Relatos Eróticos de Fantasías Eróticas


Mis videollamadas por Skype

2019-11-04


Como un recurso termino convirtiéndose en un vicio... Hola a todos, antes que nada queria agradecerles a todos por los emails y contactos via instagram (@paulakaticastro). Tambien queria comentarles que todo lo relatado es veridico. Nada es inventado. Decidi volcar mis historias aca por una cuestion que si las hice me dan morbo y por supuesto, tambien me da morbo contarlas. Les paso a narrar una hermosa experiencia: Luego de la primer videollamada que realizamos y fue exitosa, la calentura quedo dando vueltas en mi cabeza y en mi cuerpo por supuesto. Nada le mencione a mi marido porque no sabia hasta donde podian llegar sus celos o como habia impactado en él lo sucedido. Pasaron los dias y miradas picantes y comentarios se volvieron cotidianos. Hacia calor, era verano y decidimos ir a un complejo de piletas muy conocido en Bs As, llamado Parque Norte. Llegamos temprano, elegimos un lugar y decidi tirarme a tomar sol antes de meterme al agua. A medida que pasaban los minutos, la gente iba llegando y cada vez habia menos espacio entre la gente. Cerca nuestro se colocaron 2 chicos, aproximadamente de 21 años cada uno. Enseguida le vi la cara a mi marido y pude sospechar que iba a haber accion. Mi marido se fue al agua y yo podia escuchar como los chicos hablaban de las mujeres que iban pasando y claramente comence a imaginarme a ellos opinando de mi y mi cuerpo y me subio cierta excitacion. Me fui al agua con mi marido y entre juego, tonteo y risas le conte lo sucedido. No me dijo nada y seguimos disfrutando del agua, hasta que me dijo que iba a salir. Lo acompañe hasta nuestras toallas y nos tiramos a tomar sol. Yo me puse boca arriba y ahi fue caundo mi marido comenzo a decirme, por que no me achicaba un poco el bikini para quemarme bien las tetas. El hijo de puta lo arremango lo mas que pudo y dejo los triangulos solo tapandome los pezaones. Yo disfrutaba de dar ese espectaculo, mas sabiendo que estaban esos dos chicos ahi y que seguramente estaban viendo. Me di vuelta a tomar sol boca abajo y nuevamente mi marido me pidio que me quemase bien y me achico la tanga lo mas posible. Practicamente me quedo el culo totalmente descubierto. Le pedi que me pase crema a proposito y por supuesto, se digno a darle un show increible a esos chicos. Puse la planta de mis pies apuntandolos y separe las piernas. Mi marido a mi costado tiraba la crema ensima de mis piernas y las frotaba fuertemente. Cuando le toco la parte del culo, no parecia que me estaba dando protector solar, parecia que era un degenerado apretando un culo y que jamas lo habia hecho en su vida. En un momento se avivo y me separo aun mas las piernas y mientras me pasaba la crema me corria un poco la malla, dejando un labio de mi vagina al descubierto a proposito. Yo no cerre las piernas para que los chicos lo noten. El silencio que hubo por un rato largo, fue increible. Yo estaba super caliente y queria sacarme la malla ahi mismo y tomar sol en bolas y que todos me miren. No podia mas de la calentura. Mi marido se colo los lentes de sol y subio la apuesta, me desabrocho la parte de arriba de la bikini con la excusa que no me queden marcas. Al tener las tetas operadas, estas se escapaban por los costados, ya me sentia totalmente desnuda pero me hice la tonta y me hacia la dormida. Pasado unos minutos, mi marido se acerca a mi oido y me dice, "me parece que te estan tomando fotos", saco su celular y haciendo que revisaba algo, filmo a los chicos que claramente estaban apuntando su celular a mi concha y mis tetas y me lo mostro disimuladamente. No aguante mas, me ate la bikini, me pare y le dije que me acompañe a dar una vuelta. Fuimos hasta el estacionamiento, nos metimos en el auto y cuando estaba a punto de garcharmelo, senti unas ganas increible de compartirlo. Saque su celular, prendi skype e hicimos una videollamadas con uno de mis contactos. Ese suertudo fue testigo de uno de los mejores polvos de mi vida, ya que estaba tan mojada que la velocidad con que la pija de mi marido entraba y salia era increible y por supuesto el lente apuntaba directamente a mi concha, le dimos el espectaculo de su vida. Mientras estabamos garchando, puedo leer que la persona que estaba en skype me pide que le chupe la pija a mi marido, no lo dude un minuto, me la saque de la concha y me trague la pija de tal manera que al minuto lo hice acabar en mi boca. Fue hermoso, super caliente y rapido. Volvimos a la zona de las piscinas y nos quedamos hablando. Le conte a mi marido que cada vez me gusta mas esto de las videollamadas y que cada vez tenia mas contactos que me pedian. El me comento que tambien le encataba que me miren y me propuso un juego mas alla de las videollamadas, un trabajo. Me propuso "prostituirme" por skype. Me encanto la idea, porque para sentirme una puta me faltaba hacer eso, cobrar por mi cuerpo y si bien es un precio irrisoria, nos llena de morbo. En el proximo relato les contare nuestra primer experiencia de skype pago. No dejen de seguirme por instagram @paulakaticastro, voy a ir subiendo fotos de los relatos que les paso, comentenlas, y en skype paulakaticastro@gmail.com para quien este dispuesto a comprar esta putita. Gracias por los comentarios, los leo todos aunque no los llegue a contestar.

Autor: paulakaticastro Categoría: Fantasías Eróticas

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NARCOSXXX

Exhibiendo mis fotos

2019-11-01


Mi marido enloquece mostrando mi cuerpo a sus amigos Como ya les comente en mi primer relato "Comienzos en la perversión". Mi marido encontró en una confesión mía, un dato interesante en él que esta relacionado a sentir que su mujer es una puta. Luego de nuestra primer videollamada, su morbo fue incrementandose poco a poco. Un dia estando en el trabajo, me pidio que le mande fotos de mi cuerpo. Tonteando, me saque algunas fotos y se las mande. Esa noche, cuando nos acostamos, comenzo a decirme, medio en broma y medio en verdad, que a sus amigos les habia encantado las fotos de mis tetas y mi culo. Me puse toda roja y le dije "me estas jodiendo que le mostraste las fotos a tus amigos?" a lo que no me contesto mas que con una picara sonrisa. Al otro dia me pidio mas fotos mientras trabajaba y le dije que no se las iba a enviar, aunque por dentro me calentaba la idea de saber que sus amigos me conocian desnuda y les gustaba mi cuerpo. Me hacia sentir especial, ya que todos tienen sus mujeres pero se calentaban conmigo. Mas tarde decidi enviarle. Todas sin mi cara, aunque si era verdad lo que me habia dicho, ya no tenia mucho sentido. Esa noche directamente le pregunte yo, que habia hecho. Me conto que tienen un grupo de whatsapp con sus amigos donde mandan pornografia amateur todo el tiempo y el habia recortado mi cara de las fotos y habia enviado esas fotos editadas al grupo sin que sepan que era yo. Me mostro el grupo y los comentarios eran geniales. No podia creer estar leyendo como sus amigos alagaban sin saberlo mis tetas o le comentaban que era una hermosa cola para acabarle adentro. Esa noche cogimos como locos y el se la paso repitiendome al oido que iba a seguir mandando fotos de su putita porque le calienta que los demas la vean desnuda. Yo no paraba de gemir y de imaginarme las fotos que iba a preparar para su grupo. Al otro dia no me pidio nada ni yo le mande a él. A la tarde noche cuando volvio de trabajar, me comento que venia su amigo Federico a comer. Se puso a preparar la cena y sono el timbre. Llego Federico, nos saludamos y yo me fui a bañar. Mi marido me pidio que no use el baño de nuestra pieza porque el necesitaba ir y queria mas privacidad, asi que me fui al baño del living. Cuando estaba dandome una ducha, escucho su voz y la de Federico, en el jardin, al lado del baño. Escuche claramente como mi marido le decia que el tenia que ir al baño y volvia, que lo dejaba unos minutos solo. Ahi entendí todo. El hijo de puta habia enganchado la cortina de tal manera que desde el jardin podian verme mientras me bañaba de la cintura para arriba y o dejo al amigo solo. Yo muerta de verguenza no hice mas que disimular y decidi darle un buen espectaculo a su amigo. Quede de frente y me enjabonaba los pechos como si me estuviera masturbando, sabiendo que él me miraba sin perder detalle. Esa situacion duro unos segundos porque un poco me corte el rollo. Estaba siendo demasiado y tenia miedo que me filme o saque fotos. Durante la cena, suena el celular de mi marido y era el grupo de whatsapp hablando por supuesto de minas en bolas. Decidi irme al baño de mi pieza y sacarme foos y enviarselas a mi marido para que las mande al grupo con Federico delante mio para ver su reaccion. Me encerre en el baño, me entangue y comence a tirar fotos. Le mande unas 20 aproximadamente. Volvi a la mesa y la cara de mi marido fue como si me estuviera cogiendo ahi mismo. Comenzo a mandar ls fotos y podia escuchar los audios que le mandaban ya que el los reproducia aproposito adelante mio y de Federico. "que hermosas tetas" "mira la concha preciosa que tiene esa puta" y demas comentarios se escuchaban. Los mejores, los que Federico hacia, "terribles pezones tiene esa nena, no me los sacan mas de la boca". Yo estaba sentada y empapada. Una vez que termino la cena, me fui a la cocina, que esta casi conectada con el comedor, es decir, se ve todo de la cintura para arriba pero no para abajo porque hay una barra que la tapa. Me puse a lavar los platos y decidi bajarme los pantalones a proposito. Lo llame a mi marido y cuando dio vuelta la barra me miro como diciendo"que haces" pero no podia decirme nada porque su amigo se iba a dar cuenta. Estuve con los pantalones bajos tocandome como 5 minutos. Hasta que Federico anuncio que se iba. Fui rapidamente a mi pieza, me puse el camison y volvi a saludarlos diciendo que me iba a dormir, pero antes me puse a limpiar la mesa aprovechando que Federico estaba sentado y cuando yo me agachaba, sin corpiño, por el escote de mi camison se podia ver hasta mis pezones. Le di un espectaculo como por 20 segundos, lo notaba nervioso pero disfrutando el show. Me despedí y lo espere a mi marido para que me coja bien cogida esa noche. Les dejo mi email, y mi contacto de skype para que me cuenten si les gustó el relato. paulakaticastro@gmail.com

Autor: paulakaticastro Categoría: Fantasías Eróticas

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NARCOSXXX

Comienzos en la perversión

2019-11-01


El relato cuenta la forma en la que luego de años de tener sexo con tu pareja, la llama se enciende con una simple videollamada de Skype con un desconocido. Somos una pareja de Buenos Aires, de promedio 35 años. Mi marido es una persona alta, de ojos claros y contextura normal. Yo soy 1.65, ojos marrones, flaca, con un muy lindo culo y con las tetas operadas. Se que soy llamativa pero no abuso de eso. Todo comenzo hace unos 4 años atras cuando luego de tener sexo con mi marido en un hotel, nos quedamos tumbados en la cama y comenzamos a hablar de nuestro pasad.y comenzamos a hablar de nuestro pasado sexual. El me contaba cosas y me preguntaba a mi. En una de esas, le conte que habia hecho un trio con 2 ex compañeros de trabajo, actualmente amigos y note cierto interes en él. A medida que le contaba los detalles que recordaba, podia ver como se le iba poniendo dura, hasta que en un momento no aguanto mas y no pudo seguir escuchando y tuvo que cogerme fuertemente. Mientras me montaba como nunca, me decia al oido que le encantaba escuchar lo puta que fui y soy y que le estaba despertando cierto morbo. No le hice caso a sus palabras y la vida continuo comun y corriente, pero cada vez se hacia mas frecuente sus preguntas sobre mi pasado y cada vez que le contaba algo en detalle, notaba que se le ponia tan dura que no podia aguantar las ganas de cogerme y no importaba donde estemos, ahi nomas buscaba un lugar y me cogia. Yo encantada, pero a la vez intrigada en la actitud que estaba demostrando. Un dia mientras cenabamos en casa, me conto que se dio cuenta que le calienta mucho que otros se den vuelta a mirarme o que vaya escotada o con calzas ajustadas robando miradas. Yo no le crei mucho al comienzo pero su actitud mas tarde me lo iba a confirmar. Terminamos de cenar y fuimos a la cama a ver una pelicula y cuando empezamos a manosearnos, se acerco al oido y mientras acomodaba su pija en la entrada de mi concha, me dice al oido que quiere que hagamos una videollamada por skype con alguien y tengamos sexo. La idea me gusto, pero me hice la que no y enseguida me moje. Cogimos tan fuerte que acabamos enseguida pero no volvimos a hablar de eso. Al otro dia, se acerco al baño y mientras me duchaba, me conto que habia entrado en un chat y habia conseguido unos contactos desconocidos para realizar la videollamada. Yo me quede helada porque no me lo estaba diciendo mientras cogiamos, por lo que al parecer venia en serio. Esa noche nos acostamos y como era verano, me fui a dormir entangada y sin corpiño. Miramos un poco la television y me quede dormida. Al otro dia el se fue a trabajar y volvio a la noche y me dijo, "hay alguien que quiere volver a verte hoy a la noche". Me quede helada y enseguida entendi lo que estaba pasando. Nuevamente mientras me bañaba entró y me confeso que la noche anterior mientras dormia, hizo una videollamada con un desconocido y me exhibio desnuda, le mostro mis tetas, mi culo entangado y que se pajeo mientras veia como el otro se tocaba mirandome desnuda y hasta me acabo en la cola. Yo no lo podia creer pero me dio un grado de exitacion muy grande. Esa noche nos acostamos y le sono el celular enseguida. Me conto que era ese muchacho y que le estaba preguntando si yo estaba dormida para que le vuelva a mostrar mi cuerpo. El me pregunto si me animaba a hacerme la dormida y yo le dije que no, que si el queria mostrarme iba a ser a mi manera. Le pedi que sostenga el celular y no me enfoque la cara y que lo llame mientras le ponia un primer plano de mi culo. Enseguida escuche el tono del celular llamando y me moje, note silencio y me tumbe a ver qué hacia y ahi lo vi, estaba enfocando mi culo, repasando cada centimetro con el celular. Le hice una cara y me di vuelta para que me enfoque las tetas. Era una situacion que ni el ni yo podiamos creer pero nos estaba calentando mucho. Enseguida apunto el celular a mis tetas y yo las apretaba. Me sentia una puta deseada y eso me calentaba muchisimo. Decidi sacarme la tanga pero no antes de sacarle el celular de la mano. Una vez que ya no tenia tanga, apunte el celular a mi concha y comence a tocarme y meterme los dedos. Me calente tanto que le dije que vuelva a agarrar el celular y que me apunte la boca pero no el resto de la cara. Me llevo su pija a mi boca y comence a chuparla fuertemente. Estaba acabando de solo saber que habia alguien mirandome chupar una pija. Me encantó, pero mas me gustó cuando mi novio me acabo en la boca y pudimos dar ese espectaculo hermoso de su leche chorreandome por los labios. Fué una experiencia muy morbosa y que obviamente repetimos, ya les contare. Esto encendio nuestro matrimonio y fue un trampolin hacia nuevas sensaciones. Les dejo mi email y skype paulakaticastro@gmail.com. Espero que les haya gustado mi relato. Besos

