Relatos Eróticos de Intercambios


EL PROFE DE MI HIJA SE COGIO A MI ESPOSA

2020-08-02


Hola amigos con gusto les comparto relato 100% real de como fué que mi esposa se dejó convencer para coger con el profe de mi hija, que estaba en ese entonces en la primaria (hace como 5 años más o menos) Todo empezó un día que mi esposa fue a una junta de padres de familia que había en el salón de clases de mi hija, citados por el profesor de mi hija. Primero les cuento que a mi esposa siempre le gusta usar blusas escotadas y mallas semitransparentes o vestidos ajustados dejando ver su buena figura que tiene, (pues siempre ha sido exhibicionista como se los comente en un relato anterior con el título "mi esposa es exhibicionista"... y a mí me gusta que lo sea). Bueno aquel día de la dichosa reunión, mi esposa se llevó una blusa negra con un poco de encaje en la parte de arriba, lo cual dejaba entrever sus abultados pechos y se le marcaban sus pezones, cabe mencionar que no llevaba brasier (casi no usa), llevaba unas mallas grises ajustadas y semitransparentes que hacían lucir una tanga negra que llevaba, según me dice mi esposa el profe no pudo evitar estarla viendo ya que era inevitable no voltear a verla varias veces. En fin al terminar dicha junta el profe le pidió a mi esposa se quedará un momento para comentarle algo de mi hija, mi esposa se imaginó que no sería para tal cosa si no para tener un poco más de tiempo y más cerca todo lo que había estado viendo en la junta, mi esposa se acerca y sabiendo que le estaba viendo los pechos se acerca un poco más, según ella porque no escuchaba bien lo que le decía. Pasaron los días y el profe le mandaba saludos con mi hija y le mandaba decir que se veía muy guapa su mamá; casi siempre esperaba a mi esposa cuando iba por mi hija solo para saludarla y ver cómo iba vestida ese día. Un día mi hija le comentó que su profe le preguntó que si sabía cuál era su facebook para contactarla y saludarla. Un día al llegar yo de trabajar me dice mi esposa -quien crees que me mandó solicitud en face- sin imaginarme yo quien pudiera ser le contesté que quien? -me dice que el profe de nuestra hija , -¿te acuerdas que te comenté que me había estado mandando saludar casi todos los días con nuestra hija y que un día me había saludado en la escuela cuando fuí por tu hija, pero con unos ojos de morbosidad?- Bueno pues me mando mensaje y me dijo " con todo respeto señora se veía usted muy guapa el día de hoy" no supe que contestar solo le dijo gracias. Así estuvieron mensajeándose por varios días hasta que un día le dice a mi esposa que le gustaría verla a ella sola en algún lugar que nu fuera la escuela y que no lo fuera a tomar a mal y que ojalá su esposo no se fuera a enojar, mi esposa le contestó que por ella no hay problema y por mi esposo tampoco, ya que somos muy liberales y de mente abierta, y que me iba a comentar a ver si le daba permiso. Al día siguiente le dijo mi esposa que si le había dado permiso, que ya solo el dijera cuando, por lo que se quedaron de ver al día siguiente en la mañana que era sábado. Al dia siguiente mi esposa se empieza arreglar muy temprano ya que su cita fue a las 7 de la mañana, yo empiezo a excitarme de tan solo ver cómo se está vistiendo, se empezó a poner un brasier negro para no verse tan obvia, una tanga igual negra con encaje rojo arriba, blusa escotada negra la cuál dejaba ver la raya de sus pechos, enseguida se pone una minifalda ajustada negra, con la que lucía muuuuuy ricas sus nalgas. Mientras se maquillaba yo disfrutaba con la vista su hermoso cuerpo, llegó la hora de salir y se vá, no sin antes recordarle que no se le olvide sacar fotos o video de cuando estén cogiendo si es que ese día se se animaba a pedirle "algo mas", me guiña el ojo y me dice por supuesto lo haría. Yo me quedé acostado imaginando lo que podía suceder y esperando que llegara y me platicara. Cuando llegó me empezó a platicar inmediatamente lo que sucedió y me muestra el vídeo que traía en su celular para que viera de cómo le empezó a quitar la blusa, tocando sus pechos y como empezó a besarle el cuello hasta llegar a sus pechos, veo en el video como le quita el brasier escuchando los gemidos de mi esposa cuándo le empezó a chuparle los pechos ( eso la pone muuuuuy caliente ), veo que le empieza a quitar la falda y solo la deja en tanga , la recuesta en la cama y empieza a chuparle su picha la cual ya estaba súper húmeda lo cual la hizo venir con su boca, ella no resiste más y se levanta para ahora ser ella quien lo desviste, comenzando por sobarle la verga sobre el pantalón, el cual le desabrocha y le baja lentamente y empieza ella a sobársela por encima de la trusa, se la baja poco a poco y deja salir su verga, la cual le queda exactamente frente a la cara de mi esposa comenzando a mamársela, ( que por cierto ella lo hace muuuuuy rico ), se recuestan en la cama haciendo un rico 69 y están así un rato para después ponerla en cuatro y dejarle ir la verga poco a poco, y en el video solo se escuchaban los gemidos de mi esposa y los gemidos de él y le decía: que rico lo haces, mmmmmmm, que rico te mueves y que rico lo haces, coges muy bien, no le aguantó mucho pues lo hizo venirse en muy poco tiempo. Ver el vídeo y tener a mi esposa a mi lado tocándole la vagina aún escurriendo la leche del profe, mmmmmm que rico recordar ese momento me hace sentir caliente cada que lo veo, y aún hoy siento el olor de su picha mojada de ella, la cual me encantó limpiarla con mi boca. Me dice mi esposa que no recuerda ella cuántas veces más se vino pues estaba súper excitada. Después de esa primera vez se siguieron viendo varias ocasiones. En otras le dijo mi esposa que lo esperaba en nuestra casa, y como nosotros vivíamos en un primer piso, ella tenía la fantasía de hacerlo en las escaleras y así lo hicieron, mi esposa lo recibió con un babydoll negro con listón al frente el cual se podía quitar, al llegar él y recibirlo así él se excito inmediatamente, esa ocasión no hubo vídeo, ya que había manera de yo pudierar estar viendo sin que él se diera cuenta. A mi me gustó ver la cara de él cuando lo recibió mi esposa. Ella se sentó en un escalón de tal manera que su verga le quedó frente a su cara y yo calientísimo escondido en la parte de arrriba de la escalera viendo cómo le saca la verga y empieza a mamársela y el súper caliente por la mamada que le empezó a dar mi esposa le comienza a agarrar sus pechos y ella empieza a gemir, yo con mi verga bien parada y dura casi a punto de reventar viendo tan ardiente escena, ella se para, se voltea y le repega sus nalgas en su verga ( a ella le gusta mucho sentir una verga entre sus nalgas ) y haciéndole un poco de baile yo alcanzó a escuchar que él le dice ya no aguantoa y que siente que ya se va a venir, ella se voltea y veo cómo le avienta la leche en la cara de mi esposa. Cuando el se vá, mi esposa sube y yo ya no aguante más, la agarré y le empecé a lamer toda su cara llena de leche ella me dice que se quedó con ganas de sentir una verga en su picha, que la tiene ardiendo, nos vamos a la cama y la volteo y la pongo empinadita en la cama y le dejo ir toda mi verga, pero de tan caliente que yo estaba no tarde en venirme dejándole su picha escurriendo con mi leche. Cansada se recuesta un rato contándome que le encantó que yo viera como mamó otra verga y que le gustó que viera también como se la dejaba ir hasta el fondo, nos pusimos de acuerdo para que lo citará otro día. Llegado el momento lo vuelve a citar y lo espera en esa ocasión solamente con una tanga de hilo, él le empieza a besar los pezones y con los dedos empieza a tocarle su picha mojada y la hace venir así varias veces, se voltea mi esposa se agacha y le ofrece sus nalgas mi esposa le toma su verga y se la pone en su picha, se le va poco a poco ella voltea hacia arriba, -porque sabe que la estoy viendo- y le dice que rico se me va la verga así me querías ver papito, -pero ella y yo sabíamos que me lo decía a mí- él le contesta que sí, creyendo que se lo decía a él; estuvieron así un rato hasta que él se corrió en ella. Cuando terminaron, ella al subir le iba escurriendo por entre las piernas la leche de él, llega conmigo y apenas si alcanzo a recostarse, empiezo a limpiarle con mi lengua todo ese semen que le estaba escurriendo empezando por las piernas hasta llegar a su vagina, ella excitada empieza a gemir y se empieza a escurrir en mi cara ya no aguante más y le metí la verga la cual se le fue muy rápido por lo mojada de su picha, que rico es de tan solo acordarme de tan bellos momentos. Por causa de fuerza mayor nos tuvimos que cambiar de casa, y me comenta mi esposa que cuando se lo comentó al profe él le dijo que ojalá pudieran darle la despedida a la casa y que creen? que así lo hicieron en un sillón que quedaba, me cuenta mi esposa que cuando él llegó lo invitó a subir al que había sido nuestro departamento, ella se la empezó a mamar y el solo le tocaba los pechos, ella se recostó en el sillón y él se subió sobre de ella y empezó a meterle la verga, ella le dice que le eche su leche en sus pechos, terminaron rápido y ella al llegar a nuestra nueva departamento me platica lo que acababa de pasar y me enseña que lleva sus pechos con leche del profe y como siempre me dedique a lamer esos ricos pechos con sabor a semen de otra verga que no era la mía. El departamento a dónde nos cambiamos también era en segundo piso lo cual a mi esposa y a mí se nos volvió a ocurrir la idea de que lo volvería a invitar diciéndome que también ahí lo podría hacer y que ahí yo poder ver todo sin que él se diera cuenta. Lo invito a conocer el nuevo departamento y cuando él llegó yo ya me habia escondido en un lugar desde donde podría ver y disfrutar como se cogería a mi esposa. Y así fué pues pude darme cuenta la cara que puso al ver el cuerpo de mi esposa, en esa ocasión ví como le metía la verga en el culito y escuché todo lo que le decía como "así me querías tener, mmmmmm que rico me estás metiendo la verga que rico estoy disfrutando, así métemela toooodaa, que rico me estás llenado por el culito" yo excitado viendo cómo disfrutaba mi esposa cuando se la estuvo culiando que me la empezé a jalar despacio escuchandolos y disfrutando como se la estaba cogiendo. En otra ocasión me dice mi esposa que se había quedado de ver con el profe pero en otro lugar y le dije, ok solo recuerda que me tienes que traer vídeo de lo que van hacer y ooohhh mi sorpresa al regresar mi esposa me enseña el vídeo y me plática que también ella se sorprendió al ver que la llevaba a la casa de él, me dice mi esposa que cuando se dió cuenta se empezó a excitar de tan solo imaginarse que iba a coger en la cama donde dormía él con su esposa y llegando la llevó hacía la recamara y empiezan a desvestirse tocando el sus pechos y ella su verga se recuestan en la cama y empiezan hacer el 69, después ella se voltea a solo mamar su verga empieza a subir poco a poco jugando un rato con su verga en sus pechos y después ella se sube hasta quedar su verga en su picha, se la metió lentamente y nuevamente yo escucho sus gemidos en el video, diciéndole él que qué rico coges, me encanta como lo haces, me enloquece tu modo de moverte y ella sigue gimiendo mmmmm que rico entra tu verga, aaasssiiiii métemela tooodaaa todaaaaaaa y se voltea dejandole ver sus nalgas pero sin sacar la verga y él se las agarra, en el vídeo alcanzo a ver cómo se escurre dentro de mi esposa. En otra ocasión que la llevo a su casa mi esposa no podía hacer nada ya que andaba en sus día y solo se dedicó a mamarle le verga y ponérsela entre sus pecho y al ya no aguantar él le dice que se los saque con la boca y mmmmmmmm, y que rico ver cómo se ve como se los come, como le escurren por los lados en la boca a mi esposa, al regresar y al estar viendo el vídeo y contándome ella todo la empecé a besar.... que rico es saborear su boca con sabor a verga saber que traía, sabor a semen de otro y nos calentamos y cogimos muuuyyy rico. En otra ocasión aún no llegaba yo de trabajar eran como las dos de la mañana y me marca mi esposa me dice oye que viene el profe para acá te puedes tardar un poquito más, le contesté que sí, que me avisará cuando terminaran y así lo hizo, me llamó diciéndome -ya puedes venir- al llegar me esperaba recostada en la cama y en seguida me dice -que crees, se la estuve mamando en el carro aquí afuera de la casa y se los volví a sacar con la boca, me excite demasiado porque fué mucha la adrenalina de tan solo pensar que alguien nos pudiera ver- me dice no aguanto más y necesito sentir una verga en mi picha, métemela y al instante se la meto y los dos terminamos al mismo tiempo y nos quedamos dormidos cansados de tanta excitación. Espero disfruten el relato y si se vuelve a dar la ocasión de que lo vuelvan hacer ya les estaré contando que ricos y calientes momentos el recordar como el profe de mi hija se coge a mi esposa, como la hizo disfrutar nuevamente y como disfrute yo volver a verla. Quien dese intercambiar este tipo de experiencia lo pueden hacer a boby-1958@outlook.com y espero sus comentarios.

