Relatos Eróticos de Sexo Gay


EL POCHO Y OTROS MUCHOS AMIGOS II

2021-02-20


POOCHO Y OTROS MUCHOS AMIGOS II El policía vecino después de haberme dado todo y con todo me invito a ir en la noche a la comisaria porque él estaba de guardia y quería repetir. Y yo fui. Cuando llegue a la comisaria distante a una cuadra de mi casa, había otro policía con él. Era de la misma edad por la apariencia. Mi vecino tendría por entonces unos 28, 29 años. El compañero andaría por ahí. Casi de la misma estatura. Al oficial Manr…… le decían Tavo él me hizo pasar al interior del lugar hasta un pequeño dormitorio. Allí ellos hablaban de sus cosas. Yo escuchaba. -Y cómo andan rus cosas de mujeres Gringo (le pongamos)? -No pasa nada por ahora -No me digas que andas con el tanque lleno… -Lleno, casi desbordando -No me digas que no ligas ni una mamadita por lo menos… -Nada. Hace como 15 dias que no sacudo los damascos… Y vos?.. -Al día, che. Sin ir más lejos hoy una mamadita y un marroncito que me estrujó… -Que suerte que tenés… (mirándome a mi) ¿y el amigo que cuenta, Tavo?... A media vos dijo -La chupa como los dioses, chota, huevos… -No me digas… -Te lo digo. ¿vos sabes lo que yo calzo, no?... -Sí -Bueno él se lo comio todo por el chiquito… -Como le habras dejaso el ocote, huevon. ¿Lo rompiste vos, Tavo?... -No. Ya estaba… -No creo que se aguante lo mío que tiene el mismo largo que vos pero mucho mas grueso y cabezón. Pero ¿Cuántos años tenes?... -Voy a cumplir 9 en septiembre… -Estamos en enero. Mirá vos. Tan chiquito y ya soplando velitas… -No solo velitas, volteando muñecos… -Y qué muñequitos se voltea el flaquito… - Si vos queres Pablito te puede dar una ayudita con lo tuyo, Gringo… -Che Tavo ¿Le vas a entrar vos también?... -¿Qué te parece? Voy a cerrar la puerta por si viene la recorrida, aunque es muy temprano todavía. Tavo salió del cuarto y fue a cerrar la puerta de la comisaría mientras el Gringo se quitaba el uniforme. Tenía la contextura similar al otro pero era rubio, por eso lo de Gringo. Era muy blanco y peludo. A medida que se quitaba la ropa la ponía de manera ordenada sobre una silla. Tavo volvió quitándose la camisa. El gringo se sacó el calzoncillo y ya tenía patada la verga enorme, muy gruesa y con una cabezota que nunca más volví a encontrar, como ai fuera el puñito cerrado de la manito de un bebé. Tenía un agujerito en la cabeza bastante grando y los huevos colgantes. Tavo no se quedaba atrás. Menos gordita pero también cabezona y venuda. Con una dureza que hablaba de la calentura de los policías. Tavo me quito la remerita y el Gringo me sacó el pantaloncito corto que yo vestía. Los dos, parados a mi lado me ofrecían sus porongas de manera alternativa. Chupaba una mientras sobaba a la otra y acariciaba las bolas. -Es un campeón chupando la chota, el Pablito… -Te lo dije. Esperate cuando te entregue el chiquito, te vas a enloquecer, Gringo… El Gringo le dijo a Tavo que me la pusiera primero para ver si la aguantaba y el oficial me puso en cuatro y me la fue poniendo hasta que no quedó nada afuera. Como siempre yo solo gemia como un perrito. Tavo me dio un rato y le dejó el lugar a Gringo. Con el potito ya dilatado por el otro oficial, no tuvo dificultad en entrar pero igual se sentía. Cuando pegó sus pelos contra mi ano dijo… -Que hermosura, Tavo. Me estruja la chota y no voy a durar mucho… -Acabale si querés. Pablito no tiene apuro y le gusta comer mucho. -Que bueno que sea goloso. Que hermosura de culito tenés flaquito… El Gringo acabó y se fue al baño a orinar y lavarse. Mientras Tavo me la ponía en todas las posiciones. Cuando el otro oficial volvió, me tenía sentado sobre la verga, dándole la espalda y quedé frente al otro que me puso el miembro en la boca. Fue el primer hombre que me dio a probar la leche. La del Gringo era espesa y suave. Se excitó mas cuando vio que no se perdió una gota y que yo segui chupando la super cabeza. -Ya no me interesa que no me de chocho mi novia si tengo aquí a este tesorito… -Te lo dije, Gringo Estuve “preso” hasta que los dos ya no pudieron hacer que los muñecazos levantaran cabeza y me hicieron salir por los fondos. Sentía el culito adormecido por tanta verga. A mi casa entre y nadie se dio cuenta porque mi pieza estaba en el fondo. Con los dos oficiales de la policía pasé muchas guardias hasta que vinieron los traslados y me quedé sin atención. Ese año hicieron los cambios en marzo, a mediados pero en abril ya tenía sucesores. El Gringo me recomendó con un sargento, un poco mayor que los dos y un tanto más robusto. Era viudo desde el año anterior y compartía la guardia con un cabo más joven. Aunque no eran superdotados, también tenían lo suyo y se hacían sentir. Fueron, eso sí, menos reservados y pasaron la voz a otros policías y estos me fueron incorporando a sus guardias y ya no tuve días de descanso. De la dotación de la comisaria no quedó uno que no me haya pasado por las armas y lo que a la distancia puedo criticarles es que algunos eran super higiénicos y otros no tanto. Muchos sabían hacer el sexo anal y otros, los menos por suerte, no tenían idea ni para menearse. En una de las guardias había un oficial principal, de los nuevitos y un cabo primero. El cabo era mas avezado y de larga duración porque acababa después de un tiempo en que el oficialito se iba dos o tres veces en la noche. Eso no es todo. El oficialito tendría unos 25 años y una pija hermosa, larguita pero no sabia copular y el cabo le enseñaba. -Mire, jefe. Cuando le meta la chota en el culito, así como hago yo ahora, mándesela hasta el tronco de los huevos y muévase así. Mire… Me la sacaba el cabo y tomaba su lugar el oficial -Se la pongo hasta los huevos, así y ahora… ¡¡Sí!! Que rico papá Son muchas las historias para contar de la comisaria… ¿Seguiré?

Autor: alejandrogusta Categoría: Sexo Gay

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NARCOSXXX

EL POCHO Y OTROS MUCHOS AMIGOS

2021-02-19


Contar lo que te ocurrió hace tantos años no resulta fácil, habida cuenta del tiempo transcurrido. Los hechos puntuales puede que no sean los que sucedieron pero sin dudas son muy cercanos. Tenía casi 9 años cuando en mi casa familiar se realizaba una celebración con amigos de mis hermanos. Uno de ellos comenzaba a cumplir con el servicio militar obligatorio que entonces existía y le hacían una “despedida”. Llegaron algunos familiares desde otros lugares y también amigos. Hubo brindis a granel que muy pronto hicieron efecto. Cuando todo terminó resultó que todas las camas disponibles estaban ocupadas, menos la mía que estaba en una habitación hacia los fondos de la casa. Allí me fui a dormir. Antes de entrar a mi pieza apareció a mi lado uno de los amigos de mi hermano, el Pocho y me preguntó… -¿Dormís solo acá?... -Sí… -¿Me dejas que me acueste un ratito con vos?... -Sí. Venga, pase. Entramos y nos acostamos vestidos sobre el cubre cama. Apagamos la luz y yo me dormía pero el Pocho hablaba y no me dejaba. -Hace mucho calor ¿Viste?... -Sí…. -Nos tendríamos que sacar los pantalones para estar mas frescos… -Saqueselo si usted quiere, don… -No. Yo solo no. Nos saquemos los dos, dale… -Bueno dele… Accedí a quitarme la ropa porque, según pensaba, al estar oscura la habitación él no vería que yo no usaba calzoncillos. Me quedé con una remerita. -Viste? Es mejor así. -Si, mejor. -Mirá. Tengo marcada en mi panza el cinturón. Me pica un poco – Tomó mi mano y la puso sobre su panza – Tocá ¿Se siente?... No sentía nada más que los abundantes pelos de su panza pero dejé mi mano ahí… -Oh. Le duele?... -Si, bastante. Me alivia mucho tu manito ahí… -Quiere que le haga un masaje donde le duele, don Pocho?… -Te animás?... -Si usted quiere, si, le hago… -Bueno yo te guío… -¿Dónde hago?... -Ahí en la pancita, mas abajito del ombligo… Así… Bajá un poquito más… -Uh, hay muchos pelos ¿Sigo? -Sí. Seguí. Bajá un poquito más… Acariciaba toda la panza masculina y a medida que bajaba mi mano encontraba más pelos y también la sorpresa mayor… -Oh… Esta es su pichula, don. Esta redura y gigante… Yo tocaba con avidez y no soltaba el enorme pene que mis manos rodeaban. Encontré la bolsa deslizante y tibia de los huevos gigantes y peludos. Por la cabeza gorda y esponjoza salía abundante lubricante… el me preguntó. -Te gusta?... Y yo respondí… -Sí… Como yo estaba sentado en medio de la cama le resultó fácil llegar hasta mis nalgas y acariciarlas buscando con un dedo la roseta del upite. La encontró y acaricio con un dedo mojado en el fluido de su miembro. -Veni. Acostate y date vuelta. Ponete de costado… Así lo hice y recuerdo haber levantado mi pierna y dormirme. Me despertó un dolor profunfo, agudo, lascerante. Me volvi boca abajo pero el hombre se montó sobre mi, separando mis piernas. Por una cuestión refleja yo pujaba para expulsar al intruso que me rompia el upite y lo que lograba es que me entrara más. Yo no gritaba pero si me sacudia para quitármelo de encima sin lograrlo -Don saquemelá, me duele mucho. Sentí que mi ano se abria y sus pelos se pegaban a mis nalgas. Se quedó quieto pero no se bajó. Todo el pene había entrado en mi poto. La verdad era grande. Me sentía partido al medio… -Aguantá un poquito. Relajate y no apretes el potito para que no te duela… Mañana no vayas a contarle a nadie porque si no tu papá te va a castigar… Ahora poné flojito el potito para que te pueda acabar… Aguantame un poquito… Qué hermoso culito tenés. Se la aguanta toda ¿Viste? Te la he metido hasta los huevos y te voy a dar toda la leche de mis huevos… Mientras hablaba se meneaba con suavidad y comenzó a gustarme a pesar del dolor. Cuando acabó me hundió todo el pedazo y yo pude sentir los latidos cuando inundaba mi recto. Se quedó sobre mi hasta que su pene se redujo y salió solo de mi ano. Encendi la luz y lo pude ver desnudo. Era delgado y muy peludo. Su miembro estaba aún morcillón cuando lo limpio con su calzoncillo, esos de elástico muy ancho que antes había,. Don Pocho se vistió, metió el calzoncillo en el bolsillo y tras recomendarme que no contara nada, se fue. Me higienicé en el baño y vi lo que había dejado en mi recto el hombre mezclado con heces. No había nada más. Solo sentía como ardor y dolor cuando fruncía un poco. Todo volvió a su rutina. Por una semana no lo vi a don Pocho. Digo don Pocho y parece que hablara de un hombre muy mayor pero solo tenia 20 o 21 años. Recuerdo que esto ocurría en el año 1958 y era la forma de hablar con los mayores. Yo tenia solo 8 años. Un día al salir de la escuela lo encontré en la esquina, él vivía cerca de allí. -Hola ¿Cómo te va Pabli?... Yo sentía vergüenza y bajaba la cabeza. -¿Por qué no me mirás, Pabli?... Veni te acompaño… Cuando pasábamos por la puerta de su casa me dijo -Vení, Pabli. Pasá Entré con él. Una vez dentro me tomó de la barbilla y me hizo mirarlo… -¿Qué te pasa tontito?... -Nada, don… -¿No me querés ver más?... ¡No! Eso no era lo que yo quería. Sentía vergüenza de haber tenido su pichula en mi potito pero no era que no quería verlo mas. Yo quería otra vez y no sabia como pedirle. A pesar del dolor que había sufrido quería volver a sentir todo otra vez. Hoy diría que me había convertido en un masoquista pero en esos días yo no sabía que era. Lo miré a los ojos y negué con la cabeza… -¿Te gustaría que lo hagamos otra vez?... -Sí Se abrió el pantalón y bajando al casi (calzoncillo de elástico ancho) se acercó a mi. -Tocala, Pabli… Tendí mi mano y volví a tocarlo. El órgano creció rápidamente mientras lo acariciaba comenzando a salir precum en abundancia… -¿Te gusta, Pabli?... -Asentí… -Dale un besito… acá en la cabecita… eso, así. Ahora besala toda… Acá, en los huevitos también… En mis fosas nasales entraba por primera vez el olor del hombre. Olor a limpio pero a la vez olor de su cuerpo y de su sexo. Don Pocho me dominaba. Me pedía y yo obedecía haciendo. -Abri la boca Pabli… Abri y puso dentro de mi boca casi la mitad del glande. Mas no entraba… -Chupa, Pabli. Chupá Me fue guiando como hacerlo y yo lo hacia con entusiasmo, con ganas. Despues me quito el pantaloncito y como no vestia calzoncillo me puso de rodillas sobre una silla del comedor, mirando hacia el respaldo. Me sorprendió sentir que acariciaba mis nalgas y las besaba. Separó las nalgas y metió su lengua en mi rayita hasta llegar al upite y besarlo tratando de meter la lengua. Esto me hacia parar la cola. Apoyó después la cabeza del pene en mi agujerito y comenzó a presionar metiéndola de a poco hasta meterla toda como la primera vez. Me dolia pero aguantaba el bombeo de su piston dentro mio hasta que eyaculó. No fue esta la ultima vez sino el comienzo de mi actividad sexual con este hombre que me inició. Bastaba una seña apena perceptible para que yo acudiera a su casa a cualquier hora. Hasta de noche escapaba de mi casa para ir a su cama. Hasta que como se inició terminó de pronto. Lo volvi a encontrar 30 años después. Ya no era el pibe langa, bonito, que me dominaba sino un hombre grande, casado, con hijos y nietos, gastado por el tiempo. Volviendo atrás. A una cuadra de mi casa estaba la comisaría del barrio y junto a mi casa, la casa de uno de los policías que trabajaba en ella. Era hijo único. El padre policía y la madre docente. Era la época en que llegaban de “contrabando” los primeros jean de marca LEE, los que desteñían. Este vecino vestía uno de esos que parecía que se los ponía con calzadores ya que eran ajustados destacando sus genitales. Ese día estaba sentado sobre la moto de la policía en la puerta de su casa y yo lo miraba con insistencia. Seguro que para molestarme me dijo -¿Qué me miras pendejito?... Con un gesto le señale lo que miraba. El no se daba cuenta hasta que se percató del bulto de su pantalón. Lo tomó con su mano y preguntó -¿Te gusta?... Riéndome asentí. Se bajó de la moto y entró en su casa. Desde el interior me llamó… -¿Te gusta la chota?... -Si -La chupas?... -Bueno… Se abrió el jean, lo bajó un poco con los calzoncillos y me presentó una de las 7 maravillas del mundo. Un hermoso ejemplar de pene: largo, grueso, cabezón de huevos grandes y muy peludos. -Chupá… Y yo me prendi. Lamí, chupé, mamé hasta que me llevó a una pieza donde me puso de perrito y aunque con trabajo me metió todo lo que tenía. El dolor era mucho pero yo aguantaba. Solo gemía quedito. El oficial Manr….. acabó con fuerza dentro mio. Cuando salió de mi entre otras cosas me dijo -Esta noche estoy de guardia. Si queres veni a la comisaria y la seguimos. Y yo fui…..

