ¿te duele si te tocó aquí? - Dice tocando la parte baja de su vientre. – No doc. Responde ella y bosteza. Parece que ya tiene sueño. El doctor sigue tocando su cuerpecito y ella sigue negando. – Parece que todo está bien por fuera. Dice y abre las piernas de mi princesa. Ella no dije nada. Sólo se deja hacer. ÉL doctor se pone unos guantes y toca su vagina. Mi pequeña gime y me sorprendo. No creí que una niña podía sentir placer. El continúa el examen un rato más. Durante todo el examen mi pequeña sólo gemía y pude ver que también le salían fluidos. El doctor metió un dedo y mi pequeña creo que tuvo un orgasmo. El doctor la limpió y busco una toalla higiénica. Me pidió el calzoncito de Mile y le puso la toalla y el mismo se la subió. Luego me pidió que le pusiera la demás ropa. -Doctor ¿Qué tiene mi hija? - Pregunto cuando vuelve a sentarse y escribir en su computadora. – Es una enfermedad muy rara y se conocen sólo dos casos. Dice con una gran sonrisa. -¿De qué se trata? ¿Tiene cura? - Pregunto y el niega. – Al ser tan rara hay poca información, pero tranquilo no es nada grave, lo único que puede pasar es que Milena no pueda tener hijos en un futuro. Dice con pesar. -¿Cuál es el tratamiento? - Pregunto y el doctor me mira con pesar. – No hay ningún tratamiento, mire le voy a explicar bien, su hija ya se desarrolló, sus órganos reproductores ya están en funcionamiento, su cuerpo actúa como si tuviera 15 o 16 años. – ¿Eso como es posible, sólo tiene 5 años? - Pregunto aún sin creer lo que le pasa a mi hija. – Mire a partir de hoy su hija va a tener el periodo cada mes, y puede que su cuerpo cambie, pero no mucho, además sus hormonas van a estar revolucionadas -¿Y lo de tener hijos? – Al ser su desarrollo tan anticipado, su cuerpo de niña está preparado para tener hijos, por eso cuando llegue a la edad de 20 años es muy probable que sea demasiado difícil quedar embarazada. Es igual que una señora de 40 quiera tener un hijo, es probable lo logre, pero no va hacer fácil. Eso justo es lo que le va a suceder a Milena. – Doctor debe haber algo para que mi hija pueda tener hijos más adelante - Digo desesperado - Milena es mi única hija y yo soy hijo único. Si ella no tiene hijos no habrá descendencia y mi generación se acabará – Hay una forma, no está comprobado, porque ninguno de los casos anteriores quisieron probar. Dice el doctor como si fuera un secreto. -¿Cuál es? Yo voy hacer todo para que mi hija pueda ser madre - Digo decidido. El doctor me mira unos minutos y al fin se decide hablar. -Bueno, como le dije antes el cuerpo de su hija está preparado para que pueda quedar embarazada, pero al no utilizar los órganos reproductores se van a ir atrofiando, todo lo que hay que hacer es que sus órganos reproductores sigan funcionando hasta que ella decida tener hijos. -¿Cómo se logra eso? - Pregunto ansioso. – Debe hacerlo como cualquier mujer lo haría - Dice y mira hacia la niña. -¿Cómo? - Pregunto al ver que el doctor no sigue hablando. – Teniendo relaciones sexuales - Dice y yo quedó en shock. No puedo creer lo que acabo de escuchar, como mi pequeña bebé de 5 años va a tener relaciones. – ¿Es una broma? - Pregunto y el doctor niega – La única forma para que los órganos reproductores sigan funcionando hasta que Milena crezca es que los comience a utilizar desde ahora. -¿Qué debo hacer? - Pregunto después de unos minutos en silencio. – Debe comenzar a enseñarle a su hija sobre el sexo. Cuando la estaba examinando tuvo un orgasmo lo que significa que es capaz de sentir placer. Dice viendo a Milena que hace minutos se quedó dormida. – Doctor por favor, sea más explícito, por favor - Digo ya desesperado. – Milena a partir de hoy debe tener una vida sexual activa. Ella deberá ser penetrada diariamente y recibir esperma en su útero mínimo dos veces al día. Usted tendrá que iniciarla y penetrarla al menos dos veces en el día. - Dice y miro a mi pequeña en mis brazos. -¿No quedara embarazada? - Pregunto. El doctor niega - ¿Su vagina no es muy pequeña? Mi pene es grande y grueso, le puedo hacer daño - Pregunto las dudas que tengo, ya me decidí hacer todo lo que tenga que hacer por su salud. – En eso tiene razón, puede hacer daño siempre y cuando no la prepare bien, cuando le introduje un dedo me di cuenta que su vagina es muy flexible. Con paciencia y cuidado podrá hacerlo. Recuerde