Mi tía y mi cumpleaños.

2021-02-24


La lectora había terminado de leer un relato erótico de una familia incestuosa, la había impresionado placenteramente la vida de la protagonista, la cual se declaraba no lésbica, pero sus encuentros amorosos eran generalmente con otras amigas, incluyendo su madre, con la cual tenía relaciones incestuosas muy gratificantes para ambas. La lectora si sintió turbada sexualmente, mientras leía los avatares de la vida de la protagonista, le resultaban excitantes los encuentros lésbicos de la muchacha, la que participaba con efusión inaudita, gozaba apasionadamente de estos encuentros, no los buscaba, pero tampoco los rehuía, además, siempre declarándose no lésbica. Sí, es cierto que ella se declaraba bisexual, incluso había perdido su virginidad con un muchacho, pero sus encuentros eran generalmente con chicas y si bien no andaba a la caza de mujeres, las circunstancias la hacían terminar inexorablemente comiéndose un chocho de alguien. La lectora de Nombre Noemí Bravo fue sorprendida por las formas en que las protagonistas se solazaban unas a otras, no por la calentura y la lujuria expresada, sino porque la lectora tenía solo dieciséis años y su tendencia sexual no la tenía totalmente definida, se puede decir que se identificaba con la joven protagonista, más aún porque hasta el momento había conservado su virginidad, al igual que lo había hecho la protagonista del relato. Pero Noemí no solo se sentía identificada, ella hija de padres divorciados, el padre un alcohólico y su madre después del divorcio, encontró pareja y se desentendió de su hija, por lo tanto, ella encontró refugio con la hermana menor de su madre, Carolina es su joven tía, diez años menor que su madre, con exuberantes 22 años, terminando una carrera de ingeniería civil, gracias a haber sido becada durante su enseñanza secundaria debido a sus excelentes resultados académicos. Pero Carolina no era ni por nada la matea del curso, a ella le gustaba divertirse y salir con chicos y chicas, lo que la caracterizaba por sobre la media de sus contemporáneos, es que era muy ordenada, se podría decir, maniacamente ordenada y organizada, jamás mezclaba las cosas, si tenía que estudiar, pues estudiaba, si tenía que divertirse lo hacía como cualquier chavala de su edad. Noemí estaba muy agradecida de que su tía le hubiese hecho un lugar donde habitar y proseguir sus estudios, su madre se encargaba de poner dinero para su alimentación y educación, pero de todo el resto Carolina se había hecho responsable, y como sabéis, ella comenzó a influenciar a su sobrina en todo sentido, la estaba convirtiendo en su clon, con horarios fijos de estudio y salidas al parque a tomar aire, trotar y relacionarse con otros chicos y chicas. El secreto de Carolina es que ella se relacionaba casi exclusivamente con muchachas, más o menos de la edad de Noemi, es más muchas veces la utilizaba para enganchar con estas adolescentes, los fines de semana la organizada Carolina, programaba encuentros entre chicas de la edad de Noemí y los únicos chicos presentes, era acompañantes de alguna de las chicas invitadas, es decir, siempre los muchachos eran escasos en estos mítines. Terminado el año escolástico, la tía se recibió de flamante ingeniera civil y por sus estupendos resultados, una importante empresa europea, le ofreció un excelente contrato y comenzó a trabajar para ellos, Noemí estaba orgullosa de su tía y sus logros, así, más se esforzaba por asemejarse a ella y estudiaba con verdadero ahínco, supervisada de cerca por su tía Carolina. En su inocencia, Noemí no veía nada de extraño en su tía que continuaba a organizar festejos a cada ocasión, así fue como, al cumplir los diecisiete, tía Carolina organizó un festejo para el fin de semana solo para ellas dos. Se encaminaron por las señoriles calles de la Puerta del Sol, vitrineando en esas caras tiendas de estilistas famosos, se detuvieron a tomar un refrigerio en un pequeño pero elegante local cerca de la plaza Mayor, luego Carolina insistió en comprar algunas prendas de lencería femenina en un conocido y prestigioso local, ahí regaló a Noemí con algunas costosas y finas prendas, muy refinadas y elegantes también, la chiquilla se sintió mujer al ser obsequiada de este refinado vestuario femenil. Se entretuvieron mirando a los extranjeros que deambulaban con sus cámaras y sus teléfonos sacando fotografías de todo lo que les parecía importante, se rieron de sus cretinadas y de la personalidad relajada de ellos. Se detuvieron a cenar en un conocido restaurant italiano y se deleitaron con las pastas italianas, muy sabrosas por lo demás, habían pedido una pequeña botella de Carmenere Sauvignon, y Noemí se sintió un poco mareada pero feliz de estar festejando con su tía y muy contenta además por sus regalos, había sido una magnifica velada y ya anochecía. Habían recorrido por tantos lugares elegantes, refinados y caros, que Noemí no se sorprendió cuando ingresaron a uno de los prestigiosos hoteles de la plaza, tampoco le pareció extraño cuando su tía se dirigió a la recepción y le entregaron las llaves de una habitación, fueron acompañadas por un dependiente del hotel al segundo piso, recorrieron el alfombrado pasillo y el empleado les solicitó las llaves y las hizo ingresar a una habitación. Cuando ingresaron había una tremenda torta con diecisiete velitas y la acostumbrada escrita, “Feliz Cumpleaños Noemí”, a la chica le temblequearon las piernas, se sintió emocionada, abrazó a su tía casi en sollozos, no terminaba de darle las gracias por el espectacular cumpleaños que su tía había organizado, el empleado con una amplia sonrisa les devolvió las llaves y se despidió de ellas. Noemí no cabía en sí de la emoción, recorrieron la habitación, había un gran lecho con bronces bruñidos de antes, todo era clásico en esa habitación, gozaban de una amplia vista hacía la plaza, Carolina abrazó a su sobrina y le mostró todo lo que disponía la habitación, entre las comodidades, un amplio baño con jacuzzi, abrazadas volvieron a la mesilla que acomodaba la hermosa torta de cumpleaños, Carolina encendió las velitas e invito a su sobrina a apagarlas no sin antes pedir un deseo con toda su alma. Mientras Noemí apagaba las velas, Carolina extrajo una botella de buen espumante moscatel y vertió unas abundantes copas para ambas, Noemí se sintió un poco achispada con dos copitas burbujeantes y dulces, Carolina todo le celebraba, se sacaron los zapatos y se pusieron a danzar con música del celular de Noemí, ambas chicas saltaban un poco por allí y un poco por allá, tenían su propia fiesta y bailaban abrazadas. Carolina apretaba a su cuerpo a Noemí y le hacía sentir sus prodigiosas tetas, Noemí se sentía un tanto sensual, todo ese roce de pezones era un tantico excitante, la muchacha se sentía un poco extraña y turbada porque estaba sintiéndose atraída por su bellísima tía, esos senos turgentes jamás los había visto ni tenido tan de cerca, eran un portento de la naturaleza, pero ella es su tía. Noemí no se podía contener y le dijo a su tía que necesitaba ir al baño, la chica fue a la toilette y se dio cuenta que sus bragas estaban totalmente mojadas, sintió vergüenza de sí misma y se puso a llorar, Carolina sintió los gemidos y sollozos de la joven y entró a ver que le sucedía, encontró a la chiquilla sentada en el inodoro y con sus bragas entre sus rodillas, le bastó una mirada para darse cuenta de la mancha en los calzoncitos de Noemí. Puso una rodilla en el piso ― ¿Qué te sucede mi pequeña? … ¿Por qué lloras? ― le pregunto con preocupación ― ¡ay! tía … me siento extraña … al bailar contigo me sentí muy azorada … turbada al sentir tú proximidad … nunca me había sentido así ― dijo la nena entre sollozos ― ¡Oh! mi nenita … no te acongojes … a todas nos pasa alguna vez en la vida … nos sentimos atraídas por otra chica … es normal … hoy estas de fiesta, tienes que estar feliz … mira que tienes tus bragas todas mojadas … ― Carolina trataba de consolar a su afligida sobrina. Noemí logró reponerse ― ¡Oh! tía he bañado mis bragas por ti … perdóname si te decepciono … ha sido una cosa involuntaria ― ella trataba de excusarse ― cariño, no me decepcionas … es más, me siento halagada de haberte puesto cachonda … también a mí me sucede contigo ― diciendo esto, Carolina deslizo su mano al desnudo chocho de Noemí, la chica abrió sus labios un poco sorprendida, un poco con lujuria, Carolina se acercó y la besó en esos labios entreabiertos. No pararon más de besarse ― cariño, vamos a disfrutar tu torta … ven ― Carolina le había sacado las bragas y a culito pelado se la llevo a comer torta, Noemí se sentía un poco incomoda con su trasero al aire ― tía no me siento a gusto sin bragas ― dijo, esperando le retornasen sus calzoncitos ― nenita … sirvámonos un poco de tu torta y luego me gustaría que tú y yo nos probásemos la lencería, así podrás vestir unas bragas limpias, secas y sexys … ― dijo Carolina versando un poco más de espumante a Noemí ― ¡Oh! tía no veo la hora de probarme esas bragas tan lindas y sofisticadas ― dijo la chica olvidándose completamente de sus bragas, pero aún sentía el toque de los dedos de su tía a su chochito mojado. Mientras sorbían traguitos de espumante burbujeante y saboreaban la exquisita torta, Carolina le pidió a Noemí de sentarse en su regazo, la chica voluntariosa accedió y luego su culito desnudo estaba en los muslos de su tía, Carolina apoyo su mano en los voluptuosos muslos de su sobrina. Noemí no habituada a beber, estaba chispeante, bebió un sorbo de espumante y luego se giró hacía su tía y besándola, le metió su lengua en la boca de ella y le traspaso un poco del líquido, Carolina respondió al beso y luego tomó su vaso y se versó unas gotitas en la hendedura de sus senos, Noemí se alzó y se sentó a horcajadas en las piernas de su tía, dejando su conchita expuesta y abierta, se inclinó y comenzó a lamer el líquido de los senos de su tía, Carolina deslizó su mano y atrapó el pequeño chochito entero de su sobrina en su mano. Se intercambiaron caricias y besos, el masaje de Carolina al coñito de Noemí, estaba surtiendo efecto, la chica gemía y rotaba sus caderas, también había logrado bajar los tirantes del vestido de su tía y tenía sus tetas asomadas por sobre su sujetador y estaba lamiendo esos pezones duros e incitantes de Carolina. Ambas chicas estaban envueltas en un acalorado toqueteo, querían descubrirse, conocerse carnalmente, Carolina había abierto la blusa de Noemí y los esplendorosos pechos adolescentes estaban por fin al alcance de su mano, estaba concentrada en meter esos escurridizos pezones entre sus dedos, los blanquizcos senos de la chiquilla la embriagaban de lujuria, eran solidas masas de carnes que poco a poco se estaba llevando a sus carnosos labios, ― Cariño, porque no vamos a refrescarnos un poco antes de proseguir ― dijo la organizada Carolina ― creo que sería oportuno tía, porque ha sido un día ajetreado y muy caluroso … ¿qué sugieres? ― preguntó la dulce Noemí, masajeando y mordisqueando los opulentos pechos de Carolina ― tenemos un magnifico jacuzzi … vamos a aprovecharlo como se debe … después modelaremos nuestro regalos ¿te parece? ― dijo Carolina ― ¡oh! tiita sería perfecto … me muero por verme vistiendo esas prendas ― respondió la chiquilla dándole un afectuoso besito en los labios. Ambas mujeres se fueron al dormitorio, coquetamente abrazadas, una vez allí se despojaron de sus vestimentas, mirando sus agraciados cuerpos, Noemí vio que su tía tenía su coño completamente rasurado, acercándose y contorneando sus caderas, la chiquilla tomo con toda su mano la invitante chuchita de su tía, le paso un brazo por la cintura y atrayéndola hacía sí, la miro a los ojos ― tía, me encanta tu chocho lampiño … ¿me ayudaras a que el mío luzca igual al tuyo? ― dijo presionando los cálidos y húmedos labios de Carolina ― por supuesto que sí cariño … es una rica sensación sentirse así peladita … yo lo haré por ti … tengo una rasuradora en mi bolso ― respondió Carolina atrapando la mano de Noemí entre sus suaves muslos. Totalmente desnudas, se fueron al baño, Carolina abrió el agua del jacuzzi y salió en busca de la afeitadora, en tanto Noemí encontró sales de baño y comenzó a versar algunos granitos en el agua tibia que comenzaba a espumar por los potentes chorros, sumergió sus piernas en las tibias aguas y espero a su tía, Carolina entró en la bañera levantando su piernas, Noemí no se pudo contener y encontrándose su tía aún de pie, apoyo sus labios en la convergencia de sus muslos y con su lengua intentó de acariciar el coño de su tía ― ¡oh! cariño, me vas hacer caer … espera un poco … tenemos toda la noche solo para nosotras … no desesperes y acomódate para sacarte esos pocos pelitos que tienes en tu coñito ― reclamó Carolina, buscando apoyo para mantenerse en pie. Noemí se giró y se puso de espalda a su tía, Carolina la atrajo a sí y puso sus manos sobre las juveniles tetas de Noemí, después descendió con una de sus manos hacía el chochito de su sobrina, encontró el coñito estrecho de la chiquilla e introdujo uno de sus dedos, Noemí abrió sus piernas gimiendo y acariciando las piernas de Carolina, estuvieron así por un rato hasta que la muchacha comenzó a mover la mano de su tía frenéticamente, sintiendo la proximidad de un orgasmo estremecedor, Carolina excitadísima besaba el cuello de la chica y mordisqueaba sus lóbulos, Noemí se corrió apretando sus muslos y lanzando uno que otro chillido, carolina delicadamente mantuvo su mano sobre el chocho tembloroso de su sobrina. Noemí se giró para besar a su tía con pasión y mostrar su entrega y reconocimiento a aquel fantástico orgasmo, Carolina respondió efusivamente a los besos y caricias de la chica ― siéntate al borde de la bañera para afeitar tu chocho ― dijo Carolina y Noemí se alzó chorreando agua y sentándose tal como se lo había pedido su tía, abrió sus piernas exponiendo su sexo a las atenciones de Carolina, sobajeando sus muslos con bastante jabón, ella extendió la espuma por toda la zona pélvica de Noemí, comenzó desde sus muslos, prosiguió por el bajo vientres y enseguida con destreza rasuró los labios del pequeño coño de su sobrina, no pudiendo evitar de tocar su sensible clítoris y haciendo que la chiquilla se estremeciese y gimiese cachonda durante el exquisito proceso, la hizo girar y le abrió los glúteos y aplicando abundante espuma, procedió a rasurar los incipientes pelos del culito de Noemí, enjuagó con abundante agua y metió su nariz entre esas blancas nalgas y su lengua alcanzo el prieto orificio anal de Noemí ― ¡oh! tía … me quieres matar … ― Carolina se alzó y repasó su propio coño con la rasuradora, Noemí se acercó para observar de cerca ese chorito lampiño, tomo las caderas de su tía y la hizo girar, Noemí comenzó a meter dos deditos en ese chocho encharcado de fluidos cálidos, Carolina inició un movimiento de sube-baja aumentando la estimulación a su concha, Noemí abrió los glúteos de su tía y con fuerza le langüeteo su orificio anal, Carolina gimió con concupiscencia refregando su ojete en los labios de su sobrina. Con una linda sonrisa, Carolina invitó a Noemí a la cama, pero primero fue a buscar su bolso donde ella conservaba la fina ropa que habían comprado, más algunas sorpresas, Noemí se acomodó sobre el lecho ligeramente recostada, apoyada en las almohadas y con sus piernas cruzadas, su tía regresó con los obsequios y el total de la compra, ambas se sentaron desnudas en la cama y comenzaron a abrir las confecciones, Noemí eligió un completo rojo encendido y Carolina uno calipso, se miraban mutuamente como se vestían sus bellísimos cuerpos. Carolina se acercó a Noemí, arreglando la presentación de las prendas, permitiéndose de tocar la tibia piel de la muchacha, sus manos acariciaron sus caderas y bajó luego sobre la delgada tela de la tanga, a tocar sus labios recién rasurados, sentía con la yema de sus dedos la rajita de ella, Noemí gimiendo bajó el sujetador de su tía y atrapo sus pezones ya endurecidos, luego le quito la prenda para dejar libres los protuberantes senos de su tía, Carolina gimió audiblemente cuando su sobrina posó ambas manos en sus pechos, se quedaron sentadas frente a frente, gozando de las reciprocas caricias a sus pechos. Carolina le quitó el sujetador a Noemí y se alzó de rodillas, colocando sus pechos a la altura de los labios de ella, la chica tomó a su tía de la cintura y la hizo caer recostada en la cama, acarició los turgentes senos de su tía y luego la dejó totalmente desnuda quitándole la tanga calipso, por varios minutos la chiquilla se apoderó de esos enhiestos pezones y se los comió, babeando completamente esas colinas majestuosas, Carolina bramaba de placer y movía su pelvis arriba y abajo sin poderse contener. Casi con autoridad, Carolina le quitó la tanguita roja a su sobrina y le abrió las piernas de par en par, luego la montó colocando su chochito en estrecho contacto con la pequeña vulva de Noemí, los jugos de ambas se mezclaron y se sintió un chapoteo de labios vaginales que se encontraban y se besaban, la pequeña tomada por sorpresa abrió sus ojos y su boca lascivamente, jamás antes su chocho había sido tocado así tan sensible y rico, casi en agonía enloquecedora comenzó a mover sus juveniles caderas, frotando su vagina contra la vagina de su tía, Carolina estuvo a punto de caer, pero se sostuvo en una pierna de la muchacha e incremento la velocidad de fricción entre chocho y chocho. La pobre Noemí se revolcaba violentamente en un orgasmo múltiple, mientras su tía no le daba tregua y continuaba a follar su sexo velozmente, finalmente Carolina también se corrió y jadeante y estremeciéndose colapsaba al costado de Noemí, la chica sintió la mano de su tía que se cerraba sobre uno de sus senos, con ambas manos y su respiración aún entrecortada, apretó la mano de su tía contra su seno. Se quedaron exhausta después de ese maravilloso orgasmo, se acariciaban en silencio, las palabras no podrían expresar lo que estaba sintiendo la una por la otra, era un momento mágico, estaban en una burbuja, en un espacio perteneciente solo a ellas, sus lenguas humedecían esos labios que habían dado tanto placer, tantas caricias, Carolina fue la primera en alzarse y sentarse en sus talones al lado de Noemí, la miraba con una ternura infinita, acarició los cabellos de la muchacha y le beso la frente, la nariz y los labios, fue un beso de cariño y afecto, la pasión podía esperar, el amor no, ahora la estaba amando y demostrándole un cariño, ternura y sentimiento, tía y sobrina, la misma sangre que cuando hierve no conoce barreras ni limites, son parientes, son amantes, son dos mujeres libres y deseosas la una de la otra, al amor no se comanda. Noemí se enderezó y beso a su tía, quería más de aquella maravillosa sensación que acababa de sentir, su cuerpo sabía como obtenerlo y se pego con sus senos a los senos de su tía, la apretó tan fuerte que le sacó un gemido reprimido a Carolina, con cierta agresividad la chica tumbó a su tía sobre el lecho y le abrió esos muslos sedosos, se puso a horcajadas sobre la cabeza de su tía y se inclino tirando esas piernas felpadas hacía arriba, aprisionó con sus brazos ambas piernas de Carolina y se sumergió en ese chocho rosado que se abría goloso a su ávida lengua, le separó las nalgas y la beso succionando su pequeñísimo ano, Carolina tuvo una sensación de hormigueo que la recorrió de pies a cabeza, su culito y la rajita de su vulva estaban siendo estimuladas contemporáneamente, miles de gemidos escaparon de su boca y se volvió loquita de lujuria y placer, se corrió en la boca de su sobrina que no escatimaba esfuerzos para deleitarla con esa lengua voraz. Carolina quería escapar de esa tortura de exquisitas caricias que la estaban trastornando, pero la chicuela tenía muchísima fuerza y no se lo permitió, la hizo correrse sin piedad una y otra vez, lengüeteando sus orificios e insertando dedos y mas dedos en el uno y luego en el otro orificio, ya no sabía cuantas manos tenía esta chiquilla, sus dedos se multiplicaban sin control, tanto como sus orgasmos. Noemí sintió la serie de estremecimientos causado a su tía y aflojó su agarre, Carolina estaba aturdida por las convulsiones espasmódicas de su lujuria, el dulce pecado de yacer con su sobrina rendía el todo mucho más sabroso, pero el estremecimiento fue tan fuerte que sus energías habían sido menguadas y lo único que atinaba a hacer era a cerrar sus muslos y mover su pelvis escondiendo su fuente de placer ya aplacada, estaba sumisa y vencida por la fuerza de su goce sexual. La invencible Carolina, se apoyo en sus codos e hizo un esfuerzo para abrir sus ojos azules que destellaban deseos, los fijo en el voluptuoso cuerpo de su sobrina que yacía relajada tocando los labios de su conchita reluciente de fluidos, se alzó y de su bolso extrajo uno de sus juguetes preferido, un dildo rojo de medianas dimensiones, girando la tapita beige, lo hizo ronronear, Noemí abrió los ojos y estos se le iluminaron al ver la verga que su tía tenía en sus manos, lucía cautivante al igual que el dulce rumor que emitía. Carolina acerco el artilugio a los labios vaginales de Noemí, esta casi dio un brinco al sentir la electrizante vibración en sus sensibles labiecitos de su chocho, Carolina lo paseó de arriba abajo por interminables minutos, Noemí dejo caer su cabeza hacía atrás y se entregó a las sensaciones que le procuraba el aparato y a la maestría de su tía, con un apagado grito sintió que la estaba penetrando y abrió de reflejo un poco más sus piernas, gemidos altisonantes escapaban de su atribulada garganta que se había casi secado. Noemí grito en modo inaudible y su estremecimiento fue casi imperceptible cuando su himen fue roto, un casi invisible hilo de sangre salió de su coño, su tía la había desvirgada y eso le procuraba placer, no se sintió traumada ni adolorida, estaba disfrutando la penetración profunda, casi quince centímetros de dulzura, que su tía manejaba con ternura y llevándola poco a poco a la cúspide de sensaciones renovadas, esta era la primera vez que un objeto así largo y vibrante era inserido en su conchita, lo estaba disfrutando sobremanera, había comenzado a mover su pelvis fornicando con el aparato, ya no sentía ninguna molestia, solo placer in crescendo. Noemí sintió esas cosquillitas en su vientre, eran diferentes, algo había estimulado nuevas zonas erógenas, estaba follando el dildo con gusto, Carolina puso sus dedos en el clítoris de la muchacha y la hizo correrse hasta que ella alzo su pelvis en el aire para ser penetrada al infinito por el falo rojo que no cesaba de gruñir en su interior, Carolina extrajo el pene artificial del coñito tembloroso y se lo acerco a sus labios saboreando los flujos de su sobrina que yacía exhausta. Carolina apago el dildo y se tumbo al costado de Noemí que fatigaba a recomponer su respiración, la arrebujó con una manta y con el control remoto bajo la brillantez de las luces de la habitación, dejándola en penumbras y se acomodó para un merecido descanso. Afuera en la ciudad ya amanecía, las chicas se habían divertido y luego debían regresar a su vieja casa, pero con renovadas emociones y renovados sentimientos. Comentarios, sugerencias, criticas, experiencias propias y todo lo que contribuya a mejorar mis relatos se agradecen de antemano, escribir a: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Incesto