Autor: MANUEL Categoría: Intercambios

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NARCOSXXX

Segunda vez en un local liberal

2019-12-06


Os contamos cómo fue nuestra segunda visita a un local liberal. ¿Quieres saber lo que hicimos? Finalizando el verano y aprovechando un sábado que estábamos sin niños decidimos ir por segunda vez a un local liberal. Para esta ocasión buscamos un sitio diferente al que estuvimos la primera vez. Antes paramos en la Cava Baja de Madrid para cenar algo en nuestros bares favoritos. Hay que ir con fuerzas por lo que pueda pasar, jeje. Cuando llegamos al local nos quedamos un poco sorprendidos. Esa noche, aunque era sábado, podían entrar hombres solos. Esto no lo teníamos previsto, la verdad, y nos hizo dudar si entrar o no. Pero bueno, ya que estábamos allí… ¡¡pues entramos!! Pasamos por el vestuario y tras desnudarnos dimos una vuelta por las diferentes salas envueltos en una toalla y en chanclas. La idea del local nos gustó pero había poco ambiente. Casi todos eran hombres solos, que daban vueltas en círculo buscando alguna presa. Nos sentamos en una sala junto a la barra a tomar algo y charlar. No pudimos evitar hacer comentarios sobre los hombres con los que nos habíamos cruzado. La verdad es que algunos de ellos eran realmente patéticos. Dimos una nueva vuelta por el local. Había entrado alguien más, pero seguía todo muy tranquilo. Donde más gente vimos fue en la piscina, donde dos parejas estaban charlando con otra que estaba fuera. Nosotros nos metimos a la sauna. Cuando entramos no había nadie pero enseguida entró un joven tras nosotros. Dijo “hola” y se sentó junto a Mario. Seguimos charlando a lo nuestro tranquilamente hasta que decidimos salir y continuar con el paseo. Mario me propuso darme un masaje en una de las salas donde había una especie de camilla. Me encantan los masajes por lo que no pude negarme. En la entrada nos dejaron un frasco con aceite y nos metimos en esa pequeña sala echando el cerrojo al entrar. Una ventana comunicaba nuestra sala con otra contigua. Mario me preguntó si quería que echáramos la cortina y le contesté que no. Total, tampoco creo que se viera mucho. Mi marido se quedó dando la espalda a la ventana. Me cogió la toalla, la puso sobre la camilla y me ayudó a subir en ella. Aún no había terminado de ponerme boca abajo cuando pude ver a tres hombres asomados por la ventana. Mario empezó el masaje por los pies. ¡Dios, qué maravilla! Yo tenía la cabeza girada hacia la pared por lo que no veía si había gente mirando o no. Simplemente estaba disfrutando de ese maravilloso masaje inesperado. Mario fue subiendo por las piernas: gemelos, bíceps femoral, glúteos… De verdad, los masajes de Mario me derriten. Primero me relajan… y cuando llegan a cierta parte… no lo puedo evitar, ¡¡¡¡me pongo a fluir!!!! Y más en ese ambiente, pensando que tenía espectadores. Entonces pasó a tocarme entre las piernas. Suavemente me fue acariciando los labios, disfrutando de lo fluido que estaba todo, para centrarse luego en el clítoris. A veces hacía un recorrido muy suave, rozándome sólo con la punta de los dedos; a veces me acariciaba algo más fuerte centrándose en el clítoris cuando paraba. ¡¡¡¡Puffff!!! Yo ya estaba súper cachonda cuando se me acercó al oído. - ¿Te gustaría recibir un masaje a cuatro manos? - Noooooo – contesté instantáneamente – ¡¡estás loco!! Mario se acercó a la ventana. Yo me incorporé para mirar y vi cómo hablaba con el único hombre que había al otro lado del cristal. Entendí perfectamente decir a Mario “solo un poco de masaje”. En unos segundos Mario descorrió el pestillo y le dejó entrar. Me puse súper nerviosa y casi no quise ni mirar. El chico tendría unos 30 años, de cara no era atractivo pero tenía un bonito torso musculado. - Empieza por los gemelos – le dijo mi marido. - De acuerdo – comentó él sin dirigirme la palabra. Mario cerró, ahora sí, la cortina y se puso a la altura de mi cabeza a masajear mi espalda mientras el chico acariciaba cada uno de mis gemelos con cada una de sus manos. Nadie hablaba. Reconozco que estaba un poco tensa, la verdad. Bueno, mejor dicho, muy tensa. Mi marido se centró en mi cuello y aquello ayudó bastante a ir relajándome. Sentía también una caricias por las piernas. Las manos de él no eran tan hábiles como las de mi marido pero me gustaba igualmente. Poco a poco fui empezando a disfrutar de lo que estaba pasando. Yo, ahí desnuda ante dos hombres, que no paraban de tocarme. Mario debió hacerle algún gesto al otro hombre porque rápidamente pasó de acariciarme de rodilla para abajo a hacerlo más arriba. Las manos de mi marido bajaron de mi cuello a mi espalda, recorriéndome la columna y masajeando los costados hasta llegar a rozar mis pechos. Aquello empezaba a excitarme más y más hasta que mi marido me hizo pasar el umbral de “no hay vuelta atrás”. Mario, en uno de sus recorridos por toda la espalda no paró al llegar a la cintura y continuó con una de sus manos hasta mi coño. Me frotó fuerte todos los labios, se centró un momento en mi clítoris y me metió un dedo o dos. Fue entonces cuando solté el primer gemido de la noche. No me lo esperaba… y me encantó. Mi marido empezó a follarme con los dedos. Al principio suave pero poco a poco fue haciéndolo con más determinación. El otro chico se puso a sobarme el culo y la espalda. Los gemidos salían de mi boca tras cada envite hasta que paró de golpe para volver a masajearme la espalda lentamente. Mi respiración intentaba volver a su ritmo normal cuando noté otra mano acariciando mis labios empapados, despacio. Mi marido se puso en el extremo de la camilla, junto a mi cabeza, mientras me masajeaba la espalda y el cuello. El otro chico estaba a un lado, a la altura de mi cintura, cada vez con más confianza mientras me masturbaba lentamente con una mano y con la otra masajeaba mi culo. Intenté incorporarme para buscar la polla de mi marido pero no me dejó, pidiéndome que siguiera tumbada. Justo en ese momento volví a sentir unos dedos dentro de mi. Entraban y salían profundamente con muchísima facilidad. Se movían despacio frotándose por el interior de mi cuerpo a su voluntad. Salían casi por completo y volvían a entrar. El ritmo tan lento me empezó a desesperar y comencé a mover mis caderas para agilizar la penetración. Mi desconocido amante entendió el mensaje y comenzó a acelerar sus movimientos. Ahora sí, ¡¡Qué placer!! Intenté abrir las caderas lo que pude para facilitar la masturbación hasta que empecé a notar cómo me llegaba el primer orgasmo de la noche. El chico sacó sus dedos empapados, me dio un beso en el culo y oí cómo salió de la sala. Mario rápidamente cerró la puerta y vino hacia mi quitándose la toalla. Según estaba tumbada comencé a chupársela con tremendas ganas mientras le pajeaba. En seguida salió toda su corrida que saboreé súper satisfecha. Después de unos minutos salimos de la habitación como si nada y recorrimos de nuevo el local. Seguía sin haber mucho ambiente, la verdad. Vimos alguna pareja en la piscina, donde un hombre solo miraba de arriba a abajo a las mujeres que pasaban por ahí. Pasamos junto a una pequeña sala donde había un columpio donde una pareja follaba con ganas. Mario quiso quedarse a mirar un poco pero le tiré del brazo y seguimos el recorrido hasta meternos de nuevo en la sauna. Dentro estaba tumbada una chica joven sola. Entramos y tras saludar nos pusimos en el mismo rincón de antes. En seguida entró un hombre sin decir nada y se sentó entre la chica y Mario. Mi marido y yo empezamos a besarnos lentamente. Eran unos besos muy suaves pero a la vez juguetones. Noté su mano meterse debajo de la toalla buscando mi entrepierna. Facilité un poco el acceso y al notar de nuevo sus dedos sobre mi clítoris aceleré el movimiento de mi lengua. En eso entró otro hombre y paramos un poco. Se quedó de pie junto a la puerta e intentó entablar una conversación con la chica. Oírle hablar me incomodó un poco y le pedí a Mario que nos fuéramos. Volvimos a la barra a tomar algo antes de entrar en la sala de “solo parejas”, de la que ya no salimos hasta que nos fuimos. En la sala habían dos grandes “camas” con espacio para que estuvieran tranquilamente 8 o 10 parejas. En ese momento habían dos, una junto a la entrada y otra en el medio. Nosotros nos fuimos al final, a la segunda cama que era más pequeña. Al principio estuvimos charlando un poco y viendo a las otras parejas. La más alejada, la que estaba junto a la puerta, era una pareja algo mayor que nosotros, que charlaba animosamente ignorando aparentemente lo que pasaba a su alrededor. En el centro la otra pareja era más joven que nosotros. Nos miraban de vez en cuando, les mirábamos… pero al parecer ya habían hecho lo que tenían que hacer. Cogieron sus toallas y se marcharon. Entonces Mario pasó a la acción. Se deslizó por mis pechos, mi vientre, mis caderas… y acabó metiendo la cabeza entre mis piernas. Mis labios volvían a estar lubrificados, mi clítoris volvía a hincharse y de nuevo mi respiración se aceleró sin poder evitar soltar pequeños gemidos de placer. Estaba a punto de pedir a mi marido que me follara cuando me giró indicándome que me pusiera a cuatro patas. Parece como si nos hubiéramos comunicado telepáticamente. En cuanto sentí como entraba la polla de Mario en mi cuerpo me dio un escalofrío que casi me hace desplomarme. Pufff, estaba súper excitada. Mi marido me estaba follando con un ritmo suave lo que permitía que pudiera tocarme mientras lo hacíamos. En eso entró una pareja y se colocó cerca de nosotros, al otro del espacio que había entre las dos camas. Eran mayores aunque estaban muy bien físicamente. Él alto y ella bajita. Mario empezó a darme más fuerte. Tuve que apoyarme sobre mis dos manos y hacer fuerza para mantener la posición. Tras cada empujón salía un gemido de mi boca. Era imposible poder evitarlo. La nueva pareja nos miraba descaradamente. Él estaba boca arriba, hierático y ella, de rodillas tras él, se la chupaba sin perdernos de vista. En un momento dado no pude aguantar más y mis brazos cedieron. Mario seguía follándome bien fuerte. En esta nueva posición volví a alcanzar mi clítoris con mis dedos y no tardé ni un minuto en correrme. Mario se dio cuenta y paró casi por completo. Yo me dejé caer del todo, quedando tumbada boca abajo. La mujer de al lado cabalgaba a su pareja con ganas. Estaba sentada en cuclillas y no paraba de subir y bajar sus caderas, como si estuviera haciendo sentadillas. Ya no nos miraban. Él seguía igual de estático mientras ella gemía y gemía tras cada penetración. Mario se recostó sobre mi sin sacarla y los dos nos quedamos un rato viendo como nuestra vecina de cama llegaba al orgasmo. Cuando ella se recostó junto a su pareja también lo hizo Mario junto a mi y ahí nos quedamos un rato charlando y disfrutando de ese momento de tranquilidad y complicidad entre nosotros. Entraron dos o tres parejas más que se fueron colocando en la otra cama. Cada una a su aire, unas más activas que otras y todas disfrutando del momento. La pequeña y delgada madurita volvió a la carga. Se puso de nuevo a levantar el miembro de su pareja a base de lametones. Igual, el hombre seguía con los brazos en paralelo a su cuerpo sin moverse, incluso cuando de nuevo ella volvió a cabalgarle. Mientras, Mario y yo nos seguíamos tocando muy suavemente. Yo pasaba mis dedos por el húmedo capullo de la polla de mi marido, manteniéndola firme, a la vez que él recorría uno de sus dedos por mis labios y mi clítoris, haciendo también que se mantuviera todo bien fluido. Una pareja joven entró y se colocó a nuestros pies. Miraban descaradamente cómo follaban nuestros vecinos y cómo nos tocábamos nosotros. Sin embargo ellos no se animaron a interactuar en ningún momento. La mujer madura se volvió a correr cabalgando a su pareja entre gemidos más o menos contenidos. Era una verdadera atleta, daba gusto verla, la verdad. Se levantó y se puso de pie en el espacio que separaba ambas camas para limpiarse. Estaba a escasos centímetros de mi y pude contemplar plenamente su cuerpazo mientras se pasaba una toallita por su entrepierna. Se marcharon. Y tras ellos la pareja que estaba a nuestros pies. Pedí a Mario que se pusiera boca arriba, perpendicular a la cama. Me senté sobre él dándole la espalda y de cara a las dos o tres parejas que quedaban en la sala me puse a cabalgar. Reconozco que ver a la pareja madura disfrutar a mi lado me puso a cien. Fue una maravilla llegar al orgasmo a la vez que mi marido. Y ahí acabó nuestra segunda noche en un local liberal. Cuando volvamos a ir… os lo contaremos. Aunque ahora de lo que tenemos ganas es de quedar con una pareja y jugar los cuatro. ¿Alguien se anima? ;-) (mariolorena40historias@gmail.com)

Autor: 40 historias Categoría: Intercambios

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NARCOSXXX

Primer experiencia swinger

2019-11-22


La primer experiencia swinger con la amante de mi marido y su marido cornudo. No necesito presentarme pues ya sabes quién soy, has tenido mi cuerpo entre tus manos infinidad de veces y has probado cada rincón de mi anatomía, tampoco es necesario que te describa mi físico ya que me conoces de sobra. Mi marido de 39 años de edad, tiende a ser delgado y se conserva en forma físicamente, es agradable y en general diría que es una buena persona, cuándo se lo propone puede ser por demás galante. Hace tiempo que tengo la certeza de que mi marido está enredado con una de las administrativas que trabaja en su oficina. A veces llega a deshoras y oliendo a perfume de mujer o simplemente llegan mensajes muy delatores a su móvil, En una ocasión en un evento que organizó la empresa coincidimos con la mujer acompañada de su marido, ella muy educada y cortés nos presentó, hice muy buena relación con el otro cuerneado y lo más natural del mundo fue sentarnos a charlar en una de las banquitas del parque, resultó ser un hombre de lo más divertido y con muchos gustos en común. Me pareció una pareja muy divertida, así es que les propuse venir una noche a cenar a casa. Tanto a mi marido como a mí, nos gustan los juegos eróticos y esta podía ser una ocasión de compartir parejas si a ellos les gustara, esa idea ya la habíamos estado madurando desde hacía tiempo pues a nuestro matrimonio le faltaba un poco de picor, él era conocedor de mis más perversas fantasías y al momento se dio cuenta de que me sentí atraída por ese hombre. Fernando y Ana (así les llamaremos) tenían aproximadamente la edad de mi marido y físicamente son atractivos, Ana es morena, un poco bajita que yo y con un par de pechos exuberantes, y él es delgado con un pecho muy bien marcado por el Gym, o al menos eso fue lo que pude observar por la silueta que marcaba su chamarra deportiva. Llegado el día preparé una cena ligera y compré varias varias botellas de vino, terminados los preparativos me metí a dar un baño con agua fría, el pensar en lo que podía suceder me ponía muy caliente, realmente tenía una semana completa con ese tremendo calentón, yo sabía que mi marido se cogía a la tal Ana pero el pensar que podía ser invitada a sus juegos me ponía frenética, imaginar que me vería ensartada por otra verga era una forma de venganza muy buena, sería la mejor puta para otro, le dejaría hacerme de todo, incluso cosas que con él me había negado en otras ocasiones, mientras mojaba mi cuerpo mis dedos ya estaban bien ensartados en mi rajita, que delicia!!! Llegaron los invitados y pusimos música de fondo, mientras los hombres hacían los preparativos y sacaban la cena, nosotras charlábamos sobre ropa interior, a boca jarro como decimos vulgarmente le pregunté que si le gustaba coger con mi marido, su cara fue un poema, se puso lívida, le dije que se tranquilizara que yo ya lo sabía y que en realidad no me importaba, ya sabes a veces entre mujeres es más fácil hablar de esas cosas. Traté de desviar la conversación a lo erótico, como me gustaba que me lo hiciera, lo que yo le hacía a él y le comenté que en esta ocasión quería darle gusto con este jueguito sexual, agregué a mi dialogo que tenía muchas ganas de ver como se coge a otra, quería comprobar si podía complacer a otra mujer y es que mi marido tiene sus perversiones y su manera de coger es un poco diferente(más adelante te lo diré) en definitiva le dejé claro que si a ellos les gustaba el tema, podríamos hacer mucho más interesante esta noche. Su cara estaba roja, e intentó disculparse, pero la pare en seco diciéndole que de verdad me parecía buena idea que fuera ella quien se estuviera cogiendo a mi marido, al fin yo también ya tenía un buen amante con quien comparto unas cuantas fantasías. Esta vez me aseguraría de grabar todo lo que pasara en casa, ese video sería oro, tenía la certeza de que a mí “amigo” le encantaría verme con mis orificios bien llenos de verga y mamando una rica panocha. No me pareció que le entusiasmara el tema ni se insinuó sobre el asunto pero tampoco dijo que no le gustara o que no lo hubiesen hecho en alguna ocasión. Por lo que durante la cena se sintió una tensión tremenda, yo miraba provocativamente