Autor: alejandrogusta Categoría: Sexo Gay

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NARCOSXXX

TITO, EL POLICIA Y PABLO, CUÑADOS

2021-02-15


Tito y Pablo Hola estimados: Desde algún lugar del mundo quiero contarles una historia personal. Ruego se tome este texto como lo que es: Un relato de vida. Es mi historia. Algo que yo viví y que nada puede cambiar porque ya fue. No debe entenderse esto como la apología de algo. Que todos aquellos enfermos de moralina recuerden que el inmoral mayor es el que predica sobre moral. No hablemos de ética y moral con la bragueta abierta. Ya, ahora, tengo muchos años y quiero contar esto a mi modo. Desde el momento en que tuve mi primera experiencia con un adulto. Todo buscado por mi. Hoy quiero contarlo de esta manera. Como si lo viera desde afuera: “Dejó de llorar. Finalmente el dolor que le provocaba el llanto lo había anestesiado y el peso que tanto lo asustaba al aplastarlo contra el piso haciéndole sentir cada detalle del terreno irregular en su cuerpo desnudo, se alivió de pronto. El hombre, apoyándose en una de sus manos, incorporó su torso desnudo separándolo de la pequeña espalda. El hombre se irguió un poco y miro la espalda estrecha y las nalgas impúberes. Pensó que en ese momento él le pertenecía sin límites. Bajó su mano libre y lo obligó a abrirse un poco más. Varios centímetros de su grueso miembro estaban todavía fuera del pequeño orificio que se veía muy tenso y dilatado tratando de aceptar al intruso. El hombre impulsó la pelvis hasta lograr que solo quedaran afuera los pelos renegridos de su pubis. Apoyó la mano con la que separó los glúteos insignificantes, en el suelo para sostenerse y retomó el meneo lento y profundo sintiendo la estrechez que lo contenía – ¡¡¡Ayyy…no. No…noooo! –gritó… – ¿Te duele?- preguntó – Siiii…- respondió – ¿Mucho?- volvió a preguntar – Siiii – Aguantá un cachito… – No…no. Me hago caca. Me hago caca – suplicó – No. Te parece. Es porque tenés a mi amiguito hasta los pelos en el upite. Aguantá – ¡¡¡Ayyy!!! Me hago caca – Aguantá un poquito que te doy lechita, dale Sus movimientos se aceleraron y volvieron mas violentos reavivando el dolor Respiración agitada y gemidos de placer en el cuerpo adulto transpirado Quejidos de dolor y llanto en el cuerpo impúber penetrado por el ano. Movimientos acelerados al extremo que llevan al climax al hombre. Una paloma se posa en la copa de un árbol cercano. Desde allí se ve la espalda del cuerpo del hombre conformando una figura extraña. A la altura de sus gruesos y peludos muslos, allí donde se separan las nalgas de las piernas, esas nalgas ahora apretadas fuertemente, sobresalen dos pequeñas extremidades que se agitan en una manifestación de dolor. En el interior del cuerpo penetrado se sienten las violentas pulsaciones del pene cuyo glande se agranda al ritmo de la eyaculación que es abundante. Los cuerpos se aquietan, luego se separan lentamente. Cuando el hombre retira el pene del interior del otro cuerpo dice… -Ya está , Pablito. ¿Te gustó? -Me hago caca…- responde el otro Todo comenzó tres o cuatro años antes, cuando Tito, el hombre, era todavía el novio de la hermana de Pablito. Pablito para entonces era el que acompañaba a los novios a todos lados. Una noche habían concurrido al cine y Pablito se durmió y el hombre lo acunó en su regazo para que su novia estuviese cómoda. A Pablito le gustó esa muestra de afecto. Estaba despierto pero se quedó acurrucado, con su cara pegada al pecho masculino. Soportando estoicamente el cosquilleo que le producían los pelos del hombre en su nariz. Era placentero sentir su calor y olor tan particular. Apoyó los labios sobre la piel y vellos abundantes y se sintió bien. A todo esto entre Tito y Lili se vivían otros momentos. Momentos especiales de esos que tiene toda pareja de novios jóvenes como ellos. Tito con casi 28 años y Lili con casi 21. En la oscuridad de la sala las manos del hombre exploran, buscan, tocan, acarician, amasan y las manos femeninas en reciprocidad ansiosa, responden generando sensaciones especiales, activando glándulas que segregan olores particulares que el niño percibe. Caricias que provocan reacciones físicas que en la mujer no se notan pero que en el hombre tiene manifestaciones evidentes y duras. La dureza la siente Pablito en su nalga derecha. La siente crecer a la par que palpita. Tito desplaza el cuerpo abriendo espacio entre ambos. Al hacerlo la mano que antes descansaba en el regazo se desliza con suavidad para caer con la palma abierta sobre la parte mas tensa de ese momento. Pasa un buen rato hasta que la mano, aguijoneada por los fuertes latidos que percibe, inicia una lenta y prolongada exploración a lo largo y ancho de la geografía palpitante. La manito fisgona recorre el largo camino hasta la base. Allí palpa curiosa , oprime un poco y aprecia un fuerte latido. Impertinente va hacia el otro extremo donde una protuberancia entre esponjosa y dura se hincha al tacto. Toda la noche se la pasó jugando con aquello tan duro y caliente sin que al dueño le provocase alguna reacción enojosa. Al parecer el trabajo de Pablito sobre su humanidad producía una sensación más que placentera. Tanto que en un momento el cuerpo del hombre se estremeció y Pablito sintió el rítmico latir del órgano eyaculando, sin saber ni entender qué ocurría. Después la calma y el juguete que se reduce considerablemente. Termina la función y el regreso a casa. Hasta el próximo jueves. Aunque puede ser el sábado si es que aparece alguna fiesta familiar Entre Pablito y Tito se establece una relación muy especial, sin que hubiera acuerdo alguno. Para Pablito nacía allí un ídolo en principio. Cada jueves de cine permitió un avance que supo aprovechar. Un acuerdo tácito se había establecido entre los dos. Organizado por el padre de Pablito, un grupo de hombres, hicieron un viaje al campo para cazar liebres y quirquinchos. Entre los invitados estaba Tito y como Pablito lo pidió lo incluyeron en la expedición. Eran cinco personas en total. Resultó que al regresar, el camión en el que habían montado la “tienda”, rompió ejes y debieron dejarlo en la ruta quedando Tito y Pablito a su cuidado y los otros tres hombres por distintas razones emprendieron el regreso a la ciudad haciendo dedo para buscar una grúa. Cuando llegó la noche armaron cama en el camión y él le pidió al cuñado dormir juntos porque tenía miedo. Había comenzado a llover. Como el camión tenía tendida una lona impermeable su interior era seguro y confortable. Cuando se acostaron Pablito notó que su cuñado vestía solo un calzoncillo como toda prenda. Entonces el hizo igual y al acostarse adoptó la posición cucharita a la que el hombre no se resistió. Un momento después sintió que contra sus nalgas palpitaba la dureza ya conocida. Metió una manito entre los cuerpos y palpó en el calzoncillo la dureza tan deseada. Para su contento descubrió que la prenda tenía una abertura y por allí metió la mano hasta encontrar que entre una maraña de abundante pelo estaba ella en toda su magnitud desplegada…” Pablito siempre recordaría aquel momento como algo muy curioso. Tonto quizá. Por mucho tiempo había masajeado aquella dureza cubierta por la ropa, la había sentido palpitar tantas veces y otras tantas sentirla como se mojaba para luego quedar blandita, pero nunca jamás hubo comentario alguno con su, ahora, cuñado. De este tema no se habla parecía la premisa, que no le extrañó el silencio del hombre que simulaba estar dormido. Aún cuando han pasado los años, con ellos las modas, los modos, costumbres y hábitos, la familia creció modificándose y las experiencias personales construyeron una persona que supo aprovechar al máximo los momentos que le permitieron construir una historia, no olvida la sensación maravillosa que le produjo el sentir en sus manos aquello que luego sería prohibido. La tersura y suavidad de la tibia piel que a su vez era dura y agresiva, la suavidad de la pilosidad masculina y ese olor tan particular que nunca dejaría de sentir. Olor con el que quedaría impregnada su vida. Su corazón latía con tanta fuerza que creyó que saldría de su pecho con un estallido. Sentía la boca seca y la emoción no le permitía respirar bien. En tanto Tito parecía dormido pues su respiración era calma y sonora. La lluvia se volvía torrencial acompañada de fuerte viento, relámpagos y truenos. La temperatura descendió considerablemente. Tito se volvió de espalda y Pablito debió soltar con pena a su presa. El hombre habló. – Negrito estás despierto?… – Si – Mirá será mejor que nos metamos en la bolsa de dormir. Esta haciendo demasiado frío. – Bueno- dijo el chico El hombre se incorporó de la improvisada cama y con la ayuda de una linterna buscó la bolsa. La extendió sobre el colchón en que estaban. – Vení Pablito. Nos metamos los dos juntos. Es bastante grande para los dos. Querés?… – Sí – dijo casi con alegría. Pablito por un momento pensó que dormirían en bolsas separadas. Rápidamente se introdujeron en la bolsa que era para dos personas adultas. Era espaciosa, amplia y confortable. Los dos se metieron sin ponerse más ropa que la que ya tenía puesta cada uno. Una vez adentro de la bolsa, Tito subió el cierre hasta casi cerrarla por completo. Pablito se deslizó hacia adentro buscando estar cerca de su tesoro tan preciado. – Hey, si te vas para abajo te vas a asfixiar – dijo el cuñado – Tengo frío – dijo el chico – Está bien cuando se te pase el frío subí. Se quedaron en silencio. Solo se oía el ulular del viento que golpeaba con la lluvia el costado del camión. El temporal arreciaba. Cuando la respiración de Tito volvió a ser rítmica y tranquila, Pablito se puso de costado y tendió su brazo sobre el vientre plano del hombre acostado de espaldas. A la altura del ombligo había profusión de pelos. Como un colchón, pensó Pablito. Pasado un momento la mano se abrió plena sobre el vientre y comenzó a descender. El borde del calzoncillo la detuvo un instante que aprovechó para reorientarse. Se desplazó hacia el centro guiada por la pretina de la prenda hasta encontrar dos botones. Ahí comenzaba la abertura que buscaba. En los oídos sentía los violentos latidos de su corazón. Otra vez los labios y la boca seca. Mientras tanto la mano, que no pensaba y actuaba sola, se introdujo por la abertura que no opuso resistencia. Volvió a encontrar la selva suave y espesa. Se abrió camino entre ella hasta encontrarse con la dureza que, aunque desplegada en toda su longitud, descansaba tendida hacia la derecha. La tomó desde la base y la recorrió casi hasta la mitad. No alcanzaba a llegar hasta el extremo por lo que la atrajo suavemente hacia así debiendo sortear los pliegues del calzoncillo. Ahora sí. Con toda la palma rodeó la protuberancia esponjosa y notó que por la punta salía un líquido espeso. Curioso mojó en él sus dedos y los acercó a su nariz. No tenía un olor definido y llevó sus dedos inquietos a la boca y se tocó la lengua. Un sabor apenas salado. No le pareció desagradable. Volvió con su mano a acariciar aquel objeto tibio y suave. Lo recorrió en toda su longitud palpando sus gruesas venas. En la base apreció la diferencia de piel, más rugosa y llena de pelos. Sintió que era como una bolsita pero más suave y deslizante. Pudo sopesar lo que esa bolsita contenía y al hacerlo notó que su cuñado separaba un poco las piernas. Se quedó quieto sosteniendo en su mano desbordada los enormes testículos. Cuando reinició su movimiento sintió que la mano grande y fuerte de su cuñado se cerraba en su muñeca. – Que estás haciendo, Pablito?- Preguntó el hombre con cierto tono de enojo y él solo pudo responder – Nada- con voz temblorosa – Cómo nada si tenés en tu mano mi pichula?… – Estaba jugando, no se enoje… – Ah… te gusta jugar con la “cosa” de otro? Mirá si se entera tu padre… – ¡No le diga por favor!