Relatos Eróticos de Confesiones


lLOS MUCHACHOS DE MI BARRIO II

2021-02-15


LOS MUCHACHOS DE MI BARRIO II Es oportuno destacar un aspecto en el desarrollo de esta narración para que pueda ser comprendida. Entiendo que todo relato sobre una historia vivida por cada protagonista tiene similitud con otras muchas historias que podemos leer en estas páginas. Los hechos son similares pero son solo vividos por los actores circunstanciales que los interpretan en el escenario complejo de la vida. Me atrevo a decir que la intensidad está determinada por el marco social y el momento histórico que da encuadre a las historias. Todo mundo que haya vivido momentos parecidos sabe que a la edad en que los muchos Chochis (8, 9, 10 años) despiertan con estas experiencias tan cruciales y determinantes en sus vidas se comienzan a vivir experiencias en cantidades nunca soñadas. Es como si de pronto se abrieran todas las puertas para que se encuentre todo ese mundo excitante y maravilloso de los adultos. Complejo, misterioso, apabullante, En mi caso las cosas se sucedían de manera que me llevaban a vivirlas sin razonar, motivado por el impulso antes que por la razón. En mi descargo diré que difícilmente a los 9 años se pueda razonar. Las semanas que estuve con mi tío Tito en el camión me mostraron un mundo del que ya nunca escaparía: El mundo de los grandes. Las cosas me sucedían de manera espontánea. Yo no las buscaba. Simplemente sucedían. Las cuento más bien de manera sintética y no abundo en detalles para que cada lector aporte lo suyo, su imaginación, para que el relato se enriquezca. Por ejemplo conté que la única experiencia con un chico de mi edad o cercano, fue con mi iniciador físico porque todas las posteriores fueron con adultos. Trato de contar lo que mis ojos de 9 años veían, con todas las sensaciones y las emociones de quien descubría todo lo nuevo. Lo del gringo Rafael es tal y como lo cuento. De verdad era enorme, más grande que todo lo que había visto, tocado y probado hasta ese momento. De verdad cada vez que eyaculaba, lo hacía de manera abundante y podía sentirse el latido de su sexo cuando regaba mi interior con su simiente. Desde las vacaciones de invierno que pasé con mi tío Tito en el camión, en el mes de julio hasta finales del mes de octubre conocí cuatro miembros diferentes. Cada dueño lo usaba de manera incomparable. Tenian una textura y un sabor no comparable. Salvo mi tío Tito que me hacía ver estrellas las primeras veces por su tamaño y porque fue el primer adulto que me penetró, los otros tres, mi hermano, el Jacinto y el gringo Rafael me hicieron sentir tanto placer, hicieron que me gustara tanto, que desde ese momento estuve atento a descubrir y aceptar las ocasiones que se me presentaron. No solo fue el tener en mis manos y en mi boca sus miembros sino que era sentir su piel, su cuerpo cubriendo al mío, poseyéndome y enseñándome los secretos para encontrar placer en cada gesto, en cada acción. Hablando de acción. Cuando el zapatero se fue, me quedé un rato más en la laguna. Estaba maravillado por lo ocurrido esa siesta. Primero lo acontecido con el Jacinto. Yo no sabía que se había distanciado de la novia y esa era la razón de sus urgencias que me facilitaron todo. Todavia siento sobre mis glúteos la caricia de su pelvis cuando se cobró la apuesta. La suavidad de su piel y el cosquilleo de los pelos de su pelvis, el roce de su glande húmedo y resbaloso entre mis glúteos y la sensación de su penetración alojándose totalmente en mi cuerpo están siempre presentes. La aparición después del cuidador de la finca fue la culminación de una siesta inolvidable. Lamento no contar con un léxico que me permita describir lo que sentí cuando lo vi desnudo en el borde de la laguna. No era un adonis. Era un hombre grande, quizá 1,80 mts de estatura para un cuerpo formado por el trabajo cotidiano. Piernas gruesas, vientre plano, torax ancho, brazos musculosos, cola pequeña y todo cubierto de abundante pelo castaño. Ya hablé de la parte importante que sobresalía y que me había dejado una sensación de vacío en mi recto. Mientras ne tocaba la zona recordaba: “¿Vas a venir mañana?” No pude cumplir mi promesa de volver al día siguiente. No recuerdo la razón. Sí lo hice el domingo siguiente, unos cuatro días después. Mis hermanos no quisieron llevarme con ellos y los otros chicos a jugar futbol a otro barrio y quedé solo y aburrido. Me acordé de la laguna y hacia allí me fui. En la laguna no había nadie así es que bordeándola pasé y seguí camino a la casa del gringo. Bajo la galería de la casona estaba sentado el gringo Rafael. Cuando me vio se sonrió. Miró para ver que no hubiese nadie más cerca y me hizo señas para que entrara a la casa. -¿Viniste solo, nene?. -Sí… -¿Venis por esto? – dijo tocándose el paquete. Yo asentí. De inmediato se quitó el pantalón y el calzoncillo – Vení. Vamos al dormitorio. Mientras caminaba delante se quitó la camisa y entonces pude apreciar su cuerpo desde atrás. Espalda ancha, cola pequeña y piernas gruesas, muy peludo todo. En el dormitorio, se tendió en la cama. Me dijo que me desnudara y subiera a la cama. Separó sus piernas y yo me ubiqué entre ellas y me apropié de sus genitales. Los acaricié, besé, lamí, chupe todo lo que pude hasta que el miembro se endureció creciendo largo y ancho. -¿Te gusta, nene?. -Sí… -¿Lo queres en el potito?. -Bueno… -Sentate arriba mío y ponete la cabecita en el upite y dejalo que entre despacito. Me abri de piernas de espaldas a él y sobre su cuerpo. Cuando me senté me pinceló el culito con el flujo lubricante que le brotaba del pene, Puso sus manos en mis caderas y me acercaba a su cuerpo. La cabezota entró de golpe, completa y me provocó un dolor tan agudo y fuerte que me hizo caer de bruces hacia sus pies. Él me sostuvo evitando que el miembro se saliese. El gringo se sentó en la cama y me levantó de mis brazos dejándome después tendido sobre su panza peluda. Poco a poco el dolor remitió y comenzó un meneo suave sin sacar el pene y sin querer meter más. -¿Qué pasó, nene? Ya me olvido tu culito… -Me dolió un montón… -¿No queres mi pitito? ¿Queres que te la saque? Tenés adentro solo la cabecita, bicho… Negué con mi cabeza. El gringo se volvió de costado y quedamos en cucharita. Me acariciaba todo. Un rato después tomó mi pierna desde el tobillo y me hizo recogerla, montándola sobre su pierna. Asi, en esa posición inició el meneo delicioso que me dilató y permitió que de a poco el miembro entrara hasta sus dos terceras partes. -Mete tu mano por delante y tocate el potito y mi pichulita – No vi como estaba pero me impresionó sentir que casi había entrado todo ese enorme tripón del gringo – Tratá de tocarme los huevos con la manito – Al querer hacerlo como que yo mismo hice presión y pujé haciendo que todo el miembro entrara en mi. Sentí los pelos pegados a mis nalgas. Entonces el gringo se montó sobre mi y comenzó a cabalgarme de una manera que me obligaba a morder la sabana. Cada empujon en mis entrañas me dejaba sin aire. No se detuvo hasta vaciarse en mi recto. Nunca voy a olvidar el latido violento del miembro mientras eyaculaba. Tras la última contracción volvió a ponernos de cucharita. -¿Te gustó? -Sí… -Todavia tengo la chota dura pero no quiero lastimar al único culito que se aguanta todo mi pedacito. Mañana venite a la siesta y nos echamos otro polvito. ¿Vas a venir?. -A la siesta sí… -No te olvides porque si no tu culito parece que después me desconoce,,, -No. Mañana vuelvo Todos sabemos porque necesariamente hemos atravesado esa etapa inevitable de la vida en la que vamos descubriendo el mundo de los más grandes, que las experiencias se suceden sin solución de continuidad y vienen unas tras otras. Sobre todo en los barrios en donde no existen tantas inhibiciones sociales prontamente aparecen candidatos para darte hasta donde vos quieras. luego de que comienza el boca a boca. Los adultos casados censuran pero cuando te tienen a tiro te bajan la caña como cualquier hijo de vecino y son los que mas saben andar el caminito de tierra todo a condición de que no digas nada. Uno de esos casos fue el del zapatero del barrio que tenía un hermano policía y otro colectivero. Cuando lo vi esa tarde en la laguna me quedó la idea fija de hacerle una visita al taller de calzados. El taller estaba en una piecita chica a la entrada de un conventillo (vecindad) en la que vivian muchas familias de laburantes y tenia puerta hacia la calle y otra hacia el interior. Cuando llegue al tallercito de Manuel, este estaba solo lidiando con unas botas que erreglaba -Eh, Chochi tanto tiempo ¿Qué andás haciendo a esta hora de la siesta?. preguntó -Nada. Estoy aburrido. No se qué hacer… -Andate a la laguna… -Ahora no hay nadie… -Si me esperas un rato, termino esta bota y como no hay mas trabajo, vamos los dos ¿Te parece? -Sí, dije eufórico -Pero mirá si lo que vos querés es ver lo que te mostré el otro día no hace falta que vayamos. Te lo enseño aquí y hasta lo podes probar si querés Sin decir mas se corrió a un lado el delantal de cuero que tenia puesto y sacó de su pantalón tremenda tripa oscurita que dejó colgando a la espera que yo la tocara. Con un gesto me animó y yo la agarré. Suave y tibia. Se sentía pesadita. Quise sacarla más pero no me dejó. Yo quería tocarle los huevos pero me dijo que no porque era muy larga y si venia alguien no la podría guardar sin delatarse… -Dale unos besitos en la cabecita Chochi… La besé y traté de meterme la cabeza en la boca pero no pude… -Mirá Chochi. Los días domingo en la mañana no va nadie a la laguna, si la queres mamar y que te la de por el upite nos encontremos ahí. Aquí viene mucha gente a cada rato y no se puede… En ese momento apareció el hermano policía, el papá del Omarcito A , al que Jacinto ya había inaugurado… -Eh Chochi ¿Qué andás haciendo a esta hora de la siesta?. -Hola don Omar, lo buscaba al Omarcito… -Ya se fueron todos a entrenar con el Grillo allá detrás del molino harinero… -Ah, bueno. Me voy… -Ya sabes Chochi, trae todo el domingo y te lo arreglo. -Bueno. Gracias… Salí corriendo. El padre