Relatos Eróticos de Sexo en Grupo


Cinco es hermosa multitud

2020-12-28


Mirta y Roberto nos invitaron a una reunión en una quinta. Estaríamos Silvina y yo, Mirta y Roberto y otro amigo, Rubén, a quien no conocíamos. Mi Silvina fue vestida con un vestido de tela fina, de tiritas, sin anda abajo. Mirta pensaba coger toda la noche con Rubén, pero Ni Silvina y Rubén, apenas se vieron se calentaron mutuamente. Debo decir que Roberto tiene un pene increíblemente descomunal, largo, grueso, bien recto. Con un glande grande muy bien formado y más grueso, aún que su tronco. Era un gloria ver a mi mujer mamar ese pene, mientras Mirta mamaba a Rubén. La boca de mi mujer chorreaba baba por las comisuras mientras hacía el esfuerzo de meterse esa cabeza hermosa en su boca. Luego cambiaron. Fuimos a la cama. yo con Mirta, Silvina con Rubén. Mi mujer no aguantó dos bombazos del macho, acabó en un tremendo orgasmo. Mirta se montó sobre Rubén que estaba más interesado en Silvina. Mientras era montado por nuestra amiga dobló al cabeza y se besaba con Silvina y encuentros de lenguas increíbles.. Aprovechando que Silvina estaba acostada de costado, Roberto, en cucharita le enterró esa tremenda verga hasta el fondo. Los dos acabaron juntos y mi mujer murmuró: - - Que pija divina que tenés. - Le propuse a Roberto vamos a cojerla los dos juntos y le metimos nuestra pijas en su hambrienta concha. Yo acabé primero y al sacarla le di más comodidad a Roberto. Vikendo el cuerpo de mi mujer y el tamaño de la vergha de mi amigo no tengo dudas que le atravesó la vagina, el cuello del útero y la sepultó en el fondo del útero, quizás empujando algún intestino hacia arriba. Nueva acabada de ambos. Mientras Rubén se desembarazó de Mirta y llamó a Silvina que no esperó un segundo para montarlo. Eran aproximadamente las 23, 30. Al 7 de la mañana y a la fuerza la levanté de arriba del macho, fueron incontables los orgasmos de mi dulce mujercita. Mientras yo con Mirta hicimos de todos, mamadas, chupadas de tetas, culeadas, a la que mi amiga es adicta. En un momento, conversando le comenté que yo no era gay pero que en ese momento deseaba pajearlo y mamarle la pija a Roberto. Lo llamamos a nuestra cama, le comentamos lo hablado, que no lo difundiera y comenzó una paja y un mamada de mi boca en esa pija prodigiosa. Debo decir que fue un placer. Lamí. bese´. chupé esos huevos, ese tronco con unas ganas que no conocía. En un momento sentía que eyacularía y metí su cabeza en mi boca. Un torrente de semen, sabroso, saladito, caliente y espeso me inundó, lo saboreé y me lo tragué agradecido. Nunca más se repitió eso, pero cada vez que me acuerdo una cosquillita de calentura me invade.

Autor: Fantasito Categoría: Sexo en Grupo

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NARCOSXXX

La Sociedad

2020-11-13


Nuestra sociedad se constituyó en 2 asambleas donde los socios participantes nos conocimos (en la primera) y nos jugamos con todo (en la segunda) para poder definir las bases, acá les relato algunos de los momentos e intervenciones más significativos de ellas. Resulta que con una amiga nos habíamos conocido hacía varios años en el trabajo, pero, nunca había sido una relación muy profunda y menos aún desinhibida. Sin embargo, años después, cuando no recuerdo por qué razón volvimos a comunicarnos, fue bien, bien diferente. Habíamos comenzado a tirarnos algunas indirectas que al poco andar ya eran directas secas, es decir, nos coqueteábamos con palabras y nos seducíamos con galanterías que a mi por lo menos me dejaban más que nervioso por algunos minutos. Teníamos alguna platica Hot y más de alguna imagen privada nos habíamos compartido. El juntarnos un día a matar la curiosidad de todo aquello que nos habíamos insinuado era solo un trámite porque las ganas por ambos lados no faltaban en lo absoluto. Cuando me visitó en mi dpto. fue para almorzar, la había invitado a probar lo único que por esos años cocinaba decentemente, tallarines con salsa. Cuando llegó ese día venía bien contenta y al entrar se le notaba lo nerviosa. Para quebrar el hielo y después de saludarme con un beso en la mejilla la invité a pasar diciéndole. "Adelante, pero, ¿Solo un beso en la mejilla?" Ella confirmó que el destino de ese encuentro no era otro que el que ya habíamos acordado silenciosamente, pero, que nunca lo expresamos con todas sus letras. Después de ver el departamento, que no era muy lindo, pero, si era bien grande, me acompaño mientras yo me esmeraba dándole los toques finales a mi súper salsa cacera y mis deliciosos tallarines Nro 5. Claro, no quería que pensara que la invitación era solo para tener sexo y adiós, no, no. Ella, que no estaba preocupada en lo más mínimo de mis espaguetis, me miraba con interés mientras yo le hablaba del departamento y que vivía con mi hermano, que por esos días andaba fuera del país. Con la objetividad que da el tiempo, hoy veo que mirada más bien era como la de ver un pollito dando vueltas sobre las brasas o asadera y ella por supuesto que se lo comería tooodo. Bueno, se acabó la cocina y dejamos reposar mi menú. Mientras nos dirigíamos al living con unos traguitos ya nos disponíamos a disfrutar de unos minutos de placer. Dicho y hecho, nos entretuvimos entre besos exquisitos, caricias y risas. Tenía un cuerpo de mujer, de esos con todas sus partes bien puestas y cuyo valor del todo superaba con creces al de sus individualidades. Unos pechos bien turgentes, una cintura bien marcada y un buen trasero que motivaría a cualquiera. Pero, la gracia no era su cuerpo, al menos no exclusivamente. Su mayor virtud era su expresión de placer al tomar a mi partner entre sus manos y acariciarlo con su lengua. Era una expresión de lujuria que hasta el día de hoy me para los pelos de los brazos.... y algo más. Fue una jornada intensa, pero, no tan extensa. Ella tenía sus responsabilidades y después de sacarnos esa espinita de la incertidumbre de lo insinuado, nos dedicamos a almorzar. Creo que es la única vez que me he comido el postre antes del almuerzo. A los pocos días y después de seguir con nuestras pláticas me preguntó por mis fantasías sexuales. No tuve que esforzarme mucho para decirle que era la de hacer un trío. Listo, fue suficiente para que en su cabecita comenzara a rondarle la idea, hasta que un día me comentó que tenía una amiga, su socia, a la que le había comentado esta idea y le había gustado. Cuando por fin me dijo que estaba listo el tema programamos la primera asamblea general de socios. Ese día fue un viernes, quedamos en que llegarían tipo 20:00 hrs, era verano y mi departamento quedaba justo frente a una plaza y en una calle donde habían muchos pubs y restaurantes, en caso de que alguno de sus parejas o pololos (novios) siguieran a alguna de ellas (al menos la socia Nro 1 tenía perro que le ladrara) podrían decir que andaban en un bar del sector. Coartada perfecta. Sonó mi celular, anunciaban la llegada y tenía que bajar a recibirlas. Bajar los 3 pisos no tenía nada de especial pues era un edificio antiguo con un pasillo frío y bastante oscuro y el tránsito por él era más bien escaso. Tampoco había portero y el citófono era un accesorio histórico que solo era mirado por algún anticuario de esos férreos que quieren poseer todo aquello que tenga más de 30 años, y en esto el citófono tenía méritos por mucho. Cuando llegué a la reja de la entrada, ya había repetido nuevamente todas las preguntas que durante 4 días me había formulado: que cómo sería su amiga, que cómo las saludaría, que quién atinaría (actuaría) primero, que si me la podría con ambas al mismo tiempo, que qué haría si “Shark” se cohibía y no mostraba sus dotes... y unas 46 preguntas más, las cuales por cierto, siempre tenían una respuesta diferente. Pero, llegué y al verlas me surgieron 8 nuevas preguntas más al mismo tiempo, pero, que al final se resolvieron en la medida que avanzaba la velada. La socia nro 2, a la que recién conocía pues ni por fotos me la habían querido presentar para así mantener el grado de sorpresa y deseo, era una chica bien estupenda, tenía una voz muy atractiva y unos ojos picaros y cautivantes. Primera pregunta respondida, era Rica! Pasada esta primera barrera, que podría haber sido infranqueable si no se parecía al menos en lo físico a la socia1, faltaba por responder las siguientes... Era simpática, entretenida, motivadora o solo sería la amiga chata que querría irse luego después de conocer mi humilde cuchitril. Ya en el departamento todo fluyó de maravillas, mis socias alegres y dinámicas ayudaron enormemente a mi falta de experiencia y después de unos traguitos, que ellas mismas prepararon, nos sentamos a establecer las bases de la sociedad. Lo primero que hicimos fue firmar la lista de participantes con un beso. Sentados en el living (prestado) de 3 cuerpos (casi 1.80 de ancho) la socia1 y este humilde servidor iniciaron el protocolo, fue un beso muy especial porque nuestra socia2 estaba junto a nosotros y para integrarla comencé a tocar su muslo que se mostraba por entre el vestido. Luego, fue el turno de ella que firmó su participación con mis labios y con ello comenzamos a escribir las escrituras. La socia1 no perdió el tiempo y se dedicaba a regalonear a mi partner que ya se encontraba en alerta bajo mi pantalón. Yo seguía integrando a nuestra socia reciente con besos y caricias en sus pechos, los que ya había tasado y se encontraban en muy bien pie. Comencé a desabotonar su blusa y a explorar entre las copas de sus sostenes. Me encontré con unos pezones duros, excitados y suplicantes por un beso y un apretón de mis labios. La socia1 ya había sacado a "Shark" y lo entretenía con unas buenas caricias y unos buenos chupones. Ya había confianza entre ambos. Cuando llegó el momento de seguir, la socia2 se incorporó y comenzó a sacarse el vestido sexy que llevaba dejando completamente al descubierto sus piernazas adornadas por unas panty medias de media pierna que estaban sujetas por un portaligas. Esa imagen me excitó muchísimo porque era muy, muy sexy y, con toda seguridad, lo había hecho para demostrar que su presencia no sería solo el arrocito que acompañaría al ingrediente principal de un plato. Nos acomodamos los 3 socios en la testera principal y comenzamos a escribir nuestras escrituras. La socia1 escribiría los deberes y derechos de los socios subiendo sobre mi sexo y disfrutándolo todo. Yo me haría cargo de otra área importante, deberes y derechos aplicados con la boca sobre la socia2, la que ya se ubicaba sobre ella ofreciéndome su sexo ya algo húmedo y de un aroma exquisito. La tercera integrante de la sociedad tendría la misión de coordinar los escritos a fin de encaminarlos a buen término y que no quedasen inconclusos. Bueno, dejo esta analogía por el momento para contarles que fue ese el instante en que por primera vez, y cada cual en su mérito, estaba disfrutando de su primer trio. Debo decir que es una experiencia sublime sentir a una chica montada en mi sexo moviéndose cómo una diosa mientras yo besaba, chupaba y exploraba con mi lengua el interior de mi otra compañera, la que por supuesto realizaba unos suaves y, a veces, intensos movimientos que me dejaban sin respiración. Lo único que no tengo en mis recuerdos, obviamente porque no me era posible y porque no grabamos nada en video, es lo que hacían ellas. Me las imaginaba a ratos con los ojos cerrados y en otros lanzándose risitas maliciosas, mientras le daban atención a sus duros pezones y duros pechos excitados que subían y bajaban por la respiración "in crecente". Las llegué a imaginar besándose y tocando sus senos la una a la otra, ya que entre chicas es muy común el contacto de piel, pero, tuve que dejar rápidamente esas divagaciones o la primera asamblea llegaría a su fin anticipado y sin futuro alguno. Estaba en ese momento de éxtasis cuando sentí que mi socia2 se abandonó definitivamente al placer. Lo deduje luego de recibir un rio de flujo vaginal que me lubricó mi boca completamente y la llenó hasta casi ahogarme. No podía oír sus quejidos o palabras, pero, estoy casi seguro que había completado su primer orgasmo, o por lo menos iba en camino a ello. Reavivé por supuesto mi juego, tratando de tomarme todo ese regalo y de motivarla más aún a que siguiera disfrutando del momento. El capital que ella estaba aportando para la iniciación de actividades era categórico. Pasados los minutos nos dirigimos a la pieza, había una cama de 2 plazas que estaba asentada sobre el piso, a poca altura. La luz era tenue y tenía un ventanal amplio que daba a la plaza, por lo que no temíamos ser vistos por ningún fisgón que viviese en algún edificio cercano ya que los grandes y añosos arboles de ella eran los únicos cómplices de todo y se encargaban de mantener nuestra privacidad. Fue increíble la sensación de hacerle el amor a una chica mientras jugaba con el clítoris de la otra ayudándole a pasar más que un momento agradable. Había una sorpresa que no esperaba, y que me pareció notable. Habían traído un accesorio para jugar, pero, no se esos que venden en un Sex-Shop, no, no. Una de las fantasías de ambas era comerse un rico postre bañado en salsa dulce. Obviamente les escribe el postre y la salsa la trajeron en una de esas botellas que venden en el supermercado en la sección de los helados. Me dispuse cual banana split en mi cama y ellas comenzaron a llenarme de la delicia por todo el cuerpo. Debimos haberlo grabado. Sentir esas lenguas sacando la dulzura de mi cuerpo era fenomenal, el ambiente era distendido y reíamos mucho por la situación. Claro, llegado el momento observaron que sería necesario esforzarse bastante para sacar todo, porque al pasar los minutos y con el calor natural de mi cuerpo, más el par de grados extras que tenía por las circunstancias, provocaron que la salsa comenzara a secarse y todo entero comencé a estar pegote. Ya la suavidad de sus lenguas no era tanto y era frecuente que un beso rico derivara en un chupón digno del mejor sopapo de baño para extraer el caramelo de mi piel. Después de unos minutos, me mandaron a la ducha a sacarme los vestigios de ese sueño erótico. La asamblea se tomaría un receso. En la ducha, mientras enjabonaba mi cuerpo, meditaba sobre cómo continuaría todo. Hasta el momento iba de maravillas y de seguro que en ese instante, cómo suelen hacerlo las chicas, estarían comentando lo vivido: que si lo estaba haciendo bien, lo divertido de la experiencia y que estarían dirimiendo quien me daría rico hasta sacarme mi Néctar... Pienso que podrían haber comentado eso, pero, la verdad nunca lo supe. Me tomé algo de tiempo en volver, no había apuro y pensé que sería bueno no demostrar tanta ansiedad de mi parte. Cuando regresé al dormitorio, me encontré con una imagen soñada. Se encontraban recostadas, abrazadas y disfrutándose mutuamente. Me miraron y me consultaron si me importaba que se entretuviesen un ratito juntas. Por favor! era el sueño del pibe. Verlas besarse y disfrutarse mutuamente fue algo que quedó en mi retina marcado a fuego varias semanas y hasta el día de hoy me encanta recordarla. No quería ser muy imprudente y quise ser lo menos entrometido posible para que lo disfrutasen al máximo. Recuerdo que me acerque a la socia2 que se encontraba arriba, me recosté de su lado y comencé a acariciar su espalda y cabello mientras escuchaba su respirar agitado. Pasaron unos minutos increíbles en los cuales pudieron gozar con sus lenguas y labios y entregarse esos placeres que solo ellas saben dónde, claro, por ser del mismo género. Quise pasar a tomar parte de la acción y me desplacé hacia los pies de la cama. Le pregunté a la socia1 que cómo estaban esos besos, y me contestó algo así como: mmm...exquisitos. Puse entonces mi miembro en la entrada de la flor primaveral de mi socia2, la cual se encontraba abierta y húmeda cómo pocas he visto, y comencé a ejercer una suave presión para abrirme paso entre sus paredes mientras la socia1 continuaba delatándose de sus jugos y ayudándole a subir a kilómetros en la estratosfera. Mi socia1a estaba en primera fila para observar los movimientos de mi pene erecto, palpitante y muy duro entrando y saliendo en aquella cavidad. Fueron minutos de gloria. Yo aún me mantenía firme y sin decaimiento, y eso que no me apoyaba en pastilla azul o bebida energética alguna. Solo un traguito para hidratarse un poco. Mi socia2 no dio más y concluyó en un rico orgasmo que la dejó llevar por sus pensamientos y divagaciones, seguramente pensando en lo que había hecho hasta ahora. Cambiamos de posiciones varias veces. Se lo metía a una primero, tomando sus caderas y empujándole mi pene a su interior en un ciclo finito, puesto que después de unos minutos la atención debía cambiar y el ciclo debía iniciarlo en la otra vulva que suplicaba atención. No podría decir bajo ningún punto de vista cual era mejor, o a cual me gustó más hacérselo. No por pudor o por seguir el dicho que “un caballero no tiene memoria” sino que simplemente no había punto de comparación. Ambas por si solas eran increíbles y en su conjunto, la fusión de aromas, voces, sonidos, quejidos, calurosas miradas y pasión desenfrenada lo amalgamaba todo de forma que sería imposible separarlos nuevamente y definir con ello a la mejor, simplemente no es posible. Luego, descansamos un rato, nos recostamos a dormitar un momento. La verdad es que yo estaba ya algo cansado ya que no habíamos parado al menos por 2 horas. Cuando me reanimé, porque a todo esto yo no había llegado a mi Clímax, me di cuenta que mi socia1 dormía (o al menos esa era la sensación que daba a entender), elegir entonces cuál de las 2 sería la garante de mi aporte a la sociedad estaba resuelto. Mi socia2 no renunció a esta responsabilidad y con gusto se entregó nuevamente al placer de recibirme mientras a nuestro lado la socia1 disimuladamente ponía una de sus manos en mi glúteo izquierdo y recibía las ondas sísmicas que mis envestidas profundas, a veces rápidas, y otras suaves o delicadas le propinaban a nuestra compañera. Finalmente me abandoné a mi destino, el cual ya había sido trazado desde el momento del primer saludo, aquel de la entrada del edificio hacía 3 horas atrás. La fuerza de mi eyaculación fue fenomenal, no por mis dotes de súper macho obvio, sino por la cantidad de semen que mis testículos produjeron en todo ese tiempo y evidentemente por todo el nivel de sensualidad y erotismo vividos. En el último instante mi instinto no falló y en la más profunda de las envestidas mi volcán interior hizo erupción. El chorro debe haber sido con mucha presión porque mis testículos se apretaron a full y con ello soltaron todo mi jugo fuera. Casi al mismo tiempo le secundó una segunda ola y la tercera vendría un par de segundos después. Los siguientes movimientos de mi pelvis fueron más bien instintivos y la idea era hacer sentir a esa hembra que es de mi posesión. La besé tiernamente agradeciéndole todo su aporte... La de ambas en realidad, ya que no muchos pueden vivir una jornada como aquella. Mi socia1 continuaba "durmiendo" y disfrutaba interiormente de este momento tan intensamente cómo el nuestro. Así me lo comentó a los días después, cuando me confesó que nunca había estado dormida y que siempre disfrutó de sentir cómo le hacía el amor a su socia. El minuto de la despedida llegó inexorablemente, la sociedad la habíamos constituido brillantemente y cada aporte individual fue digno de la escritura redactada, todos ellos fueron aprobados por mayoría absoluta y desde ahora en adelante nos jugaríamos por mantenerla. Cuando estaban a punto de salir del dpto. nos detuvimos y besé a mi socia1 agradeciéndole con mis labios y lengua su arrojo por gestionar estos mágicos y, por supuesto, tórridos momentos. Luego, miré a nuestra socia2 y le agradecí de igual forma, pero, a ella por aceptar participar de nuestras fantasías y entregarse por completo al placer, fue un beso rico y bien saboreado. Acto seguido, nuevamente volví hacia mi socia1 y nuevamente la besé, esta vez con una intensión más de despedida. Volví la mirada a nuestra socia2, luego la regresé a la socia1 y, cómo una sola mente (claramente actuando cómo la gran sociedad constituida que éramos) nuestras 3 bocas se unieron en el beso más sensual, apasionado, jugado y saboreado que he dado en mi vida. Nuestras lenguas eran un concierto, se entremezclaban explorando, degustando, jugando una con otra produciéndose sensaciones increíbles que sencillamente nos invitaban a devolvernos y continuar por horas en ese idilio. Pero, duró solo unos segundos y nuestra asamblea concluyó. Bajamos y las acompañe 4 cuadras para que tomaran su locomoción. Regresé flotando por entre los transeúntes, mesitas de restoranes plagadas de cotorras y loros, que animados por el alcohol, hablaban y hablaban arreglando el mundo. Les miraba y sonreía recordando y procurando fijar en mi memoria cada segundo vivido. Me encantaría escribir que las asambleas ordinarias de la sociedad continuaron celebrándose mensualmente por muchos años, pero, entramos en un receso indefinido al poco tiempo. Las razones fueron bien de peso y nunca entramos en conflicto o presiones de ninguno por continuar. Continuamos siendo amigos del alma y al menos yo recuerdo esos momentos como unos de los pasajes más fascinantes de mi vida. Por cierto, tal vez hoy les envíe un email de citación para una “Asamblea General de Socios Extraordinaria” de carácter irrenunciable a realizarse la próxima semana. ;-) cuentosysuenos@gmail.com