a Fer cuando me acercaba a servir mostraba mis pechos un poco más de la cuenta y me aseguraba de que su mirada se perdiera entre mi escote, esta situación no pasó desapercibida a mi marido, quien no desaprovechaba la oportunidad de darme una que otra nalgada cuando pasaba cerca de él o acariciaba mis piernas por debajo de mi falda. Al terminar la cena el ambiente estaba un poco caldeado, mi esposo saco unas cuantas cervezas para “asentar” la comida y mientras ellos hablaban de futbol y fumaban un cigarrito Ana y yo estábamos sentadas una junto a la otra en el sillón de la sala, nuestras rodillas se juntaban desnudas debido a que las dos llevábamos falda corta y nuestras piernas quedaban a la vista. Le dije a Ana que se descalzara si ya se sentía cansada, traía puestos unos zapatos de tacón alto, la zorra sabe que a mi esposo le gustan mucho, él es de la opinión de que una mujer se ve más sexi por que estilizan nuestras piernas haciéndolas muy bonitas, aunque nos cansan demasiado. Aceptó descalzarse, lo que interpreté como que se encontraba cómoda ,me arrodillé a sus pies y comencé un suave masaje en los dedos y las plantas de sus pies,lo que habíamos estado bebiendo comenzaba a hacer efecto pues no pudo reprimir un largo suspiro, tuve la idea de traer un poco de aceite de mi recamara, para que el masaje surtiera más efecto, y reanude mis caricias en sus pies, mmm estas muy tensa, subiré un poco más para quitar la tensión de tus pantorrillas, subí mas mis manos, en realidad sí que tiene muy bonitas piernas, su piel se sentía taaan suave a mi tacto, ella reclino su cabeza y cerró los ojos, relájate, solo siente mis manos!! Masajeaba sus piernas y ella se dejaba hacer. Ana, quieres que te de un masaje completo? Has estado muy estresada, por que no te quitas la falda? Se sentó y me miró como queriendo descifrar cual era mi verdadera intensión, al final desabotonó la falda y le indiqué que se recostara completamente. Acaricié sus muslos por la parte interna, rozando de vez en cuando su rajita, se estaba mojando podía oler sus fluidos, cambié mis manos por mis labios ahora besaba sus hermosas piernas, iniciaba en su entrepierna hasta llegar a sus deditos, ella gemía y se aferraba a los cojines al parecer si sería una muy buena noche, los hombres bebían afuera sin pensar siquiera en lo que pasaba en la sala, Ana, quítate la blusa!!! Le indiqué, aunque esto último sonó mas a una orden, traía puesta una blusa escotada de color azul celeste con tres botones, y un sujetador a juego que realzaba los senos que de por sí, eran bastante grandes, el canal de sus pechos era provocativo para cualquier hombre que se preciara de tener buen gusto. Se incorporó y humedeció sus carnosos labios con la punta de la lengua, un gesto por demás sensual, sus ojos tenían un extraño brillo de lujuria sin duda no nos habíamos equivocado, a esa mujer le gustaba coger casi tanto o más que a mí, adelantó su busto indicándome que realizara la maniobra, sus senos querían escapar de su prisión, fui quitando uno a uno los botones dejando besos por donde pasaban mis manos, hice a un lado las copas de su brasier y mordí sus grandes pezones, fui rodeándolos con mi lengua, sus manos tomaron mi cabeza para guiarla al otro pecho, para ese entonces yo ya estaba completamente recostada sobre ella y comenzamos a movernos restregando nuestros cuerpos. Las estamos esperando, la cerveza se calienta!!! La frase se cortó al entrar Fer y encontrar a su mujercita semi desnuda y siendo comida por mí, dio media vuelta y salió de nuevo, estaba turbado, me levanté y le dije a Ana que estuviera tranquila, Salí detrás de él, estaba afuera sentado en los escalones de la entrada, me senté a su lado, Porque no entras y lo hablamos? Te pido una disculpa, sé que para ti debe de ser difícil asimilar lo que viste, pero entra y te cuento lo que pensé. Entramos a la casa en la sala Ana se reacomodaba la ropa y mi marido estaba sentado frente a ella comiéndola con los ojos y no solo eso pues se les veía a ambos aun ruborizados, Siéntate Fer, quieres otra cerveza? Se la di y me senté a su lado, Ana comenzó a hablar acerca de las veces en que habían fantaseado con otras personas, que lo que acababa de pasar era solamente un juego y que en nada cambiaría su relación, mi mano derecha se recargaba sobre su muslo muy muy cerca de su paquete, se notaba nervioso como sopesando las palabras de su mujer, entonces para sorpresa nuestra, Fer quitándose la corbata y desabrochándose la camisa a la vez que se descalzaba, preguntó: - ¿han jugado alguna vez al juego de las cartas en donde el que saque la de mayor valor elije lo que debe de hacer el otro jugador? – Claro todos conocíamos el famoso juego, la mayoría lo ha jugado en los convivios de la preparatoria, en parejas cada participante saca una carta el que saque la de mayor valor, elige lo que debe hacer el otro jugador, sin poder negarse este a su petición. Si aceptas jugar debes aceptar que todo vale y no puedes negarte a las peticiones de los jugadores. - Si, a mí me gustaría jugar – dije acercándome a la mesa de centro-Amor, busca la baraja A continuación se sentaron Fer y Ana. Mi marido fue a buscar el juego de cartas con el que iniciaríamos el juego. Comenzamos a jugar siendo Ana y mi esposo la primer tirada, perdió Ana mi esposo le pidió que se quitara el sostén, dejando al aire sus hermosos y grandes senos. - Fer que se quite la camisa – pedí en mi turno, pues estaba deseosa de ver esos brazotes que se cargaba. Él se quitó la camisa y la verdad, quedé impresionada, tenía un pecho muy amplio y bien marcado así como lo había imaginado. Mi vulva comenzaría a babear, estaba deseosa de tocarlo. Cuando Fer hizo su turno pidió que me dejara los senos al descubierto pues a estas alturas del juego yo era la única que seguía completamente vestida. Al calor del alcohol y del juego de irnos desnudando poco a poco Ana sugirió un ligero cambio, ahora el perdedor haría lo que el contrincante le ordenara y en esa primer ronda Ana me hizo vendar los ojos para que no pudiera ver nada y Fer me recostó encima de la mesa boca arriba y con mis piernas bien abiertas, dejando ver mi panocha mojada e hinchada. A partir de aquí cada uno pedía una cosa mientras Ana miraba y yo no veía nada, en un momento de silencio solamente sentía el aliento jadeante de un hombre en mi cuello, después me rozaron con los labios mi boca humedeciéndolos con una delicada lengua que me acariciaba de un lado a otro, ya no jugaban con las cartas, ahora era el momento de jugar conmigo y por supuesto encantada de sentir seis manos y tres bocas para mi solita. Ana seguía de pie a un lado mío recorriendo con sus largas uñas mis sensibles senos; Yo estaba pendiente solo de la sensación, atenta a lo que podrían hacer conmigo. Me estremecí cuando una voz me susurró al oído - Te voy a partir el culo en dos, era la voz de Fer, seguida de una mordidita en mi cuello Me gustó que me dijera eso. Noté como dos manos abrían más mis piernas, dejando la vagina depilada indefensa ante cualquier ataque sexual. Una lengua recorrió mi rajita muy lentamente rozándome los labios casi sin tocarlos. Un beso en la boca que bajó por mi mejilla lengüeteando por mi cuello hasta mis pechos. Todo eran roces, sensaciones sensuales desconociendo cual sería la próxima zona a explorar. Uno de los dos se subió encima de la mesa en posición del 69 me agarró de las nalgas, abriéndome la panocha con sus dedos, automáticamente comencé a segregar fluidos que se mezclaban con la saliva de la lengua que me estaba comiendo el coño, restregándola a todo lo largo de la raja que forman los dos sobrecargados labios vaginales, La sensación de placer es indescriptible, no encuentro palabras para describir como sin saber lo que me van a hacer me encuentro esa calurosa lengua lamiéndome el coño, y es que al no ver nada los otros sentidos se magnifican, era un corrientazo por mi cuerpo, buscaba moviendo mi cabeza y abriendo la boca una deliciosa verga que seguro estaba muy cerca pero no doy con ella, quiero cogerla y metérmela en la boca, mi marido sabe que me enloquece mamar vergas y me castiga por eso Noté que el otra mano toma la verga del primero y me pasea el capullo por mis labios, con ansiedad trataba de comérmelo y rápidamente lo apartó de mí, impidiéndolo. Escuché de nuevo un susurro en mi oído: - despacio, solamente saca la lengua y déjate hacer –ahora era la voz de Ana quien me hablaba pegando sus labios a mis oídos, le piel se me erizó toda, mis pezones se alzaban erectos y ansiosos, comenzaba a gemir ruidosamente Obedecí la orden mientras quien estaba encima de mí, seguía comiéndome cada vez más rápido, necesitaba comerme una verga o que me taparan la boca con algo rico de lamer. Entonces la misma mano me ofreció el capullo duro y gordo de la verga que seguís paseándose por toda mi cara para que lo lamiera con ganas pero sin dejar que me la metiera toda a la boca. Me lo paseaba a lo largo de mi lengua al tiempo que me ordenaba que lo lamiera solamente, al intentar atraparla toda una fuerte cachetada me hizo desistir de la idea, ahora si iba en serio, era su juguete. Con la punta de mi lengua lamía ese gran tronco de carne hacía que se iba poniendo más y más dura, esto para mi estaba siendo un sufrimiento tremendo, alguien me había tomado las manos y me las sujetaba por detrás de mi cabeza juntas, otra persona abría mis pernas y me impedía cerrarlas, no podía moverme ni hacer nada que no me ordenaran. La punta de la lengua del macho que tenía encima comenzó a tocar mi clítoris lo que hizo que soltara un gemido detrás de otro, me lo hacía de tal forma que comencé a llorar de impotencia, no podía hacer nada y estaba deseosa de comerme aquella enorme verga a la que estaba lamiendo el capullo, esto no era suficiente, deseaba comérmela y montarla, hasta que me dejara llenita de leche. - Por favor, cógeme!!! Cógeme ya, dámela toda!!! - solamente saca la lengua, o no te dejo hacer ni eso – Ana presenciaba todo desde su sitio, era la encargada de mantener mis manos atrapadas, si la hubiera podido ver sin duda me habría excitado mucho ya que estaba desnuda y con su mano libre se acariciaba el clítoris disfrutando mientras a mí me abofeteaban y torturaban. Había puesto una de sus piernas encima de una silla y con una mano se frotaba enérgicamente la rajita de pronto la presión en mis manos se aflojó, se subía uno de los pechos lamiéndose el pezón. Su coño estaba humedecido por los fluidos que desde hacía un rato segregaba su vagina. Ella si podía consolarse, mientras yo sufría con esa tremenda comida de panocha en la que subía y bajaba esa caliente lengua por toda la raja y al finalizar con la punta restregaba mi clítoris haciéndome gritar. Ana se estaba corriendo de gusto queriendo ser ella quien la tuviera en su boca, yo estaba a punto de terminar, y la verga que ahora ocupaba todo el interior de mi caliente boca comenzaba a vibrar indicándome que terminaría pronto, sentí la tensión en las piernas de mi “amigo” y juntos tuvimos un gran orgasmo, yo gritaba como podía, ya que Ana me besaba profundamente y con su boca sofocaba mis gritos revueltos con llantos del placer que Fer fue capaz de proporcionarme. Mi marido que hasta ese momento había permanecido de espectador dio la vuelta a la mesa, tiró de mis piernas y con un solo golpe de cadera la metió hasta dentro, entró sola, como cuchillo en mantequilla yo estaba ardiendo y mis piernas estaban empapadas de los líquidos vaginales de mi primer orgasmo, comenzó a penetrarme enloquecido por los orgasmos que habíamos tenido los tres y el solo se había informado con observar y mantenerme bien abierta. Me cogía a de manera bestial, sudaba y yo sentía que me estaba destrozando la panocha, mientras Ana y yo jugábamos en nuestras bocas con la leche de Fer, comiéndonos y besándonos, restregándonoslo por nuestras mejillas. Ana estaba de pie apoyada en la mesa por detrás de mi cabeza por lo que nuestras caras estaban contra puestas, Fer se había colocado detrás de ella y se masturbaba con la intención de volver a tener erección mientras la abrió de piernas, lubricó su culo con un escupitajo y lo masajeó con dos de sus dedos, le estaba cogiendo el culo con sus dedos y Ana gemía y se ondulaba de una manera muy excitante, su lengua se enroscaba con la mía y con la de mi marido, cuando Fer logró una erección aceptable le metió la verga en su agujero anal, penetrándola desesperadamente, cogiéndosela apasionadamente y al mismo tiempo de manera brutal, ahora era Ana la que gemía, gritaba y lloraba de placer mientras nos comíamos las bocas y masajeábamos nuestros senos . Ana sentía que la estaba rompiendo, notaba dentro esa dura barra que abría sus nalgas cada vez que la penetraba, la oía decir con voz sofocada por mi boca-que rico papi, me estas destrozando. Mi marido sacó su verga de mi panocha cuando notó que me había venido mi segundo orgasmo y le propuso a Fer que cambiaran de agujero, jadeante y excitado la metió de golpe en el ya muy dilatado culo de su amante, fue todo un espectáculo verlos tan bien acoplados, se notaba la vasta experiencia que tenían cogiendo juntos, adoptando una postura para nada forzada su verga cubierta por los fluidos de mi orgasmo resbalaba fácilmente, Ana le pedía que le diera más fuerte y en el frenesí de su placer arañaba y pellizcaba mis senos los apretaba con todas sus fuerzas, mi marido la penetraba fuerte y la empujaba con todo, hasta que lo pararon sus huevos que se quedaban en la entrada de su abierto y desgarrado agujero. Sentí celos de ver esa verga más dura de lo que era normalmente cuando estaba dentro de mí, agarré la cabeza de Ana y la apreté contra mi boca, le metí la lengua hasta la garganta y ella a mí la suya, Fer me cogía y hacia su mejor esfuerzo, pero no era tan gruesa como la de mi marido o así lo percibía en ese momento , que morbo verlo coger con otra de esa forma y deseaba que el momento durase toda la vida, quise demostrarle que también yo podía volver loco de placer a alguien por lo que me monte encima de Fer y con mi mano libre m acomode su verga en la entrada de mi culo me dolió un poco pero no me importó, el me tomo de la cadera y me obligaba a darme tremendos sentones, yo gemía como posesa, en esa posición me tenía dominada por completo y empalada, golpeaba mis senos y me abofeteaba cuando mi ritmo disminuía. Ana me besaba y animaba a Fer a que me diera más duro, mi marido me decía que los destrozara a sentones esto me hacía enloquecer aún más, era insoportable, Ana y yo sudábamos y ahogábamos nuestros llantos con nuestras bocas, jadeábamos, las lágrimas saltaban en nuestros ojos, el sudor invadía nuestros cuerpos, gozábamos como jamás habíamos pensado que se podía disfrutar, estábamos enloquecidas y estos dos sementales no paraban de romper nuestros preciosos culitos. Ana estaba a punto de terminar entonces mi marido se la saco de golpe y poniéndose bajo ella comenzó a lamer su rajita que ya chorreaba gruesos goterones de jugo, el olor característico de la vagina lo animaba a seguir apretando su boca contra la vagina de Ana, lamiendo y tragando a la vez que movía su cabeza y abría las nalgas de Ana para tener más espacio donde meterse. Subía con su lengua hasta meterla en el agujero abierto que había dejado su verga al salir de ese encantador culito. Mientras mi esposo se relamía los labios de Ana se masturbaba con gusto y cuando no aguantó más, se levantó y tirando del pelo de Ana separó nuestras bocas para meter entre ellas ese trozo de carne palpitante soltando bestiales chorros de ardiente semen en nuestras bocas, que rebosaban y caían por mis mejillas hasta la mesa. Las dos se la chupábamos al mismo tiempo y nos comíamos las lenguas en un juego lésbico espectacular. Puedes imaginar la satisfacción, la sensación de saciedad al chupar y lamer y que al mismo tiempo me estén rompiendo el culo de forma bestial??’. No podría describírtelo con palabras, solo la sinfonía de gemidos y chillidos de placer podrían darte una idea aproximada de lo que sentía en ese momento Y entonces llegó mi orgasmo, mis jugos chorrearon y chorrearon, mi vagina se contrajo , sentía espasmos en mis piernas, Fer siguió penetrándome hasta que el mismo terminó solo entonces salió de mi culo .No podíamos aguantar más, Ana cayó encima de mi sin fuerzas, Fer se sentó en el sofá como pudo a medio tumbar entre el suelo y los cojines y mi esposito cayó al suelo al flaquearle las piernas, quedándose ahí tumbado durante un buen rato…el sueño comenzó a invadirnos en verdad que había sido una noche intensa En verdad que disfrutamos mucho de este intercambio de parejas que ninguno esperábamos que hubiese sido tan satisfactorio. Al despertar seguimos bebiendo y discutiendo los pormenores de la experiencia vivida, surgieron nuevas sugerencias y alguna que otra nueva fantasía, era el inicio de una buena y fructífera amistad, mi esposo cogía con Ana sin problemas y yo podía comerme a Fer a mi libre antojo, hicimos algunas otras cosas interesantes que posteriormente te estaré contando. (rubykela2912@gmail.com)

