Era heterosexual

2019-08-08


Siempre he vuelto del trabajo alrededor de las 22:30 horas. Ese día busqué una excusa y salí­ antes. Eran las 20 hs. y estaba llegando a mi casa. Estaba caliente y dispuesto a coger a mi mujer todas las veces que me diera el cuerpo. Así entré a casa sin hacer ruido. La busqué a mi mujer en la planta baja y no la ví. Subí­ a la planta alta y cuando estaba a metros del cuarto la escucho jadeando. Me calentó más aún y pensé que estaba viendo pelí­culas porno y masturbándose. Abrí lentamente la puerta del dormitorio y la ví­ ahí. Desnuda totalmente en la cama y masturbándose a más no poder. Abrí un poco más la puerta y lo ví a él. Un tipo atlético, en bolas y con una enorme pija, que la observaba. Seguí espiando y vi como él se abalanzó sobre ella y comenzó a poseerla. Su pija de por lo menos 20 cm entraba y salía vertiginosamente de su concha y ella aullaba. Yo comencé a pajearme. Me quité la ropa y me miraba en un espejo del pasillo. No quería acabar y me detuve. Abrí­ un poco más la puerta para ver mejor y sin querer empujé una silla. El ruido los alertó de mi presencia. Ella sin inmutarse me hizo señas de que me acercara. Lo hice y me invitó a la cama. El otro se retiró con cara de sorpresa. Ella comenzó a acariciarme y besarme. Sin darme cuenta, mi pija entró a su boca y comenzó a chuparla con desesperación. Yo gozaba como nunca y de reojo lo vi al otro que estaba mirándonos y pajeándose al lado de la cama. Sin darme cuenta detuve mi mirada en su enorme pija, mucho más grande que la mía. El se dio cuenta y se fue arrimando. Me miró a los ojos y se paró junto a mí­. Mi mujer seguí­a chupándome la pija con frenesí­. En un segundo, él arrimó esa enorme y jugosa pija a mi boca. Primero la eludí. Él, con dulzura dio vuelta mi cara hacia su pija y me la puso en los labios. Ya comenzaba a salir un chorrito de leche. Quería saber cual sería su gusto, pero algo interior me lo impedía. Presionó contra mis labios su pija y sin darme cuenta tenía la cabeza dentro de mi boca. Es imposible describir el placer que me proporcionó. Esa enorme cabezota en mi boca y comenzó a sacudirse hacia delante y hacia atrás en mi boca. No pude más y comencé© a chuparla. Luego se la tomé con mis manos y sentí­ la vibración de su sangre. La chupé como si siempre lo hubiera hecho. Mi calentura no dio más y acabé en la boca de mi mujer y él acabó en la mí­a. Sentí­a que me ahogaba con la pija enorme en mi boca y el semen que la llenaba. No quería tragarlo, pero el sabor salado y caliente me invitaba. Tragué un poco y me gustó. Mi mujer buscó mi boca y me metió la lengua y me robó un poco. El otro se arrimó a mi pija que aún chorreaba semen y comenzó a chuparmela con desenfado. En un segundo le acabé en su boca. Nos tiramos los tres en la cama, exhaustos. Mi mujer comenzó a acariciarme y yo a ella. Pero también lo acariciaba a él. Ella se montó sobre mi y se autopenetró con mi pene al mango. Estabamos en las mejores sacudidas cuando veo que el otro se pone por detrás de mi mujer y la penetra por el culo. El alarido de mi mujer, mezcla de dolor y gozo, hizo que acabara inmediatamente. El otro también le acabo en el culo y comenzó a lamerselo. Me invitó a que le ayude y mi lengua iba y vení­a de la concha al culo de mi mujer. Me calenté nuevamente y me tiré encima de mi mujer y comencé a penetrarla. Estábamos gozando mucho cuando siento que el otro está a mis espaldas y comienza a acariciarme la espalda y el culo. Me sentí­ incomodo, lo miré y no dejé de hacerlo. Cuando quise acordar tení­a un dedo de él dentro de mi culo. Me dolía mucho y protesté. Lo sacó, se lo mojó y comenzó a introducirlo suavemente. Me gustó mucho y no pude ocultarlo. Le pedí­a más, mientras sacudí­a salvajemente a mi mujer que ya habí­a acabado tres veces. El me metió primero dos dedos y luego tres. Yo aullaba de dolor y placer. De repente me los sacó y cuando me dí vuelta para ver que pasaba lo vi con su pija enorme en la mano y arrimándose. Me montó por atrás y me la metió, suavemente pero hasta el fondo. Ahí­ nomás acabó y me abandonó. Me estuvo cogiendo durante 5 minutos y yo pedía más. Me acabó adentro y sentí­ un fuego dentro de mi culo. Que placer. Se retiró y se tiró en la cama. Me di vuelta y le chupé la pija hasta limpiarla totalmente. Mi mujer me ayudó a hacerlo. Luego el se incorporó y comenzó a coger a mi mujer. La hija de puta gritaba y pedí­a más pija. Yo miraba eso y me calenté de nuevo. Le iba a pedir que me deje un poco, cuando vi el culo de él. Era hermoso. Me agaché y se lo lamí. El quiso sacarme. Insistí­ y le metí dos dedos de entrada. Gritó y me puteó, pero no los sacó. Le lamí­ de nuevo el culo y ví­ que se entregaba. Ahí­ nomas, mientras el seguía cogiendo a mi mujer, lo ensarté. Que gozo, que culo chiquito. Sentí­ como las paredes aprisionaban mi pija y acabé dentro de su culo. Quedamos los tres uno encima de otro, muertos de cansancio. Así­ comenzó una nueva vida para mí­. Ahora lo seguimos haciendo de a tres y todos los días que podamos.

Autor: Anónimo Categoría: Bisexual

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Transexual y padre

2019-08-08


La historia de un equivoco que resulto peligroso. Soy transexual des de hace 3 años, y aunque les parezca extraño, soy madre, o padre, como lo prefieran; esta historia que me dispongo a contarles sucedió hace dos. Hace tres años que llegue a Madrid para operarme, y decidí quedarme aquí ya; al principio, fue todo muy duro, nueva identidad, nuevos amigos, todo nuevo. Decidí alquilar un pequeño piso, y hacerle mi hogar, el trabajo no llegaba, y los pagos si, así que pensé en alquilar una habitación, y así lo hice. A los dos meses, recibí la llamada de una chica, que me dijo que necesitaba alojamiento, quedamos en un café del barrio, para hablar de los detalles. Cuando llegue y pregunte al camarero me dijo que me esperaba en la mesa del fondo yo fui hacia allí, y me presente: Hola soy Ana la del piso. Y yo Asun, encantada – me dio dos besos. Hablamos sobre el precio, y algunos detalles más, y al final llegamos a un acuerdo. Así que a la mañana siguiente se presentó en casa a la hora acordada, traía pocas maletas, e iba muy guapa; una minifalda de cuero negro y una blusita atada en la cintura. Del trato en casa nos hicimos muy amigas, yo trabajaba en un bar, mientras ella era secretaria. Todo paso la noche del sábado, mi amiga, que ya conocía mi sexualidad, iba a salir de copas, como yo, solo que yo me muevo por Chueca, y no; cuando de repente sonó su móvil, se fue a su cuarto y al cabo de un rato salio mal humorada. ¿Qué te pasa Asun cielo? Nada, que me quedo en casa, estos que no salen…. Pues sal conmigo Que??? Si mujer, tu y yo solas de copas por Madrid, jejejjejejejjej. Que peligro no?, jejjejej, hecho Fuimos de Púb. En Púb. Hasta llegar a uno que a mi me encanta, íbamos ya algo contentillas con los cubatas, ya allí la terminamos de apañar… Salimos a bailar, y bailamos provocando a todo el mundo, que panorama….. Asun me agarraba del cuello mientras suavemente bajaba hacia mi ombligo, y volvía a subir, yo la agarraba de la cintura y la pasaba mis labios por su cuello, lo cierto es que me empezaba excitar el juego. En esto que Asun paro y mirándome muy seria dijo, veámonos a casa cielo, yo asentí, cogimos un taxi y a casa que fuimos. No entrábamos por la puerta las dos agarradas y con todo y eso nos caíamos. La lleve a la cama y la acosté, empecé a quitarle la ropa, no sabia, lo que me pasaba pero me estaba empezando a excitar de nuevo, cuando llegue al pecho me dijo que ahora la tocaba a ella, y abrazándome el cuello se lanzó a mi boca y la beso, intente apartarme, pero no pude, su lengua hacia fuerza para entrar en mi boca, pasado un trato se soltó de mi cuello y me dijo: - Quiero follarte Ana. - Asun pero…… - Si cielo quiero que me folles. Y se volvió a lanzar a mi boca esta vez no la rehusé y la abrí, su lengua entro en ella, y empezó a jugar con la mía, sus manos tocaban mi pechos duros, mientras las mías se paseaban por sus glúteos duros y bien formados. Me empezó a desnudar y yo continué, desnudándola. Cuando solo quedaba de quitar nuestras braguitas, me miro y me dijo Enséñame esa polla, estoy deseando de verla, jamás antes me lo hice con una tía con polla. Me la quite y la faltó tiempo para abalanzarse sobre ella y empezar a chapármela, era delicioso, yo mientras la quite su bragas y la empecé a tocar su coño rasuradito y suave no aguantaba más y la dije que se la iba a meter, ella asintió con la cabeza mientras seguía en su tarea. Se separó y de un empujón me tiró a la cama. Asun déjame tengo que ir a por un condón. Que dices Ana con lo caliente que estoy…. Casi de un salto se puso encima mío, cojiendo mi parte masculina e introduciéndosela en el coño, empezó a realizar un movimiento rotatorio que me volvía loca, era fantástico, como me masajeaba las tetas mientras mi polla entraba y salía de su interior… La cambie de postura y me puse encima suyo, sus gemidos cerca del oído me producían un placer doble…. Mientras notaba como mi pecho y mis pezones se erguían, que sensación más maravillosa… Asun empezó a gemir más fuerte, y de mi polla notaba salir las primeras gotas de semen No te corras dentro de mi coño – me increpó mientras dejo escapar un gemido, por el cual no tuve la menor duda, se estaba corriendo. Y sin poder evitarlo me corrí yo en su interior llenando de esperma su vagina… Saque mi polla y Asun riendo me dijo…. Hay que jodrese, que puede que me dejes preñada. No digas tonterías Asun, con las hormonas mis espermatozoides deben de estar medio muertos. Las dos reímos y nos quedamos abrazadas y dormidas… A la mañana siguiente todo siguió como antes de la noche; así asta que a los dos meses, me vino a casa y mirándome a los ojos me dijo. - Estoy preñada, joder, me has preñado. No sabia que decir ni como reaccionar. Si, me has dejado preñada, te dije que no te corrieras dentro y tu nada ni puto caso… Después de unos meses difíciles superamos los pequeños baches que hay y ahora aunque Asun esta con un tío y mi hijo tb, yo los veo cuando quiero, y con Asun….. Bueno, con Asun, sigue pasando, aunque ahora siempre con preservativo.