…-rogó – Si no querés que se lo diga me vas a tener que decir de qué manera te gusta jugar con el pito de otro. ¿A qué jugas? – No se, Tito… – Cómo que no sabes si me estabas manoseando todo. ¿A que jugas? – ……. – Si no me contás se lo voy a decir… ¿A quien más le tocas el pito? – …A… – Decime… – A usted nomás Tito cerró la bolsa de dormir y encendió la linterna. Pablito seguía en el mismo lugar y posición. De costado, vuelto hacia el cuñado que estaba de espaldas. La amplitud de la bolsa de dormir le permitió al hombre dirigir el haz de luz de la linterna hacia abajo. Los ojos de Pablito enfrentaron a pocos centímetros de ellos la ancha cabeza del objeto de sus desvelos que seguía en posición de firmes asomándose por la abertura de la prenda íntima. Por primera vez vió esa parte de la humanidad de su cuñado y le pareció enorme. Por el orificio del glande salía el espeso y viscoso fluido lubricante que caía como una gran gota de lluvia sobre el vientre peludo, un poco más arriba del ombligo del hombre – ¿A quien más Pablito? – A usted nomás- dijo casi al borde del llanto. Un instante de silencio que se prolongó, para Pablito, hasta la eternidad. Creía ser aplastado por el mundo. Era enorme el peso que sentía sobre su esmirriada humanidad. Al fin el cuñado habló. – A ver. Agarralo como recién, dale agárralo. Con vacilación la mano se extendió hasta el pene y lo sostuvo casi a la mitad sin alcanzar a rodearlo por completo debido al grosor. El hombre apagó la luz de la linterna pero siguió hablándole al chico – ¿Te gusta? – Si – ¿Te gusta hacerle mimitos, acariciarlo? – Si – A que te gustaría darle besitos -primero lo dijo como afirmación y luego preguntó- ¿O no? Pablito… – … – Dale, mostrame como le das besitos a mi amiguito… Un largo momento que a Pablito le significó un cambio drástico, fuerte y hasta violento de su mundo, hasta entonces mágico. Iba a decidir su vida he iba a concretar lo que siempre deseo A lo largo de los años del noviazgo de su hermana con Tito y desde aquella noche de cine se había instituido una relación silenciosa, sensual, erótica y hasta sexual entre él y su cuñado limitada por dos prendas: un pantalón, diferente cada vez, y un calzoncillo. Esa relación dio esta noche un salto cualitativo en la soledad del campo, a muchos kilómetros de distancia de su hogar, en medio de una torrencial lluvia, para convertirse en crucial y definitoria. Dudó un momento ante la insistencia del hombre. Después decidió. Lentamente fue incorporando su torso para apoyar la cabeza sobre el cuerpo del cuñado. Su mejilla izquierda descansó sobre el peludo vientre de Tito y sus fosas nasales aspiraron por primera vez el olor del hombre. Un olor que nunca encontraría en otros cuerpos. Un olor entre suave y agresivo; entre ácido y dulzón. Un olor que lo marcaría para siempre. Abrió grande los ojos pero nada vió en la oscuridad. La mano derecha atrajo hasta su boca el órgano cuyo hinchado glande quedó sobre sus labios entreabiertos mojándolos con el liquido que manaba del orificio. Fue el primer beso. Un beso prolongado, eterno. Nunca jamás supo describirse para sí las sensaciones que invadieron su cuerpo. Una mezcla entre emoción, alegría desbordante que henchía su corazón y lo hacía palpitar enloquecido. Era sentir por primera vez lo que muchos años después sabría que era el amor. El miembro erecto, con su duro y a la vez suave glande, quedó sobre los labios de Pablito. Bastó una leve presión ejercida por la pelvis para que los labios se abrieran y dejaran entrar a la boca el bálano hinchado. La estrecha cavidad apenas lo contenía y los dientes lo rosaron. – Huyyy!!!… Con los dientitos no, Pablito… Hacé como si fuera un chupetín pero sin morderlo. Como cuando te chupás el dedo… Bastaron apenas unas pocas orientaciones de parte del cuñado para que Pablito aprendiera y pusiera en práctica las enseñanzas. Tenía total y absoluta libertad para explorar aquel campo desconocido para él hasta sólo un momento antes. Acarició, palpó, tocó, besó todo lo que el hombre puso a su disposición. En su boca se acumuló el fluido expelido por el gordo pene y como no supo que hacer se le ocurrió beberlo y como no le supo mal siguió bebiéndolo a medida que fluía. Nunca olvidaría el momento en que, tras un tiempo extenso, la mano del hombre acarició su cabeza a la vez que la pelvis comenzaba un meneo que fue increscendo hasta que la mano sostuvo la cabeza desde la nuca, la pelvis se impulsó un poco sin violencia, el pene latió con fuerza y hasta su garganta llegaron espesos goterones de un líquido tibio y suave. Pablito tragó instintivamente al sentir que se ahogaba, sintió nauseas, pero luego siguió bebiendo hasta el final todo lo que salió del miembro de su cuñado. El cuerpo del hombre quedó inmóvil aunque su respiración era agitada. El miembro, aún en la boca de Pablo, fue perdiendo dureza y se redujo hasta salirse. Pablo lo acarició hasta sentir que las manos del hombre lo subían desde su posición hasta acercar las caras. El hombre extendió una caricia por su mejilla y con la palma limpió la boca del cuñado. Notó que no tenía humedad y preguntó: -Pablito escupiste en la bolsa lo que me salió?… -No… Me lo tragué -¿Te tomaste mi leche?- pregunto sorprendido -¡Qué! ¿Cómo leche?… ¿No era su pis? -No, tontito… Eso es mi leche -¡Oh!… ¿Y le sale por el pito?… – -Claro… A todos los hombres nos sale… -¿Cuándo yo sea grande y haga pis me va a salir igual que a usted?… -Cuando hagas pis, no. Cuando te hagan lo que vos me hiciste con la boca… o cuando la metas por el chochito de las mujeres o por el potito, te da tanto gustito que te sale la leche -Oh… ¿La pichula se mete por el potito? El hombre no contestó pero ya la inquietud había nacido en Pablito y ese sería su próximo objetivo. Lograr que su cuñado lo poseyera de esa manera también. No había plazos estipulados. Existía mucho tiempo por delante. No hablaron más. Los dos se durmieron. Como decía la mujer de la película que Pablito vió en el cine: “Mañana será otro día”. Y el otro día amaneció tan frío y lluvioso que invitaba a quedarse en la bolsa de dormir. Lo hicieron. Se quedaron en la bolsa hasta la media mañana en que el hombre se levantó y preparó el desayuno para los dos. El día transcurrió, en apariencia, como si no hubiese sucedido nada. La lluvia que por momentos era copiosa los obligaba a permanecer en el camión, bajo la carpa. Pasó el día sin noticias del padre de Pablito. A unos sesenta kilómetros del lugar el camino estaba cortado por la creciente y no se podía llegar. La noche volvió a pasar por el lugar y, como un calco, ocurrió todo otra vez. Esta vez hubo menos rodeo. Una vez dentro de la bolsa de dormir, Pablito, se deslizó hacia el interior y apoyó su cara en el vientre de Tito. El hombre simplemente bajó su mano, quitó el botón que sujetaba el calzoncillo y lo deslizó por sus piernas hasta quitarlo. Pablito lo imitó. Los juegos, besos y caricias se prolongaron. Guiado por la sapiencia de su cuñado Pablito conoció con sus labios todo rincón de aquel cuerpo por oculto que estuviese, oculto a la luz del día, mientras que las manos grandes y sabias fueron preparando el camino estrecho por donde avanzaría el endurecido y experimentado trozo tibio que brinda siempre placer, complemento del desproporcionado dolor de la primera vez. Los dos se entregaron completamente y se brindaron placer. Pablito aceptó cuando Tito le propuso probara por la cola lo que había probado con la boca y se dispuso al cruento sacrificio permitiendo que los dedos enormes lo prepararan dilatando su orificio. Se dejó guiar tendiéndose de bruces. Las piernas peludas del hombre ejercieron una leve presión entre las suyas para que las separara. Lo hizo y sintió el cuerpo adulto que se acomodaba sobre el suyo. Apreció como el grueso pene se ubicaba entre sus glúteos separándolos y cómo los enormes y pesados testículos aún mojados por su saliva quedaban un poquito más abajo de su orificio anal. La mano adulta guió el órgano grueso y largo ubicando el hinchado bálano sobre el apenas dilatado upite. Pablito lo sintió mojado y deslizante y no pudo contener pequeñas contracciones de su esfínter que ansiaba engullir aquel tibio garrote. De manera inoportuna impulsó sus glúteos hacia arriba en el momento en que el hombre comenzaba a presionar con el pene. El esfínter cedió y una generosa parte del miembro entro en el chico con tanta fuerza que no pudo contener un grito que traspasó la cortina de agua y recorrió el desolado y oscuro campo siendo oído solo por Tito que siguió empujando hasta meter en el agujerito protegido por los pequeños glúteos un poco más de dos tercios de su deliciosa longitud. Solo se oía el llanto imparable de Pablito que ahora tenía miedo. El hombre inició un suave meneo que le produjo primero más dolor y luego fue despejando hasta sentir un cosquilleo especial centrado en la zona perianal Dejó de llorar. Finalmente el dolor que le provocaba el llanto lo había anestesiado y el peso que tanto lo asustaba al aplastarlo contra el piso haciéndole sentir cada detalle del terreno irregular en su cuerpo desnudo, se alivió de pronto. El hombre, apoyándose en una de sus manos, incorporó su torso desnudo separándolo de la pequeña espalda y encendió la luz de la linterna El hombre se irguió un poco y miro la espalda estrecha y las nalgas magras. Pensó que en ese momento él le pertenecía sin límites. Bajó su mano libre y lo obligó a abrirse un poco más. Varios centímetros de su grueso miembro estaban todavía fuera del pequeño orificio que se veía muy tenso y dilatado tratando de aceptar al intruso. El hombre impulsó la pelvis hasta lograr que solo quedaran afuera los pelos renegridos de su pubis. Apoyó la mano con la que separó los glúteos insignificantes, en el suelo para sostenerse y retomó el meneo lento y profundo sintiendo la estrechez que lo contenía – ¡¡¡Ayyy…no. No…noooo! –gritó… – ¿Te duele?- preguntó – Siiii…- respondió – ¿Mucho?- volvió a preguntar – Siiii – Aguantá un cachito… – No…no. Me hago caca. Me hago caca – suplicó – No. Te parece. Es porque tenés a mi amiguito hasta los pelos en el upite. Aguantá – ¡¡¡Ayyy!!! Me hago caca – Aguantá un poquito que te doy lechita, dale Sus movimientos se aceleraron y volvieron mas violentos reavivando el dolor Respiración agitada y gemidos de placer en el cuerpo adulto transpirado Quejidos de dolor y llanto en el cuerpo impúber penetrado por el ano. Movimientos acelerados al extremo que llevan al climax al adulto. Una paloma se posa en la copa de un árbol cercano. Desde allí se ve la espalda del cuerpo adulto conformando una figura extraña. A la altura de sus gruesos y peludos muslos, allí donde se separan las nalgas de las piernas, esas nalgas ahora apretadas fuertemente, sobresalen dos pequeñas extremidades que se agitan en una manifestación de dolor. En el interior del cuerpo penetrado se sienten las violentas pulsaciones del pene adulto cuyo glande se agranda al ritmo de la eyaculación que es abundante. Los cuerpos se aquietan, luego se separan lentamente. Cuando el hombre retira el pene del interior del cuerpo pequeño dice… -Ya está , Pablito. ¿Te gustó? -Me hago caca…- responde. El cuñado lo ayudó a limpiarse el ano con el agua de la lluvia. Después se metieron en la bolsa y abrazados se durmieron. Esa fue la primera vez Pero no la última. Desde ese momento, Pablo, que al momento del relato contaba con 9 años, idealizó de manera superlativa a Tito quien en su vida profesional era un oficial de policía y se doblegó a todo y obedeció a su cuñado. Esta es mi historia y aunque lo deseo no la puedo volver a vivir. Si alguno quiere contarme su primera vez aquí estoy para escuchar. Los quiero a todos Chau Este relato es para ser leído por gente que acepta la verdad de su condición, sin histerias ni historias. Amén. Ale