Autor: Ruby Categoría: Intercambios

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Swingers: intercambio de parejas

2019-11-22


Quedo a cenar con un amigo y decidimos ir a tomar una copa a un local de swingers. Yo jamás he estado en uno de ellos y mi intención no es otra que observar... pero... La primera vez que pise un club de swingers inmediatamente percibí cómo todas las miradas del local se abaten sobre mí, sobre todo si es la primera vez que lo piso: ¡carne fresca! Porque en general los que van a esos locales suelen ser habituales y se conocen todos entre sí. Me di cuenta de que me gusta sentirme deseada y mirada. Una sensación nueva y excitante. Entendí cosas que no habría entendido si no hubiera visitado los llamados ‘locales liberales’. Y es que ya lo decía Ortega y Gasset: sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender. Intercambio de parejas Sábado noche, había quedado a cenar con mi amigo Héctor. Bueno mejor dicho mi folla amigo. Suelo quedar con él una o dos veces al mes. Solemos salir a cenar, tener una buena conversación casi siempre picara sobre lo que vamos a hacer a continuación y después vamos a algún situó de copas, una terracita, con música, para que finamente acabemos en mi casa follando como locos. Pues bien estábamos cenando cuando empezamos a hablar de lugares de intercambios de parejas. Héctor me preguntaba si yo sería capaz de ir a un sitio de esos. Siempre sabe sacar conversaciones que a mí me ponen y me hacen ser más valiente o comportarme de forma distinta. Empezó a proponerme, un poco insistentemente, la posibilidad de ir a un sitio de swingers, hacernos pasar por pareja, tomar unas copas y ver el ambiente…todo empezó así. A mí me había excitado la conversación y me gustaba la idea de hacernos pasar por pareja. Además como tenía muchas ganas de follar, con él, pues fue más fácil para él convencerme. Sobre las 12.30 emprendimos camino, dando un paseo, a un local vips de encuentros swingers que está cerca de la calle del Doctor Esquerdo (Madrid). Nos pillaba muy cerquita de donde habíamos estado cenando. Al entrar al local nos atendieron muy amablemente nos dieron una serie de pautas dejamos los abrigo y pasamos dentro. Una vez dentro había una luz tenue y mucha gente…me dio la impresión de que todos nos miraban. Muchos grupos de parejas hablando…parejas solas…etc…pero mucha más gente de lo que yo me había figurado. Tenían puesta, en ese momento, música de Enya con el sonido bajo. Era un ambiente agradable y no había nada de murmullo…eso me sorprendió también. Nos acercamos a la barra y nos tomamos algo…no recuerdo. Empezamos a charlar entre nosotros con normalidad. La conversación se basaba en las parejas que había, su edad, estilo…si me gustaba la chica, el chico…etc. Yo me daba cuenta de que, disimuladamente, todo el mundo me miraba. Me hacían escáneres corporales. Me sentía un pelín cortada pero lo disimulaba muy bien…temía que se nos acercara alguien…y así sucedió. No llevábamos 10 minutos cuando se acercó una pareja de dos chicas. Ninguna de ellas era de mi estilo. Empezaron a contarnos lo que se solía hacer en ese local…los reservados…etc. Héctor prestaba mucha atención. Yo también pero con mucho menos entusiasmo que él. A mí no me gustaban esas chicas, no me ponían nada, y a mi pareja Héctor aparentemente sí…vamos que se le notaba que estaba como loco por hacer un trio…ajaja…pues se quedó con las ganas. No llegaron a proponernos lo del trio, quizás, porque yo estuve como muy distante y se dieron cuenta. Después vinieron varias parejas más de chico chica…pero a mí me parecían horribles muy feos. Tuvimos conversaciones con ellos pero no detectaron interés por nuestra parte, por lo menos por la mia. Todo se complicó cuando yo fui al servicio. Estaba muy corrida y quería limpiarme. Había una chica dentro lavándose las manos, tendría unos 25 años, que me gustó mucho a primera vista. Era delgada, morena como yo y muy guapa. Me sentí muy atraída por ella. Fue mutuo. Intercambiamos unas palabras y quedamos en tomarnos unas copas. Salimos del servicio, ella fue a buscar a su pareja y vinieron a tomar unas copas con nosotros. Su pareja, aunque no era mi tipo, no estaba mal. A Héctor se le notaba que le gustaba también la chica. Se parecía de aspecto a mí. Entablamos una conversación basada en el lugar y nos contaron que ellos, aunque no eran habituales, solían ir mucho por el lugar. Yo directamente les pregunte si habían mantenido relación con otras parejas a lo cual me respondieron que con varias. La conversación se empezó a poner muy morbosa hasta que sorprendentemente Héctor, y sin contar conmigo, les pregunto si hacíamos un intercambio. Joder, todos me miraron a mí !!! Yo guarde el tipo como pude y pregunte en qué consistiría. Si en irme yo sola con el chico, estar los cuatro juntos…etc. La otra chica dijo que mejor los cuatro juntos. A mí me parecía mucho mejor eso pero no dije nada. Ante mi silencio insistieron para convencerme. Yo tenía muchas ganas la verdad…pero no quería parecer facilona…Así que dije que sí pero que teníamos que poner reglas y que si alguna se saltaba lo dejábamos. Se lo hice prometer. Y puse las siguientes reglas…los chicos con preservativo, nada de violencia, nada de mamadas por lo menos yo, y por culo solo le dejaba a Héctor. También le deje claro al chico contrario que no quería besos de tornillo, ni que me metiera los dedos en el culo….y nada de fotos. Y a la chica que no me obligara a comerla el coño, que tenía que salir de mí. Nos metimos en un reservado. La situación era súper excitante e intimidatoria. No sabía cómo empezar. De repente el chico contrario, en adelante Juanjo, me cogió me acerco a él me dio la vuelta, mi espalda contra su pecho me metió la mano por mi pantalón llego a mi coño me metió un dedo en la vagina hasta el fondo y me empezó tocar el clítoris. Qué horror, eso acabo conmigo. De repente era un pelele a su antojo. Cuando alguien logra llegar a mi clítoris, me rindo. Me echo sobre la cama me quito a la vez el pantalón y las bragas, de un tirón algo agresivo, y empezó a comerme el coño que lo tenía todo empapado. Mientras estaba comiéndome el coño yo estaba fuera de mí…buscaba con las manos a la otra chica, Andrea. Ella le estaba haciendo una mamada a mí amigo…pero se dio cuenta y se puso encima de mí con su coño sobre mi camiseta. Llevaba puesta una falda y bragas. La acerque hacia mi boca y empecé a comerla el coño con bragas y todo con una impaciencia terrible. Estuvimos así un buen rato. Tenia la cara empapada de su flujo. Hasta que Juanjo me dio la vuelta y me empezó a follar por detrás y Héctor aprovecho para meterme su poya en mi boca. Ahora Juanjo se tumba debajo de mi me penetra por el coño y el cabron de Héctor se pone detrás de mí y me la mete por el culo. Los dos fallándome a la vez, siento como ambas poyas se rozan dentro de mí. Mientras Andrea se pone de pies delante mío, encima de Juanjo, dejándose comer el coño por ya sin falda ni bragas. Tenia el coño depilado al cero. Me enfusque con su clítoris. Intentaron cambiar de postura pero yo no me deje. Me resistía cada vez que intentaban cambiar la postura. Quería las dos poyas dentro de mí y el coño de la chica en mi boca masturbándola con mi lengua. Suspiros muy profundos de los cuatro. Especialmente de ellos en el momento de correrse. Ella apretaba muy fuertemente mi cabeza contra su coño. Una vez que se corrieron Héctor puso a Andrea de culo y a la empezó a lamer el ano en espera de una nueva erección. Mientras Juanjo, cosa que yo no quería pero era incapaz de resistirme, se puso a jugar con mi coño a abrírmelo y cerrarlo y a meterme y sacar los dos preservativos que estaban llenos de semen. De vez en cuando los sacaba me los acercaba a la boca y yo los chupeteaba al igual que un caramelo...era como una persona sin voluntad...un perrito faldero. Al rato de su jueguecito vertió el semen de ambos preservativos sobre mis tetas y Andrea no dejo ni gota de ellos. Lamio el semen arrastrando su lengua por mis pezones, aureolas…etc. Intento echar el semen de su boca a la mia pero yo no la deje...y eso que me encanta el semen...pero no de un desconocido. Andrea, baja hacia mi coño y me empieza a lamer el clitoris de lado a lado...asi esta unos minutos hasta que se pone debajo de mi en posición 69. Nos comemos el coño muy agresivamente. A mi me gusta muchísimo, y al ser multiorgasmica, no paro de correrme. De repente siento que alguien me levanta un poco la cintura y me la mete por el culo. No se quien es, pero me pega embites muy muy agresivos. No soy capaz de decir no. Siento que se corre dentro de mi ano, no lleva preservativo !!!. De repente me penetra el otro chico...joder también por el culo. Yo sigo devorando el coño de Andrea. De tanto placer me da un bajón y me mareo... Cuando me recupere, del todo, dijeron de tomar unas copas en la barra pero yo no quise me moría de vergüenza y además estaba muy incomoda. Tuvimos una breve conversación nos propusieron volver a repetir, Hector cogio sus teléfonos, dio los nuestros (el mío sin mi permiso) y nos fuimos. De camino a casa Hector intenta abrazarme pero yo le rechazo sistemáticamente. Voy indignada con el. Creo que se han pasado tres pueblos conmigo y el no lo ha parado. Si, yo estaba muy salida pero el y Juanjo aprovecharon para correrse dentro de mi culo y llevo el semen de ambos aún goteandome. Llegamos a la puerta de mi casa ni le doy un beso ni le invito a subir. Una vez en casa lo primero que hago es darme una ducha y limpiarme muy bien el coño y el ano. Este último me duele bastante espero que no me salgan almorranas. Me voy a dormir con una sensación de fulana. Un mes más tarde había una reunión en mi empresa porque un proveedor de servicios nos iba a presentar una herramienta de gestión de campañas comerciales. Estamos sentados en la sala de reuniones cuando de repente entran dos chicos y una chica. Qué horror, una de las chicas es Andrea. Cuando nos presentan, además de no llamarse Andrea, la mirada entre ambas es como un duelo del antiguo oeste, nos damos dos besos. Ella dice ya nos conocemos y a mí no me queda más remedio que decir si nos conocimos en una fiesta de navidad…lo primero que me viene a la cabeza. Yo creo que me puse roja, no, lo siguiente…y encima nos sentamos en la sala de reuniones la una en frente de la otra. Intente no cruzar ni una mirada con ella…pero se me iba la vista a sus ojos sin querer y sin poder remediarlo. Era una situación muy extraña dividida entre la verguenza y el morbo. En una ocasión coincidimos ambas miradas e hicimos una muy leve sonrisa estilo el final de la la land….de repente me llega un whatsApp...es de ella y dice "Irene, quedamos las dos sin chicos" y yo la respondo...Nuria,..... El arma mas poderosa para excitar es una mirada, una leve sonrisa y que la imaginacion haga el resto... Irene3Ne