Autor: paulakaticastro Categoría: Fantasías Eróticas

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NARCOSXXX

Fantasía en el subte

2019-10-23


Llevó su mano derecha por debajo de mi falda hasta mi pelvis y empezó a jugar con mis labios por encima de mi tanga. Cuando vio que estaban completamente mojados lo sentí estremecerse y apretarme la concha con toda la mano. Marce y yo nos conocemos desde adolescentes, pero aunque siempre sentimos cosas uno por el otro las relaciones que cada uno tenía y algunos desencuentros nunca llegamos a concretar nada. Claro que nos besamos algunas veces, pero nunca pasó nada más. Mi nombre es Alex, tengo 23 años y soy de Argentina. Mido 1,55 mts, soy algo delgada pero tengo 100 de pecho y una cadera y cola bastante grandes también. A lo largo de mi vida tuve momentos de estar más gordita o más flaca, pero el entrenamiento me mantiene bastante en forma desde hace algún tiempo. A Marce lo conocí por amigos en común hace varios años, es músico y es completamente opuesto a mi. Tiene 26 años, mide más de 1,70 mts y tiene una espalda anchisima y un poco de panza, además de unas piernas bastante grandes. Es muy divertido y siempre congeniamos muy bien. Estuvimos distanciados un tiempo mientras él estaba en pareja, pero hace poco se separó y empezamos a juntarnos regularmente otra vez. Como siempre pudimos hablar sin tapujos, los dos conocemos todos los secretos y los morbos que nos atraen, y nuestras fantasías. Ese día me pasó a buscar por mi trabajo para ir a un recital. En ese momento trabajaba en Capital y tomar cualquier transporte público en hora pico es una locura. Toda la gente viaja apretada y casi sin respirar, y aun así hacen fuerza para sacar sus celulares y abstraerse del mundo. Tomamos juntos la línea B del subte, casi en sus inicios, y dos paradas más adelante la gente que combina con la línea C copó por completo todos los espacios de aire que quedaban, empujándose unos a otros para entrar, y dejándonos a nosotros apretados contra la pared del subte, en el espacio para discapacitados. Él quedó con su espalda completamente apoyada en la pared y yo apretada a él de costado, apoyando media nalga y el muslo contra su pierna. Nos reímos de la situación y hablamos un poco, pero hacía mucho tiempo que no estábamos tan pegados y se sentía entre los dos una tensión que venía desde hace mucho tiempo. Con los movimientos del subte empecé a sentir como su pene se endurecía en su pantalón, apretado contra mi muslo izquierdo. Intentó disimular un poco y correrse, pero moverse para cualquier lado era imposible y a mi me encantaba sentir como su pene latía y crecía sobre mi. Fingí no darme cuenta de la situación y rote un poco mi cuerpo para quedar con mi cola completamente apoyada contra su pene. Al principio pareció sorprendido, pero con una mirada entendió lo que quería y empezó a deslizar sus manos por mi cintura hasta la cadera. Yo empecé a mover mi cola lentamente de arriba hacia abajo mientras él usaba sus manos para apretarme más y más su pene, ahora completamente erecto. Ese día estaba usando una falda muy corta que con el movimiento se fue levantando hasta quedar por arriba de mis nalgas, dejando al descubierto mi tanguita negra casi invisible. Como me vuelve loco ese culo, negra. Llevó su mano derecha por debajo de mi falda hasta mi pelvis y empezó a jugar con mis labios por encima de mi tanga. Cuando vio que estaban completamente mojados lo sentí estremecerse y apretarme la concha con toda la mano. Ay Marce, qué rico se siente. Corrió mi tanga hacia un costado y empezó metiendome un dedo, mientras con el pulgar jugaba con mi clítoris. Se sentía increíble como me tocaba, esa situación tan bizarra y tan excitante al mismo tiempo. Por un momento salí de mi transe y me di cuenta de que estábamos en un subte lleno de gente y miré hacia mi alrededor. La gente que teníamos cerca estaba de espaldas a nosotros y con el celular o auriculares, nadie parecía haber visto nada. Ahora estaba lista para entregarme completamente. Lleve mi mano derecha atrás y desabroche como pude su pantalón, para introducir mi mano y empezar a acariciar su pene de arriba a abajo. Después de unos minutos así él me detuvo: Ahora ya no podemos parar, no hagas ruido que nos van a ver. Tomo su pene con su mano y lo llevó hasta la entrada de mi concha, que ya estaba empapada con todo el manoseo que estaba recibiendo. Yo no podía más de la calentura, ya no me importaba que alguien pudiera vernos, quería que me coja de una vez ahí, con toda esa gente alrededor. El subte dio un giro y en la sacudida su pene entró por completo adentro mío. Se me escapó un gemido entre la sorpresa y el placer, y él llevó una mano a mi boca: Te dije que no hagas ruido, si te portas mal te voy a tener que castigar Metió un dedo en mi boca y empecé a lamerlo con fuerza, intentando contener los gemidos que querían salir con las embestidas brutales que me estaba dando. Volvió a llevar su mano libre a mi clítoris y a hacer círculos apretando de forma intensa mientras metía y sacaba su pene produciendo un sonido exquisito. Empecé a sentirlo latir adentro mío y conseguí un orgasmo delicioso, mientras él mantenía el ritmo por un momento más para acabar por completo adentro mío. Los fluidos de los dos empezaron a chorrear por mis piernas, así que agarré unos pañuelos de papel que tenía en la mochila y me limpie tan bien como pude. Cuando terminamos de componer nuestra ropa y vimos en qué parada estábamos, notamos que deberíamos habernos bajado hacía un buen rato. Nos reímos y bajamos en la siguiente estación, dispuestos a volver el camino hacia atrás. Después de todo, con semejante cogida tenía más ganas de ir a ducharme y dormir que de ir a ningún recital.

Autor: Alex Categoría: Fantasías Eróticas

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NARCOSXXX

Mónica y Max (Parte 1)

2019-10-21


Soy Max y quería contar una historia real que nos pasó a mi y a mi novia Mónica. Somos una pareja de Argentina, llevo con Mónica un año de conocerla y somos como novios, pero nunca nos hemos hecho novios oficialmente. Fuimos a casa de unos amigos de Mónica que estudiaron con ellos a la universidad, eran sus amigos y realmente no los conocía, llegamos y era una casa de campo bella a 20 km de la ciudad de Mendoza, era como una mansión y cuando llegamos conocí a sus amigos Charli, Karl y Jimmy. Era la casa de los padres de Charli que tenían de vacaciones y no frecuentaban la casa, así que Charli vivía en la casa y los amigos los visitaban frecuentemente, ya que la casa era muy bonita. Llegamos y almorzamos, usamos la piscina y Mónica se puso un bikini súper sexy, los muchachos la veían con codicia y algo de morbo, recuerdo sentir celos ya que Jimmy había sido novia de Mónica años antes de conocerla y no me había enterado antes sino en esa visita. También Jimmy hizo unos comentarios sobre la belleza de Mónica y lo buena y caliente que era en la cama. Mónica era una mujer no muy alta, y flaca, como de 58 kg, de piel blanca, pelo negro, pechos tamaños normales, y de cara muy linda y de 47 años. Súper bien de cuerpo, y de veras súper linda y buena mujer para todo. Resulta que la pasamos súper bien y nos quedamos a cenar, prepararon un asado divino y tomamos varias botellas de vino los cuatro, empezó a llover fuerte y tan fuerte que no era apropiado manejar de regreso a casa y nos invitaron a quedarnos a pasar la noche. Yo no estuve muy de acuerdo pero Karl y Jimmy insistieron mucho. Al final aceptamos, resulta que después de varios tragos ellos sacaron unos pitos de mariguana y empezaron a fumar, yo no fumo y Mónica parece que lo ha hecho antes, en eso me convencieron de probarlo y aceptamos, empezamos a fumar eso y al rato empezó Jimmy a besar a Mónica en mi cara, en eso no me gusto y me empezó a incomodar mucho a pesar de que no estaba en mis cabales y la droga me impedía actuar para frenar la situación, en eso Jimmy y Karl vieron no estaba cómodo y empecé a tratar de protestar y ellos con fuerza comenzaron a amarrarme a una silla, y traté de poner resistencia y no pude. A mi Mónica la empezaron a desnudar entre los tres y la amarraron desnuda a la cama, ella trató de resistirse, pero no pudo con los tres yo al frente sin poder hacer nada, preso y para más si fuerzas suficientes por la fumada que me había dado, la cual no podía poner resistencia a nada. Los tres hombres se desnudaron y Jimmy el ex novio de Mónica la tomó y comenzó a besarla, ella oponía resistencia pero la resistencia no duró mucho, era como si le gustará, en eso, Karl empezó a tocar su totonita y Charli comenzó a besar sus pechos y a morderlos, yo seguía tratando de soltarme y en eso, Jimmy se levantó de la cama y me tapo la boca con un pañuelo con una pelota de manera que ya no podía gritar más y me dijo que me quedara tranquilo si no quería que nada malo pasara a Mónica o a mi. Es eso Jimmy volvió a besar a Mónica y le tapo los ojos con un antifaz, luego pude ver su verga gigante como de 18 cm más grande que la mía y colocársela a Mónica en la boca, la cual empezó a chupar más animada, mientras Charli seguía mordiendo sus pechos y Karl ya no solo tocaba la totonita sino también la estaba chapando con fuerza. Mónica empezaba a gemir como una puta en celos y noté que ya no era angustia la que tenía, si no placer, gemía como loba y movía sus cuerpo como pretendiendo querer escapar, pero sin mucha resistencia como que quería que eso pasara. Yo no podía hablar solo ver, en eso note mi verga se ponía dura como piedra y pensé ¡que pasa!!! Como que yo también estoy disfrutando ver a Mónica con sus amigos, esperaba no se dieran cuenta Mónica ni sus amigos que estaba disfrutando aquello, me daba vergüenza, pero humillación y excitación a la vez. Charli que se colocó del otro lado también poniendo su verga que era súper gruesa y como 16 a 18 cm, y dejándola ver la colocó en la boca de Mónica, yo solo podía ver a Mónica con dos vergas en la boca y una en su totonita húmeda completamente, daba a entender que ella estaba bañada en placer, estos hombres la poseían, dominaban y se intercambiaron posiciones a su antojo dominando a Mónica a su antojo, se iban rotando y cambiando posiciones apoderándose completamente de ella, cada uno se la iba cogiendo a Mónica y la tocaban por todo el cuerpo, ella ya no se resistía, solo quería más y más y la manoseaban por todo el cuerpo sin parar y ella se retorcía de placer, sus peso es estañaban por reventar y totonita lleno de su cunt o cremita. En eso, Jimmy que tenía celos de mi, salto de la cama y me ha bajado el pantalón y los interiores para mostrar mi verga, la cual estaba dura y mojada a reventar de ver tal espectáculo, era 10000 veces mejor que una película porno, y estaba mi verga húmeda y durísima de ver a mi novia excitada de tal manera, En eso todos rieron, incluyendo a Mónica que sonrió pícaramente y Jimmy exclamó pícaramente, guahhhh hasta tu boyfriend está disfrutando el show, si te portas bien te dejaremos participar o aunque sea hacer e una paja, si colaboras más dejaremos que también nos ayudes a hacer más mujer a tu puta novia, dijo malvadamente. Pienso Mónica requería más Machos en la acción, que era una puta que no tenía límites y ya tres Machos no eran suficientes para ella, parecía quería más. En eso Jimmy sugirió una doble penetración, Jimmy se colocó abajo, pero soltando a Mónica que ya no quería escapar, ella en el medio en sándwich y Karl arriba en doble penetración, la cual veía a Mónica gemir de placer y algo de dolor que se convertía en más placer, mientras Charli seguía colocando su verga en la boca de Mónica, la cual Mónica chupaba sin parar, yo solo escuchando Los sonidos de su boca chapando, escúchala y veía como entraba y salía y verga de su mojada boca juntos con chupidos despampanantes, La verga de Charli brillaba de la cantidad de saliva que salía de la boca de Mónica y la verga que era como de 18 cm entraba y salía a medias la cual Mónica no podía ni tragar la mitad de lo grande que era. En eso Charle sacó la verga de la boca y se dirigió a mi, preguntando “ te excita ver a tu puta novia, te gusta! dijo con voz de mando, “si participaba te dejo libre, sólo si prometes estar tranquilo y participar con nosotros y prometía todo estaría bien y nada pasaría, en eso me soltó la boca y ya no decía nada, mi verga estaba por explotar y la droga me tenía en un estado de excitación total y cero resistencia, de veras no podía hacer resistencia, era una droga rara, me soltó y me pidió participara con ellos ya que Mónica disfrutaba y que ella era tan puta que ya los tres Machos no eran suficientes para ella, que la conocían desde la universidad y se acostó con todo equipo de fútbol completo y más a la vez. En eso ya excitado también tome sus pechos y empecé a morder sus pezones con fuerza y a colocar mi verga en su boca y a intercambiar con los muchachos para cogerla entre todos, en todas las posiciones posibles y en grupo, ella gritaba de placer y pedía más y así como insaciable, no la podíamos controlar, estaba bien puta en ese momento que no la conocía, nunca lo había hecho así conmigo antes y en eso Jimmy comenzó gritar de placer y acababa en su trasero, Charlie comenzó a convulsionar y gritaba de placer y acabó dentro de su totonita, y nosotros tres en la cara de ella, la cual tragaba nuestros néctares como si fuese gloria. En eso nos ellos se fueron retirando y yo me quedé dormido encima de Mónica toda pegajosa y luego nos despertamos, Al día siguiente como si nada hubiese pasado, tomamos baño, desayuno, luego se nos despedimos, cuando nos fuimos comentamos que estuvo fabuloso, nos fuimos a casa y en carro Mónica dio las gracias por el momento diciéndome que realmente estuvo súper, aunque con esa droga no podía recordar todos los detalles de lo ocurrido, lo que conté es lo que recordamos, ahí se los dejo a su imaginación saber que más pudo haber pasado esa noche. Continuará.