del Omarcito A me hacia sentir que sabia todo con solo mirarme. No se si estaba obsesionado pero a veces lo veía acariciarse el paquete que se le notaba con el uniforma puesto y parecía que ahi había mucho. Mientras iba camino del molino recordaba al Grillo, un hombre alto, morocho, peludo, de ojos saltones que se bañaba con nosotros en el canal del molino y siempre lo hacia desnudo y con el pedazo duro. No dejaba pasar la oportunidad de tocar alguna cola. Lo hacia como jugando. El canal, en la parte que nos bañábamos estaba rodeado de un gran cañaveral que nos tapaba de miradas indiscretas. Cuando llegué al lugar solo estaba el Grillo, el Omarcito G, el Payito, el Omarcito A y yo que llegaba. Todos estaban jugando en el agua. El Grillo había inventado un juego de preguntas y el que no respondía bien pagaba una prenda. En ese momento la prenda era dejarse pincelar el culito con la chota peluda del Grillo. Habia que ponerse en posición de sapito al borde del canal y allí te pincelaba. Me incorporé al juego y contesté bien. Le tocó al Payito y perdió. Se puso en posición y el Grillo se acercó, le miró el upite y se dio cuenta que ya no era virgen. Vi cuando se escupió la mano, le pincelo la puertita, ubicó bien la cabeza y empujo. Por lo menos la mitad entró. Antes de que el Payito gritara o que los demás se dieran cuenta, lo abrazo y se metió con él al agua. Los otros no se dieron cuenta. En el agua lo soltó y siguió el juego. Esta vez perdió el Omarcito G y cuando el Grillo lo puso en posición vio que todavía esta sanito -Huy papito, un virguito para papá. Ya era hora. Despues de un rato se puso aburrido y el juego terminó. Me quedé con las ganas de equivocarme. Con el Payito y el Omarcito A nos venimos para el barrio. El grillo dijo que el Omarcito G le tocaba ayudarlo a ordenar la cancha y se quedó con él. Al Omarcito G no lo vimos por varios días. Incluso el Grillo desapareció para siempre del barrio y según contaban, lo buscaba la policía. Según cuentan en el barrio, lo había lastimado mucho al Omarcito G y tuvieron que ponerle puntos en el culito. Un día sábado de mañana el hermano del zapatero que se llamaba Mariano y era colectivero me pidió que le vaya a comprar cigarrillos. Mariano vivía solo en una de las piezas del conventillo que daban o tenían puerta directa a la calle. Era soltero, alto como sus hermanos y como pude comprobar cuando vine con el mandado, era repeludo. Cansado de su jornada de trabajo se había acostado sobre al acolchado de su camita vestido con solo un calzoncillo de esos que parecía un paracaídas: celestes, con dos botones en la pretina o cintura y la bragueta libre además de ser amplios de pernera. Estaba con las piernas y los brazos abiertos y roncaba. Como la ocasión hace al ladrón aproveche y me puse a mirar todo. No la pieza no. Miraba a Mariano por todos los rincones de su anatomía. Las piernas gruesas y peludísimas. Por una pernera del calzoncillo se podía apreciar un hermoso, gordo, peludo y colgante par de huevos que pedían a gritos una caricia. Como seguía dormido y roncando a pata suelta tendí mi mano y entre abrí la bragueta. Una selva de pelos y el nacimiento de lo que luego veria un hermoso ejemplar de pene. Parece una cuestión de herencia familiar. Con mucho cuidado lo fui sacando y lo dejé acostado hacia la derecha. Cabeza perfecta de prepucio suelto, lisa, suave y con una boquita bastante grande. La morocha era bien venuda y aunque dormida se anunciaba “obesa” pero una obesidad mórbida jeje. Me quedé sentado admirando esa obra de arte de la naturaleza hasta que no aguante más y me acerque, la acaricié y como no hubo reacción de Mariano, me lo metí en la boca y chupe, chupé hasta que se estiro a mas no poder. Me di cuenta que la puerta no estaba cerrada bien y le puse traba y volvi a la carga. Era un pedazo muy parecido al del gringo Rafael sin llegar a ser tan grande. No me di cuenta, en mi entusiasmo por mamar, cuando Mariano dejó de roncar y se había despertado. Tenia los brazos detrás de la cabeza y me miraba… -¿Te gusta putito? -Si… -¿Por el culito también?. -Si… -Bueno dale, ponete en bolas y segui chupando que hoy vas a comer para toda la semana Mariano me hizo de todo y me hizo hacerle de todo. Fue al primer hombre que le chupe el culito. Me acabó tres veces y las tres veces lo hizo empujándome todo su ser en mi ano. Me hizo sentir bien y cada momento fue placentero. Lo mismo ocurrió al otro dia en la laguna con el zapatero Manuel. Mi madre que pija larga. Mañana les cuento El día domingo me desperté temprano y después de desayunar y hacer los mandados me fui a la calle. No me había olvidado de la propuesta de Manuel, el zapatero, pensando en ir a la laguna me fui caminando haciéndome el distraído prestando atención de que no me viera nadie. Cuando llegué a la esquina de la casa del Jacinto al primero que me encuentro es a él. Despues de una noche de sábado de baile, venia hacia su casa. Traía el saco al hombro, la corbata floja y la camisa afuera. No me pude ocultar a tiempo y me vió -Eh, Chochi ¿Cómo andas? -Bien -¿Qué haces en la calle tan temprano? Hoy es domingo… -Nada… -¿Querés hacer algo?. -No sé… -Vení… Por el costado de la casa había un pasillo por el que se llegaba a la pieza del Jacinto, bien en los fondos de la propiedad. Me hizo señas con el dedo en los labios y entramos sin hacer ruido. Una vez en la pieza cerró la puerta y abrió la ventana que daba a los fondos de otra casa. Se desnudó completamente y luego se acarició los genitales. Despues de mi hermano Pancho, el Jacinto era el que más me gustaba. Era blanco, muy peludo y tenia la chota igual que mi hermano con los huevos bien gordos y con el escroto bien largo por lo que cuando acababa no se le subían y quedaban golpeteando entre las piernas. Las nalgas eran pequeñas, peludas y las piernas gruesas de jugar futbol. Sin decirme nada comenzó a desnudarme. No me resistí y tan pronto me quité el pantaloncito corto que llevaba, me prendí de su verga mamándola con ganas. Sabía que esa noche alguna tonta la despreció dejándola con ganas para mí. El día anterior Mariano me había enseñado a chupar el culito y cuando el Jacinto se tendió en su cama con las piernas abiertas y recogidas, con mi lengua llegué hasta su lugar más oscuro, tibio y un poquito amargo. Estaba limpio aunque muy peludo. Se dejó hacer y le hice todo lo que había aprendido el día anterior. Cuando ya estaba por explotar me tendió boca abajo en su cama, me besó el culito y cubriéndome con su cuerpo me penetro hasta la raíz de su miembro. Con calma me cogió en esa posición hasta llenarme. Se quedó tendido sobre mi. Sentia que su pija estaba dura dentro de mi recto. Descansó un rato y luego volvió a menearse un rato. Me puso en cuatro y de esa manera bombeo hasta venirse otra vez dentro mío. Se salió de mí y se limpió con una toalla que tenía -Gracias Chochi. Siempre que tengo el tanque lleno aparecés vos y me salvás. Me voy a dormir un rato. Sali por donde entramos sin hacer ruido. Chau -Chau… Sentia que tenía el culito lleno de leche pero ya, después de probar tantas chotas a lo largo de casi un año del debut con mi tío Tito, podía tenerla en mi interior el tiempo que yo quisiera. Eran como las 9,00 de la mañana y seguí mi camino hacia la laguna. Cuando llegué, no había nadie. En una parte del descampado, por donde pasaba un canal, habíamos construido un refugio que muy pocos conocían. Allí era donde los más grandes nos hacían las transfusiones de leche a los mas chicos. Escuché que alguien silvaba una canción y cuando me cercioré que era Manuel, el zapatero, salí de mi escondite… -Hola, don Manuel… -Eh Chochi, creí que no ibas a venir… ¿Está algunos de los otros chicos? – preguntó… -No, don Manuel… -¿Te vas a bañar?. -Enseguida… Mire, venga por aquí El hombre me siguió hasta que llegamos al refugio. Era tan alto el cañaveral que podíamos estar de pie sin problemas… -Un lugar secreto… -Don Manuel… ¿Me la va a mostrar?. -¿Me la querés ver?. -Si… Manuel se quitó el pantalón y los calzoncillos y junto con mi ropa hicimos como una camita y se tiró con las piernas abiertas… -Acá la tenés servida, chupala, mamala que después te la vas a comer toda, hasta los huevos… De verdad era la pija más larga que había visto hasta ese momento. Menos gruesa que la del gringo pero sí mucho mas larga. Se la bese y chupe de todas las maneras que yo podía hasta que decidió… -Vení Chochi. Quiero el culito. Despacito pero te la voy a dar toda por el chiquilín… Me puso en cuatro y a pesar de estar dilatado por la cogida de Jacinto, costó un poco que entrara. Como lo dijo, me la fue metiendo despacito hasta que sentí sus pelos en mis nalgas. Entonces ahí me hizo tender boca abajo y comenzó a culearme. Cada metida me sacaba el aire y cada sacada me dejaba vacio. Sin violencia me la hizo comer toda. Sí me dio miedo cuando comenzó a acabarme. La pija se hinchaba enorme y soltaba unos chorros fuertes que creí que se orinaba pero, no. Todo era leche y bien espesa. Me la sacó de la misma manera en que me la puso, con suavidad. Me dejó tan cansado que me quedé acostado allí mientras el se fue a lavar a la laguna. Cuando volvió se vistió y antes de irse me preguntó -¿Te gustó Chochi?. -Sí, don Manuel… ¿Me la metió a toda?. -Hasta los huevos… Lindo culito tenes. Aguantador. Chau… Nos vemos -Chau, don Manuel… La vida siguió su curso. Cada uno de los muchachos del barrio siguió teniendo experiencias de todo tipo. Si bien no reniego de aquellos años y de lo vivido tengo un recuerdo especial para los moralistas de todas las épocas. Siempre hubo un adulto rompiéndole el culo a un chico, ya sea un tío, un primo, un hermano, un vecino, un amigo. Nada cambió. Es solo que la Sociedad hipócrita sigue negando lo que ella misma genera. En mis recuerdos hay un impasse desde don Manuel hasta el próximo adulto que se relaciona sexualmente conmigo. A lo largo de una semana nos reencontramos con los mas chicos: los Omarcitos A y G, el Planeta, el Bolita, el Tato y el Payito. Con el primero que me encontré fue con el Omarcito G al que el Grillo le había