Relatos Eróticos de Zoofilia


Terry.

2021-02-28


Estaba más que claro que lo que sucedía no era del todo normal, recién le había pegado una follada de padre y señor mío, y volvía a tenerla encima de mí con mi pene estrecho en sus manos, quiero decir … ¿pero que le sucede a esta muchacha? … su cuerpo se estremecía y convulsionada en violentas sacudidas orgásmicas hace no más de diez minutos … ¿ahora quiere follar otra vez? … ¿un segundo asalto así de rápido? Increíble, pero así es mi vida con Terry … ella incansable, jamás se cansa de mi vergota, acomodaba mi polla entre sus magníficas tetas y me masturbaba con ellas, también su lengua rosada cooperaba haciendo circulitos sobre la cabezota de mi pija, me estaba follando con sus exuberantes pechos y mamándomela al mismo tiempo … ¡que belleza! Terry es una maravillosa mujer, dios en persona la creó, no tengo ninguna duda al respecto, su hermoso culo redondito es perfecto, una cinturita estrecha con amplias caderas, sus senos enormes pueden acomodar más que mis 20 centímetros de verga, su rostro es el de una santita virgen y sin pecados, sus ojos verdes son tiernos y cálidos, su piel es de terciopelo, su pequeña, húmeda y estrecha chuchita es de ensueños. No tienes que pedir ni sugerir, solo la tomas, la besas y puedes dar inicio a una fogosa cogida con ella, tal como dije, habíamos recién terminado de joder, lo habíamos hecho durante toda la noche, porque yo había regresado con mi nave al puerto y restaríamos allí solo por una semana, para luego retornar al océano, ella deslizaba mi polla en medio a sus cálidos pechos mientras me miraba fijo con esos ojos verde mar, me senté al borde de la cama y ella me montó con sus largas piernas abiertas bajando sobre mi pija y engullendo toda mi longitud de una. Nos quedamos besándonos y diciéndonos cuanto habíamos sentido el distanciamiento en todo este tiempo, ella me dijo que me quería para siempre y yo le dije que mi amor por ella era infinito, mientras nos decíamos cosas lindas y románticas, continuábamos a follar sin pausas. Terry tiene 25 años, yo soy Mark, un año más viejo que ella, somos una pareja joven, la conocí en la ciudad mientras compraba al super mercado algunos alimentos para su mascota, Lancer, un Golden Retriver, nos transformamos en amigos en un segundo, yo de siempre soy amante de los animales, especialmente los perros, me invitó a su departamento para conocer a Lancer, bueno … los Golden son perros muy amigables, tan pronto como ingresamos a su departamento, acaricié la cabeza de Lancer y le rasqueteé sus orejas, se comportaba como si fuéramos viejos amigos, ella me dijo que normalmente él les gruñe a los hombres y le extrañaba que me había aceptado así tan rápido. Conversamos conociéndonos, le conté que yo era un ingeniero especializado en armas y que estaba concursando para un puesto de dos años en la armada, así de trabajar en la industria armamentística del país, ella por su parte, me dijo que terminada la universidad había sido contratada por un banco local donde se desempeñaba como ejecutiva. Le converse sobre los tipos de armas de las naves de la marina, llamándome la atención de que ella se entendía del tema, haciendo comentarios con argumentos muy válidos, le pregunté en qué modo se había enterado de tantas características navales, ella me dijo ser hija de un almirante retirado y que, en su niñez y juventud, su casa estaba siempre llena de revistas navales y fotografías de naves ejercitándose, así que había leído sobre el tema en ese periodo. Terry me ofreció una cerveza y continuamos conversando amenamente, luego me pidió de acompañarla al parque para el paseo diario a su mascota Lancer, nos demoramos cerca de una hora y media en pasear con el perro, un paseo que me parecía como si fuésemos una vieja pareja de esposos o enamorados, por lo que no me pareció extraño cuando una vez que regresamos, ella se fue al baño y volvió vestida como lista para irse a la cama. Ella lucía muy hermosa con una bata cortísima que apenas cubría sus calzoncitos, se sentó a mí lado, yo continué como si nada, pero me acerqué a ella y tomé su mano, ella se estrechó a mí y nos besamos por primera vez, le propuse que nos bañaremos juntos y ella aceptó, ella me tomó de la mano y nos fuimos por la ducha, nos desnudamos e ingresamos a la bañera y rápidamente comenzamos a follar ahí, Lancer estaba recostado cerca del lavamanos. Fue la primera vez que pude apreciar la belleza de ella y que maravilloso era hacer el amor y acariciarla toda, nos quedamos sentados en el agua tibia, la temperatura, el tacto, el silencio y la visión de su belleza me trastornaban, yo me vine dos veces en su chocho hambriento, esas fauces rosáceas que devoraban a mi pija y la succionaban con potentes músculos, ella araño mi espalda y se sacudió con violentos brincos sobre mi sexo que horadaba su chuchita estrecha. Después de un rato nos alzamos y ella me tendió una toalla amarilla para secarme, la enrolle alrededor de mi cuello y tomé su toalla rosada y empecé a secar las gotas de agua que resbalaban sobre su cuerpo, sus tetas y se perdían hacia abajo en la convergencia de sus muslos, Terry se inclinó para besar mi verga, su culo estaba en la dirección de donde estaba Lancer, el perro se levantó y hundió su hocico lengüetero en su chocho, Terry dio un salto y me miró angustiada, yo la bese y le dije … está bien, no te sobresaltes … mi mano se apoyó detrás de ella y la invité a inclinarse y dejarse lamer por Lancer, sus gemidos y la posición que adopto abriendo sus muslos, me hicieron entender que no me había equivocado y que ella disfrutaba con la lengua del perro. Mi vergón estaba otra vez más duro que el acero, veía que ella rotaba su culito gozando inmensamente, la nariz fría de Lancer insertada en su culito, y su hocico dándole y dándole a su chuchita bañada, Lancer lamía su chocho sin descanso, a veces giraba un poco su cabeza como si se hubiese saltado algún pedacito de su chocho sin lamer, lo buscaba, hurgaba y acometía con fuerza a lamerlo por completo hasta que lo encontraba y lo alcanzaba con su lengua larga y resbalosa. Terry estaba casi en cuclillas, gemía y gritaba cuando Lancer forzaba su morro más y más adentro de su chocho … pensé … de un momento a otro esta chica se me desmaya con tanta estimulación … pero no, ella se sacudía toda, estremeciéndose y de su chocho escapó un chorro amarillento de orina al momento de ser embestida por un orgasmo muy superior al que experimento conmigo … este perro se las trae, pensé. Ella se aferró a mí con las pocas fuerzas que le quedaban después de la locura y lujuria que su cuerpo padeció, me miró con mucha ternura y me dijo perdóname, me deje llevar … Terry … amor … no digas nada, me pareció sensacional y genial lo que me has regalado, te lo agradeceré todo el resto de mi vida … no tienes nada que decir ni explicar, estoy emocionado de estar contigo y espero estar mucho tiempo más junto a ti, ella se abrazó fuerte a mí en sollozos. Miré a Lancer que daba vueltas y más vueltas girando atrás de ella, doble en cuatro mi toalla y la puse sobre los azulejos del piso, Terry me miró profundamente y se arrodilló, Lancer salto sobre ella y la montó, con una maestría increíble, bastaron solo pocos estoques y sentí su grito y gemido al sentir la verga de él penetrando sus delicadas partes íntimas, sus pechos y pezones se endurecieron sintiendo su bola deslizarse en lo profundo de su chuchita, Lancer frenéticamente martillaba su vergota dentro su vagina, Terry con su espalda arqueada gozaba los embates del perro, sus ojos estaban cerrados como en un trance, había una conexión más que física con su mascota, era espiritual, ella se entregaba totalmente a él. Lancer explotó dentro de ella haciéndola sacudirse en espasmos de lujuria, Terry cruzó sus piernas y apretó la bola que palpitaba viva dentro de su chocho haciéndola sentir un zumbido que llegaba al cerebro, los chorros de esperma se esparcían dentro su chocho causándole escalofríos, gruñidos, aullidos, quejidos, suspiros, y su respirar jadeante, estaba enloqueciendo y se aferraba a mis brazos buscando sustento, estaba empalada, abotonada a la verga de Lancer, alzó delicadamente su cabeza y su boca se encontró con mi polla que se balanceaba dura como el granito, ávidamente la engulló, el morbo de la situación era tanto, ver a esta hermosa chica pegada a su mascota, que fue inevitable que me corriera con un aluvión de esperma dentro de su boca, Terry tosió y algunos filamentos de mi esperma resbalaron hasta su barbilla, me miraba entre divertida y sorprendida con ojos centelleantes, jamás vi una mujer tan bella. Lancer había puesto sus cuatro patas en el piso y estaba como medio atravesado con Terry, su vergota gigante descansaba dentro el cálido chochito de ella, Lancer confiado de su ama esperaba con respirar agitado y media lengua fuera de su hocico, su culo todavía se movía en forma leve, estaba todavía bombeando semen dentro de ella, Terry sentía su chocho siendo invadido por algunos cientos de millones de espermatozoos que dan inicio a una alocada natación hacia su matriz, un cálido hormigueo recorre todo su cuerpo. Al improviso Lancer levanto una pata y quedo amarrado a Terry culo con culo, luego jaló un par de veces hasta que con un sonoro “floosch”, se liberó del apriete de su conchita, Lancer se giró y comenzó a lamer los flujos que emanaba desde el chocho de ella, arrancándole gemidos y nuevos grititos, y nuevos espasmos, y nuevos orgasmos, Terry se sacudía de placer, pero estaba exhausta y su cuerpo cansado reaccionaba con menos vehemencia a las lengüeteadas de Lancer, tomé su mano y la conduje bajo la ducha y la ayudé a lavarse, luego la envolví en una toalla fresca y limpia y en brazos la llevé sobre su cama. Terry se estrechaba a mí, quería un contacto humano luego de haber sido poseída brutalmente por un animal, gemía y llorisqueaba … quizás que cosas pensaras de mí, dijo ella entre sollozos … no soy una buena mujer, agregó … cuando quieras te puedes marchar, concluyó … amorcito, porque no me quieres entender … te quiero, y después de esto, estoy más seguro de querer amarte … tu eres única, eres genuina, eres real, te quiero como eres ahora y no quiero que cambies … ¿lo entiendes? … ella guardaba silencio como buscando las palabras apropiadas, se quedó pensando. Entonces amor mío … ¿te gusto lo que viste? … por supuesto, tesoro, respondí … fue realmente maravilloso viendo tu placer y participación a hacer el amor con Lancer, fue muy estimulante para mí … entonces eres cachondo como yo, dijo ella … como tú y como Lancer, dije sonriendo … Terry se giró y me besó tierna pero apasionadamente … habíamos sellado el inicio de nuestra relación basada en la confianza y lealtad. Esa noche ella apoyada en sus codos, acariciaba mi pija con sus suaves pies, podía doblar sus dedos y encorvar la planta de su pie llegando casi a aferrar mi polla como con una mano más, su flexibilidad era increíble, me pajeaba con sus pies y pasaba la lengua por sus carnosos labios, como si lamiera mí verga, su cuerpo emanaba erotismo por todos sus poros, sus piernas torneadas y alargadas sobre mi pene, hacían ver sus muslos contraídos presionando los labios mayores de su chocho, su ojos de océano destellaban chispas ardientes que golpeaban mis pupilas, micro estimulaciones que se transmitían por mis vasos sanguíneos que abultaban la erección de mi glande hinchado a mas no poder. Terry ágil como una gata se enderezo y arrodillo a mi costado, aferrando mi pene palpitante y que ya despedía diminutas gotas perladas que brillaban en el ápice de mi verga, estrechando sus dedos alrededor de mi pija, hizo deslizar algunas de ellas bañando su mano, abrió ligeramente sus dedos para untar toda la longitud de mi polla y lubricar la delicada piel y pajearme suavemente, eché mi cabeza hacia atrás e hice alzar mí pelvis en reacción a sus lascivos movimientos, ella mordía sus labios con sus ojos fijos en el cráter que eruptiva más y más gotas. Sus cálidos labios envolvieron mi vergota, miré hacia abajo y vi solo sus enmarañados cabellos que subían y bajaban, la sensación era sublime, todo adquiría un significado sensual y sexual al lado de ella, se sentó a horcajadas sobre mi vientre, tomó mis manos y se las llevó a sus túrgidas tetas … me miraba con esos ojos calentones, resplandecientes de lujuria, con sus manos sobre las mías, me hizo estrujar sus masas mamarias endurecidas por la excitación … tómalas, me dijo … apriétalas … aférrate a ellas como si estuvieras pendiendo en un precipicio, jálame los pezones y encarámate sobre la grieta del abismo bajo tus pies … son tu salvación … tironea mis senos con fuerza … mámalos … chúpalos … hazme vibrar con tu lengua, tus labios y tus dientes … mientras me incitaba y excitaba, sus chocho empapaba mí barriga haciendo círculos y masajeando con sus vellos púbicos en las cercanías de mi ombligo, sus flujos bañaban mi tez. Me llené la boca con sus primorosos senos, pero estaba sediento de ese charco que se estaba formando en mi ombligo, así que agarré sus caderas y coloqué la fuente de néctares al alcance de mis labios, sus gemidos se hicieron más vibrantes, su chuchita maravillosamente empapada venía penetrada por mi lengua una y otra vez, todo el zumo de chocho se versaba en mi boca, el vaho de su sexo caliente llenaba mí nariz … que maravilla de mujer, pensé … Terry perdida en el edén sexual de sus sentidos, masajeaba, halaba y tironeaba sus pezones … chillidos y grititos escapaban de su boca respirando con jadeos y estremeciéndose cuando mis labios se cerraron sobre su clítoris erecto cual diminuto pene … mamé la minúscula verga absorbiendo más y más caldos de su esencia de hembra … sus estremecimientos aumentaron y ella se plegó hacia adelante sacudiéndose violentamente y escapando del asedio de mi boca a su sexo tembloroso … detente … no puedo más, decía revolcándose sobre el lecho. Cubrí su cuerpo casi desvanecido que apretujaba sus muslos con sus manos tapando su hendedura vaginal, remezones esporádicos golpeaban su humanidad y estiraba sus piernas como acalambradas, no cesaba de emitir gemidos y suspiros con su pesado respirar jadeante, la acompañé mientras se hundía en un sueño reparador. Terry se despertó y sus energías estaban intactas, salto del lecho y fue de carrerita al baño, me desperecé en su ausencia y olí mis manos perfumadas de sexo, luego ordené las almohadas y me acomodé sentado a esperarla, Terry había peinado sus cabellos y su rostro lucía fresco y radiante, se acercó con una bandeja con bizcochos y café caliente, mientras compartíamos brioches y bebidas, Terry comenzó a contarme sobre su vida. Me dijo que su madre había fallecido cuando ella tenía cinco añitos, así que su padre había sido quien la había criado, por el trabajo de él, recorrieron muchos países, había asistido a diferentes colegios en Europa, tres años en Alemania, dos Años en Italia, siempre en instalaciones navales de la armada. Cuando ella tenía cerca de catorce años, su padre fue enviando a la Base naval de Karachi en Pakistán, en el colegio conoció a dos chicas británicas, otra de Idaho y todo el resto de las muchachas eran pakistaní, no había estudiantes hombres, no había colegios mixtos, ella hizo amistad con chicas del lugar, se sintió más cercana a ellas. Siendo adolescente en desarrollo, Terry preguntó a las chicas pakistaníes como lo hacían para tener chicos, novios, prometidos … la respuesta de Alaya, su amiga, le pareció descabellada … perros … no podemos tener relaciones sexuales con chicos por estar prohibido por religión y por ley, puedes ser encarcelada y castigada públicamente si eres promiscua, entonces lo hacemos con nuestras mascotas que generalmente son perros, ellos no nos pueden delatar, además, tu mascota te coge por el culo porque la vagina es solo para el matrimonio y debes llegar virgen a tal evento, de lo contrario puedes ser repudiada por tu marido y también por la sociedad. Alaya le dijo que su hermana era casada con un oficial de la armada pakistaní y la invitó a la casa de ella para enseñarle más cosas sobre toda esta rareza, Terry curiosa y un tantito excitada aceptó y programaron la visita para el siguiente fin de semana. Terry pidió permiso a su padre para ausentarse ese fin de semana y junto a Alaya, se fueron a casa de Ebrah, la hermana de Alaya, se saludaron y comieron algunos frutos y dulcecitos preparados por Ebrah, entonces Alaya conversó con su hermana, pidiéndole de mostrar a Terry como las chicas se las arreglaban sin chicos, Ebrah la llevo al patio enorme de la propiedad donde un garaje sería el lugar de la demostración. Había dos perros, Brutus, un gran danés y Ursus, un pastor alemán, Alaya se quitó su falda y calzoncitos, Ebrah ayudó a Ursus a colocarse detrás de la muchacha, el perro comenzó a lamer ávidamente a la chica que muy pronto comenzó a gemir y reía entre excitada y nerviosa, Ebrah ayudó al perro a encontrar el pequeño ano de Alaya, la que gritó al ser penetrada, el perro exaltado y excitado comenzó un furioso martilleo al culito de Alaya, la que se contorcía en una mezcla de dolor y goce, la gruesa pija junto a la bola del animal habían abotonado a la muchacha, algunas lágrimas se deslizaban por sus mejillas, pero con una sonrisa les aseguro que todo estaba bien, el chocho de Terry ardía en secreciones hirvientes que empapaban sus calzones, había levantado su propia falda para meter sus dedos en su vagina caliente. Ebrah se despojó de su bata y quedó totalmente desnuda, se acercó a Brutus y lo soltó de su cadena, el perro libre enterró su hocico entre sus muslos, ella caminando con dificultad, acomodó un colchoncito a tierra y se arrodilló, el gran danés la monto de inmediato tratando de aparearse con ella, cosa que logró con poco esfuerzo, la gigantesca verga del animal se adentró en el chocho de Ebrah, la que cerró sus ojos y aferró los bordes del colchón para mantenerse ante las embestidas bestiales de Brutus que hacían balancear sus tetas con fuerza. Las dos mujeres estaban abotonadas y gozando de las pijas perrunas, Ebrah se estremecía esporádicamente, arañando el colchón con sus uñas y encorvando su espalda, ambas gemían y gritaban continuamente, Terry estaba desesperadamente follando su chuchita en busca de un desahogo muy necesitado, Alaya llamó su atención ya que el pastor alemán había zafado de su trasero y estaba limpiando su polla, Terry tuvo una agradable sensación de hormigueo en su chuchita al ver la tremenda verga que Ursus lamía con fervor. Ven, le dijo Alaya … vamos a acariciar las tetas de Ebrah, a ella le gusta mucho y está todavía pegadita a Brutus, se acercaron a la mujer una a cada lado y comenzaron a estimular las grandes tetas que colgaban de su torso, Ebrah Gemía y rotaba su culo conectado a la gruesa verga del Gran Danés, Terry se agachó a mirar el chocho rebasado de polla y vio parte de la bola de Brutus que comenzaba a salir del chocho de Ebrah …ella chillaba y meneaba su trasero … controlaba al perro manteniendo sus patas aferradas, pero el perro era demasiado alto y la pija resbaló fuera de ella, un mar de esperma reventó fuera de su vagina. Ayúdame Ebrah, dijo Alaya … es el turno de ella … Ebrah con su coño chorreando esperma camino de rodillas y se agarró al coño de Terry, esta abrió sus muslos para disfrutar las lamidas de la mujer, Ursus, el pastor alemán, daba saltitos detrás de ella queriéndola coger, Alaya lo tomó del collar diciéndole … para Ursus, ¡no! ella no es para ti … Ebrah continuo de rodillas comiéndose el chocho de Terry, la cual gemía y jadeaba ya muy excitada … Ebrah alzándose, dijo … creo que esta lista, la tomó de la mano y la acompaño hasta el colchón, Alaya iba detrás con Ursus que trataba de saltar sobre cualquiera de las tres hembras. Terry se acomodó de rodillas en el colchón y Ebrah insertó un par de dedos en su chocho, Terry se quejó con lascivia y apretó sus nalgas, la mujer dijo … esta empapada, trae a Ursus … Alaya acerco a Ursus al trasero de Terry y este la lamió un par de veces y de inmediato la montó … Alaya tomó la verga de Ursus por entre sus cuartos traseros y metió la aguzada puntita dentro de la almeja de Terry, al instante Ursus comenzó a follar el estrecho coño de Terry, esta era su primera vez con un amante canino, pero la respuesta de su cuerpo fue instantánea, tuvo un orgasmo apenas sintió que una mole de carne se había adentrado en su chuchita. Terry abotonada a Ursus, el animal la cogía casi con fuerza y con una pasión desmedida, su cuerpo rozagante y juvenil se sacudía casi en continuación en convulsiones orgásmicas, que iban y venían, todos los temores de ella habían desaparecido, el ardor y la fogosidad intrínseca de la chica, la hacían danzar con su culo en alto y su chocho relleno de polla perruna, ese fin de semana comenzó todo, las tres hembras se turnaron a diario a joder con ambos perros, al finalizar el domingo Brutus abotonó a Terry, le sacó lágrimas, pero también los orgasmos fueron más intensos. Terry regresó con su padre y lo primero que le solicitó, fue de comprarle un perro, el fin de semana siguiente su padre la acompañó a la tienda de mascotas y salieron de allí con un labrador color chocolate de nombre Choc. Choc fue el primer compañero de Terry y un par de años atrás fue sacrificado por haber contraído un cáncer incurable. Ahora su nuevo amigo era Lancer, que vivía con ella desde hace unos seis meses. Terry sentada desnuda en la cama y con sus rodillas en contacto estrecho con sus senos, había contado la historia de su vida a Mark, este lanzó un suspiro al aire concordando y aceptando la veracidad de los hechos, ella agrego que hasta este momento sus pocos novios jamás supieron de los perros, solo él, ella le dijo que cuando Lancer no le gruñó y aceptó sus cariños, ella supo que estaba delante a un ser sensible y especial que no debería dejar ir por ningún motivo y en el cual podía confiar. Mark se sintió halagado y acurrucándola en sus brazos la beso con ternura y pasión, Terry con una mirada seria, severa e inflexible, agrego … ten presente una sola cosa, no acepto ni la traición ni la hipocresía y la palabra “perdón” no está en mi diccionario, si me tomas es porque me quieres, si te acepto es porque te quiero, no lo olvides. Él conmovido profundamente la estrechó a su pecho como sellando un pacto de amor, ella se dejó abrazar y acariciar. Así, nuestra relación va adelante por los dos últimos años, como decimos en la marina, viento en popa, la amo y ella me ama. Comentarios, criticas, experiencias propias y todo lo que sirva para mejorar mi relatos, se agradece. Escribir a: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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NARCOSXXX

Jasmine.