que tiene que entrarle hasta romper el himen para que el semen pueda entrar en el útero. De otra manera no se puede hacer - Dice con una sonrisa. – Bueno creo que eso es todo - Digo y el doctor asiente. Me da la tarjeta con su número y dirección. – Sea cuidadoso al penetrarla, por lo menos hasta que sus genitales se adapten al tamaño de su miembro. Cuando la desvirgue llévala a mi casa, aunque estoy seguro que no le va a hacer daño, yo quiero revisarla por si algo sale mal - Dice y le doy las gracias. Ya en mi casa acuesto a Milena en su cama. Yo voy a darme un baño y veo que son las 8 de la mañana. Llamo al colegio para decir que hoy no asistirá y me acuesto a su lado. Siento unas manos pequeñitas en mi rostro. -Papi. Papi. Tengo hambre - Dice mi hija y me levanto. Miro la hora y son las 11 de la mañana, eso sí que dormimos. Me levanto me lavo los dientes y le preparo el desayuno. Mientras come aprovechó para hacer algunas preguntas. – Mi vida, ¿Te gustó cuando el Doctor te tocó en tus partes de princesa? Ella asiente y ríe. – Siii, Papi, me gustó mucho - Dice con su voz infantil. -¿Y te dolió cuando metió un dedito? - Ella niega de nuevo. – Nooo, me dio muchas cosquillas y me hice pis. Dice y continúa comiendo. Está decidido. Voy a tener sexo con mi nena. Cuando termina de desayunar le digo que se bañe, espero que salga con la toalla y le digo que se acueste en la cama y abra las piernas. Mi bebé hace lo que le digo y comienzo a tocar su vaginita. Esta se llena rápido de fluido y de sangre. – ¿Te gusta bebé? - Le pregunto y veo que tiene sus ojitos cerrados. – Siii, Papi, más - Dice y me excita. Mi pene crece, hace mucho que no estaba con una mujer, y el pensar que es mi propia hija hace que la excitación sea mayor. – Ya voy bebé, en un rato papi te va a meter la medicina por este lugar -Digo metiendo el dedo índice. Comienzo una penetración lenta para que se acostumbre al intruso. – Papiii, voy hacer pis - Dice y pierdo un poco el control y meto otro dedo. Mi pequeña grita se convulsiona. Cuando se relaja saco los dedos llenos de su esencia de mujer. Luego de comprobar que mi pequeña hija podía sentir placer sexual, llegó el momento de comenzar con su tratamiento de penetración y esperma dos veces al día. -Amor, ¿Estás bien? - Pregunto al ver que su respiración su relaja. – Sii, papi, ahora tengo mucho sueño - Dice y cierra sus ojitos. – Amor, aún no te duermas, papi tiene que poner su medicina dentro de ti. Ella abre sus ojitos y asiente. No me atrevo a quitarme toda la ropa. Mi pequeña vuelve a cerrar los ojos del cansancio, no debe ser fácil tener un orgasmo siendo tan niña. Sólo bajo mis pantalones y mi polla sale dura y gruesa. Agradezco que mi pequeña tenga sueño y no vea los 21 cm de largo y 5 de grosor de mi pene. Busco un pañuelo y le tapó los ojos. No quiero que su mente recuerde que su propio padre la desvirgo. -Bebe, vuelve abrir las piernas como hace un momento. No lo hace y me percató que se volvió a quedar dormida. Con mis manos temblando de anticipación separo sus muslos y veo esa vagina tan pequeñita y cerradita. – Perdóname mi amor - Digo y me ubico entre sus piernas. Con mi mano llevo la cabeza de mi pene a su entrada. Respiro profundo y presiono. No se mete y vuelvo a intentar. Sus labios están aún llenos de fluido y un poquito de sangre. Vuelvo a intentar y nada. Esta muy cerradita. – Amor, despierta, tienes que ayudar a papi a poner tu medicina. Digo y ella se mueve. – Papi, ¿Cómo vas a meterla? - Pregunta con un bostezo. – Con una inyección que papi tiene entre sus piernas - Digo y ella intenta quitarse el pañuelo y no la dejo. – Amor papi no puede ponerte la medicina porque no dejas que entre, tienes que dejar que papi te penetre - Digo y ella abre más sus piernas. Vuelvo a empujar pero no entra, busco en su habitación algo que me sirva como lubricante. Sólo veo vaselina que uso para evitar la fricción de su piel con la ropa cuando le queda muy apretada. Busco el frasco y me unto mucha vaselina en la punta de mi pija, también le hecho mucho e en su huequito. Me vuelvo a ubicar y empujó, ahora si entra la cabeza. -¡Ay! Papi duele - Dice mi pequeña e intenta moverse pero le tomo fuerte de las caderas. -Amor, tienes que aguantar, es para que te cures - Digo y ella aprieta mi pija con sus paredes vaginales. – Voy a meter un poquito más, relájate