Relatos Eróticos de Sexo Interracial


Altruismo en el semáforo

2019-11-09


Manera muy peculiar de como mi esposa "ayudó" a un par de inmigrantes africanos... No se en otros lugares, pero en mi ciudad es común en los semáforos ver a inmigrantes, la mayoría de ellos de origen africano, vender cleenex, mecheros o colgantes para ganarse la vida, siempre mi mujer Frida fue una persona muy altruista y el gusto por ayudar al prójimo lo lleva hasta el final de las consecuencias. Hace unos días, tuvimos en un semáforo una charla sobre lo duro que tuvo que ser para esta gente ir a un lugar lejano de su casa para buscar un porvenir mejor, y siempre, sacando su lado morboso, decía que apetecía de parar en los semáforos aunque sea para mirar el bulto de los pantalones de aquellos inmigrantes. Un dia me los llevo a casa para darles una ducha y algo caliente de comer me decía con tono pìcaro Frida..... pero para mi sorpresa, lo que creí que fue una charla infirmal resultó ser pura verdad . Ese dia llegaba del trabajo más tarde y ella me llamó al celular para darme con lujo de detalles lo que le cundió aquella tarde. Ni corta ni perezosa, se fue en su auto a buscar a dos de estos negros y no se de que manera los convenció para subir y los llevó casa. Les dió de comer y les proporcionó ducha y ropa mía ya vieja pues ambos eran corpulentos de mi estatura como yo. Fred y Moses, asi se llamaban no sabían como agradecer a mi esposa el corazón tan grande que ella tenía por tan noble gesto, eran hombres buenos, correctos y educados, para nada se imaginaban de que manera la puta de Frida iba a cobrar sus servicios. Toda vez ya aseados, mi esposa les pidió un instante de espera en el salón de la casa pues iba a obsequiarles con un regalo, ellos abrumados esperaron sentados en el salón hasta que apareció Frida con una lencería erótica que le regalé por su aniversario de color rosa y según me contò ella se quedaron estupefactos y congelados. Frida, muy sensual como es ella, les pide a ambos que se pongan de pie y que opinaran de lo que estaban viendo, incitándoles a que les confesara la última vez que habían tenido relaciones sexuales a lo que ambos dijeron que llevaban meses sin probar bocado. Eso excitó y de que manera a Frida pues les dijo que ese era el último regalo que ella les iba a ofrecer y era su cuerpo, les comentó que no temieran que estaba sola y que yo tardaría hasta la noche en volver con que los dos negros se despojaron de los chandals que les ofreció Frida , que eran míos, y presentaron sus enormes credenciales para ella. Dos rabos de más de 23 ctms, aproximadamente que hicieron las delicias de Frida y que devoró como loca ante la atónita mirada de ambos que no se creían lo que les estaba ocurriendo. A Frida le cachondeó mucho que entre ellos hablaran un idioma para ella ilegible, suajili o algo así propio del Africa más cerrada, ambos eran Senegaleses. Uno de ellos la recostó en una mesa baja que tenemos en el salón y abriendola de piernas se puso de rodillas y empezó a darle lengua en su coño, a Frida le llamó la atención la grande que tenía igualmente la lengua y que con solo una pasada abarcaba casi todo su coño inundándolo de saliva y sus flujos propios de su excitación mientras el otro se puso a la altura de sus dos tetones y empezó a hacerle una rica rusa Frida , tan grande la tenía que el comienzo de su verga le alcanzaba para entrar en su boca y estuvo largo tiempo así. De pronto y ella siguiendo con la rusa, siente como deja de notar la lengua y aún con el otro negro de rodillas, nota como un enorme trozo de carne intenta abrirse paso por entre sus labios vaginales lo que le hace estremecer de placer. Pese a su gran tamaño dice ella que no le costó trabajo penetrarla y que pronto empezó con unas fuertes embestidas notando en sus gluteos los huevos de este rebotar, entre ellos se seguian hablando y se dieron un relevo para que el otro empezara a follar su coño en tanto que alli Frida dijo basta con un orgasmo que ella mismo creía que se habia meado de lo que llegó a sentir. En un momento, uno de ellos, le hizo un gesto a mi mujer con los dos dedos sin saber a que se refería en principio, la voltearon, uno de ellos se tumbó en la mesa y Frida obediente cabalgó su polla, lo que le esperaba era descomunal, el otro se puso detrás obligando a parar la cabalgada e intentó introducir su polla en el culo de Frida, mi mujer intentó resistirse pero este andaba como loco y le sujetó sus dos brazos por la espalda inmovilizándola y hablando entre ellos empezaron salvajemente a follarla los dos a la vez ante la mezcla de dolor y placer de Frida a la que le duró poco el disgusto toda vez que estaba ensartada por los dos negros llegando a otro orgasmo sideral y cambiándose de postura para que el otro probara tambien su ano totalmente abierto eyacualndo este dentro de su culo y el otro en sus tetas. Agradecieron el gesto a Frida y le invitaron a de vez en cuando parar en su semáforo para “saludarla” de nuevo.

Autor: Frida Categoría: Sexo Interracial

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NARCOSXXX

Mi esposo cornudo por emborracharse

2019-10-13


Este Negro muy dotado, supo qué hacer en el momento indicado, me dió el mejor orgasmo de mi vida a metros de mi esposo... la historia de mi primera infidelidad. Nosotros no somos una pareja abierta, yo lo engañé. No me pudé resistir...Por ahora solo con este negro hijo de puta, que me tiene a mal traer... no me lo puedo sacar de la cabeza. El viene a Argentina cada tanto y cada vez que viene me destroza y me encanta. Esto empezó en Buenos Aires. Mi marido se ganó una invitación a una de estas fiestas empresariales por la compañía en la que trabaja (tiene un buen cargo). Cuestion que nos toco una mesa con gente de afuera, la mayoría hombres y me miraban bastante y no es que yo me haya ido muy provocativa, lo único si, es que tenía un vestido con un tajo lateral que dejaba ver mi pierna...este negro, no tan apuesto, pero si robusto y alto...me miraba más que todos y sin que mi marido se diera cuenta en un momento fuera de la mesa me guiño un ojo...eso me exitó bastante. Fue transcurriendo la fiesta y bailamos tomamos bastante, mi marido por demas. Le pedí que no se pase, que estaban todos sus jefes y me contestó mal, eso me molestó. Seguimos bailando. Había mucha gente y mucho rose...en un momento este negro que no dejaba de mirarme me pasó bailando por atras y sentí como me apoyó y te juró que me mojé al instante...inmediatamente lo miré a mi esposo y el ni enterado estaba ya bastante borracho. Fui al baño el negro me seguía con la mirada casi todo el tiempo...ya en el baño comprobé que estaba toda mojada por la situación. Para cuando volví le dije a mi marido que vayamos al parque a tomar algo de aire a ver si se recuperaba un toque, nos fuimos a sentar a unos bancos que había ahi cerca, era verano la noche estaba rebuena y no va que se duerme en el banco este. Inmediatamente que se duerme me cae el negro, me agarra de la mano y me lleva. Ahi nomas había un salon en desuso con todas las luces apagadas y con cortinas...para cuando me agarró de la mano yo ya estaba super excitada y enojada con mi marido por lo que venia pasando. Me metió en ese salon, nadie nos vio entrar estaba todo oscuro. Me metió la mano entre el tajo del vestido y se encontró con un desastre todo mojado, me miró a los ojos y me beso con mucha intensidad como hacia tiempo nadie me besaba, se le notaba mucho las ganas de cojerme...para esto yo ya estaba al borde de acabarme mientras me jugaba con dos dedos...me agarro la mano y me la puso en su miembro (muy grande y extremadamente duro). Cuando estaba por acabarme me levantó el vestido me pusó de espalda y me la fue poniendo de a poco hasta el fondo, una vez que llegó al fondo empujó a fuerrrrte de abajo para arriba dejándome en puntas de pies casi en el aire ya que era bastante más alto que yo, me pego unos diez bombazos con todo y tuve el mejor orgasmo de mi vida. Se me escaparon unos gritos de placer, en ese mismo momento me acordé de mi esposo, me quise salir y cuando me di vuelta me levanto y me cojió durísimo contra la pared, en el aire...me volví a acabar en pocos bombazos entre lo grande y dura que tenia la pija. El morbo de tener al forro de mi esposo borracho dormido a metros míos y lo bien que se movía el morocho este no podia parar de acabarme. Me quería ir, era mucho el riesgo...pero no podia parar de sentir ese miembro todo venoso y grande provocandome espasmos de placer, me temblaba todo el cuerpo...después quedé parada de frente a él y agachado me ensartó muy hasta el fondo..en total me hizo acabar 4 veces...y sin preguntarme me acabó adentro el descarado...menos mal que tomo pastillas porque no sabes la cantidad de semen que me salía de la concha..rebalsaba...es un tremendo semental. Le deje mi mail, cada vez que viene a Buenos Aires nos encontramos y me coje muy duro...nose que hacer, mi marido algo sospecha..esa noche ni se enteró de nada. Me acomodé el vestido, el pelo un poco, esperé unos minutos...salí al patio y este seguía desmayado...así que me senté junto a él y despues de un rato lo desperté, pedimos un taxi y nos fuimos al hotel...mientras íbamos en el taxi sentía como me seguía cayendo un hilo de leche por la pierna...fue una locura.

Autor: carla4bbc Categoría: Sexo Interracial

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NARCOSXXX

Consiguiendo al inversionista

2019-10-12


En la empresa donde trabajo empecé a los 18 años como ya les comenté en relatos anteriores, mi primer puesto fue el de secretaria de mandados, cuando fui adquiriendo experiencia y cursando la carrera universitaria ascendí de cargo sustancialmente hasta llegar al puesto de Gerente de Operaciones, este puesto me lo gané con esfuerzo, ya tenía 6 meses en dicha dependencia cuando comencé a tener relaciones sexuales con mi jefe, o sea, no me conseguí el puesto por haberle abierto mis piernas, quiero aclarar eso. En dicho puesto se trabaja mucho con lo que respecta a clientes, socios, posibles clientes e inversionistas, en muchas ocasiones y para ganar inversión o clientes tuve que utilizar estrategias para la obtención de resultados, acudía a cenas a las que me invitaban los señores, con un poco de coqueteo y buen trato siempre conseguía persuadirlos y me los ganaba, pero nunca me acosté con ninguno de ellos para obtenerlos, no es que no se daba oportunidades, la mayoría siempre trataba, pero yo me hacía la desentendida, si bien soy la amante de mi jefe, eso no quiere decir que me acueste con los socios también. Hace como 2 semanas contactó conmigo una persona que pretendía ser parte de nuestra empresa, es un coreano con mucho efectivo al cual mi jefe personalmente me solicitó que lo convenza de invertir con nosotros, ningún miembro pudo convencerlo en anteriores ocasiones, entonces me lo tomé como un desafío. El lunes siguiente llegué hasta la oficina del oriental para una reunión informativa que me sirvió de sondeo personal para ver hasta dónde podía llegar para ganarlo, entré a la oficina y nos saludamos, comencé exponiéndole nuestras opciones y todo lo referente a la empresa, me escuchaba atentamente aunque ni una palabra decía, me estaba incomodando que solo yo hablaba, al terminar me dice que lo va a pensar, esa palabra no me gusta para nada, para mí significa "no me interesa", entonces saqué mi tarjeta y atrás le anoté la dirección de un restaurant y le dije que lo invitaba a cenar a las 20 h, tomó la tarjeta y me dijo gracias. Salí más que confundida de ahí, no es fácil el trato con ellos, pero esperaba que me diera alguna sonrisa o respuesta. Llegué algo frustrada a casa, me acomodé, en eso recibo una llamada, al contestar me dijo el coreano que le interesaba la propuesta que le había expuesto y que aceptaba la cena, pero que debíamos hablar más sobre ello, "andá a la cena casual, sin ropa de oficina" me pidió, "perfecto señor" le contesté, al cortar salí rumbo a la peluquería, quería estar espléndida para noche, me puse un jeans al cuerpo y una blusa con escote en V ceñido, sin brassier, la gravedad aún no afecta a mis pechos. Llegué al restaurant, el señor ya estaba sentado, me acerqué y se levantó como todo un caballero a saludar y arrimar la silla para mi, estaba algo nerviosa, quería tocarle de vuelta el tema del negocio y me dijo "ahora no, cenar, tomar algo y después", mientras estaba comiendo noté que me miraba mucho los pechos, bueno, pasa mucho eso en mi caso, entonces ya con las copas encima él se fue abriendo más a la charla, también yo fui distendiéndome más, aproveche y le volví a tocar el tema de negocio y me dice "hasta dónde estás dispuesta a llegar para la firma?", "hasta dónde quiere usted llegar?" le pregunté, "eso me gusta mucho, mujer fuerte y negociadora" me dijo, sonreí mientras me acomodaba los pechos como estrategia para calentarlo, "vamos a otro sitio, conocés alguno?" me preguntó, "conozco muchos lugares para estar tranquilos" le contesté. Salimos, él me escoltó hasta mi casa, dejé mi vehículo y subí con él, por el camino me preguntaba a mi misma "Sonya, qué estás haciendo? se supone que no te gustan los orientales, y si la tiene muy chico como suelo escuchar?", me tranquilizaba al mismo tiempo contestándome "tampoco me gustaban los negros y terminé siendo perforada por ellos, si la tiene chica, igual dale el gusto, total un pene más no te hará más puta" Lo guíe hasta un motel que se encuentra en la ciudad de Lambaré, nos bajamos, él solo me miraba, nunca intentó tocarme, ya adentro empezó a desvestirse sin mediar palabras, tomo unas píldoras, mientras fui al sanitario a pegarme una ducha, me paré frente al espejo y me dije "tu puedes, solo es uno más, mentalizate en el contrato que va a firmar", tomé valor y salí, grande fue mi sorpresa al verlo acostado con el pene erecto hasta más no poder, mi vagina se chorreó por semejante tamaño, medía unos 20 centímetros, grosor normal, pero la cabeza del pene era enorme, me gustó eso, me encantó que la tenga así, me acerqué a la cama entre sus piernas, acomodé mi cabello de lado y empecé a engullir esa preciosa cabeza enorme, el líquido seminal era abundante y rico, me levanté poniéndome sobre él, le puse el preservativo y mirándolo fijo, me fui sentando de a poco hasta meterla toda, él seguía mis movimientos, pero no me tocaba, tomé sus manos y las puse sobre mis pechos para que me las apretara, su pene se sentía delicioso, apenas podía creer que la tuviera así, era irreal para mi verme al espejo de los costados disfrutando sobre un coreano, el solo sonreía mientras me acariciaba los pechos, no emitía sonido alguno, pero noté que disfrutaba de mis gemidos de placer, ya estaba por llegar. Me moví más rápido cada vez y en gran gemido tuve un feroz orgasmo, las contracciones no paraban, me recosté sobre su pecho a escasos centímetros de su rostro gimiendo en cada terminación, "estás por terminar?" fueron mis palabras entre suspiros, "ahora es mi turno" me contestó, me acostó a su lado abriéndome las piernas y fue penetrándome profundo, me encantaba la sensación, observaba el espejo del techo, yo abierta y él cogiéndome sin descanso, no paraba un segundo, sin mentir, me cogía rápido, muy rápido sin descanso, sin emitir sonido, mis gemidos y el clásico sonido de testículos golpeando la vagina era lo único que se oía, así me tuvo durante 40 minutos aproximadamente, ya me estaba volviendo loca, me besaba el cuello, mis orejas, sentía mucho placer cada vez más, en cada arremetida me lo metía fuerte, era como que quería que me duela, comprendí eso y lo complací, "quiero que termines", le dije mientras mis labios tocaban los suyos, "el preservativo hace que tarde más" respondió, estaba súper caliente y me gustaba mucho la forma en que me estaba penetrando que sin pensarlo dos veces lleve mis manos a su pene y fui sacándole la protección, no dijo nada, se quedó quieto un momento y fui acomodando de vuelta su pene dentro de mi vagina, "cuando vas a eyacular avisame" le pedí, sonrió y siguió bombeando hasta el fondo mientras nos besábamos. Después de interminables pero ricos 10 minutos, sus movimientos fueron acelerándose y ya estaba yo llegando a otro orgasmo, casi por eyacular él se sale, pero justo estaba también por llegar yo, mi idea era que me eyacule sobre el pecho, pero no me contuve y lo estiré de vuelta sobre mi, volvió a penetrarme y casi al mismo tiempo llegamos al orgasmo, ambos sentimos nuestras contracciones, terminó adentro mío en abundancia, el semen bajaba entre mis nalgas recorriendo mi ano hasta quedar en la sábana, nos besamos largo rato, ya estaba para otra más, mientras lamía mis pezones me tocaba el clítoris, su pene estaba volviendo a ponerse duro, lo recosté boca arriba y ya que me la estaba pasando más que bien, se la volví a chupar hasta que esté bien erecto, lubricaba mi ano con mi fluido vaginal, mientras se la mamaba dilaté mi ano para poder darle más placer, me coloqué de espaldas y me senté haciéndole ver qué me estaba cogiendo el culo, me movía y abría mis nalgas para que pudiera ver, acomodé de cuatro bien empinada y me penetraba sin cesar, hasta que suspiró y se vino de vuelta bien adentro, podía sentir su líquido salir. Tuve 3 horas de sexo con él, si, 3 horas, a esas alturas ya no me importaba si firmaba o no el acuerdo, solo quería saber cuándo volveríamos a salir, re encantada me quedé con este señor. Me bañé, me iba a vestir y me dijo "me regalas tu ropa interior?" dudé un rato y se la di, antes de salir nos besamos de vuelta un tiempo, subimos a su vehículo, me acercó a casa y se despidió prometiendo volver a repetir la noche, "nada de cena, directo al motel" le dije riendo, "muy rico el postre" bromeó también. Esa madrugada dormí súper bien, relajadísima, como a las 7 am me llama mi jefe "no sé qué ni cómo hiciste pero tenemos la firma del Señor Pablo Saito, sos una genia", se me abrió el mundo, aparte de haberlo pasado rico, ahora tengo el cliente que tanto buscamos y no fue esfuerzo, me gustó haberle abierto mis partes, es la primera vez que consigo algo cogiendo, supe usar mis atributos para los negocios, lo más importante, aún sentía su esperma caer... rico.

