Relato Erótico de Transexual: El secreto de un chica trans es descubierto por su hermanastro.

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Fecha: 2021-10-10


El secreto de un chica trans es descubierto por su hermanastro.


Autor: CUNTBOYFTM

Categoría: Transexual

Mi hermanastro y yo nos divertimos en semana santa Primero les explicaré un poco de mi y la situación en la que me encontraba al momento. En ese entonces tenía 22 años, mis padres se habían divorciado cuando yo tenía como 14, en el momento fue triste pero actualmente no me importa demasiado. Al año siguiente de su divorcio salí del clóset con mi madre, aún recuerdo exactamente lo que le dije «No soy mujer, soy hombre», mi madre siempre fue muy abierta de mente así que empezó a apoyarme de inmediato y mi padre pues ya ni nos hablábamos así que nunca se ha quejado. Así comencé mi terapia hormonal bastante joven y pude tener mi cirugía superior a los 19 años por lo que en general si me vieras en la calle solo pensarías que soy un tipo cualquiera pero… Estarías algo equivocado. La cosa es que abajo de aquel cuerpo algo marcado, de piel morena, cabello negro ligeramente ondulado, facciones ligeramente elegantes y masculinad, ojos café oscuro y la barba de tres días que me cargo, hay un coño. No me he hecho la operación inferior y realmente no pienso hacerlo por varios motivos, uno de ellos es que en realidad me gusta estar así, si pudiera elegir haber nacido con pene lo haría pero tampoco creo que esto sea tan malo. De cualquier modo y entre todo esto, mi madre volvió a casarse, yo tenía 20 años cuando pasó por lo que ni mi padrastro ni su hijo sabían mucho sobre mi «condición», ambos sabían que estaba en un tratamiento que me ayudaba pero no el porque ni el que era. Y finalmente antes de comenzar, mi hermanastro, en ese momento el tenía tan solo 16 años, era bastante bajo pero muy atractivo, piel ni morena ni clara, ojos café oscuro, cabello castaño oscuro y un poco delgado, las chicas estaban locas por el pero el no parecía muy interesado en esas cosas, era muy aplicado en las clases así que su padre decía que era por eso pero honestamente yo sospechaba que tal vez no le interesaban las chicas pero nunca le pregunté porque a fin de cuentas eso no era asunto mío, si el quería anunciarlo algún día, lo haría. Al inicio nuestra relación era algo incómoda, de un día para otro éramos hermanos y vivíamos juntos, siendo dos hijos únicos no teníamos ni idea de que hacer aunque a ambos nos emocionara tener un hermano, por suerte, con algo tiempo nos fuimos volviendo más y más unidos, el me pedía consejos como si siempre hubiera sido mi hermano menor, veíamos películas, salíamos a pasear, aveces lo recogía del colegio, la pasábamos muy bien juntos. Pero aún así nunca acabé de tomar el valor para decirle que era trans, me asustaba pensar que si se lo decía ya no me vería como a su hermano mayor… Claro, lo que pasó fue muy diferente. En semana santa mis padres irían de viaje, una pequeña vacación y querían que nos quedaramos solos, a ambos nos pareció una fantástica idea, toda la casa para nosotros solos, sería genial. El fin de semana antes a semana santa se descompuso mi laptop, el problema es que debía entregar unas tareas de la uni por lo que sin más remedio tuve que pedirle la suya a mi hermano, al acabar y por mero morbo vi su historial y pude confirmar dos cosas: Mi hermano no sabe activar el modo incógnito. Mi hermano es todo un sumiso. Todo el porno que veía era de dominación, tanto de mujeres dominando a hombres como hombres dominando a hombres, también veía esos vídeos tipo primera persona en dónde veías todo desde la perspectiva del dominado, no puedo negar que al ver aquello me mojé un poco pero a su vez me dió bastante risa saber que no sabía sobre el modo incógnito, le hice un favor y borre su historial antes de devolverle la laptop. Días más tarde el chico tuvo una pillamada por lo que tendría la casa completamente sola para mí mismo, ya hacía bastante que eso no pasaba por lo que aprovecharía a más no poder, unos minutos después de que se