roto el potito y tuvieron que ponerle puntos. Le pregunté y me contó como fue que el Grillo lo lastimó tanto. El Omarcito G me dijo que después que nos fuimos los otros chicos se quedó un rato más con el Grillo y volvieron a jugar a las preguntas. Que el perdió muchas veces y que el Grillo le pincelaba el culito con la chota y que de a poquito algo le entró pero que le dolió y se lo dijo al entrenador… -Grillo, acá no juguemos más porque puede venir alguno a bañarse y nos van a ver… -Bueno O. Vení vayamos a los vestuarios a guardar todo y nos vamos. Una vez que guardaron todo el grillo le dijo que jugaran un ratito mas y que se irían. El Omarcito G aceptó y jugaron. Él perdió y el Grillo lo puso en cuatro sobre una banqueta y le pincelo de nuevo pero ahora le puso vaselina y le metió un dedo en el culito. Como le dolió le dijo que nada mas… -Mira, lo juguemos de otra manera. Si perdés, me la tenes que soplar. No era muy difícil el Omarcito G, además el entrenador era un hombre lindo, bien peludo, de ojos grandes, y muy simpático. Volvió a perder y sentado en la banqueta en vez de soplar terminó chupándole la chota al Grillo. Dice que le gustó y que siguió sin que él se lo pida hasta que el hombre le acabó en la boca y se lo hizo tragar. Esperaron un rato y el Grillo le dijo que si no quería que les cuente a los demás que se la había chupado y tomado la leche que se dejara pincelar el potito. Una vez que aceptó lo puso boca abajo y con mucha vaselina se la dejo ir de golpe. El Omarcito G frunció el upite y el Grillo, que de paso portaba una buena chota, se la empujó a la fuerza y lo lastimó. -Omarcito ¿Te gustó chuparle la chota al Grillo? -Sí. No digas nada pero me gustó tomar la leche - ¿Te la vas a dejar poner en el culito? Esa primera tarde nos quedamos en la esquina el Bolita y yo. Ya comenzaba a hacerse noche y el Bolita me dijo… -Tengo unas ganas de hacerme la paja… Me voy a mi casa. Ah estoy solo hasta el sábado. No hay nadie… ¿Queres venir? -Dale… Nos fuimos caminando hasta la casa del Bolita y entramos a su pieza. Era verdad que quería hacerse la paja porque tan pronto entró se desnudó entero y se tiró en la cama y comenzó a tocarse. Al verlo recordé que el Bolita le decían así porque a pesar de su estatura ya tenia 18 años y la pija tan grande como mi hermano. Era bien peludo. tenia unos centímetros mas de estatura que yo, y la forma del cuerpo de un hombre en chiquito. Sentí ganas de tocarsela… -¿Querés que juguemos una luchita Chochi?. -Dale… -Sacate la ropa y vení… Mientras me desnudaba vi que se le había parado y estaba en todo su esplendor. Vista desde mi posición se veía que en el tronco era bien gruesa y tenia venas bien gruesas y visibles. Le mediria como 18 y era bien cabezona. Me desnudé y me subí a la cama y comenzamos. Al ratito ya me tenía boca abajo y con su pija dura puerteandome en el upite. Me quise resistir cuando sentí que la cabeza me entraba…. -No, Bolita, no -Ya entró Chochi. aflojate y no te va a doler. -No,no – me hacia el dificil. -Nadie se va a enterar Chochi. Yo no voy a decir nada te lo prometo. Yo me resistía pero ya no habia retorno. Estaba hasta los pelos La habitación del Bolita tenía una cama amplia una mesita de noche, una mesa escritorio, una silla y un ropero enorme de cuatro puertas que tenía en cada una un espejo a todo lo largo y ancho. Recuerdo que haciéndome el difícil giré mi cabeza y me encontré a mi mismo, mi cara, saliendo de abajo del Bolita. Esa visión me produjo un shock. Sobre mí, que estaba con las piernas separadas, estaba el peludo cuerpo del Bolita. Era chiquito de estatura pero su cuerpo tenía las formas de un hombre. Muslos bien formados, nalguitas pequeñas y muy peludas, torso bien armado por la gimnasia, pelos en la espalda. Habia metido sus brazos por debajo de mis axilas y con sus manos me tomaba de los hombros. Clavaba la punta de sus pies en la cama y bombeaba como los conejos, muy rápido y sin parar. Cuando sentía que llegaba su orgasmo se quedaba quieto hasta calmarse y volvía a empezar. A pesar de la velocidad del bombeo, no hacia daño y provocaba unas sensaciones placenteras incomparables. Cuando notó que me relajé y aflojé mi cuerpo, dijo… -Así, chiquito. Dame bien el potito. Paramelo, Chochi, ponelo bien paradito… -Bolita no vayas a decir nada sino mi viejo me mata… -No papá. Nadie sabrá de esto Chochi… Me quedé con la cabeza vuelta hacia los espejos mirando el trabajo del Bolita sin decirle nada. No sé cuánto tiempo estuvimos ahí pero cuando terminó dentro mío sentí cada chorro de su leche entrando. Además me gustó ver como apretaba sus nalgas mientras acababa. Cada día de esa semana, cada siesta, busqué alguna excusa para quedarme con el Bolita para que al final me invitara a ir a su casa, donde siempre me proponía… -¿Jugamos una luchita?. Y yo siempre aceptaba. Como al tercer día de luchas y cuando ya me tenía boca abajo y con su pene metido en mi culito le dije… -Bolita… -Que papá?. -Mirá tu ropero… -Guau… ¿Te gusta mirar?. -Si… -¿Querés ver como te entra en el culito? -Dale… Desde ese día, cada vez que pude, me gustó mirarme en un espejo… Hace poco tiempo volví al barrio querido. Está cambiado y algunos de los muchachos ya no están. Se fueron. Me encontré con el Bolita. Se casó, tiene muchos hijos, nietos y un bisnieto. Le pregunté del ropero y sonriéndose me dijo… -Lo conservo hermano. Guarda lindos recuerdos. Volviendo al barrio, cuando pasó aquella semana y ya no se pudo volver a la casa del Bolita, una siesta me fui a buscar al Omarcito A, el hijo del policía, al conventillo (en algunos países le llaman “vecindad”). Me extrañaba no verlo. El portón estaba cerrado y en la pieza del tío, Mariano A, el chofer del colectivo, no había nadie. Solo estaba abierta la puerta del taller del zapatero, don Manuel A, también tío del Omarcito. Me quedé en la vereda esperando porque dentro don Manuel hablaba con alguien… -¿Y ahora que vas a hacer? – decía don Manuel – ¿Te vas a La Rioja?… -No. Solo tengo dos días de franco. Si por mi fuera me iría. Tengo los huevos llenos. Hace 8 días que la negra se ha ido y no la puse una sola vez… Tengo leche como para hacer quesillos… -Dale trabajo a la mano… Yo estoy igual que vos, sin hacer nada… -Mirá, de última… Ya veremos. Por lo pronto le voy a dar una paliza a la cama, estoy cansado. Me doy una lavada y a dormir un siestón… Nos vemos. -Bueno… Cuando sonó el golpeteo del martillo sobre algún zapato, entré… -Hola don Manuel… -Eh, Chochi ¿Cómo andas?. -Bien… Estoy buscando al Omarcito… -No está el Omarcito. Vuelve el lunes, creo. –me miro como pensando algo – ¿Andas buscando alguna cosita, Chochi? – tocándose el paquete. Asentí con un movimiento de cabeza. Bajando la voz me dijo… -Mirá Chochi. Ya yo no puedo tengo que entregar unos trabajos hoy pero si vos querés andá hasta la pieza del Omarcito y sin que ningún vecino te escuche decile al padre que digo yo que si en vez de tirar los quesillos no quiere dártelos a vos, que vos te los comés. Pasá… Entre al patio del conventillo, no había nadie. Encontré que el padre del Omarcito A salía del baño tapándose con una toalla pequeña y todo mojado. Entró a su pieza. En la puerta había una cortina de tela tapando la entrada… -Don Omar – llamé – Soy el Chochi y me manda don Manuel… -Veni, pasá que estoy todo mojado. Entrá… Entré. Parado frente a mí, tapándose el bajo vientre con la toallita, estaba el hombre. A diferencia de Manuel o Mariano, este tenía el cuerpo mas trabajado. Piel bastante clara. El pecho, la panza y las piernas cubiertos de abundante pelo… -¿Qué pasa, Chochi?. -Don Omar, dice don Manuel que si usted quiere, en vez de tirar los quesillos me los dé a mí que yo me los como… -¿Qué? No me digas…- al decir esto se le soltó la toalla de una de sus manos y descubrió sus genitales, casi iguales que los de don Manuel – ¿Te gusta comerte esto? – me dijo tocando su pene… -Sí… -A ver… Vení, mostrame… Me acerqué hasta él y tendiendo mi mano tome el grueso y largo miembro y lo llevé a mi boca. Antes de que siquiera lo besara, ya estaba duro y palpitante. Parados en el medio de la pieza lo felé a lo largo y ancho, besé sus grandes huevos. El me dejaba hacer sin obligarme a nada… -¿Me vas a dar el upite? ¿La querés por el culito?. -Despacito… -Pero hasta los huevos… Con suavidad, aún cuando por el grosor limitaba la copula, el hombre me fue penetrando acostados en su cama. Cuando estuve bien receptivo, comenzó a menearse dándome y dándose placer. Siempre se ha dicho que los riojanos saben hacer el culito, que sienten placer de culear y lo hacen muy bien. Yo lo confirmo. Cuando eyaculó, no me la sacó sino que esperó un tiempo manteniendo “la mocha” durita y a los minutos reinicio su meneo y volvió a acabarme bien adentro. Cuando me la sacó se lavó bien mientras yo me vestí y fui al baño. Volví limpio. Él estaba acostado, desnudo y fumando… -¿Te gustó? -Sí… -¿Te dolió?. -Un poco… Me deja que le de besitos?. -Sí. Chupala si querés… Así lo hice. Lo chupé hasta que el me avisó para que la sacara de mi boca y yo le hice un gesto de que no… -¿Querés la lechita?. Asentí y el hombre me dio la vida… Cuando se durmió, Salí de la pieza y me fui al taller… -Comiste, Chochi?. -Sí don Manuel… -Mañana vení en la mañana, si querés… -Bueno… Chau -Chau Camino de mi casa me encontré con el Payito… -Eh, Chochi, te andaba buscando… -¿Para que?. -Veni, vamos a la canchita… La canchita era un terreno baldío que utilizábamos como cancha de futbol. Llegamos y el Payito me dijo… -¿Chochi lo conocés al Felipe?. -¿Al carnicero?. -Ahá… -Sí. ¿Qué pasa?. -Me dijo que si quería ayudarlo a limpiar la carnicería que me iba a pagar y yo le dije que sí, que bueno… -¿Y fuiste?. -Sí… Cuando terminamos quedamos sucios de grasa y nos fuimos a bañar… Se desnudó y se metió a la ducha conmigo… Mamita mía… -¿Qué pasó? -Tiene una chota grandísima… Me la hizo tocar y… -¿Y…?. -Se la chupé y como no me entraba en el potito me acabó en la boca ¡Qué asco!. “¡Que tonto!” pensé yo… -Me dijo que si quiero ir a trabajar y yo le dije si podía ir con vos y me dijo que sí ¿Querés venir?