Autor: alejandrogusta Categoría: Sexo Gay

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NARCOSXXX

Me ligue a joven de 22 y yo de 36.

2021-02-07


Me ligue a joven de 22 y yo de 36. Hola mi nombre es Jose actualmente tengo 38 años. Después de buscar en badoo un hombre para que me cojiera encontre un joven guapo llamado Ricardo vivía muy cerca de mi casa lo cual se dio un encuentro despues de dias conversando con el y compartiendo fotos cachondas el de su pene y yo de mi culo. Se llego el encuentro para disfrutar el sexo entre hombre a hombre. El me cito en una wal mart al llegar el llego en un carro mustang negro al suvir a su carro mire a aquel joven juapo y tierno de 22 añitos. Después nos dirigimos a un parque cercano era una tarde calurosa. Llegamos al parque y se estaciono estubimos platicando despues de una platica de varios minutos el me dijo ansioso mame la verga y desabrocho su pantalón. Dejando ver unos sexys boxers azules se notaba su verga parada y bajo sus boxers y pantalón hasta los tobillos dejando ver unas ricas piernas y un rico pene de 16cm peludo muy peludo al igual que sua ricos testículos yo como todo un buen putito traga leche comencé a darle sexo oral a aque joven desconosido se lo mamaba con muchas ganas hasta besaba sus testiculos y hombligo el estaba fasinado con mis mamadas el gemia y poco a poco fue saliendo se pre semen el cual yo me tragaba y seguia mamandole la verga al papasito de Ricardo mmmm. El dijo ven para cojerte y nos bajamos de el carro me llevo a una choza que tenia el parque era difícil que alguien nos mirara cojer. Ahi Ricardo bajo su short y boxer era exitante verlo asi con su pene bien parado peludo y con ricos testículos y su culo grande y sabroso. Después yo me inque para mamarle la verga un rato mas era muy rico mamarle su verga peluda incluso hasta unos pelos de sus testículos fueron a parar en mi boca cuando los chupaba después de unos minutos chupando verga Ricardo me dijo ya ponte yo me levante y baje. Mi short y truza hasta el piso y Ricardo se coloco el condon y lubrico su pene después se acerco ami y ahí parados los 2 me comenso a meter el pene despacio hasta que entro todo y empezó a cojerme sabroso yo sentía muy rico ese rico pene el me tenia agarrado de la cintura y cogiéndome rico o si. Después gire mi cabeza para buscar sus labios y el me correspondio nos besamos mientras me estaba penetrando que chingon es eso besar mientras te meten la verga uuufff si la calentura entre los dos subió Ricardo se quito su camisa y quito la mia y despues me la metió nuevamente y comenzó a besarme era rico sentir su piel su verga y sus labios y me la seguia metiendo. Después paro y saco su verga yo pense que ya avia eyaculado por que se quito el condon lo vi caer al piso yo aun parado y Ricardo tras de mi. Yo pregunte ya te veniste no alcancé a decir la palabra te veniste cuando Ricardo ya tenia su glande dentro de mi ano y despues toda su verga dentro sin condon uf se sentia mas rico carne con carne me comenzó a cojer duro y sabroso y a besar nuevamente chupandonos la lengua y con su verga a pelo se sentía muy rico ya mi verga babeaba pre semen. Uf que rico era estar desnudo ante Ricardo y pararle mi culo para que lo goce y dejar que entre su pene a pelo y raspe mi ano y recto y sentir su lengua y saliva en mi boca y su suave piel. Despues de minutos asi cojiendome Ricardo comenzaba a gemir y meter su verga mas fuerte derrepente Ricardo ahh ahha jalo mi cintura fuerte paro y se estaba viniendo dentro de mi. El quedo por unos segundos sujetado ami pude sentir el disparo de su semen y palpitar de su verga dentro de mis entrañas que sensación tan rica dejar que otro hombre se conecte a tu cuerpo de esa manera ano con verga uff yo lo veo mágico como un aguijón castigando tu carne cuando entra. Despues Ricardo saco su verga de mi ano aun erecta y llena de un poco de semen el cual limpie dandole unas mamadas trague ese semen y se la segui mamando pues seguia erecto yo seguía mamando verga pero escuchamos un ruido de personas que se acercaban al lugar. Rápidamente nos vestimos y nos fuimos de el lugar. Y asi yo y ricardo tuvimos varios encuentros sexuales por el lapso de 2 años me cojia en lugares escondidos o su carro y en ocaciones solamente le hacia sexo oral y tragaba su semen tambien descubri que le gustaba que le chuparan el ano el cual se lo chupe varias veces. Si quieren otro relato de Ricardo dejen saver dejo mi correo dany12663@gmail.com espero que les halla gustado si quieren otro relato de el contare cuando me cojio en una casa donde fuimos invitados a cenar y terminamos durmiendo ahí en la sala donde me dio una cojidota en la madrugada cuando todos dormian.

Autor: Puerkilla Categoría: Sexo Gay

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NARCOSXXX

Mi primera vez con el mejor amigo de mi hermano

2020-12-28


Hola a todos soy Fernando de la ciudad de Arequipa al sur del Perú . La historia q les contaré es sobre mi primera experiencia gay con el mejor amigo de mi hermano a los 16 años , en ese tiempo era un chico twink , muy flaco y blanco. David el mejor amigo de hermano , tenía 28 años en ese entonces , es un chico cholon o chacal como quieran llamarlo , trigueño de cuerpo grueso y formado . Él trabaja en la mina de obrero y cada vez que venía a Arequipa venía a la casa a tomar unas cervezas con mi hermano El era un chico muy alegre y extrovertido por lo q se ganó muy rápido mi confianza Llegó año nuevo y mi hermano quedo con el en ir a una fiesta en Mollendo (la playa de Arequipa) Pero como el se había adelantado me dice a mi : David: Fer no quiero ir solo , vamos en la camioneta , acompáñame Fer: Cómo estaba aburrido decidí ir y es en su carro dónde me confiesa: David: Fer , es cierto que eres gay ? Fer: Y yo le respondo , bueno si pero nunca he salido con nadie David : Y El me dice : ah bueno , lo que pasa es que tú me pareces un chico muy lindo y me gustaría probar cosas nuevas . En eso el me toma con sus manos mi pierna y yo le digo : Fer: Bueno , tu eres el mejor amigo de mi hermano y eres muy mayor para mí David: Podemos hacer cosas ricas y nadie se tiene por qué enterar , aparte podemos llegar hasta donde tú quieras , podemos Intentarlo , quizás puedo ser tu novio y tú mi enamorada? En eso el me agarra la cara con sus manos ásperas y el me besó sentí esos labios gruesos con los míos delgados comiéndome lentamente la boca y bajando hacia mi cuello y marcandome toda Nos besábamos apasionadamente , me mordía el cuello , la oreja y me susurro al oido y me dijo : David : Fer , chupame la pinga David se desabrocho el jean , se bajó el calzoncillo y me enseñó su pinga Era grande de unos 18 cm , gruesa , cabezona , belluda y unos huevos grandes La tome con las dos manos y sentí ese olor a macho que emanaba de el , me metí primero la cabeza y el tronco y comence a chuparla durante todo el camino , mi lenguita jugaba con la cabecita de su pene , le chupaba los huevos y el jadeaba de placer , hasta que me tomo fuertemente la cabeza y se vino dentro de mi boca . Sentí varios lechazos calientes dentro mío Paramos el carro y con mi boca empecé a limpiar las gotas de semen que tenía Lo deje limpiecito y seco ( me tomé toda su lechita) Y me dice : David : Que rico bebita , me la chupas mejor que una mujer , llegando a la ciudad vamos al Telo par a romperte ese culo Llegando a Mollendo , nos fuimos a un hotel (no fuimos con mi hermano a la fiesta) Y me subió a las escaleras del hotel cargado al hombro , sabiendo que ese macho me comería mi culo virgen El me tiro contra la cama me quito la ropa y me puso en la pose de perrito Me abrió las nalgas y comenzo a chuparme el culo , nunca había sentido tanto placer , jadeaba de lo rico que se sentía como su lengua , entraba x el canalito de mi ano Me decía que rico culo , lampiño y blanco , hoy te voy abrir bebé Se monta encima mío y me la mete toda de golpe Yo no aguante la presión y me tire a la cama , cayendo el encima mio , di un grito de dolor que el solo atino a taparme la boca , me dolió tanto que me la meta que sentí que me había partido en dos mi ano Fue salvaje me metió esos 18 cm de verga gruesa en mi ano sin condón , estaba seco y me dolió bastante y me hizo sangrar Se quedó unos minutos con su verga dentro de mi ano sin moverse , por qué me decía que tenía acostumbrarse mi ano a su verga En eso el comienza a meterme unas embestidas que literal , sentía que me la metía hasta los intestinos , el es enorme y grueso y mi cuerpo flaquito y chiquito , me decía que rico es follarte bebita , sentía todo su sudor y sus huevos machucandolas contra mi ano Hasta que después de un rato , me lleno mi culo de leche , se levantó y yo atiné a llorar x lo q me habían hecho , mi culo estaba rojaso y dilatando botando leche y sangre a la vez Habíamos pasado año nuevo follando como locos y me dice : ahora vas hacer mi perra Y desde ese momento , nos hicimos pareja hasta ahora , mi hermano nunca se enteró de lo sucedido ni mi familia sabe de mi opción sexual Pero David cada vez que baja de la mina nos encontramos y yo le doy mi culito