Autor: Cuentos y Sueños (cuentosysuenos@gmail.com} Categoría: Sexo en Grupo

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NARCOSXXX

Estrenamos a una pareja en el swinger

2020-11-05


Hola mis amores, soy Elvira, y en esta ocasión especial de estas fechas, nos trae recuerdos muy cachondos a mi pareja y a mi; hace unos años vivimos de las primeras experiencias swinger con una pareja, ya habiamos tenido antes algunos escarceos con parejas pero aun nos quedaba el gusanito y la calentura de coger rico y como se debe, como matrimonio; pues bien, llegabamos de misa ese viernes santo, y recibió Uli una llamada, era de un hombre llamado Alfonso, que haba visto nuestro anuncio y queria con su pareja, Elsa, conocernos y tomar un café Mi marido me dijo “se trata de ir a tomar café”, yo replique, que acabamos de llegar de misa, a lo que le me dijo “ay mujer nomas es ir al vips y ya”, y ahí vamos, la calentura pudo mas que mi conciencia. Nos encontramos a un pareja de nuestra edad, muy agradables los dos, ella era muy bonita de cara, el era moreno y alto; gente sencilla, sin complicaciones, nos caimos de maravilla, no dijeron donde vivian y que pronto nos llamariamos para hacer cita. Esa noche Ulises y yo estuvimos cogiendo de calientes como locos, nomas imaginandonos a esta pareja: “Nomas le veias las chiches a Elsa verdad cabron” le decia yo a Uli, riendome. “ Y a ti no te quitaba la vista de tus piernotas verdad putita, y nomas dejaste que se te trepara la minifalda hasta enseñar los calzones”, me dijo a lo que le conteste con un gemido “que esperabas, me gusto para que me coja por el culo”..ademas, no lleve calzones papito, no traia NADA abajo, asi es que si me vio algo, …fueron mis pelos pubicos” y estalle en risa Bueno pues, al otro dia amanecimos bien calientes, nos echamos el mañanero, y…fuimos a buscarlos, con las señas y domicilio atravesamos media ciudad, alla por el norte, y subimos a su departamento; la cara de Alfonso fue de sorpresa, pero de agrado, (mas como iba yo vestida, con un mini minivestido rojo super escotado, y una minifalda que cada tres pasos deja ver el inicio de mis nalgas, (en el comdinimio cuando llegamos mas de tres me gritaron en la calle “mamacita que rica puta, prestala” etc; ), pero al estra frente a Alfonso decia, nosotros solo acertamos a decir el clasico “es que pasabamos por aquí y”,,, nos invito muy cortes a pasar, y en unos minutos salio Elsa, con zapatillas de tacon de noche, con un negligé negro semi transparente; a Uli se le caia la baba; y yo bueno, como dije llevaba una de mis microfaldas asi que cruce las piernas para deleite de la pupila de Alfonso. Nos contaron que èl era chofer de autotransporte de pasajeros al norte, y que el le buscaba amantes a su mujer¡¡¡ los elegia, y se los llevaba, en esas fechas tenia a un”tocayo” que estudiaba leyes, llamado tambien alfonso, y que èl “atendia” a Elsa mientras su marido estaba de viaje trabajando¡¡ que open mind no creen? Para esos años, De hecho hay un relato mio que se llama “amiga, me prestas tu amante” donde narro como Elsa efectivamente me presto a este chico y que dio una cogida riquísima¡¡¡. Pero luego de una charla caliente, no hicimos nada porque estaban sus niños; asi que quedamos de ir en la tarde al hotel… Acudimos puntual a la cita, nos saludamos y entramos los 4 a la habitación, fue algo super, aunque…Alfonso fallo, nomas me vio desnuda en zapatilla de tacon de teibolera, y… no se le paraba de la exitacion y el nerviosisimo; por su parte Uli no perdio el tiempo y se fue a la cama gemela a hacer gozar a su mujer de Alfonso, Elsa, y recrearse con sus pinches chichotas y pezones de la chica. Asi que tuve que hacer un esfuerzo de seduccion y comenzar a “trabajar” o se mamar el pene de Alfonso, apretarlo con mis senos, asi, suavecito, meterle el dedo en el ano…y funciono¡¡¡ aquella carne flàgida empezó a subir, y a enderezarse, a enderezarse, y a enderezarse, hasta convertirse en un monstruo preciado de carne y semen chorreante, mezclado con mi saliva, que desde luego no perdi el tiempo en montarlo…no saben como disfrute como se introducia en mi cada centimetro de verga… fue como un doble placer para mi- Luego me puso de a perrito en 4, las dos hembras quedamos frnte a frente, hincadas de a 4 en ada lado de la cama, (ya en la misma cama) asi que no desperdicie la ocasión de darle sus besos en la boca a Elsa, quien para nada me eludio, al contrario, nos besamos las dos bien rico, lo que puso de a 100 a nuestros maridos… Uli estallo primero, le siguió Alfonso, llenandome toda de sus mocos calientes…que rico. Seguimos con otras posiciones, aprendiendo a hacerlos gozar, las dos nos pusimos juntas, “hombro con hombro·” ja ja, a que ellos echaran competencias a ver quien se la metia a las dos, 3 minutos a cada una, y ganaba el que no se viniera… tu amigo que me lees, lo has hecho asi? Luego la maldad del swinger; llamamos al servicio a cuartos con unas cervezas y refrescos, y…lo recibimos las dos hembras totalmente desnudas, con solo zapatillas… y ya sabran “tienes cambio Elsa?” y paseándonos ambas frente al chico, (disque buscando en las bolsas,) de nos mas de 18 años, quien nos miraba con los ojos desorbitados. En un momento, las dos nos sonreimos, nos acercamos y de pie nos abrazamos, haciendo que los senos grandes de ambas chocaran, y nos dimos un laaaargo beso en combate de lenguas las dos, en un tributo a Lesbos, mientras nuestras manos volaban acariciando el cuerpo de la otra; nos separamos, vimos las dos al chico, sonrientes, maldosas, perversas, el chico la tenia paradisima y de hecho, ya se habia sacado el pene del pantalón y se masturbaba viendonos. “Elvi dijo elsa, tu crees que esta verga tan juvenil nos de mas motor que nuestros amantes hoy?” “Bueno, respondi pues hay que probar de todo en esta vida, no? Y las dos nos aproximamos al chico, densudas, contenando las caderas como autenticas prostitutas teiboleras, agarradas de la mano claro, y las dos nos hincamos al mismo tiempo frente a este chavo tomandole la verga parada. Le bajamos el pantalón, y mmm … Elsa se apodero del mastil, y yo me fui mas abajo, a los huevos… haciendolo gemir, dandole la mamada y chispada de su vida¡¡¡ que morbo sentiamos ambas, que entre mamada y mamada, nuestros dedos se acariciabamos recíprocamente nuestros clítoris, y besàndnonos ambas tambien de vez en cuando, cuando las bocas de las dos recorrian aquella enorme verga la mismo tiempo… hasta que empezo “me vengo, me vengo pinches putas… que rico lo maman, asiiii” y nos regò a las dos en la cara de un chingo de semen que nos echo… como lo disfrutamos, mientras nuestros esposo veian todo, disque escondidos. Por cierto, la puerta se quedo abierta, y vimos de reojo como una pareja que salia del hotel se quedo a observar la escena… la parejita se calento otra vez…y en el pasillo empezaron a cachondearse¡¡¡ era un señor como de 58 con una chavita de unos 18 escasos, desde luego los tomamos y los invitamos a pasar, ahí su amante (que luego supimos era su padrino) y nuestros maridos le dieron por todos los ahujeros a la chavita, bien caliente por cierto, porque no puso ninguna traba, en ser cogida por tres vergas… Esos son los recuerdos cachondos que nos trae esta semana…alguien quiere darme…mi sábado de gloria lujurioso? Elvi