Autor: alejandrogusta Categoría: Confesiones

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NARCOSXXX

LOS MUCHACHOS DE MI BARRIO

2021-02-14


LOS MUCHACHOS DE MI BARRIO Relato Corría la década de los años 50. Mi edad era de 7 u 8 años, más o menos. Tenía hermanos mayores que yo en más de 10 años y ellos tenían amigos de su misma edad. Siempre andábamos mezclados y por eso fui conociendo las “cosas de grandes”. En este grupo heterogéneo en cuanto a edades había un chico mayor que yo. Tendría entre 10 y 12 años. Le decían Tato. Nuestras correrías se producían en las horas de la siesta que en mi pueblo son sagradas. Siempre el mismo grupo: el Bolita que tenía 14 años pero era tan menudito que parecía más un chico de 8 o 9 años y se diferenciaba porque calzaba un armatoste como el de los más grandes, Jacinto Q y Pancho Q que tenían el mismo apellido pero que no eran parientes y sus edades frisaban los 18 o 19 años, el Cazuela que andaba por los 20, el Tuerto Julio de la misma edad, el Tato M cuya edad ya dije y más chicos entre los que me encontraba yo, el Payito, el Curita, el Planeta, Omarcito G y Omarcito A y otros muchos más. La gomera u honda, era nuestra arma más potente y poderosa con la que no había vidrio de ventanas o farolas que se resistieran. Había quienes tenían una puntería inigualable con ella. El grupo de los cinco más grandes se separaba de nosotros y nos mandaban a jugar a cualquier cosa. A mí me llamaba la atención que incluían en el grupo de ellos al Tato M. Siempre lo llamaban con un gesto que disimulaban y se iban a bañar al canal del Valle Escondido, al de la calle Piedras o a la laguna que había en la finca de los Fernández muy metida hacia dentro de la finca a casi quinientos metros de la calle más cercana y rodeada de sauces llorones, higueras, olivos y parrales que daban privacidad a los bañistas. Casi siempre eran el Jacinto, el Pancho y el Bolita porque el Cazuela y el Tuerto trabajaban y solo aparecían en la siesta del día sábado y el día domingo. El Pancho salía cada día con su cajón de lustrabotas por lo que siempre estaba a la hora de la siesta mientras que el Jacinto laburaba con el padre repartiendo soda en sifones en un carro de cuatro ruedas tirado por un caballo y estaba también a la siesta con el grupo. En tanto que el Bolita trabajaba en una verdulería por la mañana. En una de esas siestas me encontraba yo, el Payito, EL Tato M. y el Jacinto Q. esperando que llegasen los otros. Como demoraban mucho y al parecer el Jacinto Q. tenía apuro dijo… -Chochi (así me decían a mi) vos con el payito espérenlo al Pancho Q. que yo y el Tato M. nos vamos primero para buscar las brevas y vénganse con él… Yo era muy pibe pero no era tan caído del catre (no era bobo) así es que le dije que sí y los miramos marcharse hacia la finca de los Fernández. Con el Payito esperamos un buen rato hasta que pasó el Pancho junto con el padre y dijo que se iban a hacer un trabajo. Entonces nos fuimos detrás del Jacinto y del Tato. Llegamos hasta la finca y nos metimos por un caminito trazado por nosotros para llegar a la laguna. La laguna no era otra cosa que un pozo rodeado de montones de tierra, pastos y arbustos y árboles frutales y de los otros hacia donde desviábamos el agua de riego para bañarnos en verano. Era bastante grande en diámetro y profundidad. En silencio buscamos alrededor a los otros dos y no los veíamos hasta que escuchamos que el Tato lloraba entre unos matorrales donde jugábamos a las escondidas. -No Jacinto, me duele mucho… (sollozos) No tonto ayyy… – Ya está, ya entró. No lo frunzas para que no te duela. Ya termino, aguantá un poquito… – No, nada más aaayyyyy… -Ya acabo, aguantá un poquito que te va a entrar toda la verga. Ahí está. Hasta los huevos Tato… -Ayyyy mamita… El Payito estaba asustado pero seguimos avanzando hasta llegar donde estaban. No nos habían escuchado. El Tato estaba boca abajo y el Jacinto montado sobre él se meneaba haciendo los movimientos clásicos. Los dos desnudos. Las piernas del más chico estaban bien separadas y entre ellas metido el Jacinto. Tenía las nalgas bien peludas y blancas. Cuando hablé se quedaron en la misma posición… -Eh, Jacinto ¿qué están haciendo?... El Jacinto se quedó quieto y el Tato dejó de llorar… -Nada estamos jugando a la lucha y al Tato no le gusta perder, por eso se queja… -Pero están desnudos los dos… -Y bueno, es que nos bañamos primero… ¿Se van a bañar ustedes?. El Jacinto quería distraernos de cualquier manera… -Jacinto tenés el poto re peludo – le dijo el Payito… -Oh, mirá se le ve el agujerito bien peludo en el medio de la rayita –dije yo Apremiado por lo que decíamos el Jacinto giró sobre sí mismo y al separarse del Tato se escuchó un sonido que a mi me pareció como del destape de una botella de sidra ¡Plop!, la verga morcillona, babosa y sucia se golpeo contra su muslo y se quedó tendido mostrando su pedazo baboso y sucio. Junto al sonido -¡Plop! -¡Ayyy! – dijo el Tato que se levanto y corrió a meterse entre los pastos y al momento se le escuchaba evacuar con mucho ruido… -Oh! Mirá que pedazo de chota que tiene el Jacinto – dijo el Payito dirigiéndose a mi… -Já! La tiene recontra peluda y gruesa, jajaja… El Jacinto se incorporó, quedándose sentado en el pasto y nos miraba enojado… -El que diga algo de esto y cuente que estábamos jugando a la lucha con el Tato, lo voy a hacer re cagar y no se va a juntar nunca más con nosotros… -A la lucha dice… -comento el Payito… -Siii, se lo estaba culeando al Tato… Mirá, tiene la chota sucia de caca… -dije yo… -Si dicen algo, el Pancho y los otros se van a enojar y no los van a dejar que vengan con nosotros… -dijo Jacinto -Está bien. No vamos a decir nada, pero vos te lo estabas culeando al Tato ¿O no?. -Y bueno, sí. Al Tato le gusta… -¿Vos te lo culeaste antes? –preguntó el Payito… -No. Esta es la primera vez…Le rompí el upite- dijo Jacinto -¡Oh! Sabés cuando se la ponga el Pancho. - Yo se la he visto parada y la tiene más grandota que vos y le sale leche como un surtidor…-dije yo. Eso lo sabía porque el Pancho era mi hermano y yo lo había visto hacerse la paja hasta acabar y tenía un miembro bien grande, gordo, largo y con una cabeza grande. Los huevos se correspondían y escupía leche en cantidad. – Oh, le va a dejar el poto abierto ¿Cierto Jacinto? -Es seguro. El Pancho no se la pudo meter porque la tiene muy cabezona pero ahora que se lo rompí, le va a dejar el upite como una flor. Ustedes no tienen que decir nada porque el que cuenta lo que ve, es porque anda buscando que le rompan el upite… Lo último que dijo me quedó rondando en la cabeza. Lo demás era cierto. Mi hermano tenía, para mí, la más hermosa chota que pudiera haber sobre la tierra. Pasaron los días y una siesta en que jugábamos con el Payito subidos a un árbol, vimos cuando el Pancho y el Jacinto se iban con el Tato hacia la laguna. -Oh, mira Cho, se lo llevan al Tato para la laguna – dijo el Payito -Seguro que se lo llevan para culearlo los dos… -¿Los sigamos para ver qué hacen?. -No. Si el Pancho me ve, me va a cagar a patadas… -Vayamos al escondite y los espiamos ¿Quieres?. El Payito insistió tanto que al final los seguimos. Nos metimos entre los matorrales y sin hacer ruido llegamos hasta un lugar en que los podíamos espiar sin que ellos nos vieran. La imagen me quedó grabada en la memoria. El Pancho estaba desnudo, recostado en un montículo de tierra. Las piernas abiertas y metido entre las piernas peludas, estaba el Tato que tenia la enorme cabeza del miembro de mi hermano en la boca y lo chupaba. Como estaba boca abajo el Jacinto lo montaba y se meneaba sobre él penetrándolo por el culito. Ninguno hablaba. Hasta que cambiaron de posición. El Jacinto lo puso a chupar el pene baboso y el Pancho se apresto a montarlo. Tenía la verga apuntando al cielo, gruesa, larga y cabezona. Se escupió la mano para untarse el miembro y luego como, ya tendido sobre el Tato guiaba el enorme pedazo para meterlo en el culito del Tato. Su espalda a la altura de los omoplatos cubierta de pelos. También sus nalgas pequeñas y sus piernas. Levanto el trasero para guiar con su mano la verga y ponerla en la roseta del upite del Tato. Cuando lo logró, los ojos del Tato se abrieron como platos y grito… -AAAAAyyyyy, NO PANCHITO, DESPACITO AAAAYYYYYY ME DUELE, ME HAGO CACA PANCHITO NNNNOOOOOOO NNNNAAAAADAAA MMMMAAAASSSSS… El Jacinto le puso el pene en la boca y lo silenció mientras el Pancho se quedaba quieto sobre él. El Tato trataba de safar de su posición y al pujar haciendo fuerza permitía que el miembro entrara más en su recto Un rato después Pancho entró a menearse y fue de a poco aumentando el ritmo hasta que apretando sus glúteos empujó su pelvis para acabarle bien adentro. Después los vimos separarse para meterse a la laguna. Esperamos un tiempo y salimos de nuestro escondrijo y aparecimos en la laguna y tras desnudarnos nos metimos al agua. -¿Recién llegan ustedes? – preguntó Jacinto -Sí – contestamos a dúo… Con el Payito nos miramos sin decir nada. Como todos estábamos desnudos podíamos ver los genitales de los dos más grandes que se veían morcillones. Recuerdo que pensé ¿Qué sentirá el Tato cuando le meten por el poto semejantes pedazos? Lo miraba jugar con los dos y me pareció que estaba contento. Tenía como amantes a los dos muchachos más deseados por las chicas de la zona. Con el tiempo el Tato se pegó mas al Pancho y hasta algunas noches se quedaba a dormir en mi casa. Claro, siempre se acostaba con el Pancho. Todo cambió cuando los dos más grandes se pusieron de novios y ya no necesitaron el poto del Tato. Entonces entró a tallar el Bolita que calzaba un miembro grande como el del Pancho pero tenía la misma estatura que el Tato. Antes de que se produjera eso, hubo toda una etapa de transición. Entre los más chicos (El Payito, el Omarcito G, el Omarcito A y yo) se inició un proceso lógico que tuvo como base la curiosidad. Lo habíamos visto al Tato chuparles las matracas al Jacinto y al Pancho y cómo estos se las metieron por el culin hasta el moño y que a pesar de llorar las primeras veces después andaba detrás de ellos para que le dieran más de lo mismo. Cuando estaba solo me dominaba este tema por sobre todas las cosas. Hasta llegar a imaginarme con la pichula del Jacinto en mi boca. Un día el Payito no apareció y me encontré con el Omarcito A que era hijo de un policía y nos fuimos a la laguna de los gringos Fernández. De casualidad nos encontramos en un escondite con el Planeta que era un poco más grande que el Tato y nos hizo señas de silencio, que no hiciéramos ruido. Cuando llegamos al lugar y miramos hacia donde el nos señalaba vimos al Jacinto desnudo sentado sobre el pasto, con la espalda apoyada a un árbol, las piernas separadas y metido entre las peludas piernas al Omarcito G, también desnudo, boca abajo, chupándole el pedazote. -Con los dientes no, con la lengua y los labios – le decía el Jacinto al chico al que le faltaban manos para tocar y acariciar. Cuando el Omarcito se cansó de mamar, el Jacinto lo montó y comenzó a jugar con su miembro entre las nalgas del chico hasta que embocó el upite y le metió un poco. El Omarcito gritó pero ya era tarde. Era sabido que si uno se dejaba, una vez que entraba la cabecita ya no había vuelta atrás. -A ti no mas… A ti no mas – gritaba el Omarcito G. el decía o quería decir “hasta ahí no más” El Jacinto se quedó quieto un rato y le decía algo que no podíamos escuchar. De vez en cuando hacia algún movimiento y era visible que le separaba cada vez un poco más las piernas hasta que comenzó a menearse despacito y a meter un poco más cada vez. El Omarcito gemía como un animalito hasta que el hombre se agitó y empujó el poto hacia adelante. Había acabado. -Ay, me hago caca, dale, dejame. El Jacinto se bajó y el potito desvirgado hizo como ¡plop! Y el Omarcito G se metió entre los yuyos a evacuar y se le escuchaba el ruido de los gases y el semen. Mientras el Omarcito G estaba entre los yuyos el Jacinto se metió desnudo a la laguna y nosotros hicimos un recorrido para llegar por otro lado así no se daban por descubiertos. En ese recorrido nos encontramos al Bolita que salió de otro escondite y se hizo un gesto con el Planeta que solo yo vi pero me quedé sin decir nada. Después los escuché decirse entre ellos -Que ocote, loco- dijo el Planeta -¿Viste? Ayer se culió al Payito y hoy al Omarcito- contestó el Bolita Esa información me estalló en la cabeza. No sé qué sentí. Como un poquito de envidia. Porque tanto el Jacinto como el Pancho eran la facha misma, mucho más cuando estaban desnudos. Pero yo no podía siquiera pensar en que mi hermano me dejara tocarlo aunque más no sea. -Pero bueno, no hay mal que por bien no venga ¿No?. -¿Por? -Ahora vamos a poder culiar nosotros- dijo el Planeta -Yo vengo culiando con el Tatito hace rato. Vos ¿no?