bebé - Estoy a nada se eyacular. Estoy penetrando a mi hija., mi bebé de 5 años. Vuelvo a empujar y se meten otros dos centímetros. – Nooo, papi, duele mucho - Dice y le acaricio su cabello. – Tranquila mi amor, ya casi estoy llegando al final - Bajo la mirada y casi me corro. Mi pequeña ha dejado entrar toda mi gruesa cabeza y un poco más. Su chochito está muy estirado por el grosor de mi pene Vuelvo a empujar y ahora entra como 5 centímetros. Mi pequeña comienza a llorar pidiendo que no siga que le duele mucho. Estoy tentado a sacar mi polla pero no quiero que mi pequeña sufra en el futuro al no poder tener hijos. – Ya casi termino amor, aguanta un poquito más. Digo y empujo hasta que siento una barrera que no me deja continuar. Ya llegue a su himen, no voy a dar marcha atrás. Respiro y dejo caer todo mi peso, mi pequeña grita y la aprieto para que no se mueva. – Ya está amor, ya llegue al final, tranquila. Intento consolarla pero su llanto sigue. Siento como sus paredes aprietan mi polla. Miro y entró más de la mitad. Me sorprendo, nunca pensé que una niña podía albergar tanta pija. Intento moverme pero sus paredes me están apretando mucho. Su vaginita es tan apretada que estoy a nada de llenarle su útero con toda mi leche. – Me duele papi, no te muevas - Dice y hago lo que me dice. Creo que ya ha sufrido mucho por hoy. Ella comienza a aflojar y apretar inconscientemente sus paredes, eso hace que no aguante mucho y la lleno de mi esperma. -Ya mi vida, no llores, ya papi te dio tu medicina. Espero que la verga se ponga fláccida para sacársela pero no lo consigo. Al mirar como estamos acoplados la pija se me pone más dura. La consuelo y me salgo con mucho cuidado. Me subo de nuevo el pantalón y le quitó el pañuelo de sus ojitos. – Papi, no quiero más medicina, eso duele mucho - Dice con lágrimas. Veo el desastre que hice. Su vagina está muy abierta, llena de esperma, sangre y resto de su himen. Los labiecitos de la vagina están hinchados. Las sábanas están todas manchadas. – Ven amor, vamos a darte un baño, y luego vamos a ir donde el Doctor. Digo arrepentido de todo lo que acaba de pasar. Acabo de desvirgar a mi hija de sólo 5 años. Lo peor fue que lo disfrute. Cada momento de la penetración me gusto. Pude sentir en los bordes de la cabeza de mi verga cada milímetro que le entraba en la tierna conchita. Por primera vez sentí la presión del himen sobre la cabeza de la verga y cuando se rompió. La baño muy bien limpió su vaginita y le pongo una ropa suelta para que no le rose. Llamo al doctor antes de salir de casa para ver si tiene tiempo y me dice que me espera en su casa. Esta vez si nos vamos en mi coche. Mi pequeña habla de cosas infantiles mientras de mi mente no pasa lo que acabo de hacer. Puedo ir a la cárcel si alguien se entera. -Bebe, no puedes decirle a nadie de tus curaciones, sólo el Doctor y yo debemos saber. Digo y ella me sonríe inocente. – Bueno papi. Responde y sigue contando cosas de niñas. Llegamos a la dirección de la tarjeta y es una casa muy grande y elegante. El doctor nos espera en la entrada con la puerta abierta. Alrededor de la casa sólo hay árboles. Entramos y nos dice donde está su consultorio privado. – ¿Su esposa? - Pregunto por ser cortes. – Soy viudo, vivo en esta casa sólo desde hace 10 años - Dice con una sonrisa triste. – Mi papi también es viudo - Dice la niña y le sonrió. Eso no es completamente cierto, pero no supe como explicarle a la niña que su mamá se había ido con otro hombre y nos había dejado. – Bien, dígame Sr Eduardo ¿Cómo le fue? - Pregunta directo. Supongo que quiere acabar rápido con la consulta. – Al principio no le entraba. No había manera de entrar. Como le dije mi miembro es muy grande y sobre todo cabezón y no quería lastimarla. Hube de poner un lubricante porque con la saliva no alcanzaba. Con ayuda de vaselina lo logré. Digo con algo de vergüenza. – Bien, veamos si le hizo daño - Dice y llama a Mile para que se acerque a su lado. El mismo comienza a quitar toda su ropita, y la deja desnuda. La carga y la lleva a una camilla que hay en la esquina de la habitación. La acuesta y le abre las piernas. -¿Te dolió mucho muñeca? - Pregunta tocando su vaginita sin guantes esta vez. – Sii, mucho, esa inyección era muy grande - Dice con inocencia. – Seguro que si, pero debes dejar que tu papá siga poniendo la medicina