Autor: Irene Categoría: Intercambios

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Aniversario con mi hotwife

2019-11-09


No existe nada mejor que las sorpresas. Mejor aún cuando es tu esposa quien te las prepara. Y todavía mejor cuando ella sabe cómo hacerlo. No soy nada materialista y por ello cuando Esther me preguntó el año pasado que quería por nuestro regalo de aniversario no tuve duda alguna. Cuando le conté como quería fuese nuestro obsequio, a grandes rasgos, una amplia sonrisa y una mirada muy pícara resplandecieron en su rostro. No tenía ni idea de cómo se lo iba a montar pero cuando un mes antes me llevó a realizarnos análisis clínicos e informes médicos por lo menos ya tuve la certeza de donde lo íbamos a celebrar. Tenemos un reducto en nuestra isla que nos gusta frecuentar, en el sur, un pequeño resort muy fino y elegante donde puedes conocer a otras gentes con tus mismas inquietudes a la par que ofrece todo tipo de servicios a sus clientes. Para mi es el auténtico Cinco Estrellas Gran Lujo del swinger y, efectivamente, allí es donde pasamos nuestro fin de semana de aniversario. Os dejo con Esther, se muere por contaros cómo se organiza una buena celebración. VIERNES De la mano de mi esposo y con mariposas en el estómago miro a través de los grandes ventanales de la recepción que dan a los jardines mientras una chica alemana nos atiende en el mostrador. Parejas, grupos, mujeres y hombres solitarios pasan por delante rumbo a la piscina o en busca de algún rincón escondido que depare alguna agradable sorpresa. La chica termina de resolver el papeleo y nos entrega las pulseras que hacen de llave para la habitación, a donde un mozo ya ha llevado nuestro equipaje, a la vez que indican el código a la hora de algún “encuentro íntimo”. El mío, de color verde, significa que puedes hacerme lo que quieras sin ningún tipo de protección, en mi caso gracias a uno de los mayores inventos de la humanidad: el DIU. La primera sorpresa del fin de semana asoma en la cara de mi esposo cuando la recepcionista le hace entrega de su pulserita, una en color negro en vez del verde como le correspondería por su vasectomía. No es muy normal ver este color en las pulseras ya que lo que indica es que no tiene “permiso” o “derecho” a encuentro alguno, simplemente no existe para los demás, nadie se le acercará ni él tampoco a nadie. Hago los honores y se la coloco en la muñeca izquierda para tocarle ligeramente la entrepierna a la vez que le doy un coqueto beso. Caminamos hacia nuestra villa, yo con un vestidito blanco sencillo pero muy ceñido, sandalias de madera con alto tacón, el pelo recogido en una coleta alta y unas grandes gafas de sol, coqueteando al pasar cuando nos cruzamos con alguien, meneando mi figurita y mi rictus de diva devoradora. Llegamos a lo que será nuestro nidito de amor las próximas dos noches, algo apartado pero en una zona de paso, lo que es ideal para los planes reservados a mi maridito. Al cabo, ya instalados, llevo de nuevo a mi esposo al jardincito de nuestra villa y le pido que se desnude, quedando con su bella verga tiesa y recreándose en su adorada esposa. Me acerco agarrando su inhiesto mástil, masajeándolo. - Cariño, desnúdame, anda. Quiero que todos vean a tu hembra – su polla da un respingo y sus manos deseosas bajan la cremallera de mi vestidito hasta sacármelo, quedándome yo en tanguita y con mis bellos taconcitos – Las braguitas amor, bájate y quítamelas. Como si fuese un ritual mi esposo me despoja de ellas y ya totalmente desnuda, salvo mis sandalias, me expongo al sol como una diosa. Jose recoge mi ropa y de manera diligente la lleva dentro. Para cuando vuelve ya hay una pareja y un solitario hombre observando a la novedad, que soy yo, de manera curiosa. - Ven, amor, arrodíllate y lame mi chochito. Mira que sequito lo tengo, cari – abro ligeramente mis piernas a la vez que mi sumiso esposo, sujetando uno de mis muslos, me abre un poco más para facilitar su lamida El primer contacto de su lengua hace que me estalle el clítoris comenzando a mojar toda su cara. Su lengua recorre muy rico cada pliegue de mi vulva mientras la mía repite sus movimientos por mis labios como si fuese una segunda vagina. Los curiosos observan divertidos e incluso alguno aplaude, haciéndonos gestos a los que no presto atención. Mi esposo es un experto comiéndome el coño, más aún cuando lo tengo inundado de deliciosa lechita solo para él, por lo que me abstraigo durante un buen rato al rico calor del sol y sus sabrosas caricias en mi sexo hasta que lo siento enorme e hinchado, abierto y dispuesto para una buena fregada con un buen rabo. Hago subir a mi esposo y de nuevo agarrando su polla lamo los restos de flujo de su cara mientras lo llevo cogido de la verga hacia la zona de la piscina común. Nos dirigimos a la zona de camas balinesas, donde varias parejas realizan travesuras, localizando una de las libres. Dejo a mi esposo en ella, segura de que el color de su pulsera la mantendrá sin ocupar salvo a él. Dedico entonces tiempo a recorrer la piscina taconeando como una guarrita y sintiendo bambolear mi culo al exagerar cada paso que doy hasta llegar al bar piscina. Pido un cóctel dejando que los moscones más atrevidos se acerquen a mí, notando al momento como una ruda mano de macho se posa en mis nalgas. Dándome la vuelta le sonrío y le dejo hacer para sobre la marcha agarrarle la pija sensualmente. A lo lejos veo como mi marido, empalmado como un burro, se toca mirándonos, cosa que me enciende. Mi macho me habla pero yo lo beso y meneo su rabo llegando hasta sus bolas, sintiendo el peso de su huevada en mis manos. Las suyas acarician mis pechitos, erizados y golosos, como dos merengues dispuestos a ser comidos. Le hablo al oído, dejando que la imaginación de mi esposo vuele, y siento a mi macho en un alto taburete de la barra. Su polla erecta queda tiesa como un mástil, palpitando con mis caricias y caliente como un hierro al rojo. Me inclino, dejando mi culazo en pompa, para lamerle la verga. Vuelvo a pajearlo y empiezo una rica mamada a su apetitoso rabo, sintiendo como sus venas se hinchan dentro de mi boca. Está a punto de explotar y la saco, e inclinando mis tetas sobre su polla lo masturbo brutalmente hasta que un chorro de leche calentita baña mis pechos. Así, pringosa con todo su semen impregnando mis tetitas, vuelvo con mi marido acostándome a su lado y acariciando su empalmada pija. - Mira la tetitas de mami, vida, todas llenitas de leche. ¿Quiere mi bebé mamar un poquito? – y como un niño obediente comienza a atiborrarse de ellas sorbiendo mis pezones mientras yo lo alimento con la leche de otro macho. Mi esposo disfruta lamiendo mis senos, lactando de ellos a la vez que le meneo su verga, cuando un par de parejas están ya al borde de nuestra cama admirando el espectáculo. Una de las chicas pajea a su acompañante y la otra se deja comer el coño por el suyo. - Mira, amor, tenemos visita. ¡Mmmm, que ricas pollas tienen, cari!. Necesito follar ya, anda, se bueno y ofrece a tu mujercita para que te la follen – le pido a mi esposo. Mi marido, sin dejar de comerme las tetas, me agarra de los muslos, dejándome recostada sobre un mullido cojín totalmente abierta de piernas, con mis sensuales taconcitos señalando hacia nuestros admiradores y mi chochito depilado a la brasileña ya dilatado. Mi esposo empieza a restregar mi coñito, excitando mi clítoris que ya es una enorme pipa en medio de mi raja. Mirando hacia los machos me lo abre y me penetra con sus dedos mientras sigue mamando mis pechos. Llega el momento y mi marido me recuesta sobre él, abriéndome el coño sobremanera y ofreciéndolo a quien se lo quiera follar. Animado por su pareja, uno de aquellos hombres se acerca con su rabo bien tieso y, tumbándose sobre mí, su verga me penetra por el coño. Una gruesa y excitada polla invade mi cuevita hasta clavarla por entera, estampando sus huevos en mi culo. La deja clavada un instante al completo y aprovecho para besarlo con mi lengua mientras agarrándolo por sus nalgas lo hundo aún más en mi vagina. Siento como palpita en mi interior y soltando mis manos comienza a follarme muy duro, embistiendo mi panochita con firmes y rítmicos golpes. - ¡Que rico, amor! – le digo a mi esposo, morreándolo de manera lasciva con mi lengua - Que gusto me está dando, vida. Mira, mira como se la clavan a tu esposa, mira como un rabo se folla a tu mujercita. ¿Te gusta lo que ves, amor?. - Si, cariño, se te ve deliciosa. Lo estás disfrutando, estás radiante, eres mi diosa y me encanta verte cogida por otro macho – me responde él correspondiendo a mis besos con su lengua. Un fuerte orgasmo me sacude el cuerpo y mi marido, al notarlo, me pellica los pezones haciendo que se multiplique el placer que siento. Al momento una descarga húmeda y caliente me llena la vagina, sintiendo como mi macho me llena el coño con su leche. Tras besarlo, dejando que termine de expulsar todo su carga en mi interior, saca su rabo chorreando de mi vulva, dejándome abierta y bien follada. El primer impulso de mi esposo es ir a lamer mi coño recién enlechado pero lo detengo. - No, vida, aún no. Mami está caliente aún, ¿tú no? – le digo llevando su mano a mi vagina – Amor, ¿no adivinas lo que me apetece ahora? – vuelvo a decirle con mi mirada de puta enviciada que tan loco le vuelve. - Si, amor. Se lo que te apetece – me contesta mientras su mano manosea el amasijo de flujo y leche que mana de mi coño. Lentamente su mano embadurna mi chochito, acopiando fluidos con sus dedos para llevarlos entre mis apetitosas nalgas y engrasar de ese modo mi agujerito con la mezcla. Suelto un suspiro ansioso y los dedos de mi esposo juegan a la entrada de mi ano, chapoteando con el semen de otro macho sobre él. Me coloco mostrando mi culo abierto a nuestro auditorio mientras el pulgar de mi marido se hunde en las profundidades de mi orto, jadeando y dejándole hacer. Me tumbo en la balinesa, levanto y estiro mis piernas dejando mi trasero como una tersa y jugosa sandía a la vez que noto un nuevo reguero de semen escurrir desde mi vagina. Mi empalmado maridito lo junta todo a la entrada de mi hoyito y dos de sus dedos se introducen humedeciendo todas mis paredes con movimientos circulares, dilatándome la cola. Él sabe que no hay problema alguno, un enema me ha dejado bien limpia hace un rato, por lo que tres de sus dedos asaltan mi vagina nuevamente en busca de más fluido. Los tres mismos dedos penetran mi ano esta vez, abriéndolo y ensanchándolo cuando ya el otro macho está de rodillas sobre la balinesa mientras su pareja le lubrica la polla con una buena mamada. - ¡Así, cabrón, lubrícame bien, hay una verga que va a encular a tu esposa!. La quiero dentro amor, ¿tú quieres, quieres que le den por el culo a tu mujercita? – le digo salida perdida a Jose. - Si amor, me encanta ver como los machos desean follártelo y correrse dentro – me responde. - ¡Siiii, vida, mira cómo palpita mí bollito deseoso de leche!. Ahora ofrécele este culo de puta, ruégale que te encule a tu esposa – le ordeno angustiada. La húmeda polla del macho se acerca a mi entrada, empujando su cabezota entre mis pliegues y ensanchando mi ano al penetrarlo. Al principio siempre es molesto, con una ligera pinzada de dolor, pero al momento el anillo de mi esfínter se adapta a la perfección succionando su capullo hacia adentro comenzando el placer. Mi marido se sitúa a mi espalda levantando y abriendo mis piernas por las corvas, manteniendo la tensión de mis glúteos lo que hace la enculada más placentera. La verga se va deslizando por mi interior alcanzando prontamente toda mi intimidad, comprobando como mi culo se va abriendo para recibirla. Una vez ensartada por completo mi macho para un momento para facilitar la dilatación antes de la follada. Ahora la saca del todo y deja mi ano huérfano, boqueando y buscando nuevamente esa maravillosa tranca para que lo perfore. Mi macho vuelve a la carga taladrándome de nuevo y esta vez mi mirada de puta le hace saber lo que quiero. Una suave jalada empieza a masajear mi ano, dándome infinito placer, provocándome espasmos mientras mi sumiso esposo continúa manteniéndome en la posición. El ritmo comienza a subir, ganando en rapidez, y las fricciones activan todos mis nervios perianales, me tiene gozando como una burra en la que, posiblemente, es la mejor enculada de mi vida. El muy cabrón ni se corre ni se cansa, llevándome de orgasmo en orgasmo hasta que de un salvaje empellón me la clava por entera mientras grita, eyaculando potentes ríos de semen. A la vez me incorporo, atrapando la polla de mi esposo, mamándosela como una guarra hasta que se corre en mi boca en una deliciosa y espesa lefada. Exhausto, mi macho retira su rica polla de mi culo acabando yo mi show con un morboso beso blanco con mi marido y sintiendo ya los primeros regueros de leche brotando de mi ano. SABADO Nuestra estancia está siendo muy placentera, desde nuestra llegada no he parado de recibir dulces atenciones mientras mi querido maridito me asiste y disfruta viendo cómo me entrego a cuanto rabo me apetece. Por su parte lo está disfrutando mucho aunque aún no le he dejado mamar la leche que bulle de mi coñito cada vez que me cogen, pero eso es parte del plan, de su regalo de aniversario. Empieza a atardecer y el momento se acerca. - Cari – le digo – Esta noche en la disco hacen una “Dark Party”, ya sabes cómo me gustan. Me apetece ir. - De acuerdo, iremos - responde él. - Si amor, pero voy a ir sola. Quiero que te quedes aquí, imaginándome en medio de tanta polla negra deseosa de chochito blanco. Ese será mi regalo de aniversario, luego, cuando regrese, tendrás tú el tuyo, te lo prometo. Sólo tienes que ocuparte de pedir una champanera y un par de botellas para celebrarlo, ¿ok? – contesto sin darle opción alguna. Sin más empiezo a acicalarme. Me ducho, me perfumo, me pinto y me pongo la ropa recién comprada para la ocasión mientras mi marido espera en el jardín. Cuando salgo la cara casi se le cae al piso al muy bobo, salivando como una babosa. El conjunto es un mini vestido de latex negro, pegadísimo a la piel, abierto totalmente por la espalda y apenas tapando por delante hasta la mitad de mis pechos, dejando medio pezón fuera. La estrecha faldita apenas cubre un cuarto de mi culo, dejándolo bien a la vista en todo su esplendor, con una mini tanguita negra, apenas un hilo también de latex, incrustada entre mis glúteos y bien apretada en mi coño. Completa mi outfit mi bella melena suelta y dos taconazos de puta, unas plataformas de stripper de 14 centímetros en negro charol. Me despido de mi esposo mientras me acompaña, casi a rastras, lamiendo mi pompis, piernas e intentando llegar sin éxito hasta mi chocho. Lo que ocurrió luego en la disco es digno de otro relato, pero ahora estoy llegando, ya de vuelta a nuestra villa, con la sorpresa para mi marido. La sorpresa se llama Aliou, un bello senegalés rozando los dos metros y un rabo enorme, una poronga grande y gruesa, monstruosa de verdad, que para más inri se la he cargado con viagra. Para que sea toda una entrada triunfal agarro la trompa de Aliou y llevándolo tras mío como un perrito faldero me presento delante de mi marido. - Hola, cari, ya estoy de vuelta. Mira que delicia me he traído. No te importa, ¿verdad?. No…., ya veo que no – y le doy un beso de bienvenida sin soltar la matraca de mi macho negro. Mi esposo queda asombrado ante el tamaño del pene de Aliou e instintivamente su mirada se fija en mi entrepierna, intentando adivinar si aquello ya ha entrado en mi chochito. - ¡Ja, ja, ja. Ja!. Aún no vida, esta todavía no – le digo despejando sus dudas y, acercándome, le susurro al oído – Esta la estaba guardando para ti, amor. Me separo y le pido a Aliou que nos sirva, a él y a mi, una copa de champagne y vuelvo a dirigirme a mi marido. - Pobrecito, esperando todo este rato con su pollita bien tiesa mientras mami andaba follando por ahí. No habrás cenado, seguro. Ven, anda, igual mami tiene lechita para ti… Le provoco bajándome la tanguita de latex, abriendo mis piernas y dándole la espalda. Mi coño descerrajado de tanta polla negra queda a su vista, un enorme boquete enrojecido, con mis labios vaginales cedidos y colgando como las alas de un murciélago. Mi esposo se clava debajo de mí con su ávida boquita chupando mi sexo, lamiendo mis labios vaginales y su lengua escudriñando restos de leche dentro de mi coño vacío, buscando donde ya no queda nada. Aliou llega con las copas y mientras ambos brindamos Jose ha pasado a lamer el pringue del interior de mis muslos como consuelo, preso de su decepción. Quiero ser mala. Flexiono ligeramente mi pierna ofreciéndole una de las agujas de mi tacón. Cuando mi amado comienza a adorarlo con su lengua beso a Aliou mientras le pajeo su verga. - Vamos – les digo Los dirijo a la cama y tumbo a mi macho sobre ella, lanzándome yo tras de él para lamerle su espléndida pinga. Tras unos cuantos y lascivos lengüetazos compruebo que aún queda polla sin mojar, tan grande es su rabo. Comienzo una mamada sobre su verga a la vez que mi esposo vuelve a comerme el coño. - Como te gusta el chochito de mami, amor. Mira que rico lo tengo, todo abiertito y usado, recién folladito y chorreando para ti. - Ordéñalo con tu coño, vida – me pide mi esposo situándose a mi lado. - ¿Si?. ¿Qué es lo que quiere mi niño? – respondo maliciosamente. - Dame toda tu lechita, mami, déjame mamar de tu coño cuajado de leche – me suplica. Sin más preámbulo me subo a horcajadas sobre Aliou, sujetando su enorme polla y restregándola por todo mi chocho, embadurnando de fluidos su tranca. Mi macho aprovecha mi postura para bajarme el vestido, quedando mis pechos liberados y colgando sobre su cara. Su lengua lame mis tetas, como si fuesen dos bolas de suculento helado, derritiéndome con cada chupada, erizando mis aureolas y poniendo mis pezones duros como garbanzos. - Métemela tú, cariño – le pido a mi esposo. Jose sujeta el nabo negro apuntando directamente a la entrada de mi chucha y yo froto mi enorme y salida pipa en su capullo. Deseosa de verga y con un pequeño empujón me introduzco la cabezota morada de su pija sintiendo un enorme placer hasta en el último dedo de mi pie. Miro hacia atrás y la imagen de mi esposo sosteniéndome la verga de mi macho para que me empale me espolea tanto que intento dejarme caer entera sobre ella, cosa que me es imposible por el dolor. Lentamente empiezo a batir mi coñito sobre la polla de Aliou, tragando centímetro a centímetro todo su enorme rabo, empapando su verga con el manantial de flujos que es mi chocho en ese momento. Salgo de su interior y con mi mirada señalo a mi esposo mi chochito abierto y chorreando. No hace falta decir más, como un corderito empieza a mamar de mi conchita mientras yo amaso los huevos de mi semental. - Eso es, vida, prepara a tu hembra para que te la empotren. Así, así cariño, mete tu lengüita, úntame el coño con mis calditos. Métemela de nuevo, cari. Mi esposo vuelve a sujetarme el pollón de Aliou y esta vez me deslizo sobre su verga hasta casi el final. Aliou me agarra fuerte de las tetas mordisqueando mis pezones mientras me lo follo, su enorme polla acariciando todas mis paredes, hasta que me corro del gusto. No paro y continuamos pegados como perros en celo, su verga tiesa y dura horadando mi cuevita mientras mi marido nos observa, pajeándose como un adolescente. Fulminada tras un segundo orgasmo de campeonato me salgo de la polla. Nuevamente mi esposo atiende mi lacerado coñito con dulces lametones, succionando mis labios colgantes y desvencijados. Mi vestido, ya un guiñapo de latex amasado a mi cintura, cede lentamente por mis piernas gracias a mi marido, momento que aprovecho para levantarme. - Si, amor, como a ti te gusta. La guarra de tu esposa solamente con sus tacones dispuesta a tragar rabo por el coño, ¿es así, vida? – suelto a mi marido – ¿Quieres que me encule, amor?. Sin esperar respuesta me subo a la cama y de espaldas a mi macho me coloco a horcajas sobre él, con su empinada pinga empitonada hacia mi culo. Intento que su rabo perfore mi agujerito, sintiendo una presión enorme en mi ano pero tras un par de forcejeos desisto pues va a acabar lastimándome y yo tengo ganas de fiesta. En la misma posición cambio de agujerito, mi chocho ya abierto y amoldado a su pija entra con facilidad y esta vez si me la clavo hasta el fondo. Creo morirme, su bestial polla me inunda el coño y me taladra hasta la matriz. Sentir todo ese pedazo de carne rebosando en mi vagina me enciende y comienzo a botar como una loca sobre su pinga, gritando y jadeando como una poseída. Solo escucho mis gritos y el chapoteo de mi coño hasta que con su excepcional cipote me desplaza el DIU y como un resorte la saco de mi interior, quedándome a escaso centímetros de su polla con mi vulva goteando sobre su capullo. Asombrada y mirando a mi marido le digo: - Me va a preñar, amor. El rictus de mi esposo, desencajado, adquiere una mueca perversa a la vez que se acerca a mi chocho. Lanza un lametón sobre mi clítoris y su boca se cierra sobre la polla de Aliou, mamándosela con ansia, pajeando su tranca cuando descansa para luego volver a chuparla, preparando la gruesa estaca para su mujercita. El morbo de la situación y el ver a mi marido tan sometido a mi coño me deshinibe por completo. Mi coñito vuelve a tragarse la polla de Aliou mientras aún mi marido se la está mamando, comenzando una febril follada y mi esposo dándonos lengua a la vez. Me dejo ir totalmente, sólo quiero su leche, que me inunde con su lefa y me desborde la vagina por completo. Estampo mi coño en su pubis cada vez con más violencia mientras mi DIU baila dentro con cada embate hasta que, clavándome profundamente su estaca, aprieto con mi vagina. Aliou eyacula como un verraco, potentes chorros de leche que siento hasta en mi estómago, una tras otra sus descargas inundan mi coñito hasta que lo dejo seco. Me dejo caer de espaldas sobre su torso a la vez que su polla se escurre fuera de mi vagina y le pido que se retire. - Ven, amor. Mami ya tiene tu lechita – digo a mi esposo abriéndome de piernas, ofreciéndole de la manera más ordinaria posible mi coño enlechado, rebosando semen por todos lados – Ven a comerme, anda, tómatela toda. Mira que rica está mi chuchita, calentita con su lechita dentro, toda para ti, mi vida. Mi marido ataca con lujuria mi coño, acoplando su boca de manera voraz en mi vulva y provocando una explosión de semen en su cara, pasando su lengua por toda mi rica raja que supura leche solo para él. Se está dando un festín y yo lo incito a que me devore. - Mama de mi coño, lindo, así, así, mama la rica lechita de mami, toda, tómatela toda, solo tienes que pedírmelo y mami te dará toda la que quieras – digo mientras su lengua hurga y remueve los sitios más oscuros del interior de mi vagina, sacándome los enormes goterones que aún quedan dentro – Algún día, amor. Algún día, ¿sabes qué?..., mami te va a dar de mamar de su culito, de este sabroso culo que tiene, tan hondo y profundo, ya verás cuanta lechita te voy a dar, vas a estar toda la noche comiendo del culito de mami, hundiendo tu lengua en mi hoyito hasta sacarme toda la leche – caliento de esa manera a mi esposo y veo como empieza a correrse sin más, salido como un sátiro, imaginándose pegado a mi culo y sorbiendo la leche de cuanto macho quiera encularme. (pochoa70@yahoo.com)