Autor: Maxsaturno Categoría: Fantasías Eróticas

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NARCOSXXX

Momento de iniciar

2019-10-21


Llegas del trabajo, aquí estoy en casa esperándote ansiosamente. Te recibo con dulce beso sobre tu mejilla y te marchas a la ducha mientras vas desvistiéndote al caminar. Me pongo ansioso a mirar como dejas caer ese vestido negro que traes contigo puesto dejando ver tu espalda al desnudo y tu interior que poca imaginación me deja en la mente. Marcho hacia la cama, la cual está situada frente a la ducha, esa en la cual puedo observar como el agua cae sobre tu cuerpo sin ropa tras el cristal transparente. Muerdo mis labios al observarte, me estremezco ante tal visión ante mis ojos. Notas que me encanta y juegas bajo el agua que resbala sobre ti, acaricias tu piel e intentas el juego de la seducción para provocarme. Me vuelvo ansioso al mirar como tus manos suben y bajan por tu cuerpo, tu pelo húmedo que descansa sobre tu espalda, tus labios provocativos que se muerden por si mismos mientras mi mirar se fija entre tus piernas. Me aloco tras el cristal que nos separa, me desencadenan miles de emociones sobre mi cuerpo a tal forma que no puedo contener mi firmeza bajo mi pantalón. Continuas bajo la regadera, tus movimientos se hacen cada vez más provocativos y reveladores, tanto así que puedo escuchar un poco de tus respirar agitado cuando tus dedos se deslizan entre tus piernas. Mi cuerpo se estremece al sentir como mi pantalón no puede contener tal firmeza por debajo queriendo librarse entre la abertura de mi cierre. El jabón recorre tu piel, y se cubre con ello dejando ya poco a la vista pero en mi imaginación puedo tener esa visión de minutos antes de que lo pusieras sobre ti, me provoca demasiado y me excita al punto en el que no puedo contenerme y tiro de mi ropa para quedarme al desnudo, justo ahí sobre la orilla de la cama donde mis manos jugaran mientras observo como lo haces para mi de la misma forma. Tus quejidos comienzan a ser más fuertes al ver como tocas tu intimidad al ritmo que lo hago para ti, nos deleitamos fijamente uno al otro al punto en el que no podemos detenernos, nos tocamos sin desmedida y nuestra habitación se envuelve en gemidos que emiten nuestro interior. El punto en el que el placer se hace tan increíble, no dejamos siquiera tomar aliento, puesto que desamor culminar tan deliciosamente. Entre jadeos y palabras nos decimos que estamos a punto de hacerlo, y es entonces en donde en un delicioso orgasmo, terminamos para el otro. Me recuesto sobre la cama mientras cierras la llave de la regadera, apenas secándote un poco caminando hacia a mi, listo para iniciar un delicioso encuentro ahora en la cama... relatosmx1@hotmail.com

Autor: IMen4You Categoría: Fantasías Eróticas

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NARCOSXXX

Nerdy boy (1 - 3)