dentro, para que te cures y puedas crecer sanita - Dice y veo como mete un dedo. – ¿Te duele? - Pregunta y mi niña niega. El se sorprende y mete otro dedo. -¿Y ahora? - Pregunta y ella vuelve a negar. El anciano continúa con la penetración ahora más rápido. – Me hace cosquillas, me gusta. Dice mi niña con la respiración acelerada. Ver como mete sus dedos en mi hija hace que tenga una erección. El doctor mira a mi niña y mete otro dedo. Ella se queja un poquito pero luego comienza a gemir. Sus dedos largos entran y salen con facilidad. Mi pequeña no soporta mucho y se corre. – Señor Eduardo, venga un segundo – Vamos detrás de un biombo – Muéstreme su equipo – No le entendí – Baje su pantalón y déjeme ver el tamaño del miembro – Me bajé el pantalón y le mostré – Bueno, es mucho más grande de lo que pensé. -¿Es un problema el tamaño, doctor? – dije preocupado -Si lo hace bien. Con calma no la dañará ¿Cuánto le mide cuando se le para? - Un poquito más de 21, doc -La verdad que el largo se puede regular pero lo grueso es el problema. -¿Si suspendemos el tratamiento como la curaremos, doc? -No suspenda nada, amigo Eduardo. Solo tenga cuidado al ponerle a la nena el miembro. No quiera meterlo todo de una vez. -No doctor. No lo haré – Me subí el pantalón y sentí alivio al no tener que suspender el tratamiento a mi chiquita. De verdad sentí placer al hacerlo y dejarle mi semen dentro. - ¿Puede esperar un momento fuera? - Dice el doctor y salgo. Obvio que dejo la puerta medio abierta y que quedo viendo que le va hacer el doctor a mi hija. -Muñequita, eres muy linda, vamos a poner la medicina dentro - El doctor se baja los pantalones y la tiene erecta. No es tan grande ni gruesa como la mía. Diría que tiene sólo 14 centímetros. Mi niña lo ve y abre mucho la boca. – Doc, ¿Esa es la inyección? Pregunta señalando su pene. El sonríe y asiente - Es muy grande y gruesa, por eso me dolió con papi - Dice y el doctor sonríe de si inocencia. – Pero antes de poner tu medicina dentro, voy a dártela en la boca, también necesitas tomarla - Dice y el baja a mi niña de la camilla y hace que abra la boca. Saco mi pene y comienzo a masturbarme. Mi pequeña es tan inocente que hace todo lo que dice el anciano. – Eso es muñeca, ahora chupa como si fuera un helado - Dice y toma su cabeza para que mi niña no se aleje. Mi niña chupa y chupa como una experta. Cualquiera pagaría por ver una imagen así. Una niña de 5 años con la polla de un viejo de 60 años en su boca, nunca pensé que vería a mi pequeña dar tanto placer. Veo que el doctor comienza a empujar la cabeza de mi niña y ella comienza a querer alejarse. El doctor gime muy fuerte y le llena la garganta de leche. – Tómala toda, te hará crecer grande y fuerte - Dice y mi niña traga todo - Creo que vamos a dejar que sea tu papá quien te ponga la inyección dentro de tu vaginita, ya estoy viejo y no aguanto dos corridas - Dice y mi niña parece no entender lo que dice. Me alejo de la puerta y me siento en la sala a esperar que me llamen de nuevo. No pasa mucho tiempo cuando llega mi niña y me abraza. Ya está vestida y muy alegre. -Sr Eduardo, la niña no tiene ningún desgarro, corte o hematoma, creo que puede continuar con el tratamiento hoy mismo. Dice y mi niña hace mala cara. – Esa medicina me duele, mejor en la boca. Dice mi hija, me hago como el que no entiende. – ¿Existe algo que me recomiende para evitar el dolor de la penetración?. Pregunto y el piensa unos minutos. – Creo que sí, espere un minuto aquí - Dice y vuelve a entrar en su consultorio. Sale con una bolsa con cremas y algunas medicinas. – Hay algunos lubricantes, analgésicos para el dolor, y una anestesia local, además le recomiendo que use juguetes sexuales, para que la niña no sufra durante la penetración debe estar muy excitada, piense que es una mujer, necesita estar muy excitada a la hora de la penetración. Le doy las gracias y salgo para nuestra casa, hoy mismo voy a probar todo lo que me dio el médico. A partir de hoy mi hija va a disfrutar los placeres de sexo a plenitud. El trayecto a casa es silencioso. Mi pequeña está callada mientras conduzco. Al pasar por una sex shop estaciono el auto y dejo a mi pequeña dentro. Compro todo lo que veo, dildos pequeños, y medianos, plugs delgados y gruesos, bolas dilatadoras, vibradores, succionadores de pezones. -¿Desea algo más? - Pregunta