Autor: Pochoa Categoría: Intercambios

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NARCOSXXX

Carita hermosa

2019-10-14


Tras mucho estimular besar, tocar, acariciar y jugar con el contacto visual con palabras profundas que llegaban hasta la mismísima entrepierna, el primer chorro de leche caliente y espeso del día le golpeó la cara a Ken y Daisuke instintivamente retrocedió y cerró los ojos, estaba aprendiendo a controlar los momentos de máxima excitación, tal y como Ken le habia enseñado en estos casos, a gozar de como excitado está el cuerpo y el ritmo de las respiraciones. En el punto en el que estaban ahora mismo, se oían un cántico de jadeos exquisitos. Despues de tras un minuto, abrió los ojos, viendo como Ken no se había movido del lugar y los dos permanecían en el mismo sitio, Ken arrinconadoen una pared de rodillas con todo el super esperma de Ken en toda la cara y una mirada de lujuría que solo el sabia ponerle a su novio. -Que jodidamente sexy te ves con mi semen sobre ti, no dejo de repetirlo -De verdad, todavía me veo irresistible para tí? -Estás muy bueno con mi leche en tu linda cara, en tu boquita, alrededor de tus ojos, tienes un poco en el pelo, disculpame, cuando me corro casi ni sé en que dirección debo tirar -. Dijo acariciandole el pelo -No intentes arreglar el desastre que has hecho, no tiene solucion, quiero verme como tus ojos me ven -Lo que veo es lo contrario a lo que sueles ser -Que te parezco ahora ¿ya no soy ese chico que todo el mundo dice? te parezco reservado? educado? limpio? -Eres todo lo contrario y estás super lindisimo, me encanta tu cara adornada de mi hermoso semen -Entonces no quieras cambiar, manten la diferencia, me siento bien, en el sexo me gusta ser sucio contigo, es asi como debe de ser, me gusta ser sucio y limpio -Ichijouji Ken, no dejas de sorprenderme, por eso te amo, maldito -No, ¿Que haces? dijiste que querias permanecer sucio -Si, ¿y? -No te quites el semen de tu cara hermosa, -¿Quieres correrte otra vez en mi cara? -Pufff eso ni se pregunta, que placer es correrme encima de ti y tu cerrando los ojos para recibir mi carga -Eso es precisamente lo que quiero hacer, provocarte y que estalles sobre mi, la rica leche caliente debe irse preparando, amor -Mmmm, ¿todavia quieres leche? -Sí, recien salida de tu dulce miembro que me vuelve totalmente loco de amor -Te condedo que hagas los honores, pequeño hombre travieso -Quiero mi leche y lo conseguiré, porque sé que también te gusta el sabor-. dijo Ken, deslizando su pulgar por su propia mejilla y labios donde habia gran cantidad de semen y lo presionó sobre los labios de Daisuke entre sus labios y sobre su lengua hasta que lamió ambas partes con su propia lengua metiendo su propio dedo Los dos estaban muy cerca, muy excitados y deseando lo mismo, el dedo de Ken estaba dentro de la boca de Daisuke y este ultimo veia a Ken controlando la situación, de nuevo llegó el contacto visual y las respiraciones sexys de Ken que hacían volver loco de pasión a Daisuke Besos, lamidas, mordiscos y abrazos apretados, era lo que mas se estaba viviendo en esos momentos, pezones unidos, miembros erectos y el contacto de semen al otro cuerpo eran como bailes eróticos que cada vez los encendían más de pasión infinita La intención era seducir al eyaculador que tenía la leche metida dentro a traves de otra fuerte erección como habia ocurrido hace unos cuantos minutos La leche estaba apunto de salir del microondas lista para ser rellenada en aquella cara tan afeminada deseando jugar.

Autor: Anónimo1 Categoría: Intercambios

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NARCOSXXX

Mi amigo me coge frente a mi pareja

2019-10-08


Él me preguntaba a cada momento—Te gusta que te ponga crema? Yo solo respondía con gemidos –Ahhh qué rico, sigue!! Después él decía –Se me está parando la verga, no hay problema con tu pareja? Y yo le contestaba que en ese momento –Tú sigue me vale madre lo que piense, ya estoy bien caliente!!! MI AMIGO DE LA ESCUELA ME HACE EL AMOR DESPUÉS DE MUCHOS AÑOS Hola soy Alexa, les voy a relatar algo que nos pasó a mi pareja y a mí. Para presentarme les diré que soy Abogada y que llevo una vida sexual muy activa, me encanta disfrutar del sexo en todas sus manifestaciones. Físicamente soy alta y delgada, el gimnasio hace maravillas con mis gluteos y piernas y me encanta vestir sexy. Trabajo en un despacho de abogados y viajo mucho. Tengo muchos amigos y me encanta ir a fiestas, bailo toda la noche y si se presenta la oportunidad no desaprovecho para tener sexo de manera placentera. Este relato sucedió hace algún tiempo, mientras estaba con una pareja que tenía en ese entonces, que llamaré Juan, que aunque vivíamos juntos él era bastante liberal y abierto en su forma de pensar y no le importaba que me relacionara con otros chicos, aunque jamás habíamos tenido la oportunidad de hacer tríos o algo así. Bien, después de esto comenzaré diciendo que era verano y el calor subía de manera sorprendente, el departamento en la colonia del Valle estaba caliente a pesar de que las ventanas estaban abiertas de par en par. La mañana transcurría suave y sin sobresaltos. En eso llama Carlos, un amigo de la escuela que tenía varios años que no veía, me dijo que recién llegaba de España y nos invitaba a su casa. Él se acababa de casar en Europa y la idea era que conociera a Martha su esposa española. Sin pensarlo aceptamos y fuimos a su casa nueva, era enorme y tenía un gran jardín y piscina al centro, ideal para pasar ese día caluroso. Nos saludamos con mucho gusto y conocimos a Martha, una rubia espectacular mucho más joven que Carlos con un cuerpo hermoso y unos ojos enormes y pícaros. Platicamos animadamente en la casa mientras comíamos unos bocadillos y tomamos los clásicos whiskies, que me encantaban. Carlos nos invitó a la alberca y aceptamos de mil amores, solo que no íbamos preparados con trajes de baño, obviamente no sabíamos que su casa tenía esa preciosa alberca, pero Martha nos sorprendió diciendo que no necesitábamos trajes de baño en su alberca, que podíamos entrar sin ropa, más natural. Esa invitación nos sorprendió mucho, no esperábamos eso. Nos miramos un momento y decidimos con una sonrisa probar esa nueva modalidad. Carlos se desnudó como para probar que no había ningún problema, dejando ver su cuerpo moreno, delgado y musculoso, tenía muy velludos su pecho y su entrepierna, y aun así se notaba su pene circuncidado, largo y grueso. Caminó hacia nosotros sonriendo tratando de animarnos y notó que me puso nerviosa al tener su cuerpo desnudo tan cerca, lo miré de arriba abajo y me detuve un momento en sus genitales, le sonreí y ese gesto le indicó que no había problema en ello. Carlos me tomó del brazo y me llevó a la piscina, me ayudó a desnudarme por completo y salí caminando pausadamente solo cubierta con una toalla que encontré en un perchero, al llegar Carlos me hizo bromas y me pidió que dejara la toalla en uno de los camastros, y con un ademán me quité la toalla dejando ver mi hermosa desnudez, mis pechos enormes y carnosos, mis caderas amplias y unas piernas hermosas y torneadas. Carlos me tomó de la mano y me hizo girar como si bailara y los demás solo observaban mis opulentas nalgas, enormes y paraditas. Aplaudimos y nos reímos, hicimos bromas de lo rápido que perdimos la inhibición a causa de los whiskies. Carlos me abrazó muy apretado que hizo que se juntaran nuestros cuerpos desnudos, eso nos excitó a todos, al menos a mí hizo que me palpitara rápidamente el corazón. Fuimos por más whisky a una cantina a la orilla de la piscina y le dimos grandes tragos a nuestros vasos, yo lo necesitaba mucho, estaba muy excitada con esa situación que no teníamos prevista ni habíamos vivido nunca, mi pareja estaba allí y veía como mi mejor amigo y yo estábamos desnudos conversando muy quitados de la pena. En verdad yo no dejaba de admirar su gran verga morena y llena de venas, con la circuncisión se veía más grande su cabeza y su glande, en momentos daba brinquitos de excitación, Carlos notó que no quitaba mi mirada de su pene y se lo tocaba de vez en vez como tratando de que yo observara toda su hombría. Eso provocó que mi vagina que no estaba recién depilada empezara a mojarse a chorros. En eso llega Martha, cubierta con una bata de gasa transparente que dejaba ver su hermoso cuerpo desnudo, sus pechos eran pequeños pero paraditos, delgadita con su vientre plano y sus nalgas hermosas, en verdad era una mujer espectacular. Ahora era Juan el que se puso nervioso de ver ese monumento a la belleza femenina, sin pensarlo se quitó la bata y se dirigió a Juan y le dijo que qué pasaba con él, que era el único que estaba vestido de todos y se ofreció ella misma a desnudarlo, se acercó y empezó por desabotonarle la camisa, misma que arrojó al piso, pasó al cinturón y se lo desabrochó. Mientras Juan hacía esfuerzos para no tener una erección, pero al bajarle el pantalón ella se agachó y la hermosa cara de Martha quedó muy cerca de sus genitales, al final ella se hincó y le quitó lentamente el bóxer que traía, asunto que lo puso más excitado y casi se le levanta el pene cerca de sus ojos. Al fin estábamos todos desnudos y corrimos a la piscina, nos aventamos y jugamos un rato en el agua que estaba deliciosa. Nos acercamos a la orilla de la alberca y nos pusimos a platicar, Carlos cerca de mí y Juan muy cerca de Martha, que era muy inquieta para platicar y cada que volteaba le rozaba los genitales a Juan con sus nalgas redonditas, parecía que no lo hacía con intención pero esos movimientos lo excitaban y ya se le notaba un poco la erección. Mientras Carlos me atendía muy bien invitándome whisky en cuanto se terminaba mi vaso. Me dijo que si le permitía ponerme bronceador ya que el sol estaba bastante fuerte, acepté y salimos de la piscina, tomé la mano de mi amigo y me invitó a que me tendiera en un camastro. Me puso boca abajo y mi desnudez se quedó al descubierto, mis pechos grandes se balanceaban a cada lado, mi plano vientre sentía mariposas por la excitación que sentía, crucé un poco las piernas para no exponer mi vagina desnuda con un leve crecimiento de pelillos alrededor, pensé que debí depilarme completamente pero no estaba planeado que ese día me desnudara ante Carlos, que hacía mucho que no veía. Ese momento me llevó a los tiempos de escuela cuando Carlos y yo habíamos tenido varios encuentros sexuales ocasionales, derivado de reuniones a estudiar en su casa o de trabajos en equipo. Esas son historias que más tarde o en otro relato les contaré. Volviendo al camastro, Carlos empezó a ponerme la crema en los hombros y la espalda, bajó a las caderas y creí que no se atrevería a llegar más allá, pero me sorprendió cuando se puso más crema en las manos y las untó suavemente en mis nalgas, movía sus manos en círculos palpando su dureza y forma, se pasó a mis piernas que se abrieron un poco para dejarlo untar por su parte interna, yo tenía los ojos cerrados y disfrutaba mucho, me mordía los labios y gemía ligeramente. Carlos seguía acariciando todo mi cuerpo y movía sus manos entre mis piernas, tocando los pocos vellos púbicos y mis labios vaginales. Ya estaba mojando mi entrepierna de tan ricas caricias y se me escapaba de vez en vez un gemido ahogado, Carlos también estaba excitado ya que su pene crecía a cada caricia. Se subió al camastro en cuclillas entre mis piernas y yo las abrí para que cupiera entre ellas, así con mi vagina expuesta toda embarrada de crema bronceadora y mis propios jugos. Él se agachaba para alcanzar la parte superior de mi espalda y mis hombros, pero la posición que tenía hacía que su pene ya erecto rozara mis nalgas a cada movimiento, dejando el rastro de sus jugos embarrados en ellas que hacía más cálida la caricia. A cada caricia yo sentía como su verga dura iba resbalando entre mis nalgas, la crema bronceadora y sus propios líquidos pre seminales hacían que recorriera mi piel de una forma excitante, me ponía la piel chinita. Él me preguntaba a cada momento—Te gusta que te ponga crema? Yo solo respondía con gemidos –Ahhh qué rico, sigue!! Después él decía –Se me está parando la verga, no hay problema con tu pareja? Y yo le contestaba que en ese momento –Tú sigue me vale madre lo que piense, ya estoy bien caliente!!! Yo ya estaba excitadísima y aceptaba sus caricias levantando un poco las nalgas queriendo sentir más de la carne dura de Carlos, que poco a poco se atrevía a más, dejando ya su pene caliente en mi entrepierna. Me pidió que me volteara, me levanté un poco y giré sobre el camastro, de inmediato me embarró los pechos de crema, acariciaba ya libremente los globos grandes de mis pechos y se entretenía con mis pezones que se levantaron al sentir su caricia. Mientras sus manos trabajaban en mis senos, su pene empezó a rozar mi vagina, que me hizo abrir las piernas y levantar las caderas para recibirlo. Poco a poco bajó sus manos hasta mi vientre plano (por el ejercicio en el gimnasio) y me tocaba mi ombligo dándome sus caricias con las manos llenas de crema, al bajar a mi monte de venus casi brinco de excitación, ya jadeaba y gemía como una perra en celo, mi vagina estaba súper mojada que hasta creía que se devoraría sus manos, pero él fue más allá… Tomó más crema en sus manos y las untó en mis labios vaginales, poco a poco les dio un masaje suave pero intenso que me hacía llegar casi al orgasmo. Tocó mi clítoris y allí ya de plano abrí mis piernas pidiendo que me penetrara! Le dije en su oído –Por favor ya méteme la verga, ya la quiero por favor!!! Él me contestó que abriera las piernas que me iba a enterrar toda su verga!! Al fin Carlos se dejó caer sobre mi cuerpo y extendí los brazos para recibirlo, nos besamos llenos de excitación y levanté las piernas para dar facilidad a que su pene me penetrara, me arrancó un gemido al sentir el pedazo de carne caliente y duro de Carlos que me dejó ir de un solo golpe. Empezamos a jadear y a movernos sin control, él me agarraba las nalgas y me jalaba para meterse más en mi vagina, yo le jalaba los cabellos y arqueaba el cuerpo para sentirla más adentro, el espectáculo era erizante. En la alberca, Juan estaba con el pene como periscopio y Martha se lo acarició por debajo del agua. Se abrazaron y se acariciaron un momento, ella le pidió que salieran y se pusieron en otro camastro. Caminaron desnudos y se sentaron en un camastro cerca de donde estábamos nosotros, ella se abrió de piernas y se clavó el pene de Juan de un solo golpe en su vagina mojada, empezó a cabalgarlo, Juan le besaba los pechos y la agarraba de las hermosas nalgas, le ensartaba su miembro hasta el fondo y ella gritaba, en ese momento solo se oían gemidos y gritos de las dos parejas intercambiadas teniendo sexo como locos. Mientras Carlos y yo, ya teníamos un ritmo acelerado teniendo un orgasmo, él encima de mí y yo con las piernas encerrando su cuerpo. Martha y Juan a punto de terminar también en ese vaivén delicioso y frenético. Al final terminamos casi al mismo tiempo los cuatro gritando de felicidad. Nos quedamos un rato acariciándonos y riendo las dos parejas, después nos levantamos y nos juntamos los cuatro, sudando y sonrojados de excitación, Me acerqué a Juan y me dio un beso, le acaricié su pene flácido que se levantó de inmediato en mis manos, se hinqué y se lo empecé a besar golosamente; Carlos aprovechó la ocasión y empezó a acariciarme las nalgas, igualmente se puso de rodillas y empezó a lamer mi ano, cosa que me pone como loca de gusto, tanto que empecé a girar las caderas recibiendo con gusto la lengua de Carlos, él se levantó y ya con su pene erecto de nuevo, me la dejó ir en la vagina por atrás, me tenían súper excitada y otra vez gemía con un miembro en mi boca y otro en mi vagina, Martha no se quedó inmóvil y se acercó a besar a Carlos, me acariciaba las nalgas y los testículos de Carlos. De repente se me ocurrió algo, pedía a Juan que se sentara en un camastro y me monté insertándome su pene, levantando sus nalgas le ofrecí el culo a Carlos, él no se hizo rogar y me untó más crema bronceadora y poco a poco se me la metió por mi orificio chiquito y negrito. Yo gemía como loca y gritaba que no se detuvieran, Martha nos besaba y se tocaba la vagina masturbándose. Todos explotamos en un orgasmo tremendo! En verdad fue un gusto ver a Carlos y a Martha, seguramente los visitaremos con frecuencia. (alexaacaves@hotmail.com)