fue yo me encaminé a mi cuarto, al llegar fui al clóset a buscar esa caja especial y saqué de esta aquel juguete que contenía, un dildo de tamaño considerable color negro, lo había comprado en cuanto cumplí los 18 años porque me daba mucha curiosidad saber que se sentía ser cogido por el coño, claro que después de la primera vez no pude parar de usarlo cada que tenía tiempo. Me acomodé para gozar toda la noche, estaba recostado en mi cama, me había hechado algo de lubricante solo para que entrara más fácil pero de todos modos ya estaba muy mojado de la emoción, comencé a penetrarme con eso, iba lento pero seguro, apenas iba metiendo la punta cuando sentí mi clítoris súper duro. Aquí cabe mencionar que con la terapia hormonal a los hombres trans nos crece el clítoris, este se alarga y engorda dando la apariencia de un mini-pene, claro depende de la genética de cada uno y también algo de suerte, hay tipos a los que les llega hasta los 15 cm pero mi fortuna no me sonríe tanto por lo que yo solo tenía en ese momento unos 7 cm, aún así era más que suficiente para poder masturbarme muy rico. Me jalaba mi pequeño pene a la vez que me daba con el dildo, lento y suave como me gustaba, al estar solo podía gemir y jadear cuanto quisiese, simplemente adoraba sentir algo en mi interior moviéndose y llenandome mientras jugaba con mi clítoris, lamentablemente mi jugueteo fue interrumpido abruptamente, escuché la puerta principal abriéndose, mi cuarto no estaba muy lejos de la entrada así que entre en pánico, lo único que alcance a hacer fue cubrirme con una cobija antes de que entrara mi hermano, este entró bastante rápido y de inmediato se hecho en mi cama, encima de mis piernas, se lo veía triste. —¿Qué pasó…?—, le pregunté bastante preocupado. —No quiero hablar de eso…—, me respondió, supuse que era algo malo, el chico ya tenía 16 años a esa edad para llorar se necesitan cosas algo más serias. Simplemente me acerqué a él y empecé a acariciar su cabeza pero de inmediato recordé para que había usado esa mano y la alejé, cosa que le extraño, en ese momento levantó la mirada y notó algo raro. Estaba jodido. —… ¿Qué estabas haciendo…?—, diablos, dije lo primero que pensé aunque no fuera muy ingeniosos. —Oh, estaba preparándome para dormir—, su sospecha no hizo más que aumentar. —¿A esta hora pe—, se movió ligeramente y pude darme cuenta que sintió algo raro bajo la cobija, probablemente el dildo que apenas si había alcanzado a sacar de mi interior. Apenas iba a formular una excusa cuando mi hermano hizo algo que no me imaginaba, se levantó jaló la cobija, quitándome está de encima, al momento que lo hizo los dos quedamos en shock, sus ojos pasaban de mi rostro a mi entrepierna y yo solo podía ver a la nada, fue un gran impacto. Tras varios segundos de silencio pude reaccionar para tomar mi ropa interior y el para entrar en pánico. —¡T-tu! ¡N-no tienes! ¡T-tu c-cosa, no hay y!—, apenas si se entendía lo que trataba de decir por los nervios. —Ya lo sé…—, dije algo cansado, estaba apenado porque lo descubriera de esa forma, mi hermanastro se calmó lo suficientemente para que le explicará todo. Le expliqué que era trans, como había empezado mi tratamiento, mi cirugía, incluso levanté mi playera para que viera las cicatrices en mi pecho, el solo se quedó en silencio por unos segundos antes de seguir. —Bueno… Eso explica algunas cosas—, dijo de primera y después siguió sus preguntas. —Emm… ¿Puedes tener hijos?—, simplemente negué con la cabeza, en realidad era relativamente posible pero a estas alturas la probabilidad era bajísima, me había operado para no tenerlos y de cualquier modo las hormonas detenían el periodo. —Oh… Y, ¿te gustan las mujeres?—, de nuevo negué, solo me gustaban los hombres aunque no encontrara muchos interesados en mi. —¿Cómo… Cómo haces… Cómo tienes sexo tu?—, al inicio no sabía si responder pero era mi hermano por lo que supuse que su curiosidad no era más que eso. —Depende, aveces soy pasivo y aveces soy activo, uso un strap-on, tu sabes…—, era obvio que conocía esas cosas con todo lo que le gustaban las dominatrix. —¿Enserio?