Autor: Ameba Categoría: Sexo Interracial

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NARCOSXXX

Muriel entregada al encanto africano.

2019-10-03


Estamos en una ciudad indeterminada, Muriel es la protagonista de esta historia. Una chica normal que puede ser tu compañera de trabajo, tu vecina que siempre encuentras en el ascensor, hasta una total desconocida que te cruzas por la calle. Aparentemente cerca de la treintena, con un trabajo estable y escribiendo las líneas de su propia vida. Físicamente tiene un cuerpo delgado, un pecho desarrollado natural, corte de pelo Bob long y ojos grandes con forma de almendra y tono miel con labios carnosos y nariz fina. Ella aun no lo sabe, pero hoy va a cumplir una de sus mayores fantasías que desconoce que pudiera existir. Ha quedado con su grupo de amigas para hacer una noche de chicas. Primero han quedado para tomar algo en uno de sus locales favoritos. El cuatro monos. Varias cervezas y alguna ración de bocados sofisticados sirven para amenizar su estancia. La siguiente parada es uno de los pub más populares de la ciudad. Llegan cuando todavía no hay exceso de gente y pueden disfrutar de espacio suficiente para bailar libremente y fantasear con ser las intérpretes de las canciones cantándolas como si nadie más estuviera allí. Comienza la aglomeración de gente y con ello no tardan en aparecer los primeros chulos de discoteca buscando atención emocional. Muriel pese a ser algo sumisa, los descarta a las pocas palabras que cruza con ellos. Ninguno es capaz de convencerla ni de llegar a sus instintos más bajos. Todo esto cambia con la irrupción de Bob. Un sudafricano alto, más alto que Muriel, con un cuerpo de proporciones griegas ideales y un tono de piel color chocolate que incita a salivar. Su traje y corbata no pasan desapercibidos para Muriel y las primeras palabras que cruzan ya la cautivan. Dejan las bebidas a parte y comienzan a moverse al ritmo de la música. Bob enseguida lleva la iniciativa en el baile y Muriel se deja llevar. La seguridad de Bob en sí mismo y llevándola en el baile le despierta sus instintos. Se apartan ligeramente del grupo y se hablan al oído. Lo siguiente que sucede es que Bob se fija en el colgante que lleva Muriel y rebusca en sus bolsillos para enseñarle algo a ella. A continuación, Muriel habla con sus amigas y se despide para irse con Bob. Camino del coche tienen la siguiente conversación: (M) - ¿Eres igual de exigente para todo? (B) - Cuando es necesario puedo serlo más. Muriel se muerde los labios y con mirada lasciva pregunta: ¿Cuánto más? Bob se detiene sujetando a Muriel por la muñeca, de la inercia, esta se gira y queda a escasos centímetros de Bob. Con gesto serio y clavándole la mirada en los ojos la responde: Lo que requiera la situación. Muriel le mantiene la mirada y apenas susurrando apostilla: Demuéstramelo Bob sin perder el semblante, mira hacia los lados para asegurarse que no hay nadie más en esa calle. En ese momento empuja a Muriel contra la pared que tienen al lado. Apoya su pelvis en el culo de Muriel y a la vez acerca su boca a uno de los oídos de ella y la comenta: Para ser sumisa eres demasiado insubordinada.Lo descubrirás en el momento adecuado, ¿de acuerdo? -Justo a la vez que manosea su culo y empuja más su pelvis contra Muriel- El silencio sepulcral se adueñó de esa calle. Bob siguió andando dirección al coche, pero al no escuchar los tacones de Muriel se paró de nuevo y miró hacia atrás. Contempló la imagen de Muriel de pie en mitad de la acera paralizada. (B) - Vamos, ¿nunca te han puesto un plug anal? (M) - De esta forma no. -Comienza a andar de forma insegura- Al llegar al coche, Bob la ordena que se desnude y use la ropa a modo de cojín para no manchar el asiento del coche. Apenas son 15 minutos el trayecto. Por el garaje y el ascensor Muriel sigue desnuda. Cada vez más sumisa y servicial con Bob. Al entrar al piso, Bob la guía hasta el dormitorio y una vez allí. Le pide que le disculpe un momento. Al volver Bob, lo hace con dos compañeros suyos de similares características y ya en ropa interior. En ese momento Muriel se sobresalta y de la sorpresa cae al suelo el plug anal que tenía puesto y estaba manipulando. Bob y sus compañeros se sorprenden y acto seguido les aparece una sonrisa pícara en la cara. Muriel en ese momento es consciente de que va a cumplir varias fantasías. Tener sexo interracial, sexo en grupo y además siendo esclava sexual. Bob se acercó a Muriel y le dijo: “Parece que tu cuerpo no puede esperar más”. Se sacó la polla de los calzoncillos y se la ofreció a comer. Ella obediente se puso de rodillas dispuesta a devorarla. Se la introdujo en su boca sin dudas. La erección comenzó a crecer pero ella no la sacaba de su boca. Se atragantaba mientras la acomodaba en su garganta. Bob señaló a sus compañeros y estos rápidamente se colocaron alrededor. Uno de ellos alargó la mano e intentó separar las nalgas de Muriel. Ella hizo un ruido con la garganta y se puso de rodillas pero sentada sobre sus talones. El compañero de Bob, rápidamente se escupió en la yema de los dedos y desaparecieron en el interior del cuerpo de Muriel. Ella siguió con la garganta profunda a Bob pero ahora si que le faltaba el aire. Demasiada actividad en su cuerpo. El compañero de Bob habló algo en africano. El otro se sentó en el sofá con la polla muy erecta, y entre Bob y este compañero pusieron de pie a Muriel y fue penetrada vaginalmente sin más aviso. Muriel se quejó y pedía una y otra vez que fueran menos brutos. Pero sus súplicas caían en saco roto. Bob contemplaba desde la posición de recibir sexo oral como sus dos compañeros se intercambiaban para penetrar duramente a Muriel. Parecía una competición por ver quién le saca el mayor quejido. Después se fueron turnando, Bob siempre siendo el más considerado en sus acciones. Antes de penetrarla le introducía los dedos. Pero no hacía distinción entre ano o vagina. Mientras los otros dos negros, se repartían la boca de ella. Todo fue in crescendo, el ritmo de las embestidas a Muriel, la dureza en la forma de tratarla, el placer en ella y los chicos. De las últimas acciones que hicieron con Muriel fue una doble penetración. Intentaron la triple, pero sus agujeros no daban para más. Ese momento fue el clímax para los chicos. Muriel se debatía entre el placer, el dolor y el sentimiento de humillación y desprecio hacia su persona. Según fue llegando el momento de la corrida de los chicos, se fueron turnando para no dejar de follarla y poder hacerle una corrida facial los 3. Agotada, los tres negros se pusieron a su alrededor y llenaron su cara de semen. Ella abrió la boca por si alguno le apetecía cambiar de opinión. Pero ninguno de los tres la hizo caso. Todos fueron a correrse sobre su cara. Incluso alguno le cerró la boca con la mano. Las corridas fueron muy potentes y surgidas entre gemidos que les salían a los chicos desde las entrañas. La fuerza de la África salvaje estaba siendo reflejada en la cara de Muriel. Que no pudo quitarse el semen de los tres hasta que no se resecó sobre su cara. Ya que Bob en medio de la vorágine de placer y uso sin medida de los agujeros de Muriel, le colocó unos grilletes en las manos que iban atados a otros en los pies.