2021-02-25


¡Hola!, soy Jasmine, mi nombre significa “bella como la flor que lleva ese nombre”, creo ser bonita, soy adolescente pero mi talla y mis formas dicen de mí que soy una adulta, tengo senos 38C, amplias caderas, mido 1.73 cms. peso 58 kilos, mi cabello es rubio y muy cortito, el cabello largo me hacía sudar demasiado y era más complicado de lavar, me gusta el deporte, mucho trote, paseo en bicicleta y durante la estación de verano me lo paso en la piscina, mi estado atlético es perfecto. Mis padres desgraciadamente perecieron en un accidente en auto pista muchísimos años atrás, tengo solo vagos recuerdos de ellos, era muy pequeñita, vivo con mis abuelos maternos, no tengo muchas amigas, pero tengo que decir que soy popular entre los chicos, me rondan y me halagan, pero no me siento lista para rollos. Poseo dos mascotas, son cachorros aún, un hermoso Rottweiler y un encantador Dálmata, sus nombres, Ringo y John, mis abuelos son fanáticos de un grupo que se llamaba los Beatles o algo así, fue mi abuelo que eligió sus nombres y a mí me encantaron. Desde mi tierna edad siempre me he sentido muy viva, me enciendo fácilmente, soy la que moja bragas en continuación, no puedo evitarlo es una cosa que me supera, a los ocho años descubrí la masturbación y desde entonces no he parado, si hasta me he desvirgado con de las cosas que me he metido en mi conchita, al menos una vez al día me procuro un orgasmo, el de la noche es de obligo sino no me duermo. No sé de quién será esta herencia, pero no me disgusta, lo he pasado muy bien hasta ahora, mis abuelos tienen una espléndida situación económica, así que me consienten en muchas cosas, pero siempre y cuando mis resultados escolásticos sean buenos, de otro modo son bien drásticos en sus castigos, no en lo físico, pero me han quitado mi computadora por semanas, mi bicicleta y cosas así, que me hacen daño porque me encanta mi portátil y mi bicicleta. Hace un año, al término del año escolástico pasado, como mi notas fueron excelentes, pues me regalaron mis mascotas, las adoro y hago todos mis esfuerzos para conservarlas, porque si bajo mis puntajes mi abuelo me advirtió que los que primero se irían son mi hijos, porque los quiero como si fueran mis bebes y de solo pensar que podrían alejarme de ellos, pues que me pongo mal. Como ya os dije, soy un poco calentona, me desnudo en mi cama y en principio mis bebes retozaban a mi alrededor jugueteando y sin molestarme para nada, pero se han hecho más grandecitos y Ringo fue el que primero que se acercó a olfatear mi chocho, John todavía juega con mis bragas y mis medias, pero Ringo es más atrevido, ha lengüeteado mis muslos y eso me produce cosas, mis cosquillas, mis temblores, este bebe me turba con su lengua, está creciendo en mi un morbo que no les digo. Con mí fiel portátil me puse a indagar sobre perritos y hembras humanas en la internet, jamás se me paso por la cabeza que existieran ciertas cosas, eso me ha llevado a incrementar mí morbo, nada de eso me ha disgustado, pensé que me iba a sentir asqueada, pero che va, ni modo, que me siento más encendida que nunca y veo a mis bebes con otros ojos. Estoy dejando que Ringo me huela y lengüetee mi chochito, ya me ha hecho correrme mi bebe, al parecer él también lo disfruta porque cuando no lo dejo se pone a gemir como si lo estuvieran torturando, John se ha acercado, pero no me ha lengüeteado, yo ya me imagino dos lenguas incansables en mi chocho y me corro como una puta caliente. Los meses pasan y me he atrevido a tocar el pene de Ringo, es un hermoso pene rojizo y tiene como un globo en su base, lo he visto en internet y le llaman bola, esa parte evita que el pene del perro se salga de la vagina de la perra y así él la puede fecundar con mayor seguridad, todo esto me ha hecho correrme hasta cuatro veces en un día, estoy transformándome en una experta del tema y lo encuentro deliciosamente caliente, no veo la hora de experimentar con mis bebes. La semana pasada masturbe al Rotty por varios minutos y ensucié toda mi cama con la cantidad de semen que mi bebe tenía acumulado, así que ahora me preparo con toallas absorbentes y toallas mías comunes, ese líquido caliente que le salía era impresionante, él hacía un movimiento de follarme la mano, me masajee mi conchita hasta que me corrí al ver toda la abundante lefa de mi bebe. Me he dado cuenta que ahora también John se acerca a olerme y me da unos tímidos lengüetazos, pero Ringo es capaz de hacerme que me corra en menos de cinco minutos, estoy pensando de meterme su pene en mi chochito, pero no me atrevo todavía, a veces lo encuentro muy grande, en cambio el de John es más delgado y más pequeño, pero él es más adolescente y todavía quiere jugar más que hacer otras cosas, Ringo por su parte ha follado una de mis piernas y se abalanza a chuparme el chocho sin que nadie lo incite. Leyendo los comentarios y los relatos del internet, encontré un manual que enseña a como follar con un perro, me lo he leído como diez veces, me lo sé casi de memoria, yo tengo mis bebes desparasitados, semanalmente los baños y aplico un antipulgas, tienen todas las vacunas al día y periódicamente mi abuelo me acompaña con ellos al veterinario, están totalmente sanos y controlados, tienen el alimento aconsejado por el veterinario y no sufren ninguna tribulación porque están bien cuidados. Yo aplico hasta perfume a sus pelajes y los cepillo con polvos aromatizados de rosas y cosas así, jamás huelen mal, están suavecitos y de buen olor, hasta les permito que duerman a mi lado, los saco a última hora al jardín o vamos al parque en bici, nunca me han dado ninguna molestia, al contrario, siento que me faltan cuando estoy lejos de ellos. Por fin también John ha comenzado a chuparme mis partes íntimas y también lo he masturbado hasta recibir toda esa lechita en un vaso plástico que tengo para tal efecto, así me ahorro las toallas, me he llevado los dedos mojados de semen a mi boca y el sabor no es tan malo, pero huele diferente, aún cuando no tengo modo de comparar porque soy todavía virgen y con toda la estimulación de mis bebes ni siquiera miro a los chicos. Me metí la verga de Ringo en la boca, toda dura y gruesa, me costó acostumbrarme a sus dimensiones, tiene un pene grande mi bebe, pero se la estoy mamando de a poco, no me atrevo a hacerlo venir en mi boca, la cantidad de su semen es mucha, así que la conservo en el vasito y me la bebo a sorbitos como un néctar preciado, también chupo a John y decididamente su pene es menos aterrorizador que el de Ringo, creo que probare con John uno de estos días. El día de mi cumpleaños, diecisiete años cumplidos, mis abuelos organizaron un cena con mis amigas, todas vinieron y me trajeron regalos, Magda, mi mejor amiga me trajo un regalo y me dijo ― escóndelo … es solo para tus ojos querida y disfrútalo ― le di las gracias besándola en su mejilla y me lo lleve a mi cuarto, la curiosidad pudo más y rompí el envoltorio, era un consolador de unos veinticinco centímetros, inmediatamente moje mis braguitas. Nos divertimos mucho con la chicas, no grabamos con nuestros celulares, compartimos nuestras selfis, las chicas grabaron a mis bebes, Ringo andaba con su nariz en medio de las entrepiernas de las chicas, le di un remezón porque sentí celos de que él se interesase en otros chochitos que no fuera el mío, al final me lo tuve que llevar a mi pieza porque insistía en meter su hocico entre las nalgas de las chicas con vestido o minifalda. Casi a medianoche se retiro la última de las chicas y ayudé a mi abuela que se quedó hasta el último para ordenar un poco la casa, luego como era demasiado tarde, saque a mis bebes al patio pata que hicieran sus cosas, Ringo estaba hiper excitado y no dejaba de venir a lamerme mis muslos, creo que lo tendré que educar a este bebe porque es muy efusivo y puede despertar dudas. Sola en mi pieza con mis dos bebes relajadamente echaditos en mi cama, lo primero que hice fue continuar descubriendo mi primera verga, aunque si fuera una imitación, me causaba ciertas cosquillas por ahí abajo donde ustedes saben, era un pene de gelatina de color rojo, casi transparente, con dos baterías AA y velocidades variables, me fui al baño a darle una lavada porque vagina me lo estaba pidiendo a gritos. Regrese a la cama y lo hice funcionar, mis dos bebes pararon sus orejas sintiendo ese zumbido nuevo y extraño para ellos, Ringo estaba cansado al parecer porque siguió durmiendo, en cambio John me miraba y me fije que una puntita de su pene asomaba de su forro peludo. No hubo caso de penetrarme con el dildo, mi chuchita era demasiado estrecha, pero me lo pase de arriba abajo en continuación y la vibración del aparato hizo que me corriera a mares, mis fluidos empaparon una de las toallas que tenía para tal efecto, jugueteando con esa cosa entre mis muslos, me acerque a John que no había cambiado de posición y me alegré de ver que su pene estaba casi la mitad afuera, se lo comencé a tocar y a masturbar, muy luego su miembro había crecido como para tomarlo entre mis labios, apagué el dildo y me dedique al pene de John que crecía y crecía, estaba todo fuera de su vaina, lo tomé de su bola y comencé a mamarlo, gotas pre seminales comenzaron a mojar mi lengua y su sabor fuerte llego a mi paladar deleitándome con su exuberancia, el pene de John era casi como el dildo, pero aguzado en la punta, que tal si …. Me senté en la cama y le tire su verga por entre sus patas y acerque mi conchita hacía ese monstruo centellante y húmedo, primero lo hice deslizarse por toda la rajita de mi sexo, lo sentí muy caliente en mis rosáceas carnes, luego la fina punta la introduje en mi y en menos que canta un gallo, la mitad de ese sensacional pene, horadaba mi chuchita, estaba sintiendo solo placer y ninguna molestia ni dolor, por el contrario, se sentía tan rico que empecé a masturbarme con este nuevo juguete, muy luego me estaba metiendo la verga casi por completo dentro de mi chocho que comenzaba a vibrar, se sentía mucho mejor que el dildo. John se había recostado y jadeaba con su lengua afuera, Ringo no se daba ni por enterado de lo que estaba sucediendo, me había apoderado del pene de John y lo estaba follando furiosamente con mi pelvis, me hacía gritar y gemir casi en sollozos, metí mi mano por debajo de mis nalgas y atrapé la verga con la mano derecha, me recosté y con la mano izquierda me refregué mi clítoris inflamado, mis caderas cobraron vida y estaba casi saltando empalándome en la verga de John, mis gemidos aumentaron y a sollozos y grititos me corrí salvajemente cuando sentí el caldo semen que se versaba en mi famélico coño. Era mi primera pija en mi chocho, mi primer orgasmo con penetración y John era el primer macho que follaba mi conchita, me quede recostada con su pene en mi mano y lo sentía como todavía algunos chorritos de lefa salpicaban mis paredes vaginales, no sé cómo, pero me adormecí satisfecha y con una amplia sonrisa en mis labios, había logrado follar con uno de mis bebes. No sé que hora era, pero me desperté con Ringo que echado entre mis piernas, empujaba su hocico dentro de mi vagina, más de diez centímetros de lengua resbalosa, hurgueteaba mis profundidades y me tenían al borde de un orgasmo, abrí mis muslos doblando mis piernas hacía afuera y lo dejé que me follara y me hiciera acabar con su exquisita lengua. Me revolqué reptando de espaldas y alejándome de la lengua de Ringo, mis convulsiones y gemidos no lo amilanaban, el reptaba en su vientre a la siga de mi chocho, éramos dos reptiles, hasta que logré sentarme y agarrar su cabezota gruesa y cerrar mis muslos, me tenía jadeando feliz, él me lengüeteaba el rostro contentísimo, su pene se estaba irguiendo y me provoco uno últimos temblores tan magnifica visión Me quedé en posición fetal y con la imagen del pene de Ringo, volví a adormecerme, mis sueños fueron húmedos, me vi desnuda totalmente con mis senos pendiendo y balanceándose, mientras mis uñas arañaban las sabanas con mis dedos crispados, sentía una vergota inmensa que follaba mi chuchita, tironeando mis carnes húmedas y rosadas hacía afuera, me estaba dando vuelta el chocho con su abultado pene, la sensación indescriptible, me sentía plena y eufórica de estar gozando un pene así de colosal y tan caliente que derretía mis interiores, me corría a mares, mis flujos se derramaban casi a borbotones junto con su semen que fluía dentro de mi y me hacía estremecer y acabar una y otra vez, me desperté toda sudada y mi concha temblorosa asaltada por la lengua de Ringo una vez más, mis muslos todavía estaba rígidos y mi pelvis temblaba bajo los interminables lengüetazos de mi bebe. En algún modo me recompuse, justo en ese instante sonó el despertador de mi celu, hora de levantarme, mis cabellos enmarañados delataban la noche de lujuria que había vivido, así que me fue de carreritas y con mis tetas cimbrando a la ducha, las tibias aguas me despertaron y me pusieron en acción una vez más, despierta, contenta y satisfecha me fui a desayunar con mi abuela. ― como estas linda chiquilla … buen día ― dijo mi abuela ― ¡oh! abueli … buenos días … es solo que tuve un buen descanso ― respondí ― que piel más linda y lozana que se te ve … tus ojos brillan … ¿no estarás enamorada? ― dijo ella ― ¡ay! abueli, no seas así … es solo que me relajé y tuve un buen reposo ― le dije y ella me miraba con esos ojos sonrientes que denotaban su amor y afecto hacía mí, me acerqué a ella y la bese en su mejilla ― abueli eres la mejor y la más linda … te quiero mucho ― ella respondió ― yo también te quiero … todos te queremos chiquilla ― me abrazo estrechamente ― siéntate para que tomemos desayuno ― me dijo. Después del desayuno me fui al colegio, Magda me esperaba expectante ― chica cuéntame cómo fue eso … ¿lo usaste? … ¿te gusto? … ¿te corriste? … dime todo ― dijo con preguntas a tropel ― me corrí muy riquito … me encanto … no pude metérmelo porque es muy grande para mí chocho ― le respondí lo mejor que pude ― ¡ay! no seas boba … ya te entrará todo enterito … lo importante es que te ha gustado y lo has empezado a usarlo ― me dijo Magda un tanto desencantada ― ¡oh! amigui, fue el mejor regalo de entre todos los que recibí … lo disfrute muchísimo … solo que mi chocho no ha sido tocado por hombre alguno, así que está todavía chiquitico ― le dije a baja voz ― ¡oh! … ¿quieres decir que todavía nada de nada? … ― me respondió ella casi en un susurro ― así es … no me estoy conservando para nada ni para ninguno … solo que no ha habido nadie que me inspirase hasta ese punto ― le dije en voz baja ― ¡uy! amigui … no te preocupes que tu secreto está seguro conmigo ― colocando una mano cerca del oído de Jasmine para darle la respuesta silenciosamente. La muchacha se divirtió con sus amigas y terminada la jornada regreso a su casa y a sus bebes, Jasmine se sentía con deseos la había excitado la conversación con Magda, se quitó su corbata azul, su blusa blanca, desabrocho su falda cuadriculada plisada y por último desengancho su sostén y dejo sus tetas libres, se quedó solo con sus medias grises de lana que le cubrían hasta sus torneados muslos y sus bragas blancas de Hello Kitty, se tiro sobre la cama sujetando sus senos que rebotaban. Ringo subió a la cama y comenzó a oler sus axilas y su cuello, le langüeteó el rostro ― lo sé bebe … yo también te amo ― dijo la muchacha, Ringo movió su cola como entendiendo el afecto en las palabras de Jasmine, la chica se estremeció al sentir la lengua en sus pezones, puso sus dedos sobre su seno, haciendo resaltar su puntiagudo pezón, que Ringo lengüeteo como si se tratase de un candi, la muchacha se estaba chorreando de tan caliente que se sentía. Jasmine tomó el miembro de Ringo y acerco su lengua a la pequeña puntita que florecía de su pene fuera de la funda, sintió el olor y el sabor, encontró familiar ambos, eran ya suyos ese aroma y gusto, suyos y de su bebe, poco a poco el pene comenzó a salir del forro de Ringo y la muchacha lo chupo y lengüeteó para estimularlo a crecer, ella lo quería grande y duro, había decidido de probar el gigantesco miembro de Ringo en su chocho estrecho. Hizo recostar a Ringo y lo monto a horcajadas, masturbó a su bebe y apuntó su aguzado pene a su coñito minúsculo, sintió como la punta entraba con cierta facilidad, la verga estaba ensanchando su vagina, sus paredes vaginales cedían el paso al intruso, Jasmine se estaba sintiendo plena, se estremecía sintiéndose tan caliente con el miembro del macho en mano y empujándolo en lo profundo de su íntima femineidad, quería más, su culito se contraía en un orgasmo continuo y el grueso pene había entrado todo excepto la bola, la chica mantenía su mano a la base del miembro, no dejando entrar la bola retenida fuera y completamente hinchada que ya era imposible que entrara. Jasmine soltó la verga y apoyo sus solidas tetas al pelaje de su peludo amante, comenzó a follar la magnifica verga con movimientos atrás-adelante, estaba gozando el inmenso pene que le causaba un goce continuo y la hacía sentirse descontrolada ante tan abrumadoras sensaciones, la chica sintió esos espasmos que se acercaban al culmine, no hizo más que estirar su pierna derecha, cuando de su vagina y de su vientre bajaron todos esos temblores juntos, atinó solo a aferrarse del pelaje de su amante para no caer, todo su cuerpo vibraba, también la pija de Ringo vibraba y lanzaba chorros de lefa hirviente dentro de su estrecho chocho que se derretía con un manantial de flujos que explotaban fuera de la concha de la chica. La muchacha gemía y lanzaba grititos agudos como de niñita, su concha temblaba y se contraía envolviendo a ese enorme pene con sus pliegues húmedos, Ringo lengüeteaba el cabello de la doncella que lo montaba, su larga lengua acariciaba a la chica que convulsionaba sentada a horcajadas en su vergota gruesa y larga, que, como la boquilla de un carro bomba, rociaba la hoguera dentro la chuchita de Jasmine, tratando de extinguir las llamas dentro de ella. La chiquilla con su respiración entrecortada, alzo sus tetas sudadas desde el suave pelaje azabache de Ringo, su larga lengua rozó la mejilla de ella, Jasmine se detuvo a besar a su amante y ambos se enfrascaron en una lucha de lenguas retorcidas que se besuqueaban contemporáneamente, finalmente alzó sus caderas y el miembro del animal resbaló fuera de su rajita sin esfuerzo. Jasmine se miraba su chocho que todavía palpitaba con excitación post coital, el capuchón de su clítoris estaba inflamado y su botoncito muy delicado se había refugiado al interior de este, su conchita chorreaba semen y fluidos, se levanto y fue a buscar una toalla para limpiarse ella y al animal que permanecía acostado en sus espaldas observando los movimientos de su ama, cuando su ama se alejó, el perro se sentó a limpiar su verga que tanto placer había dado a la chiquilla. La muchacha volvió con una toalla gruesa, inmediatamente la tiro sobre el piso, para arrodillarse sobre ella y colaborar a la limpieza de esa verga con su propia lengua y boca, Ringo lengüeteaba sus mejillas en agradecimiento, mientras se encontraba inclinada a chuparle la verga a su bebe, Jasmine pasó una pierna por sobre la cabeza del animal, exponiendo su conchita abierta a la lengua maestra de Ringo, el cual no perdió tiempo y acepto el ofrecimiento de su ama, dando largos lengüetazos a su chochito. Estuvieron en esta especie de 69 por largo rato disfrutando recíprocamente el uno del otro, el corazón de la chica latía fuertemente, sintiéndose excitada una vez más por los lengüetazos de Ringo, fue en ese momento que sintió la fría nariz de John que hasta el momento no había participado de la cogida, oportunamente la muchacha se acomodó arrodillada sobre la toalla, inclinada a chupársela a Ringo, prácticamente en la posición de perrita, John giró detrás de ella y olfateo un poco su conchita, le dio un par de lengüetazos profundo que la hicieron chillar y sin darse cuenta se encontró atrapada por las zampas de John que intentaba penetrar su chocho. Jasmine deseosa y voluntariosa, bajó su cinturita y alzo su culito, justo lo que John necesitaba para enterrar su pija hasta el fondo, la chica profirió unos gritos que pronto se transformaron en gemidos, no podía creer que estaba practicando fellatio con Ringo y al mismo tiempo copulaba con la exquisita verga de John ― si esto no es el paraíso ― pensó. Jasmine jadeaba pesantemente, devoraba la verga de Ringo con avidez y la frenética follada de John la tenia con las revoluciones al máximo, la polla y la bola de John estaban incrustadas profundamente en su chocho que una vez más la tenía al borde de la locura, el paroxismo, el estremecimiento de todo su cuerpo, una vez más se corrió intensamente y se bebió toda la lefa del exhausto Ringo, su conchita fue rebalsada por el semen de John, se quedaron los tres inmóviles con sus afanosos respiros y sus probados cuerpos. John arañó un poco su espalda cuando alzó una pata por sobre ella y quedo culito con culito con la chica, abrazando a Ringo la resignada muchacha espero a ser desabotonada por su amado Dálmata John, era su primer trio con sus bebes, el primero de muchos más, porque sentía que la mejor forma que participaran ambos a darle placer era la del trio, ella también se sentía mucho más excitada al estar con ambos a la vez. John tironeo un par de veces y su pene fue expulsado de la vagina de Jasmine ella acomodó la toalla para recibir la chorreada de semen y flujos e hizo un poco de fuerza y salieron hasta acuosos globitos de su vagina, se limpio y se fue a la ducha muy cansada. Jasmine estaba contenta de como se habían desarrollado los eventos, casi en modo natural, ella no lo programó ni lo planeó para que así fuese, pero todo fue perfecto, ella estaba apagada, cansada pero satisfecha de sus dos bebes que de a poco se transformaban en jóvenes machos que la harán disfrutar por muchos años a venir, con la sonrisa en sus labios y ese pensamiento en su mente, la pequeña se adormeció. Comentarios, sugerencias, criticas, experiencias propias y todo lo que contribuya a mejorar mis relatos se agradecen de antemano, escribir a: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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NARCOSXXX