Autor: Anónimo Categoría: Transexual

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Una sesión con mi sumisa

2019-08-08


Habíamos quedado en nuestro hotel habitual, en una preciosa habitación, bien iluminada, que me permitiera contemplar el escultural cuerpo de mi sumisa a mis anchas... Antes de entrar, tomando una copa, le advertí que era una sesión seria, que no habría mimitos, a pesar de que la quiero con locura. Ella llevaba un vestido veraniego, abierto por delante, y unos zapatos de tacón muy alto, como tenía ordenado venía sin maquillar y traía puestos un reloj y unas gafas de sol que le había regalado. Cuando entramos, le dije "Venga so puta, ya sabes lo que tienes que hacer", ella adoptó la posición de cacheo, con los brazos contra la pared y las piernas abiertas, como siempre, no me gustó la posición y la corregí de forma brusca, mis botas golpearon sus preciosos pies separándolos aún mas y procedía al humillante registro de todo su cuerpo´, regodeándome en sus pechos, su maravilloso trasero y sus magníficas piernas, modeladas a base de sesiones de spinning. Después le ordené que me desnudara y ella lo hizo como sabía que me gustaba, cuando me quitó los calcetines besó con delicadeza y entrega mis pies y cuando estaba completamente desnudo se puso de rodillas y abrió su boca para limpiar mi miembro de los abundantes fluidos lubricantes que emitía. Yo la cogí del pelo y le restregué mi miembro por su linda carita manchándosela de mi líquido precursor, después, le tiré del pelo y, cuando miró hacia arriba le escupí en la boca y la cara, ella, apenas intentó limpiarse, se dio cuenta de su error.... Me miró con su mejor mirada de sumisa, pero había cometido un fallo, entonces le ordené que se desnudara por completo y, nada más quitarse sus braguitas, observé que llevaba salvaslip a pesar de que lo tiene prohibido los días de sesión. Las cogí y le dije "Ésto que es, so guarra, sabes que me gusta ver tus bragas manchadas de tus fluidos de zorra", ella bajó la mirada, había cometido dos fallos seguidos, el castigo sería terrible, le ordené que se pusiera de rodillas con las manos a la espalda. Después, con una fina cadena, até sus manos a la espalda y ambos extremos de la cadena a sus lindos pies, ella bajó la cabeza, a pesar de su orgullo de guerrera ante mí, un miembro de las Fuerzas Especiales, no era más que una vulgar "pistolilla" que apenas merecía el aire que respiraba. Cuando ya estaba inmovilizada le puse unos auriculares, le vendé los ojos sujetando los auriculares con la venda, le ordené que abriera la boca y le metí en ella las braguitas con el salvaslip, después conecté los auriculares al móvil, puse canciones de Sabina y la dejé allí meditando sus faltas... Cuando vi que le costaba trabajo respirar, tengo que aclarar que ella tiene una boca preciosa, una auténtica fuente de placer, pero pequeñita, le quité las bragas, la solté, la dejé descansar un poco y le ordené que se pusiera bocabajo sobre mis rodillas, al principio la acaricié, cuando estaba confiada mi mano golpeó fuertemente su maravilloso y durísimo trasero, que tanto me atrae, y le ordené que contara los golpes, alternándolos con caricias, después la tiré sobre la cama, le esposé las manos y le ordené que se masturbara ante mí mientras le decía palabras dulces al oído como se que le gusta. Cuando estaba a punto de terminar la interrumpí, estaba castigada por su mal comportamiento, dos fallos seguidos eran demasiados, la até de pies y manos y alterné nuevamente caricias con golpes y mordiscos y empecé a acariciarla esta vez yo, su vulva estaba totalmente hinchada y empapada. Entonces, mientras seguía tumbada en la cama totalmente inmovilizada le pregunté que quien le había dado permiso para excitarse tanto, que estaba manchando las sábanas... ella no contestó, yo le di la vuelta, atada como estaba, y empecé a morderle la espalda las piernas y el trasero mientras le tiraba de su preciosa melena, recordándole quién era su Amo y señor. Por fin la solté y la autoricé a tocarse hasta llegar a un orgasmo brutal diciéndole al oído cuánto la amaba. Ahora me tocaba a mí, se puso de rodillas y le introduje el miembro en la boca, ella lo hizo como sabía que a mí me gustaba, yo mientras le sujetaba la cabeza para acompasar el ritmo a mi placer, hasta que terminé abundantemente en su boca, tanto que no pudo tragarlo entero. Ahora sí le ayudé a limpiarse la boca, le dije que se la enjuagara y la abracé y besé, después salimos y, tras un casto beso en la calle, nos despedimos hasta la próxima sesión que ansiaba fuera cuanto antes.