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Alaska II

2021-02-23


Matt se había refugiado a lamer su hermoso pene y yo estaba desecha con mis cabellos enmarañados y llena de semen canino, pero quería más, solo que mi compañero estaba exhausto y quería tomarse su tiempo Yo desesperaba y más caliente que nunca, agarré dos frazadas, me puse mis botas térmicas y me fui corriendo hacía el granero donde estaban los otros perros, entré y cerré con fuerza el portón, creo que la temperatura exterior deberían ser al menos unos veinte grados bajo cero, pero al interior del granero con todo los perros aglutinados, la temperatura era mucho más alta, soportable, los perro estaban con sus collares y amarrados en sus respectivos lugares, pero todos tiraron a abalanzarse sobre mí. Me acerqué de uno a uno y me abrí mi chuchita para darles a probar mis jugos mezclados con los fluidos de Matt, la lengua de Circeo me provocó unos escalofríos exquisitos, también la de Lancelot me hizo cosquillitas, los solté a ambos y se me vinieron encima, Lancelot el más grande me hizo tastabillar y caí en la posición de perrita, me saltó sobre la espalda y ahí me arrepentí de haberlos soltado a ambos, porque Lancelot quedó a la altura justa de mi ano y me clavo su polla hasta la mitad en mi pequeño orificio, En tanto Circeo rondaba a nuestro alrededor gimiendo desesperado por tomar parte en el asunto, vino y me lengüeteo el rostro, me saqué un poquito de jugo de mi chocho y me los pase por mis téticas que necesitaban un poco de atención, Lancelot estaba empujando su polla con vigor en mi ano que sufría sus embates estoicamente, mi ano se dilató lo suficiente para dejar entrar la bola de Lancelot y me abotonó, su mete-saca se transformó en algo frenético, muy rápido, muy veloz me enterraba su coso en las profundidades de mi intestino, haciéndome olvidar el frio que había comenzado a sentir, porque ondas espasmódicas me hicieron convulsionar y apretando los músculos vaginales, sentí el semen caliente de Lancelot vertiéndose abundantemente en mi culito, la sensación fue abrumadora al igual que mi orgasmo que non tenía fin. Me volví a cubrir mis impúdicas carnes ante el frio que cortaba el aire, la tibieza del cuerpo de Lancelot me permitía de no congelarme ante estas bajas temperaturas, las cosquillitas y los lengüetazos de Circeo también ayudaban a mantener el calor de mi cuerpo ensartado en la polla de Lancelot. Al cabo de unos quince minutos la bola y la pija de Lancelot resbalaron fuera de mi chocho, así que me arrebujé con mis frazadas hasta la cabeza y salí seguida de Lancelot y Circeo de carrera hacia la casa, estaba comenzando a nevar otra vez, Matt estaba detrás de la puerta y apenas me vio me metió su fría nariz en el culo, lengüeteando la esperma de Lancelot que salía abundante de mi trasero, necesitaba lavarme un poco, así que les di un poco de alimento a cada uno y me fui a la ducha. Había dejado la puerta del baño cerrada con seguro para no ser molestada mientras me relajaba y bañaba, me hice un edema para limpiar mi intestino de la corrida de Lancelot y tenerlo listo por si acaso, cuando salí del baño no pude evitar de reírme con una carcajada, los tres perros estaban sentados fuera del baño como si alguien los hubiese ordenado, de menor a mayor, alineados y con una mirada astuta en sus ojos, como preguntándome ― ¡a quien vas a elegir primero, mami? ― se lamían el hocico casi en forma obscena, como si estuvieran esperando su perra caliente … ¡eh! … esa perra caliente soy yo. Solo Circeo no había probado todavía mi chorito así que lo elegí a él, me lo llevé del collar a mi dormitorio, Matt y Lancelot trotaban detrás de nosotros, pero Matt era el que le hacía más empeño a lengüetear mis nalgas desnudas, Lancelot olfateaba el aire y al parecer eso le bastaba. Llegamos a la cama y me acosté de espalda con mis piernas abiertas al máximo, Lancelot y Matt se turnaban a lamerme la concha, mientras yo posicionaba a Circeo para saborear su pija, Circeo me lengüeteaba las tetas mientras yo manipulaba su instrumento, dos bajos un trombón y una corneta, éramos casi una orquesta y la música se estaba comenzando a sentir, mi caderas se estaban contorneando a los embates lingüísticos del dúo dinámico, Circeo en tanto se pegaba como cinco jadeadas y dos lengüetazos a mis tetas, el ritmo aunque singular era casi perfecto. Yo ya tenía en mi boca el clarinete este de Circeo y lo estaba afinando a lamidas varias, se estaba prendiendo y engrosando, mi concha estaba hirviente y mis jugos vertidos se los dividían entre Matt y Lancelot, si no los detengo me van a hacer que me corra y yo quiero correrme con Circeo, lo encuentro que es muy tierno y me apasiono con él, también por su respetable polla que casi bajaba por mi garganta de lo larga que se había puesto. ― ¡Ya! … organicémonos … por favor señores … más orden en esta case de puta … ― dije yo medio en serio, los perros se detuvieron a mirarme con ojos inquisidores, no entendían que mierda pasaba, porque se acababa la diversión, hice descender a Matt y Lancelot de la cama, agarré a Circeo de su collar, porque el pelotudo también se quería ir, acomodé tres cojines bajo mi vientre, porque así no tengo que soportar el peso del animal, lo acomodé detrás de mí y lo anime a montarme, el muy menso se puso a lamerme y tanto Matt como Lancelot subieron a la cama con sus pijas a medio salir, ver tantas vergas todas dispuestas a follarme me hizo excitarme aún más, Circeo se avispo finalmente y me montó, yo tenía mi mano lista como un embudo y su pisa se deslizo dentro de mi chuchita a la primera, que le dijeron al pobre Circeo, que se puso a follarme en modo enloquecedor y su bola la metió de una y no duró ni tres minutos y se corrió a mares, dejándome con los crespos hechos, me lleno de lefa pero no me hizo correrme, así que espere los minutos necesarios para que me desabotonara. Apenas su pene se deslizo fuera de mi concha, Matt le gano el quien vive al pobre Lancelot que de pura rabia le gruño un par de veces, pero Matt más experimentado, me ensarto y ladró … si supiera el lenguaje perruno, creo que quiso decir ― ¡te cague! ― el pobre Lancelot se echó al costado de espalda, no quería ni siquiera mirar de lo enrabiado que estaba. Matt cuando se sintió dentro con bola y todo, se tomó su tiempo, se acomodó lo mejor posible y me comenzó a follar como el amante que es, su pija me llegó hasta la cérvix y como que resbalaba fuera de esa acariciándome, me tenía a mil, estaba moviendo mis flancos y aferré sus patas para tironearlo más adentro de mí, me hacía gemir, me provocaba sollozos, me hacía gritar, un momento quise arañar sus patas peludas, me tenía totalmente encendida y a su merced, mi chocho estaba todo escondido en su pelaje y mi culito no cesaba de moverse hacía atrás. Sapientemente, Matt me folló una maravilla, me hizo explotar en un orgasmo maravilloso, siguió y siguió, mi espalda estaba totalmente arqueada, mi culito hacia arriba y mis rodillas abiertas al máximo, los cojones azotaban mi clítoris cuando me corrí una segunda vez con él, millones de voltios salieron de su pija y me electrocutaron en un espasmo agónico, casi me desmayo, ensartada como estaba el movía mis extremidades, yo estaba sin voluntad de nada, eran oleadas de sensaciones que me tenían gruñendo y gritando, y mis manos y piernas que no cesaban de tiritar, su verga me tenía poseída e un paroxismo total. Cuando creí que me estaba recuperando y saliendo de ese trance, de ese laberinto de lujuria, Matt exploto dentro de mí con fuerza tal que me hizo acabar por tercera vez, pero no tenía más energías en mí, gracias a los cojines que me mantuvieron en el lugar, no colapsé desvanecida, pero mi vagina no paraba de temblar, sentía los pelos de Matt como pequeños alfileres que arañaban mi pobre clítoris sensible y palpitante, mi amado Matt me lengüeteaba los cabellos, dándome amor, paz y tranquilidad, me relaje pendiendo de su verga incrustada en mi concha. Follando el tiempo pasa veloz, sin darme cuenta mi buen Matt me desabotonó y con todo el quilombo que habíamos hecho, Lancelot se había levantado a mirar, así que Matt intentó lengüetearme el chocho, pero Lancelot salto sobre mi espaldita, y comenzó a puntear su pija hacía mi chocho, come se usar decir “el apetito viene comiendo”, así que lo deje que me ensartara y ya me vendrían más ganitas, porque Matt me la había dado de corazón y me dejo casi satisfecha, pero al parecer mi concha era de otra opinión y quien soy yo para oponerme. Lancelot empezó a fornicar como perrito frenético, se movía a mil, no sé porque Mat vino y me meo el muslo y una pata del pobre Lancelot que volvió a gruñirle, parece que estos dos se tienen bronca, pensé, a mí no me importaba, fueron tan ricos los orgasmos que me dio Matt que se la perdono, pero el pobre Lancelot estaba furia, con esa furia me lo estaba dando con todo y con esa furia mi concha estaba despertando y vibrando otra vez, estrechando mis dientes aferré sus patas y me corrí otra vez, el tamaño de la verga de Lancelot era descomunal, me rozaba por todas partes, no había lugar en mi vagina que no sintiera la fricción de verga contra chocho, muy pronto me llevo otra vez a la cúspide y completó su cogida con una rociada de semen interminable, esta vez colapsé sobre los cojines, necesitaba un descanso. La inmensa polla de Lancelot estaba trabada en mí, él muy paciente esperaba que se achicase para que saliera de mis profundidades, yo me sentía regaloneada al follar con tres machos todos para mí solita, floosch, hizo la polla resbalando fuera de mí, Lancelot me limpio bien pulcra mi conchita y con una manta cubrí mi cuerpo ardoroso. Me levanté para cumplir con algunas labores de rutina, fui a alimentar a los otros perros, aprovechando que el cielo mostraba unas manchas de azul, me puse a cortar unos cuantos leños para la salamandra, alimenté a mis machos y me alimenté también yo con una sartenada de huevos con tocino y queso y un tazón de leche en polvo caliente con café, fragorosos truenos en la lejanía anunciaban que la tormenta continuaría. Los perros andaban detrás de mí y no me dejaban concentrarme en las cosas que tenía que hacer, así que les abrí la puerta y los hice salir, lo dije, esos dos se tiene bronca, Matt y Lancelot salieron gruñéndose, Circeo al parecer tenía algo urgente que hacer porque desapareció en el bosque. Ordené todo, limpié todo, escuché los mensajes de la radio, no había novedades ni noticias para mí, me puse a leer a la Xaviera y mi chocho comenzó a humedecerse, me había relajado bastante así que fui a abrir la puerta que cada cierto tiempo venía arañada por los perros, estaba los tres ahí expectantes, Matt fue el primero en entrar, Circeo se coló por detrás de mis piernas y Lancelot entro con unos gruñidos que quizás a quien iban dirigidos, porque Matt se colocó cerca de la salamandra y lo único que quería era abrigarse. Me fui a mí dormitorio a continuar a leer y el único que me siguió fue Circeo, me acomodé en mi cama fresca y limpia, no había traído toallas, así que me levanté y saqué dos gruesas toallas desde el mueble, la extendí sobre la cama y me acomodé con la revista, estaba leyendo la carta de una lectora que pedía consejos sobre si era buena mamársela a su novio o era una costumbre de evitar, la Xaviera le respondía que si quería conservar al novio, tenía que mamársela mañana-tarde y noche, la mejor manera de conservar al hombre era darle lo que el hombre busca, todo eso me hizo pensar en mi marido que todavía estaba en la ciudad, Mi marido Robert que me tiene sola sin saber el día que regresará, la tormenta no amaina y lo sé que si el tiempo continua así, el helicóptero no me lo traerá, me acomodo en mi cama, Circeo duerme a mis pies echo un ovillo, afuera el viento sopla produciendo extraños ruidos, la explosión de los truenos es estruendosa, la tormenta está pasando, pero está lejos de debilitarse, voy a escuchar una vez más los mensajes de la tarde, no hay nada para mí. Continuo con las calientes cartas de “Xaviera contesta”, son todas referente a lo sexual, a la gente les gusta el sexo, a todos nos gusta el sexo, con todo lo que eso implica, hay relaciones hetero, homosexuales, lésbicas, zoofílicas, masoquistas, sadistas y un sinfín de cosas que son extrañísimas, hay gente para todo, y si las circunstancias lo permiten, alguien nos puede convencer a llevar a cabo cualquier cosa, basta un poco de calentura, como yo que he logrado calmar mi voraz apetito sexual con nuestros perros, pero pienso que el semen canino tiene algún componente que te induce a tener relaciones constantemente, más coges, más quieres coger y por todos lados, es perturbador, pero te apasionas a ese otro ser, aunque sea un animal, te produce placer, tú le das placer, es un gana-gana, reciproca satisfacción, sin tener que dar cuenta a nadie, es hasta más simple si lo tienes a mano y lo disfrutas. Circeo duerme raja y yo estoy calma, mi chocho está en paz, los otros dos machos al parecer están bien, me recuerdo de la Xaviera y recojo la revista para continuar a leer, había una historia particular de una esposa que había quedado aislada en una isla por los mares del sur y unos aborígenes la habían ayudado a sobrellevar esa imprevista soledad, los aborígenes tenían una particularidad, eran altos y tenían unas pijas enormes, eran tan detallados los pormenores de la historia relatada, que no me di ni cuenta como mi mano había desabrochado mis jeans y estaba separando mis labios vaginales para acariciar mi clítoris. Me estaba masturbando lentamente cuando Circeo levantó su cabeza y olfateo el aire, sintió olor a chocho y parsimoniosamente se levantó, a continuación, lo tenía lengüeteando mis muslos, acercándose rápidamente a mi vagina, abrí mis piernas y me relajé para disfrutar del momento, muy pronto estaba acariciando su cabeza enterrada en mi chocho, la intensidad de sus lamidas me tenía a cada momento más caliente, estaba gimiendo y abriendo mi concha a sus lengüetazos, Estaba extasiada como en un sueño, me imaginaba de ser esa isleña y que altos y vigorosos indígenas me lamían la chuchita, agarré mis pezones y comencé a tirarlos hacia arriba alargando mis tetas hacía el cielo, mi pelvis se movía follando esa lengua audaz, esa máquina de lamer me estaba estremeciendo y no tarde en correrme. Mientras me reponía de este primer orgasmo, Circeo había agarrado una de mis piernas y estaba tratando de follarme la rodilla, ya líquido pre seminal fluía por mi pierna, no podía desperdiciar esa lechita, así que me enderecé y acomodé los cojines para gozar de perrita, Circeo me saltó encima justo en el momento en que aparecieron Matt y Lancelot, este último se acercó a Circeo y le gruño, pero Circeo estaba tan concentrado en metérmela que no se dio ni por enterado, el impasible Matt se echó al rincón de la cama y nos dio la espalda sin inmutarse. Lancelot era busca pleitos, eso estaba claro, mi Circeo me estaba casi desarmando con su follada desordenada, enérgica y veloz, me claveteaba como si se fuera a acabar el mundo, sentí su leche rociando mis paredes vaginales y tuve un mini orgasmo, no pasaron ni siquiera cinco minutos y con un ruidoso “floosch” se despegó de mí, quizás porque el energúmeno de Lancelot giraba alrededor de nosotros y se le escapaban rugidos hacía el pobre Circeo. La cosa es que el malas pulgas de Lancelot, no dejo ni siquiera que Circeo me limpiara, él mismo me lengüeteo un poco de prisa y me ensarto en su pija enorme, la diferencia de tamaño me hizo correrme una vez más, afortunadamente descansaba en los cojines porque el cuerpo de Lancelot es mas pesado, pero su pija es maravillosa, dura, gruesa y larga, además que vibra y tirita dentro de mí y las consecuencias es que me hace enloquecer, le acaricio su pelaje que me excita, estoy abotonada a él y él a mí me lengüetea con ternura, me folla con frenesí, me trastorna su tosca forma de ser, me domina y además el volumen de su pene me llena completamente y me regala tantos orgasmos, Estaba gozando el momento de sentirme amada por mis machos y quizás un poco reflexionando, tan aislada del resto del mundo, desnuda totalmente, sintiendo el peludo animal que me está poseyendo así tan rico, haciéndome sentir tan lujuriosa, tan puta, pero al mismo tiempo disfrutar de sensaciones que no son conocidas por el resto de las mujeres, son emociones diferentes y que jamás se me hubiese pasado por la mente existiesen, lo disfruto tremendamente y … ¡oh! … ¡aaahhh! … está acabando en mi interior … tanta … tanta de su lechita caliente … la siento … siento como se desplaza en mi interior … siento que me infla, que me dilata, que me llena, que me vuelve loca y me provoca esas cosquillitas, me hace temblar y empujar mi trasero hacía atrás, me sacudo y vibro de placer … ¡ooohhh! … lo volvería a hacer una y mil veces más … correrme así de intenso para siempre. Aprieto su pene estrechando mis muslos y mi vagina envuelve a su miembro magnifico Lancelot había vertido toda su lechita caliente dentro de mi ensanchada vulva, con un poco de tribulación esperaba su bolita gigante se deshinchase y me dejara vacía otra vez, yo quisiera estar todo el día así llenita de sus cálidos juguitos y de ese trozo de carne que me hace tan dichosa, pero como se usar decir “lo bueno dura poco”, con un poco de resignación esperaba que eso sucediera. Comencé a mirar a Matt que todavía estaba echadito ahí a los pies de la cama, ahora se estaba limpiando su miembro, y una buena parte de este ya estaba afuera, me preguntaba ― ¿sabe él que Lancelot ha casi terminado y se está preparando sin que nadie se lo diga? ― realmente estos animalitos a veces me sorprenden, porque como si tuvieran una comunicación superior a la de los humanos, no necesitan palabras para enterarse de ciertas cosas, lo saben y basta ― pero ¿cómo lo hacen? ― Lancelot impaciente como siempre, comenzó a tironear y bastó solo un par de ellos, para desabotonarnos con un sonoro “floosch”, me quedé toda bañada esperando que el rio de fluidos saliera de mi conchita, hice un poco de fuerza para apurar la salida del líquido, ya que Matt se había alzado y me estaba lengüeteando el rostro, lo sé que me ama y se también lo que quiere, yo también lo quiero, así que le devuelvo sus besitos estirando mi lengua hacía su hocico, nos besamos por un rato, Lancelot estaba usando su riquísima lengua limpiándome como buen galán. Mi peludísimo amante Matt, me lengüeteó por todos lados, y luego se centro en mi culo, me estaba pasando su lengua por el orificio pequeñito y me estaba calentando muchísimo, si quería mi pequeño hoyito, yo estaba más que dispuesta, así que me acomodé una vez más en los cojines, mis tetas las sentía con comezón, sobre todo mis pezones, así que mientras Matt me lubricaba el ano, me enderecé un poco para sobajear mis mamas y pellizcar un poco mis pezones, lo que me puso más caliente todavía. Matt me montó diestramente y yo intenté cubrir mi vagina y dirigirlo a mi culito, pero no fue necesario, hizo todo él solito, con tres poderosos embates, me metió su bolita en el culo y comenzó su frenética follada, me estaba inflando el trasero con su bola, me estaba sintiendo con sensaciones como si quisiera defecar, pero eso es normal, así que me concentré en el placer de tenerlo enterrado en mis vísceras, Matt había hundido su estaca hasta sus bolas, las que golpeaban como el badajo de una campana contra los labios de mi vulva, la sensación es maravillosa porque esos golpes van contra mi clítoris también y la estimulación es enloquecedora, Matt me tenía entre sus zampas gritando y gimiendo como una perra en celo. Sus estocadas se hicieron más lentas hasta que casi se detuvo, me metí la mano entre mis piernas y comencé a sobajearme el clítoris, luego comencé a estremecerme en espasmódicas convulsiones, mi vientre, mis muslos, mi torso, todo temblaba y me hacía gritar lujuriosamente empujando mi culito hacía atrás para recibir toda esa lechita en mi intestino, la pija de Matt esta hecha para mi ano, me llena completamente sin hacerme sentir ninguna incomodidad, solo un inmenso placer, muevo mi culo para sentirlo, para vivirlo, para devorarlo con mi intestino estimulado por la fricción, siento cada molécula de ese pene vibrando en mi trasero, quiero su lechita en mi trasero y Matt no me decepciona, siento su cuerpo en mi espalda que también vibra y siento como me vierte su semen en mi estrecho canal anal, siento como ese acuoso semen llena mi tripa, muevo mi culito porque lo quiero todo, hasta la última gota. Matt amoroso como es, lengüetea mi espalda y mis cabellos, me ama, me tira mas hacia sí, me estrecha entre sus zampas amorosas, me quiere sentir más suya, me quiere dar más lechita tibia, me posee y yo me entrego a él con todo mi cuerpo, acaricio sus patas y su pelaje, su peso sobre mi espalda me enternece, lo amo y me siento amada. Mi amante perruno se gira y quedamos culo con culo, Lancelot se acerca y le gruñe, pero Matt diplomáticamente lo ignora, Matt sabe que entre nosotros hay un “feeling” especial lo entendemos solo yo y él, no es necesario ni siquiera que lo agarre de sus patas, el espera pacientemente que su bola se achique para tirarla fuera sin daño para él y sin dolor para mí, es el amante perfecto y preocupado. Después del habitual y sonoro “floosch”, su verga magnifica resbala casi solita, fuera de mi ano, no estoy ni siquiera adolorida, pero corro en baño a desocupar mi esfínter, me lavo y me hago un enema para limpiar mis vísceras, me acaricio mi ensanchado boquete y gozo con deleite mi masajeo, aprovecho de ducharme y terminar de limpiar mi cuerpo usado y abusado, pero contenta, feliz y apagada. Es hora de descansar, todos mis machos están reposando y yo también necesito recuperar y así estar lista para la jornada sucesiva, porque no me cansaré jamás de recibir tanto goce, tanta salvaje ternura, tanto salvaje amor.