Autor: elvirahot Categoría: Sexo en Grupo

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NARCOSXXX

Enamorado de lo prohibido

2020-11-04


Hola a todos. Me llamo Alberto. Y esta es mi historia, de mi vida. En mi juventud las pocas veces de adolescente pude penetrar una que otra chica. Sin contar que terminaba viniendome muy rapido. Ya de adulto (23), conocí una simpática mujer, algo mayor que yo. Tenía dos chiquilinas de 5 y 3 años. Prontamente formalizamos una relación. Para mal de mi familia no le agradaba esta mujer para mi,asi que decidierón darme la espalda. Y su familia me acogío. Cosa que me agrado mucho y siempre trataba de quedar bien. Pronto me percaté que esta mujer no me amaba y era el dinero lo que la retenia a mi lado. Jamas me dió hijos,cosa que deseaba. Cuando cumplì 33 me llevaba muy bien con mis dos hijastra, pero sentia una atracción por la mayor,que ya tenía 15. Mi esposa no me cumplia como mujer y empezé a buscar en mi hijastra lo que la madre no me daba. Todo empezó un dia que ella estaba en un vestido muy corto donde podia apreciar sus gruesos y tonificados muslos y podia ver como se marcaba su tanga. Me acercaba a ella y le susurre al oido que esa tanga me gustaba. Ella ruborizada me mira y me dice . Porque me miras el culo? Yo- es que quiero comertelo, le respondo. Ella un poco avergonzada baja su mirada, pero veo cierta picardia bajo toda esa verguenza. Una noche decido ir a su cuarto y la veo en pijama. Noto que tiene unas senos medianos y unos pezones grandecitos que se realzan en la tela. Ya era muy tarde y su hermana dormia en otra cama aunque en el mismo dormitorio. Me acerco a ella y le acaricio una mejilla hasta bajar a una de sus chichis, ella tiembla,lo que me da valor para tocar su concha. Me sorprendo y siento que esta humeda. Le quito el pantalón y su braga y le meto mi lengua. Le hice una chupada deliciosa , pero sabia que su madre podia aparecer. Y lo deje asi por esa noche. La noche siguiente nuevamente la visito y esta ves logro meterle la verga solo la punta. Y fue tanto el gusto que casi me vengo encima de ella. Y lo deje asi, prometiendo regresar la noche siguiente. La noche siguiente la encuentro con pantalón pero sin bragas. Esta vez le chupo los senos mientras le meto mi polla. Me volví loco de placer, su coño humedo y caliente me ahorcaba la cabeza de la verga hasta venirme. Tengo que confesar que ella me sacaba toda la lefa muy rapido. Asi fuí visitandola todas las noches pero solo con espacio de 15 a 20 minutos. Hasta que un dia, su madre se fue de visita a casa de la abuela. Mi hijastra se excusó fingiendo estar febril. Esa noche follamos intensamente. Nunca habia follado tan rico su concha era distinta a la hora de follar con la madre. Pero despues de esa noche culiamos por unos meses hasta que ella se alejó. Yo pensaba que se debia a algun posible novio, pero no pregunté. Hasta unos dias despues que mi otra hijastra me dijo muy molesta en tono de reclamo que queria ser follada por mi. Justo ahi me di cuenta que ellas ultimamente no se la llevaban muy bien. Yo me negué a hacerlo, pero ella arno un lio diciendo que se lo contaria a su madre. Yo estaba muy encaprichado con la mayor, pero acepte y esa noche me folle a la mas chica que para decepción no era virgen y estaba muy recorrida. Todo eso paso en su cama justo a lado de la hijastra mayor. A la siguiente noche fui a visitar a mi hijastra y follamos como antes, pero esta vez tenia certeza que su hermanita nos veia y oia. Asi pasé meses follando, una noche y la siguiente la otra. Hasta que un dia mientras le enterraba ni verga a la mas grande siento que la otra esta parada viendonos. Muy cerca. Lo que me provocó una excitación a otro niveles. Y le pedí que me lamiera las pelotas mientras le metia la verga a la hermana. Ella lo hizo y me gustó tanto que la jalé por el brazo y empezé a mamarle las tetas, ella gemia bajito y eso me hacia enloquecer. Justo ahi olvide todo. Aunque me da verguenza admitirlo y este es el unico medio donde puedo descargar mi conciencia. La levante y la puse en posición de su concha en la boquita de su hermana. Su hermana le pasaba la lengua, yo apenas en penumbras veia y me ponia muy cachondo. Ella gemia mientras yo seguia penetrando a su hermana y le chupaba de cuando en rato sus pezones. Hasta que sentí a la mas chica venirse en la boca de la otra. Poco despues me vine. Pero aun queria seguir y esta vez queria follarme a la mas chica. La acuesto le meto mi verga y la mas grande se pone sola en la cara de la otra, empieza a mamarla y siento como tiemblan hasta que ellas se vienen y yo al poco rato. Esa noche ellas dormieron y al dia siguiente conversamos de lo sucedido. Los tres aceptamos que fue muy intenso y placentero y que en la noche lo intentariamos nuevamente. Y asi fue como iniciamos una nueva relación de trio. Al principio, talvez por pena, íbamos lento y poco a poco cogimos confianza. Pero esa es otra historia . Hasta la próxima.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo en Grupo