2019-10-20


Soy maestra en una escuela privada desde hace cuatro años. Recién había terminado mi carrera y comenzaba a ejercer. Era el reto perfecto; de medio tiempo, pocos grupos y de cupo reducido. Tenía el horario ideal, podía disfrutar de toda la mañana libre con mi novio y aún en la noche disponía de tiempo para pasarlo sola. No tenía la gran paga, pero era el trabajo perfecto para iniciarme en la labor docente. Por las mañanas la pasaba con mi novio, teníamos una excelente relación, era el noviazgo de ensueño, típico de los veinte, lo amaba mucho, era el amor de mi vida, tenía muchas esperanzas en él. Era entrenador físico profesional, muy estricto en su trabajo y muy guapo. Tenía el cuerpo perfecto pues así se lo demandaba su profesión. Conmigo era atento, elegante y gracioso, aunque la verdad lo mejor era el sexo. Hacíamos el amor casi todos los días, ambos éramos muy apasionados, a veces lo hacíamos hasta dos o tres veces al día, en la mañana, antes de irnos al trabajo y por la noche antes de dormir. Yo lo amaba mucho, era un poco celosa, pero solo lo normal. Lo procuraba mucho, pasaba todos mis tiempos libres con él, incluso cuidaba mucho de mi figura para agradarle y que no necesitará de otra mujer. Llevaba un régimen estricto de alimentación para acompañarlo en el suyo, hacíamos ejercicios juntos y salíamos a correr todos los fines de semana. Se puede decir que no le faltaba nada, tenía todo lo que un hombre pudiese encontrar en una chica, no me limitaré en decirlo; soy muy guapa, tengo un cuerpo saludable y siempre me he cuidado. Pero bueno, un mal día todo terminó, me engañó con otra, no había nada que hacer. Por fortuna en esos días terminaba un ciclo escolar por lo que tendría un par de días de descanso para recuperarme de la ruptura. Novedades Aún muy deprimida regresaba a mi trabajo, se sentía como empezar de cero, todo de nuevo. La rutina, grupo nuevo y salón nuevo. Y es que como bien dicen “las desgracias nunca vienen solas” y esto lo confirmé cuando me asignaron una nueva aula. Que llamarla aula era decir mucho, porque lo de menos era manejar el cambio de área, pero aquel a la que debía llamar salón de clases en adelante, no era otra cosa que una vieja bodega con pupitres y un remendó de mesa que debía tomar por escritorio. Sucede que en la escuela estarían remodelando los salones por lo que los docentes se estarían cambiando constantemente y lógicamente el primero en hacerlo le tocaría la peor parte. Evidentemente la primera sería la nueva en la empresa, es decir, yo. El primer día, pese a todo, transcurría con normalidad. Lógicamente me habían asignado un grupo pequeño de último grado, de esos que ya solo quieren terminar y no se quejarían por el lugar de trabajo como lo haría un grupo de recién matriculados por ejemplo. Sin más comencé como un día cualquiera. En esa ocasión solo hubo un alumno que se destacó del resto. Era un joven serio, retraído, inseguro, aislado del resto sentado justo al frente de mi viejo escritorio. Los días pasaban, pronto se convertían en semanas y meses. Ya comenzaba a olvidarme de mi novio, pero una vez inmersa en mi rutina de trabajo me costaba mucho encontrar un pasatiempo. Obsesión Ya entrados en el cuatrimestre me comencé a obsesionar con aquel chico insociable y callado. Le había observado desde hace tiempo y lo había estudiado detalladamente. Era el clásico chico sobre protegido, el típico consentido de mami, y aunque ciertamente era bastante agraciado y de buen cuerpo, obviamente no tenía novia, pues ni siquiera a amigos llegaba. Su madre lo llevaba a la escuela por las mañanas y puntualmente lo esperaba a la salida sin falta en toda ocasión. Los días con pocas clases incluso le esperaba en un parque cercano, seguro le había visto un par de veces cuando salía por un café, tejiendo o resolviendo crucigramas mientras esperaba a su hijo. Aunque no se le veía de muchos años era todo un cliché aquella señora. Al pobre chico no le dejaba un suspiro a solas. No me sorprendía su actitud si así era como lo trataban. Me daba mucha pena, pues además de que era muy inteligente se le notaba mucho potencial reprimido, sin dejar de lado que era bastante guapo. Todo comenzó en un día normal en el salón, fue un jueves cuando me encontraba dando mi clase como cualquier día. Era una materia compleja, no mentiré, mi clase era bastante aburrida, lo que justificaba que mi grupo de por sí reducido fuese aún más pequeño. Terminaba de explicar un par de cosas que apuntaba en una pequeña pizarra evidentemente comprada de improviso, cuando me senté frente a mi escritorio en una silla de oficina, de aquellas con rueditas, y esperé a que los pocos en clase analizaran la problemática plasmada en aquella pizarra. Entonces sucedió. Sentada en la misma silla, miraba a aquel adolecente quien fiel a su costumbre, siempre en la primera línea, justo al frente de mi escritorio, ponía de toda su atención a lo que sea que se encontrase en la pizarra, sin importarle nada más. Fue en ese momento cuando se descarriló mi mente; y es que justo ahí, frente a aquel chico me percaté que entre él y yo, solo se encontraba ese viejo escritorio que apenas podía quedarse en pie. Ese día vestía un conjunto ejecutivo de lo más común; blusa blanca, saco y falda de color rojo vino acompañado con unos zapatos de tacón alto. Mirando al adolescente completamente concentrado en la tarea que yo misma le había impuesto, no pude dejar de imaginarme que si no estuviese aquel escritorio en medio, bien podría ver mis piernas y quizá algo más. No me interesaba coquetearle, para nada, era solo que me intrigaba que siendo tan apuesto no estuviese interesado en ninguna chica, a esa edad y con muchas mujeres de donde escoger me parecía extraño. Podría ser gay, pero no lo era, segura estaba de ello. Lo que sucedía ahí era que la sobreprotección de su familia no le permitía explorar su sexualidad libremente. Lo único que quería averiguar era que tan arraigado estaba a la sombra de su madre, pues ya con 18 años, tenía edad suficiente para comenzar a alejarse del nido y pasar a ser todo un hombre. Pensaba. Solo quería descubrir qué sería lo que podría más, si la presión familiar o yo. Es decir, ahí estaba, en frente suyo, una mujer hermosa de cuerpo perfecto, con grandes y firmes atributos, y aun así no me volteaba a mirar siquiera. Entonces comencé el juego. Me quité el saco y lo coloqué perfectamente en el respaldo de la silla asegurándome que me volteara a ver y regresé a mi postura, pero aquella acción tan solo había logrado que se distrajera un poco para de inmediato regresar la vista a su libreta. Fastidiada, me desabotoné un nivel de mi blusa, pero nada. Así estuve toda la clase, haciendo circo para distraerle, pero nada de lo que hacía lograba voltearle la mirada a mí. Terminaba la clase y ninguno de mis intentos habría funcionado. Mientras todos salían aliviados de que la hora terminara, yo me quedaba sentada mirando cómo aquel chico salía al último rumbo a donde su madre, tomándose todo su tiempo para alistar su cuaderno y libro dentro de su morral sin prestarme atención ni siquiera a solas en el salón. Aquello además de extraño, sin quererlo había desencadenado un sentimiento escondido en mí que no esperaba conocer jamás. El de rechazo e inseguridad. Siempre he gozado de una apariencia linda, mi mayor problema era alejar a los hombres, no como hacer que se fijasen en mí. Fue entonces que puse manos a la obra. Lo tomé como reto personal. Ese sería mi proyecto. Haría a mi alumno todo un hombre y no habría quien me lo impidiese. Juegos de seducción La clase siguiente llegaba temprano, no era extraño pues mis alumnos acostumbraban a llegar tarde a esa aburrida clase, no los culpo. Una vez en mi escritorio me preguntaba cómo lograr mi cometido. Pensé en quitar el escritorio, pero sería demasiado. Entonces me percaté de lo viejo que estaba; la madera al frente de éste, que era la única que impedía que se me viesen las piernas, estaba muy corroída por la humedad, seguro con un poco de esfuerzo no sería difícil deshacerse de ella y con su tiempo de uso nadie sospecharía. Sin pensarlo mucho me acerqué un poco y de una punta abierta tire de la lámina plastificada de madera, la cual sin mayores problemas se desprendía rompiéndose justo a la mitad, dejando un hueco lo suficientemente grande para que se pudiese ver por él, pero no demasiado como para que cualquiera lo pudiera hacer. Todo había salido perfecto. Ese día vestía un vestido corto lila sin tirantes, con zapatos altos blancos, y una pequeña chaqueta del mismo color. Nada era fruto de la casualidad. Poco más tarde llegaban a clase mis pequeños súbditos, aquel chico habría sido de los primeros, quien como siempre se posaba al frente de la clase a escasos dos pasos de mí. Inicié la clase, todo marchaba normal, pero al terminar la tarea del día y regresar a mi escritorio que minutos antes habría roto tomé posición e inicié mi propia tarea asignada. Tardé un poco en que lo notara pero pronto ese tímido alumno se percató que aquel escritorio ahora mostraba más de lo acostumbrado. Yo, por mi parte, solo me hacía la desinteresada, pero lo cierto era que todo aquel juego me tenía muy ansiosa, la verdad es que era más divertido de lo que pensaba. Se sentía bien. Iniciaba el baile de miradas, la suya pretendiendo fijarse en su libreta pero desviándose constantemente al agujero del escritorio que dejaría ver mis piernas desnudas jugueteando bajo su sombra. En tanto mi mirada pretendía repasar apuntes de la clase sin dejar de mirar como ese chico me espiaba. Me sentía extraña, era divertido, pero también era adictivo, me sentía empoderada, controladora, sabía que podría hacer lo que fuese sin reclamos ni consecuencias. Era como lo que siempre quieres hacer pero nunca te atreves por miedo a ser reprendido. Entonces me desinhibí y comencé a jugar con mis piernas separándolas un poco más cada vez. Fue ahí cuando me perdí. Y es que no recordaba cuando había sido la última vez que había estado con un hombre, desde mi separación con mi novio no había estado con nadie más, ni con migo misma, con todo no había tenido tiempo ni ánimos y estaba a punto de lamentarlo, pues ahora sí que deseaba hacerlo. Estando ahí jugando a la maestra seductora con el alumno más impopular de la escuela, me estaba provocando otras sensaciones que ciertamente no había esperado. En un momento me puse perfectamente alineada frente a mi alumno y con total descaro le abrí las piernas de par en par haciendo que mi ajustado vestido se me subiese hasta la cadera. Aquella acción tan atrevida me había embriagado de libertinaje, de poder y liderazgo, pero sobre todo, de excitación. Comencé a notar como mi vagina comenzaba lentamente a inflamarse y humedecerse, acompañada de un tenue escalofrió que hacía tambalear mis piernas. Sabía que aquel chico podría verme cuando lo quisiese. Llevaba una lanería rosa debajo, pero no era qué tanto pudiese verme, sino el simple hecho de que pudiese hacerlo a escondidas en ese lugar público sin que nadie más lo notase. Eso me tenía muy caliente. Al paso del tiempo la mirada de aquel pupilo estudiante se desviaba cada vez más seguido al escondrijo que aguardaría mi par de piernas completamente separadas debelando mis bragas húmedas. De tanto en tanto me volteaba a ver el rostro, pretendiendo deducir si lo estaba provocando conscientemente o no. Pero yo no le daba pistas, no me interesaba; me concentraba en mis apuntes mientras por debajo abría y cerraba mis rodillas chocándolas entre sí. Más tarde debía exponer el último tema del día para dar paso a la tarea del fin de semana. Antes de ponerme de pie, tuve que arreglármelas para acomodarme mi vestido debajo del escritorio sin que nadie lo notara, pues ya lo tenía hasta la cintura. Estirando la elástica tela inicié el siguiente tema borrando lo escrito en la pizarra y anotando los nuevos datos. Fue en ese momento cuando estando de pie, dando la espalda a mis alumnos, sentí cuan mojada estaba, sentía mis bragas completamente mojadas, temía que aquella humedad se filtrará a mi vestido. Apresurada y entrada en pánico, indiqué la tarea y regresé velozmente a mi silla ocultándome tras mi escritorio esperando a que anotaran lo recién escrito al frente suyo. Con el infierno asegurado Mientras mis alumnos trasladaban los apuntes yo intentaba calmarme, temblaba, sudaba y respiraba agitadamente. Estaba realmente caliente. En tanto el joven frente a mí, regresaba su mirada voyerista para espiar dentro del escondrijo que yo misma le había fabricado. Yo ya no quería seguir, había aceptado que aquello que inició como un juego me había sobre pasado. Tan solo quería tocarme hasta hacerme correr para regresar a la cordura, pero ya no podía salirme de mi propio juego, aquel pequeño estaba frente a mí, y por fin lograba quitarle la vista de sus estudios para acceder a sus instintos de hombre. No me pude resistir. Comencé a frotarme las piernas una contra la otra, poco a poco al tiempo que lentamente las separaba frente a él apresando su mirada que luchaba por disimular inútilmente, lo que a su vez, me excitaba más y más. Al terminar, todos en el aula me entregaban su ejercicio pues con ello podían marcharse. Pronto aquel alumno se puso en pie y me entregaba su tarea. Entonces sucedió. Llena de malicia le detuve preguntándole si me pudiera ayudar con los trabajos de sus compañeros al término de la clase. Con esto estaba hecho, no había marcha atrás, tenía la cárcel y el infierno asegurados, estaba seduciendo a mi alumno, quien presa del pánico enmudeció por un momento para después responder entre titubes un tenue “claro, por supuesto” para regresar a su lugar predilecto. No pretendía nada, tan solo quería continuar con el juego en el que ya no quería participar, pero tampoco podía salir. Por fin el último alumno dejaba su trabajo sobre mi escritorio para marcharse alegre de haber soportado tan aburrida clase, dejándome por fin a solas con aquel adolecente quien lleno de nervios e incertidumbre no paraba de temblar en su pupitre. Me pareció muy tierno, me daba mucha pena, pero era tan gracioso que me era imposible no aprovecharme de él. Así que tomé la mitad de la corta pila de trabajos a revisar y se la coloqué sobre su pupitre acompañado de un seductor “gracias” y una sonrisa pícara de lo más malévola. La idea era hacerle perder el tiempo para arrancarle de los brazos de su madre y que descubriera los beneficios de la independencia y la libertad. Envalentonada con mi chantajista farsa, me quité mi pequeño saco, me senté frente a él y con todo descaro me acomodé perfectamente en aquel hoyuelo separando las piernas todo lo que pude, provocando que mi corto vestido se me enrollase de nuevo en la cintura, dejando mis piernas y mi ropa interior completamente al descubierto. Entonces una ola de excitación me abrazo en todo el cuerpo. Sentir como mi vagina ya completamente mojada se despegaba de mis bragas que se me habían metido entre mis labios me había puesto incontenible. Mirando de reojo cómo aquel chico intentaba concentrarse en la nueva tarea que le había encomendado, intentaba disimular lo excitada que estaba tras ese escritorio. Mientras, bajo la oscuridad, abría y cerraba las piernas cual péndulos hipnóticos, provocando con aquella acción que mis labios se abrieran y cerraran en cada vez, produciendo una inigualable sensación al friccionarse con mis bragas húmedas. Pero pronto todo fue insuficiente, quería más, realmente necesitaba tocarme y mi alumno ya casi terminaba de revisar los pocos trabajos que le había dado. El muy cabrón quería terminar pronto para irse con mami. Qué bueno, si se quería largar que así fuera, él se lo perdería. Ya completamente enfadada, frustrada y muy excitada, bajé mi mano derecha hasta mi entrepierna y comencé a tocarme. De inmediato sentí mis bragas completamente mojadas, y esa sensación de estar a punto de hacerlo me invadió todo mi cuerpo. Realmente lo necesitaba. Cada musculo de mi pubis agradecía aquellas caricias y mi vagina se dilataba más y más, alegre de repetir aquellas sensaciones tan placenteras. Entonces me perdí, cerré los ojos, arqueé la espalda, recline mi cuello hacia atrás y me metí la mano bajo mis bragas. Seguro que no había olvidado que aquel muchacho estaría mirándome en primera fila, pero ahora era su problema, ya era libre. De él dependía decidir qué era lo que más deseaba, yo, o regresar con su mamita. Ya decidida a hacerlo sufrir como nunca, comencé a masturbarme como si estuviese en la privacidad de mí recamara. Me masajeaba mi clítoris y me metía un par de dedos en mi mojada vagina. Después me comencé a masajear mis tetas que aún bajo mi vestido y mi sujetador levantaban mis pezones sobre la tela. Sin dudarlo los apretujé apasionadamente restregándomelos con mi mano libre. Bajo la completa oscuridad de mis parpados me metía los dedos medios de mi mano estimulándome lo mejor que sabía, presionando en todo mi clítoris con la palma de mi mano y arqueando mis dedos para tocarme mi punto de placer, mientras pujaba con firmeza para hacerlo salir de su íntimo escondrijo. Ahí comencé a sentir como ese entrañable orgasmo se avecinaba, mi respiración se aceleraba, mi cuerpo se estremecía y cuando un par de gemidos se me escapaban de la boca, por fin me hice correr lánguidamente, dejando salir todo mi flujo en mis bragas que escurría hasta la silla, mientras me estrujaba fuertemente mis senos sobre mi sujetador, haciéndome arquear mi espalda y abrir la boca para intentar ahogar un desgarrador grito orgásmico que se me escabullía cortadamente entre gimoteos hacía mis adentros. Terminando aquel increíble orgasmo y regresando a la realidad, le indiqué al afortunado joven quien valientemente se había quedado a presenciar cómo me masturbaba hasta hacerme venir a chorros, que me regresara los trabajos de sus compañeros y se fuse ahora sí, con su mamá. Aquel pobre apenas podía reaccionar, lo había dejado marcado para toda su vida. Pero no me importaba, ya estaba lo suficientemente mayorcito como para aprender de los jugos de la vida. O de los míos. En cuanto pudo reaccionar y moverse para ponerse en pie, tomó sus cosas y se fue sin decir nada. Me dio mucha pena, el pobre caminaba como zombi, quizá si lo había traumatizado, caminaba tambaleante con la mirada perdida y la polla completamente dura bajo sus pantalones. Ni tan solo había podido acercarse a mí de nuevo para entregarme los trabajos que había revisado, dejándolos así, en el borde del escritorio. No sabía si estaba apenado o si en verdad había sido demasiado para él, pero recién abandonó el salón me saqué mis empapadas bragas y con ellas me sequé mi chorreante coño para después acomodarme mi vestido, ponerme mi saco y finalmente meter mis mojadas bragas en mi bolso. Así terminaba mi día, el día más extraño de mi vida, que la cambiaria para siempre. No me arrepiento, fue una gran experiencia, pero no pude dejar de pensar en ello todo el fin de semana, solo quería repetirla. Se pondría mejor. Si te ha gustado el relato. No te pierdas la siguiente parte de éste relato. Me gusta mucho leer tus comentarios. Que tengas lindas fantasías.

