Relatos Eróticos de Sexo con Maduros


Vergas para mí esposa

2020-12-20


Me case a los 24 años y mi esposa de 22, todo fue bien un tiempo, después en una fiesta de su trabajo, un banco, estando en el baño me enteré, por la plática de dos tipos, que ambos se habían cogido a mi esposa, recientemente, esto me impactó, pero, sin pensarlo, me excitó, era una sensación rara. Al llegar a casa, íbamos tomados y nos empezamos a besar y acariciarnos, terminamos desnudos en la cama, yo muy excitado por la idea de que mi esposa era cogida por otros, tuve un orgasmo fabuloso. La idea seguía en mi cabeza, y me excitaba, en la noche otra ves cogí con ella y me pregunto porqué estaba tan excitado, así me pones le dije, luego le pregunté que si alguna vez había cogido con otro, me dijo que no, le dije, he tenido sueños dónde coges con otros y eso me excita, es como una fantasía. Casi todos los días me la cogía, ella estaba feliz por eso, me decía, me encanta tu fantasía, ahora me coges más rico y muy seguido, si le dije, me hace feliz imaginarte compartida. A partir de entonces empezamos a fantasear en la cama, yo le preguntaba que si era mía y me decía, me compartes, con quién, preguntaba yo?, Ella me decía nombres que inventaba, un día le dije que usará nombres de hombres conocidos, entonces me decía, Tony, el vecino, o Luis mi primer exnovio, cuando llegaba a los nombres de los tipos que escuché en el baño, ella se excitaba más y Yo también, en ese momento terminaba Yo. Ella se empezó a dar cuenta de que ciertos nombres me excitaban más. Un día, estábamos cogiendo y le pedí que me dijera cuando había cogido por primera vez, me dijo, cuando tenía 12 años con un tío, luego le pregunté cuando había Sido la última que no fuera yo, me tomó la cabeza y me dijo al oído, la semana pasada que te fuiste de viaje, eso me puso a cien y terminé deliciosamente. Empecé a pedirle , al momento de estar cogiendo, que lo hiciera con alguien, que quería algo real, y me dijo que si estaba seguro, le dije que si, ok, me dijo, voy a coger con mi jefe, le voy a dar las nalgas y el culo. Yo salgo de viaje cada mes, una semana, cuando regresé, la busqué para coger y cuando estábamos en el acto, le pregunté si ya había cogido, me dijo, si, me compartiste con mi jefe, es verdad?, Si, me dijo, tengo fotos, y sí, me las mostró y así era, mi esposa penetrada por su jefe en nuestra cama. Desde entonces lo hemos hecho muchas veces, solo me puso una condición, ella los elige, siempre son mayores de 60 años. Le pregunté una vez el porqué de eso y me confesó que su primera vez fue con un tío ya grande, cuando tenía 12 años y hasta que se casó conmigo fué su única verga, que tenía muy buenos recuerdos y por eso le gustaban mayores de 60. Ahora tenemos yo 62 y ella 59, lo hemos seguido haciendo, siempre con mayores, ya es difícil hallar mayores para coger, el otro día se quedó en casa un sobrino de 16 años, nosotros seguimos teniendo sexo, y me excitó imaginar que su sobrino se la coja, mi esposa aún tiene buen cuerpo, así que le pedí que empezará a exhibirse delante de él, se pone batas transparentes, se le acerca, le pide que le ponga crema, deja su ropa interior usada dónde él la vea, se nota que el muchacho se excita mucho, está en la edad. Este sobrino seguido viene a quedarse con nosotros, claro, a ver a la tia. Ayer le pedí que, cuando el recién estuviera en su cuarto, a oscuras, ella entrara desnuda, cómo buscando algo e hiciera ruido para que la viera. Eso me excita mucho, ahora cogerá con menores..... continuará

Autor: Pinofio Categoría: Sexo con Maduros

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NARCOSXXX

Sarah y Julie

2020-07-26


Clásico desafío al hipnotizador en reunión de amigos. Recuerdo la noche de sábado en que Sarah y Julie estaban en mi casa. -¿Qué os apetece hacer? -Dijo la guapa rubia, Sarah. -no sé, lo que vosotras digáis. -contesté. mientras intentábamos decidir algo, divagamos hablando de otros temas. -El otro dia vi en youtube un supuesto video de hipnosis. -Comentó Julie. -¿Cómo puede creer la gente en esas cosas? -¿hipnotizaban a alguien? -preguntó Sarah interesada. -sí, a una chica joven, diría que adolescente. la hicieron comer cebollas crudas a bocados... eran falsas, obviamente; se suponía que le gustaban mucho y le sabían a naranjas. también la pusieron tiesa entre dos sillas sin caerse al suelo, y otras tonterías tipo su mano subiendo sola sin poderla controlarla, o ponerse a cuatro pantas respondiendo \"sí, amo\" sin poder resistirse cuando la llamaban diciendo \"ven, mascota\". luego podía ponerse en pie, pero no podía evitar hacer eso... -supuestamente. -terminó Sarah por ella. Julie asintió. -me parecen chorradas. -concluyó. vi la oportunidad que se me ofrecía y me froté mentalmente las manos. -pues yo he practicado algo de hipnosis en el pasado para relajar a una novia que tuve -comenté-, por lo que a mí respecta es muy real... -¡ni de broma! -me contestó Julie. -¿en serio? -me preguntó Sarah más interesada. -así es. nunca probé cosas como la catalepsia entre dos sillas o el cambio de sabores y todos esos trucos baratos. probé la parte más terapéutica, ayudar contra la ansiedad. era una chica un poco neurótica y se preocupaba por todo. -eso tiene la misma utilidad que ponerle música relajante y ayudarla a meditar. -me replicó la morena. -con imágenes mentales como describirle una playa con sus ojos cerrados. -así es exactamente como empieza, sí. ¿has practicado meditación? -bueno, sí... algunas veces me pongo videos así en youtube. -¿consigues poner la mente en blanco y dejarte llevar? -...no sé. quizá. me relaja mucho, eso sí es verdad. -pues ahí lo tienes. -eso no es hipnotizar. no me controlan ni nada de eso. vi el típico miedo a ceder el control... algo muy sensato, por cierto. -la hipnosis comienza por inducción hipnótica, que es básicamente meditación. después quien te guía te da instrucciones que son parte de la hipnosis... -eso sería si fuese real. -...aunque la parte divertida es la de los experimentos como lo que viste en youtube, algo que yo no probé con mi ex... me quedé con las ganas. pero mis instrucciones eran del tipo relajarse rápidamente cuando se sujete la muñeca en símbolo de contener sus pensamientos negativos, o sujetarse la mano para detener todos sus pensamientos y quedarse en blanco cuando le cueste parar, recitando un mantra repetitivo. -¿un mantra? -preguntó la rubia. -palabras que repetir todo el rato, como si fuera un conjuro o una oración religiosa, que tienen un efecto asociado; en este caso \"mente en blanco, los pensamientos se van\". -mente en blanco, los pensamientos se van. -dijo Sarah. -Julie, ¿qué te parece si hacemos meditación? podría ayudarte a olvidarte de tu ex... -la hipnosis no existe. -se cruzó de brazos terca como una mula. -estoy hablando de meditación. la parte terapéutica. a mi ex le fue muy bien. la estudiante de enfermería se lo pensó. -me parece muy interesante. -intervino Sarah. -me gustaría verlo. ¡di que sí, porfa! Julie sonrió. -luego necesitare un café. o dormir en tu sofá. me voy a caer de sueño... si no me quedo frita meditando. -sin problema. -ya tenía lista la banda sonora relajante en mi teléfono y lo puse a sonar sobre la mesa. -ya sabes, ponte cómoda, cierra los ojos, y respira hondo. -vale... -estaba en un sillón cómodo y sólo pegó la espalda y la nuca al respaldo. entonces tiré del mecanismo que levantaba el apoyo de los pies y empujé ligeramente el sillón por arriba para inclinarla. -oye, esto es cómodo de verdad, eh... -sí. -sonreí. -respira hondo... -lo hizo. -más lentamente... y a partir de ahora cuenta mentalmente hasta 5 con cada inspiración... eso es... y hasta 10 con cada espiración... muy bien... la música y la respiración hicieron su trabajo rápidamente. además la música tenía codificadas ondas theta de 4 hz por lo que se relajó más fácilmente. la guié a través de una bucólica isla desierta para explorar, una playa agradable de pisar descalza, sintiendo el sol en toda su piel junto a la brisa húmeda del mar -por lo que estaba desnuda-, sintiendo su melena negra ondear y adentrándose en la selva, más profundo con cada paso. la arena caliente y seca se convertía poco a poco en tierra fresca y blanda, y oía las gaviotas graznando cada vez más lejos, sonaban más débiles hasta que solo la envolvía el sonido de la selva. -entonces pasé al siguiente audio, sonidos relajantes del bosque. Sarah miraba encandilada. sus ojos brillaban. la cara de su amiga mostraba una expresión calmada y feliz, plácida. yo sabía que como estaba \"entrenada\" en la meditación sería fácil ponerla en trance, y así había sido. entonces me dispuse a profundizar. se adentró más profundo en una cueva, y cuanto más se adentraba más relajada estaba, más se dejaba llevar, y los únicos pensamientos que pasaban por su mente eran \"me siento bien, quiero más, más profundo\". se adentró varios minutos en la cueva hasta salir por el otro lado y se encontró en un hermoso jardín: oía los pájaros trinar, y olía las flores. se sentía libre, liberada de sus cargas, libre de sus preocupaciones, libre de estrés. cada paso en el jardín la liberaba más de todos los pensamientos negativos, y su mantra pronto fue \"libre de pensamientos, me dejo llevar, soy feliz\". lo repetía con cada ciclo de inspiración y espiración, que era cuando yo chasqueaba los dedos. así que muy pronto asoció en su mente que yo chasqueara los dedos con dejar la mente en blanco, y así se lo dije: -cada chasquido de mis dedos te ayuda a dejar la mente en blanco, libre de pensamientos, dejándote llevar, feliz. -poco después tripliqué la frecuencia: chasqueé rítmicamente con cada inspiración y con cada espiración, la cual duraba el doble. -con cada chasquido estás mucho más profundo, mucho más relajada... totalmente liberada... podrás hacer lo que quieras... podrás dejarte llevar por cada instrucción que te de... libre de ser feliz siguiendo mis instrucciones... y quieres ser feliz... -chasquido. chasquido. chasquido. -quieres seguir mis instrucciones. -chasquido. chasquido. chasquido. -tus pensamientos se van, dejándote libre y feliz. -chasquido. -siguiendo mis instrucciones. -chasquido. -consigues que tu mente quede en blanco -chasquido- con cada palabra que digo... con.. cada... palabra... y con cada chasquido -chasquido. noté que Sarah tenía los pezones duros observando cómo dominaba a su amiga. -a partir de ahora siempre que yo chasquee los dedos y te diga \"cierra los ojos en la playa\" volverás a la playa, respirarás profundamente y pasearás por la arena. -chasquido. me esperé a que lo asimilara. lo probé: -cierra los ojos en la playa. -chasquido. -paseas por la playa de nuevo, totalmente relajada... sintiendo la arena bajo tus pies... la brisa por todo tu cuerpo... la caricia del sol por toda tu piel... calentándote... la brisa acariciando suavemente tus partes sensibles... es natural que se te pongan los pezones duros... paseando, relajada, en blanco, dejándote llevar... feliz. más profundo con cada paso. cada respiración te relaja más... y más. y cada momento en la playa te calienta más... y las caricias te ponen más duros los pezones. te sientes libre y feliz. libre de preocupaciones. libre de pensamientos... mente en blanco. quieres más. y más profundo. tardaron en reaccionar pero ahí estaban sus pezones marcados sobre su camiseta verde y blanca. no llevaba sujetador porque sus tetas no eran enormes y no era ropa ceñida, pero sus tetas eran de las levantadas y respingonas... y ahora con pezones que podrían cortar cristal. -ves a lo lejos una mujer igual que tú, tendida en la arena... se siente exactamente igual que tú... relajada y feliz... en blanco... dejándose acariciar por el sol... y por la brisa... sus pezones están tan duros como los tuyos... y su clítoris más duro aún. así es. clítoris duro. tan relajada y tan caliente... tan feliz y sin preocupaciones... en blanco y los pensamientos se van... ella quiere seguir instrucciones y ser feliz y dejarse llevar... igual que tú. -chasquido. ella se siente tan caliente... tan sexualmente ardiente... tan excitada... -chasquido. -ella se siente tan relajada... os sentís en paz, felices, relajadas. -chasquido. -las dos os sentís exactamente igual. -chasquido. -os encanta sentiros así de bien. -chasquido. -cierra los ojos en la playa. -chasquido. -paseando, más relajada a cada paso... -chasquido. -los pensamientos se van. -chasquido. -en blanco, te sientes igual que la chica que es como tú. -chasquido. -tan húmedas en la playa. tan calientes en la playa. -chasquido. -os sentís más excitadas a cada segundo... -chasquido. -deseando seguir instrucciones y dejaros llevar. -chasquido. siempre que estéis en esta playa os sentiréis igual. -chasquido. cierra los ojos en la playa. -chasquido. te sientes exactamente igual que la chica que es como tú. -chasquido. -cierra los ojos en la playa. -chasquido. -cada segundo en esta playa es más relajante... los pensamientos se van... mente en blanco... cada segundo en esta playa es más excitante... -chasquido. -clítoris duro. ella se siente húmeda y caliente, así que tú también. -chasquido. -ella siempre está en esta playa, así que siempre te sentirás igual que ella. -chasquido. -esta playa es relajante, deja la mente en blanco y os excita. -chasquido. así que queréis obedecer instrucciones libremente, y os sentiréis mejor al hacerlo porque queréis más, y más profundo. -chasquido. -más y más profundo. las dos sentís siempre lo mismo. -chasquido. -si apareciera el amante de esa chica ella obedecería cualquier instrucción que le diera. -chasquido. -desea obedecer más y más profundo. -chasquido. -desea sentir la polla de su amante más y más profundo en su coño. así es. más y más profundo. obedecer más y más profundo. disfrutar húmeda y caliente... con la mente en blanco los pensamientos se van... sintiéndose libre... libre de preocupaciones... libre de obedecer mis instrucciones como hasta ahora... sintiéndose aún mejor cada vez que me obedece... excitándose aún más cada vez que me obedezca... -chasquido. -quiere mi polla más polla más y más profundo... -chasquido. a estas alturas Sarah babeaba. no solo estaba sumamente cachonda, sino que sus ojos vidriosos me indicaban que estaba al menos en trance ligero, empatizando con Julie y quizá afectándole mis instrucciones a mitad de fuerza... y ese era mi intención desde el principio. me levanté y caminé hacia la rubia poco a poco mientras Julie lo asimilaba todo. -el nombre de la chica que hay contigo en la playa y todavía tiene los ojos abiertos es Sarah. pero los va a cerrar cuando cuente hasta tres. -entonces me giré hacia Sarah y la miré a los ojos. sin dejarla reaccionar dirigí mi palma a sus ojos mientras decía: -uno, dos, tres. -dije tres a la vez que le tapé los ojos. -cierra los ojos en la playa. -chasquido. -relájate más y duerme... -la empujé suavemente sujetando su cara hacia el respaldo de su sillón. -duerme... más profundo... más relajada... respira hondo... comprobé que las dos reaccionaron al unísono haciendo más profundas sus respiraciones. todo el tiempo Sarah había visto mi gran erección. entre ella y yo había cierta tensión sexual pero tenía novio. claro que verme el paquete apretado y marcado la aumentaba... y todo ese trance doble estaba calculado para ponerlas a ambas super cachondas. como efecto secundario a mí también. me dispuse a continuar sabiendo que ambas pensarían que me dirigía directamente a ellas. -a partir de ahora siempre que yo chasquee los dedos y te diga \"cierra los ojos en la playa\" volverás a la playa, respirarás profundamente y pasearás por la arena. -chasquido. me esperé a que Sarah lo asimilara. -tan húmeda y caliente... Julie sintiendo exactamente lo mismo que Sarah... tan relajadas... en blanco... tan excitadas... libres de pensamientos... libres de obeder mis instrucciones... queréis más... y más profundo... -chasquido. cuando cuente hasta tres diréis vuestro mantra en voz alta... y eso os hará estar aún más relajadas... siguiendo mis instrucciones os sentiréis aún más excitadas... queréis más... vuestro mantra es: \"soy feliz con la mente en blanco, libre de pensamientos, obedeciendo instrucciones.\" decir eso os excita y os relaja. uno, dos, tres -chasquido. tuvieron distinto tiempo de respuesta. Sarah contestó de inmediato porque su trance era menos profundo: -soy feliz con la mente en blanco, libre de pensamientos, obedeciendo instrucciones. -decirlo te relaja y te excita. -mmm... -Julie reaccionó a esas palabras con un gemido. el efecto espejo se anticipó a su propia reaccion, fue más fuerte que en Sarah y en esa ocasión incluso reaccionó antes que el cuerpo de Sarah, que no llegó a gemir. -soy feliz... -atinó a decir con esfuerzo como en sueños. -mente en blanco... excitada... -lo dijo mal- obedeciendo... -así es, excitada obedeciéndome y quieres más, más profundo, más excitada cada vez que me obedezcas. -mmmhh -esta vez gimió Sarah. me di cuenta de que era una frase compleja. debía ir más poco a poco. decid vuestro mantra -chasquido. -soy feliz con la mente en blanco, libre de pensamientos, obedeciendo instrucciones. -feliz... en blanco... excitada... quiero obedecerte. aquello me sorprendió: no sólo Julie había transformado sin querer su mantra, sino que se intercambiaron gemidos la una a la otra al reaccionar por el modo espejo. -hah... -haaaah... -mmm... -mmmmmh! -aaaaah... -aaaaaah! -las interrumpí porque no quería que hiperventilaran. -escuchadme con atención: en este estado de paz mental, relajadas y en blanco, sólo podéis oir mi voz, mis instrucciones. -mmmmhhh... -su último gemido se apagó lentamente. -a partir de ahora siempre que yo chasquee los dedos y te diga \"entras en el bosque relajada\", con tus ojos cerrados estarás mucho más profundamente relajada que en la playa, pensando en tu mantra: \"me siento bien, quiero más, más profundo\". -chasquido. esperé a que ambas lo asimilaran. -esta meditación especial es mucho mejor que la hipnosis porque es real y mucho más agradable. os sentís muy bien al obedecer todas mis instrucciones, es muy relajante y libera vuestra mente de pensamientos haciéndoos sentir muy bien. respirad hondo. -lo hicieron. -ahora voy a contar desde 10 hasta 0, y con cada paso que deis en la selva estaréis mucho más relajadas... mucho más profundo en este estado mental tan agradable... 10. estás más relajada. -acompasé cada número con cada espiración profunda. 9. más profundo. 8. tu amiga quiere mi polla muy profundo en su coño. -efecto espejo. ambas gimieron. 7. cada chasquido de mis dedos te ayuda a dejar la mente en blanco, libre de pensamientos, dejándote llevar, feliz. 6. cuanto más relajada más te gusta obedecer mis instrucciones. 5. cuanto más me obedeces más te excitas. 4. con cada chasquido estás mucho más profundo, mucho más relajada... totalmente liberada... podrás hacer lo que quieras... podrás dejarte llevar por cada instrucción que te de... y disfrutarás al máximo obedeciéndome... -esta vez duró tres respiraciones. 3- eres libre de ser feliz siguiendo mis instrucciones... y quieres ser feliz... -chasquido. -así que me quieres obedecer. -chasquido. mente en blanco. chasquido. -quieres seguir mis instrucciones. -chasquido. chasquido. chasquido. -tus pensamientos se van, dejándote libre y feliz. -chasquido. -siguiendo mis instrucciones. -chasquido. -consigues que tu mente quede en blanco -chasquido- con cada palabra que digo... con.. cada... palabra... y con cada chasquido -chasquido. esta vez pasó un minuto. 2- volverás a este estado mental cada vez que yo chasquee los dedos y te diga \"entras en el bosque relajada\", con tus ojos cerrados estarás mucho más profundamente relajada que en la playa... mucho más profundo... más profundo que ahora... pensando en tu mantra: \"me siento bien, quiero más, más profundo\". -chasquido. -con la mente en blanco, más excitada cuanto más me obedezcas, libre de obedecerme y ser feliz. -chasquido. quieres más... más profundo... quieres mi polla muy profundo en tu coño. -chasquido. las dos gimieron: \"¡mmmmmh!\" -quieres obedecer todas mis instrucciones... y cuanto más me obedezcas más disfrutarás. -chasquido. -sobre todo cuando te ordene meterte mi polla muy profundo en tu coño. -chasquido. \"¡MMMMMMMMMHHH!\" 1- es muy bueno para tí obedecer todas mis instrucciones, y la terapia sexual libera de todo el estrés y pensamientos negativos. esta terapia de meditación especial es muy valiosa para tí, y no querrás contárselo a nadie: así que es un secreto entre nosotros dos. yo te guardaré el secreto. podrás disfrutar de obedecerme -chasquido. -oí un leve pero largo gemido de Sarah y pensé que ella era bastante sumisa. -podrás disfrutar de mi polla muy profundo en tu coño. -¡MMMMHH! -¡HAAAAAAH! -he contado desde diez hasta uno. cuando llegue a 0 daré nombre a ese estado mental el doble de profundo: 0 -el doble de profundo ahora... porque este estado sí es verdadera hipnosis real y auténtica. -chasquido. así es, ahora sí que estás hipnotizada de verdad. -chasquido. -yo soy tu hipnotizador, y te excita tanto obedecer mis instrucciones que cuando estés hipnotizada me llamarás \"amo\". -chasquido. te voy a dar una instrucción que vas a obedecer: llámame amo ahora. -amo -amo -mmmmmh! -el cuerpo de Julie seguía reaccionando antes. reaccionaba mejor a la hipnosis por su entrenamiento previo. -mmmmmmmmm... -el gemido de Sarah, la sumisa, fue muy largo y se perdió entre murmullos. tenía una camiseta negra y una minifalda a cuadros blancos y negros. me incliné y vi cómo sus muslos estaban empapados de flujos vaginales. -si quisiera podría llevarte a la cueva hipnótica y ponerte en un trance 10 veces más profundo. -esperé a que lo asimilaran. y después el jardín hipnótico te hipnotizará 10 veces mas profundo. -esperé de nuevo. -de ahora en adelante siempre que yo chasquee los dedos y te diga \"cueva hipnótica ya\" estarás muy profundo, mucho más profundo en el trance hipnótico que ahora, 10 veces más profundo: cueva hipnótica ya. -chasquido. -10 veces más profundo. y más profundo. y más... y a cada paso que das, más profundo en la cueva hipnótica... los pensamientos quedaron fuera de la cueva, mente en blanco, vacía de pensamientos. tu mantra en la cueva es \"los pensamientos quedaron atrás, liberada de pensamientos, mi cuerpo sólo obedece libremente.\" -chasquido. ahora di en voz alta tu mantra: -sin pensamientos... mi cuerpo sólo obedece. -balbuceó Julie. Sarah no respondió. quizá estaba en trance demasiado profundo. -Sarah, tu mantra en la cueva es \"sin pensamientos mi cuerpo sólo obedece.\" -pensé que quizá no podía pensar con suficiente claridad en ese estado a diferencia de su amiga. -ahora obedece y di tu mantra, Sarah: -sin pensamientos mi cuerpo obedece. -sin pensamientos tu cuerpo sólo obedece mis instrucciones. dilo. -sin pensamientos mi cuerpo sólo obedece... tus instrucciones... amo. -me sorprendió y agradó que lo añadiera... y entonces ella gimió de nuevo. -mmmmmmmhhhh... -le ponía muy cachonda ser mi esclava sexual, al parecer. me agaché y vi bajo su minifalda un resquicio de sus bragas blancas empapadas. -en este estado mental en el que estás, verdadero trance hipnótico... cualquier orden que se te de será como tus propios pensamientos. como tus propias decisiones. si te digo que te sientes excitada y quieres chuparme la polla, te sientes excitada de verdad... y piensas que te sientes excitada... y decides que quieres chuparme la polla. -chasquido. esperé a que lo procesaran. -en este estado de trance hipnótico estás totalmente abierta a cualquier cosa que te digan. -chasquido. y esperé. -si yo quisiera podría chasquear los dedos y ponerte en trance en la playa... en cualquier momento y lugar... haciéndote sentir así: relajada, en blanco, húmeda y caliente, con pezones y clítoris duros, deseando la polla de tu amo muy profundo en tu coño... -chasquido. gemidos. -si tu amo quisiera podría ponerte en trance en cualquier momento y lugar, ponerte más excitada de lo que estás ahora, y obedecerás cualquier instrucción que te de... incluido meterte mi polla muy profundo en tu coño... -gemidos. -la polla del amo hipnotizador es muy especial: muy excitante y bonita... húmeda y jugosa... muy sabrosa... es un placer saborearla... es muy excitante chupar la polla de tu amo... -chasquido. -te encantará chupar la polla de tu amo cuando te lo ordene. -chasquido. -noté que Julie se movía incómoda. ya nos había dicho que no le gustaba hacer sexo oral, y que olía mal la entrepierna de su ex y único con el que lo intentó. -y el buen olor de mi polla te encantará. su olor es muy bueno. huele muy bien y es muy excitante. -Julie pareció algo menos tensa, dentro del matiz que era su intranquilidad en su semblante relajado. -pero el delicioso sabor de mi semen es especial: está riquísimo, es dulce y muy excitante. -creí ver algo de desconcierto y un atisbo de levantar una ceja en la cara de la morena. -saborear mi semen es lo mejor de chuparme la polla. -chasquido. -y cuanto más hagas disfrutar al amo más disfrutarás tú. -chasquido. mente en blanco, libre de pensamientos, tu cuerpo sólo obedece mis instrucciones, húmeda y caliente, excitada y deseando probar el sabor de mi polla -chasquido. -mmmh. -Sarah gimió. a ella sí le gustaba el sexo oral. -y también quieres probar mi delicioso semen. -chasquido. -Sarah se relamió sus labios, y se los mordisqueó de anticipación. entonces se me ocurrió una mejora: -Sarah, a partir de ahora el sexo oral te gustará el triple. eso es. 3 veces más excitada solo de pensar en chupar pollas como la de tu amo. -AAAAAAAhhhhhmmmnh... -frotó sus muslos y se movió un poco en su postura reclinada en su sillón. -Julie, sientes exactamente lo mismo que Sarah... eso es... y ella acaba de gemir por excitarse 3 veces más que antes pensando en chupar la polla de tu amo... y ahora las dos os excitáis 3 veces más de pensar en mi dulce semen llenando vuestra boca consiguiendo que me corra... eso es... Sarah el triple de excitada... así que tú también, Julie... sí... así que ahora tú te excitas el triple, Sarah, porque Julie está 3 veces más excitada imaginando cómo me corro en su boca con una mamada... esperé y dejé que la lógica del espejo hiciera su trabajo. había un límite pero subjetivamente era una reacción en cadena de excitación y deseo que llegó muy profundo en sus mentes. eso provocó un largo coro de jadeos y gemidos. -esta excitación y deseo por mi polla, por chupármela, por hacer que me corra en vuestra boca, ha quedado grabada profundamente en vuestra mente. eso es, vuestro cerebro está reprogramado con este fuerte deseo y excitación por el sexo oral, por la polla de tu amo, por conseguir que me corra en tu boca... se ha grabado en tu cerebro el deseo por saborear mi delicioso semen, tragarlo mientras me sigo corriendo por haber conseguido hacerme una mamada fantástica... todo esto se ha grabado muy profundo en tu subconsciente... y en el de ella... que siente exactamente lo mismo que tú... y un deseo aún mucho más profundo de obedecer todas mis instrucciones. chasquido. -como haría una buena sirvienta hipnotizada obedeciendo a su amo, que soy yo... pero es mucho más excitante que el amo llame a sus sirvientas esclavas sexuales. -chasquido. -el doble de excitadas ahora, esclavas sexuales. -chasquido. gimieron de nuevo. -ser mis esclavas os pone a cien. las dos gimieron y se retorcieron, pero sobre todo Sarah. -Sarah se retuerce de excitación y deseo por ser mi esclava sexual... así que tú también, Julie. ahora que vuestro cerebro ha sido profundamente reprogramado con mi hipnosis real y verdadera, voy a despertaros contando hasta 10. no recordaréis nada de la meditación ni la hipnosis. -chasquido. -mente en blanco. sin pensamientos. paseando por la playa ahora... esta vez vestidas. -les describí la ropa que llevaban. -cuando despertéis ignoraréis subconscientemente lo húmedas que estáis y pensaréis que sólo es sudor. no le daréis importancia. -esperé a que lo asimilaran. -y de ahora en adelante cuando yo chasquee los dedos y os de una orden... obedeceréis con la mente en blanco... libres de pensamientos... libres de dudas... obediencia libre de sirvienta sexual que os hará sentir muy bien... relajadas... felices... en blanco. 1... poco a poco vais a ir saliendo del trance hipnótico verdadero. 2... no recordaréis nada, sólo os habéis dormido con la meditación. 3... poco a poco oís más claramente la música. 4... os despertaréis sintiéndooos muy bien, felices y relajadas... 5... pero vuestro cerebro ha sido reprogramado. hay instrucciones grabadas muy profundo... esperé para que las recordaran. 6... poco a poco os llenáis de energía. 7... estáis dormidas en sillones de mi casa 8... poco a poco os váis despertando 9... Julie y Sarah... os habéis dormido... ¿es que tengo que contar hasta 10 para despertaros? 10, despertad. tardaron un poco en reaccionar pero se espabilaron y parpadearon. -guau. -dijo Sarah. -me siento como nunca. -yo... también. me siento... ¡genial! -respondió Julie. -¡gracias, am...! -se interrumpió y quedó desconcertada. -uh... gracias. -se preguntó sólo por un momento por qué me iba a llamar amo, y el pensamiento se fue. lo sustituyó otro: -oye... córtate, ¿no? -¿qué? -tienes una erección descomunal. -se tapó la cara avergonzada pero me miró el paquete por la rendija entre sus dedos. yo me reí. -así que te ha gustado mi meditación especial. -bueno... me he quedado dormida. pero sí, ha estado bien... creo. -miró la hora. -¡Oh, dios mio! ¡qué tarde es! lo siento pero me voy a ir ya. mañana es lunes y pasó la hora de cenar fuera. comeré leche con cereales en mi casa y... -pero antes de irte -chasquido. -chúpame la polla hasta correrme en tu boca -chasquido. -y sigue chupando mientras me corro y te lo tragas. Julie soltó el bolso lentamente. sus ojos estaban un poco idos. claramente estaba en trance. -sí... amo. -no me esperaba esa respuesta de ella. -Sarah se tapó la boca impresionada y vio cómo Julie se arrodillaba ante mí y sacaba mi dura polla de mis pantalones y calzoncillos boxer y la contemplaba boquiabierta como algo maravilloso. y lentamente, con delicadeza, se la llevó a sus labios y se la introdujo poco a poco. la envolvió con sus labios, subió y bajó la piel del prepucio con ellos, lamió el tronco, chupó el glande... -¡oh dios mío! -exclamó la rubia. -¡ella lo está haciendo! ¡no puedo creer que haya funcionado! ¡esto es tan jodidamente excitante! -MMMMPPH! -gimió Julie con mi polla en su boca. que Sarah se excitara la hacía excitarse aún más. aceleró el ritmo. -te dije que podía hipnotizarla. me debes 5 pavos. -sí, claro... ¡oh, guau! ¡mírala haciendo un garganta profunda! no me imaginaba que ella tuviera dentro esa pasión. ¡Ella es como una puta cachonda! -¡GGGGHHMMMPF! -gimió, se la sacó y sorbió mucha saliva. -*slurp* -oooh... -gemí. -cuidado con lo que dices cerca de ella ahora mismo, eh. Julie es MUY sugestionable en este estado. la acabas de convertir en una puta cachonda. -espera, ¿quieres decir que ella puede oirme? ¿ella hará cualquier cosa que le diga? -como si tus palabras fueran sus propios pensamientos. está totalmente abierta a todo lo que le digas. -¿de verdad? julia, ¿cariño? tú de verdad quieres tenernos a él y a mí en un trío. no puedes pensar en nada más. sólo pensarlo hace que pongas demasiado cachonda como para poder pensar. -la reacción de Julie fue exagerada. más que gemir lloriqueó de puro calentón con su boca tapada, luego gimió... y luego tragó mucha saliva, sorbiendo de nuevo. en ningún momento sacó mi polla de su boca. en lugar de eso me hizo otra garganta profunda, y esta vez agarrando mi culo con una mano, y acariciandome mis huevos con la otra. tuve un espasmo de placer y casi me corro otra vez, pero conseguí aguantar. -no estoy seguro de que sea buena idea... -le dije a Sarah, que no estaba en trance. -¿estás segura de que quieres...? ¡Ohhh! ¡GUAU! Julie había metido el turbo y me hacía una mamada a toda velocidad combinada con una paja girando un cuarto de círculo a cada lado con cada bajada. a la vez me lamía el contorno del glande dentro de su boca. me estremecí y cerré los ojos. entonces Sarah siguió aprovechando la interrupción para que no la contradijera: -de hecho Julie, tú siempre habías querido hacer un trío con nosotros. es sólo que nunca habías tenido el valor hasta ahora. Julie no contestó ni gimió, sólo paró justo antes de que me corriera apretando la base de mi polla y sin sacar el glande de su boca. quería hacer que durara más el \"tormento\". -¿lo has entendido? -preguntó Sarah. -Mmmmh. -contestó con mi polla en la boca mientras comenzaba lentamente a bajar mi prepucio con los labios de nuevo, con delicadeza, para que no me sorprendiera el orgasmo. me acariciaba con otra mano los huevos, y con la otra los muslos a veces, o me agarraba el culo. -bien, entonces deberíamos al menos... um... ¿Julie? no vas a recordar nada de haber sido hipnotizada ni obedecer instrucciones. todo esto es totalmente normal para tí, y ha sido tu idea. también hacer un trío. Sarah se asombró de nuevo. -¿puedes hacer que ella se olvide? ¿estás seguro de que eso funcionará? -siempre me ha funcionado. -eso es tan jodidamente morboso... ¡espera un momento! ¿alguna vez me lo has hecho a mí? -uhhhh... mi corrida fue espectacular, y Julie siguió mamando y acariciando los huevos como si me ordeñara, exprimiéndome hasta la última gota, sin parar de chupar ni sacársela, tragándoselo todo. y luego siguió y siguió hasta que le pedí que parara. estaba temblando, estremeciéndome. había evitado la pregunta de Sarah pareciendo demasiado ocupado con el climax, pero se preparaba para insistir. realmente había hipnotizado a Sarah en 3 ocasiones anteriores, aunque la primera casi ni contaba por lo que costó ponerla en trance. la segunda profundicé más y sirvió sobre todo para que pudiera caer en trance más fácilmente en el futuro, por ejemplo haciendo que la música relajante que puse a Julie fuera hipnótica para Sarah. la tercera fue cuando comencé a hacer cosas avanzadas con su mente... y cuando me la follé tras confesarme bajo hipnosis que la química entre los dos era muy real y que incluso se masturbaba a veces pensando en mí. lamentablemente tenía novio. como era un cabrón a ella casi le daba igual que no la tratara bien. parecía ser justo esa la razón por la que ella le seguía detrás. la tercera vez también la hice olvidar que la hipnoticé, pero seguíamos hablando del tema. y fue entonces cuando aposté con ella que podría hipnotizar a Julie para que me la chupara. lo que no me esperaba es que de repente Sarah cogiera al toro por los cuernos y quisiera ponerle los cuernos a su novio conscientemente, y además haciendo un trío. ayudé a Julie a ponerse en pie y le di agua. -estaba muy rico. -dijo con voz soñolienta. se refería a mi semen. era la versión mejorada de que una cebolla cruda supiera a naranja. -me alegro de que te haya gustado. -por favor déjame chupártela más veces. -sus ojos eran suplicantes. -será un placer. -le acaricié la cabeza. mi polla colgaba fláccida, húmeda, brillante... jugosa. no se me escapó la mirada de lujuria con la que Sarah la miró, ni cómo se relamió sus labios. cabe añadir que mi pene es del tipo que estando flaccido mide un porcentaje considerable de su tamaño erecto, por lo que incita bastante a la imaginación. -no me has contestado antes... -dijo Sarah mirando fijamente mi entrepierna. casi parecía que estuviera entrando en trance con mi rabo bamboleándose como un péndulo. -Julie siempre ha querido hacer un trío con nosotros y ahora tiene el valor para pedírnoslo, y ha sido completamente idea suya chupármela y que follemos los tres. la chica morena seguía en trance, así que reafirmé las sugestiones anteriores. -por favor, ¡hagamos un trío! -juntó sus manos casi como si rezara para pedírnoslo. le sonreí y le acaricié la mejilla. -por mí vale. ¿qué dices tú, Sarah? ¿quieres hacer lo que ha sido únicamente idea de Julie? la voluntad de la rubia estaba dividida entre la lujuria y la preocupación. -contesta a mi pregunta. -si te sientes bien conmigo y haciendo todo esto, lo demás no importa. y tú le has dicho cosas a nuestra amiga. -sabía que ella había pillado anteriormente las indirectas pero se hacía la tonta. -eso es un sí. -se enfadó un poco. -tú también eres un cabrón. -suspiró. después se quitó la ropa allí mismo dando luz verde a julie, y esta la cogioó de la mano y la llevó a mi dormitorio. dejé que Julie tomara la iniciativa con la sumisa mientras yo me recuperaba viendo el espectáculo. Sarah me perdonó rápidamente. después de todo le gustaba que los hombres la dominaran. y descubrió que tenía un nuevo fetiche... la capacidad de las mujeres de tener muchos orgasmos en poco tiempo me dio envidia aquella noche mientras las veía dándose amor la una a la otra mientras yo me recuperaba. sólo había podido correrme 3 veces más, una en cada coño y otra en la boca de Sarah. ella no estaba hipnotizada pero le puso tanta pasión como Julie por el efecto espejo y otras sugestiones previas. sin embargo el efecto del sabor de mi polla y mi semen fueron más débiles. aun así... -esto es increible. -dijo sacándose mi polla tras terminar el último trago. -¡realmente ha cambiado el sabor! -me lo esperaba mucho mejor, pero no está mal. antes no me gustaba y siempre lo escupía. con otros hombres, quiero decir. -noté que habló en plural. al contrario que Julie ella había tenido muchas parejas sexuales. -pero el tuyo está... casi bueno. no me importa tragármelo si eso te gusta. -me sonrió y la besé. -tu novio es un gilipollas. corta con él. -¿es una orden? -su mirada era desafiante y juguetona. le sostuve la mirada y le sonreí. -es una orden, esclava. -¡AAAAaahhh! -se dejó caer estirada en la cama. babeaba. de repente Julie puso su cabeza entre sus muslos y le comió el coño por primera vez. ahí fue cuando me retiré estratégicamente para reponer fuerzas. lamentablemente 4 veces fue demasiado y me quedé con las ganas... ...hasta la mañana siguiente. me desperté con Julie chupándome la polla. recordé la expresión \"no hay mejor mamada que un despertador\". despertarte con la erección nocturna y que ya la tengas metida en una boca hasta que te corras. doy fé de ello. -aahhhh... la que decía que no le gustaba el sexo oral. -bromeé feliz cuando terminé de correrme en su boca directo a su estómago hasta la última gota. Julie subió bajo la sábana y me besó en la mejilla. -¿te ha gustado? -mucho. gracias. -tras una noche de descanso y sueño, Julie era plenamente consciente de sus actos y no estaba en trance alguno. -anoche fue algo mágico. -me dijo. -lo había deseado durante tanto tiempo... al pensar que eso probablemente no era cierto me di cuenta de que Sarah no estaba. -sonó el despertador de su móvil y se fue para no llegar tarde al trabajo. yo puedo faltar a clase por hoy. dormías como un tronco y pensé en despertarte de una forma agradable... la besé en los labios. la acaricié, la masturbé, jugué con sus tetas y se las chupé, y cuando me recuperé me la follé. le metí la polla muy, muy profundo. y ella siempre quería más.