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NARCOSXXX

Mi despertar en el metro

2020-01-05


Hace unos días estaba muy cansada porque llevaba varios días sin poder dormir y terminando unos trabajos retrasados muy importantes para mi ascenso. Fueron días frenéticos, pero cuando acabé me quedé muy relajada y tranquila. Me llamo Ruth, por cierto, tengo 39 años y he conseguido el ascenso. Pero lo que voy a contar fue lo que me sucedió el día que entregué el material. Iba a regresar a casa, satisfecha por el trabajo cumplido, para celebrarlo con mi marido y mis dos hijos. No me atreví a coger el coche porque estaba muy cansada, así que cogí el metro. Iba con mis zapatos de tacón, mis medias oscuras, mi falda un poco por debajo de las rodillas, mi blusa y mi chaqueta de ejecutiva, muy discreta, como siempre suelo ir. No llamo mucho la atención, soy bastante normalita (1’65, no demasiado agraciada en cuanto a cara, peso normal, pecho un poco desmesurado, que me da vergüenza enseñar si no estoy en la intimidad y que cuando salgo me preocupo de disimular, tipo normal, aunque demasiado culo y demasiadas cachas). Hay una estación de metro que me pilla muy cerca de mi casa y está en la línea 6, la circular. Era bastante tarde, pero es una línea bastante segura y era jueves, por lo que mucha gente. Me senté al lado de unas señoras mayores que iban charlando sin parar. Sus voces me adormilaron y cuando me quise dar cuenta estaba profundamente dormida. Soñé (luego descubrí que no era tanto sueño) que estaba con mi marido cenando y que él me metía la mano debajo de la mesa por mis muslos. Me excité mucho. Mi marido estaba desconocido y me metía mano por todo el cuerpo, sobre todo en mi pecho. Me empezó a besar y a desabrochar la blusa. Mi coño estaba empapado y deseosa de hacer el amor con él. Pero entonces algo falló. Oí una voz que no era la suya decir "me la tengo que follar, tíos". Entonces me desperté y me descubrí con la blusa desabrochada, el sujetador en mi estómago, mis grandes (talla 115) pechos en las manos de un muchacho, disfrutando de mi palidez, mis pezones sonrosados, lo blandito de su tacto. Me asusté y le aparté con el brazo y me intenté tapar. Estábamos solos en el vagón y a mi alrededor estaban 3 chicos de no más de 18 años. Dos estaban sentados a mi lado, uno magreándome los pechos con ganas y otro que me había bajado las medias y subido la falda hasta la tripa, que me estaba explorando mi cueva, no demasiado bien afeitada, pero mojada del todo. Me agarraron los brazos y me dijeron que estuviera quieta. El otro estaba con los pantalones en el suelo con su polla a punto de acercarse a mi boca. Una polla que estaba repleta de jugos y que olía a semen fresco, a sexo salvaje y que me volvía loca; no era demasiado grande, pero tenía una forma muy bonita y su glande estaba al máximo. Se habían puesto muy calientes haciéndome de todo y me habían puesto a mí igual de caliente. No le hizo falta repetirme que se la chupara. Le agarré al mango y le chupé su verga desde la base hasta por fin llegar a su capullo. Absorbí todos sus jugos pre seminales y los dejé resbalarse por mi barbilla. Le empecé a masturbar como una loca y él empezó a decir "puta, qué bien me la estás mamando, sigue así, puta, puta, qué bien, me voy a correr encima de ti". El de las tetas también se había sacado la polla y con la otra mano se la empecé a masturbar. La suya era más grande; por algo el chaval era un mulato que estaba de vicio. No me podía creer que una señora como yo les hubiera excitado tanto. El que tenía de pie mamándosela se corrió encima de mí, pillándome por sorpresa, por lo que su leche me llegó por todas partes y haciéndome pensar que estaba comportándome como una puta. Al acabar, el tercero tomó su puesto, pero como vio que no reaccionaba a la descarga de hace poco, me puso su polla en los labios y me la meneó ahí hasta que saqué mi lengua y recorrí su glande y luego me la metí hasta el fondo. El mulato, al que no había parado de masturbar (y llevaba un buen rato poseída con ese pedazo de rabo que a duras penas podía coger con mi mano), se puso de rodillas en el asiento y apuntó a mis pechos y descargó sobre ellos, acariciándome con su enorme polla en las tetas, en los pezones. Luego cogió su semen y me lo restregó por mi cuerpo. Yo gemía como una perra en celo. Él era de los tres chicos el que más me gustaba. No me di cuenta con sus masajes de que al que se la estaba mamando estaba llegando al orgasmo. Un chorro potente me inundó la garganta y tuve que tragar su semen, cosa que me repugna bastante. El segundo chorro me quedó en el paladar y el tercero y cuarto y quinto se me quedó entre los labios. El chico no paraba de eyacular... El primero se había vuelto a excitar y me agarró de las piernas con intención de follarme. Le dije que ni hablar. Me insultó y me dijo que les excitaba y luego quería dejarles con las ganas. Ni hablar. El mulato me empezó a besar y sus besos se los devolví con la boca abierta, metiéndole la lengua y acariciándole el pelo. El otro aprovechó y me la metió de un golpe. Jadeé, pero el mulato me metió la mano en las nalgas y un dedo lo metió en mi ano. El chico, sin condón y sin preocuparse, estaba con un mete saca frenético y sin compasión. Se corrió encima de mí sin contemplaciones, pero yo seguía enfrascada con mi negrito, masturbándole. El tercero me levantó y me separó de mi hombre y me aplastó contra la puerta. Me levantó una pierna y me la metió. Notaba el semen del otro chorreando por las piernas. Su polvo fue más intenso que el anterior. Quizá mi vagina ya estaba muy irritada, así como mis nalgas y mis pechos, que ya no se conformaba con chupar, sino que quería morder. Acabó y miré a mi negrito y le dije que le quería tener dentro. Me ordenó que pusiese el culo en pompa y le obedecí, poniéndome de rodillas y con las manos en el suelo. Me la metió por detrás y me agarró los pechos, diciéndome que era la puta que más le había gustado nunca, que me quería partir el culo pero que prefería que me diese el consentimiento. Me estaba follando el coño por detrás de tal forma que estaba teniendo múltiples orgasmos, así que sin pensar le dije que me diera por culo, que mi culo era sólo suyo. La sacó, escupió en mi ano y metió tres dedos de golpe. Mi recto se contrajo y grité, pero él entonces me la metió en el coño y volví a sentir gran placer, olvidándome de sus tres dedos, que se movían en círculos. La volvió a sacar y me metió su glande, que era bastante más gordo que sus tres dedos. Mi culo estaba al máximo, pero resistí. El mulato se echó para atrás y me dio otro arreón más fuerte, metiendo más cacho de pene en mí. Esta vez grité más. La sacó y la volvió a meter. Cada vez que me lo hacía gritaba, pero empezaba a cogerle gusto al dolor, me sentía totalmente ocupada y me subía un calor por todo el cuerpo. No me di cuenta cuando consiguió meterme casi toda su verga y cuando había empezado a bombearme. Sus manos nunca dejaban de masajearme las tetas y me decía lo buena que estaba, el pedazo de culo que tenía, lo mucho que estaba disfrutando en mi culo. Fue mi mejor polvo, no de la noche, sino de toda mi vida. Ahí estaba yo, una mujer casada, responsable y trabajadora como una perra en celo, con las bragas en una pierna, con el sostén en el suelo, la blusa desabrochada y tirada en el suelo de un vagón entregada a un chiquillo desconocido. Cuando me inundó de semen, le di mi número de teléfono móvil. Me lo cogió dándome un beso en la boca y obligó a sus compañeros que se fueran. Me vestí, me limpié como pude y volví a casa. Mi marido estaba muy preocupado, pero le dije que me había dormido en el vagón. Eran casi las tres y había llamado a la policía. "¿Pero seguro que estás bien? Estás muy roja". Es que cuando me he visto sola y a las horas que eran me he asustado, le dije. "Te podía haber pasado cualquier cosa". Anda, te preocupas demasiado, cariño. Le di un beso en la mejilla y me duché, sin dejar de pensar en el negrito. Me llamó a la mañana siguiente. Se llamaba León. Me citó para ir a su casa, quería que conociera a sus hermanos mayores. Vivía en un apartamento con ellos y fui cuando salí de trabajar. Dos hermanitos igual de bien dotados que mi hombre. No dejé de verle en mucho tiempo.