- preguntó el Bolita -Conmigo se dejó una sola vez. Al Tato le gustan las chotas grandes. No quiere la mía -Yo quiero seguir culiandome al Tato porque se la puedo meter hasta los pelitos. Además la chupa como los dioses y se toma la leche huevon… -A mi recién me están saliendo los pelos y tengo poquita leche… -Ya te va a salir más ¿Cuántos años tenes?. -13 -Ves. Tené paciencia y culiate por ahora a estos dos… Me quedé sentado en un bordo de tierra. Pensaba en lo que dijeron. El Bolita tenia la pichula tan grande como el Jacinto y al Planeta le estaban saliendo unos pocos pelitos y tenía una pichula gordita y larga. Llamaba la tención que se le corría el pellejito fácilmente y dejaba descubierta una cabecita con forma de chota de grande como la del Pancho. -Eh, Chochi. Veni a bañarte. -Ya voy- contesté Al rato apareció el Omarcito G. Estaba vestido. Sin decir nada se fue despacito. Parece que le dolía el potito. Pasaron varios días. Una tarde, a la hora de la siesta, estaba aburrido y como no veía a nadie me fui a la laguna. Allí estaba bañándose, desnudo como lo hacíamos siempre, el Planeta. Estaba solo. -Eh, Chochi, vení metete que está buenísimo. Jugamos en el agua durante un largo rato y luego nos salimos y nos tendimos en el pasto. Cuando el Planeta no me miraba yo le miraba la pichula. Tenía más pelitos y como que los huevitos le colgaban un poco más. -Chochi, jugamos unas luchitas? -Dale ¿Qué apostamos? -Lo de siempre ¿Querés? -Bueno. Dale Lo de siempre era que el que se rendía se dejaba apoyar por la cola el pito del vencedor. Comenzamos a luchar y el primero en ganar… Fui yo. El Planeta se tendió boca abajo y yo lo monté. Volvimos a luchar y esta vez perdí yo porque de verdad me ganó. Me tendí boca abajo y separé las piernas. El Planeta me montó y me pinceló la rayita y sentí como que me mojaba el upite. Se tendió sobre mí y al sentir su piel sobre mi piel me relajé. La cabecita húmeda de su pichula estaba ubicada en mi upite. Yo levanté un poco mis nalgas y él hizo apenas presión y se me fue para adentro. No sentí dolor. Le mediría al Planeta unos doce centímetros. No dejó de empujar hasta meterla toda. No dijimos nada. Se entró a menear casi sin separar su pubis de mis nalgas hasta que se estremeció y me acabó adentro. Se salió de mi y no nos dijimos nada. Nos que damos callados un rato. Yo vi que a él no se le bajaba. Estaba duro. -Juguemos otra luchita ¿Querés?- me propuso. -Dale. Bueno. Volvimos a luchar y me ganó otra vez. Entonces el Planeta fue y trajo las ropas de los dos y me dijo vení Cho. Vamos allá, al escondite. Lo seguí Me tendí boca abajo y él me montó. Me pinceló la rayita y se puso saliva. Me penetró despacito y hasta la base. Me entró a bombear suave y esta vez duró mucho más. Me gustaba como lo hacia y lo que yo sentía. En un momento comenzó a agitarse -Huy Cho, que rico culito que tenes. Tiene que ser para mi nada más. No se lo prestes a nadie Cho. Sooooolllooooo paaarrrraaa mmmiiiiiiiiii… Sin que me lo pidiera y sin saber por qué, separé mis nalgas con mis manos para que el entrara más. Se convulsionó y luego se quedó tendido sobre mi. -No digas nada de esto Cho. Es un secreto de los dos ¿Sabes?. Por todo ese verano cada vez que podíamos nos desaparecíamos para tener nuestra historia. Ninguno se dio cuenta y solo la llegada del ciclo escolar y el frío después nos separaron un poco. Pero hasta allí lo hicimos cuantas veces pudimos. Casi a diario. Para las vacaciones de invierno (dos semanas) un tío, hermano de mi papá que era camionero, me invitó a que lo acompañe en un viaje al sur por casi esas dos semanas. Me entusiasmé y mi tío le pidió permiso a mi papá que me dejo ir. Las vacaciones comenzaban el 10 del mes pero el último día de clase fue el dia 7 así que esa noche partimos en un camión doble cabina como se decía entonces y que tenía una sola cucheta. Adentro del camión era cómodo para los dos. El dia sábado 8 casi noche ya, estábamos en un pueblito y habíamos bajado a atar unas sogas que se aflojaron de las carpas o lonas que cubrían la carga. Como si nada se desató una tormenta fenomenal que nos empapó de pies a cabeza. Hacía frío, mucho frío. Estábamos en invierno. Nos metimos en el camión y mi tío lo estacionó a un costado de la ruta y me dijo apremiándome… -Chochi sacate la ropa, toda la ropa y metete a la cucheta, dale. Así lo hice y el estrujó mi ropa y la tendió sobre el torpedo. Después se desnudó él e hizo lo mismo, tras lo cual se metió conmigo en la cucheta (cama del camión). La cama era estrecha y nos pusimos de costado. Sin querer quedamos de cucharita. Mi tío era robusto sin ser gordo, musculoso. Tenía 38 años por entonces y era soltero aunque tenía novia. Era muy peludo. Sobre mi desnudez sentí sus pelos y su piel. El indio se me había despertado. Con unos pocos movimientos acomodé mi cuerpo al suyo y mi cola se apoyó sobre su sexo. Él no dijo nada ni tampoco se alejó de mi. Me acuerdo que él tomó una petaquita que llevaba y de ella bebió un trago y me invitó. Yo tome un poco y tosí. Él se rió. -Un traguito de anís. Es para calentar el cuerpo. A mi se me calentó la cabeza y cada vez que podía movía mi cola sobre su miembro. -Tranqui Cho, que me vas a despertar al amigo y ese cuando se enoja hay que hacerle mimitos para que se calme- dijo -¿Qué amigo Tito?. -¿No sabés cuál amigo?. -No tío Tito…¿Cuál?. -La chota tontin, si moves mas el culito me la vas a hacer parar ¿Y que hacemos? -La hacemos dormir… -¿Sos capaz?. -Claro tío… -¿Con la boca o con el upite?. No invento nada. Esto ocurrió así… Hace un montón de tiempo. Desde el momento en que lo vi desnudarse sentí que mi cuerpo reclamó atención. Lo miré mientras colgaba la ropa en el lugar que fuese posible. En mi memoria están guardados cada detalle de ese cuerpo adulto. Formado por el trabajo de cada día. Piernas fuertes y musculosas, nalgas, piernas y espalda cubiertas de un manto de pelos negros que cubrían también el frente. De entre el bosque tupido que cubría su pelvis emergía un pene blanco bastante gordo y larguito y un par de bolas bien gordas que se balanceaban con los movimientos de mi tío. Me llamó la atención la cabeza del miembro, muy parecida a la cabeza de un bull dog. Mi tío Tito se dio cuenta que lo miraba en detalle y se cubrió con la mano. Después se metió en la cama. Mirada a la distancia comprendo las sensaciones y emociones que sentía a esa edad, casi 9 años y la experiencia vivida con el Planeta (A quien volví a ver hace poco. Cómo pasa el tiempo) que me penetraba casi a diario. Claro que el pedazote que sentía sobre mis nalgas era como cuatro veces más grande. Creo que eso permitió, al provocar mi excitación, la primera parte de la penetración en mi upite de la bestia que tenía mi tío. -Y ¿Qué hacemos? Sentí que el miembro duro y resbaloso se deslizaba por la rayita de mi culito separando las nalgas y mojando todo a su paso. Una corriente eléctrica me sacudió el cuerpo. -¿Con la boquita o con el upite? La enorme cabezota se ubicó en la entrada. -¿Te gusta chuparla Cho? Asenti con un gesto mientras levantaba un poco la cola. Mi tío presionaba suavemente y yo pujé -¿Te tomás la lechita Chochi? -AAAAAyyyyyyy… -Quietito, quietito. Ya pasa. Aguantá un poquito -Ay tío. Me duele mucho. Saquemela… -Tranquilo Chochi. Ya está… La enorme cabeza había entrado en mi culito y me dolía una enormidad. En mi desconocimiento yo pujaba para sacarla de mi culito y lo que lograba era que entrara más. Sentía una enorme presión en mi ano, en la panza. Sentía que me defecaba. Al meter la cabeza y dolerme tendí a darme vuelta, boca abajo, pero mi tío también y lo tenía casi encima de mí por lo que no podía safarme. -Ya está bicho. Ya te entró por el upite la chotita de tu tío. Pensá que hermoso pedazo de chota te estás comiendo Chochi. El tío Tito te la va a dar toda por el potito mi amor. Te voy a llenar de leche cosita. No empujó más pero sí se dedico a acariciarme la cola con una mano y con la otra me buscó y apretaba las tetinas y un poco doblado me besaba. Me di cuenta que en mi afán de quitármelo de encima una de mis manos estaba aferrada a una de sus nalgas peludas y la acaricié. -Así, mamita. Deje que el tío se lo va a culiar como nadie. Tranquilito y no apriete el upite así no le duele y puede comerse todo lo que le doy. Poco a poco sentí que el dolor inicial desaparecia -¿Estas bien Chochi? -Sí -Si te la aguantás bien, tenés chota segura para todo el viaje. Por el culito y por la boquita ¿Te gusta chupar? -Nunca chupé tío Era verdad. Con el Planeta solo hubo penetración. Nunca insinuó que le chupara. -Yo te voy a enseñar. Acá tenés una buena chota para aprender a mamar. Te voy a enseñar a que me chupes los huevos y a tomarte la lechita Cuando notó que me había relajado comenzó a menearse despacito. No sé por qué pero en ese momento recordé a mi hermano Pancho meneándose sobre el Tato y la imagen de su cola peluda levantándose y hundiéndose rítmicamente sobre el Tato me excitaron tanto que no me di cuenta en qué momento mi tío había empujado todo su miembro en mi cola. Me percaté cuando comenzó a eyacular y pegaba su pelvis en mis nalgas y las pulsaciones del grueso miembro me hicieron gritar. Despues se quedó quieto sobre mi hasta que el pedazo salió de mi cola. Como ya no llovía bajamos desnudos a lavarnos. Estábamos en medio del campo. Sin demorarnos mucho por el frío volvimos al camión. Una vez pasada la excitación, sentí que el culito me ardía y me dolía cuando apretaba un poquito. Estábamos desnudos en la cucheta. Mi tío me agarró una mano y la guió hasta su pelvis y me hizo tomar su miembro. Lo acaricié y entonces me tomó de los hombros y me llevó hasta sus genitales para comenzar una clase magistral. Al final, como me dolía mucho el culito y no quise dejarme, me acabó en la boca y pude saborear su espesa y tibia leche. Durante todo el viaje se suscitaron situaciones parecidas que no describo para no aburrir. A las dos semanas volvimos y terminadas las vacaciones reinicie mi actividad. Era invierno y no hubo mucho contacto con los muchachos. Una noche de sábado mis padres tuvieron que ir a casa de unos familiares y me dejaron a cargo de mi hermano Pancho que se había peleado con su novia. Además estaba un poco resfriado y se metió en su cama. Me di cuenta que se estaba acariciando y le dije -Tengo sueño. Dejame acostar con vos. No se negó pero dejó de jugar con su pedazo y me hizo lugar junto a él. Rapidamente me desnudé hasta quedar en calzoncillos y me metí junto a él. Apagó la luz del velador y yo me acomodé dándole la espalda quedando en posición de cucharita. Sentía en mis nalgas el calorcito de los genitales mas deseados por mi. Cada tanto me movía y acomodaba mi cola sobre la zona crítica hasta que sentí que el miembro reaccionaba a mis “caricias” y se ponía duro. No me decidia a dar el paso siguiente. Estaba convencido que si lo tocaba se enojaría. Pero desde que apagó la luz no había dicho nada. Muy lentamente bajé mi mano hasta el miembro duro y lo acaricé por sobre el calzoncillo. El silencio de mi hermano me dio libertad para seguir y lo saqué de su encierro. Lo toqué a lo largo y ancho. Sentí que la cabecita estaba muy humeda y viscosa. Decidido me baje mi calzoncillo y me lo quité. Después oriente la cabecita hasta la entrada de mi ano y la apoyé. Bastó un poquito de presión para lograr que entrara. Me dolió bastante porque mi hermano la tenia mas grande que mi tio pero no me detuve hasta que sentí los pelos de su pubis pegados a mis nalgas. Mi hermano se había quitado antes sus calzoncillos y entonces podía sentir sobre mis glúteos el contacto de su piel y de sus pelos. Metí una de mis manos entre su pelvis y mis nalgas y acaricié el tronco de su miembro y sus gordas bolas, lo único que estaba fuera. El pene tan deseado por mí al fin estaba dentro mío. Sin decirme nada, solo guiándome con su cuerpo, fue poniéndome boca abajo y separando mis piernas se montó sobre mí. De la misma manera que lo hacía con el Tato lo estaba haciendo conmigo. No sé cuánto tiempo estuvo montado sobre mí, meneándose y hundiendo su largo miembro en mi upite. Cuando comenzó a eyacular dentro mío se hundió con fuerza inundando mi interior con su semen. Después nos dormimos. La vida