Autor: Toral6 Categoría: Sexo con Maduros

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NARCOSXXX

Mi suegro y su perversión

2020-01-15


Un día viernes llegué a casa de mi suegro porque me había mandado un mensaje diciéndome que tenía algo que enseñarme, yo supuse que era su gorda verga porque siempre que iba a su casa era para ser usada por tan apetecible miembro viril, Armand no sabía de estas visitas ya que sus papás se habían separado y no lo visitaba con frecuencia. Don Octavio y yo manteníamos estos encuentros privados en secreto; Armando creía tener el control de nuestros coitos ya que hasta donde él sabía su papá solo cogia conmigo cuando montábamos el trío hijo, novia y papá. La realidad es que por lo menos una vez por semana era duramente envergada por su papá e incluso me llegué a quedar a dormir con él, bueno, no exactamente dormir. Ese viernes como siempre llegué a casa de mi suegro con mezclilla y una playera tipo polo, nada demasiado atrevido pero, abajo traía un conjunto de lencería en color rojo y unos tacones atados al tobillo del mismo color. Cuando toque inmediatamente abrió la puerta y pase, apenas la cerro nos besamos como dos amantes necesitados. -Qué es eso que me querías enseñar?- le pregunté -Ven pasa, fuimos caminando hacia la cocina y allí empezó a revisar su celular, mientras lo hacía me dijo que me pusiera cómoda, pero en nuestro idioma que habíamos ido desarrollando después de horas y horas de fornicar como maniacos, eso significaba que me pusiera sexy. Empecé a quitarme la ropa para quedar en conjunto y tacones. En eso estaba cuando Don Octavio se acercó enseñándome su celular y lo puso, el vídeo de mi profesor Andrés cogiendo conmigo en aquella práctica. Yo me sentía entre furiosa y apenada -Armando es un pendejo! Grité preocupada llevándome la mano a la cara -Fanny! Ven no tienes nada de que avergonzarte, me fascina verte disfrutar a plenitud, sabes que yo no te voy a juzgar y lo sabes perfectamente… Obviamente no me iba a juzgar. La razón de porque seguía teniendo sexo con el papá de mi novio era el morbo de pensar en mi suegro compartiendo mi cuerpo y la otra razón es que había resultado un depravado sexual con quién tenía la oportunidad de hacer todo lo que nos venía en gana, era siempre diferente, siempre depravado y sucio lo que sucedía entre nosotros. Octavio me abrazo -Es un pendejo! Para qué me pide el vídeo si lo va a estar divulgando!- grite -Solo me lo dio a mí, él quería compartir conmigo lo excitante que es verte disfrutar. Pero solo es entre nosotros, jamás te haríamos algo malo, eres nuestra chica- dijo -No te preocupes, sólo fue una noche- le dije abrazándolo, no quería que pensará que me cogía a cualquiera. -La traigo escurriendo desde que vi el vídeo, necesito que me drenes toda la noche- me dijo deseoso -En serio que no puedo creer lo nuestro- le dije pasándole la lengua por sus labios- si quieres deslechar tus testículos úsame Entonces no empezamos a besar delicioso, me acariciaba por todo el cuerpo, especialmente por el abdomen y las nalgas. Yo sobe todo su pitote por encima de su pantalón, así permanecimos unos minutos hasta que me tomó y nos fuimos hacia su cuarto, era el lugar donde habíamos vivido tantos momentos de placer y depravación sexual. Entrando de se empezó a quitar toda la ropa y sin más me acostó se subió encima de mí, apenas nos besamos un poco hizo a un lado mi tanga y me la metió. Yo me quedé asombrada y lo vi con mi cara roja debido a tal falta de juego previo -No mames ya te urgía! - le dije roja y haciendo esfuerzo por mantener la compostura -Te dije que ya la traigo escurriendo! Ohhh! que rico- me dijo cogiéndome con verdadera desesperación -Te excitó ver cómo me cogían?!- no podía creer que estuviera hecho un toro al ver como otro me había hecho suya -Casi me arranco la verga con las veces que me la jale viendo tu vídeo puta! Ohhh! -Pues dame! Deslechate cabrón! Ahh!- yo gemía escandalosamente pero mantenía la pose y el contacto visual con él, era mi oportunidad de llevarlo al límite- Báteme mi coño si de verdad eres un hombre! Ah! Así seguimos, el ya no hablaba, solo se mantuvo metiendo su verga con mucha energía. -Te gustaría verme coger?! Eh?! Te excitaría verme jadear mientras otro me penetra?!- le decía entre jadeos y provocándolo -Quiero que vean cómo te la meto! Quiero que vean a la que es mi puta! - dijo jadeando, estaba al límite -Pues invita a alguien y que vea el espectáculo! Ahh! Que vea tu vergota entrándome!- le dije para que ya se viniera, pero también me excité al decir eso Entonces ya gritando me la saco y se vino en mi tanga, todavía jalándosela y gimiendo me la quitó y me la metió en la boca. Después de eso se acostó respirando profundamente mientras yo lo veía con admiración, nunca se había venido tan rápido. Me sentía orgullosa de haber doblegado a tan potente amante, entonces me senté en la cama y mientras mi suegro me veía yo me saque la tanga de mi boca para comenzar a pasarle mi lengua hasta dejarla limpia. -Te gustaría de verdad que nos vieran tener sexo?- le pregunté -Con solo imaginar me pongo duro otra vez Entonces lo abrace y lentamente fui bajando mi mano hasta tomar su gorda herramienta, estaba medio flácida pero igual empecé con una lenta masturbación mientras le chupaba los pezones. -Hoy me quedaré a dormir contigo, si consigues a alguien podemos hacerlo- yo Eran las 6 de la tarde así que supuse que había tiempo pero era poco probable que alguien quisiera sólo observar. -Pásame mi celular- me pidió- lo tomé de la mesa de noche y se lo dí Empezó a escribir y después de 5 minutos aproximadamente me dijo que un amigo suyo se había animado y que ya venía en camino -Todo lo que hacen hacer- le dije con una sonrisa -No puedo saber que me acuesto con mi nuera y de lo demás menos, vamos a decir que te conocí en el gimnasio- Don Octavio -Y por qué no dices que soy de tu trabajo?- pregunté -Es que este cabrón es del trabajo, se llama Manuel, es de mi edad más o menos, es casado y tiene dos hijos- Don Octavio Mi suerte con los hombres maduros parecía clara. -Mientras sea de confianza no hay problema- yo Nos bañamos y aproveché para hacerme un enema, ya que mi suegro muy excitado la mete por donde puede. Salí de bañarme y Octavio me dijo que me quedara en conjunto y tacones, Manuel estaba al tanto, me vestí y al cabo de unos 10 minutos ambos entraron a la habitación. Manuel era un hombre bofo, como un cuerpo ancho pero no definido, tenía rapado el cabello y una barba de candado que lo hacía ver varonil. Mi suegro había escogido bien -Manuel te presento a Jessi, Jessi te presento a Manuel- me cambió el nombre al momento por el de mi amiga -Mucho gusto!- dijimos al momento lo que nos hizo gracia, nos saludamos con naturalidad aunque yo estaba en ropa interior y él había ido a verme copular con su amigo -Les parece si empezamos?- preguntó Octavio empezando a quitarse la ropa -Perfecto- dijo Manuel mientras empezaba a hacer lo mismo Si hubiera sabido la brutal cogidota que me iban a dar probablemente lo hubiera pensado dos veces pero ingenua creí que Manuel solo iba a ver. Ya desnudo Manuel tenía un pene bastante decente sin llegar a la talla de mi suegro, su cuerpo ancho y su panza me hicieron sentir que era un oso jaja Desnudos nos pusimos a jugar en la cama Octavio y yo, mientras en una silla Manuel se empezó a masturbar lentamente. -Ustedes hagan de cuenta que no estoy- dijo Manuel -El chiste de esto es que veas y nosotros lo sepamos- contesté -Ufff! - Manuel Entonces mi suegro se puso de pie en la cama y yo empecé a mamar como una puta bien pagada, golpeaba con su glande mi lengua y hacia mucho ruido sobre todo cuando escupía para lubricar bien su poderosa verga. La verdad tener publico me tenía muy animada, me sentía con la capacidad para doblegar a dos hombres que casi me doblan la edad. -Te gusta cómo te la chupo?- pregunté -Lo haces bien, se nota tu práctica- dijo provocando -Pues he encontrado un hombre que me tiene practicando todos los días- le dije- pero necesito variar de hsghft! Dije lo último mamándole su macana Así estuvo ese triángulo de placer aproximadamente por 10 minutos, yo en alguna ocasión tuve la curiosidad de voltear hacia donde estaba Manuel pero me resistí, entonces Octavio me dijo que ya me quería penetrar. Me acomodo de misionero, me quitó la tanga y empezó a llenar su verga de mi lubricación pasándomela por toda la vulva y masajeando con su glande mi clítoris. Yo caliente como una perra empecé a voltear hacia un lado y otro hasta que termine volteando a ver como Manuel se masturbaba disfrutando el espectáculo y eso me puso más caliente. Tener a dos hombres al pendiente de mi y disfrutando conmigo me tenía húmeda y más porque eran dos maduros -Ya quiero que me cojas, demuéstrale como se destruyes una chavita- le susurré en su oído- házmelo como si fuera una puta -Eso quieres?! Toma!- me dijo esto metiendo toda su carne hasta el fondo de un solo golpe Empezó un metesaca brutal, yo solo hacía un esfuerzo por verlo a los ojos mientras lo sujetaba de sus antebrazos. En la habitación se escucha claramente plaf plaf plaf! Cada vez que me metía de golpe toda su hombría, afuera solo quedaban los huevos pero ojalá hubieran intentando meterlos -Dale! Dale! Ahhh- gemia -Ahhh! Que buena vagina tienes!- me dijo excitado -Úsame! Mmm! Deslechate Octavio! -Te gusta como te se me para?! Tengo más sangre en mi verga que en todo el cuerpo!- Octavio -La siento! Te gusta como te abro las piernas tan solo con verte?! Mmm! Ehh? -Toma! Tragatela toda! Ohhh! Que rico se ve tu cuerpo! Ayyy! Así! Así! Que rico!- gozaba del miembro erecto de mi suegro Entonces me la saco, me tomo de las caderas y ya sabíamos que hacer, horas y horas de práctica nos tenían al tanto de los ademanes del otro durante el sexo, me coloque de perrito viendo a Manuel y mi suegro continúo con su desesperada ansia de cogerme mientras otro veía. Yo me sentía muy excitada, la vergüenza se había ido con las primeras metidas de la tarde. Mi cuerpo se balanceaba de forma violenta por la fuerza con la que era penetrada, yo me empecé a sentir exageradamente caliente al punto que empecé a sudar y mi cabello se pegaba a mi piel morena, mis jadeos se hacían más fuertes y mi contacto visual con Manuel me hizo empezar a decir cosas de una mujer depravada por el sexo -Te gusta como me la mete? Si escuchas como chocan nuestras partes?!- pregunté a Manuel muy provocativa -Se ve que estás riquísima de tu coño!- Manuel -Es de las vaginas más ricas en donde la he metido, caliente y mojada la perra- dijo Octavio con un tono que parecía ensimismado Volteé a ver el miembro de Manuel y estaba escurriendo exagerado, la mano con la que se masturbaba estaba escurriendo de líquido preseminal. Volteé a ver a Octavio y él estaba absorto en ver como su verga se perdía entre mis nalgas entonces, regresé la mirada hacia Manuel y mirándolo a los ojos le dije casi en un susurro -Sigues tú -Que rico nos ve Manuel! Ahh! Ya viste como la tiene escurriendo por el espectáculo! Mmm! Ayyy! Así métemela mi amor! Octavio me tomó de los senos y empezó a llenar con más desesperación mi vagina, mientras yo me puse a gritar como una puta -Dale!! Llena a tu perra! Lléname profundo! Lo deseo! Entonces Octavio empezó a gritar y darme metidas secas y profundas, cada metida de verga era un chorro de semen directamente en mi útero. Mientras yo era llenada por Octavio de esa manera, Manuel y yo manteníamos las miradas acompañadas por las sacudidas violetas de mi cuerpo resultado de cada metida. En la habitación los gritos de Octavio eran terribles, sólo se podía escuchar eso. Octavio se recostó sobre mi espalda, ambos respirábamos de manera agitada, mientras tanto yo mantenía la mirada con nuestro voyerista invitado, sabiendo Manuel y yo, que su verga iba a terminar bien metida en mi. Manuel se paró y se ofreció a traernos agua, yo haciendo un esfuerzo por levantarme le dije que lo acompañaba, para todos era obvio lo que iba a pasar pero Octavio solo se limitó a decir que nos tomáramos nuestro tiempo Bajamos y nos fuimos hacia la sala, él se sentó y yo me coloque encima -Quieres que te traiga un condón?- le dije masturbandolo -Yo no tengo problema, me gusta más al natural- Manuel -A mi también pero, estoy sucia no use condón con Octavio -Mejor, así ya te resbala mejor- dijo Entonces dirigí su rígido pene a la entrada de mi vagina, fui bajando poco a poco hasta que lo tuve todo dentro. Empezó a besarme y yo me movía suavemente, me chupaba los senos y nos acariciábamos con calma, parecíamos un par de novios, a mi me gustó variar, estaba acostumbrada al sexo duro. -Por qué a los hombres les gusta cogerse a la misma chava? -Creo que es caliente cogerse a una que sea tan abierta- Manuel -No te da asco remover la leche?- le pregunté y después me puse a lamer su oído -No, es lo mismo que nos sale a todos- me contestó tomándome del rostro para besarnos -Quiero que me lo hagas anal Me puse de pie y sobre el descansabrazos del sillón me recosté quedando mi culo totalmente expuesto, abrí mis glúteos con mis manos y el se puso a darme un oral en mi ano, la limpieza que me había hecho resultaba más agradable su labor y no notaba en las ganas que le ponía. Escupía en él y me metí un dedo, en una de esas paso su lengua a lo largo de toda mi vulva hasta mi ano, cosa que me hizo gemir y él al notarlo empezó a alternar su lengua entre mis vagina y mi ano con sus dedos que parecían un puto pulpo metiéndose por dónde encontraban espacio. Me siguió haciendo oral por unos 10 minutos hasta que le pedí su verga Él la tomó y mientras yo abrí mi culo él la fue metiendo, cuando la tuve toda adentro me incorporé un poco con mi brazos y le pedí que me diera. Tomando mis caderas empezó a moverse lentamente, cada vez que su verga quedaba afuera es escupía para lubricar bien el sexo y empezar a cogerme más rápido. -Te gusta mi cuerpo? - le pregunté -Ohhh! Estás riquísima! -Pensé que no te daba asco la leche de otros Entendió lo que quería decir y me la saco del ano para meterse en mi vagina, yo lo volteé a ver y me mordí los labios. El continúo alternando mis orificios para el gusto de ambos -Quiero que me lo des por el ano, pero dámelo con todas tus fuerzas, quiero que Octavio escuche- le pedí gimiendo Entonces el empezó a darme como un adolescente y se escuchaba el sonido de nuestro coito como si estuviéramos aplaudiendo plaf! Plaf! Plaf! Yo empecé a gritar y fue cuándo Manuel me metió una nalgada que seguramente Octavio escuchó -Ayyyy! - grité - yaaa! Lo empecé a empujar con una mano pero él me sujetó de ella y siguió culeando unos minutos más hasta que visiblemente cansando saco su miembro y me libero. Lo tomé de mano y sin darle oportunidad a sentarse me lo lleve al cuarto de Octavio dónde el seguía desnudo y con una erección en pleno seguramente de haber estado escuchando la pitisa que me daba. Senté a Manuel y viéndolos les dije -Quiero coger con los dos al mismo tiempo. Se animan? Seguramente fue música para sus oídos escuchar a una jovencita de 25 haciéndoles tan bonita proporción. -Si!- Respondieron al unísono -Pero antes quiero verlos masturbándose- les pedí para incrementar la excitación del momento Ver a dos adultos hacer lo que les dices y machacar sus vergas era una visión que me hacía sentir caliente y poderosa. Iba a ver cuánto podía sacar de esa enervante lujuria, así que les pedí que hicieran una tijera para poder mamar los dos miembros mejor, los hicieron, juntaron sus huevos y sus manos se rozaban mientras masturbaban sus veteranas salchichas. Entonces me subí a la cama y les pedí que se acostaran para disfrutar de mi blowjob. Junté sus penes y los lamía al mismo tiempo, hacia el esfuerzo por meterme ambos glandes a la boca, escupía y pasaba mi lengua por la uretra de cada uno. De vez en vez los volteaba a ver y ellos estaban disfrutando mi trabajo oral sin ninguna vergüenza de tener sus miembros escurriendo fluidos juntos y sintiendo la dureza del otro mientras eran mamados por una juvenil y muy puta mujer. Por eso creo que me gustan más los maduros, por alguna razón están más dispuestos y sienten menos pudor que hombres más jóvenes. -Han dado doble penetración alguna vez?- Les pregunté -Si!- Respondieron -Quieres que te llenemos por los lados?- Octavio -Tengo curiosidad, me gustaría saber que se siente- les dije mientras se desacoplaron -Pues anímate, ya estamos esperando a que te animes. Te vamos a coger bien rico, vas a gritar hasta quedarte afónica?- Manuel -Pero y si me duele? -Pues le páramos y te cogemos uno a la vez, anímate! Ve como nos tienes sabrosa- Octavio -Está bien pero Manuel por atrás y tú por enfrente va?- les dije -Te vas a ir escurriendo leche mamacita!- Manuel Octavio se acostó y tomo su verga invitándome a montarlo, pase mi muslo sobre su cadera y me ensarte su rico camote mientras lo veía con una sonrisa de lujuria, entonces Manuel me empuja ligeramente hacia Octavio y cuando estoy recostada temblando del obsceno acto que estaba a punto de realizar, Manuel empezó a empujar su lubricada macana a través de mi caliente recto. Yo torcí la cara y abrí los ojos como plato mientras veía a Octavio, me estaban partiendo dos hombres al mismo tiempo, además mi calentura aumento al sentirme tan vulgar, empecé a perder el poco juicio que me quedaba. Ambos permanecieron quietos con sus sendas vergas mientras mi cuerpo hacia un esfuerzo por acostumbrarse a una sensación así de fuerte. -Tú nos dices cuando estés lista perrita- Manuel -Dale… despacio, por favor- dije con mucho esfuerzo Empezaron a moverse lentamente pero con profundidad, sentía como me removían todo por dentro, era una sensación de náuseas y placer. La visón de aquella sesión creo que hubiera resultado alucinante para un observador, tres cuerpos unidos por su carne siendo yo el puente, los tres moviéndose con sus penes sintiendo el movimiento del otro, los gemidos, las caricias, la puta y sus machos. Yo comencé a gritar y a encadenar orgasmos como nunca había imagino que se podía, sentía una especie de calor exagerado en toda la zona baja de mi pubis, tanto calor me tenía sudando a gotas que escurrían por mi frente, en el pecho y el culo, me sentía escurriendo de sudor. Y al aumentar la velocidad de sus metidas ya perdí la conciencia. Solamente sé lo que Octavio y Manuel me contaron después. Octavio me dijo que empecé a gritar tanto que ya no cerraba la boca y el noto que la saliva se empezó a escurrir así que él me empezó a meter la lengua de forma obscena al mismo tiempo que me amasaba las tetas a su antojo. -Vamos a cambiar- dijo Manuel mientras sacaba su hinchado miembro de mi recto -No me dejen de coger, no paren chinga- les dije con desesperación -Tranquila puta, ahorita te seguimos macaneando- Octavio Entonces Octavio me montó de espaldas a él y me empalo. -Ayyy! Que gorda, me partes!- me quejé Manuel se quedó viendo por un momento mi cuerpo en esa posición, con mis piernas abiertas y la vagina disponible, mis pechos escurriendo de sudor al igual que todo mi vientre y mi cara de degenerada. Para él fue un afrodisíaco dijo después. Se acomodó y me la metió de golpe esta vez el coito fue intenso desde el comienzo. -Te gusta perra?! - Manuel -Ahhh! Ahhh! No paren! Ahhh!- gritaba pidiendo más -Qué culo!- Octavio Estuvimos así cerca de 10 minutos en los cuales no paré de gritar, cosa que Manuel aprovechó para admirar como poco a poco iba poniendo mis ojos en blanco mientras yo estaba perdida en un mundo de interminable éxtasis, mi vagina estaba muy contraída y ahí fue el principio del fin para mis vigorosos vergudos, quise decir verdugos. -Me voy a venir! Ohhh!- Manuel -Aguanta! Mira como la tenemos ahhh!- Octavio -Así se coge a una puta bien pagada! Ahh! Ayyy! Manuel la tienes bien venuda!- les grité -Ya no aguanto, me está apretando mucho la verga!- Manuel -No es a propósito Manuel, te lo juro! Ah! Ah!- le grité como pidiendo una disculpa mientras con una mano me apretaba un pecho con todas mis fuerzas -Llénala! Que sienta leche en la vagina!- Octavio -Ahhh! Me vengo! Ahhh! Toma mi leche puta!! Ahh Manuel empezó a llenar mi vagina de su semilla de vida, lo jalé hacia mi y como pude lo comencé a besar mientras sentía cada potente chorro llenando mis ovarios, su sudoroso cuerpo se fundió aún más con el mío. La acción parecía haber perturbado la concentración de mi suegro Octavio porque empezó a jadear en el tono que conozco bien, un tono de inminente eyaculación. Dos minutos después me tomó de las caderas y con el espasmo de su eyaculación me alzó con la fuerza de su cintura mientras vaciaba una primera carga del contenido de sus pesados huevos. -Ahhh! Ahhhh!- gritaba Octavio mientras se vaciaba dentro de mi Fue bajando el ritmo y su cintura, quedando los tres aún en esa posición pero ya sin movimientos. Dentro de mi podía sentir sus morcillones penes aún con contracciones del orgasmo. Manuel se salió y yo me acosté en medio de ambos. -Les gustó, papitos? - pregunté -Si te digo que hay que repetir- Octavio -Claro que si, sólo déjenme avisar que llegaré tarde- Manuel -Y si mejor no llegas y te quedas conmigo- le susurré Total que Manuel habló con su esposa y le dijo que no llegaría esa noche de viernes, pedimos pizza y comimos desnudos, la intención era recuperar fuerzas y seguir adelante con nuestro coito. -Me podrías cumplir una fantasía Fanny?- preguntó Manuel mientras comíamos -A ver dime- dije -Podría masturbarme frente a ti mientras comes y venirme en tu comida?- Manuel -Si, hazlo- acepté, si Manuel supieras todo lo que he hecho con Don Octavio ni siquiera me hubiera pedido permiso Para mi sorpresa ambos se pusieron a masturbarse frente a mi, yo seguía comiendo y les sonreía. Tome el pene de Manuel y lo chupé, después el de Octavio y seguí comiendo, llegó el momento y eyacularon dejando mi rebanada de pizza cubierta de espeso y blanco jugo de hombre. La comí con cierta calma para darles un buen disfrute. Terminando de comer nos fuimos hacia la habitación y seguimos macaneando, aquella sesión fue intensa y larga porque el Viagra que mi suegro tenía guardado fue de uso común. Se vinieron en mi boca, mis tetas, pies y vagina. No les importaba besarme después de que me habían llenado la boca, siempre y cuando ya me lo hubiera comido. Me cogían aunque tuviera semen del otro. La cama quedó hecha mierda igual que yo, de sus vergas ya solo salían unas gotas pero su excitación los mantenía con ganas de metesaca. A veces me cogía uno nada más, mientras el otro bajaba a la cocina un rato, otras los dos me daban por dónde podían. La doble penetración la repetimos 2 veces más esa noche, cuando por fin ya no pudimos seguir copulando eran las 2:47 am. Despertamos por las 10 de la mañana del domingo, nos levantamos y nos bañamos los 3, en la regadera les hice un oral hasta que se vinieron como muestra de agradecimiento. Manuel se fue y yo me quedé con Octavio. Ya no hubo sexo, platicamos varios temas entre ellos la posibilidad de hacerme una doble penetración con mi novio, su hijo. Yo ya no tengo remordimiento por eso, creo que me excita sexualmente tener relaciones sexuales con dos hombres de lazo sanguíneo tan directo, y si a ellos no les importaba menos a mi. Besos.