el hombre de la caja. -Creo que eso es todo - Pienso en qué más puedo necesitar, tengo todo lo que me recomendó el doctor. Tal vez necesite algo para demorar más y no acabar tan rápido. – ¿Tienes algo para aumentar la excitación? - Pregunto con algo de vergüenza. -Claro, ¿Para hombre o para mujer? - Pregunta, no sabía que había para mujer. – Ambos. Digo y el busca algo en la vitrina. Aparece con una caja de viagra y otra de un aerosol. – ¿Qué es esto? - Pregunto con interés, nunca había escuchado sobre Tefina. – Es un aerosol nasal que ayuda a aumentar la excitación, solo se rocía en la nariz en las horas previas a la práctica sexual. Dice y sonrió. Ahora si mi princesa me va a tocar por su medicina. Luego de comprar llegamos a la casa. Lo primero que voy a probar es el spray. -Mi amor, ven con papi, te voy a poner esto en la nariz, respira cuando oprima el aerosol - Ella lo hace y le sonrió -Papi te ama princesa, hoy vamos a utilizar unos juguetes que recomendó el doctor para tu tratamiento. Digo y ella sólo asiente. Comienzo a quitar su ropa y mi niña sólo se deja hacer todo lo que quiera, es tan inocente. Busco lo que compre y me decido primero por el lubricante. -Bien princesa, acuéstate y abre las piernas - Ella hace lo que le digo y me lleno los dedos de lubricante. Comienzo haciendo masajes en su clítoris. Y veo como comienza a mojarse. Meto un dedo y se resbala de tanta lubricación. -¿Te duele mi amor? - Pregunto sin dejar de meter y sacar el dedo. -No papi, es igual a como hizo el doc. - Dice y meto otro dedo. Estoy pajeándola hasta que se corre. -Ahora papi va a poner su medicina dentro. Mi hija hace un puchero y niega. -No papi, duele, dame la medicina en la boca como el doc.- Dice y estoy a punto de explotar. Al imaginar sus pequeños labios envolver mi polla. Me alejo de la cama y comienzo a quitar toda mi ropa. Es la primera vez que mi pequeña me ve completamente desnudo y con la polla a punto de explotar. -Papi, tu inyección es gigante y tiene muchos pelitos – En verdad soy todo peludo - El doc no tiene pelitos y tu inyección tiene dos globitos gordos acá – y me toca los testículos – Qué suavecitos - Dice sin dejar de ver mi polla grande y gruesa con la boca abierta sonrió y le llamo con la mano. -Voy a poner la medicina en tu boca, pero más tarde es dentro de tu cosita de princesa - Digo y ella sonríe feliz. Me siento en la cama y la ayudó para que mi polla quede a su altura. Cuando sus labios toca ni polla siento una corriente pasar todo mi cuerpo. Tenía años que no recibía un oral. Gracias al doctor mi pequeña sabe lo que tiene que hacer y lo hace de maravilla. Su boca abre lo más que puede para intentar comer toda mi polla. No es una tarea sencilla mi polla está cada vez más grande y mi pequeña cada que intenta meter más tiene arcadas. Le tomo su cabeza con la mano derecha y le ayudó a introducir un poco más. Estamos un rato en esto hasta que veo que está cansada, le acaricio el cabello y con algo de fuerza empujó mis caderas para meter una cuarta parte de mi polla. Ella se queja e intenta alejarse pero no la dejo y lleno su garganta de mi esperma. Con cuidado me salgo y veo su carita llena de baba. Sus ojitos están rojos y tiene algunas lágrimas. -Lo siento mi vida, no quería hacerte llorar - Le digo y ella se sube en mis piernas y me abraza. Comienza a llorar y le acaricio su espalda como consuelo. Estamos así como medía hora. Le ayudó a bañarse y a secarse. Busco vibrador pequeño y lo lleno de lubricante. No es tan largo pero si algo grueso. Abro sus labios vaginales y lo introduzco encendido con suavidad. Ella es tan pequeña que me sorprende que no sienta rechazo cada vez que es penetrada. El dolor es real en ella pero también debe sentir, pienso, algo de placer. -Voy a dejar este juguete un rato mientras comemos para que no te duela cuando papi ponga su inyección dentro tuyo - Digo y pongo sus pantis de princesas. Le ayudó a levantarse y sonrió al ver como camina con el vibrador puesto. -Papi, el juguete me hace cosquillas - Dice con su carita roja. Le sonrió y comenzamos a comer. Desde donde estoy escucho las vibraciones que hace el juguete dentro de mi pequeña. Cuando terminamos de comer la llevo a mi habitación. Quito su ropita y la acuesto en mi cama. Abro sus piernas y veo muchos jugos con un poco de sangre. No me preocupo, es sólo la