Autor: morbosev Categoría: Dominación

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Una noche en la playa

2019-08-08


Era un viernes por la noche cuando toda la pandilla nos dirigiamos a la moraga que el resto de nuestros amigos estaba organizando. Nos montamos en los coches y como no habian muchas plazas libres, algunos optaron por ir en las motos, ya se sabe, algunas parejas despues se van para darle utilidades al coche y los que irian en ese coche despues se volverian a casa andando. Yo iba en el coche con mi novio. Paso a recogerme por mi casa y yo ya sabia que algo especial sucederia aquella noche, no se, un presentimiento, puesto que nosotros no habiamos follado nunca. Quien sabe si aquella noche seria la ideal para hacerlo? La playa, la fiesta, la musica, el ambiente…todo daba pie a algo nuevo. Estabamos en la moraga, claro, tipicamente tonteando como siempre, besos y abrazos, pero ya esta, lo tipico. Cuando eran las 4 de la mañana casi todo el mundo estaba ciego, algunas parejas estaban en los coches y los que no, se estaban bañando en bolas en el mar. Mi novio estaba en una manta y yo me acerque a la orilla para ver lo que la peña estaba haciendo. De repente, me encontre con mi primo en bolas y a un colega, el cual estaba totalmente desnudo tambien, enfrente mia diciendome que me bañase con ellos, pero si queria hacerlo tendria que quitarme toda la ropa. Le dije que esperasen un rato, que preferia mirar lo que ellos hacian para ir entonandome un poco. Mi primo me dijo : – Quieres entonarte un rato? Pues mira esto. Mi primo se acercaba a Chencho (que asi se llama mi otro amigo) y comenzo a tocarle la polla, me quede plasmada porque mi primo y su novia llevaban ya cosa de un año saliendo juntos y no me explicaba el que mi primo le estuviera cogiendo la polla a un amigo. Pero la cosa no acabo ahi, mi primo y mi amigo me miraban de manera lasciva mientras se acariciaban la polla el uno al otro, y, cuando chencho ya la tenia como el asta de una bandera, mi primo se agacho y empezo a mamarsela. Chencho gemia de placer, empujando adentro y afuera de la boca de mi primo, que tal cantidad de polla no le cabia en la boca, (la polla de chencho es una de las mas grandes que he visto) Mi primo chupaba y chupaba mientras me miraba a mi y me decia: – Prima, te gustaria comerle la polla al chencho verdad? mira mira….. ( y se la lamia..recorriendo toda la base hasta la punta… un capullo rosado que asomaba por encima y estaba a punto de explotar…) La verdad es que hubiera dado lo que fuera por haber estado en el lugar de mi primo, cuando de repente, note una mano que me acariciaba el hombro. Me gire y mi como mi novio no quitaba la vista de la polla de mis amigos que estaban en el agua. – Te gustan las vistas? le pregunte ironicamente- – A ti no? – Hombre, la verdad es que si, la polla de chencho no es que sea algo desagradable para la vista. – La polla de chencho? me pregunto mi novio. – Si cariño, la polla de chencho. Cuando mire el paquete de mi novio lo tenia completamente empalmado y sin mediar palabra, le empece a acariciar la polla por encima del bañador. Se tumbo en la arena sin decir nada, con los brazos extendidos y con la polla tiesa como un palo. Comence a besarle la polla por encima de la ropa, y cada vez se ponia mas y mas cachondo, hasta que por fin le quite el ansiado bañador. Comence a lamerle la polla, a chuparsela lo mas lascivamente que sabia, le cogia y le chupaba los huevos, mi novio gemia de placer, estabamos ahi, mi primo chupandole la polla a chencho y yo chupandosela a mi novio. Pare de repente cuando mi novio tenia una ereccion monumental y me pidio que por favor siguiera, yo le dije que esperase, que tenia una sorpresa para el Llame a mis amigos que salieran del agua y de repente, mi primo dejo la polla de chencho y comenzo con la de mi novio, y yo hice lo mismo con la de chencho.. Mmmm que bien sabia…….. era la polla mas grande que habia tenido jamas en mi boca… Comence a lamerle el glande…. lamiendole los huevos…. la polla…chencho estaba como en extasis…. nos pusimos a hacer un 69… Chencho era un experto lamedor de coños porque me estaba llevando a un lugar tan placentero que ni mi novio me ha llevado…. Me empezo a lamer los muslos mientras que con su mano jugaba con mi pubis.. deseaba con todas las fuerzas que me metiera la lengua, estaba chorreando… mi coño estaba esperando que chencho entrase en el con lo que fuera, dedos, polla, lengua… lo esperaba impaciente mientras mi novio no se creia la escena, ahi estaba yo, en pelotas con mi primo y un amigo y no iba a ser mi novio el que me follase primero. La lengua de chencho recorria todo mi exterior mientras yo le pedia una y otra vez que me lamiese el coño, estaba super caliente !! Por fin !! la lengua de chencho, calida, humeda… experta… se introdujo en mi sexo, dandome el mayor placer que jamas haya sentido… Mientras chencho me follaba con la lengua, mi novio me acariciaba las tetas, me besaba por todo el cuerpo, pero mi sexo no era suyo.. Comence a mamar la polla de mi novio, cuando de repente mire y no estaba mi primo, lo localice a escasos metros masturbandose mientras veia la escena. De repente y no se como, estaba siendo follada por mi novio y con la polla de chencho en mi boca…. era una experiencia fantastica.. Mi novio me lamia las tetas mientras me follaba mas y mas fuerte… Estaba a punto de explotar y se corrio fuera, mientras yo seguia teniendo la polla de chencho en mi boca, cuando se fue a correr, lo hizo sobre mi novio. Mi novio lleno de semen de mi mejor amigo….. Ya habian acabado conmigo, cuando de repente me dice mi primo: – Prima, sientate y descansa, pero no dejes de mirar eh… Me sente y vi como entre los 3 chicos se mamaban unos a otros… Chencho a mi primo y mi primo a mi novio, chencho mientras se estaba haciendo una paja con la mano. Cuando los 3 ya estaban bien empalmados, mi primo le dijo a mi novio que se pusiera a 4 patas, y asi, mientras chencho le lamia la polla, mi primo lo enculaba por detras….. Uhh … eso me pone…. les dije… Me tuve que empezar a acariciar mi coño porque me estaba poniendo cachondisima la escena, 3 tios follandose para mi, cuando momentos antes me habian follado ellos a mi …..increible, pero me gustaba.. Estuvimos practicamente todo lo que quedaba de la noche asi. Cuando empezo a salir el sol, nos metimos en el agua, no sin antes habernos masturbado mutuamente, nos vestimos y nos fuimos hacia donde estaban los restos de la moraga. Todos nuestros amigos se habian ido, no se si nos verian o no, quizas si alguno fue a buscarnos mas lejos de lo previsto, quizas vio algo, pero lo dudo. Desde aquel momento, los 4 nos volvimos inseparables, y cada vez que nos apetece, nos vamos a casa de alguno o a la playa para poder disfrutar del sexo sin tapujos los 4 juntos.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo en Grupo

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Miriam insiste y yo no me puedo negar

2019-08-08


Una semana después de mi último encuentro con Miriam en un telo de la panamericana; ella me llamó para una nueva cita a la noche siguiente. Me comentó que tenía una cena con amigas y podía zafar por un par de horas. Agregó que andaba muy caliente porque su marido no la estaba cogiendo nada bien y ella entonces quería sacarse las ganas y la calentura conmigo… Durante el anochecer comenzó a llover a cántaros, con ráfagas de viento muy intenso. Habíamos quedado en que pasaría a buscarla hacia las diez y la esperaría con mi auto estacionado a un par de cuadras del restaurante donde cenaba con sus amigas…Cuando Miriam llegó al lugar convenido, la lluvia era muy intensa y hacía un frío tremendo. Ella entró tiritando al asiento del acompañante y, sin decir nada, me sacó la verga y comenzó a chuparla con desesperación, haciendo que se irguiera enseguida. Mientras me dedicaba a disfrutar de mi propio placer, sintiendo los sensuales labios de Miriam absorbiendo la punta de mi verga, de pronto dejó de llover. Miriam entonces abandonó mi verga, sonrió en silencio y se bajó del auto, apoyándose de espaldas contra una pared medianera. Así en esa pose, abrió el impermeable que llevaba y me mostró que debajo vestía solamente medias de nylon y un corpiño que sujetaba sus redondas tetas…Mi verga volvió a ponerse dura, a punto de estallar, al ver a esa hembra posando de manera sensual solo para mí…Bajé del auto y me acerqué a ella y, sin decirle nada, la tomé por los cabellos y la hice girar de cara a la pared. Levanté el impermeable hasta la cintura y entonces le ensarté a fondo mi pija en seco. Por el culo. Sin piedad; sin juego previo. Miriam comenzó a gemir y jadear, mientras intentaba sin resultado, atenuar mis duras embestidas contra su hermoso trasero. Pronto su voluptuoso cuerpo se tensó y comenzó a temblar... Parecía que estaba teniendo un orgasmo con mi verga entrando y saliendo de su apretado orto. De repente ella logró empujarme y sacarme de su estrecho culo. Giró su cuerpo para enfrentarme; se colgó de mi cuello y abrazó mi cintura con sus torneadas piernas…Me gritó al oído que le cogiera la concha, sin demostrarle piedad. La levanté por la cola y me enterré bien adentro de su humedecida concha, que recibió mi verga con alivio y gratitud…La bombeé así de pie como un loco. La cogí por un buen rato, apoyándola contra la pared. Ella volvió a temblar y de repente sentí sus flujos descargándose sobre mi pija enterrada en su vagina. Miriam acabó dos veces más antes de que yo llegara a descargar mi semen dentro de su agradecida concha. Me salí de ella y la dejé descender hasta el piso. Nos sentamos en una pared baja, quedando uno frente al otro. Ella estaba con las piernas abiertas, mostrándome sus labios vaginales dilatados y escurriendo la mezcla de fluidos y mi leche. Regresamos al auto y Miriam me confesó que todavía estaba muy caliente. Quería que la cogiera otra vez; con brutalidad... Pasamos al asiento trasero y ella se puso en cuatro. Levanté su impermeable y me dediqué a lamerle la concha por un buen rato. Miriam me pidió que sacara mi lengua y le metiera algo más duro en esa hermosa concha. Me incorporé y le mandé mi verga a fondo. La aferré por las caderas y la bombeé casi con desesperación, mientras ella aullaba, jadeaba y me insultaba a todo pulmón. La hice acabar dos veces más y verla así tan caliente me potenció mucho más mi propia calentura. Esa hembra me volvía loco…Sintiendo que estaba muy próximo a acabar, le pregunté si quería recibir mi leche en su boca de labios delineados en rojo. Por toda respuesta, Miriam se inclinó hacia adelante y sacó mi verga pulsante de su caliente vagina. Giró para enfrentarme y me sonrió mientras se metía esa mordaza hasta el fondo de su garganta. Entonces ya no aguanté más y me descargué por completo dentro de esa boca tan sensual…Nos quedamos sentados un rato en el asiento trasero, observando la lluvia que volvía a arreciar. Luego la dejé a un par de cuadras del restaurante; para que ella pudiera regresar con sus amigas con cierta discreción…Después de comerme la boca a medida de despedida, la muy turra me dijo que mi esposa estaba al tanto de nuestro encuentro; porque Miriam había estado cogiendo con Anita por la tarde, mientras yo estaba en mi oficina. Le pregunté si se había vuelto loca; pero me respondió que todo estaba bien entre ella y Ana. Nuestro próximo encuentro sería puramente de sexo anal; pero la única condición era que mi esposa iba a estar allí presente.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Anal

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Anita y un perfecto extraño en Cancún