Autor: Angieyfanny Categoría: Sexo con Maduros

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Aprobé dos exámenes

2019-12-10


Para los que no me conocen me presento: me llamo Larissa, tengo 18 años, mido 1.50, soy blanca, delgada, de cabello castaño lacio poco más debajo de los hombros, tengo senos grandes pero para mi edad y mi cuerpo creo que está bien, trasero normal, redondo y paradito, no es la gran cosa pero si me gusta, y mis piernas las tengo bien torneadas y un poco rellenitas, y para mi gusto es mi principal atractivo, pero como he dicho en el otro relato, dejo que los demás juzguen. Esto que les voy a relatar me pasó con de una forma extraña pero excitante a la vez, así que espero que les guste. Hace unas semanas fue época de los exámenes parciales en la preparatoria donde estudio, por lo que me pase todos los días estudiando y pasaba poco tiempo con Antonio (mi novio). Algunas veces iba a mi casa y me ayudaba a estudiar mientras mi madre o mis hermanos hacían otras cosas ahí en la casa, pero cuando nos quedábamos solos unos minutos ya sea en la sala o en el despacho de mi padre aprovechábamos para besarnos y acariciarnos; obviamente a él le gustaba más acariciarme mis piernas cuando me ponía minifaldas o mis pechos por encima de la ropa que traía puesta. Así pasaron los días hasta que llego el día del último examen que tenía, era un viernes, y para mala suerte de nosotros (Antonio y yo), ese día él iba a salir de la ciudad por cuestiones familiares y duraría fuera alrededor de 2 semanas, y desgraciadamente no teníamos tiempo ni lugar de pasar un buen rato solos pues por yo mis exámenes y él por arreglar esas cuestiones por las que tenía que salir de la ciudad. Ese día como los demás, Antonio paso por a mi casa para llevarme a la preparatoria para presentar el examen. Yo me puse esa vez una minifalda de mezclilla poco ajustada a medio muslo y un top blanco, sin escote pero dejaba ver bien mi vientre. Antonio todo el camino me fue acariciando los muslos, con su mano me subía más la minifalda y podía así acariciármelos por completo. Yo abría poco mis piernas para que me acariciara la parte interna de mis piernas, ya que me gusta que me acaricien ahí. Cuando nos tocaba un alto, Antonio aprovechaba para lanzarse sobre mí y besarme con pasión, mientras su mano la subía ahora a uno de mis pechos y me lo acariciaba muy bien sobre mi top. Cuando otra vez nos tocaba el siga de nuevo me acariciaba los muslos, mientras yo le hacía lo mismo, solo que le acariciaba yo su pene sobre su pantalón, lo que le gustaba a él. Llegamos al estacionamiento, como a las 4 de la tarde, había pocos carros aun, pues cuando eran días de exámenes se suspendía todo el día de clases, solo se iba a presentar el examen, por lo que cuando mucho duraría las 2 horas que daban para terminarlo. Aprovechamos que había pocos carros y nada de movimiento ahí y nos comenzamos a besar con pasión, pues ya eran días que no podíamos hacer cositas y al menos aprovecharíamos cada momento que estuviéramos juntos. Su mano izquierda subía por mi muslo derecho, llegando a mi cintura, para llevarlo a mi parte trasera y acariciarme por completo mis nalgas, pues traía puesto una tanga con un delgadísimo hilo dental. Esas caricias nos fueron calentando más, nuestros besos iban en aumento y nuestras lenguas se devoraban una a la otra, hasta que unos segundos después Antonio separa sus labios de los míos y baja su cabeza, mientras con la mano que me acariciaba mi muslo y trasero me toma ambas manos y me las sube, poniéndolas encima de mi cabeza, sobre el respaldo del asiento. Sin soltármelas, lleva su boca a mis pechos y comienza a morderlos y lamerlos por encima de mi top. Rápidamente mis pezones comenzaron a resaltar, pues no traía sostén y la delgada tela de mi top permitía mostrarlos muy bien. Ahí Antonio le daba a mis pezones más mordidas, jalándolos y soltándolos, varias veces. Yo gemía y apretaba con mis manos la suya, la cual aún me las sujetaba arriba. Yo: Ayy ahhh mm ahhh -salían gemidos de mi boca. Antonio suelta mis manos y vuelve a poner esa mano en mis muslos, subiéndome lo más que puede mi minifalda, mientras sigue comiendo mis pezones por encima de mi ropa. Yo con mis manos arriba, me aferro del respaldo, sintiéndome completamente poseída por él, sintiendo mis pezones ser tratados con gran pasión por sus dientes y lengua y mis muslos ser acariciados tan bien y tan rico por su mano. Lo malo fue que empezó a llegar más gente y con todo nuestro pesar, tuvimos que dejar ese asunto. Pero fue ahí cuando se me ocurrió una idea. Me salí del auto y le dije a Antonio que me siguiera; el salió y me acompaño, tomados de la mano y yo con la parte del top que cubren mis senos húmedo y algo transparente; lo bueno que nadie me vio así, pues mis pezones estaban muy parados y se veían poco a través de la tela húmeda. Nos dirigimos a la parte trasera de la preparatoria, a una bodeguita, para mi mala suerte estaba cerrada con candado, pero aun así lleve a Antonio a un costado de ese cuarto, quedando entre la pared de la bodeguita y el muro de la prepa, en un pasillo de unos 5 metros de largo. Como todavía faltaba gente por llegar, ese lugar estaba aún muy solitario. Yo: Mi amor, voy a devolverte el favor que me hiciste en tu carro -le digo sonriente. Sin decir más lo recargo de espaldas contra la pared y lo beso con pasión, metiendo mi lengua dentro de su boja, jugando ahí, mientras bajo mi mano derecha a su pene y por encima del pantalón se lo acaricio y masturbo levemente. Ambos gemimos y nos excitamos antes ese encuentro y nuestros besos suben de tono, más apasionados. Luego me separo de él, le sonrió y me hinco de cuclillas, bajo el cierre de su pantalón y meto mi mano ahí, sacándole su pene que ya estaba tan grande y que parecía reventar. Se lo masturbo un rato. Yo: Mi amor, que bien lo tienes, mmm, se me antoja chupártelo como si fuera una paletita de chocolate. Antonio: Mm Larissa hazlo bebita, mámamelo así. Sin decir más lo tomo y me lo llevo a mi boca, se lo empiezo a lamer todo, desde su base hasta la punta, donde ahí le doy varias lamidas rápidas, lo que lo excita. Luego me lo meto todo a mi boca y comienza chupárselo, mientras mi otra mano juega con sus testículos. Meto su pene hasta mi garganta y ahí gime Antonio, para sacármelo de nuevo y lamerle la cabecita, mientras con la mano derecha lo masturbo y mi otra mano sigue en sus testículos. Se lo chupo, mamo y lamo varios segundos, sintiendo en mi boca y en mi mano como está a punto de estallar su pene, listo para vaciarse en mi. Antonio: Ahh ah Larissa. Ahhhh si siii... eres muy… buena... en esto... ahhh sigue... no pares... ahh. Mis mamadas aumentan de fuerza y esta vez me lo meto varias veces a mi boca, haciendo él movimientos de caderas y con una mano tomándome de la cabeza, marcando sus movimientos. Me atraganto un poco al sentir parte de la cabeza del pene penetrarme la garganta pero sigo en mi trabajo varios segundos más. Antonio: Ahh Larissa, mi amor... me vengooo... Me saco la mayor parte del pene de mi boca, dejando la punta dentro. Continúo masturbándolo hasta que estalla y un gran chorro de semen llena mi boca, saliendo poca cantidad de mi boca y cayendo sobre mis rodillas. Al sentir que se vacía por completo me trago el semen de mi boca y luego le limpio con mi lengua su pene, que esta tan sensible que se estremece al contacto de mi lengua, haciéndolo gemir. En ese momento escuchamos un ruido cerca, rápidamente me levanto y me limpio la boca con un pañuelo que saco de mi bolso y llevándome a la boca una pastilla de menta, para evitar el olor de Antonio, mientras él se acomoda rápido el pantalón. Nos asomamos y por fortuna no vimos a nadie. Reímos ante ese pequeño susto y salimos del pasillo tomados de la mano. Antonio: Gracias Larissa, me gusto lo que hiciste y mucho. Yo: De nada mi amor, te tenía que devolver el favor que me hiciste en tu carro. Antonio: Pero te quedo debiendo amor, me diste más de lo que esperaba. Yo: Mmm tal vez, pero ya luego veremos cómo me pagas el favor. Antonio: De acuerdo mi amor. Me acompaño hasta el salón donde iba a presentar el examen, nos despedimos de un beso tierno y quedo en pasar por mi en 2 horas, aunque dijo que tal vez llegaba un poquito más tarde. Le dije que no había problema, que aquí lo esperaba platicando con mis amigas. Nos dimos otro beso y se fue. Entre al salón y me senté hasta atrás, como siempre, y ya estábamos todos, unos 40 alumnos. Entra unos segundos después el profesor de Lógica con los exámenes. Era un hombre moreno, alto, cabello lacio pero con gel peinado hacia atrás, de unos 38 años, delgado, ni feo ni guapo. Paso a cada asiento donde estábamos para entregarnos el examen; al llegar conmigo me contemplaba, sonriéndome levemente. Yo le correspondí de la misma forma, pero luego su mirada se dirigió a mis piernas, pues las tenía cruzadas y mi minifalda se había subido un poco más arriba de medio muslo. Seguí sonriéndole y se retiró, pero hasta ese momento me di cuenta que tenía unas gotitas del semen de Antonio en mi rodilla; creí que el profesor lo había visto y no supe que hacer, aunque como ya se estaba secando no creo que supiera de que eran esas gotas. En fin luego de que nos dio los exámenes el profesor, quien por cierto se llama Cesar, nos dijo que ya empezáramos a contestar. Al ver el examen, no sé si porque estudie o porque le paso algo al profesor, vi que estaba muy fácil las preguntas y rápidamente empecé a contestar, aunque eran cono unas 50 preguntas. Estuve contestándolas y a veces volteaba hacia el profesor, quien sentado en su escritorio me veía seriamente; su mirada me confundía y mejor seguía contestando. Varias veces veía que el profesor me miraba y eso no me incomodaba, más bien la mirada que me lanzaba me ponía algo nerviosa. Pasaron como 40 minutos cuando ya algunos comenzaron a terminar el examen, se paraban y lo dejaban en el escritorio, despidiéndose del profesor. Ya quedábamos como 10 cuando termine de hacer el mío y me dirigí hacia al escritorio para dejar mi examen. Me despedí del profesor. Él: Espere señorita Pearl, quiero que me espere para platicar con usted. Yo: ¿De qué profesor?- le pregunto confundida. Él: Es algo delicado señorita Pearl y mejor espéreme en mi oficina. Está en riesgo su estancia en la institución. ¿Me explico? Yo: Esta bien profesor, lo espero en su oficina -le contesto ya un poco más nerviosa. Camino a su oficina y voy pensando que paso, si vio las gotas de Antonio en mi pierna, que aunque no se podía distinguir tal vez sospechaba de algo. Entre a su oficina, dejando la puerta abierta. Veía como los demás profesores se despedían para retirarse, igual las secretarias. Después de unos 15 minutos llego el profesor Cesar con los exámenes, poniéndolos en un mueble junto a un librero. Entro y cerró la puerta con seguro; esto ya no me estaba gustando mucho. Se sentó en el escritorio, mientras yo me encontraba sentada en una silla frente a él. Él: ¿Sabe por qué está aquí señorita Pearl?- me pregunta cruzándose de brazos. Yo: No, no lo sé profesor- le contesto lo más tranquila que puedo. Él: ¿No lo sabe? Yo: No, no lo sé. Me mira fijamente a los ojos. Él: ¿Qué tenía hace rato en su pierna señorita? Yo: ¿En mi pierna?- me sorprende su pregunta. Él: Si señorita en su pierna, aquí mismo- señalándome con un dedo mi muslo. Yo: Ah... ya... si. Vera profesor, antes de entrar a su clase me tome un jugo de guayaba y me cayó un poco ahí. Me lo tome tan rápido que de seguro se me salió un poco y me cayó ahí- le dije con seguridad. Él: ¿Esta segura señorita? Yo: Segura profesor Se para y camina alrededor de mi. Él: ¿Sabe que le pasa a cualquier alumno que haga dentro de esta institución, de mucho prestigio en la ciudad por cierto, actos inmorales? Yo: ¿Cómo… cómo dice? -me atrapó, pensé. Él: ¿Sabe lo que es una conducta inmoral? Yo: Claro que lo se profesor, no soy tonta. Él: Entonces, ¿lo que estaba haciendo hace rato con su novio junto a la bodega como lo llamaría usted? Ni modo, este hombre ya me había atrapado, pero trate de seguir negándolo. Yo: No sé de qué habla, el solo me vino a dejar y... Él: No mienta señorita Pearl -me interrumpe- la vi haciéndole sexo oral a su novio, y le tome una foto para que no lo niegue, ¿quiere que se lo muestre? Estaba hecho; el ruido que escuchamos Antonio y yo cuando habíamos acabado nuestro jueguito lo había hecho el profesor. Y además tenía una foto de nosotros. Ya no podía seguir negándolo más. Él: Fui a la bodega a buscar unos lápices y escuche sus ruidos señorita Pearl, pero como estaban tan entretenidos no me escucharon. Yo: De acuerdo profesor, es cierto. Él: Yo creo que a sus padres no le van a gusta esa fotografía señorita, y usted tendrá que buscar otra escuela. Yo: ¿Cómo dice? Él: Pues si señorita, esto que hizo es inmoral y no es permitido que lo haga aquí, mostrándose en público. Me quedé pensando unos segundos, mis padres no podían enterarse de eso. Yo: ¿No lo podemos arreglar? Él: Jajaja, no señorita, no acepto sobornos, no me vendo con dinero. Yo: Profesor... ¿Le gustó lo que hicimos mi novio y yo? Él: ¿Perdón señorita? Yo: Usted fácilmente podía haber venido con el director y repórtame, pero en vez de eso se quedó viéndonos. Le gustó lo que vio, ¿cierto? Él mi miraba a los ojos y una leve sonrisa comenzaba a dibujársele en los labios. Yo: ¿Lo ve profesor? Le gusto lo que vio. Él: ¿Adónde quiere llegar señorita? En ese momento me paro y me pongo frente a él. Yo: ¿Cómo vio que tenía gotas en mi pierna?, de seguro le gustan y por eso me las vio, ¿o no? Él: Sigo sin entenderla señorita. Yo: No quería sobornarlo con dinero profesor. Él: ¿Entonces? Yo: Use su imaginación profesor. Él me mira y se acerca más a mí. Su mano derecha se dirige a mi hombro izquierdo, acariciándolo, para luego bajar su mano a mi seno izquierdo, el cual solo agarra. Él: Mi imaginación es mucha, señorita, y no sé si le guste. Yo: Me gustara si con esa imaginación suya se arregla esto, me da esa fotografía y olvida este problema –le digo mientras tomo esa mano suya y la aprieto más contra mi seno. Él: De acuerdo señorita, entonces si quiere esa foto, hágame lo que le hizo a su novio, se ve que usted es experta en trabajos orales ¿o no? Yo: Mmm profesor -le digo acercando mis labios a los suyos- no se imagina, pero usted dirá. Me acerco más y nos besamos con pasión, abrazándome el de la cintura y yo de su nuca con un brazo, mientras con mi mano derecha agarro su pene por encima de su pantalón y comienzo a masajéaselo, que se va poniendo cada vez más duro. Luego sin pesarlo más me agacho hasta quedar hincada frente a él y le desabrocho su pantalón, hasta que cae y se atora debajo de sus rodillas, con todo y boxers. Tomo su pene y me lo llevo a la boca, para chupárselo y lamerle su tronco que está muy duro. Tomándoselo luego con una mano comienzo a meterlo y sacarlo de mi boca mientras él comienza a desabrocharse la camisa sin quitársela. Se agacha un poco y estirando sus brazos, con sus manos, me soba mis pechos por encima de mi blusa, cuyos pezones se paran ante sus caricias, excitándome mucho. Comienzo a succionar más su pene, metiéndomelo todo y con la mano con la que se lo agarro lo comienzo masturbar, a la vez que con mi otra mano le acaricio su abdomen que por cierto está muy bien trabajado. Él: Mmm vaya que si eres una putita, que rico mamas bombón -me decía entre jadeos. Se lo continuo mamando y lamiendo por unos segundos más, hasta que él me toma de las axilas con sus manos y me levanta, y volteándome me sienta sobre su escritorio, en la orilla. Ahí de nuevo nos besamos mientras con sus manos me toma mis pechos, por debajo de mi blusa, y me los aprieta con algo de fuerza, haciéndome gemir entre los besos. Luego se agacha, besándome y lamiendo mi cuello varias veces, para después seguir bajándose más y con sus manos, subirme mi blusita, el cual trate de quitármela pero él me lo impidió, diciendo que no me quitara la ropa por si había alguien se acercaba a la oficina, así que solo me la sube y me la deja encime de mis pechos, los cuales quedan al aire, mostrando mis pezones tan duros como piedritas. Se agacha más, entre mis piernas que las tengo abiertas y mi minifalda se sube por completo, mostrando ya una parte de mi tanga blanca. Acerca sus labios a mis pechos y comienza a lamer y chupar mi pezón izquierdo mientras que me recargo hacia atrás con mis manos sobre el escritorio y dejo caer un poco mi cabeza hacia atrás, cerrando mis ojos, sintiendo como mis pezones están sin defensa ante esa lengua y esos labios que los devoran si piedad y sus manos acariciándome los muslos, haciéndome gemir varias veces. Yo: Ahh ahhmmm mmmm ahhh así... muérdelos… Tras dejarme mi pezón bien duro y rojo de tantas lamidas y succiones, que parecía que me quería arrancar mi pezón de mi seno, ahora se dirige a mi otro pezón y me lo trata de la misma forma. Ahora si dejo caer por completo mi cabeza hacia atrás, aun sosteniéndome con los manos hacia atrás sobre el escritorio. Siento mi pezón ser succionado y jalado por sus dientes, dándole algunas lamidas, lo que me hace gemir ya más intenso y arqueando mi espalda, para darle más libertad a su boca en mis pechos. Unos minutos después se para frente a mí, con mis piernas abiertas; se acerca y lleva sus manos a mi minifalda, levantándola hasta mi cintura, donde la deja. Luego toma mi tanguita y la jala, juntándome las piernas para poder quitármela. Una vez que me la quita me acaricia mis piernas, desde las pantorrillas hasta los muslos, donde se entretiene más tiempo acariciándolas. Él: Que suavidad de tus piernas putita, que rico se sienten tus piernas, su suavidad y firmeza me calientan más -decía si dejar de mirarme las piernas. Yo solo lo veía y sonreía al ver como se excitaba con mi cuerpo, eso siempre me excita, que se calienten y exciten con mi cuerpo. Le quiñaba y lamía mi labio superior, invitándolo a que siguiera dándome placer, un placer más intenso. Luego jala una silla hacia él y se sienta justo frente a mi y, tomándome de los muslos, me abre las piernas y pasa sus manos por debajo de mis muslos, llevando su cara a mi sexo, comienza a lamer y chupar mi vulva y clítoris, tras darle lamidas a mis muslos. Esta vez me dejo caer más sobre el escritorio, recargándome sobre el mueble con mis codos y los antebrazos, sintiendo su lengua empezar a hacer maravillas en mi clítoris y sus labios mordiéndolo suavemente, jalándolo un poco, mientras sus manos acarician mis caderas. Hace que mi cuerpo se sacuda y mi espalda se arquea al sentir esas delicias. De mi boca salen gemidos. Yo: Uy así así... así me gusta... ahí ahí así siiii ahhh mmmm Mi profesor hace movimientos rápidos y cortos hacia los lados lamiendo mi clítoris y otras veces mis labios vaginales, abriendo mi orificio vaginal, dándome un gran placer. Mis gemidos ahora son más fuertes y entrecortados, mi respiración es agitada y ahora mi espalda se arquea más, a la vez que ahora él me toma mis manos con las suyas y nos aferramos fuertemente con ellas, varios minutos más mientras me daba tremendo placer. Después, poniendo sus manos en la parte trasera de mis muslos, levanta mis piernas, juntándomelas, y me las agarra por mis corvas, quedando mi vagina y mi ano justo frente a él. Ahora lleva su lengua a mi ano y comienza a lamerlo, sintiendo su rostro chocar con mis nalgas. Su lengua era experta y poco a poco iba abriendo paso en mi agujero anal, llevando mis manos hacia arriba, agarrándome de la orilla del escritorio arriba de mi cabeza, mientras él seguía sosteniéndome las piernas por las corvas. Gimo con intensidad, la punta de su lengua acaricia un pequeña parte interna de mi ano, el cual comienza abrirse más. Yo: Sii ahhh mmm dale dale mmmm ahhhhh... hazme venir… Su lengua continúa haciendo maravillas en mi ano, hasta que con una mano me sostiene las piernas del mismo lugar de donde me las había estado sosteniendo, y con el dedo índice y de su otra mano derecha, comienza a ejercer presión en mi ano, mientras ahora comienza a lamer mis labios vaginales. Poco a poco mi ano sede y sus 2 dedos comienzan a penetrarlo, sintiendo mi orificio anal irse abriendo poco a poco, sintiendo mi cuerpo ser invadido por un calor y de un placer que me hace lanzar varios gemidos agudos mientras sus dedos van entrando por mi ano hasta que este los absorbe por completo. Una vez que me los metió por completo, comienza a penetrármelo suavemente mientras movía sus dedos en círculos, así hasta ir acelerando la penetración, que ya iba siendo más fuerte y rápido, mientras su lengua y labios ahora lamían y succionaban mis labios vaginales. Creí morirme de placer, ese hombre sabía lo que hacía y me estaba dando un placer tan intenso, tan fuerte. Ahora con mis manos me agarraba mis pechos, apretándolos y jalándome los pezones. Ya mis gemidos eran intensos y él intensificaba más las penetraciones en mi ano cada vez que gemía más fuerte. Él: Mmm si bebe sii, ¿te gusta verdad putita? ¿te gusta cómo te estoy tratando? Yo: Ahh siii ahhh... aaahhh Ahhhh mmmm ahhh. Así estuvo un rato más hasta que saco sus dedos de mi ano, dejándolo abierto, y de nuevo lleva su lengua ahí, metiéndola ya sin ningún problema a mi agujerito anal, haciendo presión con su cabeza para meter su lengua lo más que podía. Esto me hace estremecer aún más. Ya mis manos no saben a dónde ir, mis pechos, mi cabeza, mi boca para acallar mis gemidos. Luego de cogerme el ano con su lengua se endereza, llevando los dedos con los que me penetro a mi boca para que los chupara. Los chupo y mi sabor anal no me desagrada, así que se los chupo como si fuera su pene el que tuviera entre mis labios. Él: Mmm pequeña, que rico sabe tu culo, que sabor. Vamos putita, pruébate, embriágate con tu sabor. –me decía mientras veía como le chupaba sus dedos con pasión. Ya después se para de nuevo mi profesor, y de su bolsa de su pantalón saca un condón, para ponérselo rápidamente. Luego con las manos me separa las piernas y tomándome de la cintura me jala hacia él, quedando mis caderas en la orilla sobre el escritorio. Pasa sus antebrazos por debajo de mis piernas, de nuevo de mis corvas, sosteniéndomelas, y acerca su pene a mi sexo. Poco a poco comienza a penetrarme mientras ahora con mis manos me agarro de la orilla del escritorio por los costados de mi cadera. Él comienza a penetrarme con más fuerza; yo veo en sus gestos como disfruta la penetración y yo también, quien empiezo a gemir conformé va aumentando sus embestidas. Puedo sentir claramente sus testículos chocar ya con fuerza chocar con mis nalgas y su pene meterse hasta donde puede dentro de mi y también como empieza a endurecerse más. Él: Uff putita que rico se siente tu vaginaaa Yo: Si me... gustaaa. Ahhh ahhhh sentir… tu pene… dentro de mi… ahhhh… Él: Ahh y que preciosos se ven... ahh tus pechos... moverse… ahhh... Sus penetraciones se hacen más fuertes por lo que mis pechos realmente se movían muy fuerte hacia todos lados y sentirlos así realmente me excitaba, apretando con mis manos más fuerte la orilla del escritorio de donde me aferro. Mi espalda se arquea y ya también mi nuca, quedando la parte superior de mi cabeza sobre el escritorio, pues el placer que invade mi cuerpo con esa increíble penetración es intenso así como lo son ya mis gemidos. Estuvo así otros cuantos minutos penetrándome muy bien, hasta que saca su pene y tomándome de la cintura me gira sobre el escritorio, quedando ahora boca abajo sobre el mueble y con mis piernas hacia el piso, en una posición parecida de perrito. Siento su manos acariciar y apretar mis glúteos varias veces, para después sentir su lengua y labios en ellos. Se hinco para lamer mi trasero y también me los mordía, lo que me hacía gemir, entre placer y dolor, mientras sus manos acariciaban mis muslos. Él: Que traserito tienes putita, me encanta, que culo tan espectacular- decía mientras me seguía lamiendo y mordiendo mi trasero. Yo solo gemía sonriente ante sus palabras y sus caricias orales ahí, para que después de nuevo se pare y ahora sí, pegándose a mí, de unos cuantos intentos, logra penetrarme de nuevo mi vagina con todo su pene, ya sin ningún problema, pues tengo las piernas muy poco separadas. Él me toma de mis nalgas y empieza a darme clavadas fuertes con su pene, mientras yo, recargada con mi cuerpo sobre el escritorio y con mis brazos hacia los lados, de nuevo comienzo a gemir. Ahora son mis nalgas las que tiemblan cada vez que el cuerpo de mi profesor choca contra el mío, dándome unas penetraciones muy profundas. Ambos gemimos, pero yo más fuerte, y él solo me decía -"si putita, gime, me gusta escucharte gemir, me excitas"-. Esas palabras y sus fuertes penetraciones realmente me excitaban y ya mi respiración era rápida y agitada, haciendo que mis fuertes gemidos se entrecortaran. Mientras continuaba penetrándome, con sus dedos me separa un poco mis nalgas, viéndome por completo mi ano. Él: Mmm putita... que rico... culito tienes… quiero darte por ahí... Yo: Ahh ahh... ¿te gusta... mi culito?… ahhh ahhhhh Él: Siii... quisiera darte... por ahí… Yo: SI por favor... ahhh ayyy ahhhh… dame por... ahiii. Cógeme por mi ano… -decíamos entre gemidos. Mi profesor acerca de nuevo la silla en la cual se había sentado, y tomándome de la cintura me pega hacia él, de espaldas, abrazándose de mis pechos, los cuales aprieta y masajea a su antojo, lo que me encanta. Se acerca a la silla y se sienta, para después jalarme y hacerme sentar de espaldas sobre él. Agarra su pene, y lo apunta hacia mi ano, yo me voy sentando sobre su enorme pene, que poco a poco, con leve presión, comienza a meterse en mi ano. Gimo fuerte al ir sintiendo como su enorme miembro va abriendo mi estrecho orificio anal., hasta que me decido y decido dejarme caer de sentón. Todo su pene queda dentro de mi ano, haciendo que ambos gimamos fuertemente, estremeciéndose todo mi cuerpo, como si me estuvieran dando toques eléctricos. Me dolió un poco metérmelo de un sentón, pero a la vez me gusto la sensación que me produjo. Ahora empiezo a moverme para sentir su pene penetrarme: levanto y bajo mi cuerpo, con mis piernas abiertas y el pegadas, aunque el también mueve levemente sus caderas, mientras que de nuevo se abraza a mis pechos y me los agarra con sus manos y sus dedos se entretienen con mis pezones. Yo me sostengo con mis manos de los respalditos que tiene la silla a los costados. Ahora con una mano mi profesor acaricia mis pechos y con su mano derecha, bajándola por mi cuerpo hasta mi sexo, empieza a masturbarme, jugando con mi clítoris a su antojo. Esto ya es para rematarme: su pene abriéndome y penetrándome todo mi ano y sus dedos estimulando mi clítoris tan maravillosamente varios segundos. Yo: Ahh ay ayayy ahhhh que rico ahhhh mmm ahhh… Ahora cambiamos un poco la posición: él ahora abre sus piernas y yo soy quien las junta, haciendo la penetración anal más estrecha y por lo mismo más rica. También es él quien empieza a mover sus caderas, pues con ese placer tan intenso que siento he perdido fuerzas para moverme, recargándome sobre él quien me abraza y me lame el cuello y mi oreja izquierda. La mitad de su pene entra y sale sin dificultad de mi ano, embistiéndome con fuertes penetraciones. Mis gemidos ya no pueden ser más intensos, y sacando fuerzas me enderezo y me inclino hacia delante, recargándome con mis manos sobre una mesita que estaba frente a mí. Apoyándome sobre ese mueble, empiezo a mover de nuevo mis caderas, sintiendo su pene adentrarse más aun, mientras él ahora lleva sus manos su nuca, disfrutando de la penetración mientras gime. Él: Ay putita así así... ahhh ahhh. Que rico mueves tu culito… Yo: Ayy ahhh... te... gusta? Ahhh ayy ahhhayy… Él: Ahhh si putita… ahhhh Muevo más mis caderas, haciendo que su pene toque cada rincón de mi orificio anal, dejando caer mi cabeza lo más que pueda hacia atrás, restregando mi ano contra su pene, en una penetración profunda y deliciosa. Él también empieza gemir fuerte al igual que yo, sin soltarse la nunca con sus manos, y yo siento que ya estoy teniendo un fuerte orgasmo, por lo que muevo mis caderas más fuerte, hacia todos lados, sintiendo su pene romperme mi ano, pero el placer que me hace sentir eso es mucho más fuerte y no detengo mis fuertes movimientos. Mi profesor empieza a gemir ahora si más fuerte, enderezándose un poco. Él: Me vengo putita... me vengo… En ese instante siento que él se estremece, siento por debajo de su condón que se ha venido, y yo también, pues tuve un rico orgasmo. Ambos agitados y gimiendo levemente ahí, él abrazándome y yo recargada con mi espalda sobre su torso, mientras me acaricia suavemente mi vientre y mis pechos con sus manos. Así estuvimos unos segundos descansando, hasta que me paro, sacándome lentamente su pene de mi ano y me hinco frente a él. Tomo su pene y comienzo a quitarle su condón, que está lleno de su semen. Acerco mi nariz y lo huelo. Yo: Mmm que rico huele -le digo aun poco agitada. Él: Trágatelo putita, quiero ver cómo te lo tragas -me dice también exhausto. Yo: Deme la cámara con mi foto y me lo trago -le digo cerrándole un ojo Toma su pantalón y de su bolsa saca su cámara, enseñándome la foto, para después darme la cámara. Sin más que decir llevo el condón a mis labios y lo vacío en mi boca, tragándome todo su semen, que aún estaba tibia. Mi profesor sonríe y ríe al ver cómo me lo tragaba. Él: Eres toda una putita ¿eh?, tan seriecita que te ves. Hasta parece profesional por como mamas y te mueves. Te lo tragaste todito. Yo: Jajaja le dije profesor que usted diría si soy o no buena para esto -le digo ya parándome y acomodándome la ropa que nunca me quite y poniéndome mí tanga. Él: Vaya que si, pareces toda una experta, es más quédate con la cámara también, no solo con la foto, creo que te lo mereces. La cámara era muy buena y con mucha tecnología, calculé que valía más de $4000, así que me sentí ahora si como una golfa a la que le pagan por sexo, pero no me importo. Yo: Gracias profesor, nos vemos, cuídese -le dije ya para salirme de su oficina. Él: Adiós putita, a ver si repetimos esto de nuevo. Volteo mi mirada hacia él, sonriéndole. Yo: Solo si me fotografía haciéndome travesuras profesor, mientras no ¿ok? Él solo se carcajea y yo me salgo de la oficina, satisfecha y contenta, pues comprobé que ya me estaba haciendo toda una experta y que eso resultaba muy bueno realmente pues ya sé cómo satisfacer a todo hombre que este conmigo. Antonio pasó por mí a la hora que acordó y lo acompañe al aeropuerto donde tomaría su avión. Como llegamos unos minutos antes, nos estuvimos en su auto dentro del estacionamiento, muy tranquilo por cierto, haciendo más travesuras. Ya se imaginaran que tipo de travesuras… ¿o no? Gracias por leerme, espero les haya gustado. Espero sus comentarios a larissapearl@hotmail.com. Besos