Autor: Erothic Categoría: Fantasías Eróticas

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NARCOSXXX

El día que perdimos la cordura

2019-10-15


Lo que iba a ser una noche como otra cualquiera para uno de los protagonistas (Sandra y David) se convierte en un encuentro sexual ardiente, fogoso y simplemente perfecto para ellos. Era un lunes cualquiera para él, la misma rutina diaria que sentía monótona en su cabeza, aunque le gustase su trabajo, pero no dejaba de ser un lunes, los cuales odiaba. Había bajado del tren, montado en el bus y una vez en su parada se dispuso a andar, cabizbajo, y aún le quedaba la maldita cuesta. A mitad del camino sonrió pensando en lo que le diría Sandra, " las cuestas ayudan a subir el culo" y dios cuanto deseaba a veces poder ver su culo... Abrió la puerta de casa, soltó las llaves y dirigió a la cocina para coger una cola mientras vería videos desde su silla , en el ordenador.Se sentó con sus cascos, respirando un olor que no era frecuente en ese lugar. Era un olor a sexo femenino, intenso, fuerte...y atufaba la habitación. No llegaba a comprender que estaba pasando hasta que la vió a ella apoyada en el marco de la puerta. No podía creer que hacía allí, pero tampoco sus labios se pronunciaron, tan solo queria respirar con ella todo ese apestoso olor. Sandra se acercó al oído de David y le preguntó: -¿Qué olores percibes? - Olor a coño muy intenso, orina y sobretodo pescado. Sandra fue poniendose agachada delante de él, posó sus dedos debajo de la falda y apartó sus pestosas bragas introduciendose dos dedos en el coño. -He sido muy cerda esta semana cariño, toda la semana dejando mi sudoso coño bien sucio para tí, sin ir mas lejos llevo toda la tarde masturbándome en tu habitación para atufarla en cuanto abriera mis piernas. le dió los dos dedos a oler en su nariz y su coño empezó a empaparse viendo como los olia y la miraba como un cerdo que le haría de todo. Bajó sus pantalones, sus boxers y sacó su polla aún pequeña y flácida pero tan interesante como siempre veía en las fotos que le enviaba. Acercó su nariz a su glande para olerla, y estuvo un buen rato difrutando de ese rico aroma a pescado, orina ,polla y sudor... Dió una breve mamada a su polla y no tardo en ponerla bien dura , decidió bajar su piel y seguir oliéndolo. Cuando lo hizó supo que la tendria llena de smegma por ese olor y cuando sus ojos lo vieron... -Veo que tu también has sido un gran cerdo esta semana. La tienes de 10 David afirmó y aunque no lo creía todavia, vió en su mirada lo que iba a hacer. Sandra pasó toda la lengua por la zona mas guarra de su polla, no podia parar de lamer sus suciedades, dando varias pasadas por cada zona para que se adheriera bien a su húmeda lengua. Sabía que tardaria un rato en dejarla reluciente y no contenta con ello se pasó un dedo por el coño dejando la yema blanca de su sucio pescado y depositandolo junto a las suyas y lamió de nuevo, él cogió su cabeza con la polla en éxtasis mientras gritaba que se la chupara. No pudo por menos que coger a su guarra con fuerza mientras se tumbaba y empezar a quitarle toda la ropa que le sobraba, hasta que la tuvo desnuda y en cuclillas para él. Con todo su coño y ano bien expuesto a su lengua, empezó a comerle su pescado con lamidas lentas, grandes y utilizando toda la lengua disponible, y alternaba penetraciones con su lengua para con su coño. -mmm que rico está, sirenita -Si, y bien pestoso, busca mi smegma y mis restos de corrida. Su lengua se volvía loca con su sucio coño, su nariz no paraba de queder penetrarla y memorizar su olor. Sus dedos masajearon su culo y le abrió las nalgas para pajearlo mientras su lengua seguia limpiando su coñito. y sí su culo tambien estaba intenso cuando sacó sus dedos para poner la boca y penetrarlo, le sabia tan rico. Solo podia pensar en follarle cada orificio del cuerpo y la puso a cuatro patas. -Sirenita voy a follarte tu coño como nunca lo han follado. Sus primeras penetraciones eran lentas, profundas pero se iba acelerando con las palpitaciones de ese cuerpo. -¿Soy tu guarra no? Pues demuestramelo -¿Eso quieres? y se la folló rápido y duro llenando su vacio de su jugosa polla sintiendo como se ensuciaba también de ella y de todas las corridas que él provocaba. -Toma guarra, vuelvela a limpiar y dime lo bueno que esta tu coño mezclado con mi polla. Sandra se la metió en la boca, volviendose loca y mamándola como si no hubiese un mañana, besó su agujerito y empezo a lamerlo pidiendo beberle a gritos, sintió su meada caliente en la boca, una parte la tragaba y otra la dejaba caer para que el resto de su cuerpo recibiese su calor. y cuando veía el final de esa meadita empezó a hacer gárgaras para él, lo miró y la tragó. la levanto y se comieron las sucias bocas con frenesí. -¿Te gusta, mi guarra? -Si, mi cerdo. follame el culo. Sin dudarlo la puso a cuatro patas como su perra que era y la penetró despues de chuparla. Sentian presión de sus paredes y como cada vez se abría mas su cuerpo para él, su polla iba ganando camino y haciendola volver loca del placer. Nunca antes habia disfrutado tanto de una sesión anal. Su polla goteaba semen del descontrol sexual que padecia, y su culo solo quería recibirlo y tragárselo, para luego escupirlo cuando la lamiera de nuevo. Sandra no podia estar mas cachonda y mojada y decidió venderle los ojos y ponerlo a cuatro patas, acarició su punta desde atras,bajando por el tronco de su rica polla, besó sus huevos y los lamió y siguió su lengua por el periné hasta acabar lamiendole la raja de su culo, lo olia a la vez que iba chupandolo cual bombon, y lo morreó con su lengua mientras se pajeba ella el culo sabiendo que le meteria sus sucios dedos en el ano de David mientras se lo relataba lo que iba a ir haciendo. -voy a tener que limpiar ese culito, está algo sucio eh niño malo -si, damelo todo. y asi fue como David sintió el punto g de su culo con esa comida bestial, y sintiendo cada una de las lamidas que le propinaba. -y ahora siente y disfruta dijo Sandra. -Mientras se ponía de pie mirando las vistas de ese culo y pajeba su coño mientras lo meaba. David no podia parar de tocarsela y pajear mientras notaba como su cerda limpiaba la meada en su culo... y se arrancó la venda de sus ojos suplicandole que le meara con lo que le quedaba de meada en su boca. -Mea para mi, mea para mi boca ,guarra. Su boca se deshizo mientras su meada recorria la lengua que chupaba ese clitorís travieso. y lo tumbó para cabalgar sobre su sexo, su polla erecta, dura e hinchada, juró que no pararía nunca de dejarse follar por ese coño que tanto le ponía. -guarro , cuando estes a punto quiero que mees sobre mi clitoris y te pajees de esa forma tan sexy para mi. -si, mi guarra , te lo voy a llenar todo. y cuando su polla iba a estallar de ser cabalgada salvajemente con el vaiven de las caderas y la gracilidad y fuerza de sus piernas y culo, rodaron por la cama poniendola a ella debajo y empapó su precioso, dulce y cerdo coño de su fuerte orina marcando el territorio de su exclava sexual mientras con su mano se la meneaba y apuntaba a la tecla de su clitorís. Sandra finalizó con una mamada ardiente empapando su boca del semen al que era adicta mientras sus agitadas respiraciones se coordinaban al igual que sus corridas para terminar a la vez. y cuando todo acabó se sintieron los mas cerdos del planetan, fundieron sus lenguas y sus bocas saboreandose una vez más... -¿me pones bien cerdo sabes? dijo con mirada intensa y aliviado de tanta carga sexual acumulada. -Gracias por hacerme sentir como tu cerda. y ambos sintieron la comprensión de la noche, la afinidad que jamas tuvieron con nadie, siendo conocedores de que una parte de ellos pertenecería siempre al otro. se durmieron al alba y a la mañana siguiente, la despertó como nunca antes la habian despertado por ser una madrugadora -Buenos dias sirenita- y volvió a perder la lengua y la cordura...