Alaska II

2021-02-23


Matt se había refugiado a lamer su hermoso pene y yo estaba desecha con mis cabellos enmarañados y llena de semen canino, pero quería más, solo que mi compañero estaba exhausto y quería tomarse su tiempo Yo desesperaba y más caliente que nunca, agarré dos frazadas, me puse mis botas térmicas y me fui corriendo hacía el granero donde estaban los otros perros, entré y cerré con fuerza el portón, creo que la temperatura exterior deberían ser al menos unos veinte grados bajo cero, pero al interior del granero con todo los perros aglutinados, la temperatura era mucho más alta, soportable, los perro estaban con sus collares y amarrados en sus respectivos lugares, pero todos tiraron a abalanzarse sobre mí. Me acerqué de uno a uno y me abrí mi chuchita para darles a probar mis jugos mezclados con los fluidos de Matt, la lengua de Circeo me provocó unos escalofríos exquisitos, también la de Lancelot me hizo cosquillitas, los solté a ambos y se me vinieron encima, Lancelot el más grande me hizo tastabillar y caí en la posición de perrita, me saltó sobre la espalda y ahí me arrepentí de haberlos soltado a ambos, porque Lancelot quedó a la altura justa de mi ano y me clavo su polla hasta la mitad en mi pequeño orificio, En tanto Circeo rondaba a nuestro alrededor gimiendo desesperado por tomar parte en el asunto, vino y me lengüeteo el rostro, me saqué un poquito de jugo de mi chocho y me los pase por mis téticas que necesitaban un poco de atención, Lancelot estaba empujando su polla con vigor en mi ano que sufría sus embates estoicamente, mi ano se dilató lo suficiente para dejar entrar la bola de Lancelot y me abotonó, su mete-saca se transformó en algo frenético, muy rápido, muy veloz me enterraba su coso en las profundidades de mi intestino, haciéndome olvidar el frio que había comenzado a sentir, porque ondas espasmódicas me hicieron convulsionar y apretando los músculos vaginales, sentí el semen caliente de Lancelot vertiéndose abundantemente en mi culito, la sensación fue abrumadora al igual que mi orgasmo que non tenía fin. Me volví a cubrir mis impúdicas carnes ante el frio que cortaba el aire, la tibieza del cuerpo de Lancelot me permitía de no congelarme ante estas bajas temperaturas, las cosquillitas y los lengüetazos de Circeo también ayudaban a mantener el calor de mi cuerpo ensartado en la polla de Lancelot. Al cabo de unos quince minutos la bola y la pija de Lancelot resbalaron fuera de mi chocho, así que me arrebujé con mis frazadas hasta la cabeza y salí seguida de Lancelot y Circeo de carrera hacia la casa, estaba comenzando a nevar otra vez, Matt estaba detrás de la puerta y apenas me vio me metió su fría nariz en el culo, lengüeteando la esperma de Lancelot que salía abundante de mi trasero, necesitaba lavarme un poco, así que les di un poco de alimento a cada uno y me fui a la ducha. Había dejado la puerta del baño cerrada con seguro para no ser molestada mientras me relajaba y bañaba, me hice un edema para limpiar mi intestino de la corrida de Lancelot y tenerlo listo por si acaso, cuando salí del baño no pude evitar de reírme con una carcajada, los tres perros estaban sentados fuera del baño como si alguien los hubiese ordenado, de menor a mayor, alineados y con una mirada astuta en sus ojos, como preguntándome ― ¡a quien vas a elegir primero, mami? ― se lamían el hocico casi en forma obscena, como si estuvieran esperando su perra caliente … ¡eh! … esa perra caliente soy yo. Solo Circeo no había probado todavía mi chorito así que lo elegí a él, me lo llevé del collar a mi dormitorio, Matt y Lancelot trotaban detrás de nosotros, pero Matt era el que le hacía más empeño a lengüetear mis nalgas desnudas, Lancelot olfateaba el aire y al parecer eso le bastaba. Llegamos a la cama y me acosté de espalda con mis piernas abiertas al máximo, Lancelot y Matt se turnaban a lamerme la concha, mientras yo posicionaba a Circeo para saborear su pija, Circeo me lengüeteaba las tetas mientras yo manipulaba su instrumento, dos bajos un trombón y una corneta, éramos casi una orquesta y la música se estaba comenzando a sentir, mi caderas se estaban contorneando a los embates lingüísticos del dúo dinámico, Circeo en tanto se pegaba como cinco jadeadas y dos lengüetazos a mis tetas, el ritmo aunque singular era casi perfecto. Yo ya tenía en mi boca el clarinete este de Circeo y lo estaba afinando a lamidas varias, se estaba prendiendo y engrosando, mi concha estaba hirviente y mis jugos vertidos se los dividían entre Matt y Lancelot, si no los detengo me van a hacer que me corra y yo quiero correrme con Circeo, lo encuentro que es muy tierno y me apasiono con él, también por su respetable polla que casi bajaba por mi garganta de lo larga que se había puesto. ― ¡Ya! … organicémonos … por favor señores … más orden en esta case de puta … ― dije yo medio en serio, los perros se detuvieron a mirarme con ojos inquisidores, no entendían que mierda pasaba, porque se acababa la diversión, hice descender a Matt y Lancelot de la cama, agarré a Circeo de su collar, porque el pelotudo también se quería ir, acomodé tres cojines bajo mi vientre, porque así no tengo que soportar el peso del animal, lo acomodé detrás de mí y lo anime a montarme, el muy menso se puso a lamerme y tanto Matt como Lancelot subieron a la cama con sus pijas a medio salir, ver tantas vergas todas dispuestas a follarme me hizo excitarme aún más, Circeo se avispo finalmente y me montó, yo tenía mi mano lista como un embudo y su pisa se deslizo dentro de mi chuchita a la primera, que le dijeron al pobre Circeo, que se puso a follarme en modo enloquecedor y su bola la metió de una y no duró ni tres minutos y se corrió a mares, dejándome con los crespos hechos, me lleno de lefa pero no me hizo correrme, así que espere los minutos necesarios para que me desabotonara. Apenas su pene se deslizo fuera de mi concha, Matt le gano el quien vive al pobre Lancelot que de pura rabia le gruño un par de veces, pero Matt más experimentado, me ensarto y ladró … si supiera el lenguaje perruno, creo que quiso decir ― ¡te cague! ― el pobre Lancelot se echó al costado de espalda, no quería ni siquiera mirar de lo enrabiado que estaba. Matt cuando se sintió dentro con bola y todo, se tomó su tiempo, se acomodó lo mejor posible y me comenzó a follar como el amante que es, su pija me llegó hasta la cérvix y como que resbalaba fuera de esa acariciándome, me tenía a mil, estaba moviendo mis flancos y aferré sus patas para tironearlo más adentro de mí, me hacía gemir, me provocaba sollozos, me hacía gritar, un momento quise arañar sus patas peludas, me tenía totalmente encendida y a su merced, mi chocho estaba todo escondido en su pelaje y mi culito no cesaba de moverse hacía atrás. Sapientemente, Matt me folló una maravilla, me hizo explotar en un orgasmo maravilloso, siguió y siguió, mi espalda estaba totalmente arqueada, mi culito hacia arriba y mis rodillas abiertas al máximo, los cojones azotaban mi clítoris cuando me corrí una segunda vez con él, millones de voltios salieron de su pija y me electrocutaron en un espasmo agónico, casi me desmayo, ensartada como estaba el movía mis extremidades, yo estaba sin voluntad de nada, eran oleadas de sensaciones que me tenían gruñendo y gritando, y mis manos y piernas que no cesaban de tiritar, su verga me tenía poseída e un paroxismo total. Cuando creí que me estaba recuperando y saliendo de ese trance, de ese laberinto de lujuria, Matt exploto dentro de mí con fuerza tal que me hizo acabar por tercera vez, pero no tenía más energías en mí, gracias a los cojines que me mantuvieron en el lugar, no colapsé desvanecida, pero mi vagina no paraba de temblar, sentía los pelos de Matt como pequeños alfileres que arañaban mi pobre clítoris sensible y palpitante, mi amado Matt me lengüeteaba los cabellos, dándome amor, paz y tranquilidad, me relaje pendiendo de su verga incrustada en mi concha. Follando el tiempo pasa veloz, sin darme cuenta mi buen Matt me desabotonó y con todo el quilombo que habíamos hecho, Lancelot se había levantado a mirar, así que Matt intentó lengüetearme el chocho, pero Lancelot salto sobre mi espaldita, y comenzó a puntear su pija hacía mi chocho, come se usar decir “el apetito viene comiendo”, así que lo deje que me ensartara y ya me vendrían más ganitas, porque Matt me la había dado de corazón y me dejo casi satisfecha, pero al parecer mi concha era de otra opinión y quien soy yo para oponerme. Lancelot empezó a fornicar como perrito frenético, se movía a mil, no sé porque Mat vino y me meo el muslo y una pata del pobre Lancelot que volvió a gruñirle, parece que estos dos se tienen bronca, pensé, a mí no me importaba, fueron tan ricos los orgasmos que me dio Matt que se la perdono, pero el pobre Lancelot estaba furia, con esa furia me lo estaba dando con todo y con esa furia mi concha estaba despertando y vibrando otra vez, estrechando mis dientes aferré sus patas y me corrí otra vez, el tamaño de la verga de Lancelot era descomunal, me rozaba por todas partes, no había lugar en mi vagina que no sintiera la fricción de verga contra chocho, muy pronto me llevo otra vez a la cúspide y completó su cogida con una rociada de semen interminable, esta vez colapsé sobre los cojines, necesitaba un descanso. La inmensa polla de Lancelot estaba trabada en mí, él muy paciente esperaba que se achicase para que saliera de mis profundidades, yo me sentía regaloneada al follar con tres machos todos para mí solita, floosch, hizo la polla resbalando fuera de mí, Lancelot me limpio bien pulcra mi conchita y con una manta cubrí mi cuerpo ardoroso. Me levanté para cumplir con algunas labores de rutina, fui a alimentar a los otros perros, aprovechando que el cielo mostraba unas manchas de azul, me puse a cortar unos cuantos leños para la salamandra, alimenté a mis machos y me alimenté también yo con una sartenada de huevos con tocino y queso y un tazón de leche en polvo caliente con café, fragorosos truenos en la lejanía anunciaban que la tormenta continuaría. Los perros andaban detrás de mí y no me dejaban concentrarme en las cosas que tenía que hacer, así que les abrí la puerta y los hice salir, lo dije, esos dos se tiene bronca, Matt y Lancelot salieron gruñéndose, Circeo al parecer tenía algo urgente que hacer porque desapareció en el bosque. Ordené todo, limpié todo, escuché los mensajes de la radio, no había novedades ni noticias para mí, me puse a leer a la Xaviera y mi chocho comenzó a humedecerse, me había relajado bastante así que fui a abrir la puerta que cada cierto tiempo venía arañada por los perros, estaba los tres ahí expectantes, Matt fue el primero en entrar, Circeo se coló por detrás de mis piernas y Lancelot entro con unos gruñidos que quizás a quien iban dirigidos, porque Matt se colocó cerca de la salamandra y lo único que quería era abrigarse. Me fui a mí dormitorio a continuar a leer y el único que me siguió fue Circeo, me acomodé en mi cama fresca y limpia, no había traído toallas, así que me levanté y saqué dos gruesas toallas desde el mueble, la extendí sobre la cama y me acomodé con la revista, estaba leyendo la carta de una lectora que pedía consejos sobre si era buena mamársela a su novio o era una costumbre de evitar, la Xaviera le respondía que si quería conservar al novio, tenía que mamársela mañana-tarde y noche, la mejor manera de conservar al hombre era darle lo que el hombre busca, todo eso me hizo pensar en mi marido que todavía estaba en la ciudad, Mi marido Robert que me tiene sola sin saber el día que regresará, la tormenta no amaina y lo sé que si el tiempo continua así, el helicóptero no me lo traerá, me acomodo en mi cama, Circeo duerme a mis pies echo un ovillo, afuera el viento sopla produciendo extraños ruidos, la explosión de los truenos es estruendosa, la tormenta está pasando, pero está lejos de debilitarse, voy a escuchar una vez más los mensajes de la tarde, no hay nada para mí. Continuo con las calientes cartas de “Xaviera contesta”, son todas referente a lo sexual, a la gente les gusta el sexo, a todos nos gusta el sexo, con todo lo que eso implica, hay relaciones hetero, homosexuales, lésbicas, zoofílicas, masoquistas, sadistas y un sinfín de cosas que son extrañísimas, hay gente para todo, y si las circunstancias lo permiten, alguien nos puede convencer a llevar a cabo cualquier cosa, basta un poco de calentura, como yo que he logrado calmar mi voraz apetito sexual con nuestros perros, pero pienso que el semen canino tiene algún componente que te induce a tener relaciones constantemente, más coges, más quieres coger y por todos lados, es perturbador, pero te apasionas a ese otro ser, aunque sea un animal, te produce placer, tú le das placer, es un gana-gana, reciproca satisfacción, sin tener que dar cuenta a nadie, es hasta más simple si lo tienes a mano y lo disfrutas. Circeo duerme raja y yo estoy calma, mi chocho está en paz, los otros dos machos al parecer están bien, me recuerdo de la Xaviera y recojo la revista para continuar a leer, había una historia particular de una esposa que había quedado aislada en una isla por los mares del sur y unos aborígenes la habían ayudado a sobrellevar esa imprevista soledad, los aborígenes tenían una particularidad, eran altos y tenían unas pijas enormes, eran tan detallados los pormenores de la historia relatada, que no me di ni cuenta como mi mano había desabrochado mis jeans y estaba separando mis labios vaginales para acariciar mi clítoris. Me estaba masturbando lentamente cuando Circeo levantó su cabeza y olfateo el aire, sintió olor a chocho y parsimoniosamente se levantó, a continuación, lo tenía lengüeteando mis muslos, acercándose rápidamente a mi vagina, abrí mis piernas y me relajé para disfrutar del momento, muy pronto estaba acariciando su cabeza enterrada en mi chocho, la intensidad de sus lamidas me tenía a cada momento más caliente, estaba gimiendo y abriendo mi concha a sus lengüetazos, Estaba extasiada como en un sueño, me imaginaba de ser esa isleña y que altos y vigorosos indígenas me lamían la chuchita, agarré mis pezones y comencé a tirarlos hacia arriba alargando mis tetas hacía el cielo, mi pelvis se movía follando esa lengua audaz, esa máquina de lamer me estaba estremeciendo y no tarde en correrme. Mientras me reponía de este primer orgasmo, Circeo había agarrado una de mis piernas y estaba tratando de follarme la rodilla, ya líquido pre seminal fluía por mi pierna, no podía desperdiciar esa lechita, así que me enderecé y acomodé los cojines para gozar de perrita, Circeo me saltó encima justo en el momento en que aparecieron Matt y Lancelot, este último se acercó a Circeo y le gruño, pero Circeo estaba tan concentrado en metérmela que no se dio ni por enterado, el impasible Matt se echó al rincón de la cama y nos dio la espalda sin inmutarse. Lancelot era busca pleitos, eso estaba claro, mi Circeo me estaba casi desarmando con su follada desordenada, enérgica y veloz, me claveteaba como si se fuera a acabar el mundo, sentí su leche rociando mis paredes vaginales y tuve un mini orgasmo, no pasaron ni siquiera cinco minutos y con un ruidoso “floosch” se despegó de mí, quizás porque el energúmeno de Lancelot giraba alrededor de nosotros y se le escapaban rugidos hacía el pobre Circeo. La cosa es que el malas pulgas de Lancelot, no dejo ni siquiera que Circeo me limpiara, él mismo me lengüeteo un poco de prisa y me ensarto en su pija enorme, la diferencia de tamaño me hizo correrme una vez más, afortunadamente descansaba en los cojines porque el cuerpo de Lancelot es mas pesado, pero su pija es maravillosa, dura, gruesa y larga, además que vibra y tirita dentro de mí y las consecuencias es que me hace enloquecer, le acaricio su pelaje que me excita, estoy abotonada a él y él a mí me lengüetea con ternura, me folla con frenesí, me trastorna su tosca forma de ser, me domina y además el volumen de su pene me llena completamente y me regala tantos orgasmos, Estaba gozando el momento de sentirme amada por mis machos y quizás un poco reflexionando, tan aislada del resto del mundo, desnuda totalmente, sintiendo el peludo animal que me está poseyendo así tan rico, haciéndome sentir tan lujuriosa, tan puta, pero al mismo tiempo disfrutar de sensaciones que no son conocidas por el resto de las mujeres, son emociones diferentes y que jamás se me hubiese pasado por la mente existiesen, lo disfruto tremendamente y … ¡oh! … ¡aaahhh! … está acabando en mi interior … tanta … tanta de su lechita caliente … la siento … siento como se desplaza en mi interior … siento que me infla, que me dilata, que me llena, que me vuelve loca y me provoca esas cosquillitas, me hace temblar y empujar mi trasero hacía atrás, me sacudo y vibro de placer … ¡ooohhh! … lo volvería a hacer una y mil veces más … correrme así de intenso para siempre. Aprieto su pene estrechando mis muslos y mi vagina envuelve a su miembro magnifico Lancelot había vertido toda su lechita caliente dentro de mi ensanchada vulva, con un poco de tribulación esperaba su bolita gigante se deshinchase y me dejara vacía otra vez, yo quisiera estar todo el día así llenita de sus cálidos juguitos y de ese trozo de carne que me hace tan dichosa, pero como se usar decir “lo bueno dura poco”, con un poco de resignación esperaba que eso sucediera. Comencé a mirar a Matt que todavía estaba echadito ahí a los pies de la cama, ahora se estaba limpiando su miembro, y una buena parte de este ya estaba afuera, me preguntaba ― ¿sabe él que Lancelot ha casi terminado y se está preparando sin que nadie se lo diga? ― realmente estos animalitos a veces me sorprenden, porque como si tuvieran una comunicación superior a la de los humanos, no necesitan palabras para enterarse de ciertas cosas, lo saben y basta ― pero ¿cómo lo hacen? ― Lancelot impaciente como siempre, comenzó a tironear y bastó solo un par de ellos, para desabotonarnos con un sonoro “floosch”, me quedé toda bañada esperando que el rio de fluidos saliera de mi conchita, hice un poco de fuerza para apurar la salida del líquido, ya que Matt se había alzado y me estaba lengüeteando el rostro, lo sé que me ama y se también lo que quiere, yo también lo quiero, así que le devuelvo sus besitos estirando mi lengua hacía su hocico, nos besamos por un rato, Lancelot estaba usando su riquísima lengua limpiándome como buen galán. Mi peludísimo amante Matt, me lengüeteó por todos lados, y luego se centro en mi culo, me estaba pasando su lengua por el orificio pequeñito y me estaba calentando muchísimo, si quería mi pequeño hoyito, yo estaba más que dispuesta, así que me acomodé una vez más en los cojines, mis tetas las sentía con comezón, sobre todo mis pezones, así que mientras Matt me lubricaba el ano, me enderecé un poco para sobajear mis mamas y pellizcar un poco mis pezones, lo que me puso más caliente todavía. Matt me montó diestramente y yo intenté cubrir mi vagina y dirigirlo a mi culito, pero no fue necesario, hizo todo él solito, con tres poderosos embates, me metió su bolita en el culo y comenzó su frenética follada, me estaba inflando el trasero con su bola, me estaba sintiendo con sensaciones como si quisiera defecar, pero eso es normal, así que me concentré en el placer de tenerlo enterrado en mis vísceras, Matt había hundido su estaca hasta sus bolas, las que golpeaban como el badajo de una campana contra los labios de mi vulva, la sensación es maravillosa porque esos golpes van contra mi clítoris también y la estimulación es enloquecedora, Matt me tenía entre sus zampas gritando y gimiendo como una perra en celo. Sus estocadas se hicieron más lentas hasta que casi se detuvo, me metí la mano entre mis piernas y comencé a sobajearme el clítoris, luego comencé a estremecerme en espasmódicas convulsiones, mi vientre, mis muslos, mi torso, todo temblaba y me hacía gritar lujuriosamente empujando mi culito hacía atrás para recibir toda esa lechita en mi intestino, la pija de Matt esta hecha para mi ano, me llena completamente sin hacerme sentir ninguna incomodidad, solo un inmenso placer, muevo mi culo para sentirlo, para vivirlo, para devorarlo con mi intestino estimulado por la fricción, siento cada molécula de ese pene vibrando en mi trasero, quiero su lechita en mi trasero y Matt no me decepciona, siento su cuerpo en mi espalda que también vibra y siento como me vierte su semen en mi estrecho canal anal, siento como ese acuoso semen llena mi tripa, muevo mi culito porque lo quiero todo, hasta la última gota. Matt amoroso como es, lengüetea mi espalda y mis cabellos, me ama, me tira mas hacia sí, me estrecha entre sus zampas amorosas, me quiere sentir más suya, me quiere dar más lechita tibia, me posee y yo me entrego a él con todo mi cuerpo, acaricio sus patas y su pelaje, su peso sobre mi espalda me enternece, lo amo y me siento amada. Mi amante perruno se gira y quedamos culo con culo, Lancelot se acerca y le gruñe, pero Matt diplomáticamente lo ignora, Matt sabe que entre nosotros hay un “feeling” especial lo entendemos solo yo y él, no es necesario ni siquiera que lo agarre de sus patas, el espera pacientemente que su bola se achique para tirarla fuera sin daño para él y sin dolor para mí, es el amante perfecto y preocupado. Después del habitual y sonoro “floosch”, su verga magnifica resbala casi solita, fuera de mi ano, no estoy ni siquiera adolorida, pero corro en baño a desocupar mi esfínter, me lavo y me hago un enema para limpiar mis vísceras, me acaricio mi ensanchado boquete y gozo con deleite mi masajeo, aprovecho de ducharme y terminar de limpiar mi cuerpo usado y abusado, pero contenta, feliz y apagada. Es hora de descansar, todos mis machos están reposando y yo también necesito recuperar y así estar lista para la jornada sucesiva, porque no me cansaré jamás de recibir tanto goce, tanta salvaje ternura, tanto salvaje amor.