Autor: Fer Categoría: Sexo Gay

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Mi violación???

2020-11-19


Mi nombre es Manuel, tengo 19 años pero esto me sucedió a los 14 años. Desde pequeño mi padre me motivo al deporte, estaba en un equipo de footbal socker y en natación, eres y aun soy delgado pero definido, siempre me rasure todo el vello del cuerpo por la natación, mido 1.79, soy trigueño y siempre he usado un corte de cabello corto a los lados y algo largo arriba cabello liso negro, ojos negros, pestañas largas. Hasta ese momento siempre me gustado las chicas aunque nunca había estado con ninguna. Soy de Venezuela y vivía con mis padres en una importante ciudad pero mi papa decidió enviarme unas semanas a la casa de mis abuelos en un pueblito del interior debido a que había aplazado una materia en el liceo y debía reparar. En fin llegue a casa de los abuelos, en medio del campo, el vecino mas cercano estaba a 20 minutos a pie y todo era aburrido, me obligaban a estudiar casi todo el día y papa supervisaba mi vida telefónicamente. Un viernes por la noche mis abuelos me hicieron saber que me quedaría solo porque ellos irían a un baile para ancianos en una población vecina y no volverían hasta el día siguiente. A mi me dio igual pues no podía hacer nada. Se despidieron a las 8:15 pm, yo tome un baño vi un rato la TV y me dio sueño por lo que las 11:40 pm me dispuse a dormir solo con un slip blanco tipo tanga. No se cuento rato había pasado cuando unos ruidos me despertaron, había alguien en la casa, escuche dos voces masculinas, me asuste y quise levantarme y en ese momento se abrió la puerta del cuarto donde me encontraba. Me quede paralizado, con un pie en el suelo y el resto del cuerpo aun en la cama, el hombre en la puerta era alto, rubio,llevaba una musculosa que dejaba ver su velludo pecho recortado y sus axilas velludas con brazos muy trabajados, un jean ajustado, ojos verdes penetrantes, corte militar. me apunto con un arma y me hizo SHHHHHHH, en un susurro me pregunto estas solo?, yo con la cabeza respondí que si. Me tomo por el cabello y me pidió que le mostrara donde estaban las joyas, el dinero y objetos de valor y así lo hice, yo casi no hablaba. No había mucho que robar en realidad o al menos no que yo supiera. El otro hombre era mas robusto, moreno, lampiño, como de mi estatura. Los dos hombres me llevaron a la sala, comenzaron a cuestionarse respecto a que hacer conmigo puesto que ya los había visto; por primera vez mi miedo se transformo en terror pensé que me matarían. Fue en ese instante en que comencé a llorar. Moreno: jajajajajaja deja la lloradera, los hombres no lloran yo: (entre sollozos y con un hilo e voz) no me mate por favor, se lo suplico no me mate. El hombre rubio me soltó una cachetada con el anverso de la mano y caí al suelo. me grito CALLATE MARIQUITA Rubio: como te llamas yo: mmmanuel Rubio: ok Manuel, hagamos algo, mi amigo y yo confiaremos en ti no te mataremos, pero debemos estar seguro de que no dirás que nos viste ni nos delataras yo: no diré nada señor, se lo juro Rubio: jajajjajaja oye negro esta mariquita parece ser muy sumisa no? Moreno: de que hablas? Rubio: me dieron ganas de divertirme, de pasar un rato rico con manuelita. yo seguía en el suelo sollozando, cuando el hombre rubio me tomo del cabello, me puso de pie y coloco pegado de frente hacia la pared. Tomo el borde de mi slip y de un solo halon lo reventó dejándome desnudo, paso el pico del arma entre mis nalgas, se sentía fría, me dijo al oído Rubio: que culo mas rico tienes, no tienes ni un pelito en el cuerpo, como un niña. Le entrego el arma al oro hombre mientras el comenzó a apretar con fuerzas mis nalgas con sus dos manos. Yo comencé nuevamente a llorar y le suplicaba Yo: no por favor, no haga daño, no me haga eso se lo suplico por favor Rubio: (en mi oído) shhhh ahorita dices que no, pero en un rato me pedirás mas. Escuche el sonido de su cinturón mientras lo desabrochaba, de su pantalón caer, todo parecía una película en cámara lenta. yo continuaba llorando y suplicando que no me lastimara que no diría nada. No tuve tiempo de nada mas que de gritar NOOOOOOOOOOOOO AAAAAAAAAAAAHHHHHHHIIIIIIIII me duele. Rubio: grita (con voz excitada) grita todo lo que quieras que me gusta oírte. Me moví intentando zafarme y lo que hice fue terminar de clavarme aquel guevo en mis entrañas, sentía un dolor indescriptible, me estaba partiendo en dos y ya no me salio la voz para gritar, me quede ahogado. Rubio: que rico, que culito mas rico compadre le dijo al hombre que me apuntaba aun con el arma viendo todo desde el sofá. tienes el culo apretadito cabrón, que rico siento como si me estuvieras chupando el guevo (el no se movía ni yo tampoco) No se cuento rato paso, pero ya me sentía mas tranquilo aunque me parecía que tenia ganas de ir al baño y pensé en decírselo a mi violador, pero en ese justo momento el decidió comenzar un vaivén, y yo comencé a quejarme del ardor, sentía que me quemaba. Rubio: ahhhh mmmmm que rico yo: ahhi, ahi, mmm, uuy, ufffff así estuvo un rato aquel hombre taladrándome el culo con su mástil, mientras yo me quejaba, hasta que de pronto la voz del moreno interrumpió diciendo Luis, luis, el rubio respondió en tono de molesto que pasa negro? parece que le esta gustando tiene el pito parado yo no me había dado cuenta pero tenia una erección, al bajar la mirada me di cuenta que incluso tenia un hilo de liquido desde mi glande que pegaba de la pared. El hombre que me esta violando me halo mas fuerte del cabello y me embistió mas fuerte yo: ah, ah, uh, mmmmm ahhhh (no podía evitar relamerme los labios) y seguia dando pujitos que ya no sonaban a dolor sino a gusto. Moreno: dime chiquita, te gusta? yo: mmm, ah, ah, ahi, ummmmmm Rubio: RESPONDE CABRONA te gusta? yo: mmm, ss ssiiiiiiii ah ah ah ah Rubio: jajajajajajaja, te dije que me pedirías mas yo: si, dame mas duro, duro por favor ahhh ahhh Moreno: ah no compadre, yo también, yo también quiero. El moreno se desvistió y le dijo al rubio que me dejara mamarlo. el rubio sin sacarme el guevo del culo me llevo hasta el sofá, me hizo doblarme con los pies en el suelo y el culo en pompa, el siguió cogiéndome mientras que yo veía un guevo descomunalmente grande frente a mi y sin mas me lo metí a la boca, sabia raro, pero estaba poseso, lo chupe, lo mame, el negro me guiaba para que le lamiera las bolas y yo lo hacia entre quejidos de gusto por la cogida que el otro me estaba dando hasta que de pronto sentí como me daba mas rápido y gritaba Rubio: ACABO, ACABO sentí como me inundaba de sus jugos No supe si me lo saco o si se salio solo, pero en ese momento el negro me dijo quieres sentarte sobre el mio nena??? no lo pensé, me clave yo mismo aquel guevo, (me senté en su mástil de frente viéndole la cara) era mas largo y mas grueso pero solo entro con dificultad la ultima parte, una vez estuve ensartado el negro me pidió que saltara sobre su guevo y comencé a hacerlo. Ahora era el rubio quien nos veía desde otro sofá y se reía y me decía eres un perrita en celo yo ahhh,, mmmm ahhh Negro: dime que te gusta nena, anda dímelo yo: que rico papi, dame tu guevo, clávame así rico anda dame mas. Rubio: jajajajajajaja este es el verdadero botín negro, toda una hembra yo: si soy su hembra, que rico. En ese momento no aguante mas y comencé a eyacular entre gritos de placer. El negro sin sacarme su guevo me tumbo de espaldas en el sofá coloco mis pies en sus hombros y comenzó adarme mas duro mientras yo seguía gritando y por primera vez me beso, metió su lengua en mi boca y yo le correspondí, lo abrace y y así acabo dentro de mi, yo nuevamente tenia una erección y el rubio me dijo que podía masturbarme si quería. yo tome mi pene y comencé a masturbarme mirando al rubio que seguía desnudo y el se dio cuenta y me dijo que? yo: nada mientras me masturbaba y pasaba mi lengua por mis labios hasta que el moreno me dijo que paso nena? quieres mamársela a mi compadrito??? yo sentí vergüenza pero me atreví a responder. si quiero el rubio soltó una carcajada y medio lo que quería su pene estaba flácido pero creció en mi boca mientras yo lo mamaba, no paso mucho y nuevamente acabe y al poco rato el acabo en mi boca haciéndome tragar su leche. Me tumbe en el suelo y ellos cada uno en un sofá, se bañaron y me preguntaron podían volver otro día, les dije que buscaran el modo de vernos fuera de la casa pues era de mis abuelos y solo fue suerte que ellos no estuvieran. No se llevaron nada de lo que pensaban robar, no volví a ver al rubio, pero el moreno si me cogió dos veces mas antes de regresar a mi casa. Pero eso es otro relato. Actualmente tengo 19 años, soy gay pasivo, amo ser sometido y ser feminizado por un macho. Espero que a pesar de lo largo les haya gustado mi relato que fue real.