Autor: Alexa Caves Categoría: Intercambios

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Una noche swinger fuera de control

2019-09-23


Estaba un poco ansioso de ir a casa de mi mejor amigo Jacinto, quien cumplía 18 años y sus padres habían organizado una fiesta sorpresa con sus amigos más cercanos, pero mi ansiedad estaba en que quería ver Cristina la mamá de Jacinto un hembrón que me tenía loco casi desde mi pubertad, creo que crecí deseándola y dedicándole una que otra fantasía que me hacía tener unas buenas masturbadas en las noches, pero no era para menos Criss como le decíamos de cariño a Cristina no era una mamá común, era una mujer de ojos verdes, cabello rubio, no muy alta, creo que desde preadolescente tenía su altura de 1.66 cm y ahora obviamente a mis 19 años yo era mucho más grande y todo un hombre para responder con mis 1.81 cm. Pero lo mejor de Criss era su cuerpo tonificado y contorneado buenas tetas, buenas piernas y buenas caderas o mejor con una colota! que más de una vez soñé taladrar. Definitivamente un cuerpo muy armonioso el de Criss, el cual casi conocía muy bien, gracias a las fotos en ropa interior que ella misma había publicado, para promocionar su línea de Lencería la cual era dueña y a su vez era la modelo de la marca. Esas fotos por supuesto fueron mi motivación para varias masturbadas en su nombre, pero en realidad cada día era más difícil contener las ganas por Criss, más cuando en una oportunidad fui a la finca de ellos invitado por Jacinto, que coincidió con un paseo con mi novia Estefanía y su familia por la zona. Al llegar a la finca todo fue normal hasta cuando vi salir en traje de baño a Criss literalmente se me escurrió la baba de la boca pues mi novia Estefanía me codeo y en voz baja me dice: ”Cierre la boca Juan Ca”. Yo solo sonreí, pero no deje de admirar disimuladamente ese cuerpo de Criss lleno de curvas, afortunadamente Estefanía no le incomodaba mucho el tema y por otra parte Criss no era una amenaza para ella, porque Criss era una mujer de 38 años casada y con dos hijos uno de los cuales era nuestro amigo Jacinto. Por lo que esa noche Estefanía no me hizo ningún reclamo por el contrario fui yo el que me moleste, porque Estefanía no dejaba de hablar del esposo de Criss le había parecido muy simpático, que en otras palabras había quedado fascinada con el tipo, pero bueno al final que podía decir si yo también había quedado maravillado con la belleza de Criss. Esa noche tuvimos sexo con Estefanía pero no sé si fue un desfogue mutuo de ganas porque mientras penetraba a Estefanía mi mente estaba en las caderas de Criss, por lo que me deje llevar por la fantasía de estar jodiendo a Criss y me puse un poco más brusco a tal punto que Estefanía me reclamo: “Juan Carlos que te pasa suave” Haciéndome caer en la realidad de que lastimosamente no era las caderas de Criss y que tenía que bajar la intensidad que al final solo me desánimo y termine por regarme precozmente. Esto fue el inicio para que las cosas con Estefanía no marcharan, pues sentía cariño y la responsabilidad de complacerla, pero no sentía el deseo la pasión por comérmela. De hecho creo que ella le estaba pasando algo parecido, pues en más de una oportunidad tenía ese famoso dolor de cabeza que las acuesta temprano, lo cual era un alivio para mí, pues tampoco deseaba tener sexo con ella, más si deseaba pegarme una masturbanita a solas pensando en Criss, esos raticos sí que me relajaban, pero hacer realidad ese sueño era tan inalcanzable como ganarme la lotería, tendría que conformar con verla de vez en cuando en persona o en el peor de los casos, seguir mirando sus faticos en mi teléfono móvil. Días después fui nuevamente a casa de Jacinto ese día veníamos de jugar tenis con nuestras parejas respectivas Jacinto con novia Camila y yo con mi novia Estefanía, modestamente debo reconocer que de lejos Estefanía era más bonita que Camila, tal vez por eso fue que el padre de Jacinto o mejor el esposo de Criss llamado don Jorge lo descubrí mirando más de la cuenta a mi novia Estefanía era evidente que la frescura de Estefanía le llamo la atención más que su pinta de tenista le dejaba ver sus piernas bonitas lo que distrajo, lo suficiente para yo ir a la cocina a donde estaba Criss preparándonos unos refrigerios mientras los demás se quedaban en la sala conversando, al entrar a la cocina mi intención era solo ver a Criss, pero ella me dijo: “Juan Carlos menos mal viniste para ayudarme a llevar las limonadas mientras yo termino de hacer los Bizcochos”. Lo cual hice pero volví a la cocina para seguir admirando las poderosas caderas de Criss que en esta oportunidad estaban forradas en jean negro pero no ocultaban su majestuosidad, lo que me dificultaba seguirle la conversación a Criss pues ella me hablaba pero mis neuronas distraídas solo podían decir monosílabamente: “Aja, aja, si, no”. Pero lo cierto es que nunca había estado a solas tan cerca de las caderas de Criss pues mientras que ella estaba en el mesón dándome la espalda haciendo los bizcochuelos y a su vez hablándome, yo tenía todo el tiempo para acercarme los suficiente para morbosearle su cola y pensar: “Rico seria comer una culona así!”. Realmente estaba inquieto con tener a Criss tan cerca, mis pensamientos lujuriosos y mis deseos por tocarla me hicieron tener una erección y mientras tanto Criss indiferente seguía dándome la espalda preparando los bizcochuelos hasta que me dijo: “Juan Ca Quieres ayudarme y me pasas la mantequilla, para engrasar la bandeja y meterlos al horno” Aunque para ese momento yo quería era ayudarle de otra manera, le colabore pasándole la mantequilla y me dice al rato: “Abre el horno Juan Ca”. En ese momento Criss levanto la bandeja con los bizcochuelos y el destino me sonrió, pues la puerta del horno hizo estrecha la cocina, lo que hizo que Criss se me acercara lo suficiente para que instintivamente mis manos tomaran por unos segundos la cintura de Criss, eso me hizo recordar curiosamente las palabras de mi amigo Jacinto que me dijo: “Que si la mujer permite que la agarren de la cintura y no se timbra, puede dar el segundo paso que es apretar, para que sepa el interés de uno, y si no te quita las manos. Estas adentro! No literalmente hablando sino me refiero a que ella también le gustas”. Esas palabras que precisamente me había dicho el hijo de Criss perturbaron mi cabeza en ese momento en que mis manos estaban sobre la cintura de Criss, agache la cabeza observe sus prominentes caderas y apreté levemente la cintura de Criss con mis manos mientras que ella embolatada con la bandeja, la colocaba en el horno lo que no pudo evitar que mis manos estuvieran encima de ella y que ligeramente rosara mi pelvis en su trasero por unos instantes. En ese momento entro Jacinto diciendo: “Mama cómo van los bizcochuelos?” Y ahí pude notar que Criss se puso nerviosa al igual que yo, al contestarle gagueando: “Aaamoreee… Si en 15 minutos esta”. Yo con la mirada baja solo dije voy al baño y me retire. En efecto me fui al baño para echarme agua en la cara para quitarme la calentura, pero no basto tenía una erección que solo se iba quitar con una masturbadita, por lo cual me demore unos minutos en el baño haciendo la tarea, al salir llegue directamente a la sala. Estefanía me dice: “Que te paso Juan Ca?” Le contesté todo está bien y me dice Estefanía: “Mira que bizcochuelos tan deliciosos que hizo la mama de Jacinto” Y cruzando miradas con Criss ella añadió: “Y Juan Ca también ayudo” Esas palabras provocaron un corrientazo por todo mi cuerpo y luego me regalo Criss una pequeña sonrisa que me tranquilizo. Minutos después estaba llevando a Estefanía a sus casa en otras circunstancias seguro habríamos ido a un Motel pero hoy mi cabeza estaba en Criss, después de dejar a Estefanía en su casa yo me fui pensando en el coche que me había prestado mi padre: “Sera que Criss le gusto? Le gusto? Sera que sintió mi erección? Porque no me reclamo nada?” Bueno era infinidad de preguntas que no tenía respuesta las que se me ocurrían, lo cierto es que sí que tenía ganas de comerme una mujer como Criss, pero también tenía claro que ella no se prestaría para nada más y que tarde o temprano haría valer su estatus de mujer casada, mayor y encima mama de mi mejor amigo, por lo que tenia que no generarme falsas expectativas. Pero esa noche al llegar a casa recibí una llamada de un teléfono desconocido, No conteste pero reiteradamente marco, pero igual solo me fui a descansar, al día siguiente al despertar encontré un mensaje de voz era don Jorge el esposo de Criss padre de Jacinto lo que me preocupe y decía: “Juan Carlos deseo hablar contigo personalmente a solas. Llámame!” Quede estupefacto no sabía que hacer de hecho mi temor era que Criss le habría contado lo sucedido y que tendría problemas, pero por otra parte el tono de don Jorge no fue agresivo, como debería ser si le hubiera contado algo. Mejor no llamo pensé. Pero sino llamo tarde o temprano nos veremos y entonces? Mejor llamo y lo llame al comunicarme me dice: “Que bien Juan Carlos gracias por llamar te estaba buscando, quisiera vernos a solas te parece si nos vemos en el bar del centro comercial en 3 piso a las 6:00 pm?” No tuve más remedio que decir que si, por lo que ese día estuve preocupado, nervioso por lo que no fui ni a estudiar, ni a nadar como era mi costumbre pues practicaba la natación solo me tranquilizaba que el encuentro era en un sitio público, por lo que no podía salirse de control don Jorge. Entonces me quede esperando la hora indicada. Al Llegar las 6:00 pm don Jorge estaba puntualmente en el sitio indicado fui yo el que llego cinco minutos tarde, pero en fin don Jorge más amable de lo cotidiano me regalo un abrazo diciéndome: “Es un gusto verte y gracias por aceptar mi invitación” Ese abrazo me sorprendió pero me tranquilizo, luego don Jorge pidió una par de cervezas donde conversamos de futbol y otras cosas. Para ese momento solo estaba dejando fluir la situación no quería propinar nada bochornoso, pero don Jorge supo dar un giro a la conversación y me dice: “Juan Carlos te invitado para hacerte una propuesta, algo fuera de lo común pero que de pronto puede ser bueno para todos”. Hasta ese momento yo no decía nada solo me limite a escuchar: “Juan Carlos lo que quiero es experimentar algo nuevo con mi esposa y como tu entenderás en una relación siempre está el peligro de la monotonía que es lo que termina matando el amor, entonces había pensado en experimentar algo nuevo como lo de las reacciones swinger, y como habíamos averiguado esto es mejor hacerlo con personas de confianza y la verdad Juan Carlos a noche Criss me comento lo sucedido contigo”. Ese momento solo se me ocurrió pedir disculpas pero inmediatamente don Jorge me interrumpió diciéndome: “No te preocupes todo bien sé que Criss es muy atractiva y tanto ella como yo comprendemos la situación, pero además hay otra cosa. A mí me gusta tu novia Estefanía y creo que no soy indiferente por eso me atrevo a proponerte una noche los cuatro” Quede pasmado con la propuesta y en silencio por lo que don Jorge me pregunto: “Que piensas Juan Carlos? Te suena la idea?” Luego de unos segundos de silencio le respondí: “Pero don Jorge no sé qué decirle la propuesta es incómoda para mi ustedes son los padres de Jacinto y por otra parte no sé si Estefanía quiera? Y su esposa si está de acuerdo?” Entonces don Jorge me contesto: “Juan Carlos entiendo pero será un secreto entre los cuatro un pacto de caballeros, y por otra parte Criss la convencí y prefiere que seas tú que sabe que la vas hacer muy gentil y caballero con ella. En cuanto a Estefanía pues si quieres yo la convenzo?” La respuesta me sorprendió aún más pero de solo imaginar se me hizo agua la boca, por lo que solo me toco responder que lo iba a pensar y que le avisaría en los próximos días, por lo que me puse de pie para marcharme pero antes de irme me dice don Jorge: “Juan Carlos no me lo tomes a mal pero si quieres yo podría darte un dinero extra pero que quede entre los dos” Sorprendido solo le dije: “Lo voy a pensar” Esa noche no pude dormir pensado en la propuesta la verdad todo mi cuerpo y mi mente decía que debía hacerlo, lo único que me detenía era lo que podía pensar Estefanía o Jacinto si se llegaba a enterar, también me quede pensado porque me habían escogido será que le gusto a Criss? Pero no quería equivocarme en mi decisión por lo que busque consejo en mi mejor amigo del barrio que se llamaba Gustavo el cual a solo oír la propuesta su consejo fue: “Hágale!” y más cuando le dije quién sería mi pareja sin dudarlo me impulsó a aceptar la propuesta pero además me manifestó la envidia que le producía el hecho y en cuanto a mis inquietudes me dijo: “Juan Carlos seguro lo escogieron porque ustedes son manipulables, es decir que en la relación Criss va tener el control del acto sobre usted, ella va decir hasta donde va ir todo”. Eso me bajo el autoestima un poco, pero Gustavo añadió: ”Pero usted puede ser más listo que ellos y pude cambiar las reglas del juego, pueden poner las condiciones porque parece que el tal don Jorge quiere si o si, hacer el acto con su novia Estefanía, porque para proponerle que le paga un dinero, es que está muy necesitado. No cree?” Si Gustavo tiene razón pero qué condiciones debo poner, entonces Gustavo me contesto: ”Juan Ca proponga el sitio una casa neutral que puede ser esta mi casa, también pida cuartos independientes para follar lo cual don Jorge seguro va decir que si, a pesar que la regla para estos encuentros es que es un cuarto para los cuatro” Me suena le respondí a Gustavo. Luego el me indico: “Ya teniendo la res encerrada en privado va a romper el resto de las reglas, pues ya no va usar condón porque eso sería comerse el dulce con empaqué, y para ello tiene que arrear a Criss como si fuera una res y usted un capataz. Por lo que pronto tiene que asumir el control sobre ella”. Y como hago eso Gustavo? Entonces me respondió: “Tiene que penetrarla como mucha intensidad de tal forma que le demuestres que eres el macho dominante y si haces bien la tarea Juan Ca, ella terminara por someterse a tus caprichos” Uhy!! Que rico! Exclame yo y Gustavo añadió: “Pero Juan Ca le presto la casa, pero déjeme ver por la ventana con eso me conformo” Si porque no! Se me hace justo por tus consejos. Y pregunto Gustavo: “Y Estefanía si aceptara?”. Y con risa sínica le conteste justamente esa es la mejor parte porque ayer terminamos con Estefanía, ahora solo somos amigos por lo que ella seguro va aceptar. Mi respuesta fue la confirmación de que la propuesta era un hecho, solo era coordinar con Estefanía y don Jorge. Esa misma noche llame a don Jorge y le manifesté mis condiciones que sin bacilar acepto sin reparos y más bien con mucho ánimo, todo quedo coordinado para el sábado es decir en seis días y cinco noches, don Jorge quería antes y tal vez yo también pero la casa de Gustavo solo estaría sola hasta el sábado por lo que toco esperar, claro que lo bueno es que hice una semana de abstinencia sexual, quería llegar como un toro de lidia para embestir a Criss, fue difícil aguantar tantos días pero llego el día, al llegar a casa de Gustavo alrededor de las 6:00 pm una hora antes de la cita con los demás me indico todo y me dio las últimas instrucciones entre las que estaba: “Juan Carlos en el cajón del cuarto donde debes llevar a la hembrita vas encontrar una caja de viagra por si no te fusiona la herramienta, también una pastilla blanca por si vez la necesitad de drogar a la res y no es capaz de dominarla, también encontrara otros jugueticos como esposas vibradores si se pone buena la faena, yo estere en la ventana mirando bajo la oscuridad de la noche por lo que no se percataran de mi presencia”. Sorprendido todo está preparado solo era cuestión de esperar la llegada de todos. A las 7:00 pm sonó el timbre del citofono era Estefanía había llegado primero pedí que la dejaran pasar y cinco minutos después sonó nuevamente el citofono era nuevamente el portero pidiendo autorización para ingresar en carro de don Jorge y Cristina, lo cual autorice y minutos después estaban timbrando en mi puerta, por unos minutos los pies se me enfriaron de los nervios tanto que Estefanía me tomo la mano y me dijo: “Juan Ca tranquilo, divirtámonos”. Y abrí la puerta salude a don Jorge pero mi mirada y mis pensamientos estaban en Criss, estaba espectacular con jean negro que marcaba su figura, con un top negro con borde de colores, escotada y sin mangas que me indicaba que no tenía brasier. Pero lo mejor era verla con su dos colas de cabello como de muñeca, tal como se lo había pedido a don Jorge pues era una de mis fantasías. Entonces ella muy segura me saluda: “Juan Ca espero que te portes como todo un príncipe” Luego me dio un beso en la mejilla y siguieron ambos a la sala realmente para ese momento yo era el más tenso pues no sabía qué hacer, menos mal don Jorge tomo la iniciativa y sirvió unos tragos de whisky para todos, luego saco a bailar a Estefanía y me indico: “Vamos Juan Carlos con confianza saca a bailar a Criss”. Ella tomo la iniciativa y termino sacándome a bailar y mientras bailábamos me dijo: “Juan Ca estas muy tenso deberías relajarte, yo no muerdo”. Y seguimos bailando por un rato, hasta que observe que Estefanía y don Jorge se retiraron al cuarto era evidente que ellos iban a comenzar, Criss también se quedó viendo y no precisamente muy feliz, tal vez esperaba que su esposo le dijera algo o por lo menos la mirara, pero nada don Jorge estaba concentrado en Estefanía y siguieron su camino al cuarto al final del pasillo. Eso tal vez la lleno de rabia a Criss, entonces me tomo de la mano y me dijo: “Vamos, vamos Juan Ca, vamos al cuarto”. Por lo que de camino al cuarto que eran solo un par de pasos se me hicieron eternos, estaba bastante inquieto como niño queriendo destapar su juguete nuevo, sin embargo me estaba aguantando las ganas de comérmela, si vestida estaba exquisita Criss no me podía imaginar bien lo que sería verla desnuda, por lo que ella cerró la puerta y me lance a manosearla, pero Criss me freno diciéndome: “Oye Juan Ca espera estas muy ansioso, tienes que escuchar las reglas primero” Entonces me toco contenerme y oírla las reglas, mas no escucharla pues decía: “Juan Ca yo voy a dirigir, tendrás que ser obediente y cuando diga No es No!” Yo solo decía ansioso: “Ok” Luego me dijo: “Bueno desnúdate Juan Ca! y no olvides el preservativo”. Entonces muy rápidamente hice caso, tan rápido que me dio el tiempo de ver como Criss se quitaba el jean, dejando admirar por primera vez en vivo su escultural cuerpo, que piernas! Que cola! Había quedado Criss solo con tanga negra con encajes y su top. Mi mirada lujuriosa la intimido pues se cubrió su parte intima en cambio yo más decidido me quite el calzoncillo y le mostré mi herramienta, mi verga que estaba demasiado rígida y erguida. Una monumental erección y no era para menos pues ya estaba deseoso de clavarle mi verga a Criss, entonces ella me dice algo temerosa: “Juan Ca veo que ya estás listo ponte el preservativo” entonces me acorde de mi amigo Gustavo que estaba en la ventana, la cual estaba un poco abierta lo cual podía escuchar todo pero igual la oscuridad de afuera no me deja ver nada de pronto no estaba pensé yo. Luego mire a Criss y le dije algo más seguro: “Y no te vas a desvestir Criss?” Entonces ella me respondió hábilmente: “No hay necesidad Juan Ca, puedes meterlo un momento así por el ladito y ya!”. Me quede mirándola fijamente algo molesto, y apareció un letrero en la ventana a espaldas de Criss, era Gustavo que con una tablero acrílico había escrito: “ESTA PERRA QUIERE HACERLE TRAMPA”. Y era así ella no quería desvestirse toda, pero le seguí el juego me coloque el preservativo y le dije: “Listo Criss. Ven siéntate aquí. Estoy listo!”. Y no tuvo más remedio que acercarse haciéndome la advertencia Criss: “Juan Ca yo lo hago, no me toques! Solo voy a probar….”. Entonces deje que Criss tomara la iniciativa, sentí sus manos frías agarrando mi verga y titubeando corrió su tanga un poco tratando de acomodar mi verga en la entra de su vagina, y apenas sentí el orificio mande las manos sobre las caderas de Criss, ejercí presión entrando parte de mi verga pero estaba estrecha, Criss me detuvo y me dice “Espera! en qué quedamos?” y al ver que Criss como que no quería que entrara más ella, me anticipe empujando con fuerza hacia adentro hasta que el quejido de Criss confirmo que había entrado completamente. Y al sentir el calor de Criss fue el detónate para que la agarra bruscamente de la cintura, y como un loco comencé pujar y pujar muy apasionado, tan iracundo que no le prestaba atención a Criss que decía: “Juan Ca para, para!” pero yo estaba muy perturbado con su cuerpo casi sin darme cuenta y violentamente le arranque la tanga al igual que el top, quedando desnuda y aunque trato de zafarse mis ganas me hacían incontrolable y no paraba de besarla por todo su cuerpo como tampoco paraba de penetrar hasta que Criss saco fuerzas y me pego una cachetada que me detuvo diciéndome: ”Juan Ca cálmate! Así No quería! Fue suficiente.” Y le quite las manos de su cintura, lo que le dio la oportunidad a Criss de bajarse de encima de mí y mientras su enojo me dejaba quieto, Gustavo aparecía en la ventana con un letrero que decía: “NO LA DEJE IR, SOMÉTALA!” Instrucciones que Gustavo me recordó pues me había dicho palabras menos, palabras más: “Somete a Criss apunta de verga” Entonces me quite el preservativo y con mi verga aun erecta me abalance intempestivamente sobre Criss, que la empujo contra la pared del cuarto donde por inercia pude hundirle mi verga, y le dije: “Criss déjame terminar no me dejes con las ganas”. Sorprendida por mi reacción, me sorprendió más su respuesta: “Juan Ca estás muy ansioso aun, pero bueno solo un minuto para que termines” Tenia su autorización no sé porque si por pesar, o por gusto, o ambas. Pero lo cierto es que Criss no se daba cuenta que me entregaba crédito libre para penetrarla pero Gustavo sí y con un letrero en la ventana me lo hizo saber: “DURO CON ESE PEDAZO DE RAMERA”. Entonces me llene de ganas y desbocado tome con fuerza a Criss comenzando a pujar con mucha intensidad, ella se prestó pues enredo sus piernas en mi cintura mientras que yo hundía una y otra vez mi verga en Criss que estaba aprisionada contra la pared por lo que podía escuchar en mi oído sus quejidos, mientras que con mis manos la agarraba de sus nalgas carnosas y contorneadas para apoyar mi embestida. Para ese momento estaba literalmente insertada Criss en mi verga como un chuzo de carne o una papa en un tenedor me quedo fácil poner el ritmo a mi gusto y sentir como mi pene profundizaba en Criss, mientras recorría el cuarto de extremo a extremo con ella clavada en mi verga. Luego impregnados por la lujuria del acto hice que Criss se pusiera en cuatro, ella cedió a mi capricho y se prestó para que la montara así colocándome sus caderas como perra en celo, las cuales se veían majestuosas y lo mejor era ver mi verga enterrada en esas caderas con un agarre perfecto. Sin embargo en el clímax de la fornicación, por momentos no sabía de donde agárrame pues con mis manos en su cintura me permitía hundirle adecuadamente mi verga, pero cuando tomaba a Criss de sus colas de cabello rubias era como domar de las riendas y cabalgar lo que me enloquecía. Este monte hizo que escuchara de los labios de Criss que me gritaba: “Empuja, puja puja… Juan Ca...”. Y cuando todo iba bien aparentemente ella vio el preservativo usado tirado en el piso lo que ocasiono que ella se alterara y me dijera: “Juan Ca el preservativo se te cayo, suéltame! No te vayas a derramar. Suéltame!”. Pero la suerte de Criss estaba echada no iba a soltarla sin su depósito de mi producción de esperma, por lo que me volví una fiera aferrándome a ella le respondí: “Quieta mujerzuela hay que terminar” Solo alcance oír un “Basta!” Cuando mí energía la esclavizo no pudo resistirse a mi vigor y no le quedó más remedio que subyugarse y fue cuando Criss aun en cuatro comenzó a tener una seria de espasmos involuntarios y a gemir frenéticamente. Se estaba entregando. Lo que genero la euforia pues Gustavo se acercó a la ventana para ver mejor con un letrero que decía: “ACABALA!, ACABALA!!” Pero no estaba solo habían otros, pero no mi importo yo estaba sumergido en el orgasmos de Criss y ni siquiera los flash de las fotos me desconcentraban en mi labor de rematar a Criss cerdamente. Era como estar en una vitrina de Sex-shop, y comencé a derramar mi esperma en Criss asegurándome de depositar hasta la última gota de semen que había acumulado en mis huevas, por lo que me recosté en su lomo agotado esperando que mi verga por si sola abandonara la humanidad de Criss que también entre rendida y vencida se dejó caer en el suelo. Sínicamente vinieron los aplausos desde fuera de la ventana era Gustavo con otros hombres que habían visto un emocionante espectáculo y que se veían como pirañas hambrientas fuera del estanque, eso hizo precipito que Criss se reanimara, obviamente muy alterada por lo que me quito encima de ella diciéndome: “Eres una porquería Juan CA como me hiciste eso” Mientras buscaba su ropa y a mí solo se me ocurrió abrir la ventana y decir sarcásticamente “Quieren muchachos?” No había que preguntar. Era ver sus rostros como miraban a Criss que estaba lo suficientemente apetitosa, para saber que no se iban a negar. Mientras que Criss solo alcanzo a mirarlos y decir: “No se atrevan!”. Pero ya nadie los iba a detener la comida estaba servida, e ingresaron por la ventana Gustavo y tres hombres más, pronto la rodearon yo ayude a poner la música algo más dura para mitigar los gritos de auxilio de Criss, pero en segundos abusaron de Criss como criaturas primitivas y salvajes pues la atacaron simultáneamente es decir la penetraron a la vez por donde podían oral, vaginal, y anal humillándola de tal forma que intercambiaban de posición y de poses. La estaban devorando viva a Criss, minutos después todos habían quedado satisfechos, pues todos salimos por donde entramos.

Autor: ALEJOGOMEZ6991 Categoría: Intercambios

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NARCOSXXX

Dos parejas con mucho morbo

2019-09-18


Un mensaje aleatorio en una página de parejas swingers, resulta ser el encuentro mas morboso y vicioso que podíamos imaginar. Relato totalmente verídico que paso una noche de vernao. Lo primero , me presento, Xavi y Sara, hare una breve descripción de nosotros, una pareja de ella 28 y yo 30 años. De complexión normales, se podría decir de buen fisíco. Ella de pelo rubio, de pechos una 90, de pezones rosados . De cuerpo delgadia y por supuesto el coñito depilado. Yo moreno de complexión algo atlético porque me gusta bastante el deporte. Sin más, entro a describir una de las mejores noches de sexo . Llevávamos un par de años de pareja, y alguna vez fantaseamos que introducir más gente en la cama así que por curiosidad entramos en una web de parejas, hicimos el registro de rigor. Algún mensaje y chat sin nada de exito ni morbo, la verdad. Al principio sin darle más importancia y una noche de verano de puro aburrimiento vimos a una pareja , también de unos 30 años, ella espectacular morena, evidentemente no se ven las caras en esas webs, pero con los pechos increibles , operados , labios carnosos, varios tatuajes, en fin, enviamos un mensaje para contactar con ellos. Sinceramente , con la total seguridad que no pasaria mas allá del mensaje. El caso es que al día siguinte contactaron y quedamos en bar de copas. De nuevo , creimos que ni se presentarian. Todo lo contrario, se presentaron y vaya inicio, parecia que nos conocieramos de toda la vida, estuvimos hablando de todoy nada , con total normalidad unas copas tranquilamente y para nada hablamos de sexo. cualquiera que nos hubiera visto desde fuera , pensaria que eramos dos parejas , incluso medio aburridos. Total, si quedamos sobre las 12, a las 3 de la mañana, aprox, salió la pregunta del millón, ¿tomamos la ultima en casa? ambos pensariamos lo mismo, por que no? eran muy majos, parecidos a nosotros, que podria pasar. Llegamos a su casa, bastante limpia, cocina americana, un sofa grande, decorada muy moderna, por decirlo así. Nada más llegar y con muchisimo tacto, la otra pareja , que se llaman Alex y Eva, nos preguntaron si le importaba si se hacian unas rallas, empezó a decir que estaban muy cansados y que eso no era normal, en fin ; antes de que siguieran dando explicaciones sin pedirlas , le pedimos ración para nosotros también. Continuamos con unas copas y confesiónes, La primera, confesión es que me encanta que mi pequeña rubia me cuente como habia follado antes de conocerme. Evidentemente, llegados a este punto, os podeis imaginar que no tenemos ningún tabú en la cama,por decir algún ejemplo , se puede pasar horas chupando la polla con cara de actriz porno, y de varias maneras posibles , le encantan las posturas, a 4 patas , ella encima , estar follando, sacarla rápido y correrme en su lengua, en fin; todo tipo de pactos de cama . Ella ya había tenido algún encuentro con chicas, así que; hay empezó todo. Los 4 en el sofá , ellas dos en medio, y nosotros a cada lado de nuestras novias. Eva, no habia estado con ninguna chica, así que quiso besar a mi novia. Se acercaron y se empezaron a besar, al principio poco a poco, besándose con lengua, tímidamente tócandose , la cabeza , la cara, los pechos por fuera de la ropa hasta que mi rubia, que la conozco como si la hubiera parido, se moría por comerle el coño, así que se arrodilló y sin permiso y sin preguntar a nadie le bajó los pantalones , el tanga y empezó a comer coñito. Joder que coñito, vaya morena, un coñito depilado morenito que estaba chorreando. Cuando mi Sara paraba de comerle el coño para meterle los dedos , tenia la cara empapada de liquido de coño de Eva. Alex y yo , a los dos lados de Eva en el sofá, ya estabamos con la polla fuera , pajeándonos como dos mandriles. Joder la polla de Alex era como la mia de grande, la verdad que me jodia , pero la tiene grande. Total, como es lógico, de tanta pajilleo, tanto yo como Alex , teniamos la polla llena de líquido preseminal, Mi novia paró de comerle el coño , sin casi moverse, agarró la polla de Alex y lentamente fué lamiendo ,chupando y trangando todo líquido . La primera vez que ves a tu amorcito, con cara de puta , chupando la polla otro tio , no se olvida. Con mi novia chupando polla de otro y Eva en el sofa abierta de patas, tocándose , no me quedó otra que , arrodillarme ante aquel coño depilado y empezar a lamer los restos de corrida. Quise probar los tabus de mi nueva miga, le relamía el coño , mientras le metia un dedito en el agujerito del culo y al revés . Le encantaba ,pensé, esta tampoco tiene tabús de nada. Allí estabamos, mi preciosa novia de rodillas chupando polla, que a estas alturas , sin tapujos , el hijo puta de mi recien amigo, le agarraba muy fuerte de la cabeza y le obligaba a metersela hasta la campanilla. Tenía toda la barbilla y practicamente toda la cara llena de semen. En un momento que . el otro tio, Alex , se estaba pejeando y cogiendo fuerte la cabeza de de mi novia y ella sacaba la lengua , me miró con ojos , como de pedir disculpas. De eso nada, pensé, Así que , empezó , una pequeña batalla a ver cual de las dos era mas zorra follando. Me levanté del suelo, y puse depié en el sofá, al lado de la morena , la novia de mi amigo, ella sentada en el sofa, totalmente abierta de patas , al lado de su noviete, y mientras me hacia suabe una paja con la mano izquierda ,con la mano derecha agarré de la cabeza a Eva que chupara fuerte mi polla llena de semen. Queria que viera la cara de puta de su preciosa novia. Estuvimos un rato forzando las bocas de nuestras novietas, pero , allí no había quien se corriese , así para remediarlo, otra buena ración de blanca para todos. Paramos un poco el ritmo, pasó que me bajo del sofá, mi novia se levanta, me da un caliene morreo, ellos se quedan sentados un momento en sofá besandose , al cabo de un rato y casi los 4 a la vez , pensamos , - otra ronda de blanca, jejejeje. Continuamos hablando de los vicios sexuales de cada uno, y el cabrón de Alex nos pone un vidio casero de ellos dos follando, ella atada , un sado muy muy light, eso sube mucho la líbido, así que hago una petición y es que me daría mucho morbo atar a mi preciosa rubia, ponerla de rodillas y obligarle a chuparnos las pollas y el coñito de Eva. Dicho y hecho , Eva saca unas cuerdas, le medio atolas manos a Sara en la espalda, la pongo de rodillas y la rodeamos los tres. El primero en metersela en la boca soy yo, por supuesto, al rato Alex , le agarra mas fuerte de la cabeza y aun se la mete mas profundo, y lo mejor de todo, es que, mi preciosa novia de rodillas , arquenado la espalda al máximo , aun se pone mas cachonda contra mas le obligaba él. Ahora el turno de lamer coñito, así que entre los tres allí depié , y ella de rodillas , le acercamos la cabeza al coñito y mientras acariciamos el clitoris , alternando con los dedos y metindole un dedito en el culo a la novia de mi amigo, y su novio le metia a saco los dedos en el coño. Nos fuimos acelerando , hasta que conseguimos hacerle a Eva una corrida squirting en la cara de Sara. Eso nos puso a todos a mil, así que Eva también se puso de rodillas para chuparmela a mi , quería polla , otro sabor de semen, allí no habia vuelta a atrás , así que nosotros dos de pié y nuestras novietas de rodillas en el suelo , solo podía terminar de una manera , así que ya no aguantamos más y empezamos a pajearnos con las bocas de Eva y Sara hasta que nos corrimos dentro de sus preciosas lenguas. Era la primera vez que veia la cara de mi novia llena de otro semen y supongo que nuestros amigos también, nos quedamos unos segundos parados, mirandonos, ellas se levantaron, nos besaron y se fueron a la ducha.