2019-08-08


Mi dulce mujercita tenía una antigua amiga argentina radicada en Cancún. Un día esa mujer llamó por teléfono, avisando que se casaría nuevamente, luego de llevar varios años separada de su primer esposo. Ana estaba encantada con la noticia y me pidió si podíamos tomar unos días libres para asistir a la boda y de paso disfrutar un poco de las soleadas playas de Cancun. Luego de la fiesta de casamiento, que resultó ser un evento magnífico, todavía nos quedaban otros tres días para disfrutar del hotel y la playa. La primera tarde salimos a caminar por la arena y a remojarnos un poco en el mar. Disfrutamos bastante del sol y la playa. Por la noche, despues de cenar, Ana estaba muy caliente y estuvimos hasta el amanecer cogiendo de manera salvaje en nuestra habitación. A la mañana siguiente, Anita me confesó que seguía con mucha calentura y tenía muchas ganas de coger con otro hombre. Me dijo que yo podría elegir con quién debía ella acostarse... No había visto ningún candidato que mereciera disfrutar del voluptuoso cuerpo de mi mujercita; pero le dije que buscaría alguien apropiado, que nos satisfaciera a ambos...Esa noche, luego de cenar, mientras Ana acariciaba mi verga erecta debajo de la mesa, pude ver a lo lejos un posible candidato para satisfacer los deseos sexuales de mi mujercita. Era un tipo bastante apuesto, muy elegantemente vestido, con apariencia de macho Latino, pero definitivamente no era mexicano...Le susurré a Anita que ese hombre podría ser ideal para quitarle la tremenda calentura que la perseguía tan obstinadamente. Mi esposa sonrió mirando al hombre y aprobó mi elección. Me levanté y me dirigí hacia ese perfecto desconocido, con la intención de invitarlo a nuestra mesa. El hombre aceptó gustosamente pero dijo que le daría pena ser mal tercio. Yo riendo le dije que sería todo lo contrario...Se presentó como Jaime; un empresario venezolano, de paso circunstancial por Cancun. Tomó asiento en nuestra mesa y Anita lo saludó con un beso muy cerca de los labios, lo cual puso al hombre algo nervioso...Ana no perdió tiempo en preliminares. Le dijo que estaba muy caliente y le preguntó directamente sin ningún rodeo, si estaba dispuesto a darle una buena cogida delante mío...Jaime abrió sus ojos en sorpresa, pero enseguida aseguró que estaba muy dispuesto a quitarle la calentura a mi atrevida mujercita y que estaría muy gustoso de encamarse con ella. Ana insistió en que yo iba a estar presente mientras él la cogiera y Jaime respondió que no habría problema alguno en ello. Finalizamos nuestros tragos y subimos a nuestra habitación. Apenas entramos, Ana nos indicó a ambos que nos sentáramos en un amplio sofá, mientras ella se desnudaba haciendo unos increíbles movimientos sicalípticos...Quedó solamente vestida con sus sensuales zapatos de taco alto, dejándonos ver su depilado Monte de Venus en todo su esplendor. Jaime se levantó y se ubicó detrás de mi esposa, comenzando a besarle el cuello mientras acariciaba con sus dedos esas perfectas y firmes tetas...Ana empezó a tocarle la verga por encima de los pantalones, sorprendiéndose al notar el tremendo bulto que cargaba el venezolano...Entonces Jaime se quitó los pantalones, dejando ver un enorme pito bastante grueso; al menos de casi veinticinco centimetros de largo. Mi esposa suspiró cuando pudo tomarlo entre sus manos. Se puso en cuclillas frente a su invitado y empezó a chuparle la verga como una verdadera profesional de la calle; mientras yo le metía un par de dedos en la concha y se la dejaba dilatada y bien lubricada. Jaime se tumbó boca arriba en la cama mientras Anita a cuatro patas le daba la mejor chupada de pija de su vida. Por detrás, yo empecé a comerme esa concha humedecida que tanto me gustaba....Al cabo de unos minutos Anita dijo que estaba lista para recibir la tremenda verga de Jaime. Nuestro invitado se ubicó detrás de ella y la penetró con esa enorme y endurecida verga. La cara de mi esposa se trasfiguró al instante, mezcla de tremendo dolor y un intenso placer. Ella me miró a los ojos con una una cara de puta viciosa increíble, mientras Jaime comenzaba a arremeter cada vez con más ganas. Ana entre jadeos me decía cuánto le gustaba; el tipo la tenía muy grande y la estaba llenando por completo, haciéndola gozar como a una verdadera perra en celo...Después de unos minutos de embestirla salvajemente desde atrás, Ana pidió cambiar de posición. Entonces Jaime se recostó nuevamente en la cama y mi esposa empezó a cabalgarlo de frente. Asi estuvieron un buen rato, Ana gimiendo mientras se empalaba una y otra vez en esa tremenda verga gigantesca. Jaime suspiraba, sintiendo el placer de poder coger con una hembra tan caliente como mi mujercita...Ella finalmente acabó gritando como una loca, mientras un intenso orgasmo le recorría todo el cuerpo, haciéndola temblar de placer. Jaime dijo que él todavía no había acabado y le pidió a Anita que volviera a ponerse en cuatro patas. Entonces se arrodilló detrás de ella y sin mediar palabra la tomó con firmeza por las caderas y se hundió en la estrecha entrada trasera de Ana. Ella gritó de dolor, quejándose del enorme grosor de esa verga que la estaba sodomizando. Pero Jaime continuó bombeándole el culo sin compasión, aferrándola por las caderas para que Ana no pudiera escapar a esa descomunal verga que entraba y salía de su ahora muy dilatado ano...Un buen rato después, el venezolano de repente gritó como un poseso, anunciando que por fin se había descargado dentro del culo de mi esposa. Se salió de ella, dejando que Anita cayera hacia adelante, enterrando su cara en la almohada, completamente rendida por semejante cogida. Jaime le propinó unas suaves palmadas en la cola y dijo que nunca se había echado un polvo tan intenso con una hembra tan caliente y puta...Se vistió y se despidió, dejando a Anita totalmente abatida sobre la cama, dejando escapar semen por sus dos orificios. Cuando su amante se fue, mi delicada mujercita levantó la cabeza y me dijo que nunca habia gozado tanto con un hombre Latino. Ese tipo la había cogido demasiado bien... Agregó que todavía la noche era joven y me pidió que yo bajara al bar, para ver si encontraba a otro hombre bien dispuesto, preferentemente negro.

Autor: Anitaslut44 Categoría: Sexo con Maduras

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Me cogí a mi prima de 13

2019-08-08


Así es como empieza esta historia . Estando yo de vacaciones fui al pueblo donde vive gran parte de mi familia, ahí vive mi prima con sus papas y sus dos hermanos mayores. Un día mi prima fue a la casa en donde yo me estaba quedando, después de un rato de estar ahí quiso ir a su casa, (no se a que pero solo quería ir) la mama (mi tía) no la dejó ir sola, con lo cual yo me ofrecí a acompañarla, ella aceptó y la acompañé. Cuando llegamos no había nadie en casa, nos fuimos a el cuarto en donde ella duerme y nos pusimos a ver televisión un rato, los dos acostados. debo decir que siempre he querido hacerlo con una prima y una niña de 13 años también era una fantasía. Así que al estar con mi primita de 13 solos en casa me excite un poco. Después de un rato de ver tv le dije que si quería que le acariciara la espalda, ella dijo que si, se volteó y le subí su franela, y empecé a acariciarla, eso me excitó mucho más, como estaba de espalda, no pude dejar ver ese culito que tiene, que provoca comérselo. Como era una tarde de mucho calor tenia la espalda sudada, y le dije que se bañara (yo ya tenia un plan) se levantó de la cama y se fue a bañar, después que entra a la ducha entro yo fingiendo tener ganas de orinar, al darse cuenta ella abre la cortina y me ve orinando y obviamente ve mi pene medio erecto, en seguida ella cerró la cortina, había logrado mi cometido, mi primita me había visto el pene. Luego que sale de la ducha le dije que se pusiera un short corto y así ver mejor su culo. Cuando entra al cuarto se volvió a acostar y empecé a acariciarla nuevamente por toda su espalda, esta vez yo quería ir más allá, le dije que si podía bajar un poco su short, ella dijo que si, y se lo deje hasta la mitad de sus nalgas, que culo tan bello, paradito, y duro, me excitó muchísimo. Mientras la acariciaba le pregunte que había visto cuando entre al baño a orinar, me dijo que nada, hasta que me dijo que había visto mi pene, yo ya estaba a mil, mi pene estaba que explotaba de lo excitado, le pregunte si nunca había visto uno y dijo que no. como ella estaba boca abajo me coloque encima de ella, y con su short a mitad de sus nalgas quise apoyar mi pene en su culito y seguir acariciándola, luego ella se volteó y ahora estábamos frente a frente, pude notar que se le veía algo de su vello púbico y le baje un poco mas el short que traía y empecé a tocarle el abdomen y poco a poco fui bajando hasta llegar a su vagina, que estaba algo húmeda, me sacó la mano y no quiso que siguiera, le pregunte que si nunca le han hecho cosquillas en su vagina, me dijo que no, la convencí de hacerle y aceptó. empecé a frotarle su clítoris uffff que delicia de vagina, tan fresca y virgen vagina de mi prima, ella empezó a gemir de placer mas y más. luego saqué mi pene totalmente erecto, al verlo se impresionó, le dije que no se asustara y que no le dijera a nadie lo que estaba pasando. Le empecé a frotar mi pene por su concha, de arriba a abajo, fue lo mas excitante que hubiese hecho con una mujer y mas siendo mi prima de 13 años a quien se lo estaba haciendo. Luego la voltee he hice lo mismo por toda su raja, le metí mi pene entre sus nalgas y fue muy placentero hacerlo, después le dije que se pusiera de perrito, empecé a lamerle su rico culo y ella solo gemía, y decía sigue primo ahh que rico, yo no planeaba quitarle la virginidad a mi prima, así que opte por cogerla por el culo, le empece metiendo un dedo y luego el otro, hasta que estaba totalmente dilatado y se lo metí, ella soltó un grito pero eso me excito mucho, era un grito de dolor y placer a la vez, y empece con el mete y saca, cada vez mis embestidas eran mas fuertes y se escuchaba el golpe entre sus ricas nalgas y mi abdomen, ella seguía diciendo que siguiera y que no parara, le gustaba demasiado, sus gemidos me volvían loco, eran gritos de niña, pero me encantaban, yo ya no aguantaba mas y en solo minutos me vine, acabe dentro de su culo, primera vez que lo hacia anal y hacérselo a mi primita fue lo mas rico de la vida. Luego nos quedamos acostados uno al lado del otro por un largo rato, luego nos levantamos, nos vestimos y nos fuimos. Espero y se repita.