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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NARCOSXXX

Felicidad completa.

2021-02-21


habíamos salido con mi Lyon a su acostumbrado paseo de la tarde, íbamos al parque, yo en mi bicicleta y mi amado corriendo a mi lado, con su correa, bozal y la capa que le pongo para que parezca un super héroe, porque mi Lyon tiene una super pija, una super lengua, una super resistencia, es un super macho y su amor por mí también es super, por eso se ganó su capa de héroe canino. Con su cola dorada majestuosa, él va al trote a mi lado, llegamos al parque y yo estaciono mi bicicleta en el sitio custodiado y me voy a trotar junto a él, me llevo mi mochila con agua y las bolsas para sus porquerías, nos vamos trotando por ahí, mi chocho está siempre en ascuas cuando lo veo así majestuoso y bello, estoy perdidamente enamorada de él, creo sentir su afecto del mismo modo, cuando lengüetea mi rostro, mis manos y me mueve su cola en excitación cada vez que me ve, si eso no es amor. Dándole tiempo para que haga sus cosas me senté en un banquito del parque, apareció una labrador color chocolate, muy señorita ella se acercó a olerme, seguro que sintió el olor del macho, a unos cuantos metro en una pose poco elegante estaba mi Lyon haciendo fuerzas, hizo lo suyo y yo me paré para ir a recoger la suciedad, mi Lyon se fue detrás de la perrita como desesperado, recogí rápidamente lo que tenía que recoger y me fui a ver a mi macho que me estaba poniendo los cuernos ahí en público, por suerte llegue a tiempo, porque la estaba oliendo solamente. Rápidamente le puse la correa y el bozal, después me fije en la perrita y tenía su chocho hinchado y con evidentes muestras de estar en celo, saqué un pedazo de garza y una bolsita, refregué su chuchita con la garza y me la guarde en la bolsita, luego un poco a tirones me lleve a mi macho infiel, estaba llena de celos, estaba un poco furiosa, esta es la primera vez que él mira a otra, descarado enfrente de mí, su pija se le estaba ya saliendo de su forro al muy caliente, ― ¡huy! que rabia ― pensé, me fui de regreso a casa bastante turbada y disgustada. Agarré sus escudillas y le cambié su agua y le di su alimento, pero no me quedé a acariciarlo porque no se merecía mi cariño después de ese desliz amoroso, al menos no consumó el pecado, pero la intención era esa y no se lo podía perdonar de buenas a primeras, estaba tan enojada que me fui a bañar sola, con la calidez de la ducha, también descendió mi enojo, me recordé de la garza con los fluidos de la perrita, así que agarré mi mochila y saqué la bolsita. Lyon me miraba de lejos como sabiendo que me había hecho enojar, saqué la garza y su cara cambió inmediatamente y levantó su nariz olfateando y su mirada oteaba la habitación, se dirigió hacía mi con su cola en alto, se me derritió el corazón por él, es tan lindo mi Lyon, me abrí mi bata y refregué la garza en mi chocho, él metió su nariz fría entre mis muslos y literalmente enloqueció, se alzó en sus patas y me empujaba, tentaba de hacerme caer, me fui girando y escondiendo mi chocho hacía mi dormitorio. Le puse sus calzas en sus patas delanteras, pero él quería meter su nariz en ese chocho que emanaba esencia de perra en celo, me recosté en el borde de la cama y el con fuerza embistió mi conchita, comenzó a meter su lengua al interno de mi chocho, escalofríos sin fin por mi espina, arqueando mi espalda subí mis muslos para recibir toda su atención, jamás lo había visto tan caliente, me danzaba por delante, me parecía más hermoso, tantos deseos por mi chuchita, me halagaba. Cinco o seis veces intentó penetrarme en la posición del misionario, pero lo única cosa que lograba era hacerme gritar de placer al sentir su enorme pija entrar violentamente en mi chocho, para rápidamente resbalar fuera, me di cuenta de que no era la posición adecuada para el grado de excitación de mi Lyon, me deseaba como nunca y yo lo quería disfrutar en esa condición de calentura. Me subí a la cama y me coloqué en cuatro sumisamente, él de un salto se puso detrás de mí y me dio unos tres o cuatro insuperables lengüetazos, después me montó y rodeó con sus patas mis caderas y me tiró hacía él asegurándome firme hacia atrás, me agaché y guie su pija hacía mi chocho, el empellón fue fuerte y violento, me hizo chillar y el goce de sentir su pija gorda en mi conchita fue sublime. Mi Lyon me estaba poseyendo otra vez como su hembra, como al tercer embate su bola también entro en mi almejita y comenzó a henchirse dentro de mí, no hay cosa más maravillosa que estar empalada así colmada, así totalmente llena, abrí más mis piernas para que mi cuerpo se enanchase un poco más y acomodar a mi macho en lo profundo de mi vagina, sus frenéticos movimientos ya me estaban estremeciendo y enloqueciendo. Me acomodé bien sobre la frazada y con mis dedos alcancé sus cojones que golpeaban mi clítoris sólido, rígido, comencé a acariciar mi clítoris entre mis dedos, mi lascivia crecía al igual que mi frenesí, la verga de mi Lyon había crecido mucho más que de costumbre, lo sentía que no terminaba de crecer en mi interior, la fricción de su pene y de su bola contra mis elastizadas paredes rosáceas me estremecían poco a poco, más y más, en un crescendo de sensaciones, Lyon me estaba llevando hacía un maravilloso orgasmo. Fornicar con mí macho era lo que yo más deseaba, el primer pensamiento al despertarme y el ultimo al irme a la cama era la dulzura, la lujuria, la libidinosidad, que Lyon había traído a mi vida, tanto de convertirme en la hembra preferida de este macho que me posee por completo. Mis caderas comenzaron a moverse en un frenético movimiento de fornicación, mis dedos de los pies encrespados a más no poder, mis muslos tiritan y mi vagina también, me voy en una espiral de contorsiones y espasmos, todo mi cuerpo vibra, todo mi cuerpo se encoje y se estira, me estoy corriendo en su vergota gruesa, gorda, inflamada, mi paroxismo llega al culmine de la lujuria cuando siento su lechita a mares vertiéndose en mi cérvix. Me quedo sin fuerzas, aturdida por las fuertes sensaciones, agradecida por tan potentes orgasmos, pendo de su verga mientras mi vagina se contrae y soba esa pija que continua a expeler líquido seminal en mi chocho, siento chorritos escapando de mi concha, esta es señal de que mi Lyon se está deshinchando y luego saldrá de mi coño, froto mi clítoris como si fuese un objeto mágico, y en realidad lo es, porque me regala orgasmos con magia, orgasmos que me hechizan. Mi todo, mi único amor, luz de mis ojos, con un sonoro “floosch” se despega de mí, soy libre una vez más, pero mis entrañas están sintiendo el vacío enorme que deja su verga exquisita, un charco de semen queda en las toallas sobre mi cama, por un rato quedo con mi culito por aire, mi amado me limpia con su lengua prodigiosa y mi conchita reacciona con espasmos, grito su nombre ― ¡oh! mi Lyon querido y adorado … cuanto te amo … ― mientras unas pequeñas convulsiones me golpean haciéndome enarcar mi espalda y abrir aún más mis nalgas. Me encuentro con mi sexo ardiente y ahíta de orgasmos, me relajó mientras mi estirada vagina vuelve a su tamaño y los pliegues rosáceos dejan de tiritar, estoy toda bañada en semen canino, me siento feliz quisiera continuar más mis fuerzas no me acompañan, mis piernas aún tiemblan y mis tetas las siento hinchadas y endurecidas, acaricio mis pezones húmedos de mi propio sudor. Estiro una mano y me encuentro con el dorado pelaje de mi Lyon hermoso, la tibieza de su suave cuerpo peludo me atrae, paso un muslo sobre su lomo y descubro que su pija está aún afuera de su forro, irresistible, me enderezo y me inclino ante su majestuosa verga, le doy unas caricias con mi lengüita, él me mira con esos ojos ardorosos, la tomo con mis manos y me la trago ansiosa, mis jugos y los de él los siento en mi paladar, que coctel más delicioso. Se la chupo por varios minutos hasta dejársela limpia, pulcra, bruñida y guardada en su estuche de pelos, pronta al uso, él me da un lengüetazo en mi mejilla como reconocimiento y yo le devuelvo su beso con mi lengua y con mi boca, nos quedamos quietecitos, abrazados. Apagada y satisfecha, me adormecí por un par de horas, me desperté cuando Lyon bajo de la cama y lo sentí bebiendo agua, me recordé de la garza, me levante y fui a buscarla, Lyon me siguió como siempre lo hace, tratando de meter su hocico entre mis muslos yo estoy acostumbrada así que lo empujo con mis rodillas, pero alguno de sus lengüetazos son certeros y terminan entre mis labios vaginales, sacándome pequeños chillidos y repentinos escalofríos, a veces me detengo y abriendo mis piernas, abro los labios de mi vagina y los dejo lengüetearme por algunos enloquecedores minutos, más de una vez me ha hecho alcanzar un espontaneo orgasmo en esa posición, me trastorna. Refregué la parte externa de mi chocho y mi culito con la garza, él una vez más reaccionó alocadamente saltando sobre mí y empujándome como desesperado, me quiere comer el choro y yo lo deseo, pero me gusta en la comodidad de mi cama, paso a buscar toallas frescas al baño y aprovecho de orinar, Lyon siempre ahí a danzarme su danza amorosa y romántica, ¡oh! cuanto me excita este perro loco. No termino de alzarme y ya mi chocho ha sido lengüeteado un par de veces, me envuelvo en las toallas y hago una danza de los velos a mi amante, más cachondo se coloca, lo hago enloquecer y yo lo sé, su verga esta ya casi la mitad fuera de su funda y todavía no llegamos a mi cama, en el vano de la puerta de mi dormitorio me detengo abro las toallas y mis piernas, él no pierde tiempo y enfila su lengua en mi chocho caliente, mi vientre y mi pelvis tiritan con sus caricias, agarro mis tetas y las aprieto con fuerza hasta juntar mis pezones y refregarlos uno contra otro, estoy caliente, lo empujo con una pierna y me siento al borde de la cama con mis piernas abiertas, él se abalanza a mi chochito y comienza a lamerme como solo él sabe hacerlo, mi Lyon me está matando de goce. Después de dos orgasmos casi consecutivos, le debía la recompensa a mi amado peludo, salte a la cama y me puse en cuatro, mi Lyon me lengüeteo escrupulosamente portándome a la cima del placer y muy cerca de otro orgasmo, lo sentí que se paseaba detrás de mí, cosa que aprendí a entender que todavía no estaba listo, me acomodé un poco mejor y le ofrecí mi chocho abierto, por debajo me unte la famosa garza, eso bastó. Lyon me salto encima y empezó a puntear con su pene alrededor de mí chocho y mí ano. No pasó mucho tiempo y como a la cuarta punteada la mitad de su pija estaba dentro de mi y con otros dos embistes, su bola se coló enterita dentro de mi chocho haciéndome lanzar un par de chillidos, porque la sensación es siempre increíble, comenzó su frenética cogida, haciéndome temblar entera con la fuerza animalesca con la que me follaba mi chochito, el roce de un polla y bola dentro de mí, muy luego me tenían casi aullando de placer, agarré sus patitas traseras para que no intentara salirse, me encanta cuando queda quietecito en mi espalda y los calientes chorritos de su semen se descargan en forma interminable al interno de mi vagina. Me tenía firmemente agarrada con sus patas delanteras y podía sentir sus jadeos cerca de mi oreja, estaba meneando mi culito para aumentar mi goce, sentí unas cosquillitas en mi cérvix e imprevistamente me golpeo un orgasmo que me hizo temblar mis muslos y mi vientre, toda mi zona pélvica se estremeció con ese gustito exuberante, empuje hacía atrás con toda mis fuerzas, estaba intensificando esas oleadas de placer que se apoderan de mi chocho y su polla que continua a palpitar dentro de mi concha y su bola que no para de crecer, las violentas embestidas no cesan, como tampoco ese hormigueo en mi culo que se contrae y mi conchita que aprieta esa magnifica verga que me llena plenamente. Mi Lyon ha detenido sus embates y su polla comenzó a palpitar y a sobar mis estrechadas paredes vaginales y ahora siento su leche que comienza a inundarme, ¡ooohhh! mi dios, me está haciendo acabar otra vez, aferro con fuerza las sabanas para mantener mi cuerpo que se estremece y esos deliciosos escalofríos que me recorren por todas partes, no se como no me desmayo ante estas oleadas que me envuelven en un sinfín de sensaciones enloquecedoras, mi amante es insuperable en el dar placer, ya lo dije una vez, soy adicta a esta pija rosada y esa bola blanquecina, están hechas para mi goce. No sé cuanta cantidad de semen me ha echado esta vez, pero mi vientre se ve más abultado que de costumbre y me siento más hinchadita, sé que faltan solo minutos para que su bola se achique lo bastante para salir de mi chocho, pero eso lo puedo retardar colocando mi mano en mi boquete y de pasadita me refregó mi clítoris y me provoco otro par de orgasmos, me siento una perra feliz, mi Lyon tiene en mi a su perra siempre dispuesta para gozar con él por todos mis orificios. Estoy ahí toda temblorosa y de mi boca fluye un poco de mi saliva, me siento un poco atontada, aturdida ante tantos orgasmos, me siento satisfecha pero llena de energías para volver a recomenzar una y otra vez, mi cerebro también ha sido excitado al máximo y la sensación de apaciguo me tranquiliza, mi cuerpo entero ha sido estimulado y la excitación me da esa sensación de paz, amo a mi Lyon por todas estas cosas que hacen de mi vida, una cosa maravillosa, ¡oh! cuanto es bello sentirse amada así con esta plenitud. ¡Ooohhh! se esta saliendo, ¡aaahhh! sí, me dejo caer sobre mi cama pero solo para volver con mis manos sobre su polla que tiene esa mezcla de nuestros fluidos, ese néctar que tanto él como yo compartimos, porque el se echa a lamer su verga y yo estoy ahí sedienta de ese néctar, mi lengua saborea esa humedad que cubre toda su polla, es el apogeo de nuestra copulación, juntos a lamer ese instrumento de placer fabuloso, cuando me la trago toda en mi boca, él me lengüetea mis mejillas, me da besitos y yo también le ofrezco mis labios para besarnos con pasión. Exhausta después de haberlo compartido todo con mi amante perruno, me volteo de espalda y agarro mis tetas, las masajeo con vigor, mis manos recorren mi torso y terminan abriendo los labios de mi concha que esta empapada de semen que fluye sin cesar por mis muslos, meto mis dedos en ese charco y chapoteo un poco, luego bañados de lefa de mi amante me los llevo de nuevo a mi senos que se sienten estimulados con ese manjar que los baña completamente, vuelvo a saborear ese zumo delicioso llevándome los dedos a la boca, estoy todavía caliente, quisiera algo fuerte, quisiera hacerme daño, sentir tanto placer con una mezcla de dolor sexual, mis dedos bañados se van a mi culo y comienzo a forzar mi estrecho ano, descansare un poco para que mi amante se haga cargo de esta necesidad mía, quiero que me folle el ano, quiero que me rompa el culo como solo él sabe hacerlo, soñando ese momento, me quedé aletargada. No sé si fue un momento o un tiempo más extenso que permanecí adormecida, pero cuatro de mis dedos estaban todavía en mi culo, me alcé en mis codos y vi a mi amante que dormía raja, como suelen hacer los machos después de haber fornicado placenteramente con su hembra, recogí la garza aquella y la pasé cerca de su nariz, automáticamente abrió sus ojos marrones y con un poco de modorra se levantó moviendo su cola. Me puse en cuatro y él vino detrás de mí, me refregué la garza en mis glúteos y en mi orificio anal, mi Lyon me lengüeteó con avidez y por un largo rato, tratando de meter su áspera lengua en el hoyito rosado de mi culo, provocándome deliciosas contracciones y gemidos sin cesar, me abrí mis nalgas para que me penetrara, quería esa lengua dentro de mi intestino, quería algo que me penetrase por ahí, mi Lyon adivinó mis ansias y salto sobre mí. Mi Lyon me atrapó entre sus zampas y me tiro hacia su polla, puse una mano en mi conchita para que atinara a penetrarme el trasero, con excelente puntería la punta de su verga penetró mi culo, me hizo gritar, pero yo lo necesitaba por ahí, quería gozar de esa penetración deliciosamente lacerante y desgarradora, quería sentir esa sensación de que te están partiendo en dos, quería esa violencia, quería sentir ese abuso, quería sentir la calentura de mi amante, fuerte, impetuosa y agresiva. La penetración andaba de maravilla, pero tenía que hacerle espacio a su bola, esa es una sensación aparte e indescriptible, una fuerza enorme empujaba ese globo dentro de mi esfínter provocándome un dolor y un goce que me sobrepasaba, tenía mis manos arañando las sabanas y mordía mi labio inferior hasta hacerme daño, mi rostro estaba deformado de lujuria y mi ano se dilataba un poco más, dejando entrar esa bola caliente dentro de mis vísceras, era pasado lo peor, con mi frente sudada y respirando cortito, sabía que venían esos orgasmos infinitos y me preparaba para esa dicha voluptuosa de lascivia. Los embates de mi Lyon eran siempre enérgicos y toda esa mole de carne en mi esfínter ya no me procuraba aflicción, las cosquillitas estaban regresando, comenzaron justo por el estrecho y dilatado orificio de mi culito que tenía todo ese roce con la pija de mi Lyon, me acomodé con mi rostro sobre las sabanas, mis tetas pendían y rozaban a veces los dobleces de la ropa de cama, todo me estimulaba, aferré sus patas traseras, pero más que aferrarlas, comencé a acariciar su peludas extremidades que daban saltitos empujando la verga de mi Lyon en las profundidades de mi intestino. Me clavaba su estaca una y otra vez a una velocidad enloquecedora, ya me había hecho acabar dos veces y yo obviamente quería más, con mis manos en mis glúteos, forzando la abertura de mi ano, empecé a empujar hacía atrás para que me follara más y más, una caliente sensación comenzó a inundarme, mi Lyon me estaba dando su lechita por el culo, mi esfínter se contraía y mi intestino se inflaba con ese líquido hirviente, mis nalgas comenzaron a temblar, también mis muslos y luego mi vientre y mi torso y todo mi cuerpo, oleadas de espasmos orgásmicos me hicieron gruñir y gritar en modo animalescamente salvaje, me estaba corriendo junto a mi Lyon amado. El tiempo desapareció, esos temblores me acompañaron por un lapso inmensurable, no sé si fueron segundos o minutos, pero no paraba de vibrar toda mi humanidad, hasta un llanto de placer y grititos agudos me provocó este orgasmo gozoso, humedecí mis labios con mi lengua porque tenía una sensación de boca seca, no terminaba de mover mis caderas en los sentidos del reloj y luego, al contrario, todo lo que pudiese incrementar mi orgasmo infinito lo hice. Mi Lyon estaba quietecito y jadeaba por sobre mi hombro, una que otra gota de su saliva caía en mis carnes desnudas que me quemaban, todo era placer, todo era goce, todo había sido perfecto, una enculada que me la recordaré por un largo tiempo y que seguro mi ano un poco maltrecho también, pero esa sensación inicial viene opacada con creces con toda la concupiscencia y placer que se siente después, de seguro volveré a repetirlo. Ahora si que aferré con fuerzas las patas traseras de mi Lyon, porque si se mete a tironear, me hará daño y quizás se haga daño a sí mismo, así que hay que controlar la salida de su bola y su maravilloso pene de mi ultrajado boquete, como dice la canción “despacito … poco a poquito …”, su bola ya estaba presionando para salir, la podía sentir en los bordes de mi ano, me hizo gritar cuando su circunferencia atravesó mi esfínter en salida, su pene resbaló fácilmente fuera de mi ano, una buena cantidad de líquido también se versó sobre las toallas. Me quede exhausta de verdad, inmóvil y recuperándome de todas esas sensaciones placenteras, voluptuosas y que repetiría una y mil veces, son placeres prohibidos y quizás justo por eso es que son tan ricos, yo amo a mi Lyon tanto como él ama a mí, no hay fuerza de la naturaleza que pueda separarnos, el afecto que me da mi amante perruno es incomparable, él confía plenamente en mi y yo como a todos los machos de cualquier especie, tengo que cuidarlo que no se me vaya detrás de cualquier poto caliente. Somos de especies diferentes, pero anatómicamente su pija me calza a la perfección, ya sea por detrás como por delante, también en mi boca es un deleite o también el solo hecho de masturbarlo para que se corra en mis tetas y espalmarme su lefa por todo mi cuerpo, es tanta que alcanza y sobra, me siento suya, me siento feliz, mi Lyon completa mi felicidad … Comentarios, sugerencias, criticas, experiencias propias y todo lo que contribuya a mejorar mis relatos se agradecen de antemano, escribir a: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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NARCOSXXX