Autor: Javítelaví Categoría: Sexo en Grupo

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NARCOSXXX

Trío en el hotel

2019-12-22


El hotel no estaba lleno aquella noche. Era temporada baja y los pocos turistas que estaban alojados ahí estaban recorriendo los lugares turísticos de la ciudad, al menos la mayoría. Miriam había llegado aquella mañana y se encontraba en el bar del hotel. Estaba sentada frente a la barra, utilizando un vestido de satén de seda plateada sin espalda, se había pintado las uñas rojas para llamar más la atención. Iba a ligar, eso era obvio, por ello se había puesto ese vestido; sin embargo, no había nadie interesante en el bar, salvo por dos personas. La primera era una chica rubia. Parecía venir de vacaciones con sus amigos, se veía de la misma edad que Miriam. Llevaba una blusa de tirantes blanca, un pantalón de mezclilla roto que acentuaba su cadera bien definida; se veía bastante sexy y sobre todo se veía que tenía muy buen cuerpo. Sus pechos eran un poco más grandes que los de Miriam y tenía una cinturita bastante torneada. Miriam la observaba mientras tomaba de su bebida. La chica también la volteaba a ver de vez en cuando y sonreía con nerviosismo, lo cual a Miriam le gustó. Cuando estaba a punto de ir a hablarle fue cuando llegó él. Era un chico un poco mayor que ella, tenía barba, una camisa y un short de color café, un típico turista de playa, pero vaya que llamó la atención de Miriam. Ese chico había llegado un par de minutos antes que ella al hotel, Diego creía recordar su nombre cuando llegó a registrarse. No lo había visto bien en ese momento, pero ahora frente a frente sí que lo consideraba muy atractivo. Diego igual parecía venir con algunos amigos, así que Miriam simplemente lo veía mientras hablaba con ellos. Pasaba su vista de él a la chica, alcanzó a oír como la llamaban por su nombre: Andrea. Miriam observaba a ambos y un deseo se encendió en ella, podía acercarse a Andrea y hablarle, estaba segura que podía convencerla, ella le regresaba las sonrisas de forma nerviosa, lo cual le agradaba a Miriam; por otro lado estaba el chico, Diego, ahora comenzaba a verla y le sonreía, notaba sus ojos dirigirse a sus piernas y al escote de su vestido. Podía tener a cualquiera de los dos, lo difícil era elegir. Diego pareció finalmente armarse de valor, dejo de hablar con su amigo y se acercó a la barra a ella. —Diego —saludó él ofreciéndole la mano. —Miriam —respondió ella con una sonrisa. Parecía que había un ganador. Comenzaron a hablar. No hablaron de nada serio, pues ambos sabían que era lo que buscaba el otro; sin embargo, Diego no apresuró las cosas, además se veía que quería jugar un poco. Le preguntó acerca de que le parecía el país, comentando que él ya lo había visitado un par de veces antes, qué era lo que más le había gustado y cuánto tiempo pensaba a quedarse. El gesto le gustó a Miriam, no era tan directo como otros que habían intentado hablar con ella, pero estaba claro que no ocultaba sus intenciones. Mientras contestaba, Miriam le pasaba la mano por el brazo, como una especie de invitación. Diego, con un poco más de seguridad, colocó su mano sobre la rodilla de ella y se acercó a susurrarle al oído. —¿Sabes? Hueles bastante bien. Miriam se rio ante el cumplido y Diego aprovechó la oportunidad para acariciar su muslo un poco, aun tentando el agua. Le invitó un trago y ella aceptó. Mientras continuaban hablando, la mano de Diego no se había vuelto a mover, por lo que Miriam decidió darle más entrada. Se acercó un poco más a él, haciendo que sus piernas se tocaran. Al hacerlo, su vestido se levantó un poco más y como lo esperaba, Diego bajó la mirada para poder ver su piel tersa debajo. El muslo estaba más expuesto, unos cuantos centímetros más y casi podría ver su ropa interior. —¿Puedo decirte algo? —preguntó Diego. —Claro, dime —respondió ella. Sin dejar de tocar su pierna, Diego la tomó de la cintura y la acercó para susurrarle al oído. —Tienes unos labios muy bonitos. Miriam volteó a verlo y él aprovechó para darle un ligero beso, luego se alejó un poco con una sonrisa, jugando con ella desde luego. —Vaya, y tú los tienes bastante suaves —contestó ella con una ligera sonrisa. Un cabello cayó de su frente y Diego utilizó su mano libre para quitárselo y de paso acariciar su mejilla. Miriam sonrió y cerró los ojos Diego aprovechó para darle un beso en la mejilla. —Te queda muy bien ese vestido. Ella sonrió, ahora ya estaba siendo directo. El juego había subido de nivel y eso le gustaba. —Es un vestido sin espalda —comentó ella colocando las manos sobre el banquillo, invitándolo a que la tocara en esa parte. La curiosidad hizo el resto, Diego colocó su mano en la espalda de ella y comenzó a acariciarla. Lo hizo con la punta de mis dedos, bajando desde su hombro hasta la espalda baja. Al llegar a la mitad, notó que no llevaba brasier, la sorpresa duró un segundo, pero continuó hasta llegar a la espalda baja y acariciar ligeramente su cadera, pero sin ahondar aun en ella. Al sentir su contacto, Miriam sonrió y acarició su barba, estaba bien cortada y no picaba, aparentemente solía cuidársela bien. Llevada por el deseo, se acercó a él y lo beso con más pasión, le gustaba como besaba, de forma dominante. Sabía lo que hacía y eso hacía que la prendiera. Miriam tocó su pecho firme con sus manos, sentía sus músculos debajo de su playera. Diego le regresó el beso, colocó su mano en su cintura para atraerla un poco más, sus cuerpos se juntaron y luego regresó a tocarle la espalda para dejársela marcada con sus uñas. Miriam comenzó a sentirse excitada por cómo la tocaba, dejo que su mano volviera a tocarle las piernas, ahora subiendo un poco más allá de su muslo hasta casi llegar a su pelvis, sintió sus uñas arañándola ligeramente. La mano de Diego subió un poco más su vestido, como jugando con él, por un momento creyó que se lo iba a subir ahí a la mitad del bar con los pocos testigos que había. La idea hizo que comenzara a sentir la humedad en su entrepierna. Lo deseaba. Pero detuvo su mano y le susurró al oído. —Si quieres subirlo más deberíamos buscar un mejor lugar —dijo acariciando sus brazos. Sin siquiera esperar una respuesta, ella se levantó, lo tomó de la mano y lo guio hacia la salida del bar. Mientras caminaban, Diego observaba la piel tersa y firme de la espalda de Miriam, le encantaba. Miraba sus curvas mientras caminaban y sin poder resistirse, metió su mano por el vestido para poder sentir su piel. Ella se río ante su contacto. Pasaron justo al lado de Andrea y notó como sus ojos no se despegaban de ellos. Le sonrió ligeramente y ella bajó la mirada apenada. Su mirada no había demostrado que estaba celosa o enojada por que Diego le había ganado; Miriam conocía esa mirada perfecta. Ahora la pregunta era si se atrevería. Miriam llevó a Diego a un pasillo, pasaron cerca de una maceta grande y se quedaron en una esquina, aquel lugar estaba completamente oculto por la decoración y macetas más pequeñas, pero desde ahí ellos tenían una visión perfecta por si alguien se acercaba. El lugar perfecto para que nadie los pudiera ver. Diego no esperó. Empujó a Miriam contra la pared para comenzar a besarla, ahora sin contener su lado salvaje. Sus lenguas comenzaron a danzar en sus bocas y sus labios luchaban para superar al otro. Tomó su pierna y la levantó para poder acercarla más a él. Los besos hacia que Miriam lanzará ligeros gemidos, su cuerpo estaba aplastado contra la pared y esa presión hizo que su temperatura aumentara. Diego comenzó a atacar su cuello, adivinando como ella le gustaba ser besada. Descargas eléctricas bajaron por su cuerpo y ella se agarró de la camisa de él para apretarlo aún más contra ella. Fue ahí cuando la notó. Andrea estaba oculta detrás de la maceta grande que estaba en el pasillo, mirándolos. Miriam no dijo nada, tan sólo la contempló, en su mirada se notaba la lujuria que crecía en ella mientras los observaba, se estaba mordiendo el labio y sus manos comenzaban a danzar sobre su cuerpo. No había escogido un buen escondite, pero Miriam lo agradecía, pues al saber que estaban siendo observados la prendía más. Diego tomó sus manos para colocarlas por encima de su cabeza y obligándola a volver a ponerle atención. Esta acción hizo que el vestido de Miriam se levantara por accidente y mostrara su ropa interior. Diego acarició todo el cuerpo de Miriam, desde su cuello hasta bajar a sus piernas. Soltó las manos de Miriam y ella no las bajó. Desde ahí, Diego hizo contacto visual con Miriam, ella, mordiéndose el labio, levantó ligeramente la pierna y Diego comenzó a acariciar su piel desde abajo hacia arriba. Pasó por su pelvis, la tocó sobre sus bragas y continuó subiendo, acarició su abdomen, su pecho y apretaba el vestido contra ella para que sintiera el satín en su cuerpo. Todo su contacto hacía que se estremeciera, que gimiera y le susurraba que le encantaba. Se mordía el labio para evitar gemir fuerte, después de todo aun podían atraparlos en el pasillo, se contenía, pero no demasiado para que Andrea tuviera un excelente espectáculo. Miriam tomó por el rostro a Diego y continuó besándolo, el gruñía de placer y sintió sus fuertes manos apretarle los pechos, de nuevo haciendo que el satín abrazará la piel alrededor de sus pezones. Miriam, sin dejar de besarlo, abrió los ojos y miró a Andrea. Ella también apretaba sus pechos casi igual como Diego lo hacía con ella. La excitación que sentía era abrumante y con las caricias de Diego hacía que aumentara. Tenía la sospecha que quería volverla loca para que le pidiera follarla tan bien que hasta tendría que rogárselo. Continuando con lo suyo, Diego le jaló el cabello hacia atrás para hacer que se arqueara ligeramente y dejara su cuello completamente expuesto. Mientras lo besaba y mordía ligeramente, Diego empujó su cuerpo contra ella, ahora más fuerte. Sus pezones completamente duros quedaron aplastados contra el pecho de él, lo cual envió más descargas a todo su cuerpo; por si fuera poco, Diego había colocado una de sus piernas entre las de ella. Su muslo se restregaba sobre su vagina empapada, estimulándola aún más. Gimió contra su oído, fuerte y claro mientras él continuaba restregando su pierna contra su entrada y la pegó lo más que pudo contra ella. Casi sentía que podía llegar al orgasmo ahí mismo, el roce del cuerpo de Diego y la suavidad de la tela de su vestido en todo su cuerpo la volvían loca de placer. Miró de nuevo a Andrea y cruzaron miradas. Ya no importaba que estuviera oculta, aun Diego no la había notado, pero Miriam notaba la mirada salvaje que tenía. Deseaba que le hiciera lo mismo, estaba segura que quería que aquel hombre se restregara contra ella de la misma forma como lo hacía con Miriam en aquel momento. Esa mirada la llevo al borde del orgasmo. En ese momento algo vibró entre sus piernas y ella soltó un grito de placer. La vibración atacaba su clítoris por encima del pantalón de Diego y sus bragas. Diego no pareció notarlo, Miriam clavó sus uñas en sus brazos y sintió como el orgasmo estaba a punto de llegar. Él se separó y sacó su celular del bolsillo, el mismo que había estado entre sus piernas unos segundos antes. —Mierda. Disculpa, necesito tomar esta llamada, es algo importante del trabajo —dijo él al ver la pantalla. Miriam se quedó contra la pared, intentando recuperar el aliento. Le habían negado un orgasmo, y por un momento consideró decirle que no a Diego por darle más importancia a esa llamada que a ella, pero estaba tan excitada y le estaba encantando cómo la tocaba que lo pensó dos veces. —Te espero en mi cuarto. No tardes mucho —dijo ella sacando una de las llaves de repuesto que le habían entregado en la recepción. Diego tomó la llave, miró el número de habitación y sonrió. Miriam lo vio alejarse por el pasillo mientras contestaba y se acomodaba su erección en el pantalón. No podía esperar a sentirla dentro. Pero había algo más para hace amena la espera. Se acomodó el vestido y se dio la vuelta. Andrea no se había movido de su posición. Dio un par de pasos atrás, como queriendo irse, pero Miriam le sonrió y caminó hacia ella de forma lenta y de forma sensual, como una cazadora acercándose a su presa. Andrea, completamente nerviosa, se acomodó un poco su ropa y también se acercó a ella. —D-disculpa, no era mi intención espiarlos así. Es sólo que…bueno no… Andrea bajo la mirada, completamente apenada, pero vaya que a Miriam le atraía eso. Le levantó el rostro con un dedo y la miró a los ojos. —No pasa nada. Él y yo nos la estábamos pasando bien, y si tú también lo hacías no veo ningún problema. Su mirada se iluminó ligeramente, para Miriam la veía como bastante inocente, quizá porque le daba un poco de pena, pero Miriam notaba una chispa salvaje en sus ojos. El pulgar de Miriam trazó los labios de Andrea y ella sonrió nerviosa aún. —Perdón. Me gustaba lo que veía, era bastante guapo y… —Tienes una sonrisa muy bonita —dijo Miriam sonriendo también y la tomó por la cintura para acercarla a ella. —G-gracias —contestó ella dejándose hacer. Colocó sus manos sobre los hombros de Miriam y la miró a los labios. Luego río nerviosa—. No sé si… —No tienes por qué estar nerviosa. Cierra los ojos y déjate llevar. Miriam se inclinó y la besó. Andrea cerró los ojos y le regresó el beso con pasión. Miriam sentía en sus besos cierta dulzura, pero sobre todo notaba la experiencia que tenía. Andrea se separó un poco y la miró, sonriendo ligeramente. —¿Qué hay de ese chico? —Es sólo un amigo, dudo que le moleste compartir —contestó Miriam. Y volvió a besarla mientras sus manos fueron a su trasero para apretarlo, pegándola totalmente a ella. Sintió como la cadera de Andrea la buscaba y el beso se intensificó. Andrea, con un poco más de confianza y excitación, tomó los pechos de Miriam para apretarlos ligeramente mientras sus besos pasaban de la mejilla al cuello y luego bajando hacia la piel que se veía entre el vestido, aquel punto justo antes de sus pechos. —Cariño, creo que debemos ir al cuarto si queremos seguir esto. Andrea levantó la mirada algo sorprendida, pero dejó que Miriam la tomara de la mano para ir por el pasillo hacia el ascensor. Una vez dentro, Andrea comenzó a tocarse sobre su pantalón, luego toma a Miriam de la mano para jalarla hacia ella, ahora es Andrea quien toma la iniciativa y tomó su trasero mientras la besaba. Miriam dejó que ella hiciera todo, pues estaba explorando su cuerpo como lo había hecho Diego, sintió como alzó tu vestido y con una fuerte nalgada agarró su trasero con firmeza. Parece que la chica había aprendido algunas cosas interesantes. El elevador se detuvo y las puertas se abrieron, por un momento Miriam sintió decepción porque Andrea se había detenido, pero antes de que cambiara de opinión o algo, la tomó de la mano y se fueron directo a la habitación de Miriam. Dentro de la habitación había una cama grande, Miriam sabía que iba a tener compañía y quería tener la mejor experiencia, se alegraba que esa compañía fuera Andrea. Andrea la tomó de la mano y la llevó hacia la cama, ella se colocó espaldas al lecho y acercó a Miriam para besarla. Miriam atacó su boca con deseo, le gustaba ahora que Andrea había tomado más confianza y dejaba que su lujuria la controlara. La tomó por la cintura por debajo del pantalón, tocando el elástico de sus bragas, la levantó para subirla a la cama, Andrea se quedó de rodillas encima del lecho y se alejó un poco. Miriam no se lo preguntó, tan sólo tomó su blusa y se la quitó para dejarla solo con brasier, luego fue a sus pechos. Tomó con la mano uno de ellos mientras que al otro le dio pequeños besos hasta casi llegar a su pezón, mordiéndolo un poco juguetona. Andrea abrazó el rostro de Miriam para apretarla contra su pecho mientras gemía ligeramente por las sensaciones que le provocaba. Mientras sostenía su pezón con los dientes, sus manos bajaron hacia el pantalón de Andrea para desabrocharlo. Soltó su pezón y comenzó a besar su abdomen mientras le bajaba el pantalón lentamente, sintiendo la suavidad de sus piernas, cuando la prenda quedo atrapada en sus rodillas, la empujó contra la cama para que se acostara y pudiera quitárselo por completo. Cuando Miriam lanzó el pantalón hacia el otro lado del cuarto. Andrea se quitó brasier frente a