Autor: larizzapearl Categoría: Sexo con Maduros

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NARCOSXXX

Madurito interesante

2019-12-10


Un hombre cuarentón peinando canas, pero con una piel que no se correspondía con su cabello. Sus facciones marcadas y barbilla varonil le hacían un ser atractivo sin ser demasiado guapo. Su mirada sin duda era penetrante de ojos oscuros, conjugaba con la voz profunda y cautivadora... El desconocido que me folló. Hacía un calor infernal esa noche, me di cuenta nada más bajar del coche en el aeropuerto. Estiré las piernas entumecidas andando un poco alrededor del taxi de mi padre, ese día le turné para que pudiera descansar…. Durante el verano le ayudaba haciendo unas horas por las mañanas para que el pudiera alargar la jornada, casi siempre viajes desde ese aeropuerto al pueblo costero de al lado donde vivíamos; el trabajo me permitía ganar un dinerillo. Solo las mañanas normalmente, pero ese día mi padre tenía unas cosas que hacer e hice la noche. Abrí el maletero para coger el agua fresca de una nevera portátil, eran más de las doce sin mucho tráfico, solo una hora después podría regresar a casa…. – Hola preciosa reconocería ese culo entre un millón, es espectacular. Oí la voz del baboso compañero de mi padre detrás de mí guardando cola. – Mañana se lo cuentas a mi padre, seguro que le gustara saber lo que su amigo piensa del culo de su hija, le dije cortando así el ataque. Saqué la botella de agua y estaba bebiendo cuando le vi llegar…, estaba hablando por teléfono y me sonrió, supe entonces que había presenciado la escenita del salido asqueroso del gordo compañero de papá, pero al momento empezó a discutir al teléfono. Media hora después era la siguiente en la parada…, por fin mi última carrera y me iba a casa. La puerta se abrió y me giré para pedir a donde iba, le reconocí al instante… – ¿Podría llevarme aquí? Dijo enseñándome la dirección, el nombre y hasta la habitación en el hotel más lujoso de la zona… – Por supuesto, dije poniendo el coche en marcha y la calefacción a tope. Pasó casi toda la carrera discutiendo al teléfono, por lo visto tenían que haberle alquilado un coche y al no hacerlo bien llevaba un par de horas tirado en el aeropuerto sin que nadie hubiera podido a esas horas solucionarle la papeleta… – ¿Conoce el hotel? Espero que al menos en eso no hayan metido la pata. – Pues no creo, es el mejor de la zona, le dije mirándole por el retrovisor. – Menos mal que me das una buena noticia, he tenido una semana desastrosa, dijo volviendo a su móvil y dando por acabada la conversación. Ajusté la música ambiental y seguí conduciendo rumbo a su hotel, en un momento dado dejó el móvil y apoyando la cabeza pude ver que cerraba los ojos para relajarse. Crucé el pueblo y a las afueras vi que el local de moda parecía en pleno apogeo, disminuí la marcha y pude ver los dos coches de unos amigos y el de mi novio. La imagen de José pasó por mi mente, llevábamos dos años saliendo intermitentemente ya que en invierno estudiaba en la universidad lejos de allí y apenas nos veíamos, solo en vacaciones y alguna escapada…, no lo llevábamos mal, tampoco era una relación pasional, había demasiadas lagunas entre ambos, siempre que decidía que lo mejor era dejarlo, llegaban las vacaciones y al final sucumbíamos creo más por comodidad que por otra cosa. Yo también me había decidido por cambiar de carrera y ese año comenzaría la de derecho empresarial. Mis padres discutían mucho sobre mi indecisión, con 22 años debía de marcarme un rumbo o llegaría tarde a todo… Por fin llegamos al hotel y al parar ante la entrada se incorporó y bajó, yo hice lo mismo para sacar sus maletas del maletero. Tras entregárselas volví a inclinarme para mirar el taxímetro y al decirle el precio me pagó, fui a por el cambio y entonces me dijo… – Quédatelo. Aunque me granjeé una de esas miradas furiosas, tal vez por no haberle llevado por la ruta más rápida. – A todo esto necesito hacer constar un hecho…, el hombre ese tenía razón, es realmente espectacular. Dijo con una sonrisa cogiendo su maleta y entrando en el hotel con una sonrisa. Tardé unos segundos en darme cuenta de que hablaba de mi culo, pero lejos de cabrearme sonreí satisfecha y entré al coche. Había decidido parar en el local con los colegas ya que mañana no trabajaba, al salir del recinto del hotel y coger carretera oí un sonido en el asiento de atrás y paré en el arcén para ver que era…, su móvil vibraba sobre el asiento. Di la vuelta y de regreso al hotel tras haber decidido dejarlo en recepción, pensé que con lo que lo usaba y recordando la habitación cambié de planes y decidí entregárselo en persona. Pasé por la recepción y tras saludar al chico de esta como si fuera una clienta más fui hacia el ascensor. Una vez ante su puerta no me sentía tan segura, pero me obligué a tocar con los nudillos y unos minutos después se abrió la puerta… – Vaya sorpresa, ¿A qué debo el honor de esta visita? Dijo con tono burlón, pero mirada encendida. – Se ha olvidado esto, le enseñé el teléfono. – Vaya, ni me había dado cuenta. Con esta visita me había hecho ilusiones pensando que se me arreglaba la semana. – Bueno me voy, dije cohibida por sus palabras y su mirada… – ¿Seguro que no quieres pasar chiquilla? De verdad me harías muy feliz e intentaría hacerte feliz a ti. Dijo pasando suavemente la yema de su dedo por mi mejilla. Durante unos segundos me quedé clavada en el sitio, incapaz de reaccionar ante ese hombre, luego tras decirle un “no puedo” salí casi corriendo. Ni dije adiós al de recepción, solo me monté en el coche y me alejé de allí. Conduje más excitada de lo que había estado nunca tras la invitación de ese desconocido, necesitaba volver a mi realidad y sacar ese hombre de mi cabeza. Un hombre cuarentón peinando canas, pero con una piel que no se correspondía con su cabello. Sus facciones marcadas y barbilla varonil le hacían un ser atractivo sin ser demasiado guapo. Su mirada sin duda era penetrante de ojos oscuros, conjugaba con la voz profunda y cautivadora semejante a las voces en off de ciertos documentales de la dos. Me debía doblar la edad, una edad similar a la de mi padre, pero para nada me sentiría violenta a su lado en cualquier evento…. Paré en el aparcamiento junto al coche de mi novio, me extrañó que no estuvieran los coches de los otros, pero en el fondo contenta de poder estar a solas con él tras varios días sin un minuto íntimo con él. Entré en el sitio atestado y no le vi tras un primer recorrido, no estaba ni en las dos barras, ni alrededores y decidí buscar en los sofás que rodeaban todo el local aunque nunca estábamos allí, eran para parejas ya que apenas se distinguía a nadie por la oscuridad en la que estaban. En la esquina más alejada y oscura pude verle al coger la copa de la mesa e inclinarse hacia adelante, dio un trago y la dejó para volver a apoyarse en el respaldo del sofá, solo entonces me di cuenta de que no estaba solo, por segunda vez esa noche me quedé plantada…, esta vez viendo como mi novio besaba a una mujer. En ese momento ella se incorporó para beber del mismo vaso que había bebido él y pude verla… era Alicia, una de las chicas del grupo con la que no tenía demasiada confianza. No sé cuánto tiempo pasó hasta que se separaron, su mirada se cruzó con la mía en ese instante. Me vio allí de pie a unos metros de donde ellos estaban, con una cara de odio, repugnancia y frustración. Salí del local aturdida, sin poderme creer aun lo que acababa de ver, me dolía más lo tonta que había sido cuando sabía que la cosa no iba bien, siguiendo en esa relación…¡Eso me jodía más que la traición! Entré furiosa en el coche dispuesta a irme a casa, miles de momentos pasaron por mi mente, a pesar de lo poco claro que tenía el desenlace de lo nuestro, nunca le había sido infiel y no sé porque recordé al hombre del hotel tras ese pensamiento. Llegué a casa, aparqué, abrí la verja y me dispuse a ir hacia lo que desde hacía unos meses era mi casa, al lado de la casa grande había un pasillo empedrado, al final de este una casita que siempre había sido garaje y almacén, pero este último invierno mis padres habían convertido en un loft coqueto y monísimo para que tuviera más intimidad. Me llamó mil veces, mandó mil mensajes excusándose, pero no quería saber nada de él, para mí esa relación estaba muerta, finiquitada, capú…. Al día siguiente siguió bombardeándome a llamadas y mensajes, pero le quité el sonido al móvil y trabajé toda la mañana por suerte sin parar. A las dos del mediodía llegué a casa, dejé las llaves y después de comer me dispuse a irme a mi cueva… – Yo ya he acabado hasta pasado mañana, le dije a mi padre recordando que al día siguiente librábamos. Intenté descansar durante un par de horas pero bullía por dentro de rabia, al final me puse un biquini y decidí perderme para darme un baño, quería estar sola. – Mama me voy, le dije besándola antes de subirme a la moto. Me paré en la cafetería cerca de casa a tomar un café, necesitaba la cafeína para espabilarme. No pensé que allí estaría José y tras dos sorbos apareció a mi lado en la barra. – Tenemos que hablar. – No tenemos nada más que decirnos. – Siento mucho lo sucedido, era la primera vez. – No necesito saberlo, ya no me importa. – Perdóname, no quiero que lo dejemos. – Demasiado tarde, deberías haberlo pensando antes de ir besándote con otras. Ahora déjame, dije dándole un último trago a mi café. – No quiero que te vayas así sola, escúchame al menos, intenté soltarme de su brazo En ese movimiento al girarme vi al hombre del taxi de la noche anterior, este a un metro en la barra miraba la escena con atención. – Creo que la señorita ya te ha dejado claro lo que quiere, suéltala y no te preocupes no se va sola, yo voy con ella, dijo cogiéndome del brazo y sacándome de la cafetería. – No necesitaba que me rescatara. – Lo sé pero me apetecía. ¿Dónde vas? – Voy a darme un baño. – ¿Puedo acompañarte? – Quiero estar sola y además no vas con los zapatos adecuados para donde voy, le dije mirando sus zapatos caros. El miró mis zapatillas tipo escalador de neopreno y dijo… – Dame un minuto, cogió las llaves del contacto de la moto y desapareció. Dos minutos después regreso con una bolsa de la tienda de al lado, sabía que dentro llevaba unas zapatillas parecidas a los mías. – Sube, le dije al ver a otro de los de la pandilla acercarse. Él miró la moto con recelo pero subió, se agarró ligeramente a mi cintura y arranqué. Cinco minutos después cogía un desvió, sus manos me quemaban en la cintura, su proximidad me ponía en tensión y deseaba llegar para poder respirar con normalidad. Llegamos, paré y nos bajamos, él se puso las zapatillas a mi petición, mientras yo me colgaba la bolsa. Aparté unos matorrales y empezamos a descender…. – Ve detrás de mí. – Será un placer, dijo con esa sonrisa caliente que me encendía. – Fíjate donde pones los pies. – Eso será más difícil, siguió de broma. Llegamos abajo y se quedó mirando la pequeña playa salvaje en la que solo había dos grupitos de gente, el más grande ya estaba recogiendo y el otro formado por dos parejas, estaban tumbadas al sol, completamente desnudos…. – Vaya esto va mejorando, la compañía es buenísima, la playa espectacular y además nudista. – Más que nudista es mixta, aquí simplemente la gente va como quiere. Saqué la toalla y nos sentamos en ella, le miré y pensé que sus ropas caras no pegaban en ese lugar, pero él era tan camaleónico que no parecía para nada incomodo o fuera de lugar. – Me muero por darme un chapuzón, dije de repente acalorada. Me levanté, me desvestí en un momento y sin perder tiempo corrí al agua. Él se quedó quieto, mirándome sin pestañear y sin ocultar que le gustaba lo que veía. Me sumergí intentando olvidar su mirada oscura de depredador, que debo reconocer me entusiasmaba… nadé unos minutos, al regresar a la zona donde hacia pie le vi entrar en el agua. Vino hacia mí y nadamos juntos un rato sin rozarnos. – ¿Quieres un poco de té helado? – Sí, sí, sí. Espero a que saliera para seguirme, nos sentamos en la toalla y le pase la botella medio helada de té… – Lo siento pero no hay vasos, no esperaba compañía. – No importa, dijo bebiendo mientras mira al horizonte dejándome mecer el pelo por la ligera brisa del mar. La pareja que quedaba empezaba a vestirse y a recoger sus cosas, eran más de las siete de la tarde y la playa estaba desierta, un escalofrió recorrió mi columna… – ¿Te da miedo que nos quedemos solos…? – No me das miedo si te refieres a eso. No eres de esos tipos que lo dé… – Este lugar es realmente espectacular ¡Gracias por enseñármelo! Dijo cambiando de tema. Ese hombre me producía mil sensaciones pero ninguna de ellas tenía nada que ver con el miedo… la lujuria, lascivia o la excitación carnal, Sí, pero el miedo nada de nada… – Aun no has visto lo mejor, ven. En un arranque poniéndome en pie. Recogimos la toalla, la bolsa y la ropa y andamos hacia el final de la calita, volví a retirar unos arbustos y pasamos. Él se quedó parado viendo las piedras que formaban una pequeña cueva, arriba y alrededor unos pinos que escondían ese paradisiaco lugar de arena blanca hasta el mar, un pasillo de rocas enormes, que era lo que se veía desde el otro lado te llevaban mar adentro juntándose con la otra playa… – ¿Qué te parece? – Me he quedado sin palabras y eso no me pasa a menudo. – Vamos a bañarnos, aquí el agua está más calentita. – Antes me has dicho que no me tenías miedo… entonces ¿Porque te has puesto la parte de arriba del bikini? – ¿Cómo sabes que no la llevo normalmente? – Por el tono diferenciado de tu piel…, dijo con una sonrisa. Era cierto, siempre hacia topless pero me había dado vergüenza. Me levanté de nuevo acalorada, me ponía que ese hombre hablara con tanta claridad sin intentar nada, solo me miraba pero en ningún momento intentaba invadir mi zona de confort. Anduve cuatro pasos hasta el agua, me giré y él seguía sentado sobre la toalla, no intentó camuflar ni esconder su mirada de deseo. Mirándole supe que no iba a saltar sobre mí, si no le demostraba que quería que saltara, si no se lo pedía con mi lenguaje corporal, mis gestos… era un hombre que leía sin palabras todo lo que acontecía a su alrededor, mi cuerpo también. Entonces decidí que quería vivir aquello, decidí que estaba cansada de pensar como seria vivir una aventura así. Seguí andando pero llevé mi mano a mi espalda, desabroché el cierre del sujetador y me lo quité lanzándolo a la arena sin girarme. Entré en el agua y solo cuando me cubrió hasta el cuello me giré y entonces le vi entrar en el agua, desnudo y semi excitado…, su erección comenzaba a ser visible a una legua…, tan cerca su dotación viril se veía descomunal, no demasiado larga en esos momentos, pero era una verga que llegaría a medir sobre los 20 cm, y sobre todo sí era excesivamente gruesa, muy superior a mi muñeca. Sin dejar de mirarme y sin intentar ocultar su erección, que me dejo hipnotizada desde el primer instante. Se paró cuando el agua le llegó a la cintura, su mirada ahora era aún más oscura, en ella había demasiadas promesas y no me pude resistir. Me acerqué lentamente contorneando las caderas por la fuerza a la que obliga el agua. Unos metros antes de llegar a su lado dijo… – No quiero que hagas esto por despecho… – ¡¿Tu deseabas esto ayer cuando te traje el móvil?! – Deseaba esto desde un minuto antes de que apareciera ese imbécil del amigo de tu padre. Esa noche te vi yo primero… – Deseé quedarme cuando me lo pediste, y aun no sabía nada de lo que descubrí después cuando regresé frustrada por no haber sido capaz de quedarme. – ¡¡Joder niña!! Dijo rozando mis pezones duros con las yemas de los dedos. Un escalofrió recorrió mi columna y automáticamente arqueé la espalda buscando más… – Estás increíble, haces que no sea capaz de pensar en nada que no sea follarte… Su lenguaje soez contrastaba con su postura rígida sin intentar nada más que ese simple roce de sus dedos. Jadeé más excitada de lo que recordaba haber estado nunca, por primera vez quería gritarle a un hombre que me poseyera como un salvaje, necesitaba sentirle, quería más. Me abracé a su cuello y pegué mi cuerpo al suyo, necesitaba sentir su calor. Su erección se aplastó contra mi cadera. Bajó la cabeza y simplemente devoró mi boca, en ese momento perdí el control de mi propio cuerpo. Su beso y la necesidad me consumían lentamente inflamándome por dentro, mis pezones rozaban su pecho, sentía sus finos pelillos en mi piel y me frotaba contra su pecho correspondiendo a su apasionado beso. Jamás me habían besado con tal intensidad, también es verdad que nunca tuve la oportunidad de estar con un macho tan suculento… me embriagaba su masculinidad. Poseía una anatomía cuasi perfecta, brazos fuertes y bien formados de músculos fibrosos, un abdomen con una ligera barriguita donde hubo una marcada tableta de chocolate duro, coronado por unos pechos perfilados y contundentes. Su cintura estrecha y espalda ancha aterciopelada con un fino vello rubio. Un madurito resultón, un maduro interesante para perderse con él. Me pareció el mejor recambio a mi deshonesto novio ¡La suerte estaba conmigo! Sus manos aferraron mi culo y me empujaron hacia él, me abracé con fuerza de su cuello y rodeé con mis piernas sus caderas. Su pollón enhiesto rozaba mi chochito caliente, solo mis bragas impedían la penetración. El seguía besándome, chupando mis labios, lamiéndolos, mordiéndolos y yo quería más. Necesitaba de hombría para sentirme viva, realizada… mujer. Como pude metí la mano entre ambos y aparté la tela del bikini a un lado de mi coño, procurando que uno de mis cachetes sujetara la braguita en mi culo, para no invadir de nuevo mi rajita vaginal con la tela… – ¿Estás segura de que es esto lo que quieres pequeña? – No preguntes y calla… ¡¡Solo tienes que follarme!! ¡Vamos fóllame! Le pedí febrilmente con una voz que apenas reconocía. Me agarró del culo, mordió mi labio inferior y fue clavándome en su polla con tanta lentitud que chillé de placer y desesperación. Noté su capullo en mi entrada perfectamente enfilada sin necesidad de guiarla por la extrema rigidez del semejante falo. Busqué hacer coincidir mi estrecho agujerito con el gordo capullo semejante a un casco militar alemán que tenía por glande, costando un poco abrirme las apretadas paredes. Empujé hacia abajo con decisión hasta que su punta abocardó mi coño… el resto de la verga se fue introduciendo con pequeños clavados cada vez más profundos hasta que entró por completo. Con ambas manos me subía y bajaba sobre su mástil mientras yo solo podía jadear e intentar respirar. Su polla abría mi vaginita en una expansión hasta ahora desconocida, llegando a lugares donde nadie había entrado… Ese gran cipote me llenaba completamente, me enloquecía de placer frotando todas y cada una de las terminaciones nerviosas de mi vagina… – ¡¡Que rico…!! Le gritaba. – Tú sí que eres rica chiquilla, dijo bajando la cabeza atrapando uno de mis pezones. Mordisqueó y chupeteó para terminar tirando ligeramente, luego el otro… – ¡Dios mío nena que caliente esta tu coñito! Volvió a morder uno de mis pezones, clavo sus dedos en mi carne moviéndome, mientras sentía como llegaba el orgasmo hasta que me corrí como una loca. Él salió de mi interior y se colocó detrás de mí, apartó mi pelo hacia un lado y empezó a besar mi cuello mientras sus manos aferraban mis pechos y los masajeaba flojito subiendo poco a poco la intensidad para terminar sobándolos a placer, besando y mordiendo la piel de mi cuello y mis hombros. Fuimos andando sin despegarnos hacia la orilla, cuando el agua nos llegaba solo a las rodillas se separó unos centímetros solo para bajar la braga de mi bikini, me la quitó y la lanzó junto a la otra ropa. Alujados del agua, hizo que me apoyara en una gran roca, me separó las piernas y aferrado a mi cintura volvió a penetrarme desde atrás. Su estoque entró en un solo y certero golpe… El muy cabrón me ensartó hasta el fondo, pudiendo sentir el choque de sus pelotas contra mi vulva. Ambos gemimos, subí el culo para que pudiera profundizar más, lo entendió a la primera porque ahora le era más fácil entrar y salir con rapidez acariciando mis muslos, mis caderas. Después subía por mi torso hasta agarrar de nuevo mis tetas, luego bajo por mi estómago acariciando mi pubis bellamente recortado para acabar en mi conejito depilado. Continúa en mi web... https://sesionesorgasmicas.blogspot.com/ que puedes encontrar en mi perfil de autor. Pasó sus dedos índice y corazón por toda la raja entre los labios hinchados, partidos más bien por la gruesa verga, y acarició mi clítoris con verdadera fruición hasta que unos minutos después volví a correrme con la misma intensidad que la primera vez. Volvió a separarse y me llevó a la orilla, me senté y él me tumbo, separó mis piernas, flexionó mis rodillas y se tumbó boca abajo, entonces sentí su lengua en mi chumino realizando el 69 más apasionante que jamás imaginé…, sus labios succionaron mi clítoris aun inflamado por los orgasmos y volví a retorcerme de placer con un nuevo orgasmo que me pilló por sorpresa por lo rápido que fue. Sé que soy multi-orgásmica, pero no a tal extremo. El lejos de apartarse lamió hasta la última gotita expelida por mi coño. Una vez lamido y relamido toda mi entrepierna, se tumbó sobre mí, entre mis piernas abiertas y rodamos por la arena, apoyé en estas mis rodillas y busqué su rabo mantenido en lo más alto desde hacía ya veinte minutos… Un macho con mayúsculas de la que no sabía todavía cuál era su límite. Apoyé las manos en su pecho y me penetré con su mástil una vez más…, mi coño abría con toda facilidad succionándolo en demasía. Notaba con ansiedad como mi vagina se tragaba una y otra vez todo el tronco inhiesto de semejante animal, hasta embadurnar de mi flujo sus apretadas pelotas donde estaría hirviendo la leche que me invadiría el fondo de mi coño…Él miraba extasiado como mis pechos se balanceaban, apreté su polla con mi vagina, bajé y subí resbalando dejándome disfrutar cada milímetro de tan robusta tranca… – Nena no puedo más, tienes que parar… – ¿Y si no paro…? Le pregunte juguetona. – Si no lo haces llenaré tu caliente chochito de una buena cantidad de leche espesa. Me relamí e incrementé mis movimientos, apreté más su polla contra mi chocho, entonces de pronto oí sus gemidos roncos acompañados de jadeos satisfechos, al tiempo que su polla palpitaba en mi interior. – Eres una bruja, no pares cielo, no pares, sigue nena así, sigue…dijo antes de aullar. Percibía cada convulsión seguida de chorros de leche caliente que anegaban mi fondo uterino. Los aldabonazos se concatenaban vaciando esperma espeso por chorretones largos, fácilmente identificables dentro de mi calenturiento chumino escaseado del más auténtico semen de macho ibérico…. Debió derramar al menos ocho chorros de lefa en todo ese intervalo de veinte segundos eyaculando como un venado. Su caliente semen inundó mi vagina y no paré de succionar con las paredes de mi vagina como si estuviera ordeñándolo, quería hasta la última gota. Estaba tan pendiente de él que no me di cuenta, no noté como llegaba el mío y explosionó de repente partiéndome en dos, haciendo que gritara como una loca cayendo sobre su pecho. Cuando paré, aún seguimos acoplados durante un buen rato, como cuando se aparean dos perros. Recostada sobre su pecho sentía el latido de su corazón acompasado con el mío adquiriendo la normalidad de su pulso… Unos minutos después me arrastró al agua y nos bañamos desnudos durante más de media hora, luego salimos y nos tumbamos en la toalla. Acababa de tener el mejor sexo de mi vida con un desconocido, en una playa pública…. Un polvazo de antología, del que no me preocupaba que hubiese vaciado su corpulentos testículos recargados de esperma, inseminando mi fértil útero. Aquel recargado sexo duro bien valía la pena correr el pequeño riesgo de quedarme preñada de semejante ejemplar de Semental…. Él apoyó el codo y me miró detalladamente… – ¿Que miras? – Tu precioso cuerpo. – Bueno… si tú lo dices… yo difiero de eso, podría hacer varios recortes. – Pues yo no quitaría nada. Bebimos, reímos y charlamos hasta que el sol empezó a caer. – Debemos abandonar el paraíso, o se complicará la cosa para subir. A regañadientes me ayudó a recoger, luego nos vestimos y empezamos a subir de nuevo. – ¿Qué te trae por aquí? – De visita a un amigo, por cierto no sé ni cómo te llamas chiquilla… – Eso es lo que más me atrae de todo esto, no quiero saber quién eres, ni a que te dedicas, ni la vida que llevas cuando no estés aquí…ahora. Sin mentiras, sin explicaciones, sin excusas. ¿Lo entiendes? – Sí, pero quiero más. – Tengo cena con unas amigas, es el cumpleaños de una de ellas y no puedo faltar. – ¿Esta noche en mi hotel a la hora que sea? – De acuerdo. Media hora después estaba en casa, bajo la ducha, aun sentía cosquillas entre las piernas. Había decidido ir a la cena y escaparme con una excusa en cuanto pudiera para regresar al hotel con mi nuevo amante. Antes de salir de casa cogí la bolsa del regalo de Maite y antes de irme decidí pasar por casa para despedirme…. – Hola mamá, me voy al cumpleaños de Maite no sé si dormiré en su casa, no me esperes, le dije cogiendo una patatilla del cuenco que llevaba. – Hija coge aire que vas a ahogarte…, antes de irte entra a saludar a papá. Seguro que se alegra de presentarte a su mejor amigo, que por cierto va a ser el nuevo rector de tu universidad el año que viene… CONTINÚA... (trovo_decimo@hotmail.com)