Autor: Anónimo Categoría: Incesto

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La mamá de Benito

2019-08-08


Su familia se limitaba a su madre, una señora joven, de piel blanca, chaparrita y regordeta, cuyo único atractivo era un descomunal par de nalgas, parecía como si toda la carne de su cuerpo se hubiera acumulado precisamente en aquella parte. Benito era un chiquillo rechoncho y chaparrito, hijo de una de las vecinas de la colonia. Benito era casi la viva imagen del monito de las caricaturas que salía con don Gato y su pandilla. Su familia se limitaba a su madre, una señora joven, de piel blanca, chaparrita y regordeta, cuyo único atractivo era un descomunal par de nalgas, parecía como si toda la carne de su cuerpo se hubiera acumulado precisamente en aquella parte. Con aquel trasero era normal que todos los cabrones de la calle se fijaran en aquella señora, que rentaba un pequeño departamento y que vivía de trabajar en un taller de costura. Pero Benito, pese a su pobreza, se convertía el Día de Reyes en el chiquillo que recibía más juguetes que todos los chamacos de la cuadra juntos, ¿por qué?, ¿de dónde salían tantos juguetes si la nalgona de su madre a duras penas tenía para comer?, pues nada que muchos cabrones que terminaron metiendo la verga entre aquel descomunal par de nalgas sentían que, de algún modo, Benito era algo así como su hijo y el Día de Reyes trataban de calmar sus culpas llevándole a Benito juguetes y más juguetes, aunque los muy jijos no fueran capaces de llevar a sus propias casas ni siquiera el gasto del día. Así Benito fue el primer niño de la cuadra que tuvo bici, balón de fut y la colección completa de los muñecos de pockemon, y aunque las lenguas de doble filo hicieran tiritas a la madre, pues que jijos, si por algo tenía nalgas y las había puesto para coger, y se había cogido al tendero, al carnicero, al tortillero y al del gas para pagar sus cuentas, además de que..., bueno, aquí entro yo, se cogió al equipo completo de futbol de la colonia, aquella vez que ganamos el primer y único campeonato. Yo era joven cuando miraba, junto con los demás bueyes del equipo, pasar a aquel bamboleante par de nalgas. Era como un desfile de carne que se mecía como un barco de velas en medio de un apacible mar --aunque yo nunca hubiera visto un barco de velas y menos meciéndose en las olas del mar. Todos deteníamos los comentarios acerca del partido que acabábamos de perder, el envase de refresco se detenía junto a las bocas, y las miradas seguían el acompasado caminar de aquella mujer, que en la acera de enfrente lucía sus vibrantes carnes al son de una imperceptible música. A varios se les caía la baba, otro comentaba "cuanta carne y yo en vigilia", algún bocón diría "las tiene bien ricas, ya se las agarré", comentario que provocaba un alud de madrazos sobre el impertinente, pues todos creíamos que aquel monumento a la nalga era algo incólume, intocable, virgen aún en el mar de vergas de aquella colonia. Y no era el único que suspiraba por aquel mundo de vibrante carne, todos incluido el capitán del equipo, El Borolas, hacían comentarios cómo "mira nada más qué nalgas, se imaginan tenerla de a perrito, con sus nalgotas abiertas, metiéndole el pito, con su culo prieto, y la carne brincando con cada metida de verga!", pues sí nos imaginábamos o tratábamos de hacerlo, pero hasta entonces pocos eran los rumores acerca de la mamá de Benito, que en aquel entonces todavía no era mamá y Benito andaba todavía en los huevos de aquel cabrón que terminó preñándola. Pero bueno, como "a cada capillita le llega su fiestecita" me llegó el turno, y el del Borolas, y el del Chorizos, y el del Rana, y el del Marciano, y el del portero, y el del Hermano, y el del..., en fin el turno de todos, hasta del Bimbollo que fue quien organizó el bailongo para celebrar nuestro primero y único, campeonato. Toda la cuadra aportó lo suyo, que si unos refrescos, que si el mole, que un frasco, que el sonido, en fin todos pusieron lo suyo, y la mamá de Benito también, pero no se piense mal, ella colaboró ayudando en la cocina, sirviendo y lavando platos. Todos bailábamos al son de La Culebra —pero no en la versión de la Banda Machos, sino en la de Benny More— cuando se me antojó ir a mear y justo cuando iba a entrar al baño choqué con alguien, nunca supe quien era pero llevaba prisa, pero cuando por fin, luego de mentar madres, entré a ese cuartucho que servía como baño, la descubrí en medio de la penumbra, era la mamá de Benito, fijó sus ojos en los míos y sólo alcanzó a decir "¿tú también?, pues al menos cierra la puerta?", mi embotada mente reaccionó, empujé la puerta con la mano en el justo momento en que ella se empinaba, apoyando las manos en la tasa del baño y subiendo sus amplias faldas. Como alucinado fijé mis ojos en aquel portento de carnes, los globos carnosos, redondos, lisos, perfectos, con aquella hendidura en medio, más oscura, pero delineando a la perfección unas nalgas que ni Goya las hubiera imaginado. Su voz me sacó de trance, "anda apúrate", traté de darme prisa, saqué mi pinga medio dormida de la bragueta del pantalón, con la borrachera ni la verga se me paraba, por eso le agarré las nalgas con ambas manos, acariciando los cachetes, apretando los dedos sobre la piel, separando los glúteos para escudriñar con ojo avisor sus profundidades, entonces ví un hilillo de leche escurriendo por sus piernas, tal vez aquello me excitó pues al momento sentí dura la verga. Entonces me enderecé y apuntando el pito entre aquel glorioso par de nalgas se la dejé ir, atiné a la primera. Mi verga sintió la deliciosa presión de un ambudo de carne caliente y pegajosa, ya estaba hasta adentro de su panocha, mis huevos chocaron contra los cachetes de su culo, mis dedos atenazaron aquella carne que se desbordaba entre ellos y mis ansias incrementaban los embates de mi cuerpo contra aquella mujer, que con cada empujón chocaba con su cabeza contra el mueble del baño. Seguí cogiéndome aquel portentoso culo, como alucinado, era como estar en el cielo. Luego escuché sus gemidos, eran como "hummmjjjuum, huummmm", para luego "espera, deeeespacio, despacio, nooooo te lo vas a acabar, hummm, desssspaciiioooo". Luego sentí en la verga algo que me succionaba, que me llamaba, que me exprimía, su voz "¿sientes?", y los apretones sobre el pito, luego me vine, contra mi voluntad me vine, ese agujero me sacaba los mocos, a apretones succionantes, mis piernas se doblaban y yo agarrado a aquellas nalgotas vibrantes, en mi último suspiro la escuché "anda dame tus mocos" y terminé de venirme. Al final hice el que tal vez sería el único gesto de "caballero" que recibió esa mujer, tomé un largo trozo de papel de baño y le limpié la entrepierna, luego me subí el pantalón y como pude abrí la puerta del baño. Pero al salir me esperaba otro mundo, era como si los ojos de todos estuvieran sobre mi, todos me miraban aunque la mayoría bailaba y andaba en sus propios asuntos. Sentí los ojos inquisitivos de los cabrones del equipo y los ojos reprochantes o envidiosos de varias mujeres, caminé entre ellos, sintiendo de vez en cuando palmadas sobre mis hombros, "bien, bien, lo hiciste bien", me decían voces a mis espaldas como felicitándome por haber anotado un gol. Aquello me extrañó, entonces caí en cuenta que mis compañeros de equipo se habían dado cuenta de lo que había ocurrido dentro del baño, y en el justo momento que voltee hacía ese lugar vi que el Marciano cerraba la puerta. En otras palabras este cabrón también se había metido ahí para cogerse a la nalgona, y junto a la puerta ya había otros esperando turno, el Silverio, el Primo y hasta el Borolas, además de otros que no pude identificar. Y cuando algún despistado quería entrar al baño todos a coro decían "está ocupado". Todo eso me sorprendió, ¿sería posible que aquella mujer se cogiera a todo el equipo?, pues al menos a la mayoría si, puesto que dos horas después y creo medio litro de semen más tarde la vi salir, como si nada, haciendo caso omiso de las enojadas miradas de las viejas que se habían percatado de toda aquella acción, meciendo su descomunal nalgatorio sumándose a la fiesta para bailar con quien se lo pidiera. Más tarde, con algunas cubas de más, la saqué a bailar, ella aceptó y disfrutamos del Caballo y la Montura en voz de Tony Camargo, en aquellos momentos tener a la nalgona entre mis brazos y recordar lo ocurrido horas antes dentro del baño provocó una nueva erección, le comenté "oye, que rico lo hicimos ¿verdad?", "¿qué?", dijo ella, agregando "no se a qué te refieres", en otras palabras fingía demencia, eso me desconcertó y acabó por enfriar mis intenciones, pero ya para terminar la pieza ella acercó su boca a mi oído para decir "no te enojes, ya te dí una probadita, no pidas más, y si sabes ser caballero guardarás silencio ¿eh?". Luego se retiró meneando el bote dedicándome de paso una inocente sonrisa. En nuestra siguiente reunión, la bola comentaba lo ocurrido con la nalgona: "qué rico apretaba!, ¿verdad?", "te sacaba los mocos apretando la pucha, pinche vieja!", "dice el Marciano que a él le dio el chirris, pues ya tenía muy rosada la zorra", "a cuántos se echó?", "pues quien sabe, pero la mayoría del equipo fue al baño en ese rato", "ufff, pues entonces fuimos como quince o más!", más o menos así había ocurrido, pero el entrenador que había escuchado la conversación nos calló a todos, "pues si se la cogieron todos, cabrones, lo