Autor: Sirenita Categoría: Fantasias Eróticas

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NARCOSXXX

Mi amigo dejó de ser fastidioso para mi esposa en una noche

2019-10-14


Comenzaré diciendo que durante la redacción de esta historia tuve que parar 3 veces ya que redactar esa noche me hizo masturbarme recordando estos momentos que aun provocan en mí una excitación increíble de una de las vivencias más fuertes que he tenido en mi vida. Dicho lo anterior, pasaré a presentarles a los involucrados en este relato, el primero, mi amigo Gerardo, un tipo común y corriente, este último adjetivo más recalcado que el primero. Mi esposa siempre me decía por que seguía conservando esta amistad, ya que para ella (o en ese momento) le parecía un tipo menos interesante y de perfil bajo, físicamente nada peculiar, moreno y un físico cuidado debido a su gusto al deporte que en eso puedo decir no es algo que compartimos mucho. Nos conocimos en la universidad, ambos típicos estudiantes fiesteros que les encantaba salir de rumba antes que los estudios, sin embargo esto nos llevó a vivir incontables experiencias que años después serian el tema de todas las pláticas acompañadas de un par de cervezas al momento de recordarlas. Al egresar de la universidad el destino me favoreció con un buen trabajo dentro de una de las empresas más grandes de mi ciudad, para ser específicos en el área de tecnología, en cambio a mi amigo Gerardo la vida le jugo un par de situaciones complicadas que lo hacían tener trabajos informales y lejos de lo que ambos habíamos estudiado. Así pasaron los años y aun cuando yo crecí laboralmente él siguió siendo el hombre en busca de trabajos sin futuro que solo lo estancaron y lo volvieron en un ser sin muchas ambiciones, aun con todo esto yo siempre le tuve afecto y podía encontrar en él un amigo que me escuchara y pudiera desahogar las penas. Laura es mi esposa, nos conocimos tiempo después de yo ingresar al trabajo antes mencionado, ella es una mujer de familia tradicional, educada con valores y todo lo contrario a mí, una excelente estudiante graduada con honores de su carrera, físicamente es una chica de estatura promedio, piel clara, pelo castaño hasta los hombros y unas lindas caderas acompañadas de un par de nalgas bien redondas y paradas, unos senos promedio pero adornados de unos pezones que te invitan a succionarlos o pellizcarlos cuando están en mis manos. Sus nalgas nunca pasaron desapercibidas a la mirada de mi amigo Gerardo, que en más de una ocasión pude cacharlo tratando de escapar una mirada de reojo a esas suculentas carnes, lo cual hasta ese momento me causaba cierta excitación culposa de sentir que era el deseo de otro hombre. Nuestra vida sexual fue como la de cualquier matrimonio, momentos de mucha actividad y otras de temporadas bajas, reviviendo el fuego gracias a alguna noche de copas y lencería sexy que despertaba la virilidad que me caracteriza, pero que cada oportunidad yo aprovechaba para cuestionarla sobre su pasado sexual con sus antiguas parejas, ya que eso me excitaba mucho y sobre todo una historia de un chico que conoció muchos años atrás antes que a mí y que la poseía en el momento donde a él le pareciera y en el lugar donde estuvieran, esto me causaba unas erecciones que le arrancaban un par de orgasmos y que cada que vez que terminabas exhaustos me decía que porque esa historia en particular me causaba tanto morbo, a lo cual le respondía que era una fantasía que me gustaría cumplir, pero que rápidamente era interrumpido con un “loco, solo lo dices porque estas caliente” dejándome con las ganas de decirle que estaba hablando en serio y que se estaba volviendo en una fantasía verla coger con alguien más. Mi mujer conoció a Gerardo mientras fuimos novios y siempre entendió que no estaba a mi altura y en varias ocasiones no pudo dejar escapar la pregunta ¿Por qué Gerardo es una persona sin ambiciones y solo se acostumbra a trabajos de guardias nocturnos o de monitoreo? Ella siempre me dijo que yo tratara de incentivarlo a crecer profesionalmente, sin embargo respetaba mi amistad, la forma de ser de él y tenían una relación no de amistad pero si de cordialidad con el cuándo lo traía a casa, así fue durante varios años hasta que una noche todo cambio. Dicho todo lo anterior, una noche invite a Gerardo a casa a tomar un par de cervezas ya que llevaba un par de meses sin saber de él, me contó que había terminado con su novia y sus aspiraciones de encontrar una mujer con la cual formar su vida se desvanecían. Así que decidí escucharlo y darle algunas palabras de apoyo para reanimarlo, esa noche sin saberlo, le daría algo más que palabras. Esa ocasión mientras degustábamos de los tragos, mi esposa llego a casa después de una jornada de trabajo, al entrar vio a Gerardo y rápidamente se acercó a saludarlo con un beso en la mejilla, esa tarde ella vestía un falda negra arriba de los muslos ajustada a sus torneadas piernas y cintura, una blusa de seda blanca semitransparente y debajo una blusa de tirantes que cubrían sus lindos pechos. Esta vez pude notar que el alcohol empezaba a causar efecto en Gerardo y no pudo disimular clavar su mirada directamente en el contoneo de las nalgas de mi esposa la cual se retiraba diciendo “no se pongan muy borrachos, ya no tienen 20 años”, este comentario fue acompañado por una carcajada de ambos y la vimos desaparecer en las escaleras. Así transcurría la noche y Gerardo me contaba sus penas acompañadas de una cerveza tras otra, mi esposa bajaba para tomar algún refrigerio y retirarse a nuestra habitación a ver alguna serie en Netflix, sin embargo pude notar que Gerardo no despegaba su vista de mi esposa y trataba de convencerla de que se sentara a tomar un trago con la justificación de que le diera un consejo para encontrar una novia que lo quisiera con su estilo de vida, esta acción era acompañada de un comentario de Laura que estoy seguro nunca puso atención mi amigo por estar viendo sus nalgas en cada oportunidad. Al cabo de unas horas Gerardo estaba prácticamente ebrio, a lo cual le dije que no podía permitir que se fuera así y que le prepararía la alcoba de invitados para que pasara la noche y al otro día pudiera irse sin correr peligro, el solo acertó con la cabeza. Pero al intentar levantarse de la mesa pude darme cuenta realmente de su grado de embriagues, ya que casi cae al suelo y si no es por una rápida acción de mi esposa la cual estaba a un lado de él, este hubiera caído como un bebe que apenas aprende a dar sus primeros pasos. Esta oportunidad no pudo ser desperdiciada por él ya que rápidamente al estar sujetado por mi esposa, este se afianzo fuerte de su cadera y con la otra mano aun sostenía la botella la cual sirvió a darse un trago profundo acompañado de las siguientes palabras... “perdón Laura, sino fuera por ti estaría en el suelo y tal vez muerto” sus palabras balbuceaban cual borracho en cantina. Al seguir sujetado de mi esposa con la justificación de no caerse, este le dijo que lo ayudara a llegar hasta la habitación, lo cual mi esposa en su inocencia lo ayudo a subir la escalera y cada que subía un escalón pude notar como apretaba fuerte la cadera de mi esposa y en un movimiento rápido, pudo escabullir un dedo ligeramente debajo de su blusa para sentir su piel, esta acción rápidamente tuvo efecto en mí, ya que pude notar como una sensación de excitación invadía mi entrepierna y mi estómago revoloteaba de nerviosismo. Fue ahí cuando mi di cuenta de la oportunidad que podría no volverse a presentar. Deje que mi esposa se alejara con él a la habitación mientras destapaba una nueva cerveza, a lo cual Laura rápidamente me reclamo diciendo “aparte de cuidar a tus amigos borrachos, te quedas de espectador, ayúdame a cargarlo huevon” esto me saco una carcajada y fui detrás de ellos con mi morbosidad en mente. Al llegar al cuarto él se sentó sobre el borde de la cama y le dijo “gracias Laurita, que pena que me veas en este estado y más en tu casa” a lo cual ella respondió “no te preocupes, el que te va a batallar es Ricardo, finalmente él fue el que te puso así” acompañado de una mueca de burla dirigida a mí. Le dije que se quitara los zapatos pero entendí que esto provocaría que pudiera caer al suelo, así que me di a la tarea de ayudarlo con esta tarea, pero al momento de inclinarme hacia el pude notar que un bulto fuera de lo común se escondía en sus pantalones, rápidamente le dije en tono de burla “epa, apunta esa cosa para otro lado, no me vayas a sacar un ojo”, el solo se quedó atónito al verse descubierto pero que en el estado etílico que se encontraba le dio el valor de decir la siguientes palabras “la culpa es de Laurita”, esto genero un golpe de adrenalina en mí que no supe cómo reaccionar y para no parecer un tonto solo pude contestar “será mejor que no te vea así o nos echa a los dos de la casa” acompañado de una risa nerviosa. Gerardo solo reacciono diciendo “nada que una buena puñeta no pueda solucionar”, nuevamente una risa nerviosa salió de mi boca y respondí “ya duérmete puñeton que mañana tendrás una cruda moral y física”, dicho esto me retire de la habitación y cerré la puerta. Aun con sus palabras en mi mente entre a mi cuarto para ser rematado con un nuevo golpe de adrenalina, mi esposa estaba cambiándose en el vestidor y estaba bajando el cierre de su falda lo cual dejaba asomar una linda tanga negra de encaja la cual se perdía entre sus frondosas nalgas y que una vez la prenda estuvo por los suelos esta tomo los tirantes de la prenda y la reajusto hacia arriba, incrustando más el ligero pedazo de tela que se perdía en ese par de glúteos. Esta hermosa vista solo fue interrumpida por sus palabras, “te diste cuenta como tu amigo aprovecho el momento y me toco ligeramente una de mis nalgas” a lo cual respondí “¿de qué me estás hablando? El sería incapaz de algo así” seguido una risa burlona de ella y diciendo “pues sentí su mano debajo de mi cintura, pero entiendo que sea su estado etílico” diciendo esto camino hacia nuestra lecho matrimonial y yo solo pude concentrarme ver sus nalgas alejándose con ese bonito vaivén arriba abajo y solo su tanga puesta lista para dormir. Ya acostados empezamos a hablar acerca de nuestro invitado esa noche y como la vida ha sido difícil con él, en lo particular en lo laboral y sentimental, ella solo resumió diciendo “la gente obtiene lo que cosecha, debería aprender a ti que tienes un trabajo profesional y un negocio que has sacado adelante”, yo solo le pedí no ser tan duro con él y fuera más empática a su situación. Sin embargo en mi cabeza aun escuchaba las palabras de él diciendo que su erección había sido causada por mi esposa, esto provoco en mí una erección la cual mi esposa noto con facilidad y con una mano me dice “¿qué es esto? Ahora resulta que te excita hablar de tu amigo o acaso que me tocó el cabron una nalga” mi respuesta fue “me excita pensar que eso ha sido su acercamiento a una mujer en mucho tiempo”, seguido por un beso de ella diciéndome “buenas noches pervertido”, pensé que la noche terminaría ahí. Sin embargo no fue así. Fin de la primera parte. El sueño hizo de las suyas y caí rendido después de darle vueltas en la cabeza a las palabras de Gerardo, pero al paso de una hora mi sueño fue interrumpido por el brinco de mi esposa de la cama al piso, seguido de sus palabras “¿que no has escuchado el golpe? El borracho de tu amigo se ha caído en el baño al parecer”. Rápidamente me levante y corrí hacia el baño de visitas, que se encuentra fuera de nuestra habitación y al momento de entrar a este, pude ver a mi amigo en el suelo con los pantalones abajo intentando ponerse de pie, rápidamente intente ayudarle mientras le preguntaba si se encontraba bien, este me respondió que sí pero su peso corporal me vencía por lo que mi reacción inmediata fue llamar a mi esposa para ayudarme a incorporarlo, nunca recordé que esta vestía solo una tanga para dormir y antes de poder decirle “vístete”, llego al baño rápidamente con la misma prenda. Sin mediar palabra intento ayudarme y tomándolo de un brazo pudimos ponerlo de pie, Gerardo no se había percatado de la desnudes de mi esposa, ya que estaba a espaldas de ella y este balbuceaba cosas que no pude entender en mi primera instancia debido a su embriagues. Una vez que pudimos ponerlo de pie, lo gire para recargarlo sobre mi espalda lo cual con los pantalones abajo su miembro giro a la par de su cuerpo y fue donde pudimos ver por primera vez esa enorme verga venuda y cabezona, al mismo tiempo el abrió los ojos y pudo ver a mi esposa y como si intentara reaccionar y comprender si lo que veía era real o un sueño, solo alcance a escuchar “por Dios Laurita, estas super buena”. Dicho esto, yo intente hacerlo caminar pero los pantalones abajo hacían difícil esta tarea, porque yo agacharme a subírselos haría que este cayera estrepitosamente nuevamente al suelo, por lo que le pedi a mi mujer hiciera esta tarea. Ella se quedó viendo un segundo tratando de saber qué hacer, definitivamente estaba muerta de pena, pero sabía que la situación ameritaba su ayuda, por lo que sin pensarlo se agacho entre mi amigo y yo y empezó con la tarea de desenrollar ese nudo de ropa y calzones de mi amigo. Mi curiosidad hizo voltear hacia abajo mientras mi amigo no despegaba su mirada del cuerpo de mi mujer y más para su suerte cuando esta se empino para tratar de ayudarlo a subir los pantalones, sus nalgas estaban expuestas y podía ver su ano asomándose a un costado de ese pedazo de tela metido. Cuál fue mi sorpresa al ver que la verga de mi amigo, rozo un par de veces la cara de mi mujer y esta solo podía intentar alejar su cara mientras luchaba con el enredo de los pantalones y el cinturón, finalmente pudo librarlos y de un jalón subió estos hasta sus muslos pero esto hizo que su mirada ahora tuviera que ver aquella herramienta prácticamente frente a sus narices, a lo cual notaba yo ya su cara roja no sé si por el esfuerzo de liberar el enredo de esas prendas o por la cabeza carnosa que tenía a unos centímetros de sus ojos. Un último jalón subió las prendas de mi amigo, sin embargo esa verga aun asomaba su cabeza por el borde del pantalón por lo que una vez arreglado esta, pude notar que admiro el tamaño de aquella herramienta que hasta ese momento no tenía el gusto de conocer. Una vez de pie ella, Gerardo aun en su estado no dejo escapar una nueva oportunidad y traicionado a sus pensamientos dijo “que me ayude Laurita otra vez a ir a la cama”, seguido por un “estás loco, dale gracias que te ayude a subirte los pantalones borracho sinvergüenza”, mi amigo solo soltó una carcajada y le dijo “perdóneme Laurita, no fue mi intención”. Yo solo estaba ahí sosteniendo a mi amigo y viendo como el degustaba de la desnudes de mi mujer, así como pude notar sobre mi espalda como aquel miembro empezaba a cobrar vida y aun cuando se encontraba debajo de esos pantalones, pude sentir la dureza empujando mi espalda baja”, fue esa sensación que me hizo despertar y decirle “ey! Estas algo emocionado amigo, tranquiliza ese animal o tendré que aventarte a la regadera al agua fría”, este solo dijo “ya te dije que no es mi culpa y seguido por unas palabra que no pude comprender”. Una vez más lo llevamos a la cama, pero esta vez fue mi esposa la que me dejo atónito con sus palabras al decir, “deberíamos quitarle la ropa a este, no vaya a ser que se vuelva a caer, o peor aún se orine sobre ella”. Mi amigo ni tarde ni perezoso, le saco una sonrisa de oreja a oreja y rápidamente se despojó de su camisa, dejando al aire un estomago plano sin vellos a comparación del mío, rápidamente puso sus manos sobre sus pantalones para despojarlos pero siendo interrumpido para mi sorpresa por mi esposa, “otra vez tendré que ver tu miembro Gerardo?, espera por lo menos a que me vaya” el respondió “ya lo viste una vez que más da” sin pena ni gloria, este se bajó el pantalón de un solo jalón el cual cayó estrepitosamente hacia el piso junto con los calzones, seguido por dos movimiento con sus piernas que terminaron aventando esas prendas debajo de la cama, una gran erección surgió y ambos nos quedamos atónitos, al ver semejante tamaño, una verga larga y gorda, que dejaba asomar una cabeza rosada en forma de capullo envuelta de un pellejo menos rosado, supuse que era porque no tenía circuncisión. Aun no asimilaba el tamaño de esa cosa cuando mi amigo tomo con su mano ese enorme pedazo de carne y empezó a frotarlo arriba abajo, mi esposa estaba hipnotizada a lo que veía, mientras mi amigo solo tenía clavada su mirada en la parte baja del vientre de mi esposa. Fue un minuto de silencio mientras veía esa situación, intente tragar saliva para decir algo pero no pude, mi boca estaba seca y en mi mente solo tenía asombro por lo que estaba viendo. Fue cuando Gerardo por fin nos sacó de esa hipnosis al decir con firmeza “Laurita ya vio como me puso?, estoy así por su culpa”, mi esposa no respondía nada y solo admiraba como empezaba a brotar un líquido transparente en la punta de aquella herramienta. Mi estómago estaba a punto de estallar de una sensación hasta ese momento desconocida para mí, finalmente acerté a decir “tapate esa madre, o tendré que meterte al