Autor: TrovoDecimo Categoría: Sexo con Maduros

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NARCOSXXX

El Viejo del Metro

2019-11-26


Susana, una preciosa niña de quince años, conoce a un viejo verde en un solitario vagón de metro. En seguida se harán muy amigos. Salí de casa temprano, después de almorzar. Les dije a mis padres que iba a casa de unas amigas pero no era cierto. Sólo quería estar sola, lejos de la tensión y las discusiones de todos los días. Deseaba olvidarme de todo, tal vez conocer a alguien diferente. Bajé las escaleras del suburbano. Sentí sobre mí las miradas de varios hombres que subían hacia la calle. Estoy acostumbrada a que me miren. Después de todo, tengo quince años y soy una rubia muy guapa. Además, como hacía buen tiempo, iba vestida con una minifalda tejana, muy cortita, y un top blanco, riñonero, con un corazón rojo sobre el pecho. Caminé por los pasillos del metro sin atender demasiado a los carteles. Me daba igual dónde ir. Sólo quería alejarme de casa. Finalmente, llegué a un andén. El tren acababa de detenerse. Subí sin saber cuál era su destino… ni tampoco el mío. El vagón estaba vacío. Me senté de cara al pasillo en uno de los asientos alineados pintados de naranja. El tren cerró las puertas y, con un ronco sonido, abandonó la estación internándose en un túnel de negras sombras. Hacía fresco y me di unas friegas por los brazos y las piernas porque se me ponía la carne de gallina. En la siguiente estación subió un viajero. Pese a que el vagón estaba vacío, se sentó justo enfrente de mí. Lo miré, con timidez. Era un hombre muy mayor, de por lo menos setenta años, calvo y con barba blanca. Vestía un traje oscuro, raído, arrugado y sucio. Sus zapatos eran negros pero con manchas de barro por el empeine. Me di cuenta de que el viejo no dejaba de mirarme las piernas y lo hacía sin ningún disimulo, relamiéndose de gusto. Aquello me hizo sentirme deseada y sexy, con lo que me olvidé de mis problemas. Creyendo que aquel viejo sería inofensivo, quise jugar con él y desdoblé las piernas, que tenía cruzadas, separándolas con lentitud para que viese mis braguitas blancas, tipo tanga. Noté que el anciano se ponía tenso. Afianzó su sonrisa. La baba se le cayó por la comisura de los labios, humedeciéndole la barba. Me sentí fuerte al ver cómo me deseaba. Entonces, oí su voz ronca, pues se dirigió a mí y me dijo: -¡Qué rica estás, niña! Lejos de amedrentarme, le sonreí y, a continuación, me puse de pie, le di la espalda, me así al apoyabrazos metálico del asiento y me incliné hacia adelante, mostrándole mi culito. El viejo silbó, procaz, saludando lo que veía. -¿Por qué no te sientas conmigo? –me espetó. Yo, sin cambiar de postura, volví el rostro hacia él. -Quiero darte una piruleta –añadió, con intención, introduciendo una mano en el bolsillo de su chaqueta. -Me gustan las piruletas –contesté, con mi voz casi infantil. El viejo verde se mordió los labios y yo me volví hacia él hasta sentarme a su lado. -¿Dónde está mi piruleta? –le pregunte, con descaro. En ese preciso instante, el convoy se detuvo de nuevo y se abrieron todas las puertas. Dos señoras mayores, cincuentonas y muy emperifolladas, se sentaron justo enfrente de nosotros dos. Llevaban bolsas de plástico de una tienda de moda y no dejaban de hablar de trapos. El tren reemprendió la marcha. El anciano no dejaba de mirarme. Su traje raído y viejo rozaba mi cuerpo. De pronto, sentí una mano en mis rodillas. Di un respingo, algo asustada, pero recobré la calma y, ladeando la cara, sonreí al viejo. El anciano se animó, entonces, a acariciarme los muslos, muy lentamente y de arriba abajo, muchas veces. Como tenía las piernas muy fresquitas, me gustó el tacto caliente de aquellos dedos huesudos y emití un débil gemido de placer. Al percatarse de lo que ocurría, las dos señoras dejaron de hablar entre ellas y nos miraron, espantadas. El viejo verde continuó manoseándome y yo miré a aquellas damas, retadora. -Pero ¿qué haces, criatura? –me censuró una de las señoras. -¡No dejes que te toque ese hombre! –me recomendó la otra, haciendo un gesto de repugnancia. -Es mi abuelo –les mentí-. Tenía un poco de frío y él me hace entrar en calor. El tren hizo otra parada y las dos señoras salieron a toda prisa del vagón cacareando, indignadas. -¿Te gusta que te acaricie tu abuelito? –me preguntó el anciano. -¡Ajá! –le contesté yo. El tren volvió a hundirse en una ciega oscuridad. Aprovechando nuestra recuperada soledad, separé las piernecitas y permití a aquel extraño que me tocara las bragas, y también debajo de ellas. Aquello me excitó mucho y me subí el top para enseñarle los pechos a aquel viejo. Sin dejar de tocarme entre las piernas, aquel desconocido me empezó a besar los pechos, lamiéndolos con fruición y haciendo que se erizaran mis pezoncitos. A duras penas pude arreglármelas para bajarle la cremallera del pantalón y sacarle su miembro erecto. -Abuelito… -musité- Ahora quiero mi piruleta. El anciano me hizo sitio. Yo me postré de rodillas en el suelo del vagón. El convoy se detuvo una vez más pero ningún pasajero nos interrumpió esta vez. Yo estaba muy cachonda, dispuesta a todo, de modo que introduje en mi boquita el sexo de aquel extraño. El viejo suspiró fuerte y yo comencé a chuparle. Tener la polla de aquel desconocido entre los dientes me hacía sentirme una niña mala, una niña libre, feliz. Se la chupé durante un par de minutos hasta que empezó a correrse en mi boquita. Entonces, me la saqué. El viejo se vació, manchándome la carita de espesa leche. En seguida, el tren tornó a detenerse. Yo intenté recomponerme, bajándome el top y la faldita. El viejo verde se abrochó y me miró, con agradecimiento. Yo salí del vagón sin decir nada. Ni siquiera sabía en qué estación estaba.

Autor: Olga Categoría: Sexo con Maduros

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NARCOSXXX

El profesor de Química

2019-11-20


Soy Lety, hace tiempo no escribía un relato y hoy quiero contarles una experiencia en la universidad. Recuerdo que cursaba ya el quinto semestre de la carrera de nutrición, todo iba bien, pero la verdad Química era mi coco, no podía con esa materia, por más que me esforzaba siempre o sacaba 6 o me reprobaba el viejo panzón, así le decíamos los compañeros. A mis 21 años, ya era novia de Luis, pero me dejaba cortejar por alguno que otro compañero, siempre me vestía muy llamativa, mostrando mis piernas con sexys minifaldas y medias o mi grande y duro trasero con licras transparente o mezclilla ajustadísima, era muy popular, pero aun así, de besos no pasaba y la idea de ser fiel aun rondaba mi cabeza. Bueno, volviendo al tema principal, estaba a nada de reprobar esa materia, y no quería hacerlo ya que no podría pasar a mi sexto semestre. Algunos compañeros con los que me llevaba bien me decían que el profesor Ramón, era muy fácil de sacarle las calificaciones, con alguna lanita o con alguna botella, yo al principio estaba dudosa, pero al tener la necesidad de pasar, compre una botella de “jimador” y prepare unos 600 pesos en efectivo, todo para sacar un 8 de perdida. Al día siguiente espere a que todos se fueran y me acerque al profesor Ramón, si ese viejo gordo, de lentes, con cejas pegadas, que parecía más un vago que un profesor, en ese tipo estaba a punto de tratar de llegar a un acuerdo para no reprobar. L: ¡Disculpe profesor, quiero hablar sobre mi calificación final con usted! R: Señorita Flores, usted más que nadie sabe que ya reprobó, no paso los exámenes, no paso las pruebas de laboratorio y las practicas ni se diga, ¡no hay nada que hacer! L: Pero pro, mire que le parece si le entrego un trabajo final, ¡aunque sea para sacar 6! R: ¡Los siento señorita, ya es uy tarde! ¡Él estaba a punto de abandonar el aula, cuando lo tomé de la mano y me puse frente el para intentar sobornarlo! L: ¡Pro, que le parce si hacemos un acuerdo! R: ¿Un acuerdo? ¿A qué se refiere señorita Flores? L: ¡Tengo una botella de Tequila para usted, una de un litro! R: Por un litro de Tequila, jajá se confunde señorita, buenas tardes L: ¡No! Mire la botella y 600 pesos, para sacar un 8 final, ¡qué le parece! El me miro muy serio y nuevamente se negó a aceptar las cosas, me salió con un sermón de lo moral, pero yo como necesitaba el 8 para poder conservar mi historial académico que mi padre me exigía, dije lo que no debí haber dicho en ese momento... L: ¡Ya profe, le doy lo que usted quiera! R: ¿Que dijiste? L: Que lo que usted quiera pro, ¡es que en serio necesito ese 8! El me miro de arriba abajo, ese día traía puesto un short de mezclilla entalladísimo arriba del muslo, mi blusa blanca entallada y unos cómodos converse, Ramón me miró fijamente y me dijo: ¡te espero en mi sala de Química a las 2, lleva tu cuaderno! Ingenuamente me alegre, pensé que el viejo me haría un examen o algún trabajo para sacarme el 8, así que puntual a las 2 llegue a su aula de Química. L: ¿Pro, soy Flores, puedo pasar? R: ¡Adelante, pasa! Él estaba recostado en su silla reclinable, me miro y me dijo: ¡deja la botella en ese estante y los 600 pesos en ese bote! Inmediatamente hice lo que me pidió y muy contenta le pregunte que cuanto me sacaría, el viejo me miro y sonriendo me dijo: ¡no nena, eso apenas es para un 6 y tú necesitas 8, falta otra cosa! Después de decirme eso se puso de pie y se dirigió a mí, cerró la puerta con chapa y me abrazo diciéndome... R: Flores, sabes que estoy arriesgándome por ti, mi puesto y mi carrera, ¿de verdad crees que una botella y 600 pesos bastan? L: ¡Pero es que ya no tengo más profe! R: Jajá, ¡nena en serio eres ingenua o finges! L: De verdad profe, si quiere mañana le traigo más, ¡pero sáqueme ese 8! R: ¡Tú tienes algo que quiero y me lo puedes dar ahorita nena! Después de decirme eso, su mano empezó a acariciarme el trasero, ¡yo anonadada me quede inmóvil sintiendo como su mano recorría una y otra vez mis nalgas! R: Yo creo que tu cuerpecito si vale un 8 nena, ¡así que si lo quieres debes de ser para mí! L: ¡Pero pro, eso es inmoral! R: Jajá, ¡tú que me sobornaste me hablas de moralidad! L: ¡Pero pro! R: ¡Si quieres el 8, ven, quítate la ropa y déjate llevar! No sabía qué hacer, si llorar, golpearlo, reírme o solo salir de ahí, ninguna de las opciones anteriores tomé, ¡y como si estuviera hipnotizada fui directo a donde estaba el! R: ¡Eso bebe, no te arrepentirás, veras que saldrás ganando tú! Mientras me decía eso, sus manos agarraban mis piernas y mis nalgas, yo cerré los ojos ya que el tipo me desagradaba por completo, trataba de imaginar otras cosas, ¡pero sus leperadas y la forma tan inmoral y desesperada en que me tocaba, me hacía regresar a mi realidad! R: ¡Que ricas nalgas, eres la más buena de la escuela y por mucho, siempre me has excitado Flores! L: ¿Solo me está viendo? R: Jajá, tú crees que somos de piedra o que, siempre sale la oportunidad con alguna estudiante tonta, ¡así como tú! L: ¡No me diga así! R: ¡Mejor cállate y ven aquí abajo, ándale, dame el servicio ya! Al mirar hacia abajo, me di cuenta que ya tenía el pantalón hasta abajo y su pene parado y en su mano, era un pene normal solo que mórbido, parecía estar sucio la verdad al verlo me dieron ganas de vomitar, ¡pero ya no podía escapar del viejo gordo! R: ¡Que esperas putita, comételo, comételo ya! L: ¡Ya voy, deje ponerle un condón! R: No te quieras pasar de lista, si quieres 8 hazlo natural, ¡que valga la pena! L: ¡Pero pro! R: Pero nada, ¡hazlo o vete y te repruebo! Cerré mis ojos y lo introduje a mi boca, ya a esa edad había chupado antes, pero esa verga estaba horrible, su sabor, su olor, todo, quise sacarla de mi boca, ¡pero el me detuvo con su mano y me empujo más a su horrible pedazo de carne! R: ¡Así, que rico, uf, que rico chupas! L: ¡Me lástima! R: ¡Cállate y chupa, uf, que putita más rica! Me apretaba la cabeza y no me permitía sacarla de mi boca, el viejo gordo, ¡jadeaba y sus fluidos seminales empezaban a llenarme la boca! R: ¡Levántate, ven putita! Después de tenerme mamándosela sin poder respirar, él me puso de pie, me quito mi ropa dejándome solamente en tenis, y empezó a lamerme todo el cuerpo, su rasposa lengua iba de mis piernas hasta mi cuello, mordía mis pezones, me apretaba las nalgas, estaba como desesperado disfrutando de las delicias de mi cuerpo. Me dio vuelta y él se acomodó en la silla, me tomo de las nalgas y me empezó a empujar hacia su verga, la tenía pequeña, le costaba penétrame ya que mis nalgas le impedían entrar libre, le tuve que ayudar tomándole su verga y ensartándome yo sola. Sentí su dureza y palpitación, el tipo no duraría mucho, fue entonces que decidí acabar de una vez con todo, empecé a moverme y darme de sentones en él, el tipo gemía y gozaba, movía mis caderas para hacerlo sentir más, ¡sabía que si seguía así el ya no podría aguantar y se vendría! L: ¡Te gusta, te gusta pro! R: ¡Chiquita, me encanta, así, así! L: ¡Si, goza, que rico, goza! ¡Fingía placer para excitarlo más y hacer que se viniera, pero me salió mal, ya que el tipo se puso más duro y agarro más fuerza! Se puso de pie y me acomodo empinada en la silla, me daba de nalgadas, eran tan fuertes que me hacía gritar. R: ¡Eso, grita putita, grita! L: ¡Me lastima, ya basta! R: Ok, ¡ahora recibirás algo más rico! Me tomo de las nalgas y las abrió lo más que pudo, y a gran velocidad, empezó a penétrame una y otra vez, él se movía con todo, me molestaba como chocaba su panza en mí, ¡pero admito que lo que estaba haciendo me estaba excitando mucho! R: ¡Ah, nena, agh! L: ¡Ah, así, así! ¡Moví mis caderas para darle más placer, el me jalaba el cabello y me daba de nalgadas, admito que me estaba encantando eso, olvide que estaba en el aula de Química y solo gemía y gozaba de cómo el gordo me embestía! R: ¡Chiquita eres lo máximo! L: Ah, ¡que duro! R: ¡Que rica putita, dios mío! Sabía que él estaría por acabar pronto, pero yo también estaba a punto de sentir un orgasmo, el me apretaba fuerte de la cadera, acelerando sus movimientos, mientras yo también me movía, ¡hasta que de pronto ya no aguanto más y se vino! R: ¡Dios, agh! L: ¡Ah, adentro no! R: ¡Cállate, toma, uf, toma! L: ¡Dios! R: ¡Si, que rico, que putita, dios, toma mi leche! Me lleno la vagina de su semen, que para ser de pene pequeño descargo mucho líquido y aparte me genero un orgasmo, ¡el tipo me ofreció una toallita húmeda y mientras me limpiaba él se acomodaba su pantalón! R: ¡Uf, que rico, bueno un trato es un trato! L: ¡Espero que esto sea suficiente profe, me tengo que ir! R: ¡Claro, será suficiente! Salí corriendo a las regaderas del gimnasio, me bañe y me lave la boca hasta con jabón, ¡quería borrar todo rastro de que el viejo de Química me había cogido ese día! Estuve como ida un par de días, hasta la entrega de calificaciones, donde el gordo no me puso ni 5 ni 8, en mi boleta aparecía 10 y una nota en las observaciones que decía “te dije que valdría la pena” Tuve un alivio ya que pasé a sexto semestre, ¡aunque nuca eh olvidado que tuve que darle as nalgas al gordo de Química! ¡Saludos, su amiga Lety! lf065347@gmail.com