menstruación. Comienzo a sacar y meter el vibrador, mi pequeña sólo gime mientras la penetro una y otra vez con el juguete. Cuando tiene dos orgasmos saco el vibrador y le meto tres dedos. Esta tan húmeda que sus paredes no oponen resistencia. Confío la penetración con mis dedos hasta su clímax. -Ahora papa va a poner su medicina. Le digo pero mi pequeña está dormida. Sonrió y acaricio sus pezoncitos. Son tan rosas que dan ganas de chupar hasta cansarme. Me ubico entre sus piernas y lleno mi polla de lubricante. Comienzo a empujar mis caderas con suavidad para no lastimarla. Mi pequeña se levanta y me mira con una pequeña sonrisa. La sigo penetrando hasta que siento su útero. Espero unos minutos a que se acostumbre al tamaño y al contrario de la primera vez, mi pequeña no llora, sólo me mira esperando a que continúe. Comienzo a salir y entrar con suavidad. No quiero asustarla como la primera vez. Cuando veo que comienza a gemir comienzo a moverme con más velocidad. Es tan increíble que una niña de 5 años disfrute ser penetrada por una polla grande y gruesa. Siento sus paredes apretar y llegar al orgasmo. Sonrió y la penetro más fuerte, ella continúa gimiendo, estoy a nada de llenar su útero con mi leche. Pero quiero que tenga otro orgasmo. Me salgo de ella y mi polla chorrea con sus jugos y sangre. La ubico en cuatro y la penetro desde atrás. Agarro sus caderas y la empujó más a mi polla, en esta posición siento que la penetro más a fondo. Siento de nuevo sus jugos mojar mi polla y como tiembla su pequeño cuerpo. Al ver que llegó a su segundo orgasmo la lleno con mi leche. -Ya mi amor, papi puso su medicina de hoy, mañana antes de ir a la escuela papi tiene que volver a poner su medicina para que te cures. Le digo mientras me salgo con mi polla fláccida. Me despierto con mi polla erecta, miro a mi pequeña dormir desnuda a mi lado. Me levanto y voy al baño. Me cepillo los dientes e intento orinar pero es difícil con la polla dura. Regreso al cuarto y veo lo dulce que se ve mi hija. No puedo creer que ayer tuvo dos orgasmos mientras la penetraba. Estoy tentado a volver a penetrarla pero no lo hago. Recuerdo que el doctor me dijo que podía hacerle daño si no la lubricada lo suficiente. Miro como mi pequeña hace muecas de dolor. Miro como poco a poco se levanta y me mira con lágrimas en sus hermosos ojitos. -Papi, me duele - Dice y toca su vaginita. Me asusto y abro sus piernas. Su vagina está muy roja e irritada. Miro como aún sale mi esperma de anoche y su sangre en pequeñas cantidades. -Tranquila mi Amor, ve al baño y métete en la tina con agua tibia - Ella hace lo que le digo y yo mientras llamo al doctor. -Doctor, soy Eduardo ¿Será que hoy también nos puede atender? -Lo siento mucho señor Eduardo hoy no puedo. Dice con algo de pesar. -Es urgente, mi hija amaneció con la vaginita muy roja e inflamada. Digo y el demora unos segundos en responder. -¿La forzó? Pregunta. -No, como se le ocurre, nunca le haría eso a mi hija - Le respondo. -Lo siento por dudar, pero sino la forzó no creo que sea nada grave, seguro se irritó al ser tan pequeña y no estar acostumbrada a una polla, use el analgésico para el dolor, y una anestesia local que le di la última vez. -Gracias, Doctor, pero estaría más tranquilo si la revisara. -Hoy trabajo todo el día y noche, voy a llegar algo tarde, si gusta puede llevar a Mile a mi casa mañana temprano. -Está bien doctor, gracias - Cuelgo y voy al baño. Mi hija está con sus ojitos cerrados dentro de la tina. Me quito la ropa y también me meto. La acomodo en mi regazo. Con el susto se me fue toda la excitación. Con delicadeza lavo todo su cuerpito. Cuando ya termino con nuestro baño. La envuelvo con la toalla y la llevo a la cama. Separo sus muslos y me tranquilizo un poco, con el agua tibia la hinchazón bajo y no se ve tan rojo. Busco la anestesia local y le hecho por toda su entradita. Comienzo a masajear su clítoris y vuelvo a excitarme. -Papi, arde - Dice mi pequeña y dejo de tocarla. Veo sus ojitos triste y me parte el corazón. -Ya pronto no vas a sentir nada amor - Le digo y busco los analgésicos. Le doy uno con un poco de agua. -Papi, ¿Hoy tampoco voy a clase? - Niego, no pienso arriesgarme. Le doy su desayuno y la acuesto sin ropita. Para que no le roce y le moleste. La cubro con la sabana y besó su mejilla. Llamo al colegio y le informo que