menos que pueden hacer es callarse el hocico, no anden de pinches habladores, si nos dio chance fue en buena onda, ya cierren la pinche boca y punto". Como sea la nalgona había causado en mi el despertar de emociones y deseos que ya casi ninguna de mis novias podía apagar, había descubierto la deliciosa sensación de una verija. Y no era yo el único, a partir de aquella fiesta los cabrones pululaban en torno de la nalgona buscando echarse otro rico palito. Nunca supe si alguno de ellos logró de nueva cuenta sepultar la virilidad en aquel mundo de carne, pero algunos rumores señalaban al Borolas como el arrempujador de planta de aquella vieja, otros decían que no, que la nalgona se repartía entre el Bimbo y el Borolas. En cuanto a mi la nalgona me dispensó sólo promesas, "ay no se, quien sabe si pueda el sábado, tengo cosas que hacer, yo te aviso", o cosas así. Pasaron los meses y un nuevo rumor se desató en la cuadra: "pues nada cabrones, que la nalgona anda panzona!". Todos los que habían gozado de sus favores tratamos de averiguar si aquel dicho era cierto, pero la vieja no se dejaba ver, hasta que un domingo luego del partido, cuando reunidos comentábamos nuestra nueva derrota, la vimos caminar con dificultad por la acera de enfrente, si, era cierto. La nalgona lucía un abultado vientre de siete u ocho meses, al momento guardamos silencio mirándola pasar, algunos disimularon volteando la vista a otro lado, otro más comentó "oigan cuándo fue la fiesta?", "hace poco más de siete meses", "en la madre!", comentámos casi todos sintiendo un remolino en la panza y pensando tal vez "ese chamaco es mío", para al momento corregir "no, ni madres, si fueron tantos los que le entraron, no pude haber sido yo", como sea nos sentíamos culpables. Minutos después la calle se quedó vacía, de repente todos tenían cosas que hacer en sus casas. Días después, en la junta previa al partido del domingo, el Borolas nos sableó como siempre, pero ahora el motivo era diferente: "bueno cabrones, ya saben, no se hagan, la nalgona salió premiada, así que sin hacer olas vamos a hacer una coperacha para que se vaya al hospital", alguno comentó, "pues si buey, pero tú la traías de planta, tú tienes que poner la mayor parte, además te vas a parar la cola con la lana diciendo que es lana tuya", él comentó "ni madres cabrón, que me acompañe alguien para que sepa como estuvo el pedo". Así no quedó de otra, teníamos que entrarle con lo que pudiéramos, en total se juntaron casi mil varos que puntuales fueron a llegar a manos de la que hasta entonces había sido nuestra principal fantasía erótica. Luego el Bimbo, quien acompañó al Borolas, nos comentó que la nalgona no quería recibir la feria, pero que al final aceptó diciendo de paso que se iría a aliviar a casa de sus padres en Puebla, agradeció el gesto y con un amable gesto los mandó directito a la chingada, eso dijo el Bimbo. Hasta ahí la historia de la nalgona, los compas del equipo no volvieron a mencionar nada, fue como si aquel grandioso culo hubiera desaparecido de la faz de la tierra. Pasaron los años y los que hasta entonces éramos apenas unos jovenes calenturientos, sumamos algunos años y experiencias a nuestras vidas. Yo estaba por terminar la Voca, cuando una tarde al bajar del pesero la vi pasar. Era la nalgona!, en persona, llevando de la mano, Benito, se llamaba, según supe después. Luego confirmé que la nalgona tenía ya tres meses en Neza, que había regresado de su pueblo con todo y chiquillo, Benito, el hijo de alguno de los del equipo, o de quien sabe, en asuntos de nalgas no hay nada seguro. La cosa es que a pesar de que ya tenía novia y verija de planta –Alejandra me había acabado de aleccionar una tarde en el deportivo Plan Sexenal— sólo ver las enormes nalgas bamboleantes de la nalgona me produjo un significativo estremecimiento en la verga, fue como si al ver aquellas carnes reviviera en mi la experiencia vivida en un inmundo cuartucho de baño. Pronto los escasos cuates que me quedaban en la cuadra me pusieron al tanto: no, la nalgona no tenía, al parecer, verga de planta; no la veían salir con nadie, además del Borolas ni sus luces, traía pedos con la justicia y andaba huyendo; según, la nalgona vivía del sudor de sus nalgas, pero de tanto estar sentada frente a una máquina de coser; es más, ni a novio llegaba. Según. Paciente esperé la oportunidad, la abordé un sábado saliendo del taller de costura. Me saludó como si nos conociéramos de siempre. La invité a dar la vuelta, según, pareció meditarlo un poco, pero terminó aceptando, de camino en el micro me puso al tanto de su vida, puras pendejadas: que si Benito ya tenía casi cinco años y ya iba al kinder, que no se quería casar, "los hombres son unos cabrones"; dijo, que a mí varias chicas de la colonia me tenían echado el ojo "te haz puesto muy guapo, además estudias, pronto serás rico", según, y así por el estilo. Como no queriendo llegámos a la Alameda, caminamos platicando por avenida Hidalgo, mi intención era llevarla a un café musical, romanticón, pero, cosas de la vida –nunca me había percatado de ello—juntito estaba un hotel, ahí se metió la nalgona, conmigo de la mano, como no queriendo, como si supiera el camino, y pues bueno, nunca supuse que fuera tan fácil. La cosa fue que diez minutos después ambos estábamos sobre la cama, en tremendo faje, sintiendo que la ropa nos estorbaba, ambos hechos bola sobre la inmensa cama y cuando al fin pude meterme entre sus piernas su vocesita me suplicó "por favor no te vengas dentro de mi". Cogimos como locos haciendo brincar el colchón, mis manos atenazadas en sus tetas blancas y suaves, mientras que los vientres chocaban y sus piernas descansaban en mis hombros, ella se vino primero bufando ruidosamente por la nariz y gimiendo un largo "aaaaahhhhh". No se como hice para contenerme, pero cuando le llegó su segundo orgasmo y mi verga entraba y salía lustrosa de su pepa abiertísima, ella sintió que mi troncó palpitó y al momento me dijo: "no!, no te vengas así, aguantate tantito", dejamos de movernos, le saqué la verga y me acosté a su lado, pero sólo fue cosa de un momento. Acostado la vi colocarse a cuatro patas sobre la cama, me invitó "anda chiquito, dame tu palo por la cola", cuando me coloque tras ella sus nalgas me parecieron más grandes aún, inmensas, paradas, abiertas, su negro culo apretado y rodeado de pelitos negros. Ella misma pasó una mano entre sus piernas para tomar el tronco y dirigirlo hacia su agujero, presioné la punta, estaba duro su culo, ella coopero haciendo su cuerpo hacía atrás y como por arte de magia el culo se fue abriendo, poco a poco. La presión de esa carne sobre mi verga era casi dolorosa, pero a la vez algo delicioso, muy rico, sentí sus profundidades calientes, casi ardiendo, la verga fue entrando toda, lentamente, hasta que mis pelos chocaron cotra la negra carne que rodeaba el abierto agujero. Nos quedamos pegados, muy unidos, luego empecé a moverme, lentamente también, uno, dos, entrando y saliendo, uno, dos, entrando y saliendo, la cosa se fue poniendo cuando ella se movió también a contra punto, echándose hacía atrás cuando yo atacaba su culo ahora abierto, suave, succionante. Luego la danza se hizo furiosa, violenta, sus nalgas brincaban con cada arremetida, mi verga salía toda de ese hoyo, para luego sepultarse de nuevo, los ayes de la nalgona se convirtieron en largos gemidos y peticiones: "más, dame más, quiero más, toda tu verga chiquito lindo, toda, fuerte, huy, más, más", pese a ello me vine, gloriosamente, una venida larga e interminable, ella hizo lo mismo apretando a intervalos su culo, al terminar seguí bolbeando aquellas riquisimas nalgas, cosa que a ella sorprendió, seguimos cogiendo ahora más lentamente, removiendo en su intestino el tronco duro de mi verga, yendo y viniendo, sacándo todo el tronco para ver ese inmenso hoyo abierto, sin pliegues ya y con ese penetrante tufo a excremento, ella lánguida se dejaba hacer, suspirando entrecortadamente en tanto que una de sus manos frotaba su pepa, un rato después reanudamos la violenta cogida y ambos terminamos gritando de placer mutuo. Luego de la venida quedé acostado sobre ella, sintiendo los apretoncitos de su rico culo, busqué sumejilla para besarla, aceptó mis besos, sonriendo pícara: "anda ya cochinón, quítate y vete la lavar la polla que te huele a caca", cuando regresé ella ya estaba vestida, nos abrasamos y nos besamos dos o tres veces. Cuando salimos del hotel sentí mis piernas temblorosas, nos abrasamos de nuevo y así nos fuimos a caminar por la Alameda, ahí sentados en una banquita me pidió: "por favor, no le digas nada a nadie de esto, tal vez salgamos otro día de nuevo, me gustó mucho lo que hicimos, no te prometo nada, pero a lo mejor volverémos a estar juntitos como hoy". Sin embargo aquella esperanzadora posibilidad nunca se concretó. Pasaron varios días en no la ví, pero en la tienda uno de los antiguos cuates me comentó: "oye buey, que la nalgona de nuevo anda con el Borolas, ya regresó el cabrón, ya los vieron juntos, hasta dicen que ese güey ya dejó a su vieja y a sus chavos y se va a ir a vivir con la nalgona". Así fue, el Borolas y la nalgona se fugaron, pero solos, dejaron al pobre Benito al cuidado de la madre de la nalgona, eso sí cada seis de enero ese niño se convertía en el chiquillo más afortunado de la colonia, pues siempre tenía juguetes y regalos para dar y prestar, uno que otro fueron míos.