Autor: Touluose Categoría: Sexo Interracial

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NARCOSXXX

Ser madre me convirtió en una puta infiel y me gusta

2019-10-02


Quiero compartirles mi aventura que tuve con Marcos, el negro venezolano que vivía cerca mi barrio a unas cuantas calles, y lo que despertó en mi. Bueno me llamo Helen R. tengo 26 años estoy casada, Raúl así se llama mi esposo él tiene 36 años actualmente vivimos en Miami yo soy de chile nos conocimos con mi esposo cuando yo tenía 24 él viaja mucho debido a su trabajo entonces él fue a mi país en el restaurante de mi padre nos fuimos conociendo y nos casamos cuando yo tenía 25 y me llevó a vivir con el aquí a Miami, hace 5 meses di a luz a nuestro tesoro Mark yo deje de trabajar mi esposo es muy paranoico el insistió que deje mi trabajo para cuidar a nuestro hijo y bla bla pues yo accedí así que estaba todo el día todos los días en casa cuidando a Mark, bueno yo soy una mujer muy muy cariñosa con mi esposo lo amo más que nada al igual que mi hijo y siempre fui una mujer correcta y educada pero algo en mi cambio, unos impulsos salvajes me llevaron al extremo , yo mido 1 72 cm peso 79 kg pero hago mucho ejercicio acá en casa mi esposo tiene una bicicleta y máquinas de ejercicio pero yo solo me dedico a hacer cardio y aumentar mis nalgas y muslos , bueno me considero una persona hermosa soy muy blanca pero tengo rasgos latinos labios gruesos nariz respingada algo de pecas, mi pelo ahora lo tengo negro lacio y muy largo , y mi cuerpo no es por exagerar ni nada pero tengo un muy lindo cuerpo me encanta y estoy feliz mis tetas son tamaño promedio cc , pero después que tuve a mi bebe me quedaron más apretos mis sostenes, me dijeron que crecerían pero bueno estoy en casa y ando así sin brasier, no tengo una cintura de avispa jeje pero no soy gorda hago mucho ejercicio para tener un abdomen normal mis caderas si son anchas mi cola igual creo que mi esposo se fijó más en eso que en otra cosa , a la mierda lo voy a decir , mis nalgas las tengo grandotas mis piernas igual son gruesas trato cada día de hacer más ejercicios en ocasiones me veo gorda pero mi esposa me dice , “estas más que buena” jeje tanto que me lo dice creo que me lo creí , bueno mi esposo mide 191 cm pesa 88 kg , atlético pelo castaño ojos verdes barba , la verdad estoy tan feliz con él , es tan guapo la verdad somos la pareja ideal . Mi historia comienza hace 2 meses en mi barrio llegaron gente de Venezuela, migrantes cerca de donde vivíamos la verdad a pesar que amo a mi esposo él tiene un defecto horrible , odia a la gente de piel oscura y los etiquetaba de maleantes malvivientes y odiaba que en barrio hubiese gente así , bueno , mi esposo trabajaba de 10 am hasta las 4 am tiene una empresa y el con su padre lo manejan no voy a entrar en detalle , una mañana como todas , me alistaba desayunaba con Mark , me vestía me bañaba , bañaba a Mark era una mañana como cualquiera , a veces iba al súper a comprar para hacer la comida el lunch , a veces iba y comía ahí me quedaba cerca ,mi esposo casi nunca comía en casa solo fines de semana, en eso al regresar de hacer las compras , vi en la esquina 3 tipos claramente parecían delincuentes , yo con miedo pase , la verdad en la zona donde vivía nunca se veía gente así , pero bueno yo camine entonces uno de esos me lanzo un piropo muy vulgar , mami que culo , yo muy enojada seguí entonces se me acerca un chico más bajo que yo me dice, señorita podría colaborar con unas monedas , era negro muy delgado y más bajo que yo , yo al verlo me dio pena entonces le di unas monedas , el me agradeció tanto me dijo , señora no somos lo que parecemos queremos trabajar estamos en muy mala situación somos hombres de bien , me dio en un papel su número me dijo, señorita si usted supiera algo algún trabajito nosotros lo hacemos sabemos muchos oficios , okey les avisare ,mil gracias hermosa señorita tenga un lindo día, y así, la verdad es que no lo tome importancia para nada mi esposo llegó cenamos y así, al día siguiente como todas me cambie desayune mi esposo salió , decidí ir a comer tenía ganas de comer un pollo frito o algo así, cuando iba al súper vi a los chicos los mismos tres venezolanos , buen día señorita me lo dijeron en coro jeje yo me reí y les dije buenos días chicos , fui a comer a comprar unas prendas y algo para la casa aun me acuerdo un jugo de naranja unas galletas , entonces Salí del súper y volví a ver a los chicos en su esquina , el chico de la anterior vez vino se acercó a mí , señorita como esta le ayudare a llevar su bolsa, claro yo en una mano tenia a mi bebe y en otra las galletas y el jugo , yo por ser buena le dije, okey mi casa queda en 3 cuadras, él las tomó me dijo no hay problema señorita en Venezuela nos gusta hacernos querer, yo reí jeje y le dije gracias, entonces fuimos caminando él tenía una gorra un tatuaje en el cuello , era delgado y media algo de 168 ,su ropa era algo vieja parecía un maleante no lo voy a negar pero su voz su sonrisa me daba ternura no era más que un chico que quería salir adelante , entonces fuimos hablando , -cuál es tu nombre. -Enrique señorita y de usted? -Helen - ¿Precioso nombre tiene cara de Michelle y Karen, y este bebe guapo como se llama? -Mark -que nombre más americano le queda -gracias Enrique Llegamos a mi casa saqué unas monedas del cambio y se lo di. -señorita mil gracias no sabe cuánto se lo agradezco que linda casa señorita oiga si tiene algún problema no dude en llamarme sabemos mucho de plomería, electricidad, albañilería y demás y así nos daría una mano señorita Helen, adiós Mark chico guapo (lo acaricio muy delicadamente) adiós señorita y se fue. Yo entre y pues, estuve pensativa, en serio no debería hablar con gente así ellos sabrían que estoy sola pero también pensé que enrique es un chico muy amigable y bueno la verdad es divertida me hizo reír en el trayecto. Vino mi esposo cenamos , me dijo que viajaba mañana con su padre a Europa tenía unos negocios y debía ir , pues yo le dije que volviera rápido y que se cuide, el me recargaba dinero que nunca terminaba de gastar para mis gustos y demás , así paso un par de días enrique me vino ayudando unos días yo le regalaba sus monedas al principio él se ofrecía luego yo le decía que si podría ayudarme ,así un día se perdió ya no estaba ni sus amigos en la esquina , yo en cierta manera ya me acostumbre que me llevara las cosas , así pasaron 3 días creo, lo llame le dije que tenía un problema con el baño, la lavadora no funcionaba y pues llevar a la lavandería la verdad me molestaba andar con ropa ,así que pensé , este sería un buen trabajo para enrique si el me ayudaría seria genial ,tenía en mente llamar a un plomero pero él era mi amigo y necesitaba ayuda , lo llame me dijo que pasaría a eso de las 6 pm esta en otra casa arreglando unos cables, okey le dije, Me puse mi ropa cómoda como de costumbre mis calzones negros mis calcetines mis pantuflas mis calzas mi camiseta de esas grandes y holgadas, me puse un brasier no quería que me vea sin brasier los pezones se me notaban, me hice una cola de caballo, entonces vino yo estaba en la compu con Mark, fui le abrí. -ola enrique donde te perdiste? -señorita Helen como esta, estaba arreglando la electricidad de unos vecinos, y trabajando. -oh okey pasa, Le ofrecí una limonada, Mark estaba en la cuna, conversamos y luego se fue a arreglar la lavadora. Termino en una hora y meda eran como las 8 gracias a Dios lo arregló no pensaba que tuviera arreglo, entonces le ofrecí a tomar un café el cual el accedió, y por casualidad era la hora en que alimentaba a Mark. Me saqué un pecho me senté a lado de Enrique y hablamos, Hablando hablando llego un punto en el que vi cómo me miraba el pecho, debo admitirlo, juro que me calentó el hecho de tener alguien así y que me vea el pecho cambie de pecho, como mostrándole agarrándome el pecho lentamente para que me viera y le di el otro a mi bebe, mi bebe se fue durmiendo. -ya se está durmiendo hablemos más bajito. Él se acercó para verlo, y dijo okey. Yo miraba a mi bebe como terminaba de tomar la leche y se iba durmiendo, entonces sentí una mano en mi pierna, sentí tantos nervios como nunca, lo mire quise decir algo, él puso su dedo índice en mi boca y dijo: Shhh antes que hables Helen déjame hablar, eres una mujer muy hermosa muy muy preciosa eres mi sueño mi deseo, quiero que sepas que me gustas mucho, -hey no por favor no sigas, somos amigos (trataba de decirle que estaba mal, pero yo en el fondo estaba excitadísima, y al parecer él también lo sabía) -se acercó, acerco sus labios negros y gruesos a los míos y me beso delicadamente yo le correspondí, lo bese no me importo mi hijo, yo estaba besando un chico con tatuajes mientras mi bebe estaba en mis brazos, aun nose porque eso me éxito tanto. Lo miré excitada con voz baja y le dije: -debo dejarlo en su cuna. El me dio un beso, y dijo “te espero” llevo mi mano a su paquete y debo admitir que me calentó tanto tocar esa verga pero lo que más me sorprendió, fue su tamaño , sentí como me mojaba ,mi esposo la tiene de unos 15 cm pero la de el mínimo unos 18, -ya vuelvo, me levanté en cuanto le di la espalda y sentí una nalgada fuerte, y me dijo suavito, apúrate mueve eso culo gordo y blanco, ve caminando lentamente enseñándome ese culo grandote, y solo dije, si ♥ Empine mi culo para que lo vea, fui caminando lentamente, con mi bebe en mis brazos, mientras lo miraba, él se acariciaba el paquete sin sacarlo, me lanzo un beso, yo le lancé otro beso y lo guiñe, entonces llegué a la cuna de Mark, lo deje, tenía a Enrique detrás de mí , sentía su respiración ,en cuanto deje a Mark en su cuna el me tomo de la cintura con fuerza y me pego asía el: -hay mierda no puedo creer que tenga esta carne para mí, mmmm perra -hay, yo solo gemía suavito, mi respiración se volvía cada vez más fuerte mientras el apretaba mis muslos mis piernas mis tetas, llegué a un punto en el que me deje llevar es ahora o nunca, me volteo y le dije: Me enciende que seas tan dominante hijo de puta, lo escupí , él se detuvo se rio se llevó el escupitajo de su cara a su boca y pam!, que me dio una cachetada muy fuerte no lo vi venir , casi lloro y a la vez eso me éxito mucho, me agarro del pelo me dijo , vas saber quién es tu macho hembra de mierda, me tiro del pelo , me llevo hasta la sala , yo pensaba , cometí un error?, porque mierda me excita tanto esto, me empujo a la pared, me dio una patada en el trasero no muy fuerte sino rico mi cuerpo golpeo la pared , me dio la vuelta para verme , me empezó a besar mmmm me mordía los labios mientras agarraba todo aquello que jure dárselo a mi esposo el día de nuestra boda, ahora este inútil malviviente que no me merece me está besando, estaba tan caliente , me agarraba las tetas , me empujo contra la pared , me miro yo estaba frente a él y me dijo, estas tetas grandotas lecheras son mías entiendes puerca? -si si son tuyas. -estas tetas no son de ese cabroncito, son mías, dilo!! -estas tetas no son de ese cabroncito son tuyas. -puta puerca de mierda, no sabes lo que te voy a hacer, mientras se acercaba a mí me arañaba las nalgas yo ponía cara de dolor, pero me gustaba, -quiero que llores mierda, quiero que sientas como te lastimo puta. -más mas fuerte por favor. -jejeje que puta resultaste ser aparentando ser una mujer decente moviendo ese culaso a todos sonriendo en la calle a todos los que te veían. -hay ha ha, no dejaba de gemir. -me dio otra cachetada, me escupió se sentía humillante, pero dios sabe porque me excitaba tanto ese trato estaba tan excitado, -abre esa boca puerca de mierda. Yo la abrí y me escupió fuerte cono todas sus fuerzas. Sentí su escupitajo en mi boca me lo tragué, le dije: más quiero más. -jajajajajaja puta asquerosa, abre esa boquita, yo hice caso la abrí. haaaa y el bastardo empezó a escupirme sin piedad, juntaba saliva y pam un escupitajo, y otro, lleno mi cara de su saliva, me tomo del cuello fuerte quitándome la respiración y me dijo: Eres mi amia solo mía de nadie más, si no me obedeces te voy a matar te voy a desfigurar esa carita tan preciosa entiendes, yo dije apenas casi sin voz, si, entonces me soltó me grito , arrodíllate! Yo obedecí como buena puta, yo obedecí solo quería ese pedazo de carne oscura en mi boca, nunca ni siquiera se la chupe a mi esposo ,lentamente se la saco y era enorme no estaba muy excitada, quise chuparla pero el se hizo a un lado me dijo; zorra de mierda dime la quieres? -si señor mi amo la deseo porfavor. - jajaja que puta eres toda una hembra en celo , ven de rodillas gateando hacia mi Yo obedecí higa gateando hacia el y el iba retrocediendo y yo seguía gateando y el seguía retorciendo, llegamos al cuarto de mi bebe , no se que pensaba hacer , se apoyo en la cunita y me dijo ;ahora zorra puta chúpalo; yo como loca me lancé y la chupe ese sabor a carne y su jugo algo salado me encantaba sentía como me mojaba , estaba en el cielo , el solo gemía apoyando su espalda en la cuna de mi bebe, se la chupe un rato , me tomo del pelo me dijo; chúpame mis huevos negros puerca; yo se los chupe primero uno luego otro nunca olvidare ese sabor crudo ese olor, de apoco fui bajando y chupe su entrepierna , el se excitaba y decía; hay mami hay hay así mas al fondo mete esa lengua, amaba que me hablara asi mi esposo jamás me decía nada durante el sexo , esto era nuevo y me gustaba , Entonces sentí un jalón de pelo , quería que me levante , yo obedecí , me besó mmmmm era tan delicioso me mordía me comía la boca la lengua mientras me agarraba el pelo la cara me acariciaba, entonces me dio la vuelta me empujó contra la pared yo sabía lo que venia , iba a ser follada en el cuarto de mi bebé, me bajo las calzas mmmmm suavizo con sus manos negras y rasposas, me agarro de las nalgas y sin aviso chaz! Me da una nalgada ,yo le dije shhhh mi bebe se va a despertar, entonces recibí otra , me gritó; “hablaras cuando te diga que hables perra malparida” entonces mi bebe se despertó y empezó a llorar ; yo quise decirle algo pero tenía miedo que se enojara más era muy dominante; me bajo el calzón mmmmm me acariciaba mi sexo mi vagina húmeda , sus dedos frotándome hay se sentía tan rico mientras mi bebe lloraba, entonces empezó a arrimarme su verga en mi chocho huy que rico esa verga tan cabezona, me la fue metiendo de apoco yo solo gemia y me dolía , me dolía sentir como esa verga negra se abría espacio dentro de mi, yo solo gemía era un dolor tan rico , tenia que aguantar, entonces el empezó a mover sus caderas, cada vez más rápido , que rico estaba volando no me importaba que mi bebe llorara , ha ha asi asi , el no paraba de decirme cosas era muy dominante y sabía lo que quería eso me excitaba de el; Quien es tu macho puta -tu tu eres - asi te culea ese maricón de tu marido? Dude en responderle eso, y entonces chaz, otra nalgada -dime mierda!!! Asi te culea ese maracion malparido de tu marido? - no no -no sabe culear? -no no -quien es tu macho -tu tu ha ha Me culeaba más mas rápido mi bebé lloraba no dejaba de llorar , mientras yo culeando con este chico, sabia culear muy rico, con mi marido jamás había sentido algo similar , amaba ser dominada ser una zorra, estaba tan excitada, me vine así es me vine tan rico me olvide de todo, mis piernas me temblaban, nunca olvidare como me corrí ese día, el se quitó esperó a que termine mi orgasmo, me dijo; arrodíllate puta , obedecí veía su verga en mi cara con su olor crudo y mi chocho , entonces pam, sentí su leche el primer chorro ,el gemía y pam, otro chorro y otro y así, me lo lleve a la boca mmmmmm, el se arrodillo me agarro me beso apasionadamente me parecía tan tierno, me dijo;te adoro Helen ta adoro!! -yo también Enrique mmmmmmmm continuara…… espero les guste tenia tantas ganas de contarles mi experiencia, tarde o temprano nos topamos con oportunidades así hay que saber cuando pecar un poco.