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Felicidad completa.

2021-02-21


habíamos salido con mi Lyon a su acostumbrado paseo de la tarde, íbamos al parque, yo en mi bicicleta y mi amado corriendo a mi lado, con su correa, bozal y la capa que le pongo para que parezca un super héroe, porque mi Lyon tiene una super pija, una super lengua, una super resistencia, es un super macho y su amor por mí también es super, por eso se ganó su capa de héroe canino. Con su cola dorada majestuosa, él va al trote a mi lado, llegamos al parque y yo estaciono mi bicicleta en el sitio custodiado y me voy a trotar junto a él, me llevo mi mochila con agua y las bolsas para sus porquerías, nos vamos trotando por ahí, mi chocho está siempre en ascuas cuando lo veo así majestuoso y bello, estoy perdidamente enamorada de él, creo sentir su afecto del mismo modo, cuando lengüetea mi rostro, mis manos y me mueve su cola en excitación cada vez que me ve, si eso no es amor. Dándole tiempo para que haga sus cosas me senté en un banquito del parque, apareció una labrador color chocolate, muy señorita ella se acercó a olerme, seguro que sintió el olor del macho, a unos cuantos metro en una pose poco elegante estaba mi Lyon haciendo fuerzas, hizo lo suyo y yo me paré para ir a recoger la suciedad, mi Lyon se fue detrás de la perrita como desesperado, recogí rápidamente lo que tenía que recoger y me fui a ver a mi macho que me estaba poniendo los cuernos ahí en público, por suerte llegue a tiempo, porque la estaba oliendo solamente. Rápidamente le puse la correa y el bozal, después me fije en la perrita y tenía su chocho hinchado y con evidentes muestras de estar en celo, saqué un pedazo de garza y una bolsita, refregué su chuchita con la garza y me la guarde en la bolsita, luego un poco a tirones me lleve a mi macho infiel, estaba llena de celos, estaba un poco furiosa, esta es la primera vez que él mira a otra, descarado enfrente de mí, su pija se le estaba ya saliendo de su forro al muy caliente, ― ¡huy! que rabia ― pensé, me fui de regreso a casa bastante turbada y disgustada. Agarré sus escudillas y le cambié su agua y le di su alimento, pero no me quedé a acariciarlo porque no se merecía mi cariño después de ese desliz amoroso, al menos no consumó el pecado, pero la intención era esa y no se lo podía perdonar de buenas a primeras, estaba tan enojada que me fui a bañar sola, con la calidez de la ducha, también descendió mi enojo, me recordé de la garza con los fluidos de la perrita, así que agarré mi mochila y saqué la bolsita. Lyon me miraba de lejos como sabiendo que me había hecho enojar, saqué la garza y su cara cambió inmediatamente y levantó su nariz olfateando y su mirada oteaba la habitación, se dirigió hacía mi con su cola en alto, se me derritió el corazón por él, es tan lindo mi Lyon, me abrí mi bata y refregué la garza en mi chocho, él metió su nariz fría entre mis muslos y literalmente enloqueció, se alzó en sus patas y me empujaba, tentaba de hacerme caer, me fui girando y escondiendo mi chocho hacía mi dormitorio. Le puse sus calzas en sus patas delanteras, pero él quería meter su nariz en ese chocho que emanaba esencia de perra en celo, me recosté en el borde de la cama y el con fuerza embistió mi conchita, comenzó a meter su lengua al interno de mi chocho, escalofríos sin fin por mi espina, arqueando mi espalda subí mis muslos para recibir toda su atención, jamás lo había visto tan caliente, me danzaba por delante, me parecía más hermoso, tantos deseos por mi chuchita, me halagaba. Cinco o seis veces intentó penetrarme en la posición del misionario, pero lo única cosa que lograba era hacerme gritar de placer al sentir su enorme pija entrar violentamente en mi chocho, para rápidamente resbalar fuera, me di cuenta de que no era la posición adecuada para el grado de excitación de mi Lyon, me deseaba como nunca y yo lo quería disfrutar en esa condición de calentura. Me subí a la cama y me coloqué en cuatro sumisamente, él de un salto se puso detrás de mí y me dio unos tres o cuatro insuperables lengüetazos, después me montó y rodeó con sus patas mis caderas y me tiró hacía él asegurándome firme hacia atrás, me agaché y guie su pija hacía mi chocho, el empellón fue fuerte y violento, me hizo chillar y el goce de sentir su pija gorda en mi conchita fue sublime. Mi Lyon me estaba poseyendo otra vez como su hembra, como al tercer embate su bola también entro en mi almejita y comenzó a henchirse dentro de mí, no hay cosa más maravillosa que estar empalada así colmada, así totalmente llena, abrí más mis piernas para que mi cuerpo se enanchase un poco más y acomodar a mi macho en lo profundo de mi vagina, sus frenéticos movimientos ya me estaban estremeciendo y enloqueciendo. Me acomodé bien sobre la frazada y con mis dedos alcancé sus cojones que golpeaban mi clítoris sólido, rígido, comencé a acariciar mi clítoris entre mis dedos, mi lascivia crecía al igual que mi frenesí, la verga de mi Lyon había crecido mucho más que de costumbre, lo sentía que no terminaba de crecer en mi interior, la fricción de su pene y de su bola contra mis elastizadas paredes rosáceas me estremecían poco a poco, más y más, en un crescendo de sensaciones, Lyon me estaba llevando hacía un maravilloso orgasmo. Fornicar con mí macho era lo que yo más deseaba, el primer pensamiento al despertarme y el ultimo al irme a la cama era la dulzura, la lujuria, la libidinosidad, que Lyon había traído a mi vida, tanto de convertirme en la hembra preferida de este macho que me posee por completo. Mis caderas comenzaron a moverse en un frenético movimiento de fornicación, mis dedos de los pies encrespados a más no poder, mis muslos tiritan y mi vagina también, me voy en una espiral de contorsiones y espasmos, todo mi cuerpo vibra, todo mi cuerpo se encoje y se estira, me estoy corriendo en su vergota gruesa, gorda, inflamada, mi paroxismo llega al culmine de la lujuria cuando siento su lechita a mares vertiéndose en mi cérvix. Me quedo sin fuerzas, aturdida por las fuertes sensaciones, agradecida por tan potentes orgasmos, pendo de su verga mientras mi vagina se contrae y soba esa pija que continua a expeler líquido seminal en mi chocho, siento chorritos escapando de mi concha, esta es señal de que mi Lyon se está deshinchando y luego saldrá de mi coño, froto mi clítoris como si fuese un objeto mágico, y en realidad lo es, porque me regala orgasmos con magia, orgasmos que me hechizan. Mi todo, mi único amor, luz de mis ojos, con un sonoro “floosch” se despega de mí, soy libre una vez más, pero mis entrañas están sintiendo el vacío enorme que deja su verga exquisita, un charco de semen queda en las toallas sobre mi cama, por un rato quedo con mi culito por aire, mi amado me limpia con su lengua prodigiosa y mi conchita reacciona con espasmos, grito su nombre ― ¡oh! mi Lyon querido y adorado … cuanto te amo … ― mientras unas pequeñas convulsiones me golpean haciéndome enarcar mi espalda y abrir aún más mis nalgas. Me encuentro con mi sexo ardiente y ahíta de orgasmos, me relajó mientras mi estirada vagina vuelve a su tamaño y los pliegues rosáceos dejan de tiritar, estoy toda bañada en semen canino, me siento feliz quisiera continuar más mis fuerzas no me acompañan, mis piernas aún tiemblan y mis tetas las siento hinchadas y endurecidas, acaricio mis pezones húmedos de mi propio sudor. Estiro una mano y me encuentro con el dorado pelaje de mi Lyon hermoso, la tibieza de su suave cuerpo peludo me atrae, paso un muslo sobre su lomo y descubro que su pija está aún afuera de su forro, irresistible, me enderezo y me inclino ante su majestuosa verga, le doy unas caricias con mi lengüita, él me mira con esos ojos ardorosos, la tomo con mis manos y me la trago ansiosa, mis jugos y los de él los siento en mi paladar, que coctel más delicioso. Se la chupo por varios minutos hasta dejársela limpia, pulcra, bruñida y guardada en su estuche de pelos, pronta al uso, él me da un lengüetazo en mi mejilla como reconocimiento y yo le devuelvo su beso con mi lengua y con mi boca, nos quedamos quietecitos, abrazados. Apagada y satisfecha, me adormecí por un par de horas, me desperté cuando Lyon bajo de la cama y lo sentí bebiendo agua, me recordé de la garza, me levante y fui a buscarla, Lyon me siguió como siempre lo hace, tratando de meter su hocico entre mis muslos yo estoy acostumbrada así que lo empujo con mis rodillas, pero alguno de sus lengüetazos son certeros y terminan entre mis labios vaginales, sacándome pequeños chillidos y repentinos escalofríos, a veces me detengo y abriendo mis piernas, abro los labios de mi vagina y los dejo lengüetearme por algunos enloquecedores minutos, más de una vez me ha hecho alcanzar un espontaneo orgasmo en esa posición, me trastorna. Refregué la parte externa de mi chocho y mi culito con la garza, él una vez más reaccionó alocadamente saltando sobre mí y empujándome como desesperado, me quiere comer el choro y yo lo deseo, pero me gusta en la comodidad de mi cama, paso a buscar toallas frescas al baño y aprovecho de orinar, Lyon siempre ahí a danzarme su danza amorosa y romántica, ¡oh! cuanto me excita este perro loco. No termino de alzarme y ya mi chocho ha sido lengüeteado un par de veces, me envuelvo en las toallas y hago una danza de los velos a mi amante, más cachondo se coloca, lo hago enloquecer y yo lo sé, su verga esta ya casi la mitad fuera de su funda y todavía no llegamos a mi cama, en el vano de la puerta de mi dormitorio me detengo abro las toallas y mis piernas, él no pierde tiempo y enfila su lengua en mi chocho caliente, mi vientre y mi pelvis tiritan con sus caricias, agarro mis tetas y las aprieto con fuerza hasta juntar mis pezones y refregarlos uno contra otro, estoy caliente, lo empujo con una pierna y me siento al borde de la cama con mis piernas abiertas, él se abalanza a mi chochito y comienza a lamerme como solo él sabe hacerlo, mi Lyon me está matando de goce. Después de dos orgasmos casi consecutivos, le debía la recompensa a mi amado peludo, salte a la cama y me puse en cuatro, mi Lyon me lengüeteo escrupulosamente portándome a la cima del placer y muy cerca de otro orgasmo, lo sentí que se paseaba detrás de mí, cosa que aprendí a entender que todavía no estaba listo, me acomodé un poco mejor y le ofrecí mi chocho abierto, por debajo me unte la famosa garza, eso bastó. Lyon me salto encima y empezó a puntear con su pene alrededor de mí chocho y mí ano. No pasó mucho tiempo y como a la cuarta punteada la mitad de su pija estaba dentro de mi y con otros dos embistes, su bola se coló enterita dentro de mi chocho haciéndome lanzar un par de chillidos, porque la sensación es siempre increíble, comenzó su frenética cogida, haciéndome temblar entera con la fuerza animalesca con la que me follaba mi chochito, el roce de un polla y bola dentro de mí, muy luego me tenían casi aullando de placer, agarré sus patitas traseras para que no intentara salirse, me encanta cuando queda quietecito en mi espalda y los calientes chorritos de su semen se descargan en forma interminable al interno de mi vagina. Me tenía firmemente agarrada con sus patas delanteras y podía sentir sus jadeos cerca de mi oreja, estaba meneando mi culito para aumentar mi goce, sentí unas cosquillitas en mi cérvix e imprevistamente me golpeo un orgasmo que me hizo temblar mis muslos y mi vientre, toda mi zona pélvica se estremeció con ese gustito exuberante, empuje hacía atrás con toda mis fuerzas, estaba intensificando esas oleadas de placer que se apoderan de mi chocho y su polla que continua a palpitar dentro de mi concha y su bola que no para de crecer, las violentas embestidas no cesan, como tampoco ese hormigueo en mi culo que se contrae y mi conchita que aprieta esa magnifica verga que me llena plenamente. Mi Lyon ha detenido sus embates y su polla comenzó a palpitar y a sobar mis estrechadas paredes vaginales y ahora siento su leche que comienza a inundarme, ¡ooohhh! mi dios, me está haciendo acabar otra vez, aferro con fuerza las sabanas para mantener mi cuerpo que se estremece y esos deliciosos escalofríos que me recorren por todas partes, no se como no me desmayo ante estas oleadas que me envuelven en un sinfín de sensaciones enloquecedoras, mi amante es insuperable en el dar placer, ya lo dije una vez, soy adicta a esta pija rosada y esa bola blanquecina, están hechas para mi goce. No sé cuanta cantidad de semen me ha echado esta vez, pero mi vientre se ve más abultado que de costumbre y me siento más hinchadita, sé que faltan solo minutos para que su bola se achique lo bastante para salir de mi chocho, pero eso lo puedo retardar colocando mi mano en mi boquete y de pasadita me refregó mi clítoris y me provoco otro par de orgasmos, me siento una perra feliz, mi Lyon tiene en mi a su perra siempre dispuesta para gozar con él por todos mis orificios. Estoy ahí toda temblorosa y de mi boca fluye un poco de mi saliva, me siento un poco atontada, aturdida ante tantos orgasmos, me siento satisfecha pero llena de energías para volver a recomenzar una y otra vez, mi cerebro también ha sido excitado al máximo y la sensación de apaciguo me tranquiliza, mi cuerpo entero ha sido estimulado y la excitación me da esa sensación de paz, amo a mi Lyon por todas estas cosas que hacen de mi vida, una cosa maravillosa, ¡oh! cuanto es bello sentirse amada así con esta plenitud. ¡Ooohhh! se esta saliendo, ¡aaahhh! sí, me dejo caer sobre mi cama pero solo para volver con mis manos sobre su polla que tiene esa mezcla de nuestros fluidos, ese néctar que tanto él como yo compartimos, porque el se echa a lamer su verga y yo estoy ahí sedienta de ese néctar, mi lengua saborea esa humedad que cubre toda su polla, es el apogeo de nuestra copulación, juntos a lamer ese instrumento de placer fabuloso, cuando me la trago toda en mi boca, él me lengüetea mis mejillas, me da besitos y yo también le ofrezco mis labios para besarnos con pasión. Exhausta después de haberlo compartido todo con mi amante perruno, me volteo de espalda y agarro mis tetas, las masajeo con vigor, mis manos recorren mi torso y terminan abriendo los labios de mi concha que esta empapada de semen que fluye sin cesar por mis muslos, meto mis dedos en ese charco y chapoteo un poco, luego bañados de lefa de mi amante me los llevo de nuevo a mi senos que se sienten estimulados con ese manjar que los baña completamente, vuelvo a saborear ese zumo delicioso llevándome los dedos a la boca, estoy todavía caliente, quisiera algo fuerte, quisiera hacerme daño, sentir tanto placer con una mezcla de dolor sexual, mis dedos bañados se van a mi culo y comienzo a forzar mi estrecho ano, descansare un poco para que mi amante se haga cargo de esta necesidad mía, quiero que me folle el ano, quiero que me rompa el culo como solo él sabe hacerlo, soñando ese momento, me quedé aletargada. No sé si fue un momento o un tiempo más extenso que permanecí adormecida, pero cuatro de mis dedos estaban todavía en mi culo, me alcé en mis codos y vi a mi amante que dormía raja, como suelen hacer los machos después de haber fornicado placenteramente con su hembra, recogí la garza aquella y la pasé cerca de su nariz, automáticamente abrió sus ojos marrones y con un poco de modorra se levantó moviendo su cola. Me puse en cuatro y él vino detrás de mí, me refregué la garza en mis glúteos y en mi orificio anal, mi Lyon me lengüeteó con avidez y por un largo rato, tratando de meter su áspera lengua en el hoyito rosado de mi culo, provocándome deliciosas contracciones y gemidos sin cesar, me abrí mis nalgas para que me penetrara, quería esa lengua dentro de mi intestino, quería algo que me penetrase por ahí, mi Lyon adivinó mis ansias y salto sobre mí. Mi Lyon me atrapó entre sus zampas y me tiro hacia su polla, puse una mano en mi conchita para que atinara a penetrarme el trasero, con excelente puntería la punta de su verga penetró mi culo, me hizo gritar, pero yo lo necesitaba por ahí, quería gozar de esa penetración deliciosamente lacerante y desgarradora, quería sentir esa sensación de que te están partiendo en dos, quería esa violencia, quería sentir ese abuso, quería sentir la calentura de mi amante, fuerte, impetuosa y agresiva. La penetración andaba de maravilla, pero tenía que hacerle espacio a su bola, esa es una sensación aparte e indescriptible, una fuerza enorme empujaba ese globo dentro de mi esfínter provocándome un dolor y un goce que me sobrepasaba, tenía mis manos arañando las sabanas y mordía mi labio inferior hasta hacerme daño, mi rostro estaba deformado de lujuria y mi ano se dilataba un poco más, dejando entrar esa bola caliente dentro de mis vísceras, era pasado lo peor, con mi frente sudada y respirando cortito, sabía que venían esos orgasmos infinitos y me preparaba para esa dicha voluptuosa de lascivia. Los embates de mi Lyon eran siempre enérgicos y toda esa mole de carne en mi esfínter ya no me procuraba aflicción, las cosquillitas estaban regresando, comenzaron justo por el estrecho y dilatado orificio de mi culito que tenía todo ese roce con la pija de mi Lyon, me acomodé con mi rostro sobre las sabanas, mis tetas pendían y rozaban a veces los dobleces de la ropa de cama, todo me estimulaba, aferré sus patas traseras, pero más que aferrarlas, comencé a acariciar su peludas extremidades que daban saltitos empujando la verga de mi Lyon en las profundidades de mi intestino. Me clavaba su estaca una y otra vez a una velocidad enloquecedora, ya me había hecho acabar dos veces y yo obviamente quería más, con mis manos en mis glúteos, forzando la abertura de mi ano, empecé a empujar hacía atrás para que me follara más y más, una caliente sensación comenzó a inundarme, mi Lyon me estaba dando su lechita por el culo, mi esfínter se contraía y mi intestino se inflaba con ese líquido hirviente, mis nalgas comenzaron a temblar, también mis muslos y luego mi vientre y mi torso y todo mi cuerpo, oleadas de espasmos orgásmicos me hicieron gruñir y gritar en modo animalescamente salvaje, me estaba corriendo junto a mi Lyon amado. El tiempo desapareció, esos temblores me acompañaron por un lapso inmensurable, no sé si fueron segundos o minutos, pero no paraba de vibrar toda mi humanidad, hasta un llanto de placer y grititos agudos me provocó este orgasmo gozoso, humedecí mis labios con mi lengua porque tenía una sensación de boca seca, no terminaba de mover mis caderas en los sentidos del reloj y luego, al contrario, todo lo que pudiese incrementar mi orgasmo infinito lo hice. Mi Lyon estaba quietecito y jadeaba por sobre mi hombro, una que otra gota de su saliva caía en mis carnes desnudas que me quemaban, todo era placer, todo era goce, todo había sido perfecto, una enculada que me la recordaré por un largo tiempo y que seguro mi ano un poco maltrecho también, pero esa sensación inicial viene opacada con creces con toda la concupiscencia y placer que se siente después, de seguro volveré a repetirlo. Ahora si que aferré con fuerzas las patas traseras de mi Lyon, porque si se mete a tironear, me hará daño y quizás se haga daño a sí mismo, así que hay que controlar la salida de su bola y su maravilloso pene de mi ultrajado boquete, como dice la canción “despacito … poco a poquito …”, su bola ya estaba presionando para salir, la podía sentir en los bordes de mi ano, me hizo gritar cuando su circunferencia atravesó mi esfínter en salida, su pene resbaló fácilmente fuera de mi ano, una buena cantidad de líquido también se versó sobre las toallas. Me quede exhausta de verdad, inmóvil y recuperándome de todas esas sensaciones placenteras, voluptuosas y que repetiría una y mil veces, son placeres prohibidos y quizás justo por eso es que son tan ricos, yo amo a mi Lyon tanto como él ama a mí, no hay fuerza de la naturaleza que pueda separarnos, el afecto que me da mi amante perruno es incomparable, él confía plenamente en mi y yo como a todos los machos de cualquier especie, tengo que cuidarlo que no se me vaya detrás de cualquier poto caliente. Somos de especies diferentes, pero anatómicamente su pija me calza a la perfección, ya sea por detrás como por delante, también en mi boca es un deleite o también el solo hecho de masturbarlo para que se corra en mis tetas y espalmarme su lefa por todo mi cuerpo, es tanta que alcanza y sobra, me siento suya, me siento feliz, mi Lyon completa mi felicidad … Comentarios, sugerencias, criticas, experiencias propias y todo lo que contribuya a mejorar mis relatos se agradecen de antemano, escribir a: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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Lucila.