Autor: Anónimo Categoría: Heterosexual

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Mi tí­a y prima Celia. Segunda Parte

2019-07-30


Después que ya estaba viviendo como un rey, mi tía Elsa y mi prima Celia, a veces me follaba a mi prima y otras veces a mi tía y también lo hacíamos en grupo por las noches. Esa relación incestuosa se mantuvo aproximadamente por 3 meses, Hasta que un día me visitaría mi madre y mi hermana Karlé. Mi madre notó la cosa un poco extraña vio cosas y ropa mía en el cuarto principal que era donde estaba mi tía y mi prima. Mi madre me preguntó - y bueno tuve que mentir - diciéndole que se mezclaron cuando mi tía lavaba ropa. Aquellos días tuve que volver al cuarto y compartirlo con mi hermana Karlé y mi prima. - Mi madre Karmina hacía lo mismo con mi tía Elsa. Celia se llevaba muy bien con mi hermana mi que era mayor sólo tenía 17 años y en esa confianza mi prima le contó a mi hermana lo que habíamos hecho durante todo estos meses. En ese sentido, las muy putas se tramaron una aventura, así que yo sin saberlo, yo estaba desesperado porque tenía tiempo sin follarlas a mi tía y a mi prima. Llegó la noche y era su última porque al día siguiente se irían mi madre y mi hermana. Por supuesto esperaba que se fueran lo más pronto para volver a mis andanzas con mi amantes. Sin saber lo que ya habían planeado Elsa y Karlé, a eso de las 10:20 pm. Ya estaban acostadas las dos juntas en la cama y yo me acostaba en una colchoneta en el piso eso mientras mi mamá y mi hermana se iban. Noté que no se arroparon y estaban solo en pantaletas de inmediato se me puso la verga a millón. Ellas como que estaban despierta porque se movían mucho, así que me quité mis pantalones y me quedé en interiores. Me acosté bien cachondo cuando las vi casi denudas ya a mi prima le conocía hasta el último centímetro de su hermosura de cuerpo, pero a mi hermana no la había detallado. Karlé es blanca de cabello castaño claro, sus ojitos marrones, su de buen cuerpo nalgoncita al igual que mi prima sus cenos menos pronunciados de pezones pequeños, es de la misma altura de mi prima Elsa, en conclusión tengo una hermana muy buena - sabía de ella tenía un novio en Cabimas de nuestra ciudad natal - que seguramente la follaba. Me acosté y decidí dormirme. Al largo tiempo de dos horas ya dormido, me despierto porque escucho a mi hermana y a Karlé masturbándose una a la otra, no lo podía creer ya mi prima seguramente se la había tirado antes - ellas siguieron - yo sorprendido al ver a mi hermana que le chupaban su coño - ya en ese momento mi verga se empalmó así que me tocaba y la jalaba arriba y abajo. Me excitaba cada vez más, al cabo de dos minutos no me aguanté y me levanté y me fui a la cama de ellas. Les dije no pude aguantar más por favor me dejan - y mi prima y mi hermana se rieron y me dicen en coro "esto lo hicimos para ti". Puse mi verga erecta mirando hacia el techo y ellas una por cada lado, tomaron mi polla y la mamaban ... !!Dios!! aquella sensación suave de lenguas paseando por la cabeza de mi verga que estaba que explotaba - mi hermana me decía no sabía que tenías una verga tan grande Alberto - mi prima dice es la verga más grande que he visto y probado por que mi papá no la tenía grande. - en cambio Alberto la tiene grande - mi hermana me dice - Aja!! Alberto te lo tenías reservado para mi tía y mi prima. - si hermanita ahora también es tuya - y continuaron chupándola hasta que me vine en sus bocas. Descansamos algunos 30 minutos. Después mi hermana contó como es que había perdido su virginidad como su novio le destrozó su culo rosado. Y así mi prima contó algunas de las aventuras que tuvo con mi tía y su padre. Ya estando cachondo todos nuevamente mi verga volvió a levantarse- me eché un gel deslizante para follarlas por su trasero y empecé con mi prima que le encantaba que la follara analmente, al rato mi hermana dijo que nunca lo había hecho - así que me tocó meterle la polla - seguidamente la senté en mi polla, se turnaban una a la otra. Cuando de pronto aparece en acción mi tía totalmente desnuda y me dicen ... !válgame Dios! y no me invitaron!! desgraciados pervertidos. Así que unió a la orgía. Y mi madre le pregunté a mi tía Elsa, --- Duerme profundamente - así que no te preocupes -- bueno dije ... entre mi tengo a mi tía, mi prima y mi hermana follandolas a las tres...mejor imposible... ya después seguí el mete y saca con mi tía ... y mi hermana decía tía que bien te ves en la polla de mi hermano ... y así estuvimos por largos minutos alternándolo para darle polla a las tres estaban cachondas ... hasta volver a vaciar mi leche en sus cuerpos. Ya después de 2 horas. Que estuvimos confesando aventurillas de mi tía. Mi prima se quedó rendida. Y esta vez, me follé a mi tía con mi hermana Karlé. Ya después al amanecer mi hermana estaba muy trasnochada por la cogía que les di a las 3. - Por supuesto, yo estaba super cansado. Mi hermana decidió quedarse unos días más. Y yo. oh cielos!! así si es verdad que van acabar con mi polla. Ya no son 2 ahora son tres. Acompañe a mi madre al terminal y la despedí. Me regresé al apartamento al y al llegar me esperaban las 3 desnudas en la cama de mi tía. Y seguimos la orgía. Hasta pronto.

Autor: Carlosp28 Categoría: Incesto

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Le rompí­ el culo a mi suegra