Lyon mi todo II

2021-02-07


Me encaminé hacía la ducha con el propósito de rasurar mi chochito, no habían crecido mucho mis vellos púbicos, pero de siempre me ha gustado mantener mi chorito como cuando el buen señor me trajo a este mundo, me encanta tocar mis labios lisos y suaves, además, me excita el roce de mi carne peladita con la tela de mis tanguitas, como cuando el calzoncito se mete entre los labios y refriega mi sensible clítoris, me caliento al límite del orgasmo espontaneo, me mantiene en un estado de excitación que me hace sentir viva. Me desvestí de mi bata y me metí en la bañera, sumergiéndome en el agua a temperatura, una especie de relajo se apoderó de mí, comencé a refregar mi cuerpo con la esponja y abundante espuma, el agradable aroma de las sales de baño llenaba la atmosfera del cuarto de baño, bajo el agua y a escondidas por la abundante espuma, mi mano como ajena a mí, se deslizó por la hendedura de mi cavidad vaginal, sin prisa ninguna acarició mi clítoris, el orificio de mi culo se contrajo por reflejo de placer, mordí mi labio inferior. Me estaba sintiendo muy excitada, me estaba recordando de mi último novio, en esta misma bañera nos metíamos juntos y yo le besaba su pija prieta y erecta, los cambios lujuriosos de su cara mientras yo lo mamaba y acariciaba sus cojones, me encantaba aferrar sus glúteos masculinos y peludos tirándolo hacía mí, sintiendo su polla hasta dentro mi boca llegando a mi garganta, me gustaba sentirme puta con él, entregarme por entero a él, darle mi culito, masturbarlo y tragarme toda su lefa caliente … pero a él no le gustaba … ¡hombres! … eres muy puta, me recriminaba. Otra figura erótica para mí era una compañera de trabajo que poseía unos senos muy pero muy grandes, la imaginaba en posiciones lésbicas de ella en mi confronto, no me gustaba pensarme a mí como lésbica, pero si otra mujer me lo hacía a mí lo aceptaba con placer, mi dedo subía y bajaba por mi ranura vaginal aumentando mi excitación, imaginaba a tetas grandes chupando mis pezones y lengüeteando mis senos túrgidos. Mis piernas estaban estiradas, tiesas y mis deditos refregaban mi clítoris frenéticamente haciendo espuma en la superficie del agua, mi barbilla estaba tocando la espuma, mis jadeos y gemidos eran elocuentes, mis tetas enhiestas se cimbraban y entre grititos y sollozos me corrí convulsionando envuelta en la calidez del agua que cubría todo mi cuerpo, me afirmé al borde de la vasca para no seguir deslizándome y hundirme en el espumoso líquido, repentinamente sentí su lengua húmeda en mi brazo, era mí mascota, Lyon. Lyon, mi Golden Retriver, había entrado y moviendo su cola alegremente, me saludaba solo como él sabe hacerlo, pasando su larga lengua raposa por mi mano, mi brazo y finalmente mi cara, sin que yo lo pudiese evitar, él se encaramó al borde de la bañera y se introdujo en ella, ya nos habíamos bañado muchas veces juntos y él sabía cómo meterse a la vasca, doblé mis piernas para hacerle espacio y procedí a bañarlo, él es amante del agua tanto como de mi chochito estrecho. Su suave y hermoso pelaje dorado estaba empapado y comencé a versar shampo y con la esponja a mojarlo, él mientras esta en el agua esconde su maravillosa lengua y respira con su hocico abierto, yo besaba su nariz fría y los costados de su hocico mientras lo lavaba acuciosamente, abrí al máximo mis piernas y como él estaba sentado me acerqué a él para tocar su pelaje con mis tetas, lo abracé y refregué mis pezones que, como pitorros endurecidos, resaltaban en la blanca redondez de mis senos. Bajé mi mano derecha hasta tocar el peludo forro que encierra a su miembro, con delicadez mi mano comenzó a masturbar su funda y el pene empezó a salir de su escondite, el agua túrbida de jabón me permitía ver el color rosáceo de su verga, con mi mano izquierda inicié a frotar mi clítoris que se endurecía una vez más, Lyon jadeaba y la mitad de su lengua salió de su hocico, lengüeteaba mi rostro y me daba besitos jugosos en mis labios, pasaron unos minutos y me estremecí en otro orgasmo esplendoroso, Lyon se había alzado y follaba mi mano frenéticamente, al final él también se corrió enturbiando un poco más el agua. Salimos de la bañera estilando agua, le puse su bata gruesa para que absorbiera un poco de agua y luego comencé a secar mi cuerpo, Lyon se sacudió tres o cuatro veces, después comenzó a meter su fría nariz entre mis muslos causándome temblores y vibraciones, juque con él cerrando mis muslos y danzando alrededor de él, cosa que al parecer lo excitaba mucho, su pene rojizo pendía bajo su vientre y no pude resistirme, coloque mi bata en los mojados azulejos del piso y me arrodille inclinando mi torso para meter mi boca a la altura de su lujurioso pene. Lyon al sentir mi cálida boca cerrándose entorno a su verga gordota, se inmovilizó por completo, lo que me permitió aferrarlo a su base y comenzar una mamada amorosa a su pija bruñida y dura, estaba vez sus chorritos comenzaron a salir antes y mi boca comenzó a chorrear parte de su semen abundante, ni por más que lo intentaba, estrías de esperma chorreaban por mi barbilla, se lo chupé hasta que él comenzó a tratar de levantar su pata, signo que ya no quiere más y necesita descansar, solté su pija no sin antes versar un poco de su lefa caliente en mi mano para espalmar en mis senos endurecidos, Lyon se acomodó en un rincón para terminar la limpieza de su polla reluciente. Lengüeteé mis dedos saboreando los vestigios de semen de mi adorado amante, después termine de secarme y me fui a mi dormitorio, como fin de semana, estaba indecisa si vestirme o no, al final opte por una malla color carne que se estrechaba a mi conchita haciéndome sentir sexy y cachonda, me calcé unas medias de lana coloridas sin talón y que cubrían mis muslos hermosamente torneados, luego preparé la escudilla de alimento para mi Lyon, le cambié su agüita y me fui a degustar una colación reparadora después de esos dos maravillosos orgasmos. Al ruido de las escudillas, Lyon apareció y se dedicó a alimentarse, bebió agua y después, satisfecho, se fue a su colchoncito a relajarse, como todo buen macho después del sexo, se quedó dormido raja, yo procedí con las labores de la casa ordenando y limpiando, hice mi dormitorio, sequé el baño y después me fui a mi oficinita donde tengo mi computador con pantalla gigante, saqué los dos consoladores que había dejado de la noche anterior, los olí y unas cosquillitas recorrieron mi espina dorsal, no pude evitar de emitir un gemido y arquear mi espalda, mientras apretaba mis muslos y levantaba una pierna, los recuerdos era cochinísimos y cachondos. Estuve turbada por un par de minutos sin saber si meterme otra vez los consoladores o llamar a Lyon, al final me repuse no sin antes ajustar mi malla por el medio de mi hendedura vaginal, a cada paso esa cosa se refregaba sobre mi clítoris mandándome urgentes señales de goce, me fui al cuarto de estar y me derrumbé con mis piernas abiertas y llamé a mi amante. Lyon adormilado apareció con su divertida mirada en el vano de ingreso del salón, apenas ver a su ama con esos muslos invitantes y su chorito resplandeciente de zumos vaginales, se dirigió rápidamente con su cola esplendente hacía mi chocho, clavo su hocico y comenzó a hurguetear con su lengua dentro de mi cavidad rosada y fecunda, escarbaba a la búsqueda de más fluidos, lamía y lamía sin cesar, giraba su cabeza cambiando la angulación de sus lengüetazos fervientes, yo yacía ahí como una gelatina que vibraba y tremaba de goce, lascivia y lujuria, lanzando chillidos, grititos, quejumbrosos gemidos y meneaba mi pelvis con placentero abandono. Alcé mis piernas y él amplió sus lamidas a mi estrecho y estriado culito que se contraía ya en anticipo de lo que se estaba formando en mi bajo vientre, un cosquilleo ligero que se extendía por mi barriguita, subía hacia mis pechos, pinchaba la punta de mis pezones y continuaba mas arriba por los costados de mi cuello, hinchando mis venas, sensibilizando todos mi poros. Agarré la cabeza de Lyon y metí su hocico dentro mi chocho, me lo quería engullir por ese boquete ardiente, las convulsiones explotaron en mi y ya no tuve más control de mi cuerpo, mis muslos estrechaban los mofletes peludos de Lyon y toda mi zona pélvica se movía hacia arriba y hacia abajo, mis manos soltaron las orejas de Lyon y terminaron a puños apretados a la altura de mis hombros, meneaba mis grandes tetas de lado a lado, mi sensible clítoris palpitante era protegido por el bloqueo de mis muslos cerrados que también se sacudían en continuos temblores … ¡mi dios, que orgasmo! Lyon muy bien comportado, no me acosaba, se echó a mis pies y me miraba expectante, recuperé mi dignidad de perrita y mis energías y deseos regresaron a por mi macho, tenía que ser poseída por él, me fui a mi dormitorio pasando por el baño a recoger un par de gruesas toallas, todo el tiempo él tratando de alcanzar mi cuevita lampiña que goteaba humores deliciosos, una vez en la cama puse tres cojines grandes en mis vientre y abriendo mis muslos todo lo posible le presente mi tesorito bañado y sabroso, todo para él. Mi ardoroso amante peludo no perdió tiempo y inicio un ataque de lengua a mis labios vaginales totalmente abiertos, su lengua entraba hasta el fondo causándome estremecimientos poderosos y aullidos de perra caliente, luego sentí sus patas delanteras en mi espaldas y sus tupidos y melenudos cuartos traseros en mis muslos y nalgas, algo calientito me golpeaba mi chuchita y a veces el orificio del culo, arqueé mi espalda y el hizo centro, un bombeo fenomenal me hizo gritar cuando toda su verga entro en mí, hasta esa gruesa bola suya me penetró profundamente, agarré las sabanas y mordí los cojines, sintiendo el azote de sus cojones contra mi clítoris. Abrí más mis rodillas para separar mis piernas y tener esa sensación de ser henchida, esa sensación de sentirme tan llena, rebosante de polla, su carne ensanchando todo mi canal vaginal, su miembro colmándome toda, estirando los pliegues de mi vagina, saturando cada estrechez, sintiendo la bola crecer hasta bloquear cada espacio de mi chocho y sus embates frenéticos a mi chuchita famélica de verga, luego de una calma minúscula, sentir los raudales de esperma hirviendo llenando aún más mi chorito impregnándolo de ese semen canino, acuoso y cálido, abundante y chorreante bañando mis paredes intimas y delicadas que palpitantes acogen el caudal que fecundará a esta perra humana. Me acomodo para aguantar los múltiples orgasmos que me ocasiona este portentoso pene, no quiero dejarlo ir sin sacudirme de lujuria en esa polla esponjosa de Lyon, mi venerado e idolatrado amante perruno, lo quiero y lo amo por todo lo que me da sin exigir nada a cambio, él es siempre contento y satisfecho con todo lo que le doy y yo estoy dispuesta para él día y noche, si el dice … ¡upa! … yo digo … ¡chalupa! … nos encontramos en el sillón, en el suelo, en la bañera, en mi cama, en su colchoncito, en el balcón, no hay lugares vetados ni orificios prohibidos, soy suya y él es mío. Mi Lyon … mi todo, lo digo una y otra vez, jamás me ha dejado insatisfecha, jamás me ha reclamado porque no me duché, jamás ha manifestado alguna contrariedad para lamerme, chuparme, lengüetearme, comerme por todos lados, mis senos, mis pezones, mis glúteos y en especial mi chochito son para él y todas las veces que quiera. Ahora estoy pegadita a él, sintiendo su aliento cerca de mi oreja izquierda y una que otra gota de su saliva en mi espalda, soy su perra y me someto voluntariosa a sus apetitos y antojos, el hace correrme en modo bestial, cuando fornicamos lo hacemos como dos animales, aunque si somos de especies diferentes, nuestro cuerpos sexualmente se complementan a la perfección, su polla de macho canino esta hecha para la hembra humana, gruesas dimensiones y ríos de semen que desencadenan mi libido, mis fluctuaciones hormonales se van a mil, la química sexual que llega a mi cerebro me incita a hacer el amor con él una y otra vez. Mis orgasmos fluyen con una rapidez increíble, quedo a veces aturdida ante tanto placer, ante tanta lujuria, ante tanto desenfreno pasional, su pene tiene una gama de estímulos que se diversifican cada vez, miro hacia atrás y veo su culo todavía bombeando semen dentro de mí, me agito como una perra en celo y empujo mi trasero sobre su pija punzante, el contraste de colores de su verga escarlata contra el cándido y rosado de mi coño, hace más atractiva y sensual la escena, sus bolas gigantes descansan sobre mis labios mayores, él es retenido por las ansias de sus cuerpo de inseminar a esa perra que gime conectada a su verga. Mis expresión facial era distorsionada por continuas ondas orgásmicas, mis grandes tetas permanecían aplastadas contra los cojines, sentía que mi Lyon estaba todavía en lo más profundo de mi ser, pero la presión menguaba poco a poco, mi mirada salaz disfrutaba la vista de mi amadísimo perro follándome el chocho una vez más, reflejo al espejo al muro mostraba mi abandono y mi lascivia total. Me sentía como una joven esposa, mi marido me tenía atrapada entre sus patas, el hambre sexual de mi chocho había sido placado, mis piernas tremaban después de tan maravillosa follada y sin aviso alguno, su gruesa polla se deslizó fuera de mi coño el que latía en temblorosas contracciones al sentir el vacío dejado por semejante verga, un rio de lechita se vertió sobre las toallas y yo me fui agotada y exhausta hacía adelante y me quedé dormida muy feliz, sintiéndome amada y protegida por mi macho acostado junto a mí. Lyon sabe que me puede coger cuantas veces quiera, pero cuando estoy en mi periodo menstrual él no deja de follarme todos los días y en diferentes horarios, no me interesa si alguien o alguno ha esparcido rumores y habladurías sobre mi y Lyon, solo sé que le pertenezco tanto como él a mí, soy mujer y soy hembra de un macho, mi Lyon. Me desperté jadeando, soñaba con mi macho melenudo que estaba usando maravillosamente su lengua en mi húmedo chocho, esa lengua ardiente y hábil que excavaba en lo profundo de mi coño en ebullición, pero no era un sueño, efectivamente su lengua maestra me estaba follando el coño, mis jadeos aumentaron a gemidos y mis gemidos a chillidos y grititos, quisiera que me profanara hasta el mismo vientre y follase mi chocho hasta con sus orejas. Me estaba tomando en su hocico para llevarme a los altos cielos del paraíso, me hacía retorcer y gruñir como la perra que soy, miré a su bajo vientre y vi que su polla magnifica estaba asomándose, solapadamente su lengua salaz acariciaba mis carnes delicadas y ansiosas de su pene aguzado, saltó repentinamente sobre mi espalda, acomodé los cojines bajo mi vientre y adopté la mejor posición para ser penetrada por él, es más, puse mi mano entre mis muslos y apenas sentí su carnosa vergota caliente, la enfilé en mi chuchita y el comenzó a pistonear mi vagina con fuerza y velocidad. Grité sintiendo su poderosa bola inundar mi chocho elástico, estirando mis carnes libertinas y obscenas, ávidas de su pene colosal, una vez afianzada su bola dentro de mi augusto chocho, la frenética vibración de su pija inició un martilleo infinito, mis tetas se refregaban en los cojines estimulándome aún más, la ferviente excitación hacía tensar mi cuerpo desnudo y ágil moviendo intensamente mis caderas hacía atrás, girando mi cabeza podía ver el dorado pelaje de mi amante que se cimbraba con sus potentes embates, era una cosa salvaje y erótica, instintos animales ancestrales aparcados en mi cerebro que se reavivaban en mi piel. Ser fecundada por un macho como Lyon era simplemente sensacional, mi fértil chocho se contraía para mamar su lechita, esa esperma acuosa llena de billones de cachorritos que nadaban hacía mi útero para fertilizarme, sus fuertes patas me mantenían agarrada por mis curvilíneas caderas mientras, yo lo mantenía agarrado de sus patas traseras, mi enorme amante me montaba como un semental. Atrás quedan los mitos y tabúes de la sociedad mezquina y mojigata, soy una mujer libre que disfruto de mi libido, mi calentura, mis experiencias, aprovecho las oportunidades nuevas, tal como ser follada por mi amada mascota, lo amo, lo necesito, soy Lyon dependiente, no puedo hacer a menos de su verga majestuosa, de su lengua intrusa, de sus inagotables energías. Sigo pegada a su vergota, sigo teniendo orgasmos de intensidad variable, algunos mini y otros que me hacen estremecer toda, grito y chillo, guturales quejidos y gemidos escapan de mi garganta rauca, me estiro y me pliego bajo las placenteras ondas de placer que genera esa pija vibrante, sabrosa y que me rellena de su néctar seminal. Con las manos apretadas a las ropas de mi cama, espero ser liberada por mi amo y amante, estoy pendiendo de su verga que en cualquier momento resbalará de mi chocho dejando un vacío que nadie mas puede colmar, el privilegio de ser poseída por este semental no puede ser igualado, estoy dispuesta a entregarme a él por siempre, me encanta el goce que me hace sentir y que jamás antes que él, nadie me hizo sentir, me enloquece. Siento que su bola está luchando por escapar de mi chuchita, mi vulva completa se contrae cuando siento esta fuerza presionando mis carnes sensibles y otros orgasmos fuerzan la contracción del pequeño hoyito anal y mi túrgido clítoris explota en espasmos varios, me hace convulsionar con lascivos gritos, mientras cierro mis ojos humedezco mis labios tiernos y pulposos, me estoy corriendo una vez más, luego su pija con un sonoro ruido resbala finalmente de mi chocho derramando semen canino por todo mi lecho, muslos y piernas, contraigo mi vagina para expulsar los últimos chorritos de mi interior. Exhausta pero agradecida, me giro y mamo su pija regordeta, el sabor suyo y el mío llena mi boca, Lyon echado sobre mis frazadas, lengüetea su verga junto a mí, su lengua alcanza mi mejilla como besándome con cariño y amor, él también me ama, esto ya lo sabía, pero igual hace henchir a mi corazón, me adormezco con su verga en mi mano, su olor penetrante en mis narices y sus deliciosos fluidos goteando de mi chocho agradecido. … Comentarios, sugerencias y críticas se agradecen: luisa_luisa4634@yahoo.com

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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NARCOSXXX

Lyon mi todo.