2021-02-20


¡Hola! soy Adriano de 21 años, tengo una hermana Lucila de 18, ella es hermosa, con una nariz respingona, cabellos oscuros muy largos, su cuerpo es como un reloj de arena, una cinturita pequeñísima con amplias caderas, lo que se produce en un culo con dos nalgas armoniosamente anchas, redonditas y duritas, su busto no es enorme, pero tiene lo suyo y se notan muy bien esas como naranjitas hinchaditas, cuando esta sin sujetador, la protuberancia de sus pezones hace enloquecer a cualquiera. Hoy en día van de moda esas muchachas flacas con culos mínimos y sin tetas, como las modelos de las pasarelas que uno ve por Internet o en la Tele, a mí me gustan con sabor latino, con caderas pronunciadas y culos prósperos con que fantasear, como las bellas nalgas de mi hermanita. Todo empezó una tarde en que nuestros padres salieron a festejar un aniversario de bodas y nos dijeron que iban a regresar muy tarde y que no los esperáramos, nos sentamos a ver la Tele después de haber cenado, era una tarde de verano calurosa, Lucila se adormeció y yo estaba viendo un anodino programa que me hacía bostezar, ella se deslizó en el sillón y sus shorts lila se le arremangaron por el muslo mostrando sus bien torneadas piernas, esos pantaloncitos son de esos anchos que parecen una falda, se le arremangaron tanto que se veía la carne blanca, la marca de su bikini, estaba sin bragas. La calor la tenía un poco sudada y la polera ajustada, casi se rompía por la prepotencia de sus pezones que apuntaban al aire como dos armas cargadas, de un momento a otro se disparaban esos cosos y armábamos una tercera guerra mundial, pensé riendo para mis adentros, sus largos cabellos azabache ocultaban parte de su hermosísimo rostro. Me quede mirando como hipnotizado esos muslos morenos y la parte más blanquita de su piel sin bragas, como hechizado me acerque a ella y me arrodillé silenciosamente junto a sus piernas, podía sentir el calor y la esencia de hembra que emanaba su cuerpo, toqué su muslo atrevidamente, no hubo ninguna reacción de su parte, continuaba a respirar normal y no se movía, esto me dio coraje para mover mis dedos hacía el borde blanquecino de su piel. Me detuve cuando mis yemas tocaron ese límite invisible, levanté un poco la tela de sus shorts y pude ver sus pelitos rizados, mis dedos continuaron reptando hacía su tesoro, mis yemas palparon un enmarañado de vellos púbicos muy suaves, repentinamente apareció en la punta de mis falanges indagadoras, una fisura caliente y ligeramente húmeda, con mucho cuidado hice un poco de presión al borde de esos territorios nuevitos. Lucila dejo escapar un gemido y un largo suspiro y como que se acomodó abriendo ligeramente sus piernas, yo mantenía mi mano a milímetros de su piel, solo la yema de mi dedo medio escarbaba en ese abismo caliente como el cono de un volcán. Mi dedo comenzó a masajear delicadamente su chuchita, Lucila comenzó a gemir y su respiración se hizo más agitada, mi verga estaba un poco retorcida y durísima en mis pantalones que casi me dolía, apoye mi dedo índice y continué a masajear su botoncito, vi que una mano de ella alcanzaba uno de sus senos, atrapando la punta de uno de sus pezones, Lucila tenía todos sus cabellos sobre su rostro como escondiendo su calentura, ocultando lo que su cuerpo delataba, mi hermana estaba despierta y susurraba con una voz rauca ― no te detengas … ¡ssiii! … sigue … ¡huy! que rico … ― mi mano se movió a su remera de tirantes y se los baje por los hombros, muy luego sus hermosos pezones estaban libres e invitando a ser tocados. Ya sin más necesidad de ocultar nada, le bajé sus shorts, ella levantó sus tobillos y se los saqué, su chocho inflamado y enrojecido por la excitación fue mi principal foco de atención, me acomodé para meter mis deditos en esa caldera en ebullición, sus jugos bañaban sus pelitos y seguían fluyendo, dos de mis dedos se hicieron camino en su conchita, mientras con la otra mano no dejaba de estimular su botoncito endurecido y vibrante. Lucila se revolcaba en el sillón meneando sus caderas al son del ritmo que le imprimían mis dedos, había abierto sus muslos de par en par, estaba gozando, se mordía los labios y sus manos se movían en automático, como si quisieran atrapar algo en el aire, se abrían y se cerraban, levantó su chochito en el aire con violencia, después se dejó caer y estiro sus muslos tiesos y con un estremecimiento se corrió gimoteando, chillando, con su respiro afanoso y sus manos aferradas al sillón. Me coloqué en medio a sus piernas y comencé a saborear los jugos de su chuchita que fluían sin cesar, sin tocar su delicado e inflamado botoncito, le abrí sus labios regordetes y los acaricié con delicadeza y ternura, ella seguía refugiada detrás de esos cabellos suyos que cubrían hasta sus tetas, jadeaba y de vez en cuando tiritaba, sentí sus manos acariciando mis cabellos, señal que aceptaba mis caricias a su chocho hirviente. Por unos instantes retocé en esos muslos carnosos y suaves, besaba sus carnes morenas y acariciaba sus caderas voluptuosas, ella gemía y disfrutaba mis cariños, me desabroché mis jeans y tiré fuera mi verga dura como acero, ella se dio cuenta que me había bajado los pantalones y se arregló sus cabellos para tener la visual libre, sus hermosísimo rostro de muñeca angelical, no hizo más que ponérmela más dura aún. Lucila me tiro de la mano haciéndome acercar a ella, se acomodó en el sillón y cogió mi verga en su mano, tiró mi prepucio hacia atrás haciendo emerger mi bruñida capela, sus tibios labios envolvieron mi aguzada asta, mi hermanita comenzó a chupármela con maestría, estaba tan caliente por ella que bastaron solo unos minutos para tenerme listo ― ¡oh! Lucila estoy por acabar … ¿dónde quieres que acabe? ― le pregunté ― échame un poco en las tetas y en mi cara … me gusta comerme el semen … échame un poco en la boca ― me respondió muy animada, aumento la velocidad de la mamada y no pude aguantar más ― ¡ooohhh! hermanita … ahora … ¡aaahhh! … ¡ssiii! … me vengo ― empecé a disparar los chorros de esperma, ella cerró sus ojos y recibió unos chorros en su angelical rostro, luego lo bajo a sus tetitas y por último abrió su boca y recibió los últimos chorritos, me succiono la verga con fuerza y luego se tragó todo, no podía abrir sus ojos porque tenía unos chorros en sus parpados, se limpió con sus dedos y se los llevó a su boca para lamerlos. Una hermana así de bella y guarra, caliente y empeñosa, apasionada y tan femeninamente agraciada, con sus curvas, con esos ojos de sirena, esos labios brillantes de mi semen fresco, mi cerebro estaba hiper extasiado de tanta delicia hecha mujer, no podía quitar mis ojos de ella, de sus movimientos, no me soltaba el pene, lo refregaba en sus pezones, lo estrujaba para hacer salir una gota más para recogerla con su lengua ávida de esperma, desde mi altura yo me regocijaba de esta espectacular mujer que gozaba con mi miembro entre sus dedos y me miraba con esos ojos de querer más. Le pasé mi remera para que se secara la lefa de su rostro, ella pestañaba pasa despegar el semen de sus pestañas, movía sus labios muy dulces mientras hacía esa faena, sus senos se erguían y bajaban con el movimientos de sus brazos, sus muslos estaban cerrados escondiendo su sexo, su pose como medio sentada en el sillón, pero si era como ver a la Betsabé de Rembrandt, una obra de arte de esas del renacimiento, me calentaba su pulcra desnudez. Lucila desecho la remera a un lado y sus manitas aferraron mi pene otra vez, al parecer quería más y yo se lo iba a dar, se levantó y nos fuimos a su cuarto, ella me hizo recostar en su cama y se sentó sobre sus talones sin soltar mi pija que se estaba poniendo dura de nuevo, escalofríos y estremecimiento me provocaron sus carnosos labios aprisionando mi verga, mi hermanita volvía a chupármelo, yo acomodé dos de sus almohadas y me medio senté a gozar la mamada de ella, abrí mis piernas y ella se acomodó en medio, sus tetazas se apoyaron sobre la colcha y los bordes se expandieron a sus lados, sus largos cabellos volvieron a cubrir mi vientre y ella comenzó la furtiva tarea de subir y bajar sobre mi pene, oculta tras su tupida cabellera. Estaba con los ojos semi abiertos gozando de lo lindo, mi hermanita se detuvo y se fue a su bolso, extrajo una tira con cuatro condones, volvió al lecho y con una maestría única, se colocó un condón en su boca y sin darme cuenta lo deslizó en mi pene endurecido al máximo, luego me monto y se empaló en mi asta enhiesta, su chorito apretado acorraló mi ariete dentro de sus cálidas y voraces carnes, sus teta se cimbraban cuanto comenzó a cabalgarme con sus manos en sus caderas, su cabellera fluctuante que cubría sus ojos que no se despegaban de los míos, mordía su labio inferior y profería gemidos y quejidos varios. Ella estaba comiéndose mi pedazo de carne con fuerza y placer, se tocaba sus pechos y tironeaba sus pezones hacía arriba haciendo parecer sus tetas aún más grandes, sus gemidos se habían transformados en grititos agudos, mi pene estaba palpitando y mis cojones estaban por explotar ― hermanita me voy a correr … no puedo esperar … me voy a correr dentro de ti … ― le estaba casi gritando entre gemidos ― ¡no! … no lo hagas … no todavía … espérame … estoy casi llegando … espérame ― entre jadeos y gemidos, mi hermanita me pedía que nos corriéramos juntos, me mordí la lengua y aguanté un poco la respiración y traté de concentrarme, agarré su pezones y le di unas embestidas salvajes ― ¡ahora! … ¡ahora! hermanito … estoy viniendo … cógeme fuerte … ¡ooohhh! hermanito … ¡ssiii! fóllame fuerte … ― le di unos golpes bestiales y me corrí con mi hermana. Lucila y yo nos convertimos en amantes, nuestro pasatiempo favorito era encontrarnos a follar como neo esposos en luna de miel, habíamos hecho casi de todo, lo única que faltaba es que mi pene invadiera su pequeñito orificio anal, ella no quería porque le temía al dolor, yo no cejaba de pedírselo en todos los modos posibles. Era tanta mi insistencia, que ella accedió a que iniciara a toquetear su estrecho canal anal, mientras follábamos insertaba un dedito y a veces dos, ella de a poco empezó a habituarse a la sensación, otras veces mientras ella estaba boca abajo yo masajeaba sus nalgas, ella separaba un poco sus piernas y me dejaba que le dilatara el ano hasta meterle cuatro dedos en su culito, una tarde que se corrió con cuatro de mis dedos en su ano, ella me dijo que el día que se sintiera pronta pata darme su culo lo haría vistiendo una tanguita roja, esa sería la señal. Al día siguiente, fui a un negocio de lencería y elegí cuatro tanguitas rojas, una con bordados, una como con plumitas de fantasía, una con la escrita “soy tuya” y una con encajes orlados, el todo para regalarle a mi hermanita Lucila, se las escondí debajo de su almohada, cuando ella regresó a casa, como a la media hora me sorprendió cuando salía del baño, me abrazó ― gracias por tu regalo … no te impacientes … ya llegará el momento ― me dijo guiñándome un ojo toda cachonda, a mí el pene se me puso duro instantáneamente. Lucila había comenzado a gemir y mover sus caderas cuando yo jugada con su ano, ya no me reclamaba y aprendió a disfrutarlo, pero aún se rehusaba a darme su culito, a veces me hacía desesperar, entonces le pedía una buena mamada o ella de su propia iniciativa me pajeaba hasta dejarme seco. Un tarde acordamos de ir a una disco a bailar, llamamos un Uber y cuando nos dirigíamos al local de costumbre, Lucila me beso en los labios dulcemente y me dijo en un susurro ― me gustaría ir a un motel, ¿te va? ― yo soy capaz de todo cuando ella se me insinúa con ganitas, así que tomé mi celular y cambié la destinación del Uber, el conductor me hizo un seño de asentimiento y nos dirigimos a un motel ya conocido por nosotros, ella me volvió a besar y se acurrucó a mí. Llegamos, nos acomodamos en nuestra habitación y Lucila dijo que quería ir al baño, como todas las mujeres, se demoró un largo rato, pero la espera valió la pena, Lucila apareció en el vano de la puerta del baño, plegó un poco sus piernas con sus muslos muy juntos, separó sus brazos uno hacia un costado y el otro en alto, pero lo que hizo que mi miembro casi rebotara en mi vientre, fue la minúscula tanga con la escrita “soy tuya”, de un encendido color rojo, Perdí toda compostura, no me salía ni siquiera el habla, todo lo que mi cerebro alcanzaba a procesar era la tanguita de color rojo, me desvestí en un santiamén y me fui a acariciar esas nalgonas redondas de mi hermana, me parecía de estar en el reino de las mil y una nalga, creo que está en alguna parte del extremo oriente, mojé su orificio anal con mi lengüita, luego le comí sus tetitas que sé le vuelve loca, luego baje a su conchita mojada y drené sus fluidos hacía mi boca, estaba gozando a mi hermana y ella gozaba de mis atenciones. Nos enfrascamos en un sesenta y nueve que me permitió inserir deditos en su recto, Lucila se corrió en mis labios, la puse boca abajo con una almohada en su vientre, mis dos pulgares entraron fácilmente en el estrecho ano de Lucila, suavemente empecé a dilatar los bordes de su esfínter, su culito cedía cada vez más a la fuerza de mis dedos, ella gemía y meneaba su potito en forma invitante. Me coloqué a horcajadas sobre sus muslos, su culito blanquito por las marcas de su bikini lucía cada vez más incitante, exhortaba a ser penetrado y yo no pude aguantar más, puse mi glande entre sus nalgas y ella con sus manos abrió sus glúteos, el boquete rosado dio la bienvenida a mi miembro, pude inserir casi la mitad de mi verga en su cuevita cálida, Lucila se quejó un poco y una de sus manos se colocó en mi vientre, detuve la penetración y esperé que ella se acomodara a mi pene. Luego con el peso de mi cuerpo, terminé de hundirme en su pequeñísimo ano, me hice hacía adelante y comencé a mordisquear su cuello y sus orejas, con mis manos bajo su cuerpo alcancé su tetas para estimular sus pezones, cuando ella comenzó a gemir más fuerte, comencé a follarle el culo suavemente, sus gemidos aumentaron y abrió más sus piernas, al fin me estaba culeando a mi hermosísima hermanita. Ella era totalmente mía, sus manos acariciaban mi torso, mi vientre, mis brazos, mientras contorsionaba sus caderas suavemente, le sentí gritar y estremecerse en un primer orgasmo, las contracciones de su esfínter casi me hace acabar también a mí, pero me detuve e hice mis movimientos más lentos y pude superar el momento, quería que esta primera vez de ella perdurara lo más largo posible, la estrechez de su ano envolviendo mi verga era algo que no podía terminar tan rápido ni tan abruptamente, le folle el culo por media hora y más, cuando comenzó a chillar, sollozar y menear su poto con intensidad, la empecé a follar con fuerza, casi con violencia y ella se corrió a gritos y llantos, yo descargue una cantidad inconmensurable de semen en su canal anal. Lucila me arañaba los brazos y se quejaba guturalmente apretando sus glúteos y convulsionando en espasmódicas ondas orgásmicas, gruñía animalescamente, meneaba su potito sin cesar y jadeando afanosamente escondía parte de su lujuria en la almohada, nos quedamos así hasta que mi miembro victorioso, fue expulsado por su esfínter conquistador, habíamos combatido una pelea sin vencidos, ambas partes habían logrado una victoria enloquecedora de placer. La encerré en mis brazos dándole miles de besos y caricias, ella estaba todavía en su nube de pasión, me dejaba a solazarme con sus carnosos labios, sus túrgidos senos, sus enhiestos pezones, sus torneadas caderas, una mano me aferró la verga ― no pensé que podría ser tan bello ― me dijo ― lo sé tesoro y me alegro que lo hayas disfrutado tanto como yo ― le respondí, ella alzo sus labios y besó los míos, ella con su mirada entre temerosa y tímida, me sonreía con esos ojos hermosos y su rostro divinamente inocente, me hacía estremecer y regocijo en el fondo de mi corazón, ella es una alma pura ― te amo, hermosa ― atiné a expresar, ella se acurruco más a mí y nos adormecimos. Lucila me estaba haciendo cosquillas en los cojones, su manita acariciaba y sobaba mis testículos muy suavemente, mi polla se despertó de su letargo y comenzó a enderezarse en el aire en forma indolente, ganando poco a poco su energía, tomé su mano y la puse en mi pija, ella la envolvió con sus deditos y su pulgar empezó a hurguetear el orificio de mi glande, su dedo se comenzó a humedecer con liquido pre seminal, ella tomo esas gotitas entre su pulgar y su índice y jugaba a ver lo pegajoso del líquido entre sus dedos, luego se los llevó a la boca cono niña malcriada, que todo se lo lleva a la boca, me miró y lo repitió varias veces haciendo deslizar su lengua alrededor de sus labios. Mi pene estaba otra vez pronto para cualquier cosa que ella me pidiese, yo quería sentir otra vez el sabor de su delicioso chochito, así que de a poco comencé a escurrirme hacía abajo, bese y mordisquee sus duros pezones, lamí sus exquisitas tetas, recorrí su vientre saboreando el sudor de su cuerpo sensual, su ombligo me obligó a detenerme e inspeccionarlo con mi lengua, su suave pelvis con sus vellos púbicos me anunciaba la proximidad de su sexo húmedo. Me acomodé entre sus muslos y abrí sus labiecitos hinchados y gozadores, su carne rosada con el pináculo de su clítoris envuelto en su capucha de sutiles pliegues, llamaba en modo imperceptible a mi órgano lingual, el vaho que emanaba su chuchita era embriagante, adictivo, cautivante, algo que se apodera de tu voluntad, te somete, te fascina, te domina, mi lengua comenzó a desnudar su botoncito procurando exquisitos gemidos y temblores a Lucila, con mis dedos hice más para atrás la delgada piel y atrape en mis labios tan preciado prisionero, estaba masturbando su clítoris con la punta de mi lengua y ella comenzó a enloquecer, su mano se apoderó de mis cabellos y sus muslos aprisionaron mis mejillas. Pero el morbo mayor era el incesto de follarme a mi hermana, eso me hacía hervir la sangre, además, esa carita suya de inocente y buena niñita me ponía a mil, no me cansaba de masajear sus tetas, de morder sus pezones, desfondar ese apretado chocho suyo, hacerla gritar de lujuria y verla contorcerse en valía de mi lengua que escarbaba en lo profundo de su vagina, ya se había corrido un par de veces cuando con mi cara bañada de sus fluidos, me levanté a mirar ese rostro que ella prefería esconder con su tupida melena, solo vi sus cabellos y unos labios semi abiertos desde donde escapaban sonidos de lascivia. Refregué mi cara en las sabanas para secar un poco el sudor y los fluidos de ella, me fijé en su almejita con ese hoyito cerrado al centro como de virgencita y no pude resistirlo, se la clave como para crucificarla en mi verga, Lucila dejo escapar un gritito agudo y me amarro con sus muslos, comenzamos a follarnos como trastornados, una follada demencial, quien se la daba más fuerte al otro, yo la picaneaba con fuerza hasta el fondo, ella me apretaba y succionaba como para extraerme hasta el alma, su choro me devoraba la pija con unos músculos que ni Arnold Schwarzenegger tiene. Ella soltó un chillido ― me corro … ¡ooohhh! … hermanito me corro … ¡oh! mi dios … ¡aaahhh! … ¡ssiii! ― yo se la metí todavía más fuerte y sus maravillosos músculos del chocho hicieron el resto, como si me estuviera ordeñando, su músculos vaginales me extraían toda mi leche a borbotones, me tenía como electrizado, sus contracciones y espasmos se transmitían a mi verga y mi semen salía sin parar. Lucila se quedó inmóvil por casi media hora, respiraba y suspiraba en una quietud y paz post coital que es característico en ella, como que su mente se va a vagar por quien sabe dónde, yo me dedique a jugar con sus senos y cuando la vi que volvía a ser ella misma, mi amadísima hermanita Lucila, la abracé fuerte y la bese castamente en su frente ― hermanita, es hora de que nos vayamos … se ha hecho tarde y debemos regresar a casa … prepárate mientras yo me voy a bañar ― me levanté y me fui a la ducha, cuando regrese ella ya estaba vestida ― ¡Lucila! … ¿no te vas a ir a bañar? … ― le dije un tanto preocupado ― ¡no! … no quiero perder todo lo que me has dado esta tarde … dormiré con todo lo tuyo dentro de mí … ― me dijo y no pude hacer nada más que abrazarla y emocionarme un poco, estrechándola fuerte la besé, creo que nos hemos enamorado, no esta bien lo sé, pero al corazón no se comanda ni tampoco al señor cara de papa. _____________________________________________________________________ Comentarios, sugerencias, criticas, experiencias propias y todo lo que contribuya a mejorar mis relatos se agradecen de antemano, escribir a: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Incesto