Autor: morbocorridas Categoría: Intercambios

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NARCOSXXX

Casado con una hotwife

2019-09-05


Dicen que de las reconciliaciones salen los mejores polvos y es absolutamente cierto, de eso puedo dar fe tras mi arreglo con Esther, mi esposa, y volver juntos de nuevo. Pero para que permanezca esa chispa no es necesario ningún esfuerzo. Solamente basta con ser consciente de las apetencias de cada uno y una visión amplia de miras. No es ningún secreto, es mucho más fácil de lo que la gente se piensa, pero no todo el mundo es capaz de hacerlo. Por mi parte no tengo reparo alguno en contarlo a quien me lo pregunta, soy de los que piensan que un buen consejo siempre es bienvenido. Como a Rubén y a Andrés, dos compañeros de trabajo de mi esposa. Esther había quedado para salir con todo el grupo y yo me incorporé a última hora de la noche, cuando ya solo quedaban ellos tres. Propuse nos fuéramos a casa a tomar unas copas y continuar la agradable charla. Eso hicimos: JOSE Soy consciente de mi sonrisa de felicidad cuando abandono nuestro dormitorio. Allí queda Esther arreglándose, sin dejarme ver, y despidiéndome con un sátiro beso. Me dirijo a nuestro amplio salón donde Andrés y Rubén cómodamente descalzos sobre la cálida madera de nuestro piso descansan en sendos sillones, copa en mano y ya ligeramente bebidos. Me siento en el amplio sofá, frente a ellos. - ¿Todo bien por aquí, amigos?. ¿Le falta algo a alguien? – les digo. - Servidos – responde Andrés, el mayor de ambos, de unos cincuenta y algo, más o menos mi edad – Bueno, la anfitriona sí que falta, ja, ja, ja. No es que seas aburrido pero ella es más guapa que tú. - Gracias – respondo, efectivamente el alcohol empieza a deshinibirlos –, menos mal que no soy celoso – y rio amigablemente. - Que bien que volvieseis, ¿no? – es Rubén, más joven que nosotros, de unos treinta y largos, el que interviene de manera nerviosa, lo que perfectamente me da la entrada que estaba buscando. - Pues sí, verás, en esta vida todo tiene solución, o casi todo. Es una cuestión de, digamos, primero ser sincero contigo mismo y con tu pareja. Hay que aceptar como es cada uno, comprenderse y disfrutarlo. Sencillo, ¿no? – les cuento mientras el taconeo de Esther resuena ya por el pasillo, una música celestial para mis oídos, mientras me relamo esperando verla llegar sin saber cómo se ha preparado. Noto la cara con cierto estupor de nuestros amigos: Esther había salido con sandalias planas y lo que escuchan ahora es un agresivo y sensual taconeo acercarse. Siempre pasa cuando la veo aparecer. Un escalofrío recorre mi espina dorsal hasta llegar a mi nuca y estalla liberando un enorme placer. Un calambre sacude mi polla hasta dejarla dura como una roca, empalmada como si nunca lo hubiese estado, tan grande que me provoca dolor al no poder contener mi erección dentro del pantalón. Esther entra completamente desnuda montada en unos clásicos taconazos blancos de salón, totalmente depilada sin un solo pelo que ensucie su espectacular cuerpo el cual, a sus 49 años, luce como el de una diosa: su pelo recogido y labios rojo pasión; sus pechos, unos apetitosos melocotones tiesos y duros, rematados en unos pezones erizados y apuntando al infinito de puro gusto; las piernas, tersas y tensas aguantando la altura de sus tacones, son esbeltas y luminosas. Y luego su culito, redondo y ya algo menos terso que antes pero si mucho más morboso donde unas ligeras estrías y unas gotas de celulitis parecen invitarte a comértelo a lengüetazos. Dejo que mi esposa se acerque a mi lado, nadie habla. Mi mano manosea su culo sintiendo sus carnes abrirse. - ¡A esto me refería, señores! – digo efusivamente -. ¡Aceptación y comprensión!, solamente eso. Por ejemplo, Rubén, ya que preguntabas, yo debo reconocer que soy un fetichista de los tacones, lo soy y me encanta ver a mi esposa con ellos puestos – digo mientras Esther sube una pierna, apoyándola a mi lado, dejando ver su depilada vagina sin pudor alguno -. Me encanta acariciarlos, tocárselos mientras los lleva puestos, así, mira. ¿Ves tú también, Andrés? Toco el pie de mi esposa, acariciando mi fetiche, pasando mis dedos por su fino y largo tacón. Ágilmente me despojo de mis pantalones, dejando saltar mi polla como un resorte y vuelvo a manosear el pie calzado de mi mujer. Ella, al ver mi rabo hinchado y palpitante como una enorme fruta madura a punto de reventar, se relame los labios de manera lasciva y comienza un lento masajeo a mi polla con su tacón mientras yo sigo hablando: - A ella, por otro lado, le encanta ir en tacones, cuanto más altos mejor. Tendríais que ver que colección tenemos, para todos los gustos. Y por supuesto a ella le encanta que la adore y me complace. Para, cariño, no querrás que me corra. Esther retira su pie, manteniéndolo apoyado sobre el sofá, con su chochito abierto como una carnosa almeja. - Más cosas, Rubén. Para ti también Andrés. Todos tenemos nuestras rarezas y no sé si os habréis fijado pero a Esther le gusta, como decirlo, bueno, ser un poco puta. Le encanta el sexo, no hay nada que la vuelva más loca que una buena polla. Eso a mí antes me enojaba, hasta que me di cuenta que realmente… – les digo mientras me despojo de mi camisa y me agacho debajo de Esther – …eso me encanta también a mí. Con mi esposa de pie, abierta y desafiante como una amazona y yo debajo de ella, comienzo a lamer su coño, limpio y suave como una seda, notando como se moja poco a poco y escuchando el acuoso ruido de sus labios vaginales al separarse. Esther comienza a jadear y con sus dedos dirige mis lamidas mientras se masturba el clítoris. - ¡Así, vida!. Cómele el coñito a tu esposa, mira que rico lo tiene, amor – dice ella. Rubén y Andrés están como dos pasmarotes, con las mandíbulas desencajadas y sin saber que decir o hacer. Me levanto y vuelvo al sillón después de abrirlo y convertirlo, como viene siendo habitual, en una amplia cama. Esther se tumba a mi lado, despatarrada, mientras comenzamos a besarnos jugando con nuestras lenguas a la vez que restriego mi mano por todo su coño, dándole palmaditas que resuenan en un chapoteo viscoso, salpicando de flujo todo su pubis. - Rubén, cariño, ven, por favor – pide Esther -. Acércate, así, colócate aquí, justo ahí debajo. Eso es, vida. Ahora cómeme un poco el coñito, anda, mientras morreo a mi macho. ¡Ah, y vete desnudando, pero no pares!. Solícito su amigo comienza a lamer y chupar, sorbiendo los jugos de mi esposa que, con las piernas abiertas, acaricia de vez en cuando con sus tacones la cara de Rubén a la vez que él se iba desnudando. El otro, Andrés, con una mirada viciosa, sin que nadie le dijese nada, también se quita toda la ropa, mostrando un pollón oscuro y grueso, empalmado como un burro, comenzando a restregarse su líquido pre seminal por toda la enorme bola que es su capullo. - Sube, Rubén. Ponte a mi lado – pide Esther -. El pobre hombre rojo de la excitación y con la polla cimbreante se recuesta al lado de mi esposa, la cual se abalanza sobre él para besarlo con deleite mientras le pajea el rabo. Por mi parte ocupo el lugar de Rubén, comiéndole el chocho a mi esposa. Casi lo tiene a punto de nieve, suave y empapado, segregando una marea inmensa de caldos. Hundo mi lengua en su charca y ella se abre para mí. Andrés no aguanta más y se acerca a nosotros pajeándose como un gorila. Mi esposa al verlo le hace señas para que se siente a su lado mientras me dice: - Aparta amor, déjalo ya que Rubén me va follar un poquito. - Si mi vida, disfrútalo – le digo. - Si cielo, ya sabes cómo me gusta gozar con una buena polla – me responde Esther. Mi esposa agarra el rabo de Rubén y se lo introduce en su coño, entrando con facilidad de lo abierto y húmedo que está. El más joven de ambos comienza a follarse a mi esposa y ella, a su vez, agarra la gruesa y cobriza tranca de Andrés. - ¿Así se te pone cuando me miras en el trabajo, cariño?. ¡Mmmm!, esto no puede ser, tiene que dolerte mucho, amor. Haremos una cosa, cuando te vuelva a pasar me avisas y yo te alivio un poquito, así, mira – y Esther comienza a mamarle el rabo sujetando la polla bien tiesa por sus huevos. Ahora soy yo quien se sirve la copa, mientras me siento en un sillón a contemplar el cuadro. Doy pequeños sorbos y me masturbo pausadamente viendo como un macho se está follando a mi esposa y ella le hace una mamada a otro cabronazo salido. La polla de Rubén entra y sale, recia y brillante como una espada. El coño de mi mujer se abre y la engulle, con sus labios vaginales cada vez más rojos por la fricción. Oigo como la tranca chapotea ruidosamente en cada jalada y como restallan las embestidas al ensartarla por completo. Esther pajea y come golosamente la tranca de Andrés, parando de vez en cuando para evitar que se corra, momento que aprovecha para mirarme y sonreírme. - ¿Te gusta lo que ves, cari? – me dice -. ¿Te gustan los tacones que me he puesto para ti hoy?. Esther comienza a jadear cerrando los ojos. Andrés soba sus tetas y se agacha para lamerlas indecorosamente como una alimaña enloquecida. Mi esposa se las toca y se las ofrece, dejando sus pezones espigados para que se los muerda. Rubén bufa como un mulo, con su vida pendiente tan solo de la follada que le está metiendo a mi mujer. Esther vuelve a mamarle el rabo a Andrés, que grita del gusto, mientras le aprieta los huevos provocando que la tranca se empine tragándosela por entero. - ¡Me voy a correr!. ¡Me corro, ME CORRO! – grita de repente Rubén. - Si mi vida, córrete. Déjame bien jodida, lléname el coñito de leche. ¡ASI, ASI, SI, SI!. ¡Clávala cabrón!, dentro, así. ¡¡AHHHHH, que gusto!!. ¡Mira cuanta lechita tenías para mami! – mi esposa estaba en pleno orgasmo, con la polla de Rubén enterrada a más no poder soltando chorros dentro de su vagina mientras ella lo besaba con locura. Lentamente Rubén retira el rabo, deslizándose por su chochito como una culebra en un lodazal. El coño de Esther está rojo y abierto como una amapola. Un pequeño goteo de semen se deja ver por su enorme y profunda abertura. Ella se separa de su macho sin dejar de mirarle a los ojos, sonriendo traviesamente. Su mano sigue en la polla de Andrés y de nuevo comienza un suave pajeo. - ¿Y tú qué? – pregunta Esther a Andrés -. Tan machote siempre, mirándome a todas horas. Te vuelvo loco, ¿no es eso?. No puedes parar de pensar en follarme, en cómo me clavas la polla, en mi coño, en cómo me enculas, en cómo te pido que me revientes como una puta y que me folles hasta preñarme. Y mírate, aquí estás. Pero, ¿sabes qué?, hace falta un buen macho para joderme y tú no das la talla. - ¡PUTA! – responde Andrés encajando las palabras de mi esposa. - Ya lo sé. Te lo acaba de decir mi marido – responde ella mientras lo empuja, dejándolo tumbado a la vez que se pone a horcajadas sobre él -. Aquí la que folla soy yo. Para dártelas de macho hoy, por lo pronto, has dejado que otro me folle primero, quedándote como un pasmarote mientras te pajeabas, puto mirón. Tienes una hembra salida ofreciéndose como una furcia y te la dejas levantar. Esther lo agarra por el rabo y se la menea mientras que con la otra mano le exprime los huevos. Lo acaba de poner muy cerdo con todo lo que le ha dicho y la polla parece a punto de explotar. - Si quieres te follas a tu mujer cuando llegues a casa, que ahora voy a follar yo – y mi esposa se deja caer por completo sobre su tranca, quedando ensartada hasta el útero con un grito desgarrador. Desde mi sillón veo como Esther empieza a subir y a bajar, primero lentamente para poco a poco ir subiendo el ritmo hasta acabar brincando como una loca sobre su verga. Mi esposa se retuerce en cada estocada, arqueando su espalda y apretando su pubis cuando se la incrusta, ordeñándole el rabo con su coño. - Ven cariño, te necesito – me dice girando su cabeza hacía mi -. Chúpame las tetas, amor. Me acerco y veo botar frenéticamente sus pechos, brillantes por el sudor y tiesos como velas. Como puedo los lamo y los chupo, se los toco y aprieto. - ¡Tú! – le dice a Andrés -. Sujétame por los tacones. Y ahí estamos, donde ella quiere. Esther follándose una rica polla, mientras su macho la agarra de los tacones y yo lamiendo sus tetas. Lo está disfrutando, cambiando el ritmo a placer, cuando mi mujer me dice: - Se va a correr, vida. Me va a inundar el coño de leche. Y efectivamente, entre alaridos de ella y bufidos de él, mi esposa llega a un rico orgasmo mientras Andrés la riega de lefa hasta el estómago. Ahora soy yo quien maneja los tiempos. Dejo que mi esposa se baje de la verga de Andrés lentamente y que él recupere el aliento. A todas estas Rubén no ha parado de pajearse eyaculando por segunda vez. Esther se recuesta sobre el sofá, colocando un cojín bajo su cintura, dejándola en alto. - Pues bien señores, hora de irse a casa. Venga, ya. Rápido, fuera de aquí. Y por cierto, chitón sobre esto o ciertas fotos llegarán a sus respectivas. Así que, cualquier desliz, y bueno, ya saben…. – les digo. Los veo marcharse como alma que lleva al diablo y vuelvo con Esther. Ella en el sofá, abierta y sudorosa, con su raja dilatada como una esclusa, un enorme y profundo boquete entre sus piernas rojo como un fresón. Me acerco agachándome a su vera y el intenso perfume a sexo, sudor y semen me sacude el olfato. Lamo con sumisión su vagina, una, dos, tres veces. Beso con mi lengua su enorme y salido clítoris, erecto como un pequeño pene. Vuelvo a su vulva, sorbiendo sus labios mayores y mamando el goteante flujo de los menores hasta que su coño empieza a verter gran cantidad de semen. - Mira mi vida, que llenita estoy. Mira cuanta lechita tengo para ti, tómatela. ¡Si, así, toda tuya!. Bien calentita, como a ti te gusta. Mi mamoncito lindo, como te cuida mami, dándote de mamar toda su lechita. Toma bebito, acábate toda la cremita de mami – me dice Esther mientras como, trago y lamo todos los caldos de su depilada y caliente vagina a la vez que ella, hundiendo sus dedos, hace brotar más semen de su interior-. ¡Ahhh, espera, hay más!. Hoy mami está cargadita de leche, cómo me arde el coño, amor. Alíviame, cómeme entera, cómete a mami y su rica lechita. Para mí no existe mayor gusto que recoger los restos de placer de mi hembra, lamer los chorros que sus machos eyaculan dentro para hacerla gozar. Sí, soy su ternerito, mamando la leche de su concha, viendo como ella disfruta dándome de comer. No hay sabor más dulce que el néctar de su coño. - ¿Te has quedado con hambre, mi vida?, ¿quieres un poco más?. Ven, espero que no te de asco el chochito usado de tu mujer, métela, ¡Ohhh, que polla tienes cabrón!, mira que jodida estoy y como me llenas. Fóllate a mami, anda. Me follo a Esther con ganas, aguantando mi corrida hasta sacarle un último orgasmo, penetrando su coñito recién follado, abierto por otros machos y húmedo como un pantano. Se lo digo, que me encanta verla follar, sentir su cueva usada y caliente, dilatada por una buena polla. Ella me responde llegando al orgasmo: - Córrete y acábame vida, que quiero darte lechita de nuevo. Luego puedes limpiarle los tacones a mami, amor. (pochoa70@yahoo.com)

Autor: Pochoa Categoría: Intercambios

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