2021-02-07


Lyon … Lyon … detente perro estúpido … detente … Esta soy yo, Constanza, que grito a mí perro el cual trata de follar el cojín de mí diván, estaba cansada de tener que lidiar con Lyon, mi Golden Retriver de dos años, que no cesa da comportarse en modo horrendo y vergonzoso. Lyon desde hace un par de meses, se había desencadenado y todo lo que le parecía follable, él le saltaba encima y comenzaba con sus movimientos para aparearse, a veces poniendo en muestra una polla gruesa y larga con una hinchazón en su base, me tenía desesperada y no sabía que hacer, así que lo llevé al veterinario para tratar de encontrar una solución al bochornoso problema. El veterinario le hizo una revisión completa, se cercioró que todas sus vacunas estuvieran al día, revisó sus dientes y completó los exámenes diciendo … este perro esta saludable y se le ve muy feliz … ¿qué cosa más quieres hacerle? … - Doc. El problema es que Lyon esta en una edad en que sexualmente todo le atrae, mis muebles, mis cojines, mis invitados, incluso mis piernas … es muy bochornoso y molesto - Lo sé Conny, pero a esta edad son así y lo único que se puede hacer es castrarlo o buscarle una novia. - Bueno, explíqueme esas soluciones Doc. - Bien, cortarle los cojones o buscarle una hembra para follar. - ¡Oh! que guarro este perro … lo pensaré Doc. Dejamos la clínica y nos fuimos de regreso a casa, Lyon continuaba con su comportamiento de macho y yo no me decidía por una solución. Una tarde, antes de irme a la cama, fui a darme el consueto paseo por la casa verificando que todo estuviera en orden, todas las cerraduras aseguradas y cerradas, el gas cortado, el agua cortada, como de costumbre todo estaba bien, así que me dirigí a mi dormitorio. Lyon estaba sobre su colchoncito, estaba lengüeteando la pija más grande que haya visto nunca, habrá sido por que me encontraba ovulando y tenía unas ganas locas de follar, habrá sido la conversación con el veterinario, no se como me encontré arrodillada a mirar de cerca esa verga rosácea, húmeda y esplendorosa. Mis dedos entraron en contacto con su pija, paseé mis dedos por su verga resbalosa y caliente, probé a envolverlo en mi mano, se sentía bien y se sentían sus palpitaciones, comencé a moverlo de atrás para adelante, lo tomé con ambas manos, Lyon se alzó y comenzó a follar mi mano, chorritos y goteras comenzaron a salir de su verga, me excitó tanto al ver ese liquido acuoso, que me llené la palma de la mano y comencé a restregar mi chocho húmedo, mis calzones se mojaron con sus humores y mis secreciones. Repetí la operación, pero esta vez restregué mis senos con ese esperma canino, después me llevé los dedos a los labios y mi lengua saboreo mi mano mojada … ¡uuhhmmm! no sabe nada de mal, pensé … me acosté de espaldas en el suelo y me coloqué bajo su vientre … su verga me quedo justo sobre los labios, abrí mi boca y comencé a chupar su pene. Lyon folló mi boca y me la llenó hasta que algunas gotas se deslizaron por la comisura de mis labios, tragué todo para no dejar perder nada, mi mano izquierda estimulaba mi clítoris turgente, convulsioné bajo la panza de Lyon con un orgasmo fantástico, mi cuerpo entero se estremeció por mas de un par de minutos, estaba llena de la esperma de él por todos lados, así que me fui bajo la ducha y después me cambié mi pijama, dormí como un angelito toda la noche. Durante la semana Lyon ya no follaba todo lo que se le pasaba por delante, estaba tranquilo, obediente y cada vez que me veía movía su cola contento, me llamo la atención su cambio de conducta. Pero el viernes siguiente, ya en la mañana había vuelto a sus andadas, lo encontré follando la mesita de centro, mas tarde follaba el diván y después fue el turno de un cojín del diván, me metí a la web para ver si encontraba alguna solución casera, había cientos de sitios, pero llegué sin querer a un sitio zoofílico, mis ojos no daban crédito a cuanto se mostraba en cada uno de ellos, pero mi chocho comenzó a empapar mis calzoncitos rápidamente. Estaba tan ensimismada recorriendo esas paginas y mirando videos de chicas y animales, que no me percate cuando Lyon comenzó a follar una de mis piernas, hasta cuando no sentí sus chorritos que bañaban mi extremidad … ¡ándate perro de mierda! - dije, me sentí culpable cuando él se alejó con su cola entre sus patas, mi chuchita estaba anegándose, en fluidos vaginales, con mis dedos recogí el liquido que descendía por mi pierna y rápidamente me metí los dedos en mi chocho y comencé a follarme desesperadamente mi almejita, solo un par de minutos me tomaron para lograr un orgasmo esplendido. Me sentí apagada y un poco exhausta, así que me fui a recostar al sillón donde me adormenté, repentinamente un cálido aliento se extendió por toda mi zona genital, sentí una húmeda y áspera lengua que azotaba entre mis muslos y sobre mis grandes labios, y así una lamida seguida de otra y después otra, la sensación era deliciosa e intensa, pensé de estar soñando y que estaba imaginando esta cosa tan rica que estaba sintiendo, pero me di cuenta de que estaba despierta … abrí mis ojos para encontrar la cabeza de Lyon enterrada en mi coño. Lyon estaba entre mis piernas abiertas, su cabeza baja para lamer mis muslos y el interior de mi vagina con su lengua larga y fuerte, traté de cerrar mis muslos, pero la sensación exquisita que estaba sintiendo me impidió luchar, es más, después de un rato, moví mi calzoncito hacia un lado para darle mas espacio a sus lamidas, mientras Lyon me acariciaba y lamia mi entrepierna, comencé a rascarle la cabeza y a acariciarlo yo también. Mi mascota se había concentrado sobre mi triangulo de pelitos rizados donde se unen mis muslos, metió su cabeza bajo mi muslo para exponer mis labios genitales a sus lamidas, ahora estaba a su alcance mi coño y mi orificio anal, me estremecí cuando su lengua resbaló en la fisura estrecha de mi culo y los hinchados labios de mi coño, todo en un solo lengüetazo, levanté mis piernas y las abrí, la excitación sexual comenzaba a formarse en mi bajo vientre, la capacidad de controlar mis espasmos y convulsiones era ínfima, Lyon penetró mi vagina profundamente con su lengua, enviando mi cuerpo en una rotatoria de caderas lujuriosa, me hizo gritar, gemir y sollozar cuando su lengua lamio bruscamente mi clítoris. Justo cuando pensé que eso sería todo, Lyon se ubicó en el centro de mi torso, metiendo su hocico bajo mi espalda me hizo rodar, quede sobre mi estómago, lo sentí subirse al sillón meter su hocico en mis nalgas, luego bajo mi entrepiernas empujándome y haciendo levantar mi culo, procedió a lengüetear mi chocho y ano por largo rato, estimulando toda mi zona pélvica y perianal, me estaba trasportando a otro orgasmo de ensueño, ahí estaba yo indefensa casi en cuatro patas y Lyon haciéndome disfrutar como nunca antes había gozado. Pensé que me haría acabar, pero dejo de lamerme y rápidamente me montó, sentí su pelaje en mi espalda, movía sus cuartos traseros hacia adelante y el pelaje de sus patas rozaba mis muslos, sentía su respiración en mi cabeza y podía oler el aroma de su excitación sexual. Comenzó a puntearme y sentí la dura y húmeda punta de su pene tocar mi nalga deslizándose hacia mi ano, lo quería en mi vagina, así que, con una mano entre mis piernas, tomé su verga y la bajé hacia mi chocho, su pija era muy gruesa, pero entró en mi chuchita que estaba bastante mojada, dentro de mi estaba aterrorizada, pero mi calentura era mayor, quería esa verga enterita dentro de mi coño. Lyon sintió la cálida humedad de mi delicado chochito y comenzó a follarme frenéticamente, casi pierdo el equilibrio debido a sus fuertes embates, pero logré mantenerme y empujar hacia atrás, fue entonces que sentí esa bola inmensa presionar a la entrada de mi chocho y deslizarse dentro, comenzó a inflarse dentro de mi y me provoco una serie de mini orgasmos, mi chochito se había hinchado y brillaba con el semen que se derramaba por las aberturas que aún no habían sido selladas por la bola del animal. Mi amante peludo tenía su hocico cerca de mi cuello, podía sentirlo respirar y veía su maravillosa lengua que me había procurado tantas delicias colgando a un costado de sus fauces, me continuaba a follar con una velocidad y una fuerza increíbles, sus patas delanteras me tenían firmemente pegada a su verga voluminosa que continuaba a crecer dentro de mi chuchita, provocándome oleadas interminables de sensaciones jamás sentidas antes, estaba enloqueciendo de placer y lujuria con ese trozo de carne canina en mis interiores. Se me escapaban gemidos y sollozos de pasión pura, mis nalgas redondeadas y firmes se movían hacia atrás para empalarme mejor en su puntiaguda polla, mi coño voraz devoraba toda esa verga rosada y luciente enterrada en lo más profundo de mí, alcanzando la entrada de mi útero, su afilada punta tratando de forzar el ingreso a mi cérvix, roce inaudito y prodigioso que me hacía temblar de pies a cabeza. El pene rojizo de él palpitaba y sus golpes se habían transformado en delicadas punteadas, pero comencé a sentir el calor de sus fluidos seminales, Lyon se había apareado conmigo como si yo fuera su perra, creo que eso es lo que era en este momento, él follaba a su perra para inseminarla con sus futuros cachorritos, me hizo sentir algo maternal, era una perra en celo que estaba pegada a la verga de su macho, estaba caliente y feliz de haber sido elegida por él. Lyon descargó sus cojones al interior de mi chuchita que palpitaba chupando todo ese semen, mi macho tenía que llenarme completamente, mis gemidos y temblores continuaban debido al roce de su polla hinchada dentro de mis carnes vaginales, toda mi vagina tremaba placenteramente, sus cojones peludos cosquilleaban mi clítoris haciendo casi gritar de lujuria, jamás me habían follado en una manera tan exquisita y completa. Mi amante perruno jadeaba y trataba de despegarse de mí, pero su abultada bola aún se mantenía salda obturando la salida de mi estrecho coño, tuve que tomar sus patas traseras para evitar que me arrastrara con él, nos quedamos así unidos por cerca de quince minutos, hasta que finalmente se deslizo fuera de mí, un rio de esperma canina salió expulsado de mi estrecha chuchita, me desplomé sobre el diván mientras Lyon lengüeteaba mis carnes hinchadas y sensibles provocándome otra serie de orgasmos, mi cuerpo se había abandonado a la lascivia y deseos de mi apasionado galán. Me quedé como en un letargo, tenía sentimientos encontrados, había follado con un perro, pero al mismo tiempo mi cuerpo entero me decía que había sido maravilloso, pasaba la lengua por mis labios y trataba de centrarme en la razón, todo me condenaba y todo iba en mi perjuicio, la mojigatería de la sociedad jamás perdonaría una cosa de este tipo, hasta era ilegal el acto en si mismo, son esas cosas que ocurren porque tienen que ocurrir, se dieron las cosas y no hubo reflexión, solo instinto animal, pero que cosa mas deliciosa y placentera … no, no estoy arrepentida … es más, es imposible no probarlo una y otra vez más. En los primeros días de la semana Lyon se comportó como un caballero, gentil, cariñoso y ordenado. El jueves decidí bañarlo, así que cuando regresé del trabajo me vestí con un pantaloncito de yoga y una polera blanca de mi ex que hacía lucir mis tetas magnificas, llamé al guardián del palacio que vino corriendo y meneando su cola ostentosa, nos metimos en la bañera y procedí a mojarlo antes de espalmar el shampo canino en su dorado pelaje, todo lo que hacía a él parecía un juego y trataba de tomar mis manos con sus dientes y lamer mi cara, pronto su lengua comenzó a hacer que mis carnes tiernas se humedecieran. Sin querer el recuerdo de su última follada reemplazó todo pensamiento y me encontré a enjabonar su vaina, custodia del deseado pene, lo masturbé hasta que la mitad de su verga sobresalía de su funda, lo lavé y enjuague con abundante agua, el pequeño espacio de la bañera no nos permitía muchas libertades, así que rápidamente me desnudé y me duché, estaba con los ojos cerrados lavando mis cabellos, cuando una lengua kilométrica se deslizó por toda la ranura de mi sexo cubierto de rizos oscuros, me hizo tremar y abrir un poco más mis muslos, terminé de enjuagarme el pelo y con mis dedos me abrí la vagina, Lyon se enterró a ella como un imán, con una maestría única me penetró el chocho y me hizo gritar de placer, ya estaba entregada a él plenamente, lo único que deseaba era tenerlo dentro de mí una vez más. Lo sequé como pude y me lo llevé envuelto en toallas a mi dormitorio para terminar de secarlo con el secador de pelo, lucía precioso sobre mi cama, lo peiné y sequé acuciosamente, este perro me hacía enamorar, lengüeteaba mis manos con tanto afecto, sus ojos luminosos me adoraban, sentado al borde de mi cama, la puntita de su polla asomaba apetitosa, me arrodillé frente a él y tomé su vaina, la moví hacia atrás para hacer salir otro poco de su verga y me incliné para mamársela. Desnuda y arrodillada, tenia mi cabeza entre sus cuartos traseros y me estaba devorando su polla fantástica, con una mano me metí dos deditos en mi coño sumamente mojado y mi cuerpo entero tremaba con un deseo carnal animalesco, me había convertido en su perra en celo una vez más, me subí a la cama y me puse inmediatamente de rodillas y sobre mis codos, levantando mi culito invitante. Lyon jadeando se ubicó detrás mío, pronto su lengua caliente comenzó a dibujar sensaciones en mi ardiente chochito, abrí mis rodillas aún más y doble mi vientre hacia abajo, para entregarle toda mi vagina sin obstáculos, él sabía como excitarme, quería tenerme lo mas caliente posible, su lengua recorría incansablemente mi sexo, haciéndome gemir y hasta gritar mis deseos por su pija que colgaba de su vientre, Cuando Lyon puso sus patas delanteras en mi cintura y comenzó a jalarme hacia su pene, me sentí en la gloria, mis nalgas se movían hacia atrás haciendo círculos lascivos, ansiaba su penetración, mi rostro era la representación de la lujuria, mi cuerpo exprimía voluptuosidad, mi chuchita hervía en una vorágine de pasión, necesitaba esa verga que llamaba a las puertas de mis labios mayores, mi coño era pronto a recibir a este comensal, la mesa estaba servida y mi chocho era el plato principal. En un empuje delicioso, su polla se incrustó en mi chocho, mas que un gemido, lance un chillido de complacencia, al fin su polla era mía, se deslizaba en lo profundo de mi vientre, jadeaba y respiraba con la boca abierta para humedecer mis labios y morderlos cada vez que él empujaba su verga más y más adentro, estaba disfrutando su pene, mis gemidos de placer se mesclaban con gruñidos animalescos, mi cuerpo se contorsionaba con gusto, la enorme polla de él hacía mecer mis pechos desnudos y opulentos hacia adelante y hacia atrás en una danza sensual. ¡Oh! mi dios … fóllame, Lyon … cógeme perrito lindo … hazme tu perra Lyon … méteme tu pija hasta el fondo perrito … estaba loca de deseos por mi amante perruno, que furiosamente estaba haciéndome hilar frases que jamás pensé en decir a nadie, menos a un perro, pero aquí estaba yo aprisionada firmemente con la patas de él, mi cabeza no razonaba, mi cuerpo respondía a los embates de Lyon con gemidos, suspiros y expresiones varias … ¡qué cosa más rica follar con un perro! Mi chuchita estrecha estaba bloqueada por la enorme verga de él, en algún modo el se giró y quedamos unidos pero mirando en direcciones opuestas, mis nalgas con su cola, no era la posición más cómoda, pero podía sentir que su coso no cesaba de palpitar dentro de mi vagina, aún en esa posición él me hacia sentir cosas estupendas debido al roce de su polla con mis partes intimas mas excitables, mi punto-G se derretía y me hacía acabar incesablemente, arqueando mi espalda y gimiendo con esas placenteras sensaciones. Nos quedamos trabados por una quincena de minutos, yo estaba con mis rodillas separadas para permitirle salir con mayor facilidad de mi coño y mis codos apoyados a las sabanas, mis manos aún se agarraban de ellas para mantenerme firme durante las convulsiones de mis orgasmos, su pija se deslizó fuera de mi y un caudal de semen salió de mi chochito vulnerado ricamente por su polla, ahí me felicité por haber puesto todas esas toallas sobre mis sabanas, porque el torrente se vertió en ellas, Lyon con su verga entera colgando de su vientre, se vino a lengüetear mi almejita, mis temblores comenzaron apenas su lengua kilométrica penetro al interno de mis cavidad rosácea y delicada, no pude evitar otro par de orgasmos mientras mi macho limpiaba mis intimidades. Mientras me estremecía a los toques de su lengua que serpenteaba en mis interiores, mis ojos estaban fijos en su polla que goteaba y se balanceaba bajo su panza, mi lengua quería sentirla, quería provocar también en él esos espasmos ricos que su lengua provocaba en mí, quería saborear su esencia masculina. Me doblé un poco hacia su verga y la tomé en mis manos, la acerqué a mis labios y comencé a chuparla ávidamente, ahora sí, recíprocamente nos estábamos dando un placer más, lo sentía rico en mi boca y su lengua se sentía rica en mi chocho, estábamos perfeccionando el acto de amarnos, algo más que probar las próximas veces, porque estaba segura de que Lyon y yo seriamos amantes por muchos inviernos más.

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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NARCOSXXX

Rescate Oceanico.