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EL POCHO Y OTROS MUCHOS AMIGOS II

2021-02-20


POOCHO Y OTROS MUCHOS AMIGOS II El policía vecino después de haberme dado todo y con todo me invito a ir en la noche a la comisaria porque él estaba de guardia y quería repetir. Y yo fui. Cuando llegue a la comisaria distante a una cuadra de mi casa, había otro policía con él. Era de la misma edad por la apariencia. Mi vecino tendría por entonces unos 28, 29 años. El compañero andaría por ahí. Casi de la misma estatura. Al oficial Manr…… le decían Tavo él me hizo pasar al interior del lugar hasta un pequeño dormitorio. Allí ellos hablaban de sus cosas. Yo escuchaba. -Y cómo andan rus cosas de mujeres Gringo (le pongamos)? -No pasa nada por ahora -No me digas que andas con el tanque lleno… -Lleno, casi desbordando -No me digas que no ligas ni una mamadita por lo menos… -Nada. Hace como 15 dias que no sacudo los damascos… Y vos?.. -Al día, che. Sin ir más lejos hoy una mamadita y un marroncito que me estrujó… -Que suerte que tenés… (mirándome a mi) ¿y el amigo que cuenta, Tavo?... A media vos dijo -La chupa como los dioses, chota, huevos… -No me digas… -Te lo digo. ¿vos sabes lo que yo calzo, no?... -Sí -Bueno él se lo comio todo por el chiquito… -Como le habras dejaso el ocote, huevon. ¿Lo rompiste vos, Tavo?... -No. Ya estaba… -No creo que se aguante lo mío que tiene el mismo largo que vos pero mucho mas grueso y cabezón. Pero ¿Cuántos años tenes?... -Voy a cumplir 9 en septiembre… -Estamos en enero. Mirá vos. Tan chiquito y ya soplando velitas… -No solo velitas, volteando muñecos… -Y qué muñequitos se voltea el flaquito… - Si vos queres Pablito te puede dar una ayudita con lo tuyo, Gringo… -Che Tavo ¿Le vas a entrar vos también?... -¿Qué te parece? Voy a cerrar la puerta por si viene la recorrida, aunque es muy temprano todavía. Tavo salió del cuarto y fue a cerrar la puerta de la comisaría mientras el Gringo se quitaba el uniforme. Tenía la contextura similar al otro pero era rubio, por eso lo de Gringo. Era muy blanco y peludo. A medida que se quitaba la ropa la ponía de manera ordenada sobre una silla. Tavo volvió quitándose la camisa. El gringo se sacó el calzoncillo y ya tenía patada la verga enorme, muy gruesa y con una cabezota que nunca más volví a encontrar, como ai fuera el puñito cerrado de la manito de un bebé. Tenía un agujerito en la cabeza bastante grando y los huevos colgantes. Tavo no se quedaba atrás. Menos gordita pero también cabezona y venuda. Con una dureza que hablaba de la calentura de los policías. Tavo me quito la remerita y el Gringo me sacó el pantaloncito corto que yo vestía. Los dos, parados a mi lado me ofrecían sus porongas de manera alternativa. Chupaba una mientras sobaba a la otra y acariciaba las bolas. -Es un campeón chupando la chota, el Pablito… -Te lo dije. Esperate cuando te entregue el chiquito, te vas a enloquecer, Gringo… El Gringo le dijo a Tavo que me la pusiera primero para ver si la aguantaba y el oficial me puso en cuatro y me la fue poniendo hasta que no quedó nada afuera. Como siempre yo solo gemia como un perrito. Tavo me dio un rato y le dejó el lugar a Gringo. Con el potito ya dilatado por el otro oficial, no tuvo dificultad en entrar pero igual se sentía. Cuando pegó sus pelos contra mi ano dijo… -Que hermosura, Tavo. Me estruja la chota y no voy a durar mucho… -Acabale si querés. Pablito no tiene apuro y le gusta comer mucho. -Que bueno que sea goloso. Que hermosura de culito tenés flaquito… El Gringo acabó y se fue al baño a orinar y lavarse. Mientras Tavo me la ponía en todas las posiciones. Cuando el otro oficial volvió, me tenía sentado sobre la verga, dándole la espalda y quedé frente al otro que me puso el miembro en la boca. Fue el primer hombre que me dio a probar la leche. La del Gringo era espesa y suave. Se excitó mas cuando vio que no se perdió una gota y que yo segui chupando la super cabeza. -Ya no me interesa que no me de chocho mi novia si tengo aquí a este tesorito… -Te lo dije, Gringo Estuve “preso” hasta que los dos ya no pudieron hacer que los muñecazos levantaran cabeza y me hicieron salir por los fondos. Sentía el culito adormecido por tanta verga. A mi casa entre y nadie se dio cuenta porque mi pieza estaba en el fondo. Con los dos oficiales de la policía pasé muchas guardias hasta que vinieron los traslados y me quedé sin atención. Ese año hicieron los cambios en marzo, a mediados pero en abril ya tenía sucesores. El Gringo me recomendó con un sargento, un poco mayor que los dos y un tanto más robusto. Era viudo desde el año anterior y compartía la guardia con un cabo más joven. Aunque no eran superdotados, también tenían lo suyo y se hacían sentir. Fueron, eso sí, menos reservados y pasaron la voz a otros policías y estos me fueron incorporando a sus guardias y ya no tuve días de descanso. De la dotación de la comisaria no quedó uno que no me haya pasado por las armas y lo que a la distancia puedo criticarles es que algunos eran super higiénicos y otros no tanto. Muchos sabían hacer el sexo anal y otros, los menos por suerte, no tenían idea ni para menearse. En una de las guardias había un oficial principal, de los nuevitos y un cabo primero. El cabo era mas avezado y de larga duración porque acababa después de un tiempo en que el oficialito se iba dos o tres veces en la noche. Eso no es todo. El oficialito tendría unos 25 años y una pija hermosa, larguita pero no sabia copular y el cabo le enseñaba. -Mire, jefe. Cuando le meta la chota en el culito, así como hago yo ahora, mándesela hasta el tronco de los huevos y muévase así. Mire… Me la sacaba el cabo y tomaba su lugar el oficial -Se la pongo hasta los huevos, así y ahora… ¡¡Sí!! Que rico papá Son muchas las historias para contar de la comisaria… ¿Seguiré?

Autor: alejandrogusta Categoría: Sexo Gay

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EL POCHO Y OTROS MUCHOS AMIGOS