Autor: Esposos(LyL) Categoría: Sexo con Maduros

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NARCOSXXX

Israel el leonino

2019-11-20


Cuando pisaba el acelerador se notaban esos 700CV bajo sus pies, engranó la 12ª velocidad hasta alcanzar los 100km por hora. Se sentía seguro, las sensaciones del volante eran buenas, había feeling entre conductor y camión, nada menos que un Volvo FH16 750 Globetrotter XL. La carretera estaba concurrida lo que le daba más sensación de superioridad desde su cabina. Israel hacía sonar la potente bocina de su Volvo al mismo tiempo que miraba con el Marlboro en la boca altivo a través de sus rayban verdes a los coches que iba adelantando. Dotado de una cabellera blanca abundante la cual se hacía una coleta que le llegaba encima de los hombros. De hecho era apodado Israel el leonino. Lleva combustible en sus venas y su seguridad al volante era arrolladora. Justo arriba de su cabeza en la parte alta frontal tenía fotos de su mujer, hijos y nietos. Viendo la foto de la izquierda, aún se acuerda de esa fiesta sorpresa que le dieron por su 50 cumpleaños, de eso ya hace cuatro años. Llevaba un cargamento de muebles y ya había recorrido mil kilómetros, pero no le preocupaba, si estaba cansado recurría a su pequeño cuarto trasero del remolque, para eso se había comprado un gran camión hacía 5 años. Entró en una carretera comarcal iba a buscar una carga a una pequeña localidad agrícola, le quedaban 30 km por carretera secundaria. Atisbo una figura humana a lo lejos, el clásico autoestopista, a medida que se iba acercando vio que era una chica, despeinada con una chupa roja y minifalda vaquera, se notaba a la legua que había salido de juerga y volvía a casa. Paro. El Volvo emitió un bufido mecánico. Abrió la puerta y subió una joven ojerosa y preguntó: —¿Va a Satisto? —No soy de la zona nena pero voy hasta Patambo. —Viene de paso, si —exclamo la chica. —¿Te levantas muy temprano o no te has acostado? Son las 8. —Estuve en la discoteca, se me ha hecho algo tarde… Puso primera y arranco, miró a la chica de reojo con su rostro ajado, ya dormitaba. Continuó el trayecto y ya notaba su polla erecta, no lo podía evitar. Entonces toco a la chica y pregunto: —¿Qué tal la noche? —Bien, algo aburrida, me pasé con las copas… —dijo quedando adormilada otra vez. Israel pensó para sus adentros que era una juventud perdida, menos mal que sus hijos eran responsables, en ese aspecto había tenido suerte. Le daba lástima que una chica joven, en un lunes de día laborable y sola anduviera por esos lugares a la suerte de cualquier desaprensivo. Con esa minifalda que se le veían todos los delgados muslos. Estaba esquelética. Pasó el letrero de entrada de la población de Patambo, quedaban unos 300 metros para entrar en la población, tenía ganas de orinar, giró en un pequeño camino a la derecha y paró en un descampado tras unos grandes arbustos. Puso música a toda pastilla de los AC/DC, sonaba la canción Thunderstruck y bajo del camión dejando las puertas cerradas con el bloqueo interior. Frente a la cabina de su camión saco su polla y empezó una copiosa meada (Israel estaba dotado de una gran polla de 21 cm de largo) mientras la chica iba despertándose de su modorra pudiendo observar tras el cristal de la cabina como Israel se sacudía las últimas gotas de la meada y mirándola a ella con el dedo índice y corazón se hizo la pinza a su polla y empezó a rotarla de forma enérgica cogiendo una velocidad que el pene pareciera un ventilador. Aquello fui un disparo para los ojos de la chica, quedó estupefacta, el semblante de la chica cambio. Es imposible analizarlo todo y profundizar en todo si queremos avanzar en nuestro relato. En cualquier caso, aquello era demasiado para la chica, fuese cual fuese la índole de las intenciones que Israel tuviera con la joven. En esas estaban cuando la chica intento abrir la puerta siendo vano el intento al mismo tiempo que Israel se dirigía otra vez a la cabina con la polla fuera y medio enrabada. La chica, con los ojos como platos sintió como la sangre se retiraba del rostro y la mandíbula inferior se aflojaba de tal modo hasta quedar con la boca abierta. La entrada de Israel fue repentina… de pronto la chica se encontró compartiendo ese espacio con un hombre harto maduro con una enorme fierro. Israel con determinación dijo: —¡Vas a pagar peaje nena! —dijo al mismo tiempo que se bajaba los pantalones hasta los tobillos y dejaba a la vista una polla en toda su potencia de erección. —Yo no sabía… Oiga…, bueno está bien…, pero no se… no se ponga nervioso… —contesto ella cogiendo al mismo tiempo el tronco del pene por la base. Al mismo tiempo que empezaba el pajeo empezó a sonar la canción Black in Black. El movimiento de la mano de la chica era lento, el prepucio de la piel debido a la erección estaba retraído y asomaba un glande en todas sus dimensiones en cada sube y baja de que le aplicaba. La chica desde su vista cenital podía ver una mata blanca de vello alrededor del pene, así como el escroto colgante también velludo con unos testículos grandes que colgaban en su parte baja. Dio más energía a sus subes y bajas, en ese momento Israel apretó la mandíbula y frunció el ceño, su respiración era rápida. El prepucio se atascó algo, Israel emitió una leve quejido, la chica de forma resuelta escupió sobre el glande y eso propició que el engrase de la saliva hiciera más agradable la fricción de las susodichas partes. Eso propició que el pajeo se volviera rápido. Las venas del tronco de la polla estaban hinchadas. Israel balbuceaba: —Qui-qui-qui-quiero… que-que-que… m-m-me l-l-la que-que-que… —¿Qué te pasa papito? ¿qué quieres? Si gozas como un perraco… —dijo ella mirándolo a los ojos. Israel con sus manos agarraba y arañaba la tapicería de su asiento, estiro sus largas piernas y las tensó, le venía el subidón de lefa, la notaba justo en la base de su polla, solo faltaba el ascenso hasta el glande, apenas podía hablar, la chica había tomado posesión de su polla y casi suplicando dijo: —¡¡M-m-m-ma-ma-mamada…!! ¡¡Oh,oh,oh…!!! ¡¡Ahhh!! ¡¡Ssssí!! ¡¡M-m-m-me…!! —¿Ya la quieres soltar papito? ¿Te viene? —dijo ella mirándolo a los ojos y mordiéndose el labio inferior. —¡¡Sssssí!! ¡¡Ssssí!! ¡¡Ooooh!! Ooooh!! ¡¡M-m-m-me co-co-co- corro!! Y así llego el momento que tenía que llegar: arranco en un primer chorro sin presión que se escurrió en el dorso de la mano de ella y parte del vello de Israel. Asaz habilidosa la chica desvió la polla con su mano quedando en orientación hacia el salpicadero de la cabina al mismo tiempo le aplicaba meneos en sube y baja enérgicos lo que dio pie a que Israel tuviera una segunda corrida mucho más potente salpicando el pomo del cambio de marchas para después explosionar en una gran deslechada que llego hasta el frontal del salpicadero acompañado de rugidos guturales, berreos y gritos de gozada quedando inmóvil tras la copiosa y abundante corrida. Pasó un lapso breve de tiempo que los dos permanecían en silencio en la cabina, ya no sonaban los AC/DC, los churretones de lefada brillaban y perfumaban el ambiente junto al olor de sudor, tabaco y polla. —Te has corrido la puta hostia joder, estás hecho un puto crack, papito. Has flipado bien la puta paja que te he hecho y tienes un puto cipote que es la puta hostia. —Siempre lo he dado todo —dijo Israel entre respiración entrecortada y con un tono engolado— y también para ser tan joven le das bien al manubrio. —Tus buenas batallas habrás tenido de joven con ese rabo —dijo ella mientras se sacaba el móvil. —No lo dudes, desvirgué a mucha chavalas —dijo Israel con un deje de soberbia. El pene de Israel estaba semiflacido, ladeado al lado del escroto, la chica tomo un primer plano por lo que Israel se sacó el glande para que luciera más, después le tomo otra foto desde abajo, una toma cenital que destacaba los testículos colgantes. Israel volvió a insertar el cd, sonaba TNT de los AC/DC y puso en marcha el volvo girando el volante a una mano con soltura y plasticidad profesional en un giro de 90 grados al mismo tiempo que con la otra mano sacaba un Marlboro con la boca para después con su zippo que le habían regalado en sus bodas de plata encenderlo. El sol empezaba a pegarle de frente y se colocó las Rayban, volvió a entrar en la pequeña recta del desvio mirando si venía nadie en un ladeo de cabeza que hizo ondear su blanca coleta. La chica se lo quedó mirando para decirle “¿ni siguiera me invitas a un piti?“. Israel la miró ladeado a través de sus gafas, cogió el paquete y se lo tiró en las piernas musitando por lo bajo “desperdició de juventud”. La dejo en la entrada del pueblo, se caló la gorra roja con el logotipo de aceites de motor Shell y al mismo tiempo que aceleraba miró a la chica y puso su mano derecha con los dedos juntos a la visera en clara alusión al saludo marcial y militar que por algo había servido en las fuerzas armadas y era uno de sus ademanes que estaba más orgulloso. Cada par de años Israel solía hacer esa misma ruta para ir a buscar la mercancía de frutas, la carretera era algo estrecha para su poderoso Volvo, aun así se permitió el lujo de usar el manos el manos libres que iba integrado a los altavoces de la cabina y hablar con su mujer la cual en esos momentos tenía a la nieta y también le habían dejado el bebe a su cargo. También aprovecho para hablar con su hijo, el cual tuvo una pequeña discusión en cuanto al coche que se quería comprar, un Audi A8 de 286 cv diesel, le daban facilidad de pago en cómodos plazos a 20 años vista. Israel manifestó acalorado que el era partidario, por experiencia, de comprar el VOLVO S60 2.0 T5 Business Plus Auto de 250 cv y las facilidades de pago incluso eran mejores, ya que daban 14 años en cómodos plazos. En esa estaba cuando llegaba al desvió, tras el llevaba un coche que al pasar a su lado le dio bocinazos, Israel bajo su ventanilla y exclamo “ ¡ven aquí hijoputa cabrón si tienes cojones que te voy a meter esa bocina en tu asqueroso culo!” y acto seguido hizo sonar el potente claxon del Volvo gritando “¡estos hijoputas no tienen ni puta idea de conducir, hijos de la gran puta! Ya algo más calmado se adentró en el camino de la finca, llego a la hacienda, allí ya le esperaba la Nati, una emprendedora que se había hecho a si misma ante la muerte de sus padres. Hubo saludos recíprocos y le enseño la nueva maquinaría adquirida para la plantación, y recogida de la campiña, le dijo que se estaban recuperando económicamente junto con su marido y que sus dos hijos pequeños eran la felicidad de la casa. Añadió que habían pasado tiempos malos, la muerte de sus padres, su hermano el cual ese día había ido a echarles una mano no estaba en el negocio y en esos momentos ya se iba a la ciudad junto con su chico, ya que vivían juntos y con una mirada de complicidad la Nati expreso “los tiempos han cambiado”. La Nati lo invito a almorzar, Israel fue a aparcar mejor su camión y en el trayecto se cruzó con el hermano de la Nati el cual ya se iba, por parte del hermano recibió un pequeño saludo al cual Israel bajo la cabeza y escupió sonoramente en el suelo. Nada más entrar se oyeron correteos y risas de niños, Israel le mostró su alegría al ver semejante unidad familiar ya que “lo es todo”. El marido de Nati lo invito a sentarse, era gordo, ella también a sus 32 años había engordado en cantidades industriales. Comieron copiosamente en especial el matrimonio para después recordar a los padres de Nati, gente trabajadora, pero tenían que atenderse a la realidad y estaban allí “para dar el puto callo” como bien dijo la Nati. Ya tenían preparada la fruta y hortaliza en cajas, solo faltaba que los temporeros colocaran el género en el remolque del camión. Nati recalco que eran buenos trabajadores, quitando “algunos jóvenes que tenían la edad del pavo”. Israel le dio la razón, diciendo que “había mucho vago hijoputa”. Israel recalco su capacidad de organización de la campiña y que habiendo conocido a sus padres estarían orgullosos de ella. Ante tal alarde de cordialidad de parte de Israel Nati derramó unas cuantas lágrimas, su marido le acarició la cabellera como un cazador acaricia su pointer después de que haya capturado la pieza que ha abatido. Israel, tras esa mirada vidriosa de Nati recordó las desventuras que hizo pasar a sus padres. Nati, cinco años antes había sido un quebradero de cabeza, aún se acuerda de esa chica con 30 kg menos, aun así era robusta y con curvas. La primera vez que la vio fue en una fiesta en la misma campiña de final de temporada de recogida veraniega. Iba desmelenada, sus pupilas estaban dilatadas, su aliento apestaba a tabaco, alcohol y a polla; en su camiseta negra llevaba chorretones blancos, le acompañaba un individuo con peinado de pelo en punta, el cual después de invitarlo a una pinta de cerveza le dijo que la había conocido esa misma noche y esa misma noche, dos horas después venía de tirársela. Conociendo a sus padres le dio pena y sintió asco por el elemento que se pavoneaba de su gesta con la Nati. Tras la conversación escupió en el suelo y le dijo que no se preocupara que el la acompañaría a su hacienda ya que quedaba a varios kilómetros y a él le venía de paso. No era la primera vez que en esos tiempos había oído comentarios de esta índole, ya que tenía fama entre el colectivo de la zona de ser una brava hembra, provocadora, facilona y fornicadora nata. En palabras textuales del encargado que tenía la familia en esos tiempos era “un coño caliente” que, como el mismo había tenido el gusto de habérsela follado y podía hablar con propiedad de causa. Esa misma noche la llevó al camión, la acomodó en su pequeño dormitorio acoplado a su carrocería y allí, sin siquiera volver a la cabina del camión, después de quitarle la camiseta y ver las poderosas protuberancias mamarias sueltas, sin sujetador de la Nati el instinto varonil hizo contrapeso con las emociones que sentía hacía los padres de Nati decantándose la balanza hacia el lado contrario de sus emociones sentidas dando paso a un brutal enrabe de la ya mencionada 21 cm al principio del relato. Le levantó la falda y vio que su tanga estaba ladeado dejando ver un coño lechado llevando a la conclusión de que había sido usada y, en apariencia evidente por no solo una polla. Ella estaba amodorrada y balbuceaba incongruencias verborreicas. Israel en un ataque de rabia se bajó los pantalones y salió rebotada su polla, la Nati al ver el falo envarado de Israel se reincorporo. En ese mismo instante Israel dio honor a ese apodo de “el leonino” y en una maniobra de avance y un golpe de pelvis al mismo tiempo que agarraba la nuca de Nati, al mismo tiempo valga la redundancia que la Nati intento hablar, aprovechando esa boca semiabierta le fue ensamblado el cipote en la cavidad bucal. Al asimilar lo que tenía en la boca intentó abarcarlo todo como una rutina. En ese primer intento se atragantó, sacó la boca y exclamó que el alcohol consumido esa noche le daba náuseas y con el cipote en la boca le entraban arcadas. Israel mostró su talante comprensivo y perdono la mamada. La reincorporo he hizo que se pusiera en posición de perrito, inspeccionó visualmente el conducto vaginal lechado y abrió el otro conducto, el anal. Lo abrió con ambas manos y lo examinó, no daba lugar a dudas, el canalón estaba profanado, la Nati tenía el culo hecho. Lo abrió tensando las nalgas hacía el exterior y propinó un escupitajo sonoro. Se reincorporo, alineo su polla con el agujero anal y al estar a la altura embistió con una tacada profunda sonora por lo cual desestabilizó a la Nati ladeándose y de su boca salió un estridente alarido acompañado de una respiración jadeante acompañado de un “dios, dios, dios… si das tan fuerte con esa polla me voy a cagar viva”. Israel paró y dejo la polla empotrada dentro del coño, volvió a reincorporarla colocándole las piernas y tras asentarla bien la bombeó con energía y profundidad, asegurándose en cada embestida que su polla entrará lo más profunda posible, así de esta manera y en con el mismo estilo de enculada una y otra vez. En cada acometida la cara de la Nati chocaba con la pared medianera del compartimento; aullaba, mordía la almohada, la estrujaba con las manos hasta que en tres grandes sablazos acompañados de gritos de PUTA y ASQUEROSA PUTA y sonidos guturales y ronquidos leoninos vaciaba toda la lechada dentro de carril anal, inclusive cuando Israel desenchufó su polla la lefa salía a borbotones. Israel esa noche acompaño a la Nati a la hacienda de sus padres, los cuales le dieron las gracias por haberla acompañado, ya que como recuerda las palabras de sus padres “bien sabe dios en que manos podía haber caído si no la hubiera acompañado, que habían hecho ellos para merecer eso”. Pero era agua pasada, la Nati no tardo ni un mes en encontrar novio y sentar la cabeza, siete meses después nacía su primer hijo y desgraciadamente poco después sus padres por designios del destino fallecieron, pero lo importante es que ella había asentado la cabeza. Eran las tres de la tarde y Israel estaba sentado bajo la sombra de un árbol, hacía calor y se había calado la gorra Shell y las gafas Rayban verdes, daba sorbos a una fresca la lata de cerveza Budweisser intercalada con caladas de su cigarrillo Marlboro, había aparcado su Volvo en la explanada y veía como los jornaleros iban dejando las cajas de fruta y hortalizas al lado para después ser cargadas por un toro mecánico. Justo en ese momento se dio cuenta de que se había caído el género de una carretilla a pocos metros de él, era transportada por un trabajador el cual se le veía algo mayor. Empezó a recoger las cajas del suelo, sudaba mucho y le costó horrores volver a colocar el género; miró a Israel sentado casi con señal de remordimiento, Israel lo miró al mismo tiempo tras sus gafas y se colocó la visera de la gorra para dar un sorbo a la cerveza. Cuando el trabajador con gran esfuerzo hubo apilado las cajas se cruzó la mirada con Israel el cual abrió la boca y emitió un sonoro y largo eructo. No tardó en llegar una chica la cual le pregunto al hombre adulto a ver si se encontraba bien, le dijo que todo bien, que muchas gracias y se fue. La chica prosiguió la misma operación de descarga, cuando se tensaba el cuerpo para manejar la carretilla se le marcaban las nalgas en los pantalones del chándal, dos nalgas separadas y fuertes en medio de ellas se marcaba un tanga, al reincorporarse y su espalda quedaba recta la camiseta le marcaba dos potentes pechos circulares los cuales estaban retenidos por un sujetador semitransparente que marcaba sus pezones. Israel se reincorporo y se levantó, estiro su cuerpo mostrando su generosa estatura y con pasos en zancada larga se encamino hacía la chica. —Déjame a mí —dice a la chica y tomando la carretilla carga las cajas para volverlas a colocar en posición cercana a la carrocería del camión en giros corporales donde su blanca coleta ondea en cada movimiento. —Gracias tío, esto es fastidioso de cojones —dice ella dando un resoplido— menos mal que hoy terminamos. —Descansa un poco —dice Israel con la mirada ladeada y su coleta reposando en su hombro la canosa coleta— podemos fumarnos un pitillo y también tengo cerveza fresca en la nevera del Volvo. —Mola tío, gracias, esto es extenuante. Israel fue en busca de dos Budweisser y aprovecho para desabrocharse los cuatro botones superiores de su camisa quedando al descubierto un pecho con una mata de vello canoso, al volver piso fuerte con toda la planta del pie lo cual hizo que sus hombros se balancearan y al llegar a la chica le abrió la lata a una mano y se la ofreció, de su bolsillo de la camisa saco su paquete de Marlboro y otra vez a una mano abrió la cajetilla y salió estirado un cigarrillo para después sacar su Zippo y darle fuego. La chica llevaba el pelo corto teñido de azul y rojo, en su nariz en el subtabique donde separan sus orificios nasales lucía un piercing circular y otro en su ceja derecha, era de mirada escurridiza pero vivaz de ojos almendrados, su cara era ligeramente angulosa de pómulos marcados. —¿Llevas tiempo en este curro? —pregunto Israel mientras con el índice y el pulgar se quitaba las gafas mirándola a los ojos. —¡Qué va! Unas semanas, esto es una puta mierda de curro, parecemos mulas de carga. —¿No te gusta o qué? ¿Os mandan mucho trabajo? —Es una puta mierda, tío, encima la vaca esa de la dueña es una puta negrera —dijo ella mientras daba caladas al cigarrillo y apuraba su cerveza—. Oye, tengo que irme, si pasa por aquí la cabrona me monta un pollo de mil cojones, ¡gracias por la birra y el pitillo, tío! Menos mal que está noche está la fiesta de fin de temporada. —¿Vas a ir? —Preguntó Israel subiéndose la visera de la gorra— suele estar bien. —Es un puto asco, solo hay peña aburrida, pero al menos se puede una gorronear la bebida. —¿Entonces tomaremos algo juntos? —dijo Israel con mirada penetrante. —Ya ves tío… ja, ja, ja… —contesto ella con gesto ambiguo y desconcertante para después marcharse meneando el culo como si estuviera en una pasarela de moda. El portentoso remolque estaba repleto de mercancía el ambiente exhalaba ese aroma dulzón de la fruta recién cogida. Israel diligente aseguraba la carga mediante correas protectoras. Todo estaba a punto para el transporte hacía los mercados de abastecimiento de la ciudad. Eran las siete de la tarde y repasaban los últimos preparativos con la Nati. —Supongo que vendrás a la fiesta de fin de temporada —dijo Nati. —Sí, claro, como siempre, suele ser, como diría… —No te hagas el inocente, bien lo sabes tú —dijo Nati tras una mirada de complicidad. —Y tú también, ¿no crees? —contestó con aire sarcástico Israel al mismo tiempo que se agarraba el bulto de los pantalones. —Sí, tuve el honor de probar esa tranca que gastas por la retaguardia, aún me acuerdo que las pasé canutas durante una semana para poder cagar —contesto Nati con la misma ironía anterior—, por cierto he visto como invitabas a esa niñata presumida a tabaco y cerveza. —¿Celosa? —Para nada… es una vaga redomada de apenas veinte años, tenía pensado echarla fuera, pero he dejado que se terminara la recogida, de hecho la acepte por un compromiso, es la hija de un amigo de mi suegro, no sirve ni para esconderse. Solo cuerpo y cursilería de mal gusto, es una friki. No quiere ni estudiar ni trabajar y me la endosan a mi. ¡Ya estoy hasta los ovarios! ¿te gustaría tener una hija así? —Bueno… yo he tenido más suerte mis hijos tienen la vida hecha, sin ir más lejos mi hija ya es una madre responsable y mi hijo donde lo ves va a comprarse un puto pepino de coche que se ha ganado con el sudor de su frente conduciendo el camión de basura, dentro de poco podrá tener el orgullo de conducir el Volvo —dijo Israel en tono orgulloso al mismo tiempo que acariciaba el remolque del camión como quién acaricia un recién nacido. —Pero bien que te la mirabas a la petarda esa. —No te digo que no, tiene revolcón. —Es una niñata calienta pollas, la semana pasada la acompaño otro niñato, venían de juerga, se la tiró bajo la arboleda, la gilipollas no sabe ni follar, apenas se movía. —Lo más seguro es que el macho no daba la talla —dijo Israel al mismo tiempo que se agarraba los testículos. —Pues aprovecha la pardilla hoy, quizás tengas posibilidades de triunfar con ella y te lo deseo, y así podrás irte habiéndote hecho un monumento, como se suele decir en estos casos, el que tuvo, retuvo. —No te quepa duda Nati, se aprovechar mis posibilidades y la naturaleza me ha dotado de un cipote que sabe gozar y hacer gozar —dijo Israel al mismo tiempo volvía a hacer su gesto favorito que no era otro que cogerse la polla encima de la bragueta de los pantalones. Tras dar buena cuenta de tres Budweisser y seis Marlboros cogió su neceser del camión y fue a la hacienda a ducharse, fue una sensación de bienestar al caerle el chorro de agua de la ducha. Llevaba barba de tres días, se miró en el espejo, no tenía claro si afeitarse, esa barba a pesar de que a su mujer no le gustaba le habían dicho (una prostituta honesta y respetable que en una de sus salidas nocturnas con amigos había conocido) que lo hacía más varonil, por lo que dejo a un lado la maquinilla de afeitar guardada y paso a su apreciada melena leonina canosa la cual se alisó con un cepillo quedando una pulida melena que sobrepasaba sus hombros. Tiró del pelo hacía atrás se pasó los dedos por el cabello y sujeto a una mano la coleta; con la otra mano cogió del neceser un preservativo, rompió con los dientes el envoltorio lo cogió por la punta del depósito y lo sacudió hasta que se desplegó en su totalidad para después de un mordisco lo rompió por su parte alta, con el anillo del preservativo en la mano lo agrando y sujeto su apreciada coleta. Se enfundó los vaqueros gastados los cuales realzaban sus largas piernas y se calzo los zapatos de charol de puntera dorada, se puso la camisa con estampados hawaianos se abrocho el cinturón de piel de cocodrilo con la hebilla de una herradura, se desabrochó los botones superiores de la camisa para destacar su vello, después se dio ese toque coqueto perfumándose con la colonia marca Macho man que venía de regalo con la oferta de maquinillas de afeitar y para terminar se quitó el anillo de bodas para colocarse otro con una calavera. Fue al camión, abrió la puerta lateral del remolque que daba a su compartimento trasero, estaba pegado a la cabina por la parte trasera donde había un pequeño catre; abrió las cortinas y la ventanilla para que se aireara el pequeño habitáculo, era su pequeño apartamento en sus rutas de larga distancia, incluso podía aparcar el camión en algún lugar privilegiado y a través de la ventana veía el paisaje y las