agua” pero mi amigo solo me sonrió y me dijo “creo que a Laurita le gustaría seguir contemplando mi verga un rato mas ¿o no Laurita?”, ella seguía muda viendo como retiraba aquella carne que envolvía esa cabeza roja y a punto de estallar. Sin mediar palabra, el dio un paso adelante hacia ella, tratando de medir la respuesta de mi mujer, sin embargo esta se quedó inmóvil viendo como ese pedazo de carne se acercaba a ella, finalmente pude entender que ella estaba interesada en verlo nuevamente de cerca. Un paso más dio Gerardo y le basto otros dos para que con la punta de esa verga tocara el estómago de mi mujer, ella solo veía atónita como aquel líquido seminal se embarraba en su vientre y dejaba un rastro brillante entre su ombligo y donde comenzaba la tela de su diminuta prenda, yo seguía parado viendo aquel espectáculo, fue cuando el por fin tomo la mano de ella y le dijo “tócala, mi verga se muere por saludarte” el me volteo a ver con cara de malicia, sabía que tenía la situación y mi mujer estaba a su merced, mi esposa no tardo en sentir esa carne que ardía, que palpitaba y poco a poco empezó a mover su verga arriba abajo, pudo ver como al retirar esa carne hacia atrás ese capuchón rosa se asomaba y le pedía que lo besara. Fue entonces que mi mujer finalmente pudo retirar la mirada de aquel miembro que la tenía atontada y viendo a mis ojos se agacho frente a mi amigo, así pues nacía la puta que por muchos años negó darle oportunidad de emerger en nuestra vida sexual pero que esa noche se estrenaría con esa verga monstruosa. Sin decirme nada, volteo su mirada hacia arriba donde se encontraba la cara de mi amigo el cual sonría jubiloso y una gota de saliva caía sobre la frente de mi mujer, esa fue la señal para que ella abriera su boca y probara por fin aquel líquido seminal que nuevamente brotaba de esa grieta carnosa. Su lengua rodeo cada centímetro de ese capuchón, no desperdiciando nada a su alrededor, mi amigo no podía creer lo que veía y sentía, por lo que rodeo con su mano la cabeza de mi mujer y la empujaba hacia adentro sin embargo ni la mitad de ese miembro pudo entrar por la boca de mi mujer, yo estaba ahí parado, viendo como mi mujer arrodillada por quien en muchas ocasiones llamo perdedor, hombre sin ambiciones y sin futuro se comía su enorme verga y la disfrutaba como nunca lo había hecho conmigo, cuando pude recuperar la movilidad de mi cuerpo, me senté sobre una silla alrededor del cuarto para admirar esa escena que me tenía en shock, pero inconscientemente una de mis manos libero mi verga la cual ya se encontraba en su máximo punto, fue así que sentado sobre una silla con mi pene afuera que está de más decir que hasta ese momento pude saberlo más pequeño que el de mi amigo Gerardo. Mis manos seguían sobre mis muslos y finalmente pude tragar saliva para aligerar la resequedad que había provocado esa escena en mi ser. Así estuvieron cerca de 15 minutos, la cara de amigo estaba viendo hacia el techo de aquel cuarto que era testigo de aquel momento, mi amigo empezaba a decir cosas como “Laurita te gusto mi verga?, siempre había soñado con esto” a lo cual mi mujer no respondía pero este la castigaba empujando su enorme miembro al interior de la garganta de Laura la cual se separaba estrepitosamente para evitar sentirse asfixiada, sin embargo volvió a introducirse aquel pastel de carne mientras cerraba sus ojos. Mi amigo después de 15 minutos, sin decir nada retiro aquella verga dejando a mi esposa en el piso desorientada sin saber que por que le habían quitado ese delicioso dulce de su boca, pero al ver que Gerardo se acostaba sobre la cama con una mano detrás de su cabeza y la otra reanudando los masajes a aquel miembro, comprendió lo que tenía que hacer, poniéndose de pie se acercó hasta el borde de la cama y aun sin subir ambas rodillas comenzó nuevamente a alimentarse de esa verga descomunal, esa posición dejo a mi mujer en cuatro y pude ver como la humedad de su vagina empezaba a derramar una gota sobre sus muslos, finalmente me di cuenta que mi mujer estaba preparada para ser poseída por esa descomunal verga. Sin separar su boca de aquel mástil, mi mujer empezó a retirar su tanga por debajo de sus rodillas, esto acelero mi pulso, cuando finalmente pudo liberarla la arrojo hacia donde estaba yo sentado y sin pensarla la tome para darme cuenta que estaba empapada en sus propios jugos, mi instinto me hizo llevarla a mi boca y absorber ese néctar que fluía de los interiores de la cavidad ardiente de mi mujer. En un rápido movimiento mi mujer se incorporó y dejando una pierna sobre un costado de su nuevo amante, paso la otra pierna al otro costado, posicionando de cuclillas a la altura de aquella verga que brillaba gracias a la saliva de mi mujer, tomo con sus manos aquel hongo a punto de estallar sobre la entrada de su vagina y sin decir nada lo introdujo lentamente mientras su cara se descomponía de placer al sentir cada centímetro de esa piel ardiendo que poco a poco invadía su interior. Mi amigo en ese punto parecía haber recuperado un poco más la consciencia, ya que sin dificultad pudo invadir con sus palabras el ambiente diciendo “que apretada estas Laurita, pero ahorita voy a llenarte toda de verga”, un último empujón seguido por un gemido de placer que nunca había visto en mi mujer. Mi esposa se quedó inmóvil para tratar de acostumbrar su interior a ese miembro que llenaba cada espacio y con la punta de esa descomunal verga tocaba el interior de su cuello uterino, mi mujer gemía con cada ligero movimiento y con sus manos posados sobre el pecho de aquel nuevo macho que victorioso ante la situación, aplicaba unas nalgadas que arrancaban un gemido a mi mujer, esta solo pudo decir en su transe: “nunca había sentido una verga como la tuya” Para luego dirigirse hacia mí y decir… “lo siento mi amor pero tenía que decirlo” mi amigo cruzo su mirada con la mía y sin decir una palabra entendí como por acto de telequinesis que sus palabras serian “tu mujer ahora es mía”. La cara de Laura estaba descompuesta de placer y pude ver como mordía su labio inferior con los dientes, yo seguía sin poder responder nada. Cuando por fin pude ver que los huevos de Gerardo hacían contacto con las nalgas de mi mujer, supe que ese descomunal miembro había invadido por completo aquella zona que hasta esa noche me pertenecía, mi mujer entonces inicio una serie de movimientos arriba abajo ligeros que fueron subiendo de intensidad y que en cada rebote solo conectaba decir... “que rica verga cabrón, métemela toda por favor”. Lo cual obediente y jubiloso, comenzó una arremetida de embestidas que solo hacían rebotar a mi mujer y entrecortar sus gemidos que invadían mi cabeza con cada estocada, yo estaba ahí viendo los senos de mi mujer rebotar sin control, su cabello invadía su cara y las manos de aquel conquistador encajaban sus uñas en las protuberantes posaderas de mi mujer pero combinadas con una serie de nalgadas que empezaban a dejar sus dedos marcados en cada una de sus hermosas nalgas. Así estuvieron por cerca de 10 minutos, mi mujer gritaba como poseída, mi amigo brumaba como toro en celo, en un momento el detuvo aquel brutal ataque hacia mi mujer y ella pudo finalmente desplomarse sobre él, dejando inevitablemente su rostro frente al suyo, él podía sentir la respiración agitada de mi mujer la cual no podía recuperar el aliento y sin esmero tomo su cabeza por detrás y le planto un beso apasionado cubriendo por completo su boca con la suya, mi mujer respondió a esa acción y pude ver como esas bocas se fundían buscando volverse una sola. Mientras con una mano sujetaba fuertemente su cabeza hacia la de él, la otra la tomo de la espalda presionando su pecho contra el suyo, para comenzar nuevamente con esa estocada descomunal, yo solo podía escuchar los gemidos ahogados de mi mujer mientras recibía esa tranca de carne en sus interiores. Mi morbo estaba al tope y sabía que no podía perderme esa escena, como gato curioso me escabullí de la silla donde estaba sentado y me posicione justamente al final de la cama para ver en primera plana la penetración a la cual estaba siendo víctima mi esposa. Mi amigo entendió mi movimiento y abrió sus piernas por completo para que yo pudiera ver en todo su esplendor aquel ataque mortífero. La escena me dejo atónito, había visto muchas veces en videos porno los acercamiento que hacen con la cámara a las penetraciones de los actores, pero esto era diferente, tal vez el hecho de ver a mi esposa siendo quien recibía en su pequeña vagina aquel descomunal miembro, el cual tenía un tallo tupido de ligeros bellos recién afeitados, unos testículos rojos y arrugados los cuales solo rebotaban con el ritmo de las embestidas, pero sobre todo una vena sobresalía de las demás y era la que brotaba de la diferencia del resto la cual desaparecía en cada penetración en aquel agujero que hacia lo máximo que podía para estirarse y recibir aquel invasor, el ano de mi mujer estaba tan dilatado que me invito a tocarlo con la yema de mi dedo, fue en ese momento que pude sentir el calor de ese cuerpo que se encontraba en punto de ebullición. Un ligero liquido blanco se había formado en el borde de la vagina de Laura, era la mezcla de sus jugos y el frote de aquel mástil con sus hermosos labios vaginales, el cual desaparecía cuando aquel miembro salía de la maltrecha cavidad para formarse nuevamente al ingresar toda en el cuerpo de mi esposa. Mi esposa pudo despegar finalmente su boca, la cual había sido invadida indudablemente por la lengua de su amante, la respiración continuó agitada y solamente era interrumpida por sus gritos de placer los cuales como ya lo dije, nunca los había escuchado hasta ese momento. Fue entonces que mi mujer empezó a gemir con más fuerza al sentirse aprisionada en esos brazos, esto me despertó de mi transe en aquella escena y regrese a la silla nuevamente como quien espera ansioso saber cuál será el siguiente movimiento. Este no fue en vano, mi mujer pudo finalmente incorporarse y tomando sus pechos en sus manos comenzó a decir sensualmente… “que rico me coges, por favor cógeme más, ayyy que rico cabrón!!! No necesitas una novia, yo seré tu novia a partir de ahora, ayyyy ayyyy cabrón que vergota tienes, me cogerás cuando tú quieras ¿verdad mi amor?” Volteo su cabeza hasta donde yo estaba y pude sentir la mirada de ambos esperando mi respuesta sin detener aquel vaivén, por fin pude mediar una palabra y con un voz entre cortada dije “sss, sii, sii “ esto arranco una nueva mueca de malicia en mi amigo el cual pronuncio... “entonces a partir de ahora eres mi puta y te voy a coger todas las veces que quiera y cuando quiera” Seguido de estas palabras posiciono fuertemente sus manos en la cadera de mi mujer, la cual echo su cabeza atrás mientras apretaba sus pechos y decía “sígueme cogiendo por favor, sígueme cogiendo!” entonces supe que el clímax estaba cerca. Aquella cama parecía tener una posesión demoniaca, la base y la cabecera de estas empezaron a brincar al ritmo de sus embestidas, mi mujer arqueo su espalda para sentir aquella penetración lo más hondo de su ser y esto provoque que la verga de mi amigo tocara su punto G, mi mujer empezó a gritar entonces “dale cabrón, más duro que me voy a venir, cógeme fuerte hijo de puta”, estas palabras dieron en el ego de mi amigo el cual provoco que iniciará con el bombeo más duro que hasta ese momento había visto, finalmente mi excitación llego a su límite y comencé a masturbarme ante esa escena, yo tenía empapado mi miembro de líquido seminal que se escapó durante toda mi experiencia como espectador, mi verga estaba hinchada y sentía las palpitaciones de mi corazón en su máximo punto. Estas fueron interrumpidas por las palabras de amigo cuando gritó: “aghhh me vengo, me voy a venir en tu vientre Laurita!!” Ella en su transe solo dijo: “lléname toda cabrón, aviéntame tu leche adentro de mí, quiero sentir tu semen” Al escuchar yo esto, pude sentir mi verga estallar y un chorro de mi líquido seminal invadió en un brinco aquella vista maravillosa para luego caer regado sobre mi estómago, pero que no pudo evitar quitar mi mirada en ese par que estaban a punto de alcanzar el clímax. Fue ella la primera en vivir el orgasmo, grito como loca y pude ver como encajaba sus uñas en el pecho de mi amigo acompañado de aullidos de una gata en celo, esta fue la pauta para que el con un grito exclamara. “me veeengooo, me veeengooo, muévete puta, aghhhh” Laura pudo sentir como era elevada por el movimiento de la espalda arqueada de Gerardo y ella sujetándose con sus uñas encajadas en el pecho del repetía alentándolo y encajando su pelvis hasta el fondo de la humanidad de mi amigo. “lléname cabrón lléname, lléname hasta que ya no te quede nada en los huevos”. Mi mujer recibía aquella leche hirviendo en su interior, los espermas de quien por muchos años fue un hombre que le causo sentimientos de menos precio hoy la hacían sentir tocar el cielo. Ambos gemían y se ofrecían movimientos pélvicos profundos para disfrutar de los últimos espasmos de sus orgasmos. Después de recibir los últimos lechazos en su interior solo podía decir “que rico cabrón, me llenaste hasta las trompas hijo de la chingada” mientras posaba sus manos sobre su vientre bajo y sentía como su nuevo macho seguía soltando borbotones de esperma en su interior. El solo concreto a decir una vez que volvió en si “ha sido el mejor palo de mi vida” a lo que ella respondió “el mío también” ambos soltaron una carcajada dirigida a mí y mi esposa remato diciendo “y para mi viejo también ¿verdad mi vida?”, yo seguía con el miembro al aire ya flácido, recuperándome de la excitación y el esperma en mi estómago poco a poco empezaba a enfriarse. Mi mujer poco a poco recuperaba su respiración, la vi levantar su pierna para salirse de aquella verga aun dura y palpitante de su interior, poco a poco empezaba a dibujarse el cuello de esa monstruosa anguila y finalmente pude ver esa cabeza roja como lanza de flecha, que al momento de desprenderse de la vagina de mi mujer soltó la última gota de semen, lo cual no fue desapercibido por mi mujer y rápidamente pasando su lengua recogió ese último trago de néctar. Esto provoco en Gerardo una sensación de cosquilleo y un reflejo inmediato de su verga lo cual provoco un latigazo en la cara sudada de mi mujer y con aroma de saliva seca de aquellos besos de lujuria de su nuevo dueño. Así fue como comenzó mi vida de cornudo, esa noche no terminaría ahí, después de un rato recostados sobre esa cama individual testigo de la nueva faceta de mi esposa, ambos se entregaron en un nuevo beso apasionado mientras podía ver yo como la cavidad más privada de mi mujer como empezaba a llorar gotas de semen de quien ahora sería el dueño de sus deseos más primitivos. Entendí que debía darles un momento para recuperarnos de tan excitante experiencia en nuestras vidas, por lo que me dirigí al baño lo cual fue desapercibido para ellos que seguían en una ardiente sesión de besos los cuales firmaban un nuevo pacto de convivencia entre ambos. Ya yo en el baño, solo pude verme al espejo y una sonrisa maliciosa apareció finalmente en mi cara, mi papel como cornudo me hacía llenarme de placer y morbo, este pensamiento fue acompañado de abrir la llave del lavabo para tomar un poco de agua entre mis manos y rociarla en mi rostro para refrescarla así como mis pensamientos. Salí del baño para dirigirme nuevamente hacia la habitación de los nuevos amantes, pero rápidamente pude percibir el olor de la habitación lo cual hasta antes me había sido imperceptible, el olor se resumía a sudor y sexo proveniente de esa cama. Cuando pude asomar mi cabeza al interior, esperaba ver a esos cómplices descansando o aun en ese beso que los había dejado, pero la sorpresa fue aún mayor al ver a mi esposa nuevamente con sus manos sosteniendo el tallo de aquella verga mientras lo besaba apasionadamente centímetro a centímetro hasta llegar a la punta y desaparecerlo al interior de su boca. Supe entonces que esa noche no había terminado, por lo menos para ellos, ya que mi ausencia no había sido impedimento para comenzar nuevamente a encender las llamas de la lujuria por lo que decidí darles esa privacidad a la nueva pareja y yo disfrutar con mi morbosidad aparte, acto seguido cerré la puerta y solo podía ver como la imagen de mi esposa intentando devorar hasta el fondo a esa suculenta verga que se iba desvaneciendo al compás del cierre de la puerta de esa habitación. Esa noche después de varios minutos escuchando la faena que ocurría a unos pocos metros de mi mientras yo descansaba sobre mi lecho matrimonial hasta ese momento aun mío, me quede dormido reviviendo en mi cabeza las imágenes que esa noche habían dado un giro de 360° a nuestras vidas pero sin saber para bien o para mal, sin embargo esa será otra historia. ************************ Agradezco hayan leído este relato el cual es 100% verídico, el cual moría por compartirlo, vivencia que desencadenó una nueva vida para todos, de la cual me gustaría platicarles la continuación y como mi mujer pasó a ser de la propiedad de mi amigo. Si desean escribirme pueden hacerlo al correo saintdude1987@yahoo.com y así ponernos en contacto.