siguió su curso normal, sumando ahora mi actividad con mi hermano que se repitió muchas veces, aún cuando se reconcilió con su novia. Llegó la primavera y recomenzó nuestra visita a la laguna, con menos visitantes porque hasta diciembre que terminaran las clases no podíamos juntarnos todos. Yo iba en horario de mañana por lo que me quedaba la tarde para mí. No tenía con quien ir a la laguna y una siesta me salí de casa y me orienté a la esquina en casa de Jacinto. Antes de continuar quiero comentar algo que puede parecer irreal para quien no vivió una experiencia parecida. A partir de la re-inauguración y ampliación que me hiciera en el viaje el tío Tito, me ocurrieron una serie de hechos, experiencias o como quiera llamárseles, con hombre adultos, mayores, que parecía descubrían rápidamente mi condición. Mirando hacia el pasado y recordando un segmento de tiempo hasta que terminé la escuela primaria hago un recuento de lo vivido y debo decir que conocí todos los tamaños, colores y sabores que tenían dueñas. No me costó mucho acumular experiencias. En muchos casos había hombres que no sabían practicar el sexo anal. Las primeras veces ( o sea que he repetido con muchos) se auto imponían restricciones pero una vez que probaban darme por el culín o que yo los felara, ellos eran los que me buscaban con insistencia. Yo siempre, desde esa edad, fui solidario y no le negué a ninguno un grato momento. Cuando llegué a la esquina, sentado sobre el carromato de sodero sin el equino uncido, estaba Jacinto en soledad. -Hola Cho – me dijo -Hola Jacinto ¿Qué hacés?. -Nada. Estoy aburrido y con los huevos llenos. Esperando por si viene alguno de los pendejos… -No van a venir hasta después de la hora de la escuela… -Huy, cierto – bajando la voz dijo- Me parece que voy a tener que hacerme una pajita si no viene el Payito o el Omarcito… -Están en la escuela- Mientras mi cabeza trataba de crear alguna idea para aprovechar el momento. Yo no olvidé el día en que lo descubrimos montando al Tato y el Jacinto dijo que jugaban una luchita… -¿Lo has visto al Tato? Cho… -Sí… -¿Dónde? -Me dijo que iba a ir a la laguna. Me preguntó si quería ir a nadar… El Jacinto se bajó del carro dispuesto a ir a la laguna -Salvado entonces. Nos vemos… -Esperame. Yo le dije que si iba a ir. La cosa es que nos fuimos los dos camino a la laguna. Ya veré, pensaba, qué se me ocurre después. Nos metimos a la finca y caminamos hasta la laguna. No había nadie. -No hay nadie Cho… -Enseguida llegará. Mientras yo me voy a tirar al agua. Hace mucho calor… Con rapidez me desnudé y dejé mi ropa y zapatillas con cuidado, poniendo dedicación en darle la espalda al Jacinto que no dejó pasar por alto el hecho. -Mirá que hermoso culito que tenés Cho. Me hace cosquillitas la cabeza de la chota, jajá Me reí con él que se acariciaba el bulto. -Vení Jacinto. Nos metamos a la laguna y después jugamos unas luchitas ¿Querés?. Sin decir palabras se desnudó con rapidez. Recordemos que en la laguna todos nos bañábamos desnudos. Se le veía bastante morcillón el miembro y me pareció que desde el año anterior como que le había crecido bastante. Jacinto tenía ya 20 años como mi hermano. Nos metimos al agua y después de nadar un largo rato nos salimos para tendernos al sol. -Dale Cho. Juguemos unas luchitas… -¿Qué apostamos?. -Lo de siempre ¿Querés? -Bueno dale… Lo de siempre era dejarse apoyar en la cola el miembro del que vencía. Esta de suyo que el ganador siempre sería el Jacinto, un hombre de 20 años acostumbrado a trabajar con los cajones de soda. Comenzamos a “luchar” y claro está, me ganó. Me tendí boca abajo y con las piernas separadas para pemitirle que me pincele la raya con su pene. Tan pronto se montó sobre mí, sentí que el pene estaba erecto y destilando gotitas. Me pinceló el upite que se mojó con el precum y me dejó la cabeza del pene apoyada en mi ano. -Que culito hermoso que tenés Cho. Suavecito y sin pelitos. Presionó un poco y mi ano se abrió dejando entrar la cabecita. Entonces fingí dolor -¡Ay! Me duele, Jacinto. Me duele mucho. Hice el gesto como de intentar pararme y Jacinto se tendió sobre mi empujando mas de su pene en mi interior y aplastándome para inmovilizarme. -Huy, que rico Chochi. Que hermoso potito guacho. Por favor prestamelo un ratito. Te lo voy a hacer suavecito para no lastimarte y no le voy a contar a nadie. Te lo prometo. Vos tampoco le vayas a contar a nadie. -No. Jacinto el Pancho me va a castigar y le va a decir a mi papá -Por eso no digamos nada. Se buenito Chochi. Hace muchos días que no la meto y tengo los huevos adoloridos de tanta leche. Dejame que te llene el potito… -No. Jacinto. La leche adentro no A todo esto el Jacinto se meneaba como si se le escapara la vida -Estoy muy caliente Chochi. A este culito lo tengo que llenar… Hhhhhuuuuuuuugggggg me viene Chochi tellenoooooo… Su acabada fue en lo mas profundo de mi cuerpo. Nos quedamos en silencio. Despues se lavó en la laguna se vistió y se fue. Antes me dijo -Es un secreto de los dos… Habia sido diferente con el Jacinto. Me levanté del pasto y me tiré a la laguna. Un rato después escucho que alguien pregunta -¿Está buena el agua?. -Sí. Buenísima – El que me preguntaba era uno de los caseros que tenían en la finca. Un gringo grandote. -¿Está como para bañarse? -Sí…- Había pensado en salirme para irme pero me quedé en el agua al ver que el hombre se quitaba la camisa primero y el pantalón y el calzoncillo después y se paró desnudo en el borde. Era imponente, blanco, peludo por todos lados y con un pedazo largo y gordo que se balanceaba sobre un par de bolas rosaditas bastante grandes. Se tocó los genitales y luego se tiró al agua. Yo me salí primero y enseguida él me siguió. Me tendí en el pasto y él se quedo parado tocándose el miembro. Mirado desde abajo se puede apreciar en su plenitud y en todas sus formas. Nos miramos y el hombre me sonrió. Yo no podía quitar mis ojos del cuerpo desnudo y en particular de los genitales del casero. -¿Te gusta lo que ves?. -Sí. Es bonito -Vení. Si te gusta dale un besito… Me arrodillé delante de él y bese el gordo glande y acaricie todo. Trate de meter la cabezota en mi boca… -Mejor vayamos a la casa. Estoy solo ¿Venís?. Bueno Nos vestimos y caminamos por entre los parrales hacia la casa en que vivía el hombre que luego supe se llamaba Rafael. Como ya dije era el cuidador o casero de la finca. Tenía, calculo, unos 35 años y vivía solo en la finca. Había quedado viudo un par de años atrás y no se volvió a casar. La esposa murió al parir un hijo del gringo al que dejó al cuidado de unos familiares. Llegamos a la casa ubicada en medio de la finca, como a 300 metros de la laguna y me hizo pasar a una habitación en la que él dormía. La cama era grande y tenía una ventana bastante alta, como casa de campo. -Desnudate que tengo un rato hasta volver a controlar el riego de los frutales…-dijo mientras se desnudaba. Yo me quité el short, la remerita y las zapatillas y me senté en el borde de la cama. Desnudo se paró frente a mí ofreciéndome su miembro al que traté de meter en mi boca – Chupa despacito, nene Traté de meter la enorme cabezota en mi boca y apenas cabía la mitad. Entonces lo lamí por todos lados. En verdad este fue el pedazo más grande que conocí en ese tiempo. Gordo y cabezón. Bastante largo y con unas bolas rosaditas bien gordas y peludas, muy colgantes. El gringo era bien peludo. -¿Crees que te puede entrar por el potito?. Vi que el flaco te la mandó hasta los huevos… -¿Usted nos vió? -Sí. No te hagas problemas. Soy una tumba… Seguí chupando… Mira mi chota es más grande que la de tu amigo así que vas a tener que aguantarte un poquito. Te va a doler al comienzo pero una vez que entre la cabecita lo demás va y viene. Si te la aguantas vas a poder venir todas las siestas y hacerte la fiestita con mi pija ¿Qué decís?. -¿Me la va a meter despacito?. -Te lo prometo. Despacito pero hasta los huevos… -Huy, no. Toda es muy grandota… -No te asustes. Te voy a ir abriendo el upite de a poco hasta que llegue el día en que te entre hasta los pelos. Todos los días un poquito más… Acostate boca abajo y pone flojito el potito para que mi bicho te entre. Eso así. Ponete la almohada en la pancita para que el culito quede levantadito y abiertito. Así… Que bonito que se ve… ¿Sabes? Nunca me culié un chico pero cuando vi al flaco que te la daba con todo primero me enoje y lo iba a fajar y escuché que vos querías, entonces me quedé a mirar y se me paró la pija. El hombre este se fue muy rápido y entonces pensé que por lo menos me podrías chupar la chota… Mientras hablaba se trepó a la cama. Acarició mi cola y después llevó de su miembro flujo que le brotaba como un manantial y me mojó la rayita y en especial el agujerito de mi culo. Separó mis piernas y metiéndose entre ellas colocó su miembro entre mis nalgas y me cubrió con su cuerpo, sin aplastarme. Luego pincelaba con su miembro duro y enorme toda mi rayita y mi ano. Sentía mi boca seca y que mi corazón latía alocadamente, pero también me sentía muy excitado. Con una de sus manos guió su miembro hasta la puertita de mi potito, apoyó con firmeza e hizo presión hasta que de golpe entró la cabezota y un poquito más. Me dolió pero mordí la sábana y lo soporté… -Qué rico nenito… Entra bien. Estas bien dilatadito, chiquitín. Tranquilo que lo vamos a pasar muy bien. ¿Te duele mucho?. -Un poquito… ¡Ay! No se mueva, espere un poquito… No me la meta a toda, don… -Tranquilo… No tengas miedo que yo te voy a culear de una manera que te va a gustar y no me vas a olvidar en tu vida… Los movimientos de sus caderas eran apenas perceptibles. El rose de su peluda piel en mis nalgas y en mi espalda me transmitían una sensación de placer que nunca había sentido y esto permitió que me relajara y dilatara mi ano. Sentí como se deslizaron hacia adentro de mi cuerpo varios centímetros más de su miembro. Sentí un placer singular mezclado con un poco de dolor… -¡Huy! -Tranquilo. Se fue solito porque yo no empuje ¿Te duele mucho?. -No, don. Me asusté un poco… -Yo te voy a culear despacito. Si te hago doler o querés que te la saque, decimelo… -Bueno…- ¿Cómo iba a querer que me la saque? Sentía las enormes dimensiones del falo del gringo que empezó a menearse y hacerme sentir que me partía en dos, que me subía el estómago hasta mi boca cuando metía y me dejaba vacío cuando sacaba. Además me hacía sentir el roce de sus pelos en mis nalgas y el balanceo de sus enormes bolas deslizantes, suaves y calientes. -Estás muy apretadito para mí y te voy a llenar enseguida… OOOOHHHHHH TE DOY PENDEJITO… ¡QUE HERMOSO CULITO ME DISTE! Aaaauuuuuugggghhhh A mí también me transmitió su gozo y su placer al sentir la violencia de sus pulsaciones al darme su semen. Acabó de una manera interminable y yo lo disfruté. Era tanto su liquido volcándose en mi recto que le pregunté -Don ¿Se está haciendo pis?. -No. Jajajajajá. Siempre acabo así. Mucha leche sale de mis bolas… Recordé que mi tío Tito me había hecho beber su semen y le dije -Oh. Si se la chupo me va a ahogar… -No. Te tragas un poco y te bañas con el resto, jajajaja Sentía su miembro duro todavía dentro mío y pensé que seguiría como mi tío pero dijo… -Que joda, nene. Me gustaría seguir pero debo ir a controlar el riego. Veni mañana, después de comer y seguimos… ¿Te gustó? –preguntó mientras con suavidad sacaba su miembro de mi ano… -Sí -¿Te hice doler mucho? -No -Entonces ¿mañana vas a venir?. -Sí… Nos vestimos y él se fue en bicicleta hacia el sector de los frutales y yo me fui hacia el lado de la laguna. Antes de llegar me metí entre los matorrales bajo de los parrales y evacué litros de semen. Al levantarme miré y ví que era bastante espeso. Despues seguí hasta la laguna. Me quería meter un rato para lavarme un poco. Al llegar vi que había varios bañistas retirándose, entre ellos el Bolita, Jorgito, Omarcito A y Omarcito G y se quedaba en el agua Manuel, el zapatero del barrio que además era el cuñado del Jacinto. Esperé que se alejaran un poco mientras me desnudaba para meterme al agua. Mientras observaba al hombre que nadaba plácidamente. -Hola Manuel… Saludé y me tiré al agua -Hola Chochi ¿Cómo andás? Estuvimos un rato más y nos salimos. Antes nunca lo había visto a Manuel desnudo y me asombré al ver lo que portaba… -¿Qué mirás tan asustado?. -Mamita mía que pichulón… -Jajajaja. Qué ¿Te gusta? –dijo moviéndose hacia los lados para que el largo miembro se balanceara – Todos los días lo vas a encontrar en mi taller. Claro que va siempre con mis piernas… CONTINÚA? SI QUIEREN