Autor: Anónimo Categoría: Sexo Gay

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NARCOSXXX

Me chantajearon

2020-11-19


Hola, como estan, esto me pasó en un trabajo de guardia que tuve hace algunos años, me describire en pocas palabras, en ese tiempo era algo más que gordito, un metro setenta, ojos pardos, un pico normal, trasero que llamaba la atencion. Un día mis compañeros notaron que les miraba el bulto de forma disimulada pero constante, trabajabamos en el turno de noche y eramos 3, uno alto de mas de1.8 mts y el otro de mi altura mas o menos, los dos con cuerpos fornidos. Una noche me arrinconaron dn una esquina de la oficina y sin ningun rodeo me preguntaron si me gustaba el pico, yo obvio les dije que no, pero ellos me dijeron que notaban que les miraba mucho el paquete, asi que me dieron un ultimatum: o me convertia en su puta durante las noches o dirian que les habìa chupado la pichula los dos, me dieron ese día para que lo pensara. Al otro dia nada mas llegar me preguntaron que habia decidido, les dije que aceptaba, en cuanto quedamos solos, alrededor de las 11 de la noche, nos fuimos a la garita y se sacaron los picos ( la del nas alto una verdadera belleza, 19 cm de largo no tan gruesa, circuncidada, la del otro, wuau un monstruo, 22 cm de largo, un grosor de 7 cm, tidavia con el prepucio, ambas depiladas), me dicen: con cual quieres empezar?, los miré relamiendome los labios, ellos se rieron dicuendo ya sabiamos que eras un putita goloza, me arrodille frdnte al mas alto y empece a darle besitos en la cabeza, lamiendo el precum que asomaba en su hoyo meato, lo degustaba como el mas rico manjar del mundo, el alto no aguanto mas y tomo mi cabeza metiendo todo su polla en mi boca produciendome una pequeña arcada, pero me repuse de inmediato y me puse a chuparla como se, es decir tragandomela dntera, puedo tragarme toda una polla hasta la garganta, mientras tanto de reojo veia a mi otro compañero que se habia desnudado y se pajeaba despacio mirando como le mamaba el pico a su compañero, despacio se pudo tras de mi y empezó a bajarme los pantalones con slip y todo, en segundos quede desnudo de cintura para abajo, mientras yk srguia en lo mio, le pasaba ka lengua a todo el largo del tronco, lkegana a sus testiculos y lis chupaba de uno en uno, volvia con mi lengua a subir hasta llegar a la cabeza y volvia a metermela toda hasta mas alla de la garganta, sacandole gemidos de placer a mi compañero, el otro no perdia el tiempo y me acaricibia mis nalgas y mi hoyito que ya latia pidiendo algo mas que los dedos. Al que se la estaba mamando me la saco de golpe, diciendome que no qyeria acabar tan luego, el otro no perdio el tiempo y se puso delante mio para que se la chupe, tuve que abrir al naximo mi boca para poder tragarme ese pedazo de carne, empezo a bombear en forma un poco brusca, pero no me importo mucho, solo pensaba en disfrutar de ese miembro que sabia a un manjar de los dioses, mientras tanto el alto no perdio ni un minuto y empezo a comerme el ano, dilatandolo y preparandolo para perforarlo, estuvo asi unos 5 minutos hasta que no aguante mas y le suplique que me lo clavara, eso di le dije que lo hiciera despacio al principio y que despues lo hiciera como se le antojara, me puso la cabeza de su miembro en la dntrada de mi ano y empujo despacio, senti como se iba abriendo poco a poco tragandose ese pedazo de pichula que entraba mm a mm, sentia cada rugorisad cada vena muenteas me penetraba, no podia gemir mucho pirque mi boca estaba llena con la polla de mi otro compañero que me hacia babear de tan profunfo que la metia,me sentia en el cielo de las putas, una polla en mi culo y otra polla dn mi garganta, eso si pensaba dn lo que iba a sufrir cuando al que se la estaba chupando quisiera penetrarme, pero la aguantaria como toda una puta que soy. El que me estaba penetrando ya habia dejado de ser cuidadoso y ne culiaba como un toro, haciendo que me tragara toda oa pichula del itro amigo hasta mas alla de la campanilla, haciendome babear y sacar lagrimas de tan profundo que me entraba ese mastil de carne que me estaba comudndo pir la boca, despues de unos 15 minutos de estar siendo penetrado por delante y detras, ambos me dijeron que estaban por acabar, ne preguntaron dknde los queria, yo les dije que no habia cenado y tenia hambre y queria tomar lechecita calientita, el primero en darme de comer fue al que se la estaba mamando, fueron 4 o 5 descargas de leche que trague, el primero paso directo hacia mk estomago, los otros los saborie a placer, tenia un leve gusto a agridulce pero estaba delicioso, especito y en gran cantidad, al ver eso el que me estaba culiando lo saca y enseguida me volteo habriendo la boca para no desperdiciar nada de ese elixir de macho, fueron 5 o 6 descargas las cuales deguste y paladie con placer, dste era mas salado y mas acuoso que el otro qur me comi antes, pero los dos igual de de deliciosos. Una vez que terminamos, me hicieron desnudar pir completo y ellos hicieron lo mismo, me pidieron que desde ese momento no volviera a usar ropa interior en el trabajo, yo les dije que romperia lis pantalones en la parte de abajo para estar listo en cualquier momento que ellos quisieran encularme, que a partir de ese momento era suya que podrian metermelo cuando ellos quisieran y yo no cenaria antes para tragarme sus leches todas las noches. Lo que siguió esa noche sera mas adelante, spoiler, no estabamos solos, el supervisor de produccion no se habia retirado y vio y ollo todo. Un besito en sus picos , nos vemos

Autor: Toritomamon Categoría: Sexo Gay

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Sexo con mi vecinito de 8

2020-11-06


Hola de nuevo mi nombre es Angel, tengo 20 años, soy de México y esto me sucedió hace aproximadamente 3 años. Mi vecino se llama Jorge en ese entonces el tenia 8 añitos y yo 17 Cuando tenía 17 años vivía con mis padres y como toda la tarde estaba solo siempre andaba desnudo, un viernes en la tarde estaba en la sala y puse una peli porno estaba decidido a masturbarme pero en ese momento tocaron el timbre de la casa, era mi vecino, el es un hombre serio pero siempre fue tranquilo, cuando tocaron a la puerta les dije. Yo: Un momento ahorita salgo. Me levante del sillón y me fui a poner un short, salí a recibirlo y vi que llego con su hijo entonces los deje pasar, mi vecino entro primero y tras de él entro su hijo, fueron directo a la sala, se sentaron entonces le pregunte a mi vecino. Yo: Que los trae por aquí? Vecino: Quería ver si podías quedarte con el por el día de hoy Yo: Que paso? Vecino: Es que me hablaron del trabajo que me tengo que presentar de emergencia Yo: No hay nadie que lo pueda cuidar? Vecino: No, por eso pensé que tú podías hacerlo pues ya vez que se lleva bien contigo. En efecto me llevaba bien con él, mi vecinito se llama Jorge el era un niño de 8 años un poco gordito a veces iba a mi casa por las tardes después de que salía de la escuela, siempre me contaba todo ya que le decía que podía contarme lo que le pasara, siempre era sincero conmigo y me contaba todo lo que hacía o le pasaba, entonces le dije. Yo: Claro no hay problema. Vecino: Te lo agradezco mucho. Cuando mi vecinito escucho eso se alegro mucho pues cuando estaba en mi casa podía hacer lo que quisiera, entonces mi vecino se levanto y salió de la casa pero antes le dijo a su hijo. Vecino: Te portas bien y cuídate, no vayas a causarle problemas a Angel . Jorge: Claro papa. Entonces mi vecino se fue y cerré la puerta y me puse a hablar con Jorge hasta que tocamos el tema de las novias. Yo: Cuéntame Jorge ya tienes novia? Jorge: No, no me gusta ninguna niña de mi salón. Yo: Algún niño de tu salón? Jorge se sonrojo y riéndose me dijo. Jorge: Que cosas dices Angel. Yo: Solo decía. Jorge se rio tímidamente y le pregunte. Yo: Te masturbas? Jorge sonrojado me dijo. Jorge: Que es la masturbación? Yo: Es jugar con tu cosita El se sonrojo y me dijo: Jorge: Mi papa a veces juega con mi cosita Yo no podía creer lo que me decía y le pregunte: Yo: y que sientes? Jorge: siento muy rico. Yo: y que mas te hace tu papa? Jorge: a veces me mete su cosa en mi culito Cuando Jorge dijo esto se me paro al instante y le pregunte que sentía cuando se lo metían Jorge: de primero me dolia pero después siento muy rico Le dije que iba a la cocina por unos refrescos me levante del sillón y fui a la cocina por los refrescos, a mí se me había olvidado que había dejado puesta la peli porno, cuando regrese a la sala vi a mi sobrino viendo la peli y puse los refrescos en la mesa y le pregunte. Yo: Que miras? Mi vecinito algo asustado cambio la tele de canal y se acomodo para que no viera que estaba excitado, me sente a su lado y poniendo mi mano en su pierna le dije. Yo: No te asustes es normal que a los niños les guste ver películas asi Jorge: Enserio? Yo: Si. Jorge: No le vas a decir a mi papa? Yo: No, le voy a decir con una condicion Jorge: Cual es la condición Yo en mi mente ya había planeado cogermelo así que le dije La condición es que me dejes hacerte lo mismo que te hace tu papa Jorge: esta bien Cuando me dijo esto le dije que volviera a poner la película, el muy obediente lo hizo, la estuvimos viendo por 10 minutos hasta que yo ya no aguantaba las ganas de masturbarme así que me quite el short y quede desnudo junto a mi vecinito, note que el me miraba mucho mi pene así que le dije Yo: lo quieres tocar Jorge: si El me comenzó a masturbar lentamente y me dijo Jorge: Ángel ya quieres que te haga lo que le hago a mi Papa Yo: si jorgito Al terminar de decir esto el bajo su cabeza hasta mi pene y se lo metió a la boca, se sentía delicioso, jorgito era un experto en las mamadas Jorge: ángel la tienes mas grande que la de mi papa voy a batallar para chupartela. Yo: no te preocupes si quieres solo chupa la pura cabecita Se lo saco de su boca y le pregunte: Yo: a que sabe mi pene Jorge: Sabe un poco salado pero no sabe nada mal. Volvió a bajar su cabeza y me la estuvo chupando como por 20 minutos hasta que le dije que me iba a venir, el dejó de chuparmela y me dijo que me viniera en su boca, aguante solo otras tres chupadas mas y me vine de manera abundante en su boca, Jorge se trago todo. Jorge: Tu lechita sabe mejor que la de mi papa Yo: Encerio Jorge: Si Seguimos viendo la película y como yo estaba desnudó le dije a Jorge que se quitara todo para estar iguales, el se quito toda su ropa rápidamente, seguimos viendo la película hasta que salio una escena donde el hombre estaba sentado y la mujer sobre sus piernas asi que le dije Yo: oye Jorge ven y sientate sobre mis piernas como la mujer de la película Jorge: esta bien ángel Se levanto y como ya se me habia parado de nuevo le dije que se sentara lentamente para acomodarle mi verga entre sus nalguitas, y así lo hizo el quizo imitar a la mujer y se empezó a mover de manera brusca así que le dije que se detuviera por que me lastimaba el se detuvo y yo lo tome con mis dos manos y lo empecé a mover lentamente, me sentía en la gloria. Jorge: ángel cuando me la vas a meter Yo: tu quieres que ya te lo meta Jorge: si Lo levante en mis brazos y lo lleve cargado hasta mi cuarto, cuando llegamos le dije que se pusiera de perrito y así lo hizo me acerque un poco a el y pase mi lengua por todo su culito tenia un sabor muy ácido pero me gusto, le estuve chupando su culito unos 10 minutos y el solo gemia, me detuve y saque un poco de lubricante de mi cajon y le heche un poco en su culito el se estremeció por que el lubricante estaba frío, frote uno de mis dedos en el lubricante y se lo metí a su culito, como el no era virgen le entro fácilmente, al momento de meter el segundo dedo el solto un gemido de placer y me pidió que le metiera mi pene ya, saque un poco de lubricante y lo unte en mi pene, le coloque mi verga en su entrada y empuje lentamente, hasta que entro mi cabeza me detuve unos minutos y volví a empujar otro poco esta ves no me detuve hasta que toda mi verga estaba dentro de el, nos quedamos quietos un minuto o dos y fue jorgito el que se empezó a mover, los dos solo gemiamos de placer lo tuve en esa posición hasta que me vine en la mas profundo de su culito, le saque mi pene y no salio ni una gota de semen, nos quedamos acostados un rato hasta que le dije que me iba a bañar Yo: Me iré a dar un baño. Jorge: Creo que yo también me daré un baño ando muy sudado. Yo: Si quieres nos podemos bañar juntos. Nos fuimos a bañar juntos y dentro del baño sin decirle nada se arrodillo frente a mí y me la volvió a chupar pero esta vez se detuvo y me dijo que se la volviera a meter hasta venirme, terminamos de bañarnos y el me dijo: Jorge: Saldré un rato a jugar con mis amigos. Yo: No llegues tarde. Jorge: Claro. Estuvo afuera como media hora hasta que llego corriendo yo me asuste por que me dijo que le había pasado un accidente Yo :que paso Jorge? Entonces el se volteo y vi su short que estaba todo manchado supuse que era mi semen Yo: quitate el short y la trusa y vamos a mi cuarto para prestarte un short El se quito su short y fue corriendo hasta mi cuarto cuando llegue el estaba agachado y podía ver su culito todo abierto así que me acerque lentamente y le meti uno de mis dedos el se estremeció al sentir ese intruso en su culo, le saque mi dedo y le di una pequeña chupada a su culito esta ves sabia diferente jejeje, sabia mas rico. Jorge: Me haces cosquillas. Yo: te la puedo meter de nuevo Jorge: las veces que tu quieras Se la meti y asi estuvimos un rato hasta que le dije. Yo: Jorge ya no aguanto me quiero correr. Jorge: vente adentro de mi Yo me corrí dentro de el y él creo que tambien tuvo un orgasmo pero no le salio nada de su pene yo lo seguí bombeando aun después de a verme corrido dentro de el por un rato Jorge: Que rico se sintió, siento tu semen caliente dentro de mí. Yo seguía bombeándolo despacio y le dije. Yo: Aun puedo seguir, quieres que me vuelva a correr dentro de ti? Jorge: Si, hazlo. Lo volví a bombear rápido durante 5 min más hasta que le dije. Yo: Me corro. Jorge: Si, ya lo sentí se siente muy rico. Después de decirme eso me beso y nos quedamos así un rato mientras recuperábamos fuerzas y mi pene se le salía solo, cuando descansamos un rato le dije. Yo: Vamos a bañarnos de nuevo Jorge: Si Nos fuimos a bañar juntos y en el baño nos besamos otra vez bajo el agua acariciándonos apasionadamente, cuando salimos del baño nos fuimos a dormir un rato pues estábamos muy cansados, cuando nos levantamos ya era de noche así que fuimos a comer algo desnudos y ver la tele un rato, cuando faltaba medio hora para que llegaran mis papas le dije que se pusiera su ropa y me ayudara a limpiar. Cuando terminamos de limpiar le dije que no le contara a nadie lo que hicimos y hasta la fecha creo que mi vecino no sabe que me cojo a su hijo. Espero y les haya gustado este es mi primer relato. Luego les contare de la ves que hice un trio con Jorgito y su papa