2021-02-19


Contar lo que te ocurrió hace tantos años no resulta fácil, habida cuenta del tiempo transcurrido. Los hechos puntuales puede que no sean los que sucedieron pero sin dudas son muy cercanos. Tenía casi 9 años cuando en mi casa familiar se realizaba una celebración con amigos de mis hermanos. Uno de ellos comenzaba a cumplir con el servicio militar obligatorio que entonces existía y le hacían una “despedida”. Llegaron algunos familiares desde otros lugares y también amigos. Hubo brindis a granel que muy pronto hicieron efecto. Cuando todo terminó resultó que todas las camas disponibles estaban ocupadas, menos la mía que estaba en una habitación hacia los fondos de la casa. Allí me fui a dormir. Antes de entrar a mi pieza apareció a mi lado uno de los amigos de mi hermano, el Pocho y me preguntó… -¿Dormís solo acá?... -Sí… -¿Me dejas que me acueste un ratito con vos?... -Sí. Venga, pase. Entramos y nos acostamos vestidos sobre el cubre cama. Apagamos la luz y yo me dormía pero el Pocho hablaba y no me dejaba. -Hace mucho calor ¿Viste?... -Sí…. -Nos tendríamos que sacar los pantalones para estar mas frescos… -Saqueselo si usted quiere, don… -No. Yo solo no. Nos saquemos los dos, dale… -Bueno dele… Accedí a quitarme la ropa porque, según pensaba, al estar oscura la habitación él no vería que yo no usaba calzoncillos. Me quedé con una remerita. -Viste? Es mejor así. -Si, mejor. -Mirá. Tengo marcada en mi panza el cinturón. Me pica un poco – Tomó mi mano y la puso sobre su panza – Tocá ¿Se siente?... No sentía nada más que los abundantes pelos de su panza pero dejé mi mano ahí… -Oh. Le duele?... -Si, bastante. Me alivia mucho tu manito ahí… -Quiere que le haga un masaje donde le duele, don Pocho?… -Te animás?... -Si usted quiere, si, le hago… -Bueno yo te guío… -¿Dónde hago?... -Ahí en la pancita, mas abajito del ombligo… Así… Bajá un poquito más… -Uh, hay muchos pelos ¿Sigo? -Sí. Seguí. Bajá un poquito más… Acariciaba toda la panza masculina y a medida que bajaba mi mano encontraba más pelos y también la sorpresa mayor… -Oh… Esta es su pichula, don. Esta redura y gigante… Yo tocaba con avidez y no soltaba el enorme pene que mis manos rodeaban. Encontré la bolsa deslizante y tibia de los huevos gigantes y peludos. Por la cabeza gorda y esponjoza salía abundante lubricante… el me preguntó. -Te gusta?... Y yo respondí… -Sí… Como yo estaba sentado en medio de la cama le resultó fácil llegar hasta mis nalgas y acariciarlas buscando con un dedo la roseta del upite. La encontró y acaricio con un dedo mojado en el fluido de su miembro. -Veni. Acostate y date vuelta. Ponete de costado… Así lo hice y recuerdo haber levantado mi pierna y dormirme. Me despertó un dolor profunfo, agudo, lascerante. Me volvi boca abajo pero el hombre se montó sobre mi, separando mis piernas. Por una cuestión refleja yo pujaba para expulsar al intruso que me rompia el upite y lo que lograba es que me entrara más. Yo no gritaba pero si me sacudia para quitármelo de encima sin lograrlo -Don saquemelá, me duele mucho. Sentí que mi ano se abria y sus pelos se pegaban a mis nalgas. Se quedó quieto pero no se bajó. Todo el pene había entrado en mi poto. La verdad era grande. Me sentía partido al medio… -Aguantá un poquito. Relajate y no apretes el potito para que no te duela… Mañana no vayas a contarle a nadie porque si no tu papá te va a castigar… Ahora poné flojito el potito para que te pueda acabar… Aguantame un poquito… Qué hermoso culito tenés. Se la aguanta toda ¿Viste? Te la he metido hasta los huevos y te voy a dar toda la leche de mis huevos… Mientras hablaba se meneaba con suavidad y comenzó a gustarme a pesar del dolor. Cuando acabó me hundió todo el pedazo y yo pude sentir los latidos cuando inundaba mi recto. Se quedó sobre mi hasta que su pene se redujo y salió solo de mi ano. Encendi la luz y lo pude ver desnudo. Era delgado y muy peludo. Su miembro estaba aún morcillón cuando lo limpio con su calzoncillo, esos de elástico muy ancho que antes había,. Don Pocho se vistió, metió el calzoncillo en el bolsillo y tras recomendarme que no contara nada, se fue. Me higienicé en el baño y vi lo que había dejado en mi recto el hombre mezclado con heces. No había nada más. Solo sentía como ardor y dolor cuando fruncía un poco. Todo volvió a su rutina. Por una semana no lo vi a don Pocho. Digo don Pocho y parece que hablara de un hombre muy mayor pero solo tenia 20 o 21 años. Recuerdo que esto ocurría en el año 1958 y era la forma de hablar con los mayores. Yo tenia solo 8 años. Un día al salir de la escuela lo encontré en la esquina, él vivía cerca de allí. -Hola ¿Cómo te va Pabli?... Yo sentía vergüenza y bajaba la cabeza. -¿Por qué no me mirás, Pabli?... Veni te acompaño… Cuando pasábamos por la puerta de su casa me dijo -Vení, Pabli. Pasá Entré con él. Una vez dentro me tomó de la barbilla y me hizo mirarlo… -¿Qué te pasa tontito?... -Nada, don… -¿No me querés ver más?... ¡No! Eso no era lo que yo quería. Sentía vergüenza de haber tenido su pichula en mi potito pero no era que no quería verlo mas. Yo quería otra vez y no sabia como pedirle. A pesar del dolor que había sufrido quería volver a sentir todo otra vez. Hoy diría que me había convertido en un masoquista pero en esos días yo no sabía que era. Lo miré a los ojos y negué con la cabeza… -¿Te gustaría que lo hagamos otra vez?... -Sí Se abrió el pantalón y bajando al casi (calzoncillo de elástico ancho) se acercó a mi. -Tocala, Pabli… Tendí mi mano y volví a tocarlo. El órgano creció rápidamente mientras lo acariciaba comenzando a salir precum en abundancia… -¿Te gusta, Pabli?... -Asentí… -Dale un besito… acá en la cabecita… eso, así. Ahora besala toda… Acá, en los huevitos también… En mis fosas nasales entraba por primera vez el olor del hombre. Olor a limpio pero a la vez olor de su cuerpo y de su sexo. Don Pocho me dominaba. Me pedía y yo obedecía haciendo. -Abri la boca Pabli… Abri y puso dentro de mi boca casi la mitad del glande. Mas no entraba… -Chupa, Pabli. Chupá Me fue guiando como hacerlo y yo lo hacia con entusiasmo, con ganas. Despues me quito el pantaloncito y como no vestia calzoncillo me puso de rodillas sobre una silla del comedor, mirando hacia el respaldo. Me sorprendió sentir que acariciaba mis nalgas y las besaba. Separó las nalgas y metió su lengua en mi rayita hasta llegar al upite y besarlo tratando de meter la lengua. Esto me hacia parar la cola. Apoyó después la cabeza del pene en mi agujerito y comenzó a presionar metiéndola de a poco hasta meterla toda como la primera vez. Me dolia pero aguantaba el bombeo de su piston dentro mio hasta que eyaculó. No fue esta la ultima vez sino el comienzo de mi actividad sexual con este hombre que me inició. Bastaba una seña apena perceptible para que yo acudiera a su casa a cualquier hora. Hasta de noche escapaba de mi casa para ir a su cama. Hasta que como se inició terminó de pronto. Lo volvi a encontrar 30 años después. Ya no era el pibe langa, bonito, que me dominaba sino un hombre grande, casado, con hijos y nietos, gastado por el tiempo. Volviendo atrás. A una cuadra de mi casa estaba la comisaría del barrio y junto a mi casa, la casa de uno de los policías que trabajaba en ella. Era hijo único. El padre policía y la madre docente. Era la época en que llegaban de “contrabando” los primeros jean de marca LEE, los que desteñían. Este vecino vestía uno de esos que parecía que se los ponía con calzadores ya que eran ajustados destacando sus genitales. Ese día estaba sentado sobre la moto de la policía en la puerta de su casa y yo lo miraba con insistencia. Seguro que para molestarme me dijo -¿Qué me miras pendejito?... Con un gesto le señale lo que miraba. El no se daba cuenta hasta que se percató del bulto de su pantalón. Lo tomó con su mano y preguntó -¿Te gusta?... Riéndome asentí. Se bajó de la moto y entró en su casa. Desde el interior me llamó… -¿Te gusta la chota?... -Si -La chupas?... -Bueno… Se abrió el jean, lo bajó un poco con los calzoncillos y me presentó una de las 7 maravillas del mundo. Un hermoso ejemplar de pene: largo, grueso, cabezón de huevos grandes y muy peludos. -Chupá… Y yo me prendi. Lamí, chupé, mamé hasta que me llevó a una pieza donde me puso de perrito y aunque con trabajo me metió todo lo que tenía. El dolor era mucho pero yo aguantaba. Solo gemía quedito. El oficial Manr….. acabó con fuerza dentro mio. Cuando salió de mi entre otras cosas me dijo -Esta noche estoy de guardia. Si queres veni a la comisaria y la seguimos. Y yo fui…..

Autor: alejandrogusta Categoría: Sexo Gay

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La cosa no es fácil.