mi hija aún está enferma. Luego llamo al trabajo y me sugieren que tome mis vacaciones si la niña sigue mal. No lo pienso, les digo que desde hoy comienzo mis 15 días de vacaciones. Dejo que duerma toda la mañana y a la hora del almuerzo la levanto. Se lo doy en la cama viendo sus pequeños pezones cuando termina de comer la acuesto y abro de nuevo sus piernas. -Amor, ¿Te duele aún? - Ella niega y sonríe. Toco su entradita y ella solo me mira con curiosidad. -No siento nada papi, parece que no me estuvieras tocando - Dice asustada. -Tranquila mi amor, es normal, es por la cremita que te eché en la mañana. Meto un dedo y ella se queja un poco. -Dentro si duele - Dice con un puchero. -Es porque papi solo te hecho cremita por fuera. Saco mi dedo con cuidado. Le vuelvo a poner la anestesia y ahora también por dentro. Pasamos toda la tarde viendo películas infantiles, llego la noche y a dormir. No la toque ni le di su “medicina”. Primero quiero que el doctor me asegure que puedo hacerlo sin hacerle daño. Me levanté temprano para hacer todo e ir donde el doctor. Cuando llegamos el Doctor nos saludó alegre. -Pasen, los estaba esperando - Fuimos directo a su consultorio privado. Lo bueno de estar aquí y no en el hospital era que todo era más tranquilo y no teníamos que esperar por horas a que nos atendieran. -Bien Mile, ya sabes cómo es, primero voy a quitar tu ropita y luego vas a recostarte en la camilla y abrir las piernas para mí - Mi pequeña feliz dejó que el doctor quitara su ropa y abrió sus piernas con una gran sonrisa al anciano. -Bien muñeca, eres muy inteligente - El doctor comenzó separando sus labios mayores. Miro su vagina roja, pero no como ayer. Metió un dedo y comenzó a penetrarla suave. -¿Te duele? - Pregunto y mi niña niega. -Ayer papi me puso una cremita mágica y no sentí más dolor - El doctor me mira. -Fue la anestesia, y le di los analgésicos - El asiente y agrega otro dedo. -¿Ahora? - Le pregunta y ella niega. ¿Sientes mis dedos dentro tuyo? - Mi bebé me mira y luego al doctor. Niega con la cabeza -¿ No sientes como la última vez?. -No, me gustaban las cosquillitas. Dice con un puchero. El doctor agrega otro dedo aunque ella no siente su sangre le ayuda a lubricar. -Señor Eduardo, ¿ Puede esperar en la sala?. Salgo y vuelvo a dejar la puerta medio abierta. El doctor saca los dedos y busca otra crema - Esta cremita va a ayudar que vuelvas a sentir cosquillitas - Veo como se empasta los dedos y comienza a llenarla de crema por fuera. Veo como mete un dedo y luego otro. Cuando mi pequeña comienza a gemir el agrega el último dedo. -Eso es muñequita, córrete en mis dedos - Mi pequeña tiembla y veo como disfruta de su orgasmo. -¿Tu papi ayer te inyectó la medicina? - Mi hija de 5 añitos niega. -Mal hecho, ahora te la voy a poner yo - El viejo se baja sus pantalones y no tiene interiores, su polla ya está preparada y lista para mi niña. La ubica en el borde de la camilla y con suavidad va entrando en ella. -Que delicia, que suerte tiene tu papá de poder poner su medicina dentro tuyo todos los días - El médico comienza con el mete y saca, mi pequeña solo disfruta, su infantil rostro no refleja incomodidad ni miedo. Saco mi polla y comienzo a tocarme, ver como ese viejo penetra a una niña de 5 años y como esta parece disfrutarlo es una imagen que volvería loco a cualquiera. A mí solo me genera morbo y un poco de envidia. Al ser su polla más pequeña creo que mi niña es capaz de albergarla toda. El doctor comienza a penetrarla con más rudeza. Veo como su polla entra casi por completo. -Eso es muñeca, trata de relajarte, ya casi entro por completo. Mi niña abre mucho sus piernas y pega un grito. Eso fue su primer orgasmo. El viejo aprovecha su clímax para penetrarla unos centímetros más. Sigue con sus penetraciones ahora más lento. -Doc, no entre más - Dice mi niña con dificultad. -Solo un poquito más y termino - Dice. Veo como la voltea y la pone en cuatro. Llena su entradita de saliva y vuelva a penetrarla. Con cada penetración el doctor parece no importar las protestas de mi pequeña y se hunde más en ella. Hasta que veo con sorpresa como sus bolas pegan en las nalgas de mi hija. El viejo lo logró, penetró a mi niña con toda su polla, debe medir 14 o 15 centímetros. Es mucho más pequeña que la mía, pero yo no he llegado tan profundo. Pensé que lo máximo que podía