Autor: helen r Categoría: Sexo Interracial

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Mi primer interracial

2019-09-22


Hace días venía con esa idea en la cabeza, siempre hablan del pene de los negros que son grandes y deliciosos y siempre veía fotos y me gustaban, pero nunca me imaginé llegar a estar con uno, hasta que mi mejor amiga me contó que tenía unos amigos de raza que querían tener sexo con ella... Que ellos le insistían en tener relaciones y que le pagaban muy bien, pero la condición era que tenía que coger con 2 chicos y ella no se animaba ya que tenía novio, entonces yo le dije entre risas “jajajaja pásales mi número yo si me la rifo”. Lo dije en broma, creí que no lo iba a hacer, pero si lo hizo les dio mi número. Al día siguiente al ser las 2:00 pm me llegó un mensaje de número desconocido que decía. ‘Hola Eli, soy Mario…! Carolina me dio tu número y me hablo sobre ti... Me dijo que tú me podrías ayudar con una cuestión ya sabes, el dinero no es problema...!’ Yo quedé perpleja no lo podía creer, están muy nerviosa no sabía que responder me sentía asustada, pero a la vez muy excitada me puse a pensar muchas cosas referente al tema yo había estado con hombres con buen tamaño de pene, pero nunca con un famoso pene negro mucho menos con dos, sin embrago estaba muy excitada y no era la primera vez que me pagaban por sexo (es otra historia luego se las contaré) Le respondí: ‘Hola Mario un gusto!! Claro todo depende de que sería y todo ya sabes... Tú dime qué hay qué hacer y todo y yo te doy un precio’. Inmediatamente me responde: ‘El gusto es mío o al menos eso me voy a dar! Claro entiendo Eli pero ya sabes tengo que ver el material primero, envíame unas fotos a ver qué tal...’. Le envíen fotos de mis tetas de lo culo y de mi empanada y le encantaron y me puso: ‘Estas muy rica esto es lo que quiero tu solo dame el precio y lo hacemos esta misma noche… Quiero hacerlo contigo y un amigo más, en un motel por supuesto yo lo pago y en uno muy fino para que no te preocupes. Vamos a hacer un trío queremos: Anal, vaginal, mamadas, que tragues leche, sexo duro, toda la noche te recogemos a las 8:00 pm y amaneces con nosotros que dices…??’ Me quedé impactada al ver ese mensaje no sabía que hacer una parte de mi decía que sí y la otra que no... Al pasar una media hora le respondí: ‘Claro acepto, te cobro 3000 dólares’. Creí que iba a decir que es mucho dinero e iba a decir que no. Para mi sorpresa acepto, dijo que si y que me recogía a las 8:00 pm. 5 horas después estaba muy nerviosa no sabía que ropa utiliza ni cómo maquillarme ni nada hasta que decidí utilizar un vestido negro y solo usé encrespador y un poco de base… Ellos llegaron por mí en un auto muy moderno y lujoso color gris con todos los vidrios negros, me monte atrás y saludé a los 2 hombres a Mario y el otro se llamaba Jorge y ellos fueron a un supermercado yo los espere en el auto, cuando llegaron llevaban unas cervezas y mucho licor y nos dirigimos a al motel ya no tenía vuelta atrás. Cuando entramos al motel nos bajamos del carro Jorge entro primero con las cervezas y el licor mientras yo entre detrás de él y Mario atrás mío, Mario me pego una nalgada y cuando nos acomodamos Mario me empezó a besar y a quitarme el vestido y la ropa interior cuando quedé completamente desnuda él se quitó el pantalón y yo se la empecé a manar era inmensa una verga negra con huevos gigantes muy gruesa no me cabía en la boca La de Jorge era igual, Jorge me puso en 4 y me metió la verga sin avisarme me dolió mucho y empecé a gemir y a llorar le intentaba decir que se detuviera pero Mario me empezó a follar la boca hasta que se detuvo y él también me empezó a follar uno por el culo y el otro por la vagina yo lloraba y les decía que pararan pero no me hacían caso me decían ‘ahora aguantas puta’ y me escupían eso me estaba excitando y el dolor disminuía poco a poco me follaron por un gran rato hasta que me pusieron de rodillas y me hicieron que se las chupara hasta que se regaron yo no lo podía creer estaba mamando 2 enormes vergas negras esa leche sabía muy rica me inundaron la boca me llenaron las tetas y toda la cara de semen... Me fui a bañar y al pasar si acaso 10 minutos ellos entraron a la bañera y me hicieron suya otra vez y cogieron tan delicioso en el baño yo solo gritaba y gemía como una loca de tanto placer hasta que ellos volvieron a terminar pero esta vez en mi culo y ya no aguantaba las piernas y me senté en el baño ellos tomaron una cerveza y yo me quedé ahí por un rato yo creí que ya había acabado ya eran las 2:00 am y pensaba que todo había acabado… Pero no fue así, me llevaron alzada hacia la cama y me dijeron ‘esto no acaba aquí putita recuerda que eres nuestra hasta las 8:00 am’. Y me siguieron follando ellos no se cansaban. Esta vez fue más duro y más intenso ellos no paraban de follarme y me daban nalgadas muy fuertes me escupían y me trataban mal y me agarraban del cuello eso me excita mucho fueron acabado a las 5:00 am yo estaba exhausta y ellos salieron me tiraron 3 fajos de billetes cada uno con 1000 dólares lo cumplido. Yo creí que todo había acabado, pero ellos regresaron a eso de las 6:00 am ya estaba claro yo estaba dormida con mi ropa interior y ellos me despertaron y me siguieron filmando yo estaba asustada creí que nunca me iban a dejar solo miraba el reloj deseando que fueran las 8:00 am y al ser las 7:55 am ellos se detuvieron llenando de leche mi rostro y tetas y me dijeron bien ello puta si aguantas y me tiraron 2000 dólares más y se fueron. Yo quedé exhausta, me dormí llenan de semen y desnuda, desperté a las 2 de la tarde con un dolor inmenso en la vagina y culo no aguantaba las piernas. Pedí un Uber y me fui hacia mi casa, el dolor duró un par de días y no salí de mi casa y ni cogí hasta unos días después de que desapareció el dolor. Espero que les guste, gracias.

Autor: Eli Montero Categoría: Sexo Interracial

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Mi madre y mi hermana fueron violadas ante mi