2021-02-17


Me estás chupando el clítoris otra vez, me haces estremecer, me chupas tan fuerte que siento que te estoy follando la boca con mi botoncito, mi pelvis hace ese movimiento de follar en automático, no sé si es el cuarto o quinto orgasmo, me tienes exhausta, tomo tus cabellos y te acaricio, siento tus jadeos y tus labios recomienzan a besar el interno de mi vagina, mi cuerpo se enciende una vez más y mis temores se alejan, me miras con tus ojos claros y centelleantes, sé que me amas y me has siempre amado, tu sonrisa coqueta me transmite sentimientos, a veces me provoca y me seduce, me relajo y abro atrevidamente más mis piernas para ti, estoy unida a ti de siempre, mis senos se estremecen cuando tú los tocas, los amasas, los refriegas, mi pezones te apuntan, son tuyos, vibran entre tus dedos y me entrego a tu pasión desenfrenada, me transportas en ondas enloquecedoras, me revuelco con tu boca en la mía, te sientas en el lecho y acomodas mis medias rojas, esas que a ti te gustan tanto, esas que tú me regalaste, esas que tú me calzaste esta mañana cuando me vestiste como a una niña, porque sé que me adoras y me cuidas como a una niña, aun cuando ya soy mayor de edad, para ti no soy más que una niña, soy tú niña mamá. La nebulosa brillante, envolvente, obnubila mi entorno, rayos y centellas aclaran esa tiniebla rosa, el azul se desborda y se transforma en tonos diversos, unos más claros que otros, es un arcoíris, no, son combinaciones simétricas que varían en mil matices, estallan todas juntas en mi cabeza cuando me sacudo y estremezco en otro orgasmo, me sostienes por las caderas y tú boca no cesa de replicar esos temblores en mi botoncito delicado. ― ¡ooohhh! mamá detente … por favor … no resisto otro más ― te imploro mientras estrujo la almohada en mi rostro, siento que besas mis muslos con tu boca húmeda, bañada en mis fluidos, acaricias mi vientre, subes hacia mí y te detienes en mis tetas que aún tiemblan sólidas y firmes, apartas la almohada y me besas en la frente ― ¿te gusto nenita mía? ― me preguntas, ― ¡huy! mamá tú sabes hacérmelo y sabes que siempre me ha gustado ― te respondí jadeando. No soy lésbica, jamás lo he sido, pero mamá es lésbica, ella quisiera que en este mundo hubiese solo mujeres, yo soy Marianna y tengo 22 años, mamá se llama Sonya y cumplirá 39 el próximo mes de agosto, ella quiso tenerme y acordó con un amigo suyo lo necesario para preñarse, según lo que ella me cuenta, este tipo la desvirgó y la embarazó en el curso de mes y medio, después de eso ella jamás ha vuelto a yacer con hombre alguno, no les odia ni nada de eso, simplemente que no son cosa suya, no le llaman su atención. Mamá me crio sin preconceptos, no me metió cosas en la cabeza contra el sexo opuesto, así que yo desde mi adolescencia he tenido novios con la aprobación de ella, claro que mi primera experiencia sexual fue ella, mi madre, pero con hombres yo empecé después de los dieciséis, toqueteos, mamadas y mi primera relación fue poco después que cumplí mis dieciocho años, quiero decir, tampoco soy una ninfómana desencadenada, me considero bisexual ya que también he tenido un par de aventurillas fugaces con compañeras de colegio, pero nada más que por calentura, si debo elegir, prefiero un buen pene grueso y erecto, me encantan los hombres con todas sus estupideces y torpezas, me deleita el romanticismo y el sentirme deseada por un macho. Mi madre desde muy niña me provoco mis primeros orgasmos, quizás ante de los cinco o seis años, nos bañábamos juntas, lo que más me ha atraído de ella son sus tetas enormes, desde pequeña me recuerdo jugando con ellas y humedeciéndome con ardor mientras ella me lamía mi chorito lampiño de niña, a veces ella me sentaba con mi almejita en uno de sus pezones, me recuerdo de haber temido más de un orgasmo de ese modo. Fue después de los diez o doce años que me di cuenta de que mi mundo era diferente, mi familia de mamá y yo, era diferente a las otras familias, pero jamás vi eso como una anomalía perversa ni nada de eso, entendía que éramos diversas y que debíamos mantener en secreto nuestra diversidad, no tuve traumas ni remordimientos, ni tuve que dejar nada de lo que yo consideraba normal, para mí era normalísimo y deseado el yacer con mamá y darnos decenas de orgasmos un fin de semana cualquiera. Cuando ella no me busca a mí, yo la busco a ella, lo sé que sus tetas son muy sensibles, así que la ataco por ahí, ella comienza a desvestirme con prisa, a ella le gusta todo mi cuerpo, me despoja de las medias negra, los calzones casi me los quita con sus dientes, sus manos se pierden en mi sexo, en mis muslos, en mis nalgas, en mis senos, sin descanso sus labios buscan mi chocho, quiere sentir ese olor y sabor a mujer, eso que a ella la vuelve loca, ahora no soy su hija, soy su amante y me dará goce, y me dará caricias, y me dará pasión junto a una lujuria que solo ella es capaz de generar. Hacer el amor con mamá, de siempre ha sido una aventura, son episodios que jamás se repiten, ella es capaz de convertirlos en nuevos sucesos cada vez, mamá es preciosa, su chocho es único, como si tuviese solo labios mayores, sus labios menores cerrados casi herméticamente, como guardianes de ese secreto que esconde mamá, me recuerdo que a la edad de diez años más o menos, era capaz de meter mi manita entre esos pequeños pliegues y forzar mi bracito dentro de su chocho, me encantaba sentir sus tibias carnes envolviendo mi brazo. Mamá se volvía loca con mi brazo dentro de su vagina, yo no sentía todavía toda esa calentura que puedo sentir ahora que soy adulta, pero a esa edad era como un poder que tenía yo sobre mi madre, como una chica super poderosa, mamá se contorsionaba y prendía mi brazo empujándoselo más adentro, se perdía en su lujuria y deseos de orgasmos. Ella jamás me penetró, solo me lamía y acariciaba esa partecita de mi chocho que me hacía reír en forma incontrolable, un cosquilleo por todo mi cuerpo descontrolado me revolcaba en su cama y mi pequeñísima vulva se llenaba de fluidos que mamá bebía como zumo del paraíso, era una cosa magnética su chocho, era mi juguete preferido y ella me lo daba todas las veces que yo lo quería. Fue un muchacho del colegio que, en un baile de la institución educacional, me llevo a una sala vacía y entre besos y abrazos, me corrió mi calzoncito y me penetró, yo estaba muy atemorizada, entendía lo que estaba pasando, pero en mi chocho yo siempre había sentido cosas ricas, sensaciones maravillosas, en cambio ahora sentía que algo me había herido y la fricción me hacía más daño aún, afortunadamente el chico se dio cuenta de mi sufrimiento y un poco entre anonadado y avergonzado me dejo ir. Me fui a casa muy preocupada, apenas entré, encontré a mamá y me lancé en sus brazos llorando, le conté todo, ella me consoló como solo una madre sabe hacerlo, me explicó muchas cosas y me tranquilice, no había hecho nada de malo, era algo natural y que en un par de días ni siquiera recordaría mi dolor, eso fue lo que en realidad pasó, no me dolía nada y sabía que había perdido mi virginidad. Mamá me llevo al ginecólogo y empecé a tomar la píldora, jamás ella me prohibió de andar con chicos, siempre me recomendaba de cuidarme, de ser una dama, no andar de pija en pija y lo más importante usar preservativos, ―no arruines tu vida antes de vivirla― me decía, más tiempo pasaba y más sentido tenían esas simples palabras, con chicas metidas en la droga, infectadas con VIH, chicas abandonadas por ser madres solteras y tantas otras cosas desagradables que se viven hoy en día. Mario fue mi primer novio estable, con el tuve mis primeros orgasmos heterosexuales, tenía buenas dimensiones el muchacho y la sabia usar muy bien, me enamoré de él perdidamente, por meses yo y mamá no nos tocamos, nada había cambiado en nuestra relación diaria, ella era mi confidente, todo lo que yo hacía con Mario se lo contaba a ella sin omitir detalles, ella me daba valiosos consejos. Un día mi chico apareció con otra chica y me destrozó el corazón, creí morir, no lo entendía y fue mamá que me sacó de la desdicha y me dio fuerzas para seguir tirando el carro de la vida, son cosas que le suceden a todos los seres humanos, yo me las había tomado contra el género, no quería nada que tuviese a que ver con hombres, seres sucios y asquerosos que no te saben valorar, es mejor el amor entre las chicas. Antonella, una compañera mía de la secundaria fue mi primer amor lésbico, mamá me permitió llevarla a casa y nunca se interpuso entre nosotras, como jóvenes adolescentes, teníamos tanta fuerza y energía que pasábamos horas y horas a comernos el chocho y a procurarnos decenas y decenas de orgasmos, estuve con ella hasta que terminamos la secundaria y ella tuvo que marchar a otra ciudad para seguir con la universidad, gracias a mis puntajes y la elección de mi carrera, yo seguí en una universidad local. Lucía, una chica del sur, muy cachonda ella, fue mi amor a primera vista, apenas la vi supe que ella tenía que ser mía, era alta como yo, pero su cuerpazo era divino, todos los chicos andaban detrás de ella, pero ella eligió a mí, estuvimos tres años juntas, después sus padres cambiaron de ciudad y se llevaron a ella a otra casa de estudios, nos escribimos por un tiempo, pero la distancia hizo mella en nuestro amor y cortamos la comunicación deseándonos lo mejor. Bueno con mamá la cosa jamás se suspendió, siempre encontrábamos un tiempito para nosotras, jamás ella me celó ni con los chicos ni con las chicas, ella siempre a mi lado como un soporte maestro, mantenía el inmueble en pie, suceda lo que suceda, mamá estaba siempre ahí para mí, hasta para recogerme en pedacitos y volver a armarme como un lego. ¿Las parejas de mamá? … como las mías, iban y venían, pero ella era más fuerte que yo, porque jamás la vi sufrir ni llorar, un día admirada se lo pregunté ―madre mía, ¿Cómo haces tú para pararte una y otra vez? ¿eres inmune a las penitas del corazón? ― me contesto ―no, pero hay que aprender a dar vuelta la hoja, la vida es tan bella que, así como te quita, así como te da, tienes que aprender a vivir con filosofía y apertura de mente, paciencia hija mía paciencia … esa es la clave― Cuanta sabiduría y razón de esta madre mía, luego conocí a Margot, ella fue un gran amor y nada más, la chica yo la conocía de la secundaria, pero era de otra clase, alguna vez nos sonreímos en el patio del colegio, como de rebote ella llegó a mi vida, venía de una relación tortuosa con un muchacho mayor que ella y de otro colegio. Nos hicimos amigas al instante, mi novio de ese entonces pertenecía al mismo colegio de su novio, solo que el de ella era un cretino y un energúmeno, le metía las manos encima, más de una vez la vi con moretones y a llorar perdidamente enamorada de ese salvaje, me transformé en su confidente, el estúpido la golpeaba cada vez que tenían relaciones y ella no lo satisfacía totalmente, el tipo la agarraba y la golpeaba, maltratándola verbalmente, a veces hasta la abusaba. Margot no escuchaba a nadie, su corazón estaba prendado con el cavernícola aquel, un día llegó a mí a casa y lloraba a mares, estaba preñada de tres meses y sus padres no lo sabían, juntos con mamá la hicimos calmar, la consolamos y la aconsejamos de hablar primero con su madre y que ella viera como afrontar esta situación con el padre de ella, afortunadamente su padre no hizo ningún drama y acepto la situación y decidió protegerla, ahí fue cuando ella empezó a acercarse más a mí, se sentía bien conmigo y nos seguimos viendo, siguieron nuestras confidencias, un día me soltó que tenía unas ganas locas de tener sexo, su pancita había aumentado y comenzaba a hacerse notar. Ella es una chica preciosa, alta y de silueta totalmente femenina, con su culo redondo y firme, amplias caderas y unos pechos que quizás con el embarazo seguían creciendo, un día mientras estábamos en mi cuarto, la vi que se tocaba sus entrepiernas como si tuviera una comezón ― ¿te pica? … ¿quieres alguna cremita para eso? ― le pregunté, me dejo pasmada su respuesta ― ¿Cuál cremita? … lo que yo necesito es una pija que me rompa el choro … ¡las hormonas me tienen loca! ― Me levanté y le coloqué una mano en medio a sus muslos ― ¿quieres una mano? ― no me respondió, pero se echó para atrás y abrió sus piernas, le toque su guatita de piel suave y tensada, metí mis manos bajo la banda elástica de sus pantalones de gimnasia y ella colaboró levantando sus glúteos para poder sacárselos, sus calzoncitos de algodón revelaban un incipiente humedecimiento de la prenda, acaricie sus rizos oscuros y tibios que sobresalían por los bordes de su ropa interior, acerqué mi rostro a sus muslos y la esencia de mujer invadió mis fosas nasales. Margot me miraba con ojos ávidos, interesados, inquisidores, acarició mis cabellos cuando mis labios besaron sus muslos, bajé sus bragas hasta sus tobillos y me lancé de lleno a sus labios hinchados y los abrí, sus carnes rosadas y mojadas se me presentaron invitantes, no hay mujer poco agraciada cuando uno está al nivel de sus genitales, todas son hermosas, y ella no era la excepción, su coñito era esplendoroso. Me sumergí en ese mar de muslos y extasiada, mi lengua hizo contacto con su morbidez, escuché como sus gemidos cobraban fuerza, encontré la capucha que escondía su clítoris encendido y túrgido, lo envolví con mi lengua tratando de aprisionarlo y apoderarme de él, lo desvestí de sus pliegues y lo tomé entre mis labios, acariciándolo con la punta de mi lengua, la sentí estremecerse y gritar complacida. Nos acomodamos en mi cama y continué a desvestirla, me encantaba esa pancita suya, sabiendo que cobijaba un nuevo ser en su interior, era algo como demasiado tierno estar amando a esta mujer embarazada, no somos dos sino tres, claro uno ignaro de todo, pero está allí, volví a acariciar su vulva regordeta insertando dos de mis dedos, ella comenzó a follar mi mano haciendo subir y bajar su pelvis, acompañando sus movimientos a gemidos, casi en susurros y entre dientes me pedía más. Después de unos cinco minutos de follarla con mis dedos y besuquear su clítoris, Margot dejo escapar con voz rauca varios quejidos y se corrió intensamente, mis dedos sentían las contracciones de su chocho, sin parar de mover sus caderas, ella dijo ―no te detengas … por favor … sigue … sí, sigue ― continué a mover mis dedos dentro y fuera de su vagina, sus fluidos abundantes corrían por mi mano, comencé a guiarlos hacía su ano y con mi otra mano, esparcí la pegajosa mezcla en su pequeño orificio y comencé a introducir mis falanges en tan estrecho boquete. Margot exhalo quejidos junto a espontaneas convulsiones, empujando sus nalgas engullendo mis dedos en su ano ― fóllame el culo … ¡huy! que rico se siente … ¡ooohhh! sí … ― me decía levantando sus muslos y moviendo y rotando su trasero, yo estaba muy excitada y comencé a sobajear mi propia almejita que emanaba torrentes de flujos, ella en algún modo se dio cuenta de esto y me dijo ― ven … móntate sobre mi cabeza ― me quite mis bragas y me puse a horcajadas sobre su boca, Margot se pegó a mi concha y no me soltó más. Era tanta mí excitación que me corrí a los pocos minutos refregando mi choro entero en su cara, continuamos en esta posición donde nos podíamos comer a voluntad nuestros chochitos, y yo forzando sus muslos flexibles se los levante hasta dejarlos aprisionados con mis brazos, ahora tenía su chuchita y su culito ampliamente abiertos a mi famélica lengua, procedí a besar ese pequeño orificio de su culo y volví a introducir mis dedos en esa abertura, fuertes gemidos y movimientos de sus caderas me decían que ella disfrutaba tremendamente mis caricias, con tres dedos en su ano, atrapé su clítoris endurecido con mis labios y lo comencé a golpear con mi lengua y roces veloces de derecha a izquierda. Margot gritaba como una loca y con fuerzas estiró sus muslos hacía adelante, los puso tiesos y se corrió una vez más, me mordió un muslo y también sentí un dedito suyo invadiendo la estrechez de mi culito, sus chillidos no cesaban y sus convulsiones tampoco, su tibia respiración yo la sentía en mis muslos cerca de mi chocho que necesitaba un poco de atención, un escalofrío recorrió mi espina cuando mi vulva fue usurpada por una lengua vibrante, oscilante, movediza, sentí una succión en mi botoncito y mis piernas comenzaron a agitarse por si solas, ella no soltó el agarré de mi clítoris hasta cuando me sintió colapsar sin fuerzas. Me acurruqué a su lado acariciando esa guatita embarazada, Margot puso su mano sobre la mía y la presionó sobre su abdomen, nuestros instintos maternos se unieron en una caricia a ese nuevo ser que palpitaba dentro de ella, estábamos las dos desnudas compartiendo ese sentimiento tan de mujer, le di un casto beso en su frente, pero ella me aferro el pezón izquierdo y lo haló con la fuerza suficiente para tirar mi torso hacía arriba y hacía sus labios. Margot quería más, yo también, le metí mis dos senos al alcance de su boca mordísqueadora, de su lengua ofidia que salía de entre sus labios, humedecía mis pezones y luego desaparecía, yo me contorsionaba como una serpiente en torno a su presa, quería envolverla con mi cuerpo y tragarla así enterita desnuda como estaba, me la tenía que comer y comencé directamente por su clítoris que una vez más recibió mi lengua en posición estoica, pronto a recibir mis lengüetazos sin misericordia, esta vez no soltaría mi presa, ella con su botoncito todavía delicado por los orgasmos anteriores, trato de retroceder con sus caderas, pero yo me había convertido en una lapa y no pudo despegarme de ella, aun cuando estremeciéndose y convulsionando en otro orgasmo, gritaba para que yo la soltara. Cuando sentí sus sollozos, aflojé mi presa y Margot en pleno llanto se giró dándome la espalda y continuaba estremeciéndose en lágrimas, yo me preocupé y me acerqué a ella apoyando mis tetas a su espalda ― cariño … ¿Qué te sucede? … ¿estás bien? … ¿algo te duele? ― entre sollozos, me respondió ― ¡no! … no me sucede nada … estoy dichosa y tú me has ayudado a sentirme bella, a sentirme deseada, a sentirme mujer otra vez, me has dado ese empujoncito para seguir pa’ a’elante … estoy contenta y es gracias a ti … ― me emocionó su respuesta, me quedé sin palabras, le di un beso en la mejilla y la cubrí con una manta, luego a cucharita me adormecí a su lado. No sé cuanto tiempo dormí, pero Margot estaba de pie vestida y me dijo que tenía que regresar a su casa, yo le ofrecí de quedarse, pero ella me dijo que no quería preocupar a su madre y que tenía que volver a su hogar, me puse una bata y la acompañé a la puerta, con un beso en la mejilla, ella me dio las gracias y desapareció girando la esquina. Me fui a la ducha y cuando salí, mamá estaba desnuda en mi cama, había ordenado el desorden que había dejado Margot y con sus piernas entrecruzadas, me dijo ― parece señorita que aquí ha habido una batalla … ¿no? … hay rastros de una tarde cachonda entre dos hembras calientes … ¿Quién fue esta vez, tesoro? … ― mirando fijamente su chocho y sus preciosos senos, le dije ― ¡ay! mamá … era Margot que estaba bajoneada y necesitaba … necesitaba un impulso para seguir tirando el carro y yo se lo di … ― mamá socarronamente ― ¿y de adonde la empujaste que perdió todo este líquido? … además, desarmaron la cama por completo … hiciste de buena samaritana con mucho gusto, al parecer … ― me dio un poco de risa los comentarios de mamá, pero no pude evitar de sentarme en los talones y meter mi manita entre sus muslos cerrados, mamá me apretó la mano con sus piernas y me agarró la otra mano y la puso en su seno. ―Necesito yo también un empujoncito de los tuyos …buena samaritana … ve que puedes hacer con mis restos … soy tu madre y estoy a pedacitos … acabo de pelear con Marcia … me dijo que no me quiere ver más … ― la cara de mamá era un puzle, no sabía si lo estaba sintiendo de verdad o estaba celebrando de haberse desecho de un cacho y quería festejarlo con un par de orgasmos. Mis manos abrían su cuevita estrecha, mamá sentía mi aliento en su chocho y había cerrado sus ojos, humedecí con mi lengua la abertura de su chochito rosado y lleno de pliegues mojados, introduje dos de mis dedos y con mi pulgar acariciaba su clítoris mientras las follaba con mi dedo índice y medio ― hazlo más fuerte ― dijo mamá abriendo más sus muslos, entonces puse mi mano con cuatro dedos en punta y cuatro deditos entraron en su vagina elástica. Me senté en mis talones y continué a follar a mamá con toda mi mano derecha, ella gemía sonoramente y con sus manos en sus muslos, como si tratara de abrir más sus labios vaginales, mi mano entraba casi toda en su vagina, ella apretaba sus dientes y gemía con quejidos profundos, yo ya sabía lo que ella esperaba de mí, así que extraje mi mano de su chocho y saque de mi velador el líquido lubricante, me verse un buen poco en mi mano y un poco en su vagina. Presente otra vez mi mano en su tibia abertura y mi mano se deslizó hasta quedar aprisionada por la estrechez de su chuchita, mamá resoplaba y meneaba sus caderas, tomó mi mano por la muñeca y la empujo más adentro, con un gemido de relajo, hizo desaparecer toda mi mano en su vulva ― ahora fóllame con fuerza nenita ― me dijo con su rostro contorsionado en una mueca de pura lascivia y lujuria, mi mano penetraba abundantemente su vagina, mamá estaba al séptimo cielo. Comencé un mete y saca continuo, pero no violento ― ¡aaahhh! … ¡aaahhh! … ¡aaahhh! ― gemía mamá cada vez que mi brazo desaparecía dentro de ella, cuando empezó a tratar de agarrar mi brazo incremente mi velocidad y profundidad de mi mano en ella, mamá se puso como enloquecida, tenía gran parte de mi brazo dentro de su chocho y chillaba pidiendo entre dientes ― más … más fuerte, amor … hazlo más fuerte … ¡ooohhh! … ¡ssiii! … me corro … ¡ooohhh! ― mamá convulsionaba sobre mi cama y yo sabía que, si le atrapaba su clítoris con mis labios, la podría hacer venir más veces, porque ella es multiorgásmica, así que extraje mi mano toda bañada de su chocho y me incliné a besar su botoncito. Mamá trato de alejar su vientre de mis labios, pero yo había atrapado sus muslos y me había anclado como con cadenas a su coñito tembloroso ― ¡aaagghh! … ¡aaagghh! … ¡aaagghh! ― gritaba mamá como poseída y delirante mientras su orgasmo se transformaba en una secuencia de superlativas y espasmódicas contracciones vaginales, se estaba corriendo sin parar. Cuando resto inerte y sin fuerzas, solté sus muslos y me acomodé a su lado acariciando su rostro hermoso y placido, calmo y dichoso, sereno, mamá había tenido lo suyo, nos quedamos en silencio, ella con sus piernas abiertas y su vientre que subía y bajaba al ritmo de sus respiros, sus senos vencidos alojados uno a cada lado de su torso, la belleza de mamá era inconmensurable, jamás me cansare de mirar todas sus formas femeninas y delicadas, la edad no hace mella en su gracia y perfección, la cubrí y sintiendo la tibieza y la proximidad del cuerpo de mi madre, me sentí protegida y me adormecí junto a ella. De siempre despertarme con mi madre al lado, me alegra la vida, vuelvo a ser niña por unos instantes, quisiera arrullarme en sus brazos y ser alatada por sus pechos maternales, mamá al igual que yo, estaba desnuda completamente, su pelo enmarañado y sus ojos somnolientos, olía a sexo de mujer ― gracias, hija … me diste lo que necesitaba … ahora necesito alzarme y bañarme … me siento cochambrosa ― dijo estirándose y bostezando teatralmente ― ve mamá … yo iré a colocar el agua y la leche para el desayuno ― dije yo alzándome y yendo hacía la cocina. Nos encontramos en la cocina, mamá con su pelo envuelto en una toalla como turbante y su gruesa bata azul de baño ― anda tú ahora y déjame a mi preparar el resto ― dijo mamá, así que la deje y partí a ducharme. Volví a la cocina y mamá seguía con su turbante, pero se había vestido con un polerón con la escrita de una universidad y una minifalda de jeans, me acerqué sigilosamente a ella y le metí mi mano entre sus muslos, mis dedos tocaron su chocho desnudo ― ¡ay! chiquilla no le hagas eso a tu madre … ― dijo ella saltando alarmada ― ¡ay! mamá … como es que no te calzas tus bragas … como puedes ser tan guarra de venir a desayunar con tu hija y sin ropa interior ― dije yo matándome de la risa ― cariño … que la leche estaba por hervir y no podía dejar que se subiera … ¿no? … ahora si vas a estar tú aquí, yo voy a meterme unos calzones para que no te ofendas ― me respondió socarronamente, ― ¡ay! mamá … que no me ofendo … tu eres mi hermosa madre con o sin churrines ― le dije yo abrazándola, y sintiendo sus pesados senos bajo su polerón ― ¡ay! mami … ¡que tampoco te has colocado un sostén! ― agregué ― no seas bruja … que yo no te he enseñado así ― me dijo sonriendo y salió hacía su dormitorio. Mamá volvió con su habitual sonrisa ― anda tu ahora … termina de vestirte y no te olvides de tu sujetador y churrines ― cuando volví ella había preparado cereales y una paila de choricillos picantes y huevos frescos, se me despertó un apetito atroz, charlamos con mamá de todos sus rollos y de lo que había pasado con su novia, ella me dijo que la tenía sin cuidado porque desde hacía un tiempo que venían discutiendo casi por todo, el marido de Marcia había descubierto sus amoríos entre nosotras y quería que hiciésemos un trio, ― ¡ni loca! ― le dije y eso no le pareció muy bien y comenzó a culparme por los problemas con su esposo y como chantajeándome me dijo ― si no lo quieres hacer … es porque ya no me quieres … hasta aquí llega lo nuestro ― y sin más ni más se fue. ― ¡Ay! mamá … pero si es una tontera … de seguro volverá a llamarte … dale un poco de tiempo― le dije tratando de consolarla ―no, he tenido suficiente … además, tú sabes que no quiero nada con hombres ― me respondió ― lo sé mamá … pero se veían tan bien ustedes dos … Marcia es tan bonita … ― le dije ―lo sé cariño … pero un rostro bello no lo es todo … ese hermoso cuerpazo de ella tampoco … necesito darme un tiempo yo sola y dar vuelta la página … ― dijo mamá dando por concluido el tema. Mamá es virgo y si dice que va a dar vuelta la página, de seguro eso iba a hacer, conociéndola, no me preocupé mucho de su porvenir amoroso, porque cachonda como es ella, de seguro encontrara otra pareja muy luego. Estaba ordenando mi pieza cuando me llamo mi actual pareja, Laura, una ex compañera de trabajo que quiso conocer mi lado lésbico y lo encontró, quería saber si nos íbamos a ver este fin de semana, yo le dije que por supuesto, que la estaba echando de menos y que necesitaba esas manitas suyas, esos labiecitos suyos, esa lengüita suya, ese potito suyo, ese chorito regordete suyo, y que la necesitaba con urgencia porque había un fuego a extinguir, mi chocho estaba ardiendo por ella, soltó una carcajada de esas y me dijo cuanto era loca, pero que me amaba, así que quedamos de juntarnos mas tarde, le di unos besitos por teléfono y colgué. No soy lésbica, me gustan las chicas y todavía no encuentro el hombre justo, no pierdo las esperanzas de encontrarlo, pero la cosa no es fácil.

Autor: Juan Alberto Categoría: Incesto

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RUBÍ

2021-02-16


El inicio de con las niñas Todo empezó en 2010. Estaba en un starbuck cerca de mi casa ( siempre compro ahí antes de ir a uno de mis negocios ) Esperaba mi café en un mesa mientras leía una revista cuando de pronto se acerca una niña como de 10 años y me dijo - “Me puedo sentar aquí?” La miro y era una niña ( algo alta para su edad , pelo negro largo le llegaba hasta sus nalguitas , que las tenia paraditas, era muy delgadita con poquito busto. Le estaban recién saliendo. Ya bien desarrollada para su edad) Me quedé bien embobado con la niña y me pregunta otra vez -“ hola me puedo sentar “ -Si, si. Por supuesto Se sentó y yo seguí viendo la revista , de repente siento su mirada y yo le digo -Necesitas algo?” Y ella se puso roja y apenada me dice - “No solo que me pareces muy lindo”- y se ríe Yyo le devuelvo la risa y le contesto -“Gracias. Vos también estás muy linda ¿Cómo te llamas? Se puso más roja de la cara y me dice -“Ru... ru… Rubí ¿Y tu? - Yo me llamo Adolfo ¿Y, esperas a alguien?... Y ella dijo -“No… Es que vivo cerca de aquí y pués estaba aburrida en mi casa por qué estoy sola ya que mi hermana se fue a trabajar “ Le pregunté por sus padres y ella me dijo que sus papas se murieron hace 2 años en un accidente de moto y que vive con su hermana. Me sentí apenado por preguntar eso, pero ella no cambió su actitud positiva. Le pregunté, para desviar la plática, que cuantos años tenía… -Tengo 10 años… -¿Vas a la escuela?... -Sí… -¿A qué grado? -Voy en 4to de primaria… -Mirá vos. Pareces mas grande… -Sí. Como de 18…- con una vos coqueta y atrevida Yo solo me reí y ella dijo - Lástima que no tengo 18… Y yo le dije… -¿Por qué?... Y ella atrevida me dijo… -Para ser tu novia… Yo solo reí todo apenado. La verdad que nunca me había llamado la atención una nenita. Ella era una menor pero tenía bonito cuerpo. No sé qué me ocurrió pero me nació decirle algo atrevido para, también, seguirle el juego ya que ella empezó y le dije. -“Pero no importa. Si quieres puedes ser mi novia “… - pensando que ella diría que no o se enojaría pero me sorprendió la repuesta. Ella dijo… -”Siiiii”… - toda emocionada. Le dije. -Será entre nosotros por qué me puedo meter en problemas. Ella acepto. Me acorde que ella había comentado que no estaba nadie en su casa. Comencé a sentir por primera vez en mi vida una excitación como nunca antes me ocurriera. Queria acariciarla, quería jugar con ella… Es decir, quería cogérmela. Ya tenía al verga al palo y el bulto se me notaba. Le dije -“Vamos a mi casa para que la conozcas. También vivo cerca “ Y ella aceptó. Nos subimos al auto y dimos unas vueltas. La atraje hacia mí y le di su primer beso. Me besó algo raro pero le dije que yo le enseñaría cómo besar y pues estuvimos como 10 min parados en el estacionamiento besándonos. Luego nos fuimos a mi casa. En un momento me acomodé la pija. La tenía tan parada que mientras ibamos en el camino ella lo noto. Al girar mi cabeza y mirarla vi que tenía sus ojos fijos en la prominencia de mi bulto. Estaba sorprendida pero yo hice como que no miraba Llegamos a casa y abrí la cochera desde el auto y me metí, nos metimos. Luego de cerrar el portón, bajamos del auto y entramos al living de casa. Nos sentamos en el sofá a seguirnos besando y yo a acariciarla por todo su cuerpo sin dejar nada sin tocar. Ella estaba muy excitada -¿A qué hora llega tu hermana de su trabajo? -Llega después de las 18… Miré mi reloj y eran la 10 de la mañana. Tenía varía horas para jugar con ella. Nos seguimos besando y acariciando hasta que ella toda agitada me dijo -“Oye y eso que se sube de tu pantalón ¿es tu pene? “ - “Si. ¿Lo quieres ver?” Yo ya estaba bien caliente. Ella súper tímida me dijo -“sssi. Por favor. Nunca he visto uno en persona Me sorprendió la repuesta por qué dijo “en persona” y le pregunté Y me comentó que ella miraba videos xxx en la computadora de su hermana cuando ella se iba, eso me prendió más. Saqué mi pene ( no le mentiré si está grande mide entre 20 y 21 cm y de ancho 5 o 7 cm. Es decir bastante gruesa y muy, muy cabezona ). Ella se sorprendió bastante y me dijo -“¿lo puedo tocar?“ le dije -“Sí. Juega con ella” Ella la tocaba muy temerosa hasta que la agarró y la miro sorprendida. Acariciándola. Yo estaba bien excitado. Pasado de revoluciones. De repente ella se lleva mi verga a la boca y empieza a chupar la cabeza y con su lengüita la lamía como si fuera una paleta. Estuvo así un largo rato. Mientras yo la iba desnudando y desnudándome al mismo tiempo. Cuando la tuve desnudita le separe las piernas delgaditas y pude apreciar el chochito lampiño, de labios aún prietos. Pasé mi dedo mojado en saliva y cerró las piernitas flacas… -Rubí ¿has metido algo en tu palomita mamita?... Ella solo asintió con la cabeza y le pregunté -Que te has metido mi amor? y ella me contestó -Un bolígrafo, pero no todo porque ma hacia doler. Solo un poquito, unos centímetros, cuando miraba los videos hasta que le salía pipí trasparente y pegajoso yo me reí. Le pregunté - “¿Quieres que te meta esto en el chocho? Puso cara de asustada y le dije para que se calmara… _Los novios hacen eso. Si quieres ser mi novia tenés que dejar que te la ponga dentro de tu palomita, amor Aceptó. La acosté en el sillón, boca arriba y le abrí sus patitas y primero la besé en su vagina le metí la lengua y ella toda excitada decía -Siiii. Qué rico se siente. AAAaaaaYYYYyyyy más, más que rico lo hace mejor que con el bolígrafo. aaaahhhhgggg Seré suya si me hace todo el tiempo esto aaaaammmmm que rico… Le pasaba la lengua desde el culito a la rajita hasta que quedó como adormecida por el placer. Le miré el chochito y ahora tenia los labios como hinchaditos por la mineta que le hice. Me di cuenta que ya estaba lista para sentir mi verga. Le pincelé la rajita presionando hasta ubicarla en la entradita. Se la metí poco a poco -“ aaaa me duele aaa huy me duele Presioné un poco y le metí la cabezona y un poquito más hasta sentir que chocaba con la telita. Soltó un grito -“AAAaaaaayyyyyy sácala… sácala. Lloraba desesperada y rasguñaba mis brazos. Para calmarla le dije -Amor te está doliendo pero luego te gustará… Le metí otro pedacito con un empujoncito que me hizo sentir que la había desvirgado casi con la mitad de mi verga. Llevaba como 10 centímetros metidos y ya le estaba bombeando despacio por lo estrecho de su conchita. Metía y sacaba. Ella solo gritaba. Le miré la conchita y vi que la poronga salía con sangre porque era la primera vez de la niña. De repente, al tiempo de estar cogiéndomela ella solo gemía y me dijo con los ojos llorosos… -“Me duele pero ya me está gustando… -Entonces te la voy a meter un poquito mas… Y pum le metí 5 centímetros más y pegó un grito. Se le pusieron los ojos en blanco y cayó inconsciente, se desmayó. Yo la seguí cogiendo aprovechando que no estaba gritando y se la mande hasta la raíz, pegando mi pubis peludo con su chochin lampiño. Así estuve 10 min y despertó para el gran final, despertó y le dije -Buenos días bebe ¿Lista para probar la lechita de papi? Ella solo asintió mientras gemía. La bajé al piso. Yo parado y ella de rodillas, le eché toda la leche en la cara… Luego le dije -“ Me iré a bañar… Ahorita me iré a bañar, descansa” Ella se quedo en el sofá medio inconsciente. Mientras me bañaba me miré la chota, la tenía bastante irritada por el estrecho canal del chochito que acababa de desvirgar. Al regresar del baño seguía tirada en el sofá, con las piernitas abiertas que dejaban ver los labios hinchados y manchados de sangre. Se notaban los estragos del combate. Es el precio que ese papito pagaba por comerse el primer choto de su vida. Se lo había tragado todo, hasta la raíz. Le dije -“levántate para que te bañes y te vistas “ Se levantó le costaba caminar. La ayudé a llegar al baño y meterse bajo la ducha Estuvo un largo rato en el baño. Salió ya vestida. Le dije -“¿Te gustó bebe? “ Ella sonriente dijo -“Siii. Pero dolió mucho… Le dije -“Ya te acostumbrarás no te preocupes…” Después la fui a llevar a su casa. Ella me dijo que la dejara en la esquina para que los vecinos no le dijeran a su hermana que ahí la dejo un hombre de un auto. Pues yo la dejé en la esquina cómo dijo. Le di mi número para que me llame cuando se sienta bien para que hagamos otra vez el amor. Me miro asustada. -“No. Duele mucho. Nunca mas”… -“Te dolió porque fue tu primera vez. Ya veras que te gustará mucho y me buscarás para que te la meta otra vez y otra vez y mil veces.. Acordate, Te chupé la conchita y el culito. Vos tenés que aprender a chuparme la pija y los huevos y tragarte mi lechita… Ella se bajó pero me quedé en la esquina para ver que llegara a su casa. Pasó 5 casas ( por cierto iba caminado raro por la cogida que le di ) Hasta llegar a la suya. Pasó toda una semana sin noticias de la nena. Una mañana sonó mi celular. Atendí -Hola… -Adolfo -Si… -Soy Rubi…(silencioooo)… me invitas a tomar un café?... -¿Con leche?... -Bueno… _¿Venis ahora? -Ya estoy. Te espero… La pija se alegró con la noticia y la promesa de mamadas futuras, culito a romper y chochito hambriento de ella. Se me puso redura. Cuando la nena vio el auto que llegaba, salió a mi encuentro y se subió. Partimos hacia mi casa. Después les cuento como sigue…….