—, al pervertido hasta le brillaron los ojos pero… De algún modo su emoción me había gustado, probablemente era la calentura pero saber que le atraía la idea me había puesto aún más caliente. —Sip, también hago de pasivo pero jamás soy sumiso, lo que me gusta a mí es tener algo de control ¿sabes?—, su rostro se enrojeció de inmediato, era tan transparente, era obvio que lo estaba imaginando. —Oh…—, se había sentado a mi lado y juntado sus piernas bastante pero aún así podía ver esa erección que escondía —Y como… ¿Cómo haces eso?—, me estaba controlando para no lanzarme sobre el pero después de eso no aguanté mucho más. —… ¿Te gustaría probarlo?—, pregunté, le estaba preguntando a mi hermano menor si quería hacerlo, era tan sucio pero mi mente estaba demasiado nublada en ese momento como para pensarlo y para mí suerte creo que el estaba igual. —S-si… Pero debes ser gentil conmigo, ¿si? Es que… Es mi primera vez—, oír eso hizo que comenzará a actuar de inmediato, tendría la oportunidad de desvirgar a mi hermano sumiso, no podía dejar pasar esta chance. De inmediato lo empujé suavemente para que se recostara en la cama, primero lo besé un poco para entrar en ambiente, algunos pequeños picos tiernos y después metí mi lengua, el correspondió, no era muy bueno pero aún así era bastante agradable sentirlo hacer el intento, también mordí sus labios un poco, mientras mi lengua se paseaba por su boca empecé a desabrocharle el pantalón, solo eso pues ahora tenía otros planes. Subí lentamente hasta su boca, dejando mi coño directamente sobre esta, estaba prácticamente sentado en su cara, el había cerrado la boca de los nervios, llevé una mano a su cabello para acariciarlo y tomarlo un poco fuerte. —Vamos, abre…—, pide primero de manera amable pero al tardar jale un poco más su cabello. —Abre la boca puto—, ordené y finalmente lo hizo, sentí como abrió su boca y de inmediato su lengua empezó a rozarme los labios vaginale. —Ah… Si, buen chico—, le dije soltando su cabello un poco, el solo empezó a mover su lengua, lamía mucho ni coño y chupaba mi clítoris con muchas ganas, pero quería más que eso. —Meteme la lengua—, está vez se portó bien y de inmediato empezó a meter su lengua y dios, era genial, se movía tan rápido, la sacaba y metía con muchas ganas, la humedad, la calidez, me estaba encantando, mientras seguía pase una mano detrás de mi para buscar su erección y ahí estaba, pude tomarla en mi mano aunque me estire un poco, era bastante gruesa y un tamaño considerable (como unos 17 cm), solo la tomé por un momento y después regresé a mi posición anterior, empecé a mover mi cadera para sentir aún más su lengua. —¿Te gusta putito? ¿Quieres jalartela mientras me la mamas?—, pregunté y el simplemente hizo un pequeño de «mhhm», como afirmación. —Puedes hacerlo lindo, pero no puedes venirte aún, ¿okay?—, simplemente afirmó nuevamente y llevó una mano bajo su ropa interior, empezó a masturbarse mientras seguía comiéndome el coño, adoraba verlo con sus ojos cerrados, concentrado en comerse la vagina de su hermano mientras se tocaba. Eventualmente sentí que se estremeció y puso aquella cara que no quería ver aún, se había venido en su mano… Me levanté de su rostro y me hice a un lado, el jadeaba y giró su mirada a mi, por su expresión era obvio que sabía que se había equivocado. —Niño malo… Te dije que no te vinieras aún—, dije acariciando su mejilla. —Perdon—, fue lo único que respondió antes de sentarse en la cama —¿Vas a… Castigarme?—, claro que lo haría pero no respondí, quería que se preocupara un poco. Fui a mi clóset por unas cosas, dos cintas de tela y un vibrador de bala, después regresé a la cama. —Date la vuelta y pon tus manos en tu espalda—, en cuanto lo hizo até sus manos detrás de él y después cubrí sus ojos con la otra cinta. —Ah… ¿Qué vamos a hacer?—, supongo que le había preocupado estar así, por lo que empecé a acariciar su espalda, dándole besitos más tiernos para que se calmara un poco, me acerque a su oído. —Mira, si quieres parar solo debes decir… Piña, ¿okay?