Miriam, se mordió el labio y lanzó su sostén a un lado de la cama. Los pezones de Andrea estaban completamente duros y levantados al aire. —Alguien tiene prisa —Miriam sonrió sintiendo de nuevo como su vagina comenzaba a fluir por al ver el cuerpo de Andrea desnudo. Miriam se quitó los tirantes del vestido y movió ligeramente su cuerpo para que resbalara, dejándola completamente desnuda. Se dio la vuelta y deleitó a Andrea quitándose las bragas mientras movía su trasero contoneándose. Cuando terminó, se arrodilló en el suelo y gateó hacia ella para después subirse a la cama y comenzar a besarla. Al estar debajo, Andrea no podía moverse mucho y mientras Miriam chupaba y besaba sus pechos, la mano de Andrea se dirigió al coñito mojado de su amante para poder masturbarla con delicadeza. La cadera de Miriam se movió, buscando la mano de Andrea para que le diera más placer, y al hacerlo comenzó a gemir justo directo al oído de Andrea. Pero Miriam quería darle la oportunidad a ella de ser la que guiara, así que la tomó de la cintura y la hizo girar para que ella quedara arriba. Andrea se quedó sorprendida por un momento, pero Miriam colocó sus manos en la espalda de ella para atraerla. Los pechos de Andrea quedaron justo en posición perfecta para que se los chupara y eso hizo mientras le rasguñaba la espalda. Andrea continuó estimulando la entrada de Miriam mientras se deleitaba con sus pechos, Miriam sintió como dos de sus dedos entraban en ella, dejó de chupar los pechos de Andrea un momento para dejar que el gemido saliera de su garganta y luego continuó mientras los dedos de Andrea exploraran dentro de ella con delicadeza, entrando y saliendo a un ritmo que la estaban volviendo loca. Abrió las piernas más para poder recibirla mucho mejor, mientras regresó a su boca para poder besarla más. En ese momento la puerta de la habitación se abrió y cerró. Andrea se separó de Miriam y ambas vieron a la entrada. Diego estaba parado a unos cuantos pasos de la cama, su rostro mostraba la sorpresa, pero en su pantalón demostraba la enorme erección que de haberse bajado minutos atrás ahora debía estar más fuerte debido a la escena frente a sus ojos. —¿Qué? —preguntó él con una sonrisa. —Ya era tiempo de que llegaras —dijo Miriam con una sonrisa y levantándose un poco para mirarlo, pasó un brazo sobre el cuello de Andrea y le dio un beso en la mejilla—. Ella es Andrea. Con cuidado, Miriam se levantó y caminó directamente hacia él y tomó su camisa. —Vas muy vestido. Andrea, ayúdame a ponerlo más cómodo. Andrea se mordió el pulgar de forma lujuriosa y también se acercó. —Un placer —dijo Diego cuando ella se acercó. Sin pensarlo, la acercó a él y comenzó a besarlo. Andrea le respondió el beso mientras comenzaba a desabrocharle la camisa. Miriam, al ver que Andrea se encargaba de la camisa, se arrodilló frente a Diego y le bajó con habilidad tanto el pantaloncillo como el bóxer debajo. La erección salió disparada hacia arriba y Miriam la vio con alegría, tenía muy buen tamaño. Diego dejó de besar un momento a Andrea para que pudiera quitarle la camisa, mientras lo hacía, acarició la mejilla de Miriam. Ella, sin responderle, se metió su miembro en la boca, pero la sacó casi de inmediato, él la había hecho sufrir en el pasillo, ahora le tocaba a ella hacer lo mismo. Comenzó a lamérselo desde la base hacia arriba, muy lentamente mientras lo miraba a los ojos. Notaba en su mirada y su expresión que quería que se la chupara, Andrea había terminado de desnudarlo y la mano de Diego se dirigió a su coño sin dejar de mirar lo que hacía Miriam. Finalmente, Miriam se metió la verga de Diego a la boca por completo y comenzó a chupársela utilizando una mano para ayudarse a sincronizar. Él comenzó a gemir y disfrutar de su boca mientras apretaba uno de los pechos de Andrea con una mano en una especie de abrazo por la espalda. Miriam continuó mamándosela, apretaba un poco de vez en cuando para hacerlo desear más, cuando lo hacía, el cuerpo de Diego se retorcía de placer, era justo cuando lo soltaba e iba lo más profundo que podía. Mientras continuaba el oral, Diego volteó el rostro de Andrea para besarla y en la posición en la que estaba podía llegar sin ningún problema a la entrada de ella y comenzó a masturbarla. Mientras que su otra mano tomó a Miriam por el cabello para hacer que se la chupara al ritmo que él quisiera. De vez en cuando se oía como la boca de Miriam hacía un ruido de chapoteo y los gemidos apagados de Andrea mientras Diego metía sus dedos en ella. Así duraron unos cuantos momentos antes de que Miriam se cansara de la posición y decidiera levantarse. —Tengo una idea —dijo Diego. Miriam se limpió la saliva que escurría por su boca y miró a Andrea, ambas asintieron. Diego tomó a Andrea de la mano y la llevó hacia la cama, la sentó en el suelo con la espalda pegada a la cama, luego tomó de la mano a Miriam para hacer que se acostara encima de la cama bocarriba. Acercó su pene a la boca de Andrea para que lo chupara, mientras que tomó de las piernas a Miriam para acercarla a él. La lengua de Diego comenzó a lamer el mojado coñito de Miriam mientras que movía la cadera para que Andrea no tuviera que moverse, prácticamente follándole la boca. Miriam nunca había experimentado esa posición, pero oír el sonido de la verga de Diego entrar en la boca de Andrea mientras éste le comía el coño como un hambriento la hizo excitarse aún más. Las manos de Miriam se aferraron a las sabanas y al cabello de Diego y ambos comenzaron a gemir; ella por la lengua que le ataca el clítoris sin piedad, él por las chupadas que le estaba dando Andrea. —Quiero que te corras dentro de mí —dijo Miriam mientras movía las caderas de arriba abajo para sentir mejor la lengua de Diego—. Lo quiero dentro, y luego quiero ver cómo te corres dentro de Andrea. Al oírla, Diego se detuvo y la miró. —Tus deseos son órdenes. Diego se levantó y ayudó a Andrea a hacer lo mismo. Luego jaló a Miriam por las piernas para poder acercarla hacía él, después movió su pierna derecha a su hombro, apuntó su verga hacia la entrada de Miriam y la penetró, lentamente. Miriam soltó un grito de placer al sentir como se abría para recibirlo, pero Diego, para torturarla un poco, se salió y luego volvió a entrar con una fuerte embestida. Comenzó a penetrarla con fervor, utilizando su pierna como soporte para cumplir su deseo y darle el orgasmo que merecía. Mientras, Andrea se acercó a los labios de Miriam y comenzó a besarla, bebiendo los gemidos que salían de su garganta, pero la necesidad de tenerla cerca, la obligó a sentarse detrás de ella y Miriam se recargó en su pecho, aplastando sus senos. Desde esa postura, ambas podían ver como Diego entraba con fuerza y salía de la vagina de Miriam, quien estaba completamente excitada. Andrea, abriéndole más las piernas a Miriam, se la ofreció más a Diego y acarició con precisión su clítoris haciendo que Miriam soltara pequeños alaridos de placer. Diego continuó penetrando a Miriam mientras veía los pechos de ésta subir y bajar, el ambiente apenas se estaba calentando. Tomó a Miriam por las caderas para poder acostarse él en la cama, dándole la oportunidad de Miriam para que lo montara. Una vez que Miriam se introdujo el pene de Diego, comenzó a subir y bajar con destreza, Diego tomó las piernas de Andrea para acercarla a su rostro y tener la oportunidad de comérsela. Ambas gimieron, disfrutando de la lengua y de la verga de Diego, mientras ambas hacían contacto visual y disfrutando de las expresiones de placer de la otra. Miriam acercó un poco a Andrea hacia ella para poder saborear sus labios y tomar sus pechos entre sus manos. Al no poder moverse muy bien, Diego detuvo a Miriam para que él pudiera marcar el ritmo y hacer que sus caderas se movieran en círculos. Este movimiento mandó una descarga por el cuerpo de Miriam, quien gritó al sentir el orgasmo llegar. Andrea intuyó lo que pasaba, así que se apartó del rostro de Diego para poder contemplar el orgasmo de Miriam. Un fuerte grito nació desde su pecho, subiendo por su garganta hasta su boca mientras el clímax la hacía tener varios espasmos en el cuerpo. Su vagina se cerró sobre el pene de Diego, quien percibió que también a punto de venirse. Miriam sintió como la corrida de Diego la llenaba por completo, notando las fuertes manos del joven cerrarse sobre su trasero. Cuando acabó, Miriam se levantó ligeramente y sintió como la corrida de Diego, junto con la suya, se escurrió entre sus piernas. Sin darle tiempo de respirar, Andrea la recostó contra la cama. —Denme un minuto —dijo Diego acostándose a un lado de ella, masturbándose para evitar que la erección se perdiera. Pero ellas no le prestaban atención. Andrea se abalanzó contra Miriam y arremetió contra sus labios. Ésta última intentaba acercar más el cuerpo de su amante con deseo, sintiendo como los pechos se apretaban contra los de ella, subiendo y bajando como su respiración. Miriam bajó un poco el rostro para que los pechos de Andrea estuvieran a la altura de su boca y de esta forma podía darles pequeños besos y chupar sus pezones. Al mismo tiempo, la mano de Miriam se dirigió a la vagina de Andrea. Recorrió su monte de Venus y desde ahí alcanzó a sentir con la punta de los dedos su hinchado clítoris. Bajó los dedos un poco más y sintió la humedad y calidez de su vulva. Con esta invitación, Miriam introdujo el dedo medio en Andrea y sintió como se abría paso con facilidad dentro de ella. Al sentir las caderas de Andrea buscando su mano, Miriam acompañó su dedo medio con el anular. Andrea gimió ante el contacto, sus caderas se movieron de atrás hacia adelante, haciendo que los dedos de Miriam llegaran más profundo y sintiera más placer. Al hacerlo, Miriam comenzó a estimular el hinchado clítoris de Andrea con el pulgar. Buscó la boca de Miriam mientras ella aumentaba el ritmo, ella contestó aumentando la presión en su clítoris y besando su cuello. Andrea comenzó a gritar y moverse más rápido sobre ella. La mano de Miriam se llenó de fluido, Andrea se había corrido sobre ella. Tratando de recuperar la respiración, Andrea cayó a un lado de Miriam bocarriba, mientras ésta se daba la vuelta para verla. Miriam sintió de inmediato la mano de Diego tomar su tobillo y jalarla un poco. Sintió una nalgada, ella se río y lo levantó un poco para que le diera un par más. Luego se dio la vuelta y lo besó atrayéndolo hacia la cama, mientras lo hacía, llevó la mano de él hacia la entrada de Andrea. Los dedos de Diego resbalaban con facilidad, Andrea tomó también su mano y lo invitó a que la penetrara con los dedos, sintiendo los dedos de Diego más grandes que los de Miriam. Diego se concentró en Andrea. Acercó su boca a la de ella, le dio un par de besos, luego bajó y mordió sus pezones ligeramente, luego bajó más y comenzó a comerle el coño. Sabía delicioso, lleno de sus fluidos y comió como si fuera un hambriento. Andrea volvió a gemir y Miriam se acercó a ella, masturbándose con lo que veía y luego se acercaba a darle unos cuantos besos a Andrea antes de continuar castigándose su propio coño. Diego dejó de comerle la vagina a Andrea y se arrodilló frente a sus piernas, deleitándose con el cuerpo desnudo de Andrea, lista para ser follada. Su miembro estaba tan erecto como cuando estaba haciéndolo con Miriam. La punta de su pene jugó en la entra de Andrea y ella se mordió el labio, gimiendo ligeramente. —Quiero que me lo pidas —dijo él restregándose contra ella. —No seas así, dámelo —pidió ella con un ligero puchero. Miriam sonrió y se sintió más excitada al ver la cara de súplica de Andrea. Sus dedos continuaban dentro de ella, mojándose cada vez más. Diego metió la punta de su pene, Andrea gritó al sentirlo, pero Diego la sacó y ella puso cara de protesta. —Quiero que me lo supliques. Metió un poco más de la punta. El coño de Andrea era un poco más estrecho que el de Miriam, por un momento estuvo a punto de metérsela toda, el calor y la humedad dentro de ella se sentían fantásticos, pero de nuevo sacó su miembro y volvió a restregarse contra ella. —Por favor —pidió Miriam mordiéndose el labio y poniendo el rostro de inocencia como si pedía un dulce. —Dime cuanto lo quieres. —Mucho, por favor. Miriam observó como la verga de Diego desaparecía lentamente en el coño de Andrea. Diego sintió como se abría ante él, recibiéndolo con gusto y Andrea soltó un gemido al sentir como abrían las paredes dentro de su estrecho coñito. —Vas a tenerlo todo —dijo Diego al sentir como su miembro llegaba al final del dilatado coñito y comenzó a penetrarla de forma lenta para disfrutarlo como se merecía. Andrea comenzó a gemir, sincronizándose perfectamente con sus movimientos. Mientras tanto, Miriam continuaba masturbándose a su lado, mirándolos. Diego la tomó por brazo para acercarla hacia la vagina de Andrea para que viera en primera fila como la penetraba; al hacerlo, Miriam aumentó el ritmo de sus dedos al sentirse más excitada. Miriam, llevada por esta excitación, se acercó al rostro de Andrea y colocó sus piernas a ambos lados de ella. Andrea, sabiendo lo que le pedía, comenzó a comerle la vagina. Al verlas, Diego tomó las piernas de Andrea y se las colocó en los hombros para que la penetración fuera más profunda. Los gritos de Andrea, fueron apagados al estar metiendo su lengua dentro de Miriam. Diego se detuvo un momento, le pidió a Miriam que se bajara de Andrea. Luego tomó a Andrea de la cadera y la alzó para colocarse detrás de ella. Restregó su pene contra ella mientras hacía que su espalda tocara el pecho de él y pudiera alcanzar y apretarle los pechos. —Dámelo, por favor —pidió Andrea. Con eso, Diego apuntó su miembro directamente a su coño, empujándola hacia adelante para ponerla en cuatro y penetrarla con fuerza para que haga ruido cada que su trasero chocaba contra la pelvis de él. En esa posición, Diego le dio un par de nalgadas y continuó con sus movimientos de vaivén. Miriam, aprovechando la posición, reculó debajo de ella para poder besarla y masajear su clítoris. —Dime cuánto lo estás disfrutando. —Me encanta. Me encanta —respondía Andrea entre jadeos. Diego alentó el ritmo de las penetraciones para hacer que Andrea disfrutara tanto su miembro como la mano de Miriam. Le dio a otra nalgada y Andrea respondió con un gemido y chupando los pechos y pezones de Miriam. Luego Diego continuó con el ritmo acelerado, haciendo que Andrea gritara de placer, acercándose más a él para recibirlo mejor. Diego la tomó del cuello para jalarla un poco y hacer que se arqueara. Aumentó la velocidad, sintiendo como estaba a punto de correrse de nuevo. Andrea gemía en esa posición, Miriam apretaba uno de sus pechos con una mano mientras la otra atacaba el clítoris de Andrea. Volvió a gritar, resultado del orgasmo que le recorría el cuerpo. Su vagina se cerró en el miembro de Diego, haciendo que se viniera de nuevo, llenándole todo el coño de su corrida. Andrea cayó sobre Miriam, completamente exhausta. Diego cayó al lado contrario y se río. Miriam besó a Andrea mientras la corrida de Diego caía desde su coño hasta las piernas de Miriam. Andrea se separó y miró a Miriam. —Vaya. —¿Te divertiste? —le preguntó Miriam. —Como no tienes idea. —¿Y tú? —le preguntó a Diego mirándolo. Él respondió levantando el pulgar, se veía completamente exhausto. —Una de ustedes es suficiente para un hombre, ahora imagínate ambas. Andrea y Miriam se rieron y continuaron besándose. A la mañana siguiente desayunaron juntos y dieron un paseo por la ciudad. Mientras turisteaban se besaban, a veces Diego y Miriam, otras Miriam y Andrea y desde luego Andrea y Diego. La mañana y la tarde fue amena, lamentablemente Diego debía partir en la noche debido a la llamada que había respondido la noche anterior, un asunto de su trabajo. Miriam y Andrea se despidieron de él repitiendo lo que habían hecho. Seguramente Diego dormiría como un bebé en el vuelo de regreso. Andrea fue la siguiente en irse, su vuelo estaba programado en la tarde, así que ella y Miriam aprovecharon toda la mañana volviendo a follar. Cuando se fue, Miriam regresó al bar, pidió la misma bebida que hace dos noches y esperó. La había pasado bastante bien con Diego y Andrea, pero ella iba a estar en la ciudad unos cuantos días más, quizá volvería a encontrar un poco de diversión pronto.