Autor: alejandrogusta Categoría: Confesiones

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NARCOSXXX

Saliendo de dudas

2021-02-14


A mi me gusta ver qué se cojan a mi mujer y ver cómo se la . meten por su panochita y como les mamá y chupa sus.vergas de diferentes tamaños y colores les comenté en el relato de tengo duda entonces llegué a la conclusión de que el día de los xv años que fuimos a esa fiesta de su sobrina y lo que se tardaron en regresar y como estaba vestida con un micro vestido que le vimos sus calzones varios hombres y que el Alfredo también la observó y como el no deja pasar esas oportunidades y como se tardaron mucho define que se la cogió. Entonces haciendo indagaciónes me enteré que ya se la había cogido por mucho tiempo como ellos vivía en casas que las separa una pared y que las dos casas se comunican por delante y por detrás cuando ella tenía como 10 años se metía a la casa de Alfredo sin tocar tenía mucha confianza y en una de esa metidas encontró a su hermana bien ensartada y pensando que le hacía daño le dijo que dejara a su hermana pero ella la hermana le dijo que estaba jugando con Alfredo y que le gusta mucho jugar entonces mi mujer le dijo que también ella quería jugar pero como ya llevaban varios orgasmos le dijo que se espera para otro día. Como el municipio está lejos de la ciudad y como no tenían en que distraerse así empezaban a coger muy chicas la gran mayoría de niñas y niños, entonces al día siguiente y seleccionada por su s hermanas ya que todas empezaron de esa edad le dijeron que se pusiera vacelina para lubricar su panochita y así fue con Alfredo este ya esperimentado le dijo que ella podía jugar con quién se lo pidiera porque era pecado negarse a jugar pero que no le digas a nadie ni siquiera a sus padres porque era un secreto de ella con dios.y la primera vez que se la cogió le dolió poquito por la vacelina que se unto y nada más cogieron una venida de Alfredo y le dijo que al otro día ya no le dolería nada y se fue y les platico a sus hermanas y ellas le confirmaron que ya no le dolería y que le iba a gustar mucho y que no le contara a nadie que jugará con quien quieras al otro día se la cogió otra vez pero está ves no le dolió nada sino que le gusto mucho y así jugó con casi todos los hombres del rancho y ellos la ensaron a apretar las vergas de cualquier tamaño y yo que pensaba que lo hacía natural pero no fue la mucha práctica y capacitación que recibió hasta que se casó con migo y yo me tarde en proponerle los tríos o que cogiera con otros y yo le co seguí con 17 hombres en diferentes tiempos y como juro no decir nunca me ha dicho nada no siquiera comenta de los que yo le conseguí de diferentes tamaños y colores y toda su vida se la han cogido muchos y hasta ahora empieza a comprender que no fue correcto lo que hizo y ya no quiere comer con nadie aunque sé que lo desea ya que le han metido unos verdaderos troncos el más grande que vi fue Vicente como de 30 cm y como más de 4 pulgadas de grosor luego haber si acepta otra vez y les cuento ella no es una puta siempre penzo que Hera una orden bíblica dónde decía que tenía que compartir con los necesitados de ella fue y lo hizo al pie de la letra hasta que alguien metiche le metió otras ideas

Autor: Anónimo Categoría: Confesiones

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NARCOSXXX

Saliendo de dudas

2021-02-14


A mi me gusta ver qué se cojan a mi mujer y ver cómo se la . meten por su panochita y como les mamá y chupa sus.vergas de diferentes tamaños y colores les comenté en el relato de tengo duda entonces llegué a la conclusión de que el día de los xv años que fuimos a esa fiesta de su sobrina y lo que se tardaron en regresar y como estaba vestida con un micro vestido que le vimos sus calzones varios hombres y que el Alfredo también la observó y como el no deja pasar esas oportunidades y como se tardaron mucho define que se la cogió. Entonces haciendo indagaciónes me enteré que ya se la había cogido por mucho tiempo como ellos vivía en casas que las separa una pared y que las dos casas se comunican por delante y por detrás cuando ella tenía como 10 años se metía a la casa de Alfredo sin tocar tenía mucha confianza y en una de esa metidas encontró a su hermana bien ensartada y pensando que le hacía daño le dijo que dejara a su hermana pero ella la hermana le dijo que estaba jugando con Alfredo y que le gusta mucho jugar entonces mi mujer le dijo que también ella quería jugar pero como ya llevaban varios orgasmos le dijo que se espera para otro día. Como el municipio está lejos de la ciudad y como no tenían en que distraerse así empezaban a coger muy chicas la gran mayoría de niñas y niños, entonces al día siguiente y seleccionada por su s hermanas ya que todas empezaron de esa edad le dijeron que se pusiera vacelina para lubricar su panochita y así fue con Alfredo este ya esperimentado le dijo que ella podía jugar con quién se lo pidiera porque era pecado negarse a jugar pero que no le digas a nadie ni siquiera a sus padres porque era un secreto de ella con dios.y la primera vez que se la cogió le dolió poquito por la vacelina que se unto y nada más cogieron una venida de Alfredo y le dijo que al otro día ya no le dolería nada y se fue y les platico a sus hermanas y ellas le confirmaron que ya no le dolería y que le iba a gustar mucho y que no le contara a nadie que jugará con quien quieras al otro día se la cogió otra vez pero está ves no le dolió nada sino que le gusto mucho y así jugó con casi todos los hombres del rancho y ellos la ensaron a apretar las vergas de cualquier tamaño y yo que pensaba que lo hacía natural pero no fue la mucha práctica y capacitación que recibió hasta que se casó con migo y yo me tarde en proponerle los tríos o que cogiera con otros y yo le co seguí con 17 hombres en diferentes tiempos y como juro no decir nunca me ha dicho nada no siquiera comenta de los que yo le conseguí de diferentes tamaños y colores y toda su vida se la han cogido muchos y hasta ahora empieza a comprender que no fue correcto lo que hizo y ya no quiere comer con nadie aunque sé que lo desea ya que le han metido unos verdaderos troncos el más grande que vi fue Vicente como de 30 cm y como más de 4 pulgadas de grosor luego haber si acepta otra vez y les cuento

Autor: Anónimo Categoría: Confesiones

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NARCOSXXX

Vergudo

2021-02-11


Cierto día por recomendación de un chavo de nombre Jorge contamos a Vicente y nos pusimos de acuerdo para conocernos y ver si sinpatidamos y nos quedamos de encontrar y fuimos a hasta donde nos encontramos que está por cierto lejos de nuestra casa como una hora y llegando me presento a su mujer y yo igual y lo seguí hasta su casa donde después de platicar un rato el metió con mi esposa a un cuarto y yo con su esposa a otro cuarto por lo que no vi como de la cogió yo.mr cogi a su mujer una señora gorda y guapa pero como yo quería ver a mi mujer ensartada no disfrute mucho la cogida a su mujer entonces nos quedamos de ver con el sin que su mujer se diera cuenta y así pude verlos coger para mí sorpresa el tiene una gran verga más de 25cm. De largo y 4 pulgadas de ancho pensé que no le iba entrar pero para mí sorpresa se la metió toda y ella gozando ella mide 1.40 m de estatura es chaparrita y hasta ese día con una panochita chiquita como de virgen pero desde ese día la empezó a abrir y como se la cogió varios años la dejo bien abierta y ya no siento igual que antes después vinieron otros con vergas más.gordas y la agrandaron más y cuando cojo con ella ya no siento nada por tenerla muy flaca y chica gracias

Autor: Anónimo Categoría: Confesiones

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NARCOSXXX

atada

2021-02-07


Les cuento q siempre me ha exitado la experiencia de estar atada y fue genial cuando lo experimente. Resulta q estaba llegando a mi dpto y en el estacionamiento esperando el ascensor me tope con dos chicos q recien se habian mudado. Subimos al ascensor y me propusieron tomar algo en su dpto. Les dije q no podía q para otra vez, cuando de pronto me sujetaron tapandome la boca y atándome las manos. Unos de ellos me cargo y entramos a su dpto. Me echaron en la cama y me dijeron q no me preocupara que tan sólo iban a jugar a la violación conmigo y que seguro me iba a gustar. Luego de manosearme un rato, me ataron las manos extendidas hacia atrás...y las piernas. Estaba con una falda corta y un polo. De pronto ya estaba desnuda indefensa con esos dos pendejos. Comenzaron a recorrerme toda con sus bocas hasta q se dieron cuenta q ya estaba exitada, lo cual no podia evitar. Me dijeron que no me taparian la boca pero q si hacia escandalo lo harian. Uno de ellos desato mis piernas y las puso sobre sus hombros...y me cogio! Mmmm, fue una sensacion muy loca, no queria pero a la vez si lo deseaba. Luego de sentir como me penetraba, fue hacia mi cuello diciendome que me haria llegar a mi primer orgasmo. Lo cual fue cierto, pues la experiencia era genial. Me sentia tan indefensa, y eso me exitaba. Me decian que yo era la hembra y q ellos como buenos machos me harian sentime muy complacida. Despues del segundo orgasmos yo estaba totalmente entregada a la experiencia, me sentia "tan perra" alli con esos dos machos pendejos que me hacia gozar cada vez más. Les encantaba escucharme gemir, cosa a la que no me pude resistir. El chico era muy habil, me devoraba toda y me decia que lo disfrutara y me entregara a la experiencia. Bueno, les cuento q fue genial, y que si alguna chica le exita esta experiencia la pruebe con su novio o esposo. A mi me sucedio asi, y lo disfrute mucho!

Autor: Luciana Categoría: Confesiones

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NARCOSXXX

Sexo entre rejas

2021-01-05


Tengo mi marido privado de su libertad.. Cada visita me da unas cogidas que me deja la conchita doliendo. Cuando voy a visitarlo esperamos muy ansiosos el momento de entrar a esa pieza para darnos una rica cogida, siempre es el el que empieza besándome muy suavemente muerde mis labios y va metiendo su lengua en mi boca. Yo siento como mi conchita peladita se va humedeciendo mas y mas a medida que el me besa y me va sacando la ropa, saca mi remera, mi corpiño y mis pezones ya están duritos, el me los muerde y juega con su lengua sobre ellos, yo solo cierro mis ojos y disfruto.. Va bajando mis pantalones y me recuesta sobre la cama. Corre mi tanga para el costado, dejando mi conchita peladita toda afuera y empieza a comerme toda, muerde los labios de mi vagina estrecha y lengüetea todo mi clítoris, subiendo de ritmo para hacerme acabar en su boca. Dice que le encanta mi lechita dice que es agridulce y que eso lo pone loco! Me da vuelta con mi colita toda para arriba y empieza a lamer mi ano, lo hace tan rico.