estrellas a través del techo solar, incluso los días de lluvia y descansaba le gustaba ver esas gotas aporreando el cristal de la cubierta. Sacó su móvil se acostó y se hizo un selfie con un Marlboro encendido y con la señal de V con los dedos, lo mandó al grupo familia de su Whatsapp con el texto “ke tal estais, yo aka terminado de cargar el volvo mañana estaré en kasita”. Pronto tuvo contestación por parte de su familia, su hija contesto con un “asta mañana papi deskansa, te kiero”; por parte de su hijo “eres un puto krak y para terminar su mujer “ke bien vives, mañana nos vemos, te keremos mucho”, todo con sus correspondientes iconos de corazones rojos y brazo con biceps. Tras el selfie puso la música de los AC/DC de la pequeña cadena musical a todo trapo. De la nevera sacó otra Budweisser y se la bebió de dos largos tragos. Ya eran las diez y salió para entrar en la cabina y poner el motor del Volvo en marcha, arrancó y se dirigió a esos tres kilómetros de distancia donde se celebraba la pequeña fiesta anual. Llego, hizo sonar el potente claxon al aparcar en señal de poderío, el camión valía esa deferencia. La fiesta se celebraba en un almacén el cual en sus pisos de arriba pernoctaban los temporeros venidos de afuera. En uno de esos pisos se encontraba Nati, la cual supervisaba el cierre para que todo quedará a punto para la próxima temporada, al oír el claxon estridente miró por la ventana y se dijo a si misma “es el mismo de siempre”. Vio como a zancada larga entraba en la nave. Israel sondeó con su mirada el ambiente de semiaburrimiento, unos charlaban, otros reían, mucha gente de mediana edad, pocos jóvenes. Cogió una cerveza nada convencido ya que era una marca de segunda pero al menos estaba fresca. Su instinto cazador empezó a buscar la presa, tardó un poco en visualizarla, se encontraba en el rincón lateral hablando algo acalorada con algunas personas de temas laborales “no nos pagan lo que toca, nos tenemos que movilizar” sus gestos eran nerviosos, le contestaban “sin formación ni estudios no te queda otra” para ella responder “eso te lo crees tú que eres un conformista”. Israel se acercó al pequeño corrillo, observo que llevaba una falda negra corta vaquera, medias a medio muslo, calzaba botines y una camiseta estrecha que le marcaba los pechos. —¿Qué pasa aquí? —pregunto Israel a dos curiosos jornaleros adultos. —La tipa esta siempre va de mal rollo, enciende el ambiente con discusiones —contesto uno. —Encima se toma unas copas y se deslengua la puta, y por si fuera poco ya escasea el trabajo para venir con esas, no le gusta trabajar y tampoco deja de meter líos —dijo otro acalorado. —¿Otra vez con lo mismo? Voy a avisarla, me tiene harta… —dijo Nati recién llegada del piso de arriba —ni siquiera puede respetar el día de fiesta. —Intentaré hablar con ella —dijo Israel dando un paso adelante con aire de ser el gran hombre pacificador. —Como quieras, pero no la quiero aquí acalorando la gente —respondió Nati. Israel fue hacía la chica y le cuchicheo en la oreja: —¡Basta! Vamos afuera a echarnos un pitillo y unas cervezas. —¡Hostia! El papito redentor, ja, ja, ja, ja…—contesto ella agitada— ¿no es hora que los mayores se vayan a dormir? —Tengo hierba de la buena —dijo por lo bajo Israel apartándola con una mano del grupillo. —¡No jodas! ¡puto cabrón! —dijo exaltada. —No hables tan fuerte, se darán cuenta —dijo por lo bajo— te espero afuera, tengo el volvo aquí al lado. —¿Te refieres a algún perro? ya que ese nombre de Volvo no lo conozco —dijo en tono sarcástico y hablando alto para que fuera audible a toda la gente de alrededor. Hubo algunas risas de los asistentes. Israel no se podía sentir más ofendido con estas últimas palabras, primero había sido la autoestopista que lo había dominado ahora la chavala esta. La miró ladeado y salió. La Nati pudo apreciar que el orgullo varonil de Israel había sido ultrajado. “Algunos dioses y mortales han visitado el mundo de las sombras y encontrado el camino de regreso. Sin embargo, los habitantes de los infiernos saben que quien come el fruto de su reino queda presa de su hechizo para siempre. (Manual del veterano fornicador del escritor Sanselmo Buenaventura alias el cazacoños). Israel pensaba en esa cita, era su libro de cabecera preferido en sus desplazamientos. Terminó de liar la hierba, era una noche de luna llena y apoyado en el remolque vio como la chica venía hacía él. Se detuvo a su lado, Israel la miró de arriba abajo con ojos veloces, el rostro de la chica estaba colorado. —¿Ya has terminado tu mitin? —dijo Israel. —¿Qué dices tío? Hostia puta ¿Qué tengo que hacer, besar el culo a esa vaca que nos explota? —dijo ella en tono enfurecido. —Eres algo deslenguada —dijo al mismo tiempo que encendía el canuto y se la quedó mirando a los ojos— será mejor que pruebes esto, es de la buena, te relajará. A continuación Israel le pasó el canuto, ella le dio una profunda y larga calada reteniendo el humo y cerrando los ojos. Los piercing de la cara le brillaban a la luz de la luna, llevaba el pelo desordenado, el azul y rojo de su cabello le daba ese aspecto de personaje de cómic. Combinaron caladas, el subidón no tardó en hacer efecto, se había calmado, ante el efecto placebo Israel le paso el brazo por encima del hombro y le puso la lengua en la oreja. Fisgones por naturaleza uno de los jornaleros que Israel había preguntado momentos antes que pasaba salió con la excusa de vaciar la vejiga, fue tras la trasera del remolque y pudo observar como Israel ya le magreaba las tetas debajo de la camiseta. Israel se percató, pero lejos de intimidarse siguió magreándola, incluso le paso la mano por debajo de la falda dejando a la vista del espectador un culo prieto complementado en su raja por un tanga rojo. Mientras iba meando no perdía detalle inclusive la erección que empezaba a presentarse hacía que su meada fuera alta. La mirada de Israel se cruzó con el espectador al mismo tiempo que Israel propuso a la chica ir dentro del remolque. Terminada la meada el presente alzo el brazo y le levantó el pulgar para arriba al mismo tiempo que cerraba el puño. No tardo en entrar en el local de la fiesta y decir: —La friki esa es Puta. Puta. Puta. —¿Pero qué pasa? —exclamó el otro con sorpresa. —El tío ese, el camionero larguirucho con la cola que parece un indio, ese que nos ha preguntado antes que pasaba la está sobando. —¡Hostia puta! ¡No jodas! ¡La puta madre que lo parió! —dijo asombrado el otro. —Como lo oyes, se está preparando para tirársela, incluso a visto que yo los observaba y no se ha cortado un puto pelo el cabrón; van dentro del puto camión, voy arriba ahora que mi mujer está con las otras a ver si puedo ver más, quizá haya suerte, el chulango viejote tiene pinta de dejarnos ver algo; será hija puta la niñata, pero me la ha puesto dura. —Voy contigo. Nati se dio cuenta de los cuchicheos de los dos personajes, pensó que Israel estaba en aras de obtener otro triunfo y le resultaba gratificante que dejara en evidencia esa niñata follonera. Al ver que los dos jornaleros subían al piso superior ya no tuvo muchas dudas, iban a otear el panorama ya que el camión estaba justo al lado y tendrían una vista más general sin llamar la atención, así de cagones, chismosos y retorcidos eran ese tipo de gente, pensar que los dos rozaban la cincuentena. Aun juzgándolos la Nati también subió, también le agobiaban un poco esas fiestas de fin de temporada y la gente ya estaba servida, tampoco tenía que preocuparse de los niños, su marido como dios manda guardaba los niños en la hacienda. Subió las escaleras hasta el segundo piso y entró en la habitación destinada a modo de oficina. Sin abrir la luz miró por la ventana, pudo ver como Israel abría una puerta lateral y la chica subía los escalones. Israel subió los escalones y levantó la cabeza dirigiendo la mirada a los pisos al mismo tiempo que de sus narices salían sendos chorros de humo, cabeceo en señal de aprobación y tiró el canuto al suelo, escupió y entró. Nati escuchó ruidos al otro lado del tabique, y voces, las podía oír de forma clara: —¡Apaga la puta luz coño ! Se ha dado cuenta que estamos aquí… —Puede ser una lianta la hijaputa pero yo me la tiraba —dijo exaltado. —¡Calla la puta boca ! No hables tan fuerte —advirtió el otro. —¿Qué? No me digas que tú no te la tirarías —dijo por lo bajo—. Está buena, joder, no me digas que no. Este tío tiene un puto picadero en su camión hasta techo solar en ese pequeño espacio del remolque… ¡Mira, mira…! Se ve luz incluso, ¡hostia puta! Lástima que sea de cristal ahumado. La noche era de luna llena, destacaban las formas del prominente camión y las letras del Volvo brillaban, en ese momento el pequeño techo solar del remolque se abrió quedando a la vista un habitáculo que constaba de una cama y una mesilla con un reproductor de cds de música y dos personajes, la chica e Israel. —Así no tendremos calor y se pueden ver las estrellas —dijo cuando termino de correr el cristal del techo. —Vaya choza es este puto camón —dijo ella mirando arriba. —Como si estuvieras en tu casa nena, ponte cómoda la noche es calurosa —mientras daba vueltas en círculo alrededor de ella en el pequeño espacio lo que equivalía a restregarse en cada giro. —Me estás mareando, llevo el subidón, sabes, está hierba era condenadamente buena —dijo ella algo confusa. La noche era estrellada, solo se oían los grillos macho, el canto que realizaban era constante y sequía un compás muy rítmico, de forma que atraían a las hembras, que escuchan dichos sonidos ensimismadas. Desde la nave se oían risas y un pequeño bullicio de la fiesta, en el piso superior acechaban seis ojos como si de búhos se tratara. —¡Hostia puta consagrada! ¡no me lo puedo creer! —dijo por lo bajo uno de los mirones. —¡Le está vacilando! Hay que reconocer que tiene dos pares de cojones el hijoputa del viejo —dijo el otro sobreexcitado. La Nati tampoco era ajena a la escena y era consciente de que Israel enseñaba descarado su gloria ante su público, arrogante y soberbio se enfrentaba a un nuevo triunfo, pensó Nati. En esos momentos Israel ya la estaba morreando, una estela de saliva bordeaba los labios de la chica. Sin más demora que la que requería el primer tanteo bucal tiró de la camiseta de ella en un rápido movimiento quedando unos pechos aprisionados en un sujetador rojo el cual fue desabrochado por Israel sin más demora. Dos grandes pechos circulares con dos puntas rebotaron al ser liberados, parecían dos dianas. En su pecho izquierdo llevaba tatuado un escorpión justo encima del pezón. Abarcó con ambas manos los pechos por la parte baja, los levantó, los sospesó y los zarandeó para que bambolearan. Cogió las aureolas punzantes y las estiró para soltarlas, para palmearlas en los laterales con ambas manos. Iban en vaivén de derecha a izquierda. —Son ideales para hacer una rusa —dijo Israel. —¡jo, tío! ¿Eso que c-c-coño es? —preguntó confusa y al mismo tiempo excitada. —Es hora que empieces a aprender, estos melones lo valen —contestó mientras se desnudaba. Israel estaba en pelota picada, al bajarse los calzoncillos la polla tensada rebotó de abajo a arriba quedando en perpendicular a su velluda barriga. —¡Pedazo tranca tienes! ¡la puta hostia! —Siéntate en la cama —dijo Israel mientras se pegaba al cuerpo de ella hasta el punto de que la cara de la chica quedó a la altura de su pecho, solo pudiendo notar las cosquilleo que le daba la mata de vellosidad blanca. Una vez sentada en la cama Israel estabilizó y alienó los pechos. Inclinó un poco su posición para poder apoyar su polla en medio de los senos. —Estrújate esas tetas, nena. Una vez que la polla estuvo oprimida entre los senos empezó un tanteo de sube y baja, el glande asomaba por lo alto y volvía a bajar. Volvió a recolocarse y lo hizo con más ímpetu hasta el punto que el glande daba en el cuello de la chica. —¡Dios, dios, dios, dios…! ¡¡Le está follando las tetas!! —dijo alterado desde la ventanavol uno de los mirones. —Sí, le hace un cubanote —exclamo el otro mirón. Nati, veía como Israel dominaba la situación y si, como había podido oír tras el tabique le estaba aplicando una paja cubana. En uno de los vaivenes la polla de Israel quedo obstruida, la chica libero sus pechos al mismo instante que su nuca era atenazada y empujada a engullirse el cipote. Lo hizo algo atemorizada por las dimensiones, en un primer tanteo abarcó el glande para después introducirse medio tronco, el cual le llegaba casi a la campanilla. Ante la indecisión de la chica Israel en un enérgico golpe de cadera la remachó hasta el fondo y la dejo adentro. La chica empezó a soltar aire sonoro por la nariz, después empezó a moquear de forma abundante, la polla le había llegado hasta la tráquea. Las mejillas parecían globos hinchados, Israel aguantó esa posición dándole pequeños bofetones en ambas mejillas mientras le decía: —¿Habías probado nunca una tranca como esta? No, seguro que no, pero no te pongas nerviosa ahora iremos a tu parte baja a ver ese coñito, ¿quieres, no? Una vez desbloqueada su boca intentaba coger aire con respiraciones profundas y resoplidos largos. Israel no bajo la guardia y agarrando sus generosos testículos peludos los restregó en la cara de ella. —Ahora comerás huevos y ya pasamos al tema. Tragó los testículos ofrecidos uno por uno, al acabar tenía pelos en la boca que la incomodaban dando esa sensación de cosquilleo en su paladar. Sin darle tregua la despojó de la falda, la tumbó en la cama le abrió las piernas y le aparto la parte frontal de un estridente tanga de hilo quedando un coño rosado y depilado. La chica no conseguía hilvanar palabras, balbuceaba: —¡C-c-con c-c-c- condón! El pulgar de Israel entró en la vagina y el índice en la cavidad anal, los movimientos eran acompasados, coño-culo culo-coño y así de forma sucesiva. —¡Bestial! No tengo palabras… mira como la está… —dijo uno de los mirones. —La está pajeando, incluso mete dedo en su puto culo… —contesto el otro. Nati presenciaba el dominio de Israel, como le aplicaba ese pajeo y dedo en culo que decían los vecinos no era más que la llave del loro, por norma general una exploración vaginal y anal para ver el volumen de los conductos para ver las posibilidades y la manera de actuar a la hora de la contienda fornicadora. Retornando a Israel decir que ya la montaba en misionero a galope desbocado, los golpes de pelvis evidenciaban que era una follada profunda, en cada embate las peludas nalgas de Israel se contraían y aguantaban un pequeño lapso de tiempo en cada tacada. La chica ronroneaba, berreaba, jadeaba. Los plof, plof, plof de las embestidas y los chof, chof, chof vaginales retumbaban en el pequeño receptáculo. Israel puso más intensidad, la aceleración aumentó, la espalda de Israel era arañada, ella empezó a pedorrear vaginalmente, Israel emitía rugidos, ella ya casi chillaba, se venía a chorros y aun así dijo: —¡¡D-d-dentro n-n-no!! —al mismo tiempo que destensaba su cuerpo y en la sabana se apreciaba una gran mancha. Israel ya tenía la lefa a punto de salir, jadeaba y resoplaba con continuidad acelerada, calculo que le quedaban unas cuantas embestidas aunque las sacrificó en pro de una marcha atrás y unas sacudidas en la cara dejando un reguero de semen desde el ombligo hasta los ojos de ella. Quedaron los dos tendidos encima de la cama. —¡¡Brutal, brutal y brutal!! No tengo palabras —dijo uno de los mirones. —Voy a pajearme, monta guardia, igual este animal le entran más ganas —respondió el otro. Nati era consciente que había presenciado un polvo salvaje, el dominio mental de Israel era una de sus mejores bazas. El cabrón sabía manejar una mujer, pensó Nati. A pesar de ser luna llena el cielo oscuro se parecía a un enorme lienzo en el que brillaba intensamente una cantidad infinita de estrellas. Tumbados desnudos en la cama ninguno de los dos había roto el silencio, bebiendo cerveza y dando caladas a otro canuto miraban por la abertura del techo solar abierto. En el compartimento hacía algo de calor y el aire iba cargándose oliendo a sexo y hierba. Ella se estaba adormilando, a pesar de haberse limpiado con el rollo de papel higiénico de encima de la pequeña mesilla aún llevaba algunos restos de semen en la cara. Transcurrió una hora en la que ella se durmió; por su parte Israel pensativo fumaba un Marlboro y había abierto otra Budweiser, su polla que antes había estado semiflacida volvía a recuperar una erección. Por lo que respectaba a la parte de los pisos los mirones habían ido por turnos a pajearse, uno de ellos había bajado a por bebida y con la luz apagada fumaban unos cigarrillos. —¡Vaya follada que le ha arreado el hijoputa a la tonta del culo! —dijo uno de ellos— ¿tu crees que volverá a tirársela? —No lo descartes, el cabrón creo que sabe que estamos observándolo y guerra impresionar —contesto el otro en tono experimentado. Nati tras haber contemplado la gesta aprovecho para echar una cabezada en la silla, estaba exhausta, los preparativos del cierre de temporada la habían dejado agotada. Salió para ir al lavabo del pasillo. La taza del váter en sus bordes tenía restos evidentes de semen, los cabrones se habían hecho unas pajas, pensó. Volvió para cerrar y bajar a la fiesta, pero en el otro lado del tabique volvió a percibir cuchicheos y ajetreo de sillas y ventanas. Saliendo de su ensoñación con un sobresalto Israel se reincorporo, aplasto su cigarrillo en el suelo y se quedó de pie con el pene erecto junto a ella un par de minutos, respirando por la boca y sintiendo que se le retiraba la sangre. Con la vista clavada en la chica y jadeante la zarandeo para que se despertara, ella se despertó confusa con esa especie de neblina que se tiene después de consumir alcohol y sustancias alucinógenas. Aturdida Israel la reincorporo posicionándola en cuatro patas. Nada más haberla ubicado le abrió las nalgas escupió en la zona anal y entro un dedo hasta la mitad. —¡Oh, oh, oh! ¿Qué… qué haces? ¡C-c-c-cuidado! —susurro ella en un ligero quejido. —Tranquila, relájate, déjate llevar —dijo Israel mientras levantaba más sus nalgas y las estiraba para quedar el agujero aumentado al mismo tiempo que lo lamió, chupó y al final le introdujo toda la lengua dentro de la canaleta anal. Volvió a escupir y introdujo una vez más el dedo, el ano se agrandaba y encogía, se asemejaba al bombeo de un corazón. Israel con una mano abrió el cajón de la mesilla y saco un tubo de vaselina, el cual apretando untó el ano, ella sintió un frescor, con el pulgar e índice de una mano Israel abrió la cavidad y le introdujo el dedo de la otra mano. La accesibilidad era mejor, había dilatado por lo que añadió el dedo índice, ya tenía dos incrustados. —¡Ufff, uffff, ufff! ¡despacio! —dijo ella en un ronroneo. —Así me gusta, ya estás más relajada, buena chica —dijo Israel mientras se incorporaba para alinear el cipote a la misma altura del culo. Las cortinas de dos de los pisos superiores estaban abiertas, seis ojos acechaban en la noche. —¡No me jodas, la hostia puta es… no me lo pue…! ¡¡Increíble!! —dijo uno de los mirones. —Tiene toda la pinta de que el hijoputa le va a dar por detrás… —contesto el otro. A la Nati le vinieron recuerdos pretéritos, estaba claro que Israel iba a encularla quería sacar todo el partido a la chica, pensó Israel se untó su cipote de vaselina, asió los pechos de ella, bajó un poco su posición aun así no quedaba a la altura por lo que tuvo que arquear las piernas para colocar su glande sobre el ano. Aguantó está posición unos segundos sin moverse asegurándose de que se encontraba bien colocado. La chica tenía apoyadas las manos sobre la almohada, podía ver como la mano en cuyo dedo llevaba el anillo de la calavera asiaba su pecho tatuado con un escorpión, el movimiento de su pecho al ser apretado hacía que asemejara a un arácnido que caminara en un desierto. La primera acometida hizo que la chica se tambaleara y echara un chillido, había sido una embestida que se había quedado a medio camino, la polla de Israel estaba clavada hasta la mitad de su tronco. —¡Au! ¡ay! ¡jodido cabrón! —exclamó ella. —Relájate y déjate llevar todo ira mejor, lo tienes muy cerrado —dijo Israel aún con su polla incrustada sin hacer movimientos debido a su postura adelantada no teniendo base para apoyar los pies. Sacó su polla y cogiéndole los muslos la hizo retroceder hasta el borde de la cama. Rectificó su posición tensando las piernas y asentándose bien en el suelo, abrió las nalgas de par en par volvió a untarla de vaselina, coloco su glande otra vez en el emplazamiento anal. La chica ladeó la cabeza para atrás intentando ver qué pasaba. Israel volvió a agarrar sus pechos hasta estrujarlos. Las gotas de sudor de Israel le caían sobre la mata de vello de su pecho. Tenía los ojos inyectados en sangre. Atacó otra vez con un golpe de cadera hacía adelante, esta vez entró más de media, la retiró unos centímetros atrás y empujó con potencia tirando todo el cuerpo adelante. Está vez si quedo toda su polla empotrada. Los brazos de la chica flaquearon y quedó apoyada sobre sus codos. —¡¡Ay, ay, ay, ay!! ¡¡Hijoputa, cabrón!! —dijo ella entre alaridos. Arriba, en los pisos los seis ojos seguían mirando atónitos. —¡Se la está tirando por todos los agujeros el cabrón! —dijo uno de los mirones. —Sí, la va a encular viva, ha abierto boquete —dijo el otro en tono perverso. Nati al otro lado del tabique y en la otra ventana y oyendo los dos mirones estuvo de acuerdo en sus pensamientos con el segundo, había abierto boquete y ya era evidente que empezaba la sodomización, observo que ya empezaba los mete-sacas, la coleta iba de un lado a otro, la espalda peluda se tensaba y destensaba con cada movimiento, la raja del culo peludo en cada adentramiento se contraía. Los mete sacas de la enculada empezaban a hacerse frenéticos, la cabeza de ella chocaba con el tabique mientras ella aullaba con un estruendo atronador. Israel empezaba a subirle la adrenalina, su peludo cuerpo estaba electrizado. —¡¡Aguanta puta!! ¡¡Toma!! ¡¡Flípala!! ¡¡Seguro que la notas bien adentro!! —gritaba mientras quitó sus manos de sus pechos y empezó a zurrar sus nalgas ¡paf! ¡paf! ¡paf! tornándose rojas. Las nalgas parecían dos montañas en las cuales un gran tren las atravesara haciendo que se abrieran. Israel empezó a expulsar sonidos guturales roncos de goce. En unas últimas embestidas bramaba como un toro. En tres vigorosas penetraciones hasta el fondo llego hasta el clímax con un largo y sonoro Ohhhhh. Las piernas de la chica flaquearon y quedó tumbada boca abajo con Israel encima al mismo tiempo que Israel con su boca pegada a la oreja le dijo: —Lo tenías cerrado de cojones, pero ya puedes decir que has debutado con Israel el leonino, no olvides el nombre. —¡¡Hijoputa cabrón!! ¡¡Quítate de encima!! ¡¡Encima te has corrido dentro!! —Por el culo que yo sepa aún no se preña, puta —dijo Israel mientras se reincorporaba y su polla goteaba y el orificio anal de ella manaba esperma en ligeros borbotones. Israel sudoroso con una cerveza en la mano y el pitillo en la boca estaba de pie delante de ella que iba incorporándose y buscaba su ropa. —¡Puto viejo vicioso, aprovecharse de esa manera, eres un hijoputa! —gritó ella mientras Israel en posición erguida con su pene semiflacido se secaba el sudor de su frente con la camiseta de ella y después se limpió el glande—. ¡Mal nacido, cabrón guarro! ¡viejo! ¡No eres más que un puto viejo! —volvió a gritar cuando vio que se comportaba con tanta soberbia. En un arrebato de rabia mientras ella se ponía el sujetador Israel cogió su falda, zapatos y la camiseta que tenía, abrió la puerta, la tiró afuera y la empujo a ella al exterior. La chica quedo de pie descompuesta ya que había gente afuera de la fiesta siendo la estupefacción y el murmullo de los espectadores. Se tapó como pudo y se largó corriendo. Israel pensaba que la juventud de hoy en día no tenía modales ni educación. Apuró su Budweiser y encendió otro cigarrillo el cual se colocó en la boca para salir afuera. Aún duraban las habladurías “Que vergüenza“ “Abrase visto” “A su edad”. Israel les dedicó una mirada retadora y despectiva y se fue a la trasera del remolque fuera de la vista de los murmullos, pero si visible para los seis ojos apostados en esa ventana. Sabedor que era observado desde esos pisos se abrió la bragueta aún con su pene semiflacido y obsequió con una copiosa meada, tras sacudirse las últimas gotas miró arriba y con dos dedos hizo la pinza a su pene para hacerla girar como si de una aspa se tratara. Tocaban las despedidas, ya lo había hecho con el marido y los hijos estridentes de Nati. Ella lo acompaño hasta el camión obsequiándolo con una caja de fruta para la familia. —Has dado una gran exhibición, has pontificado en toda la niñata esa. Creo que se va a acordar. —Bueno, era un culo Kilómetro cero con lo que eso conlleva —contesto Israel con tono orgulloso. —Si, siempre cuesta —dijo con tono de complicidad Nati— aunque pensaba que la harías tragar la lefada y no dejar la lechada dentro de su culo. —En las enculadas de desvirgamiento me gusta dejar la simiente dentro, es más enculada si cabe —dijo en tono aleccionador—, por cierto tengo un regalo para ti, lo he guardado cinco años —al mismo tiempo que le entregaba un paquete se calaba la gorra y se colocaba las Rayban. Mientras Israel subía a la cabina y ponía el contacto del camión Nati abrió el paquete; al ver el tanga negro con chorretones de lechada le vinieron viejos recuerdos. Al levantar la vista vio la estela de polvo que dejaba el camión mientras sonaba el potente y atronador claxon ¡piiii!, ¡piiii!, ¡piiii!, ¡piiii!, ¡piiii!, ¡piiii! junto con la canción High voltage de los AC/DC a todo trapo.