Autor: Fuhror Categoría: Sexo en Grupo

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Prostituta

2019-12-09


La semana pasada, justo entre semana fui a un tabledance con mi esposo (es la primera vez que vamos a uno), estaba súper vacío, tomé un poco de mas y pedimos un privado, yo también me desnude para bailarle con la chica, el asunto es que la chica dejó que mi esposo le metiera el pene pero con condón, tenía mucho morbo y abrí la cortina para hacer un Flash pero justo en ese momento el "garrotero" estaba enfrente para para decir que ya se había acabado el tiempo, mi esposo estiró la mano y le dio $100, detrás de el estaba saliendo un señor, me confundieron con alguna de las chicas, le dio dinero al garrotero y entre los dos me metieron dentro del privado de a lado, estaba súper nerviosa pero también excitada, ya había visto como le hacía la otra chica así que hice lo que pude para bailarle, se sacó el pene para masturbarse y me pidió "raspadito", estaba completamente desnuda, me senté en sus piernas y me ponía la punta de su pene en la entrada, asi estuve un par de minutos, de repente me levanto y me penetró bien intenso, luego me puso sobre la mesa boca arriba para seguirme cogiendo, me chupo muy fuerte mis pezones y eyaculo adentro, yo me quede acostada sobre la mesa y se volvió a sentar, entonces volvió a entrar el "garrotero", el tipo le dio más dinero y se salió, para ello estaba enviando mensajes, entonces entró otro señor y fue directo a hacérmelo, cuando termino se salió, entró nuevamente el garrotero y me dijo que me fuera con las otras chicas, me agarró del brazo y termine atravesando todo el local desnuda mientras le estaba diciendo que yo no trabajaba ahí, que había ido con alguien y que me deje llevar, al parecer era el primer día de ese tipo así que no conocía a todas las chicas, otro señor me vio y pidió privado también, entonces el garrotero solo dijo, bueno ve a "dejarte llevar otra vez", me metieron a otro privado y ya no sabía qué hacer, por si las dudas le baile lo mejor que pude, me pidió que me frotara en sus piernas y luego de un rato me penetró, me cogió super intenso y tambien se vino super rápido, salió el y entonces entró el garrotero, me hizo bailarle, me lamió, me cogió super intenso y también se vino super rápido, pude salir, atravesé el local lo más rápido que pude y fui a buscar a mi esposo, mientras atravesaba me nalgueron y me tocaron, ya había más gente y me estaban "pidiendo" otra vez cuando por fin encontré a mi esposo, me escondió detrás de una cortina, me dio mi ropa, me vestí, entonces en la salida nos encontramos al señor que me cogió la primera vez, no me querían dejar salir, mi esposo les explico y tanto el señor como el garrotero estaban sacados de onda, al final me pregunto si no quería trabajar de prostituta ahí, le dijimos que lo pensaríamos y nos fuimos, fue super raro, mi esposo se cogió a una teiblora con condón pero a mí me cogieron a pelo con venida interna cuatro desconocidos, fue estresante, peligroso y excitante al mismo tiempo, no lo volveré a hacer de prostituta.

Autor: pequeputita Categoría: Sexo en Grupo

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Inicios mundo liberal 3ª parte

2019-12-08


Fin de fiesta... esto es nuevo para mi, pero como lo disfruto. Lee también los relatos anteriores: - Primera Parte - Segunda Parte “Amor va siendo hora de que te follemos los dos” se lo dijo con mucho cariño, le daba besos, la acariciaba “me habéis dado un buen espectáculo, estoy que exploto, necesito follarte” le decía sin parar “déjame recuperarme un poco y soy vuestra, ha sido un orgasmo salvaje, lo he disfrutado muchísimo” se gira para mirarme “¿no te cansas?” yo había continuado lamiendo y besando su coño, pero muy suavemente “no me cansaría nunca, tienes un coño precioso, apetecible, podría estar así el resto de la noche”, “no lo dudo pero lo que ahora necesito es que me folléis”, “por mi encantado” nos incorporamos de nuestra posición “el dormitorio ya tiene que estar caliente” dijo su marido “allí estaremos mucho más cómodos, pero antes he de comentarte un asunto, normalmente en estas ocasiones nosotros usamos condones como tu bien comprenderás” yo asentí con la cabeza “la verdad es que yo lo disfruto más sin condón…” empezó a decir ella “ya lo sé amor, por eso estoy tratando este tema ahora, nosotros llevamos una temporada larga sin participar en ningún intercambio o trio y te puedo asegurar que no tenemos nada que ocultar, sanos y limpios, según dices esta es tu primera vez…”, “es mi primera vez en todo” interrumpí yo “es la primera vez que tengo sexo fuera de mi matrimonio, creo entender lo que queréis, os puedo asegurar que conmigo es sexo seguro, por dos motivos, primero por que como he dicho no he tenido sexo con nadie salvo mi mujer y como vosotros, sanos y limpios absolutamente y segundo hace unos cuantos años que me hice la vasectomía, totalmente probada y segura, ya no utilizamos ningún tipo de protección y en cuanto a mí, me fio de vuestra palabra al ciento por ciento y dicho sea de paso mola más sin condón”, “cari si él está conforme, por mí no hay problema, os quiero sentir plenamente dentro de mi” y le dio un morreo a su marido con lengua hasta el fondo, “pues nada, está decidido, vámonos al dormitorio que esto se está enfriando”. Rápidamente nos fuimos allí, efectivamente se estaba calentito allí, una cama amplia y luz tenue “sentaros los dos en la cama que os voy a poner en perfecto estado de revista” dijo con una sonrisa picarona, nosotros obedecimos muy gustosamente, nos acomodamos y la dejamos hacer, la verdad sea dicha es que hace unas mamadas de impresión, se nota que lo disfruta, cogió la polla de su marido se la metió en la boca y empezó un sube-baja tremendo, mientras tanto con la otra mano pajeaba mi polla y acariciaba mis huevos, estaba un rato así y después cambiaba y se metía mi polla en la boca y pajeaba a su marido, otro rato así y vuelta a empezar, nosotros cada vez gemíamos más fuerte y nuestras pollas más duras, “la mama bien, ¿verdad? sí, mucho” ella se rio con la boca de su marido en la boca, yo a estas alturas estaba como loco por follar con ella, pero tampoco sabía cómo actuar así que espere a que tomaran la iniciativa, cuando ella vio que ya teníamos un empalme considerable paro y mirándome dijo “túmbate en la cama” obedecí, se puso encima, cogió mi polla y se la introdujo lentamente hasta el fondo, estaba mojada y entro con facilidad, empezó a follarme lentamente, y digo follarme porque era ella la que llevaba el ritmo “no te muevas, déjame hacer a mí, tu solo mantenla dura como ahora y ni se te ocurra correrte, acércate cari” se colocó a su lado subiéndose a la cama de pie y dejando su polla a la altura de su cara y empezó nuevamente a hacerle una mamada sin dejar de follarme “le encanta esto, una polla en la boca y otra dentro de su coño” me dijo mirándome, yo estaba concentrado en disfrutar, me encantaba estar dentro de ella, notaba las paredes de su vagina apretar mi polla y su calor, empecé a acariciar sus mulos mientras observaba con que dedicación le hacia la mamada a su marido “amor si sigues así me voy a correr” paro y se la saco de la boca “ponte detrás, quiero sentirlas dentro las dos a la vez” se la va a meter por el culo pensé yo, con mi mujer nunca ni por asomo había podido intentarlo tan siquiera, no pude dejar de sentir un poco-bastante de envidia, y también desear cambiar de postura para ser yo el que le follara ese culo, vi cómo se posicionaba detrás de ella y a su vez ella se inclinaba hacia mi hasta poner su cara junto a la mía “¿tienes reparos de morrearte conmigo habiendo visto como le comía la polla?” no conteste solo me lance a comerle la boca, nos morreamos con ganas, le agarraba las tetas, que suaves y calientes “date prisa cari” se quedó quieta mirándome, supuse que se estaba preparando para ser follada por el culo cuando de repente noto que su polla intenta entrar por el mismo sitio que ocupa la mía, abro los ojos como platos, se está equivocando de camino… ella que me está mirando todo el tiempo ha notado mi asombro, sonríe y me dice “tranquilo, todo está bien, lo vas a disfrutar y yo mucho maaaaaaaaaaas”, “uffff amor que estrecho esta, como se nota que la tiene gorda, no te muevas” me dice mirándome “tu deja que el ritmo lo llevemos nosotros y disfruta” ella me mira “quiero que os corráis los dos dentro de mí, ¿te importa?” que me iba a importar, estaba deseando correrme, es más, no creo que fuese aguantar mucho más, estaba siendo una follada increíble, ”no” le conteste, “cari correos los dos dentro de miiiiiii, joder me siento llena, sigue cari… si..si..sigue” el marido bombeaba que daba gusto, yo por mi parte está quieto y concentrado, quería aguantar todo lo posible, pero notaba como llegaba mi orgasmo, “no creo que pueda aguantar mucho más, esto me está gustando demasiado” dije entre jadeo y jadeo, “aunque te corras tu no la saques” me pidió ella, fue lo último que hablamos, durante unos minutos más solo eran gemidos, soplidos, gruñidos y empezar a sudar, de amasar sus tetas a cuatro manos, me comía la boca y acto seguido a su marido, no me importaba, notaba su polla rozar con la mía “uffff yo..yo estoy lle..llegando al liiimite, me voy a correr” dije “”ya te lo noto, está cada vez más dura e hinchada” dijo el “ni se te ocurra sacarla, estoy llegando yo también, cari méteme un dedo por el culooo, uffff que bueno sigue cari..sigueeee”, “lo siento ya no aguanto maaaas” y entre gruñidos solté todo lo que llevaba dentro, que gozada, me corrí como hacía tiempo que no me corría, empuje mi cadera para meterla dentro todo lo más posible, si hubiera podido, le hubiera metido hasta los huevos, “ufffff me estáis destrozando, que placer, que gusto, aprieta más, métela más a fondo, me estas llenado toda con tu corrida, está ardiendo ¿lo notas cari? Se va a desparramar”, “si, está dejándolo todo como un charco”, “seguid follandome, no paréis, me voy a coreeeeer” y vaya que si se corrió, no una, ni dos… varias veces encadenando una tras otra, yo me quede quieto porque había llegado al límite ya, me había corrido, había seguido empujando con fuerza mientras me corría, pero ya no podía más, pero su marido seguía follandola cada vez más fuerte, notaba su polla cada vez más hinchada y con su dedo le follaba el culo más rápido, “yaaaaa no más, córrete ya, no puedo más” decía entre gruñidos y jadeos ella “no puedo correrme más veceeeees”, y el marido se corrió, vaya si se corrió, la primera vez que sentía en mi polla un semen que no era el mío, “siiiii que gustoooo, no podía maaaaas, tómalo todo, te estamos llenando toda, te va a salir hasta por la bocaaaa” y se dejó caer encima suyo, y ahí estaba yo con dos cuerpos encima mío, pero la verdad es que había valido la pena, poco a poco nos recompusimos, él se quitó de encima y se apartó a un lado, ella se apartado al otro lado y yo en medio lleno de la corrida de todos, “es una lástima que no estés depilado, te hubiera encantado que te dejara bien limpio” sonrió, “que le vamos a hacer, uno no se esperaba esto…”, “no te preocupes, la próxima vez ven todo depilado y lo veras, porque vamos a repetir ¿verdad cari?, “por mí no hay problema, que dices, ¿te apuntas a otra?” los mire a los dos, sonreí “por mi encantado”. Fin del relato. Muchas gracias por las lecturas y los comentarios enviados, seguiré subiendo mis aventuras y desventuras. (alicantelda@gmail.com)

Autor: alicantelda Categoría: Sexo en Grupo

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Inicios mundo liberal 2ª parte