2019-09-19


Aun recuerdo con claridad lo que ocurrio aquel dia, mi padre se habia ido a una reunion de trabajo fuera de la ciudad y tardaria en llegar bastantes horas, probablemente no llegaria hasta entrada la madrugada. Mi madre, mi hermana y yo nos quedariamos solos en casa durante todo el dia y esa idea era bastante aburrida asi que decidi llevarmelas a las 2 al teatro, mi madre y mi hermana se arreglaron, parecian hermanas, mi hermana tiene 18 años, es 2 años menor que yo, mi madre tiene 42 pero se conserva francamente bien para su edad. El teatro termino pronto, fuimos a cenar y después ibamos para casa, al llegar me extraño que las luces estuvieran encendidas, mi madre y mi hermana aseguraron que ellas no se las habian dejado, asi que no le di importancia, ellas entraron primero y yo me quede metiendo el coche en el garaje. Cuando entre en casa recibi un fuerte golpe en la cara que me tiro hacia atrás, no pude reaccionar y 2 hombres se lanzaron sobre mi atandome de pies y manos con unas cuerdas como las que se usan para atar las cajas en las mudanzas. "Parece que tenemos visita antes de lo esperado" Mi madre y mi hermana estaban muy asustadas, estaban sentadas en el sofa y no tardamos cuenta en darnos cuenta de que esos tipos estaban alli desvalijando la casa cuando nosotros entramos les estropeamos el plan pues desde luego no debian pensar que se encontrarian con nadie en toda la noche. Yo sabia que no podiamos hacer nada, faltaban varias horas para que mi padre llegara y aunque aquellos hombres solo llevaban una especie de barra de metal, eran 3 y yo no podria hacerles frente aunque me desatara de mis ligaduras. Los 3 tipos eran bastante grandotes y sobre todo fornidos, uno de ellos era negro y los otros dos blancos, muy blancos, era curioso verles al lado del negro que era muy oscuro. "Bueno, como imaginaran estabamos aquí echando un vistazo pero nos han interrumpido asi que tendran que recompensarnos" Yo imaginaba que esas palabras no significaban nada bueno, el tipo se dirigio a mi madre y a mi hermana y les pidio que se besaran y tocaran, la verdad es que me extraño bastante, en vez de violarlas, parecia que solo queria que se tocaran entre ellas, mi madre les suplico, les dijo que ella haria lo que quisieran pero que no hicieran nada a mi hermana, los tipos se negaron y el negro, que parecia el mas fuerte y el que llevaba la voz cantante dentro del grupo, volvio a insistir a mi madre en que ella y mi hermana se tocaran sino queria que se enfadaran y usaran la barra de metal con nuestras cabezas. Desde luego aquel sujeto parecia hablar en serio y no tenia dudas de que nos mataria a palos si quisiera, con timidez, pero sabiendo que se jugaban la vida, mi madre y mi hermana se dieron un beso en la boca, luego mi madre le bajo los pantalones y las braguitas a mi hermana, fue besandola todo el cuerpo hasta llegar a su culito, el cual beso con amor de madre. Aquel tipo las ordeno desvestirse por completo, aquella vez fue la primera que vi a mi madre y a mi hermana desnudas, mi madre estaba bien para su edad, tenia unas tetas firmes y un buen culito, pero mi hermana era espectacular, no imaginaba que a sus 18 años tuviera esas tetas tan perfectas y ademas ni un solo pelo en sus partes intimas, las dos se tapaban como podian pero aquel negro las dio un par de bofetadas a cada una. "Es que no entendeis, quiero que os porteis como 2 putas o me lio a palos con los 3" Mi madre se echo sobre el sofa y abrio sus piernas, mi hermana bajo su cabeza hasta el coño de mi madre y comenzo a lamerlo, mama emitia algun gemido, lo que me parecio asqueroso francamente, se suponia que esos cabrones las estaban obligando a follar delante tanto mia como de ellos pero mama parecia que no se lo pasaba del todo mal con la lengua de su hija urgando en su vagina. Luego fue mi hermana la que se abrio de piernas dejando su conejo libre para que mama lo degustara, al igual que habia echo mi hermana, mama chupo mientras los tipos no quitaban ojo de encima de los cuerpos de mi madre y hermana. "Asi me gusta nenas, lo haceis muy bien pero se esta haciendo tarde" Esas palabras me dieron esperanza, suponia que después del espectáculo lesbico que acababan de presenciar, los 3 tipos se irian de alli sin hacernos nada pero como pude comprobar, los muy cabrones tenian otro planes. "Vaya ricas que estan tu mami y tu hermana chavalin, nos han puesto tan calientes que deberas disculparnos pero nos las vamos a follar aquí mismo" Cuando oyeron eso, mi madre y mi hermana se unieron en una suplica a aquel tipo, mi madre dijo que era una mujer casada, que por favor se llevaran lo que quisieran pero que no nos hicieran nada, que su marido no tardaria mucho en llegar. "No se preocupe señora, mis amigos y yo no tardaremos mucho, aunque no se si para cuando terminemos, su esposo podra entrar por la puerta de la cornamenta que llevara puesta" Los otros 2 tipos rieron con el asqueroso comentario que su jefe acabada de decir. Los 3 tipos se desnudaron y lanzaron su ropa sobre mi. "Guardanos la ropa muchacho mientras nos follamos a tu mami y tu hermana" El cabron del negro tenia una polla que hacia honor a la leyenda sobre su raza, debia medir mas de 22 centimetros y las de sus compañeros parecian diminutas ante la suya. El jefe se fue a por mi madre y la ordeno portarse bien y ser una chica buena, ella estaba sentada en el sofa desnuda y aquel negro la levanto las piernas mientras su compañero obligaba a mi hermana a ponerse de rodillas ante su miembro, mi hermana se negaba a acercarse a la polla de aquel tipo hasta que el la dio un manotazo en la barbilla. A mi hermana no le quedo otra que coger la polla del tipo y comenzar a lamerle los cojones como el le habia ordenado, luego paso a chuparsela y mientras mi hermana se la mamaba, el se entretenia tirando de los pezones de las tetas de mi hermana. Cuando se canso de la mamada, la puso en la alfombra, cerca del sofa donde estaban mi madre y el negro y la puso a 4 patas, se la metio de un golpe en el coño y mi pobre hermana casi se cae de cara al sentir la polla de aquel tipo al entrar en ella. Yo comence a gritarles e insultarles hasta que el negro se dirigio a mi. "Chaval, portate bien y mira tranquilo como nos follamos a tu madre y a tu hermana o lo mismo decido darte por el culo a ti, estas advertido". Eso hizo que me callara al momento, pensar en ver como aquellos tipos violaban a mi madre y mi hermana me revolvia las tripas, pero pensar en que lo hicieran conmigo me helaba la sangre. Poco después el negro se echo sobre mi madre y puso las piernas de ella por encima de sus hombros, de este modo pudo hundir su polla en el coño de mi madre sin ningun impedimento, para mi sorpresa mi madre no dijo nada excepto. "Ummmm" al sentir como la polla de ese negro se insertaba centímetro a centímetro en su interior. Me asqueba la escena pero no podia hacer nada, algunas lagrimas caian por mis mejillas pero yo no podia evitar la violación. El tipo que se follaba a mi hermana, la sujeto del cuello como si fuera un caballo, de este modo podia arremeter con mas fuerza en su coño mientras su otro compañero miraba como el negro follaba a mi madre. Luego levanto a mi hermana del sofa y se sento el, le dijo a mi hermana que se sentara sobre el, mi hermana se inclino ante dandole la espalda y se sento sobre su polla. El negro tambien cambio a mi madre de postura y la situo a 4 patas mirando hacia mi. "Venga chavalote, veras que divertido cuando de por el culo a tu mami" La cara de mama se congestiono al sentir la punta de aquella enorme polla en su culo, el tipo fue empujando poco a poco y mi madre no hizo gesto alguno de dolor hasta que el negro consiguio meterle toda la polla en su culo. " Venga zorra, dile a tu hijo como te gusta que te encule o me enfadare con vosotros" Mama me miro y sin pestañear empezo a decir vulgaridades que nunca olvidare. "Claro que si, me encanta que me metas esa enorme caña por el culo, follame el culo negrito mio, rompeme el culo, enseñale a mi niño como me enculas, dame duro que me encanta". Por un momento dude de si lo que mi madre me decia era por estar obligada por el negro o si de verdad le estaba gustando que aquel tipo martilleara su culo con mas de 20 centimetros de polla. "Jefe, yo tambien quiero follarme a esa mami" El unico tipo que todavía miraba se tumbo en el suelo y sin mediar palabra mi madre se fue hacia el, me dejo helado cuando sin que nadie le dijera nada, ella solita se sento sobre la polla de aquel tipo que se clavo por completo en el coño de mi madre mientras el negro se puso de pie y decidio follarle la boca mientras su compinche follaba el coño a mama. La polla del negro no cabia en la garganta de mama, ella intentaba mamarle la polla lo mejor que sabia y procuraba metersela hasta el fondo pero la daban arcadas, solo entraba media polla y me daba un asco terrible ver como el negro cañon de ese tipo salia y entraba de la boca de mi madre, llenandole la boca por completo, inchando su boca hasta que aquella polla salia de dentro totalmente ensalivada. El que se tiraba a mi hermana no quiso ser menos que su jefe y decidio probar tambien su culito, mi hermana seguia saltando a horcajadas sobre la polla de aquel tipo y en uno de los movimientos saco su polla del coño de mi hermana y apunto a su culo, fue ella, la pobre la que con su impulso se ensarto por completo la polla de aquel tipo en su estrecho culito, ella si que dio un gran grito al sentir como esa butifarra entraba en su ano pero la muy zorra, no tardo ni un par de embestidas en comportarse como mi madre y a ella ni siquiera se lo habian pedido. "Joder que bien follas, nunca me habian dado por el culo, pero me encanta como lo haces tu, mi culo es todo tuyo machote, follame el culo hasta que revienten tus pelotas" Comence a llorar, mas que de impotencia, de rabia, aquellos tipos se estaban follando a mi madre y a mi hermana pero nadie diria por las cosas que ellas decian que estaban siendo violadas, mas bien parecia que se lo pasaban en grande con aquellas pollas en sus agujeros. Dejaron que mi madre se pusiera de rodillas y tanto el negro como su compinche se acercaron con sus pollas en la mano, no dijeron nada, mi madre se abalanzo sobre ellas y empezo a chuparlas como si le fuera la vida en ello, las ensalibaba con pasion, alternaba las pollas en su boca, chupando con locura. "Que ricas bananas, estas son las 2 mejores pollas que me he comido en mi vida, y eso que he comido unas cuantas pollas" Que demonios le ocurria a mi madre, pq decia esas cosas, menuda guarra estaba echa. "Muy bien cielo, me alegra que te guste comerte mi polla, luego te dejo mi telefono y siempre que tu hijo o tu querias polla nos llamais y podreis comer tanta polla como gusteis". Los otros 2 cabrones rieron la gracia de su jefe. Luego pusieron a mi madre a 4 patas y mientras el jefe volvio a encularla, fue su compañero el que recibia la mamada de mi madre. Luego cambiaron de papeles, los que follaban a mi madre se fueron con mi hermana y el que se estaba trajinando a mi hermana se sento junto a mi madre y agarro su cabeza hasta llebarla a su polla. Mi hermana fue ensartada tanto por la polla del negro como por la de su compañero, aunque el negro se tuvo que conformar con el coño de mi hermana puesto que no pudo encularla ante la imposibilidad de metersela por ese culito tan estrecho, la follaron al tiempo durante 5 minutos mientras ella gritaba. "Os siento entrar a la vez, me encanta, me vais a desgarrar pero me encanta cabrones". No aguantaron mucho mas y echaron a mi hermana sobre el sofa, agitaron sus pollas hasta que los 2 se vinieron encima de mi hermana, poniendola perdida todo el cuerpo, sobre todo la cara donde fueron a parar varios chorros de semen. El negro no la dejo limpiarse y saco de una mochila un movil de esos que hacen fotos, le hizo un par de ellas a mi hermana y luego la dijeron que ya podia limpiarse, pero que antes les trajera unas cervezas, que aun no habian terminado con mama. Mientras bebian las cervezas se reian de mi. "Como follan tus chicas machote, mama es una fiera" "Mira como goza de la enculada de mi colega" En efecto, en el mismo sofa, su amigo seguia follando a mi madre, ahora por el culo, ella era misma la que se sentaba sobre la polla de aquel tipo mientras se ayudaba sujetandose de las rodillas de el. Cuando los otros dos terminaron la cerveza, tenian el ímpetu renovado, mi hermana se dedico a pajearles sin mediar orden previa de ellos, definitivamente ella tambien era una zorra. Luego el negro se pidio a mama que se sentara sobre el, de cara a el, queria ver sus tetas botar sobre su cara mientras se las chupaba, el otro tipo se puso de pie en el sofa con su polla a la altura de la cara de mama y el otro por detrás. De esta forma mi madre tuvo sus 3 agujeros ocupados por completo, no le cabian mas pollas en el cuerpo, el coño estaba ocupado por el negro que clavaba su polla cada vez que mama subia y bajaba, el otro recibia una mamada mientras el otro disfutaba enculando a mi madre al tiempo que el negro la follaba el coño. "Ummmmmm, cuantas pollas para mi sola, me encanta, follarme duro y sin parar" Duro ya lo creo que la follaron pero tuvieron que parar cuando vieron que se iban a correr, la guarra de mi madre volvio a sorprenderme. "Correros dentro, quiero sentir vuestra leche en mis entrañas" El jefe se nego en rotundo, no era tonto y aseguro no querer dejar rastro de nada. "Pero no te preocupes, puede llegar a tus entrañas via oral" Ella se arrodillo en el suelo y ellos la rodearon con sus pollas, mama se las meneo hasta que de forma casi simultanea los 3 se corrieron en la boca y la cara de mi madre, la muy zorra trago lo que pudo aunque quedo bastante en su cara. El negro tambien fotografio la cara llena de semen de mi madre y a mi hermana y mi madre chupandose la cara, lamiendose los restos de leche la una a la otra. Los 3 tipos se vistieron y les dieron las gracias, dijeron que las fotos estarian bien guardadas siempre y cuando ellas estuvieran calladitas. Cuando los 3 se fueron, mi madre y mi hermana me desataron llorando, decian que sentian mucho todo, que lo habian tenido que hacer para que no nos hicieran daño, pero yo se que es mentira, nadie dijo nada a mi padre de lo ocurrido pero hace menos de una semana pille a mi hermana y a mi madre en su habitación, no pude ver lo que hacian pero si escucharlas. "Te acuerdas de la polla del negro, vaya cañon, era genial sentirla entrar y salir de mi culo" "Ya lo creo mama, pero las otras 2 no se quedaban atrás verdad" Vaya 2 zorras tenia en la familia y hasta ese dia nunca lo habia imaginado.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Interracial