Autor: Thotem Categoría: Sexo con Maduros

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NARCOSXXX

Sola en el fin del mundo con un Viejo

2019-11-15


El 99% de la humanidad a perecido por una epidemia rápida y mortal, Vianey está sola en un mundo donde debe sobrevivir con su hija Laura, para poder sobrevivir de la violencia del mundo pide posada a un viejo… vaya viejito fue a encontrar. Después del acontecimiento más grande del mundo, la epidemia mas grande, que acabo con el 99 por ciento de la población, aquella epidemia que hizo a todos morir casi inmediato al contagio, siendo mortal para la raza humana ya que su distribución era por aire, en menos de 3 años, la población humana había llego a su índice más bajos. Pero esa desgracia solo parecia hacer crecer a bandidos, rufianes, violadores, asesinos y mucha maldad, donde cada persona sobrevive por sus propios méritos, casi volviendo a la era antes de la tecnología y la civilización. Vianey era una mujer que había logrado sobrevivir todo este tiempo, pero no era gracias a ella, era a su marido manuel, que, siendo una persona de carácter fuerte y con un gran espíritu, había logrado hacer que su esposa a lado de su propia hija Laura pudieran sobrevivir. Pero una desgracia había alcanzado a la sobreviviente familia, manuel se había enfermado y al no tener el medicamento indicado su fallecimiento fue inminente. Quedando la pobre mujer a sus 23 años sola con su hija. Al tiempo la comida se terminó, cada suministro que tenían se iba agotando, sin agua y comida, no le quedo ninguna más opción a la joven que ir en busca de comida con su hija, pero ella reconocía lo peligroso que era esta Azaña. sin mas se armo de valor y emprendió su aventura, todo por su hija y el amor de madre. Pasaron horas buscando algún lugar donde hubiera algún tipo de alimento, con los pies cansados y el estómago vacío se sentían eternos, pero por precaución su esposo se había ido a vivir a unos suburbios lo mas lejano del centro de la ciudad y de cualquier tipo de supermercado o alguna tienda que pudiera proveer de alimento a la mujer con su hija. Por ello el camino era muy grande para encontrar algún lugar donde comer. Al llegar a unos suburbios cercanos al centro de la ciudad, la mujer pudo percatarse de que había un grupo de bandidos saqueando un pequeño supermercado, inmediatamente se escondió, para evitar algún tipo de peligro. Los bandidos solo rompían las ventanas con piedras y otros sacaban el alimento escaso en el supermercado. La mujer al ver poca posibilidad, decidió alejarse del lugar y caminar de ahí, sin dejar de observar a su espalda por precaución de que alguien la viera, pero todo fue en vano, la mujer fue vista por un tipo y ni lento ni perezoso informo a sus compañeros para montarse a una camioneta donde subían todo lo hurtado del supermercado. Vianney corrió lo mas deprisa que sus piernas le daban sin soltar a la niña de su mano, Laura tenía 4 años y sus pasos no eran muy grandes, tampoco podía mantener una velocidad necesaria para escapar del peligro. Cuando Vianey no veía la manera de salir de esto, pudo darse cuenta que había una casa con una puerta abierta, no dudo en correr a esa puerta, a casi unos metros de llegar a la entrada, salió un hombre mayor de unos 55 años con una mochila y unas llaves en la mano, el al verla quiso entrar rápido y cerrarle, pero la mujer logro poner su pierna entre la puerta y la pared. – Por favor déjeme entrar, tengo una niña y vienen unos tipos que se ven muy malos, nos pueden hacer daño – Dijo la mujer rogando al hombre por un poco de piedad – No puedo niña, cada quien se vale por su cuenta en estos tiempos, aléjate de la puerta antes de que sea muy tarde –Dijo el señor a la mujer al mismo tiempo que trataba de cerrar a puerta – Por favor es la única manera que tenemos para sobrevivir señor… por lo que mas quiera se lo ruego –Insistió la mujer al hombre con su rostro en llanto de desesperación. Al ver el hombre que la mujer no pensaba sacar su pierna por mas dolor que el le causara al intentar cerrar la puerta abrió la puerta y dejo entrar a la mujer con su hija para después cerrar la puerta con llave y en un acto veloz el señor se fue a un pequeño orificio que tenia en la ventana de la casa, un pequeño orificio que dejaba ver un poco hacia afuera, ya que las ventanas de la casa estaban cubiertas por madera para no dejar ver a nadie dentro de ella, a decir verdad la casa tenia muchas protecciones en cada lugar de ella, desde la puerta hasta las ventanas. El hombre observo por un tiempo mientras la mujer con su hija estuvo en una esquina de la casa en el suelo abrazadas muy temerosas de lo que pudiera pasarles, de que esos tipos muy amenazantes pudieran entrar. Pasaron los segundos que parecían horas, pero al cabo de un tiempo, ya habían pasado 5 min y el señor se retiró de la ventana. – Parece que ya se han ido y perdieron tu rastro niña –Dijo el hombre a la mujer mientras se sentaba en un sillón que tenia en ese mismo cuarto donde se encontraba la entrada a la caza. – ¿Usted cree señor? –Pregunto la mujer con temor al escuchar un quizá aún están ahí afuera – Si, estoy muy seguro niña, esos tipos siempre andan por ahí buscando que destruir o que comer… y me refiero a todo tipo de cosas, mujeres o alimentos –Dijo el señor a Vianey – Muchas gracias señor por habernos ayudado, espero dios se lo pueda pagar – Decía vianney mientras observaba el lugar, que a decir verdad se veía muy limpio – Niña, no te hagas muchas ilusiones, ya será de noche y por hoy se pueden quedar, pero mañana a primera hora se van de aquí – Dijo el señor con su voz con mucho carácter. La mujer solo se quedo preocupada por las palabras del señor, abrazo a su hija y miro de nuevo al viejo para tratar de persuadirlo – Señor, se lo agradezco mucho, no tengo como pagarle, pero sería posible quedarme unos días más, ¿en lo que busco la manera de irme bien preparada y alimentada? – ¿Bien alimentada dices? ¿Quién dijo que yo te daría de comer niña? – Pregunto el señor a la niña con voz de burla y una sonrisa en su rostro. – No… yo pensé – Inmediatamente el señor interrumpe a la mujer. – Pensaste mal mujer La mujer comenzó a soltar unas lágrimas de sus ojos, trato de aguantar su llanto, ya que aunque ella sabía los tiempos difíciles que eran estos, y la posición del señor, la manera tan ruda y golpeada le causo mucha tristeza, siendo ella una mujer muy mimada y muy frágil, nunca acostumbrada a luchar. – Lo siento señor, por el exceso de confianza que tome después de ayudarme El hombre observo a la mujer tratando de contener su llanto para no preocupar a la niña. – Lo siento niña, no quise ser tan rudo, pero ya sabes como son estos tiempos, la verdad conseguir alimentos me cuesta mucho. Pero no te preocupes te daré posada por esos días que me pides y supongo que podre compartir los alimentos contigo, no será mucho tiempo – Dijo el señor a la mujer – Muchas gracias señor, muchas gracias – Dijo la mujer ahora sin soportar mas el llanto y soltar muchas lagrimas y pucheros en el camino de sus palabras. – No llores niña, todo saldrá bien no te preocupes ¿Y como se llaman? Yo soy Albaro mucho gusto niña – Dijo el señor al tiempo que se levantó, se dirigió a la mujer y levanto su mano para estrecharla con la mujer. – Mi nombre es Vianey y mi hija es Laura señor – Dijo la mujer al tiempo que se paraba para tener un poco de cortesía y agradecimiento con el señor. El señor pudo observar el cuerpo de la mujer mientras ella se paraba, pudo ver que tenia una cadera muy bien dotada, unas buenas piernas y buen par de pechos mientras estrechaba su mano. Aunque el señor nunca fue tan lujurioso, ya 3 años de no tener nada con ninguna mujer puede hacer que a cualquier hombre su instinto más bajo sobresalga, además Vianey tenia un hermoso cuerpo, con un buen trasero y buenos pechos, una cintura de envidiar y unas hermosas piernas. Al pasar el tiempo, pasaron los días y el señor logro montar una relación de confianza con la mujer, pero sin tener que hablar mucho, el señor era muy callado y casi no hablaba con a mujer, pero la observaba, cada lugar a donde ella caminaba, veía ese hermoso trasero y todo su cuerpo. Era una tortura tener a una mujer así en casa, por muchas veces paso por su mente ultrajar a la mujer, pero él no era de esa clase de hombres ¿Cómo podía hacer eso? Además, el señor le había dado un poco de ropa a la mujer, un par de vestidos que tenía ahí de una hija que tuvo hace mucho tiempo, una hija que había perdido con la epidemia, su hija aun cruzaba la universidad cuando paso todo eso, pero era una mujer esvelta y de buen cuerpo, por que no fue muy difícil que Vianey entrara en esa ropa. La mujer y la niña tuvieron un techo donde dormir y donde comer, donde beber, donde ducharse y un techo de protección ante los peligros de afuera. Pero todo lo bueno tiene un fin, la vida al señor lo había hecho muy rudo, y con la llegada de la epidemia solo logro hacerlo mas rudo. Un día por la mañana muy temprano, mientras Vianey dormía, ya que Vianey y su hija tenían un cuarto solo para ellas con llave para sentirse seguras, el señor fue a ver sus suministros de alimentos para preparar un buen desayuno, pero su impresión al llegar al cuarto de los suministros pudo notar a Laura, que se había despertado muy temprano y había quitado el seguro del cuarto de su madre y ella desde adentro y se había ido a jugar. Para el inconveniente de Albaro, la niña se había puesto a jugar con los alimentos enlatados, había abierto casi todos y vaciado en el suelo. La niña miro a Albaro y le ofreció un poco de ese alimento, pero Albaro no podía pensar en otra cosa mas que en la vista horrenda que tenía frente a él, todo su alimento tirado en el suelo, el horrible olor de todos los combinados en un batidero, con mucho coraje le grito a la niña. – ¿QUE CREES QUE ESTAS HACIENDO LAURA? – Sus palabras se escucharon en toda la casa, a lo que inmediato Vianey se despertó y salió rápido del cuarto al notar que Laura no estaba a su lado. – ¿Qué pasa señor? ¿Por qué esos gritos? – Dijo Vianey muy asustada pensando en lo peor – TU HIJA A HABIERTO CASI TODAS NUESTAS LATAS DE ALIMENTOS Y LAS A BATIDO EN EL SUELO – Dijo el señor muy molesto a Vianey – Laura! Ven aquí niña – Rápido Laura corrió a los brazos de Vianey – ¿Por qué has hecho eso amor? – Pregunto Vianey a Laura. – NO ME IMPORTA LO QUE TENGAN QUE DECIR. A DECIR VERDAD, USTEDES HACE MUCHO DE TUVIERON QUE HABERSE IDO –Dijo Albaro – Disculpe señor, es una niña, no sabía lo que hacía. – EXACTO, es una niña que no es mi problema que no sabia lo que hacia – Dijo el señor muy furioso – Se lo repondremos, se lo prometo – Dijo Vianey tratando de convencer al señor – ¿de verdad esperas que crea eso? – Pregunta el señor – Si señor, se lo prometo – Tu no puedes ni siquiera conseguir un pequeño frijol de alimento, ahora quieres reponer todo ese alimento. – Prometo que buscare la manera – Dijo Vianey. – ¿Buscaras la manera? Solo me hacen reír tus palabras, por que no me lo demuestras ahora mismo. Tomo a Vianey del brazo y la llevo a la puerta de la casa, la abrió y la puso dos pasos afuera. – Tráeme la comida que prometiste – Dijo el Albaro a Vianey Vianey solo observo a su alrededor y comenzó a llorar, por la brutalidad del señor y también porque ella sabía que no podía conseguir ese alimento, aun que tuviera el valor para ir por él, no sabía dónde buscar y ni como traerlo. – Tú y tu hija se van ahora mismo de aquí, les dije que podían quedarse unos días y ya llevan 1 mes, eso son como 30 días – Dijo Albaro muy enojado con Vianey desde dentro de la casa Albaro emprendió camino a la habitación de Vianey y Laura, salió con mucha ropa de ella en bolsas y se las aventó afuera al tiempo que tomando a Laura de la mano la saco del hogar que tanta protección les había dado. – Esa ropa te la regalo, tómala como un buen gesto de mi parte, pero ahora has un buen gesto de tu parte por todas mis molestias y vete de aquí – Señor por favor, recapacite – Decía Vianey en llanto con Laura a su lado. – No es negociable, he soportado mucho y ya hice mi buena obra por ustedes – Pero señor, yo no tengo como comer, ni donde dormir. – No tenías cuando te conocí y ¿vivías aun no? Vianey le suplico por mucho tiempo al señor que no las arrojara a la calle, pero Albaro no parecía querer ceder de ninguna manera. Sin más que hacer Albaro les ignoro y cerro la puerta y se fue a sentar a ese viejo sillón de su casa. Mientras Vianey al no saber que hacer, se quedo a unos metros de la casa en la calle sentada llorando. Albaro al tiempo su cabeza de sintió libre de rabia y comenzó a pensar bien las cosas, aun que le daba mucho la vuelta al asunto, no veía conveniente que a mujer regresara, era una carga muy grande, ya preocuparse por el era un reto, ahora por otras 2 personas más. Observo por el pequeño orificio de la ventana hacia afuera y pudo ver a Vianey ya parada aun llorando viendo a su alrededor, al parecer la mujer pensaba en que podía hacer, pero no veía ninguna respuesta. En cambio, Albaro pudo observarle todo el cuerpo por ultima vez con mucha lujuria o al menos fue lo que él creía, quería aprovechar y mirar a una hembra de ese calibre por última vez antes de perderla. Ella vestía unos leggins negros con una blusa que le llegaba a media nalga y la lujuria de Albaro más se llenaba. Pero poco duro ese sentimiento ya que a Albaro le llego una idea a su cabeza que, aunque fuera perversa era justa según lo que le creía. La puerta se abrió y Vianey miro rápidamente esperando que el señor Albaro hubiera recapacitado todo lo anterior. Para su sorpresa el señor salió unos pasos afuera y le pidió que se acercara a él llamándola con una señal de manos y Vianey con Laura rápido llegaron al señor. – Mira niña, si dejare que te quedes, pero ahora habrá condiciones que tendrás que cumplir, pero a cambio el tiempo será indefinido hasta que tú quieras – Dijo el señor al tiempo que les hacia la señal de entrar. Vianey y Laura entraron al hogar mientras que Albaro se preparaba un baso con mucha agua tomando valor para su propuesta y para su actitud que tenia que tomar. Laura al incorporarse rápido dentro del hogar se fue a jugar con sus juguetes y Albaro llamo a Vianey a la puerta trasera de la casa, sin salir del hogar miro a Vianey le dijo. – Mira niña, yo hecho muchas cosas y seguiré haciendo por ustedes, pero ocupo que hagan cosas por mí también – Si señor, por supuesto, estoy totalmente de acuerdo con usted – Vianey acepto inmediatamente sin pensarlo, ya que se le hacía lo justo – Buen, primero que nada, todo ese desastre lo vas a recoger tú, yo iré por mas alimento mañana, creo que con lo que quedo nos basta para hoy y para el desayuno de mañana – Al tiempo que decía eso Albaro, Vianey afirmaba con su cabeza – Pero es tiempo que algunas cosas cambien aquí – Si señor como ya le dije, estoy en total pensamiento que usted. – Bueno entonces no será un problema a como entiendo – Tomo un poco de aire Albaro y cambio su mirada por una mas imponente, sabia que, si esto quería que funcionara tenía que ser así, tanto en actitud como en físico – Quiero que seas mi mujer en esta casa, quiero que me ayudes en cosas que hay que hacer en casa, cosas que una mujer tiene que hacer. – Si señor, estoy de acuerdo con usted, además ya tengo experiencia en esto, como le dije ya estuve casada con mi manuel y yo me encargaba de lavar trastes, limpiar la ropa, limpiar el suelo, quitar el polvo de la casa, en fin, de todo lo que una mujer hace en un hogar – Dijo Vianey con mucho entusiasmo y con mucho agradecimiento a Albaro por dejarles quedar. – Si al parecer si entiendes el punto, pero no lo logras captar en todo su esplendor mujer… serás mi mujer, no la mujer del hogar – Una vez más Albaro usando su voz imponente – Ser… ¿su… mujer? – Ahora Vianey por fin iba entendiendo por donde iba todo esto. – Ahora ¿ya entiendes a que me refería? – Señor, pero usted tiene mucha edad para mí, yo e prometo ser muy útil en el hogar, incluso acompañarle a buscar suministros, pero por favor no me pida eso. – ¿Acompañarme dices? Y dejar a Laura ¿Sola? Además, que tanto podrías ayudarme ¿Qué tanto sabes? – Albaro usando un tono denigrante para la mujer que al parecer funcionaba ya que Vianey miraba el suelo cada vez aceptando su destino. – Pero señor, usted podría ser mi padre y además – Albaro interrumpe a la mujer – No te estoy preguntando, tampoco estamos negociando los términos ¿aceptas o no? Vianey miro por ultima vez al suelo y con un poco de tristeza e impotencia en su mirada, la levanto y miro a Albaro, hubo un silencio por un tiempo, miro hacia su hija Laura y duro un tiempo mirando a su hija, pasaron unos 30 segundos así para después volver a mirar a Albaro, pero ahora con los ojos muy en llanto y una decepción en su mirada con tristeza. – Está bien señor, acepto, seré su mujer en toda la palabra Albaro al ver que Laura había aceptado, en el despertó el demonio que tenia dentro y a su cabeza le llego una lujuria que enveneno todo su ser, que lo transformo en otra persona y viendo que Vianey ya estaba mas inmune, aprovecho para dejar salir cada idea que llegaba a la cabeza en ese momento. – Pero hay otros puntos que debes cubrir, y como dije antes, son si o si o te vas – Dijo el señor aun con su posición implacable. – Si… señor… dígame – La primera, ahora en adelante, me dirás “Mi amor” y así te dirigirás a mí, ya no quiero nada de señor ni Albaro, ni señor Albaro ¿Estas bien con eso? Vianey miro a Albaro fijamente sin quitarle ni un segundo la mirada ni parpadear, se le hacía ridícula si petición y algo humillante para ella, pero sabia que el señor iba enserio. – Esta bien… acepto señor – Dijo Vianey mientas volteaba su mirada hacia otro lado donde no estuviera Albaro – También quiero que me sirvas en la cama como yo quiera – Está bien señor… digo amor mío – Dijo Vianey con una mirada de insolencia. – Talvez ocupas que un hombre te eduque y te dome y te trate como una puta para que aprendas – Albaro molesto por la contestación de Vianey y su mirada. Vianey sorprendida por el cambio repentido y la forma de hablarle tan golpeada y grosera. – Señor, no fue mi intención molestarle – Dice Vianey tratando de tratar de arreglar todo. – TE DIJE QUE ME DIJIERAS MI AMOR – Perdón … no quise hacerte sentir mal, perdóname mi amor – Ahora quieres remediar lo que hiciste hablándome bonito, tratándome de seducir con tu linda voz y mirada, pero mujeres así merecen ser educadas, con el tiempo aprenderás… para que quede mas claro, te voy a coger cuando quiera, donde quiera y por donde yo quiera ¿queda claro eso? – Si… amor, entiendo. – NO, NO CREO QUE ENTIENDAS, de verdad te voy a coger CUANDO YO QUIERA, DONDE YO QUIERA Y POR DONDE YO QUIERA – Si… amor… entiendo – Dijo Vianey mientras comienza a llorar un poco por la dura situación que enfrenta – Y eso incluye que nunca me vas a rezongar, nunca me vas a decir que no a cualquier petición, todo lo que te pida por mas absurdo que sea, por mas denigrante y misógino que sea para ti, mientras me de a mi placer lo harás ¿estas bien con eso? – Si amor, estoy bien con eso Albaro observo a Vianey y al verla comprendió que ella aun no captaba el alcance de la proposición de Albaro, que decía un si por que era lo que se suponía debía contestar para que todo fuera en marcha de buena manera, así que Albaro para que entendiera las cosas aun mas claras y fuera la mujer sodomizándose para el le hizo la primera petición. – Ahora quiero que te quites tus leggins y me los des –Mientras estiraba su mano esperando ella los colocara ahí – Pero... pero – Decía Vianey al tiempo que deja de llorar tan profundamente, ya que la propuesta la había impresionado, tan inesperada y helada. – Te estoy esperando Vianey – Dijo Albaro con un tono brutal Vianey coloco sus manos en su cintura tomando la entrada de los leggins y comenzó a bajarle, lento esperando que el señor desistiera de esa petición, pensando que talvez era una prueba y al ver que ella cedía el la dejaría conservarlos puestos. Pero al ir un poco debajo de su nalga, se dio cuenta que el iba enserio. Todo esto a Albaro solo se la ponía muy dura, la lentitud de ella para bajarlos lo prendía más. Vianey al ver la reacción de él, lo bajo rápido y saco de sus pies para luego entregárselo. La vista para Albaro era muy hermosa, Vianey tenia unas piernas suaves y hermosas, se podía observar un poco el contorno de su sexo por encima de su prenda intima de color melón, que le era una prenda que le cubre medio glúteo y entra entre los dos glúteos muy ajustada, con mucho encaje donde se podía ver media prenda ya que la blusa le llegaba a medio glúteo y hacia parecer una pequeña minifalda muy erótica. En ese momento entendió Albaro que es una mujer soberbia, y ahora la tenía ahí para él, para el solo en una casa donde a kms no hay nadie mas que el y ella, claro aun que estuviera Laura, no representaba algún problema, era una niña. – Ahora quiero que de aquí en adelante andes así en la casa, siempre andes de esa manera – Pero… pero ¿Qué dirá Laura cuando me vea así siempre? – Pregunta Vianey tratando de convencerlo de esa pésima decisión – Es una niña por dios, no sabe nada del mundo, dile lo que te vaya en gana… puedes decir que es por comodidad o por que así quieres, la verdad me importa un poco Albaro tomo una silla que tenía cerca de él, la coloco ahí y se sentó, le pidió a Vianey que se acercara y Vianey muy temerosa dio unos pasos muy lentos para llegar a él. Albaro quedando poco debajo de sus pechos en altura, coloco en Vianey una mano derecha en su cadera y acaricio entre su piel y su prenda intima por encima de la blusa. – Vez, como te queda muy bien el papel de una puta en esta casa… es algo que va bien contigo y lo puedes hacer de maravilla – Dijo Albaro mientras mentía una de sus manos por debajo de la blusa para poder tocar la prenda de Vianey, donde se encuentra la división de la prenda y su piel en su cadera. – Albaro, esta Laura aquí, por favor ¿Puede ser en otra ocasión estas cosas? Albaro al escuchar eso, le causo una molestia y de forma casi inmediata coloco otra mano en su cadera, ahora al tenerla sujeta por ambos lados la jalo de golpe a sentarse encima de el de frente a frente, quedando el sexo de la dama encima del duro miembro del hombre. – ¿Qué parte no entiendes de lo que quiera, cuando quiera, por donde quiera? – Todo eso le decía Albaro mientras la tenia sujeta con mucha fuerza de su cintura enterrando la yema de los dedos en la piel de la mujer causándole un poco de dolor – Pero Albaro, es que… – Es que nada, Laura no se dará cuenta, además aun no te hago nada ¿o sí? – Pregunto Albaro mientas recorría lo con su vista le cuerpo de Vianey, del vientre hasta el cuello – Albaro... es que todo es muy rápido… – Albaro interrumpe a la mujer – ¿QUE TE DIJE? – Le dijo el hombre con voz imponente – Perdón, amor – Dijo Vianey mientras miraba a un lado de Albaro con tristeza en su mirada Albaro una vez mas recorría con su mirada a Vianey y trataba que sintiera el duro miembro en su sexo la mujer por encima de la ropa moviéndola un poco con sus manos que teniendo bien enterrados los dedos en los lados de su cintura no era difícil – Solo digo, que es muy pronto para mí, acabo de perder a mi parido manuel hace poco – Otra regla mamacita – Todas esas palabras las dijo Albaro al tiempo que cambio sus manos a las nalgas de la mujer, de esa manera jalándola para ajustarla mas a su verga – No quiero que vuelvas a mencionar a tu ex marido, de ninguna manera, de hecho, de aquí en adelante no existe ¿ahora que me ibas a decir? – Nada mi amor… nada – Con una voz muy baja decía Vianey – Ahora puta, quiero que muevas ese culito por encima de mi y restriegues esa panocha en mi verga, quiero que la sientas Vianey solo se quedo quieta, se le hizo una proposición muy humillante, ella podía soportar que el la ultrajara, pero que ella se rebajara a hacer cosas para que le dieran placer, hacerse sentir ella mismo como a una puta, haciendo gozo a las palabras de Albaro, para ella no era una opción. Pero Albaro no iba a permitir ese tipo de enfrentamientos de voluntad de parte de ella – Que te muevas no escuchaste – Albaro la levanto de golpe con una pierna y la hizo dar un pequeño brinco en su pelvis, dándole la indicación de que se mueve ya Vianey sin más, comenzó a mover su sexo por encima del pantalón de Albaro, tallando de atrás hacia adelante una y otra vez, para poder tener un mejor ritmo, Vianey coloco sus manos encima de los hombros de Albaro y prosiguió sin detenerse aun fuera lo que digiera Albaro, ya que no quería molestarle. – Si, muévete así niña, no sabes buscar comida, ni sobrevivir en el mundo cruel afuera, pero esto se te da muy bien, esto de moverte encima de una verga, lo haces bien puta – Vianey no contestaba nada, solo se ocupaba de cumplir – Ya no quiero que vuelvas a desobedecer, si te digo algo, lo haces, hace poco te dije que te movieras y no lo hiciste al inmediato, dejare pasar esta por que es nuevo para ti, pero te juro por lo que mas amas… por Laura, que otra y te vas a la calle ¿Entiendes? – Si… entiendo – Dice Vianey en voz baja – Y ¿Qué mas entiendes puta? – Le pregunta Albaro mientras con sus dos manos en sus nalgas, toma el calzón que pasa por cada el medio de cada nalga y lo jala con fuerza hacia arriba, haciendo calzón chino, con la intención de lastimarla, si no de meter toda su prenda entre sus nalgas, dejándolas desnudas por completo para luego acariciar suavemente con toda su palma. – Que soy tu puta… que soy tu mujer… que debo obedecer en cada petición tuya – Decía todo eso en voz baja Vianey – Eso puta, así me gusta… si tu te portas así siempre, todo saldrá bien para todos Vianey continuo con su talle entre ambos y Albaro estaba que ya no podía, tenia un poco de semen pre eyaculatorio en su glande, era tanto la excitación de no haber tenido a una mujer desde hace mucho que no estaba preparado. Por otra parte, Vianey se dio cuenta de eso y dio con un poco más de fuerza y velocidad. Albaro no tardo en sacar un poco de placer en su boca, movió un poco sus ojos viendo a Vianey, pero entre tanto gozo, alcanzo a dar una orden. – Eres una puta bien hecha, sabes como restregarte en una verga… ahora quiero que te levantes la blusa y saques tus pechos para mí. – Si, lo que tu digas amor La mujer quito sus manos por encima de los hombros y continuo el ritmo manteniendo el ritmo, para Laura no era difícil tener equilibrio ya que Albaro la tenia buen sujeta de su trasero. Vianey puso sus manos en su vientre, tomo su blusa y la levanta hasta pasar su cabeza y pasarla atrás de su cuello, de esa manera dejándola solo incrustada en sus brazos y su espalda. Después levanto su brasear, dejando salir esos pechos grandes y jugosos, con un pezón grueso y una Areola grande, ni lento n perezoso Albaro comenzó a chuparle los pezones, los chupaba con tanta fuerza que Albaro no pudo notar cuanto paso de chupar a chupar un poco con dientes. Vianey se hecho su cabeza para atrás con los ojos bien cerrados, el dolor era evidente en sus pezones, pero se aguanta, ya que entendía bien su posición. Sin más, de pronto se escucho la voz de Laura acercándose a Vianey y Albaro gritando “mama” muchas veces, eso hizo a Vianey que diera un brinco para ponerse de pie y colocar su brasier y blusa donde van. Eso dejo a Albaro en shock, en tanta excitación y de golpe su muza se le fue. Era obvio que Vianey en el acto erótico que acaba de pasar había tenido un poco excitación, pero sin llegar a más, aun conservando su mente estable, pero no era el caso de Albaro. Y Albaro sabia que Vianey lo hizo a propósito, lo había usado para escaparse. Vianey se decidió a atender a la niña y Albaro solo se quedo en la silla molesto viendo a la mujer con mucha furia. CONTINUARÁ...

Autor: IsabellaGrro Categoría: Sexo con Maduros

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NARCOSXXX

Pagando al taxista

2019-11-13


Sostuve con fuerza mi bolso, no quería que se mojara más de lo que ya estaba; justamente hoy al salir de la preparatoria comenzó a llover y mi amiga Mónica no fue a la escuela, que es la que me trae a mi casa. Me llamo Megan, tengo 18 años y estoy en ultimo año. Tengo cabello largo y negro, piel clara, ojos oscuros y grandes, labios delgados, mido 1.68, soy delgada pero no flaca, tengo un cuerpo atlético porque soy porrista. En fin, tenia que llegar a mi casa antes de que la tormenta empeorara. Asi que trate de subirme a un camión, pero no pasaba la ruta que me dejaba. Entonces un taxista se detuvo para preguntar si necesitaba sus servicios. Y como ya estaba toda empapada le dije que si. Me subí en la parte de atrás y comencé a buscar mi celular, y como si el destino me odiara este no prendia; se descargo. El viaje de mi escuela a mi casa era como de 20 a 25 minutos. Asi que me dispuse a ver por la ventana. Hoy había tenido una presentación, por lo tanto, iba vestida con una blusa de vestir blanca y una falda roja. Pero de esos atuendos de oficina. Hacía un bochorno horrible. Y el hecho de que estuviera lloviendo hacia que la sensación fuera aun peor. Luego de unos minutos note que el hombre que no había dicho nada hasta el momento miraba mucho por el retrovisor. Asi que decidí darme una mirada, ahora entendía. La blusa blanca estaba toda mojada y exponía mi ropa interior. Trate de cubrirme pero debo admitir que una sensación extraña cruzo por mi entrepierna al pensar que ese hombre no dejaba de verme. Siempre fui la santurrona de la escuela, la hija bien portada y la mejor alumna. Pero en el fondo de una u otra forma soy muy caliente. Comence a soltarme los primeros tres botones, en parte porque tenia calor. El señor comenzó a sacarme platica y cuando escuche su voz debo admitir que me sentí nerviosa, sonaba muy imponente. -Si quieres puedes pasarte aquí enfrente, para que te llegue el clima. Comento mientras se detenía. Me baje y subí enfrente. Hubo un punto en donde ambos nos quedamos callados y yo termine recostandome en el asiento. Observaba por la ventana hasta que sentí como el puso su mano en mi rodilla. No dije nada, lo que lo animo a continuar con su recorrido. -¿qué edad tienes preciosa? Su dedo comenzó a rozar bajo mi falda. Y mi respiración se comenzó a cortar. -18. -Jovencita... me gusta. Lo mire a los ojos y puse mi mano sobre la suya. -Detengase. El no dijo nada. Pero cuando me dí cuenta ya no íbamos por el camino correcto. -¿A donde vamos? ¡Me quiero bajar, detenga el auto porfavor! El pánico se apoderó de mi. -Tu has querido provocar esto. Señalo sus partes y solo ahí note que tenia un gran bulto. Hizo que colocara mi mano sobre su paquete y lo sobara sobre la tela. -Basta... -Callate y has lo que te dije. Su voz tomo un tono de intimidación. El era un hombre normal, ni flaco ni gordo. Pero su estatura no era menor a 1.80 cm Saco su polla y el debió notar mi cara de pánico pues soltó una carcajada. Ese pedazo de carne era muy grande, mi mano no alcanzaba a rodearlo completo. Abrió la guantera y saco una bolsita de tela, que en su interior poseía un aparato junto a un control remoto. Tomo el vibrador y lo introdujo por debajo de mi braga. Para esto el ya había levantado mi falda. Sin decir nada se detuvo, orillandose en la carretera. Y me obligo a agacharme hasta su miembro. -Chupa. Como no quería abrir la boca presionó el botón del vibrador y abrí la misma para soltar una exalación, cosa que aprovechó para meterme su aparato hasta la garganta. -Hug... huy si, ahh que boquita tan calientita amor... ufff. Siento como su pene comienza a ponerse muy duro. Y el seguía soltando gemidos. Trate de hacerme para atrás para tomar un poco de aire pero no me lo permitio, dejo mi cabeza presionada hacia sus huevos y sin poder evitarlo comencé a tener arcadas, trate de librarme pero el estaba concentrado en su placer. Justo cuando creí que moriría a falta de oxigeno la boca se me comenzó a llenar de semen, varios chorros que tuve que tragarme en la desesperación. Comencé a llorar sin darme cuenta y al fin el hombre me soltó. Comencé a toser con fuerza. -Eso perrita. Ahora iremos a un lugar más cómodo para terminar esto. Se aseguro de dejar bien colocado el vibrador y seguimos por la carretera; llegamos a un motel. La recepcionista me miro e igual al hombre junto a mi y siguió con su trabajo. Yo tenia todo el maquillaje corrido por lo mismo de que había llorado, cuando estábamos pidiendo la habitacion sentí como el aparato comenzaba a vibrar. -Ahh...- la chica me volvió a mirar y entonces vio el control en la mano de mi acompañante. Trate de disimular lo más que pude pero era imposible. Esa cosa me haría tener un orgasmo muy rápido. -Parece que conseguiste un rato de diversión Harold. Parece nueva en esto. El aumento al ritmo del aparato a medio. -Uhg... mmm p-para p-por fav-favor... -¿uh? ¿Por qué quieres que haga eso? ¿Acaso no te gusta? Comenzó a tocar mis pechos. Todo bajo la atenta mirada de la chica. Sentía mi cara roja y mi cuerpo hirviendo, termine recargando me en el mostrador y la chica se acerco a mi. -correte cariño. Fue como si sus palabras hubiesen obligado a mi cuerpo a cumplir aquello que decía. Y una sacudida inmensa me recorrio. La fuerza de mis piernas se fue y caí al suelo. El hombre; que ahora se que se llama Harold me llevo a una habitacion. Me quito el vibrador y con el las bragas. -Te gusto el orgasmo?- no respondí pues aun me daba un poco de pena -te estoy hablando nena. -Si...- murmure por lo bajo. -Como me lo esperaba. Una guarra santurrona. Pero después de esto, seras tu quien busque el placer. Se acerco a mi y me miro de pies a cabeza. -Quítate la ropa. -Pero... Me lanzó una mirada que me dio miedo.:-Hazlo.- Me quité toda la ropa menos el brasier y las bragas. Entonces me dio una camiseta blanca y me dijo que me la pusiera. (Ya sin ropa interior abajo) Nos metimos al baño de la habitación y había una tina, el se saco toda la ropa y admire su esculpido cuerpo. Se metió al primero y después me hizo una señal con la mano. La blusa blanca al mojarse dejo expuestos mis pezones duros por la temperatura del agua y del clima de la habitación. -¿ya has follado? -No señor. Nos sentamos en la tina con el agua cubriendonos, me obligo a darle la espalda y su mano viajo hasta mi clítoris. Con ayuda del agua se deslizó dentro de mi. -Ah...- cerré los ojos con fuerza. Sus movimientos comenzaron a ser mas rápidos. -Gimé, no te contengas.- mi respiración se volvió cada vez más acelerada. Una de sus manos comenzó a masajear mi pezón, retorcerlo y pellizcarlo por sobre la prenda blanca. Sentí mis ojos voltearse y mis piernas temblaron bajo el agua. Solté una exhalación y sentí como sacaba sus dedos de adentro de mi. -¿Te gusto? -¿Eh? -Ahora vas a hacerme una mamada... Con sus ojos me indico que se refería a que literalmente le haría una mamada bajo el agua. Lo mire asustada y el se burlo. -No pongas esa cara, siempre es más excitante cuando comienzan a ahogarse. Tomo mi cabello en una coleta y me obligo a sumergirme, sentí como su trozo de carne me llegaba hasta la garganta, sentí que moriría. Cuando ya no podía más trate de salir del agua pero no me lo permitió. Escuchaba sus suspiros y supuse que estaba por correrse. Entonces se detuvo de golpe. Me saco de la tina, mientras besaba mi boca con fuerza, me llevo hasta la cama y me avento; entonces entro en mi de una sola estocada. -Ahhhhh!!! -Siiii, grita perra!- siguió entrando y saliendo de mi con fuerza, su boca mordió uno de mis pechos y una de sus manos sujetaba y jugaba con el restante. De golpe me arranco la camiseta; ahí estaba yo. Desnúda, con las piernas abiertas de par en par frente a un hombre que podría ser mi padre. El siguió follandome sin descando y siempre me insultaba. -¿te gusta amor? El dolor comenzó a disipar para dar paso al placer. Y sin darme cuenta, había comenzado a gemir a la par de el. Salio de mi y me puso de pie, tomo una sábana y enrollo mi torso junto con mis brazos en ella, dejando mis pechos al aire, entonces me acostó boca abajo y parecía que estaba amarrada, puso mi culo en pompa y comenzó a darme nalgadas. -Mira nada más que pedazo de zorra... Las lágrimas comenzaron a salir y con mi barbilla pegada al colchón le suplique que parara. -Silencio, de ahora en adelante tendrás que tratarme como tu amo perrita. Te follare todo lo que a mi me plazca. Entonces tomó mi cabeza y la puso hacia abajo, mi nariz y mi boca estaban pegadas a la almohada, impidiendo que pudiera respirar, su mano estaba firme en mi cabeza y sentía la presión que ejercia. Era mucho peso. Sentí que me ahogaba, mientras el me follaba mi lastimada vagina. Cuando sentí que moriría me soltó de golpe y no pude evitar llorar más de lo que ya lo estaba haciendo. Me daba coraje que aunque esto fuera malo y denigrante, se sintiera tan bien. El seguía con el mete y saca, me tomo de los pechos y me obligo a pegar mi espalda a su panza. Mientras me follaba de rodillas, comenzó a dejar un chupeton en mi hombro, una de sus manos masajeaba mi pecho con fuerza y la otra frotaba mi clítoris. -M-me correré...- murmuré con los ojos en blanco. -Eso puta, suelta tus jugos en mi polla amor. -Aaaahhhh mmmm y-yo n-no puedo, no puedo más... a-alto por favor...- las piernas me temblaron y mi espalda se volvió un arco. Mi cuerpo seguía expulsando líquidos y yo gemía de gusto con la lengua de fuera. Pero el seguía moviendo su dedo anular sobre mi ya inchado clítoris. Después nos recostamos en la cama, yo aun estaba muy sensible. -Eres una putita muy sabrosa nena. Yo no sabia que decir, era la primera vez que follaba con alguien. Pasaron como 2 minutos y entonces comencé a sentir como abrían mis piernas una vez más y de golpe una lengua tocar mi clítoris. Mis ojos se fueron hacia arriba al sentir semejante placer. Mi estomago quería contraerse y sentía unas inmensas ganas de orinar. Pero cuando me di cuenta mi boca fue llenada por un un pene gordo. Entonces lo note, no solo eramos dos en la habitación. La recepcionista también estaba ahí. Ella era quien comía mi coño, trate de detenerla pues jamás me imagine semejante situación. -¿Qué ocurre zorrita? No te gusta que te toque una chica... veamos que dices a esto...- Una fuerte mordida en mi clítoris me hizo soltar un buen gemido y una arcada por el aparato en mi garganta. Ahí estaba yo, en la habitación de un motel cualquiera, siendo follada por un taxista y una mujer, abierta de piernas y corriendome de placer. Terminamos luego de 2 orgasmos más y ella se arreglo el cabello y limpio su labial. Le susurro algo al hombre y salio de ahí como sin nada. Sentí mi corazón alterarse al darme cuenta de lo que había pasado. El se acerco a mi y sin atreverme a verlo a la cara el sujeto uno de mis pechos. -Mmm se ven deliciosos, pero por hoy ya ha sido suficiente preciosa. Comenzó a vestirse y yo comencé a colocarme la ropa con rápidez. No dijimos nada más, salimos del lugar bajo la atenta mirada de la secretaria y ella me lanzo una sonrisa que me dio miedo. Al final, me dejo cerca de mi casa, obviamente no le di la dirección exacta; pero para que mentir. Aunque no quería que pasara; termino gustando me. El me sonrió y se marcho sin decir más. No sabia que ese fue el comienzo de una aventura donde me esperaban un sin fin de placeres.

Autor: LunaSolEstrellas Categoría: Sexo con Maduros

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