2019-12-08


Seguimos con nuestra sesión de sexo a tres... No te pierdas la: Primera Parte Sigo relatando mi primera experiencia… “venid al sofá que quiero ver con más detalle todo eso que dice que te va a hacer…” había enchufado una estufa grande para ir calentando el salón y nos acercamos los dos sin dejar de morrearnos y acariciarnos, empezando a quitarnos la ropa con prisas mutuamente, camisa, pantalón, camiseta, calzoncillos, calcetines yo, camiseta de tirantes, sujetador, falda, medias, braguitas ella, seguimos besándonos y acariciándonos, ella cogió mi polla y mis huevos con ambas manos y entones hizo un comentario que me sorprendió “veo que cuidas tu zona” la mire confundido, debió notarlo “lo digo por que a mi me gusta que este totalmente depilado, no es tu caso, pero tampoco tienes una selva”, efectivamente hasta esa fecha nunca se me había pasado por la cabeza el tema de la depilación ni el rasurado, cierto es que tampoco me gusta llevar la selva negra entre las piernas, por lo que siempre he recortado y quitado todo exceso que he considerado conveniente y necesario para que mi mujer no se negara a hacerme una mamada, cosa que no es muy fan ella de hacer, que yo se lo coma si, dice que le encanta y lo disfruta, pero hacerme una mamada a mí eso ya es cuestión de tener paciencia y que salgamos de fiesta para que se ponga a tono, en fin, por eso he de ir siempre preparado y que conste que no me quejo a mi me encanta comerme un buen coño, lo disfruto tanto o mas que una buena follada. “La tienes dura y muy caliente, es gruesa la verdad” acerco sus labios a mi polla y esta aun se puso mas dura si cabe “como reacciona al contacto con mis labios, tienes liquido en la punta” y con la lengua lo recogió “ummm que bueno, ¿sueltas mucho?” yo que estaba en la gloria y más allá conteste “si, cuando me corro suelto mucho y si estoy mucho tiempo empalmado como va ser ahora, lo suelto con mucha fuerza” sin dejar de lamer mi capullo y acariciarme los huevos “ ¿tienes aguante?” acaricie su pelo y el lóbulo de su oreja mirándola directamente a sus ojos “soy un tío normal tengo mis días buenos y malos, pero si que es verdad que en las ocasiones que bebo alcohol en un día de marcha como hoy y pillo el puntazo, aguanto una barbaridad antes de correrme y como te he dicho suelto con abundancia y fuerte” ”pues vamos a ver si es verdad” y se metió mi polla entera en la boca empezando una mamada que me llevo de nuevo en la gloria, yo seguía acariciando su pelo y los lóbulos de sus orejas y mire a ver que hacia su marido, seguía en el mismo sillón pero ahora ya totalmente desnudo y se acariciaba la polla y los huevos, me miro y sonrió “seguid que me estáis dando un bonito y morboso espectáculo ya diré cuando quiero unirme a la fiesta” me concentre en la mamada que me estaba haciendo, estaba ensalivando a conciencia mi polla y mis huevos alternando, la agarraba con las dos manos para chuparme los huevos o la cogía con una mientras se dedicaba a chupar la punta de mi capullo como si fuera un chupa chups, ya no podía aguantar mas “quiero que hagamos un 69” alzo la vista y sonrió “vale, túmbate en el sofá” era bastante grande y amplio, me tumbé y ella se puso encima de mi con su coño a la altura de mi boca “ a ver como se te da” me dice con voz picarona y acto seguido vuelve a engullirse mi polla y empieza un movimiento de vaivén desenfrenado alternado de otros mas pausados y concentrados en la punta de mi capullo, me siento confiado en que voy a aguantar sin dificultad esa gloriosa mamada y me decido a entrar en acción, primero acerco mi nariz y huelo, aspiro su aroma que, es puro sexo esta brillando, tiene que estar mojadisima, acerco la punta de mi lengua y la acerco a sus labios, están calientes y al notar la punta de mi lengua suelta un soplido, pero no deja de mamar y chupar, sabe delicioso, realizo círculos con mi lengua, encuentro su clítoris, esta hinchadísimo y mojado, me dedico a el como un niño goloso, en ese punto consigo que deje de mamar, cada vez jadea más rápido y fuerte decido meter mi nariz hasta el fondo de su coño, quiero llenarme de su olor, suelta un gruñido “caaari me esta follando con su nariz, noto toda su cara en mi cooooño” la verdad es que la tengo toda llena de sus jugos, que ricos, no paro de chupar su clítoris, quito mi nariz de su coño y le meto mi dedo gordo “ufff, uffff como mueve el dedo el jodiooo cariño va a conseguir que me corra como una perra” saco el dedo y vuelvo a hundir mi nariz en su coño, aun esta mas mojado si cabe, mi boca no da abasto tragando todo lo que sale de ella, cada vez hace mas fuerza contra mi cara, le separo los cachetes del culo y empiezo a jugar con mi dedo gordo en su ojete “siiiiiii como me gusta, si se esto hubiéramos follado antes, métemelo ya” soy muy obediente y se lo meto hasta el fondo “ufffff me voy a correr carbón, trágatelo todo” aprieta su coño contra mi cara, creo que me quiere ahogar, pero yo no dejo de chupar y tragar, follar con mi nariz y mi dedo, muevo toda mi cara en círculos, aprieto yo también, tiene agarrada con fuerza mi polla y no la suelta “siiiiii me corroooo, me corroooo” noto sus contracciones, sus jugos calientes y finalmente se deja caer encima de mi jadeante, yo por mi parte sigo con la mamada/follada mas tranquila y pausadamente quiero que se relaje y lo disfrute “ veo como su marido se acerca a ella y empieza a besarla en los labios para terminar siendo un morreo en toda regla “amor va siendo hora de que te follemos los dos”… (alicantelda@gmail.com)

Autor: alicantelda Categoría: Sexo en Grupo

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Esther y Miguel

2019-12-08


Miguel es el albañil que se está follando a mi mujer. Hacía tiempo que Miguel nuestro albañil de cabecera, era amante de Esther mi mujer y el mío. Su potencia sexual parecía no conocer límites. Su enorme polla hacía las delicias en todos los agujeros de mi esposa y a mí me tenía cebado el sabor de su leche y la forma en que me producía un tremendo orgasmo cuando me follaba y excitaba mi próstata. En verdad sentía que despertaba mi lado femenino cuando ese proto macho me follaba. A mi mujer terminé confesándole que ya los había visto pero que en realidad quería que grabara la mayor parte de sus sesiones con Miguel. Accedió un poco recelosa, pero con el tiempo nos acostumbramos a tener sexo de lo más bueno después de ver juntos los videos en los que era masacrada con el pollón de 20 centímetros de Miguel. Un día me dio una sorpresa. En uno de los videos aparecían 2 personas más aparte de Miguel y mi mujer. Eran dos jóvenes muy bien dotados de máximo 18 años. Ese día cuando Miguel llegó a su cita con mi Esther, no llegó solo. Mi mujer al principio se cohibió bastante, pero al mismo tiempo no dejaba de ver los notorios bultos de esos dos chicos. Parecía que eran de la misma especie que Miguel. Ella quiso apartarse cuando Miguel la empezó a abrazar y besar. Descaradamente la tomó de las nalgas y ella lo quiso empujar pues no entendía que pretendía exhibiendo su pasión enfrente de los dos jóvenes que solo observan discretamente. Miguel insistió y forzó a Esther a sentir sobre la ropa su tremenda polla que ya estaba dura como la roca. Ella apenas podía balbucear algo como “espera, aquí no, me da pena, que van a decir estos chicos”. Entonces Miguel simplemente le dijo algo que la dejó perpleja y sin saber que decir o hacer: “te vamos a follar entre los tres”. “Pero, ¿cómo crees?, no entiendo”. “No tienes que entender nada”. Entonces antes de que ella pudiera reaccionar, él le quitó hábilmente en dos movimientos su falda y la blusa. Ella quedó solo con un tanga de seda blanca y sus preciosas tetas al aire. Ella se sentía aturdida Miguel en un abrir y cerrar de ojos estaba desnudo con su magnífica polla de animal como un mástil. Volteó a mi mujer, la empinó sobre uno de los sillones y colocando un poco de lubricante que traía preparado, se la metió de una estocada, mi mujer sintió ese dolor tan intenso como la primera vez. Muy rápido sin embargo el dolor de transformó en placer. Vio cuando los dos chicos sin mencionar ninguna palabra se despojaron de su ropa. Se acercaron y uno de ellos puso su enorme polla en su boca. Miguel la cogió de los pelos y le ordenó, “chupasela”. Mi mujer que ya estaba más cachonda y lubricada que nerviosa, obedeció mamando con suma excitación la polla del más joven, primero despacio y suave, después casi con furia. En un momento dado, Miguel desensartó a mi mujer y le volvió a ordenar que montara al otro chico que se había estado masturbando mientras veía. Eran tres pollas de 20 centímetros para ella sola. Completamente mojada, se empaló en el chico que estaba sentado, Miguel la volvió a penetrar por atrás y el más joven se subió al sillón para volver a poner su polla en la boca de mi mujer. “Parece que la señora anda necesitando una buena polla dura…” “La señora es una perra y a las perras también se les da por el culo…” Todo era jadeos y resoplidos. Mi mujer sudaba copiosamente y su sudor se mezclaba con el de sus tres folladores simultáneos. Empezó con uno, después con otro y otro orgasmo. Ella estaba ya acostumbrada a tener corridas múltiples. “No paréis, por favor, no paréis, métemela más fuerte, más fuerte” esto animo a Miguel quién parecía que le iba a romper el culo. Su coño se contraía involuntariamente a un ritmo frenético y su líquido fluía por entre sus piernas. Sentía perfectamente como dentro de sus entrañas, las dos pollas con los que estaba siendo follada chocaban sus cabezas. Se quería comer la tercera polla y se la metió hasta las anginas. De nuevo otro orgasmo múltiple. “Haaa, qué bueno, me encantan vuestras grandes pollas…darme más, darme fuerte, metérmela toda…toda… hasta el fondo”. Esta vez fue tan intenso que cuando terminó de chorrear sus jugos, quedó flácida como una muñeca de trapo. Sintió un tremendo chorro de leche que inundaba su culo, otro más que llenaba su coño que no dejaba de vibrar y finalmente saboreó la leche de la polla que tenía en la boca. Usando las tres pollas que había disfrutado estaban fuera de sí, ella se dejó caer en el sofá. Su tranquilidad no duró mucho. Los tres jóvenes tenían fuerza de sobra y con los ojos cerrados ella sintió como empezaron a lamerla toda. Uno se aplicó en su pipa, otro en sus pechos y el tercero le metió la polla en la boca. Sin ver, ella sabía que era la polla del otro joven. El chico que se estaba ocupando de su pipa mostró una tremenda habilidad. En unos segundos mi mujer estaba arqueando la espalda y aullando de placer. Tomó las manos del que le estaba acariciando sus pechos y le indicó que masajeara más fuerte. Cuando obtuvo el ritmo deseado, con las piernas abrazo y casi ahoga al que le estaba metiendo la lengua en su coño completamente húmedo. Entonces tomó la polla que tenía en la boca y al mismo tiempo que chupaba y saboreaba, la empezó a pajear deseando probar esa otra leche. De nuevo un orgasmo sincronizado. Al mismo tiempo que ella se venía mojando la cara del que estaba en su coño, sintió un chorro un poco menos abundante, otro más que se aplicó como crema en sus pechos. Los tres quedaron sentados y se acariciaban como agradeciendo el placer que había tenido. Solo pasaron 10 minutos, tomaron agua y mi mujer en una acción instintiva se puso en cuatro patas sobre la alfombra al mismo tiempo que tocaba, jugaba y mamaba dos de las pollas disponibles. Uno de los jóvenes entonces la metió como un perro en brama. Solo se escuchaba el chasquido de la enorme polla entrando y saliendo de su coño que más lubricada no podía estar. Mientras tanto Esther se atragantaba las dos enormes pollas y se las ponía en la cara, las acariciaba, las chupaba, las mamaba casi con desesperación. Se turbó un poco cuando vio que Miguel y el otro chico a quiénes se las estaba mamando, se empezaron a besar. Entonces recordó que Miguel era bisexual. En unos minutos había dos parejas follando Miguel y su amigo en un intenso 69 y mi mujer cabalgando sobre el joven que estaba tumbado en la alfombra. No tardó mucho en correrse pues mi mujer en esa posición podía regular el ritmo, la intensidad y la profundidad de la penetración. Cuando estaba a punto de tener su corrida, el chico se sorprendió bastante cuando sintió como el coño de mi mujer contraía su gran polla. Apretaba y aflojaba como si fuera una mano habilidosa e inteligente. Al mismo tiempo que apretaba y aflojaba alternadamente, Esther experta en esto, se movía hacia arriba y hacia abajo, sobre todo cuando apretaba. El chico de pronto empezó a jadear sin poder creer lo que estaba sintiendo: la hembra perfecta, el coño perfecto, la follada perfecta. Esther sintió el chorro de leche y vio como el chico arqueaba la espalda y apretaba fuertemente sus muslos. “Ohh Dios, nunca me habían hecho sentir esto… estás deliciosa”. Entonces el otro chico dejó la polla de Miguel y se acostó al lado del que estaba montando mi esposa. Ella entendió y se desensartó, a continuación, se volvió a ensartar la polla del recién acostado. La misma acción y el mismo efecto. Sin embargo, Miguel que prefería el culo de Esther, se aplicó a metérsela por el culo mientras ella masajeaba magistralmente con su coño, la gran polla del joven. Rompieron récord de sincronía. De nuevo se corrieron simultáneamente. Vio como ellos simplemente recogieron su ropa, se vistieron, le dieron un cariñoso beso y le dijeron, “hasta pronto”. Miguel solo preguntó al pasar, “¿te gustó?” Ella, preguntó, “¿cuándo vuelves?” “pronto, pronto”. Pues cuando vengáis venir los mismos porque quiero sentir dos buenas pollas follándome las dos el coño entendido “Vale dijeron” hasta la próxima.

Autor: Rafael Categoría: Sexo en Grupo

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