—, fue lo primero que se me ocurrió. —S-si amo…— carajo, diciendo esas cosas ¿quién no se le echaría encima? De inmediato lo empujé nuevamente para que se recostara boca arriba, abrí sus piernas y empecé a jugar con su ano, lo acariciaba por encima con mis dedos mientras volvía a tomar el lubricante. —¿Ya te has metido algo aquí?— pregunté que jugando con esa zona. —Si, un pepino—, no pude evitar sorprenderme, mi hermano en verdad era toda una perra. —… Wow—, solo pude responder eso y el rió un poco, aún así eché el lubricante en mis dedos antes de meterlos, pude meter dos de golpe, estaba bastante relajado, era obvio que no mentía. —Ahh~— el lo estaba gozando. —M-mas~ Por favor—, pedía entre sus gemidos, a lo que yo simplemente le di un pequeño golpecito en el muslo. —Te recuerdo que esto es un castigo—, el simplemente rió con nerviosismo y aunque no dijo mucho más siguió gimiendo bastante fuerte. Metía y sacaba mis dedos, era un vibrador pequeño así que en cuanto se acostumbro a dos dedos los saque para meter este, primero lo entendí y lo pasé un momento por si cuerpo, lo froté en sus pezones y en su erección antes de meterla, podía notar lo emocionado que estaba cuando empezó a entrar. —¡A-ahh~! N-no, espera, e-es mucho~—, era la primera vez que su culito sentía un vibrador por lo que eso era de esperarse. Simplemente lo dejé ahí metido en su interior, mientras tanto podía ver su erección temblar de placer lo cual era perfecto para mi, me subí a el nuevamente pero esta vez empecé a frotar mi coño contra su pene, haciendo fricción y después tomándolo con mi mano para hacer que me la metiera. —¡Ah! ¡No! ¡Por favor, es mucho~!—, pedia eso pero aún así se retorcía y gemía lleno de lujuria. De nuevo me acerqué a su oído, apenas había entrado su punta a mi interior. —Te dije que no te vinieras así que ahora tendrás que venirte tanto como yo quiera—, tras eso sí un sentón para acabar de meter su miembro, de nuevo gimió y se retorció por mi parte empecé a moverme y tras apenas dos sentones se vino en mi interior pero yo aún quería más así que simplemente esperé un par de segundos. El chico jadeaba y se había relajado un poco, supongo que esperaba un descanso pero yo simplemente seguí moviendome. —¡E-espera~! M-me acabo de ve-venir~—, yo jadeaba igual que el por el placer y seguía dándole sentones, haciendo que su verga saliera y entrara de mi coño, aveces bajabq un poco la velocidad y podía sentir ligeramente una leve vibración, solo comprobando que todo seguía en su sintió. Mi hermano lo disfrutaba con nunca, no para de venirse una y otra vez, adoraba sentir mi coño y como si interior temblaba con aquel juguete. —Ah~ Buen chico, llena mi coño— adoraba acabar lleno de semen por lo que tampoco me molestaba mucho que se viniera tanto. —¡¡Ah~!! He-hermano, te quiero~—, decía de manera tan dulce que no pude aguantar y volví a besarlo como antes, al alejarme solo le pregunté. —¿Eres mi puto hermanito? ¿Mi juguete personal~?—, el asintió después dijo algo más. —S-soy solo tuyo~—. Después de un largo rato llegué al climax, yo estaba lleno de semen y mi hermano estaba agotado, me levanté lentamente, desbordaba tanta de su semilla que el acabó bastante manchado también, después de bajar saqué el vibrador de su interior y lo apagué, desate sus manos con cuidado y finalmente le quite la venda de los ojos, en cuanto lo hice sentí sus manos en mis hombros, sabía lo que estaba pidiendo, me acerque a el para darnos así un último beso, ambos estábamos bastante cansados pero a su vez satisfechos. —¿Y… Te gustó?—, pregunté aún algo nervioso, ¿qué tal si en realidad lo odiaba? ¿Si mi cuerpo le asqueaba? ¿Si mi cuerpo le asqueaba? Esas preocupaciones siempre me seguían cuando tenía sexo y más al acabar pero el pudo calmarme por completo. —Fue perfecto—, me dijo con una pequeña sonrisa. ((Este es mi primer relato, espero que lo hayan disfrutado, no duden en dejar comentarios, quisiera hacer más relatos con chicos trans como protagonistas así que déjenme saber si les llama la atención está clase de cosas <3 ))


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