Autor: Saintdude1987 Categoría: Fantasias Eróticas

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NARCOSXXX

El profesor de pilates

2019-10-09


Beth una chica totalmente embobada por su profesor de pilates acaba en una clase que jamás había tenido intención de que ocurriera... Como cada día iba a diario al gimnasio después de mi trabajo, era la única forma de desfogar mi estrés. Entré en casa, dejé las llaves sobre el aparador de la entrada y la cartera del trabajo en el despacho lleno de orden y paz, corriendo para no perder la clase de pilates me cambié y cogí la bolsa de deporte que ya tenía preparada del día anterior para después ducharme allí y salir de nuevo a casa para preparar todo al día siguiente. Caminé con rapidez hasta el gimnasio que estaba en la otra punta del barrio y nada más entrar saludé a Lucy la pequeña y dulce recepcionista que tenía como un muestrario de lo que es la belleza personificada, alta, delgada y eso que siempre que la veía estaba comiendo algún dulce… bendita genética, pelo largo y oscuro como el azabache, ojos verdes y rostro perfecto. Luego me ponía a su lado, me comparaba y no había color, yo era bajita, con curvas, un trasero que siempre pedía una talla más que mi cintura, un busto grande, un amasijo de rizos oscuros en forma de moño para ser domados, unos ojos verdes oscuros que se ocultaban detrás de unas enormes gafas redondas y unas pecas en la cara que acababa con mi piel nívea. Oculte mi decepción y mi desgana al verme al espejo y saludé a Lucy con una sonrisa como cada día de la semana. - Buenas tardes Lucy, ¿Qué tal tu día? - Hola Beth, genial. –Sonrío. –Sin mucho movimiento la verdad, la clase de pilates empieza en nada, rápida o te quedas sin ella. - Gracias. —Le sonreí mientras corría a dejar las cosas en mi taquilla y prepararme para la clase. Además de bonita era simpática, no parecía tener defectos y eso pues me hacía sentirme peor, dado que yo era un desastre con piernas… Pero bueno cada uno es como es, no puedes pedir más. Entré en clase y todo el mundo ya estaba predispuesto en su sitio listos para empezar, sonrojada hasta la raíz del pelo pedí disculpas bajito mientras me colocaba al fondo de la clase para no molestar. Dante me miró con el ceño fruncido pero luego sonrío, era una broma que siempre teníamos, nos conocíamos desde hacía más de seis años, habíamos tenido buena relación de profesor a alumna de pilates nada más, bromeábamos y tal pero ahí acababa todo. Yo siempre le había mirado como algo inalcanzable y es que Dante era impresionante, algo que no te cruzabas a menudo, un adonis. Alto, fuerte sin tener los músculos marcados, podría decirse que era atlético, ojos oscuros como boca de lobo, pelo negro lo llevaba recogido en una coleta, sus facciones podría decirse que imponía, no era hermoso, más bien era atractivo, y a mí se me hacía la boca agua nada más verle. Empezamos la clase con unos estiramientos el siempre iba rodeándonos a todos para corregir posturas y evitar hacernos daño, a medida que iba surgiendo la clase en algunas de las posturas que me corregía cuando me tocaba era cada vez peor, no podía verle pero si sentirle, sus manos sobre mi cintura, acariciar mi espalda, todo era meramente profesional al menos eso me decía a mi misma pero mi mente lo extrapolaba a algo sexual. Cuantas veces había soñado con aquello, con que me tocase y me follase duramente en aquél mismo suelo sin importar nada más. En aquél instante estaba en una postura un tanto explicita, en cuatro patas, con las piernas abiertas, mientras mi cintura y mis brazos bajaban hasta ser estirados completamente, estaba roja de vergüenza, él se acercó por detrás y tocando mi cintura me corrigió la postura. Un suave y apenas audible gemido que sólo pudimos escuchar nosotros dos escapó de mis labios cuando sentí el roce de sus manos en mi trasero. Acabamos la clase, y empecé a recoger mis cosas y a tomar agua mientras esperaba a que todo el mundo se fuera. - La clase ha estado genial, estaba muy tensa pero ha sido muy relajante. –Le sonreí. - Siento haberte rozado el culo, no era mi intención lo que pasa que me miras de esa forma a través de las gafas y estabas en esa posición tan sumisa y me vienes con bromas sexuales tontas a menudo que no he podido resistirme. –Me dijo un poco avergonzado. - No te preocupes, no pasa nada. –Le dije mirándole boquiabierta por lo que me había dicho. - Ves, lo vuelves a hacer, me miras de esa forma inocente a través de esas gafas enormes con los ojos brillantes, sonrojada y con los labios hinchados de mordértelos que me ponen malísimo. –Me dijo apretando la mandíbula. Estaba hermoso era el mismísimo Lucifer incitando a caer en los pecados de la carne una y otra vez. Y yo no hacía más que mirar de forma bobalicona como un cervatillo deslumbrado por los faros de un coche. Entró Lucy como una tromba de aire fresco rompiendo la tensión que había entre nosotros. - ¿Estáis bien? –Nos preguntó asombrada por el riguroso rictus que Dante presentaba. - Sí, ¿qué quieres Lucy? –Ladró a la chica. - Nada, decirte si puedo irme antes, es que tengo algo que hacer y ya no hay nadie, es hora de cerrar, preguntarte si tu podías echar persiana hoy… - Tranquila yo me encargo, baja la persiana cuando salgas y deja las llaves en el mostrador, yo me encargo. - Vale gracias. –Dijo Lucy de forma animada y me miró. – ¿Te vienes Beth? - No. –Contestó Dante, antes de que yo pudiera articular palabra de que estaba pasando. –Yo la alcanzo luego a su casa. - Vale. –Dijo de forma extraña pero no preguntó nada más, viendo el carácter que tenía, pensaría que iba a darme una azotaina y todo. Me giré y le espeté: - ¿Pero qué te pasa? ¿Quieres que todo el mundo piense que andamos enrollados? –Levanté las manos indignada mientras mi pecho subía y bajaba como un fuelle debido a la rabia que me había entrado. - ¿Qué me pasa a mí? ¿Qué te pasa a ti? –Apretó la mandíbula. – Me haces bromas insinuándote, cuando te corrijo la postura te tensas, y hoy hasta has gemido. ¿Me explicas qué coño te pasa? ¿Por qué te sonrojas como una adolescente? ¿Por qué me evitas cuando sales del vestuario? No tenía ni puñetera idea de que contestar, pero es que allí estaba él ofuscado pero aún así hermoso, y allí estaba yo hecha un desastre, despeinada, roja como un tomate y deseando ir a la ducha, no es que hubiese sudado pero necesitaba una ducha bien fría, estaba tan mojada que no sabía cómo reaccionar. - ¿Y bien? ¿No vas a decir nada? –Preguntó estupefacto. Solo pude mover mis labios una y otra vez como una puñetera marioneta sin que pudiese articular palabra. - Joder no, no me vuelvas a mirar así porque no voy a poder controlarme, me tienes duro como un mástil, he estado haciendo un esfuerzo enorme para no partirte esos leggins que llevas y follarte a cuatro patas como estabas antes. Bajé la mirada a su entrepierna y vi que estaba totalmente erecto, de repente mi boca se secó y con mi lengua humedecí mis labios. Entonces escuché como él gimió. - A la mierda. –Susurró, se acercó y cogió mi rostro entre sus manos, me besó con ansia, desenfreno. –Dime que no quieres esto y pararé pero dímelo. –Me dijo mirándome a los ojos. - Hasta el final. –Fue lo único que pude formular. Entonces me beso con más fuerza aún, como si quisiera poseer no solo mi cuerpo sino también mi alma. Arrancó mi camiseta y mi sujetador dejando mis pechos al aire, bajo mis pantalones antes de que me diera cuenta siquiera, mientras le besaba acariciaba su polla por encima del pantalón una y otra vez, de cuando en cuando el gemía sobre mis labios pidiendo más. Bajé sus pantalones y me agaché, agarré la base de su polla con decisión y poco a poco la metí en mi boca mientras jugaba con la lengua en el frenillo, era delicioso sentir tanto poder. Él agarraba mi pelo mientras movía las caderas una y otra vez introduciendo un poco más la polla en mi boca. - Para. –Logró decir entre gemido y gemido. –Sino paras me voy a correr. - Ese es el plan ¿no? –Sonreí ladinamente. - Sí, pero que nos corramos los dos, maldita bruja que me haces enloquecer. Me agarró para ponerme en pie, recorrió todo mi cuerpo con sus manos hasta llegar a mi nuca, agarrando mi pelo me echó la cabeza hacia atrás para que le mirase directamente a los ojos. - Llevo mucho tiempo deseando esto. - No te imaginas que yo llevo esperando más que tú. –Le dije rozando mi pubis contra su polla. Gimió y me beso con ansia. Me llevó hasta la zona de las cuerdas que estaban colgadas del techo y con ellas me ató las muñecas. Estaba totalmente desnuda frente a él, mi pecho subía y bajaba como un fuelle por el éxtasis de la situación. - Eres hermosa. –Me dijo pellizcando un pezón. Bajó una mano hasta mi clítoris y lo frotó con insistencia mientras lamia y mordisqueaba mis pezones. No pude soportarlo más y me corrí, fue delicioso sentirse tan bien. Él se apartó de mí, mientras me miraba fijamente fue desnudándose poco a poco, su cuerpo era perfecto, estaba totalmente desnudo y me miraba con deseo, como si fuese una diosa. Él era el mismísimo príncipe de las tinieblas hecho para pecar. Se acercó a mi cuello lo besó, lo mordisqueó mientras se rozaba una y otra vez contra mí. - Agárrate a las cuerdas. –Me dijo. Así lo hice, me levanto primero una pierna rodeando su cintura, jugó con su polla en la entrada de mi vagina pero antes de penetrarme parece que se acordó de algo. - Por cierto, te dejaste algo en tu taquilla el otro día mientras estaba limpiando me encontré algo. Fue hasta su mochila, y sacó algo de ella, maldita sea que importancia tenía eso ahora, estábamos allí, me tenía atada y cachondísima porque coño iba a querer yo algo que me dejé el otro día… Cuándo lo vi, supe lo que era, mi plug anal que había dejado por error. - Creo que sería divertido usarlo, ¿no crees? –Sonrió el muy sinvergüenza. Con que esas teníamos ¿no? Esto es un juego de dos, así que yo también sabía jugar. - Mmmm… Ahora que lo dices sí, sería una buena idea usarlo… Así después podríamos probar por ese sitio y ahí siempre me encanta, es delicioso… - Le sonreí dulcemente. - Maldita bruja, vuelves a poner esa cara… Me reí y me mordí el labio. Él untó al plug anal lubricante para que no me hiciera daño y con suavidad lo metió hasta el fondo. Un largo gemido de satisfacción escapó de mis labios. Se colocó frente a mí, agarrándome una pierna me penetró la vagina con su polla de una estocada, mientras me besaba ávidamente. Cogió mi otra pierna e hizo que rodease sus caderas mientras las embestidas eran fuertes y rápidas, ambos estábamos sudando por el ejercicio, sus ojos cargados de deseo y negro como el carbón me taladraban, yo apenas podía sostenerle la mirada, estaba muriendo de placer, era delicioso, como el mejor de mis sueños húmedos que al fin se hacía realidad. - Maldita bruja de ojos verdes, que sepas que no será solo una vez lo que embista este delicioso coñito tuyo. –Dijo de forma entrecortada. Bajó una mano a mi clítoris y lo frotó con rapidez, yo llegué al orgasmo en un instante como si un rayo me hubiese atravesado todo el cuerpo dejándome totalmente lacia. Mientras contraía mi vagina una y otra vez por los vestigios del orgasmo Dante se corrió dentro de mí, gimiendo como un animal que devora a su presa. Derrotados por el orgasmo, se abrazó a mí, soltó las cuerdas de mi muñeca, me las besó y ambos caímos desnudos y sudorosos al suelo, siguió abrazado a mí hasta que nos dimos cuenta de la hora que era, me despedí con un suave beso en los labios y me fui a la ducha. Mañana sería otro día.

Autor: lapiccolamorte Categoría: Fantasias Eróticas

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