Autor: Angelito6912 Categoría: Sexo Gay

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NARCOSXXX

CON MI MEJOR AMIGO

2020-11-06


Hola me llamo Luis ya he hecho 2 relatos y me anime hacer este, lo qué les voy a contar es real y todo paso cuándo tenía 15 años y fue pues con mi mejor amigo que también tenia 15 años, el y yo nos conocemos de toda la vida, el toda la vida ha vivido al frente de mi casa y pues en mi casa lo quieren mucho el venia prácticamente todos los dias nos poniamos a jugar y toda la cosa, aclaro que en ese entonces los dos eramos heteros y hay veces mi familia se iba para la calle y nos quedábamos el y yo solos, hay veces nos poniamos a fastidiar y nos mostrabamos el pene y una que otra vez nos lo tocabamos y hasta ahi y ya hasta qué un día el vino y nos quedamos solos y entonces nos relajamos en la cama y nos pusimos a jugar en los celulares y yo me aburri y puse porno y nos pusimos haber un rato y cuando lo volteo mi amigo tenía prácticamente el pene afuera entonces yo también me lo saqué y me empecé hacer la paja y el me vio pues raro cómo yo estaba al lado de él hasta que al momentico el también empezó a tirar paja por un rato hasta qué nos votamos, nos limpiamos nos organizamos la ropa y llegaron mis papás y hay veces el venia y nos dejaban solos y nos poníamos a tirar paja pero nada mas, por el momento lo único que hacíamos era eso y por un tiempo hicimos eso. Hasta que un día empezamos a tirar paja y a mi me entro mera curiosidad y cómo teníamos tanta confianza yo le agarre el pene y le empece hacer una paja pero el me miro raro pero no dijo nada y yo segui haciéndole la paja hasta que se me boto en la mano al principio me dio asco por qué el se bota mucho pero después me dio igual y me fui y me limpie. Despues de unas semanitas empecé haberle el pene cómo provocativo pero por pena o el qué iba a decir me quede asi y me conforme por el momento con nada mas tocarselo aclaro que yo antes no había tenido relaciónes con nadie, hasta que un dia pues jodiendo le dije que sí se iba a dejar chupar ese pene y el me respondió por que tiene ganas de probar o qué? A lo qué yo ke respondi ah no se y me rei a lo qué el me respondió normal chupemelo pues si usted quiere y yo me quedé pensando pero cómo yo tenía pena nada mas le dije bueno pero cómo yo estaba muy incomodo mejor lo deje para otro día, pasaron varios dias hasta qué nos dejaron solos y él estaba acostado en mí cáma y lo vi que se lo tocaba mucho y le dije quiubo y me rei y me dijo no ee qué me esta picando mucho y me senté al lado de él y me decia que le estaba picando mucho y yo fastidiando le dije venga yo se lo rasco y me rei y el de gusto se bajo la Pantaloneta que traia puesta cuándo se lo saco lo tenía medio erecto, aclaro los 2 teníamos el pene del mismo tamaño nos media 16cm lo unico era que el de el tenía una operación no me acuerdo del nombre ah y yo qué tenia el pene mas negro que el de él bueno retomo, bueno entonces me quede mirandoselo hasta que el me dice, no me lo iba a rascar pues y yo a pues bueno, se lo coji y se lo empece a rascar suave pero a la vez trataba de qué se le parara y el se puso haber videos en el celular y se distrajo un rato y primero le pase la lengua por la cabeza del pene para ver su reacción, la reacción de el fue nada mas para un lado del susto pero me dijo que siguiera qué le había gustado entonces se lo empece a lamer hasta que me lo meti a la boca se lo chupe por mas de 15 minutos sin parar hasta que se vino en mi boca al sentir la leche caliente en mi boca me dio asco y la escupi después nos organizamos y el se fue por que la mamá lo estaba llamando ya después de qué em se fue me acosté en la cama y empecé a tirar paja pensando en lo qué había pasado al rato me vine y me fui a bañar, pasaron unos días el venia a mi casa pero no lo habíamos podido hacer otra vez hasta que una semana después me quede todo el dia solo y entonces yo lo llamé y cuando llego se arrecosto en la cama cómo siempre solia hacerlo el estaba con una Pantaloneta de fútbol ya que el lo practicaba entonces me hice al lado de el y estába viendo unos videos entonces yo prácticamente me arrecoste en el hombro de el nos quedamos mero rato viendo videos hasta que me aburri y me le tire encima le baje la Pantaloneta y lo tenia flacido entonces se lo empecé a lamer hasta que se le paro ahi si me lo meti completo a la boca por mas de 10 minutos hasta que se vino en mi boca, me habia llenado completico la boca de su semen caliente y espeso pero esa vez si me lo trague y a mi de tanta calentura se me paro y le dije qué si me lo iba a chupar a lo qué el me dijo pues si yo quiero probar ya qué usted lo hace ver muy bueno así que me empezó a lamer la cabeza y se fue metiendo el pene en la boca despacio hasta que se lo metio todo completo y me ll chupo seguido por mas de 10 minutos hasta que le dije qué ya me iba a votar y el ahi mismo se saco el pene de la boca que por que el no queria probar eso y entonces me cayo todo mi semen en mi estomagoy asi la seguimos pasando cada vez qué nos quedábamos solos pero nada mas no las chupabamos ya que ninguno de los 2 quisimos dar el siguiente paso de meternoslo ya qué pensábamos que nos iba a doler demasiado. Gracias por leer este relato yo se qué el relato no es la gran cosa pero quiera contar mi historia.