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Independizarse

2019-09-16


Imaginaba que vivir solo le permitiría llevar una vida sexual más activa; lo que no podía sospechar es que ocupándose de las cargas de la casa conocería a su compañera de juegos sexuales. Pensaba yo que independizarse, irse a vivir solo, permitiría llevar una vida sexual más amplia, menos controlada, sin tener que dar explicaciones sobre quién es la chica que te acompaña, o porqué no es la misma que la semana anterior. El hecho de vivir en solitario también conllevaba otras obligaciones tales como hacer la compra, la comida o la colada, cargas ínfimas si se comparan con la posibilidad de practicar un folleteo sin restricciones. Lo que no podía ni sospechar era que cumpliendo con estas obligaciones iba a dar con quién compartir mi vida sexual en mi nuevo apartamento. Y es que fue haciendo la compra, en la cola del súper concretamente, donde encontré a la chica que me tiene más que enganchado. Había bajado a un supermercado cercano para hacer la compra semanal, que en mi caso se limitaba a cuatro o cinco envases fáciles de preparar y baratos, cuando al situarme en las cajas para pagar, reparé en la mujer que estaba delante de mí, o a decir verdad, reparé en su tremendo culo. La dueña de aquellas posaderas firmes y rotundas era una mujer negra, de unos 30 años, que sacaba su compra de la cesta. Aunque nunca me habían atraído especialmente las mujeres de piel de ébano, y me gustaran más las de mi edad (23 años entonces), en aquel momento su culazo me tenía cautivado. Agachándose delante de mí para sacar su compra de la cesta y ponerla sobre la cinta de la caja, su trasero se me presentaba irrechazable, en pompa, firme, duro, casi reventando el pantalón vaquero que vestía aquella mujer. Teniéndolo ahí, a escasos treinta centímetros, tan a mi merced, todavía no me explico como me contuve y no apoyé mis manos sobre sus rotundas nalgas. Creo que esta contención, al final acabó resultando premiada. -“16.90”- dijo la voz seca de la cajera sacándome de la absorta contemplación del paisaje que se dibujaba donde acababa la espalda de esa negra. Reaccioné al oír a la cajera repetir el precio. Todavía no era mi turno, sino el de la dueña de ese culazo. La mujer miraba en su bolso, rebuscando la cartera, nerviosa. Sacaba todo lo que llevaba pero seguía sin encontrar el dinero. -“Olvidé mi monedero”- dijo por fin con un gracioso acento caribeño pero con rostro de preocupación. La cajera la miró con gesto de pocos amigos, como diciendo que ese no era su problema. La dueña del mejor culo que haya visto nunca volvía a mirar en su bolso mientras la cajera miraba la cola que se estaba formando. -“Voy y le traigo el dinero en un momentico”- sugirió la clienta, pero ante la poca conformidad que expresaba la cara de la cajera, decidí intervenir. -“Cóbrese”- dije estirando el brazo y mostrando el billete que llevaba preparado para pagar mis compras. Las dos mujeres me miraron. La cajera no sabía si coger el dinero y esperaba la conformidad de la mujer, y ésta me decía que no me molestase, que vivía allá cerca y que si le guardaban las bolsas ella volvía en cinco minutos. Insistí: “Cóbramelo”. Ahora sí la cajera cogió el billete y preparaba las vueltas. Mientras la mujer del culo perfecto recogía las cosas que había sacado de su bolso al buscar el dinero, a la cajera, que iba con prisas para que se no le hiciese aun más larga la cola de clientes, le dio tiempo a pasar mi compra y cobrarme. La verdad es que no sé porque lo hice. No sé si fue un gesto de caballerosidad, si esperaba algo a cambio, o simplemente lo hice porque la espera en la caja comenzaba a ponerme nervioso. Lo que si sé, es que este gesto fue el detonante de todo lo que vendría después. Aquella mujer no paraba de darme las gracias, con una sonrisa blanca en su boca que contrastaba con su piel oscura. El supermercado está en un sótano de un centro comercial y mientras caminábamos hacía la salida ella me insistía en que la esperase cinco minutos, que iba al banco y me pagaba. Yo decía que no, y ella decía que si. Dejé que pasara delante de mí en las escaleras mecánicas, ya que yo me sentía más que pagado si veía su trasero por pocos segundos más. Fuimos saliendo a la calle y la mujer seguía empeñada en pagarme. Yo le decía que no importaba, que no se molestase. Vi que iba muy cargada con las bolsas y aunque ella no quería que le ayudara en eso también, acabé por cargar con sus bolsas. No paraba de darme las gracias, y me pedía por favor que la esperase, que iba al banco para sacar dinero y pagarme, pero yo seguía insistiendo que no hacía falta. Al final, acabó dándose por vencida. -“Bueno, si no quieres que te pague, al menos me permitirás que te invite a un café”- dijo. A esa invitación no me pude negar, aunque no reparé en que si ella no llevaba dinero, al final el café lo iba a tener que pagar yo. Seguimos caminando por la calle, cuando de pronto ella se detuvo en un portal. Al verla, yo también me detuve. Iba a devolverle las bolsas de su compra, a despedirme y a ver por última vez su magnifico trasero cuando ella dijo: -“¿Subes y nos tomamos ese café?”. Yo no esperaba que el café fuera en su casa, pero me gustaba la idea, y más después de ver la sonrisa que se dibujó en su rostro cuando me hizo la invitación. Abrió el portal y pasé. Subimos en ascensor a pesar que sólo vivía en un segundo. Era un apartamento pequeño, más o menos como el mío, que estaba un par de calles más abajo. Todo estaba recogido, ordenado. Había muchas fotografías de ella con una niña de unos 8 o 10 años, su hija supuse. Me pidió que dejase las bolsas de la compra en la cocina y que la esperase. Así lo hice. Dejé las cosas sobre la mesa de la cocina y la esperé. No sé donde se había metido, pero me parecía que tardaba. Miré hacia el salón, y a través del reflejo de un espejo la vi. ¡Se estaba cambiando de ropa sin siquiera cerrar la puerta de la habitación! De espaldas a mí, casi a oscuras, lo que más resaltaba era la blancura de unas bragas de las de toda la vida que cubrían ese tremendo culo que había llamado mi atención unos minutos antes en la cola del súper. Seguí mirando en silencio como ella se quitaba los pendientes, los dejaba sobre la mesilla, y se metía por la cabeza una prenda de vestir que estaba a medio camino entre un vestido veraniego y una bata de casa. Cuando terminó de abrochársela y supuse que volvía, dejé de mirar y me senté en una silla como si no me hubiera enterado de nada. Me preguntó cómo quería el café. Le dije que si podía ser una cerveza, y ella dijo que claro que si. Sacó de la nevera dos latas, una de cerveza para mí y otra de refresco de cola bajo en calorías para ella. Se sentó al otro lado de la mesa y empezamos a hablar. Bueno, casi siempre hablaba ella, y lo hacía mucho y muy rápido. Entre su hablar apresurado y que yo prefería imaginar su cuerpo semidesnudo bajo el vestido, apenas me enteré de que se llamaba Carla, que era de la República Dominicana, que se había casado con un hombre de acá que la dejó al poco de que ella se quedara embarazada. Sus palabras confirmaron mi idea de que la niña de las fotos era su hija. Charlamos un rato más, bebiendo de vez en cuando pequeños tragos de nuestras respectivas latas, hasta que pasado un rato ella se incorporó para empezar a recoger la compra, que continuaba dentro de las bolsas en el lugar exacto donde las había depositado. Si tenía que colocar algo en un estante alto yo la ayudaba para poder estar cerca de su cuerpo. Con un par de cajas de leche en la mano ella pasó junto a mí. La cocina era estrecha, y yo siempre estaba en medio. Me medio retiré para permitirle pasar, pero no había suficiente espacio. Tuvo que pasar de lado, dándome su espalda. Fue un segundo, incluso menos, pero su culo grande y poderoso se rozó con mi cuerpo, con mi sexo. Yo lo viví cómo si fuera a cámara lenta. Mi paquete entrando en contacto con su trasero, rozándose, cayendo después en el espacio entre sus nalgas, y volviendo a rozarse con su otra nalga. Es cierto que yo no había hecho todo lo que podía por apartarme, pero juraría que ella tampoco. Carla me miró de reojo sonriendo picaramente. Estoy seguro que los dos dejamos que nuestros cuerpos se rozaran a propósito, queriendo dar un paso más pero sin saber cómo hacerlo. Ella debía volver a coger más cosas de las bolsas, y tenía que pasar otra vez junto a mí. Esta vez lo hizo de costado pero dándome la cara, mirándonos de frente. Repitió la operación un par de veces más, pasando tan cerca de mí que acabábamos rozando nuestros cuerpos, ya fuera su culo o su bajo vientre lo que pasaba a milímetros de mi sexo. En una de estas no pude aguantar más y caí en sus provocaciones, porque efectivamente era eso lo que quería hacer Carla pasando una y otra vez junto a mí. Venía de cara. Con un rápido movimiento la rodeé con mis brazos y girándola la encerré entre mi cuerpo y la encimera de la cocina. Acerqué mi cara a la suya, mis labios a su boca. Nos besamos con furia, como queriendo recuperar el tiempo que habíamos perdido tonteando en ese juego de tocar nuestros cuerpos. La levanté y la senté sobre la encimera, junto a la fregadera. Sin dejar de besarnos mis manos torpes trataban de ir soltando los botones que cerraban su vestido. Cuando al desatar el tercer botón aparecieron sus pechos grandes y ligeramente caídos sin la protección del sujetador, no pude reprimirme y los apreté entre mis manos con toda mi fuerza. Ella me besó todavía con más furia. Pellizqué por última vez sus pezones y mis manos siguieron bajando por el cierre de su vestido. Su vientre no era plano ni perfecto, pero me encaminaba hacia su sexo, así que mi mano se fue deslizando por él hasta llegar a esas bragas blancas con las que le había visto hacía unos minutos. Mi mano dibujó la forma de su vulva sobre la ropa, y apretando conseguí que ella gimiera por primera vez. Estábamos excitados y ninguno de los dos quería negarlo. Retiré como pude sus bragas y mi cara se refugió en la negrura de su sexo. Mi lengua iba del frío de la encimera imitando a mármol sobre la que Carla estaba sentada al calor húmedo de su coñito. Sus labios se abrían al pasar de mi lengua, dejándome ver en primerísimo plano su vagina rosácea, y mi nariz servía para que ella frotara su clítoris. Así estuve comiéndome su sexo, haciendo que su coño se humedeciera a medida que mi lengua se secaba y se impregnaba de su vello púbico. Ella apretaba mi cara contra su cuerpo, y cuando lo hizo con más fuerza supe que se iba a correr. Mi lengua abrió sus labios, se introdujo por su vagina y recibió los frutos de ese orgasmo. -“Me corro, me corro”- gritaba Carla, aunque el regusto de su flujos vaginales en mi boca me hacía comprobar que ya se había corrido. La levanté en brazos, dejando caer al suelo de la cocina su desabrochado vestido. Ella se enrolló con sus piernas a mi cuerpo. Nuestras cabezas quedaron frente a frente. Nos besamos con furia dejándonos llevar por la pasión del momento. Quería que Carla conociese el sabor de su cuerpo a través de mis besos. Entrelazados y sin dejar de devorarnos la boca fuimos saliendo de la cocina, cruzamos el salón y entramos directos a su habitación, donde la había visto desvistiéndose minutos antes. La dejé en el suelo, me quité la camiseta y me tumbé sobre la cama todavía vestido de cintura para abajo. Ella acercó su cuerpo brillante al mio. Con un sabio movimiento de su mano soltó mi cinturón, luego el botón del pantalón y muy lentamente fue bajando mis pantalones. Posó sus pequeñas manos sobre el paquete que se anunciaba bajo mi calzoncillo. Yo a esas alturas estaba tremendamente excitado y no necesitaba mucho más para terminar de ponerme a tono, pero sus manos sobre mi sexo, consiguieron hacerlo crecer aun más. Yo mismo me quité el calzoncillo, en un gesto que pedía calladamente que empezara a trabajar mi polla como yo había hecho antes con su coño. Dicho y hecho. Carla fue bajando muy lentamente su cabeza, acercándola a mi sexo, mientras no dejaba de mirarme con una pícara y brillante sonrisa en su rostro. Tímidamente su lengua rozó mi glande provocándome un primer suspiro. Repitió la operación otra vez, y otra, y todavía una más. Su lengua repasaba mi glande, sin siquiera enmarcar con sus gruesos labios mi pene, pero la constante repetición de ese gesto me acercaba más y más al orgasmo. Quería aguantar todavía un poco más, llevar yo el ritmo, así que agarré la cabeza de Carla con ambas manos y poco a poco, venciendo su resistencia inicial, hice que tragara buena parte de mi rabo. El húmedo calor de su boquita, el roce de mi glande con sus labios…me iba embalando, haciendo que con mis manos en su cabeza, ella me la mamara más y más rápido. Si sentía demasiado próxima la eyaculación tan sólo descansaba unos segundos que servían también para que Carla recuperara el aliento, y acto seguido volvía a empujar su cara contra mi sexo. Así estuve durante un rato, hasta que sentí la necesidad de correrme, y el deseo de hacerlo en su boca. Inicié una nueva tanda, sólo que esta vez en lugar de despegar su cara de mi pubis, retuve su cabeza entre mis manos haciendo que tragara todo el semen que expulsaba. Fue bestial. Desde luego la mejor sesión de sexo oral de mi vida, y una de las mejores de toda, hasta entonces corta, vida sexual. Su cabeza retenida entre mis manos, con más de media polla en el interior de su boca, llenando de mi leche su garganta…Carla se atragantó, tosiendo al sentir de pronto toda su boca inundada con mi orgasmo. No sabía cómo podía reaccionar ella, porque pocas chicas conocía a las que no les importara que te corrieras en su boca. Mis dudas sobre su reacción desaparecieron cuando, con una pastosa mezcla de saliva y semen en su boca, dijo: -“Quiero que me folles”. Yo encantando de cumplir sus deseos, que eran también los míos. Me acababa de correr, pero sentía que tenía fuerzas para repetir varias veces más. Me incorporé e hice que fuera ella quién se tumbara boca arriba sobre su cama. Carla se acomodó, abriendo al máximo sus piernas, ofreciéndome su sexo, que si bien no se veía bello, si que aparecía ante mi mirada como irrechazable. Sin preparárselo previamente, sin lubricación, me situé entre sus piernas, acerqué mi cuerpo al suyo, y en un rápido movimiento, se la clavé entera. Carla torció el gesto. No dijo nada pero estoy seguro de que le dolió. Hacía ya unos minutos que se había corrido y su vagina había vuelto a secarse. Sospecho que ninguno de los dos, al menos yo, teníamos demasiadas oportunidades de follar, así que no era cuestión de quejarse por unas pequeñas molestias. Además su cuerpo enseguida empezó a segregar lo que tenía que segregar. Bastaron mis torpes movimientos adelante y atrás para que la vagina de Carla se humedeciera. Ella no paraba de gemir. Alternaba suspiros y pequeños grititos. Sus manos rodeaban mi cuerpo, abrazándose en mi espalda, como queriendo retenerme. No hacía falta que lo hiciera. Yo estaría en su interior por los siglos de los siglos, o al menos hasta que me corriera una vez más. Respirándonos a la cara, el sudor que resbalaba por mi cuello caía sobre su piel negra brillante, tan sólo iluminados por la luz solar que se colaba a través de las rendijas de una persiana sin terminar de bajar. Flexioné hasta que la flacidez de los músculos de mis brazos dijo basta. Caí sobre su cuerpo, pero no deje de mover mis caderas. Un golpe, otro. Sin dejar de penetrarla. Su vagina se había acostumbrado al tamaño nada exagerado de mi polla. Tanto se había habituado que al poco Carla se corrió de nuevo. Al sentir su coño inundado, paré en seco. Saqué mi polla enrojecida de su cuerpo. Mis manos se posaron en sus caderas. Quería girarla, ponerla de espaldas a mí. Ella adivinó mis intenciones cuando dijo “por el culo no”. Yo la había oído perfectamente, pero hice cómo que no. La giré completamente, levanté sus caderas, y dije para mi mismo: “por el culo sí”. Ayudado por ambas manos y haciendo una notable fuerza separé esas rotundas nalgas que, apenas media hora antes me habían llamado poderosamente la atención en la cola del súper. Carla apenas debió notar que estaba follándome su culo. Solamente pude meter la puntita, el glande. El tronco de mi verga quedaba preso entre sus negras y rotundas nalgas. Al primer empujón me corrí. Su estrecho agujero cerrándose al paso de mi pene era demasiado para mí. Descargué todo el semen que quedaba en mis testículos en sus entrañas. Ella sabía que había contradicho su orden, pero no rechistó. Es más. Al acabar me premió con un beso de su boca grande y seca. Reposamos apenas unos minutos. Luego me vestí y me marche antes de que llegara su hija y Carla tuviera que inventarse una explicación más o menos convincente sobre mí. Desde aquella vez nuestros encuentros poco menos que se han institucionalizado. Ya no necesitamos encontrarnos por sorpresa en el supermercado, ni tengo que pagar su compra porque ella olvidó el monedero. Tan sólo hace falta una llamada, o presentarse en casa del otro cuando sabes que esta solo, para paliar nuestras soledades con un poco de conversación y algo de sexo. No es exactamente lo que yo estaba esperando cuando decidí emanciparme, pero es sexo al fin y al cabo. Además es sexo con la dueña del mejor culo de todo el barrio.

Autor: elamanuense Categoría: Sexo Interracial

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NARCOSXXX

Turista I

2019-09-15


El verano, en Barcelona, se llena de turistas, asiáticas, inglesas, coreanas, chinas, americanas... estar de vacaciones es una oportunidad para que se desaten bajo la impunidad de no ser conocidas, sin familia ni parejas... Martes, dia soleado, decido pasear por el centro de Barcelona, estos dias las Ramblas estan llenas de turistas... pantalon corto de Mango, elastico que marca el contorno de mi polla, color camel... la compra más amortizada de este verano... polo blanco y tenis tambien camel, gafas de sol, cartera llena y a pasear... Disfruto paseando, sin rumbo ni objetivo concreto, solo cruzarme con miradas morbosas, vesturiarios sexys, parejas interesantes.... Llevaba una hora asi cuando me cruce con ella... menuda, melena al viento y un vestido largo y floreado con la espalda al aire y un corte central que le llegaba hasta la entrepierna. Mis ojos verdes se clavaron en sus rasgados ojos, sin apartarnos la mirada, sin detenerse.... aquellos segundos marcaron el objetivo. La seguí. Un segundo cruze y observé unos pequeños pezones puntiagudos que se marcaban en la tela dels vestido y cada paso que daba la falda se abria peligrosamente... otra observación me hizo imaginar que no llevaba ropa interior... como yo... se me notaba mi dureza ya. Sexy, tremendamente sexy, se sabía observada y se notaba que le gustaba... me fuí haciendome el encontradizo, ella no apartaba la mirada. Se iba parando en los escaparates, y yo tambien, nuestras miradas se encontraban en e reflejo del escaparate... me encantan estos juegos...En una callejuela cerca de la calle Ferran, me adelanté y entré en la tienda Natura, ella también... me fuí a fondo haciendo que observaba unas velas de una estanteria... se colocó a mi lado, sin mirarla, me puse de lado, el bulto era visible, ella empezó a coger velas, yo no me moví y nuestros cuerpos estaban muy cerca, adelante mi pelvis y la acerque al estante, su mano quedó a milimetros de mi polla dura marcada en el pantalón. No movió su mano... notaba su respiración agitada, sus pezones amenazaban romper el vestido... yo si moví ficha y mis dedos acariciaron furtivamente sumuslo a través del corte de la falda... que suavidad de piel. No se movió, a delante más mi pelvis y restregué mi paquete en su mano apoyada en la estanteria, mientras mis dedos se introducían dentro del vestido acariciando su culo, sin mirarnos, ella pasó a la acción y empezó a acariciarme el bulto, su culo estaba prieto, sedoso y, confirmé que no llevaba ropa interior. Le cogí la mano y me llevé fuera, No cruzamos ni una palabra, fuimos hasta una cafeteria de la calle Ferran y le indiqué que me siguiera, tenian los baños en el piso de arriba, nadie se percató. Entré en el de hombres, grande espacioso y discreto (hay que conocer espacios así, uno está preparado), ella entró y cerró la puert con pestillo. La abracé por detrs y mientras le besava el cuello, mis manos jugaban con sus pequeños pechos y mis dedos pellizcaban sus pezones, ella echaba el culito hacia atras para apretarse contra mi polla, muy dura.... y sin más preambulos, me desbroche el pantalón le levante l falda, me puse rapidamente el condón y empezamos a follar, ella apoyada contra al puerta, apretando y yo entrando y saliendo de aquel coñito pequeño, estrecho y muy humedecido.... se corrió rápido y seguidamente lo hice yo... perlitas de sudor en todo su cuerpo, recuperando la respiración.... Media hora más tarde estabámos en mi piso, cerca de la estacióm de Fontana, follamos en todas las posturas posibles y por la noche, mientras me duchaba, desapareció.... (elcondecabron@gmail.com)