Autor: Anónimo Categoría: Confesiones

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NARCOSXXX

Mi pequeña hijastra

2020-11-28


Hola amigos, soy de México y esto sucedió hace unos meses, termine con mi esposa para empezar una nueva etapa con una mujer que era mi amante, pues yo estaba enamorado de ella y emprendi una etapa con ella, la cual tiene dos hijos un niño de 9 y una pequeña de 6 añitos, todo bien con mi mujer , sexo increíble, le pedía que me dejara hacerle lo que quisiera y ella aceptaba sin broncas, pero la niña buscaba ese amor paternal que le hacía falta y yo me negaba a darle , tal vez por no querer ocupar ese puesto, pues ella veía a su papá algunos fines de semana, pero la nena seguía buscando mi cariño y así fui que empecé a abrazarla y darle un poco de atención, ella me buscaba mucho y se sentaba en mis piernas, la verdad que elly para sus 6 añitos tenía un cuerpo bonito para la edad con un rostro muy bonito, se parecía demasiado a su mamá, los niños estaban acostumbrados a dormir en la misma cama que su mamá y cuando empecé a dormir con ella optamos por poner dos camas juntas para que los niños se sintieran seguros, pero obvio hacíamos el amor cuando ellos ya se habían dormido pero muchas veces por los ruidos y por los movimientos se despertaban y varias me tocó ver a la niña con los ojos abiertos mirándonos y eso en vez de afligirme me excitaba, y así fueron varias noches, ya en las mañanas la niña iba conmigo para que la cargara y yo pues...la abrazaba y sin que nadie se diera cuenta le agarraba poco su culito , la niña a su corta edad entendía lo que pasaba pues yo recién salido de bañarme me iba a mi recamara a vestirme y la niña entraba sin avisar y varias veces me encontró sin ropa y ella me veía pero no decía nada, las primeras veces me daba pena y me cubría, pero después ya no fue así, mi pareja se iba a trabajar antes que yo y pues no había nadie por lo menos dos horas antes de que llegara la niñera que los cuidaba, pero no My atrevía a más, lo más lejos que llegue fue esperar a que entrara a la recamara y esperarla masturbándome y me preguntó que, que hacia? A lo cual le dije que me estaba sobando por qué me dolía mi pene y me lo tenía que sobar para que me dejara de doler, ella se me quedó viendo cómo lo hacía, y ahí ver su carita me dieron ganas de decirle que me ayudara, paso como 5 minutos y ya no aguantaba , ella traía un calzoncito rosa y una blusita blanca, pues así acostumbraba a dormir, le dije no le digas mamá que me duele por qué si no me va a querer inyectar,( mi mujer es médico) y a mí me dan miedo las inyecciones y con su carita sonriente me dijo mole diré nada, y seguí jalandomela harta que me vine y toda mi leche la avente hacia la cama de frente a ella, se quedó viendo muy detalladamente cómo me vine y me preguntó que me había salido, y me dije que era leche, pero que solo era de su mamá, y que ella se la tomaba por que le gustaba, me preguntó que si la podía probar y le dije que si y con mi dedo agarre un poco y se la di en su boca, no le gusto pero ella seguía viendo mi verga que seguía de pie y le dije quieres tocarla al momento que yo le acerque si manita, la acarició Pero nos interrumpieron pues llegó la muchacha que los cuidaba,. Esa noche que llegue de trabajar mi esposa se había ido con su hermana a festejar su cumpleaños y pues yo me quede los niños, la niña me busco para dormir a lado mío y ahí fue donde empezó mi mente a pensar todo lo que podía hacer esa noche, yo estaba con mi teléfono en el facebook y ella se acercó, el niño ya se había dormido y solo estábamos ella y yo , yo acostumbraba a dormir con un short pero esa noche me quite todo y así me metí debajo de las sábanas, handy que por cierto así se llama se acostó solo con su calzoncito y su corpiño, y se acero a mi para que la abrazará , ella no se dormía y puse un vídeo pornor mi cel, y ella lo vio conmigo son decir nada de repente se dió la vuelta boca abajo y me dejó sus nalguitas expuestas a mi pues era temporada de calor y no se tapaba yo exitado le agarre sus nalgas y empecé a meter mi mano debajo de su calzoncito y le empecé a abrir sus nalgas hasta llegar a su ano. Ella se quedó completamente dormida y no despertaba por más que mis manos eran ya más bruscas al manosearla. la pude voltear y bajarle su calzoncito y abrirle sus piernitas para poder ver si inocente vagina, me acerque y ese aroma me excito aun más, me acerque y le pase mi lengua por su vagina mientras con mi dedo le abría sus pequeños labios vaginales, así estuve muchos minutos y notaba un leve movimiento de ella como si se estuviera excitando, no la quería penetrar aún, me levanté y me puse de rodillas en su cara y me empiece a masturbar con su mano de ella, le puse mi verga en su boca y oh sorpresa, despertó pero no dijo nada, solo le dije cierra los ojos y abre tu boca, a lo cual ella obedeció y le dije, te vaya dar leche de tu mamá, y me vine en su boca y en su carita hermosa.

Autor: Galor3005 Categoría: Confesiones

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NARCOSXXX

Cogido por una adolescente

2020-11-19


Es una de esas cosas que pasan y no sabes ni como Vivo solo la conocí por casualidad era bastante sociable y a todo mundo le caía bien Era muy platicadora y bastante precoz para su edad siempre me hablaba en doble sentido le tenía mucho cariño me caía muy bien la veía más como mi sobrina que como mujer Un día la encontré iba de la escuela a su casa nos saludamos y me pidió aventón y la lleve a su casa ella había olvidado sus llaves y sus padres habían salido y llegarían al día siguiente y me pidió brincarme para abrirle la puerta Así lo hice le abrí la puerta y ella me invitó un refresco en agradecimiento lo tome y ella se metió a su cuarto ya al retirarme ella salió con unos shorts diminutos cacheteros y un top pues ya iba a hacer ejercicio se veía buenísima nunca la había visto vestida así Mi pene rápidamente se puso erecto y yo quería salir rápidamente de allí pero ella me dijo espera ayúdame a bajar un aparato que necesito para mis ejercicios pues mi papá es quien me ayuda pero no está Entre a dónde lo tenían guardado y ella se puso detrás mío y me abrazo por la espalda y me dijo oye no te gustaría hacerme tuya ?? Yo le llevo 25 años y le dije que estaba muy pequeña para pensar en eso y ella solo me contestó pues yo me muero de ganas de sentir a un hombre de verdad pues a mis amigos solo les gusta que se las chupe y manosearme pero ninguno se merece todavía estrenarme y quiero que él primer hombre sea alguien así como tú qué me enseñe a ser una puta en la cama. Todo eso me lo decía mientras sus pequeñas manos tomaban con fuerza mi verga Ándale anímate mira se ve que si se te antoja tu verga no miente o no quieres estrenarme ?? Yo no sabía que hacer estaba prácticamente en shock pues esa chiquilla era la que me estaba seduciendo De pronto saco mi verga y me decía mira nada más que rica verga tienes nada que ver con las de mis amigos y se la metió en la boca fue la mejor mamada que me han dado en mi vida la tomé entre mis brazos la desnude la monte 3n mis piernas la puse sobre la pared y la penetre con fuerza ella jamás se quejo se dejó llevar gemia como loca le gustaba el sexo duro y pedía más y más Fue muy placentero sentir esa piel joven y firme su vagina muy apretada y húmeda tuvo varios orgasmos en el acto y yo eyacule como nunca dentro de ella pues ya tenía rato sin pareja y ella recibió todo el semen que tenía acumulado Termine y ella chupo mi pene aún goteaba semen y la sangre dónde perdió su virginidad esa tarde lo hicimos sin descanso hasta que me dejó vacío me retire ya muy noche y ella después de ese día me marcaba para que la llevara a moteles o incluso en mi coche se volvió una puta en la cama y no me molestaba compartirla pues yo sabía que nunca sería para mí por la gran diferencia de edad la disfrute por 5 años y si la hecho de menos pues la había moldeado a mi gusto pero pues así es la vida ella se enamoro de alguien de su edad y ya jamás nos volvimos a ver solo queda ese recuerdo de esa putita adolescente.

Autor: Anónimo Categoría: Confesiones

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NARCOSXXX

Iniciando a Ana 2

2020-11-19


Después de estar de acuerdo en que Ana se entregara a toño y pues si disfruto pero no fue lo que ella esperaba cogió con el tres veces mas y ya no quiso salir con el ahora que vestía mas ajustada le llovían los piropos de. Conocidos y desconocidos un comandante de la policía nos pidió que fuéramos padrinos de su hijo y nos hicimos compadres el ya sabia mis horas de trabajo pero un día Ana me dijo que fue según a buscarme y ella le dijo que no estaba y el le dijo que la invitaba a salir pero que no me dijera a mi ella le dijo que no amablemente el sólo le pidió que lo pensara y se fue yo le dije pues acepta haber que quiere el compadre ...mmm es que no me gusta esta muy gordo ...solo para ver que pasa acepta y si no quieres pues se lo dices y ya ...esta bien amor .... A los dos días fue otra vez el compadre el es alto gordo pesa como 130o 140 kilos mas o menos con 55años encima Saludo a Ana y le pregunto que había pensado de su invitación ....mmm bueno compadre esta bien pero sea a comer y nada mas.......si comadrita no te fijes...bueno espereme en lo que me arreglo ....pero inviteme a pasar comadrita ....esta bien ....entraron a casa y el se sentó en la sala a esperar ..Ana se metió a la recamara a arreglarse apenas se estaba acomodando un vestido cuando la puerta se abrió de un empujón era el compadre que ya desnudo entro a la recamara tomando por sorpresa a Ana ella se opuso pero la fuerza de el gano tumbándola en la cama fue cuando Ana vio aquella tremenda verga que el compadre traía colgando se espanto y quizo gritar pero el le tapó la boca y rompiéndole el vestido dijo ....estas bien buena comadre desde el primer día que te vi me gustaste para meterte mi vergota vas a ver que te gustara .. No por favor compadre ya déjeme .. Y perderme de este cuerpazo no comadre y ahora vera lo que es una buena cojida. Y le mamaba los pechos mientras sus manos peludas la acariciaban por todos lados ella ya no intento gritar pues se empezó a calentar con las caricias . ..así me gusta comadrita ya veras que luego tu solita me pedirás verga.....ayy compadre ya por favor déjeme decía ella pero en un tono cachondo......el le tomo una mano y la puso en su verga que ahora si estaba totalmente erecta ...mira lo que te vas a comer comadrita. ....mmm compadre esta muy grandota me vas a lastimar .....mamamela comadre......si pero no me lo metas .....ychupo aquella cosa no le cabía en la boca así que le pasaba la lengua recorriéndola de la cabeza a los huevos. Ella ya estaba entregada.. Entonces el se acomodo quedando en un 69de lado y le metía la lengua y los dedos en ambos ojos se vino mi Ana en la boca del compadre y al cabo de un rato ella misma le dijo....compadre que rico pero quiero tener tu vergota adentro de mi......te dije comadrita que no te arrepentirás y poniéndose arriba de ella le puso las piernas en sus peludos hombros y grasias a su mamada y deseada le metió la cabeza ...... Mgggg con cuidado... ooo que rico compadre.....si comadrita quiero que quedes contenta y cogerte siempre..y le metió la mitad de su verga. Metiendo y sacando ....se siente rico compadre..... Si comadrita y tu estas bien rica siento tu panocha que aprieta bien sabroso mi verga..y así fue como mi compadre lleno de esperma la panocha rica de Ana que esa primera ves no aguantó todo ese pedazo de carne pero después se fue acostumbrando asta comérsela toda hora falta nada más que la aguante por su culote alguien que no era de su agrado le dio sus primeras grandes cogidas.

Autor: Cachondon Categoría: Confesiones

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