2021-02-06


Zarpamos de Kupang y nos dirigíamos a Darwin, en el norte de Australia, una navegación relativamente corta en aguas conocidas, el último boletín del tiempo decía que el ciclón tropical “Frank” se estaba debilitando y se esperaba que en las próximas 24 horas descendiera a una tormenta tropical más débil y pequeña, mi esposo, oficial retirado de la marina australiana, dijo que no habría sorpresas así que zarpamos con mar gruesa, esperando que amainara en las próximas 24-48 horas. Tuvimos una noche horrible con mar tormentoso y olas gigantescas que llegaban de todas las direcciones, el océano parecía no darnos tregua, todo el día estuvimos luchando solo para avanzar solo pocas millas y más hacia el océano indico, es decir en la dirección opuesta, llegó la penumbra de la tarde y el tiempo no mejoraba, aun cuando los boletines decían lo contrario. A un cierto momento el mar parecía hervir con espuma y enormes olas blancas, el cielo todavía oscuro, pero hacia el éste se veían estrellas y claros de cielo, pero nosotros estábamos en problemas, el mástil principal crujía desde hace un par de horas, un golpe de mar terrorífico lo hizo tremar y se partió en dos, el pesado pedazo que cayó sobre un costado de la embarcación, abrió un forado de medio metro en el costado del yate. El navío comenzó a embarcar agua rápidamente y en una hora se hundió en el mar tormentoso, quedé sola a merced del oleaje, tenía mi chaleco salvavidas y eso me ayudaba a mantenerme a flote, escuché a mi esposo lanzar el MAYDAY, señal de socorro marítimo internacional, así que esperaba hubiera una búsqueda con medios marítimos y aéreos en las próximas horas. El océano se había calmado y yo continuaba a flotar a la deriva, el sol estaba alto en el cielo y descubrí que me estaba deshidratando, mis labios se estaban partiendo, trataba de aguzar los sentidos por si veía alguna embarcación, sentí el rumor de un avión en la lejanía, pero jamás lo vi, quizás buscaban en un área equivocada, comencé a angustiarme y a pensar que para mí estaba todo terminado, no podría sobrevivir a otro día en el mar abierto, llegó la noche y gracias a dios pasaron unas nubes oscuras y dejaron caer agua sobre mí, traté de beber todo lo que pude en esa media hora de chubascos, al menos mis labios dejaron de arder y resquebrajarse, una noche con un cielo lleno de estrellas me sumió en una oscuridad menos tétrica. Al alba, sentí algo bajo mis pies, una figura grisácea nadaba en las profundidades abajo de mí, se sentía que era un ejemplar grande, imaginé con terror de estar siendo rodeada por un tiburón gigante y famélico, esperaba de recibir un ataque en cualquier momento, en eso apareció un delfín enorme, un delfín nariz de botella que hacía sus ruidos característicos como para saludarme y se alzaba nadando en su cola como para observarme mejor, me volvió el alma al cuerpo, no era un sanguinario tiburón, el delfín se mantuvo nadando entorno a mí por un rato, luego se metió como en medio de mis piernas y me sacó a flote, me llevaba sobre su lomo, nadó con fuerza y velocidad llevándome quizás donde. Estaba exhausta y me adormecí sobre el lomo de este animal que continuaba a llevarme en su lomo como un corcel acuático, no sé cuánto tiempo resté aletargada sobre su espalda, pero una extraña sensación se estaba apoderando de mí y no lo podía creer, algo hurgueteaba en medio a mis piernas y trataba de colarse por mi bikini, abrí los ojos sorprendida, ya no estaba en su lomo estaba en su panza y eso que sentía debía ser su pene, no lo podía creer, pero si ese era el precio por su salvataje, estaba más que dispuesta a pagarlo, lo dejé que hiciera lo que quisiera, es más me acomodé dócilmente en su panza y acaricié sus flancos blanquecinos, el hizo ese sonido como una especie de risa y continuó fisgoneando mis intimidades a través del género de mi bikini, mi chochito se humedeció con singulares sensaciones.. Navegábamos sin pausa, la capacidad natatoria de este animal era formidable, se mantuvo nadando durante toda la noche, luego durante el amanecer, él se sumergió y me dejo flotando en la soledad del océano, no se sentían ruidos solo el rumor del océano, no había ni siquiera aves a indicar la proximidad de tierra, el delfín volvió al cabo de un par de horas, traía dos calamares en su hocico y me los ofreció, sin siquiera pensarlo los devore ávidamente, se ubicó entre mis piernas y miraba mi zona pélvica como si entendiera que yo era una hembra, luego me alzó sobre su lomo y proseguimos nuestro rumbo. Al mediodía pasaron nuevamente unos chubascos y aproveché de beber, juntaba agua en mis cabellos y luego los estrujaba en mi boca, saciando mi sed y mejorando mi hidratación, la calma de las aguas me hacía adormecer, otra vez me desperté con este cachondo delfín hurgando con su pene prensil mi chocho, logrando esta vez mover mi bikini y entrar en contacto con mi vulva, no hubo penetración, pero lo sentí venirse y un líquido blanquecino se mezcló con el agua marina. Al atardecer mi delfín me dejó caer en las aguas repentinamente y se alejó de mí, no me sentí preocupada porque pensé que buscaría alimentarse o algo así, pero no, con terror vi una aleta inconfundible de un tiburón enorme, quizás de unos cuatro metros, nadaba en torno a mí acercándose cautelosamente cada vez más, improvisamente vi a mi delfín saltar fuera del agua y caer sobre la aleta de tiburón, escuché el golpe seco cuando los dos animales se estrellaron, el tiburón desapareció y reapareció unos metros más allá, pero se alejaba, temí por mi delfín que no volvió a aparecer, sino como a la media hora nadando sobre su cola y chillando con su risa característica, como cantando victoria, me alzo en su lomo y continuamos nuestro viaje. En la madrugada del cuarto día, vi al horizonte una pequeña isla, mi delfín se dirigió hacia allí, mientras nadaba se giró y me dejo en su panza, yo ya sabía que quería, me quité la braga bikini y abracé su cuerpo, sentí su pene y esta vez me penetró, era muy cálido, extremadamente largo y se movía dentro de mi vagina acariciando mi interior, como un gran dedo su pene escarbaba en mi interior, no sé en qué momento ubicó mi punto-G y comenzó a estimular esa zona lo que me hizo arquear mi espalda e iniciar un movimiento rotatorio de mis caderas, girando mi chuchita híper estimulada sobre su pene que me procuraba un sin número de orgasmos, me refregaba desesperadamente contra su zona genital y trataba de morder su carne, gocé como nunca había gozado y me corrí en modo salvaje, no podía parar de moverme con sus pene incrustado en mi estrecho chocho, hasta que sentí una violenta descarga de su semen acuoso y todo alrededor nuestro se tornó blanquecino, el continuó a darme su verga por otros cuantos minutos más, regalándome esplendidos orgasmos. El delfín, me mantuvo en su panza por un larguísimo tiempo, yo sentía que su flexible pene acariciaba mis muslos y se refregaba entre mis glúteos, incluso se detuvo en el orificio cerrado y estrecho de mi ano, exploraba mi cuerpo haciéndome cosquillas con su pene y yo reía con lascivia, me estaba acostumbrando al roce y al toque de su pene, mientras él hacia todo eso, su cabeza fuera del agua y sus ojos clavados en los míos como buscando señas de que su estimulación era la correcta. Él me dejó en esas arenas amarillas blanquizcas y desapareció mar adentro, mis piernas las sentía débiles después de esa maratón de sexo, pero me sentía satisfecha y un sentimiento humano de cariño, quizás amor, sentía dentro de mi ser, también agradecimiento a mi salvador, me encontraba viva solo porque él me rescato, eso para mí era lo principal, mi vida se la debía a él y haría todo lo posible para contentarlo en todo lo que él pidiese de mí. Me encaminé por la orilla de la playa y me recosté a la sombra de una frondosa palmera, me saqué mi chaleco salvavidas y mi sujetador quedando completamente desnuda, mi cuerpo cansado me venció y caí en un sueño profundo y reparador. Sonidos estridentes y ya conocidos me despertaron, era él, me levante y corrí hacia él ansiosa, había sentido su ausencia, entré en el agua y lo abracé con afecto, pero entendí que él no quería eso, me mire alrededor y vi dos magníficos pescados, los tomé y los llevé a la playa, luego volví y él se giró y me mostro su panza con un pene blanco de unos 30-35 centímetros, quería su recompensa, salte sobre él y me empalé voluntariosa en su órgano que inmediatamente se puso a escarbar en mi vagina y hacía que mis muslos apretasen sus costados con lujuria, me entregaba a él conscientemente, buscaba ese placer diferente que él me procuraba y del cual ya no podía hacer a menos, me gustaba ese contacto, frotar mi sexo contra el suyo, embestir su pene con mi zona genital una y otra vez, me hacía enloquecer, copulamos por casi una media hora, él se corrió con violencia dentro mi chocho que anhelaba su semen tibio y abundante, un amante extraordinario que me causaba orgasmos extraordinarios. Fred, opté por colocarle un nombre, para llamarlo por su nombre cuando me poseía y hacía que me corriera como una loca … porque gritar … ¡ooohhh! delfín, no me sonaba apropiado, él era un ser vivo, meritaba mi reconocimiento, así que lo bautice como Fred. Lo besé y acaricié, también le hablé, él movía su cabeza y hacía sus sonidos estridentes, se sumergía y siempre terminaba con su hocico presionando mi vagina o incrustado en medio de mis muslos, movía su cola y me empujaba y me levantaba en aire pegado a mi chocho, frotaba mi zona pélvica haciéndome estremecer, deseándolo, a veces buscándolo y tratando de montar su panza para que me penetrara, Fred se había convertido en mi amante y proveedor. Fred venía casi a diario y me traía pescados de buen tamaño que aprendí a comer crudos y también puse a secar al sol alguno de ellos, infaltablemente terminaba sobre su panza con su miembro en lo profundo de mi chochito, sus acometidas hacían temblar todo mi ser, él comenzaba directamente con mi punto-G y me estimulaba a continuos orgasmos, era tan intensa su estimulación, que después que se iba tenía que masturbarme dos o tres veces más para aplacar el fuego ardiente que él dejaba en mi chuchita. Me dediqué a explorar la isla y encontré una fuente de agua dulce, encontré unos bidones abandonados en la playa, también había resto de redes de pescadores y bastante material que me permitió construir una especie de casucha donde guarecerme de los chubascos y de las tardes más frías, con conchitas de moluscos me hice una especie de calendario, para no perder la noción del tiempo transcurrido, generalmente Fred venía dos veces al día, temprano en la mañana y poco antes del ocaso. Siempre él me traía un regalo en forma de alimento como pescados, crustáceos y moluscos, luego de depositar sus obsequios en la playa, yo volvía meneando mis caderas para él, me sentía cachonda y cuando él se giraba y me ofrecía su pene, inmediatamente lo cabalgaba y me enterraba en su verga enorme, era una copulación sin estimulación previa, pero tremendamente calentona, yo lo deseaba y él me quería, con la magia de su flexible miembro prensil, me hacía trastornar y gritar … ¡ooohhh! Fred … soy tuya … más, dame más … y lo cabalgaba hasta el paroxismo de mis orgasmos que no terminaban jamás, porque su pene hasta después de rociar mis paredes vaginales, continuaba a hurgar en mis profundidades, llegando hasta tocar mi matriz y haciéndome gritar su nombre una y otra vez, tantas veces como orgasmos me procuraba. Mis pensamientos se centraban en Fred la mayor parte del día, pero también pensaba que llegaría el día en que pudiese ser rescatada, así que recolecté todo el material combustible que pude recoger, todos los días apilaba más y más material, perdí casi tres días tratando de encender una llama y lo logré, me hice experta y en diez minutos lograba encender una llama para iniciar una fogata, estaba orgullosa de mis logros pues había reunido herramientas que me permitían abrir las nueces de coco para beber su agua y comer su fruto blanco, encendiendo un fuego cocinaba dos o tres pescados a la vez y me alimentaba bastante bien, en las rocas de la playa encontré moluscos, así que ocupaba mis días haciendo tareas que ayudaran a mi sobrevivencia, conté 45 conchitas en mi calendario, pero no me dejaba abatir, siempre estaba Fred que me daba afecto, compañía y mucho sexo. Me hice prendas de vestir, pero cada vez que Fred aparecía cerca de la playa, me despojaba de todo y corría totalmente desnuda como una adolescente a su encuentro, lo había masturbado, se la había mamado, lo había hecho correrse en mis tetas, había puesto mis pechos gordotes y firmes en su hocico, frotaba mis tetas a lo largo de su cuerpo mientras me insertaba dos o tres dedos en mi chocho, Fred parecía deleitarse de todas mis muestras de lujuria cuando estaba junto a él, pero sentir su pene en mi chochito era lo que más deseaba, esa sensación era incomparable y la estimulación duradera. Fred llegó esa tarde y sus llamados eran diferentes, me acerque a él y pude ver que el agua alrededor estaba rojiza, Fred estaba herido, le faltaba un pequeño trozo de su aleta, lo revise por completo y su herida radicaba en su aleta dorsal, corrí a la playa y recogí muchas hojas de palma y volví donde él apesadumbrada y preocupada, envolví su herida en hojas de palma y me quedé con él toda la noche, me acuclille a su lado y termine arrodillada y adormecida cerca de su cabeza, él se mantenía tranquilo y aceptaba mis cuidados, su nariz de botella tocaba mis senos y lanzaba esos sonidos estridentes, al amanecer pude comprobar que había comenzado un proceso de sanación y me alegré mucho, me levanté y fui a buscar algunos pescados secos y lo alimenté con su cabeza en mi regazo, comió con avidez, luego hizo sus sonidos estridentes y se adentró un poco en las aguas, después de nadar un par de minutos, vino hacia mí y enterró su nariz en mi ingle. Él me levanto en el aire y me puso de pie, lo monté y él se giró, ya no sangraba ni parecía que se sintiese débil o adolorido, como todo macho, lo que más quería era una sola cosa y yo estaba dispuesta a dársela todas las veces que me lo pidiese, sobre su panza abrí mis piernas y me deslice hacia su pene que se movía y buscaba mi chocho, su verga entro de a poco y mi chuchita lo fue envolviendo con la misma rapidez, me detuve cuando sentí que Fred movía su pene en mi pequeña abertura de la cérvix, violentando el diminuto orificio a mi matriz, sentía un dolor acompañado de un placer inmenso, mi ano se contraía, mi chocho se contraía, mi cuerpo una vez más convulsionó al sentir una ola de semen siendo depositada directamente dentro de mi útero, me aferré a su cuerpo cilíndrico y grite … ¡ooohhh! Fred … ¡aaahhh! amorcito … vibrando con pasón y locura con su pene hurgando y excitándome sin fin. Fred me descargo de su panza y se alejó, yo me fui a la playa a masturbarme con la humedad de su esperma en mi chuchita famélica de polla, estaba como desesperada y no me detuve hasta que pude insertar toda mi mano dentro mi chocho, me hizo convulsionar esta penetración extrema y me sentí apagada y pude recostarme y dormir. Parece que recién había cerrado mis ojos, cuando sentí los chillidos de Fred, pensé … pero que cachondo mi macho … si me quiere tener, allá voy amor mío … me levanté y me preparé para correr a él … pero él no estaba cerca … estaba más lejos y detrás del lugar donde estaba saltando … una embarcación. Corrí a toda prisa a encender mi fogata, pero estaba tan nerviosa que no lograba encenderla, la brisa moderada la apagaba, miré la barca que estaba más o menos en el mismo lugar, lo intenté de nuevo y prendió fuego, corrí hacia donde tenía preparada una pira para hacer una gran fogata y logré darle fuego, un denso humo negro y blanco se empezó a elevar, pero la barca comenzaba a alejarse … ¡oh! dios … ¡no! mi dios … puse más ramas y deshechos en la fogata incrementado la humareda … y … ¡sí! ,,, la barca dio la vuelta en redondo y puso proa hacia la isla, Fred vino a la playa y me arrastró en su aleta hacia la embarcación, me recogieron, me rescataron. Había estado desaparecida por casi tres meses, nunca más volví a ver a Fred, aunque el recuerdo es imborrable, mis hijos ni nadie se explica cómo pude sobrevivir en un islote desierto por 82 días, tampoco yo pude contar toda la historia, nadie la creería, soy la única sobreviviente del naufragio aquel, quedé viuda, pero no siento la falta de mi marido, siento la falta de él, Fred y su magnífico pene, después de todas las vicisitudes no me la siento de formar pareja, pero mi hija que es bióloga marina del acuario local, me dijo que la habían asignado a los delfines e iba a necesitar ayuda, imagínense que le paso a mi chochito.

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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NARCOSXXX