Autor: alejandrogusta Categoría: Heterosexual

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Culito de juliana

2021-02-16


No voy a dar muchas vueltas me llamo Pablo tengo 54 años y mi amigo Antonio tiene un rica esposa Antonio tiene 33 años y un bebé de 3 años y una nena de 9 esa nenita tiene un culito delicioso es una nena como de uno 1.50 de alto delgada y yo la e visto crecer desdr los 6 se veía que tendría buen cuerpo y entre los 8 y nueve se estiro y se le puso rica la colita yo la e visto siempre bueno hace unas semanas Antonio cumplió años y decidió celebrar a pesar de la pandemia en su casa invito s su familia y algunos amigos y bueno yo llegue como a las 2 de la tarde a su casas y al entrar pasamos a su patio tenía una gran piscina inflable y estaban como 5 niños dos hembras y tres niños cual fue mi sorpresa ver salir a su hija de la piscina con un cachetero rosa que se le metía por la colita senti como mi pene rebotó del pantalo como resorte Antonio se sentó conmigo allí me dio cerveza y pasamos la tarde allí hablando y yo viendo ese culito rico!!! Como a las 6 los niños salieron de la piscina y se fueron a cambiar yo seguí con Antonio y otros amigos las chicas que estaba y hasta bueno baile con algunas como a la 8 Antonio sacó ron y bueno seguimos yo entre al lateral para ir al baño y cuando pase por la cocina VI los niños como sospechoso porque estaban como asomados a uno de los cuartos y cuando me sintieron salieron corriendo entre al baño y la puerta donde estaban era el cuarto de la hija de Antonio juliana pero estaba cerrada no vi nada salí normal estaban los niños en el patio y juliana andaba con un legguis que le hacia resaltar su figurita y ese rico culito que me la tubo dura toda la tarde me sente de nuevo seguí bebiendo hablando bailando y de repente no VI mas a los nenes durante un buen raro no los veía pero no fue que lo note ni que estuviera pendiente de ellos si no que cuando fui de nuevo al baño me encontre con lo mismos los niños en la puerta me quede inmóvil no hice ruido y VI que entraban los tres niños por turnos y las niñas no las veía el más grande de los chicos tendría 12 y el mas chico como 10 estaban fuera el otro como de 9 salio y venía acomodando su pantalones eso me llamó la atención y entro el otro y lo mismo entraba y salían y el más grande se le vio su pequeño pene eso me Me dijo aquí pasa algo me fui por detrás a la ventana que daba al garaje y al cuarto de la nena me fui silencioso y pude ver lo que sucedía la juliana y la otra niña estaban en la cama se besaban y luego le besaban el pito a los niños ver eso me sorprendió lógico pero al mismo tiempo me la puso dura de nuevo retrocedí y volví al patio con Antonio como a las 12 se empezaron air yo también me disponía y Antonio sacó otra botella y no aquí seguimos el con dos amigos más como a 1 se fue uno y Antonio ya estaba bastante ebrio yo igual pero no tanto a las 2:40 se fue el otro y yo seguí ya a las 3 Antonio se quedo dormido en la silla yo solo me pare para irme y entre por la casa y al llegar a entrada la puerta estaba cerrada busque la llave pero no la veia y llegue a la cocina y allí estaba la nenita juliana en pantaleticas inclinada en la nevera cortando un trozo de torta y ese rico culito mi trozo de pene se erecto de nuevo la veía que deliciosa cuando voltio se asusto me asustaste Pablo y yo disculpa nena y ella quieres torta yo te doy pero no le digas a mi papa que Me viste tomando torta a esta hora sonrei y mi mente estaba revuelta le dije no princesa y tu Mami esta dormida en su cuarto a bueno tu papa esta dormido en el patio ssbes mi niña yo tocándole la carita yo se guardar secretos no diré nada de la torta y tampoco de tu otro secreto y ella me miro extrañada yo le dije si conozco otro secreto si y cual me senté y le dije ven y te dijo se acerco y la tome de la mano y la acerque mas yo VI lo que hacían tu y la otra niña en tu cuarto con los niños ella horrorizada se separo y su no sabía que decir si tu papa y tu Mami saben ese secreto te van a pegar muy duro ella comenzó a lloriquear no le digas Pablo la acerque y le dije no diré nada pero con una condición y ella si no lo digas porfi estaba muy asustada si tranquila pero yo también quiero y ella que cosa Pablo la acerque y lo que hiciste allá en tu cuarto no dijo nada y yo voy a ver s tu papa el se pego de mi brazo y la arrastre solo quería ver si seguía dormido pero ella creía que le diría jajajaja me agache y la cargue y con mi boca de alcohol la bese primero me esquivo y le enseñe hacia Antonio y se tranquilizo lo intente nuevamente y de dejo dar de pico y se aparto la tome de la nuca y la bese pero le metí la lengua ella se extrañó y tome su lenguita y comrmze a chuparla y sepultar la mía en ese entrelazo se relajó y le dije así se besa y ella si es distinto a los picos te Gusta bajo la vista y dijo si con la cabeza la hice cruzar sus piernas en mi cintura y la tome de las nalguitas que rico y me recoste de la pared y metía mi lengua y manoseaba ese culito metí mis manos por debajo del panty y toque el oyito anal que rico y seni que la conchiya estaba babosita la metí a la cocina y sobre la mesa la senté y le dice esto te gustara más hice su infantil panty a un lado y comense a comer su rajita que delicia ella sintió como cosquillas al principio y luego empezó, a jadear que delicioso luego de unnos minutos trato de separarse era claro que tendría un orgasmos me aferre de sus piernas y seguí pero de repente casi grita y tube que soltarla se puso las manos en su totona y se retorcía sobre la mesa me asome al patio y al cuarto de la madre todo estaba en silencio eran las 4 De la mañana volví y me saque mi mástil Estaba a reventar y ella al verlo quedo perpegla digo es muy grande tome su manit y le dije ahota te toca a ti la baje de la mesa y la hice arrodillarse sobre una silla y la hice tocar mi pene de arriba abajo lento y luego más rápido besalo comenzó pero le dije debes hacerlo cono los besos de lengua mrtelo a tu boca que rico esa boquita me topaba con los dientes porque era muy grande para su boquilla luego de unos minutos solté la descarga la tome de la cabeza y le bañe la carita ella se asusto al ver salir la leche y fueron 5 impulsos de leche se le mojo el pelo la carita la boca que rico la solté y ella un poco asqueadita pero la tome de la carita y comense a besarla y tomar mi propia leche y se la metía a su boca es leche nena no es cichina mira yo la tomo y es para ti así la engañe toda la leche de su cara la hice tragarla me dijo es agria si pero es buena para crecer la levante y empeze a rozar mi flácido pene a su rajita se la quería meter a penas se recuperara pero pensé tiene 9 no puedo lastimarla y me dije le partiré mejor el rico culito la puse de nuevo en la mesa y en 4 comense a darle lengua en ese culito ya era casi las 5 así que me quedaba poco tiempo seguí y Lamí su oyito hasta que mi lengua podía entrar eso me decía que su primer esfínter había cedido y metí un dedo y si segui escupía y seguía la nena sentía algo de incomodida pero se dejaba la puse a lamer mi palo y yo metía el dedo luego ya entraba todo mi dedo y lo metía a mi boca hasta su caca me lamia lo bañaba en saliva y volvía a dentro ya no tenia más tiempo a la 5 :39 la acomode en un taburete de la cocina dándome la espalda eso lo había visto en una porno de anal me quedaba el culito justo a la altura de mi palo y le dije te la voy a poner toda en tu culito ella me vio como asustada pero eso es grande Pablo y tu dedo es delgado y si fue rico pero al principio me dolió le dije tranquila va entrar toda dejame a mi tome un poco de aceite de oliva y al estar de piernas abiertas sobre el taburete el culito se abría más puse el aceite con mi dedo y se fue todo sin problema luego me lo puse a lo largo del troco y la incline hacia delante y apunte al oyito presione y ella chillo le tape la boca la cabeza entró y se sintió un poco violento el estirón me veía y sollozando me decía que la sacara me quede inmóvil le decía al oído ya princesa veras que al entrar toda te gustara no tenia mucho tiempo no sabia a que hora despertaría la madre porque Antonio estaba muy ebrio ssabia que no despertaría hasta tarde luego de casi 15 minutos hice un segundo empuje logre meter un poco más ella volvió chillar no quería que fuera así pero no tenia tiempo y no sabia si otra oportunidad como esa a mi me gustan las nena e abierto culitos ya tengo experiencia con nenas de 8 hasta 16 años y se como minimizar ese dolor pero no tenía el tiempo necesario ella quería que la sacara hice un tercer envió y entró mas de la mitad ella lloraba mi pene es de 18 ctm la cabeza es delgada pero el tronto es grueso la cabeza pasa fácil digamos pero el tronco es lo que realmente abre camino un 4 envió y ya toda dentro ella se fue hacia mi pensé se había desmayado pero solo era como para relajarse la sostuve así veía el relog ya eran las 6 comencé el mete y saca lento pero firme ella ya un poco mas dilatada ese pequeño culito estaba estirado a su máxima capacidad fui lento y casi la sacaba y volvía y ponía aceite al tronco 6;25 comencé a darle mas rápido y ella empezó a gemir ya el trago amargo había pasado la baje del taburete y me la lleve ensartada a su cuarto no sabia si la madre despertaría y estando dentro del cuarto no me pillaria y podría esconderme hasta poder salir eso fue lo mejor que se me ocurrió la metí a su cuarto cerré y gire el pono así si la madre venía tendría que tocar la tube de lado todavía ensartada por su pequeño pero abultadito culito y yo detrás junte sus piernas y comense a darle de lo lindo gemía y chillaba le decía te gusta si Pablo pero suave aun duele le seguí dado así me voltee y me la senté sin sacarla ella paso su brazo sobre mi cuello comense a darle al borroncillos de su rajita y se relajo aún mas la levante de las piernas y ya le estaba dando como a una adulta que delicia ese culito había dilatado completamente y mi tronco entraba y salia a mis hanchas la para puse de perrito y le di con mas animo no quería acabar la puse de pie sobre la cama y yo abajo parado daba justo y por el espejo de su cómoda se veía como mi pene entraba y salia del infantil culito ella ya gozaba como loca viendo por el espejo me éxito más y ya no puede aguantar mas y me vine dentro de ese culito mucha leche salió de nuevo esa es típico las menas hacen salir mas leche que una adulta me descargue y caí sobre ella en la cama y lo saque cuando se relajo en flacidez la saque y eran ya las 7; 30 me puse ropa zapatos estaba súper aterrado sabía que estaba en problemas si me pillaban hasta olvide que la niña seguía alli luego de vestirme reaccione si la nena me delataba la tome a la nena y la bese tiernamente te gusto princesa ella callada eso me asusto y luego dijo si me gusto pero duele mi colita si mi niña pero pasará pero recuerda es un secreto si Pablo y seguí ahora eres mi novia pero pero nadie puede saber tu sabes tu Mami se molestaría y te pegaría y ya no podría verte yo tratando de manipular a la nena y ella solita comenzó a besarme lo que me confirmó su silencio le dije nena sal y dime si puedo salir si ya voy salio pero no volvió rápido yo estaba súper nervioso casi 15 minutos luego volvió y yo que paso porque tardartes tu Mami y tu papi despertaron ella no estaba en el baño me hice no pude aguantar claro luego de abrirle ese culito tenia los esfínteres abiertos y no podía controlar la evacuación la bese y baje su panti y le di besitos en la cola y le dije así sanara lo cumbre es que se Me paro el pito de nuevo con ese culito pero debía salir de allí me fui a la sala y justo al estar en la puerta apareció Antonio que paso te quedaste dormido y me quede encerrado y llegó en eso juliana con la llave y Antonio quedate s desayunar yo no ya debo irme y juliana abrió la puerta andaba en un cachetero verde ese culito me volvió a empalmar pero no salí de allí le dije chao princesa y salí al porche y ella Me acompaño le dije pronto lo haremos otra vez me fui y bueno de esto unas semanas no e podió hacer más pero si e ido a la casa de Antonio y la nenita es mi es descuidos le besado y manociado el culito pero no e podido darle pero en cualquier momento habrá oportunidad y se los contare porque ese culito yo le lo sigo comiendo por que si!!!! Espero les guste mi real relato!!!

Autor: Pablo Categoría: Jóvenes

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La hija de mi amigo

2021-02-15


No voy a dar muchas vueltas me llamo Pablo tengo 54 años y mi amigo Antonio tiene un rica esposa Antonio tiene 33 años y un bebé de 3 años y una nena de 9 esa nenita tiene un culito delicioso es una nena como de uno 1.50 de alto delgada y yo la e visto crecer desdr los 6 se veía que tendría buen cuerpo y entre los 8 y nueve se estiro y se le puso rica la colita yo la e visto siempre bueno hace unas semanas Antonio cumplió años y decidió celebrar a pesar de la pandemia en su casa invito s su familia y algunos amigos y bueno yo llegue como a las 2 de la tarde a su casas y al entrar pasamos a su patio tenía una gran piscina inflable y estaban como 5 niños dos hembras y tres niños cual fue mi sorpresa ver salir a su hija de la piscina con un cachetero rosa que se le metía por la colita senti como mi pene rebotó del pantalo como resorte Antonio se sentó conmigo allí me dio cerveza y pasamos la tarde allí hablando y yo viendo ese culito rico!!! Como a las 6 los niños salieron de la piscina y se fueron a cambiar yo seguí con Antonio y otros amigos las chicas que estaba y hasta bueno baile con algunas como a la 8 Antonio sacó ron y bueno seguimos yo entre al lateral para ir al baño y cuando pase por la cocina VI los niños como sospechoso porque estaban como asomados a uno de los cuartos y cuando me sintieron salieron corriendo entre al baño y la puerta donde estaban era el cuarto de la hija de Antonio juliana pero estaba cerrada no vi nada salí normal estaban los niños en el patio y juliana andaba con un legguis que le hacia resaltar su figurita y ese rico culito que me la tubo dura toda la tarde me sente de nuevo seguí bebiendo hablando bailando y de repente no VI mas a los nenes durante un buen raro no los veía pero no fue que lo note ni que estuviera pendiente de ellos si no que cuando fui de nuevo al baño me encontre con lo mismos los niños en la puerta me quede inmóvil no hice ruido y VI que entraban los tres niños por turnos y las niñas no las veía el más grande de los chicos tendría 12 y el mas chico como 10 estaban fuera el otro como de 9 salio y venía acomodando su pantalones eso me llamó la atención y entro el otro y lo mismo entraba y salían y el más grande se le vio su pequeño pene eso me Me dijo aquí pasa algo me fui por detrás a la ventana que daba al garaje y al cuarto de la nena me fui silencioso y pude ver lo que sucedía la juliana y la otra niña estaban en la cama se besaban y luego le besaban el pito a los niños ver eso me sorprendió lógico pero al mismo tiempo me la puso dura de nuevo retrocedí y volví al patio con Antonio como a las 12 se empexat

Autor: Pablo Categoría: Sexo Anal

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