2019-07-30


Mi suegra vivía sola desde que mi suegro le dejo por hacerse cargo de una familia que hizo con la mejor amiga de ella, es decir le quemaba el rancho con su mejor amiga. Mi suegra con sus tres hijos, mis dos cuñados y mi esposa que es la ultima de ellos salió en busca de mejores oportunidades y condiciones de vida abandonando su pueblo natal. Es una familia muy sencilla pero con buenas costumbres. Poco a poco salió adelante y pudo darle estudios a sus hijos. A los dos años de casados, mi esposa terminó su carrera de psicología en la Universidad, pero como parte del pensum de estudios debía desarrollar una practica integrada en un establecimiento público de uno de los pueblos mas retirados del país. Esa práctica social duraba tres meses, y debería realizarla con sus nueve compañeras de promoción. Se fueron las nueve compañeras al pueblo en donde alquilaron una casa grande para contar con los servicios básicos y poder cumplir con las exigencias y labores sociales por parte de la Universidad. Durante ese tiempo mi suegra llego al apartamento a atenderme y ayudaba en la limpieza de la casa. Yo le di la otra habitación que estaba a la par de la nuestra. El baño quedaba en frente de los dormitorios y era muy estrecho al igual que la lavandería. La verdad que el apartamento no era para una familia con hijos sino solo para dos personas. Los primeros días fueron incómodos ya que los espacios eran muy pequeños además yo acostumbraba usar mis bóxer en la casa ya que son cómodos. Ella vestía cómodamente con shorts cortos de tela delgada, Ha pesar de su edad mi suegra conserva un cuerpo aceptable, aunque no es muy alta 1.65 y de tez blanca con pelo color azabache he de mencionar que sus nalgas aun las conserva duras y bien fijas, ya que desde muy joven se separo de mi suegro y a sus 48 años aun se conservaban muy bien. Yo le veía esas ricas y redondas nalgas blancas que escondían esas telas delgadas y que se perdían entre las mismas con en mínimo de esfuerzo. También ella le sorprendí en un par de ocasiones mirando hacia el paquete que formaba mi pene sobre el bóxer delgado que fácilmente lo hacia resaltar. Ella cada día vestía más ligero, y entraba más en confianza ya que nuestra relación fue muy buena desde que la conocí. Sin embargo, nuestra relación de suegra y yerno comenzó a cambiar desde un día que me bañe y me di cuenta que no estaba la toalla para secarme, con lo cual le pedí de favor de que me llevara una, yo pensé que al llegar tocaría la puerta y le abriría por lo que salí de la ducha para esperarle, pero me asuste cuando vi como se abrió la puerta pidiendo permiso a la vez y se sorprendió al verme de frente y desnudo quedándose atónita de verme en esa forma y por instinto bajo su vista para ver mi pene abriendo sus ojos en forma de lujuria, reaccionando después de unos tres segundos sin dejar de ver mi miembro pidió disculpa y cerro la puerta. Yo me quede pensando la forma como ella reacciono cuando vio mi pene y eso me hizo pensar en lo necesitada que debería de estar en ese tipo de relación. Me seque completamente, me puse la toalla alrededor de la cintura y salí del baño hacia mi habitación para ponerme cómodo. Estando en mi habitación toco a la puerta para avisarme que la cena estaba lista y que me esperaba para cenar juntos. Cuando llegue al pequeño comedor y me vio entrar bajo la vista con en señal de vergüenza y yo trate de no hacerla sentir mal por lo que le trate con naturaleza y comenzamos ha hablar de cualquier cosa. Le pregunte que si se sentía bien conmigo y que si no se cansaba por las tareas de la casa. Ella me dijo que se sentía muy bien porque yo era un buen yerno y que sentía algunos dolores en la parte baja de la espalda en ocasiones. Yo le dije que la llevaría con un medico y ella me dijo que no era necesario que solo era cansancio y que en las noches se daba unos pequeños masajes algo incómodos pero que la hacían sentir mejor para dormir. Yo le dije que le pagaría sesiones de masajes para que relajara y que contrataría una empleada para las labores de la casa a lo que ella me dijo que no era necesario porque de alguna forma perderíamos intimidad y que seguro solo con un poco de relajamiento muscular se le quitarían. En ese momento se paro y me dijo que había comprado unas cremas para ponérselas durante el masaje enseñándome un bote grande y yo le pregunte si eso le hacia sentir bien y ella me dijo que era suficiente porque era fácil de aplicar con excepción del centro de la espalda. Ella me pregunto si no me molestaba que se la aplicara yo y le respondí que para nada que lo haría con gusto y ella se alegro y me dijo que me lo agradecía y que antes de dormirme me molestaría. Al terminar de cenar nos pusimos a ver una película de acción y posteriormente me di cuenta que tenia la vista perdida y que en ocasiones cuando me hablaba de la película me veía a la entrepierna. Se levanto y se fue a poner la pijama de dos piezas (pantalón y blusa). Al terminar la película le dije que pronto me acostaría y que si no le importaba aplicarle la crema en la espalda. Ella se levanto y la alcanzo y se paro frente a mí para que se la aplicara. Hasta ese momento no había puesto atención que no tenia ropa interior y me di cuenta porque cuando de espaldas a mi se levanto la blusa me di cuenta que no tenia sostén lo que me hizo imaginar esos pechos blancos y redonditos. Inicie con untarle crema en el centro de la espalda y a proporcionarle un masaje que del centro para los costados laterales. Ella no dejaba de agradecerme y relajarse en cada ocasión que posaba mis manos en lo ancho de su espalda. A los minutos de estar así me dijo que le aplicara un poco mas abajo y con sus manos deslizo hacia abajo un poco el pantalón de la pijama, lo que me dio la visión de ver el inicio de su raya entre esas dos exquisitas nalgas blancas, dándome cuenta que no tenia interiores en la parte baja y suponiendo a la vez que era su forma de dormir. Con un poco de nervios comencé a darle un masaje más delicado en esa área pero no pude evitar detenerme en el inicio de su raya provocando unos pequeños suspiros y una respiración más agitada de mi suegra a los pocos minutos me agradeció por la atención a su salud. Demás esta decir que para ese entonces mi pene estaba erecto a su máximo tamaño, parándome inmediatamente sin poder ocultar mis 18 centímetros de largo por 7 centímetros de ancho lo que provoco que ella clavara su vista a la notoria imagen de mi pene queriendo salir del bóxer que llevaba puesto. Ella en ese momento abrió los ojos mas de lo normal por lo sorprendido de la escena y yo me retire lo mas pronto hacia mi cuarto a descargar con una tremenda paja toda mi excitación. Al día siguiente ella me preparo el desayuno y note que se sentía mucho mejor a lo que no pude evitar preguntarle como se sentía y me dijo que mucho mejor por la atención que le había dado la noche anterior y que deseaba que llegara la noche para sentirse de nuevo relajada. Al regresar del trabajo me recibió con un exquisito guisado de carne al carbón y me había comprado unas cervecitas para que nos quitara el calor que nos invadía en esos tiempos. Durante la cena todo normal salvo que yo no pude evitar tomarme una tercer cerveza y ella dos, lo que nos hizo recordar tiempos alegres que habíamos compartido durante ya cinco años. Al terminar me dijo que se iría a poner más cómoda y que deseba que le diera el masaje en su espalda. Para ese momento y con el calor de las cervezas en mi cabeza pensé en que no estaba mal la idea de posarle mis manos en esa raya deliciosa que tenia en medio de esas blancas nalgas redondas. Cuando regreso llevaba puesto otro traje de dos piezas (blusa y pantalón) de algodón. Inmediatamente pose mi vista en sus pechos y note que traía los pezones bien rígidos y marcaban lo abultado de su ligera blusa. Se acerco a mí y me dijo que si no era mejor hacerlo en el comedor por lo cómodo de la silla y que de esa manera ella podría recostarse sobre la mesa para estirar más sus músculos durante el masaje. Yo le dije que me daba igual y que si así lo quería no había problema. Ella me invito a sentarme en una silla y se puso en medio de la silla y la mesa subiendo su blusa hasta el contorno de sus pechos parados. Comencé a darle un masaje bastante directo en el centro de la espalda y con movimiento hacia los laterales por unos minutos. Ella por momentos giraba hacia el frente como recostándose sobre la mesa y levantando sus nalgas hacia mi cara, no podía ocultar verle esas nalgas tan ricas cerca de mi cara y me decía que de esa forma ella sentía como sus músculos se estiraban y le provocaban sensaciones más deliciosas. En unos minutos estaba completamente empalmado cuando veía como ese culo hermoso y redondo se ponía frente a mí. En esa posición me dijo que tocaba la parte baja de la espalda y al igual que el día anterior se bajo el pantalón de la pijama hasta poder ver ahora aun mas su raya hasta la mitad de sus nalgas blancas y macizas. Le unte bastante crema y comencé a darle un masaje bastante profundo en el área sur de su espalda, hasta agarrar completamente con mis manos las dos nalgas. En ese momento ella se recostó sobre la mesa y me mostró como se habrían ese par de nalgazas en mis narices lo que no aguante y me acerque para oler su sexo y su ano y dejando casi enterrada mi nariz entre sus nalgas. Ella suspiro en ese momento y como a los dos minutos de estar en esa posición me pare y le enterré cuidadosamente mi pene en la parte baja de la raya cubierta por una delgada tela de algodón de su pijama y mi delgada tela de mi bóxer. En ese momento ella gimió al sentir la sensación de que estaba parada detrás de ella con mis manos en sus nalgas. Yo no aguante más y le enterré mi pene completamente erecto entre sus nalgas. Al sentir ese movimiento se levanto despacio para apretar mi pene dentro de sus nalgas y después procedió a recostarse de nuevo en la mesa, yo no me pude controlar y me saque la verga de mi bóxer y se la puse entre las nalgas. Ella comenzaba a gemir y no dejaba de respirar y sudar. A los dos minutos de seguir en esa posición le baje su pantalón que cayo hasta el piso dejando expuesto esa deliciosa estrella que formaba su ano sudoroso. Ella no dijo nada y cuando acerque mi verga a la entrada de su ano gimió por el calor que sintió en la cabeza de mi gordo miembro venoso. Sin decir nada comencé a moverme de manera circular y apretando en cada embate que mis manos posaban sus pechos ya descubiertos. A los pocos minutos su esfínter se dilataba a dimensiones aproximadas al grosor de mi cabeza. Y con un poco de presión en los siguientes embates entro a ese estrecho lugar. En ese momento pego un sonoro grito y se retorció sobre la mesa de la excitación que le estaba dando. Inicie poco a poco el movimiento de presión de mi verga entre su culo viendo desaparecer mis venas de la verga entre su culo hasta topar mis hinchados huevos en sus labios vaginales. En pocos segundos no me moví para dar paso a su dilatación completa. El sentir esa parte tan estrecha tan caliente me hizo perder la cabeza y comencé a bombear de forma más brusca y hasta el fondo en movimientos rápidos. Por aproximadamente unos diez minutos le di de la forma más dura y hasta el fondo a mi suegra que se retorcía en la mesa y se bañaba en sudor. Sentía mis bolas completamente mojadas que se estrellaban en sus labios y que la humedad de la misma nos tenía las piernas mojadas. Por un momento le saque la verga del culo y la penetre sin compasión en la vagina hasta el fondo y comencé a bombear duro y rápido por unos minutos nada mas. Después intercambiaba entre la vagina y el culo a manera de metérsela hasta el fondo por los dos agujeros. Cuando sentí venirme la saque de la vagina y se la incrusté de manera violenta en el culo y bombeando rápido y hasta el fondo logre descargar toda la leche acumulada por tres semanas. Ella durante ese tiempo (casi 25 minutos) había tenido como cuatro orgasmos y sin decir nada aun con mí verga en su culo se paro y girando su cabeza hacia mí me beso en la boca y me dijo que esto era lo más hermoso que había sentido en muchos años de frustraciones y deseos sexuales. De esa forma mi pene aun incrustado en su culo lo comencé a mover nuevamente y tomándole los pechos y besándole los labios inicie de nuevo el ir y venir de mi verga dentro de su culo que aprisionaba mi verga por lo cerrado de las nalgas macizas. De esa manera nos fuimos caminando hasta el dormitorios y cuando llegamos aun con mi verga dentro de su culo nos acostamos en la cama en la misma posición (ella bocabajo y cerrada de las piernas y yo encima de ella) y con mi verga dentro de su culo me hizo estallar como en cinco minutos por la sensación que sentía de lo apretado de su ano. Durante ese tiempo y en esa posición ella me había destrozado la verga en cada embate que le incrustaba hasta el fondo del culo ya que contraía su ano cada vez que se la metía hasta el fondo dándome la sensación que me estaba ordeñando con el culo. No aguante y deje invadir nuevamente toda mi leche en su culo. Termine acostado completamente en su espalda y rendido por la faena. En esa posición estuvimos aun por unos tres minutos hasta terminar de recuperar la sensación del orgasmo que nos invadió a ambos en el mismo momento. Procedí a sacar mi pene de su ano y me di cuenta que salía con excremento por las venas que tallan mi falo. Ella se quedo dormida con el culo dilatado. A partir de allí pasamos un par de meses teniendo sexo todas las noches. Cuando mi esposa volvió a casa me vio más delgado y pálido. Yo le dije que no había comido bien por su ausencia y ella se me tiro encima por la prueba de amor que le había dado jejejeje. bye

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Anal

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