Autor: Luis Categoría: Sexo Gay

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NARCOSXXX

José y Manuel

2020-11-05


"La primavera es para los jóvenes" recuerdo haber leído en un poema, y no puedo estar más de acuerdo. Con dos meses de relación a cuestas, Diego y yo estábamos ilusionados uno con el otro. Los mensajes de texto en medio de las clases me distraían del equilibrio químico y las funciones inversas. Mi gran sueño de la universidad se vio eclipsado por un hombre muy guapo, pero a veces demasiado travieso. ¿Por qué lo digo? Sus ideas eran muy descabelladas hasta para mí. Una vez me sugirió que deberíamos ir de la mano al salón, le parecía divertido ser controversial. Yo, por otro lado, prefiero más la sutileza. "Si hay que llamar la atención en un salón de clases, que sea por tus calificaciones" le dije yo una vez, justo el mismo día que se puso inquieto, más de lo normal, queriendo preguntarme algo. -¿Tienes planes para este sábado? -No, nada, ¿algo en mente? -Tengo una reunión familiar por la noche, no suelo asistir pero este año lo han organizado mis padres en mi casa, así que no hay de otra. ¿Vamos? -Normal, pero ¿cómo iremos? -No importa cómo te vistas amor, igual estas guapo. -¡Nooo! -Me reí de su ocurrencia- Me refiero a nosotros, si iremos como amigos o... -Oh. Ya veo. Bueno, si me preguntan, respondo. Sino, pues al pincho. Además estaremos comiendo en un rincón solos tú y yo, vas a ver. Nadie nos va a molestar, somos expertos en el arte de la invisibilidad después de todo. Y así de repente, Diego hizo de lado mi maratón pizza-café con DVDs de Madonna que tenía planeada desde hace semanas. Para no levantar sospechas sobre nuestra exclusividad de atención -tampoco íbamos a estar mirándonos toda la noche- Diego me sugirió que lleve a un amigo confiable, para conversar en grupo y pasarla chévere. Me pareció buena idea, porque uno nunca sabe cuándo si al final se queda solo en una reunión sin conocer a nadie a su alrededor. Y me decidí por llevar a mi amigo Manuel. Lo había conocido hace meses, en los comentarios de un grupo de Facebook, y desde entonces se había vuelto un amigo inseparable. Tenía 18, era más bajo que yo, muy delgado y pálido como una hoja de papel. Su abundante cabello castaño y sus pecas en las mejillas, sumados a una casaca jean con una camiseta blanca le daban un look de lo más retro y varonil, aunque de cara seguía siendo un niño muy tierno y dulce. Le dije por whatsapp sobre el sábado y no dudó en acompañarme, sería una magnífica oportunidad para presentarle a Diego de una vez. Llevaba queriendo conocerlo desde que le hablé de él, pero nunca se dio la oportunidad. Y el sábado llegó. En todo el jardín de la casa habían colocado luces blancas, mesas circulares y la música sonaba muy alto. Era una canción de Juan Gabriel la que sonaba, y ya el ambiente estaba muy animado, aunque apenas eran las nueve de la noche. Fui junto con mi amigo Manuel, quien en todo el camino no se cansó de preguntar sobre Diego. Hasta un poco de preocupación sentí, pero lo dejé ir. Confiaba en mi novio, y en las buenas intenciones de mi amigo también. En medio de la bulla, me encuentro con Diego que tenía una copa vacía en la mano. Estaba algo tomado, pero aún caminaba derecho y tenía la lucidez mental como para darse cuenta de mi gesto de disgusto. -Hola Johan, ¡llegaste! -Retiro lo dicho, no tenía lucidez, su voz vibraba aunque intentara no hacerlo- -Hola. Vine con un amigo, se llama Manuel. Manuel se presenta y le da la mano. Diego lo mira de pies a cabeza y asiente con la cabeza. Me estaba enojando su actitud. -Diego, ¿Estás bien? -Le pregunto- -¡¡José!! -Me interrumpe, odio eso- ¡¡Ven que tienes que conocer a mi novio!! Lo dijo fuerte y claro, creo que algunos escucharon. Sentí las miradas fijas directo hacia mí, tanto que hubiera deseado desaparecer en ese segundo. En vista que nadie llegó, volvió a gritar, esta vez sólo el nombre y no lo demás. Supongo que se dio cuenta de su metida de pata, o tal vez me vio diciéndole que se calle con la mirada. Y llegó el bendito José. Era más alto que Diego, de unos 24 años, tenía una barba muy desarrollada, y también estaba algo tomado. -Mira primo, te presento a Johan, ¿lindo no? -Rico diría yo -y se rieron de su ocurrencia-, hola nene, me llamo José, mucho gusto. Lo dejé con la mano en el aire. Francamente estaba molesto. -Lindo y malhumorado diría yo -Siguió diciendo José-, y esta ricura, ¿Quién es? Ahora preguntaba por Manuel, quien hasta entonces, estaba callado observando todo a su alrededor, como siempre lo hace. -Me llamo Manuel -respondió emocionado-, mucho gusto, tengo 18 años, nací en Gales pero vivo en Lima desde los 5 años porque mi papá tiene una empresa de... -Jajaja, ¡hablas mucho nene! -Interrumpió José- ¿Estás seguro que eres mayor de edad? -Sí, sí lo es -me adelanté yo-, pero cuidadito con lo que le des de beber. Los estoy vigilando. Y me separé del grupo, que seguía conversando- para ir al baño. En realidad, sólo era una excusa para separarme de ese patán y mi novio, el que me dijo que no bebía. Me lavé la cara, mire mi celular un par de minutos y salí del baño. Afuera, un arrepentido pero alegre Diego me esperaba para darme explicaciones. -¿Explicarme qué? -Le dije- -Explicarte que no bebo normalmente, porque se me sube muy rápido y termino cometiendo muchos errores. ¿Me perdonas? -Lo voy a pensar... -Dije con sarcasmo- Me empuja hacia la puerta del baño y entramos los dos en un instante. Adentro, me besa como solo él sabe hacerlo. -¿Ya me perdonas? -Me pregunta riéndose como un niño. -Claro que te perdono, tontito. Y ahora lo beso yo. Y por un momento olvidé que Diego estaba ebrio, pero lo recordé cuando sus manos me cogían muy fuerte las nalgas, como si quisiera follarme ahí mismo. -Hey, ¿Qué haces? Suelta, no quiero, hoy no. -Sólo un ratito, que nadie nos está viendo... Ya pues... -No, y no insistas. ¿Para eso viniste? Eres increíble. Realmente increíble. Y salí del baño. En mi indignación sólo pensé en irme a mi casa, pero recordé que no estaba solo. Manuel había venido conmigo, y tenía que llevarlo de vuelta. Pero, ¿Dónde estaba? Entre la casa y el jardín había mucho espacio, además que la gente se amontona y no podía ver mucho. En unos minutos de búsqueda, me encuentro con José tomando con sus amigos. Todos eran heterosexuales, porque tenían enamoradas y eran muy guapas, lo cual me hizo pensar lo mismo de José. No le dí más importancia y seguí buscando a mi amigo, teníamos que irnos. Hasta que lo veo en el grupo de José, conversando con ellos como si fueran conocidos de años. Nunca lo había visto así, tan a gusto con desconocidos. No podía interrumpirlo, sería egoísta de mi parte ya que al menos él la estaba pasando bien. Y la noche transcurrió, todos ebrios, yo en el celular con el Candy Crush, evadiendo a Diego y con Manuel en un grupo bebiendo como si no hubiera un mañana. Me quería ir, realmente quería hacerlo. Después de un par de horas, cuando creí que sería oportunidad para marcharme de una buena vez, veo a Manuel totalmente dormido en una silla de la casa. Estaba sólo, y habían botellas a su alrededor. "Es mi culpa maldita sea, si alguien de su familia se entera me van a matar" pensé, así que lo primero que se me ocurrió fue llevarlo al cuarto de Diego para que nadie más lo viera. Pobre chico, probablemente su primera resaca y lo dejaron abandonado, a su suerte. Y así fue toda la noche, Manuel dormido a mi costado mientras yo intentaba hacer lo mismo, pero mis pensamientos me mantenían despierto. A las dos de la mañana, Diego entra al cuarto, me ve con su cara de confundido y yo, telepáticamente, le digo que se vaya. Parece que el muchacho entiende el idioma de las miradas porque se retira sin más. "Ya hablaremos luego, de eso no te preocupes" pensé. Tenía tiempo suficiente para quedarme en cama todo lo que quisiera, como cualquier sábado o feriado, pero ese día hubo una excepción. Entre las ocho y nueve de la mañana, un ruido proveniente del baño me pone en alerta. Luego, escucho los murmullos de dos personas, hablando rápido y breve, intentando conversar en voz baja. "Seguro son familiares de Diego lavándose los dientes" pensé, hasta que escuché unos sonidos muy particulares. Un suspiro, jadeos, murmullos y mi mente ya estaba despertando por completo. ¿Era lo que estaba pensando? ¿Pero quienes? Estas preguntas me las formulé en mi descalzo camino hacia el sonoro baño. Me acerco a la puerta entreabierta, y el espectáculo era para no creer. Estaba Manuel, parado de puntitas, sujetándose del lavabo con las manos, y detrás pero muy al mando de la situación, estaba José, flexionando sus rodillas, también sujetándose al lavabo, como si se fuera a caer si no lo hiciera. La presión que ejerce su brazo al sujetarse le marcaban muy bien las venas, ahora sí notaba el producto de su ejercicio en todo su esplendor. Pero, volviendo al acto, José tenía sujetada su verga con la otra mano, tratando de meterla por el estrecho culito de mi amigo. Estaba atento a sus movimientos y palabras, con una incipiente erección que se iba acrecentando. -Espera, espera, espera... Ah, ah, esperaaa... José retira su imponente verga del virginal culito de Manuel. -Ve despacio, me duele mucho... -Está bien, está bien, va, a ver, vamos otra vez... Acomodó su glande en la entrada, y con unos movimientos circulares y unos cuantos empujones, logró meter la cabeza por completo. -Ah, ah, despacio... Espera, deja que me acostumbre a tu grosor... -Ufff, tu culo es el paraíso nene, de verdad estás muy rico, penetrarte es el cielo... Ufff... Y ahora José se soltó del lavabo, y en un movimiento ya se había parado por completo. Debido a la diferencia de estaturas, Manuel seguía en puntitas, ahora abriendo su culito con sus manos, como queriendo dar paso al monstruo invasor que tenía detrás. Y volvió a meterla más profundo... -Espera, espera, ah, me duele, me duele, me duele... Y la enorme verga desaparecía en medio de dos nalguitas tan pálidas que parecían burbujas. -¿Te gusta? -Siii... -¿La saco? -Nooo... El rostro de Manuel era puro placer. Se estaba mordiendo un labio, luchaba para hacer el mínimo de ruido posible. José, en cambio, estaba más relajado, mirando muy concentrado a su verga abriéndose paso lentamente, se notaba que en lo suyo nadie le ganaba... -Ya está, ahora sí ya que no eres virgen. Entendí por esto que ya se la había metido por completo. -Wow, es maravilloso, me siento completo, gracias por el placer que me brindas, José, gracias de verdad, nunca antes había sentido algo así... -¿Listo? -Interrumpió José, y yo le agradecí mentalmente por eso- -¿Listo para qué? Y en segundos, José la sacó por completo y la volvió a meter. Como diciendo "cállate" en su idioma, que tan interesado estaba yo en aprender. -Ah, ah, espera, espera, aún no, me duele, ah, ah... José parecía ignorar todas sus palabras. Entonces supe que el acto como tal había iniciado. La penetración de José era muy pareja y concisa, la sacaba y la metía en segundos, una y otra vez... Y Manuel seguía en su mundo placentero, con los ojos cerrados, dejándose llevar... -Ah, que rico comerme tu culo niño, que rico lo tienes carajo... Decía José excitado, fuera de sí mismo. Manuel ya no aguantó estar de puntitas y volvió a estar parado, sujetado del lavabo, empinando su culito para que José siga con lo suyo. Se la estaba metiendo tan rico... -¿Bebé, te gusta? -Siii... -Ufff... Voy a darte más duro para que quieras dejarte coger otro día... Ahhh José puso sus manos en la cintura de Manuel, dio un paso atrás y tra... Era el sonido de una metralleta, su verga entraba y salía mientras Manuel se quejaba de dolor con cada arremetida... -Hey, me duele un poco, ah, ahhh... -¿Ah sí? No parece nene, bien que te gusta comerte mi verga. Y le dio una nalgada. -Vamos, vamos, ufff, que rico... Que rico carajo... -Ya José, sácala, de verdad, me duele, me duele mucho... -No la voy a sacar nene, ahora te aguantas, tú te metiste a mi cuarto pidiendo verga y ahora lo tienes, ¿Eso querías, no? ¿Qué te folle bien duro? -Siii... Ahhhh... Sí, yo quería eso... -Vamos putito, ¡dilo más fuerte! -Shhh José, nos van a escuchar... -Que nos escuchen, que todos se enteren que te estoy penetrando y que tú serás mi putito favorito, vamos, dime, ¿Quién es tu macho eh? ¿Quién es el único que te ha metido la verga? ¡Dímelo! ¡Quiero oírte! -Tuuu, José, tú eres mi hombre, ah... Ah, ah, me vengo, me vengo... -Sí putito, yo también, también me vengo carajo, ahhhh, ahhh... Los dos se vinieron al mismo tiempo, mirándose fijamente a través del espejo. Manuel manchó todo el piso del baño con su venida, podría decir que nunca antes había explotado de esa manera. José dejó su verga adentro, empujando más adentro, tenía mucha fuerza en las piernas para darle más duro a mi amigo. Se tomaron unos segundos para recuperar el aliento, ambos estaban bañados en sudor, sobre todo José, que tenía el vello del pecho completamente mojado. Manuel lentamente sacó su culito de la verga, fue rico darme cuenta que realmente estaba ensartado a profundidad. Y cuando al fin salió, grandes gotas de semen corrieron por sus piernas. La verga de José seguía grande, imponente, con energía suficiente para un segundo round, pero el culito de Manuel estaba rojo y cansado. -Oh... Fue todo tan rico -Dijo Manuel, con su típica voz tan dulce- estoy feliz de haber perdido mi virginidad conti... Y José le interrumpió con un beso en la boca. -Limpia tu desastre- Le dijo, y se fue. En tres segundos pasé de estar en la puerta del baño a meterme en el primer cuarto que vi en ese momento. Felizmente no fui descubierto, aunque, por otro lado, me hubiera gustado ser parte de la acción. Lo supe por la tremenda erección que en ese momento tenía. La mezcla de emociones como la lujuria y el miedo, me daban una placentera sensación que recorrían la cabeza de mi pene, provocando un rico cosquilleo en el glande al que no podía ser esquivo. Así que estaba decidido. Tenía que follar con ese macho llamado José. O ser follado, mejor dicho.

Autor: johansarkisian Categoría: Sexo Gay

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