llegar eran 10 cm u 11 como mucho. Miro como el viejo llena a mi niña con su semen y se deja caer sobre su cuerpecito. -Bien hecho muñeca, tu vaginita es ultra flexible, si tu quieres y tu padre sabe como relajarte vas poder acogerlo todo. Me sorprendo, ¿Será que voy a poder meter toda mi polla en esa vaginita tan pequeña? Mi niña no se mueve hasta que le doctor se sale de ella. Mira hacia abajo y sonríe. -Es mucha medicina, mire doctor está saliendo. Dice con sus mejillas rojas. Aprovecho que este va a limpiarla para irme a la sala. Me siento y busco mi celular. Comienzo a responder algunos mensajes hasta que veo a mi niña correr hacia mí. -Papi ya el médico me curó. Dice alegre y veo con sorpresa fingida al anciano. -Aun no Mile, tu papi tiene que seguir con el tratamiento a diario, recuerde dos veces al día - Dice con temor. Yo vuelvo hacer como si no supiera que se aprovecha de mi niña. -¿Como esta? ¿Puede seguir con el tratamiento? -Por supuesto, como le dije por teléfono es solo una irritación normal, le recomiendo que cada que termine la penetración le de un analgésico y le ponga anestesia. Así evitamos la hinchazón y el enrojecimiento - Me tranquilizó, salimos de casa del doctor. Ya en la casa le pido a mi niña que me cuente todo lo que le hizo el doctor. Ella no duda y con sus palabras infantiles me narra todo lo que vi, solo que algo distorsionado por su mente de niña. -Voy a poner un juguetito ahora, pero este va hacer más largo. -¿De los que hacen cosquillas? - Pregunta con una gran sonrisa. -Si mi amor, es del mismo grande que la inyección del doctor, no debe doler ahora que él ya te abrió un poco más. Con mucho lubricante le meto el dildo vibrador, mi niña da pequeños quejidos pero no parece ser de dolor. Comienzo a meter y sacarlo con suavidad, no quiere entrar todo. -Amor, relájate como con el doctor, ya viste que si puedes. Mile cierra sus ojitos y abre más las piernas. Con fuerza meto todo el juguete. Ella se queja, pero yo estoy feliz. Si continuó así, e unos días voy a disfrutar de toda ella. -¿Quieres que lo saque? - Pregunto al ver que aún no ha abierto sus ojitos. -No papi, me gusta estos juguetes - Dice y cierra las piernas. Esta vez decido no ponerle nada de ropa. Así veo con más facilidad si el juguete intenta salir. Mi niña parece no importarle. Nos acostamos y vemos una película. -Papi, ya no puedo más, voy hacer pis - Estaba tan concentrado en la película que se me olvidó que mi niña tenía el juguete prendido. Sonrío y la acomodo en la cama. Abro las piernas y me sorprendo, mi niña de 5 años está empapada de sus propios fluidos. Con cuidado saco el juegue y lo remplazó por mi polla. La mía es más gruesa pero gracias a la lubricación entra, continuo con suavidad penetrando para ver hasta dónde soy capaz de llegar. -Dile a papi si te duele - Ella me mira con sus pupilas dilatadas y esta sudada. El orgasmo llega con sorpresa y mi niña se tensa. Siento sus paredes apretar y relajarse mientras ella alcanza el clímax. Aprovecho así como el doctor y le empujo para que entren unos centímetros más. Mi niña se queja y me detengo. Acaricio sus tetinas y la beso, mientras espero que se acostumbre a mi polla. Miro hacia abajo y aún me queda mucha polla por fuera. Empujo un poco más y entran unos 5 centímetros más. -Ya papi, me duele - Miro hasta donde llegue y me siento satisfecho es un poco más que el doctor. Comienzo ahora con mi disfrute. Meto y saco mi pedazo cada vez más rápido, cuando estoy a punto de llegar me obligó a no hacerlo. Me salgo y la pongo boca abajo. Le separo las piernitas y me monto sobre ella. Se la meto desde atrás y veo a mi pequeña que levanta el culito al encuentro del peludo pedazo que le va entrando, vuelve a tener otro orgasmo. Ahora no paro y busco el mío no pienso en nada. Ella gime y rasguña las sábanas cuando siente que le entran casi todos los centímetros de la “inyección de papi”. Ella está a punto del orgasmo y yo hago coincidir su momento y el mío. Siento que le doy mi vida y acabo como hace mucho que no lo hacía. Estoy acabándole muy adentro y también estoy pensando en el siguiente polvo ¿Que es mi hija? ¿Solo tiene 5 años? ¿Es delito? A todas las preguntas la respuesta es sí. Pero mientras siga disfrutando tanto como este momento vale correr el riesgo. Fin.


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