Alaska

2021-02-06


Hemos estado viviendo por casi cinco años a 350 kilómetros de Marshall, en Alaska, mi marido es un cazador y una vez al año lleva nuestras pieles a la ciudad por el servicio local de helicópteros, esta temporada se fue justo antes de que llegara la tormenta, me quedé sola en casa esperando su regreso, por lo general el proceso toma dos o tres días, pero este año las tormentas siguen llegando una tras otras y ha transcurrido ya una semana y mi marido todavía esta varado a Marshall. Otra noche más sin él, mi vulva ardía y mis labios mayores hervían, todo mi sexo era en llamas, la pira en mi vagina no me daba paz, entrecruzaba mis piernas y trataba de pensar a otras cosas, pero sentía la presión de mi tanga contra la turgencia de mi clítoris inflamado, no pude resistir más, me fui al dormitorio y caí sobre la cama desabrochándome el jeans, baje hasta mis talones mis vestimentas y procedí a tocar mis carnes calientes, con dos dedos me abrí la concha, estaba ya toda mojada, mi chocho desbordaba mis néctares, puse dos dedos dentro mis pliegues y me sacudí en un gemido casi agónico. Me estremecí al penetrarme con vehemencia y casi con urgencia mi vagina rechoncha, arremangué como pude mi polerón y mi sujetador, mis tetas se cimbraron libres, la picazón en mis pezones era insoportable, necesitaba pellizcarlos para aminorar esa sensación de prurito, mis tetas también sufrían un escozor, el refriegue de mi vulva era el único alivio posible y yo lo sabía. Continué la penetración, rascando con suavidad mi clítoris, sentía cosquillitas también en mi ano, así que también me encargué de él, pasé mi mano bajo mis glúteos y forcé mi esfínter primero con un dedo y después con otro más, moviendo mis dedos dentro y fuera de mis ranuras, comenzó esa sensación de cosquillas en mi vientre, mis muslos, mi culo y mi vagina, mis pies estaban encorvados, como también mi espalda, fue entonces que comencé a sacudirme, las convulsiones se apoderaron de mi cuerpo mientras chillidos y gritos escapaban de mi garganta, cerré mis muslos y adopté una posición fetal, los escalofríos y tiritones continuaban sacudiéndome, ese fue el primero de mis orgasmos esa noche. Tratando de recuperar mi respiración, me puse de espalda con mis piernas plegadas y mi almejita rasurada y todavía delicada y sensible se abrió como el capullo de una flor, pasé mis dedos por la hendedura y los lleve primero a mi nariz, si es verdad semejaba a un olor de mariscos, luego los lleve a mi lengua y disfruté el sabor salino de mi chuchita, acomodé mi sujetador y mi polerón, mis tetas se habían apaciguado y la urticaria no me daba molestia, mis tobillos permanecían ligados por mis jeans. Me senté al borde de la cama y finalmente me levanté desperezándome y estirándome, con un histriónico bostezo me fui al baño a refrescarme, me miré al espejo y me dije … eres una guarra … me gusto mi aspecto cachondo, estaba todavía en estado de excitación sexual, la fiebre en mi útero se había mitigado, pero mi chocho continuaba vivo. Me desvestí y decidí ducharme para limpiar las secreciones de mi vagina, y quizás el agua extinguiría los fogonazos en mi chorito, dirigí el chorro de la ducha a mi vulva y una descarga eléctrica recorrió mi humanidad, un poco con la esponja, un poco con mi mano libre, abrí mis muslos y mí chochito y le tiré agua a su interior … ¡apágate! … ¡apágate! … ¡apágate! … pensaba mientras bañaba el interior de mi chocho excitado, pero de mi boca entreabierta escapaban gemidos y en mi cabeza explotaban chispas y flamas, me senté en la bañera y mis dedos refregaron mi botoncito sensible a mil por hora, con mi rostro deformado por la lujuria estallé en otro orgasmo fabuloso, terminé casi acostada en la vasca refregando mi vulva y follando mi mano … ¡oh! mi dios. Con los restos de mi humanidad encima, mis piernas tembleques me llevaron a la cama, me vestí con mi pijama fresco y limpio, apoyé la cabeza en mi almohada y me desvanecí en un sueño reparador. Muy lucida, abrí mis ojos, el reloj de la pared señaba las 06:20, era temprano, sin modorra ni somnolencia, me levanté y me fui a colocar el agua en la salamandra para preparar un poco de café, luego me fui al baño para hacer mis necesidades y lavarme un poco, después volví al dormitorio para estirar la cama y vestirme. No me sentía con mucho apetito, así que volví a la cocina y con abundante café, degusté un ligero desayuno, salí a apalear un poco de nieve fuera de la puerta y luego me fui al granero donde dormían nuestros perros, los alimenté y los hice salir, tenemos ocho perros que mi marido utiliza cuando sale a recorrer las trampas con su trineo, Matt un perro de seis años, es el más experimentado de nuestros animales de trineo, me llegó por atrás a oler mi trasero y después me olfateo por delante, este siente algo de mis dos orgasmos de la tarde anterior, pensé. Despejé la nieve de la entrada del granero, porque una vez que se endurece hay que sacarla con chuzo y picota, la tormenta había dejado casi un metro de nieve en las inmediaciones de nuestra granja, limpié el granero de las porquerías de los perros, me aseguré de que bebieran y los encerré nuevamente, pero Matt me lo llevé a la casa para hacerme un poco de compañía. La región es muy tranquila, no hay un alma viva en kilómetros, pero sabíamos que a unos 30 kilómetros de nosotros había una nueva familia desde el año pasado, hasta el momento no habíamos tenido contacto alguno con ellos. El día se trasformo en rutina, acomodé unas viejas frazadas en las cercanías de la salamandra para Matt, pero el prefirió finalmente echarse cerca de la puerta, al parecer la alta temperatura de la estufa a leña era demasiado para él, en la tarde salí con él a alimentar a sus compañeros y luego volvimos a la casa, mi chochito se había comportado y mi mente se había concentrado en divagar en los quehaceres de la casa y pensar en mi marido que estaba imposibilitado de volver, fuera de casa, el viento había comenzado a recrudecer y la ventisca llego con rugidos furiosos, el viento daba puñetazos a nuestra casa y la nieve había cubierto las ventanas del lado norte, en la lejanía explotaban algunos relámpagos y truenos. El pensar en mi esposo me volvió a hacer sentir ciertos cosquilleos, me recordé que él tenía en su oficina alguno de esas revistas para hombres con fotografías e historietas eróticamente obscenas, me recosté en el diván y comencé a leer alguna de ellas, las fotografías eran bastante sugestivas, pero las cartas de los lectores al editor eran fogonazos directos a mi entrepierna, muy luego había abierto mis jeans y mi mano masajeaba mi chocho. Una lectora narraba la noche que su novio le rompió el culo y como él luego se vino en sus tetas y le hizo limpiar su verga con su lengua, me recordé inmediatamente del color, olor y sabor del semen de mi marido, aunque si había tenido tocacíones anales por parte de mi consorte, hasta ahora no me lo había metido por ahí, esas lecturas me habían perturbado, así que di una última vuelta para asegurarme que estaba todo en orden, puse unos cuantos leños más en la salamandra y me fui a la cama, Matt estaba hecho un ovillo echado cerca de la puerta. Me desnudé completamente y me di a la lectura, estaba medio sentada en la cama mientras mis ojos ávidos recorrían las líneas que describían las más tórridas vicisitudes de los lectores, mis pezones estaban totalmente erectos y con comezón, mis fluidos hacían relucir los labios hinchados de mi vulva, juntando las plantas de mis pies y abriendo mis muslos, había expuesto mi rosácea vagina como un brioche con crema, mis dedos iban de mi vagina a mi boca repetidamente, disfrutaba de mis deliciosos humores, el refriegue continuo a mi florecido capullo me provocó dejar caer la revista y llevar mis piernas a mis tetas y por debajo de mis nalgas perforarme mi chuchita con mis dedos hasta que la potencia de la detonación de mi corrida, me hizo saltar sobre mis sabanas gritando cosas obscenas … quiero pija … alguien que me folle … rómpanme el culo … quiero una vergota en mi chochooooo … Mis gritos despertaron a Matt que ahora me miraba desde el vano de la puerta con curiosidad, como interrogativamente, olfateaba el aire y volvía a mirarme … con voz autoritaria lo gritoneé y el volvió a su lugar, después que me repuse continué leyendo y me volví a correr con igual o mayor intensidad, con mis piernas estrechando mi mano empapada de secreciones, me adormecí como un ángel. El reloj señaba las 05:55, era muy de mañana, me desperté porque algo húmedo resbalaba en mi pierna, estaba cubierta con una manta, pero mi pierna estaba expuesta, la lengua de Matt ungía mi extremidad, sentí escalofríos y cierta repugnancia … ándate de aquí perro chupa picos … le grité muy enfadada, Matt se quedó inmóvil, así que le lancé una pantufla que le llegó por el lomo, atemorizado salió rápidamente de mi dormitorio, me giré y seguí durmiendo. Me levanté pasadas las siete de la mañana, la tormenta afuera todavía rugía con violencia, me fui a la cocina y pasando por el salón, vi a Matt girado hacia la pared y con su hocico hacia su pija … eres un chupa vergas … le grite así como de pasadita y continué hacia la cocina, con el rabo del ojo capte que su verga estaba fuera casi toda, me frené en seco como si hubiese chocado con una barrera invisible, retrocedí y jamás imagine ver tamaña verga gorda, rosadita y con una hinchazón natural en su base … todavía sentí un poco de asco al mirar el sexo de Matt, pero indudablemente era una pija de respeto, no soy ninguna beata, también yo soy una chupa picos, pero de mi esposo particularmente, bueno, también de alguno de mis ex, pero jamás tuve nada que ver con una polla así de grande, sin segundas intenciones me fui a la cocina a desayunar. Esa mañana proseguí con mis labores rutinarias sin mayor novedad, almorcé y como todos los días, escuché la emisora local que transmite mensajes para los lugareños y escuché … “para Laura- 404, su marido Robert le avisa que se encuentra bien, por control médico le encontraron apéndice inflamada, será intervenido mañana, regresará a casita en siete u ocho días más” … yo soy Laura y 404 es el registro de nuestra propiedad, el mensaje era claro, lo había entendido muy bien, pero debía corroborarlo, así que espere a las 22:00, la segunda emisión de mensajes. A las 21:30 me senté a escuchar las transmisiones de la estación local muy nerviosa, pues era la primera vez que hacían referencia a mí, a las 22:00 exactas pusieron la cortina musical que anunciaba la lectura de mensajes y volví a escuchar el mensaje exactamente igual, siendo el único medio de comunicación en estos parajes, lo encontré fantástico el servicio, pero quedé preocupada por mi esposo Robert. Esa noche todo mi entorno giraba en referencia al mensaje en cuestión y mi esposo en particular, al día siguiente fue algo similar, mis sensaciones sexuales se habían desvanecido y lo único que pensaba es que mi marido estuviera bien. Al tercer día me levanté con humedad en mi vulva, fui a buscar las revistas y leyendo y tocando me revolqué en la cama estremeciéndome como una ramera en celo, fueron dos magníficas corridas manoseando mi chocho hasta con cinco dedos de mi mano, me fui a la ducha con los muslos y mi conchita que todavía temblaban. Me senté al borde de la cama todavía con afano en mi respiración y pensando en las pijas que venían mamadas y otras rompe choros de las historias de la revista … ¡una chiquilla con tres compañeros de la escuela! … la muy puta, pensé … y yo acá solitaria mamándome mis propias tetas, porque en el último orgasmo sí que me chupé mis tetitas y me mordí un pezón a la vez, ¡qué cosa más rica! Hice todas las faenas diarias, estuve cortando un poco de leña ya que mi hombre no regresaría tan pronto y mis pensamientos iban y venían con las historias jugosas de Roxana Hollander, las calientes cartas de sus lectores y los acomedidos consejos de ella. Esa tarde escuché los mensajes, no había nada nuevo, me fui a la cama con nuevas revistas de mi marido y me dispuse a jugar con mi chochito, me puse una cómoda bata cortita que cubría justo mi ingle, debajo solo mis masas mamarias con una incómoda picazón, mientras leía las carta de la Xaviera, una particularmente me llamó la atención, una enfermera de un hospital que seducía a sus pacientes, imagine mi Robert en manos de esa puta chupa picos y que agarraba su verga y que le comía el vergón, me puse celosa. Sentí un ruido y vi a Matt cauteloso que me miraba, le hice seña y se acercó, le alargué mi mano cubierta de jugos vaginales y comenzó a lamer mi mano acuciosamente … si lame mi mano, también mi lamerá el chocho, pensé … di unas palmaditas sobre la cama y Matt se encaramó de un salto, luego una palmaditas sobre mi zona púbica y Matt comenzó a barrer mi coño con su lengua que me hacía torcer de placer, mis pies no se podían encrespar más, se echó entre mis piernas y su larga lengua se introdujo en mi vulva que me hizo lanzar un grito. Deje de lado definitivamente las revistas, aquí había algo serio, jamás una lengua me había lamido tan dentro de mi chuchita, me penetraba con diez o quince centímetros de esa belleza que me hacía vibrar, la sensación era única, indesmentible, pero tenía mis aprehensiones, me estaba haciendo gozar y mucho, era una culebra esa lengua, tan flexible, tan áspera, tosca y esquiva, su penetración estaba descubriendo lugares jamás alcanzados por nadie, mi zona pélvica reaccionaba al ritmo de su lengua, mi espalda encorvada me hacía reptar y mover mi chochito para hacerlo entrar más adentro. Matt se había tumbado cómodamente con su hocico sobre sus patas, su cabeza giraba hacia un lado y después hacia el otro, cambiando la angulación de esa lengua intrusa, esa metomentodo que me horadaba y me sacudía en grititos y aullidos, mis manos se habían posado en su cabeza y acariciaban sus orejas, el sentido de rechazo era años luces lejos de mí, mi cuerpo lo aceptaba y yo también … haz que te la meta en tu chorito … haz que te perfore ese chocho pelado … dile que te haga correr como la puta de Babilonia … haz que te lengüeteé el ojetillo rugoso y fétido de tu culo … muéstrale lo guarra que puedes ser … mi cerebro estaba en conexión directa con mi chocho, ya no había vuelta atrás, mi cuerpo y mi cerebro cómplices en esta cachondeada, estábamos entrando al universo bizarro donde la razón era proscrita. Matt me hizo revolcarme y sacudirme en violentas convulsiones orgásmicas, estaba hozando con su hocico dentro mi vulva heroica, mi coño valeroso que no se rendía ante los ataques incesables de su lengua pervertida, mis piernas subían y bajaban, se abrían y se cerraban, tremaban incontrolables … ¡ooohhh! perro pajero comete ese coño … gritaba desesperada, enloquecida, trastornada … ¡aaahhh! ¡ssiii! … haz que me corra … cómeme toda perro conchudo … cómeme … los orgasmos eran tantos, un concadenarse de ola tras ola de sacudidas perversas y lujuriosas, casi me borré. Mi respiración era dificultosa y entrecortada, me había hecho correrme hasta con el cerebro, tenía punzadas en mi cabeza por el esfuerzo de mi sangre corriendo a todo lo que da, para estimular los billones de poros de mi piel, mis dedos enredados en el tironeo y forcejeo con las sabanas, los dedos de mis pies abiertos y separados, quizás si algún día lograre cerrarlos de nuevo, pensé con una sonrisa dibujada, forzada, estaba exhausta. Plegada y en posición fetal, todavía sentía a Matt que se había echado casi a mis pies y miraba el muro como diciendo … ¡yo no fui! … perro maricón, pensé … pero que portento de lengua, me giré para acariciarlo, su lengua pendía de un lado de su hocico, pude apreciar lo larga y gruesa que era, respiraba jadeante y como que rehuía mis ojos … persistía en esa pose de desentenderse de lo que me había provocado, mi mirada hacía él había cambiado para siempre. Mientras acariciaba sus flancos, su pija asomaba uno o dos centímetros fuera de su funda peluda, la punta carmesí llamó mi atención, esa era una polla, una polla formidable, la polla que mi chocho andaba buscando, mi pervertido cerebro, envió señales inequívocas al resto de mi cuerpo, esa polla tenía que ser mía, el comploto carnal comenzó a rondar mis neuronas y mi cuerpecillo frágil se entregó a la falta de razón. Me arrodillé para masajear esa pija con ambas manos, Matt sobrio y caballero como buen perro, se recostó y levantó su pata para darme vía libre a su órgano sexual, rocé sus huevos sintiendo la dureza de sus cojones llenos de lechita y mi vagina me hacía pucheritos, encantada por las visiones que le llegaban directamente a través de mis ojos centelleantes de una apasionada lujuria, mis jadeos comenzaron y mis susurros musicales también. Mi cansancio se había desvanecido, mi vientre plano sobre mis muslos y mi boca a centímetros de esa verga que sospechosa y cautelosa se asomaba lentamente, aumente mi velocidad y presión a su pene canino, mis canticos guturales ritmaban una danza para encantar a la serpiente rosácea que despertaba de su letargo, Matt se había levantado y encorvándose ligeramente, daba estocadas al aire con su ariete que goteaba su néctar acuoso, su pócima trasparente comenzaba a crear un mancha húmeda sobre la toalla, mis dedos bañados de su ambrosía líquida me los llevé a la boca para saborear su preciado semen, delicia de delicias. Mi chocho impúdico suplicaba por esa polla lustrosa y escurridiza, me cubrí mis caderas con una toalla y poniéndome en cuatro, me giré hacia él, separé mis rodillas, arqueé mi espalda y le presenté mi capullo florecido a Matt, casi con pereza se acercó a olfatearme … ¡dale perro maricón métemela ya! … ¡ ya perro guarro, hazme a pedacitos mi chocho! … Matt, se la había tomado en serio, yo era su perra, y su perra debía ser preparada para la inseminación, me lengüeteó repetidas veces, luego sentí su pelaje en mis nalgas y sus patas en mi espalda. Matt probó varias veces, me tenía en ascuas, todo mi chocho hervía … lancé un alarido digno de Tarzán cuando su polla penetro mi vagina, fue todo uno, la entrada violenta y sus patas aferraron mis caderas para tironearme y perforar mi vulva ardiente, era un piqueteo, un martilleo furioso, algo gigantesco me hizo aullar y arañar las sabanas, su bola estaba en mí, ¿dolor? … sí quizás un poco de dolor, pero esa sensación avasalladora de sentirte ultrajada y violentada a voluntad tuya, era nuevo para mí, me sentía un poco vejada, pero no más que guarra y puta lujuriosa, me estaba gustando el todo. Mi peludo amante entre jadeos y saliva que goteaba en mi espalda, detuvo su exaltada y violenta pasión perforadora, estaba enterrado en mi profundamente, comencé a sentir una cosa calentita que se derramaba a borbotones desde su polla a mi chocho, era lechita caliente, pero no era una eyaculación, era un caudal de esperma, mi barriguita se infló y ese calor se esparcía dentro mi cavidad colmando toda mi vagina, y su pene y su bola crecían aún más … ¡oh mi dios! … ¡no hay más espacio dentro de mí! … ¡me va a reventar! Justo en los momentos de angustia, de entre los labios de mi vulva, salieron expelidos con fuerza una serie de chorritos que aliviaron la presión de mis paredes vaginales, su gigantesco miembro tocaba todas mis partes delicadas y excitables, mis contracciones lo hacían bombear más y más de su lechita dentro de mí, como si jamás hubiese tenido una perrita para desahogarse … ¡ahorita tienes tu perrita, maricón, pero no exageres que mi chocho tiene una capacidad finita! … ¡no soy un pozo sin fondo, rompepelucas! … ¡deja ya de rellenar mi chocho, mamabolas! … lo insulte con todo, pero él continuaba bombeando semen dentro de mí, otro par de chorritos escaparon de mi vagina. Matt solo jadeaba, se había girado y estábamos pegados por nuestros culitos, sentí la fricción de su bola y vergota girando dentro de mí, causándome otros espasmos, otros chillidos, otras convulsiones, si lo dejaba ir, me hubiese remolcado por toda la casa, así que aferré sus patas y lo mantuve lo más inmóvil posible, mientras mi vulva con sus grandes labios ondeaba empalada en su asta. El impertérrito Matt, haló un poco hacia adelante y nos desenchufamos con un sonoro “floosch”, el mar de semen se versó sobre las toallas traspasando y humedeciendo las sabanas, caballerosamente vino a limpiar mi abusado y gozador chocho, provocándome tiritones varios y también gemidos, luego salto de la cama y se fue cerca de la puerta de salida a concluir la limpieza de su monstruosa pija. Toda la ropa de cama, toallas, pijamas y mi lencería, las lleve al cuarto de lavado, después sin más ni más, ordene con ropa limpia mí dormitorio y me fui a la cama, dormí como un lirón. Durante la fría noche, sentí movimientos en mi cama, Matt se acomodó a mi lado y se adormeció junto a mí, su perrita, me regocije al sentir un macho, mí macho a darme calor con su cuerpo, durante la noche me desnudé y me abracé a él, mis tetas eran excitadas por su pelaje, mis muslos, mi torso, mi vientre y mis entrepiernas también. En la mañana me despertaron los lengüetazos de mi macho a mis entrepiernas, su lengua era muy incitante para hacer cualquier cosa, abrí espontáneamente mis muslos y sentí el calor y la aspereza de su órgano lingual, comenzó un ataque sostenido a mi conchita, era tan intensa la estimulación que mis piernas temblaban, cuando él sumergía su lengua en el charco de elixires que emanaban de mi chocho, yo contraía mis músculos para atrapar su lengua en mis profundidades, el mete y saca me volvía loca, el hurgueteo continuo a mi ranura me hacía chillar y gemir, gritaba obscenamente mientras mi ojos se posaban en su pija que había salido casi a mitad de su funda. Lo necesitaba en mí coño encharcado, metí dos dedos en la laguna viscosa de mi vagina sintiendo el chapoteo mientras me follaba a mi misma, una, dos, tres y muchas veces más, él hozaba con su hocico en el lodazal de mi sexo portando mis niveles de calentura a un plano superior, quería su huevo dentro de mí, su bola, su aguzada pija entrando y saliendo de mi inflamado chocho, lanzando gemidos alejé su hocico de mi deliciosa chuchita. Me levante y coloque una cortina de baño plástica sobre la cama, traje seis toallas limpias, envolví mi cintura en una de ellas y me coloque en cuatro, Matt me miraba sin mucho interés, pero cuando vio que alcé mi culo, se pegó a mis nalgas lengüeteando mi orificio anal y vaginal al mismo tiempo, mi culo danzaba en su hocico, él salto sobre mí con fuerza y no quedó en buena posición para penetrarme, retrocedió y lo intento como cuatro veces más, luego como si hubiese recordado el come hacerlo, me montó, bajó un poco sus cuartos traseros y empujó su polla dentro de mí sin titubeos, su ardorosa cogida inició a martillear mi chorito, mis chillidos de placer comenzaron cuando su bola se introdujo en mi canal vaginal y empezó a inflarse, flashazos de luces de colores nublaban mi vista a ratos, mi coño se contraía mil veces, mi ano también, la carretada de orgasmos viajaban por todo mi cuerpo a diferentes tiempos, como ondas magnéticas, como olas marinas que besan la playa en un ir y venir infinito. ¡Uuugghh! perro chupetero cógeme … ¡fóllame mi almejita! … ¡hazme todas las cochinadas que quieras! … ¡comete a tu perra caliente! … le gritaba así y todas las obscenidades que se me venían a la cabeza, me había hecho acabar y continuaba a darme un goce increíble, casi demencial, alucinante y enloquecedor, como en una rueda de colores caleidoscópicos los, orgasmos seguían sucediéndose sin pausa, como la piedra lanzada en la superficie de un lago y rebota una, dos, tres y muchas veces más, hundiéndose y dejando círculos concéntricos de nuevas y renovadas olas de placer que jamás terminaban. ¡Ooohhh! ¡ssiii! … sentí las descargas efervescentes y cálidas, su semen anegaba el dique de mis carnes rosadas, hasta el ojete rugoso de mi culo se contraía, los potentes chorros de líquido seminal me hacían acabar una y otra vez, mi vagina se estrechaba y se ensanchaba, mamando su verga que continuaba a disparar lechita caliente, una sensación celestial y paradisiaca obliteraba mis sentidos, mi ser era solo mi chocho y esta verga que escupía semen con perritos directamente en mi matriz, Matt hizo su movimiento y quedamos culo con culo, esta posición lo obligaba a descargar hasta la última gota de sus semillas en mi vagina, maravillosa cosa que me regalaba unos cuantos orgasmos más. Hacer el amor con Matt, era como un alucinógeno que te hace dependiente, pasas a ser adicta, quieres más y siempre más, por eso era un poco contrariada al despegarme de él, quisiera ser follada otra vez, pero él se había ido a limpiar su verga dejándome con los crespos hechos … ¡perro chupetero y maricón! … lo recrimine, pero luego me vino en mente que en el granero tengo siete machos más … me arrebujé en dos frazadas, me puse las botas y fui a buscar a los otros perros … ----- continuará -----

Autor: Juan Alberto Categoría: Zoofilia

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la noche del choko

2020-11-05


Una noche de lunes yo y mi pareja fantaseábamos con ella tuviera un encuentro de zoo con el perro de su primo llamado choko yo a ella mi flaca nos veíamos cada 15 días pero una ocasión yo era de horas de hablar diario con ella sobre esa fantasía y un día que no imaginaba decidió hacerlo así comienza esta historia de mi flaca pues ella ya con la idea un dia decidió subirse a la azotea donde tenían al perro de primo ella fue con el tiempo aventándole comida al perro para este la conociera , ya con la idea firme se puso un vestido gris rabón sin rompa interior y llevo un fajo ya estando ahi el perro se acerco a ella , ella con nervios subió el cual el perro no hiso por agredir al contrario se veia gustoso, ella lo acaricio y en ya plena confianza le amarro el hocico al perro , y el puso su celular en modo de grabar video y procedió acostarse sobre una esponja ya se alzo vestido ala altura de su estomago y acostada boca abajo se acerco el perro ella le quito el fajo el cual busco su vagina y lengüeteando ella sintio placer crecía cada lambida por su ano y vagina hasta sentir su lengua rasposa y caliente sintiendo gran placer tuvo un orgasmos y enseguida otro ya caliente alzo su vaginal el cual el perro hiso por penetrarla y hasta lograr meter en varias ocasiones disento esa delgada y dura sintiendo una gran sensacion , de placer ya muy caliente decidió ponerse a gatas jalando las piernas delanteras así ella y el perro empecé con sus movimientos sin logras penetrar sintiendo su verga como una varita delgada de carne lo cual ella se la acaricio y apunto su verga a su vagina ensartando y dándole varias embestidas hasta empezar ella realmente a coger como si fuera su perra realmente sintiendo como con mayor fuerza la cogía y su verga crecía y se anchaba dentro de ella llegando al orgasmo y sentir sus huevos chocaban fuertemente con su vagina ya escurriendo de sus liquidos en eso siente como el la eyacula sintiendo como se corria dentro de ella con fuerza sentia sus humedos espermas corrian ya en su interior al grado de querer gritar de placer se mordia los labios por no gemir y gritar esa noche loca de placer , y quitándose al sentir su gran verga ya en mas de una ocasion sentia la abotonaba por nervios se paro y vio la gran verga de ese macho semental raza bullterry duar y rosada con venas por todos labios con lidea de hacerle sexo oral pero se arrepintió pues pensó era hora de bajar de ese lugar por temor la viera alguien ahí así que se bajo con esa gran noche de zoofilia y primera vez de locura ya bajo y el perro la seguía y olía el trasero queriendo tenerla otra vez bajo se directo la baño y se bañó así fue esa gran noche compartiendo conmigo ese video de ñ la noche del choco y mi flaca en esa noche de zoofilia y locura quedando de haber una próxima vez cuando yo este presente.

Autor: choko Categoría: Zoofilia

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Mecánico de Confianza

2020-11-01


Me acerqué a ver la máquina del auto, el mecánico se puso a explicarme cual había sido la falla, -"Algo sencillo. " me dijo y comenzó a trabajar, quería entrar a la casa, pero Él me retenía con su plática, y opté por quedarme un rato ahí, sacó varias piezas, y las fue limpiando, estaba Yo con la cabeza dentro de la trompa del auto, cuando sentí la bocaza del Chato meterse entre mis nalgas. Al momento busqué hacerlo a un lado, pero se aferró a no salirse de ahí. Entonces como el mecánico estaba tan atareado, dejé qué Chato urgara entre mi trasero, podía sentir muy claro sus lengüetadas en mí Culo aún con el pantalón. Y cuando el mecánico se hizo hacia atrás, di unos pasos al lado y dejé al Chato con su calentura, Don Beto me dijo que tendría qué ir al taller y solicitar la pieza, qué no había visto que estaba rota. Sí está bien: respondí. Qué tanto tardará. – un par de horas y regreso. me dijo. Llamó al Chato, pero no le hizo caso, y pensando en jugar con Él, le dije. No importa, dejelo, no está mi perro ahora . y se fue tranquilo. Luego entré a la casa y me quité el pantalón, No uso ropa interior, así que quedé listo para jugar le hablé al Chato, entró y tras olfatearme y lamer un poco, volvió a salir de ahí. quizá esto me desorientó un poco, pero no podía dejar así las cosas. Así qué mejor salí y me coloqué en 4 para ver qué sucedía. Pero nada aún, me fui a poner de pie en el auto como cuando se inició esto. Llegó el Chato y Si. Volvió a meter el hocico, lamiendo igual que de principio, pero cómo ésta vez no había tela alguna, sus lengüetadas iban directo a mí Culo, eouu, abría mís nalgas con ambas manos, metí los dedos y jale los esfínteres para poder sentir más la lengua, pasó un largo rato y me coloqué en 4, ésta vez el Chato terminó montándose sobre mí. Y al sentir que entró por mi ano, me sujetó firme con fuerza. Jaja. cómo si yo pensara huir. Y bombeó cómo experto, sentí su bola dormida entrar en mí. Y la forma en que se fue inflamando dentro. No había marcha atrás, deliciosamente se quedó "pegado" conmigo. podía sentir y ver la enorme cantidad de espermas vertidos de su Pito. Escurriendo por mis nalgas y deslizándose por mis piernas. Aún seguíamos "pegados" cuando llamaron a la puerta, no podía safarme aún Y tuve qué relajar más al Chato, Salí de golpe debido a la insistencia de la puerta, me puse el pantalón y camisa y salí sin zapatos, entró Don Beto y pudo darse cuenta que la verga del Chato estaba al ,1000 %, siguió en lo suyo, pero bien qué se mostraba insinuante, continuamente se agarraba los huevos, y se me quedaba viendo, y de tanto agarrarse, tenía la verga tan parada, qué era imposible ignorarla. Me le quedé viendo a su ereccion y sin más. Me pidió que se la mamara. Y NO bueno, me hinque y libere su verga, dándole una mega mamada. Y lanzó su primer descarga dentro de mí boca, continúe chupandola y pronto alcanzó una segunda ereccion, me colocó con las manos apoyadas sobre el auto y me bajó el pantalón, me Penetró fácil y rápido, pues el Pito del Chato es descomunal, bombeó un poco más y se descargó nuevamente, reposó un rato dentro de mí y luego me pidió que si podía ver cómo me cogía el Chato, me acomodé en 4, y dando palmadas en mí nalga, se acercó nuevamente y lamió mí Culo, se montó y ésta vez lo hizo mejor. Bombeó por más tiempo y lanzó el doble de espermas. Y mientras le mamaba la verga a Don Beto. Mi mecánico de confianza.

Autor: Anónimo Categoría: Zoofilia

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