Autor: El Conde Cabron Categoría: Sexo Interracial

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NARCOSXXX

PAJEROS al TREN

2019-09-05


El sol todavía está bajo y sus inclinados rayos matutinos embellecen, poéticamente, el interior del convoy. El tramo ferroviario que separa la ciudad de Augusta de su vecina Fuerte Castillo subraya la línea costera en la mayor parte de su trayecto. Bubba y sus amigos suelen viajar sin billete. Suben al último vagón e intentan esquivar al interventor como buenamente pueden. Aun así, su piel oscura y su alocada actitud adolescente no juegan a su favor a la hora de pasar desapercibidos. La mayoría del personal que suele trabajar por la zona ya los tiene fichados y conocen su rutina. A pesar de ello, cómo se trata solo de un par de paradas, los chicos suelen salirse con la suya. Hoy no será uno de esos días, pues Malena es un hueso duro de roer. Dicha empleada ya ha localizado a los integrantes de la pandilla cuando, en la parada de Villaloda, se han bajado del tren, a toda prisa, para subirse en el vagón contiguo con la esperanza de eludir el control de tan eficiente uniformada. Bubba ha sido más listo. Cuando se ha percatado de lo indiscreta que era la espantada de sus colegas, ha decidido permanecer en su asiento para huir de la polémica. Ese chico es el más decente y educado del grupo. A menudo se siente incómodo ante la incívica conducta de sus amigos, pero su comunidad es bastante cerrada y no tiene mucho donde elegir. “No son mala gente, aunque, a veces… Son como mi familia: un poco defectuosos, pero, a fin de cuentas: son los míos” A diferencia de los demás, Bubba saca buenas notas y tiene la esperanza de conseguir una beca para ir a la universidad. Quiere labrarse un buen futuro libre de estigmas raciales y de esas herencias culturales tan arraigadas en su estirpe. Es un muchacho alto y fuerte, pero su carácter es blando y eso le relega a los puestos más bajos en la jerarquía de esa cuadrilla. Su timidez suele jugarle malas pasadas, tanto a la hora de hacer nuevas amistades como cuando intenta ligar con alguna chica. Aun así, su inherente optimismo le motiva para llevar siempre un preservativo en su cartera. Aún no ha superado el trauma que le causó la chica que le gustaba cuando, una noche, ella no quiso consumar su lujuria con él por falta de dichas precauciones. Al día siguiente, Kenia volvió con su novio y la oportunidad de desechar la indeseada virginidad del chico se esfumó cruelmente. Los escasos pasajeros que todavía permanecen en la estancia escuchan, en silencio, los gritos provenientes del vagón contiguo. Nadie parece molesto por la estática condición de su medio de transporte ante el interés que suscita la bulliciosa discusión que mantiene la revisora con esos jóvenes polizontes. Al otro lado de las puertas que dan lugar a la articulación del convoy se están argumentando disparatados reproches de todo tipo, pues esa mujer no se amedranta frente a nada ni nadie. . -!No soy racista! No dejo viajar a nadie sin billete, sea negro o sea blanco- -Sí que lo eres. Siempre haces lo mismo. En cuanto nos ves vienes a por nosotros- -Porque siempre subís sin billete. Ya os conozco de otras veces y no voy a dejar que…- -Te gusta humillarnos porque somos negros y pobres; y… … !solo por dos paradas!- -Con mis compañeros hombres no os ponéis tan gallitos. ¿Tan machistas sois?- -No tendríamos que ser machistas si tú te quedaras en tu sitio: en la cocinaah- . Bubba se estampa la palma de la mano contra su cara. No puede creer que sean sus amigos los que están protagonizando esa bochornosa y reprobable escena. Lejos de incomodarse, el resto de pasajeros sonríen, ante esa esperpéntica bronca ajena. Se miran, unos a otros, y niegan con la cabeza condescendientemente. Finalmente, Malena termina por echar a esos críos sin ayuda del personal de seguridad. El tren no tarda en emprender la marcha lentamente. Ya desde el andén, en cuanto se dan cuenta de que su amigo les observa, jocosamente, tras el cristal de su ventanilla, los chavales le dedican exaltadas muecas teatralizadas. “Ni siquiera me habían echado de menos. ¿Me tacharán de traidor o de listo? ¿Quién sabe?” A poco de llegar a la capital, hay una serie de túneles que sortean los acantilados de tan accidentada geografía litoral, dándole cierta épica a dicho itinerario. Bubba viaja en uno de los últimos asientos del último vagón. “Si mi objetivo fuera llegar a Fuerte Castillo sin pagar, como de costumbre, casi lo habría logrado. Pero no, hoy me esperan en Pino Alto” En su búsqueda online, Bubba ha encontrado un bajo de segunda mano, pero el vendedor no quiere desplazarse y el envío resultaría muy costoso. Con unos recursos económicos tan limitados, el chico no quiere dejar pasar esta oportunidad. El tren aminora la velocidad a medida que se acerca a su próximo destino. Ya en la estación, el vagón se vacía y Bubba se queda solo, fugazmente, antes de que suban un par de pasajeros con la intención de partir de Fuerte Castillo, en dirección al sur. En cuanto el anuncio sonoro vuelve a avisar del cierre de las puertas, el muchacho se siente aliviado. “Ya está. Aunque me pillara ahora lo único que haría es obligarme a bajar en Pino Alto, que es a donde voy” El tren vuelve a moverse y se acelera, paulatinamente, hasta alcanzar su máxima velocidad. Bubba está mirando, boquiabierto, ese paisaje marítimo que tanta paz le da mientras piensa en el futuro musical que le espera, junto a su amigo Keita y Los Bocasekas. No tienen muchos conocimientos de solfeo, pero si muchas ganas y mucha ilusión. Una bocanada de ansiedad llena sus pulmones cuando, de improvisto, Malena hace acto de presencia en el último vagón. Esa mujer es de armas tomar y puede que arrastre el enfado que le han inoculado los impresentables de sus amigos. “Me va a cantar las cuarenta, seguro” Si tuviera la cara más dura, a Bubba no le afectaría nada de lo que la interventora pudiera decirle, pero la frágil timidez del muchacho le augura un agrio devenir en los próximos minutos. . MALENA: A ver, tú… … No llevas billete, ¿no? BUBBA: Mmm… … no. ¿Cómo lo sabe? MALENA: Lo llevas escrito en la cara. Lo que no sé es por qué no estás con tus amigos. BUBBA: Mmm… … ¿Qué amigos? MALENA: ¿Me tomas por tonta? BUBBA: Que esos tíos sean negros no quiere decir que sean mis amigos. MALENA: Nunca se me olvida una cara, sea blanca o negra. ¿Me oyes? Te tengo visto. BUBBA: ¿Usted se acuerda de mí? MALENA: Claro. Me acuerdo de ti y me acuerdo de tus amigos. BUBBA: No llevo dinero. MALENA: Qué novedad. BUBBA: En serio. Sé que tendré que bajarme en la próxima parada. MALENA: Lo que tienes que hacer es pagarme el billete. BUBBA: No tengo dinero; se lo he dicho. MALENA: No me lo creo. BUBBA: Le digo que síií… … de verdad. MALENA: Si no mientes, no te importarás que le dé una ojeada a tu cartera, ¿no? BUBBA: Pues no. Puede mirar. . Ese chico cauteloso ha escondido su dinero en otro bolsillo. . -Aquí la tiene- le dice mientras se la da. -Tú no eres como tus amigos- señala la revisora mientras suaviza su tono. -No. No soy machista. Respeto a las mujeres y a los ciudadanos en general- . Malena mira a ese usuario con cierta desconfianza. Se trata de una mujer de poca estatura que ronda los treinta. Cuando no está enfadada, los rasgos de su rostro adquieren una notable armonía de ojos azules; pelo rubio, peinado clásico de media melena con flequillo, cejas naturales, largas pestañas, mofletes redondos, nariz discreta, boca pequeña… Su anatomía sería de lo más normal si no fuera por el gran culo que enfundan los pantalones de ese uniforme oscuro. Extralimitándose en sus funciones, la interventora acaba de cerciorarse de que Bubba no lleva dinero en su cartera. A pesar de ello, su búsqueda no ha sido totalmente infructífera: . MALENA: ¿Qué es esto? BUBBA: … … … … MALENA: Tengo que confiscarte este condón. Está caducado. BUBBA: … … ¿Qué? … … No, eso no… … ¿Sí? MALENA: Sí. Parece que mojas muy poco, ¿verdad, chaval? BUBBA: Emm… … No creo que su trabajo implique mirar la fecha de caducidad de… MALENA: No. No es por mi trabajo. Es más bien una… … una obligación ética, ¿sabes? BUBBA: ¿Ética? ¿Pero qué tiene que ver…? MALENA: Guardas esta goma para usarla con una chica, ¿no? A ella no le dirás que está fuera de fecha y la expondrás a un embarazo no deseado, ¿cierto? . El muchacho ha quedado patidifuso. Esa conversación le resulta inconcebible y no da crédito a la autoridad moral que la revisora intenta ejercer sobre él. Sentado en su asiento, goza de una posición inferior que, junto con su corta edad y su condición de viajero moroso, parece degradar sus derechos más básicos. . BUBBA: ¿Y si… … y si no la guardo para una chica? A lo mejor soy gay. MALENA: … … ¿Eres gay? . Se miran fijamente, de un modo desafiante, en silencio, durante unos segundos que parecen eternos. Una parte del chico quisiera tomar ventaja, en ese delirante duelo dialéctico, aludiendo a una supuesta homosexualidad; pero su inmadurez le niega la personalidad necesaria para entender que su hombría no se vería en tela de juicio a raíz de esa hipotética inclinación. . BUBBA: No. MALENA: Entonces… … me lo voy a quedar. BUBBA: Pero… … ¿qué fecha pone? Déjeme ver. MALENA: Tú lo que quieres es quitármelo de la mano. BUBBA: No, no… De verdad. Dígamelo usted. MALENA: Caducó en octubre. BUBBA: !Pero si estamos en noviembre! MALENA: Pues eso. Aunque sean pocas semanas… BUBBA: La fecha es… … ¿cómo se llama?… … orientativa. . Esa arrogante empleada ferroviaria, todavía de pie en medio del pasillo, cambia su estática postura y echa la vista atrás para confirmar la relativa intimidad que le ofrece su tesitura. . MALENA: Si pudieras darme alguna garantía de que lo usarás pronto te lo devolvería, pero me da a mí que aún tardarás en perder la virginidad, así que… BUBBA: ¿Q.qué?… … Yo nono soy… … Yo n.no… … ¿Cómo?… … ¿Por qué…? MALENA: ¿Lo ves? No lo sabía, pero ahora ya estoy segura. . El chico, desquiciado, sonríe forzadamente en un intento de quitar trascendencia a la pretenciosa oratoria de la mujer. Ultrajado busca un factor que pueda resolver esa nimia disputa: . BUBBA: Cual sería una buena garantía para usted. MALENA: Si estuvieras viajando con tu novia y ella se comprometiera a compartir este preservativo, contigo, hoy mismo… BUBBA: No… … No tengo novia. MALENA: Entonces… … ¿Crees que podrás follar con alguna pasajera en los minutos que faltan para llegar a Pino Alto? . Malena se voltea, otra vez, para evidenciar que solo hay un par de viajeros en la parte delantera del vagón: un hombre gordo y calvo cuya cabeza se tambalea víctima de su propia somnolencia, y una vieja que intenta aclararse, infructíferamente, con su teléfono móvil. Ambos van sentados, mirando hacia delante, sin ningún interés en lo que ocurre tras de sí. . -No- admite desconcertado -No creo que la vieja o el gordo sean buenas opciones- . Por primera vez, Bubba asimila que esa mujer puede estar tomándole el pelo, y eso es algo que le cuesta de encajar. “Una señora tan seria y severa; una empleada uniformada que suele regañar a los pasajeros sin billete; alguien que se acaba de enfrentar a mis amigos hasta hacerles bajar del tren…” . -¿Crees que podrías tirarte a la revisora?- pregunta ella con su pronuncia más natural. . Un longevo silencio, difícil de interpretar, se sostiene sobre el suave traqueteo que mece el posado estático de esa pareja tan asimétrica: raza, sexo, edad, vestimenta, complexión, rol, actitud, postura, contexto vital… No podrían ser más distintos. . -Nono s.soy yo quiquien…- balbucea Bubba -Eso tendría queque decirlo usted- -¿Yo?- se exclama -No sé lo que podrías hacer, no soy adivina- cruzando los brazos. -No podría… … follar con la revisora si ella no quisiera- señala con gran inseguridad. -A ver: ¿si la revisora quisiera que la follaras, podrías hacerlo?- con cierta impaciencia. . Los latidos de Bubba cobran trascendencia a partir de las expectativas que se están abriendo ante él. “¿De qué va esta tía? ¿Me toma el pelo? Está de broma. No puede decirlo en serio” . MALENA: Tus amigos sí que podrían; al menos eso es lo que dicen. BUBBA: ¿Qué? ¿Qué le han dicho? MALENA: Que tengo el culo muy gordo y que me merezco una buena polla negra. . La mujer, libre de cualquier resentimiento, le devuelve la cartera mediante un sobrio gesto formal. . BUBBA: Eso no… … no lo he escuchado. MALENA: Es que han dejado de gritar, al final, para decirme esa… … galantería. BUBBA: Yo nunca le diría algo así a nadie. MALENA: Me han dicho que tengo culo de negra y que ellos, a las negras culonas, se las follan por detrás. BUBBA: Le pido disculpas por los modales de esos… … no crea que yo… MALENA: Ya sé que tú eres más educado. No tienes por qué responsabilizarte. . Bubba asiente con gratitud. Le alivia que Malena no le meta en el mismo saco de sus colegas por el simple hecho de que viajen juntos o de que sean de la misma raza, edad, estilo de vestir… El muchacho, al igual que el resto de su grupo, calza unas deportivas y lleva unos tejanos gastados. El color granate de su sudadera es lo único que le da un toque distintivo a su atuendo. “No esperaba que la revisora pudiera ser tan amable” El fantasma de un embarazoso interrogante pendiente toma el protagonismo a raíz de ese silencio expectante. La incisiva mirada de Malena no hace más que alimentar la incógnita referente al supuesto sexual que le ha planteado, a Bubba, antes de aludir a los improperios que ha recibido por parte de sus amigos. . MALENA: ¿Y bien? BUBBA: ¿Qué? MALENA: Tienes algo que decirme antes de que regrese a la cabina. BUBBA: … … … … MALENA: Entonces me marcho… … Te bajas en Pino Alto, ¿estamos? . La interventora termina de pronunciar su decreto zarandeando su imperativo índice cerca de ese joven pasajero. Acto seguido, emprende su camino de vuelta a la cabeza del tren. A su espalda, Bubba rompe el silencio, presa de su propia ansiedad. . -¿Me devuelve mi condón?- pregunta con un tono acorde a la discreción requerida. -Ya hemos hablado de esto- contesta Malena mientras se voltea. -… … Podría… … Podría usarlo ahora… … Así lo aprovecho- sugiere tímidamente. -¿Con el gordo o con la vieja?- susurra al tiempo que se acerca. -No… no, no… … Con… … Con usted- plantea todavía más avergonzado. -A fin de cuentas… … no eres tan distinto a tus amigos, ¿no?- le reprocha Malena. -Claro que sí- se indigna -Pero la diferencia está en mis formas, no en mis deseos- . Malena levanta su ceja más perspicaz a raíz de tan elocuente puntualización. Para ella es fácil de asumir que todos los miembros de esa pandilla de adolescentes sobrehormonados sientan debilidad por el gran culo que tensa la tela de sus pantalones. No en vano, está al corriente de que sus redondas nalgas suelen cautivar la mirada de los pasajeros varones. Le resulta fácil imaginar los comentarios que suscitan entre los más insolentes y deslenguados usuarios de ese transporte público. . -Entonces- susurra malévolamente -¿Tus deseos son… … metérmela por el culo?- . Bubba ni siquiera se atreve a verbalizar su afirmación. Se limita a asentir con un gesto casi imperceptible. . MALENA: Diría que faltan unos cinco minutos para llegar a Pino Alto. ¿Crees que podrás poner tu pino en alto con tan poco tiempo? BUBBA: Mi pino se empina muy fácilmente. . Ese ocurrente juego de palabras termina por hacer sonreír a Malena, quebrantando una seriedad que parecía infranqueable. Bubba empieza a percibir cierta humanidad en una figura uniformada que, hasta el día de hoy, solo había representado a una despiadada funcionaria especialista en perseguir a polizontes de rasgos afros. . MALENA: Lo bueno es que la goma ya lleva lubricante. BUBBA: Eso… … eso está muy bien… … muy bien. MALENA: Además, te dará toda la protección que necesitarías en caso de que te diera asco profundizar en mi culo. BUBBA: ¿Asco?… … ¿Asco? . La mente del chico está desencajada. No concibe que esa desconocida le esté hablando con términos tan escatológicos; sin embargo: esa chanza surrealista está adquiriendo más credibilidad a cada momento que pasa; a cada frase que pronuncian; a cada detalle que concretan. Bubba está confuso: “¿De verdad quiere que…? No, creo que… No. Me ha pillado solo y arrinconado. Querrá burlarse de mí; humillarme como no lo ha podido hacer con los de mi peña” . MALENA: ¿Qué necesitas para ponerte palote? ¿Quieres tocarme el culo? BUBBA: … … Sí… … Creo que… … eso estaría… … estaría bien. . Malena se da la vuelta y retrocede un poco para que Bubba tenga mejor acceso a ella sin tener que levantarse de su asiento. En el mismo instante en el que ese embobado pasajero empieza a tocar la fina tela gris que envuelve las tremendas redondeces traseras de tan inflexible revisora, los temores del chico empiezan a desmoronarse para dar lugar a una progresiva materialización de lo que parecía ser una verdadera quimera carnal. “Se lo estoy tocando. Le estoy tocando el culo. No me toma el pelo. Se la voy a meter. Se la voy a clavar muy hondo” Los manoseos de Bubba se intensifican, fogosamente, a medida que su entusiasmo se desboca. Bastante nervioso, no tarda en notar una palpitante presión fálica que lucha contra la opresión textil de esos jeans azules. Su carácter inseguro y su falta de experiencia le frenan a la hora de tomar las riendas de tan inédita situación, pero, en cuanto se percata de que Malena se está desabrochando los pantalones de su uniforme, decide ponerse en pie y seguir sus pasos con premura. Los papeles se acaban de invertir, pues la prominente estatura del muchacho relega la talla de esa funcionaria mandona a poco más que la altura de un tapón. Ahora es ella quien tiene que elevar la mirada para encontrar a su interlocutor. . MALENA: ¿Me la vas a meter, niño? ¿Me vas a dar por el culo? BUBBA: Síiíií… … Vas a ver… … Te vas a enterar de lo que es bueno. . Malena está muy cachonda. No es la clase de mujer que suele hacer este tipo de cosas, pero el encontronazo con la pandilla de Bubba la ha sofocado de mala manera y la ha puesto a tono. El subidón que le dan los enfrentamientos con desconocidos suele traducirse en un trastorno pasional de difíciles calificativos. Cuanto más groseros y vulgares son los improperios a los que se enfrenta, más se incendia su humillación y más arde su orgullo. El empoderamiento de su uniforme, la tensión del momento, el triunfo de su autoridad… Ni siquiera ella misma puede explicarse el porqué de esa calenturienta ebullición. . MALENA: Toma, póntelo. . La mujer ha mordido el envoltorio del preservativo y, justo antes de bajarse los pantalones, se lo entrega al enfervorecido pasajero que tiene a su espalda. Sospecha que ese chico debe de tener una buena tranca negra, pero no quiere mirar aún. El sentido de la vista mantiene el suspense para que la sorpresa pueda premiar, directamente, al tacto anal de su dueña. En las plazas delanteras del vagón, el hombre rollizo ha terminado por conciliar el sueño mientras que, al otro lado del pasillo, la abuela se ha dado por vencida en sus indagaciones tecnológicas y ahora se dedica a mirar ese soleado paisaje marítimo a través de su ventanilla. Ambos permanecen ajenos al bochornoso acontecimiento obsceno que se está a punto de perpetrar junto a los últimos asientos de la parte de atrás. . -¿Lo tienes?- susurra Malena cono urgente impaciencia. -Síiíiíií- contesta Bubba -Es que me lo iba a poner al revés- -Vamos, negro. No me falles. Métemela ya- mientras se baja las bragas. . La mujer no se equivocaba con sus optimistas sospechas, pero nada podría haberla preparado para las apretadas sensaciones que conlleva tan profundo ingreso anal. La lubricación del condón la ha inhibido de cualquier preliminar, y la enorme polla del anónimo pasajero que la empuja, desde atrás, ya está profanando firmemente su íntima apertura trasera. . MALENA: OoOh… … Síiíií… … Qué pollah… … Qué polla tan gorda. BUBBA: Mmmh… … mmmh… … que bien… … que bieeen… … oOOh. . Malena pone su pálido culo en pompa mientras Bubba se dedica a acometer contra ella con repetitivas embestidas pélvicas cada vez más rápidas y contundentes. El chico la está sujetando por la cintura, pero no quiere dejar pasar la ocasión de tocarle las tetas a esa mujer que tantas veces le ha importunado. La interventora ha dejado la chaqueta de su uniforme en la cabina, y una camisa rallada, de manga larga, es lo único que cubre su torso. Lleva una corbata verde, con imágenes corporativas, cuya verticalidad deja mucho que desear en estos precisos momentos. Con sumo afán, Bubba magrea los pechos de esa mujer, cuyo nombre desconoce, mientras sigue penetrándola por detrás. . MALENA: Mmmh… … OooOh… … Síiíií… … Qué gustoOh… BUBBA: Hhh… … hhh… … hhh. . Mientras el chico se limita a oxigenar su propia lujuria, sin verbalizar tan desmedido deleite, la mujer no puede dejar de pronunciar contenidos gemidos de placer. Unos metros más adelante, la abuela se ha dado cuenta de que algo muy extraño está pasando en la cola del tren. Su atónita expresión arrugada y boquiabierta no da crédito a ese desenfrenado ajetreo interracial. Malena se ha percatado de las fisuras discrecionales de su fechoría carnal, pero siente que ya es muy tarde para detener tan bochornoso episodio. Basculando hacia el otro extremo, la funcionaria se desinhibe y desata sus gozosas proclamas llegando a despertar al gordo durmiente, quien termina por darse la vuelta y observarles con sus ojos como platos. . MALENA: !!Síiíiíií!!… … !!Síiíiíií!!… … !!oOoOoOh!!… … !!fóllame!!… … !!fóllame!! BUBBA: Aaahh… … aaaah… … aaaaahhh… . El tren empieza a aminorar la marcha con un decrecimiento inversamente proporcional al auge del trajín que llevan ese par de antagónicos protagonistas. La próxima parada se acerca y el desenlace de ese tórrido encuentro no parece llegar a su fin aún. El pasajero obeso siente la imperiosa necesidad de gravar la escena con su móvil, pero la batería se le ha agotado mientras dormía. La abuela podría captar esas imágenes, pero, aunque quisiera, no sabría cómo hacerlo. . BUBBA: Tomaaah… … Tomaaah… … Tomatomatomaaaaahhh… MALENA: Vamos… … Vamos… … más fuerteeeh… … más fuerteeeeh… . El muchacho se estresa al escuchar los imperativos requerimientos enloquecidos de la revisora, pues ya la está enculando con todas sus fuerzas y tan rápido como puede. En medio de ese alborotado vaivén, Bubba todavía discurre con cierta lucidez: “Son exigencias retóricas. Estoy a tope. No podría darle más fuerte” . BUBBA: Aaah… … hhh… … AaaAh… … aAhaAh… … aaaah… … hhh… . Efectivamente: Malena no se puede quejar, pues hacía mucho tiempo que nadie no la follaba con tantas ganas. Mientras siente arder su zarandeado culo, se agarra a uno de los asientos para no perder el equilibrio. Las caóticas emociones sacudidas de Bubba empiezan a presagiar un inminente desbordamiento incontenible. El chico no esperaba aguantar tanto en su primer encuentro sexual, pero, aun así, no quisiera dejar a medias a tan entregada mujer. Malena apenas ha tenido que tocar su chocho empapado para llegar al borde de su propio abismo de placer. Su largamente reprimido exhibicionismo se ha destapado, por fin, en pro de un disfrute arrollador que, junto al hecho de follar con un desconocido demasiado joven, en su horario laboral, la sitúan en el epicentro de un terremoto circunstancial de incorrección que termina por detonar uno de los mejores orgasmos de su vida. . MALENA: !Síiíiíií!… … !Me corrrrooh!… … hhh… … !Me corrrrooOh! . Legitimado por ese clamoroso anuncio, Bubba termina de empotrar a Malena contra uno de los asientos mientras derrama el mayor y más satisfactorio de loS desahogos. Tras una serie de cálidos espasmos de placer, una repentina flojera se apodera de su jubiloso cuerpo hasta poner en riesgo su equilibrio. En ese preciso instante, el tren termina de detenerse y las puertas articulan su apertura para dar paso a nuevos pasajeros. La improvisada pareja apenas tiene tiempo de reaccionar y sobreponerse a las circunstancias. A toda prisa, ambos restituyen su indumentaria y logran evitar que más gente se percate de su obscena interacción. Sin siquiera despedirse, Malena, sofocada, recupera la máquina de extender billetes, que había dejado sobre uno de los asientos, y se ausenta del vagón para subirse al siguiente. Justo antes de que las puertas vuelvan a cerrarse, Bubba accede al andén con patosos andares. El chico todavía no se ha dignado a sacarse el condón. Aún con la respiración muy acelerada, se encamina hacia el lavabo más cercano para remediar sus vergonzosas circunstancias. “Nunca pensé que mi primera vez sería tan fría a la vez que ardiente. Ni siquiera sé cuál es su nombre, ni ella el mío. En cualquier caso, técnicamente… ¿sigo siendo virgen? ¿Cuenta el sexo anal?” La abuela y el fornido pasajero se miran, todavía atónitos, sin mediar palabra. Violentada, esa recatada anciana baja la mirada e intenta desvincularse de dicho asombro común. Por contra, el hombre no puede evitar comentar lo sucedido con el chico que acaba de tomar asiento a su lado. Entusiasmado, le relata la escena con todo lujo de detalles. . . *Espero que esta historia haya cosechado erecciones y humedades. *Agradeceré valoraciones y comentarios. (porqus886@outlook.com)

Autor: ereqtuspumtocom Categoría: Sexo Interracial

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